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Opinión

Carlos Raúl Hernández

(Este trabajo se publicó el 14 de abril de este año que fenece. Léalo entre comillas)

El gran Viraje"
Después que la toma de Miraflores se convirtió en simulacro y éste en protesta frente a Corpoelec, corresponde una sacudida mental. El balance de estos ya tres meses sugiere que caminar lento o rápido no garantiza que se va a algún sitio preciso y hay que chequear la brújula. Tumbar la puerta a patadas no es política y menos descalzo. Según Gramsci la inteligencia pesimista ve los problemas, pero vencerlos requiere una voluntad optimista, aunque lo inverso es una catástrofe. Si Guaidó se sale de la huella y asume el viraje, tendrá apoyo resuelto contra los que lo inducen al fracaso y a repetir tonterías.
Los simples imploraron un golpe militar al que dieron el ridículo nombre de “intervención militar democrática”. Y una tan burda que jamás pensé escuchar en esta vida ni en las siguientes: una invasión militar extranjera. La estrategia de patear descalzo estuvo clara siempre. Desde las guarimbas de 2003, el paro petrolero, plazaltamira, la abstención 2005, la salida en 2014, la salidota en 2016, la megasalida en 2017 (Mariella Rossi dixit) la recontra salida de 2018. Pero podríamos estar frente a un cambio de paradigma y de ser así habrá que ganar a la opinión pública.
A finales de enero 2019, cuando por algún incomprensible motivo pensaban posible la fábula de la invasión, llovieron twits y hasta algún reportaje con retrato hablado de los creadores de la estrategia pirata. Ni el Caballo de Troya parecía tan brillante. Y si (¡digo es un decir!) se materializara el viraje habría que celebrar la aparición de un dirigente con coraje para rehacer y rehacerse. Hasta ahora, quienes se equivocaron se hicieron los locos y pusieron la basura debajo de la alfombra. Querían actuar entre escombros como si nada hubiera pasado.
El príncipe de las mareas
El Príncipe de las Mareas es una vieja película dirigida por Barbra Streisand (1991) coprotagonizada por Nick Nolte. Cuenta la historia de una madre y dos niños, víctimas de asalto y violación en su hogar, que pactaron fingir absoluta normalidad al regreso del padre de su trabajo en la noche. Juraron nunca más hablar de eso, que quedaría sepultado en la memoria. Como era previsible, el terrible hecho como su represión síquica destruyeron las vidas de todos. Los duelos y lo errores hay que procesarlos y no dejar cadáveres en el closet.
Es letal en la política sembrar ilusiones, inventar deadlines imaginarios, soñar con trompetas de Jericó. Hay que sacarse de la cabeza malos ruidos y reconstruir la política, muerta en el extravagante llamado a abstenerse el 20 de mayo (“¡invasión sí, elecciones no!”. La único después de tanta alucinación, es el camino electoral democrático y negociar con el gobierno ante los ojos de UE, Latinoamérica, EEUU, Rusia, China y el Vaticano. Héctor Rodríguez propuso a la oposición un acuerdo el 18 de enero para regresar a una relación civilizada. El 5 de marzo Jorge Rodríguez planteó cinco puntos, le respondieron con el mantra y no recibió nada serio a cambio.
Arreaza hizo un puente que nadie pasó. Maduro propuso por tercera vez un proceso electoral (con supervisión de sus amigos), y Diosdado Cabello retó en su papel de policía malo: “estamos preparados para la violencia o para las elecciones”. No es excusable menospreciar como actos de debilidad, y sería soberbia del suicida pensar que “ya falta poco”, otra vez dando vueltas en la noria, en la amarga espera de que el gobierno caiga. Hay que apoyar al Grupo de Contacto de la UE porque, única posibilidad real de salir del infierno.
Gobierno de cohabitación
No se puede reconstruir el país sin un acuerdo de gobernabilidad entre gobierno y oposición, que contemple elecciones bajo supervisión internacional (¿alguien podría suponer que no serían libres?). El mantra ha bloqueado la posibilidad de pensar en política adulta, como una cohabitación en la que Maduro rehaga lo que destruyó, ejecute las severas reformas económicas con apoyo global y cargue con los costos políticos. El mantra se la pone fácil: que gobiernen sus opositores, implanten medidas difíciles, mientras el chavismo toma las calles y recupera fuerzas.
Para que haya confianza en algún eventual acuerdo, debe imperar justicia transicional y asegurar instituciones que hagan imposibles los ajustes de cuenta. Todo el mundo debería saber que derrotado Pinochet, quedó como jefe del ejército. Y liquidado Daniel Ortega, logró hacer a su hermano ministro de Defensa de Violeta Chamorro. De errada fuente sale la declaración de ilegitimidad hace tres meses. Hoy aparece un planteamiento útil: si ningún grupo se impone al otro, hay que buscar soluciones prácticas. Entendido eso a tiempo, hubiéramos ahorrado tragedias, como la muerte de pemones.
Eso lo deberían saber hasta los perros de la calle pero lamentablemente no es así. Si el gobierno acepta un proceso electoral es que acepta irse, pero para seguir en la política, incluido Maduro. Que lo tengan presente los esclarecidos de la intervención militar democrática. Era pueril aquel jacarandoso “solo se puede negociar a qué país se van”. Paralelamente se requiere un acuerdo especial, independiente del otro, para enfrentar la crisis eléctrica. Tanta política ha hecho olvidar a la gente."


