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Opinión

Moises Naim

¿Cómo se sentirían los españoles si un Gobierno con propensiones autoritarias convoca unas elecciones adelantadas en las que los partidos opositores están invalidados, sus principales dirigentes están presos o exiliados y el árbitro electoral es un ente controlado por el presidente que busca ser reelecto? Para ser más concreto, ir a unas elecciones que se celebrarán dentro de unas semanas y en las cuales el PSOE está invalidado, Pedro Sánchez está preso y Albert Rivera, en el exilio.

Eso sería inaceptable. Y, seguramente, eso lo sabe el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, esa es la propuesta que Zapatero quiere que acepte la oposición venezolana.

Cuando decidieron negociar con el régimen de Nicolás Maduro su participación en las próximas elecciones, los grupos opositores tenían unos objetivos muy concretos: que se organizaran unos comicios presidenciales transparentes, libres y competitivos; que se liberara a todos los presos políticos; que se restituyeran los derechos políticos a los candidatos opositores arbitrariamente inhabilitados; que se reconociera la Asamblea Nacional elegida por el pueblo y, lo más importante, que se atendiera la crisis que está diezmando a los venezolanos. Nada de eso resultó aceptable para el Gobierno de Maduro

Y eso lo sabe Zapatero.

Todos los sondeos de opinión muestran que la mayoría de los venezolanos no quiere que Nicolás Maduro siga siendo su presidente. Y la gran mayoría desea que la salida del actual régimen sea democrática y sin violencia. ¡Quieren votar! Pero no en elecciones donde las trampas y los trucos garanticen la continuidad de este Gobierno. El Consejo Nacional Electoral es el árbitro, en teoría independiente, que está a cargo de garantizar la pulcritud de las elecciones. En la práctica es, desde hace casi dos décadas, un desvergonzado y transparente apéndice del Gobierno.

Eso lo sabe Zapatero.

La gran mayoría de los medios de comunicación están controlados directa o indirectamente por el régimen, que los usa como un potente instrumento de propaganda. También son la fuente de constantes e inmisericordes ataques a la oposición, a la cual no se le permite el derecho de réplica o la rectificación de las infamias que diariamente diseminan los órganos del Estado. Eso lo sabe Zapatero.

El Gobierno no ha permitido la presencia de observadores internacionales neutrales y cualificados en ninguna de las elecciones que ha habido y en las que están por venir. Eso también lo sabe Zapatero.

Más aún, los líderes de la oposición más populares, competentes y electoralmente competitivos están presos, han sido inhabilitados por jueces leales al Gobierno o han debido huir al exilio. Y sí, eso lo sabe Zapatero.

A los 28 años, David Smolansky fue electo alcalde de El Hatillo, una zona adyacente a Caracas. El alcalde más joven en la historia de Venezuela llevó a cabo una gestión exitosa y supo sobreponerse a las más burdas maniobras del Gobierno para hacerlo fracasar. La popularidad y el éxito de Smolansky resultaron intolerables para Maduro y sus esbirros. El joven alcalde fue acusado por el Tribunal Supremo de Justicia, otro apéndice del Gobierno, de no reprimir con violencia las protestas pacíficas que ocurrieron en su jurisdicción. Fue inmediatamente destituido y se ordenó su arresto y traslado a una cárcel donde rutinariamente los presos políticos son torturados. Smolansky se negó a entregarse y estuvo 35 días en fuga. Finalmente, se lanzó a un arriesgado periplo por el sur de Venezuela que le permitió entrar a Brasil por la ruta de la selva. En un gesto que les honra, las autoridades brasileñas lo acogieron. Hoy el joven político vive en el exilio y sueña con volver a trabajar por Venezuela. El de Smolansky no es un caso aislado. Otros 12 alcaldes han sido arbitrariamente destituidos, y la mitad de ellos han sido encarcelados y maltratados.

Y, por supuesto, todo esto lo sabe Zapatero.

