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Opinión

Los regímenes totalitarios como el de la desaparecida Unión Soviética, de la Alemania nazi, de la Italia fascista, de Corea del Norte, de la Cuba castrista y de la Venezuela actual, siempre han contado con cómplices que permiten sostener esos sistemas aberrantes. El escritor francés Thierry Wolton escribió un monumental ensayo sobre el comunismo. Aquí recogemos algunos hechos narrados en su tercer volumen “Une histoire mondiale du communisme: les complices”. En nuestro caso es importante identificarlos y que experimenten al menos la sanción moral que deben aplicar los demócratas. Algunos de estos cómplices tienen talento y otros no, pero todos carecen de principios y valores.

En nuestro continente, destacan los casos del muralista Siqueiros y del poeta Neruda. El primero incluso se prestó a seguir órdenes de Stalin de intentar asesinar a Trotsky. Neruda, para vergüenza de la humanidad, escribió “Oda a Stalin” y “Canción de gesta”, dedicada a los “libertadores” de Cuba. No se puede negar la obra de estos y algunos otros intelectuales que han apoyado totalitarismos. Los cómplices de las dictaduras comunistas han contado con la maquinaria internacional de los “compañeros de ruta” que intenta restarle importancia a los hechos, por lo que no han sido sancionados por la sociedad.

Los dirigentes de los partidos comunistas italiano, francés y de Estados Unidos fueron cómplices de Stalin e hicieron campaña en contra de la guerra. Cual marionetas, todos cambiaron de posición cuando Hitler invadió Rusia. Salvo las purgas realizadas por Stalin entre sus propios cómplices, el mundo democrático no aplicó sanciones.

Los cómplices del nazismo en su mayoría pagaron con la muerte o con la cárcel. En Francia, el escritor Brasillach fue un colaboracionista de los ocupantes nazi. Al final de la guerra muchos intelectuales abogaron por su vida, pero De Gaulle aprobó su fusilamiento alegando que “mientras más talento tengan, más son culpables”. Por su parte Simón Weil escribió que “hay palabras tan mortales como la cámara de gas”.

Julien Benda, citado también por Wolton, en su libro “La traición de los intelectuales” afirmó que los intelectuales deben expresar sus convicciones y aceptar sus consecuencias. Nuestro Mario Briceño Iragorry, cuyo nombre fue borrado de la Biblioteca de Trujillo por el cuasi analfabeta ex gobernador Hugo Cabezas, escribió en 1952 en “La traición de los mejores” que “Lejos de estar sirviendo al pueblo, al orden y a la paz, el ejército, sin advertirlo, está sirviendo hoy al grupo de enemigos de la nacionalidad”. Lo cual está vigente, no en el ejército como institución, sino en los cómplices integrantes del Alto Mando militar.

En Venezuela muchos son los cómplices del totalitarismo, aunque casi ninguno tiene talento. La mayoría son mediocres oportunistas que expresan su solidaridad con el régimen para obtener prebendas. A título de ejemplos cabe citar a Pedro Carreño, Diosdado, Jorge Arreaza, Maikel Moreno y el general González López.

Abundan otros cómplices que tienen buena preparación profesional y están por encima del promedio, aunque no calzan los zapatos de destacados intelectuales. Son los más culpables. Entre ellos cabe citar a Hermann Escarrá, José Vicente Rangel, Jorge Rodríguez, Ernesto Villegas, Luis Brito García, Chaderton, Carmen Zuleta de Merchán, Luis Damiani, Tibisay Lucena, Dudamel, Luis Alberto Crespo, Fruto Vivas, Alí Rodríguez, Eleazar Díaz Rangel, Padrino López y otros. Tal y como expresó el premio Nobel Czeslaw Milosz, citado por Wolton en carta a Picasso, “si vuestro apoyo al terror contaba, vuestra indignación también habría contado”. Nuestra pianista Gabriela Montero ha fustigado a los cómplices afirmando que “la música es una arma de disidencia”.

