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Opinión

Alejandro J. Sucre

Podemos decir que en nuestro país se abre un nuevo ciclo económico. En la economía que nace hay más pragmatismo económico que ideología. Luego del péndulo que ondula entre las políticas económicas de apertura tutelada por FMI, con privatizaciones sin participación ciudadana y hacia el otro extremo con estatismo y controles, tanto los dirigentes de la oposición como los del oficialismo y los ciudadanos, han entendido que tanto las empresas del Estado, las empresas de producción social, las cooperativas y cualquier empresa impulsada por los amigotes del Estado, todas terminan mal.
El oficialismo con gran pragmatismo comienza a separarse tanto del estatismo como del fondomonetarismo para rescatar la caída del PIB generada por su propio estatismo. Sin aspavientos, el oficialismo toma las siguientes acciones económicas: 1.- libera los mercados cambiarios y de precios, 2.- gestiona una política muy asertiva de mercado de valores para estimular la democratización del capital en Venezuela, 3.- comienza a racionalizar la política monetaria para evitar la hiperinflación, estimulando la inversión privada en empresas del Estado en lugar del endeudamiento para reducir las necesidades de inyección de dinero inorgánico, 4.- estimula inversión petrolera para pagar deuda externa; y 5.- aúpa la inversión privada y las licitaciones para proyectos de infraestructura y de servicios públicos como en Carabobo y el proyecto de CAF–PUND para 4 estados para ir atacando las enormes deficiencias en los servicios básicos.
Esta combinación de políticas públicas impulsada por el oficialismo en los últimos meses -aunque en etapa modesta- es muy superior a las políticas públicas de los últimos 50 años, o más precisamente desde la nacionalización del petróleo en los años 70.
Sin embargo, estamos muy lejos del desarrollo sustentable de nuestra economía. Si sumamos los recursos naturales comercializables, la agroindustria, la construcción, la manufactura, el turismo, etc. el potencial de nuestra economía de $1 trillón en PIB al año y hoy se encuentra en $80 mil millones. Ese potencial se pierde debido a que el Estado controla el 100 % de los recursos naturales a través de 550 empresas del Estado y casi todas pierden dinero y tienen paralizadas su producción. Para no cerrar empresas, el Estado emite dinero inorgánico y genera hiperinflación. Ahora retomar el crecimiento no es inmediato.
Debemos reconocer que es difícil en una sola etapa parar la hemorragia de las empresas del Estado y del gasto fiscal improductivo y así evitar el dinero inorgánico y la devaluación diaria de la moneda como consecuencia. Especialmente con las sanciones encima. No obstante la política del BCV de un encaje legal del 100 % es una respuesta muy mala para frenar la hiperinflación. El oficialismo debe entender que las sanciones a las empresas de la nación fue por evitar contaminar los mercados de capitales mundiales con corrupción. Las sanciones a los individuos es diferente ya que es un tema de DDHH. Las sanciones a las empresas de la nación pueden ir disminuyendo vía privatizaciones con participación ciudadana en las empresas del Estado. El tema de la alternabilidad democrática con un nuevo CNE y el respeto de los DDHH también es clave para el despegue económico ya que los inversionistas se atemorizan de los dirigentes todopoderosos. El origen de los fondos a invertir en los mercados de valores para el rescate de empresas en Venezuela es crítico para la estabilidad política del país. Los dirigentes de la oposición en la AN deben dejar de mirar el espejo retrovisor y darse cuenta que el oficialismo ahora sí tiene una estrategia económica y deben -más que oponerse o seguir esperando que el país colapse- liderizar, profundizar y acelerar los cambios que ya comenzaron.


@alejandrojsucre

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Sin duda alguna la crítica política es indispensable para corregir errores, rectificar rumbos y fijar nuevas metas; debe ser una tarea permanente, pero debe ser responsable y es, sin duda, muy necesaria en este momento, que ha transcurrido casi un año desde que Juan Guaidó asumió la presidencia interina y la Asamblea Nacional decidió una estrategia, basada en los tres puntos que han sido definidos como un mantra: cese a la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres. Estrategia que tiene que ser revisada y replanteada.

