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Opinión

José Balza

Más de mil páginas y veinticinco capítulos integran los dos tomos de Agua en Venezuela: una riqueza escasa. He aquí el texto que cualquiera de nuestros ensayistas, poetas, dramaturgos, fotógrafos, compositores, cineastas hubiera querido escribir. Su tema es deslumbrante, imprescindible y abismal; es a la vez un código para sanar a Venezuela, para equilibrar nuestra sociedad y para intervenir en el futuro de todos. También algo tan importante como la ley del país que ningún político decente de hoy debe ignorar y que, si no sabe leer por completo, puede estudiar en la Agenda del capítulo veinticuatro y en las concisiones del veinticinco.

«Ningún acto de terrorismo genera tanta devastación económica como la crisis de agua» establece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2006). Y si, como calcula Arnoldo José Gabaldón, la cantidad diaria de agua que parece ser imprescindible a cada ser humano está entre 20 y 40 litros por persona, cuando en verdad el promedio es de tres mil litros (si pensamos en el cultivo de un kilo de cereales y otro de res), tales límites ya demarcan sociedades, sectores de pobreza y lujo, condiciones espirituales y estéticas.

En estas páginas encontraremos exposiciones sobre el origen del agua en la Tierra, su estatus en el mundo, su condición determinante para la geografía, la relación entre lluvia, sequía, evaporación, suelos, mesetas, agua subterránea, inundaciones, deslaves, petróleo, electricidad; y una sólida caracterización de nuestros ríos y las zonas acuíferas de Venezuela, así como la legislación que acerca de este territorio nos define, según las ordenanzas de 1573, la Real Cédula de 1811, los códigos civiles desde 1862 hasta la actualidad, la Ley Orgánica del Ambiente (1976 hasta hoy) y la Constitución vigente. Sin que se omita lo relativo al cambio climático y al efecto en Venezuela del cambio global. Todo el universo de la cultura del agua: acción de vivir, producción agrícola e industrial, ciudades: la base y los nutrientes para la conducta social del venezolano, su posibilidad de introspección y prospección técnica, educativa, así como el vínculo estético supremo, ya integrado a nuestra cotidianidad, por ejemplo, con el arte de Soto, Otero, la poesía de Guillermo Sucre, Luis García Morales y Santos López, las ficciones de Enrique Bernardo Núñez, Milagros Mata Gil y Rubi Guerra, la música popular (Luis Felipe Ramón y Rivera, Alejandro Vargas, Rafael Sánchez López, Amable Espina) y académica (Evencio Castellanos, Inocente Carreño), entre otros.

Gisela Goyo como responsable editorial y la Fundación Empresas Polar añaden un nuevo eslabón de oro a sus publicaciones. Los autores de cada capítulo son profesionales con rigurosa formación; casi todos han dedicado su vida a la investigación y conducción de programas prácticos en lo relativo a las aguas de Venezuela. Destaco aquí a los coordinadores del trabajo: Arnaldo Gabaldón, Aníbal Rosales, Eduardo Buroz, José Rafael Córdova, Germán Uzcátegui, Laila Iskander; pero los capítulos y las breves biografías de todos los participantes despiertan gran admiración.

Sé que la finalidad de Agua en Venezuela es primordialmente pedagógica y práctica: un vasto manual para el conocimiento teórico, para las derivaciones aplicables a esta realidad; un exigente escalón para quien desee apoyarse en la obra y continuar sus lineamientos. Un obligatorio mapa de trabajo para conducir a la Venezuela extraviada de hoy y para, desde él, otorgarle grandes poderes políticos, de salud y economía, justo cuando el relevo mundial del petróleo también nos amenaza.

Pero para mí, y tal vez nuestros artistas y pensadores así lo acepten, estas páginas nos dejan ante el hechizo insondable de un territorio privilegiado por sus terrenos y sus aguas: Venezuela. Los eruditos que escriben la obra han rescatado objetivamente, y nos lo muestran con valentía y brillo, el grado máximo de la belleza, la más honda relación entre alma y planeta. ¿Lograremos pronto estar a la altura de su prosa científica, de su humanismo sin fronteras, de su estremecedor asomo al secreto mayor: el de las aguas?

18/01/2020

Prodavinvi

https://prodavinci.com/agua-la-riqueza-total/

 3 min


El tiempo es un artificio, un recurso, una herramienta, que ha utilizado el hombre para organizar, de una manera sencilla, los sucesos históricos por orden y fecha de ocurrencia. Posee la habilidad de transportar a un individuo al pasado, al presente y al futuro. Éste es el tiempo cronológico, pero la palabra tiempo también se utiliza en otros ámbitos como el tiempo verbal en la gramática, los tiempos en que se dividen los partidos de algunos deportes, los tiempos de la música, en los motores, el tiempo meteorológico, etc.

