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Opinión

Esperanza Márquez/ Milos Alcalay (entrevista)

Milos Alcalay afirma que la política de Estados Unidos sobre Venezuela es apoyada tanto por los republicanos como por los demócratas, ambos quieren que el país recupere su democracia

MILOS ALCALAY Inició su carrera diplomática en 1970 como Tercer Secretario de la Embajada de Venezuela en París y en 1972 fue nombrado Jefe del Gabinete de Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue embajador de Venezuela en Brasil, Israel y Rumanía, además de haber ejercido como representante de nuestro país en el Parlamento Latinoamericano y en el Parlamento Andino. Fue embajador ante las Naciones Unidas. Uno de los diplomáticos más respetados de Venezuela a la que ha representado durante más de 30 años por todo el mundo.

– ¿Cuál es la diferencia entre cooperación internacional e intervención?

–La ayuda humanitaria es parte de la cooperación internacional aplicada a situaciones de emergencia sea por fenómenos naturales, terremotos, huracanes o cuando hay situaciones políticas de colapso como en el caso de Venezuela por la falta de medicamentos, de comida, desabastecimiento, etc. Ahora, la intervención se da para proteger esa ayuda al país de manera que no se convierta en un caos. Por eso es que vemos en algunos de esos reportajes internacionales cuando se va a repartir harina o medicamentos que hay intervención para proteger a los camiones de la Cruz Roja o de las Naciones Unidas que distribuyen la ayuda, para que no se generen problemas y para asegurar que esa ayuda llegue a quien debe llegar y que no vaya a haber un mecanismo mafioso que vaya a robarse los medicamentos, por ejemplo, y poner un poco orden.

La intervención humanitaria, que se ha venido señalando, no puede hacerse en detrimento de la solicitud de un gobierno, pero Venezuela es un caso atípico, es el único país que rechaza la ayuda humanitaria. Hemos visto, por ejemplo, países como Siria donde hay un genocida como Bashar al Assad que en los lugares donde sus enemigos tienen control en su territorio en esa guerra civil, el gobierno no rechaza la ayuda porque en el fondo es para los ciudadanos de su país, o guerras en África, ningún gobierno sensato las rechaza. En el caso de Gadafi rechazó la ayuda humanitaria y terminó como todos sabemos: el Consejo de Seguridad autorizó una intervención porque estaban acabando con los refugiados.

– ¿Quemar la ayuda humanitaria constituye un delito tipificado en el Derecho Internacional?

–Sí. El que sistemáticamente utiliza mecanismos que van en contra de la comunidad de su propia población, puede devenir en una situación muy grave porque la comunidad internacional no va a tolerar más situaciones como la de Ruanda, los países balcánicos. El artículo 7 del Tratado de Roma, que regula la Corte Penal Internacional, señala que cuando hay una sistemática acción en contra de la vida de los ciudadanos eso puede ser condenado como lesiones de Lesa Humanidad. Pero hay otras situaciones graves como violar protocolos como el derecho humanitario, el Acuerdo de Ginebra, los acuerdos de la cooperación internacional en una forma en que pone al régimen de Maduro en una situación que es rechazada porque viola la posibilidad de que los ciudadanos puedan sobrevivir a unos hechos que el mismo régimen ha producido.

– ¿Qué significa lo sucedido la semana pasada con el Grupo de Lima? ¿Detrás de esas resoluciones hay conversaciones privadas entre los miembros de cuyas discusiones no nos llegamos a enterar?

–Hay que tener en cuenta que el Grupo de Lima es un organismo informal no tiene la posibilidad de coordinar una acción militar en contra de un país determinado, el único que tiene la facultad expresa en la Carta de las Naciones Unidas para el uso legítimo de la fuerza es el Consejo de Seguridad de ese organismo. Es por eso que la reunión que se hizo este martes 26, en donde Venezuela cada vez se convierte en un tema recurrente como el de Siria, Isis, como la situación de refugiados en el Medio Oriente, Venezuela es hoy una piedra en el zapato porque cada vez más el Consejo de Seguridad se va a involucrar. También tiene otros mecanismos que permiten una intervención para salvaguardar la vida de los ciudadanos. Normalmente eso se da en caso de conflictos bélicos, pero Venezuela es tan peculiar que esto es una matanza de un régimen contra sus propios ciudadanos que no están armados, que son pacíficos, que buscan soluciones de paz y, sin embargo, el régimen los trata como una fuerza enemiga. Esta es una situación insólita, donde normalmente hay dos partes como en Libia o lo que está sucediendo en Siria. Aquí no, aquí es el régimen que dice que hay una guarra económica y la única guerra que hay es la del régimen contra ciudadanos pacíficos que lo que quieren es sobrevivir y por eso hay como consecuencia 3 millones de ciudadanos que tratan de hacerlo en otros países.

– ¿Qué significa: Todas las opciones sobre la mesa?

–Es evidente que ningún país va a anunciar que intervendrá militarmente, todo depende de lo que el régimen haga. Si el régimen convierte a Venezuela en una Ruanda, en una Libia, si la acción de los pranes hoy uniformados, junto a los colectivos, con unos militares que ya han perdido su rol institucional continúan masacrando al pueblo, sí tendría los efectos de una intervención y por eso es que se ha planteado tanto por el presidente Trump, con todos sus ministros, y el presidente encargado Guaidó que todas las opciones están sobre la mesa y no pueden no estar porque si bien es la búsqueda de una solución pacífica, diplomática, pero si hay una masacre, si hay un desequilibrio de un régimen en contra de sus ciudadanos hay mecanismos en el Derecho Internacional para buscar solucionar, prevenir el conflicto, el genocidio y prevenir las violaciones a los derechos humanos.

– ¿Qué otras presiones podría ejercer el Grupo de Lima sobre el gobierno?