Hace pocos días, el exjefe del Gobierno español participó junto con Pablo Iglesias, el líder de Podemos, en un acto de apoyo a Evo Morales, el presidente de Bolivia. Morales lleva doce años en el poder y aspira a un cuarto mandato. La Constitución boliviana no contempla esa posibilidad: un presidente solo puede permanecer en el cargo dos periodos consecutivos. En 2016 Morales convocó un referéndum nacional para eliminar esa limitación. Lo perdió. Sin amilanarse, el presidente apeló entonces al Tribunal Constitucional, cuyos magistrados no tuvieron problema alguno en decidir que Morales puede postularse una vez más a la presidencia de Bolivia.

La conducta de Evo Morales no merece el aval y el aplauso de un demócrata.

Y Zapatero lo sabe.

Twitter @moisesnaim

25 feb 2018

El País

https://elpais.com/elpais/2018/02/24/opinion/1519491858_220756.html

 3 min


Tengo una vecina que se la pasa expresando su amor por el presidente Maduro ("nunca Venezuela tuvo uno mejor") y que le encanta aguardar largas colas frente a supermercados por si aparecen productos subsidiados –todos los días anda en eso—, porque es divertido conocer y hablar con los que están ahí. La gente le saca el cuerpo, convencida de que no está bien. Vive aislada del mundo, en una burbuja de fantasías alimentada a toda hora por su amado presidente, a pesar de que sus vivencias diarias le gritan a todo pulmón que las cosas no dejan de empeorar. Pero es sorda a lo que se niega a escuchar.

A nivel nacional, esta burbuja se fue construyendo desde los primeros días de la presidencia de Chávez. Cual película de terror, se fue extendiendo poco a poco una emanación rojiza de retórica y simbología comunistoide que fue suprimiendo al mundo tal cual es. No obstante, Chávez todavía mantenía suficiente conexión con el mundo real como para saber navegar exitosamente las aguas turbulentas que le tocó enfrentar. A pesar de su discurso ideologizado, hacía referencia a hechos de la vida real en términos reconocibles por el común. De ahí su conexión con la gente y su capacidad de movilizarla en torno a sus objetivos de política, …siempre que el precio del petróleo le sonriera. Esa situación ha cambiado para peor con Maduro.

En la medida en que ha tropezado con crecientes dificultades, Maduro, en vez de asesorarse con quienes podían ayudar a superarlas, ha preferido huir hacia adelante, refugiándose en ese mundo de fantasías para evadirlas. Construyendo sobre la idea del enemigo externo que le legó su mentor, todos sus tropiezos tiene explicación en conspiraciones contra él y la “revolución”, porque en (su) realidad, las cosas no podían estar mejores: tenemos patria y estos carnavales fueron estupendos, bla, bla, bla….

Si fuera simplemente otro caso para el siquiátrico, se podía pasar por alto. Pero ese señor está hoy al frente de la maquinaria del Estado. Inventa la estupidez de una “guerra económica”, y se aferra a ella cual salvavidas en el hundimiento del Titanic, mientras sus compatriotas --por culpa suya--se precipitan desasistidos al fondo, muertos de hambre, sin medicinas y ahítos de servicios públicos que le permitiesen sobrevivir con cierta dignidad a sus falencias.

Destruye a la iniciativa privada, a PdVSA y al sistema hospitalario y educativo, y somete a la población a todo tipo privaciones, a cuenta de un discurso que le obnubila ante la tragedia o que, en todo caso, le provee las escusas para ignorarla. Exhalando odios, ha ido alimentando una secta de fanáticos, cada vez más reducida pero cada vez más exaltada y violenta. Es esta el “pueblo” ante el cual se congratula Maduro. Los demás –la inmensa mayoría de los venezolanos—no existimos o somos “apátridas”. Y no es que él y los suyos crean sus propios disparates; es que éstos constituyen un refugio obligado –el único que les queda—ante un mundo que se les pone cada vez más chiquito.

