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Opinión

Se aproximan los días en que pongamos fin a la usurpación criminal de Maduro, Padrino, Cabello y sus cómplices fascistas. Hemos aprendido de su total falta de escrúpulos, de principios y de consideraciones éticas o humanitarias, para salirse con las suyas. Por tanto, debemos tomar todas las previsiones necesarias para evitar el saboteo de la mafia desplazada y asegurar que la transición hacia la democracia sea exitosa. Esto significa, entre otras cosas, saber lidiar acertadamente con las expectativas albergadas por tanto venezolano desesperado por resolver de inmediato sus condiciones de vida. Ciertamente, los lineamientos del Plan País, en manos de un gobierno competente, auguran una rápida mejora de la situación nacional, sobre todo si se cuenta con amplio apoyo financiero internacional, generando empleo cada vez mejor remunerado, abastecimiento pleno de bienes y medicamentos, recuperación de los servicios públicos y disminución de la inseguridad. El problema está en que el grado de destrucción bajo Maduro ha sido tal que plantearse alcanzar niveles medianamente aceptables de vida, como estábamos acostumbrados los venezolanos, no ocurrirá de pronto. Habremos de heredar un estado fallido, descompuesto, casi inoperante. Evitar que las dificultades a enfrentar o la velocidad de los cambios sea menor al deseado y se conviertan en pasto de la demagogia de las mafias fascistas para dar al traste con la transición es, por tanto, un imperativo en la conducción política del proceso.

Un aspecto a incluir como respuesta es dar a conocer profusamente los detalles y alcances de la devastación generada por estas mafias depredadoras. El aspecto comunicacional, reiterado y claro, será crucial. Que se evite, en lo posible, el choque de expectativas con la dura realidad como ocurrió con la victoria electoral de Carlos Andrés Pérez para su segunda presidencia, que llevó a muchos ilusionados a esperar un regreso mágico a la bonanza de la “Gran Venezuela” de su primer gobierno. Si bien el ajuste ahora no será contractivo, como fue entonces, sino expansivo, liberando las fuerzas productivas, las condiciones de las cuales se partirán son excesivamente precarias. Que se entienda que regresar a los niveles de consumo alcanzados durante 2012, último año del gobierno de Chávez, cuando el petróleo estaba a $100 el barril, se contaba con enormes sumas por endeudamiento público y se “botó la casa por la ventana” a cuenta de las elecciones, no será posible sino con el esfuerzos sostenidos durante años por incrementar la competitividad, aprovechar el talento y los recursos de la nación, estimular la iniciativa privada, atraer importantes inversiones extranjeras y reformar cabalmente el sector público. Que nadie se ilusione con que basta con salir de esta mafia criminal para que regresemos, por arte de magia, a la prosperidad que nos deparó en el pasado la renta petrolera.

La viabilidad social y política de la transición democrática habrá de descansar en que el venezolano entienda que la Venezuela rentista es hoy una quimera que quedará para siempre sepultada. Si en algo sirven modestas explicaciones como las ofrecidas en estas páginas, bienvenidas sean.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

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No cabe duda que la permanencia del actual gobierno, del presidente usurpador y todo su gabinete, igualmente usurpador, impide cualquier solución a la grave crisis que vive el país. Teniendo ese punto claro, es preciso analizar otras variables que afectan cualquier negociación, en cualquier parte del mundo.

Por ejemplo, si algo quedó claro en las jornadas del 23F, y más concretamente del 30A, es que no hay fuerza militar, real, ni amenaza creíble que pueda desalojar del poder, en lo inmediato, a la dictadura venezolana. Quizás si de algo es “culpable” el presidente Juan Guaidó es de sobreestimar el carácter constitucional, institucional o democrático de la Fuerza Armada, error de cálculo que no puede ser reprochable.

Por otra parte, un “enfrentamiento” de la sociedad civil con el actual régimen –capaz de reprimir cualquier oposición en su contra, sin piedad, brutalmente, sin remordimiento, ni atención a principios constitucionales o democráticos–, es totalmente impensable. Sin contar con que, en un escenario semejante de represión, la FFAA se puede ver tentada a asumir el poder, directamente, sin ningún disimulo como el que ahora existe, lo que sería altamente negativo, pues perpetuaría por tiempo indefinido la actual situación.

