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Opinión

Francisco Andrés Pérez

La UE se encuentra en pleno debate sobre el futuro de la financiación de la investigación (I+D). El informe Lamy ha evaluado los resultados de su programa estrella, Horizonte 2020, dotado con casi 80 mil millones de euros para el período 2013-2020. Para el próximo Programa Marco (el noveno aún sin nombre comercial) el Parlamento y la Comisión han pedido aumentar el presupuesto de forma considerable, se habla de 120 e incluso 160 mil millones de euros. Según el comité presidido por Pascal Lamy, que ha defendido una posición complaciente con la Comisión –de “evolución” en lugar de “revolución”–, el programa arroja buenos resultados en excelencia y en cierta incorporación de las Pymes y la industria, pero aún son muy mejorables las cifras en el impacto esperado; es decir, en traducir el conocimiento en riqueza y empleo.

Un actor fundamental en esa transferencia de conocimiento son los llamados Research and Technology Organizations (RTOs), redes u organizaciones público-privadas que funcionan como intermediarios entre el mundo de la ciencia básica y el del mercado. Las economías más dinámicas y diversificadas en Europa se han dotado de dichas estructuras que conectan el laboratorio con la empresa y promueven la investigación aplicada. Son organizaciones con una filosofía que trata de equilibrar la visión a largo plazo y el riesgo asumido con los resultados presentes y los beneficios de las empresas. Nos encontramos así ante un cambio de paradigma en la investigación científica, en esa apropiación social del conocimiento que anticipan los expertos y en un reto esencial para la industria europea, presionada por la competencia con China y Estados Unidos.

Quizás sea conveniente también evaluar el presente, el aquí y el ahora, para detectar aquello que difícilmente podrá cambiar la lluvia de millones que se anuncia desde Bruselas o la promesa vacua de un futuro innovador. Además de inversión, se necesitarán políticas inteligentes y diseños institucionales que, además de resolver el déficit estructural en las economías europeas, permitan una convergencia real de los sistemas de innovación. Una de las claves será no sólo alinear las prioridades, sino también integrar las estructuras o equiparar al menos las capacidades nacionales. Para ello es clave aprender de las lecciones aprendidas. Existe aún mucho camino para acortar las diferencias entre países que han generado ecosistemas de empresas innovadoras y RTOs con gran apoyo público, pero sin grandes interferencias ni control político. Son ejemplos modélicos TNO en Países Bajos, Fraunhofer-Gesellschaft en Alemania o VTT en Finlandia. En estas estructuras el Estado suele financiar el 30% de la estructura básica, y sin dicha financiación basal es imposible tener capacidades a largo plazo. El resto de la financiación proviene de contratos público-privados competitivos, como los europeos, y de prestación de servicios a la industria.

En España por primera vez se ha contemplado en los presupuestos generales la creación de una Red Cervera de transferencia tecnológica siguiendo el modelo de la red de institutos Fraunhofer alemán. La idea, aunque bien intencionada, choca con la fragmentación del modelo español con mayor protagonismo de las Comunidades Autónomas. En el País Vasco y la Comunidad Valenciana existen TECNALIA Research & Innovation y REDIT respectivamente, con características organizativas propias basadas en tejidos productivos también diferenciados, que han permitido cierto dinamismo en la innovación industrial. Sin embargo, la idea de una red nacional dista en recursos del modelo de la prestigiosa red alemana, fundada en 1949, con más de dos mil millones de euros de presupuesto y 25 mil trabajadores. También los alemanes aprendieron de los errores (clientelismo, excesivo control político, falta de adaptación y flexibilidad, excesiva burocracia) Su evolución hacia un modelo orientado a satisfacer la competitividad de la industria alemana no estuvo exento de vaivenes políticos ni retrocesos. Hoy, sin embargo, se asienta en un trabajo de muchas décadas, en la continuidad de las políticas y de las prácticas, lo que ha generado una visión y estrategia compartidas.

En la European Association of Technology Organizations (EARTO), hay registradas 97 RTOs localizados en 24 Estados Miembros. Sin embargo, existe un gran desequilibrio en las capacidades y tamaño de dichas organizaciones. Todas asumen una cierta visión compartida, la de generar servicios a la industria basados en conocimiento, estar orientadas a la resolución de retos sociales y asumir el riesgo de la innovación industrial. Todas compiten en sistemas de innovación muy diferentes. Y el maná europeo no cae igual para todos los centros de investigación ni todas las empresas innovadoras. Para algunos representa parte de su supervivencia, mientras que, en otros países con una decidida financiación nacional, significa solo la guinda de su estrategia. Participar en Europa no es casus belli sino un valor añadido que les da acceso a redes europeas o a talento.

Haciendo un símil con el debate en el mundo del fútbol sobre el llamado “doping financiero” que practican algunos clubes con recursos ajenos al negocio –la expresión fue acuñada por Arsène Wenger, entrenador del Arsenal cuando, perdió la Premier de 2005 a manos del Chelsea del oligarca Román Abramóvich–, podríamos preguntarnos, de forma muy provocadora, ¿existe doping financiero en el I+D en Europa? Quizás la Unión Europea debería plantearse el diseño de políticas que incentiven el cambio estructural y cultural de algunos sistemas de innovación. Una suerte de disciplina financiera o ayudas condicionadas que vinculen la financiación europea en investigación a ciertos objetivos estructurales. De otro modo no impediremos la perversión de tener algunos sistemas de innovación nacionales subsidiados con fondos europeos sin servir al tejido productivo ni a las sociedades que los sustentan.

28/02/2018

Real Instituto el cano

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José Rosario Delgado

Venezuela es el único país del mundo, sí, del planeta, en el que cualquier anuncio sobre incremento de sueldos y salarios pone a temblar a todos los presupuestos y supuestos beneficiarios, pues de inmediato viene atrás el hiperaumento de precios que hace trizas y cenizas los ingresos del pueblo, pone de fiesta los egresos del erario y abomba las entradas extra de los funcionarios depredadores de todos los presupuestos habidos por haber de chinos, rusos, y bielorrusos.

