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Opinión

Los rojos totalitarios culparon al Almirante de la Mar Océana de supuestos actos de genocidio en contra de nuestros aborígenes. Como no podían condenarlo con el sumiso TSJ, ni confinarlo en la tumba del Sebin, hace ya algún tiempo optaron por bajar a don Cristóbal Colón de su pedestal ubicado cerca del Parque de Los Caobos. Con ese “heroico” gesto, realizado por los paramilitares del régimen, consideraron vengadas las afrentas en contra de nuestros antepasados aborígenes, por cierto practicadas por otros antepasados nuestros ¿O es que acaso muchos no descendemos de esos españoles que vinieron a esta Tierra de Gracia que los rojos convirtieron en desgracia?

El psiquiatra desquiciado por causa de su resentimiento ha querido cambiar el nombre de la autopista Francisco Fajardo, quien era hijo de español y de india margariteña. Mestizo, como un elevado número de venezolanos. Llevaron un poco de suelo al Panteón Nacional en representación de Guaicaipuro y convirtieron al 12 de octubre en Día de la Resistencia Indígena. Revivieron la desprestigiada Leyenda Negra en contra de los españoles y predicaron el mito del Buen salvaje. Inventaron un Bolívar zambo. Desataron una campaña ultranacionalista desprestigiando a lo foráneo.

Los rojos son acomplejados. No quieren a los inmigrantes, ni a sus hijos. Recuerdo la pancarta que decía Hijos de inmigrantes de m…, que mostraba una abuela desde la acera en una de nuestras tantas marchas de protesta. El Coleta y sus compinches de Podemos apoyan a quienes no quieren a los peninsulares, ni a los canarios. Tampoco quieren a italianos, portugueses, judíos y de otras nacionalidades, porque son gente trabajadora y conocen lo que es estar bajo regímenes dictatoriales. Por su parte, la inmensa mayoría de los venidos de otros lares y sus hijos detestan al régimen de Maduro.

Como a los neocomunistas les da vergüenza esgrimir las banderas obsoletas de lucha de clases, han optado por decirse paladines del medio ambiente y de las poblaciones aborígenes, lo cual sería positivo si lo practicaran. Se olvidan que los países donde se impuso el comunismo por la fuerza de las armas son los que más han contaminado nuestro planeta.

En Venezuela, los rojos son grandes contaminadores. La recolección de basura es esporádica y no existe separación entre residuos orgánicos, basura en general y desechos reciclables, nuestros ríos son cloacas, las cuencas hidrográficas están deforestadas, los derrames petroleros ocurren a diario y el coque se acumula en grandes montañas, en el sur del país el mercurio para extraer oro contamina las aguas y no hay una política de conservación de bosques. La explotación del Arco Minero debe paralizarse para revisar su impacto ecológico y las condiciones de los contratos otorgados.

Estos falsos defensores de nuestra población primigenia son quienes más la han abandonado y perseguido. Por un lado, siguen al pie de la letra la infeliz afirmación de un ministro de justicia de la dictadura de Pérez Jiménez, “El fraile” Urbaneja, de que el problema indígena en Venezuela es que no existen indios, y por ello los invisibilizaron en la Asamblea Nacional, al no reconocer el CNE su representación como diputados. Permitieron que empresas depredadoras invadieran sus tierras ancestrales para extraer oro, diamantes y coltán, con gran destrucción del ecosistema y contaminación. Ahora, más grave aún, han asesinado a siete compatriotas de la etnia pemón y numerosos han sido heridos o encarcelados, para evitar que colaboren en el ingreso de ayuda humanitaria por el sur del país.

El mundo presenció el regaño que le dió Romer Guzamana, diputado pemón electo, al general de la Guardia Nacional José Miguel Montoya reclamando los atropellos: La justicia llegará, no proteja a Maduro, jamás había visto una Guardia Nacional tan corrupta, permita la entrada de ayuda humanitaria, le dijo calmadamente Romer a ese general que tuvo que permanecer callado. Hastiados, los pemones desarmaron y retuvieron a guardias nacionales. En represalia los uniformados y paramilitares rojos dispararon a la población pemón. Los rojos iniciaron su nefasta gestión diciéndose defensores de nuestros aborígenes y han terminado siendo el azote de los mismos. Unos neoconquistadores perversos.