–Hay una frustración en la calle de los ciudadanos que dicen que no se aprobó la intervención, la ayuda humanitaria no entró, pero la marcha de las situaciones internacionales lleva su ritmo. Yo coincido en que ha sido una barbaridad lo que estamos viviendo, el cinismo del gobierno es insólito, pero cada vez más el gobierno se está aislando y se comporta de una manera tan absurda que él mismo se cercena la posibilidad de solucionar los graves problemas que estamos sufriendo. Por ejemplo, cuando cierran la frontera con Colombia donde teníamos 7000 millones de dólares de comercio; cuando cierra las fronteras con Brasil, con el Caribe, con razones de otra índole con Guyana, tiene a Venezuela en una isla que depende de lo internacional ya que acabó con los empresarios, con el campo. Eso es darse un auto gol porque se está penalizando él mismo. Pero además, el Grupo de Lima está buscando mecanismos cada vez más fuertes para impedir que Maduro, que ha usurpado el poder, continúe y que el presidente Guaidó, reconocido por más de 60 estados democráticos, pueda ejercer su función de gobierno de transición que permita el cumplimiento de la Constitución y de los acuerdos internacionales.

– ¿Por qué la mayoría del Grupo de Lima rechaza una intervención militar?

–Ese es un tema muy delicado. Cuando se da una intervención militar no se anuncia, se da cuando se da. Es una acción que va a depender de la atrocidad que haga en incumplimiento de los acuerdos internacionales.

Todas las opciones están en la mesa y aunque digan que no están de acuerdo con la intervención militar, todo va a depender de cómo sea la situación y hay artículos, normas internacionales que permitirían venir en socorro de un pueblo donde hay una sistemática violación de los derechos humanos a través de los presos, de las torturas. Este es un gobierno que se pone a bailar cuando están masacrando a los pemones y cree que lo están haciendo muy bien, que es un triunfo cuando la comunidad internacional ve lo que nosotros durante varios años estamos sufriendo.

– ¿Existe la posibilidad de que Estados Unidos tome la iniciativa de intervenir unilateralmente en Venezuela?

–Ahí hay dos temas con respecto a Estados Unidos. Primero, que ha visto el gran respaldo de cada uno de los gobiernos de América Latina, muy firme, en rechazo al régimen. La forma como recibieron a Guaidó en Colombia con honores de jefe de Estado, mientras que a Maduro no lo recibe nadie. Estados Unidos ha tratado, y por eso fue el Vicepresidente Pence a la reunión del Grupo de Lima, de mantener una posición acorde con los países del hemisferio. El segundo tema es que, a diferencia de otros temas internacionales, hay una pugna feroz entre demócratas y republicanos en los casos de Corea del Norte, de Irán, Siria, Ucrania, pero en el caso de Venezuela es una política de Estado, demócratas y republicanos apoyan una acción de los Estados Unidos. Por eso todo depende de los acontecimientos, y en la medida en que el régimen siga insultando y tratando de vejar y de intimidar, creyéndose una Unión Soviética, lo que hace es alborotar el avispero y cada vez las posibilidades de una actuación no se descarta, como dice Trump, todas las opciones están encima de la mesa.

– ¿En vista de la cercanía de las elecciones en los Estados Unidos, el presidente Trump no nos estará utilizando para su campaña?

–Lo electoral puede ser un factor, pero los demócratas, Pelosi, el presidente Clinton, las declaraciones de la candidata Clinton, las posiciones que han adoptado en el parlamento también están a favor de una posición de solidaridad con Venezuela. El tema de Venezuela se ha convertido en una política bipartidista, en una política de Estado. Yo lo que quiero creer también, más que intereses electorales o petroleros, como afirma el gobierno, ahí lo que hay es un retorno a lo que Kennedy había hecho con la Alianza para el Progreso que es buscar una América Latina democrática, basada en los principios de la libertad, de los Derechos Humanos, del desarrollo. Venezuela era una isla en el continente, admirada por todos por su vocación democrática, hoy lamentablemente Venezuela es un cáncer, repudiada por las democracias de la región por sus vínculos con el narcotráfico, con el terrorismo y la destrucción que ha tenido en toda la estructura del estado convirtiéndose del país más rico de América Latina en el más pobre.

– ¿Qué viene ahora?

–Yo creo que en este momento tenemos la ventaja de que el joven presidente interino Juan Guaidó y Presidente de la Asamblea Nacional ha sido visto como el interlocutor de esa Venezuela en transición. Yo creo que en 30 días desde el 23 de enero la función de Guaidó ha sido sorprendente, no sólo por Guaidó sino porque es la expresión de un pueblo que quiere democracia, que quiere libertad. Tenemos ahora un director de orquesta y no diez voceros que cada uno va por su lado. Ahora, va a depender mucho lo que suceda, de nosotros mismos, de estar a la altura, yo creo que si usamos los mecanismos internos de la oposición para llevar adelante la transición vamos a tener un futuro glorioso, una democracia sólida y vamos a reconstruir lo que ha destruido la maldad y el odio de un régimen que ha querido excluir a todos los que no piensan igual.

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La ventaja de escribir sobre acontecimientos tras una semana de ocurridos es que permite decantar ideas y emociones después de escuchar y leer las opiniones favorables o encontradas de muchas personas.

Los titulares de la prensa mundial describían el día 24 de febrero como la dictadura en Venezuela detuvo a sangre y fuego, literalmente, la entrada de la ayuda humanitaria. Hubiéramos preferido otro titular; uno que anunciara al mundo el inminente desmoronamiento de la dictadura en Venezuela, como efecto de la entrada de la ayuda humanitaria. Pero no fue así. Y para muchos supuso una cierta frustración pues tenían la expectativa de que el 23F fuera, en un solo episodio, la caída del régimen oprobioso.