La plétora de clichés con los que escamotea la vida, opera como un bálsamo que alivia conciencias y lava culpas por los terribles sufrimientos urdidos sobre los venezolanos. En tal sentido, la burbuja ha mostrado ser sumamente tóxica, pues la enajenación del mundo real que provoca lo insensibiliza ante la inusitada crueldad conque desprecia los sufrimientos in crescendo de los venezolanos. Persiste, impertérrito, en sus funestas políticas. Que la pobreza por ingresos llegó al 87% de los hogares en 2017 –48,4% en 2014—y un 61,2% viva en pobreza extrema según la encuesta de las universidades (Encovi), le tiene sin cuidado. Represión, terrorismo judicial --como el aplicado al dirigente sindical (chavista, de paso) que alertó sobre el colapso del sistema eléctrico—, ejecuciones extra-judiciales y desidia constituyen su respuesta de paz y amor ante las protestas.

Pero además, las emanaciones de la burbuja rojiza envenenan mentes, provocando conductas suicidas. Al ganar las fuerzas democráticas la mayoría en la Asamblea Nacional, en vez de intentar reconstruir su apoyo buscando convivir provechosamente con el Legislativo, Maduro buscó su eliminación, primero con decisiones tramposas del tsj partidista que le anulaban potestades, luego con las decisiones 155 y 156 que usurpaban sus funciones y, finalmente, con la designación, por medios fraudulentos, de una “asamblea constituyente” que se arrogó poderes supraconstitucionales para desplazarla.

Estos atropellos al orden constitucional y a los derechos civiles y políticos de los venezolanos le ha ganado a Maduro y los suyos sanciones cada vez más fuertes que, en la práctica, los ha convertido en reos de la justicia internacional. Ahora no se le ocurre mejor huida que la de convocar unas elecciones anticipadas para la presidencia en condiciones en las que sólo él puede ganar, para precipitar aún más su precaria base de sustento.

Todos los países democráticos de importancia para Venezuela han manifestado que desconocerán los resultados de semejante farsa. La oposición democrática impugna tales comicios y anuncia que va a luchar por distintos medios para conquistar la realización de unas elecciones verdaderamente pulcras y justas. Variadas organizaciones de la sociedad civil la rechazan. Pero, en vez de disipar las presiones que se acumulan en su contra ofreciendo concesiones que le hubiesen permitido negociar en República Dominicana unos comicios reconocidos internacionalmente, Maduro cierra la válvula de escape.

Pensemos por un instante que sigue adelante como hizo con la asamblea “constituyente” y –no cabe duda—resulta ganador en su sainete. ¿Qué le espera? El pueblo –el verdadero, no su secta—no se lo va a reconocer, mucho menos la comunidad internacional. ¿Y la gobernanza? ¿Y qué tal si procede con el ex abrupto de incluir a la Asamblea Nacional en unas “mega-elecciones” para “renovar” todos los poderes y hace que la “constituyente” fraudulenta lo convalide?

Como señala el jurista Carlos Ramírez López en artículo reciente en El Nacional[1] el Estado Venezolano quedaría acéfalo ante el mundo democrático y sus supuestos regentes sin protección alguna ante las pesquisas de la Corte Penal Internacional y/o las prosecuciones anti-drogas y en contra del lavado de dinero de la Justicia de EE.UU. y de la UE. ¿Qué presidente va a aceptar reunirse con Maduro para acordar acciones de beneficio mutuo? ¿Los suyos podrán salir de Venezuela? ¿En qué país van a disfrutar de sus millones de dólares?

Desde luego, la avaricia ciega. Mafias enquistadas en el aparato del Estado han ido inflando la burbuja rojiza, nunca satisfechos con lo apropiado, en la medida en que lo destruyen cual parásitos. Creen encubrir, con ello, sus fechorías, a cuenta de “revolucionarios”. Es demasiado el dinero mal habido del cual se han apoderado y harán cuanta trampa haga falta para quedárselo, así el país y sus habitantes se estén cayendo literalmente a pedazos. El fin justifica los medios.

Las bayonetas pueden pinchar la burbuja y precipitar a sus moradores a la tierra dura y rocosa. Lamentablemente, su envoltorio tóxico sirve hoy para “legitimar” la complicidad de algunos militares con el régimen de expoliación instaurado, sobándoles el ego a cuenta de “herederos de Bolívar” y campeones del pueblo-secta, y absolviéndolos de sus desmanes contra la población. ¿Hasta cuándo van a seguir cayéndose a embustes cuando el mundo real se les encoge peligrosamente? ¿Es que no les importa nada la hambruna de sus compatriotas? ¿De qué fibra están hechos?

