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Opinión

El incendio que arrasó con la empresa Galletas Puig en Las Tejerías ha causado un gran impacto. Es un suceso lamentable, más aún por haber sido provocado por manos criminales. Según informaciones de prensa, la compañía fue víctima de la venganza de una banda de delincuencia organizada al negarse a pagar “vacunas”.

Todo comenzó con un ataque con armas largas y granadas contra las instalaciones. Luego del suceso, la total inacción de las autoridades ha convertido a Las Tejerías en una ciudad desolada por la que circulan vehículos con delincuentes con armas largas que mantienen aterrorizada a la población.

La extorsión y el secuestro, junto a las invasiones, expropiaciones, confiscaciones y ataques violentos, sumado a la crisis económica mas profunda que se recuerde, es parte de la durísima realidad que sufren los empresarios honestos que aún mantienen lo que queda de la producción agrícola, pecuaria e industrial.

Resulta evidente que existen varias zonas del país convertidas en territorios donde el control lo tienen bandas, muchas veces dirigidas desde las cárceles por los pranes.

En nuestro libro Estado Delincuente (2013) ya definíamos en lo que se ha convertido Venezuela por la destrucción de las instituciones, en especial del Poder Judicial.

La impunidad es la causa principal de que los delitos se hayan propagado dejando a los ciudadanos a merced de los delincuentes. Éstos se han ido fortaleciendo, convirtiéndose en un poder paralelo que, protegido desde las mas altas esferas del poder, controla a funcionarios y jueces a través de la corrupción y/o de la intimidación.

Como hemos dicho, la corrupción es la llave que abre la puerta a todos los demás delitos.

El Estado delincuente que desgobierna a Venezuela ha llegado a un punto de perversión que ya no intenta siquiera restablecer, aunque sea en parte, el imperio de la Ley, sino que forma alianzas con fuerzas irregulares y antisociales con el objetivo de mantenerse en el poder. Ello quedó corroborado con las declaraciones de la propia ministra para el Servicio penitenciario al señalar, de manera falsa e irresponsable, que disponía de 45.000 presos armados para defender a Maduro y su grupo.

Nos solidarizamos con la familia Puig, sus trabajadores y con todos aquellos que con honestidad siguen luchando para sacar al país del abismo.

Ahora más que nunca es urgente el cambio. Debemos seguir unidos para rescatar los valores de los venezolanos, para rescatar a Venezuela.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

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Juan Carlos Zapata

Dicen que no hay nada imposible en política. O que la política es el arte de lo posible. Esto está por confirmarse o negarse en Barbados, donde Juan Guaidó y Maduro negocian un acuerdo para conjurar la crisis de Venezuela. El arte de la política tendrá que despejar el escenario sobre si hay elecciones presidenciales en 2020, y sin Maduro en el poder.

Elecciones sin Nicolás Maduro en el poder. La frase la escucha Diosdado Cabello y responde: Esto es claudicar. Y el chavismo no claudica. El chavismo ni siquiera negocia, ha dicho Cabello, que es el número 2 en el régimen de Maduro, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, que la comunidad internacional no reconoce como legítima.

El disidente del chavismo, y expresidente de Petróleos de Venezuela, PDVSA, Rafael Ramírez, escribe que “Maduro negocia con el agua al cuello, busca una salida personal, para él y los suyos. Sabe que terminará muy mal, no puede ser de otra manera, y utiliza al chavismo y a la Fuerza Armada Bolivariana para lograr una salida, mantener en el país algún tipo de presencia política, algo que le permita sobrevivir”.

Aquí está la traba. De las declaraciones chavistas de estos últimos días, se infiere que el punto elecciones presidenciales con Maduro en el poder no tiene discusión. Para los de Guaidó, la fórmula de elecciones con Maduro fuera del poder, tampoco tiene discusión.

Para Juan Guaidó y su equipo, el arreglo no sería otro que elecciones sin Maduro en el poder. Pero el chavismo que está en el poder no consideraría otra fórmula que elecciones con Maduro en el poder.

Lo de ir a elecciones presidenciales es un tema que está sobre la mesa de Barbados, y pasa, se discute, y se acepta. O se aceptaba, porque la vocería del chavismo, Cabello, Maduro, el gobernador de Miranda y miembro del equipo negociador, Héctor Rodríguez, ha descartado tal posibilidad, hablando más bien de elecciones parlamentarias, diciendo que eso es lo constitucional, y que eso es lo que procede en el cronograma electoral.

