Pasar al contenido principal

Opinión

Lester L. López O.

Todo gobierno democrático, obviamente electo en elecciones libres y aceptadas plenamente por sus conciudadanos, inicia su mandato con la legitimidad jurídica y constitucional que el evento electoral previo le otorga y por el periodo de tiempo establecido por la constitución y las leyes respectivas. Estos son principios fundamentales de la democracia y la responsabilidad del nuevo gobierno es hacerlos cumplir de tal manera que el principio de la alternabilidad democrática se cumpla.

Normalmente, luego de un periodo de tiempo indeterminado los gobiernos mantienen su popularidad en función de la eficacia con que cumplan con sus programas de gobierno o pierden, paulatinamente, el fervor popular si se muestran incapaces de lograr las promesas ofrecidas. Al final del periodo constitucional unas nuevas elecciones determinaran la permanencia del mismo o su derrota electoral frente a una corriente opositora que haya generado mejores expectativas para la población en general.

En las democracias consolidadas si el gobierno se muestra incapaz de cumplir sus promesas y comienza a desgastarse tan severamente que la población lo rechaza abrumadoramente, el gobierno adelanta las elecciones o renuncia al mismo con el fin de que se produzca un relevo del mandatario responsable de la conducción del gobierno. Ejemplo de esto lo hemos visto en países como los Estados Unidos y en muchos países europeos con regímenes parlamentarios como los casos de España e Inglaterra y anteriormente con Italia. Los motivos principales de estos acortamientos de períodos constitucionales tienen que ver con rechazos masivos al gobernante por distintas índoles: corrupción, escándalos cometidos por el presidente dentro del ámbito de las buenas costumbres, llamar a consultas donde son derrotadas sus propuestas o por deterioro marcado de la calidad de vida de sus ciudadanos, etc., etc., o lo que es lo mismo por pérdida de su legitimidad de origen, es decir las mayorías que lo eligieron ahora los rechaza.

En otras palabras, el problema de la legitimidad no tiene que ver solamente con que se hayan ganado de buena lid unos comicios electorales, sino también con el desempeño del gobierno en el ejercicio de sus funciones. Esto es así porque ningún país, o sus ciudadanos, están obligados a seguir con un gobierno ineficaz que afecte su calidad de vida o los estándares de convivencia que existían antes de asumir el gobierno en cuestión.

En nuestro país, no solamente el presente gobierno llegó al poder con fallas de legitimidad de origen desde sus inicios, sino que ha deteriorado la calidad de vida de los ciudadanos a niveles que nadie se atrevía a predecir razonablemente, con el agravante de que no muestra ninguna intención de tomar las medidas adecuadas para intentar corregir los errores que ellos mismos han generado y nos han conducido a la crisis sin precedentes en la que estamos sumergidos, aún así, pretenden continuar por un periodo de seis años más.

Conviene entonces, al nuevo presidente de la AN y su equipo insistir, en su discurso, en este tipo de ilegitimidad que es la que realmente afecta a la sociedad en general para lograr la fuerza necesaria para el cambio político deseado. Ya lo decía el Libertador en el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819:

“El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.

Es evidente que el régimen bolivariano está muy lejos de alcanzar estas metas.

@lesterllopezo 15/01/19

 2 min


A pesar de los errores cometidos y de la falta de unidad, nuestros dirigentes lograron que el mundo democrático tenga contra las cuerdas a la narcodictadura. Esto fue posible por la participación de actores con diferentes estrategias. Las protestas en las calles ocasionaron represiones brutales que promovieron el rechazo mundial. Negarse a participar en las farsas electorales de la Asamblea Constituyente y en la presidencial de mayo fue fundamental para contribuir a deslegitimar a Maduro. Las gestiones realizadas ante gobiernos democráticos y las denuncias ante la Corte Penal Internacional dieron resultados. Desde luego, la valiente actuación de Almagro al frente de la Secretaría General de la OEA ha sido determinante.

Los logros obtenidos evidencian que no tenían sentido las descalificaciones entre los propios dirigentes, ni en contra de ellos. La dictadura está en sus estertores, pero todavía cuenta con suficientes recursos para prolongar su agonía e incluso, si los demócratas no actuamos con sensatez, podría tomar un segundo aire. Ojalá no caigamos en el triunfalismo del 12 de abril del 2002. ¿Cuál debe ser el siguiente paso? ¿Continuar presionando desde el exterior? ¿Intensificar las protestas de calle? ¿Negociar la salida del régimen?

Un requisito necesario, pero no suficiente es la unidad de la oposición. No es obligatorio que todos tengan la misma estrategia. Basta que tengan la voluntad de sacar a Maduro lo antes posible. Cuando se tienen fortalezas, pero el contendor todavía no está fuera de combate, es el mejor momento para negociar. Sin embargo, este tipo de dictadura no cede por las buenas.

Esta realidad obliga a seguir operando en tres frentes: intensificar las protestas de calle, continuar con la labor de informar a los gobiernos democráticos para no perder ese valioso apoyo e iniciar negociaciones con el régimen. No se puede pretender que se constituya algo así como la Santísima Trinidad, es decir tres personas y un solo dios. Lo que procede es que no se descalifique a ninguno de los actores que participan en esos tres frentes.

Sin duda a muchos les da piquiña la negociación. Argumentos de que no se negocia con malandros y que estos solo buscan ganar tiempo hay que tomarlos en cuenta. Desde luego que negociar con bandidos es incómodo, por decir lo menos, pero cuando los mismos cuentan con el apoyo de las armas y ocupan el poder ejecutivo, aunque sea ilegalmente, no hay otra opción a menos de que la oposición cuente con mayores recursos. Sin embargo, para lograr que cedan en lo fundamental es necesaria intensificar la presión de calle y la internacional, además de un cambio de actitud de la Fuerza Armada.