Pero superada la frustración inicial de que la ayuda humanitaria no llegara a su destino, se puede afirmar que a veces las victorias nos llegan por caminos insospechados. Como mínimo, todos esperábamos celebrar el triunfo político de la entrada de la ayuda humanitaria. Esperábamos que ésta entrara por todos los caminos de Venezuela; que nos llegara por tierra, por mar y por aire; y aunque fuera a aliviar solo parcialmente el padecimiento y el sufrimiento de los venezolanos, sin duda representaba una importante victoria política y una derrota contundente para la dictadura, al no poder detener esa ayuda. No fue así. Significó para algunos una pequeña victoria política de la dictadura que frustró la entrada de esa ayuda. Por ahora el usurpador se mantiene en Miraflores. Y ya sabemos, que este complejo proceso no se resuelve en un solo episodio.

Pero esa pírrica victoria hay que matizarla, pues la dictadura solo pudo detener la entrada de la ayuda humanitaria a sangre y fuego y con ello sello una nueva derrota en su haber, pues le mostró al mundo, una vez más, su talante tiránico, su carencia de sentimientos, su desinterés por el pueblo venezolano, su determinación de mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Lo que tenemos años diciendo, el mundo lo vio en directo, por televisión y por los ojos de miles de reporteros que se hicieron presentes en las fronteras de Venezuela.

La agresión de la dictadura fue un paso calculado, pues sabía que no encontraría mayor resistencia a sus desmanes; sabía que no había movilización de tropas en la frontera de Brasil y de Colombia, mucho menos soldados norteamericanos agazapados en las costas y dispuestos a “invadir” y por eso se ensañó cobardemente con la inerme población civil, que fue la que asumió como tarea propia la entrada de la ayuda humanitaria para socorrer al pueblo venezolano. Sí, como dijimos, se mantiene el usurpador en Miraflores, a costa de vidas humanas. Mientras sus mercenarios disparaban contra la población indefensa que pretendía meter comida y medicinas al país, el tirano bailaba salsa en una tarima y discurseaba a sus seguidores.

Con esta actuación, una vez más, la dictadura queda desnuda ante el mundo y queda como lo que es: un gobierno oprobioso y sanguinario al que solo le importa mantenerse en el poder y no le importa lo más mínimo la suerte del pueblo venezolano.

Lo fácil sería decir que con su acción la dictadura marcó un autogol, pero no fue así; no fue un autogol, pues fue el pueblo venezolano, la oposición venezolana, que una vez más le supo infringir una nueva derrota, como muchas otras que el pueblo le ha infringido y por la que se pagó un alto precio en sangre y lágrimas. Pero el precio político que pagará la dictadura será mucho mayor.

La dictadura venezolana ha ido cerrando todos los caminos. Cerró el camino electoral con los últimos procesos fraudulentos que organizó: la elección ilegal de una inútil ANC y una elección presidencial fraudulenta el 20 de mayo de 2018. Cerró el camino de las negociaciones y el diálogo con las farsas que montó en República Dominicana. Ahora todo indica que quiere cerrar el camino de una solución pacífica a la crisis venezolana. Pareciera que le está indicando al mundo, a la comunidad internacional, a los venezolanos, que no está dispuesta a abandonar el poder de manera pacífica. ¿Quiere obligar a una salida de fuerza? ¿Será eso lo que quiere la dictadura? ¿Alguien, algún asesor cubano, le habrá vendido ese “guion de épica”, a quien no tiene ninguna, ningún logro que mostrar, salvo una autoinmolación final?

Pero como por arte de magia este cerrojo que pretendió el régimen el 23 de febrero abre por el contrario todas las posibilidades. Ahora si es verdad y no porque lo diga el presidente de los Estados Unidos, que todas las opciones se colocarán sobre la mesa.

Pero hay otros logros más del 23F que se deben destacar. Si es cierto —y no tenemos por qué dudarlo, pues así lo aseguran fuentes confiables— que el régimen sacó criminales de las cárceles, además de apelar a sus colectivos, para enfrentar a la población civil que quería pasar la ayuda humanitaria, todo eso lo hizo porque no tenía confianza en que la Guardia Nacional, la Fuerza Armada, respondiera a sus órdenes. Ese es otro resultado neto del 23 de febrero en pro de la causa democrática y debe ser un punto en el cual tenemos que estar reflexionando y muy seriamente pues es un indicio claro de la fisura que hay en el bloque hegemónico del poder.

También es un indicio de esa fisura, no solo los 400 o más militares que desde el sábado 23 han venido cruzando las fronteras, para renegar de la dictadura y reconocer a Juan Guaidó como presidente constitucional, sino también es un indicio que se suma a los que no lo están haciendo públicamente, pero que desde hace algunos meses simplemente abandonan sus cuarteles y con ello a la dictadura.

Esos dos resultados, un mayor conocimiento de la comunidad internacional del carácter cruel, inhumano y sanguinario de la dictadura y la fisura que se evidenció en la fuerza armada, al enviar la dictadura a sus colectivos armados a balear a los manifestantes en la frontera con Colombia y Brasil, por temor a que las tropas regulares desobedecieran, son suficientes para pensar que la balanza de lo ocurrido el 23F se inclina del lado opositor y del presidente Juan Guaidó.

Con este saldo, el presidente Juan Guaidó regresa a ponerse al frente de la multitud opositora que supo estimular y motivar; no será un presidente en el exilio. Seguimos en la ruta ya definida –cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres– a la que se han agregado dos objetivos: mantener la movilización, para no perder apoyo de la comunidad internacional y dirigirnos a los empleados públicos, como se está haciendo con la fuerza armada. Nuestras acciones deben seguir sumando voluntades y apoyos dentro y fuera del país, hasta desalojar a la dictadura del poder, es solo cuestión de tiempo. 23F, Saldo positivo.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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​José E. Rodríguez Rojas

La producción de cacao, durante los recientes gobiernos de izquierda en Ecuador, se ha desarrollado en manos privadas, desde la producción del grano, procesamiento, hasta su colocación en los mercados internacionales. Mientras en Venezuela la cadena de cacao ha estado fuertemente intervenida por el gobierno, quien ha mantenido una política de hostigamiento al sector privado. En consecuencia, las exportaciones de cacao y derivados venezolanas alcanzan a duras penas a representar menos del 2% de las exportaciones ecuatorianas.