Ilusos y difusos asalariados bailan en una sola pata cuando el populista y burlista mandamás mete sus cuatro patas en busca de una perpetua reelección que no debería darse por nada del mundo, ni de vaina, y que únicamente pretende, a troche y moche, sostener su mandato sobre bonos y monos miserables como entretenimiento abusivo y televisivo para los que a morir de hambre vamos saludemos y aplaudamos.

El régimen y sus cabecillas, ciegos, sordos, bulleros y hambreadores, saben muy bien lo que hacen y por qué lo hacen mientras una mayoría sonríe, otra llora y los demás se quedan de lo más indiferentes aguardando con esperanza inútil qué pasará con el trabajo de algunos hasta que termine de hundirse este país ya derrumbado entre los despojos de lo que una vez fue.

No hacen caso a los gritos que les lanzan interna y externamente como alerta para que paren de una vez por todas, pues el miedo del salario o el salario del miedo nada soluciona ni beneficia cuando no se puede adquirir más de tres productos con la miserable mesada que no pasa de la limosna con la que este nefasto régimen busca indulgencias al mantener sus erradas políticas de economía de guerra.

Aumento salarial inasible, dinero disfrazado de petro que sólo existen en la cabeza desquiciada de quien dice gobernar pensando sólo en mantener el poder por el poder mismo y con su empeño en tirar al despeñadero lo poco que va quedando, sin plata en efectivo ni puntos de venta que funcionen y transferencias abultadas por la usura y las trampas de quienes aprovechan esos errores para mantener sus obscenas y pingües ganancias.

Mientras al pueblo macilento, abobado y mendicante les dan caldo sin sustancia o petros que no valen nada, la dictadura y sus acólitos trúhanes de uniforme y con uniforme amasan fortunas en euros, dólares, yenes y yuanes para cuando les toque, Dios mediante, salir en volandillas a gastarlos, quién sabe dónde, pero por nada del mundo se salvarán del castigo que les viene y que se merecen porque, en algún momento, se darán cuenta o alguien les contará lo que hicieron y lo que dejaron de hacer y, por su puesto, les llegará la factura…

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Maite Rico

Además de crear ficciones memorables, el Nobel de Literatura se ha batido incansable por la defensa de la sociedad libre. Con su nuevo ensayo, ‘La llamada de la tribu’, quiere reivindicar el pensamiento liberal y rendir homenaje a siete autores que lo marcaron. Con él hablamos del liberalismo, de la ceguera de los intelectuales con los totalitarismos y de los peligros que acechan hoy a la democracia.

MARIO VARGAS LLOSA está en plena forma. Combativo, desbordante, de carcajada fácil, el premio Nobel (Arequipa, Perú, 1936) se multiplica en viajes y en frentes intelectuales, urdiendo ficciones y escudriñando realidades. Esta semana publica su ensayo La llamada de la tribu (Alfaguara), un alegato a favor del pensamiento liberal a través de siete autores que le influyeron y a los que rinde homenaje: Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-François Revel. Voces de una corriente que reivindica al individuo como ser soberano y responsable, y a la libertad como valor supremo; que defiende la democracia y la separación de poderes como el sistema que mejor concilia los valores contradictorios de la sociedad. Una doctrina que reacciona frente al “espíritu tribal” que han alimentado históricamente el fascismo, el comunismo, el nacionalismo o el fanatismo religioso. Y que quizás por eso, dice el escritor, ha sido “el blanco político más vilipendiado y calumniado a lo largo de la historia”. La llamada de la tribu es también una suerte de autobiografía intelectual del propio Vargas Llosa, de su evolución desde el marxismo y el existencialismo a la revalorización de la democracia y el descubrimiento del liberalismo.

“El nacionalismo entraña una forma de racismo y conduce a la violencia. El desvanecimiento de las fronteras es lo más progresista de nuestro tiempo”

¿Por qué el pensamiento liberal es la diana de tantos ataques? Ha sido el blanco de las ideologías enemigas de la libertad, que con mucha justicia ven en el liberalismo a su adversario más tenaz. Y eso lo he querido explicar en el libro. El fascismo, el comunismo han atacado tremendamente al liberalismo, sobre todo caricaturizándolo y asociándolo a los conservadores. En sus primeras épocas el liberalismo fue asediado sobre todo por la derecha. Ahí están las encíclicas papales, los ataques desde todos los púlpitos a una doctrina que se consideraba enemiga de la religión, enemiga de los valores morales. Creo que estos adversarios definen muy bien la estrecha relación que existe entre el liberalismo y la democracia. La democracia ha avanzado y los derechos humanos han sido reconocidos fundamentalmente gracias a los pensadores liberales.

Los autores que analiza tienen rasgos comunes, entre otros, que nadaron contra corriente. Incluso dos libros de Hayek y Ortega estuvieron prohibidos. ¿Un liberal está condenado a ser un corredor de fondo solitario? El liberalismo no solo admite, sino que estimula la divergencia. Reconoce que una sociedad está compuesta por seres humanos muy distintos y que es importante preservarla así. Es la única doctrina que acepta la posibilidad de error. Por eso insisto mucho: no es una ideología; una ideología es una religión laica. El liberalismo defiende algunas ideas básicas: la libertad, el individualismo, el rechazo del colectivismo, del nacionalismo; es decir, de todas las ideologías o doctrinas que limitan o cancelan la libertad en la vida social.