Al igual que los cómplices del terror comunista y nazi, cuando este régimen se derrumbe intentarán decir que no sabían de los asesinatos, ni de las torturas a los presos políticos en el Sebin y en la Dirección de Inteligencia Militar. Tampoco de las trampas electorales. Falso. Sí saben y tendrán que ser sancionados porque su deshonestidad intelectual facilitó la permanencia de este totalitarismo. Hay numerosas evidencias. No podrán alegar que ignoraban el Informe que Almagro y de los expertos de la OEA remitieron a la Corte Penal Internacional. Tampoco los pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ni las sanciones aplicadas por los principales países democráticos. La académica Gioconda San-Blas escribió que produce náusea la lectura de los atropellos narrados en el citado Informe. Cabe agregar que también produce náusea que haya tantos cómplices ¡Qué ruines!

Como (había) en botica:

Si nuestros dirigentes no se unen, también serán cómplices.

La semana pasada hubiese cumplido cien años Luna Serfaty de Ramírez, abnegada, cariñosa, repartió amor, mantuvo la unión familiar, tuvo que enfrentar el exilio y la prisión de su esposo y de un hijo. Fue una gran mujer. Sus cinco hijos y nietos la añoramos.

Solidaridad con el diario El Nacional y con La Patilla

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

El gobierno de Maduro ha llevado a cabo diversos actos para celebrar los 200 años del nacimiento de Carlos Marx. El pensamiento del filósofo alemán sirvió de base doctrinaria para el desarrollo de un modelo de sociedad “socialista” donde el Estado se sobredimensionaría, ahogando el desarrollo de la iniciativa individual y reprimiendo las libertades fundamentales. En este contexto el desarrollo del socialismo democrático ha implicado un distanciamiento de las ideas marxistas y una evolución hacia la socialdemocracia y las ideas liberales. En nuestro país, desafortunadamente, no hemos avanzado en esa ruptura sino que hemos involucionado hacia el modelo estalinista en su versión cubana. Sigue pendiente el reto de distanciarse de Marx y de la visión autoritaria que sus ideas propiciaron.

El gobierno de Maduro, al igual que muchos de los regímenes despóticos del mundo, celebraron el aniversario del nacimiento del Carlos Marx. En mayo de este año se cumplieron 200 años del nacimiento del filósofo alemán, cuyo pensamiento se convirtió en la base doctrinaria de los regímenes más autoritarios del planeta. El buque insignia de estos regímenes fue el que vio la luz impulsado por la revolución bolchevique rusa. Vladimir Lenin, el líder de dicho movimiento, tomó los planteamientos de Marx y los convirtió en la base doctrinaria de su partido, a tal nivel que de allí en adelante muchas generaciones de izquierda se formarían en lo que se llamó el marxismo leninismo. Se trataba de un modelo de sociedad donde el Estado se sobredimensionaría ahogando el desarrollo de la iniciativa individual, no solo en lo que se refiere a la iniciativa empresarial, sino también en lo atinente a la libertad de creación artística. La represión de las libertades políticas fundamentales fue otra de las caras de este modelo.

A la muerte de Lenin el liderazgo del régimen soviético caería en manos del pistolero georgiano Joseph Stalin, cuyas políticas generarían, en la década de 1930, una crisis humanitaria en la que perecerían millones de personas, como consecuencia de la hambruna y la represión. Stalin impulsó, como parte de la política exterior del régimen, la creación de partidos comunistas en todos los países del globo que se convertirían en instrumentos de propaganda del régimen, ocultando las atrocidades cometidas por el mismo y divulgando la existencia, en la Rusia de la época, de un paraíso de los trabajadores. Los partidos comunistas también actuaban como parte del aparato represivo del régimen, extendiendo las garras de éste en la persecución de sus enemigos externos, como ocurrió con el caso de León Trosky. En esta operación los intelectuales, en particular de los países en vías de desarrollo, jugaron un papel fundamental.

El heredero, en tierras americanas, de este engendro fue el régimen estalinista cubano, el cual ha mantenido secuestrada a la población de la isla sometiéndola a un régimen de carencias materiales y ausencia de libertades fundamentales. Los venezolanos hemos sentido en carne propia la exportación del modelo estalinista cubano a nuestra tierras, lo cual se ha reflejado en las políticas de hostigamiento a la iniciativa privada que han derivado en la quiebra de empresas y la fuga de capitales, lo que ha provocado una contracción de la actividad productiva y el surgimiento de un desabastecimiento crónico, en forma similar al que ha atenazado a la isla de los Castro durante décadas. También los Castro han exportado a nuestras tierras, expertos en control de información y técnicas de inteligencia y represión que se han posicionado lo largo de la administración pública y de las fuerzas armadas.