Fiel a su naturaleza fascista, Maduro huye instintivamente hacia la confrontación final. En la medida en que se siente más acorralado, más se radicaliza, La política es, para él, una guerra. Pero como enseña la película “La caída”, sobre los últimos días de Hitler, incluso con el poderío militar y económico de la Alemania nazi, la realidad se impone al final –violentamente en el caso alemán—sobre la fantasía.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com.

[1] http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/orden-captura-contra-nico...

 6 min


José Rosario Delgado

Curioso que este presidente y su gobierno, tan entusiastas como son con la degeneración y degradación del género, no hayan creado simultáneamente el criptomonedo el Petro y la criptomoneda la Petra. El Petro, paradójicamente, se fundamenta en un barril de petróleo, mientras que la Petra se sustenta sobre una rama de esperanza floreando a las orillas de un barranco de ilusiones con vértigo de ofertas y promesas incumplidas que no se cumplen ni se cumplirán nunca dada la naturaleza de este régimen bribón, truhán.

Mientras al Petro la dictadura le augura un futuro de “potencia” monetaria mundial, a la Petra se le ven las costuras de las costillas y el hambre se le refleja en las ojeras y en las orejas sin que los salvadores de la patria del carné hagan algo para superar la crisis más que humanitaria; una crisis de inmoralidad, amoralidad, atrocidad incluso, donde verdugos y condenados tararean las mismas canciones y corean sus falaces consignas.

El Petro navega en las plácidas aguas de la felicidad, mientras la Petra naufraga y se ahoga en los putrefactos pantanos de la ignominia, esperanza inútil, flor de desconsuelo que no se muere, pero que mata de miseria y necesidades a quienes aún se recrean con grávidos pajarillos que revolotean en la televisión y se les posan en el ramaje de la imaginación para asirse en la sinrazón.

Servirá el Petro para todas las operaciones económicas y financieras de todos los bandidos que medran en el presupuesto y la Petra no encuentra comida y si encuentra no tiene con qué comprarla; si la compra no tiene con qué cocinarla y al calentarla no consigue con que acompañarla. Dice el bocazas que el Petro es dinero contante y sonante y la Petra pasa horas, días, semanas y meses sin éxito buscando plata en efectivo.

Ya el Petro se cotiza en la bolsa de valores y la bolsa de Petra no ve los valores de su pensión luego de cotizar, durante años, el Seguro Social. El Petro viaja en las redes sociales abriéndole paso a la inversión y la Petra no puede abrirse paso entre la muchedumbre que ansiosa pide, por el amor de Dios, le suministren, le vendan, la bolsa del Clap para darles de comer a sus hijos que son el futuro de la patria de chávez y maduro.

Según el gobierno y sus acólitos el Petro goza de buena salud, luce fuerte y robusto porque es petrodólar puro, pero la Petra no tiene salud, se enflaquece y se desvanece del timbo al tambo buscando asistencia médica y medicamentos para ella y los suyos que se mueren de mengua en las calles recogiendo la pasilla y la borona que les tira la revolución y al que le caiga la chupa.

Ahora que el petróleo es de todos los vagabundos que manejan Pdvsa (ministerio impúdico dixit) y ésta es de todos los acreedores de aquí y de por allá, el Petro se puso a valer para los corruptos mientras la Petra trata de vender las gallinas flacas que le quedan intentando mandar a sus hijos fuera de Venezuela en busca de calidad de vida y mejor destino. El Petro da buenos dividendos a los cripto-asesores del régimen mientras la Petra se aferra al Cristo-Jesús redentor de los pobres. Amén…

 2 min


Señor Rodríguez Zapatero:

En Venezuela ya es difícil que algo cause extrañeza. Nuestra realidad ha alcanzado unos niveles de surrealismo, que cualquier cosa puede suceder. Leo –sin asombro alguno– que el Consejo Nacional Electoral le propone a usted como coordinador de una misión de observación para las elecciones presidenciales del próximo mes de abril. Si acepta, la tendrá usted fácil, porque salvo que el candidato se haga fraude a sí mismo, no habrá mucho más que observar.