Lo más seguro es que enfaticen en esta posición como una forma de avisar la línea con la que llegan otra vez a Barbados los negociadores de Maduro: Puede haber elecciones presidenciales pero sólo con Maduro en el poder.

Aquí está la traba. De las declaraciones chavistas de estos últimos días, se infiere que el punto elecciones presidenciales con Maduro en el poder no tiene discusión. Para los de Guaidó, la fórmula de elecciones con Maduro fuera del poder, tampoco tiene discusión.

Maduro consulta con el ministro Jorge Rodríguez, con la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, con el gobernador Héctor Rodríguez, con el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, con Diosdado Cabello, y seguro que con el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y con su esposa, Cilia Flores.

Guaidó consulta al que llaman el G-4 de los partidos, a Henry Ramos Allup, Acción Democrática, a Julio Borges, Primero Justicia, a Manuel Rosales, Un Nuevo Tiempo, y a Leopoldo López, Voluntad Popular. Por algunas vías, Guaidó sigue consultando a Roberto Marrero, su jefe de gabinete, detenido por el régimen en la tenebrosa cárcel del Sebin.

Guaidó y Maduro son los que tienen la máxima presión encima. Para Guaidó, ceder, es borrar la línea de cambio político de los tres pasos que comienza con el cese de la usurpación. Para Maduro, es qué obtener a cambio, y cómo defender a los suyos, tal cual lo dice Rafael Ramírez, pero también significa la entrega del poder, un antecedente que marcaría la historia del chavismo, y marcaría el destino de Cuba y Nicaragua.

El chavismo una vez cedió el poder, el 11 de abril de 2002. Cuando Hugo Chávez estuvo dispuesto a viajar a Cuba. Pero Chávez tenía una pistola en la sien: la Fuerza Armada y el pueblo en la calle estaban en contra suya. Chávez negoció y los demás comenzaron a huir, entre otros Nicolás Maduro, que se sintió traicionado por Chávez. Después la historia cambió y Chávez volvió al poder. Ese antecedente es otra lección para Maduro, que más que ablandarlo puede reafirmarlo en su posición. ¿Hará lo mismo que Chávez? ¿Cuál será el balance de la historia si ello pasa?

Para Estados Unidos no hay punto medio. Las elecciones deben celebrarse sin Maduro en el poder. Si acepta otra solución, la estrategia del no reconocimiento a Maduro se derrumba. Es la misma posición de Europa. Y la del Grupo de Lima. ¿Cómo desconocer a Maduro para luego reconocerlo otra vez?

Los Estados Unidos y Europa seguirán ejerciendo presión con las sanciones. El chavismo hasta ahora ha demostrado que le importa más el poder que la situación a la que pueda llegar el país. Sin embargo, cuando los negociadores de Maduro solicitan en Barbados que se levanten todas las sanciones contra figuras del régimen e instituciones y empresas del Estado, también están asomando que todos los factores del chavismo buscan una solución. Con la megaconspiración del 30 de abril quedó en evidencia que el cambio es una aspiración de los múltiples factores del chavismo. Y la posición de Cabello, el más enconado crítico de la negociación, también puede interpretarse como un anuncio de que no quiere que esta vez lo dejen fuera, tal como ocurrió en la megaconspiración. Lo cierto es que las sanciones son la única arma efectiva de Guaidó contra Maduro. Y los negociadores apuntan que si el chavismo no cede, vendrán sanciones más duras. Por ejemplo, este 27 de julio, Donald Trump tendrá que decidir si renueva o no la licencia a las empresas petroleras norteamericanas para que sigan operando en Venezuela. Si no lo hace, Chevron tendrá que irse del país, y Chevron produce el 25% de la producción petrolera de un total de 750.000 barriles diarios.

Por lo pronto, Maduro asoma que juega en el tablero de las elecciones. El chavismo también. De hecho, en el entorno de Maduro ya se cuentan cuatro precandidatos, Héctor Rodríguez, Jorge Rodríguez y el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava. Héctor Rodríguez es el preferido de Maduro. Pero no hay que descartar que Diosdado Cabello quiera aspirar. Se supone que seguía en la línea de sucesión de Chávez, pero el fracaso del gobierno de Maduro acabó con el pacto de la sucesión. Por tanto, estaría obligado a entrar en el esquema de la candidatura y aglutinar en torno a sí lo que quede de chavismo.