El socialismo democrático europeo emergió marcando distancia con el marxismo y con el modelo de sociedad que se desarrolló basado en esta doctrina. Un ejemplo de esta ruptura fue el que se dio en España en 1979, cuando Felipe González Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) planteó, en una convención nacional de este partido, que era necesario deslastrarse del marxismo, como la base doctrinaria del partido, para poder crecer hacia las clases medias y el empresariado; en otras palabras para convertirse en un partido socialdemócrata y abandonar la estrecha parcela de la izquierda radical, que a su juicio le impedía convertirse en una opción de poder en España.

Los marxistas del partido entendieron que un enfrentamiento con Felipe González era una tarea suicida por el peso del liderazgo del Secretario General, no solo en el partido sino en España. De ese modo aceptaron la propuesta de González y decidieron convertirse en una corriente dentro de un partido democrático como parte del debate de ideas propio del mismo. Este sector continuó defendiendo el marxismo como una doctrina digna de estudio y los regímenes como el estalinista y el cubano como parte de una herencia política legitima. Esta fracción sobrevive en los tiempos actuales y uno de sus representantes más conspicuos es Rodríguez Zapatero cuyas simpatías por el régimen chavista y el cubano no arroja dudas.

El deslinde de Felipe González fue efectivo y después de esta decisión el PSOE llega al gobierno de España, abriéndose a las ideas liberales en política económica. González nombra como ministro de economía a Miguel Boyer, un profesional de ideas liberales, es decir defensor de las políticas orientadas a incentivar la iniciativa privada. Firme creyente, en este tipo de políticas para el abatimiento de la inflación, que en esa época era elevada. Boyer era amante del dinero y de la buena vida, lo que se reflejó en su matrimonio con Isabel Preysler, dama del jet set internacional, por lo que su nombre aparecía con más frecuencia en las páginas de la farándula que en las de las publicaciones de economía. Si bien el gobierno socialista impulsó políticas orientadas a estimular la iniciativa privada, también desarrolló una agenda social dirigida a garantizar una asistencia sanitaria accesible para la población trabajadora, un seguro de paro y pensiones de jubilación dignas. Felipe Gonzales se convirtió en un líder fundamental del socialismo democrático europeo y ha mantenido estrechos lazos con América Latina. A diferencia de Zapatero, ha sido un feroz crítico del régimen chavista y de la dictadura cubana.

Como lo hemos visto, el desarrollo del socialismo democrático europeo ha implicado un distanciamiento del marxismo y una evolución hacia la socialdemocracia y las ideas liberales. En nuestro país, desafortunadamente, no hemos avanzado en esa ruptura, sino que hemos involucionado hacia el modelo estalinista en su versión cubana. Sigue pendiente el reto de distanciarse de Marx y de la visión autoritaria que sus ideas propiciaron.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

 5 min


La noticia de los “enfrentamientos” se ha vuelto rutinaria, pero resulta un hecho gravísimo, expresivo de la acción de la “autoridad” contra supuestas bandas criminales o jefes señalados como autores de hechos punibles, en particular con víctimas pertenecientes a los cuerpos policiales que, en la tarea emprendida con todo el despliegue del aparato represivo, para hacer seguimiento o ubicar a determinados sujetos, identificados con un alias, sencillamente, ante una supuesta fuga o un “enfrentamiento”, disparan sobre los sospechosos o les “dan de baja”, sin averiguación sobre esas muertes que, en definitiva, resultan justificadas porque “se ha contribuido al exterminio de peligrosos delincuentes”. Así lo ha señalado con toda claridad el Observatorio Venezolano de la Violencia.

Venezuela fue el primer país del mundo en abolir la pena de muerte en 1863, la Constitución vigente declara inviolable la vida y ninguna persona podrá establecerla, ni autoridad alguna aplicarla (art. 43), pero todo esto parece retórica vacía ante acciones que resultan impunes, sepultadas en expedientes archivados.

Tenemos una larga tradición doctrinaria estampada en los libros de derecho, en sentencias de los tribunales y en informes de la Fiscalía, en los cuales se señala que los agentes del orden público no pueden accionar sus armas, sino en circunstancias extremas, ante una real, actual o inminente agresión contra la propia vida o la de otro, en la medida de la estricta necesidad o imprescindibilidad de la reacción y en los límites de la más evidente proporcionalidad.