Me gustaría proponerle otra misión de observación: véngase un día, de incógnito, como quien no quiere la cosa y observe lo que está sucediendo en los hospitales de Venezuela con la gran cantidad de niños que pierden la vida al nacer. También están los que mueren de desnutrición o por comer una variedad de yuca –lo más barato que hay– que llaman amarga y que envenena; niños que empiezan a ser abandonados por algunos padres porque tienen que escoger, como en “La decisión de Sofía” (no la reina, sino la película de Pakula protagonizada por Meryl Streep), a qué hijo salvar. Es una dolorosa tragedia. Sería bueno que observara lo que está sucediendo con los medicamentos, porque mucha gente está perdiendo la vida por no tener medicinas esenciales para sus tratamientos. Debería observar el estado de los hospitales que, como el Clínico Universitario, han dejado de hacer cirugías porque no tienen cómo.

Tendría que observar el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia, para que vea la cantidad de venezolanos que abandonan el país. No tiene que volar tanto para ello, en Madrid mismo puede usted notarlo, camine por las calles y pregunte. Pregúnteles a tantos venezolanos cómo y por qué llegaron hasta allá. Se habla de que cerca del 10% de la población ha emigrado, como luego del año 39 por allá. Observe, señor Rodríguez Zapatero, las aulas de las universidades nacionales, el sueldo de nuestros profesores no sobrepasa los tres o cuatro dólares mensuales. Profesores que pierden peso y muchos que se van, alumnos que no pueden llegar a las aulas porque no hay manera de transportarse o de comer. Venga y observe en las calles lo que sucede en torno a las bolsas de basura, los anaqueles de los supermercados. Observe la morgue y la cantidad de muertos por violencia que ingresan cada día.

Hay demasiado dolor, señor Zapatero, solo que nuestros guernicas no explotan, son silenciosos e invisibles para el que no los quiera ver.

Si usted hiciera una observación profunda de Venezuela, una observación que le permita toparse con esta catastrófica situación que se nos viene encima y cuya gravedad exponencial se percibe a diario en la angustia de la gente que no sabe qué hacer, quizá comprendería por qué la oposición luego de dos décadas (¡medio Franco, para que se entienda mejor!) no puede suscribir acuerdos con quien no está dispuesto a respetar ninguna norma, ningún principio ni palabra empeñada. ¿Me dirá usted qué sentido puede tener firmar un acuerdo, si mientras las partes discuten garantías de transparencia electoral –lo que prueba que no existen–, una de ellas convoca unilateralmente a elecciones? Anhelamos con urgencia unas elecciones, sin duda, pero de verdad, que estén planteadas para que se exprese la voluntad popular y no –justamente– para lo contrario, para desconocerla. Señor Rodríguez Zapatero, que este régimen lo promueva como observador electoral imparcial debería decirle a usted mucho acerca de cómo se le percibe, pero también acerca de cómo se le percibirá luego del 22 de abril. El mundo entero, la Comunidad Europea, Canadá, Estados Unidos, nuestros hermanos latinoamericanos –a excepción de su buen amigo Evo Morales-–han denunciado estas elecciones. ¿Cree usted que todos se han confabulado en la maldad cuando unánimemente condenan lo que aquí sucede? Solo le invito –respetuosamente– a que medite en ello. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros con sus acciones y con aquello que cohonesta o no, está construyendo su propia memoria histórica.

 3 min


Nos cuesta, a los venezolanos, pensar más allá del momento, más allá de los problemas que nos arropan cada día. Es que la vida se nos ha vuelto tragedia, y no es desmesura decirlo. Por su parte, el Gobierno Nacional, salvo en la retórica, de la cual se sigue valiendo, aunque la épica ya se le secó, apenas tiene en su radar la forma de mantener el poder por cualquier medio.