Según el sociólogo Trino Márquez de CEDICE, el 40% de la producción total de bienes y servicios (PIB) de los países del sur de América Latina provienen de pequeños y medianos productores empresariales, no de grandes empresas. Conscientes de ello los gobiernos de izquierda, como el de Evo Morales en Bolivia, han establecido con estos sectores una relación basada en el dialogo y han diseñado políticas de apoyo a los mismos. Ello se ha traducido en un aumento de la producción de estos países y en un incremento del apoyo electoral a los sectores de izquierda en zonas que son tradicionalmente conservadoras, como la de Santa Cruz en Bolivia. En esto influyó mucho la izquierda brasileña y Lula Da Silva quien promulgó en Brasil una política similar de acercamiento a los sectores medios.

En contraste el régimen chavista ha tenido una política de hostigamiento a los sectores medios y empresariales en Venezuela, muy influida por el régimen cubano, lo que produjo el rechazo de estos sectores y se ha traducido en un proceso de desinversión y contracción de la producción. Esto se evidencia claramente cuando comparamos la producción de cacao en Ecuador y Venezuela.

En Ecuador Rafael Correa posibilitó que los emprendedores privados, que dominaban la cadena de cacao, impulsaran sus negocios y la producción sin interferencia alguna, logrando que la producción de cacao y derivados alcanzaran niveles records. En Venezuela el régimen chavista hostigó a los empresarios privados de la cadena, deprimiendo las exportaciones a niveles insignificantes en relación a las exportaciones de Ecuador.

Los empresarios ecuatorianos están mercadeando su chocolate como el mejor del mundo. Así lo expresa el titular de un artículo del diario El País de España, que se refiere a la exportación de cacao ecuatoriano de la empresa Pacari liderada por el empresario Santiago Peralta, el cual produce un chocolate orgánico que está buscando posicionar en el mercado europeo y que aspira, según Pacari competir con los mejores chocolates de esa zona. El artículo describe un exitoso emprendimiento privado, y es un ejemplo de cómo la cadena de cacao en Ecuador está dominada por emprendedores privados, desde la producción agrícola, las labores post cosecha, la distribución y su posterior procesamiento industrial hasta su colocación en los mercados internacionales. Ello ha impulsado la exportación de cacao y derivados a cifras que sobrepasan los 900 millones de dólares según el reportaje mencionado (El. País. 2017). En este cultivo la prioridad gubernamental es estimular la exportación de grano y sus derivados, ya que el ingreso de divisas de la economía depende de la exportación de productos agroalimentarios. El 80% de su producción se exporta. En la medida que la economía esta dolarizada no existe control de cambio ni sobrevaluación de la moneda que reduzca la competitividad de las exportaciones como en Venezuela.

Mientras la cadena de cacao en Ecuador está dominada por emprendedores privados, la cadena de cacao en Venezuela está fuertemente intervenida por el Estado. La mayoría de la producción es generada por pequeños productores, el gobierno controla la asistencia técnica y los programas de asistencia sociales de apoyo a estos, que tienen una clara intención político clientelar. Luego, una parte sustancial del acopio y la distribución también están controladas por el Estado a través de un mamotreto burocrático llamado “Corporación Socialista del Cacao Venezolano”. La calidad del grano que llega a los mercados internacionales se ha deteriorado por las inadecuadas condiciones en que se realiza el almacenamiento y el transporte, lo que ha puesto en jaque a la marca internacional de Venezuela asociada a la calidad de los cacaos venezolanos, como la marca Chuao, tal como lo afirma la chef Fernanda Di Giacobe en un artículo publicado en Prodavinci (Di Giacobbe, F. 2016).

Bajo el esquema de control de cambio que priva en Venezuela el procedimiento de compra venta del grano también está intervenido por el Estado, el cual obliga a los exportadores a entregar al Banco Central de Venezuela el 20% de los dólares que reciben, a fin de conceder la licencia de exportación pertinente.

El régimen chavista ha mantenido una política de hostigamiento al sector privado en general y el caso de la cadena de cacao no es una excepción. Una finca de la empresa Chocolates El Rey fue invadida y expropiada. La concesión de las licencias de exportación se hace de manera caprichosa y el procedimiento de exportación se complica también de igual manera, ello ha ocurrido con la Casa Franceschi, una casa de larga tradición exportadora. Otro aspecto que ha complicado la exportación es que la política del régimen chavista ha sido la de priorizar el mercado interno no la exportación, debido a la cual se presiona a los productores a fin de que orienten su producción a los proyectos de chocolatería promovidos por los entes gubernamentales y no a los mercados externos.

Cuadro 1. Valor de la exportación de cacao y derivados de Ecuador y Venezuela (mil dólares). Año 2013.

Ecuador

Venezuela

Cacao en almendras

433.272

7.310

Manteca de cacao

30.504

1.360

Pasta de cacao

25.076

20

Polvo de cacao y torta

20.015

7

Productos de chocolatería

21.800

94

Total de cacao y derivados

530.666

8.791

Fuente: FAOSTAT (Disponibles en: fao.org)

El resultado de todo ello es que la exportación de cacao y derivados de Venezuela se ha reducido a la famélica cifra de cerca de 9 millones de dólares en el 2013, la cual no llega a representar ni el 2% del valor de la exportación de cacao y derivados de Ecuador, que alcanza a 530 millones de dólares según la FAO (Ver cuadro n°1). Ello refleja la pedida de mercados y la baja competitividad internacional del producto venezolano. Esto es particularmente grave en los actuales momentos donde la escasez de divisas ha llevado a reducir las exportaciones de medicinas y alimentos básicos creando una crisis humanitaria sin precedente.