Los funcionarios policiales no están en las mismas condiciones que sus perseguidos y no tienen una patente de corso para matar. Deben actuar en el marco estricto de la ley, deben estar preparados para contener la violencia y no constituye razón alguna para apelar al empleo de las armas el alegato de la resistencia a la autoridad o el manido argumento del enfrentamiento que siempre termina en la muerte de los solicitados o perseguidos.

Tan grave como esto que ocurre a diario con los operativos policiales o acciones de “liberación del pueblo” es la anuencia o el silencio cómplice de una mayoría ciudadana que, en el fondo, se complace con la política de “plomo al hampa”, la cual, lejos de aliviar el problema delictivo, incrementa la violencia y la convierte en una espiral de venganzas o ajustes de cuentas que incluso termina en el más descarnado ensañamiento con los familiares o simples conocidos de los perseguidos.

La “resistencia a la autoridad”, el “enfrentamiento” puro y simple, la fuga y aún la actuación violenta, no justifican el empleo de las armas de fuego ni la eliminación o muerte de los solicitados o sospechosos en acción que solo puede ser calificada como descarnada venganza o política de exterminio.

La vida es sagrada, sin acepción de personas y solo el Estado, a través de sus tribunales, después de un juicio justo, puede imponer una sanción, que nunca será de muerte, y que debe ser rehabilitadora, pedagógica y de rescate para la sociedad de ciudadanos que fueron empujados al camino del delito en un contexto social en el que los valores del ser humano no han sido capaces de superar el resentimiento y el odio, producto de una sociedad seriamente afectada en sus bases morales.

La violencia extrema, la guerra a muerte al hampa, las ejecuciones de hecho o los linchamientos, constituyen la más contundente declaración del fracaso de la política criminal de un Estado y el más amenazante peligro para la vida de cualquier ciudadano.

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

El Nacional

11 de junio de 2018

 2 min


Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

No será necesario ampliar un espectro tan reverenciado como es el de los “Fragmentos filosóficos de los presocráticos”, que nuestro Juan David García Bacca estudió con afán y porfía toda su vida, y que de ellos nos dejó parte del “Refranero clásico griego”, entre quienes, sabios al fin, están: Cleóbulo, Solón, Quilón, Tales, Pítaco, Bías y Periandro, aforistas y creadores de máximas que se convirtieron, entre la gente culta y la no tanto, en citas recurrentes, y que si una vez fueron elegantes hoy tienen como respaldo la vulgarización del paisaje verbal de nuestra tropical lengua.

Menciono a esos señores porque en uno o varios momentos de sus deleitosas vidas pronunciaron alguna palabra fuera de tono. Quizás en el instante en que se dieron un martillazo, se tropezaron con una piedra, un enemigo, o se les olvidó tomarse el brebaje contra la mala memoria.

Desligado de estos dos primeros fragmentos, para no crear en el lector ninguna mala intención contra quien esto rasguña, trato de concentrarme en el tema que en el título aviso.

No somos griegos, pero de allá venimos en palabras. Un poco después latinos, hasta convertirnos en españoles y en americanos que hablamos español o castellano. Quien tenga dudas acerca de esa genealogía que recurra a otras fuentes. Pero eso somos, como también árabes en muchas voces y hasta posturas que nos hacen parecer beduinos.

Otra vez me desvío.

Siempre hemos dicho palabrotas, que no malas palabras, para seguir insistiendo en el título del maestro Rosenblat, pero las palabras, los tacos, como dicen en España, las groserías como apuntamos aquí, tienen su lugar y frecuencia al decirlas. O debería ser así. Recurrimos a ellas a voz en cuello, por escrito y hasta gestualmente. Con las manos y la cara las pronunciamos a veces con más soltura. Y nos atenemos a los significados, que no a las consecuencias.

Una vez más, retorno: miles, millones de bocas venezolanas, sin eufemismo alguno, han hecho de la palabra “marico” un emblema nacional, una suerte de tótem lingüístico que ronda por todo el territorio como una fiesta desbocada donde todas las lenguas (las contráctiles alojadas en el hueso hioides) han enloquecido en medio de una supuesta épica verbal que algunos han calificado de “democracia oral”, toda vez que desde los centros de poder el idioma es ahora parte del conflicto. Un adorno que vemos en los discursos de hombres y mujeres que dicen representarnos.