Afortunadamente, y aunque sean pocas, hay instituciones que se encargan de recordarnos temas que, si bien no son considerados como parte de la crisis que sufrimos, comprometen, sin duda, el destino nacional. Son temas que parecieran contar sólo para el largo plazo, pero que hay que prestarles atención desde ya. Temas que asoman cuestiones que deben figurar, sin duda, al lado de los asuntos más relevantes que componen la agenda pública del país.

Digo lo anterior a propósito de un reciente libro, publicado en versión digital y de acceso libre, por la Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman), con el buen pretexto de haber cumplido sus primeros cien años de vida. Me refiero a “Planteamientos de una nueva visión de Ciencia, Tecnología y Educación Superior”, texto que se debe al empeño puesto por Gioconda Cunto de San Blas, su Presidenta y a la inteligencia de quienes lo concibieron y se dieron a la tarea de armarlo, los académicos Ismardo Bonalde, Claudio Bifano y Antonio Machado Allison.

Se trata de una obra tejida a partir de 14 ensayos abrochados por un mismo asunto y la misma pretensión, esto es, la de mostrar que nuestro futuro, buena parte de él, se juega en la manera como se entienda y atienda lo que es y lo que implica la llamada sociedad del conocimiento. Se trata de ensayos escritos por profesionales provenientes de distintas áreas, que acometen aspectos diferentes desde sus particulares puntos de vista y que dan, incluso, origen a diagnósticos disímiles y a estrategias diversas, todo lo cual contribuye, creo, a darle aún más preeminencia.

A pesar del aire de inmediatez que se respira en nuestra sociedad, ¿o precisamente por eso?, es éste un libro muy oportuno. Es un urgente recordatorio, invalorable en este momento en el que nos toca soltarnos las ataduras del siglo XX y establecernos en el tiempo del mundo, con todos los desafíos que se desprenden en el plano social, económico, político, ambiental, cultural, ético y hasta religioso.

El Nacional, 20 de febrero de 2018

Enlace al libreo en referencia

http://acfiman.org/site/wp-content/uploads/2018/02/Libro-Centenario-Acad...

 2 min


Moisés Naím

Cada día, 1.500 millones de niños y jóvenes en todo el mundo acuden a edificios que se llaman escuelas o colegios. Y allí pasan largas horas en salones donde algunos adultos tratan de enseñarles a leer, a escribir, matemáticas, ciencias y más. Esto cuesta el 5% de todo lo que produce la economía mundial en un año.

Una gran parte de este dinero se pierde. Y un costo aún mayor es el tiempo que desperdician esos 1.500 millones de estudiantes que aprenden poco o nada que les vaya a ser útil para moverse eficazmente en el mundo de hoy. Los esfuerzos que hace la humanidad para educar a sus niños y jóvenes son titánicos y sus resultados son patéticos.

En Kenia, Tanzania y Uganda, el 75% de los alumnos de tercer grado no sabe leer una frase tan sencilla como: “El perro se llama Fido”. En la India rural, el 50% de los alumnos de quinto grado no puede restar números de dos dígitos, como 46-17, por ejemplo. Brasil ha logrado mejorar las habilidades de los estudiantes de 15 años, pero al actual ritmo de avance les llevará 75 años alcanzar la puntuación promedio en matemáticas de los alumnos de los países ricos; en lectura, les llevará más de 260 años.

Estos y muchos otros datos igual de desalentadores están en el Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial. El mensaje central del informe es que escolarización no es lo mismo que aprendizaje. En otras palabras, ir al colegio o a la escuela secundaria, y hasta obtener un diploma, no quiere decir que ese estudiante haya aprendido mucho.

La buena noticia es que los progresos en escolarización han sido enormes. Entre 1950 y 2010, el número de años de escolaridad completados por un adulto promedio en los países de menores ingresos se triplicó. En 2008, esos países estaban incorporando a sus niños a la educación primaria a la misma velocidad que lo hacían las naciones de mayores ingresos. Claramente, el problema ya no es la falta de escolaridad. No se trata de que niños y adolescentes no puedan ir a la escuela, el problema es que, una vez llegados allí, no aprenden. Más que una crisis de educación, lo que hay es una crisis de aprendizaje.