Al hablar de los críticos de Juan Guaidó, al analizar los sectores “opositores” que los componen, lo difícil –pero imprescindible– es no caer en los términos y las descalificaciones que ellos emiten, tratando de mantener el criterio de reconocerlos como opositores, a pesar de que le hacen un gran favor al régimen, cayendo en su juego divisionista, con criticas demoledoras y acerbas a Guaidó y la oposición que ellos llaman “oficial”.

Esos críticos han desatado una campaña de desprestigio contra Guaidó desde hace unas semanas, que tiene como trasfondo político las elecciones de la junta directiva de la AN, que tiene que tomar posesión el 5 de enero, para el último periodo parlamentario, cuya presidencia supuestamente correspondía a los partidos minoritarios, pero que ya hay un acuerdo para reelegir a Juan Guaidó, que como he dicho es el líder político opositor que en este momento cuenta con más apoyo y menos rechazo a nivel nacional. En este intento de impedir la reelección de Guaidó coinciden el régimen y sectores opositores minoritarios, algunos de derecha, en una especie de pacto anti histórico que el país, en su momento, les sabrá cobrar.

Como señalé más arriba, la campaña contra Guaidó proviene fundamentalmente del régimen, pero encuentra coro y terreno abonado en tres sectores de la oposición. Uno –sin que el orden signifique tamaño o importancia– es el grupo congregado en torno a lo que se ha llamado la Mesa de Diálogo –o la “mesita de diálogo”– que tiene como objetivo desplazar a la oposición que se congrega en torno al Frente Amplio y la AN, que apoyan a Juan Guaidó. Carácter distintivo de este grupo es un misterioso “diálogo” del cual no se ven frutos –al menos para el país– y la aspiración declarada de participar electoralmente bajo cualquier forma o bajo cualquier circunstancia.

Otro grupo, el llamado sector “radical”, se agrupa alrededor de algunos líderes opositores, que alguna vez formaron parte de lo que se llamó la MUD y ahora Frente Amplio y que hoy se congregan principalmente alrededor de Soy Venezuela, que cuentan con una pequeña fracción de diputados –la fracción 16 de Julio– en la AN, que en ocasiones coincide con el PSUV, ausentándose de la cámara, cuando este partido intenta romper el quorum u oponerse a la mayoría de la AN. Se desconoce realmente la fuerza, alcance o presencia popular de este sector radical, pues aparte de ser resaltados en algunas encuestas, un tanto sesgadas, no se caracterizan por convocar ninguna acción de esa “calle” que tanto predican, ni ninguna acción de masas que se agrupen en torno a sus propuestas; su acción suele reducirse a la actividad de alguno de sus líderes y gran presencia en redes sociales, criticando las iniciativas de la que ellos denominan oposición “oficial”, “cómplice” o “en cohabitación” con el régimen.

Hay un tercer sector, de ex simpatizantes del régimen, algunos de los cuales se han sumado o diluido en los grupos de oposición; pero, entre ellos hay algunos no identificados con ninguno de los dos anteriores; estos son las verdaderas “viudas del chavismo”, disidentes de esa corriente, que arrepentidos, no terminan de encontrar “acomodo” en la oposición, en donde “no se hayan”; difunden por redes sociales todas las noticias negativas, todos los escándalos en los que se acuse o sean protagonistas líderes opositores; algunas de esas acusaciones tienen algún fundamento, pero la mayoría son simplemente escandalosas, absurdas, rumores, noticias falsas o inventadas –“fake news”– que le hacen el juego al régimen, al que alguna vez pertenecieron, y a los sectores más radicales de la oposición.

Estos tres sectores tienen en común que persiguen el objetivo de convertirse en la “alternativa” opositora al Frente Amplio y a Juan Guaidó; pero si lo pueden hacer sobre los desechos de ambos, mejor; es más fácil trabajar para destruir la reputación y el trabajo de los demás, esparciendo rumores y acusaciones sin o con poco fundamento, que hacerlo sobre un trabajo propio por desarrollar, precisamente, políticas alternativas propias.