Nota: los señalamientos del Sociólogo Trino Márquez fueron hechos en una entrevista que le hizo Vladimir Villegas en Unión Radio el 24 de agosto del año 2017, la cual está disponible en internet.

Referencias:

Di Giacobbe, F. 2016. ¿Qué está pasando con el cacao venezolano? Una reflexión de María Fernanda Di Giaccobe. Prodavinci, 16 de Julio.

El País. 2017. ¿El mejor chocolate del mundo? Es este, y es orgánico.

Profesor UCV

josenri2@gmaIl.com

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La salvaje represión del pasado 23 de febrero puso al desnudo las atrocidades del fascismo. Repudiado por la casi totalidad de los venezolanos y censurado por la comunidad democrática internacional por sus prácticas dictatoriales y delincuenciales, el usurpador Maduro se atrinchera con militares corruptos y malandros, cómplices en la depredación y ruina del país. Ya no intenta guardar las formas de un gobierno civilizado para legitimarse ante el mundo. Recurre ahora a colectivos fascistas –malandros empoderados por Freddy Bernal--, presos controlados por los pranes de Iris Varela y elenos mercenarios para asesinar a compatriotas desarmados y quemar suministros humanitarios de medicamentos y raciones alimenticias. Eleva la barbarie a niveles aún más perversos.

El fascismo quiere presentar este saboteo canallesco a la misión humanitaria como un triunfo épico contra el asedio de fuerzas imperiales empeñadas en acabar con su “revolución”. Y haciendo gala de una estupidez supina, denuncian que tales “fuerzas del mal” quieren ponerle la mano a nuestro crudo, cuando todo el mundo sabe que los EE.UU. están en vías de ser autosuficientes en materia petrolera y que el régimen fascista les ha estado vendiendo crudo con plácemes, pues son los únicos que le pagan chin-chin. Ahora ese “imperio codicioso de nuestras riquezas” muestra tan poco interés que le ha comunicado a Maduro que ya no le pagarán el crudo que tan desesperadamente quiere que le compren.

Lo que revela la salvajada del 23 no es ningún triunfo del régimen sino su descomposición terminal. Como quien va pelando sucesivamente las capas de una cebolla en mal estado, lo que ha quedado al descubierto a través de los años es un corazón pútrido, mafioso, rodeado por sus sicarios más leales y obsecuentes. Ya no confía que la Fuerza Armada seguirá reprimiendo en su defensa, como lo atestigua el coladero en que se convirtió la frontera colombiana. De ahí que, cual Pablo Escobar redivivo, Maduro se atrinchera con lo peor que tiene, los más desalmados, en señal más que clara que el poder que le queda es batirse a plomo para defender sus pillerías.

Lo trágico del fascismo es que construye una falsa realidad para “legitimar” su afán destructivo. Así ocurrió en Venezuela, con su población deseosa de creer en el futuro providencial ofrecido por Chávez. 20 años después, con ese futuro hecho una ruina total, caerse a embuste se ha convertido en necesidad vital para los propios capos, su última línea de defensa. Les libra de toda atadura moral, humanitaria, legal y ética que les impida asesinar y para compadecerse de sus víctimas. Maduro se hace filmar bailando, mientras sus bandas matan compatriotas, para obviar esa realidad, aislándose en su burbuja de fantasía. Interrumpe abruptamente la entrevista del periodista de Univisión y ordena su retención porque éste la perforó con un video de niños comiendo de un camión de basura. Y el payaso de Arreaza, sin vergüenza ni respeto alguno por sí mismo, aparece en la ONU alegando que la ayuda humanitaria no era tal, sino alambre púas y tornillos para crear barricadas (¡!) Es la famosa “banalidad del mal”, amparado en la construcción de un mundo ficticio perverso capaz de absolver los peores pecados.

El núcleo criminal del fascismo --Maduro, Padrino, Diosdado y los hermanitos Rodríguez-- no va a negociar su salida por las buenas. Se refugian descaradamente en sus mentiras, con los elementos más criminales de la sociedad, para defender su botín. No se dan cuenta que terminaron por “pelar las capas de cebolla”, desnudando toda su malignidad, y que ello los ha hecho mucho más vulnerables.

El apoyo internacional es ahora más decisivo que nunca. Nos enfrentamos a una contienda asimétrica, en la cual un pueblo democrático enfrenta con la constitución y con las banderas de la libertad y la justicia, a una banda mafiosa, dispuesta a todo para permanecer en el poder. De ahí la importancia de las sanciones que restringen su capacidad para seguir financiando a sus matones, y la presentación de una amenaza real y creíble que evite que crucen la raya, incluyendo una posible intervención militar. Lograr un acuerdo de la comunidad internacional en torno a esto último, hasta ahora renuente, es de primordial importancia, paradójicamente porque será la vía más segura para evitar que escale la violencia. En este orden, debe enviarse una señal clara a Cuba de que desista de meter sus manos criminales en Venezuela para defender a Maduro.

En su estado actual, la Fuerza Armada no aguanta siquiera un amago de intervención de una potencia como EE.UU. Se encuentra fragmentada, sin aprestos adecuados, sus líneas de mando intervenidas políticamente y con una logística debilitada. El fascismo está consciente de ello. Ante el estado de desmoralización en su seno, ¿estará dispuesta a dar su vida por mandos notoriamente corruptos? Desde luego, la proyección de una “invasión imperialista” como amenaza podría avivar cierta resistencia, pero eso es precisamente lo que debe evitarse. De ahí que la amenaza debe ser velada, parte de una ofensiva política que la dejaría entrever sólo como medida de última instancia si no se avanza perentoriamente a una salida negociada que asegure a los venezolanos posibilidades de superar la presente situación. Para ello existe el Plan País y los lineamientos políticos anunciados por el presidente (E) Juan Guaidó: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones confiables.

