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Opinión

Maxim Ross

Alguien afirmaba, con mucha razón que los caminos y las rutas para que Venezuela rescate un ordenamiento democrático pleno, prosperidad económica sostenible y sanamente construida y un orden social equitativo, que extraiga de raíz los orígenes de la pobreza en nuestro país, están en un “callejón sin salida”, porque los medios con que contamos para iniciar esas grandes tareas enfrentan el escollo de la coyuntura, pues la vía electoral pareciera cerrada, el apoyo internacional complicado y disperso y el descontento social atrapado por las necesidades básicas, la represión y el clientelismo político.

Frente a ello, renovamos la pregunta si el intento de restaurar las libertades civiles y las condiciones básicas de funcionamiento de la sociedad venezolana son solo responsabilidad del mundo político, de los partidos del gobierno y de la oposición y, en qué medida es responsabilidad de todos. Como bien lo indica el Padre Ugalde en un reciente escrito:

“Hemos fracasado nosotros -las universidades, los empresarios, los sindicatos, las iglesias y la sociedad civil-, pues no hemos sabido defender la democracia y se ha impuesto la dictadura con miles de muertos, cientos de presos, y millones de exiliados y empobrecidos, sin economía productiva y sin libertad.[1]

En esa dirección hemos promovido una iniciativa que, ¡quizás! pueda contribuir a encontrar una solución consensuada que, podría salirse de las discordias y diatribas cotidianas y propias del conflicto político que, además de que ya lleva tiempo, no ha encontrado las salidas y soluciones apropiadas, a juzgar por la permanencia del gobierno en el poder y por los desastrosos resultados que exhibe nuestra querida Venezuela.

Una propuesta que nos sustraiga de esa ruta, que no la sustituya, pero que amplíe las perspectivas debería ser ensayada. Una perspectiva que persiga encontrar las coincidencias de interés de todos los venezolanos, estén en el bando que estén, podría provocar un cambio de actitudes y ¡quizás! un sendero para un auténtico dialogo nacional, no el dialogo político que se ha intentado y ha fracasado. Esta es una opción que estamos obligados a explorar y que podría contribuir a romper la inercia de los acontecimientos diarios.

La historia nos dice, como bien lo defienden Acemoglu y Robinson que:

“La libertad necesita que haya una sociedad movilizada que participe en la política, proteste cuando sea necesario y vote cuando sea posible para que el Gobierno abandone el poder”[2]

Si de eso se trata, la pregunta viene a ser ¿Cómo se puede comenzar esa tarea?, y la mínima lógica dice que los esfuerzos dispersos de la sociedad civil organizada necesitan ser articulados y focalizados hacia una tarea de largo aliento. La sociedad civil tiene la obligación de encontrarse para iniciar ese dialogo, primero dentro de si misma y luego abrirse al resto del país. También tiene la obligación de identificar los temas centrales. La democracia, la prosperidad económica, el alivio de la pobreza, la crisis humanitaria, una paz social duradera, las instituciones que nos resguardan, etc. etc., todos ellos son componentes de una solución que va más allá de lo estrictamente político y que persigue crear un país para todos.

Siguiendo las sugerencias e inquietudes de los autores citados la sociedad civil debe movilizarse, pero esta vez debe comprender que la única manera de hacerlo no es con la protesta en la calle, harto difícil para la gran mayoría desesperada por la pandemia y por su delicada situación individual o familiar y porque sabe que se va a topar y chocar con las fuerzas de seguridad. En dirección a fortalecer y fortificar las tareas que debería cumplir la sociedad civil, para evitar, como mínimo que el país caiga completamente en un despeñadero político, económico y social hemos propuesto articular la sociedad civil organizada, aquella que bien reclama el Padre Ugalde: “las universidades, los empresarios, los sindicatos, las iglesias y la sociedad civil-“ en una Plataforma Cívica[3] que integre todos esos actores y que conduzca esa difícil encomienda de enderezar y ensamblar de nuevo a Venezuela.

Esa Plataforma Cívica se diferencia de las decenas de protestas, reclamos, sugerencias de cada uno de aquellos actores en que estos, legítimamente han abogado por la defensa de sus propios intereses, pero no han elaborado un pliego por las necesidades generales de la sociedad venezolana y ese pliego no es otra cosa que la recuperación integral de nuestro país. Al momento de escribir estas notas hemos encontrado receptividad en algunos de estos actores, pero a la tarea le hace falta el llamado y la convocatoria de una o dos instituciones queridas y respetables de la sociedad venezolana. ¡Ojalá puedan tomar la iniciativa de reunirnos!

[1] Cese de la ruina y unidad para reconstruir – SJ. Luis Ugalde 4 de 0ctubre 2020. El Nacional

[2] “El pasillo estrecho” Daron Acemoglu y James A. Robinson. Ediciones, DEUSTO,2019

[3] Ver nuestro artículo “Una Plataforma Civil para la sociedad venezolana”.

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Eddie A. Ramírez S.

En la historia política del siglo XVIII el llamado radicalismo tuvo ideas de avanzada que permitieron navegar hacia un mundo mejor. Predicar la abolición de la esclavitud, la necesidad de otorgar la independencia a las colonias americanas y ser partidario de la revolución francesa en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo citado fue un paso importante que se atrevió dar en el parlamento inglés el radical Charles James Fox. Hoy pocos partidos se denominan radicales, con tendencias que van de un extremo a otro del espectro político. En nuestro medio se ha dado por tildar de radicales a ciudadanos que sostienen que para salir de este régimen criminal se requiere una solución drástica de un día para otro. Ello puede ser bueno o malo de acuerdo a las circunstancias.