@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/56918/la-memoria-y-el-olvido

 4 min


Joaquín Estefanía

Los dos pilares en los que se sustenta el sistema, el político (la democracia) y el económico (el capitalismo), se encuentran en crisis, como muestra la avalancha de estudios que continuamente aparecen sobre ello. Sabíamos que puede haber capitalismo sin democracia (la China actual, el Chile de Pinochet, la España de Franco…), pero no al revés. El premio Nobel de Economía Amartya Sen, entre otros muchos, ha advertido de que para que funcione ese nudo gordiano entre democracia y capitalismo, ambos términos deben mantenerse en cierto equilibrio, en sus virtudes y en sus defectos, y en los últimos tiempos el segundo se había fortalecido mientras que el primero enfermaba de anemia.

Los dos se acompañan hoy de abusos estructurales —la democracia se presenta sin complejos como iliberal, con la corrupción a cuestas, etcétera; el capitalismo, escoltado por la desigualdad y en muchos casos por la ineficacia — y las complicidades entre el poder político y el poder económico contienen cada vez más elementos espurios. En uno de los libros recientemente publicados (La democracia herida; coordinador, Álvaro Soto; Marcial Pons) se analiza cómo el ciclo político de expansión democrática abierto en 1974 muestra síntomas de agotamiento, los problemas políticos (algunos nuevos) se han ido complicando con la crisis económica, que ha tenido un efecto multiplicador de las deficiencias. A ello se incorporan formas de protesta diferentes y distintos tipos de acciones colectivas que rompen con los modelos habituales a los que se había acostumbrado la sociedad (léase Patriotas indignados; Francisco Veiga et altri; Alianza Editorial).

Es paradójico que las mayores críticas a la democracia provengan de los demócratas más comprometidos, y que el capitalismo sea crucificado un día sí y otro también por publicaciones tan cercanas a él como The Economist, Financial Times…, e instituciones empresariales como la Business Round­table o la British Academy, que a veces se acercan a las posturas izquierdistas de algunos de los candidatos del Partido Demócrata en EE UU. No es la primera vez que sucede en la historia. Hace casi 80 años, el economista austriaco Joseph A. Schumpeter escribió un libro capital para las ciencias sociales: Capitalismo, socialismo y democracia, al que los sucesos de la Gran Recesión (esa regresión de la distribución de la renta, la riqueza y el poder a lo largo de casi una década) han dado una segunda oportunidad. Schumpeter reflexiona sobre la permanencia del capitalismo, el funcionamiento de un socialismo que desprecia y cómo podrán ser en el futuro las relaciones entre democracia y capitalismo.

La primera frase trascendental de Schumpeter es rotunda: “¿Puede sobrevivir el capitalismo? No, no creo que pueda”. En ello coincide con Marx, pero por distintas razones: el alemán de Tréveris profetiza la desaparición forzada del capitalismo por sus contradicciones internas, mientras que Schumpeter lo considera ineludible debido a su éxito: el dinamismo del capitalismo se manifiesta a través de un proceso de destrucción creadora mediante el cual los elementos anticuados son constantemente reemplazados por otros más modernos. Lo ocurrido, lo sabemos sobre todo desde la caída del muro de Berlín, ha sido una inversión notable de lo que el austriaco vaticinó: el capitalismo no ha conducido inevitablemente al socialismo, sino que, por el contrario, éste ha cedido el paso de modo inexorable al capitalismo. Se ha producido una transición del socialismo al capitalismo, y no al revés.

Detrás de casi todo lo que ocurre a nuestro alrededor está esta mezcla de debilidades. A veces la democracia y el capitalismo de nuestros días parecen llevar, vacilantes, el cavilar de un atleta retirado. Hay una tensión permanente entre dos principios: el individualismo y la desigualdad por una parte, y el espacio público y la tendencia a la igualdad por la otra, lo que obliga a la búsqueda de un compromiso entre ellas. La jerarquía de valores exige (salvo para los fundamentalistas del mercado) que en última instancia el principio económico esté subordinado a la democracia y no al revés. Y sin embargo, parecen estar de espaldas.

8 de diciembre 2019

El País

https://elpais.com/elpais/2019/12/06/ideas/1575646891_142238.html?prod=R...