Elemento central de la necesaria presión política y diplomática es la insistencia en llevar la ayuda humanitaria a los sectores más vulnerables. Debe esforzarse porque, en este empeño, los gobiernos amigos se comprometan para que ello pueda cumplirse. Continuar invitando a los integrantes de la fuerza armada para que abandonen al usurpador y defiendan la constitución sigue siendo, asimismo, crucial. Luego, es imprescindible rodear al presidente (E) Juan Guaidó con importantes movilizaciones para continuar mostrando que el apoyo multitudinario y combativo de los venezolanos a la democracia no va a cesar hasta cumplir con los lineamientos propuestos.

En los próximos días su regreso al país será una importante prueba, ante de la amenaza del dictador por apresarlo. De no existir una clara señal de los países amigos, en primer lugar, de EE.UU., Colombia y Brasil, de que ello no será tolerable, Maduro, en su desesperación, pudiera estar tentado a ello o, incluso algo peor, para “resolver” su situación. Es la clásica huida hacia delante de la que tanto han abusado dictadores y mafiosos.

Tengo mucho tiempo insistiendo en la naturaleza fascista del régimen y que, por tanto --invirtiendo a Clausewitz-- concibe a la política como una guerra por otros medios. Lamento haber tenido la razón porque, en el trance de perderlo todo, su imaginario los empuja a inmolarse en una conflagración final. Minimizar esta eventualidad no depende de que los convenzamos o apelamos a los intereses superiores de la nación. Han dado muestra fehaciente de que no les importa. El apaciguamiento a lo Chamberlain ante Hitler con un llamado etéreo a dialogar para encontrar una salida pacífica, sólo les regalará más tiempo para seguir destruyendo, con el trágico saldo de muertes por desnutrición, falta de medicamentos y violencia. Se envalentonarán más para cometer disparates como apresar a Guaidó y a los integrantes de la AN, o desaparecerlos, precipitando al país a niveles de violencia que deben evitarse. De ahí también lo importante de reforzar puertas de salida como la amnistía para aquellos que no estén incursos en crímenes de lesa humanidad. Esperemos que, a diferencia de Pablo Escobar, prefieran querer disfrutar de sus fortunas mal-habidas en Turquía o Bielorrusia.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

 5 min


Algunos iniciaron su resistencia pacífica, con huelgas contra la confiscación de bienes, contra el adoctrinamiento, reclamando libertad de expresión, rechazando leyes arbitrarias. Otros más atrevidos, jóvenes armados con una piedra y un escudo de cartón se enfrentaron a vehículos blindados y agentes armados, así como a paramilitares llamados colectivos. Qué triste se oyen las balas en escudos de cartón…, unos y otros perdieron la vida en la lucha por la libertad y la democracia.

Ayer, 23 de febrero de 2019, tuvimos una nueva camada de héroes. Centenares de personas, quizás miles, no lo sé, salieron de sus casas, se dirigieron a las fronteras, a San Antonio y Ureña en la frontera con Colombia, a Santa Elena de Uairén, frontera con Brasil. No llevaban armas, ni siquiera escudos, solo la firme determinación de transportar la ayuda humanitaria que hace tanta falta en nuestro país.

Cada una de esas personas tiene una madre, un padre, una pareja, un hijo, un hermano, que le dijo: “No vayas, es peligroso”; y cada una de esas personas venció el miedo, calmó a su familia y se fue hasta la frontera a ayudar, a buscar comida para el hambriento, a buscar medicina para el enfermo; a buscar alivio a los niños del Hospital de Niños, quimioterapia, kits de diálisis, leche para bebés, complementos para embarazadas, suero. Y salieron a cumplir su misión, sabiendo que iban a enfrentarse a las fuerzas de seguridad y los paramilitares del chavismo. Y ¿qué ocurrió? Lo esperado y lo inesperado.

Lo esperado fue la intervención de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional bloqueando vías, y reprimiendo a los voluntarios por la ayuda humanitaria, también esperado los paramilitares chavistas. Cifras no oficiales estiman 15 personas fallecidas, 285 heridos y cerca de 51 detenidos. Particular ensañamiento contra las comunidades pemones. Lo inesperado: cerca de 100 funcionarios, militares y policías, bajaron sus armas, se negaron a reprimir y se pusieron a la orden del presidente de la Asamblea Nacional, en función de presidente interino, algo que indica el malestar dentro de los cuerpos de seguridad.

Lo más inesperado, aterrador y desgarrador, fue la destrucción de camiones con ayuda humanitaria que entraban a Venezuela. Algunos consideran esto como un triunfo, porque lograron evitar la llegada de la ayuda humanitaria. Yo lo considero una catástrofe y un crimen moral. Si hubiesen obligado los camiones a retroceder me hubiera dolido pero lo hubiera entendido; si se hubieran apoderado de la carga me hubiera dolido, pero no me hubiera sorprendido, llevan 20 años apoderándose de lo que otros producen; pero que lo hayan destruido, quemado, que no haya para nadie, que el bebé se quede sin leche, que el enfermo sin medicina, que el pobre sin alimento por el simple encono de no reconocer la crisis es ya algo que sobrepasa los límites del cinismo y de la barbarie, indica el desprecio hacia seres humanos que sufren para lograr un objetivo político. Todo esto mientras Nicolás Maduro baila salsa para demostrar su total indiferencia.