El Banco Mundial enfatiza otros dos mensajes: uno es que la escolarización sin aprendizaje no es solo una oportunidad perdida, sino también una gran injusticia. Los más pobres son quienes más sufren las consecuencias de la baja eficacia del sistema educativo. En Uruguay, por ejemplo, los niños de sexto grado con menores niveles de ingresos fracasan en matemáticas cinco veces más que quienes provienen de hogares más ricos.

Lo mismo sucede con las naciones. El estudiante promedio más pobre tiene un peor desempeño en matemáticas y lenguaje que el 95% de los estudiantes en los países ricos. Todo esto se convierte en una diabólica maquinaria que perpetúa y aumenta la desigualdad, la cual, a su vez, es un fértil caldo de cultivo para conflictos de toda índole.

Las razones para esta bancarrota educacional son múltiples, complejas y aún no plenamente entendidas. Van desde el hecho de que muchos de los maestros y profesores son tan ignorantes como sus estudiantes y que sus niveles de absentismo laboral son muy altos, hasta que los alumnos sufren de malnutrición o que no tienen libros y cuadernos. En muchos países, como México o Egipto, por ejemplo, los sindicatos de trabajadores educativos son formidables obstáculos al cambio y, con frecuencia, la corrupción en el sector es alta. Partes importantes de los sustanciales presupuestos para la educación no benefician a los estudiantes sino a los burócratas que controlan el sistema.

¿Qué hacer? Lo primero es medir. Por razones políticas, muchos países se resisten a evaluar de manera transparente a sus estudiantes y profesores. Y si no se sabe qué estrategias educativas funcionan y cuáles no, es imposible ir mejorando la puntería. Lo segundo es comenzar a darle más peso a la calidad de la educación. Si bien es políticamente atractivo anunciar que un alto porcentaje de los jóvenes de un país van al colegio, eso de nada sirve si la gran mayoría de ellos aprende poco. Tercero: empezar más temprano. Cuanto más mejore la educación a edades tempranas, más capaces de aprender serán los estudiantes de primaria y secundaria. Cuarto: usar la tecnología de manera selectiva y no como una solución mágica. No lo es.

Quizás el mensaje más importante es que los países de menores ingresos no están condenados a que sus jóvenes no aprendan. Corea del Sur era en 1950 un país devastado por la guerra y con altos índices de analfabetismo. Pero en solo 25 años logró crear un sistema educativo que produce algunos de los mejores estudiantes del mundo. Entre 1955 y 1975 Vietnam también sufrió un terrible conflicto. Hoy sus estudiantes de 15 años tienen el mismo rendimiento académico que los de Alemania. Sí se puede.

@moisesnaim

El País

18 Feb 2018

https://elpais.com/elpais/2018/02/17/opinion/1518885620_434917.html

 4 min


El título de este artículo lo tomo del libro “Usurpación Constituyente (1999,2017), de Allan R. Brewer-Carías, de lectura obligatoria para quienes deseen conocer parte de los orígenes de nuestros males. El destacado jurista sostiene que “El mal manejo del petróleo, después de hacer depender absolutamente todo el país del mismo, será en definitiva, por la hambruna, lo que ocasionará el desenlace. Y eso será lo que producirá más temprano que tarde el colapso del régimen”.

El conocido profesor afirma que “tenemos un gobierno asambleario y tumultuario, que actúa sin Constitución, conducido por un reducido grupo de asaltantes del poder, sin control alguno, configurándose como el reino de la arbitrariedad”.

