Pasar al contenido principal

Opinión

Fernando Mires

La función no ha terminado. Aunque ya hemos visto bastante para hacernos una idea aproximada de lo que puede venir, Trump brinda espectáculo, mantiene la atención, medio mundo contiene el aliento en espera de que ejecute su salto mortal. O su ascenso a presidente con funciones redobladas para realizar el sueño de la supremacía mundial, o su caída frente a un Joe Biden, incapaz de despertar entusiasmo aún entre los más suyos. Pero quien sabe si ahí resida la fuerza de Biden cuyo hablar tan tranquilo, cuyos modales tan cuidados, cuya apariencia tan frágil, producen un contraste inmenso frente un presidente devenido en energúmeno.

Tarde para Trump sería cambiar su estilo. Solo le queda exagerarlo. En las próximas semanas nadie se aburrirá, lo garantizo señor. A un lado, un demócrata. Al otro, un republicano pro-forma, pero en el hecho un líder de un partido que trasciende tanto a demócratas como a republicanos. Es el partido trumpista, un partido que va más allá del bi-partidismo clásico.

Entre ambos candidatos tendrá lugar una disputa inédita. Los electores decidirán cual es la realidad que prefieren: la que se presenta ante nuestros conocimientos, o la realidad de Trump. La segunda niega radicalmente a la primera. Por esa, y por otras razones, Trump ha sido tildado como negacionista. Efectivamente, no solo es negacionista, es además, un negacionista radical.

¿Qué significa ser negacionista? Para despejar digamos que ser negacionista no significa negar. Quien algo niega es simplemente un negador. Negacionista en cambio – el “ista” lo indica – es una postura cuyo objetivo es eliminar una parte de la realidad en aras de una visión de mundo, de un sistema de creencias o de una ideología.

El negacionista, reiteremos, no niega a toda la realidad sino a la parte de ella que no se ajusta a sus objetivos. Eso no significa que el negacionista contradiga a esa parte de realidad, entiéndase bien. Pues contradecirla implicaría aceptar su existencia. Los negacionistas, como el nombre lo dice, no contradicen, simplemente niegan.

Por cierto, Trump no es el primer negacionista de la historia. Quizás el caso más extremo fue Hitler. El perverso líder creía efectivamente en la superioridad de la raza aria y todo lo que contradijera su creencia debería ser suprimido, es decir, declarado inexistente. El hecho de que muchos miembros de la comunidad judía destacaran en los terrenos del intelecto, de las artes, de la economía y de la política, contradecía la “tesis” de Hitler. Para que la contradicción desapareciera, había que negar la existencia de los judíos. Pero como los judíos existían, debían desaparecer de la faz de la tierra. El Holocausto fue el acto mediante el cual los nazis destruirían toda posibilidad de contradicción.

Toda contradicción confiere ambivalencia a la realidad, la que cuando es contra-dicha se transforma en discursiva (discutible). La negación en cambio, elimina la ambivalencia y con ello a toda discusión. ¿Cómo discutir en contra de algo que no existe?

Para cada mente autoritaria la ambivalencia es un escándalo, escribió Sygmunt Bauman, en uno de sus más celebrados libros (Modernidad y Ambivalencia). Suprimir la ambivalencia, vale decir, la posibilidad de que algo no sea totalmente definido, la de que exista un sí frente a un no, la de que esto sea también lo otro, es una de las misiones propias a las dictaduras y a otras formas de gobiernos antidemocráticos. Quiere decir, todo lo que se oponga a la verdad del poder, deberá ser negado o, en su defecto, suprimido.

Podemos encontrar así dos tipos de negacionistas. Los a priori y los a posteriori. Hitler y su mellizo comunista, Stalin, pertenecían a la segunda especie, simplemente hacían desaparecer a sus enemigos. Los a priori, y a esa especie pertenece Trump, se contentan con declarar la inexistencia de todo lo que contradice a sus propósitos.

¿Cambio climático? No existe, el clima sigue siendo el mismo de siempre. ¿Enemigos democráticos? No existen, son todos comunistas. ¿Covid 19? No existe, se trata de una simple gripe. Visto así, los aprioristas parecen ser mucho menos peligrosos que los aposterioristas. No suprimen lo que niegan. Simplemente lo niegan. No obstante, los daños que pueden causar, ya sea por omisión o complicidad, pueden ser muy grandes. Más todavía si se tiene en cuenta que los negacionistas no actúan solos. En el hecho están apoyados por muchas personas que necesitan negar la realidad para transitar en el mundo idealizado en que ellos viven. Podríamos decir incluso que el factor negacionista es constitutivo a la mente humana.

El negacionismo, aunque parezca irracional decirlo, es una posibilidad de la razón. De acuerdo a Kant (Crítica de la razón práctica) el humano es el único ser dotado con la capacidad de transfigurar a la realidad. Para el gran filósofo la facultad del saber pensar implica no solo la posibilidad de engañarse, sino también la de mentirse, es decir, la de negar la verdad sustituyéndola por una mentira o por una no-verdad. O como en el caso de Trump, por la de negar una realidad sin sustituirla.