 3 min


Edgar Benarroch

La historia, en términos generales, es una disciplina social que recoge los acontecimientos ocurridos en el pasado, pero ella puede estar cargada de la creatividad imaginaria y de hechos ficticios producto de la mentalidad humana, a esta rama se le conoce como literaria. Existen variados textos imaginados que son verdaderas joyas de la literatura y la composición que han recibido reconocimiento nacional e internacional y son consideradas maestras en el ámbito universal. A la historia que nos referiremos en las siguientes líneas es a la científica que tiene como objetivo casi único y primordial conocer e interpretar los hechos, sucesos y comportamientos reales, por lo tanto debe ser significativamente objetiva e imparcial sin que priven sentimientos o ideales del historiador, arraigada solamente en los acontecimientos tal y como sucedieron. Es conocer el pasado para entender el presente y permitirnos avizorar el porvenir. Es registrar al hombre en su doble dimensión, orgánica y espiritual, con sus aciertos y errores.

La historia científica política es la narración y análisis de los hechos, ideas, organizaciones, sistemas, naciones y muy particularmente la prédica y conducta de los protagonistas, los líderes o dirigentes. Es el hombre quien predica y actúa en política. Los auténticos son aquellos cuyas ejecutorias están en correspondencia con sus ideas , pensamiento y proclamas.

Quienes tienen fe de carbonero, que creen firmemente por encima de todo y piensan que "No se mueve una hoja sin que Dios lo permita" también sostienen que todo lo que el hombre realiza o no, ha sido visto por nuestro Señor. Siendo así es el Creador el origen y génesis de la historia.

La historia política se nutre de lo que dice y hace el ser humano, pudiésemos afirmar sin exageración que es casi de manera exclusiva.

Jesús nos dijo que a los cristianos les conoceréis por sus obras y frutos , otorgándole una significativa relevancia a nuestra conducta, a lo que hacemos o dejamos de hacer y a cómo y por qué lo hacemos . Lo que hagamos o dejemos de hacer hoy, mañana, la historia lo recogerá y emitirá su juicio

En notas anteriores señalé que "la historia nos juzgará", recogerá y analizará nuestro comportamiento de hoy, lo que digamos y hagamos en acción u omisión quedará para el juicio de mañana, aunque hoy en tiempo presente y a lo mejor de inmediato podemos emitir juicios sobre el quehacer político y fundamentalmente de la conducta de quienes son los protagonistas de los hechos. Sin embargo muchos intelectuales afirman que la historia se debe analizar y escribir a distancia.

Los textos recogen biografías de políticos insignes que hicieron buena historia, que estuvieron a la altura de los desafíos que sus tiempos les presentaron y que su actuación fue la incansable lucha por alcanzar el Bien Común, por la justicia y la libertad. También recogen a políticos sumamente cuestionados que no supieron o no quisieron atender con altura los más altos intereses nacionales y que relegaron el Bien Común para priorizar sus particulares intereses y deseos o los del sector a que pertenecieron en sacrificio del colectivo.

Hoy somos retratados y mañana nos veremos y nos verán, como aparezcamos en la fotografía seremos juzgados. Tratemos de salir bien en la foto para merecer el reconocimiento de la historia y ello lo logramos con autenticidad, con denodado trabajo por el rescate democrático, por recuperar el imperio de la justicia y entregarnos en cuerpo y alma a la lucha por alcanzar el Bien Común.

El Bien Común y el alto interés nacional reclaman UNDAD de quienes queremos cambio en la conducción del país. Ella es la base más sólida donde podemos descansar con confianza nuestros sueños de libertad, progreso y conquista de los valores democráticos y aspirar a la reconstrucción nacional. Dios nos ayudará en esta tarea en la medida que nosotros nos ayudemos. Preguntémonos si lo estamos haciendo bien. La respuesta nos conducirá a profundizar o rectificar, ambas posibilidades son apremiantes, si lo estamos haciendo bien redoblar esfuerzos ya y si debemos rectificar hacerlo cuanto antes, dejarlo para después puede ser tarde.

 3 min


Bloomberg

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, participa en una reunión del gabinete en la sala del gabinete de la Casa Blanca en Washington, DC, el 19 de noviembre de 2019. (Foto de MANDEL NGAN / AFP)

Traducción libre del inglés por lapatilla.com

Donald Trump está perdiendo la confianza de que el líder de la oposición venezolana que su gobierno apoyó puede derrocar al régimen de Nicolás Maduro, y los principales asesores del presidente de los Estados Unidos ahora están considerando estrategias nuevas y más agresivas, según personas familiarizadas con el asunto.

El vicepresidente Mike Pence dirigió una reunión el jueves con otros altos funcionarios para reexaminar el impulso anual de la Casa Blanca por una transición democrática en la nación sudamericana, dijeron cuatro de las personas.