En la organización del tiempo cronológico se han separado dos grandes épocas, una que corresponde a los sucesos ocurridos antes de Cristo y que en español se indica como a.C., y otra que considera los sucesos ocurridos después del nacimiento de Cristo que se indica como d.C. La escala del tiempo a.C. es de orden descendente, es decir, viene desde un momento infinito y va descendiendo hasta llegar a un punto cero (0). Por ejemplo, el Período Neolítico de la Edad de Piedra, se considera que abarca desde el año 6.000 a.C. hasta el año 3.000 a.C. Año tras año esta escala va en descenso hasta llegar al último año o año 1 (uno) a.C., el cual termina el 31 de diciembre a las 12 de la noche cuando alcanza el punto cero (0), y a partir de allí, comienza el primer año o año 1 (uno) de la siguiente época, que es la Era Cristiana identificada como d.C.

En ese punto cero (0), la hora medida es 0h:0min:0s desde donde comienza el primer año o año 1 d.C., época que se extiende en una escala ascendente, que hasta el fin de año ocurrido hace unos días, ha recorrido el período desde 0h:0min:0s del 01/01/01 hasta las 24h:0min:0s del 31/12/2019. O sea, hasta ese momento que acabamos de celebrar como la Noche Vieja, cuando nos dimos el tradicional abrazo de fin de año, habían transcurrido 2019 años de la Era Cristiana o d.C.

Así, esta organización del tiempo cronológico no deja espacios vacíos, de tal manera que la primera década de la Era Cristiana (d.C.) va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/10, ocupando los primeros diez años d.C. La segunda década comenzó el 01/01/11 (el cual es el día que sigue al 31/12/10), hasta el 31/12/20. Sucesivamente siguen las décadas, 3-4-5…..etc. Igualmente, el siglo I d.C. comienza el 01/01/01 hasta el 31/12/100; luego el primer milenio va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/1000, el segundo milenio comenzó el 01/01/1001 hasta el 31/12/2000, y el recién comenzado tercer milenio se inició el 01/01/2001 del cual han transcurrido 19 años y unos días, por lo que la segunda década finalizará el 31/12/2020 después de que hayan transcurrido los 20 años completos, para que la tercera década de este tercer milenio o de este siglo XXI, comience el 01/01/2021 y se extienda hasta el 31/12/2030.

Este tema de la organización del tiempo por el hombre, trae diferencias de opiniones cada vez que comienza un año que termina en cero (0) como este 2020, ya que da la impresión de estar finalizando una década, cuando en realidad está comenzando el último año de una década. Por lo tanto, como ya se señaló, esta segunda década del siglo XXI terminará el 31/12/2020, es decir, una vez que hayan transcurrido completamente 20 años del mencionado siglo.

Volvamos a la primera década de la Era Cristiana (d.C.). El primer año comenzó el 01/01/01 y terminó el 31/12/01, el segundo año comenzó el 01/01/02 y terminó el 31/12/02, el décimo año o fin de la década comenzó el 01/01/10 y terminó el 31/12/10.

Enero de 2020

 2 min


Mirra Banchón

La situación venezolana y la observación electoral en Bolivia estuvieron en la agenda del Consejo de Exteriores de la UE. La ampliación de sanciones para Caracas fue eclipsada por el anuncio de la visita de Guaidó.

Bolivia y Venezuela han estado en la agenda de los ministros de Exteriores de la Unión Europea. En cuanto al país andino, los ministros de la UE apoyan el envío de una misión de observación electoral para la elecciones de mayo de 2020.

En lo tocante a Venezuela: el anuncio repentino de una visita de Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional reconocido por la UE como el único legitimado para convocar elecciones, eclipsó el tema de la imposición de mayores sanciones a más miembros del gobierno de Caracas.

"Esa posibilidad está sobre la mesa, pero por ahora no se ha discutido ni el contenido de esas sanciones ni a quién podrían afectar”, explicó a la prensa la ministra española de Exteriores, Arancha González.

Cabe recordar que el Parlamento Europeo pidió hace pocos días (16.01.2020) que el Consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la UE imponga mayores sanciones y las extienda a las familias de los miembros del gobierno de Nicolás Maduro que hayan cometido violaciones a derechos humanos y a la democracia.

Puerta abierta a Guaidó

Con Juan Guaidó de camino al Viejo Continente, la ministra González anunció que estaría encantada de recibirlo en Madrid. En una visita a Bruselas, Josep Borrell, el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, lo recibiría a mediados de esta semana, probablemente el 22 de enero.

