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Opinión

Javier Marías

Los que toda la vida nos hemos considerado demócratas de izquierdas, con las oscilaciones propias de los tiempos y de la edad, tenemos un grave problema en España, y menos mal que no se celebrarán elecciones hasta dentro de dos años largos. Contamos con una derecha profundamente de derechas y con una supuesta izquierda que también es de derechas. La primera afirmación no requiere de grandes explicaciones: basta con mirar al indisimuladamente franquista Vox, al obtuso PP que desoye las voces de sus figuras más avispadas y civilizadas, a C’s que ya no sabe dónde está ni dónde quiere estar. La segunda sí las requiere, aunque para mí es evidente por qué el actual PSOE, Podemos y Más País son muy de derechas. No me basta con que atiendan —levemente— a las clases desfavorecidas, eso les es necesario para que la engañosa etiqueta “de progreso” no se les despegue de la frente con la más ligera brisa. Pero estos partidos llevan años dedicados, sobre todo, a cuestiones tan sólo vistosas, y populistas a más no poder.

Yo me pregunto si hay algo más reaccionario que la división de la humanidad por sexo —casi la segregación—. Los feministas tradicionales buscábamos justo lo contrario: que eso resultara indiferente a la hora de valorar la competencia, la eficacia, las creaciones artísticas y literarias, los méritos para ocupar un cargo. Durante décadas las propias mujeres anhelaban que dejara de ser noticia —de subrayarse— que una de su sexo consiguiera tal o cual éxito, que entrara en la Academia o ganara el Nobel, que dirigiera una multinacional. La llamada “cuarta ola del feminismo” es lo opuesto: ha convertido a los medios de comunicación en “sexadores” de personas, en incansables contadores del número de mujeres que hay en cualquier lugar, sea un gobierno o un festival de cine. Eso delata un espíritu belicoso constante y una negación de la égalité, la liberté y la fraternité, de ahí la división reaccionaria. Ya no importa la lucha de clases, sólo la de sexos, que destierra aquélla completamente.

También me pregunto si hay algo tan retrógrado como la defensa a ultranza de los seres irracionales, en detrimento de los racionales. (Es un síntoma más del avasallamiento de la razón por parte de la sentimentalidad.) Así, sometiéndose al primitivismo extremo de los animalistas, el Estado prohíbe que se cace o mate un solo lobo, permitiendo que sus manadas —que se reproducirán más y más rápido— masacren tranquilamente ovejas y reses. Da lo mismo que este animal peligroso sirva de poco a los humanos; es más, que perjudique y arruine a los ganaderos y pastores, que no son precisamente clase alta y que dependen de sus rebaños —­cuyo cuidado es tarea tan dura como la de un albañil— para sobrevivir y para abastecer a la población. En la noticia de hace unas semanas sobre la invasión de jabalíes en las zonas elevadas de Barcelona —ya dije que Colau ansía convertir la ciudad en jungla, y por eso apenas permite la caza de los encolmillados, ya unos 1.500—, destacaba la frase de una vecina “piadosa”: “Sí, son demasiados y están por las calles, ¿pero matarlos? También son seres vivos”. A esta señora cabría contestarle: “Lo son en efecto, exactamente igual que las ratas portadoras de enfermedades, las serpientes venenosas, los mosquitos del Nilo y los alacranes, por no hacer larga la lista. Y que las plantas y setas nocivas, que más vale que estén sólo en los bosques, no en la ciudad”.

¿Pueden ser de izquierdas partidos que veneran a Perón —tan amigo de Franco—, se asemejan en sus métodos difamadores a la Falange de los años 30, y no acaban de ver con malos ojos a los talibanes ni a Irán, en tanto que enemigos acérrimos de Occidente en general? ¿Pueden serlo quienes jamás condenan a las dictaduras presuntamente izquierdistas? Nunca les he oído una palabra contra la rabiosa pareja Ortega-Murillo, que reprimen y matan en Nicaragua y acaban de enviar al exilio al escritor Sergio Ramírez, antiguo Vicepresidente sandinista. Tampoco contra Maduro, cuya bota ha echado a patadas a 4 o 5 millones de venezolanos, quizá más de los que echó nunca Franco con su bota militar. Ni una contra la Cuba castrista, que somete con mano de hierro a su pueblo, sin elecciones ni partidos libres, desde hace sesenta años largos… Tampoco les parece mal la Rusia de Putin, que no sólo asesina y tortura a sus disidentes, sino que se apoya en la Iglesia ortodoxa, no más tolerante que la católica en época de Franco. ¿Puede ser verdaderamente de izquierdas, y demócrata, quien hace distingos entre unas dictaduras y otras? Tal vez, si su modelo es Jean-Paul Sartre, que en su juventud se aproximó al nazismo y en su vejez calló o defendió las carnicerías de Mao Zedong (Mao Tse Tung para mi generación), y que rechazó el Nobel públicamente para luego reclamar en privado el dinero del premio. En absoluto, si sus modelos son Albert Camus o George Orwell, sin duda de izquierdas, pero que denunciaron la supresión de libertades, los crímenes y las injusticias, sin importarles qué regímenes los cometían, sino solamente la verdad. Huelga recordar que el mayor paladín actual de la antiverdad es Donald Trump… Pero hay más, y más cercano. Otro domingo, quizá.

Publicado originalmente en El País Semanal

24 de octubre de 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/10/javier-marias-de-derechas-profu...(POLIS)

 4 min


Semana

Álex Nain Saab Morán, preso en Estados Unidos, tendrá que responder en ese país por lavado de activos, mientras que en Colombia la justicia lo investiga por el mismo delito y también por concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito de particulares y estafa agravada.

Sus multimillonarios bienes, entre los que se encuentra una mansión en Barranquilla avaluada en 28.000 millones de pesos, están sometidos a extinción de dominio. Las autoridades tienen perfilado a este barranquillero como un delincuente egocéntrico, desconfiado y calculador que no delega, pese a que su entramado criminal es denso e involucra a decenas de personas no solo en Venezuela y Colombia, sino también en países como Irán, China, Turquía, Rusia, México, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Italia, Antigua y Barbuda, Panamá y Dominica.