Junto a ellos y en la misma tónica hay un sector de opositores “independientes” algunos de ellos amparados en esa difusa ideología de la antipolítica –que de manera supuestamente “ingenua”– se incorporan a la campaña de difundir “información” en contra de la oposición a la que ellos llaman “oficial” y sin darse cuenta, o plenamente conscientes, le hacen el juego a la dictadura.

En esa tendencia, digamos “antipolítica”, contra la oposición y que favorece al régimen y las posiciones más radicales –de la oposición y del oficialismo– se inscriben algunas “denuncias” que hemos visto a finales de noviembre, entre ellas las declaraciones del ex embajador ante Colombia –que dada su veteranía política es difícil pensar que sea un acto aislado o ingenuo– y los escándalos de corrupción que se dispararon y que involucran a diputados de la Comisión de Contraloría de la AN, con los que se pretendió “salpicar” a Juan Guaidó, sin considerar que él y las organizaciones políticas involucradas, por pertenecer a ellas los diputados del escándalo, ya tomaron algunas medidas correctivas, las que están a su alcance, habida cuenta de que no tienen otros instrumentos legales o jurisdiccionales para hacerlo.

Sería deseable que de alguno de estos grupos –o de todos ellos– que critican acerbamente a lo que ellos llaman la “oposición oficial” o a Juan Guaidó, surgiera en este momento alguna idea, alguna propuesta de acción, que sirviera para organizar sus seguidores o discutir y encaminar a la oposición en una ruta más firme o proactiva, que al parecer ellos conocen y reclaman. Algo que vaya más allá de la un tanto difusa “no violencia”, que nunca termina de concretar acciones y va quedando en mera ideología.

Pero, de cualquier manera, todas esas críticas, con fundamento o sin él, están allí; así como todos los errores cometidos, todas las fallas objetivas, que están a la vista, y tienen que servir para que este fin de año y en el comienzo de 2020, antes de que se instale la nueva directiva para el último periodo legislativo de la AN, se corrija el rumbo y se defina una estrategia unitaria que relance a la oposición en una ruta de triunfo para lograr lo que todos anhelamos, el cese de este oprobioso régimen y la restauración de la democracia.

El año 2020 lo comenzaré con un esfuerzo por reflexionar sobre las acciones políticas y la estrategia que proponga al AN y la que, en mi opinión, debe emprender la oposición para solidificarse y salir de este oprobioso régimen.

Y con esta entrega finalizo por este año mi actividad, que reanudaré el 18 de enero, no sin antes desear a todos unas felices navidades y un año lleno de optimismo y esperanza que nos conduzca a la anhelada libertad de nuestra Venezuela. ¡Feliz Navidad y Año Nuevo, para todos!

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Culmina otro año difícil para los venezolanos en el cual, a pesar de los deseos, pero cumpliéndose las predicciones, la economía continuó deteriorándose, el clima político se enrareció cada vez más, lo que implicó una peor calidad de vida para los que permanecemos en el país y aunque parezca mentira, inclusive para los que tuvieron que emigrar, quienes en su mayoría han comprobado que cubrir necesidades básicas alivia pero no implica necesariamente felicidad.

Estas circunstancias no pueden justificar que permitamos que estos días de encuentro con familiares y amigos, aunque en muchos casos tengan que ser virtuales, se conviertan en un continuo de tristezas y reafirmación de desesperanzas.

Por el contrario, y a pesar de que compartimos lo difícil que resulta mantener el ánimo en las actuales circunstancias, debemos obligarnos a seguir soñando que lo que nos oprime va a pasar y que este país, a pesar de la realidad actual, tiene futuro y que en él, no obstante las diferencias y gracias a las similitudes, cabemos todos.

Si algo distingue a los venezolanos es su ejercicio cotidiano de solidaridad que se expresa de muy diversas maneras, pero particularmente en el compartir en familia y con los amigos más queridos lo poco o lo mucho que en términos materiales podamos tener en un momento dado, ya que en realidad lo que disfrutamos es la oportunidad de encontramos y ratificarnos el cariño que nos profesamos.