Juan Guaido, el líder de la Asamblea Nacional que se declaró presidente interino de Venezuela con el respaldo de Estados Unidos a principios de este año, hasta ahora no ha logrado expulsar a Maduro y los funcionarios estadounidenses ahora están preocupados de que pronto pueda perder su puesto oficial.

No se está considerando ninguna opción militar, pero los funcionarios de la Casa Blanca han discutido nuevos enfoques, incluido un intento de asociarse con Rusia, un aliado de Maduro, para aliviar al líder venezolano o aumentar la presión sobre Cuba, el principal patrocinador de Maduro.

Durante la reunión de Pence en la Sala de Situación de la Casa Blanca, los funcionarios también discutieron brevemente, pero finalmente descartaron la idea de tomar medidas enérgicas contra las importaciones de petróleo venezolano de la India, una importante línea de vida financiera para el régimen de Maduro.

Las discusiones ilustran el enigma de Trump en Venezuela, donde comenzó una campaña agresiva para expulsar a Maduro a fines de 2018 bajo la dirección de su entonces asesor de seguridad nacional, John Bolton. El presidente está frustrado porque el líder venezolano no fue destituido del poder tan rápido como Trump creía que Bolton había anunciado, y también es consciente de las ramificaciones políticas, dijo la gente: los expatriados venezolanos son un electorado importante en Florida, el estado que Trump ha hecho. central para su campaña de reelección.

‘Totalmente solidario’

Bolton dejó la administración en septiembre después de una pelea con Trump y su reemplazo, Robert O’Brien, se ha encargado de elaborar una nueva estrategia para Venezuela.

Elliott Abrams, el representante especial del Departamento de Estado para Venezuela, dijo que Guaidó “sigue siendo el funcionario más popular en Venezuela y Estados Unidos lo respalda plenamente a él y a la Asamblea Nacional en su esfuerzo por restaurar la democracia en Venezuela”.

“Si hay más que Estados Unidos puede hacer para apoyar ese objetivo, sin duda intentaremos hacerlo, junto con los otros 60 países que reconocen a Guaidó como el presidente interino legítimo”, agregó.

Un funcionario de la administración dijo que el gobierno de Estados Unidos continúa revisando la gama completa de opciones para avanzar en lo que llama una campaña de “máxima presión” contra el régimen de Maduro, y que Estados Unidos se mantiene firme con Guaidó.

El funcionario pidió no ser identificado porque las discusiones no han sido públicas.

Pero después de no poder usurpar a Maduro en un levantamiento de primavera, Guaidó está perdiendo capital político. A principios de esta semana, la legislatura venezolana lanzó una investigación sobre el posible tráfico de influencias entre los legisladores de la oposición, y el 5 de enero, la Asamblea Nacional votará si Guaidó sigue siendo su presidente.

Un portavoz de Guaido dijo que el líder de la Asamblea Nacional declinó hacer comentarios.

Campaña de presión

Si bien Washington tiene líneas de comunicación con otros en la oposición, la derrota de Guaidó sería vergonzosa después de que la administración reunió a más de 60 naciones para respaldar el reclamo del líder de 36 años a la presidencia de Venezuela.

Independientemente del futuro político de Guaidó, Trump y sus asesores han determinado que solo hay un enfoque creíble de Estados Unidos: esfuerzos más agresivos para presionar a Maduro. La Casa Blanca ha rechazado las sugerencias de un acuerdo para compartir el poder entre Maduro y Guaidó o la mediación liderada por terceros países.

Un segundo funcionario de la administración dijo que la única solución a la crisis de Venezuela es que Maduro abandone pacíficamente el poder.

No está claro cómo Estados Unidos podría ejercer más presión sobre Venezuela directamente, especialmente sin dañar a la oposición de Maduro. Los altos funcionarios del régimen de Maduro ya están bajo sanciones de Estados Unidos, al igual que la industria petrolera de la nación, que representa aproximadamente el 99% de los ingresos de exportación de Venezuela.

Por lo tanto, la administración Trump ha considerado aumentar la presión sobre los países que aún hacen negocios con Venezuela, en particular Cuba, el principal benefactor de Maduro y un antiguo adversario estadounidense. Mientras que el ex presidente Barack Obama restableció las relaciones diplomáticas con La Habana, alivió las restricciones de viaje de los Estados Unidos al país e incluso realizó una visita histórica al país, Trump ha retirado gradualmente muchos de esos gestos de buena voluntad y las tensiones han aumentado sobre la campaña de los Estados Unidos contra Maduro

Mientras tanto, los funcionarios estadounidenses dicen que permanecen en contacto con algunos del círculo íntimo de Maduro con la esperanza de convencerlos de cambiar de bando, y que se avecinan sanciones más agresivas. Ninguna de las estrategias ha funcionado. A fines de abril, una revuelta militar planeada contra Maduro fracasó , forzando a los legisladores de la oposición a esconderse, mientras que las sanciones han sido criticadas por dañar a los venezolanos vulnerables.

https://www.lapatilla.com/2019/12/06/trump-estrategias-intensas-maduro-b...