Saab tiene en sus manos una verdad que tiene temblando a Nicolás Maduro y su régimen, así como a varios políticos y empresarios de todos los países con los que mantenía relaciones comerciales corruptas. En Colombia también hay varias personas aterradas con las revelaciones que pueda hacer ante la justicia de Estados Unidos. Pero Saab está hoy entre la espada y la pared. Si bien había iniciado acercamientos de colaboración con la DEA mientras estaba detenido en Cabo Verde, no contaba con que, ya extraditado, su esposa y sus hijas, de 2 y 4 años, terminarían atrapadas en Venezuela y bajo el control de Maduro.

En realidad están secuestradas y se convirtieron de un momento a otro en una moneda de cambio entre Saab y el Palacio de Miraflores, que exige su silencio. La imagen de Saab humillado, derrotado, asustado, vestido de naranja, tratado como un criminal por los agentes federales, le dio esta semana la vuelta al mundo, mientras que en Caracas le rendían homenajes de mártir de la revolución y mostraban imágenes de su esposa, Camilla Fabri, llorando como si se tratara de una gran injusticia. La duda ahora es si Saab, como estrategia de supervivencia y de protección a su familia, se quedará callado, o si, por el contrario, aceptará colaborar con la justicia de Estados Unidos a cambio de beneficios para él y su círculo más cercano.

Saab es una ficha invaluable para Maduro, quien esta semana calificó su extradición como un “secuestro”. Es apenas natural. Saab era el intermediario de Venezuela en negocios de todo tipo. Desde la compra de repuestos para vehículos dedicados a las actividades del agro, hasta sistemas de riego, servicios de comunicaciones satelitales, intercambio de oro, carbón, petróleo, pasando por repuestos para aeronaves, gasolina y misiles. Saab era un todero y los secretos que guarda podrían ser la estocada final para Maduro, sus secuaces y todos aquellos que le ayudaron en sus fechorías por años.

Sus vínculos con el régimen venezolano vienen desde el Gobierno de Hugo Chávez, los cuales fueron heredados por Maduro, llegando a construir un poderoso y opaco entramado que, según los registros en poder de las autoridades, involucra hasta la propia Cilia Adela Flores, la primera dama de Venezuela.

Así mismo, a Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez; el ministro Tareck El Aissami; Simón Alejandro Zerpa; el exministro de alimentación y gobernador de Aragua, Rodolfo Clemente Marco; José Gregorio Vielma, exgobernador del Táchira; Illiana Josefa Ruzza, y Erick Malpica Flores, sobrino de la primera dama.

Los investigadores aseguran que la exsenadora colombiana Piedad Córdoba fue la persona que llevó a Saab a Miraflores. SEMANA, además, conoció un llamativo vínculo. El padre de Saab, Amir Saab Rada, sería primo de Nasser Saab, padre de Tareck Wlliam Saab, actual fiscal general de Venezuela, quien calificó de “ilegal” el envío de Saab a Miami.

La protección del régimen al empresario barranquillero pasa por un pasaporte diplomático que le entregaron cuando fue detenido en Cabo Verde el 12 de junio de 2020, mientras viajaba a Irán, y por su nombramiento como negociador en la mesa de diálogo con la oposición en México, en una jugada desesperada para tratar de impedir su extradición. De hecho, tan pronto se supo que el avión del Departamento de Justicia despegó rumbo a la Florida, Maduro rompió los diálogos.

Saab, un pulpo

Los primeros registros de Saab datan de 2011 y 2012, durante la era Chávez, cuando obtuvo sus primeros contratos para la construcción de viviendas prefabricadas en ese país, mediante el Fondo Global de Construcción. Las autoridades tienen el mapa de todas las empresas filiales que se derivaron de esa matriz y que se extendieron por Venezuela, Colombia, Ecuador, España y Malta. En los registros aparecen nombres de personas del círculo de confianza del expresidente de Ecuador Rafael Correa. Por esa época aparece en escena el colombiano Álvaro Pulido Vargas, socio de Saab, y por cuya cabeza la justicia de Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares.

Uno de los contratos que visibilizó a Álex Saab, y que desató las primeras denuncias periodísticas en su contra, fue los llamados Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Un documento reservado conocido por SEMANA señala que “los pagos de corrupción serían a través del Ministerio de Alimentos y de funcionarios del régimen (...) en bancos de España, Portugal e Italia”. En este entramado figura, por primera vez, Shadi Nain Saab Certain, un hijo de Álex Saab, quien fue representante legal de Group Grand Limited entre 2015 y 2017.

Group Grand Limited está registrada en Hong Kong y es propiedad o está bajo el control de Saab. La empresa sirvió como entidad principal en la red global de empresas fantasma y fachada utilizada tanto por Saab como por Pulido para facilitar el esquema de corrupción Clap”, advirtió en su momento el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los investigadores también le siguen hoy el rastro al colombiano Carlos Rolando Lizcano Manrique, señalado de ser socio de Saab y Pulido, y al excónsul colombiano en Nueva York Javier Betancur Valle. Por su parte, el ministro Tareck El Aissami aparece como una de las personas clave para impulsar toda la telaraña empresarial de los Clap en Turquía.

Pero no solo eso. Según las investigaciones, Saab y el régimen de Venezuela también han concretado negociaciones oscuras con el oro de ese país. Y, según los documentos conocidos por esta revisa, lo han distribuido de manera ilícita de la siguiente forma: “10 por ciento para los grupos armados, 20 por ciento para la corrupción, 40 por ciento para el Estado de Venezuela, 10 por ciento para los dueños de las minas y 10 por ciento para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”.

En esta operación, tres aerolíneas internacionales están fichadas como transportadoras del oro a Turquía y Rusia, a cambio de mercurio para Venezuela. La estrategia es clara, según los informes: “Sacan oro de Venezuela. Buscan autonomía de vuelo, no sobrevuelan países de la Otan y transportan personas del régimen”. La comercialización del oro se concreta en Bélgica, Emiratos Árabes y Turquía.

En la compleja red de corrupción de Saab aparecen decenas de personas mencionadas. Una de ellas es Adrián Antonio Perdomo Mata, presidente de Minerven (Corporación Venezolana Minera), socio de Pulido y del mismo Saab, y quien fue denunciado en su momento por el periodista Roberto Deniz en el portal Armando.info.

En los registros conocidos por SEMANA, Perdomo Mata es señalado de ser un enlace con el ELN y las disidencias de las Farc. Estos grupos armados ilegales, protegidos en Venezuela, han prestado durante años el servicio del manejo de explosivos para la explotación de las minas en ese país.