Es imprescindible finiquitar la usurpación de Maduro que destruyó al país. Afortunadamente, todos los demócratas somos radicales en este objetivo. Las diferencias afloran en el cómo hacerlo:

1- ¿Esperar que se conforme una fuerza interna y otra internacional que resuelva nuestro problema? Quienes se aferran a esta opción deben aclarar con cuántos fusiles y ciudadanos venezolanos disponemos y qué países intervendrían. Como han dicho que no sería una invasión, es pertinente que expliquen cómo sería el procedimiento. Recordemos que la ayuda humanitaria no logró entrar por Cúcuta porque las fuerzas del régimen lo impidieron. Tienen derecho a defender esta vía, pero no deberían despertar falsas esperanzas. Pareciera que actúan como Sorel, el personaje de Stendhal en Lo rojo y lo negro, que decía lo que querían escuchar ciertos grupos.

2- ¿Aguardar que nuestra Fuerza Armada decida hacer respetar la Constitución? Es posible y deseable, pero es una opción sobre la cual no tenemos ni arte, ni parte.

3- ¿Acudir a votar en las parlamentarias aunque no haya condiciones? Esta vía está descartada por los dirigentes demócratas, aunque ciudadanos de buena fe puedan asistir. Algunos eran partidarios de entusiasmar a los ciudadanos e intentar aplazar las elecciones, pero retirarse a última hora si no se daban las condiciones. Este punto quedó claro. Maduro, Timoteo y otros decidieron no aplazarlas, ni hacerlas transparente. Dirigentes que las promueven son colaboracionistas del régimen.

4- ¿Concurrir a votar si el régimen decide que también haya elección presidencial y en mejores condiciones que las actuales? Esta opción también la cerró el régimen.

5- ¿No votar en las parlamentarias y participar en la Consulta convocada por la Asamblea Nacional? Esta Consulta tiene como enemigos al régimen y a los opositores que defienden la opción del punto 1, además de cierta apatía de la gente porque la misma no solucionará los problemas de la vida diaria y, por añadidura, la presencia del coronavirus. Sin embargo, hay que apoyarla para que sea una derrota para Maduro y un respaldo a la Asamblea Nacional, al presidente(e) Guaidó y a los países que nos apoyan.

6- ¿Oponerse a cualquier nuevo intento de mediación por parte de la Unión Europea o de uno o más gobiernos? Ante tantos problemas que agobian a los venezolanos y al fracaso de procesos anteriores de negociación hay un rechazo generalizado y entendible a esta opción. Sin embargo, descalificar esta vía porque “solo permitió ganar tiempo a Chávez y a Maduro” es un tanto infantil. Afirmar que “enfrió la calle” es desconocer la realidad. Las protestas de calle tienen sus momentos culminantes y, debido a la represión y al cansancio natural, decaen gradualmente.

Tenemos que deponer posiciones extremas. Por ejemplo, descalificar a Borrell por haber tomado una iniciativa no discutida en el Parlamento Europeo, sin considerar que sus declaraciones han sido contundentes de que no hay condiciones para unas elecciones libres y que en no reconocer a Maduro; descalificar al gobierno Noruego por el intento de intermediar y pregonar que Trump es un dechado de virtudes y Biden de malas intenciones, son radicalismos perjudiciales. Ojalá no sigamos cayendo en la “política de la herradura”, donde los extremos se aproximan.

Como (había) en botica:

El anteproyecto de Ley de Hidrocarburos fue un esfuerzo de los diputados Elías Mata y Luis Stefanelli, entre otros. Toma en cuenta que recuperar esta industria no será fácil, que no hay escasez de petróleo, ni de gas en el mundo, sino menos demanda, que hay mucha competencia por recursos para invertir y que el Estado Venezolano no los tiene, por lo que hay que incentivar la presencia de empresas privadas.

Además, que las energías renovables ganan terreno y hay que promoverlas. Cuando se discuta es conveniente tomar en cuenta algunas observaciones, considerando que el Estado no puede estar pintado en la pared, pero que tampoco debe interferir en el negocio.

Lamentamos el fallecimiento de Severiano Rafael Hernández, miembro de Gente del Petróleo y de Unapetrol. También de la señora Carmen Blanca de Guedez, esposa de nuestro compañero y conocido intelectual Víctor Guedez.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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José Luis Carrillo

El pasado viernes, la asamblea constituyente que convocó Nicolás Maduro aprobó una «ley», denominada antibloqueo, que permite al Ejecutivo iniciar la disposición de activos y bienes del Estado, además de hacerlo sin que la información sea pública y cerrando el paso a la debida labor de contraloría que constitucionalmente debe ejercer el Parlamento.

Para Nicmer Evans, politólogo, activista político, quien formó parte del movimiento Marea Socialista, luego fue fundador del Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) y actualmente director del portal informativo Punto de Corte, el instrumento jurídico ha ocasionado un hervidero no solo en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sino de la izquierda en general, no solo porque se abre camino a la privatización hasta de la industria petrolera, sino porque convierte al Ejecutivo en una especie de poder monárquico.

“Eso es un hervidero allá adentro. Está la postura del Partido Comunista de Venezuela y la izquierda ortodoxa, que asumen que se trata de la declaración de Maduro como un gobierno neoliberal y entreguista”, expresó Evans en entrevista vía telefónica.

Una ley antibloqueo “premonárquica”

-¿Cuál es su opinión sobre la «ley» antibloqueo? Sectores de izquierda y del propio entorno gubernamental han advertido sobre la posibilidad de una serie de privatizaciones que alcanzarían la industria petrolera

-Empecemos por el hecho que la «ley» no existe leyes constitucionales. Ellos se crearon una nueva pirámide de Kelsen, una nueva estructura jurídica. En la «ley» justifican su decisión con el hecho de que se aplique el calificativo de crímenes de lesa humanidad a los efectos del bloqueo económico, que las mismas Naciones Unidas señala al Gobierno de haber cometido. Pero hay unos elementos importantes, como atribuirse la facultad de desaplicar normas, algo que es una cosa impresionante.