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Desde hace algún tiempo se presentan en muchos países movimientos políticos desestabilizadores, que parecieran actuar con alguna sincronía y que han hecho erupción en Sur América y en países de la Europa Mediterránea en los últimos meses. Algunos analistas, ante la evidente “solidaridad” que les ofrecen a esas explosiones algunos estados de conducción marxista, se refieren a ellos como conspiraciones de agitación de la izquierda internacional, mientras ciertos estudiosos los califican de “Populismos” porque utilizan estrategias populistas para presentarse en sus sociedades como fenómenos de motivación social legítima.

En otra dimensión, los sistemas de seguridad de todo el mundo occidental vienen persiguiendo desde hace años a redes criminales que se han hecho globales, las cuales trafican ilegalmente -entre otros “bienes y servicios”- drogas, armas, prostitución, trabajadores esclavizados y minerales estratégicos; se relacionan con organizaciones terroristas internacionales y operan grandes maquinarias de lavado de dinero apoyándose en bancos y otras plataformas financieras. Como en la desestabilización política, también estos “movimientos” se dotan de actividades legales para mostrarse como corporaciones de intereses legítimos.

En las últimas décadas esas dos clases de movimientos han dejado de ser independientes para actuar en claras alianzas regionales y hasta mundiales, estableciéndose como tramas de intereses geopolíticos, que no sólo incorporan a estados sino también a élites paraestatales que a su vez gobiernan a las redes delictuales y a los movimientos de agitación que hemos comentado. Las sinergias que se vienen produciendo entre esos diversos movimientos los han llevado a conformar nuevos sistemas de gobernanza internacional dotados de estrategias propias de reproducción y legitimación, que las democracias no pueden seguir tratando como fenómenos independientes o de conexión sólo eventual.

En fin, todo parece indicar que en el futuro próximo estaremos presenciando el fortalecimiento de un sistema global complejo, que integra claros intereses geopolíticos y criminales, que ya maneja proporciones muy importantes de los flujos financieros y comerciales del mundo y que tratará de acrecentarlos, el cual seguirá intentando desestabilizar a las democracias y buscará legitimar políticamente en cada país a sus propios circuitos populistas. Esa pareciera ser la dinámica en marcha.

¿Es este un cuadro de inspiración Orwelliana?... No, lo que hemos tratado de caracterizar en estas líneas es la imagen de un proceso sistémico que está en marcha en el mundo, el cual tiene dimensiones económicas, políticas e incluso militares, que no busca solamente ser parásito de las democracias sino que persigue debilitarlas en extremo para maximizar sus beneficios en todos los órdenes.

El Estado de Venezuela, de todos los países del hemisferio, se ha convertido en el eslabón más notable de diversas cadenas que integran ese sistema a nivel mundial, conectado con anillos en Centro América, en los EEUU, en el Medio Oriente y en los países de la Europa Mediterránea. El funcionamiento impune del Cartel de los Soles que exporta a los EEUU y Europa, la conexión con las FARC en Colombia, las relaciones con Hezbollah y con Iran, el financiamiento a Podemos en España, la alianza con Cuba y el envío de “colectivos” pagados por el gobierno venezolano a los recientes disturbios de Chile, Bolivia y Colombia y la exportación sin controles ambientales o económicos de minerales del Arco Minero del Orinoco, no son una simple colección de delitos y crímenes que deberemos imputar a las élites del régimen chavista, son manifestaciones de un hecho global en el cual participa Venezuela y no está sola. Todas las democracias tienen que defenderse de ese hecho compartiendo esfuerzos, recursos y estrategias.

Para hacerse eficaces, la defensa y la coordinación entre las democracias tienen que darse en muy diversas dimensiones y ser apoyadas en una campaña de comunicación que se dirija a crear conciencia de las amenazas en las élites dirigentes de la política, la academia, las fuerzas armadas, el mundo sindical y la economía. Debe instrumentarse en las dimensiones de la seguridad internacional y de la lucha contra el crimen organizado, de la cooperación internacional para el desarrollo, del perfeccionamiento de los órganos y acuerdos regionales y multilaterales para evitar que sean penetrados, y del desarrollo de mejores democracias y mecanismos sociales para neutralizar a los populismos, en cada país y en el mundo.

Y a los demócratas venezolanos en particular, mientras no hayamos logrado desplazar del poder a la dictadura, nos corresponde cerrar filas con las democracias del globo, y difundir este mensaje de alerta, para reducir el ritmo del contagio y para debilitar a las alianzas que apuntalan al régimen que ha destruido nuestra democracia, acabado con nuestro progreso y secuestrado nuestras libertades.

