Pasar al contenido principal

Opinión

Como es sabido hace algunos años se prendieron las alarmas, cuando la ONU, a partir de un sólido basamento científico, señaló que las emisiones del calentamiento global se estaban acelerando y que nos encontrábamos próximos a desórdenes climáticos que comprometerían gravemente la vida en el planeta, dado que la economía actual se deslindaba del ciclo de vida de la naturaleza y chocaba contra el crecimiento sostenible. En fin, para no entrar en detalles que son cada vez más conocidos, las energías fósiles nos están pasando la factura y los terrícolas somos, como escribió alguien, una especie en extinción.

No obstante, ha pasado el tiempo sin que haya habido una reacción con la profundidad y celeridad requeridas. Los países, en general, pareciera que se han tomado a la ligera el asunto y, por otro lado, las instancias internacionales han dejado en evidencia que, en general, les resulta cuesta arriba garantizar la gobernanza del mundo y, como en este caso, darle la cara a un asunto como el cambio climático

Como que se enserian los terrícolas

Sin embargo, de un tiempo para acá, la percepción de la gravedad del problema parece haber empezado a cambiar de manera significativa. Durante el año pasado numerosos investigaciones e informes, redactados por organismos y sectores muy variados, públicos y privados, han puesto el dedo en la tecla, argumentando el colapso de la civilización industrial, a la vez de que ya hay sectores importantes que se distancian de los combustibles fósiles y optan por energías que se van haciendo más baratas como la solar y la eólica.

Los grandes países, los que marcan las características de la economía mundial, están adoptando medidas importantes. En Estados Unidos, a pesar de Trump, ha cobrado forma una política que propone un acuerdo nacional en torno a una estrategia para el desarrollo de la economía verde. Y la misma China ha dado un paso adelante al contar con plan para adelantar la transición hacia una era de carbón cero y, aún más, el Partido Comunista plasmó en su Constitución el objetivo de ir hacia una “civilización ecológica”, incluyéndolo en sus planes quinquenales.

En este contexto, se discute en algunos círculos intelectuales si lo que está planteado es una revisión a fondo de las bases del capitalismo o su reemplazo por otro modelo, del cual ya se vienen mostrando algunos ensayos. El debate sigue abierto, es desde luego.

La Unión Europea

En la reseña que leí, gracias al Profesor Google, de un libro publicado en el 2019 titulado “Sistema de energía global basado en energía cien por ciento renovable” y preparado por una universidad finlandesa y el Energy Watch Grup, se arguye que la determinación de comenzar la transición hacia una economía sostenible no es tanto un problema técnico o económico, como político, puesto que suministrar energía verde ya empieza a ser más barato, en muchas áreas de la actividad productiva.

Dentro de esta tónica, la Unión Europea decidió, a comienzos de este año, suscribir el denominado Pacto Verde, que “movilizará como mínimo un billón de euros durante la próxima década, indicará el camino a seguir y propiciará una oleada de inversiones ecológicas tanto públicas como privadas, destinadas al desarrollo de una economía sostenible". Es importante mencionar que se incluye un esquema de financiación para ayudar a las empresas a adaptarse a formas de producción más ecológicas, a fin de que la “transición sea justa”.

El país de las mayores reservas de petróleo

Así las cosas, resulta obvia la necesidad de advertir las gruesas implicaciones que tiene para nuestro país una economía que se perfila como distinta en múltiples aspectos y que transcurre de acuerdo a códigos muy diferentes a los de antes. Como lo han señalado varios especialistas venezolanos, hay que mirar con mucho cuidado nuestra visión del país petrolero que decimos ser. En efecto, el planeta del siglo XXI se deslinda cada vez más de lo que fue durante el siglo anterior. Como digo, viene envuelto en otras claves que nos siguen resultando ajenas.

HARINA DE OTRO COSTAL

Tratando de que sus palabras driblen la realidad, de la que obviamente todos los venezolanos tenemos directa constancia -nos toca alma, carne y hueso-, Nicolás Mauro nos leyó hace unos días su informe de gestión. Nos comunicó cifras que indicaban lo bien que esta el país, con algunos problemillas, claro, causados siempre por terceros, además de hablarnos, por enésima vez - es como si cada año de gestión fuera el primero del gobierno -de proyectos que nunca se han ejecutado y que, por lo visto, nunca se ejecutarán.