Igualmente, Perdomo Mata figura como socio de la empresa Marilyns Proje Yatirim S. A., de origen turco, con registro mercantil de Estambul. Este hombre sería determinante también en una compañía de Saab, Trenaco, que ya fue disuelta y que tenía negocios con PDVSA, en los que aparece mencionado el colombiano Carlos Gutiérrez Robayo, concuñado de Gustavo Petro. Gutiérrez está en la mira porque supuestamente habría desviado dinero hacia una campaña política en Colombia hace unos años.

Los tiquetes bajo sospecha

Las autoridades han detectado un esquema de evasión de sanciones impuestas por Estados Unidos, donde los colaboradores de Saab están identificados y operarían a través de por lo menos 11 empresas. Igualmente, en el sector de los alimentos cárnicos y los cueros, Saab también tenía negocios con Venezuela. Al mando estaba Diosdado Cabello, su hermano José David y dos ciudadanos italo-venezolanos. “Tras la captura de Álex Saab, el régimen tendría la intención de continuar sus actividades de lavado y extracción de capital por intermedio de los hermanos Oronato Verrilli”, se lee en uno de los folios de la investigación.

Otro capítulo por esclarecer compromete directamente a la propia esposa del señalado testaferro de Maduro, Camilla Fabri, quien es investigada en Italia, su país de origen. Allí la relacionan con negocios en el Reino Unido, por medio de la firma Kinloch Investments Limited, que fue disuelta sorpresivamente el pasado 6 de julio. En dicha compañía aparece junto con el también italiano Lorenzo Antonelli, concuñado de Saab. Además, los agentes tienen información de negociaciones corruptas de carbón y madera, en las cuales estaría involucrada la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Álex Saab tuvo una crisis económica en 2015, de la cual se recuperó rápido a punta de los negocios con el régimen venezolano. Por ejemplo, aunque aparece a nombre de otras personas, él sería el dueño, junto con Álvaro Pulido, del capital de una aerolínea llamada Plus Ultra en España. Saab tendría a su servicio una flotilla de cinco aviones privados, dos de ellos Bombardier global 5.000.

Hay algo que ha llamado la atención de las autoridades y es la Agencia de Viajes Eurocontinentes, a la cual Group Grand Limited (empresa de Saab) le giró unos 100.000 dólares por pago de tiquetes entre 2015 y 2016. Entre los supuestos beneficiarios de los tiquetes aparecen las colombianas Piedad Córdoba, Piedad Castro Córdoba y Natalia Castro Córdoba. La representante legal de dicha agencia, entre 2013 y 2018, fue Adriana Martínez Rodríguez, esposa de Pulido.

En esta inmensa telaraña de Saab, que hasta ahora se empieza a descubrir, son protagonistas varios de sus familiares, entre ellos su exesposa Cynthia Eugenia Certain Ospina. Igualmente Saab había logrado crear lazos con importantes empresarios venezolanos, como Alejandro Betancourt López, Víctor Vargas Irausquín y Wilmer Rupertí, quien habría contratado a algunos abogados para Saab en Estados Unidos.

La ruta de París

En Colombia, siempre que se habla de Álex Saab, los reflectores se posan inmediatamente sobre la exsenadora Piedad Córdoba, quien ha negado vínculos con él. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia está indagando sobre el caso. En la mira habría cuatro cheques de la empresa Led Media Ltda., con sedes en Colombia y Venezuela, los cuales habrían llegado a manos de uno de los hijos de la líder política. También están bajo la lupa dineros entre 2009 y 2010 “para campañas política desde Venezuela, la compra de una camioneta blindada y operaciones de liberación de secuestrados”.

Así mismo, se indagan supuestas reuniones de Piedad Córdoba en un apartamento en París, que sería de propiedad de Álex Saab. Las autoridades quieren establecer si ha existido un vínculo entre ella y el buscado Álvaro Pulido, y si es cierto que ella lo presentó al régimen venezolano en 2009. De Pulido se sabe que no viaja fuera de Venezuela, que es el encargado del relacionamiento con todos los círculos de poder y que “ejerce la intimidación y la violencia para el control de los negocios”, según las pesquisas.

Pulido es conocido con el alias de Cuchi. En poder de los investigadores también hay unos correos electrónicos interceptados a las empresas de Saab, donde se habla de giros de dinero a “Piedad” y la “tía”. Aún no se sabe de quién se trata. Adicionalmente, hay algunos abogados colombianos en la mira por sus relaciones con el barranquillero. ¿Hasta dónde se trató de vínculos netamente profesionales? ¿Algunos hacían parte de este entramado?

Los nexos de Saab son tan diversos que incluso su empresa matriz aparece vinculada a Kassem Mohamed Saleh y a Alí Hussein Harb, dos personas por medio de las cuales haría llegar recursos para el financiamiento de Hezbolá. La ficha clave sería Ali Mohamed Fares.

Hoy, la suerte de Álex Saab en Estados Unidos es incierta. Sin embargo, lo más seguro es que ese país encuentre la fórmula para que él colabore y cuente todo lo que sabe sobre la corrupción del régimen venezolano, mientras sus ciudadanos se mueren de hambre en medio de la peor crisis humanitaria de su historia. Si Saab confiesa, se le viene encima la estantería a más de uno, incluidos varios colombianos. Por ahora, solo queda la imagen del barranquillero esposado en una cárcel de Estados Unidos frente al juez federal John O’Sullivan. Saab se hizo billonario consagrándose como un delincuente de talla mundial, al que Maduro y otros bandidos se aferraron para tratar de camuflar sus actividades ilícitas. La justicia se demora, pero llega. Mientras tanto, todos tiemblan.

23 de octubre 2021

Semana

https://www.semana.com/nacion/articulo/tiemblan-estos-son-los-secretos-d...

 10 min


Ismael Pérez Vigil

A la memoria de Emilio “Millito” Nouel,

compañero de la universidad, de la vida,

de la lucha por restituir la democracia …

Descansa en Paz, hermano.

Es difícil sustraerse de comentar sobre el tema de la extradición de Alex Saab, defendido inusitadamente, fuera de todo límite y proporción, por el régimen venezolano, lo que llena de asombrosa sorpresa y levanta todas las suspicacias y sospechas.

Aunque no pienso entrar en disquisiciones jurídicas, la primera lección de este caso, podría ser la manida frase: la justicia tarda, pero llega; pero esa no es la única lección y lo que más me interesa destacar son los aspectos políticos del problema.