Una reactivación del Grupo Internacional de Contacto –creado en enero de 2019 en un primer momento sólo para tres meses pero que después extendió su mandato a pesar de los escasos resultados- estaría también prevista y sería impulsada por España.

"Hemos reiterado nuestro objetivo de encontrar una solución política negociada entre los venezolanos, con elecciones con garantías democráticas. Apoyamos impulsar un plan de acción de la UE”, acotó la ministra González.

Mediación muy difícil

"Esto reafirma la política continuista con respecto a la que hizo Borrell”, comenta a DW Anna Ayuso, investigadora senior del think tank europeo CIDOB.

"Con el reconocimiento de Guaidó, España ya renunció a una mediación bilateral, pero apuesta por la fórmula multilateral. Por eso se plantea la propuesta de que España sea el país que acoja la próxima reunión del Grupo Internacional de Contacto. Las condiciones para que esta mediación internacional tenga éxito son muy complicadas y las sanciones no parecen hacer mella en el cierre de filas del gobierno y las Fuerzas Armadas”, agrega Ayuso.

Observación electoral a Bolivia

En cuanto a la situación en Bolivia, poco es lo que trascendió del encuentro de los titulares de Exteriores. Claro queda que la UE enviará una misión de observación electoral para los comicios de mayo de 2020.

Lucha por el poder en Venezuela

La bandera y la Constitución en la mano: Juan Guaidó se declaró públicamente presidente interino de Venezuela el 23 de enero. Con esto, la lucha por el poder en el país sudamericano alcanzó un nuevo hito, porque Nicolás Maduro, jefe de Estado desde 2013, no tiene pensado dejar el cargo. Guaidó ha sido reconocido como presidente por más de 50 países, entre ellos Alemania.

20.01.2020

DW

https://www.dw.com/es/ue-puerta-abierta-para-guaidó-observación-para-bolivia/a-52078090

 2 min


Nadie se debe sorprender. Solo cambian los instrumentos, pero es la misma estrategia de parte del régimen: intimidación, chantaje, soborno y compra de conciencias; que busca dividir a la oposición, sembrar desesperanza en la población y aferrarse al poder a cualquier precio, dejando saber, además, que ese es su propósito y no escatimara recursos en ello. No hay ni siquiera un ejercicio de imaginación, solo son eficientes aplicando esos instrumentos en un alarde de procaz violencia, para lo único que son muy “creativos”.

Si algo quedo claro de lo ocurrido en la política venezolana en 2019 y los primeros días de 2020 es que el régimen extrema su objetivo de mantener el poder a toda costa. Parte de su estrategia es terminar de copar todos los espacios políticos y por ello arremete con más saña contra la Asamblea Nacional. Ya no le basta desconocerla a través de su dócil TSJ y privarla de recursos económicos, ya no es suficiente inhabilitar diputados, perseguirlos, apresarlos u obligarlos al exilio, táctica que no le dio mayores resultados.

El régimen ha perdido ya todo “decoro”, cualquier respeto a las formas, ya procede sin disimulo a usar sus dos únicos argumentos: la fuerza armada y la violencia física de sus hordas fascistas para copar los espacios del Congreso Nacional e impedir las sesiones de la legitima AN, la que elegimos todos los venezolanos, incluidos ellos.

Estamos ante un nuevo intento de usurpar las funciones de la AN; ya no es mediante decisiones del TSJ, como hace algún tiempo intentaron infructuosamente, ahora es un asalto final, comprando diputados con los que montó un sainete con los que logro y que saltaron la talanquera para elegir una apócrifa junta directiva, que no dudamos que más temprano que tarde será reconocida y “bendecida” por el TSJ, gracias a la ayuda y apoyo de un recurso de interpretación introducido por un supuesto opositor, miembro de la mal llamada Mesa de Dialogo o “mesita de dialogo”.

Del otro lado de la calle, el de la oposición, hay algo que también quedó claro en el 2019 y estos inicios del 2020, además de haber finalizado el llamado mantra –cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres– y es que nadie nos va a liberar y que no hay salida rápida; se requiere una nueva estrategia y esta es una tarea compleja. Ya lo hemos visto por algunos balbuceos de líderes opositores y diputados que se aferran al mantra y pretenden darle una “continuidad” que ya es imposible invocar.

Los elementos fundamentales de esa nueva estrategia, en mi opinión, son: Primero la unidad, como condición indispensable, como principio fundamental, básico, para lograr derrotar a la dictadura venezolana. Ya no es cuestión de interpretaciones, sabemos que el camino de la unidad no es fácil, que hay desvíos y tropiezos, pero quien no obre decididamente para lograrla, se le debe apartar y que quede al margen del camino.

