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Opinión

Pedro Vicente Castro Guillen

La semana pasada se cumplieron 73 años del golpe cívico militar del 18 de octubre de 1945, que resulto de la alianza circunstancial entre el joven Partido Acción Democrática dirigido por Don Rómulo Betancourt y la Logia de los jóvenes Militares cuyo líder más representativo fue el Gral. Marcos Pérez Jiménez. Este suceso histórico que aún es objeto de un interesante debate histórico sobre su efectividad y consecuencias futuras para el desarrollo de la democracia tiene al menos un logro incontrovertible, como lo fue que a través de un proceso absolutamente legal y legítimo por la Asamblea Constituyente que funcionó entre 17 de diciembre de 1946 y el 22 de octubre de 1947 que formulo y discutió la Constitución puesta en marcha en 1947, se instauro el Sufragio Universal Directo y secreto que permitía el voto a hombres y mujeres sin ningún tipo de discriminación para la elección del Presidente de la República y el Congreso Nacional. Antes de este momento sólo votaban los Varones que supiesen leer y escribir con 21 años de edad a los Concejos Municipales, aproximadamente un 10% de la población, todos los demás cargos hasta la Presidencia de la Republica eran electos de manera indirecta.

Esta cuestión es de suma importancia destacarla porque uno de los problemas que está planteado en este momento es la desaparición de este derecho, incluso como simulacro, con el tema puesto sobre la mesa por el régimen como es llevar a referéndum la ignota constitución “elaborada” por la asamblea nacional constituyente (anc). Lo planteamos porque no sabemos aún cuales serían las bases para tal consulta refrendaría, porque como siempre el régimen quiere que el país acepte ir a elecciones para tres días antes anunciar cuales son las condiciones de la elección. No se puede descartar bajo ningún concepto que el grupete rojo rojito que maneja el cne nos vuelva a imponer que las elecciones sean de manera seudo corporativa de la misma manera como se eligió la anc.

Con lo que el principio de Sufragio Universal Directo y Secreto quedaría ya definitivamente liquidado. Pero aun cuando no sea así, este principio ha venido siendo duramente vulnerado cuando no tenemos condiciones electorales que sean creíbles para la mayoría del electorado, cuando persisten prácticas para-electorales que el régimen pone practica a cada elección para garantizar su predominio político, no me voy a extender en un asunto muy conocidos por todos los venezolanos opositores o no.

Uno de los problemas más grave sobre la perversión del sentido originario del Sufragio Universal Directo y Secreto es el hecho de que el régimen las utilice para pretender manipular su legitimidad de origen, pretendiendo que la población vote en elecciones que carecen de legalidad y legitimidad como el caso de las elecciones presidenciales del 20 de mayo.

Las elecciones para una consulta sobre la ignota constitución fabricada en la anc, hay que tener en primer lugar muy claro que le régimen nunca otorgara condiciones para que dicha consulta se realice de manera limpia y legal. Luego que lo que el régimen busca es legitimarse para poder endeudarse con el sistema financiero internacional y sacar la cabeza del ahogo que sufre actualmente frente al acoso de las medidas de los Estado Democráticos. El problema es que una elección tramposa y sin garantías democráticas no puede lograr el objetivo del régimen. En este sentido la exigencia del mundo democrático es muy clara: ayuda humanitaria y regreso a condiciones democráticas para la legitimación de los poderes.

@pedrovcastrog

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La democracia en América Latina está en crisis, dice el informe 2018 de Freedom House, y previamente Latinobarómetro, en su Informe 2017, advirtió del declive de la democracia latinoaméricana.

Frente a la crisis, el Pew Search Center, realizó una investigación en el 2017 en el cual positivamente destaca que la mitad de los encuestados, en 38 países del mundo, reivindican, valoran y consideran que la democracia representativa es una forma de gobierno “buena” o “bastante buena”.