Con respecto a la repercusión del caso en términos políticos, que es nuestra preocupación más inmediata, es donde tenía la duda para escribir sobre el tema, pues a pesar de que soy usualmente optimista, no creo que esa repercusión vaya a ser muy alta. Como ya dije en un artículo anterior (https://bit.ly/2XtaUWZ), no creo que Saab −ni ninguno de los reos ya detenidos o en proceso de extradición− vaya a decir cosas que no sepamos y, sobre todo, que no lo sepan los norteamericanos que han ordenado su detención y que le deben tener la pista bien seguida y las cuentas bien sacadas.

Además, aunque Saab era la cabeza de todo un entramado de negocios, varios de ellos para burlar las sanciones internacionales impuestas al régimen, no creo que, para el gobierno venezolano, la “ausencia” de Saab, a estas alturas del partido, sea insustituible o muy crítica; llevaba más de un año preso en Cabo Verde y no creo que los negocios del régimen se hayan detenido por eso; y lo de “muy crítica”, dependerá de que tanto sepa Saab; pero, sobre todo, que tanto esté dispuesto a revelar. Sin embargo, caben todas las especulaciones con respecto a la repercusión de la detención y extradición de Saab, o a lo que el reo pudiera revelar en el desarrollo de su juicio y el impacto que eso pueda tener en los “negocios” del régimen.

Al respecto, surgen interrogantes y dudas que es bueno tener en cuenta para tratar de explicarnos algunas cosas que pueden suceder; por ejemplo, primero, ¿Qué tanto sabe Saab que los norteamericanos no sepan ya?; más importante: ¿Qué tanto de lo que sabe o sabía Saab sigue en pie y cuya revelación pueda representar un peligro para el régimen, después de más de un año que tiene detenido en Cabo Verde?, sin duda lo que representaba algún peligro ya debe haber sido desmantelado; y segundo, lo más especulativo, ¿Qué tanto estará dispuesto a revelar Saab?, sobre todo ahora que ya se comienza a hablar abiertamente de amenazadoras “cartas”, advertencias a familiares, etc. Si esto no es así, ¿Qué sentido tiene que la esposa de Saab tenga que aclarar las condiciones bajo las cuales está en Venezuela? Es fácil sospechar que en todos estos casos podría operar el silencio mafioso, lo que los sicilianos llaman la “omerta”.

En cualquier caso, debemos prepararnos para un juicio largo, no menos de un año, con muchos fuegos artificiales a su alrededor, probablemente con pocas revelaciones sensacionales o sensacionalistas y con un resultado condenatorio, sobre el que no tengo dudas que se producirá, pero que a lo mejor no cubre las expectativas que muchos puedan tener. Ya vemos que Alejandro Andrade, el extesorero de Venezuela, lo acaban de sentenciar a tres años y medio de prisión en los EEUU, de los cuales ya tiene buena parte cumplidos, por lo que podría salir en libertad muy pronto. Queda por ver, cosa que ignoro, el destino de los bienes que se le incautaron, si es que se le incautaron.

Pero hechas todas estas salvedades, para moderar expectativas, hay aspectos positivos que destacar en todo lo que está ocurriendo y ocurrirá. Lo primero es que hay indudables motivos de celebración, para muchos, y de pesar para otros. Todos hemos visto y leído muestras de verdadera celebración y satisfacción porque en alguna parte funcione la justicia; que un reo acusado de cometer delitos contra el pueblo venezolano, a pesar de los cuantiosos recursos económicos dilapidados para contratar abogados que retrasaran lo que hoy constatamos era inevitable, que a pesar de todas las triquiñuelas desplegadas y las amenazas y jugadas desesperadas del régimen, que a pesar de todo eso, ese reo inexorablemente se enfrentará, desde un calabozo, a un juez y un jurado.

Abro paréntesis; se puede dar por satisfecho Alex Saab, pues sin duda va a tener −frente a ese juez y jurado− muchas más oportunidades de defenderse, si es que tiene defensa, que los miles de presos comunes y cientos de presos políticos que en Venezuela no tienen esa oportunidad. Por lo pronto, será juzgado por lo que haya hecho, no por lo que haya dicho o se interprete que ha dicho, como ocurre aquí. Seguro contará Alex Saab con todas las garantías, como ha tenido hasta ahora, para defenderse; disfrutará de eso que llaman el “debido proceso”, que en otros países existe y que aquí ya no sabemos lo que es; cierro el paréntesis.

El pesar, que mencioné, no lo sentimos los que nos oponemos a este régimen de oprobio; el pesar lo sienten el régimen y sus acólitos. Sin duda tiene un efecto demoledor, interno e internacional, esas imágenes de Saab, con pelo largo, ojos enrojecidos, vestido de naranja y esposado en una celda, imágenes que todos vimos en un humillante vídeo que se hizo viral, como era de esperarse. No creo que sea una imagen que favorezca al régimen y sí debe dar mucho que pensar a algunos de sus acólitos, los que hacen negocios con ellos, o se han enriquecido con el régimen; es una advertencia que puede tener sus efectos y producir fisuras.

Esa es la segunda lección de este caso: El miedo no solo es libre, es también democrático. El miedo es ese frio que se siente correr en los huesos al constatar que −perdonen el lugar común− el brazo de la justicia es largo y puede llegar en cualquier momento: En un aeropuerto, de paso hacia otro destino; en un viaje de vacaciones o de disfrute de bienes mal habidos; en una inocente tarde de compras en algún centro comercial de un país democrático; en una visita a algún hijo o familiar que esté estudiando o viviendo en el exterior; en un viaje de “negocios”; en fin, en cualquier parte.

En lo más inmediato, tras la sacudida inicial y el teatro montado de “dignidad ofendida”, creo que el régimen regresará a la mesa de negociación en México; tiene todo el tiempo por delante, poco que perder allí y mucho que ganar −dadas sus expectativas, creo que infundadas, de liberarse de las sanciones− y sabe que siempre se puede levantar de la mesa, más adelante, con cualquier pretexto, como ya hemos visto en dos ocasiones, con el mismo tema de fondo: la extradición de Saab.

