Estimados señores:
Como ciudadano con nacionalidad venezolana/estadounidense, me siento doblemente con derecho a expresar mi opinión sobre el acuerdo petrolero que su gobierno dice haber firmado con un grupo de venezolanos de mala reputación. No utilizaré terminología legal en esta carta ya que no soy abogado ni he buscado asesoramiento legal para redactarla. Hablaré como ciudadano, asumiendo total y exclusiva responsabilidad por lo que digo. No pertenezco a ningún partido político ni grupo alguno de Estados Unidos o de Venezuela y hablo solo en mi nombre.
Basándome en lo que conozco sobre el acuerdo petrolero que usted anunció en su publicación Truth Social, llamándolo el "mayor acuerdo petrolero del mundo", debo decirles que la forma en que ustedes intentan llevarlo a cabo representa tanto un insulto para el pueblo venezolano como para el pueblo de Estados Unidos.
Es un insulto a los venezolanos porque se intenta consumar sin tener en cuenta la voluntad del pueblo. Ustedes lo presentan como un hecho cumplido, sin hacer públicos sus términos y sin contar con la aprobación de un gobierno venezolano legítimo. Como líderes de un gobierno de larga tradición democrática, ustedes deberían saber que ese comportamiento es una bofetada al pueblo venezolano. Al promover esta medida, el presidente ha dicho en varias ocasiones: el botín pertenece al vencedor, una expresión que es propia de la boca de tiranos, no del presidente de un país democrático y civilizado.
El acuerdo propuesto, caracterizado por el secretismo y la fuerza bruta, es también un insulto al pueblo de Estados Unidos, ya que es contrario a la forma civilizada que Estados Unidos está obligado a comportarse en la escena global, si quiere ser leal a su historia y al ejemplo dado por sus padres fundadores.
Sería un error de mi parte argumentar en contra de este acuerdo señalando sus múltiples deficiencias legales, técnicas y financieras. Si hiciera esto, estaría cayendo en una trampa, aceptando que el acuerdo puede aceptarse porque es perfectible. Los venezolanos nos negamos abrumadoramente a reconocer la validez de este acuerdo, basando nuestro rechazo en la existencia obvia de una intención maligna, por parte de ustedes, de transformar la Venezuela independiente en un satélite estadounidense, con la complicidad de un régimen títere venezolano.
Al mostrar esta intención ilícita su gobierno ha entrado en asociación tanto con criminales conocidos como con gente investigada por la justicia internacional, algunos de quienes han sido sancionados por el gobierno estadounidense en el pasado, hasta el punto de ofrecer pago por sus cabezas. Los buenos ciudadanos, quienes creen que la política y la ética van de la mano, se ven obligados a ver esta asociación como complicidad. Peor aún, la entusiasta promoción que el señor Trump está dando al acuerdo indica que ustedes son los principales promotores de esta agresión hacia el pueblo venezolano y estadounidense.
A medida que se van filtrando más detalles sobre este acuerdo, la magnitud del delito se vuelve más clara. No solo es un acuerdo que parecería beneficiar a Estados Unidos sin beneficios correspondientes para Venezuela, sino que su estructura interna parece estar diseñada para beneficiar a un club exclusivo de amigos. La alta dirección sería exclusivamente estadounidense. El acuerdo está aparentemente construido de tal manera que sería muy difícil de deshacer por gobiernos estadounidenses o venezolanos posteriores. Lo que se está haciendo público indica que el acuerdo se ha elaborado en gran medida para favorecer a un pequeño grupo de especuladores financieros. Esto no es obra de estadistas que trabajan por el bienestar de sus naciones, sino de acciones impulsadas por un deseo de saqueo.
Al denunciar este acuerdo como inaceptable para Venezuela y deshonroso para el gobierno de los Estados Unidos, estoy siendo leal a ambos países, a mi Venezuela natal y a mi Estados Unidos adoptivo. Creo mi deber cívico exponer el crimen, especialmente cuando se comete contra los pueblos de ambos países. Contrariamente a lo que podrían hacer algunos analistas esperanzados de EE. UU. y Venezuela, no les pediré que modifiquen su propósito, ya que no creo que están cometiendo un error inocente. Nadie puede ser tan torpe. Lo que ustedes están haciendo es premeditado y cuidadosamente planeado.
No solo este acuerdo se hundirá, sino que la historia no será amable con ustedes,
https://manuelisidroxxi.blogspot.com/2026/10/el-experto-gustavo-coronel-le-escribe.html