Por lo tanto, no va quedando otro camino sino avanzar en una negociación, que tampoco es un camino fácil o despejado, sino duro y en el cual en la oposición no partimos con ventaja y debemos tomar en cuenta algunos factores.

Por ejemplo, creo que no podemos seguir alimentando la falacia o el mito de que es el gobierno el que busca “ganar tiempo” con una negociación; porque el régimen tiene “todo” el tiempo; somos nosotros los que tenemos que recuperar terreno. Podrá haber otros factores –que son un cierto “misterio”– los que impulsen a la dictadura a aceptar una negociación, pero no creo que sea la presión interna de la oposición. El régimen no “siente” esa presión, al menos por el momento, dada la poca movilización interna; la presión interna se debe mantener e intensificar, aunque en el pasado eso no parece afectar al régimen, pues ha demostrado que lo que les interesa es mantener el poder y no le importa lo más mínimo la suerte de los venezolanos.

Por otra parte, la presión internacional hasta el momento no se ha constituido en una verdadera “amenaza creíble, que le importe al régimen”; y por “amenaza creíble, que le importe al régimen”, me refiero a una que haga sentirse amenazados a quienes ejercen actualmente el poder; amenazados en lo personal, ellos, sus familias, sus bienes y fortunas, que sientan que su comodidad y seguridad peligra, que es lo único que podría moverlos o perturbarlos. Sin embargo, en el escenario internacional se está “tocando una tecla” que ha obligado a la dictadura a aceptar la negociación.

Al no estar nadie dispuesto al uso de una fuerza militar, no es extraño, entonces, que la vía “diplomática” y de la negociación es la que se esté imponiendo, fuertemente empujada además por la UE, Canadá y los propios EEUU. Se nos abre entonces, la opción de una negociación que al final –y conste que digo al final, sin establecer un límite de tiempo– conduzca a un proceso electoral y eso está sometido a varias condicionantes. Resuelto el tema de “mediadores” o “facilitadores”, que podrían ser Noruega, el Vaticano o cualquiera de los países del llamado Grupo Internacional de Contacto de la UE, queda por definir una agenda y en ella las condiciones de un proceso electoral que sea aceptable. Y deliberadamente no digo: “mutuamente” aceptable, digo aceptable para nosotros.

Las condiciones de la oposición, ideales, serían: habilitación de partidos y candidatos; un nuevo CNE; presencia de fuerte observación nacional e internacional; actualización del registro electoral, para que se inscriban varios millones de nuevos votantes, rezagados, y para que puedan votar varios millones de venezolanos que están en el exterior; que se cumplan –bajo supervisión internacional– las leyes electorales en materia de financiamiento de campaña electoral, publicidad, usos de recursos públicos; que se revisen los movimientos y ubicación de centros electorales; que se sorteen de manera imparcial los miembros de mesa; que se permita sin amenazas la actuación de testigos electorales.

Las preguntas son: ¿Cuáles de estas condiciones son las “mínimas”, para que la oposición acepte ir a un nuevo proceso electoral? ¿Tiene la oposición la fuerza suficiente para imponer o lograr que la dictadura acepte estas condiciones? ¿En que tendrá que ceder la oposición, a cambio de que se acepten sus condiciones? ¿O es que alguien cree que tenemos “ganada la apuesta”? Por eso dije que somos nosotros los que tenemos que recuperar terreno con la negociación.

Eso es lo que hay que trabajar con los aliados internacionales, para ver cuántos de esos puntos se pueden lograr. Que por otra parte son los normales y lógicos de cualquier proceso electoral. Solo lo de los nuevos votantes y los votos en el exterior es un punto específicamente venezolano, pero crucial, pues estamos hablando entre ambos de 5,5 millones de votos, que deciden cualquier elección. Pero además, habría que trabajar, con los aliados internacionales, –y esto es lo más difícil– el punto de tener dispuesta la amenaza creíble de una intervención militar si la dictadura desconoce o escamotea una victoria electoral opositora y se niegan a entregar el poder; eso podría implicar tener tendidos algunos “puentes de plata”, amnistía, para personajes del régimen, tema del que no les gusta hablar a muchos, que se rasgan las vestiduras cada vez que escuchan la palabra.