Para lograr los resultados deseados, es imprescindible que el país perciba que los tres frentes son válidos. Al respecto, la dirigencia tiene que promover esa visión. La valiente y admirada María Corina y el consecuente luchador Ledezma pueden aportar mucho a este entendimiento.

Para concretar el cambio, la Asamblea Nacional debe contar con el apoyo de los demócratas. Desde luego Juan Guaidó es digno de admiración y de respaldo. A estas alturas el régimen ya no puede encarcelarlo, tampoco a los diputados y, si lo hace, se estaría suicidando en lugar de intentar una posible transición que le sea favorable. Su reciente secuestro momentáneo por esbirros del Sebin fue para amedrentarlo, pero les salió el tiro por la culata.

Sin duda que hay un vacío en el artículo 233 de la Constitución, que no prevé un caso inédito como el acontecido, pero es indudable que el espíritu de la ley es que ante la ausencia de un presidente por las razones que sea, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir la presidencia de la República con carácter provisional, pero esto requerirá una negociación. Este escenario es posible, pero la Fuerza Armada debe inclinar la balanza hacia la democracia. Estamos seguros de que habrá un desenlace feliz, para lo cual todos debemos aportar una dosis de sensatez.

Como (había) en botica:

La Asociación Civil Gente del Petróleo y el sindicato Unapetrol emitieron un mensaje de “apoyo a la declaratoria de la Asamblea Nacional de la usurpación de la presidencia de la República por parte de Nicolás Maduro y la decisión de esa Asamblea y de su presidente de asumir las responsabilidades del Poder Ejecutivo … El diputado Juan Guaidó asume con valentía una importante responsabilidad con el respaldo de la Constitución…”.

Por su parte el Consejo Exterior de la Venezuela Libre( (Cevelibre), acordó “Pedir al liderazgo político y de la sociedad civil apoyar los esfuerzos del presidente Guaidó, de la Asamblea Nacional y del Tribunal Supremo de Justicia legítimo... Solicitar a los soldados venezolanos y a su oficialidad acatar al presidente Guaidó, quien constitucionalmente es el nuevo comandante en jefe de la FAN.. “.

También el Frente Institucional Militar acordó “El irrestricto reconocimiento al Diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez como Presidente Encargado del Ejecutivo Nacional”.

La detención por poco tiempo de las periodistas Beatriz Adrían y Osmary Hernández fue otro atropello del Sebin.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Luis R. Mendoza

Esta breve nota la dedico a nuestras(os) estimadas(os) maestras(os), en el marco de su semana aniversario que recién se inicia; con énfasis especial, por su loable labor intelectual y vocación de servicio prestadas a través del tiempo a la comunidad de San Mateo, estado Aragua.

En este sentido, en nuestro quehacer como Investigador de la Historia, que modestamente efectuamos sobre la localidad sanmateana, he tenido la oportunidad de indagar la prensa caraqueña, en esta ocasión, El Nuevo Diario, al cual aprovecho para socializar un interesante hecho socio-educativo e histórico reseñado en febrero de 1919, como lo es, la creación de una escuela mixta para nuestra citada población; a saber:

“Maracay 22- En la labor progresista del gobierno del Estado, la instrucción ocupa puesto de presencia. Consecuente con ese civilizador programa, ha creado últimamente dos escuelas mixtas: una en Ocumare de la Costa y la otra para el Municipio San Mateo.

Para la Dirección de estos nuevos planteles se han nombrado a la señora Belén de Fonseca y señorita Blanca H Hurtado, respectivamente”. Ver: “Noticias de la República”, El Nuevo Diario, Caracas, 23 de febrero de 1919, p 7. En: Hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia.

Este dato hemerográfico, me permitió corroborarlo a través de la Memoria y Cuenta de Instrucción Pública del año 1919, arrojando el siguiente resultado. Veamos:

“Nómina de nombramientos hechos en el Departamento de Instrucción Pública en el año 1919.

Escuelas Federales primarias de un solo maestro situadas en el Estado Aragua:

N° Dptos. Parroquia Nombres Asignación Fecha de nombramientos

18 Ricaurte San Mateo Micaela C de Dolande Bs. 90 8 de febrero de 1919

19 “ El Consejo María Teodora Medina “ “ 17 de enero de 1919

22 “ Las Tejerías Isabel María Cisneros “ “ 25 de mayo de 1919”.

Ver: Ministerio de Educación Nacional, Memoria que el Ministerio de Instrucción Pública presenta al Congreso Nacional en sus sesiones de 1920, contiene la actuación del Despacho en el año civil de 1919, p 887. En: Biblioteca Nacional, sección: Publicaciones Oficiales.

Ambas piezas documentales tributan informaciones interesantes para comentar; como, nos proporciona los nombres y apellidos de las maestras, sus respectivos cargos académicos-administrativos, el establecimiento de sus nombramientos y nueva escuela mixta-federal en febrero de 1919, que en pocos días se cumplirá un siglo de fundada; entre otros.

Al concluir esta modesta nota, no me queda más que felicitar a las maestras y maestros por su Día Nacional. Asimismo, recordarle al gobierno Nacional, Regional y Local, sus responsabilidades de cumplir, respetar y mejorar la contratación colectiva, que es ley entre las partes (Estado-gremios), de éste importante sector educativo, cultural y socio-laboral de la República Bolivariana de Venezuela. Y de esta manera, contribuir a formar nueva ciudadana-ciudadano republicano a través de la educación de calidad en igualdad de condiciones, para todas y todos, como lo establecen los artículos 102 y 103 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

San Mateo, 14 de enero de 2019

 2 min


Arichuna Silva Romero

«Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución».

Asamblea Nacional Constituyente (Francia), 26 de agosto de 1789.