“Podemos decir que la «ley» es ‘premonárquica’ –sostuvo Evans-, que convierte al Poder Ejecutivo venezolano y a quien lo ejerce en una especie de monarca del silgo XXI, que tiene facultad de desaplicar normas a su disposición. Es capaz de dar facultad a un hombre de hacer todo eso solo porque él decida que es supremo”, expresó Evans.

En su opinión, el instrumento jurídico es una carta blanca a las privatizaciones. “Lo veo como un problema de forma; veo bien que se hagan algunas privatizaciones, pero es de resaltar que se caiga en un debate ideológico luego de 21 años de desmantelamiento de la industria privada; que ahora sea que descubras que el sector privado es necesario y maravilloso, que la «ley» reconozca que las expropiaciones hechas por Chávez fueron un error y que trates de enmendar diciendo que todos aquellos activos que hayan sido expropiados, enajenados, si quieren invertir, se podrá devolver las propiedades”.

Riesgos con la temporalidad y el secreto

Destacó Evans que la «ley» antibloqueo, establece condiciones para la inversión, pero sujeta a dos elementos, el primero que está atada a una ley que se define como temporal, y segundo, a acciones que se califican como secretas hasta que la ley sea derogada. “Esto tiene el riesgo de que cualquier negociación con el sector privado para la vuelta de su propiedad puede ser cuestionada de manera inmediata porque puede ser revisada por la Contraloría”, señaló.

Añadió como aspectos alarmantes que se desautoriza a la Asamblea Nacional (AN-Parlamento) y se elimina la facultad del Legislativo poder establecer normas en el ámbito económico y de control previo que debería asignarse para el cumplimiento de normas. “Solo existe (en la ley citada) el control posterior. Puedes robar, das licencia y después chequeas qué robaron. Es muy grave”.

Además, apuntó sobre dos elementos en la «ley», que considera alarmantes. Uno es la posibilidad de desaplicación de normas, dice que no se desaplicará el artículo 303 de la Constitución, que resguarda las acciones Pdvsa, pero puede permitir, por ejemplo, que se desaplique al narcotráfico como delito, ya se habla, en el artículo 21, de nuevos mecanismos o fuentes de financiamiento en cualquiera de sus formas. “Si tienen facultad de desaplicar normas. Ellos pueden legalizar el narcotráfico, porque eso les ayuda a generar ingresos más allá del bloqueo”.

Posible desmantelamiento de Pdvsa

Sin embargo, advirtió que igualmente se puede desmantelar y rematar a Pdvsa. “Entre el artículo 23 y el 24, específicamente en el 24, se establece que el Ejecutivo podrá modificar empresas públicas o mixtas, aunque el mismo artículo dice que no aplica al 303, relacionado con Pdvsa, la misma «ley» habla de la posibilidad de reestructuración de empresas y organismos a discrecionalidad del Ejecutivo, así como de cambio de criterios de propiedad, lo que implica que, aunque no vas a violar el 303 la puedes reducir (a Pdvsa) a sus acciones solamente, y puedes, según el artículo 2, de ventas de bienes y patrimonios desactivados, desafiliar propiedades de Pdvsa, así que puedes entregar la compañía sin afectar el 303.

En opinión de Evans, hay una vulneración clara del principio de entregar soberanía nacional que no es una postura contra la izquierda. “Hasta los de derecha creen que esto es una locura, así que van a hacer coincidir a la derecha e izquierda”.

-¿Y dentro del PSUV y la izquierda en general cuál cree que es la situación con respecto a esta ley?

-Si las elecciones del seis de diciembre significaron la ruptura del APR (la plataforma que conformaron el PCV y el PPT-aunque este último partido fue intervenido y no figura oficialmente en la misma-) lo que va a generar la «ley» antibloqueo es la ruptura de quienes se asumen como de izquierda. No hay justificación alguna para apoyar a Maduro con esta «ley». Lo ha dicho Telémaco Figueroa, no hay ninguna justificación por parte del bloqueo, para que lo que hagas en lucha contra ese bloqueo, sea entregar el Estado a otros países, es una cosa impresionante.

Violación sistemática de DDHH

-La Misión de Determinación de Hechos de las Naciones Unidas señaló a Nicolás Maduro y dos de sus ministros como responsables de crímenes de lesa humanidad. Usted que estuvo preso por varios meses ¿qué pudo constatar de las violaciones a los DDHH?

-Uno de los elementos más importantes y que son coincidentes con todos los casos y me los encontré todos adentro, ya que coincidí con más de 50 privados de libertad en la sede de la Dgcim (Direccón General de Contrainteligencia Militar) es la violación del debido proceso; es un elemento sistemático y continuado. Si hay tortura, como efectivamente la hay y lo sabemos, informes UN así lo evidencian. Hay que hacer énfasis en un problema que es del Sistema Judicial, pero en el caso de presos políticos se hace con alevosía, por cálculos judiciales.

“Las autoridades están obligadas –continuó Evans- a presentar en 48 horas al detenido ante el tribunal correspondiente. Se ha convertido en práctica consuetudinaria presentar al detenido ante un tribunal de control para que este decline ante el tribunal competente; esto da 48 horas adicionales para la presentación. No hay ninguno que se haya presentado en ese tiempo (las primeras 48 horas) sino a las 96 horas. Además, me encontré con casos en los que la gente fue secuestrada, pues no hay ninguna otra argumentación, un secuestro simulado con detención y han pasado 15 días y un mes para que después sean presentados ante un tribunal.