Hablando de nacionalismo, últimamente habrá pensado más de una vez en Ortega y Gasset y en sus advertencias premonitorias sobre los peligros del nacionalismo en Cataluña y País Vasco. ¿Por qué los liberales rechazan el nacionalismo? Porque es incompatible con la libertad. El nacionalismo entraña, cuando uno escarba un poco en la superficie, una forma de racismo. Si crees que pertenecer a un determinado país o nación, o a una raza, o a una religión es un privilegio, un valor en sí mismo, crees que eres superior a los demás. Y el racismo inevitablemente conduce a la violencia y a la supresión de las libertades. Por eso el liberalismo desde la época de Adam Smith ha visto en el nacionalismo esa forma de colectivismo, de renuncia a la razón por un acto de fe.

Populismo, resurgimiento de los nacionalismos, el Brexit…, ¿está renaciendo el espíritu de la tribu? Hay una tendencia que se opone a lo que yo creo que es lo más progresista de nuestro tiempo, que es la formación de grandes conjuntos que están lentamente desvaneciendo las fronteras e integrando a diferentes lenguas, costumbres, creencias. Es el caso de Europa. Esto provoca mucha inseguridad y mucha incertidumbre y una tentación muy grande de regresar a esa tribu, a esa sociedad pequeña, homogénea que nunca existió en la realidad, donde todos son iguales, donde todos tienen las mismas creencias, la misma lengua… Ese es un mito que da mucha seguridad, y eso explica brotes como el Brexit, como el nacionalismo catalán, o los nacionalismos que hacen estragos en democracias como Polonia, Hungría, incluso Holanda. El nacionalismo está ahí, pero mi impresión es que, como ha ocurrido en Cataluña, es minoritario, y la fuerza de las instituciones democráticas va a ir socavándolo poco a poco hasta derrotarlo. Soy más bien optimista.

“Los intelectuales, con una ceguera enorme, han visto siempre la democracia como un sistema mediocre, que no tenía la belleza de las grandes ideologías”

¿Cómo se puede luchar intelectual y políticamente contra esas corrientes? Hay que combatirlas sin complejos de inferioridad. Y decir que el nacionalismo es una tendencia retrógrada, arcaica, enemiga de la democracia y de la libertad, y que está sustentada en ficciones históricas, en grandes mentiras, en eso que ahora se llaman posverdades históricas. El caso de Cataluña es flagrante.

Su evolución desde el marxismo al liberalismo no es infrecuente. De hecho, es la misma que siguieron algunos de los autores que glosa, como Popper, Aron, Revel. ¿Conocer desde dentro el mecanismo totalitario actúa como revulsivo? Mi generación en América Latina despierta a la razón en un continente de desigualdades monstruosas y dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos. Para un joven latinoamericano que tenía cierta inquietud era muy difícil no rechazar esa especie de caricatura de democracia, con la excepción de Chile, Uruguay y Costa Rica. Yo quise ser comunista, me parecía que el comunismo representaba la antípoda de la dictadura militar, de la corrupción y sobre todo de las desigualdades. Entonces entré en San Marcos, una universidad nacional y popular, con la idea de que ahí debía de haber comunistas con los que vincularme. Y efectivamente, me vinculé. Ahora bien, en ese tiempo el comunismo en América Latina era el estalinismo puro y duro, con partidos subyugados a la Komintern, a Moscú. A mí me defendieron del sectarismo Sartre y el existencialismo. Yo tenía todo el tiempo discusiones en mi célula, y solo milité un año. Pero seguí siendo socialista de una manera vaga, y eso lo fortaleció la revolución cubana, que al principio parecía un socialismo distinto, no dogmático. Me entusiasmó. En los sesenta viajé a Cuba cinco veces. Y poquito a poco vino el desencanto, sobre todo a partir de la creación de las UMAP [Unidades Militares de Ayuda a la Producción]. Hubo redadas contra jóvenes que yo conocía, fue un trauma. Y me acuerdo de haber escrito una carta privada a Fidel diciéndole que estaba desconcertado, que cómo Cuba, que parecía un socialismo abierto y tolerante, podía meter en campos de concentración a “gusanos” y homosexuales con criminales comunes. Fidel me invitó a mí y a una docena de intelectuales a conversar con él. Estuvimos toda una noche, 12 horas, de las ocho de la tarde a las ocho de la mañana, oyéndolo hablar, básicamente. Fue muy impresionante, pero no muy convincente. Desde entonces empecé a tener una actitud un poco recelosa. La ruptura definitiva vino con el caso Padilla [el proceso contra el escritor Heberto Padilla, encarcelado en 1971 y obligado a una terrible autocrítica pública, que marcó el fin del idilio de importantes intelectuales con el régimen cubano]. Tuve un proceso difícil, más bien largo, de reivindicación de la democracia, y poco a poco de acercamiento a la doctrina liberal, a base de lecturas. Y tuve la suerte de vivir en Inglaterra los años de Margaret Thatcher.

El retrato que hace de Thatcher, como una mujer culta, valiente, de hondas convicciones liberales, contrasta con la imagen que se ha difundido de ella. Es una caricatura absolutamente injusta. Cuando yo llegué, Inglaterra era un país en plena decadencia. Un país con libertades, pero sin nervio, que se apagaba poco a poco dentro de ese avance del nacionalismo económico de los laboristas. La revolución de Margaret Thatcher despertó a Gran Bretaña. Fueron tiempos difíciles: acabar con las sinecuras sindicales, crear una sociedad de mercado libre, de competencia, y defender la democracia con la convicción con la que ella lo hizo, sin complejos, frente al socialismo, frente a China y la URSS, las dictaduras más crueles de la historia. Para mí fueron años definitivos porque empecé a leer a Hayek, a Popper, que eran autores a los que Thatcher citaba. Ella decía que La sociedad abierta y sus enemigos era un libro fundamental en el siglo XX. La contribución de Thatcher y de Ronald Reagan a la cultura de la libertad, a acabar con la Unión Soviética, que era el mayor desafío que había tenido la cultura democrática, es una realidad que está desgraciadamente muy mediatizada por la campaña de una izquierda cuyos logros son muy pobres.