I

El tema de los deberes y derechos, el del principio de legalidad y de todo el conjunto de leyes y reglamentos que lo acompañan, debiera ser letra clara y llana a los ojos y mentes de los ciudadanos. Esto, por una simple razón: porque se trata del contrato social que nos ilustró Jean-Jacques Rousseau, en su visión por explicar el origen y el propósito del Estado y de los derechos humanos. Cuyo espíritu es, proporcionar a los seres humanos el poder de convivir en sociedad y, el de evitar hacerlo, cada quien en su libre estado natural. Obteniéndose de esa manera, unos beneficios mayores inmanentes al intercambio social.

Al respecto, cabe recordar aquí, el acto sucedido hace diecinueve años en el hemiciclo de una Asamblea Nacional Constituyente, cuando se elaboró un nuevo pacto social que firmaron sólo unos cuántos venezolanos con su voto. Pero que su marco legal, rige para todos sus conciudadanos indistintamente, a lo largo y ancho del país. Todo ello, dentro de aquel tránsito quimérico que se ofertó, después que se invocara su propósito: “fin supremo de refundar la República...

Revisando el entramado de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se observa en el Título V, Capítulo II: Del poder Ejecutivo Nacional, Sección Primera; todo lo relativo al Presidente o Presidenta de la República. Diez artículos que versan sobre quiénes lo ejercen; acerca de que el Presidente, es el jefe del Estado y del Ejecutivo Nacional; de los requisitos para llegar a ser Presidente; de su elección; de quién no puede serlo; de la duración del período presidencial y su reelección; de cuándo debe tomar posición; de su responsabilidad; de las faltas absoluta que puedan presentarse durante el ejercicio del mandato; sobre una nueva elección como consecuencia de haber habido una falta absoluta; de quiénes pueden estar encargado de la presidencia, al producirse la situación de falta absoluta o temporal y; finalmente, la autorización por parte de la Asamblea Nacional para que el Presidente pueda salir del país.

II

Allí se puede apreciar el orden sistemático que dieron los constituyentes a la norma que regiría la figura del Presidente. Ahora bien, dentro de ese conjunto de articulados, llama la atención el polémico, tergiversado e invocado artículo 233, luego que se diera el acto írrito y nulo del 10 de enero pasado. Pero, qué particularidad se halla en ese citado artículo, que llama a toda una sociedad a interpretar que el Presidente de la Asamblea Nacional deba tomar el cargo como Presidente de la República encargado; pues, veamos el segundo parágrafo, a saber:

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

En este orden de ideas, nótese que el párrafo dice: “Presidente electo o Presidenta electa”. Y aquí se tiene entendido, o mejor dicho, se parte del hecho que no se tiene ningún Presidente legalmente elegido y reconocido, por cuanto no tuvo un origen legal. Por otro lado, si se hace un ejercicio de sustraer ese parágrafo del artículo 233, queda definido perfectamente en su estructura, todo lo relativo a lo que son las faltas absolutas del Presidente (en ejercicio); de aquellos órganos como el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional que, jurídicamente pueden decretar, evaluar y aprobar la existencia de dichas faltas y; por último, el deber que tiene el Vicepresidente de asumir el cargo mientras se llevan a cabo nuevas elecciones, dentro de los lapsos correspondientes.

En concordancia, qué llevó a los constituyentes a insertar ese texto y no colocarlo en otro aparte, a los efectos fuera el Presidente de la Asamblea Nacional el que respondiera ante un específico caso. Cuál es esa falta absoluta (en singular) que alude el párrafo. No sería que ellos, percibieron igualmente, el fallecimiento intempestivo del candidato recién electo; su renuncia hipotética al cargo y; el que se haya determinado de pronto, una incapacidad física o mental. Todo ello, cumplido el lapso breve, entre la elección presidencial y el día de la toma de posesión (Art. 231). No aplicándose, obviamente, lo que concierne a la destitución, abandono o revocación, por tratarse de un candidato electo Presidente.

III

Lo anterior, hace inferir que, presentadas esas faltas específicas, se procedería a que el Presidente saliente entregara el mandato al Presidente de la Asamblea Nacional para que éste convoque a una nueva elección. Pero ese no es el caso que nos ocupa aquí, puesto que eso no fue lo que los venezolanos y la comunidad internacional presenciaron, luego que la Constitución fuera nuevamente transgredida. Además, que de presentarse esos hipotéticos escenarios, éstos se darían en unas condiciones de normalidad constitucional.

Finalmente, mientras se despeja la bruma que está haciendo ver e interpretar posibles imperfecciones dentro de la norma, se debe buscar la ayuda de expertos juristas que aclaren las dudas. A la vez, de tomar una senda distinta (Art. 333 Y 350) que lleve a la solución de este momento coyuntural; la cual pasa como lo afirmó el abogado José Ignacio Hernández: “por diseñar una estrategia que, basada en el citado artículo 333, permita restaurar el orden constitucional, incluyendo la interpretación del artículo 233 para aplicarlo a la actual crisis, con los necesarios ajustes del caso, los cuales deben ser implementado por la Asamblea Nacional como representante del pueblo, en quien reside la soberanía, según señala el artículo 5”.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

 4 min


​José E. Rodríguez Rojas

Si Maduro continúa en el poder la debacle económica se prolongará. La contracción económica se mantendrá en el tiempo así como la hiperinflación. Venezuela continuará su involución hasta ubicarse entre los países más pobres de América Latina. El deterioro de la capacidad de compra y el incremento de las carencias alimentarias forzará a más venezolanos a emigrar, agudizando la crítica situación de las empresas públicas y privadas por carencia de personal especializado. La crisis de servicios empeorará así como las deficiencias de nuestros servicios de salud, tanto públicos como privados. La recuperación económica pasa por un cambio político y la normalización de nuestras relaciones con la comunidad internacional.