2.-

La calle, tan reveladora, sigue siendo el diccionario en el que se vacían todos los estruendos orales. Sustantivos, adjetivos, sujetos y predicados, y hasta los pobres monosilábicos artículos, han sido convertidos en simples entidades amarradas a la palabra “marico” o “marica”, porque tanto hombres como mujeres la salivan sin discriminación alguna. Y no es un asunto de edad: niños, adolescentes, adultos contemporáneos, adultos mayores y de la mismísima tercera edad de los “picapiedras” la regurgitan sin ningún pudor. Es tan pronunciada la curva de su uso que en una oración es vomitada cuantas veces las neuronas se atascan en la pobreza del que se dice hablante (hablador prefiero, por el ruido al que nos someten).

Me valgo de un ejemplo con el que me encontré en la recepción de un hotel en Caracas:

“-Marico, mira, marico, entonces la chama, marico, me dijo que ella no iba, marico, y entonces, marico, me dio una vaina, marico, y la mandé pal carajo”.

Y mientras el sujeto balbuceaba, abierto de piernas como un compás, se rascaba la bragueta. Un par de muchachas, bellas por cierto, andaban con esa cosa que farfullaba. Y ellas, igual, con la boca llena de “maricos”.

3.-

No sé si ponerme serio o seguir la joda, pero haré lo que me salga. Los hábitos lingüísticos tienen horma en el hogar, pero la calle y ahora la escuela son las portaestandartes de esa manera desenfrenada de raspar esa palabra con tanto afán que ya perdió su significado. He oído a maestros decirla en los recreos y aulas. A médicos, abogados, políticos, etc. La “democracia oral” ha devenido retórica de descerebrados. La también llamada cortesía verbal dejó de ser una norma como el sonido “Wom”, ahora una marca comercial chilena proveniente de la voz “güevón” o “güebón”, para no contradecir gramaticalmente a sus usuarios.

De modo que estamos ante la “mariconización” del habla venezolana, cortejada por la fábrica de palabrejas propias de la ideología. Es que Orwell también debería aparecer en estas líneas.

¿Hablamos de retórica? Tal vez. ¿Somos en exceso coloquiales? Sí. ¿Vulgares? Sí, que lo digan los magistrados de la corte de tipos que se dicen protectores del legado de héroes y espadachines de nuestra historia patria.

El cauce igualitario donde navegan hombres y mujeres es muy rico en ese manual de estilo de nuestra manera de hablar en estos tiempos. La “desensibilización” verbal ha llegado a extremos de tartamudez escolar. Una prueba la tenemos en un canciller que se vale de improperios desde una silla en un debate, para demostrar que los venezolanos sabemos decir palabrotas e improperios.

El calificado arco expresivo del lenguaje desemboca en la palabra “marico”. Y para deslumbrar al macho cabrío, “marica”, en una segregación de ptialina que provocaría la envidia de un lobo hambriento.

Masticar las palabras, esa tan manoseada por y con la lengua, ya es una especificidad idiomática. Uno de los aportes de nuestra civilidad motorizada.

Ojalá a la vuelta, los lingüistas, que hay excelentes en este país, abordaran este tema con más profesionalismo que este sujeto a quien le acaban de leer esta plana.

 4 min


Edgar Benarroch

Las organizaciones, movimientos o partidos políticos son entidades de interés público originadas y creadas para promover la participación de la ciudadanía en la vida democrática de un país. Se diferencian fundamentalmente por el concepto del hombre y de la sociedad, entre otras, que sustenten. Estas asociaciones apoyadas en una determinada ideología, que compartirán sus militantes, simpatizantes y seguidores aspiran alcanzar el poder de una nación, para desde allí, con los hilos del gobierno en las manos desarrollar su programa político.

Los partidos políticos deben encausar la voluntad popular, ser intermediario entre el gobierno y el ciudadano y viceversa. Si no se está en el gobierno deben ejercer las funciones de oposición, siempre en atención al interés nacional, o ubicarse en la posición de "autonomía de acción " como ocurrió con COPEI ante el gobierno del Dr. Raúl Leoni (1964-69). Decidió como línea política la autonomía de acción, popularmente conocida como "doble A". Acompañó al gobierno en aquellas ejecutorias que consideró se correspondían con el Bien Común y se diferenció y confrontó las que estimó no alineadas con el interés nacional.