Segundo, es imperativo definir un objetivo que sea alcanzable, realizable, por el cual sea posible luchar e incorporar de manera segura a la mayor cantidad posible de venezolanos. Y esto tampoco es nada fácil; requiere de una profunda meditación, ser sinceros y despojarnos de todo prejuicio falsamente principista.

Paradójicamente, la reflexión sí creo que es simple. En el 2020 habrá elecciones nos guste o no. El régimen, basado en su estrategia de “toma” por la fuerza de la AN da los pasos en esa dirección, soltando globos de ensayo para medir la reacción; en cualquier momento anunciara una fecha –como si elegir la AN este año fuera una graciosa concesión y no una obligación constitucional– y un mecanismo para designar autoridades del Poder Electoral, el “nuevo” CNE. Solo le queda decidir el mecanismo: lo hará mediante su falsa AN –tras ser reconocida esta por el TSJ–, lo hará mediante el TSJ, volviendo a usurpar las funciones de la AN; o lo hará mediante la ANC, como uno de sus muy conspicuos representantes acaba de dejar entrever.

Es una jugada con doble propósito: buscar que la oposición se abstenga, al no haber un “nuevo” e “imparcial” CNE para conducir un proceso, posiblemente adelantado y seguramente amañado; y de paso quitarse de encima el San Benito del desconocimiento internacional, al adueñarse de manera “legitima” de la AN, que le permitirá firmar todos esos acuerdos y contratos que sus socios internacionales –Rusia y China– quieren que gocen de reconocimiento legislativo.

Frente a este muy probable escenario, no es momento de hacer afirmaciones categóricas que sin duda molestaran a muchos; pero si caben algunas preguntas y reflexiones: ¿Qué camino tomara la oposición? ¿Dirá que sin un “nuevo” e imparcial CNE –como si eso fuera posible– no habrá condiciones y se abstendrá de participar, como ocurrió en 2005 y en algunas elecciones recientes, regionales y locales? ¿Le regalaremos la AN al régimen y sus socios “opositores”, que de cualquier manera acudirán al proceso?

La oposición tiene por delante varios retos; el más grande, vencer la natural resistencia de mucha gente hacia los procesos electorales; resistencia incentivada –vamos a estar claros–por el propio régimen y por políticas anteriores de abstención opositora, que en realidad no produjeron ningún resultado. Otro reto importante es tratar de generar condiciones para tener unas elecciones en las que podamos efectivamente participar, pues no cabe duda que la electoral es una vía que permite organizar a la gente y que permite la participación masiva.

El tercer elemento fundamental de la estrategia opositora en el 2020 es tratar de debilitar al régimen y para ello es imprescindible incrementar ante el país y ante la comunidad internacional, el costo político de su desastrosa gestión, que ha conducido al país a la miseria.

La oposición solo cuenta para esta tarea con dos elementos: el apoyo popular a la AN, medido en múltiples encuestas; además, la Asamblea Nacional es el único poder reconocido internacionalmente de Venezuela y por eso, con base en ella, hay que fortalecer también a los partidos políticos, a las ONGs de carácter social y político y fortalecer las protestas ciudadanas, dándole contenido a esa cantidad innumerable de protesta que se hacen todos los días, que no están conectadas, que son inconexas y que no tienen un objetivo político claramente definido.

Y el segundo elemento de apoyo a la oposición, es la comunidad internacional; apoyo que es necesario mantener, estimular y fortalecer y ello solo será posible con políticas coherentes de enfrentamiento a la dictadura.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Carlos Raúl Hernández

Calle-calle-calle, “Maduro vete ya”, “falta poco”, “hora cero”, “trancones”, “referéndum popular”, “la ruta de la dignidad”, 350, “la salida”, “intervención militar democrática”, TIAR, “esto lo resuelve el catire Trump”, “referéndum popular”, “el país no aguanta más”, “no se dialoga con delincuentes”, “solo negociaremos a qué país se va”, “No lo llames elecciones”, “¡colaboracionistas!”, “¿con ese CNE?”, “no es gobierno, es régimen”.