Puede que alguien con conocimientos psicológicos argumente que para mejor vivir, o para convivir con los demás y consigo mismo, sea necesario conservar un mínimo de negacionismo. Al fin y al cabo, olvidamos lo que queremos olvidar y si lo olvidamos es porque no deseamos mantenerlo en el recuerdo. Y a veces por razones muy explicables. La verdad, como lo demostró Henrik Ibsen en su obra El Pato Salvaje, suele ser destructiva. Por eso hay mentiras piadosas. En cambio, no hay verdades piadosas. Las verdades son implacables.

En términos sociales, el negacionismo, si no justificable, es explicable. ¿Qué mejor para un buen ciudadano alemán amante de su nación si alguien dice que el holocausto nunca existió, que fue solo una invención de los vencedores de la guerra? ¿Qué mejor para un comunista si alguien dice que los crímenes de Stalin solo fueron una invención del imperialismo? ¿Qué mejor para un fanático de los automóviles si alguien dice que la emisión de dióxido de carbono no influirá en el cambio climático porque este nunca ha existido? ¿Qué mejor para un vacacionista compulsivo si alguien dice que la covid-19 no es más peligrosa que una simple gripe?

En fin, no solo olvidamos lo que queremos, además, creemos lo que queremos creer. Y más lo creemos si el que habla no es un cualquiera sino nada menos que el presidente del país más poderoso de la tierra.

Trump, ya sea por convicción o por simple conveniencia, conoce probablemente la fuerza del negacionismo que el mismo profesa. Pero ya lo sabemos: si resulta elegido, lo será no por haber proclamado verdades sino por haberlas negado. Lo que nunca sabremos es si Trump cree en sus negaciones hasta el punto de poner su propio cuerpo en peligro mortal o si la suya es una simple deformación del carácter. Como sea, Trump ha terminado por convertir a la pandemia en una aliada política. Covid 19 la nombra solo para ser negada y así ganar el apoyo de los negacionistas. Si estos son mayoría, lo sabremos en noviembre.

¿Estamos frente a uno de los más grandes manipuladores de la historia política universal, o solo frente a un político de mente perturbada? No está excluida tampoco la posibilidad de que sea las dos cosas a la vez. Lo único seguro es que después de la era Trump, la tarea de quien lo suceda deberá ser no solo política sino pedagógica: la de restaurar la verdad sobre su negación. Tarea muy difícil pues, derrotado o victorioso, el trumpismo seguirá existiendo después de Trump, ya sea como movimiento anticultural y antipolítico, ya sea como un espíritu de su propio tiempo.

8 de octubre 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/10/fernando-mires-el-negacionista....

Twitter: @FernandoMiresOl

 6 min


Laureano Márquez

“La mayoría de los hombres, Kamala, son como las hojas caídas que

giran y vuelan en el aire, y acaban por el suelo. Pero hay otros,

unos pocos, que son como las estrellas: ellos se mueven en

órbitas fijas más allá del alcance del viento; ellos tienen

sus leyes y su curso dentro de sí mismos.”

Herman Hesse (Siddartha)

La reciente partida de Quino a la casa matriz del espíritu, es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida. La suya lo tuvo: su gracia nos hizo mejores personas, nos ayudó a pensar un poquito más, a ser más tolerantes y comprensivos, más inconformes y críticos, autocríticos. Hay gente que a su paso por este mundo, hacen de él un lugar mejor para sus compañeros de viaje. Tal fue el propósito de su vida.

En 2014 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por el «enorme valor educativo» y «dimensión universal» de su obra y por unos personajes que «trascienden cualquier geografía, edad y condición social». Estas menciones le colocan, merecidamente, en el olimpo de los humoristas, se podría agregar su profunda sensibilidad por los dolores humanos.

Como él mismo señaló una vez: sus viñetas iban de “la relación entre los más débiles y los más poderosos”.

El humorista siempre acompaña a los débiles, a los que son víctimas del abuso del poder en cualquiera de sus manifestaciones. Por eso, el humor siempre estará del lado de la defensa de la democracia y la libertad, denunciando siempre los intentos de menoscabarlas, no pocas veces hechos, curiosamente, en nombre de “la democracia y la libertad”.

En tiempos del fallido golpe militar en contra de Alfonsín en 1987 pone en boca de Mafalda estas palabras: “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!«.

Alguna vez José Ignacio Cabrujas dijo que el humor era una misteriosa y particular forma de amar. El humorista ama profundamente al mundo, a sus semejantes, por tal razón sueña siempre con lo mejor para ellos. Añora una vida mejor para todos, llena de bondad y de virtud, un planeta más limpio, pero también un alma más limpia.