Así, a propósito del recientemente celebrado Día del Maestro, si de celebraciones puede hablarse, pues hubo protestas de los docentes (y la consabida represión), en varias partes del país, recordó en el citado informe, con la satisfacción que da el deber cumplido, que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra la educación como base del desarrollo individual y colectivo de la sociedad al ser un Derecho Humano y un deber social público, gratuito, obligatorio y de calidad, por lo que se compromete profundizar en los programas de protección social integral y en la defensa de los derechos de los maestros del país.

En efecto, en su reiterado intento de crear una “realidad” paralela a la realidad, mostró, mediante cifras fantasmas, como suelen ser las oficiales, la fotografía de un sistema educativo acorde con lo que establece nuestra Carta Magna y, no faltaba más, comunicó, así mismo, el inicio de programas que lo mejorarán aún más. Por otro lado, diversos estudios independientes dejan ver, al contrario, la grave precariedad de nuestra educación, tal como se describe y explica, por ejemplo, en la página web (La Memoria Educativa Venezolana), coordinada por el profesor Luis Bravo Jauregui, de la UCV. Baste con decir que la mitad de los maestros que había en el año 2015 ya no estuvieron en sus aulas el año pasado y que el sueldo que se le paga a los profesores sólo alcanza el 5% de la canasta básica. Y, como éstas otras muchas cosas, de muy distinta índole (el contenido de los programas o la obsesión por el adoctrinamiento, por citar solo dos de ellas) que desvalorizan la enseñanza y se traducen en su mala calidad, hecho que se observa claramente, aunque no sólo allí, en los bachilleres que llegan a la universidad.

Y como ya se ha hecho estilo en la política oficial, frente a esa complicada realidad se recurrió a un bono que, según Nicolás Maduro, representa “un incentivo especial, un premio a los hogares de la Patria que tengan al cien por ciento de sus hijos e hijas en el sistema educativo…”, idea que acompaña con un “Plan Especial cien por ciento escolaridad”.

Visto lo anterior, resulta imposible dejar de conjeturar que diría el Maestro Simón Rodríguez. Da como vergüenza imaginarlo, pues, después de todo una sociedad vale, en gran medida, lo que valen sus maestros.

El Nacional, 22 de enero de 2020

 5 min


Andrea Komlosy

La difusión de la inteligencia artificial por toda la economía presenta la posibilidad de —y, para muchos, el miedo a— que las máquinas eventualmente reemplacen al trabajo humano. No sólo se ocuparán de una parte cada vez mayor de las tareas mecánicas —como venimos observando desde la primera Revolución Industrial— también coordinarán tareas mediante la comunicación directa entre máquinas (la llamada Internet de las cosas).La difusión de la inteligencia artificial por toda la economía presenta la posibilidad de —y, para muchos, el miedo a— que las máquinas eventualmente reemplacen al trabajo humano. No sólo se ocuparán de una parte cada vez mayor de las tareas mecánicas —como venimos observando desde la primera Revolución Industrial— también coordinarán tareas mediante la comunicación directa entre máquinas (la llamada Internet de las cosas).

Hay quienes aplauden estos grandes avances, porque darían lugar al antiguo sueño humano de liberarnos del trabajo, mientras que otros los acusan de impedir que la gente pueda sentirse realizada a través del trabajo y por cercenar el vínculo entre el ingreso y las prestaciones sociales relacionadas con el trabajo. De acuerdo con este segundo escenario, cada vez desaparecerán más empleos y eso llevará al desempleo masivo, aunque aumentará la demanda de especialistas en el diseño de procesos y productos. Los estudios sobre los probables efectos de la IA y la creciente automatización en el mercado de trabajo son, por supuesto, altamente especulativos, pero no debemos subestimar las potenciales consecuencias de las nuevas tecnologías para el empleo.

Muchos comentaristas, que temen lo peor, han propuesto un ingreso básico incondicional sin trabajo asociado para evitar un previsible empobrecimiento. De todas formas, antes de que los economistas y los responsables de las políticas comiencen a calcular los costos y beneficios de un ingreso básico general, haríamos bien en cuestionar la propia premisa de un futuro sin trabajo.