¿Y cuál es hoy el principal desafío para la democracia occidental? El mayor enemigo hoy es el populismo. No hay nadie medianamente cuerdo que quiera para su país un modelo como el de Corea del Norte o el de Cuba, o el de Venezuela; el marxismo es ya marginal en la vida política, pero no así el populismo, que corrompe las democracias desde dentro, es mucho más sinuoso que una ideología, es una práctica a la que por desgracia son muy propensas las democracias débiles, las democracias primerizas.

La crisis bancaria de 2008, el aumento de la desigualdad han reavivado las críticas a la doctrina liberal, que de unos años a esta parte ha sido rebautizada como “neoliberalismo”. Yo no sé qué cosa es el neoliberalismo. Es una forma de caricaturizar el liberalismo, presentarlo como un capitalismo despiadado. El liberalismo no es dogmático, no tiene respuestas para todo; se ha ido transformando desde Adam Smith hasta nuestros días porque la sociedad es mucho más compleja. Hoy día hay injusticias, como la discriminación de la mujer, que ni siquiera aparecían en el pasado.

Dentro de las diferentes tendencias en el liberalismo, entiendo que la principal divergencia se deriva del mayor o menor peso que se otorga al Estado. Sí. Los liberales quieren un Estado eficaz pero no invasivo, que garantice la libertad, la igualdad de oportunidades, sobre todo en la educación, y el respeto a la ley. Pero junto a ese consenso básico hay divergencias. Isaiah Berlin dice que la libertad económica no puede ser irrestricta, porque siéndolo en el siglo XIX llenó las minas de niños. Hayek, en cambio, tenía una confianza tan extraordinaria en el mercado que pensaba que podía solucionar todos los problemas si se lo dejaba funcionar. Berlin era mucho más realista, él pensaba que, en efecto, el mercado es lo que traía el progreso económico, pero que si el progreso significaba crear desigualdades tan gigantescas, la esencia misma de la democracia quedaba perjudicada, ya no funcionaba la libertad de la misma manera para todos. También Adam Smith, al que se considera el padre del liberalismo, era muy flexible. Hombre, claro, hay deformaciones del liberalismo, yo cito el caso de economistas completamente cerrados, convencidos de que solo las reformas en el campo económico traen como consecuencia inevitablemente la libertad. Yo no estoy de acuerdo, yo creo que las ideas son más importantes que las reformas económicas. Volviendo a las caricaturas, o las trampas del lenguaje, es muy significativo el uso de la etiqueta “progresista” que en España, por ejemplo, se colocan fuerzas que defienden las dictaduras de Cuba y Venezuela. Yo creo que desgraciadamente es una contribución de los intelectuales a la deformación del lenguaje. Ellos han impregnado de prestigio el marxismo, el comunismo, como antes lo hicieron con el nazismo o el fascismo, a los que rodearon de una aureola que seduce a cierta gente joven. Los intelectuales, con una ceguera enorme, han visto siempre la democracia como un sistema mediocre, que no tenía la belleza, la perfección, la coherencia de las grandes ideologías. Fíjate que esa ceguera no es incompatible con una gran inteligencia. Heidegger, por ejemplo, quizá el filósofo más grande de la modernidad, ¿cómo pudo ser nazi? Lo mismo ocurrió con el comunismo. Atrajo a escritores y poetas de altísimo nivel que aplaudieron el Gulag. Sartre, el filósofo francés más inteligente del siglo XX, apoyó la Revolución Cultural china…

Con Sartre quiero hacer un aparte. Su obra ha envejecido mal, justificó genocidios, apoyó tiranías y convivió con los nazis mientras otros, como Albert Camus o André Malraux, se jugaban la vida en la Resistencia. ¡Y luego se dedicó a dar lecciones! ¿Por qué se le sigue venerando? Bueno, sabes que para mí fue fundamental en mi adolescencia.

Por eso le pregunto. Lo define como un gran intelectual. Era un hombre…, digamos que sus posiciones políticas estuvieron siempre equivocadas. Creo que hay una explicación probablemente muy personal y quizás demasiado psicologista, pero él no fue un resistente de verdad…, incluso aceptó reemplazar a un profesor que había sido expulsado de la enseñanza por ser judío, y aunque perteneció a un grupo resistente en el que prácticamente no hizo gran cosa, creo que nunca se liberó de ese complejo y estuvo el resto de su vida haciendo esfuerzos, algunos grotescos, para merecer el nombre de progresista y revolucionario. Una necesidad que fue muy generalizada en su época: los intelectuales querían dar prueba de progresismo porque era lo que se esperaba de ellos. Entonces se equivocaron monstruosamente y contribuyeron muchísimo a dar esa especie de aura al comunismo, como antes al nazismo. Del Tercer Mundo, ya ni hablamos. Si tú en América Latina en los años sesenta no eras un intelectual de izquierdas, simplemente no eras un intelectual. Se te cerraban todas las puertas. Había un control de la cultura por parte de una izquierda muy sectaria, muy dogmática, que deformaba profundamente la vida cultural. Creo que eso ha cambiado considerablemente.

“Si comienzas a juzgar la literatura en función de la ética, no solo quedaría muy diezmada, es que desaparecería. La literatura y la moral están reñidas”

También ha ocurrido en Europa. Sí, claro. Aunque en Inglaterra, cuando yo vivía allí, había intelectuales que daban la batalla, que salían a enfrentarse, que no tenían complejos de inferioridad, y aquello me ayudó muchísimo a ser más honesto conmigo mismo.