Son los partidos políticos sociedades intermedias mediante las cuales el pueblo se organiza y tiene canales de participación y expresión. En democracia es fundamental la existencia de los partidos políticos, ellos son los pilares donde descansa el andamiaje democrático y son la vía civilizada del pueblo para expresarse y hacerse representar. Una democracia sin partidos políticos será cualquier cosa pero democracia no es. Algo sin alma, sin espíritu y sin dignidad, podrá ser cualquier cosa, pero humano no es.

Mientras más fuerte, robustos y organizados sean las agrupaciones políticas, mayor será el nivel de sustentación de la democracia.

Si entendemos la democracia como el sistema de gobierno menos imperfecto. Que además de manera de ejercer el poder se ha transformado en manera de vivir en sociedad, si la vemos como un sistema perfectible y por ello diariamente debemos estar atentos, tenemos entonces el deber de cuidar las bases que la sostienen. No es recomendable desacreditar y caerle a palos a las entidades de interés público como los partidos políticos y menos en este tiempo en el que atravesamos una honda crisis no solamente política si no integral,

Debemos preocuparnos para que nuestros partidos políticos sean buenos y cada vez mejor. En Venezuela hay una gama ideológica como para satisfacer todas las corrientes del pensamiento. Si cada quien se agrupa con sus afines políticos y lo hace adecuadamente, como debe ser, estaríamos haciéndole un gran favor a la democracia. La idea es que nuestras organizaciones políticas mejoren y se adecuen a los nuevos tiempos, que actúen hoy como nunca en correspondencia con el más alto interés de la Republica, que sea el Bien Común, la justicia y la libertad motivo de sus desvelos. Entonces nos corresponde trabajar para que nuestras organizaciones mejoren y la manera adecuada de hacerlo es alertando, manifestando opinión y hacerla llegar a las instancias que consideremos prudente y necesarias, no cayéndole a piedra a las organizaciones y a sus dirigentes, esa no es la mejor manera, diría no es la manera.

Con frecuencia incurrimos en el error de atribuirle al partido los defectos de sus dirigentes. Eso, a mi entender no es sensato, no debe la organización cargar con los pecados de sus asociados.

En los años ochenta (como pasa el tiempo, siglo pasado), casi todos los medios de comunicación del país, particularmente las plantas de televisión parece se pusieron de acuerdo para caerle a palo a los partidos políticos y a sus dirigentes. Tuve ocasión de hablar con algunos dueños y editores y alertarlos sobre el asunto. Para mi asombro la respuesta de todos, por separado, fue la misma: No te preocupes que una vez que desaparezcan viene la clase gerencial para dirigir el país. Aquí a la vista de todos y viviéndolo diariamente están los resultados. No tropecemos con la misma piedra.

Es evidente el estado de debilidad en que se encuentran las organizaciones políticas venezolanas, ello debe y tiene que preocuparnos. Es de nuestro deber, por la democracia, por la libertad y por la patria coadyuvar voluntades y esfuerzos para que se revitalicen y logren nuevamente el grado de importancia que en el pasado reciente tuvieron. El deterioro de los partidos políticos no es nuevo, antes de aparecer Chávez en la escena política se sentía con mucha preocupación como el pueblo le retiraba su afecto a los partidos principales, a Acción Democrática y a COPEI. Lo de AD lo percibí desde afuera, lo de COPEI lo viví y sentí ingratamente de manera muy honda. La llamada polarización o bipolaridad era un mensaje de descontento con ambos partidos, lo que ocurría era que la alternativa validad frente a uno era el otro y la alternativa válida frente el otro era el uno. Hasta que apareció Chávez y convenció al país que él era alternativa válida para sacar a ambos partidos y así ocurrió. Entre otras razones Chávez es producto también del deterioro de los partidos fundamentales de entonces. Hoy estamos pagando por el desafecto del pueblo con los partidos más importantes y por la llegada de un señor que inicia el desastre nacional en que nos encontramos. Ciertamente la pérdida de la simpatía del pueblo con los partidos y sus dirigentes tiene sus explicaciones que no pretendo abordar en esta nota Si lo ocurrido en los últimos veinte años sirve como lección, creo que ella se ha asimilado y supongo se hacen votos y hay disposición para la enmienda. Colaboremos todos.

