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Opinión

La tortura física o psicológica es un procedimiento cruel que degrada a los seres humano que la practican y a quienes la promueven, la encubren o callan. Lo más bajo que puede caer una persona es torturar a un semejante o ser cómplice. Lamentablemente, ha sido una práctica utilizada durante la mayor parte de nuestra vida republicana. Las más de las veces su aberrante aplicación ha sido para obtener información que permita desbaratar una banda de criminales o para apresar unos rateritos. Muchos justifican su aplicación “porque la policía debe actuar fuerte contra los malandros”; otros la exculpan porque “las confesiones obtenidas permiten recuperar bienes robados o capturar la pandilla”. Esta manera de pensar es inaceptable. Los derechos humanos son para todos.

La tortura también se ha aplicado para lograr información relevante en casos de conspiración en contra de gobiernos dictatoriales. Cuando Pérez Jiménez hubo connotados torturadores de la Seguridad Nacional, como Miguel Silvio Sanz, Suelaespuma, el bachiller Castro, Pachequito, Barreto y otros. En tiempos de la guerrilla castro- comunista, las torturas estuvieron a cargo de la Digepol. Son conocidos los casos de Alberto Lovera y de Jorge Rodríguez. También fueron realizadas en los Teatros de Operaciones del ejército, como en el caso de Alejandro Tejero. Algunos torturadores fueron enjuiciados y condenados, pero la mayoría quedaron impunes, lo cual es inaceptable. Después de la pacificación cesaron las torturas por razones políticas, pero continuaron las practicadas a los malandros.

Desde la época de Chávez, hasta el presente, la tortura, incluida violaciones sexuales, ha sido una política de Estado aplicada a quienes el régimen identifica como opositores. Estos casos han sido ampliamente divulgados por periodistas valientes, políticos, articulistas, medios de comunicación no gubernamentales o no atemorizados por el régimen, así como por las redes sociales. Nadie puede decir que no conoce de los atropellos cometidos, entre ellos a mujeres y a menores de edad. Los torturadores han contado con la complicidad de jueces, fiscales y Defensor del Pueblo. Desde luego, tanto Chávez, como Maduro y sus ministros han aprobado o tolerado las torturas.

Tanto civiles, como militares han sido torturados en el Sebin y en la Dirección de Contrainteligencia Militar. Además, la Guardia Nacional y Policía Nacional Bolivariana han dado culatazos, peinillazos, disparado balas de plástico y lanzado bombas lacrimógenas al cuerpo de manifestantes pacíficos. Desde luego también han asesinado. Unos de los primeros torturados fueron Juan Carlos Sánchez, el capitán Otto Gebauer, Luis Rodríguez, Vasco Da Costa, Estrella Castellanos, Laided Salazar, para citar solo algunos. Más recientemente, el caso de la defenestración del concejal Albán, el secuestro del diputado Requesens y el video grabado por el teniente Ronald Dugarte en el que se aprecian a varios militares torturados, tienen conmocionado al mundo.

El caso de la Juez María Lourdes Afiuni es un de los más indignantes. Fue detenida en el 2009, después que Chávez la acusó por dictar boleta de libertad provisional a favor del empresario Eligio Cedeño. La juez dictó esa medida porque se había vencido el tiempo legal para imputarlo. Afiuni sufrió toda clase de atropellos en el Retén de Mujeres de Los Teques. Desde esa fecha ha estado presa en el Retén o en su casa. El 19 de este mes, el juez Manuel Bonagno Palomares la sentenció a cinco años por “corrupción propia", aunque la fiscalía no presentó pruebas. Esta es una de las manchas negras de la Fiscal Luisa Ortega.

Muchos han sido los valientes que han denunciado las torturas y han dado nombres de los torturadores. Organizaciones como Human Right Watch, Foro Penal Venezolano, personas como Martha Colmenares y Tamara Sujú. Informes contundentes presentados por Luis Almagro, Secretario General de la OEA, la Secretaría de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, a cargo de Michelle Bachelet, son pruebas irrefutables en contra de los torturadores y sus cómplices necesarios, quienes merecen el desprecio de todos y tendrán que responder ante la justicia. Sus nombres están consignados en numerosos documentos e informaciones de prensa.

Como (había) en botica:

A Rusia y a China les conviene un cambio de gobierno para recuperar lo que prestaron.

La campaña en contra del ingeniero Guaidó, presidente (e) de Venezuela, proviene de la dictadura y de algunos participantes en la elección espuria de mayo 2018. Ramón José Medina declaró que “tanto Maduro, como Guaidó deben retirarse”, Claudio Fermín considera que Maduro es el presidente y Enrique Ochoa Antich afirma que “la Operación Libertad es una irresponsabilidad”.

El secuestro de Roberto Marrero y los destrozos en su vivienda es otro atropello de la dictadura.

Lamentamos el fallecimiento del destacado economista Ramón Espinasa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Mark Mazzetti, Adam Goldman, Ronen Bergman y Nicole Perlroth

El hombre encargado de la implacable campaña saudita para reprimir disidentes buscaba métodos para espiar a la gente que consideraba como una amenaza para el reino. Y sabía a quién acudir: una empresa israelí que ofrece tecnología desarrollada por exfuncionarios de las agencias de inteligencia.

Era finales de 2017 y Saudi Al Qahtani —en ese entonces asesor cercano del príncipe heredero de Arabia Saudita— estaba persiguiendo a disidentes sauditas de todo el mundo como parte de unos grandes operativos de vigilancia, con los que después fue asesinado el periodista Jamal Khashoggi. En mensajes que intercambió con empleados de la compañía NSO Group, Al Qahtani habló de sus grandes planes para usar las herramientas de vigilancia en todo Medio Oriente y Europa, en países como Turquía, Catar, Francia e Inglaterra.

La dependencia del gobierno saudita en una firma con sede en Israel, su adversario político desde hace décadas, es muestra de una nueva manera de librar conflictos: de manera digital, con pocas reglas y en un mercado de ciberespías por comisión valuado en 12.000 millones de dólares.