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Pocas veces las respuestas han sido tan diversas. Incluso contradictorias entre sí. Son las que han dado cientos de expertos: psicólogos, sociólogos, antropólogos y otros “logos”, al ser consultados para que nos expliquen las razones de la violencia extrema desatada en Chile por bandas organizadas de jóvenes: las llamadas turbas.

Para unos son la versión chilena del lumpen proletariado. Para otros son los habitantes de un apartheid. No faltan quienes nos dicen que son pobres urbanos levantados en contra de la riqueza ostentosa. Otros, poniéndose en pose nos enseñan que se trata de jóvenes “descompensados” o sin “autoestima”. No faltan los que despachan el tema con conceptos peyorativos: chusma, despojos, vándalos, hooligans, barras bravas y, por cierto, drogadictos o hijos del narcotráfico.

Para las derechas son grupos de choques, peones del Foro de Sao Paulo enviados por Evo y Maduro. Para las izquierdas, enemigos del neoliberalismo, protesteros en contra de la desigualdad social. En fin, son tantas las categorías y calificaciones que al final no queda sino deducir que la mayoría de los opinadores no tiene mucha idea de lo que hablan. ¿No habrá llegado el momento de sacudirse de tanta palabra vacía y entender el fenómeno a partir de pautas derivadas del sentido común?

¿Qué sabemos de ellos? Sabemos que son jóvenes, que están muy organizados (no son espontáneos), que son violentos, que muchos -pero no todos- vienen de estratos populares y que los motivos que los llevan a la violencia no pueden ser explicados de modo racional o, lo que es lo mismo: desconocemos la lógica y la racionalidad que los lleva a actuar de ese modo. Sabemos también que no eluden el enfrentamiento con la policía uniformada. Y no por último, sabemos que los puntos predilectos de destrucción no son personas de carne y hueso sino objetos públicos como mercados, iglesias, plazas, estatuas (sí, estatuas).

La verdad es que no es mucho más lo que sabemos. El material es insuficiente, de modo que sin inhibiciones podemos decir que solo nos aproximaremos al tema sin tratar de cubrir su magnitud.

El hecho de que sean jóvenes es clave. Un joven es quien ha hecho abandono de la niñez y entra en el mundo adulto. Como todos los jóvenes llevan consigo el signo de una contradicción: la de querer ser el niño que fueron y la de ser el adulto que deben ser. Es decir, son portadores de una enemistad a veces violenta entre el niño y el adulto. En ocasiones esa violencia sale hacia afuera. La lucha callejera ofrece en ese sentido dos posibilidades: allí el joven juega a derrotar enemigos y vuelve a ser un niño batman. Pero cree hacerlo en contra del orden social, lo que le permite imaginar que es un adulto practicando “la lucha de clases”.

¿Pero por qué tanta violencia?¿No pueden hacerlo con palabras, con letreros, incluso con cantos rockeros? Claro que pueden, pero cuando hay condiciones para no hacerlo, también lo hacen. Y lo hacen porque alguna vez tenemos que llegar a una triste conclusión: el ser humano es de por sí violento: eso quiere decir: en cada uno existe una contradicción no solo entre un niño y un adulto sino también entre un salvaje y un civilizado. Somos afectados por un profundo malestar en la cultura, nos dijo Freud. Si cambiamos la palabra cultura por la de democracia, podríamos concluir que también existe un malestar en y con la democracia.

No es fácil vivir en democracia. En toda democracia prima un sistema de derechos, pero también de deberes. Debemos someternos a reglas, entre otras, la de sustituir la guerra por la política. Para que eso sea posible necesitamos leyes, asociaciones, partidos, parlamentos, parlamentarios. Razón que explica por qué cuando el presidente Piñera cedió frente a lo que él creía era un clamor nacional, cambiar la Constitución, las luchas callejeras siguieron de largo como afirmando: ¿y quién te dijo que nuestro problema es la Constitución? Efectivamente, si esos jóvenes necesitan de una Constitución sea antigua o nueva, es para transgredirla. Y aquí llegamos a un punto importante. La transgresión es goce y el goce es transgresión. Goce, no en el sentido de placer sino en uno más bien lacaniano: el de acercarnos a un más allá que roza el peligro de no ser. Para ser más claros digámoslo no con Lacan sino con un analista muy criticado por decir las cosas de modo sencillo. Me refiero a Erich Fromm. En su “Anatomía de la Destructividad Humana” escribía Fromm: “Debemos distinguir en el hombre dos tipos de agresión enteramente diferentes. El primero, que comparte con todos los animales, es un impulso filogenéticamente programado para atacar (o huir) cuando están amenazados intereses vitales. Esta agresión "benigna", defensiva, está al servicio de la supervivencia del individuo y de la especie, es biológicamente adaptativa y cesa cuando cesa la amenaza. El otro tipo, la agresión "maligna", o sea la crueldad y destructividad, es específico de la especie humana y se halla virtualmente ausente en la mayoría de los mamíferos; no está programada filogenéticamente y no es biológicamente adaptativa; no tiene ninguna finalidad y su satisfacción es placentera".