En el caso específicamente venezolano, el estudio señalado registra que el 71% afirmó que la forma de democracia representativa es “bastante buena” y “muy buena”. Por su parte, el 61% respondió que la democracia directa es “bastante buena” y “muy buena”; en relación con la forma de gobierno de expertos, hubo 46% de aceptación. El gobierno de un líder fuerte registró un 17% de aceptación, frente al 81% de rechazo por parte de los venezolanos y, por último, la opción de un gobierno militar sólo recibió un 24% de aceptación frente al 71% de rechazo.

Para el Pew Search Center, solo el 25% de venezolanos en la primavera de 2017 expresaron estar satisfechos con la democracia, frente al 73% de insatisfacción. El 72% expresó que la economía marchaba bien, frente a un 14% que dijo lo contrario.

El Informe 2017 de Latinobarómetro, precisamente concluyó que en América Latina había una disociación entre el mundo de la economía y el mundo del poder político, lo que se evidencia también en esas cifras del Pew Search Center.

Según Latinobarómetro, Venezuela es el país que registra mayor apoyo a la democracia, pero en un marco de insatisfacción general. De un 26% de satisfacción en el 2016, se redujo a un 13% en el 2017, lo que representa unos 17 puntos por debajo de la media regional de satisfacción con la democracia.

La información estudiada por Latinobarómetro en el 2017 sobre Venezuela le llevó a señalar que “la manera como los venezolanos entienden la democracia es, sin duda, distinta de la manera como responden los ciudadanos de otros países de la región que se refieren a su democracia, y como apoyan esa democracia”.

Por lo tanto se preguntaron: ¿Cómo entienden los venezolanos la democracia?

Para Giovanni Sartori, en su obra La democracia en 30 lecciones, hasta ahora la mejor “máquina” que se ha podido inventar para permitir al hombre ser libre y evitar ser sometido a la voluntad arbitraria y tiránica de otros hombres, es la democracia.

Los “maquinistras” de esa “máquina”, afirma Sartori, son los seres humanos, y en consecuencia el funcionamiento de esa “máquina” queda condicionada a la voluntad y capacidad de los mismos hombres.

La indiferencia sobre el tipo de régimen democrático para el 25% de los latinoamericanos, según el Informe 2017, es un tema que exige mayor estudio, porque abre la oportunidad a que el populismo se disfrace de democracia en cualquier otro país de la región y entonces, procure destruirla cuando tenga la oportunidad.

En el pasado hemos tenido distintos ejemplos de populismo, pero la destrucción de la democracia venezolana y las consecuencias humanitarias que ello está generando son claramente inéditas.

¿Qué entienden los venezolanos por democracia?, se preguntó el Informe 2017 de Latinobarómetro, y es oportuna la inquietud para reflexionar sobre ello como sociedad.

Según Latinobarómetro, como ya se dijo, el venezolano es consciente del valor de la democracia, pero no está satisfecho con la calidad de ella y, en ese sentido, es muy positivo, a los fines de abordar esa pregunta. Que el mismo Informe 2017 reconozca que la “confluencia de demandas democráticas desde los extremos enfrentados, aun con posiciones bien diversas, coinciden en que dicho sistema es el medio para lidiar con los problemas del país”.

Ello es coherente con el apoyo a la democracia de la enorme mayoría de los venezolanos y claramente condiciona la solución de los problemas del país a la restitución del orden democrático, lo que supone, en principio, restaurar la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a los fines de recuperar un orden mínimo en el que procurar el debate más profundo sobre la democracia, sus problemas y posibles soluciones.

Se escribe y se dice fácil, pero hay más de seis millones de venezolanos que no se identifican con los artículos 333 y 350 de la Constitución de 1999, y menos aún con el modelo político, social y económico que allí se plantea. La razón de ello es porque no participaron en ninguno de los procesos de consulta de la constituyente de 1999.

Recordemos que ese proceso político –facilitado jurídicamente por la Corte Suprema de Justicia a través de una interpretación constitucional– fue validado y acompañado por un poco más de tres millones de venezolanos, por lo tanto, entonces la gran mayoría fue indiferente sobre el tipo de régimen democrático que se estaba debatiendo en ese momento.

El populismo aprovechó ese resultado, la sociedad ignoró debatir la legitimidad del cambio constitucional y, entonces, 20 años después, el populismo se alió con la corrupción y, de manera progresiva, manipulando el tejido legal, irrumpió el orden democrático, hasta lograr desconocer definitivamente el orden constitucional.