No permitamos que eso desaparezca; en estas navidades y dentro de las posibilidades de cada quién, reafirmemos nuestros vínculos y démosle un espacio a la esperanza y a la alegría, ratificando a través de ellas que estamos dispuestos a seguir luchando por alcanzar algo distinto y mejor para todos.

Que el Dios de cada quien, inclusive el de los que dicen no tenerlo, nos ayude a sobrellevar las dificultades y facilite el advenimiento de nuevas realidades, siempre teniendo presente que no podemos sentarnos a esperar y que en adición a rogar también tenemos que actuar.

Felices días y un muy venturoso 2020.

Nota: por vacaciones de nuestro personal, el Boletín de Aragua en Red entrará en receso hasta el 6 de enero próximo, lo que no quiere decir que la página de Dígalo ahí Digital dejará de seguir activa y pendiente de lo que nos pueda interesar a todos.

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Jesús Elorza G.

Dado el éxito que genero la repartición de los perniles, el Comité Central del Psuv, decidió seguir adelante en su política para minimizar o eliminar de una vez por todas la celebración religiosa de la navidad por ser estas una representación del capitalismo consumista y un mecanismo para distraer a las masas populares de su papel protagonista en la derrota del imperialismo. Recordemos el pensamiento del camarada Marx cuando señaló que 'La religión es el opio de los pueblos" dijo enfáticamente el presidente del partido.

Ahora nos toca, continuo con su discurso, atacar y derrotar a la máxima expresión de las festividades navideñas de la oligarquía, por lo que hemos decidido dar a conocer, en todo el territorio nacional nuestro "Pesebre Revolucionario" que, con carácter de obligatoriedad, deberá ser armado y expuesto en cada uno de los hogares de los camaradas milicianos que conforman nuestra organización político partidista. Además, los camaradas en funciones de gobierno, tendrán la obligación de montarlo en todas las plazas públicas del país.

En tal sentido, continuó explicando el presidente del partido, las directrices a seguir para el diseño y montaje de los nacimientos, son las siguientes:

-San José y la Virgen serán sustituidas por Fidel y el Árbol de las Tres Raíces, por ser ellos los padres del Niño Chavecristo, figura central del pesebre, a quien adornarán con una boinita roja-rojita para que se vea de lo más “cuchi”.

-Las figuras de Aristóbulo, Tareck y Diosdado serán representativas de los Tres Reyes Vagos (perdón por el lapsus, son magos). No es necesario decirles cual será Baltasar. Los regalos que le llevaran al niño Chavecristo serán maletines forrados de dólares, yuanes, euros, rublos y petros.

-La Estrella de Belén, debe sustituirse por la figura del satélite revolucionario "Simón Bolivar" que hasta ahora no ha servido para nada y así podemos darle un uso. Que lo vean como una estrellita en el cielo.

-El establo que sirve de escenario pasará a ser, sin lugar a dudas, una representación de "Fuerte Tiuna".

-La vaca del pesebre será sustituida por un emblema de PDVSA. Que mejor representación de la teta que nos ha dado todos los reales del mundo para nuestra revolucion. Las gallinas pasaran a estar enjauladas en un Gallinero Vertical rodeado de cartones de huevos de Mercal. Los corderos, los vamos a cambiar por piezas nuestro animal emblemático "Perniles de cochino". Por razones de todos conocidas el burro, permanecerá en nuestra escenografía.

-El único villancico autorizado para ser interpretado durante las festividades navideñas seré el “Corre Caballito" de Serenata Guayanesa y el coro que todos debemos cantar la noche del 24 de diciembre, es:

Corre caballito/ vamos a Belén

A ver a Fidel y al Nino Chavecristo también.

Al niño también / dicen los Pastores

Que ha nacido un niño / cubierto de Dólares.