Hoy en día hasta los países más pequeños pueden comprar servicios de espionaje digital, lo que les permite realizar operaciones sofisticadas de escuchas vía electrónica o influenciar campañas políticas, algo que en el pasado solo podían hacer los aparatos estatales de Estados Unidos y Rusia. Las corporaciones que quieren escudriñar los secretos de sus competidores o un individuo pudiente que tenga alguna rivalidad también pueden realizar estas operaciones de inteligencia si pagan el precio, como si pudieran tomar de un anaquel digital herramientas de la Mossad o la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

NSO Group y uno de sus competidores, la empresa emiratí DarkMatter, son ejemplo de la proliferación del espionaje privatizado. Una investigación que duró meses por parte de The New York Times, a partir de entrevistas con hackers que trabajan o trabajaron para gobiernos y compañías privadas, así como análisis de documentos, reveló las batallas secretas de este combate digital.

Las compañías han permitido que los gobiernos no solo realicen ciberataques contra grupos terroristas o del narcotráfico sino que, en varios casos, los han habilitado para que ataquen a activistas y periodistas. Hackers capacitados por agencias de espionaje estadounidenses que ahora trabajan en esas empresas han capturado en su red a empresarios y defensores de derechos humanos. Los cibermercenarios que trabajan para DarkMatter han convertido un monitor para bebés en un aparato de espionaje.

Además de DarkMatter y de NSO, está Black Cube, empresa privada de ex agentes de inteligencia israelíes y de la Mossad que fue contratada por Harvey Weinstein para buscar información comprometedora de las mujeres que lo acusaron de acoso y abuso sexual. También existe Psy-Group, empresa israelí especializada en manipulación por medio de redes sociales que ha trabajado con empresarios rusos y que ofreció sus servicios de bots a la campaña de Donald Trump en 2016.

Algunos creen que se acerca un futuro caótico y peligroso debido a la veloz expansión de este campo de batalla de alta tecnología.

“Hasta el país más pequeño con un presupuesto ajustado puede tener capacidad ofensiva” y realizar ataques en línea contra sus adversarios, dijo Robert Johnston, fundador de la compañía de ciberseguridad Adlumin.

Aprovechar vacíos en la seguridad

Antes de que NSO ayudara al gobierno saudita a vigilar a sus adversarios fuera del reino, antes de que ayudara al gobierno mexicano en su intento por cazar a narcotraficantes y antes de que recaudara millones de dólares en trabajos para decenas de países en seis continentes, la empresa estaba formada por dos amigos ubicados en el norte israelí.

Shalev Hulio y Omri Lavie empezaron la compañía en 2008 con tecnología desarrollada por graduados de la Unidad 8200 de los Cuerpos de Inteligencia de Israel —el equivalente de la NSA para esa nación—. Esa tecnología permitía a las empresas de telefonía celular conseguir acceso de manera remota a los aparatos de sus clientes para fines de mantenimiento.

Los servicios de espionaje de Occidente se enteraron de las capacidades del programa y vieron una oportunidad. En ese entonces los funcionarios estadounidenses y europeos advertían que Apple, Facebook, Google y otros gigantes tecnológicos estaban desarrollando tecnologías con las que criminales y terroristas podrían comunicarse en canales encriptados que las agencias estatales no iban a poder descifrar.

Hulio y Lavie les ofrecían una manera de sortear ese problema al hackear el punto final de esas comunicaciones cifradas, el aparato en sí, aún después de que los datos fueran encriptados.

Para 2011, NSO tenía su primer prototipo, una herramienta de vigilancia celular que la empresa llamó Pegasus. El programa podía hacer algo que parecía imposible: recopilar enormes cantidades de datos antes inaccesibles desde los teléfonos celulares de manera remota y sin dejar rastro. Llamadas, mensajes de texto, correos, contactos, ubicaciones y cualquier información transmitida por aplicaciones como Facebook, WhatsApp y Skype.

“En cuanto estas compañías interfieren tu teléfono se adueñan de él, tú solo lo estás portando”, explicó Avi Rosen de Kaymera Technologies, empresa de ciberdefensa israelí.

NSO Group pronto consiguió su primer gran cliente de Pegasus: el gobierno de México, en medio de su guerra contra el narcotráfico. Para 2013, NSO había instalado Pegasus en tres agencias mexicanas, de acuerdo con correos obtenidos por el Times. En los correos se estima que la empresa israelí le vendió a México 15 millones de dólares en hardware y software, mientras que México le estaba pagando a la compañía 77 millones para rastrear todos los movimientos y clics de los blancos.

Los productos de NSO fueron importantes en la guerra contra el narcotráfico en México, según cuatro personas que conocen de cerca cómo el gobierno de ese país utilizó Pegasus (todas pidieron mantener su anonimato). Los funcionarios mexicanos han indicado que Pegasus fue clave en ayudar a rastrear y capturar a Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, el narcotraficante que fue condenado en febrero pasado a prisión de por vida tras un juicio en Nueva York.

Poco tiempo después NSO estaba vendiendo sus productos a gobiernos en todos los continentes excepto Antártida. Las herramientas, especialmente Pegasus, ayudaron a desmantelar celdas terroristas y asistieron en investigaciones sobre secuestro de niños y crimen organizado, según entrevistas a oficiales europeos de inteligencia y miembros de los cuerpos policiales.

El espionaje a ciudadanos

Pero el primer cliente de NSO Group, el gobierno mexicano, también usó las herramientas de hackeo para fines más macabros. El gobierno usó los productos de NSO para monitorear a, por lo menos, una veintena de periodistas, a críticos del gobierno, expertos internacionales que investigaban la desaparición de 43 estudiantes y hasta promotores de un impuesto a las bebidas azucaradas, de acuerdo con reportajes del Times.

Los afectados fueron blanco de una serie de mensajes de texto amenazantes que contenían el programa malicioso. Algunos decían que la pareja del destinatario estaba teniendo un amorío; otros que un familiar acababa de fallecer. En un caso, los funcionarios no pudieron infiltrarse en el teléfono de una periodista así que le mandaron el vínculo malicioso a su hijo de 16 años.