¿Hay un punto intermedio? La política es el arte de lo posible. Hay quienes asumen como solución intermedia que Guaidó no sea el candidato de la oposición sólo si Maduro cede el poder. La oposición sacrifica así su principal figura, que ganaría de corrido las elecciones. Pero Maduro, a cambio, tendría que desalojar el Palacio de Miraflores. Suponiendo un candidato como Héctor Rodríguez por el chavismo y otra figura que no fuera Guaidó por la oposición, las opciones podrían emparejarse. Phil Gunson, analista de International Crisis Group, le declaraba a la BBC de Londres que “Si uno ve la cosa en frío, podría llegar a la conclusión de que podría haber renuncias recíprocas. Si tenemos dos hombres que dicen ser el presidente, lo lógico en el proceso de negociación, donde ambos tienen fuerzas y debilidades, es que ambos se aparten temporalmente para dar lugar a un tercero para permitir un gobierno interino que prepare el camino a una elección sin que lo maneje ninguno de los dos”. Dice Gunson que “ambas partes van a tener que aceptar hacer concesiones, quizás mucho más allá de lo que aceptan ahora. Por supuesto, el gobierno tiene que aceptar la posibilidad de perder el poder, y hasta ahora no hemos oído ninguna declaración que lleve a pensar que eso pase por su cabeza. Hasta ahora ha dado la impresión de que negocia para mantenerse en el poder, no negocia su salida, y en el otro extremo, la oposición sólo está dispuesta a hablar de su salida del poder. Es más, dice que es el primer paso de la negociación. Ahí la oposición va a tener que ceder, porque, a menos que tengas, metafóricamente hablando, la pistola en la sien de tu adversario, no puedes llegar a una negociación diciendo que lo primero que tiene que hacer la otra parte es irse”.

Esta semana llega a Caracas el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov. Va a reunirse con Maduro. Llega en el momento crucial de la negociación. Rusos y cubanos pueden inclinar la balanza. Hay rumores, y esto son sólo rumores que provienen desde Washington: que Rusia se inclina por la solución intermedia. Que Maduro se vaya y que Guaidó también. Luego, viene otro punto difícil a solucionar. ¿Y quién se queda en la Presidencia?

15 de julio de 2019

AlNavío

https://alnavio.com/noticia/19237/actualidad/cual-es-la-tranca-en-la-neg...

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A los felicitadores siempre presentes en nuestro medio, se suma ahora la fauna de los descalificadores que se creen dueños de la verdad y sin pruebas desacreditan a cualquiera que emprenda una acción o emita una declaración que no esté acorde con lo que piensa el descalificador. Cuando salgamos de este totalitarismo alguien tendrá que escribir sobre Los Descalificadores, a semejanza de Los Felicitadores de Pedro María Morantes, mejor conocido como Pío Gil.

Quede claro que no nos referimos a las críticas sustentadas o incluso a alguna que otra descalificación esporádica sin mucho análisis, pero no malintencionada, sino a quienes utilizan sistemáticamente la descalificación para destruir a alguien. Algunos lo hacen por narcisistas, otros para intentar ganar tribuna y algunos por poco juicio. En tiempos normales eso no tendría mayor importancia, pero en las actuales circunstancias los descalificadores deben percatarse de que dificultan la posibilidad de salir de Maduro y su pandilla.

No faltará quien se rasgue las vestiduras, alegue que no acepta censurarse y que no puede callar ante supuestas traiciones y complicidades. Quien tenga pruebas de ello que hable sin cortapisas, pero que guarde prudente silencio si no las tiene. En una situación política tan compleja y ante criminales es muy difícil tener una solución óptima.

En lo personal quisiera que los militares le dijeran a Maduro que respetan la Constitución y que el Informe Bachelet confirma lo que era notorio sobre las violaciones a los derechos humanos, por lo que debe dejar Miraflores. Sin embargo, otros consideran que eso no es conveniente alegando que los militares no deben ser árbitros. Aunque no compartimos este último punto de vista, no por ello debemos tildar de colaboracionistas a sus divulgadores.

En lo personal no nos parece conveniente para el futuro del país que se produzca una intervención militar extranjera, la cual por lo demás no cuenta con el visto bueno de ningún país, pero no por ello descalificamos a sus proponentes. Nos parece que la visita de Bachelet fue positiva, pero no descalificamos a quienes sostienen que con la misma afianzó al régimen.