Al final, llegamos al mismo punto: ¿será la fuerza la que termine persuadiendo o forzando al régimen a que se acepte una salida?: la electoral; sí, y solo sí, nos aseguramos que tras el proceso electoral la dictadura acepte los resultados. En síntesis, tan solo esto es una larga y fuerte agenda de negociación, –interna, con los aliados y con el régimen–, que tiene por delante el gobierno del presidente Juan Guaidó. Y lo electoral no es lo único, ni el fin de la ruta, pero ese es ya otro tema.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Advierto, para curarme en salud, que en estas cuartillas exponen ideas que no son nada nuevas e, incluso, reiteran algunas que yo mismo he escrito. Lo hago, además, a riesgo de que horas después de redactarlas, pierdan vigencia, tal es el clima de incertidumbre en el que transcurre el país. Pero lo hago porque es un asunto que importa demasiado para la vida de todos nosotros, no hay, pues, que quitar el dedo de la tecla. En este caso, la terquedad es un mandato. Hay que hablar, pues, de la política, de la urgencia que tenemos de rescatarla mediante el diálogo y la negociación, haciéndole frente a los vientos que soplan en su contra desde varios lados y diferentes argumentos.

I.

El ya viejo conflicto político venezolano fue agravado sensiblemente el 20 de mayo del año pasado como consecuencia de unas elecciones absolutamente irregulares, de las que diversas organizaciones dieron debida cuenta (puede consultarse, por ejemplo, la página web del Observatorio Electoral Venezolano), poniéndole, así, un nuevo condimento a la complicada situación nacional. Me refiero a la ilegitimidad de origen del nuevo gobierno.

Se ha replanteado, entonces, la necesidad de un diálogo que muestre la posibilidad de una salida que le abra otro escenario al país. Un diálogo que tiene, como es obvio suponer, sus particulares complicaciones derivadas de varios factores, entre los que cabe mencionar la profundidad y extensión a todos sus ámbitos de la crisis nacional, la fragmentación del liderazgo político, la enorme gravitación de los militares encuadrados en sus intereses corporativos, el peso de la comunidad internacional etcétera.

En parecido sentido a lo señalado en el párrafo anterior, es menester agregar que el gobierno se secó dese el punto de vista político - desgastó sensiblemente al chavismo - y no cuenta con mensaje ni propósitos creíbles ni factibles para la sociedad, tan sólo dispone de una épica mustia, ridiculizada por la terquedad de los hechos, al paso de que su gestión se ha ido pareciendo cada vez más al viejo socialismo real, con injertos provenientes de una cierta derecha y una dosis de la fórmula del “conforme vaya viniendo vamos viendo”. Un gobierno, en fin, que solo deja clara su intención de continuar gobernando - en función de intereses grupales y personales amparados por el poder-, cosa que hace en clave autoritaria, hoy en día sin siquiera la precaución del disimulo.

Por su parte, los sectores de oposición evidencian no tener una buena lectura de lo que ocurre en el país y no han conseguido aún capitalizar políticamente el inmenso rechazo existente contra el gobierno. Además muestran grietas internas inadmisibles que dificultan llegar a posiciones y estrategias comunes.

II.

La crisis venezolana no se puede intentar resolver de cualquier manera. Los acuerdos necesarios para superarla solo pueden nacer del dialogo, que, según lo indican los manuales correspondientes, supone la identificación de los límites del espacio común, reconociendo al otro y regulando las diferencias que separan. El fracaso en el diálogo es derrota para todos. Hay, pues, que recuperar la conversación política tras dos décadas sin tenerla. Regresar a la palabra para negociar en nombre del interés de todos, sabiendo que no hay otro invento a la vista para coser la vida nacional. Y, plagiando a Perogrullo - algunos dirán que en su versión más ingenua-, su trasfondo no debe ser la disputa por el poder, sino el drama que vive la mayoría de los venezolanos.

Tal como se encuentra planteada la ecuación política venezolana, no pareciera haber solución si no se opta por la vía electoral. Hay, así pues, que realizar unas elecciones presidenciales, bien sean solas o junto a otras (parlamentarias, por ejemplo), cumpliendo con los requisitos debidos y bajo la responsabilidad de un arbitraje institucional imparcial, que, es bueno apuntarlo, va más allá del CNE.