“Henry Falcón será Vicepresidente”, “no voto sin condiciones electorales”, “si o si”, “operación libertad”, “Maduro abandonó el cargo”, “intervención extranjera”, “marcha sin retorno”, “abstención”. Espantajos del diccionario del vacío, arterías, engendros mermados. Quincalla conceptual que nos hundió y fortalece la revolución, que por fortuna, hace lo necesario para desvencijarse. Y la reina madre de las burradas: el llamado abstencionista en 2018.
Mentiras, errores, calumnias, necedades, destruyeron la fuerza para hacer un cambio, pero también la ilusión, que nacieron brillantes en 2015. El mundo está hecho de palabras y ellas cambian la vida de quien las pronuncia y de quien las oye, porque son el momento simbólico de la acción. Hablamos varios lenguajes al mismo tiempo sin saberlo, el verbal, los gestos, las miradas, el vestido, pero más allá de cualquier hermenéutica, se impone el que respalda la práctica.
Llamar a papá
Hay que hacer esfuerzos para no dejarse arrastrar al cul de sac al que los activistas nos conducen periódicamente. El curso actual iba (¿va?) directo a regalar la Asamblea Nacional con lo que la oposición desaparecería igual que en 2005. Hemos sido el ridículo latinoamericano, porque otros se quitaron de encima, sin implorar al “catire”, al pepetismo, a Correa.
También a Kirchner (ojo: gracias a unos tontos regresaron, lo que hace temer por nosotros). Igual al Farabundo Martí, a Evo Morales. Mientras, en cuatro años la A.N de la esperanza que nos aguaba los ojos el 5D, devino un centro migueliano que debieran allanarlo la CEV y el Cardenal en persona con un equipo Swat de exorcistas del Vaticano.
Y habrá que desviar un río de “aqua mirabilis” para que arrastre las emanaciones de esos establos de Augías. Dieciocho diputados, aunque ojo, se dice que son treinta, que algunos cobraron mucho por votar mientras otros, precio razonable por solo hacer quorum. Así murió la eticidad de la A.N, la gran esperanza democrática y la peor pesadilla de la revolución.
Pecado de soberbia porque se cometen siempre los mismos errores, pasamos por ellos de la peste al cólera, luego del cólera a la peste, nadie tuvo la sensatez de llamar a la rectificación y ni siquiera se aprende de la experiencia propia. No se sabe a ciencia cierta si fue Cicerón o Santayana quien escribió que estudiar la historia no sirve para nada porque estamos condenados a repetir los mismos errores.
Unidad para la práctica
Un abogado podría glosar la frase con otra como que “la ignorancia de la historia no excusa su cumplimiento”. Los contendientes duros, brutales, suelen devorar princesitas y príncipes, como saben Megan y Harry. Los argumentos contra la locura política se han dado durante 21 años y no hubo taladro que perforara cráneos de granito. Ya desde el abismo, es imperativo regresar a la realidad y que se entienda que terminó la comedia insurreccional. Hay que abrir una nueva etapa.
No hay otra unidad posible sino para escoger CNE, reformar la ley electoral y concurrir a las elecciones parlamentarias, reconstruir la victoriosa experiencia de la MUD y aprobar el crédito multilateral para el sistema eléctrico de Zulia, Mérida y Nueva Esparta. No buscar más subterfugios y hacer lo necesario. Pero las heridas que no cicatrizan vuelan sobre nuestras cabezas y atormentan dentro de ellas.
Y no son solo errores. La “ayuda internacional” se convirtió en el modo de vida de un estamento que no está dispuesto a renunciar a él, y por eso no acepta elegir nueva A.N ya que le es imprescindible ese Frankenstein deplorable, desencajado, impotente, pero al mismo tiempo inauditable, su caja negra.
La elección ventilaría los establos y eliminaría el poder de casta que se ejerce y eso afectaría a demasiados. Los aparentes exabruptos ya no lo son, sino defensa de sus intereses, y los detentores solo estarían dispuestos a emprender un cambio si tienen la seguridad de que el monopolio del poder se mantiene en sus manos.
Transición de amigos
Eso explica el mantra. “cese de la usurpación y gobierno de transición”, más bien de amigos que no altere la micro hegemonía. Solo así convienen las elecciones. Es momento de que la opinión pública produzca un cambio electoral sobre el organismo legislativo.
De lo contrario seguirá esta senda de tonterías, disparates y peor, envilecimiento crónico y consciente, que garantiza la permanencia de Maduro, su demiurgo, quien da los pasos necesarios para mantener ese statu quo y estimular la abstención por descrédito ¿O sería que no nos dimos cuenta de que él propició lo ocurrido los días 5N y subsecuentes?
El gobierno calculó bien los rocambolescos episodios producidos. Solo se equivocaron porque su naturaleza brutal los llevó a abusar de la fuerza bruta, bastarda e inconstitucional en la sesión del 5E, lo que desvió la atención de lo ocurrido. Todo lo demás fue fríamente calculado. “No contaban con mi astucia”.