Más recientemente las descalificaciones giran en torno a si se debe o no negociar con el régimen una salida política. Epítetos de diversa índole han llovido sobre nuestros negociadores, todos ellos honorables y de trayectoria democrática. También sobre Juan Guaidó, presidente(e) de la República. Lo procedente es que los dirigentes orienten a los dirigidos sobre los pro y contras de la negociación y si existe otra opción viable. Hemos escuchado decir tajantemente a algunos que no se debe negociar y cuando preguntamos sobre qué opción ofrecen la respuesta evasiva es “ah yo no sé, porque no soy político”.

Estamos de acuerdo en que el régimen no va a ceder el poder en una mesa de negociación si no hay mayor presión interna y externa. No es solo por temor a las consecuencias, sino porque no le importa que el país se siga deteriorando y que los venezolanos continúen emigrando. Un cambio de posición sería posible si dentro de las filas del régimen surjan más voces disidentes que entiendan que les conviene ceder.

Respetando otros pareceres, consideramos que la inexistencia de otra opción realista, no queda más que acudir a negociar. Ante la negativa del régimen de aceptar un cambio, los países que han manifestado interés en que se resuelva nuestra situación quizá puedan ejercer mayor presión. Inclusive, si Rusia y China deciden privilegiar sus interese económicos en Venezuela sobre los geopolíticos, podrían dejar de alcahuetear al régimen. Instamos a los dirigentes opuestos a la negociación a que que no descalifiquen esa opción y le otorguen el beneficio de la duda. Eso desincentivaría a quienes insultan sin razones válidas al presidente (e) Guaidó y a nuestros representantes en las negociaciones.

¿Qué sería lo deseable para nosotros? Establecimiento ya de un gobierno de transición sin Maduro y elecciones transparentes lo más pronto posible. ¿Qué sería quizá lo aceptable en última instancia? Que Maduro siga en Miraflores por unos meses mientras se realicen elecciones transparentes con nuevo CNE, libertad de los presos políticos, retorno de los exiliados, fin de la inhabilitación de partidos políticos y de dirigentes, suspensión de la ilegítima Asamblea Constituyente y neutralización del TSJ usurpador. Lo de menos es si Maduro puede o no ser candidato. Ojalá lo sea. Con el respaldo del Informe Bachelet la oposición está más fuerte que nunca. No perdamos esta oportunidad.

Como (había) en botica:

Según fuentes secundarios de la OPEP, la producción de crudo de Venezuela es de solo 734.000 barriles por día (b/d). Según esas mismas fuentes, en el año 2001 fue de 2.690.000 b/d.

La joven clarinetista Karen Palacios y nuestro amigo y gran luchador por los derechos humanos José Méndez, siguen secuestrados por el régimen.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Carpeta en mano y saltando de la alegría, entró el ilegitimo Canciller al despacho del usurpador. Buenos días camarada, le traigo la propuesta de un plan internacional para reivindicar su imagen y su legitimidad. Los ojos del mundo estarán puestos en su revolucionaria figura y dejaremos en ridículo a esos países traidores que apoyan al oligarca-imperialista de Guaidó.

-¿Y qué plan es ese? preguntó el usurpador.

Nada más y nada menos que la resurrección del Foro de Sao Paulo…

-Vas a seguir con esa mariquera de reunir gente para hablar pendejadas y chulearnos los reales.

Tranquilo camarada, en este caso quienes van a sacarle beneficio político a este encuentro somos nosotros.

-¿Cómo así?

Bueno, oficialmente invitaremos a todos los países de América, incluyendo a los gringos…

-No me jodas, ¿Vas a traer a Trump?

Camarada, déjeme terminar. De las regiones con gobiernos opositores, traeremos invitados especiales (miembros del Partido Comunista) identificados con nuestro proceso revolucionario.

-Ahhhhh, así sí. Pero, no crees que es mejor hacerlo en Río y no en Sao Paulo. Cilia siempre ha querido nadar en la playa de Copacabana y yo, bañarme con una garota.

Le explico camarada, este foro representa la reunión de partidos y grupos de izquierda de todo el continente americano, desde centroizquierdistas hasta colectividades políticas de izquierda, y fue fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en1990. Su objetivo principal es el de profundizar el debate y procurar avanzar con propuestas de unidad de acción consensuadas en la lucha antiimperialista y popular, promover intercambios especializados en torno a los problemas económicos, políticos, sociales y culturales que la izquierda continental enfrenta.

-Déjate de esos discursitos baratos y desactualizados. Respóndeme a la pregunta que te hice ¿Sao Paulo o Río?

Ninguna de las dos. El foro será aquí en Caracas y con la presencia de delegados activos e invitados del mundo entero… ¡la ONU envidiará nuestro poder de convocatoria!