El humor no proclama verdades, al contrario, pone énfasis en cuestionar a los que se creen amos de ellas. Hace que el cerebro saque al pensamiento de las grandes autopistas que recomienda el GPS interno, para llevarlo de paseo por carreteras alternas, algo más largas, sí, pero más emocionantes, en las que se encuentran poblados de insospechada belleza en los que el paisaje de la vida se puede ver de manera diferente para llenarlo a uno de renovado ánimo.

Quino es de la gente que se le queda a uno en el corazón para siempre. Sus temas, como los de la filosofía, o la religión, tocan aspectos centrales del alma humana, preocupaciones sobre nuestro destino que nos acompañan en todo tiempo y lugar.

Al fin y al cabo, el asunto central del humorismo es el sentido de la vida, que bueno para nosotros que él lo haya encontrado.

Twitter: @laureanomar

 2 min


Rafael Puyol

Considerada tradicionalmente como una modalidad menor, la enseñanza en línea ya había alcanzado carta de naturaleza y marchamo de calidad antes de la pandemia. Sus cifras, sin embargo, eran (son) todavía pequeñas: de los 251 millones de estudiantes universitarios solo un 2% recibe formación exclusivamente on line (poco más de 5 millones). En España los datos son algo mejores, pero igualmente bajos frente a la enseñanza presencial con el 85% de los alumnos de grado y el 76% de los de máster.

Y de repente, como un cisne negro, tan inesperado como demoledor, aparece la COVID-19, que está actuando como catalizador de un cambio educativo esencial. Ante la dificultad de mantener las clases presenciales, las universidades han vuelto sus ojos a la enseñanza en línea y la semipresencial que han adquirido carta de ciudadanía y van a experimentar un aumento exponencial de la demanda.

La cantidad de alumnos de educación terciaria pasará de 100 millones en el año 2000 a 377 en 2030 y 594 en 2040. El continente asiático, América Latina o el África subsahariana experimentarán aumentos espectaculares de una formación que no podrá ser atendida por los proveedores tradicionales de enseñanza. Es posible que dentro de 20 años tengamos más de 100 millones de estudiantes en línea y una cifra superior cursando enseñanzas híbridas.

Y algo parecido va a pasar en España en un contexto de crecimiento general del alumnado hasta 2030-35 debido al desembarco de las generaciones nacidas en la etapa de recuperación de la natalidad (1998-2008).

El imparable proceso de digitalización

Según una proyección reciente, las universidades no presenciales van a ganar alrededor de 50.000 alumnos que probablemente serán más si el número de estas instituciones aumenta. A este factor se sumará el imparable proceso de digitalización.

Toda la cadena de valor de la actividad educativa necesita ser digitalizada. Las instituciones que lo consigan sobrevivirán; las que no lo hagan estarán condenadas a la irrelevancia.

El aumento de la demanda, la revolución tecnológica y también la posibilidad de atender aspiraciones que no cubre la formación presencial: las de aquellas personas que por razones de tiempo, localización geográfica, motivos laborales o compromisos familiares no pueden acudir cada día a las aulas.

Competencias de amplio espectro

Todas las enseñanzas son susceptibles de una formación en línea: grados, máster, programas cortos y formación continua. Ciertamente algunas materias y formaciones concretas se prestan más que otras a la formación virtual, pero todas, en su totalidad o en parte, se pueden beneficiar de esta forma de trasmitir conocimientos, competencias y destrezas.

Ya hay programas para casi todo. Muchas de las empresas listadas en Hiring 20.com ofrecen prácticas virtuales. Prestigiosos aprenticeships o bootcamps tienen versiones on line. Para realizar exámenes no presenciales hay tecnologías de reconocimiento facial como la Proctor U. Y podrían multiplicarse los ejemplos.

Es preciso reconocer que algunos títulos, particularmente de ciencias de la salud, demandan para ciertas formaciones una mayor presencialidad. Para ellas (y para otras) existen las modalidades híbridas o semipresenciales por las que van a discurrir muchos de los caminos formativos del futuro.

Como reza el lema obaniano (“Yes. We can”), la formación on line puede con todo y con la misma calidad y eficacia que el formato presencial. La vieja acusación de ser un instrumento educativo menor, de alcance limitado y resultados insatisfactorios, ya no se sostiene. Así lo prueban los resultados y así lo reconoce el mercado.

Retos del paso de lo presencial a lo virtual

El paso de lo presencial a lo virtual plantea algunos desafíos importantes. Cito tres:

Evitar desigualdades entre los estudiantes por las dificultades que algunos puedan tener en el acceso (por recursos o conectividad) a la formación digital. Así lo recordaba un comunicado del comité de los objetivos para el desarrollo sostenible 2030 en el que se hace un llamamiento a todos los gobiernos “para no dejar a ningún alumno atrás”.

Dificultades para afrontar las fuertes inversiones que exige la digitalización y el acceso a recursos esenciales como, por ejemplo, la Inteligencia Artificial. La transformación requerida exigirá más financiación pública, alianzas entre instituciones para abaratar los costes de adquisición o el recurso a proveedores externos.