Acordando unas votaciones se habrá cumplido, entonces, con una condición necesaria, más no suficiente para encarar la crisis política y comenzar a despejar, aún antes de que se celebren, el camino que permita irla desenredando en sus otras dimensiones. Es así porque la democracia no se fundamenta solo en la agregación aritmética de preferencias traducidas en sufragios, sino en una cadena interminable de eventos que suponen la deliberación necesaria a fin de aterrizar en consensos que sustenten la convivencia social. En este sentido hay que recordar que la democracia no sólo existe a partir de la construcción de mayorías, sino de la construcción de amplios acuerdos. Como escribió el politólogo Robert Dahl, los votos no instruyen al gobierno, sólo lo integran.

III.

Desconozco, imagino que no soy el único, las maneras mediante las que el impasse venezolano llegó hasta Oslo, en donde desde hace algunas semanas está teniendo lugar un proceso de mediación, fase previa para que la oposición y el gobierno inicien un diálogo y una negociación. Menuda tarea, de bisagra, la que le toca llevar a cabo a los noruegos, labor que realizan a través de un equipo especializado, financiado por su cancillería, de larga experiencia en distintos países del mundo, obrando siempre desde su indiscutible neutralidad y sin esconder bajo la manga intereses propios.

A pesar de la adversidad y el escepticismo de algunos poderosos micrófonos, nacionales e internacionales, es éste un proceso que cuenta con el apoyo de la mayoría del país. A los venezolanos no nos queda otra, entonces, que presionar para que continúe y finalice dejándonos como saldo la oportunidad de poder vivir en una sociedad que no parezca calle ciega, sino horizonte.

El Nacional, 31 de mayo 2109

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La ambición desmedida de mantenerse en el poder como sea del autócrata Nicolas Maduro es la causa principal de la tragedia y del colapso que padecemos en Venezuela.

Cuando mueren niños por falta de tratamiento médico, y la población en general no tiene alimentos ni medicinas. Estamos en una emergencia, una verdadera y profunda crisis humanitaria que nos plantea la urgencia de detener la destrucción del país evitando mayores traumas y dolor.

Un acuerdo para realizar elecciones generales con un nuevo CNE, con todas las garantías democráticas que estamos exigiendo, es decir, sin presos políticos, sin inhabilitados, sin exiliados y con la presencia de observadores internacionales independientes que sean garantes de la más absoluta transparencia en el respeto al derecho al voto que ha estado asediado por el ventajismo y el fraude, de lo cual hay suficientes evidencias como demostró el robo de las elecciones regionales a Andrés Velásquez.

El cambio político que exige el país pasa por abrir la vía electoral que ha sido cerrada por el abuso y las trampas del régimen.

Toda nuestra lucha y la presión internacional tiene como objetivo lograr la plena vigencia de la Constitución y las leyes para sustituir a la casta corrupta que se ha adueñado de Venezuela, principal causa de el hambre y la violencia.

Debemos detener la destrucción. Esa es la prioridad. Como lo ha dicho el presidente encargado Juan Guaidó, cuando vamos a Noruega con el respaldo de la comunidad internacional, estamos exigiendo a Maduro que se aparte para facilitar desde la Asamblea Nacional la hoja de ruta que nos lleve a un desenlace político y pacífico para atender de manera inmediata la grave crisis humanitaria que sufre la mayoría del país.

¿Cómo resolver entonces los nudos críticos? De entrada, los representantes de Guaidó deben exigir a los de Maduro la liberación de los presos políticos ilegalmente encarcelados, muchos de ellos incomunicados y sometidos a una sistemática violación de sus derechos humanos.

Por ejemplo, ¿qué hacer con la falsa asamblea constituyente? ¿Cómo lograr un equilibrio con contrapesos que dé garantías a las partes desde el TSJ y la AN?, ¿Cómo organizar y preparar un proceso electoral complejo en medio de tanta desconfianza?

A estas y otras preguntas debemos encontrarle respuesta para evitar que la violencia y el conflicto armado nos trituren aún más como país en esta diabólica mecánica que trata de imponer la dictadura.

Es comprensible la desesperación y la falta de racionalidad política de quienes creen que lo deseable es una intervención militar multilateral, sin revisar las experiencias de otros pueblos que han pasado por guerras y conflictos para finalmente tener que negociar acuerdos encima de miles de cadáveres y una historia manchada de sangre cuyas heridas son de muy difícil curación.