De las fisuras que se logren abrir y ensanchar en el bloque de poder del régimen, que hoy luce sólido y compacto, lo hemos dicho antes, dependerá que se pueda avanzar en una negociación exitosa en México; dependerá de la fuerza interna e internacional que logre articular y congregar la oposición. ¿Qué tanto pueda impactar, ayudar, el caso Saab y el de otros extraditables, en ampliar esas fisuras y debilitar al régimen?, es algo que aún está por verse.

Por lo pronto la única acusación que enfrenta Alex Saab es por lavado de dinero, 350 millones de dólares y conspiración para lavado de dinero, cuya pena máxima son 20 años, pena que se puede reducir si se declara culpable; aunque pudiera ocurrir que durante el proceso se le formulen más cargos pues son muchos más los delitos de los que se pudiera acusar a este personaje, como bien sabemos gracias a los valientes reportajes del periodista Roberto Deniz, perseguido, exilado y acosada su familia por el régimen; al mencionarlo para concluir este comentario vaya para él todo el apoyo y agradecimiento, en nombre de la verdad y de todos los venezolanos.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Paulina Gamus

El sentimiento o actitud de los venezolanos ante la muerte ajena, especialmente en el mundo político, puede dividirse en dos tiempos: antes y después de 1999. Recuerdo haber asistido, al igual que otros parlamentarios y dirigentes de distintos partidos, al sepelio de Cruz Villegas, dirigente sindical comunista, padre de Mario, Vladimir y Ernesto, los más conocidos de sus hijos. Cuando murió la madre de Diego Arria, en el velorio estaban desde el presidente de la república Luis Herrera Campíns y sus ministros hasta el liderazgo de todas las organizaciones políticas. Le oí decir a un periodista argentino allí presente que un suceso como ese jamás habría ocurrido en su país. Agregaba que Ricardo Balbín, líder del Partido Radical y Juan Domingo Perón, su principal oponente, jamás se habían encontrado.

Tuvimos que sospechar lo que significaba la muerte ajena para el chavismo desde la tragedia del deslave en el estado Vargas, en diciembre 1999. El odio antimperialista privó sobre la posibilidad de salvar muchas vidas. Fue cuando Hugo Chávez rechazó la ayuda de los Estados Unidos. Pero antes de eso, el referéndum para aprobar la nueva Constitución tuvo prioridad sobre la atención oportuna a las víctimas del desastre. Los intereses políticos primero, la vida después.

Yo no pateo perro muerto. No habrá luto nacional porque hoy murió un corrupto, un dictador. Palabras de Chávez cuando murió Carlos Andrés Pérez en 2010. Antes que Pérez habían muerto los expresidentes Luis Herrera Campíns en 2007 y Rafael Caldera en 2009, sin que se les rindiera el reconocimiento que merecían.

Fue así que cuando Hugo Chávez anunció que tenía cáncer (30/06/ 2011) y cuando murió (supuestamente el 05/03/2013) medio país lloró y la otra mitad celebró. Confieso ignorar cuántas veces antes en nuestra historia contemporánea hubo igual polarización ante una muerte.

Aún tengo el recuerdo de mi niñez cuando los transeúntes hombres se sacaban el sombrero y las mujeres se persignaban ante el paso de cualquier sepelio. Había respeto.

Es en ese escenario de desprecio por la muerte del otro cuando ocurre la décima muerte de un preso venezolano «en custodia» (valga sarcasmo). Pero no un preso cualquiera sino uno que fue general en jefe, ascendido a ese rango por su compañero de armas y de ruta golpista Hugo Chávez Frías. Juntos hicieron el juramento del Samán de Güere, fue su ministro de la Defensa. Pero, ¡la tapa del frasco! fue quien lo rescató y devolvió a la presidencia en abril de 2002 . ¿Por qué tanto ensañamiento en vez de gratitud?

Recordé a un viejo amigo de la familia que vivía en Los Teques en tiempos de Pérez Jiménez y era detestado por el jefe civil, tanto que lo arrestó «por decir groserías en un patio de bolas criollas». Nuestro amigo solía decir: «Yo no sé por qué ese tipo me odia tanto si nunca le hice un favor». ¿Sería por eso que Chávez odió a Baduel? Aceptemos que esa fue la razón, pero ¿el odio de Maduro? ¿Odio hereditario?

Aparentemente, en ese sentimiento estuvo metida la mano de Fidel Castro. Copio al periodista Francisco Olivares, de El Estímulo: «Apenas se iniciaba el gobierno de Hugo Chávez cuando Fidel Castro conoció al general Raúl Isaías Baduel y, según allegados al poder, el líder cubano le habría advertido a Chávez: «Este es del que te tienes que cuidar. Este es el que te puede sacar a ti del gobierno, tienes que tener cuidado con él».

Esa advertencia premonitoria no estuvo tan precisa en la mente del general aliado de la revolución hasta que, en enero de 2008, fue detenido, acusado y sentenciado –en 2010– a 7 años y 11 meses de prisión por un caso de «sustracción de dinero de la FAN, contra el decoro militar y abuso de poder». De allí en adelante comienza un vía crucis para el militar del que no se salva ningún varón que lleve su apellido. Llamarse Baduel ha sido el paso previo para una prisión sin causa ni término.

Vi en persona al general Raúl Isaías Baduel una sola vez. Era ministro de la Defensa y fue invitado por una ONG de la que yo era miembro. Respondió las preguntas con amabilidad. Me llamó la atención su mezcla de misticismo con esoterismo, sin pasar por alto sus repetidas menciones a pasajes bíblicos. Era un personaje singular. Ya había ocurrido el golpe o renuncia o vacío de poder, como se quiera llamar o describir lo sucedido entre el 11 y 13 de abril de 2002. Ya sabíamos que Baduel cargaba con la gloria para unos y el odio para otros, por haber sido el personaje clave en el regreso de Hugo Chávez a la presidencia. Pero nadie le preguntó sobre ese tema.

Ahora que Baduel ha muerto en penosas circunstancias –no lo mataron pero lo dejaron morir– hemos leído desde apologías a su valor para resistir tantas humillaciones y sufrimientos hasta desahogos llenos del veneno del odio, por ser quien nos privó de la posibilidad de liberarnos del chavismo 19 años antes de la catástrofe que hoy padecemos.

Lamentablemente, la historia no se puede devolver, solo las dictaduras se atreven a reescribirla, pero no les dura. Lo que predicó el comunismo soviético durante 74 años se disolvió en unos pocos. Igual pasará en Cuba y mucho más pronto en Venezuela, porque aquí nadie –ni los más jóvenes– ignora la diferencia entre dictadura y democracia.