Formación adecuada de los profesores para desarrollar con eficacia las nuevas modalidades de enseñanza virtual. Es un proceso que no solo exige el aprendizaje de nuevas tecnologías y el uso de recursos pedagógicos, sino un verdadero cambio de mentalidad que no todos están en condiciones de asumir, sobre todo aquellos que “no hacen pie” en modalidades de enseñanza que nunca han tenido que utilizar.

La transición digital, un mandato de la UE

No es discutible la importancia que tiene la enseñanza presencial. Las universidades españolas, particularmente las públicas, siguen apostando decididamente por esta modalidad de enseñanza, aunque ya ofrecen algunos títulos virtuales. No obstante, solo las nativas digitales alcanzan el nivel de digitalización que exigen los tiempos.

La COVID-19 ha planteado un problema de adaptación, pero también ha generado una posible solución para resolverlo. Me refiero a la oportunidad que ofrecen los fondos europeos de reconstrucción que han centrado el tiro en tres tipos de sectores: el pacto verde, la reindustrialización y precisamente la transición digital.

Existe una ocasión única para que, con cargo a esos fondos, se lleve a cabo una transformación digital integral en las universidades españolas para modernizar sus estructuras y funcionamiento y para convertirlas en referente internacional de la integración de tecnologías emergentes y en ejemplo de buenas prácticas para otros sistemas educativos, especialmente de América latina.

Esa transformación podría incluir cuatro grandes actuaciones: una digitalización de la infraestructura administrativa; una digitalización de la docencia (profesores y alumnos); el desarrollo de entornos de investigación digitalizados; y la digitalización de la transferencia del conocimiento.

El impulso inicial debe corresponder al Ministerio de Universidades. Los beneficiados prioritarios serán las universidades públicas presenciales. Y como elementos coadyuvantes estarían las universidades nativas digitales que podrían jugar un papel esencial en la formación de los recursos humanos de las no digitales. Algunas ya lo vienen haciendo así. Es el caso de UNIR, que está llevando a cabo múltiples acciones formativas en España y Latinoamérica.

Y es que estamos convencidos, como he escuchado a diferentes líderes políticos y académicos, que no vivimos en una era de cambios, sino en un cambio de era definido por la digitalización de todo lo que nos rodea.

8 de octubre 2020

The Conversation

https://theconversation.com/universidad-digitalizar-o-retroceder-147579?utm_medium=email&utm_campaign=Novedades%20del%20da%209%20octubre%202020%20en%20The%20Conversation%20-%201753616985&utm_content=Novedades%20del%20da%209%20octubre%202020%20en%20The%20Conversation%20-%201753616985+CID_b842cc51ac56e44e9d0cb7ae320d6943&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=Universidad%20digitalizar%20o%20retroceder

 5 min


Mirra Banchón

Venezuela está muy arriba en la agenda de las instituciones europeas. Esta semana ha quedado claro: la Unión Europea no enviará ningún tipo de observación electoral a las legislativas del país sudamericano, porque Caracas no acepta su aplazamiento.

Bruselas aduce que las condiciones mínimas no están dadas. Ni siquiera para enviar una reducida misión técnica. El gobierno de Nicolás Maduro responde que no puede saltarse el mandato constitucional. Después de una controvertida misión exploratoria europea a la capital venezolana, el Parlamento Europeo debatió acaloradamente el asunto. El tema llegará a manos de los 27 ministros de Exteriores de la UE el próximo lunes (12.10.2020).

Difícil situación por fallido intento europeo de aplazar elecciones

Por haber intentado, hasta el último momento, aprovechar el mínimo resquicio para abrir la puerta a una participación electoral más creíble y justa que la actual, a la diplomacia europea le han llovido las críticas: de los que nunca quisieron una observación europea de ningún tipo a unas jornadas convocadas por el gobierno de Nicolás Maduro, pero también de quienes quisieran ver, en las actuales condiciones, al 6 de diciembre como una convocatoria creíble.

Como fuere, el escenario es muy difícil. Es el agravamiento de la situación "desinstitucional”, como, ante el pleno de la Eurocámara, la denominó Josep Borrell, Alto Representante de la Política Exterior de la UE.

El punto está en que, por lo que se sabe hasta el momento, la Unión Europea no reconocería a la Asamblea Nacional que surja de esos comicios. ¿A quién reconocería, entonces, como interlocutor legítimo? ¿Del próximo Consejo de ministros de Exteriores de la UE cabe esperar algún nuevo lineamiento? ¿Cabe poner nuevos nombres en la lista de sancionados individualmente por violaciones a los derechos humanos? Está por verse.

Entre la UE y Venezuela están las elecciones en Estados Unidos

El compás es de espera. Este suspenso se ve agravado por las elecciones en Estados Unidos que podrían poner nuevos acentos. En esta situación "apoyamos la búsqueda del diálogo", dijo a DW Javi López, eurodiputado español del bloque socialista y copresidente de la Asamblea EuroLatinoamericana (EuroLat).