Finalmente camaradas, dijo el jefe del Psuv, al implantar nuestro Pesebre Revolucionario estaremos dando un paso fundamental para que el próximo año celebremos la Navidad Revolucionaria, no en la fecha de los oligarcas capitalistas sino el 28 de Julio, día en el que nació nuestro Líder Único y la nueva tierra santa será Sabaneta ..... cúmplase esta orden ... Hallaca o Muerte...comeremos.

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La situación política que vive Venezuela en los actuales momentos es bastante delicada, ya que pudiera ocurrir que el actual régimen comunista y destructor de la nación se eternice en el poder, tal como el caso de Cuba.

Desde el año 2002, se han realizado innumerables esfuerzos para cambiar este régimen, los cuales no han llegado a cumplir el objetivo por diferentes razones. En algunos casos se han cometido errores, en otros no ha habido suficiente apoyo de los partidos políticos y de la sociedad en general, tampoco se logró un fuerte apoyo de la comunidad internacional, los militares han dado la espalda al clamor popular de cambio, además, el régimen ha respondido con increíbles violaciones de la constitución para frenar los movimientos encaminados a cambiar el gobierno actual, incluyendo en algunos casos una feroz represión.

Pero ahora se ha presentado una importante oportunidad, consecuencia de que la oposición, muy unida, bien organizada y muy bien coordinada, obtuvo un triunfo contundente en las elecciones parlamentarias del año 2015, logrando una mayoría absoluta que le permitiría tomar medidas de gran trascendencia, que seguramente terminarían con la victoria definitiva frente al régimen. Sin embargo, el gobierno violando toda norma constitucional, nombró un TSJ que fue cerrando todas las opciones de triunfo para la oposición. Posteriormente, creó un poder legislativo paralelo con una fantasmal ANC.

A pesar de los esfuerzos del gobierno, de liquidar toda capacidad de respuesta de la oposición, quedó una ventana abierta porque se realizaron unas elecciones presidenciales ilegales en mayo del 2018, cuyos falsos resultados condujeron a que Maduro, el 10 de enero del 2019, se proclamara presidente de la república para un nuevo período. Esta situación, según la constitución, permitió catalogar ese acto como una usurpación del poder ejecutivo, y consecuentemente, el presidente de la Asamblea Nacional pasó a ser el presidente encargado de la república.

De acuerdo a los movimientos establecidos en la AN, el 5 de enero de este año 2019, la presidencia le correspondía al partido Voluntad Popular, el cual designó a Juan Guaidó para esa responsabilidad. Afortunadamente le correspondió a este joven tomar la batuta, quien valientemente y rápidamente, logró aglutinar a su alrededor la simpatía de un altísimo porcentaje de la población, que algunos señalan superior al 80%. Adicionalmente, logró el apoyo de unos 60 países que lo reconocen como presidente de la república, y el respaldo de una buena cantidad de organizaciones internacionales.

Con esta nueva situación, las expectativas para salir del régimen socialista del siglo XXI eran muy grandes. Guaidó comenzó a trabajar organizadamente y valientemente, se fueron logrando puntos a favor y todo conducía a que, en el mediano plazo, sería una gestión exitosa para el logro de los objetivos fundamentales: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Pero al poco tiempo, el régimen comenzó una campaña de intrigas, a sembrar cizañas, en lo cual ellos son bastante fuertes y la población venezolana es muy débil, y pronto se sintieron sus efectos.

Después de varios episodios, hemos llegado a un punto con la confrontación de la oposición versus la oposición. Aunque el trabajo intrigante del régimen tiene su efecto sobre parte de los contrarios al régimen, peor efecto es el que se origina internamente, cuando algunas personas que dicen estar luchando por la libertad y el bienestar del país, comienzan a atacar al presidente encargado. La mayor parte de estos casos obedece a las ambiciones personales y al tradicional oportunismo de las personas, cuando quieren ocupar el lugar de Guaidó y de sus colaboradores más cercanos.