Así como sucedió luego de la caída de Pérez Jiménez y también luego de la muerte de Juan Vicente Gómez, la Constitución de 1999 es el único instrumento político capaz de aportar los principios, valores y garantías democráticas necesarias para garantizar una transición política y posteriormente facilitar un proceso de reforma constitucional, que permita lograr el reencuentro de la sociedad venezolana.

Pero el Informe 2017 de Latinobarómetro advierte que ese proceso de transición, con o sin la Constitución de 1999, tiene que valorar un elemento fundamental, clave para la sostenibilidad del proceso político que se inicie con un cambio en Venezuela: el nivel alarmante de desconfianza interpersonal.

Venezuela ocupa uno de los niveles más bajos de confianza interpersonal en América Latina –que tiene un registro promedio de 14%–, el más bajo porcentaje que haya registrado la región en los últimos 20 años. Venezuela registra solo 9% de confianza interpersonal.

Esa realidad evidencia la ruptura o el quiebre de la cohesión social y permite explicar algunas razones por las cuales la sociedad venezolana no logra, en términos generales, organizarse de manera efectiva para impulsar la restitución del orden democrático, y podría aportar elementos importantes para comprender la respuesta de la sociedad venezolana a los anuncios sobre el diálogo y/o negociación entre oposición y gobierno.

El gran desafío, la urgencia de hoy, no es superar la crisis económica –y menos aún hacer entender al mundo la tragedia que se vive en el país–, es trabajar la cohesión social a los fines de mejorar los niveles de confianza interpersonal para enfrentar con mayor efectividad los desafíos que suponen la organización política y social e impulsar el cambio político en el país.

No podemos construir consensos sobre las expectativas venezolanas frente a la democracia sin espacios de debate, sin el encuentro entre todos los actores de la sociedad civil y, menos aún, en un clima de desconfianza entre la propia sociedad civil.

En Venezuela hay muchos “maquinistas”, pero sin una hoja de ruta que genere confianza y cohesione a los actores sociales. En la medida en que el tiempo avance cada vez será más difícil la labor pedagógica de restaurar esa cohesión social. El régimen juega a ello y los “maquinistas” lo saben.

@carome31

22 de octubre de 2018

POLITIKA UCAB

https://politikaucab.net/2018/10/22/la-maquina-llamada-democracia-y-los-...

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Jesús Elorza G.

El pasado 30 de septiembre 2018, se realizó en la ciudad de San Cristóbal, el maratón “Táchira 42K”. En el evento, simultáneamente se corrieron las pruebas de 10K y la media maratón 21K. Cabe destacar, que una vez finalizad el evento, varios de los atletas participantes manifestaron sus quejas y críticas contra los organizadores, producto de las irregularidades presentadas en la organización y desarrollo de la competencia. Entre los aspectos más resaltantes de las denuncias formuladas destacan las siguientes:

  • La ruta del maratón, fue cambiada sin notificación alguna a los participantes. Solo fueron informados el día de la entrega del “Kit” para la competencia (el número oficial de corredor con el Tag (dispositivo de control de tiempos).
  • Todo lo relacionado con el dispositivo (Tag) para el control electrónico de los tiempos no funcionó. No pasó más allá de ser un anuncio propagandístico para engañar a los atletas.
  • Debido a la poca cantidad de atletas inscritos, los organizadores optaron por hacer un “solo bulto” a la hora de la salida. No hubo, la reglamentaria distribución de los corredores por evento. Es decir, establecer el orden de salida con los corredores de 42K en primera instancia, luego los de 21K y finalmente los de 10K. El despelote fue de un todo contra todos.
  • Los puestos de hidratación y suministro de frutas no estaban cada dos kilómetros como está reglamentado, ¡¡¡Solo se habilitaron 6 puntos de hidratación para todo el recorrido!!!. Los organizadores pretendieron justificar esta anomalía diciendo que, como la competencia era en un circuito de 21 kilómetros, al hacer dos vueltas para alcanzar los 42 kilómetros, los 6 puntos se transformaban en doce. Pero, a partir del kilómetro 30, los puntos brillaron por su ausencia.
  • Al cumplirse la primera ronda de 21 kilómetros, los puntos de control fueron abandonados; este hecho, aunado a la falta de señalización para el recorrido, permitió que afloraran cualquier tipo de irregularidades técnicas, desde “recortar” camino o ser asistido por personal no autorizado.
  • El circuito del maratón o ruta nunca estuvo cerrado al tráfico, los participantes estuvieron expuestos a un accidente en todos los momentos exceptuando en el tramo de la quinta avenida de la ciudad. En el resto de la ruta, circularon bicicletas, motocicletas, patinadores no autorizados que ayudaban a los corredores del patio, a pesar de estar prohibido. Además, hay que señalar que buena parte de la ruta debía ser recorrida por una autopista, la cual no fue cerrada y para la segunda vuelta la vigilancia fue retirada.
  • La Póliza de Seguro, para la protección de los atletas brillo por su ausencia. Los organizadores no informaron a los participantes sobre esta materia.
  • En la llegada, el despelote no se hizo esperar: No hubo premiación por categorías. Los organizadores decidieron de manera arbitraria y unilateral, hacer una premiación general solamente a los primeros 7 u 8 corredores que llegaron a la meta, violentando de esa manera el reglamento previsto para ello, configurando así una descarada burla hacia los atletas.
  • El trágico suceso de la muerte del corredor José Reinaldo Paz de 53 años de edad, quien cayó víctima de un infarto, durante su recorrido. Todos los participantes, al enterarse de esa noticia, no dejaban de preguntarse ¿Qué pasó con los controles médicos? ¿Los organizadores no chequearon o exigieron la Planilla sobre Descargo de Responsabilidades que debían entregar los atletas a la hora de su inscripción y en donde se debía dejar constancia de estar saludable para participar en el maratón?

Preguntas, hasta este momento sin respuesta alguna. Lo que está comprobado es que, los organizadores no exigieron a la hora de la inscripción o a la de la entrega de materiales (Kit), la señalada Planilla de Descargo de Responsabilidades que debían firmar y presentar los atletas participantes. Demás está decir, que los organizadores están en la obligación de ser más rigurosos con las exigencias de chequeos médicos a los participantes de maratones.

La muerte del atleta, pudiera indicar que estamos en presencia de un hecho que amerita responsabilidades civiles y/o penales, que derivan de conductas negligentes por el incumplimiento de una obligación eximente de responsabilidad (no exigir la presentación de la planilla de descargo).

Como un hecho agravante, en este trágico maratón de irresponsabilidades, hay que señalar que la Asociación de Atletismo del estado Táchira ¡¡¡No avaló este evento!!! Y entonces, surge la pregunta ¿Quién o quienes en la Federación Venezolana de Atletismo dieron el visto bueno para la realización de esta competencia?

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I.

La economía es el centro de las preocupaciones del país. En tiempos de hiperinflación resulta casi imposible hablar de otra cosa. Nuestra economía no levanta cabeza, sólo lo hace en el discurso del Presidente Maduro, quien, sin que medie el más mínimo sonrojo, a partir de su programa de estabilización, redacta (de nuevo) la partida de defunción del modelo rentista, decreta (también una vez más) la Venezuela Productiva y asoma el proyecto de inundar el mercado chino de productos venezolanos.

II.

Pero el país sufre de otras gravedades, a las que miramos menos. Lo digo porque termino de leer el Informe El poder de decidir. Derechos reproductivos y transición demográfica 2018 (accesible en la web), elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, presentado hace pocos días a escala mundial, en el que se muestra una muy mala foto del caso venezolano en cuanto cuanto al número de embarazos no deseados, el acceso a los métodos anticonceptivos, la cifra de embarazos que terminan en abortos realizados en malas condicione y, por mencionar algo más, la falta de información sobre diversos aspectos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

En sus páginas se indica, además de otros muchos datos y comparaciones entre todos los países, que Venezuela registra el primer lugar de embarazo adolescente a nivel suramericano (100 por cada 1000), que entre 20 y 25 % de los nacimientos son de una madre adolescente (en no pocas veces de una jovencita de apenas 12 años), y que de los 600 mil embarazos registrados anualmente, 120 mil son de adolescentes, provenientes en su inmensa mayoría de los sectores más desprotegidos y pobres de la sociedad. En fin, como dijo alguien, Venezuela está preñada de madres casi niñas, reflejo de una muy grave situación dibujada y diagnosticada en diversos estudios, sostenidos en datos que a lo largo del tiempo sólo cambian para empeorar, dejando el testimonio estadístico de una dolorosa tragedia personal y familiar.