Es que en muchos casos es un problema de honestidad intelectual. Élites que defienden modelos que jamás soportarían... Así lo creo. Bertrand Russell, por ejemplo, defendió causas muy nobles, y fue una persona admirable en muchas cosas, y al mismo tiempo defendió cosas horrendas, y se dejó manipular por una izquierda que no tenía ningún respeto por sus obras, por sus ideas, que ni siquiera lo había leído. ¿Cómo te explicas esa contradicción? Por desgracia, la inteligencia no es una garantía de honestidad intelectual. Isaiah Berlin, sin embargo, creía que era imposible disociar la grandeza intelectual o artística de la rectitud ética. Que talento y virtud van unidos. No, no es verdad. Si fuera así, no se darían esas contradicciones tan flagrantes que hemos visto alrededor nuestro… Heidegger no hubiera muerto con su carné del partido nazi, Sartre no hubiera defendido la Revolución Cultural china, ni declarado, como hizo, en 1946, a su regreso de Moscú: “La libertad de crítica es absoluta en la URSS”… Pero ese no es el caso de ninguno de los intelectuales que yo menciono en el libro. Ellos creen que la moral es inseparable de la política. Y que hay que estar dispuesto a corregir y a aprender de los errores. En eso insiste mucho Popper.

Este debate ha cobrado actualidad. Estamos viendo en el cine, por ejemplo, cómo se condena al ostracismo la obra de creadores acusados de actos deplorables (con o sin pruebas): Polanski, Woody Allen... Y en literatura, Gallimard ha decidido no publicar los panfletos antisemitas de Céline. Estas prohibiciones son estúpidas.

¿Debe respetarse la obra de un canalla? No solo debe respetarse. Debe publicarse. Si tú comienzas a juzgar la literatura en función de la moral y de la ética, la literatura no solo quedaría muy diezmada, es que desaparecería… No tendría razón de ser. La literatura expresa aquello que la realidad se empeña en ocultar por distintas razones. Nada estimula tanto el espíritu crítico en una sociedad como la buena literatura, además de la belleza que significa el placer que te produce. Pero la literatura y la moral están reñidas, son enemigas, y hay que respetar la literatura si tú crees en la libertad. Que haya escritores demoniacos, desde luego, hay muchísimos, que no son para imitarlos, pero sí para aprender de ellos. El marqués de Sade está lleno de horrores, escribió las cosas más atroces y al mismo tiempo pocos escritores se han adentrado con tanta profundidad en las complejidades de la mente humana, del mundo de los deseos y los instintos. Y Céline fue un miserable por apoyar a los nazis y por su racismo, sin duda, y al mismo tiempo fue uno de los más grandes escritores modernos. Yo no creo que haya en la Francia moderna, después de Proust, ningún escritor tan original ni tan grande como Céline. Yo he leído sus dos grandes novelas dos o tres veces, y son obras maestras absolutas. Dentro de su pequeñez, de su visión tan mediocre del ser humano, expresó una realidad no solamente de la sociedad francesa, sino de todas las sociedades sin excepción.

¿La corrección política puede amenazar la libertad? La corrección política es enemiga de la libertad porque rechaza la honestidad, es decir, la autenticidad. Hay que combatirla como una desnaturalización de la verdad.

Recientemente hemos descubierto las fake news como si fuera algo nuevo. Pero en El conocimiento inútil, Jean-François Revel describe cómo, en los años ochenta, la URSS dio la gran batalla de la desinformación en Occidente, en la que participaron intelectuales, por supuesto, y medios de comunicación, con coberturas sesgadas y campañas contra dirigentes conservadores. Ahí nacieron los grandes bulos… Palabras nuevas para realidades muy antiguas. En el caso de la desinformación, de la manipulación, el comunismo tuvo una habilidad diabólica para desnaturalizar las cosas, para desprestigiar a figuras honestas, para encubrir las mentiras con falsas verdades que al final prendían y sustituían a la realidad.

La URSS cayó, pero ahora llega desde Moscú una nueva forma de injerencia cibernética en las elecciones de EE UU, en Cataluña, en las campañas electorales de México y Colombia... Lo que hay es una revolución tecnológica que está sirviendo para pervertir la democracia más que para fortalecerla. Es una tecnología que puede ser utilizada para fines muy diversos, pero de la que están sacando provecho los enemigos de la democracia y de la libertad. Es una realidad a la que hay que enfrentarse, pero desgraciadamente yo creo que todavía la respuesta es muy limitada. Estamos como desbordados por una tecnología que se ha puesto al servicio de la mentira, de la posverdad, y que puede llegar a ser, si no atajamos ese fenómeno, profundamente destructor y corruptor de la civilización, del progreso, de la verdadera democracia.

25 de febrero de 2018

El País

https://elpais.com/elpais/2018/02/15/eps/1518713349_374841.html?id_exter...

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Con voz propia

Alentadora esperanza anuncio de Mesa de Unidad Democrática (MUD) de conformar Frente Amplio Nacional (FAN) para combatir “simulacro ilegítimo de elección presidencial” convocado por la fraudulenta Constituyente, para 22 de abril.

Entre puntos claves resalta objetivo claro que es superación de la actual tragedia social y el cambio del régimen; iniciar de inmediato campaña para que se den verdaderas elecciones este año, como único camino para salir de penurias que azotan al país; convocar a sectores sociales a integrarse en dicho FAN y la promesa de iniciar discusión y consulta de propuestas en el territorio del Programa de Gobierno de Unión y reconstrucción nacional. Hasta ahora puro blablá.

Pese a disputas internas, la mundialmente rechazada por narco dictadura, picó adelante y a través del “capitán” Maldado Cabello (MC), mandamás del PUSV y representativo de la política militar, anunció adelanto de elecciones parlamentarias para eliminar al legítimo Poder que el pueblo otorgó a la Oposición con casi 8 millones de votos. Eso le dio dos terceras partes del parlamento.

“Tenemos Poder Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral trabajando todos los días, pero el Poder Legislativo no hace nada” -razona MC.

Nicolás Maduro (NM), no se queda en la cola, que como humillante política hace padecer al pueblo militarmente condenado al hambre (el camarada Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa maneja el suministro de alimentos).

“Este 22 de abril vamos a elecciones llueva truene o relampaguee, con MUD o sin MUD, y el pueblo participara en ellas como una gran fiesta electoral. Propongo que se sume las elecciones de todos los consejos legislativos de los 23 estados y 335 municipios.