Si Maduro continua en el poder la debacle económica se prolongará. En los últimos años se ha producido un fuerte deterioro del tejido productivo del país, que se refleja en la caída de la producción la cual puede medirse a través del Producto Interno Bruto (PIB). Éste se define como el valor monetario de la masa total de bienes y servicios que se produce en un país. Durante el gobierno de Maduro el PIB descendió 35%, constituyendo la crisis más aguda que se haya vivido en América Latina en los últimos 40 años. El PIB en el año 2017 retrocedió a los niveles de 1955. Ello nos ha llevado a ubicarnos como la séptima economía de América Latina, cuando en años previos ocupábamos la cuarta posición, detrás de los países de elevada dimensión territorial como México, Brasil y Argentina (Rodríguez R. José. 2018a; 2018b).

De continuar Maduro la contracción económica proseguirá, de acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta institución hizo una proyección de la economía venezolana para el año 2023, asumiendo un escenario en el cual se continúe con las políticas económicas instrumentadas por Maduro. En este contexto el Producto Interno Bruto de Venezuela descendería a un nivel que representaría el 68% del PIB del año 2013, lo cual ubicaría a Venezuela como la decimocuarta economía de América Latina. En términos de PIB per cápita, nos ubicaríamos a nivel de países centroamericanos pobres como Nicaragua y Honduras.

Si bien con Chávez se agudizó la inflación, fue en el año 2017 cuando pasó a la categoría de hiperinflación, es decir la hiperinflación es de manufactura madurista. Las perspectivas del FMI es que esta se agudizará en el 2019 cuando llegará a 10.000.000%. El FMI espera que la hiperinflación empeore rápidamente impulsado por el financiamiento monetario de grandes déficits fiscales. Es decir, se espera que el gobierno continúe con su política de aumentos salariales indiscriminados, financiando los mismos con emisión de dinero por el Banco Central de Venezuela (BCV). La hiperinflación ha ocasionado una destrucción de los salarios y de la capacidad de compra, lo que ha generado un empobrecimiento generalizado de la población, que se estima involucra a 87% de la misma, según el Estudio de Condiciones de Vida del año 2017 realizado por las principales universidades.

La destrucción de los salarios ha generado una estampida de los trabajadores hacia otros países, en busca de un mejor futuro. Según las Naciones Unidas, hasta finales del año pasado cerca de tres millones de venezolanos habían emigrado hacia otros países. Ello ha generado una situación que ha demandado una agenda especial en los países receptores, como Colombia, para atender las necesidades de los emigrantes. De continuar Maduro en el poder la emigración continuará. La Institución Brookings, un centro de análisis en políticas públicas con sede en Washington, estima que la emigración llegara a 8,2 millones de venezolanos, lo que representará un 25, 8% de la población venezolana del año 2018.

La emigración de la fuerza de trabajo calificada es uno de los factores que está detrás del colapso de la producción petrolera y de PDVSA, debido a la fuga de ingenieros y otros profesionales que han abandonado la empresa por los bajos salarios. También está detrás de la crisis de las empresas públicas como Corpoelec y de los servicios que presta. La emigración ha agudizado el deterioro de los servicios de asistencia médica públicos y privados, por la fuga de médicos y enfermeras. Esta situación continuará si se prolonga la hiperinflación y el deterioro de los salarios.

El año pasado el gobierno proclamó un cambio de rumbo pero la emisión de dinero sin control alguno se aceleró, así como la hiperinflación y el deslizamiento del dólar paralelo, que cada día que pasa incrementa su valor. Hubo una retorica de corrección de las políticas económicas que no se tradujo en un viraje real. Cualquier plan de recuperación económica requiere una reestructuración de la deuda externa, como punto de partida, y la obtención de dinero fresco, como lo plantea el Plan País, elaborado por la Asamblea Nacional. Ello pasa por un acuerdo con el FMI y el levantamiento de las sanciones internacionales. El régimen de Maduro, en lugar de recorrer este camino ha optado por el aislamiento y el enfrentamiento con la comunidad internacional. En consecuencia un plan de recuperación económica plantea un cambio político como lo han señalado los industriales aglutinados en Conindustria.

En síntesis, con Maduro continuará la contracción económica, la hiperinflación, el empobrecimiento, la fuga de fuerza de trabajo calificada, el colapso de las empresas públicas como PDVSA y la caída de la producción petrolera. También la crisis de las empresas de servicios como la de electricidad y agua potable, así como de los servicios de salud públicos y privados. Cualquier plan de recuperación económica pasa por un entendimiento con la comunidad internacional, lo cual requiere un cambio político, como lo han planteado el Plan País y los industriales venezolanos aglutinados en Conindustria.

Profesor UCV

Referencias:

Rodríguez R., José 2018a. El chavismo: un proyecto destructivo. Dígalo Ahí. 25 de julio.

Rodríguez R., José. 2018b. La involución de la economía venezolana. Dígalo Ahí. 30 de julio

 4 min


Alfredo Maldonado Dubuc

Legitimidad e ilegitimidad

Ya sabemos qué pasó, y podemos y debemos pensar en lo que va a pasar. Este 10 de enero Nicolás Maduro fue juramentado por un presidente del Tribunal Supremo de Justicia oficialista que lució un tanto inseguro y bastante desmemoriado, y Maduro en su actitud habitual, con un detalle: juró con la mano izquierda en alto enfrentada a la mano derecha del magistrado.

En la calle, frente a instalaciones de las Naciones Unidas, Juan Guaidó, presidente por este año de la Asamblea Nacional, demostró que no es orador pero sí capaz de nuevos aires por aquello de la juventud, frente a una multitud entusiasmada y al lado de los dos vicepresidentes de la AN con caras de aburridos –por no decir resignados y escépticos.