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Al filósofo Agapito Maestre

¿Cunde la desesperanza en el planeta? ¿Será que el destino de la humanidad es su aniquilación y en ese sentido, lo estamos haciendo bien en todos los órdenes: político, tecnológico y humano? Parece que las categorías kantianas de comprensión de lo real no están funcionando mucho, ya no se entiende bien cómo es “la cosa en sí” (quizá porque vivimos concentrados en “la cosa en no”) y mucho menos aquella formulación suya: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza” (¡grande Kant!, aunque we kant understand).

Occidente y la cultura occidental son las bases de la humanidad. Incluso los críticos de esta cultura lo hacen occidentalísticamente, porque en otros terrenos no cabe la disidencia. Esa fe que tanto desprecio recibe hoy, es la fuente de nuestro humanismo, que se ha tornado últimamente selectivo. Como centro y eje de la cultura universal, Occidente ha producido los grandes avances de la ciencia y el espíritu humano, pero también lleva en sí el germen de su destrucción. Su noción de la tolerancia la hace débil frente a las agresiones. Su noción de la universalidad le compromete con la defensa de las culturas que quieren aniquilarla. Su supervivencia está reñida con sus principios por una parte, y por otra, como diría Serrat: se está llenando de pobres el recibidor. No es el cierre de fronteras lo que parará las migraciones ilegales, sino una revisión profunda del rumbo que ha tomado la humanidad, para rectificar y ayudar, porque la expansión de Occidente por el mundo provocó también las injusticias que hoy se vuelven en su contra: la colonización del continente africano, la división arbitraria del medio oriente, las intervenciones militares que terminan ocasionado desastres peores que los que pretenden enmendar y que además habían sido propiciados por ellos mismos.

La Unión Europea, por ejemplo, moderna rehabilitación de la vieja idea del Sacro Imperio Romano Germánico que fundó Carlomagno, sucumbe como imperio: los países se separan –como los ingleses con el brexit–, dentro de los países las regiones se separan –como los catalanes, que quieren separarse del rey, pero continuar con el emperador–, mientras, una indetenible, persistente y lenta invasión cruza las fronteras. Así debió ser la caída del Imperio Romano. Entonces quizá lo que el destino tiene entre manos para Occidente es el neofeudalismo, bajo la forma de la atomización propiciada por el relativismo populista que tanta fuerza está cobrando para aniquilar lo poco de sentido común que quedaba.

¿Qué tiene que ver todo esto con Venezuela? Bueno que si este es el destino de la humanidad, su propia destrucción, nosotros tenemos la tarea ya bastante adelantada. En tal sentido somos –quizá– el ensayo general de lo que viene: la inflación más alta del planeta, la inseguridad mayor, la destrucción de toda civilización: electricidad, sanidad, transporte, alimentación. ¿Y si fuésemos nosotros la vanguardia del Occidente que vendrá?

Mi preocupación es la de siempre: y es que los venezolanos tenemos tanta mala suerte en este momento, que puede que se acabe el mundo y aquí el régimen siga. Como estamos en la postmodernidad, sería algo así como la postdestrucción, porque no lo duden: esta gente tiene capacidad de sobra para destruir, incluso lo que ya fue destruido

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Durante el mes de mayo tres (3) eventos, en distintos momentos, facilitaron la reflexión sobre la necesidad y oportunidad real de debatir sobre la ciudad ideal, sostenible y/o competitiva.

El primer evento, promovido por el programa de Cohesión Social de la Fundación Estudios Municipales, en alianza con la Facultad de Arquitectura de la UCV, permitió reflexionar sobre la ciudad ideal desde la visión de la “Nueva Agenda Urbana, Hábitat III”.

El evento, realizado el 14 de mayo, abordó la ciudad ideal desde la visión histórica, política institucional y urbana. Pero, además, permitió el acercamiento de distintas organizaciones de la sociedad civil que desde sus propios espacios privados impulsan, promueven y desarrollan actividades orientadas a sembrar niveles de cohesión social adecuados para construir una visión compartida de una ciudad ideal.

El segundo evento, realizado el 30 de mayo, facilitó el espacio para que actores calificados pudieran valorar el modelo de sostenibilidad para las ciudades en Venezuela, que desde la Comisión de Sustentabilidad de la Cámara Venezolana Alemana (Cavenal) se ha venido diseñando como resultado del Foro de Ciudades Sustentable que anualmente organiza Cavenal.

Finalmente, un tercer evento fue desarrollado el 31 de mayo y congregó a más de un centenar de personas que, con interés, atendieron la invitación del Grupo Orinoco y el Centro de Políticas Públicas del IESA para conocer la experiencia comparada y la realidad venezolana en materia de ciudades competitivas.