-Está bien, échale bolas. Que no se te olvide que la estrella voy a ser Yo.

Tranquilo camarada, que para eso está montado este tinglado.

Tres semanas después, comenzaron a llegar las delegaciones de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Uruguay, México y el Salvador. Entre los invitados especiales destacaban entre otros: Seuxis Pausias Hernández Solarte, más conocido por su alias Jesús Santrich miembro de las FARC, hoy en día solicitado por narcotraficante, Hassan Nasrallah Secretario General del Hezbolá, Mohamad Yavad Zarif en representación de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hisham Bekhityar Jefe de las Fuerzas Armadas Sirias, Aleksandr Bórtnikov jefe del Servicio Federal de Seguridad (antigua KGB), Guo Shengkun de los sevicios secretos chino y Nicolás Rodríguez Bautista comandante en Jefe del ELN.

También destacaban una serie de personas que en los medios de comunicación eran nombrados como “Cadaveres Insepultos”: Rafael Correa, Evo Morales, Manuel Zelaya, López Obrador, Tabaré Vásquez, Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Daniel Ortega y Raúl Castro.

Para darle realce revolucionario al salón de reunión, fueron colocados inmensos y fantasmagóricos afiches de Fidel, el Che, Chávez, Marulanda y Carlos Marighella resaltados con las palabras “Crear uno, dos, tres Vietnam es la consigna”.

En medio de la euforia revolucionaria, mientras era leído el saludo que el camarada Lula da Silva enviaba desde la cárcel, uno de los presentes gritó a todo pulmón “Llegó la justicia…sálvese quien pueda” provocando la avalancha de todos los asistentes. En cosa de segundos no quedó nadie en el salón, hasta los fantasmas de los afiches desaparecieron…y regados en el piso quedo el manifiesto de solidaridad con el usurpador titulado “De Sao Paulo a Caracas.

Nadie dio respuesta sobre en cuál de los Vietnam latinoamericanos se realizaría el próximo Foro.

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Se entiende por Capitalismo de Estado a un modelo económico en el que el Estado tiene un papel predominante en la economía de una nación, bajo un sistema de base capitalista; pero con tendencia a la administración centralizada. Existen variantes, de acuerdo a distintas corrientes ideológicas y situaciones específicas. El Estado posee y administra las riquezas de la nación, las materias primas de gran valor, las industrias básicas y los principales medios de producción de bienes y servicios, particularmente los considerados de alta utilidad pública, como la electricidad, agua, gas, etc.

Con el fin de tener elementos para una evaluación comparativa, se caracteriza, brevemente, el modelo chino de Capitalismo de Estado. En China tuvo lugar un proceso de cambio relativamente rápido, pero convenido y de forma planificada, del modelo socialista-comunista de economía centralizada a un capitalismo de libre mercado, con connotaciones socialistas. La idea era utilizar la capacidad del sistema capitalista para promover el desarrollo; para lo cual fueron liberando actividades de producción, permitiendo a particulares obtener ganancias económicas; posteriormente fueron favoreciendo la expansión del sector privado y la inversión de capitales; pero el gobierno afirma que siguen siendo comunistas. El Estado se reservó las actividades económicas consideradas estratégicas. Esta transición ha logrado notables éxitos económicos y sociales. La apertura económica de China la ha llevado de ser un país bastante atrasado y con altos niveles de pobreza a convertirse en la segunda más grandes economía del mundo, Desde la apertura económica, hace más de 40 años, ha sacado de la pobreza a varios cientos de millones de personas; pero los derechos ciudadanos continúan limitados y persisten importantes problemas sociales.

En el caso de Venezuela, se cumplen las características que definen un Capitalismo de Estado; pero los resultados son muy diferentes a los obtenidos por China. Las riquezas, entre las que destacan el petróleo, gas y minerales valiosos pertenecen al Estado, pero las maneja el gobierno como si fueran de su propiedad. Los servicios básicos y los sistemas de salud, y gran parte de la educación, así como la seguridad pública también están en manos del Estado, pero en están pésimas condiciones. Los índices económicos y de nivel de vida de la población nos indican que estamos en presencia de una economía en profunda crisis.