A la muerte del general Baduel en prisión ha seguido la deportación a los Estados Unidos de Alex Saab, el héroe del chavomadurismo, el único que superó a Hugo Chávez en la devoción de la cúpula dominante. El non plus ultra de una revolución socialista tan sui géneris porque siendo un recontra multimillonario a costa de la pobreza de muchos, logra que algunos de esos muchos clamen por su libertad. ¡Secuestro! gritan desde Miraflores, y secuestro dice entre lágrimas de cocodrilo la esposa italiana, ahora investigada en su país por lavado de dinero. Nadie sabe cómo será el fin de esa cuasi telenovela, pero lo que podemos asegurar es que la justicia de los EE. UU. no dejará morir de mengua a ese hiperladrón como sucedió en Venezuela con el general Raúl Isaías Baduel.

Twitter: @Paugamus

Paulina Gamus es abogada, parlamentaria de la democracia.

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Alejandro J. Sucre

Puede ser una contradicción que EEUU, UE y Canadá pongan como condicionamiento para el levantamiento de las sanciones que hayan acuerdos entre los líderes de oposición y del oficialismo. Estos líderes de oposición y del oficialismo han demostrado que primero están sus intereses de poder personal que los intereses de la nación. También, las naciones de Europa, EEUU y Canadá deben entender que estos líderes no tienen hambre de llegar a acuerdos, ellos están en situaciones muy cómodas en lo personal. EEUU, UE y Canadá emiten declaraciones regularmente en cuanto a que están dispuestos a levantar sanciones si los líderes de la oposición y del oficialismo se ponen de acuerdo, es que estos mismos líderes han demostrado que lo único que han logrado en 20 años de negociaciones es precisamente que pueden sobrevivir y no llegar a acuerdos.

Tal vez Canadá, EEUU y Europa deben declarar algo más audaz y creativo. Deben poner alguna posibilidad de levantar sanciones a operaciones de ciudadanos venezolanos que inicien proyectos de privatización para el rescate de empresas del Estado. Este levantamiento de sanciones puede ser separado de las negociaciones de México. Los países democráticos y desarrollados debieran eliminar sanciones a todo proyecto proveniente de ciudadanos venezolanos que apoyen la transferencia de activos del Estado en quiebra y creación de infraestructura al sector privado.

Venezuela posee mas de 500 empresas del Estado perdiendo dinero. La corrupción dentro de las empresas del Estado es uno y el principal de los elementos que sostienen las sanciones. La corrupción en Pdvsa y otras empresas del Estado contaminan el flujo de dinero en los mercados de capitales internacionales. Ese elemento de falta de controles administrativos es lo que origina las sanciones. La deuda externa pudiera ser renegociada y Pdvsa salvada y los flujos de inversiones hacia Venezuela reestablecidos si se hace canje de activos por pasivos y se levantasen las sanciones para esos fines. Venezuela no debiera tener sanciones a toda operación de privatización que cumpla con ciertos requisitos de democratización de las empresas del Estado y de transferir activos al sector privado. Incluso el sector oficialista está de acuerdo con pagar deuda externa y abrir la inversión privada para el recate de las empresas del Estado incluyendo a Pdvsa.

Venezuela se quedó sin acceso a recursos de última instancia. Los recursos de última instancia como los del FMI o un Fondo de Reconstrucción privado son imprescindibles para rescatar una economía como la venezolana que cayó en 75% en 8 años. En estos casos de deterioro económico súbito, los países deben contar con fondos de última instancia que los usan para inyectar gigantescas sumas de dinero a la economía. Se puede apoyar fondos de reconstrucción privados como lo hace EEUU y así no hacer depender a Venezuela de las negociaciones de México que demostraron ser endebles. En EEUU los fondos de rescate se canalizan a través de empresas privadas y hasta $3 billones (trillones americanos) son administrados directamente por empresas privadas para salvar empleos y a la economía luego de los efectos Covid-19. Debido a que la Reserva Federal no tenía capacidad ni experiencia para prestar o invertir en miles de empresas para reflotarlas debido al colapso de demanda que generó el Covid-19, los gobiernos contratan firmas especializadas en administración de inversiones para que le apoyen.

BlackRock, Inc. es un ejemplo de empresa privada que contribuye al rescate. De la economia de EEUU post pandemia Covid, BlackRock es una corporación estadounidense de gestión de inversiones globales con sede en la ciudad de Nueva York. Fundada en 1988, inicialmente como administrador de activos institucionales de gestión de riesgos e ingresos fijos, BlackRock es el administrador de activos más grande del mundo, con $ 7,4 trillones en activos bajo administración a fines del cuarto trimestre de 2019. BlackRock opera globalmente con 70 oficinas en 30 países y clientes en 100 países. Debido a su poder y al gran tamaño y alcance de sus activos y actividades financieras, BlackRock ha sido llamado el banco en la sombra más grande del mundo. Una empresa de gestión de activos (AMC) es una empresa de gestión de activos / inversiones que invierte fondos agrupados provenientes de inversores minoristas en valores en línea con los objetivos de inversión establecidos. Las empresas de administración de fondos más grandes el mundo en trillones de $ bajo administración son: BlackRock con $ 7,6, The Vanguard Group 5,1, Charles Schwab 3,4, UBS 3,1 y así vemos varias mas como PIMCO, Bank of NY, etc.

EEUU, UE y Canadá debieran abrir la posibilidad de levantar sanciones también a iniciativas de empresarios privados que quieran hacer inversiones para recuperar las empresas del Estado desmanteladas. Inversionistas privados que administren las empresas del Estado pueden ayudar a rescatar la economía y a disminuir el impacto tan negativo que tiene la corrupción y la lucha por el poder político que hay en nuestra nación y que tanto empobrece a sus ciudadanos. La transparencia en el manejo de los recursos de las empresas del Estado se hace indispensable para rescatar a la economía, reducir la inflación y generar empleos.