Agregó Evans que los documentos son forjados para decir que las personas fueron detenidas 24 o 48 horas antes de la presentación. Es el caso de uno de los jóvenes del Dron (el artefacto con el que se perpetró un atentado contra Nicolás Maduro en 2018) que me contó que en su expediente dice que se presentó ante el Dgcim y ya él estaba detenido mucho antes.

Ampliación del umbral para determinar a presos políticos

“Sí es verdad que hay violación de DDHH fundamentales –prosiguió-, del respeto a la vida, a la integridad personal, que son vulnerados; lo que más sucede es que, por ejemplo, en el asunto del debido proceso, hay personas que tienen más de tres años detenidos y que la preliminar está fraccionada, la obligación de la presentación de la audiencia preliminar no debe pasar de 90 días, y si no se ejecuta a los dos años de la detención, el detenido tiene que ser liberado de inmediato. Entonces, la técnica que utilizan en los tribunales es fraccionar la preliminar, ‘le digo al Dgcim lleve al detenido al tribunal, lo metemos en el tribunal, el juez lo atiende, conversa con él 10 minutos y dice vamos a postergar’, y entonces tardan toda la vida”.

“Vi casos como el de Ramón Bustillos, de Pdvsa, acusado por el caso de las monoboyas, tiene 3 años y medio detenido con una preliminar fraccionada, cuando al no ser cumplida la preliminar debe estar libre. Así no ha tenido derecho a la defensa ni oportunidad de debido proceso, es uno de muchos casos que terminan siendo de presos políticos, aunque la acusación sea de corrupción, o peculado de uso o cualquier otra cosa que quieran atribuirle”, contó Evans.

Sostuvo el politólogo que, por todas estas irregularidades, muchas personas pasan a ser presos políticos. “El umbral del preso político no es el del político preso por el régimen, sino el que siendo detenido por cualquier cosa se les son violados sus DDHH y es vulnerado el debido proceso. Hay un tercer elemento, que es que esté recluido en centros de detención de presos políticos. La Dgcim, Ramo Verde, Sebin, son centros de reclusión de presos políticos. Aunque te traten de involucrar en hechos no políticos, si el centro de detención es uno de ellos y cumples con los requisitos que he dicho eres un preso político”, argumentó.

Pases de factura

Indicó que respeta al Foro Penal, y piensa que su criterio es impecable en cuanto a la determinación de presos políticos, pero que considera que debe extenderse el umbral que tienen para que la opinión pública pueda incluir a presos políticos que van más allá de políticos presos o detenidos por acción política.

“Hay señalados de corrupción del régimen que han sido detenidos para tapar a los verdaderos corruptos; como el caso de Alfredo Chirinos (exgerente de Pdvsa), señalado de traición a la patria. Los órganos públicos son susceptibles, hay mucho preso político detenido que es del propio régimen. Donde yo estuve había militares presos políticos; estaba Alfredo Chirinos, mi persona, pero también otros compañeros trabajadores, directivos y medios de entes públicos, entregados por sus jefes para no caer ellos, o para pasar facturas», añadió.

Refirió Evans el caso connotado de un directivo de Pdvsa Oriente que estaba en Costa Rica y vino y se entregó, “le dijeron que era un proceso de investigación rápido, y él, comprometido con su revolución, su proceso, vino y tiene cuatro años detenido. Ha sido sometido a una operación de corazón abierto, operado en un pabellón militar y devuelto a la celda, sin ninguna condición de posibilidad de higiene. Se salvó porque todos fueron solidarios con él y lo cuidaron. No digo si es o no responsable, sino que el sistema judicial convierte a cualquier detenido por estas causas en un preso político”, señaló Evans.

Torturas a la orden del día

Nicmer Evans asegura que, tal como han señalado tanto la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los DDHH, como la Misión de Determinación de Hechos de la ONU, en Venezuela se practica la tortura de manera sistemática y que, durante su detención, realmente fue sometido a este tipo de prácticas, aunque reconoce que pudo conocer de varios de sus compañeros que recibieron tratos peores.

“Después de que salí me comparaba con los que habían sido torturados y decía que no había sido torturado, pero maltrato y tortura psicológica son torturas. Desde el mismo momento de mi detención, que un funcionario viniera a decirme cosas como que yo no era chavista un carajo, y pensaban que con eso me herían, pero el hecho que hicieran que discutiera con ellos, y hasta el hecho que haya sido presionado por esto y se me haya impedido ir al baño por 18 horas, algo que puede ser maldad de un custodio, pero fue planificado y con alevosía, eso es tortura, que te sometan a una situación de que ‘no te vas a orinar en una celda en donde estás’”.

De igual manera, contó que le presentaron grabaciones de audios con la voz de esposa e hijo, y que, en otro momento, en medio de crisis por la propagación de la covid-19, se le metiera en un sitio donde había personas los síntomas de la enfermedad. “Yo agarré la sintomatología y pasé días durmiendo en el piso con todos los síntomas, dolor, fiebre, problemas en los bronquios, pérdida de olfato. Entiendo que todas estas cosas, después de mi salida y la entrada de la comisión de DDHH de la ONU ha cambiado un poco, pero yo lo viví”, indicó.

Así mismo, recordó que le fueron entregadas bebidas cuyos envases contenían chiripas. “No puedo quejarme de la comida. Hasta donde vi siempre fue bien tratada”, indicó.

Torturas a otros

Evans relató el caso de un coronel, a quien le aplicaron un tipo de tortura particular. “Fue llamado, entra el custodio y dice coronel llévese un pote (de agua), de cinco litros, uno lleno y otro vacío, se lo llevaron y después de eso no lo vi más nunca; mandaron a pedir las cosas de su celda y las bajaron. Los compañeros dicen que cuando hacen eso es que lo bajan a “El Tigrito”, un recinto de un metro cuadrado, donde no puedes dormir, estás sin luz, sin mantenimiento absoluto, con olores nauseabundos. Es el espacio de castigo que es en donde llevan a algunos por decisión de los directivos porque supuestamente infligió alguna disposición.