Sin ningún escrúpulo reconoce que dará el narco tráfico desgobierno un golpe de estado.

Oportunistas y subsidiados (y los dos a la vez) le hacen juego al castro comunista régimen.

Para consolidar la magaelección trajeron de su privilegiada asistencia médica en Brasil a la presidenta del CNE, Tibisay Lucena (los maltratados centros de salud de Venezuela están reservados para los no enchufados). Ella remite al estudio la elección de poderes diferentes al Presidencial.

El rector Luis Emilio Rondón subrayó que un proceso como el que se plantea "es inviable".

Javier Bertucci, Pastor evangélico que aparece en lista de los Panamá Papers, se adelantó en divulgar su candidatura presidencial del movimiento Esperanza por el Cambio, Y Reinaldo Quijada, del partido Unidad Política Popular 89 quien se dijo opositor a NM pero fiel defensor del proceso revolucionario, fue el primero en presentar su candidatura al CNE.

Claudio Fermín declinó sus aspiraciones presidenciales.

Al inicio MUD anunció no participar mientras no estén garantizadas condiciones para transparencia del proceso. Criticaron que exgobernador de Lara y presidente de Alianza Progresista, Henri Falcón, sopesara si se inscribe o no ante el CNE. Pero sorpresa mayor, AD al igual que Copei, al cual Eduardo Fernández le rechazó postulación y el MAS, registró nombres de quienes postulen candidatos.

En posición antipostulativa aparecen PJ, VP, UNT, LCR, PV, ABP, BR, Puente.

Se comenta que denominados adversarios se reúnen con el régimen para negociar aplazamiento del calendario electoral.

“El régimen dispuesto a conceder la limosna de unos días más siempre y cuando cuente con algún candidato que les convalide su simulacro electoral”, dijo Andrés Velásquez (LCR). Mientras tanto incrementa el hambre, pobreza, hiperinflación y ausencia de medicamentos.

Advertido que Comunidad internacional no reconocerá resultados de comicios. Ya lo manifestaron Unión Europea, OEA y 14 países del Grupo de Lima

Al MARGEN. El sirio-libanes Tareck Zaidan El Aissami Maddah, preparado para sustituir a NM, le siguió en el engaño al anunciar el 16-01-2018 retomar esquema de precios de diciembre y resaltó que no permitirá ningún precio especulativo.

jordanalberto18@yahoo.com.

 2 min


Gustavo Coronel

En mis momentos de profundo desaliento por la suerte de mi querido país, Venezuela, imagino los escenarios más macabros, lamentablemente no sin cierta base factual. Uno de ellos está relacionado con las elecciones pautadas por el narco-régimen de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, los hermanitos Rodríguez, Tibisay Lucena y otros hampones de la narco-dirigencia chavista, el cual se desarrollaría, más o menos, de la siguiente manera:

  1. El narco-régimen ya ha comprendido que no puede continuar en el poder, al menos de manera visible. La presión internacional ha crecido significativamente y amenaza con intervenir directamente en el país, lo cual marcaría no sólo el final del narco-régimen sino lo más temido por el hamponato chavista: el enjuiciamiento y prisión para los miembros principales de la mafia. La magnitud de los crímenes ha sido tal que este enjuiciamiento sería casi imposible de evitar
  2. Por otra parte, el narco-régimen se ha dado cuenta de que le resulta imposible seguir gobernando a un país destruido e internacionalmente aislado, manejado por un régimen despreciado, sin fuentes suficientes de ingreso y, si los hubiera, sin una administración capaz y, además, llena de ladrones. Venezuela está material y espiritualmente quebrada. Por lo tanto, piensa la “alta” dirigencia de la mafia, lo ideal es traspasarle a alguien esta misión imposible y, al mismo tiempo, poder quedar impunes ante la justicia y hasta ante la historia
  3. ¿Cómo lograr este acto, el cual sería de increíble habilidad, solo comparable a los mejores magos que sacan un camello de un sombrero? Este terrible dilema consumió largas horas de diálogo entre los tutores cubanos y la “inteligencia” narco-chavista. Y, de repente, alguien, quizás el pedófilo Merentes, conocido por sus brillantes argucias, tuvo una inspiración y gritó en la mesa: FALCOOOON! , lo cual sonó – a los oídos de los cansados narco-chavistas – como el grito de TIERRA dado por Rodrigo de Triana hace casi 500 años.
  4. Por supuesto, dijeron todos, FALCOOOON! Vamos a hablar con Falcón. Falcón siempre ha sido uno de los nuestros. Su corazoncito es rojo, rojito. Además, añadió el asistente cubano, sentado a la derecha de Jorge, Henri se parece a Chávez físicamente. Trae a la mente, de manera sub-liminal, el recuerdo del líder intergaláctico.
  5. Hablar con Falcón fue fácil, ya que Falcón estaba deseoso de hablar con ellos. Falcón también se parece a Chávez en la desmesurada ambición de poder y en su creencia de que está destinado a grandes cosas, tal como lo creía el autor del desastre. Hablaron. A la derecha de Falcón, estaba siempre sentado el tan talentoso como inescrupuloso Eduardo Semtei, el del 28, el 28…. El Luis Miquilena de Falcón.
  6. Lo importante ya se había logrado, que Falcón hablara de “negocios” con el narco-régimen. Y, aunque no estuvimos presentes en esa mesa imaginada, podemos presumir sobre la esencia del arreglo. Mediante la puesta en escena del 22 de Abril sucederían cuatro cosas: la primera, que Maduro sería electoralmente derrotado por Falcón. De eso se encargaría Tibisay, junto con la empresa a ser utilizada, a cargo de Jesse. La segunda, que el Presidente electo Falcón, como gran demócrata, pediría ayuda financiera internacional para sacar al país adelante. Tercero y lo más importante: que los cabecillas del narco-régimen serían respetados, en aras de la convivencia nacional, de los sentimientos de “grandeza” del pueblo venezolano, reacio a la venganza. Cuarto, que las relaciones con La Habana se mantendrían con un perfil más bajo, para no asustar a nadie, pero esencialmente de la misma manera que bajo el actual narco-régimen.
  7. Este es un escenario que tendría muchas probabilidades de tener éxito. La oposición doméstica se encuentra tan fracturada que las voces de protesta iniciales podrían ser efectivamente acalladas por la propaganda oficial. María Corina, Leopoldo, Antonio, Diego, Henrique y Enrique Aristeguieta Gramcko serían llamados mezquinos al protestar contra la farsa. La oposición foránea tendería a desaparecer, ya que se habría obtenido una transición incruenta en Venezuela y el Presidente electo Falcón daría muestras de las mejores intenciones, según rezarían los comunicados oficiales de los gobiernos de la región. El Secretario General de la ONU se manifestaría “muy complacido”. El Papa se sentiría aliviado. Hasta se hablaría de remplazar a Almagro en la OEA. Quizá Zapatero sería nominado para el premio Nobel de la Paz.
  8. Pero…… Este es también un escenario que tendría muchas probabilidades de venirse abajo estruendosamente. El pueblo comprendería la vil maniobra. Los líderes venezolanos genuinos (Timoteo, Claudio, Rosales, favor abstenerse) se irían a la calle, junto a los miles de venezolanos indignados por tanta superchería. USA, Canadá y la Unión Europea desconocerían al Presidente Falcón. El Secretario General de la ONU se manifestaría “muy preocupado”. El Papa guardaría un discreto silencio pero la Conferencia Episcopal venezolana estaría en la primera línea de la protesta. El Grupo de Lima llamaría a una reunión súper-extraordinaria para debatir la situación venezolana. Zapatero tendría que salir corriendo, en interiores, para tomar el avión de regreso a La Habana. Almagro denunciaría la farsa en la OEA.