Juan Guaidó dió por ilegítimo al Presidente Maduro y en consecuencia “asumió” la presidencia temporal, aunque no juró -¿ante quién va a jurar si considera ilegítimo también al TSJ juramentador del también ilegítimo Maduro? Algunos constitucionalistas dicen que debió jurar claramente su cargo, otros señalan que no era necesario, que sólo estaba cumpliendo el mandato de la Constitución como presidente del único poder legítimamente electo –nadie que no sea chavista disciplinado considera legítima a la Asamblea Nacional Constituyente que, de paso, ni está prevista en la Constitución de 1999, ni tiene en cualquier caso atribuciones sobre el tema.

De manera que desde este 10 de enero de 2019 el país no sólo tiene dos poderes legislativos y dos poderes judiciales, sino además dos Presidentes. Del 10 al 23 de enero de 2019 estamos en el limbo, sólo que es un limbo muy activo que debe ser analizado día tras día.

Presidente más o menos, corrida la arruga hasta el 23 de enero

Menos legitimista, pero política y socialmente más importante, fue la convocatoria que hizo Juan Guaidó a una manifestación popular, que espera nacionalmente masiva, el próximo 23 de enero. Fecha simbólica, sin duda alguna, y muy emotiva. Si las oposiciones partidista y ciudadana logran realmente un 23 de enero de verdad masivo, cualquier cosa puede pasar, incluso dentro de los cuarteles. Creo que la concurrencia de Nicolás Maduro, el mismo 10 de enero, a Fuerte Tiuna, a jurar ante los militares y a aclararles que cuenta con ellos, es llamativo, la primera vez que un Presidente venezolano hace tal espectáculo. El 23 de enero próximo habrá dos grandes ocupantes de las calles venezolanas: la ciudadanía opositora, y los uniformados militares y policiales. Tendremos que estar pendientes, será un día clave.

Vivir aislado puede ser complicado, y más con los bolsillos vacíos

Con muy contadas excepciones, numerosos gobiernos del planeta han advertido que no reconocen a Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela desde este 10 de enero, y alguno incluso ni siquiera le permitirá entrar en su territorio. Y la Asamblea Nacional, y unos cuantos voceros oficiales del mundo, han dejado claro que tampoco reconocen a la Asamblea Nacional Constituyente como poder legislativo de Venezuela. Hasta el gobernante e izquierdoso Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha señalado oficialmente que la investidura de Nicolás Maduro “carece de legitimidad al ser electo sin garantías democráticas”, y que “se apegan al mensaje de la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior”, Federica Mogherini. También, es inevitable, recomiendan “un diálogo sincero que desemboque en ‘elecciones libres’ ”. Mogherini, también en un tuit, había señalado que “The EU deeply regrets that President Maduro is today starting a new mandate on the basis of non democratic elections”. Más claro, agua.

El Secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo ha reiterado que “el Gobierno de Maduro es ilegítimo”, el Asesor de Seguridad del Gobierno estadounidense John Bolton advirtió que “es hora de que Maduro se haga a un lado y permita elecciones libres en Venezuela”. Brasil y Chile, para sólo citar a dos gobiernos suramericanos, han confirmado su reconocimiento a la Asamblea Nacional, Paraguay rompió relaciones diplomáticas, Perú se ha mostrado duro e intransigente y ni siquiera dejará entrar en su territorio a Nicolás Maduro y, según La Patilla.com, “varias embajadas suramericanas ubicadas en Caracas estarían dispuestas a acoger al presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó y su familia si éste se juramenta como mandatario de Venezuela frente al parlamento”, citando a CNN.

Las fuentes de esta cadena habrían señalado también que “hay personajes en la oposición venezolana que se encuentran negociando con funcionarios del Gobierno” –aunque hay que recordar que cada vez que la oposición ha “negociado” con el madurismo, ha salido trasquilada. Las conversaciones estarían siendo adelantadas con los dos hermanos Rodríguez.

Aparte del problema de Maduro, cuya respuesta prepotente y creo que contraproducente fue darles un plazo de 48 horas (que este fin de semana prorrogaron ¿generosa o inevitablemente?) para que cambien de opinión, está el gravísimo tema económico, que tiene al Gobierno contra la pared. No sólo la indetenible hiperinflación –en realidad ya es más que “hiper”-, sino los precios de todos los productos sin excepción que suben permanentemente, sin etapas y, en consecuencia, la creciente angustia de una ciudadanía que cada vez menos puede comprar lo mínimo para alimentarse y curarse –fíjense que ni siquiera menciono “bienestar”.

Los jefes de las grandes industrias del Estado –vale decir, petróleo y minería- no sólo no han logrado rescatar el aceleramiento de la caída de las empresas y sectores a su cargo, sino que lo han agravado, el ejemplo más sencillo es PDVSA. La Venezuela controlada por Nicolás Maduro, sus adheridos y el alto mando militar, ya no es un productor y comercializador relevante en el mundo petrolero.

Con las arcas vacías, el Gobierno necesita dinero fresco porque encabeza un Estado exageradamente inflado y abrumadoramente incapaz que ni siquiera logra cumplir adecuadamente con los bonos y ayudas populares, y en quien ningún empresario nacional o internacional confía.

La angustia es a quién pedirle dinero fresco.

Los países con capacidad económica para prestar han dejado claro que no reconocen a Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela, los organismos internacionales con la misma capacidad y objetivos mantienen posiciones similares y, en consecuencia, las grandes compañías multinacionales no sólo no vienen ya a Venezuela, sino que han estado yéndose.