El régimen utiliza las consignas guerreristas para intimidar, la presencia cubana y rusa para amedrentar, la represión, torturas y asesinatos para aterrorizar. Estamos frente a una cleptocracia y por ello el desafío es mayor para utilizar todas las herramientas de la política con inteligencia y creatividad, debe servirnos para lograr, con el apoyo contundente de la comunidad internacional, una salida por la calle del medio para construir una verdadera democracia de todos y para todos.

Debemos evitar entonces que la política se convierta en un mantra, en un dogma. Nuestra propuesta debe ser flexible y ajustable en lo estratégico.

La dinámica política y la correlación de fuerzas, deben priorizar el orden de las opciones. Lo deseable sería iniciar la transición luego de realizar unas elecciones generales libres con un gobierno de unidad nacional. Es decir, lograr entre todos el cese de la usurpación, con votos y sin balas.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

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En el campo venezolano, el mes de mayo siempre ha sido esperado por los agricultores, y en general, por las familias campesinas, para iniciar la siembra de las semillas que generarán los alimentos, que generarán los beneficios para disfrutar de una vida confortable y plena luego de meses de arduo trabajo fertilizando los terrenos, limpiándolos, controlando plagas, recolectando los frutos de la labor, despachándolos a los sitios de acopio o de consumo, vendiéndolos.

¿Por qué el mes de mayo? Porque es cuando se inicia el período de lluvias en casi todo el territorio nacional. Lluvias que saciarán la sed de los suelos resecos por el fuerte y prolongado verano. Agua de la lluvia que será retenida en los poros del suelo para alimentar a las plantas, cuyas raíces hurgarán el suelo buscando sus alimentos diarios disueltos en este maravilloso líquido.

Es el mes cuando los campos reverdecen, cuando se ablandan suficientemente para que las semillas germinen y las pequeñas plantas puedan emerger y continuar su vida, libres en el espacio y bañadas por el sol, para fotosintetizar y producir materia orgánica, alimentos directos o indirectos para los organismos heterotróficos que habitamos la tierra.

Cuando llega mayo ya las fincas están repletas de los insumos necesarios para la siembra: fertilizantes y semillas, herbicidas e insecticidas, llenan galpones y anaqueles. Tractores a tono y equipos agrícolas como rastras, abonadoras, sembradoras, asperjadoras y otros, en perfecto estado y chequeados en campo. Todo eso acompañado de la algarabía de los trabajadores, operadores de maquinarias, obreros de todo tipo, la satisfacción del agricultor coordinando las actividades, en la fresca madrugada que cada día es aromatizada por la fragancia de un café recién colado.

Cuando finaliza mayo, cuando pasa mayo, ya los campos están sembrados, y la esperanza del agricultor en un nuevo ciclo de cultivo se encuentra sustentada por el arduo trabajo realizado hasta la fecha. Por eso el mes de mayo es tan esperado por los productores del campo, comenzando allí la producción de alimentos para la población del país.

Hasta hace pocos años, quizás diez años atrás, se logró producir un 70% o más de los alimentos requeridos por los treinta millones de venezolanos; sin embargo, ese porcentaje ha venido en picada hasta llegar el año pasado, 2018, a estimarse que solo se produjo alimentos para cubrir el 20% de los requerimientos. Pero las expectativas para este año, 2019, son aún peores, más desalentadoras, cuando se está estimando que ni siquiera se llegará al 20% de los requerimientos.

Estos años sin agricultura, con nuestros campos vacíos, el agua de la lluvia se irá fluyendo a través de ríos, caños y quebradas de cada cuenca hidrográfica, a perderse en su mayoría hacia el mar. La que infiltra en el suelo se irá a los acuíferos profundos o se evaporará desde los poros de suelo para perderse en la atmósfera. No habrá raíces suficientes que la puedan utilizar, más allá de las raíces de malezas que ocuparán los espacios donde deberían estar plantas de maíz, arroz, soya, caña de azúcar, girasol, algodón, hortalizas, raíces y tubérculos, y otras.

Por eso decimos que pasó otro mayo, el cual perdimos nuevamente por la incuria e ignorancia de nuestros gobernantes, o por su mala intención, quien sabe…..

