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Opinión

A todo lo largo de la avenida Baralt en Caracas, se agruparon los militantes del Psuv, para apoyar a su camarada Nicolás en el show denominado “juramentación”. Los comentarios entre los presentes no se hicieron esperar:

- ¿De qué parroquia caraqueña vienes tú? Le preguntaba un miliciano a otro.

Yo no soy de aquí vale.

-Y de dónde coño eres.

- De San Cristóbal, fue la sorprendente respuesta. Otros milicianos, se incorporaron a la conversación y comenzaron a indicar su punto de origen: venimos de Monagas, Sucre, Trujillo, Zulia, Yaracuy …., los disfrazados de vampiros, no tuvieron necesidad de indicar de dónde venían, ya se suponía que eran de Carabobo…

La conversación fue interrumpida al escucharse por los parlantes que el moderador con la intención de animar el show, comenzó a preguntar ¿Dónde están los caraqueños? Y la respuesta fue un silencio sepulcral ….. repitió la pregunta por varias veces y la respuesta seguía siendo la misma …. silencio. Frente a ello, cambio la seña y preguntó ¿Dónde están los chavistas? y una algarabía se dejó escuchar ….Aquí, aquí, aquí estamos, respondieron las personas que se encontraban agrupadas alrededor de más de 200 autobuses “Yutong” que los habían traído desde todos los estados del país.

En una de las esquinas de la avenida, se encontraba el cabecilla del colectivo “La Piedrita” Valentín Santana. quien rodeado de miembros de su grupo paramilitar gritaban una consigna especial “Con pernil o sin pernil / con Maduro hasta el fin”

-Valentín no seas jalabolas, le respondieron chavistas arrechos que fueron embarcados con esa pieza de cochino.

En los monitores de televisión, colocados a todo lo largo de la avenida, se observaba como el presidente del TSJ, vuelto un culo, con voz temblorosa y confundiendo los términos “verificando y procurando” tomaba el juramento a su camarada Nicolás.

-Los milicianos, ya con varios guarapazos entre pecho y espalda, no perdieron la oportunidad de burlarse del magistrado. Ese lo que está es cagao, dijo uno. Seguro está pensando que con esa raya de juramentar a Maduro no lo van a dejar entrar a los Estados Unidos, a donde pensaba ir a disfrutar de sus vacaciones, expreso otro militante. Cuidao, si estaba nervioso porque estaba pensando en pedir asilo como lo hizo recientemente uno de sus colegas, señaló un abogado revolucionario egresado de la universidad bolivariana.

Camaradas y camarados, comenzó su discurso Nicolás, bla,bla,bla,bla,bla,bla,bla,bla,

- Coño, el camarada no dice nada nuevo. Pura paja antiimperialista, esa cháchara ya la conocemos, fue la expresión de la masa de militantes ubicados en la avenida.

Bla…. bla….quiero hacer del conocimiento de todos que vamos a luchar contra los corruptos que se mueven en camionetas lujosas y con guarda espaldas.

-Al escuchar aquello, uno de los milicianos que sirve de guarda espaldas al comisario político de la parroquia 23 de Enero, le pregunta a su jefe ¿Y entonces? ¿Cómo quedamos nosotros en esa amenaza?

No le pares bolas a esa vaina, aquí solo joden a los pendejos.

- Me llama la atención que ni Putin ni Jinping vinieron para el show.

Tarán locos. Esos bichitos solo vienen cuando les conviene y en estos momentos Nicolás está en el filo de la navaja, indicó un miliciano que trabaja en la cancillería.

- Bla,bla,bla,bla le doy un plazo de 48 horas al Grupo de Lima para que me apoye, si no, los voy a joder.

No había terminado la amenaza, cuando Paraguay anunció la ruptura de relaciones con el régimen de Maduro.

- Bla,bla,bla,bla en la OEA vamos a derrotar al imperialismo y sus colonias latinoamericanas. Un saludo a mi pana López Obrador ….Viva México.

En los monitores de televisión se escucha lo siguiente: Interrumpimos el show para dar paso al proceso de votación que se lleva a efecto en la OEA con relación al apoyo al régimen de Maduro. Resultado final ….. Coño, se fue la luz….

Al reponer la señal, se vio en pantalla, manifestaciones en diferentes ciudades de Venezuela, que el locutor de Venezolana de Televisión se empeñaba en señalar que eran expresiones de apoyo a Nicolás. Pero, cuando se escuchó el audio de la consigna que recorría a todos los rincones del país…. “¡¡¡Se busca presidente/ que sea venezolano / y no sea un delincuente!!!”…. se volvió a ir la luz y por supuesto se cayó la señal.

-Finalmente, los técnicos de la trasmisión televisiva, lograron averiguar que en la Plaza Venezuela había una manifestación de estudiantes de la UCV, que según la información policial estaban a favor del show de Nicolás…… dale paso a eso, dijo el ministro “recomunicaciones” y pónle el volumen que jode pá que todo el mundo la oiga:

…….. ¡U! ¡U! ¡USURPADOR! …..era el grito rebelde de los estudiantes, contra un acto anticonstitucional, que pretende legitimar a un régimen dictatorial….se volvió a ir la luz

- Bla, bla, bla camaradas y camarados, próximamente haré los anuncios de mi nueva política económica para derrotar la hiperinflación imperialista y hacer de Venezuela un paraíso revolucionario al mejor estilo de la Cuba de Fidel….Poder o Muerte…Seguiremos.

En el regreso de los autobuses, los milicianos pensaban en la parte final del discurso bla, bla, bla y la conclusión fue unánime …. Seguiremos …… pero jodidos, pasando el trabajo hereje y dependiendo de las limosnas del régimen.