Twitter @alejandrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

Una conferencia de Mibelis Acevedo me hizo regresar a El político y el científico de Max Weber (en mejorable edición de Alianza Editorial) libro oportuno ante el asombroso caso de una oposición corrompida antes de llegar al poder que se ahoga entre la incompetencia y el caos en Venezuela. Agrupa conferencias del autor en 1919, año de la trágica comuna de Berlín, la insurrección de los comunistas radicales, espartaquistas, que los llevó a la muerte con su fantasía revolucionaria. En zanjas aparecieron los cadáveres de Rosa Luxemburgo, la rosa roja de la revolución y el jefe Karl Liebknecht. El libro se consagra a exaltar el valor de los partidos y el político profesional, que vive para y de la política dedicado en cuerpo y alma, y contra la tendencia a improvisar supuestos liderazgos, para jugar al dirigente sin tener con qué, tendencia permanente de los notables, como afirma Weber. Lo que hoy llamamos antipolítica, de donde salió la llamada “generación 2007”.
Dice Weber que todos los ciudadanos somos políticos eventuales, que vamos a actos públicos, votamos y damos enjundiosas opiniones sobre lo que no sabemos. Pero el político profesional conoce su oficio porque se ha formado en él a lo largo de años, es su modo de vida, distinto de los que irrumpen por un golpe de suerte o de dinero. Quienes no conocen las entretelas del oficio, hacen proclamas morales, consignas fáciles, sin saber muy bien lo que dicen y así destruyen los países. Un grupo de aventureros que, al no tener más en la sesera, asumen la moral y “hacer el bien” como programa. No hay que olvidar que revolucionarios, en el peor de los casos, y tontos notables, en el mejor, devienen maldiciones para los países.
Para Weber es esencial que la maquinaria organizativa de los partidos, formada por políticos profesionales, se imponga históricamente sobre los notables, los parlamentarios o los grupos económicos, como avance hacia la política moderna. Fuimos víctimas en Venezuela de finales del siglo XX de gerentes de medios, empresarios, intelectuales y notables que, al contrario de Weber, se dedicaron a destruir las maquinarias y los políticos de oficio, y que pretendían “comprar” la política, “dar el salto” de los negocios a la lucha por el poder. Dice Weber que las tres características esenciales de un gran líder son pasión, responsabilidad y mesura, que se adquieren en años de vivir el oficio. Pasión para entregarse en cuerpo y alma, no ser políticos a ratos, de ocasión, aficionados calcular los pasos. Pero no se trata de la excitación febril del alocado que pone a los demás en peligro y no le importa si tal cosa corresponde a su fanatismo principista, egocentrismo estúpido y dañino.
Un líder pulsa cómo la realidad recibe “sus principios” que a veces son tontos paliques de barbería o peluquería. La responsabilidad consistía en 2014, 2016-2017 en no jugar a las muertes y encarcelamiento de inocentes, no apostarlo todo en acciones estúpidas en 2018-2019-2020. Un político que no tenga ambiciones no lo es, pero así como Weber denuncia al irresponsable que lanza gente a la muerte, cuestiona al carrerista que actúa como si estuviera en una empresa. La política debe ser una entrega, una razón de vivir, causa trascendente que se abraza con sensatez en beneficio de los demás (y también del propio). Y finalmente la mesura, el equilibrio, la capacidad para alejarse de los extremos y discernir lo conveniente “la cualidad sicológica… para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder… la tranquilidad, guardar distancia con los hombres y las cosas”. La carencia de mesura lleva a negarse a aceptar la realidad o falsearla para que se adapte a nuestros caprichos a priori, distorsionar los hechos y engañarse o engañar.
“…Cómo puede conseguirse que vayan juntas en las mismas almas la pasión ardiente, y la mesurada frialdad”. Cuando eso ocurre tenemos a Betancourt, Churchill, Reagan, Clinton o Merkel. Hay dos aproximaciones a la ética que definen un gran político y lo diferencian de un aventurero cualquiera, un fanático o un irresponsable. Y es como resuelve la contraposición entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. Debe rectificar el error inicial, modificar el rumbo, por muy convencido que esté, porque los daños a sus seguidores, entorno, o a su país, hacen que insistir sea un crimen (gobierno y oposición debieran leer el libro).
Políticos de poca monta, vanidosos, sin quilates para grandes empresas, se abrazan a la ética de la convicción, sobre todo cuando están lejos o saben que no les pasará nada. Con frecuencia es capricho, la ruta del coraje. Tolstoy en Guerra y Paz cuenta la batalla de Moscovia desde la visión de los soldados. Desmembrados por los cañones, machacados por los caballos, sosteniendo sus vísceras, porque rendirse ofendía a un petimetre imbécil en funciones de general. Uno puede martirizarse por sus principios, pero no martirizar a otros. La prueba de incapacidad política es no dar marcha atrás en una idea, pese los estragos que produce. De esta manera puede decir con una lamentable satisfacción personal, que fue firme en su “dignidadddddd” aunque por ello acabó con los objetivos que se había propuesto. Esto lo deberían entender los culpables de los fracasos de hoy.

@CarlosRaulHer

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Frank López

Lo que se dilucidó en Cabo Verde

Lo que la justicia de Cabo Verde acaba de dilucidar con el juicio de Alex Saab es, si su caso se trataba de un asunto político como sostenía el régimen, o, por lo contrario, de un asunto de crimen organizado como sostenía EEUU. De modo que, según lo resuelto, Alex Saab no es un actor político perteneciente a un régimen político sino un actor criminal perteneciente a una organización del crimen internacional cuya actuación, según sentencia, amerita ser juzgada, no por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político, como lo pretendían sus defensores, sino por el Derecho Penal Internacional, como lo solicitaba EEUU. Y ello, desde luego, mediante el correspondiente proceso judicial y su competente tribunal pen

Por tanto, con esta sentencia de extradición, quedó deslegitimada la narrativa política sobre este caso y se impuso la narrativa penal. Con lo cual, además, quedó cerrado el proceso para la participación de las organizaciones y potencias políticas, y Saab queda entonces, según sentencia, en su carácter de delincuente internacional, atrapado en la rigidez normativa del Derecho Penal y a cargo de los jueces y de los tribunales competentes.

Es pocas palabras: hasta aquí llegaron los discursos de “la autodeterminación de los pueblos”, de “la agresión imperialista”, de "la injerencia de potencias extranjeras" y similares, que suelen ser muy eficaces en el orden político, pero absolutamente inocuos y hasta risibles, en los juicios penales. Y hasta aquí llegaron también las negociaciones políticas de este caso y se impone la única negociación posible: intercambiar información de utilidad penal por una gracia procesal, que, traducido en crudas palabras, significa vender las valiosas cabezas de sus jefes y cómplices a cambio de la rebaja de la pena.