NSO afirma que solo comercializa sus productos para investigaciones criminales y de antiterrorismo, pero ninguno de los mexicanos que fueron blancos son sospechosos en alguna investigación penal o de terrorismo.

“La tecnología de NSO ha ayudado a detener delitos y ataques terroristas mortíferos en todo el mundo”, indicó la empresa en un comunicado. “No toleramos el mal uso de nuestros productos y con regularidad revisamos e inspeccionamos los contratos para asegurarnos de que no estén siendo usados para nada más que la prevención o investigación de terrorismo y delitos”.

La compañía ya estableció un comité de ética que determina si puede vender sus programas a los países según sus historiales de respeto a los derechos humanos, a partir de medidores como el Índice de Capital Humano del Banco Mundial. NSO no vendió sus productos a Turquía, por ejemplo, debido a sus antecedentes de derechos humanos, según dijeron empleados actuales y previos de la compañía.

Sin embargo, Turquía está mejor posicionado en ese índice del Banco Mundial que México o Arabia Saudita. Ambos son clientes de NSO. Un portavoz del Ministerio de Defensa de Israel, que debe autorizar los contratos de NSO con cualquier gobierno extranjero, rechazó hacer comentarios.

Una demanda legal del año pasado sostiene que Jamal Khashoggi, el columnista del Washington Post que fue estrangulado y desmembrado en el consulado saudita en Estambul, fue espiado meses antes de su muerte por Arabia Saudita con productos de NSO.

Hasta en casos de abusos evidentes NSO siguió renovando los contratos con ciertos gobiernos. En 2013, por ejemplo, NSO firmó su primer acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y menos de un año después se descubrió que el gobierno emiratí había instalado software malicioso en el teléfono celular del destacado activista de derechos humanos Ahmed Mansoor.

Mansoor recibió una oleada de mensajes de texto sospechosos, por lo que llevó su dispositivo con investigadores de seguridad que notaron que los vínculos incluidos en los mensajes eran cebos digitales, que aprovechaban vacíos de seguridad en el software de Apple para apoderarse del teléfono. Los investigadores dijeron que era el programa espía más sofisticado que habían visto en un dispositivo móvil.

Apple lanzó un parche de emergencia para su software. Pero, para ese entonces, Mansoor ya había sido despedido de su trabajo, le habían confiscado su pasaporte y robado su auto, habían hackeado su correo electrónico, retirado 140.000 dólares de su cuenta bancaria, monitoreaban su ubicación y en una semana lo habían golpeado dos veces.

Mansoor actualmente está en una celda de aislamiento por una condena de diez años de prisión, acusado de afectar la unidad nacional emiratí.

Leyes que no contemplan la alta tecnología

La proliferación de empresas que intentan replicar el éxito de NSO y competir en lo que la agencia Moody’s estima es un mercado de 12.000 millones de dólares de programas espía de intercepción legal ha desatado una competencia feroz por veteranos de las agencias de inteligencia más sofisticadas de Estados Unidos, Israel y Rusia. Las empresas incluso se roban a los reclutas entre sí.

DarkMatter, la compañía emiratí, se originó a partir de otra empresa, la estadounidense CyberPoint, que hace años consiguió contratos de los Emiratos Árabes Unidos para reforzar su seguridad contra cibertaques. Muchos de los empleados de CyberPoint habían trabajado en proyectos clasificados de la NSA y de otras agencias de inteligencia estadounidenses.

Pero los emiratíes tenían ambiciones más grandes que las previstas en el contrato y presionaban a los trabajadores de CyberPoint a exceder los límites de la licencia, como descifrar códigos de encriptado y hackear sitios web basados en servidores de Estados Unidos. CyberPoint se rehusó pues eso que habría violado las leyes estadounidenses.

Así que, en 2015, los emiratíes fundaron DarkMatter, empresa que no debía atenerse a las leyes estadounidenses, y atrajeron a media docena de los empleados de Estados Unidos de CyberPoint. Marc Baier, exoficial de una unidad de la NSA que realiza ciberoperaciones ofensivas avanzadas, se volvió uno de los principales ejecutivos de DarkMatter, que también contrató a varios otros oficiales de la NSA y de la CIA, de acuerdo con un registro de nómina obtenido por el Times.

DarkMatter es básicamente un brazo paraestatal; ha trabajado directamente con agentes de inteligencia emiratíes en misiones de hackeo a ministerios gubernamentales de Turquía, Catar e Irán y de espionaje a disidentes dentro de los EAU. Además, DarkMatter irrumpió en cuentas de Google, Yahoo y Hotmail, de acuerdo con los exempleados entrevistados.

Ni la empresa ni un portavoz del gobierno emiratí contestaron a solicitudes para hacer comentarios. Un abogado de Baier también rechazó hacer comentarios.

El FBI está investigando si empleados estadounidenses previos y actuales de DarkMatter cometieron delitos cibernéticos, según cuatro personas que conocen de cerca la investigación. La pesquisa del FBI se intensificó después de que una exempleada de la NSA que trabajaba para esa firma emiratí alertó a las autoridades estadounidenses.

El caso del Departamento de Justicia está enfocado en temas de fraude cibernético y la posible transferencia ilegal de tecnología de espionaje estadounidense a un país extranjero. Pero los procuradores enfrentan obstáculos serios, desde las posibles consecuencias diplomáticas en la relación de Washington con los EAU hasta las preocupaciones respecto a qué podría revelar el caso de la cooperación entre DarkMatter y las agencias de inteligencia estadounidenses.

Además, las leyes de Estados Unidos son poco claras, están obsoletas o no están bien formuladas para los avances tecnológicos. En su mayoría fueron pensadas para prevenir la venta de armamentos del siglo XX, como misiles o aviones caza. No contemplan las capacidades de ciberataque que pueden afinarse desde una computadora o en las agencias de inteligencia más avanzadas del planeta y después vendidas al mejor postor.