Como ciudadano y como humano me siento conmocionado, por el drama, por las muertes, por la destrucción insensata y criminal y por el cinismo; me pregunto porque demás no están conmocionados. Ayer hubo represión, hubo muerte, hubo paramilitares armados, hubo destrucción de valiosas y muy necesitadas medicinas y alimentos. Esto es dramático. ¿No se dan cuenta que esos voluntarios arriesgan su libertad y su vida para que los indiferentes puedan seguir con sus vidas, con salud, con sus negocios? Dos reflexiones:

¿Hasta donde va a llegar la gente que apoya este gobierno socialista? Solo por la seducción de un aventurero irresponsable, en cuya mente se mezclaban de manera confusa autoritarismo militarista con bandolerismo siglo XIX; marxismo de lecturas superficiales con admiración por un autócrata caribeño; mitología heroica con fascismo de Benito Mussolini rematado con una ambición de poder desmedida; ¿Hasta cuándo, hasta donde van a seguir esta ideología socialista criminal? ¿Qué hace falta para que vean que por esa vía no hay otro futuro que el hambre, la miseria y la represión?

La otra reflexión es que en algún momento del futuro tendremos que levantar un monolito, un obelisco, un monumento, donde estén escritos los nombres de estos héroes modernos que dieron su vida por nuestro bien. Yo he escrito, he participado en organización de procesos electorales, he marchado, pero nada comparado con ellos, ellos están en otro nivel. Mi respeto y mi admiración.

24 de febrero de 2018

Visión y Análisis

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política #149

El intento de ingreso de ayuda humanitaria por parte del Presidente encargado y de la AN el pasado 23F evidenció aspectos que son imprescindibles destacar.

El primero es el error político del presidente encargado de afirmar que la ayuda ingresaría “si o si”, creando con esto altos niveles de expectativas emocionales en las mayorías opositoras, las cuales de alguna manera fueron inducidas a pensar (y esperar) que en caso de que el régimen impidiera la entrada de la ayuda, se materializarían las condiciones para que se produjera una intervención militar por parte de la comunidad internacional en el corto plazo, planteamiento este, que no está aún previsto en esas instancias como en repetidas declaraciones lo han manifestado.

Al no producirse este escenario, las expectativas creadas se convirtieron en frustraciones en las motivaciones de muchos opositores que, con el correr de los días, y ante el tremendo descrédito internacional que sufrió el régimen por el manejo violento y descontrolado que hizo para impedir el ingreso de la ayuda, amortiguó la frustración generada inicialmente.

Sin duda alguna, la actuación de los violentos armados, apoyados por el gobierno, demostró públicamente y ante la comunidad internacional la disposición del régimen de apoyarse en grupos irregulares armados para mantenerse en el poder. “Esto es una pequeña muestra de lo que estamos dispuesto a hacer para defender la revolución…” fue lo que atestiguó, públicamente, la vicepresidenta ejecutiva y como reza el dicho: “a confesión de partes, relevo de pruebas”.

Pero, también había una gran incertidumbre de la actuación de la FANB durante esa situación, quizás también con excesivas expectativas en cuanto a que sí dejaría pasar la ayuda humanitaria desconociendo al régimen o si la impediría en apoyo el mismo. Salvo la actuación de algunas pequeñas unidades de la Guardia Nacional, principalmente en la frontera con Brasil y sin obviar el hecho de que hubo deserciones manifiestas de integrantes de la misma guardia nacional que se pasaron al lado colombiano y reunieron con el presidente encargado, la actuación y la presencia de la FANB fue más discreta de lo que se podía esperar y esto deja algunas interrogantes: ¿Decidió el alto mando militar ver los toros desde la barrera, como dice el dicho, para ver cómo actuar en caso de que la situación se saliera de control? , o ¿los dirigentes civiles del régimen decidieron hacer una demostración de fuerza y organización con sus colectivos y grupos afines, para demostrar que no dependen de la FANB para mantener el control del país o, al menos, incendiarlo en caso de esta desconozca al régimen?

La presencia del presidente encargado en territorio colombiano donde fue recibido con honores correspondiente a un jefe de Estado y luego en Brasil con la misma tónica, pero desconociendo una prohibición explícita del TSJ ilegítimo de salir del país crea una nueva incógnita y situación internacional para su regreso al país ¿Será detenido por los represores del régimen? ¿Cómo actuará la comunidad internacional y especialmente USA, que ha manifestado en repetidas ocasiones que una detención del presidente acarrearía acciones que aún están en la mesa? Por los momentos el presidente del parlamento europeo ya manifestó que detener al presidente encargado originaría una “guerra política”.

En esta situación de incógnitas e incertidumbre hay dos realidades presentes: a) el descontento contra el régimen aumenta y la crisis económica agobia cada día más a los venezolanos donde comienzan a aparecer síntomas de desesperación y como todos sabemos, la desesperación es mala consejera y b) la FANB sigue siendo el factor determinante para salir de esta crisis políticas de manera pacífica y sin intervención extranjera. El presidente encargado, la AN y la comunidad internacional deberían considerar un gobierno de transición con garantías suficientes para el alto mando militar de que la ley de amnistía y las sanciones internacionales contra sus integrantes se suprimirán y la única garantía para ellos es que sean parte del gobierno de transición. Cuestión de negociarlo.

@lesterllopezo

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Edgar Benarroch

La bestial y criminal arremetida del régimen usurpador para evitar el ingreso al país de la ayuda humanitaria dirigida a los más desvalidos y necesitados que países amigos solidarios nos ofrece, lo retrata fidedignamente por dentro. Como "por sus obras los conoceréis" y ya tenemos suficiente información de ellos lo creíamos seres humanos y suponíamos como tal que en lo más recóndito de su interior había algo de sensatez, nos equivocamos. La fotografía lo que nos muestra es odio, impiedad y crueldad. Si por dentro estuvieran vacíos no fueran peores, pero no, están llenos de los más malignos y obscuros sentimientos que alma alguna puede albergar. Una persona con tan pastosa tiniebla en su interior se deshumaniza y se transforma en bestia feroz capas de arrebatar con sus garras la comida para todos con el único propósito de ensangrentar su dentadura para saciar sus ganas sin importarle para nada la ansiedad de quienes la rodea, sí se les acercan los empuja y aparta.