¿Cómo llegamos a esta situación? Pensamos que quizá el sistema bipartidista se terminó de desprestigiar a finales de los ochenta, bajo la presidencia de Lusinchi. Según Brewer, el detonante de esta situación ocurrió en 1993, cuando Acción Democrática defenestró a Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera descuartizó a Copei. La Asamblea Constituyente de 1999 “sirvió de vehículo para permitir el asalto al poder por parte de la logia militar que había dado el fracasado golpe de Estado de 1992, cuyos miembros se apoderaron de todas las instancias del poder para implantar un modelo de Estado totalitario y cleptocrático”. La Asamblea Constituyente del 2017 “terminó de destruir los últimos vestigios que podían aún existir del nunca estructurado Estado democrático ….quizá con el objeto de estructurar otro Estado siguiendo el modelo arcaico soviético y cubano”.

Para Brewer-Carías, el régimen está en estado de “apoptosis”, es decir que se está autodestruyendo, tal y como hace un organismo multicelular para desprenderse de células dañadas. Al respecto señala seis factores: 1-. El aislamiento internacional del régimen. 2-El fracaso de querer implantar una doctrina bolivariana. 3- La destrucción masiva de la institucionalidad democrática. 4- Las violaciones a los derechos humanos. 5- El fracaso económico y social de la gestión de gobierno y 6- El fracaso en el desarrollo de la industria petrolera.

En este artículo nos referiremos al último punto. Nadie debe dudar de la destrucción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y sus filiales. En los primeros años del totalitarismo esta empresa siguió funcionando por la inercia natural de una actividad que fue bien manejada desde sus inicios. Poco a poco fueron surgiendo los resultados del despido masivo de casi 23.000 trabajadores, los cuales tenían un promedio de quince años de experiencia. Por el deseo de poner a la empresa al servicio del partido de gobierno, fueron despedidos el 67% de la nómina ejecutiva, 67% de la mayor, 29% de la menor y 27% de la nómina diaria, perdiéndose una inversión de 21 millones de horas-hombre de adiestramiento, con un costo de unos dos mil doscientos millones de dólares. A esto hay que sumar que los nuevos directores y gerentes fueron designados por su afinidad política al gobierno, quienes descuidaron el mantenimiento, no realizaron las inversiones para sostener y aumentar la producción, y eliminaron el centro de adiestramiento. Por si fuera poco, la corrupción se adueñó de la empresa.

Las cifras que suministra Venezuela a la OPEP y las que esta estima evidencian la caída de la producción. Las reseñas de la prensa ponen de relieve los accidentes en las refinerías y las paradas no programadas de las mismas. Así mismo, es relevante las renuncias masivas de trabajadores por falta de seguridad en el trabajo y deplorables condiciones socioeconómicas.

Ya los mismos rojos denuncian el deterioro de la empresa y la corrupción. El expresidente Rafael Ramírez semanalmente señala que las directivas que le sucedieron manejaron muy mal la empresa. Por su parte la espernible ministra Iris Varela lo acusa de “volver mierda” a la empresa. El expresidente Del Pino reconoció que “descuidamos el mantenimiento para favorecer los programas sociales”. El embustero Maduro dice que “desde el inicio de este año la producción aumentó en 250.000 barriles por día, cifra que dista de lo que informó el ministerio de Energía y Petróleo a la OPEP y lo que esta estima. Para completar el panorama, el usurpador Tarek Saab ha imputado por corrupción a unos 70 gerentes, inclusive a dos expresidentes de Pdvsa. A Rafael Ramírez, con el cual no tengo relación familiar como declaró la posesa Iris, lo tienen en caldo de ñame.

Coincidimos con Brewer-Carías en que el fin del régimen está cerca y en la vital importancia del petróleo en la economía venezolana. Quizá no será posible recuperar a Pdvsa y, en el mejor de los casos, quedará reducida a su mínima expresión. Sin embargo, la industria de los hidrocarburos tendrá que volver a florecer. La tecnología y la inversión se podrán conseguir sin mayores dificultades, pero el recurso humano será limitante. Desde luego el Estado tendrá que disminuir su participación debido a que los rojos lo tienen en la carraplana.

Como (había) en botica:

Más grave que el deterioro de la industria petrolera es la situación de nuestras universidades por la falta de recursos económicos y porque se están quedando sin profesores. También preocupa la cantidad de médicos que están emigrando. Padrino López tolera el maltrato a sus compañeros de armas, entre ellos a los generales Vivas y Baduel.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min