“Lo peor es que estas armas son cada vez más fáciles de conseguir”, dijo Brian Bartholomew, investigador sénior de seguridad en Kaspersky Lab, la empresa de seguridad digital. “Entra mucha gente nueva a esta arena que no sigue las mismas reglas. Es como darle un arma de calibre militar a cualquier persona”.

24 de marzo de 2019

New York Times

Scott Shane colaboró con el reportaje.

https://www.nytimes.com/es/2019/03/24/ciberespionaje-nso-darkmatter/?act...

 10 min


Joaquín Estefanía

Hace un siglo, el alemán Oswald Spengler publicó en dos volúmenes La decadencia de Occidente, uno de los exponentes escritos más conocidos sobre la crisis europea al finalizar la Primera Guerra Mundial. Su tesis es que todas las civilizaciones tienen un ciclo de vida natural con tres fases —­crecimiento, florecimiento y decadencia—, y que la cultura europea, absorta en un materialismo estrecho, estaba en la última etapa: el invierno de un mundo de antaño fructífero. Afortunadamente, Spengler no acertó: tras la segunda conflagración mundial, Europa se reconstruyó y elaboró el experimento de integración más exitoso de la historia: la Unión Europea.

Aunque hay diferencias fundamentales, también existen algunas analogías entre aquellos tiempos y los de ahora: el descontento social ante las desigualdades extremas, el débil crecimiento económico o el estancamiento secular de algunos Estados, los conflictos políticos internacionales que se expresan sobre todo (pero no únicamente) en proteccionismo y guerras comerciales, etcétera. Todo ello ha contribuido a fomentar un pesimismo creciente: un profundo sentimiento de fin de siècle, acelerado por la extensión ultrarrápida de unas tecnologías que no se dominan y el concepto de “fin del trabajo”. Es en este contexto en el que se multiplican las fuerzas eurófobas (todavía la semana pasada emergía en Holanda una nueva formación de derecha radical, denominada sedicentemente Foro para la Democracia, para competir con el ultraderechista Partido por la Libertad, no menos sedicente). Dentro de dos meses se celebran unas importantísimas elecciones al Parlamento Europeo —emparedadas en España entre las legislativas y las municipales y autonómicas— que van a medir la significación de esa fobia a la Europa unida.

Emerge una nueva derecha que gana espacios no sólo en Europa, sino en EE UU y en América Latina; una derecha extrema que, hasta ahora, ha descartado los rostros más violentos y que se embandera en fenómenos como el autoritarismo, el nacionalismo, el conservadurismo, el populismo, la xenofobia, la islamofobia, el desprecio al pluralismo, etcétera. No en todas partes se presenta igual, sino que mezcla en distintas dosis cada una de esas características. Es lo que el historiador italiano radicado en EE UU Enzo Traverso ha denominado “las nuevas caras de la derecha” (editorial Siglo XXI).

La mayoría de esas formaciones, que han perdido por el camino el calificativo de partidos (Alternativa por Alemania, Vox, Amanecer Dorado…), no se reivindican del fascismo clásico, pero es imposible entenderlas sin acudir al recuerdo de lo que esa doctrina significó. Son fenómenos aún transitorios en la mayoría de los casos, en transformación, que aún no han cristalizado en lo que definitivamente llegarán a ser. Todavía no ha sucedido con ellos (y quizá no llegue a pasar nunca) lo que en Alemania en los primeros años de la década de los treinta del siglo pasado, cuando los nazis dejaron su condición de movimiento minoritario constituido por unos cuantos frikis para convertirse en los interlocutores de las grandes empresas y grupos, y de las élites industriales y financieras. Lo cuenta perfectamente el escritor francés Éric Vuillard en El orden del día (Tusquets): en febrero de 1933 tiene lugar una reunión en el Reichstag a la que asisten los 24 industriales alemanes más importantes (por ejemplo, los dueños de Opel, Krupp, Siemens, IG Farben, Telefunken, Agfa, Varta…), en la que, en presencia de Hitler y Goering, donaron ingentes cantidades al nuevo régimen (“urge acabar con la inestabilidad del régimen; la actividad económica requiera calma y firmeza… Era una ocasión única para salir del estancamiento en que se hallaban, pero para hacer campaña se necesitaba dinero…”).

Cuando las sociedades están sometidas a shocks tan fuertes como la Gran Recesión, esas nuevas derechas constituyen en muchos casos una respuesta extrema a la ausencia de un horizonte de expectativas. A veces se genera un desplazamiento de la cuestión social a las cuestiones identitarias; otras ponen en primer plano el hecho de que la alternancia de Gobiernos de distinto signo no produce modificaciones sustanciales en las políticas públicas, sino sólo cambios de personal.

En ocasiones parece que lo que ocurre a nuestro alrededor estaba escrito en los periódicos de hace muchos años y es una pesadilla que ya hemos sufrido.

24 de marzo 2019

El País

https://elpais.com/elpais/2019/03/22/ideas/1553264899_947348.html

 3 min


Corren tiempos de espera. Como si se hubieran parado las manillas del reloj. Los polos en pugna se observan. Ninguno deja pasar movimiento alguno. Saben, que por más insignificantes que sean tendrán efectos en la estrategia. Nada es improvisado. Nada es al voleo. Todo tiene sentido y gran valor político. Como leones enjaulados se enseñan los afilados dientes. A lo interno de cada quien, analizan, planean y afinan nuevas acciones. En busca de un punto crítico, que haga encender la pradera y traiga el desenlace. Saben que la situación es compleja. Miden sus fortalezas y esperan el momento oportuno. Cada paso es un logro, cada acto suma en el inventario del proceso que iniciaron. La brecha entre los polos se abre y pareciera, a la luz de lo publicado, que cada vez es más lejano y difícil un entendimiento… una negociación política. El grupo de Lima está activo. El de Uruguay y México (grupo contacto) con algunos países de Europa también lo están. Hay acercamiento directo entre EEUU y Rusia, en Roma; cordial… pero sin acuerdo. La avanzada de la Comisionada de DDHH de la ONU, Michelle Bachelet, hace su trabajo en el país. ¡Para EEUU, todas las opciones están en la mesa!
Mantener el entusiasmo