¿Se montará esta farsa en escena? La mejor manera de impedir que se concrete es denunciar su posibilidad. Hasta ahora, todo parece indicar que la están montando en firme. Las candidaturas de Maduro y de Falcón ya se han registrado ante Tibisay y hay guiño de ojos entre los representantes de ambos grupos. Los estrategas Cubanos esperan que Venezuela, una vez más, guarde silencio ante la farsa. Hay optimismo en el campo del narco-régimen. Todo parece estar preparado.

Si este fuera su despropósito habría que darles con todo.

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En estos días tristes y grises del acontecer histórico venezolano, por cuanto no se vislumbra la salida del intrincado laberinto donde nos encontramos; pues no hay ideas, no hay líderes, el país es un caos, un enredo, un desconcierto, no hay proyectos, no hay intelectuales identificados con los clamores del pueblo, no hay dirigentes obreros con fuste revolucionario, las Fuerzas Armadas están totalmente politizadas, la corrupción ha alcanzado niveles astronómicos, la hiperinflación crece exponencialmente, el culto a la personalidad se ha convertido en una política de estado, la diáspora venezolana está abandonando masivamente el país bajo la mirada indiferente del gobierno, la juventud esta anestesiada, dormida, cansada, los viejos están luchando solos contra sus propias enfermedades: los guarapos caseros han sustituido a los antibióticos de amplio espectro, el ajo a los antihipertensivos y la fe en el “Mentol Davis” hace milagros.

Pero lo que si hay, amigo lector, es mucho rencor, mucho odio, mucha intolerancia, mucha incertidumbre, mucha trapisonda, mucha propaganda política llena de vacío, mucho miedo, mucha crispación, mucha creencia generalizada e ingenua de que nuestro problema será resuelto por la comunidad internacional, mucha pobreza y muchas necesidades sentidas insatisfechas….

Ahora bien, ante tal situación: ¿Qué hacer?

Presumo, que la única salida que nos queda a los venezolanos para superar tremenda crisis, es la reconciliación alrededor de un proyecto de país elaborado por los diferentes sectores que conforman la sociedad venezolana y de acuerdo a la capacidad laboral, técnica, e intelectual de cada uno de sus integrantes.

Este proyecto de país debe contemplar la lucha constitucional y electoral por el poder político, la creación de la Universidad Autónoma, Agropecuaria Técnica e Industrial de Venezuela para que de ella egresen los jóvenes obreros, peritos, técnicos y tecnólogos que el país vaya necesitando en base a un proceso de planificación ascendente que haya programado el desarrollo armónico y proporcional de la nación venezolana.

Así como también debe contemplar la creación de la Universidad Central de las Fuerzas Armadas Venezolanas, para que de sus aulas egresen los jóvenes oficiales y suboficiales que luego se incorporarán al Ejército Venezolano el cual estará conformado por solo tres componentes: Ejército Terrestre, Ejército Aéreo y Ejército Naval. Y de esta manera, sentar las bases para diseñar un gran proyecto de país viable, posible y sin neurofecalomas históricos que tanto daño le han causado a la República. Solo así, saldremos de este laberinto hasta que poco a poco se vaya convirtiendo en un mal recuerdo.

Finalmente, rememoremos por un instante la recomendación del Padre de la Patria: “Únanse o la anarquía los devorará”.

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En los libros Estado Delincuente (2013) y El Gran Saqueo (2015) definimos al régimen de Venezuela como una kakistocracia (gobierno de los peores) y una cleptocracia (gobierno de ladrones). Es un poder grandote y glotón que dice que todo lo controla y al final, como el dicho aquel: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Estamos en una anarquía total, producto de la incapacidad, la improvisación, la violencia y la corrupción.

La casta que desgobierna a Venezuela se sirvió de la mentira para llegar al poder y la sigue utilizando, sin vergüenza ninguna, para continuar en él.