Utilizaron armas largas para disparar a la población que contribuía para que la ayuda ingresara. Unos dicen que fueron integrantes de la Fuerza Armada y/o policía nacional, otros que fueron delincuentes convictos y confesos que sacaron de las carceles, los uniformaron, armaron y ordenaron la masacre. Tal vez fueron todos junto. Más de veinte muertos y decenas de heridos cayeron al pavimento, especialmente en Santa Elena de Uairén donde le cegaron la vida a mas de una decena de pemones. Incineraron transporte que contenía medicinas para atender a compatriotas que tienen comprometida su salud. Quemaron el fármaco adecuado para mitigar al menos el dolor final de hermanos que se encuentran en situación terminal y solo muerte, sangre y cenizas dejaron.

En la vida nos encontramos con gente buena, regular, mala y peor, aún en estos últimos aspiramos encontrar aunque sea una mínima dosis de condolencia. El usurpador y su combo está mucho, pero mucho más allá de lo peor. Solo la maldad habita en ellos y por la maldad y para la maldad actúan.

Esta fotografía que con dolor y estupefacción observamos ha incendiado más aún nuestro espíritu de lucha y potenciado nuestra voluntad. Algunos no informados en su totalidad de quienes son, como actúan y de lo que son capaces, especialmente más allá de nuestras fronteras, se quedaros estupefactos , alarmados e irritados con lo ocurrido. No era sensato imaginarlo. Ahora piensan que efectivamente estamos en presencia de sátrapas , despóticos, tiranos y crueles a quienes el hambre y dolor humano no les importa lo más mínimo.

No satisfecho con una gestión catastrófica que nos ha sumido en la peor crisis en todo los sentidos que registra la Republica, se dedica a perseguir, constreñir, amedrentar y asesinar a quienes trabajan para llevar comida al que tiene hambre y medicina al enfermo. Además de pusilánimes y cobardes carecen de las más elementales condiciones que caracteriza al ser humano. Son auténticos animales, sospechando que estos son superiores.

Si alguna duda existía sobre quienes usurpan el poder, este retrato la debe haber despejado. Los hombres de nuestra Fuerza Armada que hasta ahora y aún son la única base de sostén de este régimen, especialmente los integrantes de los altos mandos tienen que haber visto la fotografía. Le pedimos que la tengan a la vista, revísenla y mediten, en la seguridad que los llamará a reflexionar sobre el deber que les corresponde. No pueden estar al lado de la barbarie, el crimen y la negación del pan y la medicina para quienes les urge. La hora no admite medias tintas, hemos llegado al llegadero y es de urgencia asumir posiciones a favor del país y su pueblo. No hacerlo es darle la espalda a la Patria en una de sus hora más triste y admitir irresponsablemente que por hambre, inanición y falta de medicinas caigan en las calles seres humanos que ante los ojos de Dios son nuestros hermanos. El momento no es para la duda. La Patria, nuestros hijos y nietos nos reclaman acciones YA.

A aquellos hombres de uniforme o no que en su consciencia gravita el haber cometido errores o desafueros se les ofrece un camino que deben transitar ahora, mañana sería tarde. Dejen atrás a los monstruos, ellos carecen de consciencia.

A nuestra institución armada no le pedimos que cambien este gobierno por otro, eso no les corresponde a ustedes, ello es potestad exclusiva del pueblo que soberana y libérrimamente la asume. Le exigimos sí que se coloquen al lado del pueblo, por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo y faciliten la única salida civilizada que es un gobierno de transición nacional que convoque oportunamente a elecciones generales e iniciar la jornada de reinstitucionalización nacional. No hay tiempo de espera, estamos al borde de un precipicio sin fondo visible. En manos de todos, particularmente de ustedes está evitar precipitarnos al abismo, allí caeríamos todos, también ustedes familiares y amigos.

Lo que con angustia, indignación y dolor presenciamos no tiene precedentes, ni en las peores guerras le niegan socorro en pleno campo de batalla a quien lo necesita. El régimen asesinó e incendió para que no llegara pan al hambriento ni medicina al enfermo. Además del alma negra que mostraron violan criminalmente principios humanitarios universales incurriendo en delito de lesa humanidad. Cada caído sin vida tuvo que ser un tizón encendido que se clavó en el corazón de quienes tienen alma. Creo que nuestra Fuerza Armada la tiene. Si ante esto no reaccionamos tenemos que concluir que estamos tomados por lucifer. Dios nos ampare.

Según las instituciones internacionales que registran los niveles de alimentación y salud de los pueblos , el nuestro registra cifras descomunales jamás vistas en Latinoamérica. El 70% de nuestra niñez padece de desnutrición y más de la mitad de ese porcentaje con características extremas. En nuestros adultos mayores el drama es dantesco, ellos se quitan el pan de la boca para darle a los hijos y nietos al menos un bocado al día. Una generación levantada en estas condiciones , si es que logra levantarse estará afectada de deficiencias severas en su desarrollo. No menos de un millón de venezolanos tienen dependiendo su existencia de medicamentos que no los hay en el país y cuando existen es casi imposible adquirirlo por su altísimo costo. El régimen niega todo ello y con plomo y candela evita que la solución ingrese al país. Parece que se busca nuestro total exterminio y queden ellos solos que todo lo tienen y todo lo pueden. Saben que no exageramos, no jugamos con la calamidad nacional y quienes sostienen este régimen lo saben porque sino lo viven ellos seguro que sus familiares y amigos si.

La dramática campanada del 23 de febrero puede ser la última. No podemos esperar el holocausto.

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