El reto de Guaidó es mantener el entusiasmo de la masa opositora. Hacer crecer la esperanza. Combatir el desaliento. Mantenerles en las calles, activos y optimistas. Hoy, dirige sentimental y anímicamente a la mayoría del pueblo. De esto, hoy, no hay duda. Es su bastión y también su principal activo. Debe considerar que esta masa amorfa y exigente nunca será fácil de mantener como borregos. La dirige el grupo más preparado, lo que pudiera llamarse pequeña burguesía. Le integran principalmente la clase A, B, C y parte de D y E. La mayoría no está en partidos ni quiere a los partidos. Está descontenta con este gobierno. No por efecto de una política opositora sino simplemente por lo malo que ha sido el gobierno. El otro patrimonio importante es el respaldo internacional que ha logrado Guaidó. El reconocimiento de unos 60 países no es cualquier cosa. Los más destacados del mundo occidental. Quienes alineados con la posición de EEUU acatan y ejecutan las sanciones y restricciones impuestas por el gigante del norte.

¿Qué hace Zapatero en Venezuela?

Por otro lado, el gobierno deja correr a Guaidó. Lo abandona a su suerte. Sabe que no es peligroso; por ahora. Se le ha ido el tiempo saltando sobre carros y andamios, convocando concentraciones públicas y armando la representación diplomática internacional. Hay que entender que no es fácil su papel. Observo que el ánimo empieza a decaer. Las manifestaciones disminuyen cuantitativamente. Es tal el desespero, porque la gente creía que el cambio de gobierno era ahora. Recorrerá el país sin tropiezo. Las investigaciones en la Fiscalía y en el TSJ continúan muy lentamente. Avanzan en privado. ¡Esperan su oportunidad! Es la Espada de Damocles que el régimen coloca sobre la cabeza del líder opositor. Su aplicación va a depender de las circunstancias. Como una intervención extranjera no está descartada continúan los ejercicios militares. Hay un Comando Político Cívico Militar creado por encima de cualquier institucionalidad. Ese es el cuerpo que manda y define estrategias. Dicen que en él están incorporados los cubanos. Y hasta otras potencias aliadas. La llegada de Zapatero vislumbra algún tipo de negociación. ¿Se reunirá con Guaidó? Pudiera ser una estratagema. ¡No se lo perdonarían al líder opositor!…

La tendencia es a desmejorar

La tenaza financiera que asfixia es la principal preocupación del gobierno de Maduro. Empiezan a retrasar algunos pagos de obligaciones en la nómina. Las sanciones tienen al fisco nacional insolvente. La banca nacional no posee dinero para prestar. El aumento del encaje legal sacó el dinero de circulación. Lo poco que entra al gobierno es usado en la perpetuidad del régimen. Bachelet reconoció en la ONU que los “grupos de seguridad y colectivos armados están provocando muertes y torturas”. También expresó su preocupación porque las recientes sanciones de EEUU, a las transferencias financieras vinculadas a la venta de petróleo “puedan contribuir a agravar la crisis económica”. La otra asfixia es la que sufre el pueblo con los precios de alimentos y medicinas. Una economía dolarizada y los salarios no llegan a $5. La desesperante situación hace peligrar la paz de la república. La tendencia es a desmejorarse. ¡Que Dios nos coja confesados!

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Se piensa que la primavera árabe fue lo que las imágenes enseñaron, románticas jornadas de masas en las calles por la libertad, igual que Ucrania. Los videos espectaculares del final simplificaron la complicadísima trama de amarres precedentes, varios de ellos tortuosos y de consecuencias terribles. Lo esencial para el oficio político, las complejidades para construir desenlaces, no lo es para la antipolítica, esa nueva dinámica que lleva los jugadores “doble AA” directamente a las grandes ligas y luego al desastre, como vimos en 20 años.

En Edipo Rey, la aterradora esfinge arrojaba a los hombres al abismo mientras exclamaba “el vacío al que caes está dentro de ti”. Pero la primavera se convirtió en canícula desértica y en el ocaso de países milenarios como Siria y Libia. Egipto salió de una dictadura a otra, salvándose por poco del fundamentalismo de Hermanos Musulmanes, y Túnez trata de nadar con brazos amarrados. Varios cambiaron el terror por el desastre, peste por cólera.

Desde hace décadas se desarrolla la transitología que ya acumula un tesoro bibliográfico, y por los menos tres grandes tratados que recogen la mayoría de las experiencias y cuentan detalladamente cómo se lograron. Los cambios de régimen salieron bien cuando los protagonistas jugaron con variables políticas reales, y no abundan mantras, como los define @Karla_ngj, en secuencia inmodificable: “cese a la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”. Todo mantra es aneuronal y pelético como ese de “jugar en todos los tableros”. Y el abrazo del oso mántrico son las “condiciones electorales”.

Mantra de las condiciones

Y en la historia de las transiciones, el abstencionismo o boicot electoral, fue una bestia exótica. En Brasil contra la opinión de Dilma Rousseff, en aquel entonces joven jefa de la organización armada Val-Palmares, la oposición concurrió a elecciones de segundo grado y ganó, ante la estupefacción de la dictadura. En Polonia Jaruselski convocó un proceso viciado con un mecanismo que le garantizaba mayoría previa de diputados, pero Solidaridad obtuvo todos los cargos a elegir. La oposición panameña le ganó a Noriega en 1989 en medio de la violencia de los batallones de la dignidad, por no recontar el caso de Violeta Chamorro en Nicaragua.