Nuestra actual y limitada definición trabajo se remonta a fines del siglo XIX, cuando el creciente impulso de la gran industria llevó a una generalizada separación entre lugar de trabajo y el hogar. El trabajo en las regiones centrales industriales se redujo al empleo remunerado fuera de la casa, mientras que las tareas del hogar, la agricultura de subsistencia y los intercambios en los vecindarios quedaron repentinamente excluidos del cálculo del valor. Esas actividades no desaparecieron, ni de la periferia ni del núcleo de la economía mundial, pero no se las incluyó como parte del mundo del trabajo y el empleo. La ausencia de salario implicaba la falta de reconocimiento, de registro estadístico y del acceso a las prestaciones públicas.

Los científicos sociales declararon que el trabajo en el hogar y de subsistencia no remunerados, así como la agricultura realizada por campesinos y las artesanías tradicionales, eran actividades económicas residuales que pronto serían reemplazadas por técnicas modernas y la total mercantilización. Aunque esta visión inspiró movimientos socialistas a lo largo del siglo XX, no logró materializarse. Es cierto, las relaciones salariales crecieron, pero en vastas regiones del mundo en desarrollo, los salarios eran insuficientes para alimentar a una familia, por lo que el trabajo de subsistencia y en el hogar debían compensarlo. A partir de la década de 1980, el trabajo no remunerado también regresó a las economías desarrolladas.

El fin del ciclo de reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial, a fines de la década de 1960 y principios de los 70, marcó la transición de la vieja a la nueva división internacional del trabajo. La racionalización, financiarización y tercerización de las operaciones intensivas en mano de obra en los países que comenzaban a industrializarse en la periferia del mundo rompieron el nexo entre el empleo de por vida y la seguridad social, que había caracterizado los mercados de trabajo en el mundo desarrollado.

A medida que la digitalización y globalización de las cadenas productivas ganaron impulso, los empleadores introdujeron contratos laborales flexibles, forzando cada vez a más trabajadores a aceptar condiciones de empleo precarias. Muchos debieron combinar varias fuentes de ingresos, depender de los subsidios públicos y ampliar sus horas de trabajo no remunerado para compensar la inseguridad laboral, los períodos de desempleo y la pérdida de puestos de trabajo que les permitían acceder a las prestaciones sociales. Los trabajadores pobres, que no pueden vivir de sus salarios, ahora aceptan múltiples empleos o contratos y, en las áreas rurales, cubren parcialmente sus necesidades de alimentos y vivienda con la agricultura y la construcción de subsistencia.

Pero el aumento en la actividad no remunerada no se limita a los pobres. Para estar a la altura de los nuevos requisitos laborales en la era de la IA y las máquinas, los ricos deben trabajar para mejorar y promocionar su desempeño físico y mental, incluida su apariencia, motivación y resistencia. Aunque pueden tener empleados domésticos para la cocina, la limpieza y el cuidado, y asistencia profesional para la capacitación adicional y el apoyo psicológico, deben invertir cada vez más tiempo para desarrollarse y orientar a otros miembros de la familia.

Sólo una pequeña fracción del creciente trabajo no remunerado puede ser llevada a cabo por la IA y las tareas de las que sí se ocupe crearán nuevas demandas que habrá que satisfacer. Aún no está claro cuáles serán las nuevas actividades que surgirán en el futuro como consecuencia de la pérdida del afecto personal cuando las máquinas y los algoritmos reemplacen la comunicación entre los seres humanos. En algún momento, así como de debimos enfrentar la transición de los sectores primario al secundario y al terciario en el pasado, ese hueco dará lugar a un nuevo sector económico, con nuevas formas de actividades mercantilizadas; las relaciones recíprocas también podrían llenar ese vacío.

Ya casi nadie, independientemente de su ingreso, puede negarse al trabajo fantasma que nos exigen las comunicaciones modernas, las compras y la banca. Cuando brindan sus datos a la economía de plataformas, los clientes se convierten en trabajadores no remunerados de las empresas comerciales y las ayudan a impulsar el capitalismo mundial.

Ya sea que miremos al futuro del trabajo desde la perspectiva de la necesidad o de la realización, el trabajo no desaparecerá por la introducción de la IA. Es muy probable que la reducción del empleo y el trabajo remunerado se vea acompañada por un aumento de las actividades de cuidado y subsistencia no remuneradas, así como del trabajo fantasma moderno.