Las experiencias de algunos municipios en Argentina, Colombia y México con la adecuación de sus Planes Municipales de Desarrollo a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles 2030 y, particularmente, la experiencia de los municipios Soacha en Bogotá, Medellín y Manizales que, expresamente en sus respectivos Planes Municipales de Desarrollo incorporan la competitividad como una de sus metas, permiten validar la tesis de que en Venezuela existe el instrumentos político y el espacio institucional idóneo para lograr abrir el debate ciudadano sobre la ciudad ideal, sostenible y/o competitiva.

Ese debate político sobre la ciudad encuentra en el ordenamiento jurídico vigente al Consejo Local de Planificación Pública (CLPP), como un espacio institucional que legalmente está obligado a impulsar y coordinar la participación ciudadana en la elaboración del Plan Municipal de Desarrollo que debe ser promovido por el propio alcalde.

Así como en Argentina, Colombia y México, los municipios cuentan con un Plan Municipal de Desarrollo y con un espacio institucional para el debate y participación incluyente de los vecinos. En Venezuela el diseño legal hace posible que un debate similar se pueda realizar de manera efectiva, sin requerir para ello una reforma constitucional y menos aun de otro esfuerzo constituyente.

Para abrir el debate institucional sobre la ciudad ideal, sostenible y/o competitiva sólo se requiere que la Asamblea Nacional reforme las normas que regulan al Sistema Nacional de Planificación Pública y Popular, a los fines de promover una verdadera inclusión ciudadana en el proceso de planificación pública del desarrollo. Pero, además, poner a disposición del desarrollo local las distintas instancias político territoriales que pueden concretar en metas y acciones la hoja de ruta municipal, estadal y nacional hacia un verdadero desarrollo integral sostenible del país.

La posibilidad cierta de incorporar en el Plan Municipal de Desarrollo metas y acciones orientadas a adecuar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a la realidad local y de identificar las áreas o ámbitos que hacen posible pensar en una ciudad competitiva, está principalmente en manos de los alcaldes y concejales.

En la experiencia comparada son esas autoridades locales las que actúan como facilitadores políticos de un proceso de gobernanza útil para el diseño de una visión compartida de ciudad ideal, sostenible y/o competitiva.

La autonomía municipal, los asuntos propios de la vida local, la promoción del desarrollo económico y social de los ciudadanos y la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida a que hace mención la Constitución, tendrían mayor significación y valor si los mismos fueran interpretados por las autoridades locales a través de estrategias, metas y acciones orientadas a hacer de las ciudades el espacio para el desarrollo.

En el mapa político venezolano, complejo y confuso, nuestros alcaldes y concejales no parecieran estar muy interesados en abordar estos temas con los ciudadanos.

No se necesita de una reforma constitucional y menos aún, de una nueva aventura constituyente, para que nuestras ciudades, se igualen a otras ciudades de la región, en el debate político sobre la ciudad ideal, sostenible y/o competitiva.

En consecuencia, la sociedad civil organizada puede intentar influir en las autoridades locales impulsando el debate abierto sobre la ciudad, buscando influir en las autoridades locales sobre la necesidad de planificar el futuro de nuestras ciudades, a través de asambleas de ciudadanos o tomando la iniciativa para cabildos abiertos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, la Nueva Agenda Urbana y la experiencia comparada en la región de América Latina, advierte que estos elementos pueden ser una vía útil y efectiva de lograr niveles adecuados de cohesión social, a los fines de construir una visión compartida del modelo político, social y económico que el país reclama desde lo local.

El silencio contundente de los ciudadanos el pasado 20 de mayo debería transformarse en un enorme grito cívico de reivindicación de valores y principios democráticos que faciliten el reencuentro de los ciudadanos con los asuntos públicos de su propia ciudad y que permita la construcción de una visión compartida de desarrollo que tenga como fuente una ciudad que funcione para todos y que sea sostenible.

El gran desafío de la sociedad civil organizada es atreverse a debatir el tema.

@carome31

Abogado Especialista en Derecho Administrativo, Ex coordinador en la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado del área Políticas Institucionales.

PolitiKa UCAB, junio 5, 2018

https://politikaucab.net/2018/06/05/es-posible-plantear-en-venezuela-un-...

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