Hay incontables ejemplos de triunfos electorales en procesos sucios y debemos fijarnos en nuestra propia experiencia. La oposición concurrió a las parlamentarias de 2015 aunque el gobierno había quebrado la institucionalidad para ponerla a su favor. Bajo la orientación de Tibisay Lucena cambiaron circuitos electorales con desbocados jerrymandering. Migraron a los ciudadanos de sus centros de votación. A última hora desorganizaron las planchas opositoras al aprobar paridad de hombres y mujeres, los colectivos creaban terror por las calles y Capriles denunció que sacaron testigos a punta de pistola de los centros de votación.

Los médicos cubanos se convirtieron en maquinaria de extorsión electoral. En 2018 en vista de que estaban inhabilitados los candidatos “naturales” y Lorenzo Mendoza no aceptó serlo, la excusa para no permitir un outsider fue lo de las condiciones, las mismas del triunfo en 2015 que obtuvo la Asamblea Nacional. Todo lo ganado en estos 20 años, ha sido por votar. Y todo lo perdido fue por abstenernos. Claro que queremos votar decentemente. Pero el mantra suena a argucia con fines no expuestos.

Día del abecedario

Mientras en el norte deshojan la margarita de la invasión, se anuncia un nuevo “día D”, otro intento de asalto civil al poder. En años recientes y el primer trimestre del actual tuvimos días D, X, Z, Y, y el Presidente colombiano declaró hace un mes que el gobierno caería en horas. Comenzamos con el 5 de enero, seguimos el 10, luego el 23 de enero y el 23 de febrero. Así podríamos seguir en cada fecha patria, Día de la bandera, 19 de abril, 24 de junio, 5 de julio, 24 de julio, etcétera y ya tenemos precedentes de tales secuencias. Así otro mantra, la amenaza creíble, como todo tiene su coyuntura, perderla torna el drama en comedia.

La oposición escaló un gran pico que le permitía sentar creíblemente al gobierno con la Unión Europea. El 23 de febrero eso cayó aunque de nuevo se ha repuesto y no es recomendable dejar pasar otro buen momento. El punto es que la idea de que la solución deber ser electoral y producto de un acuerdo con el gobierno y los militares, parece no tener relevancia para algunos y luce que se trata de nuevo de patear la puerta, el mismo esquema de 2014 hasta hoy, mientras musitamos el mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”.

Patear la puerta, la insurrección cívica y desarmada, simplezas tales como “el 187.11”. Se echó mano al 233, al 333, al 350 y posiblemente no alcancen los artículos de la Constitución. Preocupa algo en la larga ristra de agradecimientos. Aparecen los gobiernos de EEUU, Perú, Colombia, Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, Ecuador y el grupo de eurodiputados que vino a cuestionar al trabajo de Federica Mogherini. Pero no se le reconoce a ella, que suena gran esperanza de que este aquelarre pudiera conseguir una vía de salvación. A Mogherini y a la Unión Europea no conviene excluírseles de los reconocimientos.

@CarlosRaulHer

 4 min


Luis Alemany

Viajaba yo con el poeta Eugenio Montejo desde Salamanca a Madrid en 1997 y él me dijo: 'En nuestro país el lenguaje se está deteriorando a pasos agigantados: Venezuela va a vivir muy pronto una gran catástrofe'». El escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez recuerda aquella frase de Montejo como un presagio que llegó un año antes de que el Comandante Hugo Chávez se convirtiera en el presidente de su país y anunciara la Revolución Venezolana.

21 años después, el chavismo se tambalea: vive aferrado a su poder, pero su poder ya no es suficiente para sofocar la declaración de rebeldía de sus opositores. Es el momento de empezar a pensar en su legado, una herencia que incluye un lenguaje propio, «una neolengua», según la califican Francisco Javier Pérez, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y el novelista Alberto Barrera Tyzska, premio Tusquets en 2016 gracias a Patria o muerte.

¿En qué consiste ese idioma bolivariano? «La palabra clave es resemantización», explica Pérez. «Chávez fue muy bueno para tomar las palabras y cambiar su significado. Empezó a llamar escuálidos a sus opositores y la palabra escuálido se convirtió en un sinónimo de perdedor. Hasta los opositores hicieron suya la palabra. También rescató la palabra majunche, que era una voz tradicional, casi perdida, y la puso de moda para descalificar a sus enemigos. O pitiyanqui, que también estaba olvidada, volvió a aparecer con un sentido anti estadounidense». Méndez Guedez aporta otro descalificativo para la oposición: «Realistas, que se oponía a los patriotas, que eran sus partidarios».

Otra clave fue el éxito del lenguaje cuartelario. Lo recuerda Héctor Torres, autor del libro de crónicas Caracas muerde. «Chávez decía 'rodilla en tierra', a las elecciones las llamaba 'nueva batalla', hablaba de 'fuego graneado', decía que a sus enemigos los iba a volver 'polvo cósmico'... Esa terminología tuvo buena acogida entre los sectores pobres de sus seguidores... Antes de la llegada de Chávez, existía el servicio militar obligatorio, la recluta. A la recluta iban sobre todo los muchachos pobres, todo había degenerado en un asunto clasista. Con la llegada de Chávez al poder, esos venezolanos que pasaron por la recluta se sintieron reivindicados, ya que la jerga que usaba el líder les pertenecía...». Aquel lenguaje militar «abrió una grieta en la sociedad entre los que lo acogieron y los que lo rechazaron».

Dado que Chávez fue un orador incomparable y un escritor irrelevante, tienta pensar que el idioma bolivariano ha tenido una expresión oral, más que escrita. ¿Ocurrió así? «Chávez retomó una tradición venezolana de la oralidad, del hablador carismático, del echador de cuentos. Sabía manejarse perfectamente en ese terreno. Podía ser serio, agresivo, cursi y melodramático, divertido...todo en 10 minutos. Manejaba muy bien los códigos populares, era empático con las audiencias, podía burlarse de sí mismo pero jamás dejaba de ser el centro de su mensaje... Eso creó un estilo, la idea de que imitándolo podía ser un camino para el éxito», explica Barrera Tyszka.