Ese escenario solo es tranquilizador si logramos encontrar nuevas formas de distribuir de manera justa el trabajo remunerado y no remunerado entre todos los ciudadanos. De lo contrario, corremos el riesgo de desembocar en un mundo bifurcado. Los ricos adictos al trabajo tendrían empleos financieramente satisfactorios, pero estresantes, mientras que los desempleados tendrían que recurrir a estrategias de subsistencia para complementarel ingreso básico o la asistencia a los pobres.

Traducción al español por www.Ant-Translation.com

21 de enero de 2020

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/artificial-intelligence-wil...

 5 min


Mauro Bafile

“América para los americanos”. Es el enunciado de la “Doctrina Monroe”. Sencillo y complejo al mismo tiempo. Su recuerdo nos devuelve a una época que pensábamos superada. Era el 2 de diciembre de 1823, cuando el presidente norteamericano James Monroe, en un mensaje al Congreso, explicaba los lineamientos fundamentales de la política exterior de su gobierno. Decimos, no permitir intervención alguna de potencias europeas en los asuntos de los países de nuestro hemisferio. América Latina había logrado independizarse de la corona española para transformarse, años después, en el “patio trasero” de los Estados Unidos.

Mucho ha cambiado desde entonces. La “Revolución Industrial” ha dejado su lugar a la “era digital” y a la “inteligencia artificial”. La globalización ha derribado barreras. Las fronteras, entorno antes bien definido y diferenciado, se han vuelto líquidas. Se transforma el mundo del trabajo y las innovaciones condicionan nuestras vidas. Vivimos el amanecer de una nueva era. Es una “revolución” a la que América Latina no es ajena.

La economía latinoamericana muestra hoy realidades contradictorias y signos de debilidad. La lenta recuperación de Brasil contrasta con la desaceleración de México, la recesión de Argentina y el tsunami que está borrando los últimos vestigios de abundancia en la que otrora fue la “Venezuela Saudita”. En fin, en lo económico concluyen un año y una década con una región incapaz de superar sus antiguos problemas: pobreza, desigualdad y corrupción.

En lo político, la fragmentación ideológica, la inestabilidad institucional, el descontento social han ido desdibujando las certezas y definiendo un nuevo mapa político. Argentina, Bolivia y Uruguay, con sus respectivos resultados electorales, han sido protagonistas de cambios radicales. Asimismo, nuestras sociedades han ido tomando conciencia. Y han comenzado a reclamar políticas sociales nuevas, obligando a los líderes a replantearse agendas y programas.

Mientras nuestras naciones se asoman a una nueva década buscando sobrevivir a sus propios fantasmas, en el tablero internacional las grandes potencias se enfrentan sin reservas. Decimos, de manera directa y abierta. La diplomacia de Trump, desgarbada y deslucida, ha sido contrastada por la influencia creciente de Rusia y los apetitos de China.

Los intereses en juego son muchos. Los hay de carácter geopolítico. Y también de naturaleza económico. En el primer caso, destaca la pugna entre Estados Unidos y Rusia. La primera no quiere ceder la que tradicionalmente ha sido su área de influencia. La otra no quiere desaprovechar regímenes favorables para afianzarse su presencia en nuestro hemisferio, clave para sus ambiciones expansionistas y geopolíticas. Venezuela es teatro involuntario de esta batalla que libran las dos potencias.

En el ámbito económico, cabe destacar la presencia discreta, pero cada vez más arraigada, de China. Esta necesita de materias primas para su crecimiento industrial.

Podría haber, en un futuro, un cuarto protagonista: la Unión Europea. Esta, acorralada por una crisis interna cuya expresión más evidente es el auge de los movimientos euroescépticos, hoy pareciera carecer de lineamientos de política exterior hacia América Latina. Pero esto podría cambiar. En particular, podría hacerlo si España, Italia y Portugal, presentes en América Latina a través de una numerosa comunidad de emigrantes, lograran constituir un “bloque mediterráneo”. Y con eso condicionar las políticas europeas.

Antes oro y carbón; luego petróleo y hierro y hoy litio y cobalto. Es la “maldición de las materias primas” que persigue nuestros países. Es con este telón de fondo que América Latina termina una década y comienza otra con nuevas incógnitas y viejas dudas.