III.

Estas madres adolescentes son, así pues, parte de un paisaje social hecho de relaciones familiares frágiles, niños desatendidos , educaciones truncadas, destinos laborales dudosos, todo ello según un largo y angustioso rosario de consecuencias requeté sabidas, que limitan las posibilidades y multiplican los obstáculos a lo largo de su vida. Arman la fisonomía de una sociedad que, aunque tiene un gobierno que anda de revolución desde hace dos décadas, ha dejado sin tocar aspectos que tocan su médula. De una sociedad en la que las chamas dan a luz cuando todavía no les toca y en la que la maternidad termina siendo una cuestión azarosa y desgraciada que les pone la vida cuesta arriba y chiquitica cuando apenas comienza.

El panorama descrito tiene otro lado que también se descuida: el del “chamito embarazado”, por nombrarlo de alguna manera. Según parece, no son muchos los estudios que reporten con referencia a los varones adolescentes que son padres ni que expliquen cómo encaran esa situación, pocos igualmente los programas de prevención pensados para ellos y las organizaciones que los orienten. No obstante, nada hace pensar que sea una cuestión muy distinta al de las madres precoces, y no cabe duda, por tanto, de que, con sus particularidades, aterriza en efectos equivalentes, todos apuntando a empañarles el futuro.

IV.

A todas éstas el Gobierno que actúa, según dice, en modo revolución, soslaya la situación y la deja pasar por debajo de la mesa, tal vez porque considera que no tiene cabida en la épica desde la que mira y atiende la realidad nacional. En fin, apenas repara en ella, a pesar de que es particularmente grave, compleja y, sobre todo, dolorosa, consecuencia de una sociedad estructuralmente desacomodada e injusta.

El Nacional, miércoles 24 de octubre 2018

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Con voz propia

Censura, presión, intimidación, coerción, chantaje son deplorables prácticas en un país donde el régimen -emulando respetable opinión- “tiene un latifundio mediático de 731 medios de comunicación”. La justifican quienes, compasivamente tildados caras de hierro, en la IV República combatían esos vicios.

Desde la entrada en vigencia los medios de información aquí se adoptó la libre expresión. En su primer Parlamento, y ante “el olvido y desprecio de los derechos del pueblo”, la consagró entre “derechos del hombre en sociedad”.

En la “Proclamación de los Derechos del Pueblo, el 1º de julio de 1811 el Supremo Congreso estableció para los del pueblo: “El derecho de manifestar sus pensamientos y opiniones por voz de la imprenta debe ser libre, haciéndose responsable a la ley si en ellos se trata de perturbar la tranquilidad pública o el dogma, la propiedad y honor del ciudadano” (Art. 4º).

Así en la Constitución Federal para los Estados Unidos de Venezuela, la primera del mundo hispano, dispuso la libertad de expresión. Entonces la naciente República sólo contaba cuatro periódicos de circulación semanal:

Será libre el derecho de manifestar los pensamientos por medio de la imprenta (Art 18l).

Tal derecho es realzado en 1819 en la auténtica Constitución Bolivariana, la propuesta por el Libertador en el Congreso de Angostura, que lo consagró como “el primero y más inestimable bien del hombre en sociedad. La misma ley no puede prohibirlo…” (Art 4).

Es un derecho humano mantenido en las siguientes leyes fundamentales, “sin restricción alguna”, “sin necesidad de previa censura, entre otros postulados.