Héctor Torres añade que «la oratoria de Chávez bebe de una tradición muy característica de la gente del Llano, que acostumbra a improvisar coplas y contar historias, en ocasiones inverosímiles. También tenía el tono y maneras de predicador evangélico». Y Francisco Javier Pérez recuerda que el comandante Chávez «empleaba un lenguaje medio, no culto, pero sí bien construido. Cometía errores como los cometemos todos en el lenguaje oral, pero no muchísimos ni muy graves. El problema era de sus seguidores, cuando querían justificar sus fallos. Una vez, en un colegio, Chávez escribió en una pizarra la palabra 'adquerir'. Al día siguiente hubo una campaña para convencer a los venezolanos de que la forma correcta es 'adquerir'».

Pérez y Barrera Tyszka no está seguros de que ese lenguaje calara en la calle. Méndez Guédez y Torres creen que sí. En lo que todos está de acuerdo es en que sin Chávez, el idioma bolivariano-chavista ha entrado en un desprestigio reciente, en parte motivado por la torpeza verbal de Nicolás Maduro.

Siguiente pregunta: ¿alguien se ha acordado del famoso «He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos» de Juan Carlos Monedero? Monedero es español, no venezolano, pero su elegía a Chávez permite intuir la existencia de un lirismo bolivariano. «Más que de lirismo, yo hablaría de nacionalismo cursi, de megalomanía delirante», dice Héctor Torres. «Alimentaba su discurso con el imaginario del Llano. El llanero como el venezolano más auténtico. El hombre a caballo. El que a punta de lanza y machete liberó la patria. Opuso al atildado patiquín caraqueño con el bravío hombre del campo». Méndez Guédez coincide: «Existe un arsenal poético muy barato, una mezcla de Benedetti con Paulo Coelho. La mezcla suena divertida pero oculta una realidad siniestra».

Sólo nos queda hablar de clases sociales: ¿qué ocurrió con el español del venezolano culto, el que hablaba la clase media educada y la burguesía? «Ojo, hay muchos campesinos venezolanos que hablaban y siguen hablando un muy buen español», dice Francisco Javier Pérez. Y, además, «muchísimos chavistas vienen de la clase media», recuerda Barrera Tyszka. «Maduro nació y vivió en una zona de clase media. Ahora sale bailando salsa, pero de joven participó en un conjunto de rock... Pero habla desde la retórica que fundó Chávez. Chávez propuso una nueva caracterización de la identidad, de lo nacional, de lo popular, del habla política, del lenguaje...y todo eso giraba a su alrededor, por supuesto. Cualquiera que lo adversara, era despojado inmediatamente de su legitimidad. Se le consideraba anti popular, anti nacional... 'Quien no es chavista no es venezolano', llegó a decir».

«El chavismo trajo un culto a la zafiedad, al insulto. Para hacer carrera en de las filas de la dictadura es necesario un lenguaje muy básico, lleno de consignas, mentiras, y siempre con una visión infantil de buenos y malos», cuenta Méndez Guédez.

El trato de usted, por ejemplo, se volvió sospechoso, frente al tuteo omnipresente, que recuerda al castrismo. «Borraron las formas protocolarias de uso en público», cuenta Héctor Torres. «La informalidad de Chávez y la tosquedad en las formas cundió entre sus colaboradores y fue expandiéndose hacia sus seguidores. Se acuñó el uso del camarada o compatriota como fórmula en uso en la correspondencia de las instancias públicas. Igual se instauró el 'patria, socialismo o muerte' a manera de despedida. Pero no creo que eso hayasido promovido por una idea de fraternidad. En todo caso era un igualitarismo, que no significa igualdad».

Torres, Méndez Guédez, Barrera Tyszka y Pérez recuerdan casos de políticos y ejecutivos venezolanos, gente educada y de buena dicción, opositores o chavistas, que durante los años de esplendor chavista impostaron lo que pensaban que era «un habla popular». «Algunos daban angustia», recuerda Torres, que también destaca que, ahora, Juan Guaido cuida mucho de hablar un español formal y respetuoso, como una manera de marcar distancia con «la virulencia y a chabacanería» del idioma de Chávez.

El Mundo

21 de marzo de 2019

https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2019/03/21/5c92610efc6c836a418...

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El apagón de marzo de 2019 en Venezuela, producto de un deterioro del sistema y la ausencia de inversión en el mismo, como bien lo han expresado los expertos y la propia Asamblea Nacional -lo dejó claramente establecido en el Informe de la Comisión Mixta que evaluó el tema eléctrico en el año 2017-, permite reflexionar sobre el desafío institucional para enfrentar esa crisis desde el ámbito municipal.

Si se ha venido planteando como desafío el rescate del orden constitucional y democrático en Venezuela, tal vez la crisis eléctrica y en consecuencia, la crisis en la prestación del servicio de agua potable, puedan servir para concretar tal desafío a través de la participación en la demanda y defensa de servicios públicos con calidad y eficiencia.

El Municipio históricamente se ha reconocido como la unidad política primaria y la más cercana al ciudadano, en consecuencia, la ausencia prolongada de electricidad y de agua en los hogares, genera un malestar social que termina reclamando y exigiendo respuestas y apoyo a las autoridades locales.

La Ley Orgánica del Servicio y Sistema Eléctrico (LOSSE), cuando desarrolla el artículo sobre los destinatarios de esa Ley, reconoce al Municipio como un actor en el Sistema Eléctrico Nacional, tan es así, que el propio texto plantea la necesidad de adecuar los planes municipales relativos a la prestación del servicio eléctrico al Plan de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional.

¿Cuántos municipios tienen planes en esa materia? En este mismo sentido, ¿esta crisis consecuencia del apagón nacional, no les exige la responsabilidad de aprobar un plan de contingencia para enfrentar la situación actual?; por lo menos, la LOSSE lo exige al órgano rector del Sistema Eléctrico Nacional, ¿lo tendrá?

Pero además, el rol del municipio como actor el Sistema Eléctrico Nacional está desarrollado en el Capítulo III del Título II de la Ley, cuando lo identifica como una de las personas que intervienen en la prestación del servicio eléctrico. Por cierto, la LOSSE no reconoce a los Estados como actores del Sistema Eléctrico Nacional.