Todos quisiéramos ser el presidente de nuestra república, pero a Guaidó le tocó el turno así como le ha podido tocar a cualquiera de los diputados de la AN. A Guaidó le tocó, y por lo tanto, todos los demás que queremos recuperar a Venezuela, debemos apoyarlo para alcanzar los objetivos planteados. No debemos convertirnos en cientos de “Yago”, disgustados porque no nos escogieron, y comenzar a intrigar para dañar a la causa de Guaidó, que es la causa de toda Venezuela. Debemos evitar que con esa actitud de enfrentamiento y de descalificación hacia Guaidó, nos lleguemos a convertir en una tragedia de Shakespeare como la de Otelo, cuando estranguló a su querida esposa Desdémona haciendo caso de las intrigas de Yago, y luego, al comprobar que todo fue una mentira orquestada por este envidioso personaje y darse cuenta que había matado a su esposa en vano, se suicidó.

Esperamos que Guaidó supere dignamente la actitud de Otelo, el Moro de Venecia, y que con el apoyo de todos los venezolanos que queremos libertad, no se permita que esta gran oportunidad sea estrangulada ni que él se vaya a suicidar políticamente. Debemos estar claros que la única opción de cambiar este régimen tan dañino para el país, tiene que considerar estar unidos en un solo bloque, dirigiendo todos nuestros esfuerzos para combatir al régimen usurpador, que progresivamente ha venido destruyendo al país en todas sus instancias. El enemigo es el régimen. No se puede continuar con la actitud de oposición versus oposición. Debemos convertir esta oportunidad en la victoria definitiva contra esta corruptela que nos está destruyendo.

Diciembre 2019

 4 min


Juan Tugores Ques

En octubre de 2018 la entonces directora del FMI Christine Lagarde resumía su análisis de los retos globales en tres T:

T de Trade, por los problemas comerciales que dieron un salto cualitativo ese año,

T de Turbulencias,

T de Trust, referida tanto al deterioro de la confianza en las reglas del juego vigentes en las últimas décadas como a la creciente insatisfacción en muchos lugares de importantes sectores de la sociedad.

En octubre de 2019, la nueva directora del FMI, Kristalina Georgieva, en su esperado primer discurso ante las reuniones de otoño de los organismos multilaterales, hablaba con crudeza de fracturas, tanto económicas como potencialmente tecnológicas, si se continuaba profundizando lo que otros llaman “desglobalización” o las “fragmentaciones”, apelando a su origen nacional en un país del este de Europa, Bulgaria, para esbozar analogías nada menos que con lo que significó el Muro de Berlín o el Telón de Acero.

Tanto el FMI como la OCDE, en sus informes de otoño 2019, coincidían en estimar para ese año el menor ritmo de crecimiento desde 2009 y preveían para 2020 unas mejoras solo marginales y además sujetas a grandes riesgos.

El análisis de la OCDE se refería crudamente al riesgo de prolongarse una fase de “bajos niveles de crecimiento económico, baja inflación y bajos tipos de interés” con efectos que no permitían ninguna complacencia.

Unos tipos de interés que se situaron en mínimos históricos –incluso en terreno negativo– tras la crisis de 2008, inicialmente de forma coyuntural para aliviar el excesivo endeudamiento y tratar de estimular la recuperación, parecían estar convirtiéndose en un rasgo permanente con efectos colaterales peligrosos, como facilitar el aumento de las cifras de endeudamiento global, especialmente en emisiones de baja calidad/solvencia, con los riesgos asociados de continuar sentados “sobre un barril de deuda”.

Ventanas de oportunidad

La “relectura” en positivo señala que esos bajos tipos de interés abren una ventana de oportunidad para poner en marcha programas de inversiones públicas financiadas a bajo coste para modernizar infraestructuras especialmente en ámbitos como la digitalización y la lucha contra el cambio climático, lo que puede ser un constructivo ingrediente de lo que UNCTAD viene denominando el necesario nuevo green global new deal.

Las reticencias de algunos países con márgenes fiscales de maniobra importantes, como Alemania, siguen presentes, al tiempo que otros países tienen realmente un menor espacio fiscal.