Los jóvenes chilenos practican el segundo tipo de agresión. Una agresión, según Fromm, natural. Pero también maligna pues carece de fines y objetivos. Por eso a las turbas chilenas no interesan el aumento de las pensiones o del sueldo mínimo. De la ecología y de los conflictos de género, mejor ni hablar. Por lo tanto no hay nada más errado que calificarlos de anarquistas. Pues desde los tiempos de Bakunin, de Kropotkin, de Proudhom y de Sorel, el anarquismo ha sido una doctrina. Pero los jóvenes chilenos, a diferencia de generaciones anteriores, carecen de doctrina aunque de vez en cuando pronuncien slogans recogidos de los basurales ideológicos de la izquierda. Si hubiera que calificarlos de algún modo podría decirse que son nihilistas: practican la negación por la negación, una negación sin afirmación, una negación no hegeliana, una negación en sí. No son por lo tanto revolucionarios. Son rebeldes. ¿Rebeldes en contra de qué? Contra el mundo que los rodea, no hay otra explicación. Y como ese mundo es la ciudad, la polis, ellos llevan a cabo una rebelión en contra de la polis: la ciudad de donde son. Una rebelión muy simbólica. Basta ver los objetivos de su destructividad: todos símbolos de la ciudad, sean mercados, iglesias, estatuas.

Los mercados son símbolos del intercambio y del dinero. Las iglesias, de la tradición y la moral. Las estatuas, de la historia nacional. En los tres casos las turbas exprimen un odio parido a la polis, a la ciudad, a la civitas: a la civilidad: a la civilización.

Un odio nada de chileno, nos diría Fromm. Más bien uno consustancial a la especie. Uno que permanece oculto en todas las sociedades, aún en las más igualitarias, y que de pronto aparece en las superficies cuando las defensas sociales, culturales y políticas del cuerpo social, muestran signos de debilitamiento. Ese parece ser el caso de Chile: un sector patológico de la juventud ha encontrado su momento y su lugar para expresar su odio. Y al decir esto, entramos a la parte política de la cueca.

Expresiones como las señaladas delatan la existencia de una triple crisis. La más obvia es una crisis de representación, es decir, cuando los partidos ya no representan a sus representados. Dicha crisis ha sido detectada hace mucho tiempo, no solo por el manifiesto desinterés en la política oficial sino también por la alta cuota de abstención que muestra cada evento electoral. Y en verdad, los electores no tienen mucho que elegir. A un lado una derecha económica que confunde las estadísticas con las personas. Al otro, una izquierda sin relato, sin visiones de futuro y, lo peor, con muy poca vocación social.

La segunda crisis puede ser denominada en el sentido gramsciano del término, crisis de hegemonía. Bajo ese concepto entendía Gramsci la inexistencia de una cultura política en condiciones de ejercer un rol directriz, vale decir, un conjunto de valores consensuados y aceptados por la mayoría de los actores políticos.

En tercer lugar, la peor de todas las crisis: crisis de autoridad la llamaba Hannah Arendt. Bajo este término entendía Arendt una crisis que sobrepasa a los partidos políticos haciéndose extensiva al conjunto de instituciones que reglan el orden social, comenzando por la familia, prosiguiendo en las escuelas y universidades, hasta llegar a todas las instituciones incluyendo las religiosas y por cierto, las estatales. Crisis altamente peligrosa, señalaba Arendt. Y con razón: la crisis de autoridad fue la plataforma que sirvió de base a la emergencia de los fascismos europeos durante los años treinta del pasado siglo.

Fue el psiquiatra británico Donald Winicott quien enunció la tesis relativa a que toda patología juvenil (y las turbas chilenas son sin duda patológicas) escondía un deseo inconfeso por imponer orden en el universo trastornado de sus pacientes. Un orden basado en la instauración de una autoridad que ponga fin al desorden interno el que es visto por el paciente como un desorden externo. En las palabras de Arendt, con sus desmanes, turbas como las chilenas elevan, sin saberlo, un clamor por una nueva autoridad. Una que los controle, que los sostenga, que les muestre un camino para encauzar sus pobres vidas.

¿Un Chávez o un Bolsonaro a la chilena? No necesariamente, pero sí la presencia fuerte de un estado hobbesiano que impida a los hombres convertirse en lobos de sí mismos.