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/59757/la-comedia-insurreccional

 4 min


Juan Carlos Zapata

A Patricia Gonzalo Mendoza le recomendaron que montara el negocio en el exclusivo barrio de Salamanca. Pero ella, agente de viajes en Caracas y Madrid, que conoce cómo y por dónde se mueven los turistas en las grandes capitales del mundo, decidió abrir Barehuä en el corazón de la capital de España. En la zona que concentra la mayor cantidad de teatros, museos, restaurantes de corte tradicional, edificios y monumentos turísticos y hoteles cuya oferta, por cierto, aumentará con la apertura en un mes del exclusivo Four Seasons.

Allí, en la calle del León, entre la calle de Atocha y el Paseo de Las Letras, cerca de la Plaza Santa Ana, en 140 metros cuadrados luminosos, Patricia Gonzalo Mendoza le ha dado forma a Barehuä, una original sandwicherie y patisserie que combina el sabor de los cachitos, un manjar de su natal Venezuela, con la delicada repostería francesa y los suculentos bocadillos y platos de factura gastronómica, creación de José Cabo, chef y pastelero, nacido en la famosa isla de Margarita.

Patricia Gonzalo Mendoza lleva dos años en Madrid. En Caracas se desempeñaba como agente en Molina Viajes, actividad que mantiene porque le permite seguir ofreciendo paquetes especiales y mantenerse conectada a las vueltas que da el mundo.

Los hijos de Patricia, Alí y Daniela, habían migrado antes. Alí se especializó en Barcelona en gerencia de deportes. Y Daniela en estudios políticos en Newcastle, Inglaterra. Cuando se graduaron los alcanzó el desafío de qué hacer y dónde. Entonces tomaron conciencia de que era más complicado dedicarse a la profesión que darle una vuelta de tuerca a la vida, y emprender un negocio. Lo más indicado resultaba España. La madre, todavía en Caracas, les dijo:

-Observen España. Miren Madrid. Analicen la economía, el movimiento del turismo. Y decidamos.

A esta confluencia de intereses se unió el hecho de que el chef José Cabo llevaba 13 años radicado en Madrid. Los padres de Cabo son de origen portugués. Y en la isla de Margarita se dedicaron siempre al negocio de las panaderías y pastelerías, un ramo que los portugueses han explotado con éxito en Venezuela. Cabo estaba empeñado en desarrollar su propio negocio. Entonces allí se ataron los cabos. Todos los cabos. Los intereses de Alí y Daniela, que aficionada a la cocina, cursó estudios en el Instituto Culinario de Caracas; los intereses de Cabo y su proyecto; los intereses de Patricia que consideraba había llegado el tiempo de migrar, debido a que la crisis empeoraba en Venezuela. Así hace un año nació Barehuä.

Patricia Gonzalo Mendoza bien explica por qué escogió la zona del Paseo de Las Letras. Sabe de memoria el nombre de cada hotel y la ubicación. Sabe de memoria cada teatro, cada museo. Cada monumento. Cada edificio emblemático. Sabe que los turistas se mueven por el centro de ciudades como Viena, Roma, Berlín, Londres, París, y también de Madrid. De modo que, con mucho miedo, porque el miedo no se deja del todo cuando se emprende en un territorio que no es el tuyo, dieron el paso, hallaron el local, un viejo bar, oscuro, que llevaba por nombre La Dama Boba, como una obra de Lope de Vega.

La consecuencia es Barehuä. La sandwicherie y patisserie que requirió una inversión total de 250.000 euros, entre capital propio, y créditos de Aval Madrid y el BBVA, que se encargó del leasing de los equipos.

Aquí está Barehuä, nombre tomado del pueblo Piaroa, que es una tribu indígena que vive a las orillas del “soberbio río Orinoco”, y que remite a una planta que viene a ser como el ancestro del cacao. El cacao conecta en directo a las exquisiteces creadas por José Cabo, que incluyen la tartaleta de mango con maracuyá, la cheese cake con dulce de leche, el mouse de maracuyá con mango, tartas de zanahoria, chocolate y de manzana con nueces, bizcochitos de zanahoria, limón y naranja. Y entre estos colores y sabores, los cachitos, ese manjar de Venezuela, un pan especial relleno de jamón de York, o de jamón y queso crema. Un pan tan especial que para alcanzar el punto costó un esfuerzo de ensayo y error. Y allí en la carta también aparece el bocadillo Barehuä, emblemático, relleno de pernil de cerdo, pimientos asados, rúcula y salsa de curry dulce. Y vieran a la mujer polaca que se hizo adicta a los tequeños.