“Hay gente que pasó días, entiendo que pasó uno o dos, a otro coronel también mandaron a pedir sus cosas. Es sistemático el castigo y es tan descarado que una de las cosas que vi en el tiempo que estuve adentro es la celda 4 del sector C, un espacio de dos por tres metros, donde hay un par de lápidas para dormir, y los detenidos no cuentan con colchonetas, están vestidos solo con bragas, no tienen acceso a ropa y durante 15 días sin acceso a poder bañarse tampoco, y lo único que tenían era una poceta donde los cinco tenían que hacer sus necesidades fisiológicas delante de los otros, y el acceso a las comidas era restringido”.

Relató Evans que esa situación fue matizándose hacia el final de su estadía. “Pude entregar comida a alguno de ellos, pero se les prohibía hablar a pesar de que estaban al frente de uno. Estaban raquíticos y famélicos, no tenían acceso a alimentación complementaria; algunas veces no tenían comidas completas, la iluminación era discrecional, un día sin luz y otros dos con la luz prendida permanentemente.

-El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ordenó ampliar misión hacia Venezuela ¿Qué cree que pueda y deba hacer la misma?

– Todo lo que sea útil para aminorar impacto de sufrimiento de los que están adentro es bienvenido. La misión de Bachelet ha podido ir al Dgcim algunas veces, y cada vez que van mejoran las condiciones de algunos. Lo ideal es que estén libres, no haya presos políticos, pero si logramos que algunos no sean castigados, torturados, tengan comunicación con su familia siempre va a ser un triunfo.

-Usted ha dicho que el instrumento más cercano políticamente que tienen los venezolanos es el referendo revocatorio presidencial ¿Cree que puede realizarse esa consulta cuando el Ejecutivo usurpa funciones?

-Maduro es un presidente usurpador, eso no le quita la condición de presidente, es un presidente en un ejercicio ilegal e ilegítimo, pero está en ejercicio. Un referendo revocatorio es para quien ejerce el poder. Los precedentes son importantes, el plebiscito chileno es importante para saber cómo se generan consultas, por lo que creo que la posibilidad de aplicar un referendo revocatorio tiene plena vigencia. Es un debate político que eleva a la política con pe mayúscula porque es el único ejercicio vinculante desde la perspectiva de la Constitución que ellos y nosotros reconocemos y las instituciones están obligadas a cumplir, incluyendo la Fuerza Armada

“Lo que estoy es proponiendo es lograr un acuerdo de unidad nacional en relación a la disputa por las condiciones para un revocatorio, asumiendo que las condiciones no nos las tiene que dar quien ejerce el poder, el usurpador, sino nosotros mismos en la unidad para lograr el objetivo”, concluyó Evans.

TalCual Digital

https://talcualdigital.com/nicmer-evans-

 12 min


Jesús Elorza G.

Al mejor estilo de Luis XIV, se presentó el camarada Nicolas, frente a los medios de comunicación para presentarle al país la Ley Antibloqueo, instrumento jurídico que tendrá como finalidad acabar con las sanciones genocidas que el imperialismo norteamericano le impone al pueblo revolucionario de Venezuela.

El país cree en mí, creen en la ley "porque esa la redacté yo" dijo de lo mas emocionado. Además, de haber escrito todo su articulado copiando al pie de la letra la ley cubana, Yo la presente a la Asamblea Nacional Constituyente, y Yo le solicite al camarada Diosdado, que aplique severamente el Reglamento Interno de Sin Debates, para que sea aprobada sin discusión alguna. como en efecto ocurrió.

Terminada la sesión de la Asamblea, todos los camaradas diputados allí presentes fueron sorprendidos por las informaciones internacionales que les llegaban a través de las redes sociales, anunciando que las autoridades rectorales de las universidades de La Habana, Nicaragua, Estambul, Terán, Moscú y Corea del Norte informaban al mundo la decisión de haber concedido el Doctorado Honoris Causa al Camarada Nicolas, por su grandioso aporte a las Ciencias Jurídicas y en especial al Derecho Constitucional.

Carajo que vaina tan buena, exclamaron algunos de los diputados. Mientras que el gordo Escarrá, al ver que no lo nombraron, sufrió una baja de azúcar al escuchar las noticias y tuvo que ser trasladado de emergencia al CDI de la asamblea.

Otra de las noticas que “rompió el celofán”, como dicen los periodistas, fue la de la agencia de noticias Rusia Today anunciando que habían designado como Personaje del Año al camarada Nicolas por su trabajo jurídico en pro de beneficios para el pueblo.

Muchos de los camaradas diputados, que habían sido traídos a la capital no entendían lo que estaba pasando. Primero, nunca recibieron el texto del proyecto de ley, por lo tanto, levantaron las manos como unas focas para su aprobación para que no los fueran a sancionar. Y en segundo lugar, le preguntaban a los camaradas abogados egresados de los cursos express de la Universidad Bolivariana sobre la importancia de esa ley:

.....bueno camarada, déjeme decirle que con ese instrumento jurídico prorrogamos el Estado de Emergencia Económica hasta que le dé la gana al pana Nicolas. La nueva ley permite privatizaciones encubiertas y la creación de mecanismos financieros en mercados nacionales e internacionales, sin límites de endeudamiento y sin importarle la presión contra nuestros activos internacionales. Nos quitamos de encima de una vez por todas el fastidio de la prensa oligárquica. Ahora con la susodicha ley se le da un carácter secreto a lo que puede hacer el “Ejecutivo Nacional” por lo cual nadie va a enterarse de nada, ni va a poder fiscalizar nada.