Mayo 2019

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En un país clasificado en el foso del Índice de Estado de Derecho por el World Justice Project, donde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dicta prohibición de salida del país y autoriza el allanamiento de la inmunidad parlamentaria del presidente de la Asamblea Nacional (AN) y a la vez presidente encargado de la República, sin publicar esas sentencias; y la desinformación oficial campea a sus anchas, la opacidad suma ahora un nuevo aliado: la Gaceta Oficial.

Una investigación de Acceso a la Justicia reveló que 15 Gacetas Oficiales extraordinarias no han sido publicadas desde el 20 diciembre de 2018 hasta el 30 de mayo y tampoco están disponibles físicamente en la sede de la Imprenta Nacional, que es el organismo emisor de esta publicación. No es un dato menor si tomamos en cuenta que esas gacetas extraordinarias sin acceso al público o no divulgadas representan algo más del 36% del total durante el período de estudio.

La no publicación de la Gaceta Oficial es un hecho que tiene consecuencias directas y muy importantes en la vida de los venezolanos. Si un decreto o una decisión trascendente de alguno de los poderes del Estado no se publica en ella simplemente no existe. La Gaceta Oficial es el vehículo institucional para notificarles a los venezolanos que una ley u otra norma jurídica, como un decreto presidencial u otro acto jurídico de un órgano del Estado, entran en vigor y eso los hace aplicables.

El artículo 215 de la Constitución establece que “La ley quedará promulgada al publicarse con el correspondiente ‘Cúmplase’ en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela”. Por su parte el artículo 1º del Código Civil reza: “La Ley es obligatoria desde su publicación en la Gaceta Oficial o desde la fecha posterior que ella misma indique”.

Por lo tanto, la publicación de normas y actos jurídicos en este instrumento no es una simple formalidad. En primer lugar, da certeza de la aplicación de las nuevas normas, cuáles son y en qué consisten, y en segundo término, permite su difusión a través de los diferentes medios de comunicación y redes sociales para que los actos normativos o decisiones puedan ser conocidos por la mayor parte de la población.

De ahí que cuando el régimen político venezolano dicta actos normativos y no los publica, como es su obligación constitucional, viola el derecho de todos los ciudadanos de conocer las normas que les son aplicables, los deja en mayor indefensión al no saber a qué atenerse y, sobre todo, afecta a los más desprotegidos que no tienen acceso a otra información que no sean los medios de comunicación del Estado, que suelen ser cómplices del silencio gubernamental.

La desinformación es un ambiente propicio para todo tipo de especulaciones y engaños, retrotrayendo al país a épocas del caudillismo más primitivo, cuando la ley sólo existía a través de la voz del “hombre fuerte”, lo que pone en evidencia que el irrespeto al Derecho en Venezuela llega a tal extremo que hasta la Gaceta Oficial resulta una molestia para el régimen.

Durante la investigación realizada, Acceso a la Justicia hizo una visita a la Imprenta Nacional para adquirir las gacetas que previamente había determinado como no publicadas en la página web. Ninguno de los ejemplares solicitados estaba disponible para la venta.

Así, por ejemplo, la Ley de Presupuesto para el Ejercicio Económico Financiero 2019 correspondiente a la Gaceta Oficial Extraordinaria n.° 6.416 no ha sido publicada, ni fue posible conseguirla en físico. Es decir, aunque haya sido anunciado por el Ejecutivo Nacional, para efectos legales no existe.

Lo mismo ocurre con la Gaceta Oficial Extraordinaria n.° 6.417, que corresponde a la Ley Especial de Endeudamiento Anual para el Ejercicio Económico Financiero 2019, pues tampoco fue publicada ni es posible hallarla. Es importante acotar además que ninguna de las dos leyes fue sometida a la aprobación de la Asamblea Nacional, tal como lo establece la Constitución.

Surgen entonces las siguientes inquietudes: ¿existen o no esas gacetas? ¿Por qué unas están a la venta y otras no? ¿Se pretende ocultar algún contenido a los venezolanos? Lamentablemente no hay una respuesta satisfactoria, y para responder sólo restaría caer en el terreno nada alentador de las especulaciones.