Enero 20, 2020

@BAFILEMAURO

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/las-incognitas-de-america-latina/

 2 min


Laureano Márquez

La Ceiba -además de un árbol de hermoso florecer y una población de Honduras- es un portal de noticias (www.ramonmuchacho.org). Este muchacho hace un resumen diario de noticias muy completo. En el de hoy aparecen las siguientes:

  • Nicolás Maduro: “Le he dicho a Raúl Castro y se ha discutido en esta comisión mixta y estamos de acuerdo. Los embajadores (de Cuba) prácticamente forman parte del Consejo de Ministros”.
  • “El embajador de Cuba tiene que estar puertas abiertas en cada ministerio para coordinar las actividades”, indicó Maduro.
  • El Mundo: Maduro ficha al embajador cubano para su consejo de ministros tras consultarlo "con nuestro hermano mayor y protector, Raúl Castro".
  • TalCual: Maduro pide ayuda a Cuba para "recuperar" Petrocaribe, pese a denuncias de corrupción.

Poco más hay que agregar, las noticias son lo suficientemente elocuentes. Les confieso, que, aunque tengo confianza en la seriedad de este portal, fue menester investigar otras fuentes porque las informaciones parecían extraídas del Chiguire bipolar, aunque es justo decir que éste último, que comenzó ofreciendo noticias exageradas y absurdas en clave de humor, se ha ido convirtiendo cada vez más en un medio verosímil en la medida en que nuestra política se desquicia. No hay mucho más que agregar, salvo el ofrecer este diccionario cubano-español de palabras y expresiones para que los subalternos puedan manejarse mejor:

Asere que bola: quizá usted crea que esta es una expresión cubana de asombro por las noticias que acaba de leer, pues no, lo que significa es “amigo, ¿cómo estás?”.

Bacán: bueno, excelente.

Baro: peso, dinero, moneda. // “Está bacán eso de controlar el petróleo venezolano, vamos a ganar baro cantidá”.

Despingar: romper, destruir, acabar con algo. // “Están despingando al país y no les duele”.

Embullado: estar entusiasmado por alguien. // “el embullamiento de este acere con Raúl, no es normal”.

Fachar: robar. // Abundan los ejemplos.

Guagua: autobús // “¡Que la guagua va en reversa!”.

Jamar soga: pasar trabajo. Lo que le sucede a un país cuando regala sus recursos a otro.

Mojito: bebida hecha a base de ron, menta, azúcar, limón y agua mineral con el que deben estar brindando en La Habana en este momento.

No cojas lucha: despreocúpate. Es decir, lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo los venezolanos en este momento.

Revirarse: rebelarse, oponer resistencia. Lo que toca pues.

Salación: mala suerte. La que nos cayó a nosotros desde 1999.

Tonga: mucha cantidad. “Tonga de petróleo el que le hemos regalado a Cuba, mulato”.

Zafra: antiguamente, recolección de la caña de azúcar y la temporada en que se realiza. Desde hace 20 años, nombre que se le da a Venezuela. Así que, asere, coge el bejuco y llámate a un babalao para que nos quite este bilongo con algún brebaje de siguaraya, porque si sigue este canchanchán con Raúl, nos vamos a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

https://talcualdigital.com/diccionario-cubano-espanol-por-laureano-marquez/

 2 min


Cecilia García Arocha Márquez

Párrafos finales de la respuesta textual de la Rectora de la UCV, insistiendo en la conveniencia de la lectira del archivo que se anexa.

La situación generada por las denuncias infundadas y falsas del ex Vicerrector Administrativo profesor Bernardo Méndez Acosta, con motivo de su renuncia al cargo, han creado grave zozobra en la comunidad universitaria ; además, expone a nuestra Casa de Estudios a la intromisión de organismos que siempre han pretendido aniquilar su autonomía y la libertad de pensamiento plural en la enseñanza de la educación superior que hemos invariablemente defendido durante nuestra gestión, y que alberga el espíritu de la Universidad Central de Venezuela,” la Casa que Vence la Sombra”, formando la generación del futuro, creando conocimiento para el progreso y desarrollo del País que en este momento anhela la Nación.