Por otro lado, desde una de las posiciones reticientes de la Eurocámara, se avizora que los 27 Estados miembros -pase lo que pase en diciembre- seguirán reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino legítimo.

"Está claro que la posición del Parlamento Europeo no ha cambiado -no reconocemos a Nicolás Maduro- y vamos a seguir apoyando a las fuerzas democráticas de Venezuela”, dijo a DW Dita Charanzová, eurodiputada checa del bloque liberal, vicepresidenta del Parlamento Europeo.

Aunque Bruselas decidiera más sanciones, "la solución no va a venir de fuera", explica a DW, desde Caracas, Phil Gunson, especialista de Crisis Group, think tank europeo.

Si bien tanto los actores venezolanos como sus aliados internacionales están a la espera del fiel de la balanza que podría significar un cambio en la Casa Blanca, "esto se va a resolver cuando haya un acuerdo político que lleve a elecciones libres que conduzcan, a

su vez, a una transición", subraya Gunson. Entonces, ¿qué cabe hacer ahora desde las instituciones europeas? Según Javi López, presidente de Eurolat, lo que cabe es "persistir”.

07.10.2020

DW

https://www.dw.com/es/bruselas-y-elecciones-en-venezuela-entre-persistir...álogo-y-aplicar-más-sanciones/a-55194165

 2 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

Imposible que no fuera lector de todas sus obras. En algún estante de mi biblioteca tengo algunos de los libros, que de vez en vez leo, sobre todo en los momentos en que me siento medio extraviado en la vida, o “desnortiado” como diría Cantinflas, cosa que no resulta rara en este mundo desarreglado e incierto como en el que nos ha tocado en suerte.

Siendo alumno de la Escuela de Sociología de la UCV siempre tuve la idea de que ese libro- me refiero al de Mafalda - podría ser el tema de mi tesis de grado, que versaría, según me lo imaginaba, sobre las dificultades que observaba, tanto del país como del globo terráqueo, calibradas desde su mirada infantil. Al final, por circunstancias que no vienen al caso mencionar, tome otro sendero profesional en el que, dicho sea de pasada me he encontrado muy cómodo e interesado, aunque debo soportar con alguna frecuencia el reproche de una neurona necia que me reclama el haber seleccionado otro tema para la tesis.

Joaquín Salvador Lavado

Fue éste un extraordinario dibujante nacido en Aragón, España, en los tiempos de la guerra civil española, que a los cuatro años de edad viajo con sus padres, en calidad de exiliados a la Argentina, en donde vivieron siempre. Hace unos pocos días acaba de morir, cuando apenas contaba con 88 años de edad y digo apenas porque a la gente como él se le debería dar siempre una prórroga que extienda su vida. Joaquín Salvador Lavado (Quino en su existencia real) fue quien ideo, escribió y dibujo a Mafalda y a sus compañeros en una serie larga de historietas que publicó durante diez años. Muy joven, Mafalda dejo de existir y sólo la “resucitó” su creador con ocasión de un homenaje que le hicieron en la UNICEF y en la promoción algunos eventos a favor de los niños, la paz, las mujeres y otras causas nobles por el estilo.

Mafalda tuvo un gran éxito en casi medio planeta y fue traducida a cerca de cuarenta idiomas (incluido el chino, ¿quién lo iba a imaginar?), señal de su aceptación y asimilación, incluso hoy en día, en sociedades de culturas que casi nada tenían que ver con la hispanoamericana. En Argentina es un ícono nacional, al punto de que se encuentra colocada en el salón reservado en La Casa Rosada a los ídolos del deporte y del arte, al lado de Evita, Gardel, Nicolino Loche, Juan Manuel Fangio, Gabriela Sabatini, Sandro, Astor Piazola, Maradona, Messi y otros más, todos de “carne y hueso”, menos Mafalda.

Quino y Mafalda fuero tipos “progre”. Siempre se mostraron como críticos de la vida tal y como transcurría en el planeta. "Salvador siempre fue un hombre de izquierda, y nunca lo ocultó", según palabras del periodista colombiano Daniel Samper Pizano, quien lo consideró el "genial revulsivo" de nuestra tranquilidad, que iba al fondo de las cosas. Supo crear un mundo con sus personajes, de los que había que preguntarse si en realidad eran niños: "Lo que ha hecho Quino es albergar en cataduras infantiles ciertas reflexiones, angustias, ternuras y alegrías sin edad", agregaba Samper.

Mafalda llegó, así pues, a convertirse rápidamente en el símbolo de la protesta social. Se ubicó en la vereda opuesta al capitalismo. Mostró desde el humor su desacuerdo con el mundo en que vivía, aludiendo temas que, con sus variantes lógicas, todavía continúan entorpeciendo la marcha del planeta. Como opinó el intelectual italiano Umberto Eco, Mafalda “ … se inserta en este mundo de incertidumbres y estudiar sus caricaturas supone una puerta de entrada a ese mundo político, social y cultural cuyas conmociones han dejado efectos después de medio siglo”.