La relevancia de la decisión

La segunda significación relevante que tiene esta sentencia es que pone a la disposición del sistema de justicia de EEUU a un potencial informante de primera fila, que puede revelar la estructura comercial, financiera y bélica de la red criminal internacional donde operaba Saab y sus cómplices. Lo cual fuerza a la ineludible responsabilidad de las agencias de inteligencia y de policías de activar sus acciones anticriminales de identificar países, instituciones bancarias mundiales, cuantas internacionales, operadores financieros y comerciales (corporaciones), depósitos bancarios, títulos valores, activos, etc., para desmontar el entramado criminal; y en consecuencia, congelar cuentas, activar la extinción de dominio de activos productos de la actividad ilícita, emisión de órdenes de captura y enjuiciamiento a las cabezas de esta red criminal.

La significación política

La tercera significación que tiene dicha sentencia es el valor político para la determinación de la naturaleza del adversario al que se enfrenta la oposición venezolana y en consecuencia para el carácter de la lucha que ésta debe librar, porque, en razón de esta sentencia, los venezolanos no están bajo el poder de un régimen político sino bajo el poder de un régimen del crimen organizado, por lo que seguir creyendo que la forma de abordar la lucha es sólo un asunto de la política y seguir obviando la relevancia que tiene el ámbito penal en esta lucha constituye, por decir lo menos, un grave error estratégico. Y esto es precisamente lo que aún muchos analistas convencionales no entienden o no quieren entender.

Impacto en la coyuntura política

Ahora bien, esta sentencia, en esta coyuntura que ya comenzaba a desfavorecer al régimen, caracterizada por la detención y revelaciones del Pollo Carbajal; por la detención y extradición a EEUU de la exenfermera y tesorera de Chávez; por el encarcelamiento de destacados defensores de derechos humanos como los hermanos Tarazona; por la sensación que se tiene del asesinato del general Baduel; por los informes presentados por la Comisión de la ONU y por la UE, que advierten delitos de lesa humanidad y falta de democracia en las elecciones que se avecinan en noviembre; y ahora por la suspensión del diálogo de México, que constituye un soberbio desafío al Reino de Noruega y al resto de los facilitadores; en fin, esta coyuntura que ahora se agrava con esta sentencia, con el abandono de la mesa de diálogo y con las consecuencias que hemos descrito, coloca al régimen en un estado de indiscutible debilidad comercial, financiera y política que, lo único que pudiera oxigenarlo sería una catástrofe electoral hacia la cual la oposición pareciera marchar por falta de unidad. Es decir, lo único que detendría esta caída libre en la que ha entrado el régimen, es la caída, que, al parecer, transita la oposición hacia el precipicio infortunado de un descalabro electoral.

En resumen, no hay dudas de que se ha entrado en una coyuntura política muy favorable para la oposición. Y tal situación favorable descansa en el abultado perfil delictivo que hoy vuelve a tener el régimen y en la vulnerabilidad comercial y financiera que experimentará. Todo lo cual vuelve a colocar la narrativa del proceso político venezolano en el orden discursivo del crimen organizado, de la violación de los derechos humanos y de los crímenes de lesa humanidad.

De modo que esta nueva coyuntura, constituida en el interior del discurso penal internacional, está demandando de las fuerzas opositoras un oportuno y necesario giro táctico. Un giro que conecte la narrativa interna de las fuerzas opositoras con la narrativa internacional, hoy dominada, a causa de la sentencia, por los delitos criminales y el Derecho Penal Internacional. Es decir, por el señalamiento del carácter criminal del régimen, que se desprende de dicha sentencia.

Nuevos actores, nuevos discursos

Por tanto, un giro que producirá desplazamiento de posiciones y nuevas alianzas políticas forzadas por la necesidad en la que se verá el liderazgo opositor de volver a mirar el tablero del juego con los ojos que exige está nueva coyuntura, con la finalidad de repensar la próxima jugada del ajedrez político. Y en este sentido, la acción privilegiada ya no correspondería tanto a los líderes políticos tradicionales, sino al liderazgo de la sociedad civil junto a los ciudadanos comunes y corrientes. Porque lo que resulta posible ahora es acorralar al régimen mediante la amplificación de la narrativa de los delitos de lesa humanidad y del correspondiente juicio penal.

Pero para ello, en esta nueva coyuntura no sólo “se requiere cambiar el mensaje sino también al mensajero”. Por tanto, es una tarea que no corresponde principalmente a los líderes políticos sino, fundamentalmente, a los ciudadanos activos de la sociedad civil, ya que la tarea consiste en construir una poderosa voz cívica, unificada y sostenida, especialmente de todos los opositores formadores de opinión, replicadores de mensajes por las redes sociales, de los multiplicadores del mensajes cara a cara, de las declaraciones oficiales de las instituciones y gremios democráticos, es decir, de todos, absolutamente todos, alrededor de poderosas y respetadas voces como la de Tamara Sujú sobre el proceso que se le sigue al régimen en la CPI; como la de Delsa Solórzano y las organizaciones de defensa de los derechos humanos sobre Javier y Rafael Tarazona y el resto de los defensores de derechos humanos, perseguidos, sobre los militares y los políticos secuestrados y sometidos a tratos crueles y degradantes; como la de colegios y gremios profesionales replicando las denuncias de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos; como las voces de reputados juristas, sobre el estado del proceso penal que lleva la Fiscalía del Ministerio Público de los EEUU sobre los altos personeros del régimen.

Coordinador de la linea de investigación de Epistemología y Política del Doctorado de Ciencias Económicas y Sociales.

Universidad de Carabobo

En fin, es la hora en que la sociedad civil abandone la postura de rogarle unidad a la sociedad política y dé el ejemplo de la unidad por la base que necesita el país. Una tarea que no tiene por que interferir la tarea electoral (que ahora consume todas las energías del liderazgo político), sino que debe potenciarla, para tratar de evitar, hasta donde sea posible, una mayor catástrofe electoral. Aunque lo deseable es que la oposición, en un gran bloque, se retirara del proceso electoral y dejara boqueando al régimen para rematarlo electoralmente en el venidero referendo revocatorio presidencial. Pero eso sería mucho pedir cuando no hay comprensión sobre las fuerzas sociales entrópicas que impiden la unidad opositora y la urgencia que tienen los millones de venezolanos en riesgo de muerte.

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