El gigante con capacidad y posible interés en meter dinero en Venezuela –China, para Rusia no es negocio más allá de vender armas cuyos pagos exigen al contado y oportunidad para una estrategia geopolítica de sostener un amigo en las narices de Estados Unidos- están exigiendo que se les pague la billonada que se les debe y que se les den ventajas especialísimas antes de meter un dólar –yuang- adicional.

India anda en sus propios planes de expansión, Brasil ha virado por completo del socialismo cómplice de un Lula Da Silva ahora encarcelado a la derecha anticomunista de Jair Bolsonaro, Turquía no cuenta, su Gobierno sólo hace aspavientos porque son una potencia menor que además no puede arriesgar sus propias relaciones con quienes desconocen al Gobierno venezolano, los países asiáticos no son esperanza y hasta Japón ha dejado claro que tampoco reconoce a Nicolás Maduro.

La caída económica de Venezuela desde 2013 ha sido de poco más de un 50%, del cual una contracción del 12 % -que es bestial, insostenible- en 2018, la inflación escapa a todo cálculo, el bolívar sigue valiendo menos que el papel de sus billetes, ya los billetes de 2 bolívares ni siquiera son fácilmente aceptados y se habla de la desaparición de los de 5 y de 10 soberanos. ¿Cómo puede afirmar Nicolás Maduro –como ha hecho varias veces en las últimas semanas- que 2019 será “el año de la recuperación económica”? Alardes de quien sólo sabe hablar y necesita reprimir para que siquiera lo escuchen. Sólo que escuchar no significa creer.

Quizás sea bueno recordar –como alguien hizo recientemente- que el derrumbe de la Unión Soviética se produjo finalmente cuando Moscú se vió en dificultades para pagar los sueldos militares. Soy de los que cree que este Gobierno se soporta cada vez más sobre las bayonetas y cada vez menos sobre la opinión popular, pero es difícil creer que todos los militares venezolanos estén felices, contentos, motivados y bien pagados –aparte de los corruptos que se “redondean”, que van desde guardias en alcabalas hasta la absurda proliferación de generales y almirantes. Si son los menos o los más, no lo sé. Pero que cada día más el pueblo vea a los militares como cómplices y sostenedores del desastre es asunto que debería preocupar a todos los integrantes de ese hoy muy cuestionado sector.

Claro, también hay que reconocer que algo bueno han hecho el chavismo y especialmente el madurismo: convencer cada día más a los venezolanos de que los militares nunca arreglan nada, al contrario. Si quieren más detalles, pregúntenles a los argentinos, uruguayos, paraguayos, chilenos, peruanos, panameños y hasta a los brasileños cuyo nuevo Presidente es un militar, pero hace años retirado y activo en la vida civil.

Gigantes empresariales venezolanos están en estado de emergencia, cada día menos gigantes aunque sean estratégicamente fundamentales, y son más los despidos que deciden que las inversiones para producir y mantener cadenas de distribución. Los burócratas maduristas puede que tengan extensas caravanas de vehículos nuevos, blindados y limpios, pero la mayoría ciudadana sólo tiene autobuses y por puestos, y las humillantes y peligrosas “perreras”. O los pies.

Un detalle a tomar en cuenta, y que debería preocupar al Gobierno de Maduro, es que ya hay tenedores de bonos que no sólo están demandando a Venezuela por intereses impagos, sino que se niegan a discutir condiciones con el Gobierno, basados en que para ellos el organismo constitucionalmente adecuado es la Asamblea Nacional.

De ilusiones también se vive, pero igualmente se puede morir.

Pongan atención a La Pastora

Vamos a estar claros en la cuestión religiosa. Una cosa hace el Vaticano como estado, y otra la iglesia que pone la cara en esta Venezuela, la de los obispos –y sus párrocos- de la Conferencia Episcopal Venezolana, clara y permanente crítica y opositora al Gobierno madurista extensión del chavista. La diferencia importante es que el chavismo, que comenzó el desastre, tenía dinero para repartir y cubrir errores, al madurismo ese dinero le queda día tras día más corto.

Pero el asunto no es tan sencillo.

En la juramentación de Nicolás Maduro este 10 de enero pasado no estuvo presente el representante nato del Estado Vaticano, el Nuncio Apostólico, sino un obispo enviado para mantener la presencia de las sotanas. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el Estado Vaticano lleva meses sin aceptar al escogido por Nicolás Maduro como embajador de Venezuela, Roy Chaderton, hoy en dia un embajador sin embajada.

Este lunes 14 se celebra en Barquisimeto la fiesta de la Virgen de La Pastora, un evento que tradicionalmente reúne a centenares de miles de devotos. Hay que estar pendientes, no tanto a lo que pase que posiblemente –ojo, digo “posiblemente”- no pase nada, sino a los sermones. Que no son necesariamente exaltaciones a la virtud y la aplicación del verdadero cristianismo, sino las expresiones de la Conferencia Episcopal. Es decir, la posición de la Iglesia católica venezolana.

Atención, Guaidó: ahora vienen las amenazas e intimidaciones, pero también algo que puede ser peor: los consejeros

Lo mejor de Juan Guaidó, por encima de las expresiones de aburrimiento y la sequedad de las caras de los dos vicepresidentes de la Asamblea Nacional que representan a sus partidos, es que es un ejemplo de algo que podría estar pasando en este país.

Ya ha pasado tiempo desde que muchos ciudadanos se han hartado de las idas y venidas, diálogos públicos y acuerdos secretos, de la oposición partidista. La aparente insurgencia de una juventud con muchas menos trabas es una señal de que podría estarse produciendo un cambio muy profundo, histórico.

En Venezuela la juventud ha sido siempre protagonista de la historia. La mayoría de los próceres de la independencia fueron muy jóvenes, se hicieron adultos maduros combatiendo en esos entre once y catorce años –según lo mida usted entre el 19 de abril de 1810 y las dos batallas definitivas, la de Carabobo en 1821 y la naval del Lago de Maracaibo en 1824- de guerra feroz. Los caudillos y caudillitos que ensangrentaron y frenaron al país desde la muerte de Bolívar hasta la llegada de Castro y Gómez, no eran, salvo excepciones, jóvenes.