Las historias de Mafalda me dejaron siempre la impresión de que ofrecían un menú de filosofía y de sentido común, además de un instructivo de recomendaciones que servía para hacerle frente a la vida desde la irreverencia, el escepticismo, el compromiso y, hay que decirlo también, desde su dosis de pesimismo y tristeza, todo desde una cierta distancia que hacía más veraces sus relatos sobre la vida de cada quien y la del universo tan enmarañado en el que nos había tocado en suerte plantarnos. Se trataba de la Quinoterapia como la denominó Gabriel García Márquez, asomando un modo que “…recupera la imaginación infantil para cuestionar al mundo adulto, sus prejuicios y contradicciones, y despierta nuestra percepción atolondrada y dormida por las rutinas de nuestra seriedad, haciéndonos sentirnos quizás más vivos. Comprobar esto en cada libro de Quino es lo que se parece más a la felicidad.”

“Paren la década que me quiero bajar”

Como algunas otras, esta frase surgida de la invención de la gente, no es de Mafalda, pero la verdad resulta difícil creer que no fue dicha por ella. En su típico estilo, tomada en préstamo por Juan Villoro, la expresión describe un tiempo en el que parecieran haberse acumulado todas la crisis posibles a lo largo y ancho del mundo, la más grave de todas ellas, la política: no ha habido manera de sentirnos y obrar como especie. “Me sorprende que Mafalda tenga cada vez más vigencia, afirmó un poco antes de morir José Salvador Lavado; me sorprende y me deprime un poco también, porque eso quiere decir que no hemos cambiado demasiado…”

Razón tenía el Nobel portugués José Saramago cuando le dijo que “Mafalda fue mi maestra de filosofía y debería ser de lectura obligatoria, pero no en los colegios: en las universidades”. Dicho esto por Saramago a lo mejor yo no estaba tan equivocado cuando se me metió en la cabeza escribir mi tesis de grado sobre Mafalda.

Viendo las cosas como están, habría que darle la razón a Quino: “seguimos construyendo la destrucción del futuro “. Y estoy seguro de que la propia Mafalda se vería en la necesidad de recordarnos que “Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría”

El Nacional, 3 de octubre de 2020

 4 min


Jesús Elorza G.

En la tradición hogareña, es común escuchar conversaciones referidas al tema del lavado de ropa. Desde aquellos momentos en que el hecho se producía a la orilla de un rio, en una batea o con la muy popular "Chaca Chaca" las tertulias giraban en torno al tipo de jabón y la técnica empleada. Desde la aparición de las lavadoras el tema se basaba en la capacidad para eliminar las manchas, el ruido que hacen, la energía y agua que consumen, la rapidez de sus ciclos, la suavidad con que tratan los tejidos, y si alcanzan una temperatura lo suficientemente alta en el margen tiempo requerido para matar los gérmenes.

Ahora llama poderosamente la atención como en el mundo deportivo comienzan a surgir conceptos relacionados con el "lavado de dinero" o el uso de lavadoras en el campo deportivo.

Regímenes de países dictatoriales con récords cuestionables en materia de derechos humanos, que discriminan a las mujeres y son acusados de asesinar a periodistas y disidentes, e incluso de alentar el terrorismo internacional pretenden lavar su repudiable imagen internacional a través de los mercados de inversión del sector deportivo.

El emir de Qatar es dueño del equipo de futbol París Saint-Germain, partidos oficiales de España y de Italia se han disputado en Arabia Saudí, lo mismo que el combate por el cetro de los pesos pesados de boxeo entre Andy Ruiz y Anthony Joshua, importantes carreras de caballos, competiciones ciclistas y de lucha libre, y la maratón de Yida. En el calendario figura también un Grand Prix de la Fórmula 1, y por supuesto el Mundial de Fútbol de Qatar 2022.

El deporte es por excelencia, un arma para establecer un contacto sentimental con millones de aficionados, afrontar desafíos socioculturales, protegerse de la inestabilidad política de la región y mitigar el riesgo económico trasladando fondos offshore. Los clubs no son solo negocios, sino instituciones sociales, un enorme valor añadido.

La Premier League del futbol inglés se considera hasta ahora la mas importante lavadora del sector deportivo. Dio luz verde a las adquisiciones de sus clubs por magnates norteamericanos (Manchester United y Liverpool), oligarcas rusos (Chelsea), el jeque Mansour de Abu Dabi (Manchester City), o el príncipe y hombre de negocios saudí Abdulah bin Mosad (Sheffield United). Pero ser abiertamente parte del proyecto Visión 2030 del Gobierno de Riad, consistente en utilizar el deporte para mejorar su imagen, captar inversiones extranjeras y diversificar su economía con énfasis en el turismo y los servicios financieros, ha provocado demasiado escozor.