En cuanto a la propiedad privada, hubo una arremetida de expropiaciones, y nacionalizaciones concentradas en los años 2005 a 2017, los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se apoderaron de más de 1.350 empresas, en ese mismo período ya habían quebrado más de mil de ellas; lo cual no es de extrañar, ya que estas empresas terminaron por fracasar o están en condiciones deplorables y trabajando con escasa eficiencia. Entre las propiedades afectadas se encuentran importantes empresas relacionadas con servicios y actividad petrolera, explotación minera, metalurgia, electricidad, telefonía, industrias alimenticias y cadenas de supermercados y de los hoteles Hilton; así como grandes comercios de diferentes tipos. Se intervinieron 22 bancos y se expropiación cinco de ellos. Es necesario recordar que un número considerable de empresas estratégicas ya pertenecían al Estado. En el campo, el gobierno expropió más de cinco millones de hectáreas, no pocas de ellas en plena producción, el efecto generalizado fue el de una muy importante disminución de la producción agrícola.

Como consecuencia de las políticas económicas y sociales implementadas, el país entró en un proceso de hiperinflación y una terrible escasez de alimentos, medicinas, repuestos, etc.; así como de deterioro de bienes y servicios indispensables para un aceptable nivel de calidad de vida; todo esto conforma las características propias de un Estado fallido. La reacción a esta situación ha producido miles de protestas populares que, en general, han sido fuertemente reprimidas. Por otra parte, la renta petrolera fue desaprovechada; se destinó en gran parte a financiar una economía poco eficiente y de baja productividad, a incentivos clientelares y la ayuda a países con gobiernos políticamente afines al de Venezuela; la corrupción también ha estado presente.

Todos estos son efectos directos de la aplicación de un paradigma político que ha tenido grandes fracasos a escala mundial, aplicado por un gobierno con un gran sesgo populista, con fuerte influencia del comunismo a la cubana y un liderazgo mesiánico que con una pésima gestión de gobierno, definen, sin lugar a dudas, el modelo económico aplicado en Venezuela como un Capitalismo de Estado fracasado, que se hace más evidente al compararlo con experiencias como la de China.

Profesor, Facultad de Agronomía, UCV
felipeedmundo@gmail.com

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Alberto Hernández

Reunir el porfiado fracaso izquierdoso alrededor de una fogata para apoyar distopías. Convocar en Caracas el malhadado Foro de Sao Paulo para apoyar lo que siempre han apoyado, es un indicativo de que ese fracaso forma parte de las neuronas de muchos que han creído que el mundo sigue siendo plano.

En efecto, algunos siguen creyendo que otros creen que la tierra es una lámina sobre la cual se mueven vacunos y ovejas. Cuestión que se afinca en la afirmación de que sí hay algunos que aún no han curado del sarampión y concitan reuniones para quitarse las costras, sobarse los golpes y sacarse los piojos.

La convocatoria del ya pavoso Foro de Sao Paulo en Caracas da pie para que en su seno se celebre también el hambre y la miseria que ambula por las calles de Venezuela. Sirve para que la pareja miraflorina siga danzando torpemente su salsa sobre la sangre de jóvenes que han caído producto de las balas rusas, chinas y hasta cubanas que lanzan como si fueran flores sobre la tumba de una Nación.

Este foro viene a darse el gustazo para festejar la carestía de la vida, la muerte innúmera de niños y ancianos en los destrozados hospitales del país. Para pasearse feliz por las vacías escuelas y universidades. Para danzar con las decisiones extrajudiciales de tribunales y sus zonas de tolerancia. Sirve para gritar consignas a favor de las enfermedades que una vez fueron superadas y ahora forman parte del reinado insano de un régimen que sonríe frente a la tortura. Que sazona sus platos con el pellejo de quienes dejan la vida en calles, avenidas, cárceles, ergástulas, mazmorras, tumbas y bosques donde se tortura, desuella, despelleja, electrifica, ahoga, envenena a la disidencia, pero también persigue, allana y encarcela a los familiares y amigos de las víctimas.

Este foro servirá para eso y más. Servirá para coronar a Maduro y para que los venezolanos nos sintamos felices de la llegada de los chulos y malvivientes que representan a los alienados que se dicen no alineados y forman parte de esa fotografía inventada por Fidel Castro en Brasil, y para que los ladrones y asesinos sigan siendo personajes de portadas de diarios y revistas.