 4 min


Thays Peñalver

Vamos a repetirlo a ver si entienden

Venezuela debe proteger sus intereses fuera de las fronteras pero el liderazgo opositor ignora cuantas divisiones tiene la Fuerza Armada
Esta semana en el programa de radio “Y así nos va” por RCR, mis buenos amigos Daniel Lara y Nehomar Hernández me hicieron la pregunta sobre, si en una hipotética nueva República habría que iniciar la discusión de eliminar o no a los militares, siguiendo el modelo de Costa Rica y de otros 25 países que los suprimieron o nunca los tuvieron, ¿Qué hacer con los militares? Paso a responder con lo siguiente: ¡Nada! Absolutamente nada.
Esa es la respuesta más clara y precisa. Y antes de que ponga el grito en el cielo y corra a Twitter a declarar a los cuatro vientos su indignación y a decirme que está en total desacuerdo, permítame explicarlo hasta el punto final de éste artículo, porque es muy posible que se moleste aún más cuando diga lo segundo: ¡a quienes hay que arreglar, es a los civiles! Porque verán, el problema en Venezuela es y siempre ha sido, civil.
Eliminando el hecho de que Costa Rica es más bien un mito y el resto son pequeñas islas o que Suiza tiene más aviones de combate y tanques que Venezuela, el caso de este país centroamericano es que en realidad no eliminó a los militares, porque estos, se eliminaron solos a partir de 1914 sobre todo desde la vergonzosa derrota de 1921 (Guerra de Coto) hasta su Guerra Civil, en la que lo que quedaba del ejército se enfrentó en superioridad numérica y de armas a maestros y civiles, siendo derrotados por estos últimos con palos y piedras. Vergüenza tras vergüenza y sumadas las crisis económicas, llegado 1948 la verdad es que el ejército había muerto de mengua, en un país pobre en extremo que no tenía alguna manera de reorganizarlo.
Quienes sí fuimos pioneros en eso, resultamos ser nosotros los venezolanos y sus desconocidas historias, porque fue “el gran visir de la política de Medina” Arturo Uslar Pietri, quien convence al “general” de eliminar a las Fuerzas Armadas y convertirlos en una “Guardia Nacional extendida” “y no darles el rango de un ejército normal, al estilo europeo”, por eso aunque pasó a la historia como un (inentendible) complot adeco, la verdad desde el punto de vista de los alzados es que fue “Arturo Uslar el responsable de que nosotros, en las Fuerzas Armadas, insurgiéramos contra Medina” (Pérez Jiménez dixit).
Superado el tema del caso Costa Rica y apelando a los límites geográficos de Venezuela, Pérez Jiménez tenía razón en algo y me refiero a nuestra situación geopolítica. Venezuela al norte delimita con el Mar Caribe y sus peligros por estar sentados sobre las reservas de oro negro más grandes del planeta. Al Sur con un ejército de ocupación de garimpeiros cuyo grito es ¡Oro para el Brasil!, al oeste colindamos con un enorme problema limítrofe que grita ¡El golfo es de Colombia! con tres ejércitos hostiles y en armas con cientos de miles de hombres y al este limitamos con un grito que dice ¡El Esequibo es de Guyana! con un puñado de generales gritándonos como si fuéramos idiotas. Digo que tenía razón Pérez Jiménez, porque si no hubiéramos tenido los camberras para disuadir en su momento a unas fuerzas “que nos superaban en mar y tierra” con la famosa frase: “si sus fuerzas no salen de la zona venezolana (El barco colombiano Almirante Padilla había disparado sus cañones sobre Los Monjes) a primera hora, mis camberras volarán sobre Bogotá” (sic) y si Uslar Pietri se hubiera salido con la suya, hubiéramos sido colonia soviética desde los años sesenta y no un experimento mediocre, a destiempo y moribundo en el siglo XXI.
Pero a veces se nos olvida que los “militares” no solo están para defender nuestro territorio, sino en todo lugar donde ondee nuestra bandera o donde nuestra bandera tenga intereses. Pongo un ejemplo: hasta 1999 Venezuela poseía la tercera flota atunera más grande en el Pacífico y era responsable, junto con la mexicana, del sesenta por ciento de la capacidad instalada, si la flota civil de pesca vuelve a ser lo poderosa que fue, nuestra Armada deberá ser igual de poderosa y estar allí para protegerla en caso de “conflicto de intereses”, así como nuestros buques petroleros y nuestros activos en el exterior.
Así que yo no soy de las que cursimente repite como loro, que nuestras fuerzas están aquí para proteger la integridad de nuestro territorio soberano, ni mucho menos la idiotez del espacio ultraterrestre supra yacente ¡No!, lo digo con propiedad, nuestras fuerzas deben estar allí para disuadir al más pintado y si no, prestas a patearle el trasero a quien sea que amenace nuestros intereses.
Por eso la responsabilidad de los civiles no consiste en hablar tonterías sobre lo militar, sino en garantizar las discusiones necesarias para ver si se cumplen los elementos óptimos de la defensa de estos intereses. Y allí está la gran falla del mundo político y civil venezolano que nunca ha puesto sobre el tapete el tema militar (más allá de los clichés de siempre y socializar con ellos) y no únicamente por cobardía, sino por algo mucho peor, por una supina torpeza civil del mundo militar.
“En el liderazgo opositor” -me explicaba un amigo de la Armada ya retirado- “es imposible encontrar un referente sobre nuestro futuro” porque lo único que se localiza es “anclada la flota de la ignorancia” (sobre el tema), que se manifiesta casi diariamente en los ataques a la institución militar o en los peligrosísimos clichés de siempre sobre como con el costo de un avión militar se podrían construir tantas escuelas, entre otras barbaridades. Otro amigo general (R) y una de las personas más inteligentes que he conocido, me explica que si le hiciéramos un “quiz sorpresa” a los líderes opositores y les preguntáramos por ejemplo: “¿quién podría definir con precisión lo más básico, cuántas divisiones tiene el ejercito de Venezuela o como están estructuradas? “¿Cómo pueden hablar de que algo necesita arreglo, si ni siquiera nos conocen?”.. Otro experto civil, luego de haber sido llamado para hacerle una presentación a un conocido partido político, observó que luego de su esfuerzo para hacerles comprender técnica y objetivamente la evolución del apresto operacional, al día siguiente escuchó “las declaraciones más disparatadas e insultantes”, ¿Para qué llamarlo si preferían estar en su ‘zona de confort’ aún a costa de insultar a los militares y en especial, a su trabajo?
Por eso, si no aderezamos primero a los civiles y el profundo desinterés de buena parte de los políticos civiles, jamás superaremos los problemas atávicos y en especial los que venimos arrastrando desde nuestra independencia y que aquejan a esa obra, que por más que tenga orígenes históricos, es de muy reciente construcción (mediados del siglo XX) llamada Fuerzas Armadas Nacionales o como las llamaron ahora, Fuerza Armada Nacional.