La más amplia cobertura está el Derecho contenido en 13 artículos (28, 48, 57, 58, 60, 61, 101,108, 110, 117, 143, 325 y 337) en la actual Carta Magna. Nos correspondió el honor de presidir la Comisión que los propuso en la Asamblea Constituyente. Se aprobó con la derrota del régimen que rechazaba la información veraz.

De allí que resulte la ley fundamental más violada en esta materia, tal ha quedado demostrado en serios estudios. Clausura de medios, compra directa o con testaferro de los considerados adversarios, enjuiciamiento y asaltos a los que resisten, en general negación del suministro de papel e insumos de los impresos, que se han visto obligados a restringir sus páginas, varios cerrados y mantenerse en internet.

Delictual es la política contra los comunicadores sociales: juicios, detenciones, exilios, secuestros, agresiones. Y asesinatos, algunos en ejercicio de la profesión; pasan de 60 esos crímenes.

En su política dictatorial ha impuesto la hegemonía informativa y pese al control de los medios, recurren a las antojadizas cadenas de radio y televisión que sólo se producen en Venezuela; y a las “cuñas” gratuitas. Si no fuera suficiente el abuso, para mayor manipulación se registra el desequilibrio informativo que practican por temor o complicidad ciertos medios audiovisuales (radio y tv). Se produce cuando por cada información que evalúan negativa al régimen, publican una oficial. Es lo mismo que conceden a los espacios de opinión: por cada entrevista de un tenido de adversario o independiente, incluyen uno del régimen.

A la tropelía del régimen se agrega la práctica hitleriana: mentira repetida varias veces es convertida en verdad. Con desfachatez, quien fue ministro de información elogio como maestro al nacionalsocialista Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler.

Las consideraciones las hacemos como reflexión que estimamos necesaria, a propósito del 24 de octubre, antiguo Día del Periodista, hoy transferido a los gráficos. Es una fecha para invocar la defensa de la libertad de expresión, ante la evidencia de sufrir dictadura mediática.

Al MARGEN. No olvidar, es una frase vigente. La aplicamos a personajes de la comunicación, que en la IV República denunciaban la corrupción que hoy defienden y justifican en este narco régimen.

jordanalberto18@yahoo.com

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Juan Gonzalo Aguilar

El comentario de la semana

La observación directa de la realidad y la búsqueda de la verdad, estarán siempre mediatizada por la percepción del sujeto que observa y por el explorador que busca la exactitud de las cosas, ambos, sin embargo, deben incluir o no olvidar, que sólo vemos lo que ya sabemos o creemos saber que existe, que la verdad encontrada es aquella que nos ofrece nuestro propio entendimiento, así que, no está demás el volver a mirar, leer y buscar desde ángulos o perspectivas diferentes y que, aun a pesar de lo anterior, los contexto históricos, ambientales, físicos y hasta emotivos, cobran créditos en las conclusiones a la que podamos llegar.

En consecuencia, no pretendamos que nuestra verdad sea la verdad del otro, que lo que miramos, sea lo mismo que miren los demás, que la interpretación de lo leído, sea interpretado de la misma manera por otros lectores, y, mucho menos, asumir tener la razón en nuestra argumentación; abrir espacios para el disenso es una recomendación final, pues éste, el disenso, abrirá las puertas del entendimiento de quienes persiguen objetivos comunes en la vida.

Si estas reflexiones sirven de algo, desde Aragua en Red las ofrecemos para ratificar la necesidad imperante y postergada desde hace dos décadas, de lo hemos llamado “La Unidad Superior.”

La misma pasa por los matices de las reflexiones anteriores y desde nuestro punto de vista, la Unidad Superior no es otra cosa que la distribución grupal y geográfica de quienes están empeñados en rescatar la libertad y democracia de nuestro país, de quienes nos negamos a doblegarnos a un gobierno que pretende imponernos un cambio en la vida republicana, a un gobierno que no respeta el estado de derecho, a un gobierno que sistemáticamente viola los derechos humanos más elementales como el derecho a la vida, el derecho a la educación y el derecho a la salud.