Si antes fue la promesa incumplida de la soberanía alimentaria, donde a nadie le faltaría comida, o los medicamentos al alcance de todos, o el saneamiento del río Guaire donde todos se podrían bañar, pasando por centenares de ofertas engañosas, ahora es el Petro: supuesta criptomoneda que prácticamente sustituiría al hiper-devaluado bolívar “fuerte”.

El nuevo engaño pretende burlar las sanciones económicas y financieras de EEUU y Europa contra Maduro y el entorno cívico-militar que se ha enriquecido a costa de la destrucción del país y del hambre de millones de venezolanos.

La última manipulación de Maduro es que todos los venezolanos tendrán acceso a los petros, que estarán respaldado por el petróleo enterrado en la Faja del Orinoco o los metales preciosos del Arco minero, que cada petro valdrá lo que cueste un barril de petróleo, y que al final, los petros se podrán canjear por dólares y euros, todo lo cual es falso.

El Petro ni es una criptomoneda ni es legal. Economistas y expertos nacionales e internacionales han descartado que el Petro sea una criptomoneda: al estar supuestamente respaldado por las reservas de petróleo de la Faja del Orinoco y los minerales del denominado Arco Minero, como ha anunciado Maduro, se trataría de un título de deuda, un intento ilegal para obtener pagos por adelantado por la eventual venta de las reservas de petróleo del país. En un acuerdo aprobado por unanimidad, la Asamblea Nacional declaró la nulidad del Petro y denunció que su utilización es ilegal porque viola el artículo12 de la Constitución que establece que los yacimientos mineros y de hidrocarburos de la República son inalienables.

Sin embargo, el cacareado respaldo del Petro con las riquezas mineras de Venezuela tampoco está claro. En ninguno de los varios, deficientes e improvisados white papers o papeles técnicos del Petro, ni en castellano ni en inglés, se especifica esa garantía. Por el contrario, el único respaldo claro del Petro es el Bolívar, como se expresa literalmente en la Sección 5 del último papel técnico publicado, donde se presenta la fórmula para calcular los bolívares equivalentes al Petro, según la tasa de cambio oficial DICOM.

La conclusión es sencilla, como dice el economista Alexander Guerrero: “el Petro respaldado por el Estado, tendrá que cargar bolívares arbitrados a la tasa de cambio oficial, que es la octava parte del precio del dólar paralelo”. En pocas palabras: El Petro es un Bolívar, y tendrá el mismo destino de éste.

Que el Petro pudiera tener el valor de un barril de petróleo es otra falsedad. Es obvio que las reservas enterradas en la Faja del Orinoco valen mucho menos que un barril de petróleo ya extraído o en producción.

El fraude que gravita en torno a la “clepto-moneda” de Maduro, queda confirmado con la opacidad con la que se realizó la ICO (Oferta Inicial de Moneda, por sus siglas en inglés). Expertos en criptomonedas han desmentido a Maduro y aseguran que el Petro no recaudó los anunciados 735 millones de dólares en la preventa del 20 de febrero. Se basan en el hecho de que en el histórico de transacciones del Petro en NEM (la plataforma gratuita y de acceso público que finalmente se utilizó) no aparecen transacciones que confirmen esa cantidad.

Igualmente, es totalmente incongruente desde el punto de vista político, que luego de tanta retórica y discursos contra el “imperio” ahora el régimen de Maduro pretenda atraer como inversionistas del Petro precisamente a fondos de EEUU como el denominado Pantera, tal como lo anunció el superintendente Carlos Vargas.

Por decir lo menos, resulta bastante improbable que los petros puedan intercambiarse al final por dólares o euros, vistas las sanciones internacionales que pesan sobre el país. Al final, cualquier intercambio de criptomoneda por dinero fiduciario tiene que pasar por los bancos y éstos no están dispuestos a ser penalizados por el Departamento del Tesoro de EEUU o las autoridades europeas.

El rasgo anti-ecológico de la producción de cripto-activos, aumenta las incongruencias del Petro. Una de las muchas pruebas de que estamos frente a una nueva estafa de Maduro, es que, la creación de criptomonedas a través de redes de los denomimados mineros, precisa de inmensas cantidades de energía eléctrica, cuestión que obviamente no existe en Venezuela. Los constantes apagones en todo el territorio nacional, se deben a la falta de mantenimiento, la incapacidad y la corrupción de la mal llamada emergencia eléctrica, que llevó al colapso del servicio.

Maduro ha dicho que el Petro se usará en cualquier intercambio financiero de los ciudadanos con el Estado venezolano y viceversa, desde pagar impuestos y gasolina hasta las nóminas de los empleados públicos y las pensiones.

Ofrecer el Petro a los venezolanos como solución para la escasez de alimentos y medicinas y la hiperinflación es otra burda y despiadada manipulación. El petro, al estar respaldado por el bolívar, correrá la misma suerte.

Decir que sólo tendrán acceso al Petro, los portadores del denominado carnet de la Patria (equivalente a ser miembro del Psuv o más bien de Somos Venezuela, como lo asomó el superintendente) es otra prueba más de la discriminación política que el régimen ejerce contra la mayoría de los venezolanos.

Lo cierto es que no creemos que el Petro tome la calle. Para empezar, el régimen debe crear la plataforma tecnológica y el ecosistema necesario, cuestión que vista la improvisación e incapacidad con la que arrancó la preventa, luce muy lejano. Proyectos de criptomonedas que se iniciaron con mayor planificación y seriedad tardaron meses y hasta años en ver la luz.

Los embustes y la corrupción de Maduro han conducido al país a un desastre total. Llegó la hora de un gran frente de unidad nacional, que con el apoyo de la comunidad internacional, exija la apertura del canal humanitario y la convocatoria de elecciones libres y democráticas para finales de este año, tal y como lo prevé la Constitución; con un nuevo CNE, sin inhabilitados, ni perseguidos, ni presos políticos.

Solo con una verdadera unidad y la fuerza de todos, lograremos los cambios necesarios para el inicio de una transición hacia la mejor Venezuela.

27 de febrero de 2.018

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