En el trascendental 1928 fue la juventud estudiantil la que se enfrentó a la brutalidad gomecista poniendo en el campo su libertad y sus vidas. Durante la década de los años 50, fue una juventud militar, ésta ya en sus treinta o cuarenta años, la que aún con fuerza dictatorial, transformó la Venezuela pequeña y semirural en una nación pujante y moderna.

Los mismos jóvenes que habían enarbolado la democracia en 1928 llegaron al poder en 1958 apoyados por la organización política eficaz que habían forjado y por la fuerza popular y la nueva juventud militar; en 1992 fue una juventud militar la que aunque fuese con mentiras y gran incompetencia en su especialidad la que se levantó contra el bipartidismo; en 2014 y 2017 –para no entrar en detalles de eventos anteriores- fue la juventud la que salió a las calles venezolanas a enfrentarse a los gases lacrimógenos y a unos uniformados ideologizados e implacables. Y son muchos los jóvenes hoy engarfiados en cárceles y sótanos del régimen, y exiliados. O asilados, como Freddy Guevara.

Llama la atención Juan Guaidó porque es un profesional universitario que a sus treinta y pocos años es dirigente del partido de un joven como Leopoldo López, y este 10 de enero también llamó la atención una joven, mujer, además, que fascinó con su apasionado discurso, Rafaela Requesens, hermana de otro joven dirigente ya con brillo y sacrificio propios.

Para ratificar que siguen sin aprender, los maduristas respondieron a los jóvenes con el aparente -¿y poco sincero?- desprecio de Nicolás Maduro, y la tosca amenaza de Iris Varela, que no podía dejar escapar esta oportunidad para ratificar lo que es la filosofía del régimen de cuyo Gobierno forma parte, advirtiendo públicamente al presidente de la Asamblea Nacional que ya le tiene lista su celda y su uniforme de preso. Mala señal para los venezolanos dentro y fuera de su país, y para la comunidad internacional.

Juan Guaidó debería recordar –investigar, preguntar- cómo trataron de enredar a Ramón Velásquez cuando fue nombrado por el Congreso Presidente provisional de la República después que adecos y el Fiscal General de entonces sacaron a Carlos Andrés Pérez del Gobierno, y nombraron a Velásquez tras prometerle que lo apoyarían en todo. Para detalles más completos sugiero a Juan Guaidó conseguir y leer el libro “La Paz Ramónica” de Edgar C. Otálvora.

La crisis de los aguacates

Tal vez la decisión del nuevo y promadurista y procastrista Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de intervenir la red de distribución petrolera de Petróleos de México, PEMEX, en vista de los numerosos robos de combustible directamente de las tuberías, haya sido necesaria.

Pero como López Obrador es, por lo visto hasta ahora, de karma similar al madurismo, la decisión se le ha convertido en una bomba social peligrosa con una crisis de gasolina y largas colas por varios días en las estaciones de servicio mexicanas. Pero también, como consecuencia, en un problema económico –pérdidas de tiempo, retrasos en entregas, afectación del transporte público, por ejemplo- que alcanza también a un sector productor y exportador que en México es de capital importancia.

Los aguacates, no sólo la “persea gratissima” que exaltó Linneo, sino el fruto que forma parte de la dieta habitual de los mexicanos de todos los sectores socioeconómicos, el guacamole, y que significa para ese país ingresos en divisas por exportación si no más jugosos, al menos tan importantes como el petróleo y otras exportaciones mexicanas.

Un detalle revelador es que para el 24 de este mes los productores mexicanos deberían haber exportado a su vecino estadounidense unas 100.000 toneladas de aguacates, previsión sólo para enero, mientras la producción aguacatera del vecino norteño está estacionalmente detenida hasta marzo. De las previstas 100.000 toneladas hasta ahora sólo han logrado enviar unas 30.000, y se les viene encima una fecha trascendental, el Super Bowl, el juego que no sólo lleva miles de fanáticos al estadio en cuestión, sino que es el evento televisado de mayor importancia –me atrevería a decir, a pesar de ser fanático de los Yankees de Nueva York, los Cubs de Chicago y los gloriosos Leones del Caracas- que incluso la transmisión de la Serie Mundial de béisbol.

La fecha del 24 de enero tiene que ver con que el Super Bowl se celebrará el 4 de febrero; el lapso entre ambas fechas es para ventas y distribución, porque resulta que el platillo favorito de los fanáticos del fútbol americano es precisamente el guacamole. Y la crisis de la gasolina tiene a los transportistas y a los cosechadores de aguacates mexicanos angustiados, pues de las tres semanas de intensa exportación ya se han consumido dos.

¿Cómo les suena “Mister President Castro”?

El Secretario (ministro) de Vivienda del ya expresidente Barack Obama es un estadounidense de origen mexicano llamado Julián Castro, que este sábado pasado informó públicamente, en inglés y en español, que se lanza como candidato presidencial demócrata para las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. Castro es nacido en Estados Unidos y segunda generación de inmigrantes mexicanos, y uno de sus hermanos, Joaquín Castro, es actualmente representante de Texas en el Congreso.

No es por ahora el único candidato. Los otros demócratas que entran en competencia por la candidatura de su partido son los congresistas Elizabeth Warren, “una de las figuras más populares y progresistas del Partido Demócrata”, Jhon Delaney, de Maryland y Tulsi Gabbard de Hawai. Nuestro heart is con you, Julian Castro!