En tal sentido, si desde el 2016 la Asamblea Nacional en sus distintos acuerdos ha reiterado la necesidad de restaurar el orden democrático y constitucional en Venezuela, atendiendo al artículo 333 de la Constitución Nacional, es oportuno evaluar cómo los ciudadanos pueden exigir a las autoridades municipales, que asuman desde sus atribuciones legales, la reivindicación de la norma jurídica y de la institucionalidad democrática en defensa de una oportuna solución para resolver la precariedad en la prestación de los servicios públicos en el Municipio.

En el caso de la electricidad, el Municipio está llamado legalmente a participar con el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de energía eléctrica en la planificación del servicio eléctrico. Pero además, ese mismo artículo 32 de la ley vigente, faculta a los Municipios a apoyar al Ministerio en la fiscalización de la calidad del servicio eléctricos en su jurisdicción respectiva.

En consecuencia, las autoridades municipales, podrían tomar la iniciativa de monitorear la crisis y en base a ella, con el apoyo de vecinos, presentar propuestas legítimas y viables para asumir la contingencia y restaurar la adecuada prestación del servicio de electricidad.

Una de las acciones que las autoridades municipales pudieran promover, es precisamente, la organización de los usuarios a los fines de vigilar la calidad de los servicios públicos, pues además, para la LOSSE reconoce al usuario el derecho a participar en esa vigilancia o fiscalización.

Para ello, es oportuno recordar que conforme al numeral 2 del artículo 268 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM), el Municipio puede convocar a una comisión de vecinos para hacer vigilancia de la crisis en la prestación del servicio eléctrico en el municipio y de allí emitir un informe a Corpoelec y a la Asamblea Nacional, que permita no sólo monitorear la realidad en esta materia y valorar la crisis; sino que además, facilite la inclusión de los vecinos en la defensa de un servicio público que debe ser prestado en los términos que establece la propia LOSSE.

Para esta ley, la prestación del servicio por parte del Estado, debe responder a los siguientes criterios: igualdad, continuidad, flexibilidad, integralidad, imparcialidad, transparencia, participación, confiabilidad, eficiencia, corresponsabilidad, solidaridad, equidad y sustentabilidad económica y financiera, contribuyendo a lograr la mayor suma de felicidad posible.

La incorporación de los vecinos de manera institucional, podría acercarnos a ese objetivo del Plan País, que plantea el empoderamiento del ciudadano a través de la prestación de los servicios públicos; más concretamente, permitiría empoderar al ciudadano en la crisis y diseñar estrategias y acciones no sólo para el reclamo efectivo de las denuncias, sino para levantar un diagnóstico con propuestas y abordar la necesaria sensibilización sobre la crisis para poder afrontarla con mayor efectividad.

Además, esa comisión de vecinos a que hace mención la Ley Orgánica del poder Público Municipal, permitiría reivindicar la institucionalidad del Municipio, restaurando su rol de unidad política primaria. Esa comisión por la misión que le encomendó el legislador, es el espacio idóneo para el desarrollo de la contraloría social sobre el servicio público eléctrico en el Municipio, conforme al artículo 270 de la LOPPM. De allí podría surgir el diseño del Plan de Contingencia que se requiere.

Pero la participación de los municipios no se reduce a la promoción de la participación de los vecinos en el tema del servicio eléctrico, también abarca el ámbito normativo, pues son llamados a dictar e implementar normativas municipales para el uso racional y eficiente de la energía eléctrica y a diseñar acciones para formar a los usuarios en el uso eficiente y racional del servicio eléctrico.

Dos atribuciones concretas que hoy en la crisis existente resultan oportunas y útiles para ser desarrolladas en el marco de una reivindicación del principio de autonomía municipal que la Constitución garantiza. Por lo tanto, los concejales y los alcaldes, están llamados a ser los promotores de una ordenanza o plan de contingencia que concreten esa atribución expresamente reconocida en los numerales 6 y 7 del artículo 32 de la LOSSE, a los fines de poder enfrentar las expectativas de los vecinos y sensibilizarlos sobre la realidad crítica del sistema.

Estas acciones que permitirían movilizar al ciudadano, canalizar su frustración, rabia e indignación, resultaría útiles para presionar a las autoridades a buscar respuestas al problema, que en estos momentos, no es otra que el cese de la usurpación.

Con estas acciones no se busca reivindicar el modelo de gestión socialista a que hace referencia la LOSSE, por el contrario, lo que propone las mismas, es restituir y recuperar el valor de la participación, de la ciudadanía y acercarnos a ese empoderamiento a que hace mención el Plan País.

Como usuarios, la LOSSE, según su numeral 2 del artículo 34, tenemos el derecho a organizarnos para la fiscalización de la calidad del servicio eléctrico, así como la protección y seguridad de las instalaciones destinadas a la prestación del servicio eléctrico, todo ello, sumado al derecho a recibir información oportuna y adecuada. ¿Son estos aspectos útiles a la hora de reclamar que se cumpla con la prestación del servicio en los términos de calidad adecuados?

Si los municipios no toman la iniciativa, entonces denunciar una vez más, la indiferencia de las autoridades electas municipales, que lejos de acompañar a los ciudadanos, les dan la espalda.

La Asamblea Nacional y Juan Guaidó, Presidente encargado, han invitado a organizarse de manera efectiva desde lo local, ¿estas ideas de hacer que la ley se active como herramienta de protesta y organización local, en términos institucionales y constitucionales, no es una forma efectiva de cumplir con el 333 de la Constitución y responder a ese llamado?

Si el municipio no responde, las Asambleas de Ciudadanos y las exigencias de Cabildo Abierto, pueden resultar las mejores herramientas para dejar constancia mañana de quienes le dieron la espalda a la democracia y a los ciudadanos

El Pitazo

22 marzo, 2019

http://elpitazo.net/opinion/ciudadanos-municipios-y-la-crisis-electrica/

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