Lo dicho no significa que en Chile va a tener lugar un golpe de autoridad como exigen los portalianos de la ultraderecha. Solo afirmamos que las turbas trabajan para que aparezca ese escenario. Puede ser incluso que no pase nada. O que asonadas y desmanes amainen con el tiempo. Tal vez muy pronto las clases medias volverán a endeudarse en los grandes centros comerciales, practicaran sus rituales domésticos e irán de vacaciones, como si aquí no hubiera pasado nada. Falsa ilusión. Las turbas no desaparecerán. Solo aguardan otro momento para avanzar hacia la ciudad y continuar su obra destructiva. Están ahí, escondidos en el fondo de cada noche.

Los chilenos ya aprendieron a vivir con sismos tectónicos. De ahora en adelante deberán aprender a vivir con sismos sociales. Duro destino el de esa larga y angosta faja de tierra.

diciembre 05, 2019

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2019/12/fernando-mires-chile-rebelion-e...

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Con voz propia

"Bendito sea Dios por este día", exclamaba la Presidenta interina de la República de Bolivia Jeanine Áñez Chávez, segundo apellido este poco usado. Expresaba satisfacción ante aprobación de ley para nuevas elecciones, porque nada fácil había sido lograr el consenso.

Esta tierra inocente y hermosa, que ha debido a Bolívar su nombre, como asienta el Himno, para 2020 se verá de nuevo en las urnas. Evidente avance en salida de la crisis del 20 de octubre (20 ícono en Venezuela (elección de mayo 2013, tiempo de robolución)

Bolivianos: el hado propicio/coronó nuestros votos y anhelo;es ya libre, ya libre este suelo” ya cesó su servil condición. Pudo bien tararear la canción patriótica, cuando con jefes del Senado y del partido de Evo Morales: Movimiento al Socialismo (MAS), hizo aleccionador anuncio.

Reiteramos aleccionador para referir injerencia ideológica de Fidel Castro y participación directa del discípulo Hugo Chávez, ambos hoy difuntos. Por ahora legados en el narcorégimen que preside el apadrinado usurpador Nicolás Maduro quien se dice hijo del último nieto del otro.

Inmediata acción del uru-aimara al asumir Presidencia de Bolivia fue la reforma Constitucional para imponer Estado de socialismo comunitario. «Fidel me dijo en nuestra primera reunión: Evo, la Revolución ya no se hace con armas, se hace como lo hace Hugo, junto al pueblo y con el pueblo».

Este convertido en mentor del sindicalista hizo de Bolívia su patio trasero, pero el Evo revertió el perturbado liderazgo, cimentado en reserva petrolera más grandes del mundo. Evo obtuvo logros como reducir pobreza de la población del 60% al 35%.

A manos llenas adquirió significativos financiamientos para desarrollar sus proyectos sociales, mientras los venezolanos serían llevados a la hambruna y fatalidad que hoy conmueve al planeta.

El exhibicionismo de su liderazgo HCH provoca la dignidad del pueblo boliviano, es manifestada en la amazonía cuando un avión Hércules C130 que fue apedreado. Se vio obligado a marcharse y aterrizar de emergencia para cargar combustible en estado brasileño de Acre. Había obtenido permiso para hacer una escala técnica en Riberalta a fin de ese abastecimiento, pero grupos del Comité Cívico, invadieron la pista y amenazaron con destrozar dicho avión.

No olvidan los bolivianos la acción bolivarense (referida a la unidad monetaria que la narcorrupción robolucionaria eliminó) intentó en la Bolivia “hija predilecta” del Libertador Padre de la Patria. Se trata del escándalo de otro avión, pero este cargado de dólares. Fue una nave militar que en víspera de la navidad de 2007, aterrizó en Riberalta,

Constituyó un escándalo porque a un capitán de la aviación adscrito a la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) Luis Michel Klein Ferrer portaba un maletín $ 872.000 en efectivo.

"No podemos permitir que este gobierno esté al servicio de HCH y le den luz verde para que entren y vengan a irrespetar nuestra dignidad”, declaró comité cívico Riberalta.

Hacía tres meses se había dado el caso del empresario venezolano-estadounidense Guido Antonini Wilson. Llegó a Argentina el 4 de agosto 2007, con una maleta con $790.550 que no declaró y fueron decomisados.

Bolivia es reconocida como el país con mayor número de lenguas oficiales en el mundo; además del español la Constitución consagra 36 dialectos. Hoy está en un proceso sin duda ejemplarizante de países que no renuncian a la democracia. Su pueblo eleva el coro del Himno: “De la patria el alto nombre / en glorioso esplendor conservemos/ y en sus aras de nuevo juremos/ ¡Morir antes que esclavos vivir!”

Al MARGEN. Como buen (social) cristiano, confía en "que lleva a Cristo en su interior" y por ello Calderón Berti se negó a renunciar a la Embajada, tal lo hizo con Lsuinchi cuando presidía PDVSA. Orlando Avendaño, Editor Jefe del PanAm afirma que de su salida Todos la esperábamos. Tardó en ocurrir. ¡Qué Manometro¡

jordanalberto 18@ yahoo.com.

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