Esta es una de las razones por las cuales se suceden las apelaciones a retomar con efectividad la cooperación / coordinación internacional… en un contexto en el que los planteamientos unilateralistas de algunas grandes potencias han llevado al límite la tensión en muchos ámbitos, y no solo el comercial.

Las elevadas incertidumbres están lastrando las inversiones y el dinamismo económico. Se ha convertido ya en una cláusula de estilo que los análisis sobre la situación global incorporen diversos indicadores de riesgos de los múltiples que han proliferado en los últimos tiempos.

Es un tópico, y pese a ello es cierto, que las fricciones van mucho más allá de las dimensiones económicas para afectar de lleno a los ámbitos geoestratégicos y sociopolíticos.

Guerra comercial y hegemonía

Debemos recordar que China e India perdieron a principios del siglo XIX las posiciones destacadas que tenían en la economía mundial por no conectar con las enormes ganancias de productividad que supuso la primera revolución industrial –que sí aprovecharon primero Inglaterra, luego Europa Occidental y Estados Unidos, para conformar lo que desde entonces se han llamado las “economías avanzadas”– y que ahora China, cada vez de forma más explícita, quiere recuperar la hegemonía liderando la nueva oleada tecnológica, en ámbitos que van desde el 5G a la inteligencia artificial.

Ya es evidente que la “guerra comercial” es solo una parte de la más amplia pugna por la hegemonía, y la duda es si el mundo acabará sucumbiendo a la “trampa de Tucídides”, actualizada por el profesor Allison, que anuncia riesgos de confrontación total cuando está en juego la disputa por la hegemonía.

En el ámbito sociopolítico estamos asistiendo en muchas latitudes, y en países con muy diferentes niveles de ingresos, a eclosiones de malestar que sintonizan con la formulación de Stiglitz acerca de que, pese a que algunos indicadores apuntan a una cierta “desglobalización”, lo que sí parece continuar globalizándose es el malestar con las consecuencias de la globalización.

Algunos análisis apuntan al papel relevante de una distribución percibida como no equitativa de los denominados “dividendos de la globalización” como una fuente importante de ese malestar.

Y, en efecto, los datos van por esa línea en ámbitos como la concentración de rentas en los segmentos más favorecidos de las sociedades –en ocasiones retornando a valores más propios de hace un siglo (o más) que a los de las décadas posteriores a la segunda guerra mundial, como han documentado los análisis de Piketty y Zucman, entre otros– o el deterioro de las clases medias en las economías avanzadas, o el creciente poder de algunas grandes corporaciones, las BigTech, no solo económico sino en una peligrosa concentración de datos e informaciones que amenaza la privacidad con el riesgo de utilizaciones que conduzcan a un control social que dejaría pequeño el 1984 de Orwell… o algunos escenarios de Black Mirror.

Esta reflexión forma parte de “Diàlegs a la Ramón y Cajal”, un ciclo de seminarios para comprender el mundo actual que desarrolla L’Observatori de l’Estudiant de la Universitat de Barcelona.

Diciembre 2019

Tle Conversation

https://theconversation.com/fracturas-y-turbulencias-en-la-economia-glob...

 4 min


alnavio.com

Guaidó dice que la lucha sigue. Que el balance de la lucha no puede medirse con el hecho de que Maduro se mantenga en el poder “ejerciendo como dictador” sino porque “la esperanza de cambio se mantiene”. Guaidó sigue convencido de que el chavismo está en su peor momento. Su peor momento histórico que ya abarca 20 años en el poder. ¿Pero en qué se equivocó? ¿Por qué Maduro sigue en el Palacio de Miraflores?

El periodista le pregunta: “¿En qué se ha equivocado?”. Y la respuesta de Guaidó no se hace esperar. “Probablemente subestimamos la capacidad de hacer daño de la dictadura”. La respuesta se la da al diario El País. ¿Es original? Ya otros han reconocido en el pasado que subestimaron a Maduro. Lo hizo también Henry Ramos Allup, secretario General del partido Acción Democrática, y quien fue el primer presidente de la Asamblea Nacional en 2016; esta Asamblea Nacional con mayoría opositora.