Los bufones vendrán a celebrar la muerte. Los cortesanos vendrán a tomarse su guarapita escocesa con papelón y chicha andina. Vendrán a sembrar el conuco. Vendrán a intercambiar espejitos a través de ese muy contemporáneo y maravilloso invento llamado trueque. Y seremos felices con ellos porque ellos son justicieros y amantes de la paz. Los cementerios estarán muy agradecidos por la gesta bíblica de quienes aplauden la mirada perdida de nuestros jóvenes en las calles y poblados del país. Mirada de muerte porque el Foro de Sao Paulo es, precisamente, un estero de dinosaurios que viene a fundar su parque jurásico en Venezuela. O al menos a confirmar que existe y vienen a ver el zoológico en que Chávez, Maduro y sus sátrapas han convertido a Venezuela.

El Fororo de Caracas será con maíz fermentado. Será un encuentro donde ellos, los prehistóricos, volverán a invocar los nombres que tanto invocan para seguir destruyendo todo a su paso mientras ellos se enriquecen.

Por todo lo arriba dicho, en ácida broma porque arde y hasta en serio porque duele, se agrega a la opuesta realidad la celebración de un Contraforo en Maracay, donde no habrá libaciones ni manuales cubanos, rusos, iraníes ni chinos. Sino ciudadanos. La carpeta será la crítica. La agenda será la resistencia contra esa cosa criminal que reúne el despotismo, el latrocinio y la amargura de quienes siguen siendo los resentidos de la historia global.

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La Asamblea Nacional aprobó en febrero de este año un “Estatuto que Rige la Transición para la Democracia”, en el cual se establecen los tres pasos (cese a la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres) de la famosa “ruta” popularizada por el presidente Juan Guaidó. Algunos aseguran que dicha “ruta”, convertida en mantra, fue un verdadero éxito —y sin duda lo fue— para movilizar a la oposición del país, adormecida por el desánimo y los fracasos políticos en 2017 y 2018. La “ruta” de Guaidó insufló nuevamente de esperanza el decaído ánimo de la gente, pero hoy en día, probablemente debido a los “fracaso” de 23F y 30A, es criticada y algunos ya ven esos tres puntos, más como un karma, que como un proyecto o una “ruta”.

Tan temprano como en enero de este año, en varios artículos, fijé mi posición con respecto a lo que se venía discutiendo sobre la posibilidad de que Juan Guaidó, basado en ese Estatuto y en las interpretaciones del artículo 233 de la Constitución, se juramentara como presidente (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/category/articulos-blog/). Lo consideraba un error, pero se hizo, lo respete y lo apoye. En mi descargo diré que consideraba en ese momento que no estábamos frente a una mera discusión jurídica, sino frente a una complicada decisión y discusión política. Hoy pienso igual, pues creo que hay que discutir y replantearse la “Ruta Guaidó”, aunque debo decir que para algunos/as la discusión no es de estrategia política –¿Cuál es la estrategia más adecuada en este momento? –, sino una mera táctica para desprestigiar el actual liderazgo opositor y asumir ellos/as ese papel.

Paradójicamente, a pesar del cuestionamiento que acepto que se debe hacer, creo que, a pesar de todo, la “ruta” es lógica y correcta, describe adecuadamente los “pasos” a seguir, por más que algunos discutan el orden de los mismos y otros hablen de la necesidad de abandonarlos. Creo que el problema es el contenido que se le quiere dar a cada uno de ello. Veamos.

El cese a la usurpación no es, para algunos, lo que dice el Estatuto de Transición (Artículo 7.1: “La liberacn del régimen dictatorial, que ocurri con el cese de los poderes de facto que ejerce Nicolás Maduro Moros”, copia textual); para algunos “cese a la usurpación” significa que deben abandonar el cargo el presidente usurpador y hasta el último vigilante o bedel del más pequeño de los ministerios u oficina pública. Ya sabemos lo dado que son algunos/as a reinterpretar las cosas; lo vivimos con el “mandato” del 16J de 2017, que lo que aprobamos en esa consulta popular con la 3ra pregunta (“la renovación de los poderes públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución”...enelecciones libres y transparentes” y que se conforme “un Gobierno de Unidad Nacional para restituir el orden constitucional”.. ) lo interpretaron como que debería ser “ya”, en ese mismo instante, no como una estrategia que había que construir, sino como una acción a cumplir de inmediato, y no hacerlo de esa manera era “traicionar al pueblo” y traicionar el “mandato” del 16J.