Thays Peñalver

 5 min


En estos momentos se impone el respaldo irrestricto a la Asamblea Nacional. Respetamos la posición de varios distinguidos luchadores, que emplazan a su presidente Juan Guaidó a asumir la presidencia de la República para llenar el vacío de poder. En democracia ese sería el procedimiento correcto. En dictadura hay que considerar otros factores.

Maduro usurpó la presidencia y no puede ser reconocido por ningún demócrata, pero con el apoyo de un Alto Mando Militar servil y de los magistrados ilegítimos del Tribunal Supremo de Justicia asumió de facto la presidencia, lo cual fue un golpe de estado. Como cualquier dictador, Maduro ordenará la prisión de Guaidó o de cualquiera que designe la Asamblea Nacional e incluso de los diputados.

¿Están dispuesto los ciudadanos a protestar a las calles y exponerse a que la Guardia Nacional, la Policía Nacional, el Sebin y los paramilitares rojos los acribillen? ¿Hay consenso en una huelga general indefinida, corriendo los riesgos de saqueos por parte de los paramilitares rojos? ¿Son más valiosos nuestros diputados en la cárcel o en la Asamblea?

¿Qué posición asumirá Henry Falcón, Avanzada Progresista y quienes participaron en la farsa electoral de mayo?

Nos permitimos llamar a la sensatez. La lucha debe intensificarse y para ello no debemos insistir en que nuestros diputados se inmolen. Personalmente estaría de acuerdo con la línea dura de muchos compatriotas que arriesgan sus vidas y pertenencias; desde hace muchos años he escrito que los militares deben intervenir y, desde luego, con la rebelión popular. Lamentablemente, actualmente no percibo ambiente, ni recursos suficientes para materializar estas acciones.

Maduro asumió de facto, pero la crisis económica, las protestas a diario por escasez de comida, medicinas, gas, luz, agua e inflación, además de la presión internacional de países democráticos, no le permitirán sostenerse mucho tiempo. Los principales países de la OEA desconocieron el nuevo mandato de Maduro. La posición de México, Uruguay, El Salvador y de algunos países del Caribe de abstenerse en la votación de la OEA, evidencia que se dicen países democráticos, pero que no defienden la democracia. Nicaragua, Bolivia y Surinam no son democracias. Dominica, St. Vincent y Granadinas dependen de las dádivas de la dictadura.

En casi todo el mundo hubo protestas de los venezolanos. En Toronto, a menos 14 grados centígrados, la incansable Rebecca Sarfatti logró convocar un grupo para rechazar la usurpación de Maduro y apoyar a la Asamblea Nacional

Maduro está acorralado. Hoy más que nunca los demócratas debemos estar unidos. No importa que tengamos diferentes estrategias

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 2 min


1. ¿Cómo se mantiene todavía en el poder alguien tan incompetente como Maduro, deslegitimado por quebrar las normas éticas, legales y morales que debía respetar, con un entorno internacional cada vez más adverso y repudiado por la inmensa mayoría de los venezolanos?

Por complicidad del alto mando militar y gracias a la seguridad de estado instrumentada desde Cuba.

Chávez desmanteló el Estado de Derecho para reemplazarlo con un Estado Patrimonial, que confunde el patrimonio público con el de la jerarquía militar y civil en el poder. Afianzó un régimen de expoliación, es decir, un arreglo orquestado con base en relaciones de fuerza derivadas de la estructura de poder para depredar la riqueza social, en desapego a criterios de racionalidad económica. Por ende, no está sujeto a normas sino a transacciones de naturaleza política que truecan obsecuencia y lealtad por el derecho a participar en tal depredación. Favorece la formación de mafias que rivalizan entre sí en el despojo de lo que consideran “cotos de caza”. Condena al país a la mayor miseria y al hambre.

Su apoyo fundamental proviene de elementos hegemónicos de la Fuerza Armada, deliberadamente corrompidos para hacer de ellos cómplices: Vladimir Padrino López, Antonio Benavides Torres, Néstor Luis Reverol, Fabio Zavarce, Gustavo González López y otros, manchados con la sangre de los jóvenes asesinados por la represión desmedida que ordenaron y de las numerosas muertes por hambre o por no conseguir medicamentos, a consecuencia de la desidia del régimen del que se benefician. Junto a altos funcionarios, exmilitares y amigotes, constituyen una nueva oligarquía que controla nodos decisorios sobre buena parte de la economía venezolana, en particular, sobre las oportunidades de extraer rentas. Cuentan con el monopolio de los medios de violencia del Estado que complementan armando a bandas paramilitares delincuentes. En complicidad de un poder judicial viciado, ejercen un terrorismo de Estado en contra de quienes protestan o realizan actividades que amenacen su control sobre la población.