Pero Juan Guaidó aporta otros detalles. Considera que para conseguir el objetivo “faltó el factor Fuerza Armada”. Que la estrategia de lucha “no ha sido suficiente para lograr vencer el miedo, no solamente de la población sino de la coalición dominante, del círculo interno de la dictadura que se pudiera creer que por momentos están dispuestos a una salida negociada”.

Guaidó apostaba, y sigue apostando, por el quiebre de la Fuerza Armada. Guaidó sabe que Maduro no confía en la Fuerza Armada y que la Fuerza Armada tampoco confía en la oposición, tal como bien analizó el escenario para el diario ALnavío, Pedro Benítez. Por ejemplo, al ser preguntado sobre de qué sirvió la conspiración del 30 de abril, responde que para que “hablemos de esto hoy, que el mundo sepa que hay un descontento en las Fuerzas Armadas, de que no son monolíticas, de que el director de inteligencia del mismo Maduro está en contra de él. También de que no es suficiente, de que hay que buscar un mayor respaldo para poder producir la transición”.

Guaidó admite que “pensamos que podrían haberlo abandonado más rápido”. Y allí está la Fuerza Armada, sigue respaldando a Maduro. Guaidó no lo dice. Pero es una Fuerza Armada que no sólo tiene el control de las armas sino que gobierna, involucrada en las principales operaciones del país, en petróleo, en minerales. Es una Fuerza Armada que ejerce y arropa, que actúa como un partido político, involucrada en negocios, y como dice el exjefe de contrainteligencia de Hugo Chávez, el general Hugo el Pollo Carvajal, penetrada por el narcotráfico.

Tiene razón Guaidó cuando afirma que “por momentos” factores de la dictadura parecieran inclinarse por una solución negociada. Hasta la cúpula de la Fuerza Armada, en voz del general Vladimir Padrino López, llegó a decir que los militares se alegraban cuando las partes se sentaban a negociar. Esto en el marco de la negociación en la que mediaba el gobierno de Noruega. Pero uno de los negociadores de Guaidó dijo al diario ALnavío: ¿Qué podemos ofrecerle a la Fuerza Armada? ¿Qué podemos ofrecerle a los militares? Tienen el poder. Tienen los negocios. Los lícitos e ilícitos. ¿Cómo se puede negociar así?

Sin embargo, Guaidó apunta entre los logros las fisuras manifiestas que ha sufrido “la coalición dominante”. Dice que “no sido tampoco menor”. Y hace una lista de personajes que abandonaron al régimen:

La fiscal General Luisa Ortega.

El expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez.

El general Hugo Carvajal.

El general Cristopher Figuera, exjefe del Sebin, la policía política.

Los militares que se sumaron al movimiento del 30 de abril.

Reconoce esas fisuras y también reconoce que “el resquebrajamiento de la coalición dominante ha sido mucho más lento de lo que quisiéramos”.

De modo que, afirma, “el reto es ver cómo generamos la presión suficiente para la transición a la democracia en Venezuela”. Y se trata de “alinear todas las variables”. Ello incluye:

Presión social.

Forzar definiciones.

Extender puentes con quienes “pudieran dar un paso”.

Mejorar el mensaje hacia las Fuerzas Armadas

“Extender alternativas”.

En esas alternativas incluye a Maduro. “Incluso al dictador”, dice.

Más unidad de la oposición, pues “la percepción de división puede generar daños”.

Un “mejor esquema comunicacional”.

“Una mejor narrativa”

Una mejor “justificación histórica de cara al futuro”.

Cuando el periodista le pide que defina en una palabra lo alcanzado en 2019, señala: “Lucha, insurgencia pudiéramos decir. Veníamos de un 2018 inexistente e insurgió un movimiento que pone en jaque en repetidas ocasiones a una dictadura”.

16 de diciembre de 2019

Alnavio

https://alnavio.com/noticia/20074/noticias-de-venezuela/guaido-explica-c...

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