Y lo mas arrecho es que permite desaplicar normas jurídicas, es decir que, si en algún momento una ley impide un negocio, se le pasa por encima (se desaplica) y listo, no pasa nada.

Los negocios con los camaradas chinos, rusos, iranies, coreanos, turcos, cubanos y nicaragüenses pasan a ser materia de seguridad nacional protegidos por el secreto de Estado. O sea el negocio con el petróleo, oro, diamantes, coltán y cualquier otra riqueza mineral será un negocio redondo protegido por el secreto de estado.

Con razón, los gobiernos de esos países no esperaron ni un minuto para alabar, por no decir jalarle bolas, al camarada Nicolas, dijo uno de los diputados.

Para finalizar, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente expresó que si bien no pudimos cumplir con la tarea asignada de elaborar una nueva constitución nos vamos satisfechos de haber logrado una ley que permitirá acabar, en el corto plazo. con el bloqueo imperialista. Dicho esto. comenzó a gritar la nueva consigna revolucionaria: ¡Desbloqueo o Muerte!

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Ismael Pérez Vigil

Desde la perspectiva de alguien que observa desde lejos, sin adentrarse en los detalles, la política norteamericana debo decir que para hablar sobre este tema, con propiedad y objetividad, sería preciso olvidar lo que los españoles llaman la “Ley de Campoamor”: …nada hay verdad ni mentira/todo es según el color/del cristal con que se mira…

Eso implica despojarse del lente ideológico que nos ha inoculado el chavismo, según el cual todo lo filtramos a través de nuestra realidad política; los chavistas ven tras de todo la mano del imperio y muchos opositores, detrás de cada árbol y a la vuelta de cualquier esquina, ven comunistas agazapados dispuestos a agredirnos y tomar el mundo.

Pese a lo anterior, en este momento no creo que sea posible despojarse de los “cristales” ideológicos y en lo personal he llegado a la conclusión que es inútil tratar de obtener información y una perspectiva objetiva sobre el problema. Razón tienen los viejos españoles que escuchaba de niño y decían que no discutiera de futbol, de toros ni de política –yo agregaría la religión–, pues es una forma segura de perder amigos y ganarse enemigos; y la viva demostración de la inutilidad de discutir sobre política es intentar hacerlo sobre Trump y Biden.

De esta profusa discusión que copa prensa y redes sociales, ¿Qué hemos sacado de provechoso?, nada; todo lo contrario, nos ha dividido, enemistado y amargado más. No hay un debate de ideas, de argumentos, mucho menos de verdades, solo circulamos chismes, medias verdades o claras falsedades, se dicen cosas tan absurdas, que uno no entiende como gente sería puede creerlas, como para repetirlas y difundirlas. Todo se reduce a un afán de etiquetar, catalogar, clasificar, estigmatizar, sin verdadero fundamento; transitamos una ruta confrontativa que empobrece y desalienta.

Nada de lo que uno diga u opine, por haberlo leído en cualquier medio –norteamericano o internacional–, será verdad, nos dirá el interlocutor que nos escuche, pues “todos los medios están parcializados por uno u otro”, dirá. Es más, y esto es un problema más general, en esta época, de la llamada “posverdad, hoy no hay forma de conocer que es cierto y que no, cada quien creerá aquello que quiera creer y que mejor le acomode a sus intereses. Particularmente, en la política norteamericana, la polarización –republicanos-demócratas– ha llegado a los extremos que bien hemos conocido ya en Venezuela. Hoy en día, en materia de política, como en materia de religión, hay que creer para ver. Por eso, estas reflexiones personales, no tienen ninguna otra pretensión, salvo esa: ser una reflexión personal.

Aclarado lo anterior, mis preferencias, que no revelaré y que confieso se reducen a simpatía o antipatía personal, el punto que me interesa destacar es que yo creo que no va a haber diferencias de fondo en cuanto a la política hacia Venezuela cualquiera que sea el resultado de las elecciones en los EEUU; somos nosotros, quienes viendo las cosas tras el prisma venezolano, nos imaginamos y fantaseamos con escenarios que tienen poco que ver con la realidad de allá y la internacional y solo mucho que ver con nuestra polarización aquí. Por ejemplo, en días pasados leí en un prestigioso medio norteamericano un columnista que concluía su análisis son esta perla, digna de Nicolás Maquiavelo: “Estados Unidos nunca debería tomar partido en este tipo de disputas entre políticos de otros países. Pero en la medida que lo hace, debería tener especial cuidado en no terminar apoyando al bando perdedor.” Naturalmente me reservo el medio y el nombre del autor, para librarlo del odio de unos u otros.

Pero, siguiendo en la materia electoral actual, ciertamente son de agradecer algunos gestos de Trump hacia Venezuela y especialmente hacia Juan Guaidó: algunas de sus declaraciones, medidas y sanciones contra el régimen venezolano, empresas del estado y funcionarios –aunque a algunos no les gustan mucho–, su reconocimiento a Guaidó en el Congreso durante su discurso a la nación, por mencionar pocas cosas; pero también debemos reconocer que muchas de esas cosas no han pasado de la retórica del discurso, para pesar de los que esperaban una acción más “decisiva”. Al final, la política de Trump, la que se está siguiendo, fue la definida a principios de año por el Secretario de Estado Pompeo y consiste en una serie de condiciones –muy similares, por cierto, a las que definió Juan Guaidó por esas fechas– para que se lleven a cabo unas elecciones presidenciales libres y justas, sin que Maduro ni Guaidó participen en ellas. Y esa es una medicina, elecciones, a la que parece que tenemos muchos alérgicos en el país.