Gacetas a destiempo

A esta situación se añade a lo que ha ocurrido con otros actos normativos, como el último aumento de salario mínimo, que se “filtró” por diversos medios, pero no fue publicado en Gaceta Oficial sino varios días después de su supuesto anuncio por medios de comunicación, lo que dejó en el limbo a la masa de trabajadores y empleadores que necesitan la certeza de la norma para continuar con el heroico esfuerzo que supone en Venezuela realizar una jornada productiva.

Por ello, cuando acudimos a las páginas web que divulgan la Gaceta Oficial, vale decir, los portales oficiales de la Imprenta Nacional y del Tribunal Supremo de Justicia, encontramos indicios de la existencia de alguna de esas gacetas, aunque se registra un salto en la numeración sin dar mayores explicaciones.

Tan grave como lo anterior es que no sólo se obvie la obligación de la publicación de la Gaceta sino que también se pretenda informar sobre lo que se decide desde el Gobierno por medios que no son los oficiales o por redes sociales, que además no están al alcance de la mayoría, como son aquellas que requieren el tener teléfonos inteligentes, un verdadero lujo en estos días.

Un ejemplo de lo anterior es el anuncio de regulación del horario de trabajo, a través de la cuenta de Twitter de Jorge Rodríguez, actual Ministro de Información y Comunicación. Rodríguez “informó” en un tuit del 1 de mayo que la jornada laboral se reduciría hasta las 2 de la tarde por la crisis eléctrica. Dicha decisión no fue materializada en Gaceta sino dos semanas después, lo que aumentó aún más el caos jurídico en el que nos encontramos y puso en evidencia cómo el Derecho en Venezuela se ha reducido a lo que el grupo que detenta arbitrariamente el poder decida e informe en 240 caracteres.

Las quince (15) gacetas extraordinarias de paradero (y contenido) desconocido:

N.° 6.416. Ley de Presupuesto para el Ejercicio Económico Financiero 2019. Se conoce de su existencia porque: (i) la Gaceta n.° 41.550 del 20/12/2018 la menciona y (ii) por el revuelo causado por no haber sido aprobada por la Asamblea Nacional tal como lo prevé la Constitución en su artículo 313.

N.° 6.417. Ley Especial de Endeudamiento Anual para el Ejercicio Económico Financiero 2019. Su existencia y presunto contenido es atribuible a la mención de la Gaceta n.° 41.550 del 20/12/2018, aunado a que no fue sometida a la aprobación de la Asamblea Nacional, pasando por alto el artículo 312 constitucional.

N.° 6.421. No está confirmada su existencia. Se observa en el sumario de la Gaceta n.° 41.554 del 28/12/2018 la remisión a las gacetas de número extraordinario 6.420 y al 6.422, aunque no menciona a la 6.421.

N.° 6.426. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.425 fue publicada el 22/01/2019 y la 6.427 fue divulgada en fecha 29/01/2019.

N.° 6.432. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.431 fue publicada el 27/02/2019 y la 6.434 fue divulgada en fecha 13/03/2019.

N.° 6.433. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.431 fue publicada el 27/02/2019 y la 6.434 fue divulgada en fecha 13/03/2019.

N.° 6.440. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.439 fue publicada el 29/03/2019 y la 6.442 fue divulgada en fecha 03/04/2019.

N.° 6.441. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.439 fue publicada el 29/03/2019 y la 6.442 fue divulgada en fecha 03/04/2019.

N.° 6.444. No está confirmada su existencia. Se conoce que la 6.443 fue publicada el 03/04/2019 y la 6.445 fue divulgada en la misma fecha, esto es, 03/04/2019.

N.° 6.447. No está confirmada su existencia. La difusión de la 6.446 se produjo el 08/04/2019, mientras que la 6.448 posee fecha de publicación 13/04/2019.

N.° 6.449. No está confirmada su existencia. Su antecesora, la 6.448 se publicó el 13/04/2019, al tiempo que la 6.450 posee fecha 17/04/2019.

N.° 6.451. No está confirmada su existencia. Le precedió la 6.450 con fecha 17/04/2019 y le sucedió la 6.452 con fecha 25/04/2019.

N.° 6.453. Se desconoce su existencia. Sí se conoce que las gacetas 6.452 y 6.455 fueron publicadas el 25/04 y el 07/05/2019, respectivamente.

N.° 6.454. Se presume su existencia. Se conoce que es de fecha 29/04 pero no ha sido divulgada por los medios oficiales.