Esta oligarquía se ampara en simbolismos maniqueos de la mitología revolucionaria para erigir una falsa realidad que culpa a otros de sus desmanes y legitima su depredación, en nombre de un “socialismo del siglo XXI”. Su régimen es populista, pero teniendo en cuenta su militarización y afición por la violencia, un término más preciso es neofascista. Un locus de decisión muy importante reside en quienes están al mando del Estado cubano, con gran experiencia en materia represiva, quienes controlan a Maduro. La aquiescencia de la oligarquía con éstos, como con acreedores chinos y rusos, es traición a la patria, pues es a expensas del saqueo de recursos del subsuelo y de renunciar a reclamos territoriales.

2. ¿Cómo un país, otrora entre los más prósperos de la región y ejemplo de democracia en América Latina, pudo llegar a esto?

Chávez capitalizó la naturaleza populista, clientelar, de la democracia venezolana para arribar al poder.

El ingreso petrolero y el sesgo ideológico-político de quienes forjaron el régimen democrático devino en una economía y una sociedad tutelada por el Estado. El manejo de la renta petrolera enraizó un contrato social mediante el cual las mayorías apoyaban al gobierno a cambio de que mejorara en forma palpable sus condiciones de vida. Un modelo proteccionista orientado al mercado interno, con una moneda fuerte para importar insumos y equipos, rentabilizó la inversión privada, generando crecimiento y empleo, sujeto a que la renta siguiese aumentando. Cuando la crisis de este modelo impidió al gobierno cumplir con su parte del contrato, los que tenían poder de negociación con el Estado pudieron defenderse, pero muchos quedaron excluidos. En un país imbuido en el culto al héroe –Bolívar-- fueron presa fácil de alardes mesiánicos prometiendo cumplir. La renta fomentaba la ilusión de que, con voluntad, ello era posible, pero la partidocracia y la corrupción se interponían al disfrute de un mayor bienestar que, por derecho, le correspondía a cada uno. Tal demagogia encontró caldo de cultivo en la carencia de cultura ciudadana, en la cual los derechos no dependen del cumplimiento de los deberes, la tradición clientelar y porque primaba una cultura política de izquierda, estatista, donde nadie reivindicaba ser de derecha.

Los intentos de cambiar el modelo con CAP fueron incomprendidos. Sus costos iniciales, el malestar por el despelote del liderazgo político tradicional y la crisis financiera fueron capitalizados por Hugo Chávez, quien procedió a barrer con la institucionalidad democrática para acaparar de forma excluyente el poder.

3. ¿Cómo puede Venezuela superar la presente tragedia?

Cambiando de gobierno, y de modelo político y económico.

Esta verdad de Perogrullo tiene dos vertientes. El cambio de gobierno requiere de una correlación de fuerzas capaz de provocar la salida de la oligarquía depredadora. Ello implica resquebrajar sus bases de poder y fortalecer una opción democrática unida, plasmada de un proyecto alternativo libertario y de justicia capaz de entusiasmar a la población, bajo un liderazgo tenaz y consecuente. El Plan País, en sus dos versiones –La Venezuela que Viene y el Día Después—constituyen un buen comienzo. A través de su discusión entre amplios sectores de la sociedad, debe traducirse en lineamientos concretos que hagan suyos. Es necesario seguir fortaleciendo los nexos con la comunidad democrática internacional, entre ella el Grupo de Lima, para achicar las posibilidades de despojo de las mafias e impedir su disfrute. Pero sin esa gran fuerza democrática interna capaz de articularlo con otras acciones, no es suficiente.

A los militares hay que confrontarlos con la terrible tragedia de la cual son responsables por ser el sostén principal de Maduro. Los que no sean cómplices del infame crimen que se ha instalado deben pronunciarse contundentemente contra la farsa de su supuesta reelección para que las mafias entiendan que con ellos no cuentan. ¿Qué tienen que sobreponerse a la contrainteligencia cubana, poniendo en peligro su carrera, su libertad y hasta su vida?, ¡Sí! Pero ellos decidieron la carrera de las armas para defender la patria, no a la escoria que la traiciona. Que no mancillen el legado del Ejército Libertador pues, si no, ¿Qué los distingue de los asesinos fascistas que su anuencia perpetúa en el poder?

Una vez desalojados los criminales, debe instrumentarse un programa, con apoyo mayoritario, que eche las bases de una economía competitiva capaz de sostener el crecimiento con equidad. Es imprescindible un programa de estabilización con financiamiento internacional que derrote la hiperinflación y sustente un mercado cambiario único de libre concurrencia, con garantías a la propiedad y procesales para la iniciativa privada. Es menester forjar consciencia de que la defensa de conquistas laborales, de consumidores, ecológicas y de grupos vulnerables, pasa por cumplir deberes ciudadanos en resguardo de la institucionalidad democrática. La economía social de mercado debe reemplazar al PetroEstado. La renta petrolera no será manejada por los gobiernos, si no por fondos blindados en sus reglas de asignación y gasto, que la invertirán en función de objetivos consensuados: infraestructura, servicios, educación y salud, la consolidación de un sistema de seguridad social moderno y sostenible, y en otras externalidades que faciliten la transición hacia una economía competitiva con equidad.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

 5 min


Nicolás Maduro finaliza el 10E su gobierno y con ello muere el proyecto castrochavista, perverso y totalitario, que se propuso una revolución y destruyó casi por completo por completo la república. Si no fuera por el arraigo y valentía de la mayoría de los venezolanos, que por demócrata están dispuestos a potenciar la Transición Política Concertada. Transición política concertada por tanto el liderazgo con legitimidad de origen, y otros líderes en otros campos, han llamado al ciudadano para que a través de un proceso de socialización demuestren su preferencia por la democracia liberal. Democracia liberal que se fundamenta en la Constitución y en la simbología de la decencia política, coraje venezolanista de los venezolanos del siglo XXI.