Por la otra parte, tampoco podemos olvidar, seria mezquino hacerlo, que las primeras sanciones en contra del gobierno de Nicolás Maduro y contra sus funcionarios –que en mi opinión son las más efectivas– fueron tomadas por la administración Obama y en ello tuvo un papel importante Biden, como vicepresidente y antes como senador. Al respecto, por citar también pocos ejemplos, está la firma de la ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela, aprobada por el Congreso al final de 2014, para aplicar sanciones económicas contra funcionarios venezolanos involucrados en la represión y –en efecto– Obama emitió una orden ejecutiva que declaraba a Venezuela como un país que representaba una “amenaza a la seguridad nacional” de Estados Unidos, y ordenó sanciones contra funcionarios gubernamentales, entre los cuales estaban el entonces jefe del Sebin y el director de la Policía Nacional y ex comandante de la Guardia Nacional.

Si vamos a la campaña electoral actual, tanto Trump como Biden se han referido a Venezuela y a cuál sería su política al respecto; pero hay un punto álgido, actual, que no es promesa sino realidad y que puede servir como test, como prueba de intención: el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los venezolanos; allí tendríamos que decir que los demócratas han sido más proactivos que los republicanos, quienes han bloqueado esa iniciativa en el Congreso; y al menos en el discurso, pues por ahora no puede hacer otra cosa, Biden ha sido más incisivo y claro que Trump, quien hasta el momento se ha negado a adoptar el TPS, pudiéndolo hacer mediante una orden ejecutiva (lo cual no quiere decir que no lo vaya a hacer antes de que finalice la campaña, al menos en Florida –¡ojala! –).

De manera que, cualquiera de los dos que gane en noviembre, el tema Venezuela seguirá teniendo la misma –poca en realidad– importancia relativa para los EEUU, pues sin duda alguna perderá el “sabor electoral” que ahora tiene y seguirá en un segundo plano; con eso y lo que está ocurriendo en Europa, particularmente en España –que marca la pauta de Europa con relación a Venezuela– y la realidad que afecta a nuestros vecinos de América Latina, imbuidos en sus propios problemas de pandemia, a estas alturas ya deberíamos haber aprendido que nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego, como dice el refrán castizo.

El apoyo internacional –sin duda muy importante– es solo uno de los brazos de la tenaza o pinza, con la que tenemos que aprisionar al régimen. El problema sigue siendo que el extremo de la tenaza, el nuestro, el que tenemos que desarrollar internamente, pase lo que pase en los EEUU, luce que está bastante flojo. Al menos por el momento.

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Alejandro J. Sucre

La ley Antibloqueo, así como la eliminación de los controles de cambio y de precios en el año 2019, abre la puerta final para liberar los activos que monopoliza el Estado para el desarrollo por parte de los ciudadanos del país. Venezuela con libertad cambiaria y de precios, y ahora con la Ley Antibloqueo ya establece las bases conceptuales que desde hace décadas necesitaba el país para que el Estado deje de ser empresario y se convierta en administrador de los bienes públicos. Desde el punto de vista del mundo de las ideas económicas es un gran salto cuántico para Venezuela que los dirigentes de izquierda que más aplaudieron las estatizaciones en nuestra historia económica, que se inspiraron en el modelo cubano, luego de ver las consecuencias de pérdida del PIB de 2/3, ahora hayan rectificado y propongan reactivar las 400 empresas del estado privatizándolas. Es un inmenso logro para la nación que tanto los dirigentes de la oposición como los del oficialismo todos hayan entendido el daño que hace el estatismo en Venezuela.
Los cambios en los enfoques de política económica por parte de los dirigentes del oficialismo son realmente impresionantes y positivos. Así como su terquedad expropiatoria, estatista y de controles arruinaron al país desde 2000 hasta el 2019, su rectificación desde el año 2019 va también a la raíz de la cura del estatismo que hizo que Venezuela desde la década de los años setenta declinara. Luego del siglo XIX de guerras civiles y líderes populistas que querían apropiarse de parcelas de poder destrozaron al país, en el siglo XX Venezuela, desarrolló un sentido de nación desde el Gral. Gómez hasta Raúl Leoni, y fue uno de los países que más creció en el mundo y cuya moneda se ubicaba entre las mas fuertes. Inmigrantes de Europa y otros continentes vinieron atraídos no solo a las riquezas naturales sino también a las oportunidades de desarrollar industrias alrededor. Todo eso cambió desde la nacionalización del petróleo donde poco a poco se incubó la inflación y la devaluación a los pocos años hasta llegar al ridículo actual de $1 cuesta Bs. 450.000 luego de dos conversiones, y que sin ellas el bolívar estaría en 450.000.000.000. No obstante las medidas económicas que hoy toma el oficialismo nos vuelven a las políticas económicas que hicieron de Venezuela un país prospero en los primeros 70 años del siglo XX.

Qué falta y riesgos:
La eliminación de los controles de cambio y de precios, y la Ley Antibloqueo marcan un nuevo rumbo y nuevas definiciones de la actuación del Estado y del sector privado en la economía. No obstante desde el punto de vista práctico, estas acertadas medidas pueden causar más ruina económica y para evitarlo el oficialismo necesita tomar ahora medidas de carácter político.

El Señor Jesús, hijo de Dios, dijo “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra”.

Venezuela es hoy un país profundamente dividido políticamente y por eso como dice Jesús no saldrá de la ruina hasta que exista la convivencia política. Las acertadas leyes propuestas por el oficialismo hoy que abren la economía a la modernización y a la iniciativa de los ciudadanos no va a tener efecto modernizador mientras el país siga con las inmensas luchas internas actuales por el poder político. Se parece mucho a las que diezmaron a Venezuela luego de las luchas por la independencia. El oficialismo y la oposición le deben al país la alternabilidad democrática y aceptar en paz que el pueblo decida como lo lograron los adecos y los copeyanos a finales del siglo XX. El oficialismo y la oposición deben resolver sus diferencias convenciendo al pueblo en elecciones, referéndum y mas democratización del capital. No mas marchas, ni bloqueos, ni antibloqueos, ni ANC.