En mi opinión el problema es la discusión jurídica de quién debe remplazar al presidente usurpador. Algunos, interpretando el artículo 233, aseguran que debe ser el presidente de la Asamblea, Juan Guaidó, quien asuma la presidencia; otros señalan que debido a la “continuidad administrativa” debe ser algún vicepresidente designado por el presidente usurpador, cuyo mandato anterior tenía supuestamente una legitimidad de origen (que algunos también dudan). Y hay más posiciones. Pero si bien esa discusión jurídica no deja de ser llamativa e interesante, insisto en que esto no es un problema jurídico, es un problema político que se debe resolver con un “acuerdo” en la mesa de negociación, donde quiera que se vaya a realizar (Noruega, Suecia, Barbados, donde sea) y quien debe asumir la presidencia de la República, a la salida del presidente usurpador, es alguien que debe tener algún mínimo consenso, para que pueda continuar el gobierno durante el proceso de transición que nos lleve a unas elecciones libres.

El gobierno de transición, segundo punto de la discusión: ¿Cómo interpretamos lo del gobierno de transición? Más concretamente, ¿Cómo se constituye ese gobierno? ¿Qué va a hacer durante el periodo de transición? y ¿Cuánto va a durar el mismo?; quizás cuánto va a durar es más fácil de responder: hasta que se realice un proceso de elecciones libres; lo complicado y complejo es cómo constituirlo, cómo integrarlo y sus funciones. En lo personal yo creo que el régimen debe asumir solo, hasta el final, su responsabilidad en la desastrosa gestión de estos 20 años. No veo porque la oposición debe formar parte de un gobierno de “coalición”, de ningún tipo, y hacerse “coparticipe” de esta crisis humanitaria, de esta desgracia en la que nos ha sumido la desastrosa gestión de esta dictadura. Como dice el refrán castellano, ¿Por qué la oposición le va a sacar las castañas del fuego a la dictadura?

El único problema del que se debe ocupar la oposición es seguir haciendo oposición, denunciando las arbitrariedades de la dictadura y sus violaciones a la Constitución y los derechos humanos; mostrar al pueblo venezolano el Plan País, cuáles son sus proyectos para salir de este oprobio y regresarnos a la ruta del progreso y el bienestar; prepararse para ganar contundentemente las elecciones libres que se deben realizar y esperar pacientemente a que se realicen las elecciones de gobernadores, de alcaldes, de poderes regionales y municipales, para terminar de barrer la escoria de la dictadura. Una vez ganadas las elecciones, ya la oposición tendrá la ocasión y se encargará de formar su propio gobierno, sin el lastre del régimen.

Las elecciones libres, tercer punto de la ruta. Sabemos bien que para realizar unas elecciones libres se deben acordar algunas condiciones mínimas en la mesa de negociación. Lo primero, por supuesto, es que serán elecciones presidenciales pues allí está la clave de la usurpación y de la ilegitimidad del actual gobierno; sí van a ser acompañadas o no de elecciones parlamentarias, adelantando unos meses las elecciones que se deben realizar a finales del 2020, es un punto que se puede negociar; personalmente creo que se debería hacer para de una vez salir del ejecutivo y ganar nuevamente la Asamblea, con una mayoría que permita renovar los demás poderes (TSJ, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Contraloría, etc.) y para poder hacer todas las modificaciones legales que se necesitarán en el nuevo gobierno democrático.

Entre las condiciones mínimas que tienen que conseguirse están, por supuesto, un nuevo CNE, renovando completamente los cinco ilegítimos rectores, con sus respectivos suplentes y buena parte del estamento de funcionarios. Las elecciones deben ser supervisadas por la comunidad internacional, para evitar los abusos de poder y que se respeten los resultados; y deben estar precedidas de una revisión del “registro electoral”, sobre todo para permitir que se escriban el millón y medio de rezagados que no lo han podido hacer desde hace varios años y que puedan hacerse las modificaciones necesarias para que voten los venezolanos que están en el exterior. Previo al proceso electoral obviamente se deben legalizar todos los partidos políticos, liberar a todos los presos políticos y permitir el regreso de los exilados; habilitar a todos los candidatos y líderes opositores que han sido ilegalmente inhabilitados por el régimen y sus cómplices de la Contraloría y tribunales no autorizados para ello. Los anteriores, como mínimo, deben ser los puntos a lograr, además de algunos otros de carácter más específico y técnico que he mencionado otras veces.

Desde luego algunos de estos puntos serán más fáciles de negociar, otros no tanto; pero ahí debe estar concentrada la discusión y no en cosas accesorias como quien puede o no ser el candidato del régimen; que sea el régimen el que escoja la magnitud y alcance de su derrota. La negociación es un camino a recorrer, que esperamos sea exitosa y despeje el trayecto a la paz, la democracia, el bienestar y el progreso, que se hacen cada día más apremiantes.

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