Nicolás Maduro y su enjambre –el partido político en armas- culpables de la diáspora y la calamidad político-social, tendrán que entender que la voluntad general del 82% de los ciudadanos rechaza, pero además, desprecian las autocracia militarista responsable de una locura de la una revolución que muestra los más graves y dolorosos hechos de corrupción. Todos serán enjuiciados por la voluntad política general y la creatividad de la política venezolanista, que frente a la antipolítica como línea de pensamiento y acción, cuanto se nutrió en la Venezuela república, fue dolor, sufrimiento y el más grave desprecio por una grotesca tiranía y todos sus tiranos con uniforme.

Nicolás Maduro cierra el ciclo de más de cuarenta años de penetración y veinte años de gobierno catastróficos, que no pudieron detener ni desviar el gentilicio democrático del venezolano. Ustedes, los comunistas, leninistas y marxistas han fracasado y la resistencia civil ejercida por la vía de la transición política se encargará de hacérselos entender. Los demonios del castrochavismo culpable por la sociedad ahuecada, de la calamidad político-social y de la dolorosa diáspora merecen ser enjuiciados a partir del 10E, cuando Nicolás Maduro sea remplaza de acuerdo a la Constitución de la República de Venezuela.

La Constitución a partir del 10E de 2019 orienta sobre la voluntad general y la creatividad de la política en Venezuela para imponer el artículo 333 y el Estatuto que como ordenanza conducirá de nuevo a la república. La república y los repúblicos estimulan a que la ciudadanía se muestre como Participación Política Contendiente para tejer paso a paso, con el empleo de la política, la Transición Política Concertada. No hay espacio para la ideología o doctrina, sino para la política y la libertad con actividad propia, flexible y conciliadora que conduzca a un gobierno para una sociedad libre.

Sociedad libre donde los venezolanos ciudadanos democráticos, seremos los responsables por el consentimiento de la mayoría, de allí brota la importancia de la Transición Política Concertada. Transición como proceso, que conducirá a la sociedad a un rearme moral, que como fuerza política producirá energía, continuidad y crecimiento para que funcione el sistema político venezolano. Por ello, el ciudadano velará por el reconocimiento del otro, practicará encuentros, se preocupará por las instituciones y terminará por mostrar su deseo político para que haya un crecimiento y promoción de la sociedad democrática.

La sociedad redefinida será, entonces, será uno de los objetivos de la Transición Política Concertada. Se trata de un necesario cambio categórico, responsable, pero además muy necesario. Necesario para la nación, necesario para la acción política, es decir, un grande e importante reto. La sociedad redefinida reafirmará el concepto de nación política con leyes, límites y, sobre todo, apropiado funcionamiento de sus instituciones. Son las instituciones las que facilitarán la existencia de leyes justas y con ello la redemocratización de la democracia.

La Transición Política Concertada conducirá a la instauración de la democracia creando confianza desde el inicio de ese complejo proceso de socialización, que se incrementará desde el 10E y culminará cuando se logre el gobierno legítimo. La Transición Política Concertada como proceso inteligente unirá y servirá para vivir en una sociedad plena de virtudes, distantes de la pre-política que ha estado presente en esta barbarie militarista, cruel e ignara, donde la antipolítica y la ignorancia representaron la más bastarda forma de hacer política, el salvajismo del militarismo, el mesianismo de los mentirosos y la demagogia, todas abrazadas por la corrupción y la inmoralidad exponencial.

Es original,

Director de CEPPRO

Caracas, 8 de enero de 2019

@JMachillandaP

 3 min


Con voz propia

Nació El Impulso en Carora bajo la dirección de Federico Carmona como el Diario de Intereses generales, de circulación vespertina, en el primer día del año 1904, en inicios del siglo XX. Gobernaba la nación el General de la Revolución Liberal Restauradora Cipriano Castro Ruiz (no el –Ruz de los cubanos Fidel y Raúl) y en el Estado Lara, entonces integrado con Yaracuy, el Doctor en Derecho y General Rafael González Pacheco, trujillano.

A 5 lustros de su creación, el 19 de noviembre 1929, el ya consolidado diario fue reubicado en Barquisimeto, convertido en periódico matutino con nuevo lema: Por la Patria y por el bien público. Cuatro años después la empresa editora abrió en la Capital de la República El Impulso Caracas, el primero en tener un tiraje vespertino con el denominado El Pueblo.

Transcurría el 1933 y consecuente con su consigna-lema, adoptó valiosa disposición a impeler –no imperar- la Democracia. Por eso padeció la clausura junto con su vespertino, que ejecutó la dictadura del General Juan Vicente Gómez quien ordenó prisión del director Juan Bautista Carmona.

Pero en Barquisimeto siguió vigente El Impulso, no obstante que en Lara fungía de Presidente -tal designaban al ahora Gobernador- el primo hermano del benemérito tirano, General Eustoquio Gómez. Por cierto, a pesar de su declarado anticomunismo, permitía la difusión del socialismo.

“El periódico que enseña a leer un pueblo”, tal definía a El Impulso el intelectual Cecilio (Chío) Zubillaga – “caroreño universal”, le describe su biógrafo Juan Páez Ávila.

Reconocido como un medio de comunicación escrita, con línea independiente al servicio de la comunidad, destacamos en el acuerdo que como diputado propusimos en la Asamblea Nacional en 2004, cuando arribó al centenario. Le calificamos del periódico laico más antiguo del país. Decíamos laico porque el decano de la prensa nacional era para la época el diario católico La Religión, fundado el 17 de julio 1890 y al dejar de circular este El Impulso asumió ese decanato.