Twitter : @alejandrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

“Un caballero sólo defiende causas perdidas”. Borges

Treinta etnias esclavizadas, aplastadas, se aliaron contra el régimen político más canalla de la humanidad: el imperio azteca o mexica, cuya religión pautaba lo que hoy llamamos genocidio, y los historiadores discuten si fueron 100.000 o 250.000 sacrificados. En horrendos días de 1486, asesinan 20 mil al dios del sol y la guerra, Huitzilopochtli.
Los aztecas ejercían su sangriento dominio sobre 15 millones de rehenes. La capital, Tenochtitlan, una isla del lago Texcoco, cuyo centro urbano estaba en lo que hoy es el Zócalo de Ciudad de México. Los pueblos esclavos debían tributar cosechas, animales y sobre todo humanos, porque el dios bebía sangre a diario, y los aztecas tenían la delicadeza de no importunar en lo posible a su propia gente.
Había opciones. Arrancar el corazón a la víctima todavía latiendo, o desollarla viva, o lanzarla desde lo alto de la pirámide, y a los hombres, enfrentarlos con cuatro guerreros al mismo tiempo. Terminada la faena, se los comían. Esa ciudad maravillosa y sanguinaria, con 200 mil hbs., esclavizaba los vecinos. Igual en el sur del continente los incas, el Tahuasinsuyo, sometían desde Cusco regiones hoy de Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia, países que no existían, como tampoco México.
Las comunidades vivían en terror porque los mexicas secuestraban metódicamente y algún dios prefería niños. La que pasó a la historia como Malinche, dicho hoy en clímax feminista, pertenecía al último nivel en la escala social. Era popoluca, de un pueblo marginal encadenado por los mexicas. Al ser mujer, no podía hablar ante los varones ni levantar la vista, lo que no variaba mucho con los europeos.

La guerra de liberación nacional
En su futuro, el puñal de ónix le partiría las costillas, como a sus dos hermanas, a cuyo padre asesinaron por defenderlas. Su madre la vendió a tratantes aborígenes que la entregaron como sirvienta y esclava sexual a un cacique maya de Tabasco desde los once años. Más tarde su amo, derrotado por Hernán Cortés, para hacer las paces con él se la regaló en un grupo de veinte muchachas.
Pero no se rindió a su suerte como era lo normal. Sus extraordinarias personalidad, inteligencia y sensibilidad política, la sacaron del abismo para que fuera una de las figuras más poderosas del siglo XVI. Hablaba la lengua azteca náhuatl, maya, aprendió castellano rápidamente y se hizo traductora del capitán en las negociaciones para las alianzas indígenas, desplazando a Jerónimo Aguilar. Fue compañera inseparable de Cortés y al final su mujer. La llamaban la lengua.
Uno de los primeros mestizos es su hijo Martín Cortés. Los historiadores aclaran que Hernán no fue ningún Leónidas que enfrentó al imperio más poderoso con 300 españoles. En 1519 se acordaron cerca de treinta etnias, miles de indígenas, para derrotar a los mexicas en la primera guerra de liberación nacional del continente, comandados por Cortés y gracias a la habilidad de Malinche en las negociaciones, quien traducía como le daba la gana y ocultaba los arrebatos del capitán.
Llamada de cuna Un-ocelote, la cristianizaron Marina, pero los indígenas solo podían pronunciar Malina. Malin-tzin, (doña Marina) la jerarquizó el tlatoani (cacique) de los tlascaltecas, arrobado por su carácter y atractivo. De allí derivó al fonema Malinche. Otro tlatoani la increpó porque se atrevía a dirigirse a él, y ella contesta, sin bajar la mirada “te lo voy a decir otra vez. Aquí quien habla soy yo. Y si no es conmigo, no tendrás con quien hacerlo”.
Lengua suelta
Sin su tacto y habilidad, el violento Cortés hubiera fracasado. Él diseñó la estrategia militar, pero la lengua la hizo posible porque más que traducir, elaboraba política, conciliaba, los caciques a veces querían hablar solo con ella, y a Cortés lo llamaban el señor Malinche. Él, y ella en su corta vida, crearon México, al unificar los pueblos indígenas y construir la entidad político administrativa que avanzó al resto del territorio, más tarde poderoso Virreinato y que hoy lleva ese nombre.
En la etapa de la independencia se entronizó la leyenda negra anti hispánica, los criollos renegaron y cubrieron de oprobio la memoria del fundador, y naturalmente a la heroína. Por alienaciones ideológicas, no se sabe cómo pudieron escamotear que el nacimiento de México es obra de españoles e indígenas, así como la independencia lo fue de criollos y pardos.
A mediados del siglo XIX, al comenzar las hostilidades entre México y EEUU, el mundo compadecía la suerte de este ridículo experimento democrático anglosajón, al que casi el mundo entero, salvo Alexis de Tocqueville, le auguraba corta vida. En la guerra, los gringos les arrebataron la mitad del territorio, y los criollos crearon una perversión ideológica para desahogar el resentimiento y la amargura. El patrioterismo mexicano cuando México no existía.
Malinche ya no fue la creadora de la nación y estratega liberadora de los oprimidos, sino su antítesis. Y para incomodidad de quienes no entienden o entienden retorcida la historia, Latinoamérica, que Vasconcelos llama “la raza cósmica”, existe porque las indígenas se cruzaron con los españoles, como Cortés y Malinche. Y porque los africanos se incorporarán a la fusión racial iniciada por Colón el 12 de octubre de 1492.

@CarlosRaulHer

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