La operación para la compra del 80% del equipo de futbol Newcastle United por el Gobierno de Arabia Saudí a través del Fondo de Inversión Pública (PIF) de ese país, por 360 millones de euros, ha quedado congelada, al menos por el momento, en vista de los reparos de los clubs de la Premier, encabezados por el Liverpool y el Tottenham. En el trasfondo están los abusos de derechos, la tortura, el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el papel de Riad en la guerra de Yemen y su intento de aislar a Qatar.

El fútbol, aunque pretenda evitarlo, no puede escapar a la geopolítica, y en este caso se ha visto en medio de la rivalidad en el Golfo Pérsico entre Arabia Saudí y sus emiratos satélites por un lado, e Irán y Qatar (a grandes rasgos) del otro, proyectada en el terreno militar a los conflictos de Yemen y de Libia, y en el deportivo a los derechos de televisión de la Premier que tienen los cataríes, y a la proyección que va a significar el Mundial de dentro de dos años.

Una tercera lavadora entra en juego con relación al Mundial de Futbol 2022: El presidente de la FIFA Gianni Infantino, quiere expandir la cantidad de equipos de 32 a 48. Los partidos adicionales generarían un ingreso estimado de 400 millones de dólares cifra nada despreciable para los jerarcas del futbol mundial.

Las lavadoras de Qatar, Arabia Saudí y la FIFA están en plena “chaca chaca” en el escenario deportivo para lavar la imagen de unos y garantizar negocios por millones de dólares para otros.

 3 min


Humberto García Larralde

La destrucción de Venezuela, más que expresarse en cifras, se revela en la terrible desolación de la inmensa mayoría de venezolanos. No sólo se ha acabado con los aspectos básicos de su vida cotidiana --comida y medicina a la mano, agua, luz, gasolina y transporte, seguridad mínima--, se han exterminado las capacidades del Estado por contribuir con su provisión y saboteado su solución por otras vías. Al venezolano se le ha confiscado las posibilidades de una vida digna, propia de su condición humana: los derechos consagrados en la Constitución y los acuerdos internacionales suscritos por el país son, hoy, letra muerta. Los horrores constatados recientemente por la Misión de Determinación de los hechos en Venezuela, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, constituyen una denuncia imborrable de ello.

Al lado de la miseria extendida, se erigen fortunas fabulosas, amasadas de la noche a la mañana. Son el resultado del desmantelamiento del Estado de Derecho, con sus garantías y normas para supervisar y controlar la gestión pública, como del acorralamiento de los mecanismos de mercado para la producción y distribución eficiente de bienes y servicios. Estos fueron sustituidos por determinantes políticos, en primer lugar, la lealtad a la causa, es decir, al superior jerárquico, y el reparto de la renta a quienes muestran ser obsecuentes, para conformar una masa informe a disposición de las arengas del líder máximo. Los derechos se convierten en dádivas entregadas discrecionalmente a partidarios. Son las bases del régimen fascista que montó Chávez, apoyado en las bayonetas, que nos quiso vender como Revolución Bolivariana. Con el desmoronamiento de este engendro, predominan en la escena las mafias que se fueron apoderando del país para depredarlo, al amparo de su retórica mesiánica.

En escritos anteriores, hemos hecho un vuelo somero sobre algunas de sus expresiones más funestas: la cúpula militar podrida, dispuesta a usar la violencia para defender sus privilegios; Maduro y demás jerarcas que ocupan posiciones de poder; los jueces proxenetas del tsj, prestos a validar los desmanes de los anteriores (y a participar en sus proventos); y la gama de organizaciones paramilitares diversas, entre comandos de esbirros, bandas criminales, colectivos y otras, que han ido proliferando a la sombra de la destrucción del Estado de Derecho. Estos entes, imbricados entre sí, conforman una estructura de poder personalista y excluyente, dedicada a la expoliación de la riqueza social. Cuales verdaderas sanguijuelas, se dedican a exprimirle los medios de vida a los venezolanos, dejándolos exangües, sin sustento. Los que se benefician de tal estructura de poder son los verdugos del país.

Cuando hablamos de sanguijuelas, nos referimos a todo aquél que se dedica a sacarle provecho a los mecanismos de expoliación instalados en Venezuela, a expensas del bienestar de su población. Es una categoría que engloba a todos los entes arriba señalados, pero que también incluye a otros actores que no se han mencionado. Aquí se abordarán, muy brevemente, algunas de estas otras sanguijuelas.