Contra él y la prensa independiente que resistía los embates del régimen militar auto determinado socialista comenzó a cercenar el derecho a la información cuando a finales del 2013 se inició la regulación de la entrega de papel periódico.

Así, el 10 de febrero del 2018 expresó en editorial titulado: Hasta hoy se nos permite circular. El embate es contra los periódicos decanos de las diferentes regiones, incluido El Nacional con 75 años de existencia. Escapan los comprados por testaferros del régimen, como Ultimas Noticias.

Desde 2013 Espacio Público contabilizó 22 medios salidos de circulación de forma indefinida. En total, 69 afectados por la escasez de papel. Algunos cambiaron su circulación por tiempo parcial o indefinido, su formato o redujeron paginación. Caso relevante es el de El Carabobeño con 83 años, el cual dejó de circular el 17 de marzo 2016.

Es producto de la rescatada hegemonía comunicacional que vulnera el derecho a la información que –no escatimamos en reiterar- fue acreditado en la “Constitución Federal para los Estados de Venezuela” el 21 de diciembre 1811, la primera del mundo de habla hispana. Y que en la vigente aprobada en 1999 cuenta con las más amplias normas (13 en total) del mundo, que tuvimos el honor de proponer como Constituyente. Y derrotamos al régimen opuesto a su inclusión de la información veraz que, por voz del entonces Canciller José Vicente Rangel, “es una necedad y un peligro para la libertad de expresión”.

En defensa de esas normas saludamos al arribo a los 115º de El Impulso, del cual me complace contarme entre sus columnistas.

Al MARGEN. Al menos perturbado debe sentirse Nicolás Maduro con el mensaje del Papa Francisco al Presidente Iván Duque, en reconocimiento a Colombia en el apoyo a los migrantes venezolanos, víctimas del régimen. De acuerdo al Artículo 96 de Constitución de la hermana República, NM es paisa.

jordanalberto18@yahoo.com

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El día 8 de enero de 2019[1], la Asamblea Nacional aprobó el anteproyecto de Ley Marco del Estatuto que rige la transición democrática y el restablecimiento de la vigencia de la Constitución, cuyo contenido la convierte en una hoja de ruta o guía para enfrentar el desafío que supone la existencia de un país sin Presidente constitucional legítimo.

A continuación, una revisión breve a ese contenido para comprender mejor su alcance y sentido.

1.- Los motivos que fundamentan la necesidad de ese proyecto de Ley

El proyecto de Ley de Estatuto expresamente reconoce en su motivación, que el mismo es consecuencia de una realidad política inédita, que es la inexistencia de Presidente y de la usurpación derivada del vacío de poder derivado de tal hecho.

Ese proyecto de Ley en su exposición de motivos, afirma expresamente que “el único problema al cual se enfrenta Venezuela el 10 de enero de 2019 no es solo la ausencia de Presidente electo. Es, además, la ausencia de Estado de Derecho y, más allá, la propia ausencia de un Estado funcional.

Se reconoce que el 10 de enero 2019, debería ser el punto de partida de una estrategia de presión simultánea, nacional e internacional que permita lograr el cese de la usurpación, la conformación de un Gobierno de transición y realización de nuevas elecciones presidenciales.”

La Ley de Estatuto aspira ser una herramienta jurídica y política útil para concretar o materializar la aplicación efectiva del artículo 333 de la Constitución, a los fines del restablecimiento del orden constitucional y democrático, facilitando el marco institucional para que la Asamblea Nacional pueda asumir su responsabilidad histórica en la recuperación de la democracia en Venezuela.

2.- La estructura del proyecto de Ley

El estatuto propuesto plantea 28 artículos, estructurados en 7 capítulos, identificados bajo los siguientes títulos:

1. Disposiciones Generales.

2. Sobre la actuación del Estado venezolano ante la comunidad internacional.

3. Sobre el Consejo Nacional para la Transición democrática.

4. Sobre la reinstitucionalización de los Poderes Públicos.

5. Sobre los lineamientos para la transición política y económicos.

6. Sobre las elecciones.

7. Disposiciones transitorias.

3.- La finalidad de la Ley de Estatuto.

El Estatuto pretende ser una hoja de ruta de la Asamblea Nacional para lograr alcanzar la transición a la democracia y el restablecimiento de la vigencia de la Constitución y permite definir parámetros para valorar si la Asamblea Nacional cumple o no lo prometido este año 2019.

4.- Objetivos del Estatuto propuesto.

1.- Crear un marco legal para actuación de los Poderes Públicos en esta situación atípica, a tal fin el estatuto busca:

1.1-. Regular las actuaciones de la Asamblea Nacional y del resto de Poderes Públicos legítimos en Venezuela mientras dure la usurpación de la Presidencia de la República como consecuencia del vacío de poder originado por inexistencia de Presidente electo para el período 2019-2025.

1.2-. Adoptar las decisiones que permitan a la Asamblea Nacional restaurar el orden constitucional y democrático y la reconciliación nacional.

1.3-. Establecer los lineamientos conforme a los cuales la Asamblea Nacional ejercerá ante la comunidad internacional los derechos del Estado venezolano, hasta tanto sea debidamente solventada la ausencia de Presidente electo.

2.- Crear una instancia para la transición, en tal sentido se promueve la creación del Consejo Nacional para la Transición Democrática, con la finalidad de coordinar el conjunto de acciones que permitan el cese de la usurpación de la Presidencia de la República y la transición a la democracia.

3.- Definir lineamientos políticos y económicos en un período de transición, que permitirá guiar las acciones de la Asamblea Nacional necesarias para suplir la ausencia de Presidente electo y la transición democrática, hasta la celebración de elecciones libres y transparentes en el menor tiempo posible.