Quisiera dejar a la reflexión de los miembros de este Consejo, y a la comunidad universitaria que sea precisamente en estos momentos de grave riesgo para nuestras universidades públicas que de forma incomprensible e intempestiva una autoridad universita ria formule presuntas denuncias, sin soportes, tergiversando los hechos y actuaciones que a lo largo de estos 12 años hemos cumplido, lo cual abre las puertas para que sectores antidemocráticos planteen decisiones contrarias a los valores y principios libres, autonómicos y democráticos.

 1 min


Fernando Egaña

La hegemonía roja, o más bien sus patronos cubanos, son duchos en enredar o enmarañar, aquello de por sí debería ser sencillo, hasta crear un ambiente de confusión, una especie de tremedal, que sólo contribuye al continuismo. Lo estamos observando, o padeciendo, una vez más, con el tema de las supuestas dos Asambleas. Este tipo de enredos, por lo general, siguen un patrón: son zarpazos de hecho, que se les trata de revestir o disimular con trapisondas legales, lo que facilita su justificación entre los aliados de la hegemonía, dentro y fuera del país, y también, su justificación por parte de algunos sectores de oposición que le hacen el juego a Maduro y los suyos.

Lo hemos visto tantas pero tantas veces, que sorprende que alguien se pueda sorprender al respecto. En el fondo es la aplicación de la vieja máxima: divide y vencerás. Claro que no es una mera cuestión de pareceres distintos, inspirados por ideologías, principios o valoraciones estratégicas de diferente signo. No. Hay la implicación «metálica», los caminos literalmente verdes, que compran conciencias y vocerías. Y a veces con o poca o ninguna dificultad. Como hay una censura férrea de los medios, mucha gente no se entera bien de los tejemanejes, y lo que percibe es una fragmentación del campo opositor que, sin duda, no fortalece la esperanza. Hay que hacerle frente a ello, pero no es fácil. No obstante hay que hacerlo.

Cuando lo bueno se presenta como malo y lo malo como bueno, se está intentando enredar. Cuando se miente con descaro ilimitado sobre la realidad del país, queriendo proyectar un mundo idílico que se enfrenta a las garras de los Imperios, se está tratando de enredar. Cuando se niega cualquier tipo de responsabilidad del poder establecido, en los problemas que no se pueden obviar, se está intentando enredar. Cuando se apela a diálogos de tramoya dizque para fomentar una «normalización política» con disfraces democráticos, se está tratando de enredar. Y la experiencia demuestra, dolorosamente, que esos innumerables intentos no han sido fallidos.

Algunos sí, porque la extensión y profundidad de la catástrofe humanitaria es demasiado trágica. Pero otros de los intentos de enredar o enmarañar han tenido, por lo menos, relativo éxito. Al fin y al cabo, la hegemonía roja mantiene su poder despótico y depredador, a contravía de la voluntad de la gran mayoría del pueblo venezolano, que ansía un cambio efectivo en lo económico, lo social y lo político. Podríamos decir, que de tantos enredos, no sólo queda algo, sino que queda mucho: la hegemonía en el poder y la nación aplastada por ese poder. Eso tiene que ser superado por los amplios caminos que consagra la Constitución, formalmente vigente.

https://www.analitica.com/opinion/enreda-enreda-que-mucho-queda/

 2 min


Hay dos tipos de lastre que dificultan avanzar a los demócratas para salir de la narcodictadura. Quizá el más fácil de deslastrar es el de los sinvergüenzas infiltrados en la oposición y los que montaron tienda aparte y disparan un tiro al gobierno y otro a la oposición. El otro lastre son los dogmas estratégicos que, cual nuevos inquisidores, defienden a capa y espada algunos demócratas.

Afortunadamente, sin proponérselo los demócratas nos deslastramos de varios diputados rufianes que si ningún pudor aceptaron unos reales para intentar imponer una directiva de la Asamblea Nacional a todas luces fraudulenta. Es positivo que estos granujas se quitaran la careta. Los Parra, Britos, Morales y demás tunantes los recordará la petite histoire como la escoria que son. Lo inaudito es que lograran introducirse en la nave democrática.