En lugar destacado resalta, cual Sanguijuela Mayor, la casta militar y política que domina a Cuba. Como se ha escrito tantas veces, el enamoramiento de Chávez con la figura de Fidel Castro, cuidadosamente cultivado por éste, se tradujo en la entrega, sin tapujos, de flujos enormes de recursos al régimen gerontocrático: unos 100 mil barriles de crudo diarios, la mayoría de los cuales nunca fueron pagados; el parapeteo, por parte de PdVSA, de la Refinería Cienfuegos, la mayor de la Isla, luego confiscada por el gobierno cubano sin recompensa; el sobreprecio exagerado por personal sanitario, entrenadores deportivos y otros “técnicos” proporcionados por la isla (reciben sueldos de miseria, ya que el Estado cubano se embolsilla el grueso); la compra triangulada de insumos, equipos y bienes, provenientes de distintos países, para dejarle jugosas comisiones a Cuba; y la entrega de notarías, registros y servicios identificación y comunicación a la isla, que posibilitan oportunidades insospechadas de extorsión y control. En fin, después del colapso de la Unión Soviética y de la hambruna que se instaló en Cuba, eufemísticamente referida como “Período Especial”, Venezuela –gracias a Chávez—ha sido el gran salvavidas de la casta despótica cubana. Todavía Maduro se esfuerza en suministrarle gasolina a la isla, no obstante los estragos que causa su escasez para el consumo interno. De ahí la intención de los jefes cubanos de no soltar prenda, de auxiliar a Maduro con el know-how en el cual han mostrado gran eficacia a lo largo de más de 60 años: las prácticas de terrorismo de Estado para controlar a su población.

Otros países se han aprovechado de Venezuela. Rusia, proveyó cuanto juguete militar quiso adquirir Chávez para enfrentar al “imperio” –gustos caros, unos $12 mil millones--, acompañado de contratos de suministro de repuestos y equipos, como de adiestramiento militar. Empresas rusas, vinculadas con Putin, pudieron posicionarse favorablemente en el negocio petrolero, hasta poder comercializar el crudo venezolano, dizque para evadir las sanciones impuestas por EE.UU. a PdVSA, pero, sobre todo, para pagarse a sí mismas sus acreencias, por unos 9 mil millones de USD. También lograron valerse del 51% de CITGO, como garantía. Pero el mayor premio ya no es monetario –Venezuela hoy está quebrada--, sino haber logrado Putin posicionarse como piedra en el zapato, en pleno patio trasero de EE.UU.

Irán ha querido aprovecharse también de la destrucción de la industria petrolera venezolana, vendiendo gasolina y asistencia para activar algunos procesos de refinación. Se le paga en oro ilegalmente extraído, transacción en la cual Turquía parece haberse colado como intermediario. China, que inicialmente intentó asumir una posición hegemónica como inversionista foráneo, invitada por Chávez, ha salido con las manos quemadas por los deudores maulas con que terminó viéndose enredada.

El pillo de Daniel Ortega se ha embolsillado buena parte de los proventos de Albanisa y otros proyectos conjuntos, desarrollados supuestamente para bien de ambas naciones. Las solidaridades automáticas con Maduro de Lukaschenko, Bashar al-Asad y otros carniceros de sus respectivos pueblos, están registradas en sus haberes, esperando cualquier oportunidad que se presente para cobrarlas.

Finalmente está la panoplia de enchufados, con sus empresas de maletín que contratan de todo con el Estado, que fungen de operadores financieras, gestores internacionales, intermediarios en la sustracción de oro, diamantes y otras riquezas explotadas ilícitamente, “asesores” y cuanto otro “negocito” turbio se les ocurre, siempre y cuando lo compartan, según convenga, con jerarcas y militares. La manifestación más clara del enorme daño que han infligido sobre las condiciones de vida del venezolano está en la magnitud de las fortunas mal habidas que revelan los escándalos aireados por la prensa internacional y por periodistas de investigación. Sin embargo, las cuentas mil millonarias que han aflorado en bancos suizos (HSBC, Helvetique), de Andorra, España, República Dominicana (Banco Peravia), Panamá, USA y Portugal (Banco Espirito Santo), son apenas la punta del iceberg. Jorge Giordani quien debe saber algo respecto a estos robos, sitúa la fortuna extraída durante los gobiernos de Chávez, en $20 mil millones. Sin duda, esta cifra, bajo el desgobierno de Maduro, ha aumentado con creces. Provienen de partidas de mantenimiento de servicios públicos e infraestructura malversadas; compra de suministros que nunca llegaron; especulación con las divisas; obras iniciadas que nunca concluyen, a pesar de tragarse, cual centrífuga, toda nueva asignación; sobreprecios y comisiones para cuanta contratación se haga con el sector público; y, por supuesto, lavado de dinero del tráfico de estupefacientes y de otras corruptelas.

En fin, junto a la cúpula militar podrida y los jerarcas corrompidos por el poder, los jueces alcahuetas y las bandas fascistas y criminales, son los responsables de haber sustraído, durante estos largos años, los recursos y posibilidades de una vida digna para la inmensa mayoría de sus compatriotas. Nunca hubo consideraciones éticas, morales, humanitarias o políticas que detuvieran o morigeraran sus actividades de expoliación, represión y muerte. Son los verdugos de Venezuela.

Economista, profesor (j) Universidad Central de Venezuela.

humgarl@gmail.com

 6 min