Nuestro país, muy lamentablemente y con hondo pesar, es el de más alta tasa inflacionaria del mundo, superando por amplio margen a naciones con severas crisis económicas.
Según las mediciones económicas y financieras del Fondo Monetario Internacional, Venezuela encabeza la lista planetaria con tasas muy superiores al resto de los países del mundo, superando el 350% anual. La inflación del pasado mes de julio se ubicó en el 20% y la acumulada del año 2026 a ese mes fue de 175% y la interanual se sitúa en 580%. Los sectores más afectados son salud, educación, vestido, calzado, alimentos y bebidas.
Las razones principales de la inflación son el aumento desbordado de la demanda, el incremento de los costos de producción y de los servicios. Es un aumento generalizado y sostenido de los precios, lo que reduce gravemente el poder adquisitivo de la moneda en manos del público.
Cuando la intención de comprar supera la capacidad de producción, los precios suben. Si nuestro Banco Central imprime y pone en circulación más dinero del que la economía produce en bienes reales y servicios, el dinero pierde valor adquisitivo. Cuando los billetes persiguen la misma cantidad de productos, los precios se disparan.
La dramática inflación que nos acogota es producto de la mil veces errónea, equivocada y contradictoria política económica y financiera del régimen que por inmensa desgracia aun tenemos. No entienden que las leyes económicas y financieras no se pueden desafiar sin severas consecuencias, muy graves para el país y nosotros.
Las expectativas de rectificación de lo que tenemos, no existen, ellos son así porque esa es su naturaleza, y en consecuencia el camino que nos queda es el de la lucha permanente para quitarnos de encima este oprobioso régimen cuanto antes e iniciar el camino que nos lleva al desarrollo integral nacional y al bienestar y felicidad de todos con prioridad de los más pobres y vulnerables. Hagámoslo ya para empezar ese camino.
En fin, la inflación es muy despiadada porque afecta a todos por igual y con mayor fuerza a los más necesitados. que ven disminuido la capacidad adquisitiva de sus pocos reales y su empobrecimiento aumenta criminalmente.