4.- Reinstitucionalizar a los distintos actores del Estado, permitiendo a tal fin el establecimiento de procedimientos orientados a designar a los titulares de los Poderes Públicos, como condición necesaria para el restablecimiento del orden constitucional y democrático, así como los lineamientos para rescatar el rol que la Fuerza Armada Nacional debe cumplir en el marco del artículo 328 de la Constitución.

5.- La Ley de Estatuto busca rescatar la Soberanía Popular, procurando ser un marco general para implementar las reformas orientadas a rescatar la soberanía popular, promoviendo de esa manera el traspaso del poder a autoridades civiles electas en comicios libres y transparentes.

6.- Atender la emergencia humanitaria, sirviendo a tal fin como marco general para atender esa compleja situación y recuperar la capacidad del Estado Venezolano de ejercer su soberanía en todo el territorio nacional.

5.- Los valores superiores en los que descansa ese Estatuto son:

La vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

6.- La actuación de la AN ante la Comunidad Internacional

Este capítulo busca desarrollar un poco más el papel que deberá jugar la Asamblea Nacional como único Poder Público Legítimo y en consecuencia, pretende claramente servir de base jurídica para esa respuesta política que debe asumir el Parlamento Nacional para enfrentar el desafío que se presenta ante la juramentación inconstitucional e ilegítima de Nicolás Maduro como Presidente de la República.

Esa actuación está definida en las siguientes áreas:

1.- Representación política ante otros gobiernos.

Designar a representantes del Estado ante misiones diplomáticas, organismos internacionales y demás sujetos de la comunidad internacional.

2.- Defensa y recuperación de activos.

Asumir la gestión y defensa de los activos de la República Bolivariana de Venezuela y de sus entes en el extranjero, especialmente en lo que respecta a cuentas bancarias, cobro de facturas y obligaciones, así como la gestión de la deuda pública externa, procurando lo correspondiente para la defensa del Estado venezolano ante Cortes extranjeras, Tribunales Internacionales, y Tribunales de Arbitraje Internacional.

3.- Investigación en DDHH

Contribuir en la investigación de las graves violaciones a derechos humanos, la investigación de las actividades ilícitas relacionadas con corrupción y lavado de dinero a los fines de asegurar la recuperación de los capitales derivados de tales actividades ilícitas.

4.- Apoyo a la emergencia humanitaria

Contribuir a la implementación de los mecanismos de cooperación internacional para atender la emergencia humanitaria compleja y la crisis de refugiados y migrantes, de conformidad con el Derecho Internacional Humanitario.

El proyecto de Ley plantea que el ejercicio de esas atribuciones deben estar orientadas a promover el proceso de transición democrática en Venezuela y a reinsertar al Estado venezolano en el concierto de las Naciones libres, especialmente, de conformidad con lo dispuesto en la Carta de la Organización de Estados Americanos, la Carta Democrática Interamericana y los demás instrumentos de Derecho Internacional del sistema interamericano de derechos humanos.

7.- La creación de una instancia para la transición

El proyecto de Ley propone la creación de una instancia llamada: Consejo Nacional para la Transición, el cual se presenta “como el órgano superior de colaboración de los Poderes Públicos legítimos, a los fines de coordinar las decisiones que, en el marco del presente Estatuto, adopte la Asamblea Nacional para cesar la usurpación de la Presidencia de la República, promover la transición democrática y lograr el restablecimiento del orden constitucional, de conformidad con lo dispuesto en el presente Estatuto.”

Ese Consejo Nacional para la Transición, procurará alcanzar los siguientes objetivos específicos:

1.- Suplir la usurpación de funciones. A tal fin, el texto plantea que esta instancia tendrá la responsabilidad de impulsar y coordinar las medidas de la Asamblea Nacional que permitan suplir efectivamente la usurpación derivada del vacío de poder por la ausencia del Presidente electo para el período iniciado el 10 de enero de 2019.

2.- Restaurar el orden constitucional y democrático asumiendo a tal fin las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional para promover la transición política y económica, en el marco del presente Estatuto.

3.- Promover la organización y promoción de la participación ciudadana para la legitimación de la transición democrática.

El capítulo sobre este Consejo no desarrolla la estructura formal de ese Consejo y no logra profundizar sobre el papel de la sociedad civil en el mismo.

En tal sentido, Juan Miguel Matheus, diputado ante la Asamblea Nacional, expresó que el mismo será liderado por el parlamento y servirá para la articulación con la comunidad internacional y los ciudadanos que conforme al 333 quieran servir a la causa de la libertad.[2]

Este Consejo asume un rol muy específico, pero que se define de forma muy general, tal vez no podía ser de otra forma; más si permite que el mismo sea el punto de debate y de encuentro entre los distintos actores de la sociedad civil, a los fines de identificar, lo que se ha buscado desde hace mucho tiempo, que es la inclusión efectiva del ciudadano en el proceso de cambio político.

La consulta legislativa podría ser un instrumento idóneo para que este punto del Consejo y sus atribuciones, así como la incorporación de la sociedad civil en su estructura logre una legitimación significativa y contribuya con la idea de la Unidad Superior.

8.- La tarea de restituir la institucionalidad del Estado

Hay un capítulo en el proyecto de Ley que desarrolla una serie de normas a través de las cuales se identifican los desafíos de la Asamblea Nacional en la tarea de restituir la institucionalidad del Estado, en consecuencia, la Ley exige:

La relegitimación del Poder Electoral y Ciudadano.

La reestructuración del TSJ y garantizar su autonomía.

El cese de usurpación de Maduro.

La disolución de la Asamblea Nacional Constituyente.

Por cierto, no menciona el proyecto de Ley a la Fiscalía General de la República.

9.- La ruta legislativa para acompañar la transición política

Según el proyecto de Ley la Asamblea Nacional tendría que dictar Leyes a través de las cuales se promueva la transición política de conformidad con el artículo 333 de la Constitución.