N.° 6.456. Es incierta su existencia. Sí se conoce que la Gaceta 6.455 fue divulgada el 07/05/2019, mientras que la 6.457 posee fecha de publicación 23/05/2019.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

Cuando a un régimen político como el venezolano no le importa que sus ciudadanos estén informados de decisiones tan importantes como el presupuesto público, los aumentos de salario mínimo u otros beneficios para los trabajadores, o cuando la jornada laboral se reduce a través de un tuit, resulta evidente que no respeta los más mínimos elementos de un Estado de derecho, como es la seguridad jurídica.

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En el inconsciente colectivo latinoamericano se ha instalado la idea de que los servicios públicos deben ser gratuitos y/o de muy bajo costo, y piensan que cuando estos servicios son prestados por empresas privadas están siendo explotados por empresarios gordos e inescrupulosos que lucran a costillas del pobre pueblo.

Si los servicios son públicos las tarifas son irrisorias por motivos políticos. Por ejemplo, la electricidad en Venezuela es casi gratuita. Con la creación de la Corporación Eléctrica Nacional desapareció la necesidad de ser eficientes. Desapareció la supervisión estatal y las multas; directivos, gerentes, empleados y obreros cobran, ascienden, permanecen independientemente de la calidad del servicio; la Corporación puede perder todo su capital y este será inmediatamente repuesto, con dinero de nuestros impuestos en el siguiente presupuesto, nadie es responsable ni perderá su trabajo por el deterioro, pérdida o extravío de equipos. Sufrimos los resultados de esta ineficiencia, pero la mayoría no ve el resultado final: El suministro de electricidad fue PRIVATIZADO.

Quizás no lo ven, pero así es. Algunos voceros han sido claros, otros más sutiles, pero el mensaje es el mismo: “si quiere tener electricidad Cómprese una planta”. Lo llaman Autogeneración, pero al final si Ud. tiene dinero para comprar una planta, tendrá electricidad, si no tiene dinero Aguántese. Pero esta es la punta del iceberg. Sigamos analizando.

Agua, casi todo el país (excepto los privilegiados de Caracas), sufren de escasez de agua, cual es lo solución que nos deja el gobierno socialista: Compre un camión cisterna de agua, si no tiene con qué pagarla Aguántese.

Gas, antes empresas privadas llevaban el gas a casa con una simple llamada telefónica y un pago módico, en el socialismo cada quien agarra su bombona, la monta en su carro, bicicleta o al hombro y se va a buscar el preciado gas, pagando quizás 10 veces su valor nominal, si no tiene para pagar precio de mercado negro, Aguántese.

Educación, escuelas públicas desmanteladas, en infraestructura y en docentes, si quiere buena educación para sus hijos Páguela en un instituto privado, válido también para educación media y universidades. Lejos aquellos años de buenas y bien pagadas maestras, del Liceo Andrés Bello, Gustavo Herrera, Agustín Codazzi, de la UCV, UC, USB; era educación gratuita y de calidad.

Seguridad, aspecto crítico, porque es una función del básica del Estado. Si quiere andar seguro, ponga blindaje a su carro, pague vigilancia privada, contrate guardaespaldas, si no tiene con qué pagarlos, Aguántese.

Salud, hospitales desmantelados, quedan poco médicos, el paciente debe comprar todo, desde instrumentos hasta guantes y medicinas, Ud. paga todo, o se va a una clínica, si no tiene dinero, Aguántese.

Los servicios prestados por empresas privadas tienden a ser más eficientes para obtener mayores ganancias, además, la supervisión estatal exige estándares de calidad so pena de ser multados; la Electricidad de Caracas, perdía facturación y pagaba multas cuando ocurría un apagón, por eso se esforzaba muchísimo para que no ocurriera. No son gratis, tampoco son de muy bajo costo, porque el pago por estos servicios deberá cubrir su costo de producción y la ganancia de la empresa, pero son más eficientes.

El Estado socialista ha creado una sociedad en la que los derechos más básicos que un ser humano debe disfrutar están privatizados, si Ud. dispone de abundantes recursos económicos tendrá seguridad, electricidad, agua, salud, educación, gas; ni Ud. es pobre y no tiene como pagarlos Aguántese, por no decir otra cosa.

19 de mayo de 2019

Visión y Análisis

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