También se está hablando, aunque sin confirmación oficial, de la posibilidad de una candidatura de quien fuera Vicepresidente de Obama, Joe Biden, quien no ha confirmado nada aunque “se ha mostrado escéptico sobre las opciones que tienen otros demócratas con el ojo puesto en la Casa Blanca de batir finalmente al actual Presidente Donald Trump”. Es antihistórico que el Presidente estadounidense en ejercicio sea derrotado en su aspiración a un segundo mandato, pero ha sucedido, recuerden a Jimmy Carter. A Trump le quedan dos años para recomponer su imagen algo deteriorada, ya veremos.

Caracas, noches del 11 al 13 de enero de 2018

Principales fuentes: La Patilla.com, Konzapata.com, Venepress.com, El Universal.com, CNN.

 14 min


Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de qué cultivos y cuánta superficie debemos sembrar de cada uno de ellos, para iniciar la recuperación de la agricultura venezolana post socialismo del siglo XXI.

Todos los venezolanos estamos en conocimiento de las limitaciones tan severas que hay en el suministro de suficientes y oportunos alimentos para la población, debido, en gran parte, a la destrucción de la agricultura, lo cual ha estado ocurriendo progresivamente durante estos veinte años de régimen socialista del siglo XXI. Ante la ineficiencia y la maldad del régimen, que por el rumbo que lleva se considera es insostenible en el corto plazo, en el país hay diversos grupos de especialistas y colaboradores en las distintas disciplinas, que están trabajando arduamente en la preparación de opciones para iniciar la recuperación de la agricultura bajo un gobierno democrático. Considerando que los anaqueles están vacíos de alimentos, en una primera instancia es prioritario importar una cierta cantidad de alimentos para eliminar esa profunda escasez, y paralelamente, iniciar programas agrícolas, bien orientados, que lleven a cubrir la cantidad de alimentos que demanda anualmente la población venezolana.

Para cerrar la brecha entre la actual hambruna y un adecuado suministro de alimentos, además de la importación de emergencia que se debe hacer, es preciso comenzar con programas agrícolas bien claros en cuanto a qué cultivos sembrar y cuánto sembrar de cada uno de ellos. Sobre la base de consumos aproximados a los estimados por el Instituto Nacional de Estadística para el año 2011, y los rendimientos históricos de la mayoría de los cultivos importantes del país, hemos llegado a los siguientes valores de superficie a sembrar de un buen número de cultivos, sin incluir forrajes que deben cubrir extensas superficies:

Cultivo Requerimiento (ton.) Superficie (ha) Rendimiento (kg/ha)

-Arroz 1.000.000 250.000 4.000

-Sorgo granífero 600.000 200.000 3.000

-Maiz amarillo 2.607.500 745.000 3.500

-Maiz blanco 1.400.000 400.000 3.500

-Soya 1.400.000 800.000 1.750

-Caña de azúcar 10.000.000 200.000 50.000 (5%)

-Caraotas negras 220.000 180.000 1.200

-Frijol 72.000 96.000 750

-Papa 560.000 28.000 20.000

-Yuca 318.000 26.500 12.000

-Auyama 240.000 17.000 14.000

-Melón 320.000 16.000 20.000

-Patilla 300.000 15.000 20.000

-Plátano 547.500 36.500 15.000

-Cambur 392.000 28.000 14.000

-Café 110.000 180.000 600

-Cebolla 250.000 10.000 25.000

-Pimentón 120.000 6.000 20.000

-Tomate 300.000 10.000 30.000

-Zanahoria 250.000 10.000 25.000

-Guayaba 240.000 15.000 16.000

-Lechosa 418.000 22.000 19.000

-Mango 117.000 9.000 13.000

-Naranja 270.000 18.000 15.000

-Limón 110.000 10.000 11.000

-Mandarina 99.000 9.000 11.000

-Piña 231.000 11.000 21.000

Total 3.348.000 hectáreas

Esos datos, con todas las imprecisiones que puedan tener, sirven de orientación en relación a la superficie que debe estar disponible en los diferentes sistemas suelo-planta-clima que existen en las regiones agrícolas del país. Ese conocimiento, permitirá ubicar cada cultivo en el ambiente más favorable para su desarrollo y producción, a la vez que se pueden establecer las fechas de siembra y el manejo general más adecuado para cada uno de los sistemas considerados.

Estas cifras también facilitan las estimaciones de recursos que se requieren para llevar adelante probables programas de siembra, tanto de maquinarias y equipos, como del resto de insumos aplicables a cada caso. En este sentido, es muy importante poder estimar las cantidades y tipos de semillas, de fertilizantes y de plaguicidas, de tal manera que se pueda programar su importación con suficiente tiempo para que lleguen a las unidades de producción de manera oportuna. Por supuesto, en los casos de insumos que puedan ser producidos en el país, como es el caso de ciertos fertilizantes y semillas certificadas de algunas especies, programar con suficiente anticipación las cantidades requeridas y organizar su distribución en el territorio nacional.

En el caso de algunos cultivos permanentes como la mayoría de los frutales, hacer inventario de las áreas ya establecidas y revisar las condiciones de manejo, especialmente en lo referente a riego, para hacer las correcciones a que haya lugar que permitan asegurar un buen manejo de las plantaciones y mejorar su productividad.

En el caso de las hortalizas, definir las áreas que se pueden producir con ambientes controlados como en invernaderos, porque los insumos requeridos pueden variar en relación a las siembras a cielo abierto con riego convencional, particularmente en lo referente a los fertilizantes. En invernaderos es prácticamente obligatorio aplicar fertirrigación, para lo cual se requieren fertilizantes hidrosolubles.

Con estas informaciones se puede llegar a cifras más reales de los requerimientos en divisas, al menos para una primera etapa de la recuperación de la agricultura venezolana post socialismo del siglo XXI.

Enero de 2019.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 3 min