Distribución representada por militantes de los partidos políticos, los independientes que no forman parte de ninguna organización, pero también de aquellos que se agrupan a través de las asociaciones de vecinos, los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales, los distintos gremios, los disidentes del régimen y en fin de todos aquellos que comparten la intranquilidad de ver al país inmerso en la más profunda crisis existencial y que buscan desesperadamente espacios para incorporarse a la lucha por la democracia y libertad.

Queda entonces a cada uno de los actores dar un paso al frente y decir como aquel jinete llanero “Rondón no ha peleado” y salvar la República tal y cual fue la actuación decisiva un 25 de julio de 1819 en la batalla del Pantano de Vargas del Coronel Juan José Rondón Delgadillo. O si lo prefieren, asumamos el reto y recordemos aquel presidente venezolano que no solo dijo “Quiera Dios que quienes han creado este conflicto absurdo no tengan motivos para arrepentirse” o quizás, mejor recordado por sus palabras de “Manos a la obra”

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Marino J. González R.

Este fin de semana se elige el nuevo gobierno de Brasil. De acuerdo con lo establecido, el presidente a elegir el domingo estará en funciones por cuatro años y podrá optar por la reelección por un solo período. De manera que los electores brasileños elegirán al gobierno que podría dirigir al país en los próximos ocho años.

Para examinar la relevancia de Brasil en el contexto internacional, bastan pocos indicadores. Es el quinto país en población del mundo, solo superado por China, India, Estados Unidos e Indonesia. Poco más de doscientos millones de habitantes se encuentran distribuidos en la inmensidad del territorio brasileño. También Brasil es el quinto país por extensión, con poco más de 8,5 millones de kilómetros cuadrados.

En lo que respecta al tamaño de la economía, Brasil es la octava del mundo, cerca de Francia, India y el Reino Unido. La influencia internacional de Brasil, aunque ligada a la magnitud de sus proporciones, se extiende a las dimensiones culturales, deportivas, musicales. No es posible entender América Latina sin tomar en cuenta a Brasil. Sin dejar de considerar sus notables influencias en los ámbitos diplomáticos y financieros.

Las previsiones de Brasil para los próximos años no lucen compatibles con las inmensas posibilidades. Además de la inestabilidad política de los últimos años, la economía brasileña muestra signos de disminución de la capacidad de crecimiento, así como en la exportación, si se le compara con la experimentada en la década pasada y principios de la actual. También se aprecia un aumento en la proporción de población en pobreza, así como en las emisiones de dióxido de carbono. Estimaciones del Banco Mundial señalan que el ingreso per cápita se ha reducido en un tercio entre 2012 y 2017.

En la actual coyuntura de Brasil hay razones para esperar que la elección presidencial hubiera sido una excelente oportunidad para plantear alternativas para el futuro. Considerando especialmente la enorme repercusión que tienen de entrada los cambios que se produzcan en un país con las características de Brasil. Se supone que esas ideas deberían estar en los programas de los principales candidatos por la presidencia. Pero eso termina siendo mera ilusión.

Los programas de los candidatos que disputan la elección final, no son compatibles con las urgencias que confronta el país. En un caso, Haddad, se ofrece más bien una vuelta al pasado gobierno de Lula. Solo con el título se deja evidente: “Brasil feliz de nuevo”. La explicación de cómo puede volver a ser feliz de nuevo un país que tiene tal magnitud de problemas estructurales brilla por su ausencia. El programa de Bolsonaro no ofrece tampoco mayores pistas. Más allá de la libertad, respeto a la propiedad privada, apoyo a la familia, lucha contra la corrupción, no hay ideas específicas

No extraña entonces que en ninguno de los programas se mencionen temas como “sociedad del conocimiento”, “inteligencia artificial”, así como las complejas transformaciones que está experimentando el mundo al finalizar la segunda década del siglo XXI.

No queda duda entonces que cualquiera sea el resultado de la elección del domingo, Brasil estará sometido a las pugnas por el predominio de políticas públicas, sin una visión integral de la sociedad brasileña y de sus principales problemas. Es muy probable que la sorpresa sea el signo característico de las políticas de Brasil en los próximos años. Pensar antes sigue siendo una rareza para los gobiernos de América Latina.

marinojgonzalez@gmail.com

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