Y vieran a los músicos de la orquesta de Radio Televisión Española que antes de cada presentación en el Teatro Monumental se repotencian en la cafetería. Y hubieran visto llorar a la venezolana que llevaba 15 años sin probar un cachito.

Porque hay lo siguiente: que así como los turistas y el parroquiano se acercan por las croquettes, o los fingers de pollo, las empanadillas de pollo, vegetales o de queso y hongos y por el cous cous fresco, también aparecen los venezolanos tras los cachitos, tras los tequeños, tras las polvorosas y el dulce tres leches.

Patricia Gonzalo Mendoza asegura que ya alcanzaron el punto de equilibrio aunque eso no significa que el negocio esté consolidado. Falta mucho. Y todavía hay miedo. Siempre hay un margen de incertidumbre. Los propietarios de otros locales vecinos le dicen que ningún día es igual a otro. Y las temporadas tampoco. Y esta es una lógica que hay que aprender: lo que se consume en verano, lo que se vende en invierno. Por ejemplo, ahora, con el frío, la mayor demanda se concentra en los postres. “Hay que ponerse creativos”, dice Patricia, y para creativos todo el equipo, los siete que trabajan en Barehuä, venezolanos, todos bilingüe inglés-español, profesionales, incluyéndola a ella que es ingeniera agrónoma, y al joven mesero que estudió filosofía en la Universidad Central de Venezuela y cuya tesis de grado versó sobre Kant.

19 de enero de 2020

AlNavío

https://alnavio.com/noticia/20214/actualidad/en-esta-pasteleria-de-venez...

 4 min


El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se olvidó, al menos en una sentencia, la primera de este año de la Sala Constitucional, que tiene cuatro años acusando a la Asamblea Nacional (AN) de estar en desacato a sus decisiones sobre el caso de los diputados del estado Amazonas.

La palabra “desacato” no figura en ninguna de las seis páginas que tiene el fallo n.° 1 que la Sala dictó este 13 de enero y en el cual admitió la solicitud de amparo que seis días antes le hiciera el exconcejal Enrique Ochoa Antich para analizar la situación generada por la existencia de dos juntas directivas del Parlamento.

Esta ausencia es llamativa, porque el supuesto incumplimiento por parte del Legislativo de las decisiones de las salas Electoral y Constitucional respecto de la suspensión de la asunción del cargo por los diputados de Amazonas ha sido la excusa esgrimida por el máximo juzgado desde 2016 para anular todas las decisiones adoptadas por los diputados, y arrebatarle con ello la inmensa mayoría de sus funciones.

Pero esto no es lo único llamativo de la decisión del TSJ, porque en ella la Sala Constitucional pareciera reconocer a la directiva encabezada por el cuestionado diputado Luis Parra, según se lee en la sentencia con ponencia del presidente de la Sala, magistrado Juan José Mendoza:

Visto que es un hecho público, notorio y comunicacional que el 5 de enero de 2020, se reunieron en la sede de la Asamblea Nacional los diputados a los fines de elegir de su seno a la Junta Directiva correspondiente al año 2020, conforme lo prevé el artículo 194 de la Constitución, resultando electos los diputados Luis Parra, como presidente, Franklin Duarte, como primer vicepresidente; y José Gregorio Noriega, como segundo vicepresidente, los cuales dicen conformar esa nueva Junta Directiva, esta Sala considera imprescindible solicitar a los mencionados diputados que dicen integrar la Junta Directiva de la AN que en el lapso de cinco días siguientes a su notificación, informen a esta Sala sobre el acto parlamentario de conformación de esa nueva Junta Directiva de la AN y el quorum de la sesión, tanto el de instalación como el de la aprobación de la Directiva, lo cual deberá soportarse con copia certificada del acta y demás actuaciones” (negritas nuestras).

Pareciera que los magistrados no prestaron atención a las afirmaciones hechas por Negal Morales, exsecretario de la Asamblea Nacional y miembro del grupo de opositores que se alió con los oficialistas para intentar reemplazar a Juan Guaidó.

“Aun sin quorum y sin la mayoría de los parlamentarios en el hemiciclo, hoy decidimos tomar a la AN por la fuerza, en alianza con el PSUV y Nicolás Maduro para lograr un cambio en Venezuela, con la participación de todos”, escribió el parlamentario y exdirigente de Acción Democrática (AD) a través de su cuenta de Twitter.

La Sala tampoco tomó en cuenta las declaraciones del mismo Parra, quien manifestó haber perdido el acta donde consta la asistencia, la cual es el soporte necesario para verificar el quorum necesario para elegir a la directiva.