Hay otro grupo que no cuenta con respaldo de los ciudadanos pero que causan ruido y son potenciados por el régimen. Como dice el diccionario son “individuos que entorpecen o detienen algo”. Para subsistir requiere el apoyo de Miraflores. El señalamiento no es porque decidieron constituir una nanomesa de diálogo, sino por declaraciones reconociendo como presidente al usurpador, aceptar que el vagabundo de Parra logró los votos y por favorecer las prédicas del régimen. El homofóbico Felipe Mujica, amparado en un grupo que desde hace años dejó de tener relevancia, ve con buenos ojos que el sumiso TSJ designe al nuevo CNE. Claudio y Timoteo completan el triunvirato sin soldados que descalifica al presidente (e) Guaidó para intentar confundir. Son simples zombies en búsqueda de seres humanos.

Henry Falcón es un dirigente que pareciera estar en la cuerda floja. Se retiró de la nanomesa por el incumplimiento del régimen en poner en libertad a los secuestrados políticos y declaró que la elección de Parra es una burla. Cometió el error de participar en la elección espuria del 2018. Puede tener el beneficio de la duda, pero debe hablar claro.

El trabajo más difícil es alinear el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo)y otros, con una parte de la oposición que no cuenta con mucha gente, al menos según las encuestas, pero sí con dirigentes valiosos y una red de tuiteros muy activos y bien intencionados. María Corina Machado es la dirigente política que más admiro por su coraje y porque piensa que el estado no debe ser dueño de empresas, ni prestar servicios en los que el sector privado, sujeto a normas claras, puede hacerlo más eficientemente. Predica el dogma de que no se puede ir a elecciones sin antes poner fin a la usurpación, lo cual todos deseamos, pero el problema a resolver es el cómo. Igual sucede con el luchador Antonio Ledezma, quien insiste en la invocación del 183-11, lo cual ningún país parece dispuesto a aplicar, al menos por ahora.

Quien esto escribe considera que lo lógico es que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, soliciten la renuncia al usurpador o al menos que convoque este año a elecciones transparentes. Sin embargo, esto no pasa de ser un un buen deseo, ya que hasta ahora el Alto Mando se ha mostrado sumiso y los oficiales que han manifestado su descontento con las violaciones a la Constitución están presos, algunos torturados y otros exiliados o dados de baja.

Pareciera que la opción es que los opositores unidos decidamos votar, si se logran condiciones mínimas, o que nos abstengamos. Si acudimos a las parlamentarias y sorteando las trampas y ventajismo las ganamos como en el 2015, el régimen hará lo mismo: inhabilitación, prisión y exilio de algunos diputados, desacato y mantendrá por encima la Asamblea Constituyente. Es decir que tienen razón quienes predican que votar no resuelve el problema. El punto es que si nos abstenemos tampoco lo resolvemos. La ventaja de votar es que se moviliza a la gente y es otro golpe para el régimen. Quizá el dilema no sea votar o no votar, sino que esa decisión sea unánime. Si todos votamos podríamos lograr algo. Si no votamos también. Pero si no sucede algo más quedaremos en las mismas.

Como (había) en botica:

Enrique Ochoa Antich, más cerca del régimen que de los demócratas, pregunta sobre el destino de los ingresos de Citgo, hoy en manos de gerentes demócratas, competentes y honestos. Debería estar informado que esa empresa se endeudó con los chavistas-maduristas para darle más dividendos al régimen y ahora debe invertir las ganancias para enderezar entuertos y por ello no proporciona dividendos.

Rafael Ramírez es descarado. Critica al general Quevedo por represor y mala gestión, pero se olvida que él también reprimió despidiendo de Pdvsa a quien no fuese “rojo, rojito”. Además, Ramírez recibió la producción petrolera en 2.620.000 barriles por día (noviembre 2004) y la entregó en 2.336.000 b/d (setiembre 2014). Dice no sabe en qué gastó el régimen 700 mil millones de dólares en los diez años en que estuvo en Pdvsa. Le recordamos que parte fue en la corrupción que él mismo permitió.

Lamentamos el fallecimiento del luchador Pedro Segundo Blanco de ABP.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


The website encountered an unexpected error. Try again later.
TypeError: Symfony\Component\Mime\Address::__construct(): Argument #1 ($address) must be of type string, null given, called in /var/www/html/digaloahidigital.com/web/modules/contrib/simplenews/src/Mail/MailEntity.php on line 181 in Symfony\Component\Mime\Address->__construct() (line 42 of /var/www/html/digaloahidigital.com/vendor/symfony/mime/Address.php).