Tales Leyes atenderán a los siguientes objetivos:

1.- Orientar la función pública, en consecuencia, el contenido del proyecto de ley propone crear los incentivos jurídicos para que los funcionarios civiles y militares actúen apegados a la Constitución y no obedezcan las órdenes de quien usurpa la Presidencia de la República desde el 10 de enero de 2019, de manera que colaboran y participen en el proceso de transición y de restablecimiento del orden constitucional.

2.- Desarrollar el sistema de justicia transicional, orientado especialmente a rescatar la dignidad, la protección y reparación integral de las víctimas de violaciones de derechos humanos, incluyendo las medidas orientadas a establecer la verdad y promover la reconciliación nacional, de acuerdo con lo dispuesto en los Tratados vigentes de derechos humanos.

3.- Acordar la amnistía de aquellos ciudadanos que se mantienen privados de libertad, civiles y militares, por delitos políticos o comunes conexos, de acuerdo con la Ley aprobada en este sentido en 2016, la cual será reformada para incluir a aquellos afectados desde ese año.

4.- Reformar la FANB, buscando así, el efectivo cumplimiento del artículo 328 de la Constitución y al rescate de la capacidad del Estado para asegurar la defensa de la soberanía nacional en todo el territorio, así como el monopolio del ejercicio legítimo de la fuerza.

5.- Atender la emergencia humanitaria y a tal fin la Ley Marco del Estatuto exhorta a la Asamblea Nacional para que a través de las leyes en esta materia, se procuren alcanzar los siguientes objetivos:

5.1.- Recuperación económica. A tal fin las leyes a aprobar deberán:

5.1.1- Adoptar las medidas necesarias para la asistencia financiera internacional extraordinaria de organismos multilaterales, préstamos bilaterales, donaciones internacionales, reestructuración de sus compromisos de deuda externa y un aumento significativo de su producción petrolera.

5.1.2- Restablecer los principios constitucionales que rigen el ejercicio de las políticas fiscales, cambiarias y monetarias, como condición necesaria para abatir la hiperinflación.

5.1.3- Empoderar a la sociedad civil a los fines de satisfacer sus propias necesidades, a través de la eliminación de los controles centralizados y medidas arbitrarias de expropiación y otras medidas similares, incluyendo el control de cambio.

5.1.4 Sustituir el modelo centralizado de controles de la economía por un modelo de libertad y de mercado basado en el derecho de cada venezolano a trabajar bajo las garantías de los derechos de propiedad y libertad de empresa.

5.2.- Promover una nueva política social que se enfoque en cuatro áreas:

5.2.1- Programas de abastecimiento y acceso a alimentos básicos;

5.2.2- Atención a programas de salud;

5.2.3- Programas de atención especializada los sectores más vulnerables de la población.

5.2.4- Programas de promoción de empleos de calidad y protección del ingreso familiar

A tales fines, el documento aprobado por la Asamblea Nacional advierte que los programas sociales basados en subsidios indirectos, clientelares y corruptos serán sustituidos por subsidios directos transparentes que rompan los vínculos de dependencia social actualmente existentes.

5.3.- Rescatar la Administración Pública.

5.3.1- Adoptar las medidas que rescaten la capacidad de la Administración Pública para promover el desarrollo económico inclusivo basado en la autonomía de la sociedad civil para satisfacer sus propias necesidades.

5.3.2- Someter a las empresas públicas a un proceso de restructuración que asegure su gestión eficiente y transparente, incluso, mediante acuerdos público-privados.

5.3.3- Asegurar la correcta capacidad de la Administración Pública se implementarán medidas efectivas de lucha en contra de la corrupción y del crimen organizado.

5.3.4- Adoptar las medidas que permitan la recuperación de activos provenientes de la corrupción, los cuales serán preferentemente empleados para atender la emergencia humanitaria compleja y recuperar la economía venezolana.

10.- La recuperación del voto

El proyecto de Ley plantea que la Asamblea Nacional adoptará las medidas que rescaten las condiciones de integridad electoral y permitan la realización de la elección presidencial correspondiente al período que inició el 10 de enero de 2019, así como las demás elecciones libres y transparentes que correspondan.

11.- La validez de la Ley

El proyecto de Ley plantea que debido a la imposibilidad de acceder a la Gaceta Oficial debido al régimen de facto que impera en Venezuela, el presente Estatuto y las decisiones que se implementen serán publicados en los medios de divulgación que a tales efectos determine la Asamblea Nacional.

En términos generales, es un documento que además de reconocer el Plan País, introduce un tema al debate político nacional, capaz de facilitar el camino para una mayor concreción de una hoja de ruta nacional, compartida por todos los sectores de la sociedad, como consecuencia de un compromiso político y social, que pueda ser asumido como un pacto de unidad superior.

Ello exige abrir un debate, que debe ser facilitado por los diputados del sector democrático, en cada uno de sus circuitos electorales, de manera responsable y disciplinada, como estrategia no sólo para lograr un gran acuerdo nacional en función de la hoja de ruta para el cambio, sino también, que permita demostrar la legitimidad real que detenta la Asamblea Nacional y con ello facilitar la defensa activa y efectiva del único Poder Público constitucional y legítimo del Estado Venezolano.

9 de enero 2019

[1]Primicias24.com. Diputado Luis Parra: AN aprobó anteproyecto de Ley que rige transición democrática. 8 de enero 2019. Recuperado online en: https://www.primicias24.com/nacionales/210650/diputado-luis-parra-an-apr...

[2]Efectococuyo.com. AN prepara anteproyecto de Ley de Transición ante usurpación de la presidencia. 8 de enero 2019. Recuperado online en: http://efectococuyo.com/politica/an-prepara-anteproyecto-de-ley-de-trans...

https://estado-ley-democracia.blogspot.com/2019/01/una-mirada-para-enten...

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