El mismo Ochoa Antich en su escrito, según consta en la sentencia, hizo referencia a que esa elección fue hecha con la presencia de 81 diputados, cuando es necesario, de acuerdo con la Constitución en su artículo 221, que el quorum para celebrar las sesiones de la Asamblea Nacional sea con la mayoría absoluta de sus miembros, es decir, de los 167 miembros la mayoría absoluta se requerían los votos de 84 diputados.

El máximo tribunal tampoco le prestó atención a la solicitud del accionante, quien señala como sujetos agraviantes a los integrantes de ambas directivas, además de al jefe de Comando de la Guardia Nacional de Zona 43 de Caracas, al comandante del Destacamento 432 de la Guardia Nacional, y al mayor general Fabio Enrique Zavarse Pabón.

Llama la atención que la Sala únicamente solicite información a la directiva presidida por Parra pero no a la dirigida por Guaidó. Con ello le viola el derecho a la igualdad y a la defensa a la directiva representada por este, vulnera el principio de equilibrio procesal y, de alguna manera, adelanta opinión en cuanto a desconocer esta directiva.

Lo anterior es alarmante, pues todo tribunal, para poder actuar como tal, antes de tomar una decisión definitiva sobre un caso debe considerar a todas las partes que el accionante indique como agraviantes, ya que al excluir a algunas de ellas sin fundamento jurídico, como lo hace la Sala Constitucional en su primera sentencia de 2020, muestra parcialidad.

La Sala, además, hace caso omiso a lo dispuesto en el Reglamento de Interior y Debates de la Asamblea, ya que según este es al presidente saliente del Parlamento a quien le corresponde instalarlo cada 5 de enero (artículo 27.4) y establecer junto con el secretario de la directiva saliente si hay quorum o no para la votación de la nueva (artículo 33.2). En este sentido, el máximo tribunal también debió dirigir la solicitud de información a la directiva de 2019 para saber qué había pasado y quién conforma la de 2020, y no a la presidida por Parra.

¿Reconocimiento en puertas?

Por otro lado, la dudosa elección de Parra, Duarte y Noriega ya fue avalada por la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente (ANC), cuyo presidente, Diosdado Cabello, afirmó: “Contribuiremos para que la AN sea capaz de salir del desacato y funcionar en beneficio del pueblo venezolano”.

¿Ahora el TSJ podría hacer lo mismo? La historia ha demostrado que la Sala Constitucional es capaz de desdecirse de un momento a otro, pero a la luz de sus propias sentencias no podría reconocer a su directiva, porque en la sesión del pasado 5 de enero no se cumplieron los pasos establecidos por ella para levantarle el desacato a la AN.

El máximo tribunal ordenó en su sentencia número 2 de 2017:

“Ante la evidente situación de desacato en la que ha incurrido el Poder Legislativo Nacional y su Junta Directiva de lapso vencido [en referencia a la que encabezó Henry Ramos Allup en 2016] y la consecuente nulidad de las actuaciones por ella ejercidas durante el año 2016 y lo que va de 2017, incluyendo la írrita instalación del segundo período anual de sesiones, la designación de una Junta Directiva, Secretaría así como de la Subsecretaría y las sesiones ordinarias por ella convocadas, no puede esta Sala convalidar lo actuado y, en consecuencia, ordena a los diputados que conformaron la Junta Directiva del lapso vencido acatar los fallos emitidos por este máximo tribunal antes de proceder a la instalación del período de sesiones correspondiente al año 2017”.

En otras palabras para lograr que el Parlamento salga de la supuesta ilegalidad en la que se halla, la directiva encabezada por Ramos Allup debería volver a desincorporar a los diputados de Amazonas y luego convocar a una sesión de instalación para elegir una nueva directiva. Encajar la elección de Parra en este nudo gordiano le implicaría al TSJ contradecir las más de 100 sentencias que ha dictado contra la AN declarando su desacato, pero lamentablemente tampoco nos sorprendería, dado que ha demostrado no ser imparcial ni independiente.
¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La existencia de otra junta directiva de la AN no hace más que agravar el conflicto político y la crisis institucional que atraviesa el país, el cual ya tiene dos tribunales supremos, dos fiscales generales, dos presidentes y un Parlamento paralelo (la ANC). Asimismo, un eventual reconocimiento de la directiva de Parra por parte del TSJ no solo dejaría nuevamente en evidencia cómo este organismo busca avalar y proteger los intereses del chavismo y no de los ciudadanos frente a los eventuales abusos del poder, sino que supondría otro golpe a la esencia del sistema democrático, que es aquel en que la mayoría decide.

Enlace a la nota: https://www.accesoalajusticia.org/por-primera-vez-cuatro-anos-tsj-no-acusa-an-estar-desacato/

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