Como (había) en botica:

El presidente(e), ingeniero Juan Guaidó, está ganando la pelea por puntos a Maduro El combate es a 15 rounds y en cualquier momento le propinará un KO.

Bernie Sanders, precandidato del partido Demócrata, inició su campaña con un discurso populista clamando por justicia, pero apoya las injusticias de Maduro.

Gustavo Coronel fustigó a 70 académicos, la mayoría de USA, encabezados por Chomsky, a los cuales acusó de sacrificar la verdad y los principios en aras de una ideología.

Padrino López degradó al general Francisco Yánez y a otros oficiales. Eso no lo hicieron ni Gómez, ni Pérez Jiménez. Quizá no recuerda aquello de con la vara que midas, serás medido.

Lamentamos el fallecimiento Edgar Fuentes, de Gente del Petróleo, quien también fue mi compañero de trabajo en Palmaven, filial de Pdvsa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

¡Fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres!

eddiearamirez@hotmail.com

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Thays Peñalver

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, durante la dictadura.

Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (1).

Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia.

Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente, sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros; el resto son representantes de la clase media baja.

La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados.

Algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna.

¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario?,

¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas?

¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX.

¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria.

¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra.

¿Jaime Luinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina.

¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano.

Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida, es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes?

¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta. República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?

La verdad es que Chávez su familia y quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un País, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo Betancourt hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo.

Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna.

Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez, Carlos Andrés Pérez, que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos Hugo Rafael Chávez Frias.

Infórmense como viven, y no se como hizo el inocente, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil.

Pero a Venezuela sí le dejó el más catastrófico legado:

Hugo Chávez dejó partido en dos al país, prostituyó el ejercicio ético y moral de la función publica, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, instauro el Estado forajido, el Narcoestado y el Estado fallido, destruyó le ética y moral de las FFAA, triplicó la deuda pública nacional nacional e internacional, acabó con PDVSA y las empresas básicas de Guayana, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas:

“Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

Javier Riera: Especial para los mas jóvenes. Para que aprendan la verdad sobre la democracia. Y que ésta no hizo más que dar oportunidad de superación a quien así lo quería. No se crean las mentiras del chavismo. Averiguen, estudien la historia, tengan mente racional y critica, porque tragar sin masticar, atora.

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Estamos en una guerra de poderes: el gobierno sustentado en la fuerza militar y la oposición en sus aliados internacionales. Es absurdo pensar que será una contienda fácil y rápida, que se gana en la primera batalla. Quienes así piensan subestiman las raíces de una revolución que ha estado en poder por veinte años. Pero eso no significa que no se deben esperar cambios. Eso sería subestimar la magnitud de la crisis, el deseo de la población y el compromiso de Trump en ese cambio, que tendrá mucho que ver a futuro con su reelección presidencial.

El evento de Cúcuta tuvo varios impactos derivados. Obligó al gobierno a pulverizar su imagen y usar abiertamente colectivos armados impresentables para defendieres, mientras mantiene a los militares lo más alejados posible del trabajo sucio, algo que por cierto no será sostenible. El resultado concreto, mas allá de la evaluación de impactos, es que Maduro sigue en el poder, pese a las expectativas sobredimensionadas que se habían generado en algunos segmentos de la población. Pero esto es lo normal en un conflicto de este tipo. La clave ahora es entender cuáles son las opciones a futuro para que la oposición siga su lucha. En mi opinión, hay tres escenarios de reacción: 1) Endurecer la estrategia de sanciones y colapso que adelantan hasta ahora, elevando el cerco diplomático contra el gobierno. Aquí se corre el riesgo de deteriorar mucho más la economía y la calidad de vida de la población antes de provocar el colapso del gobierno y en algún momento contaminar la imagen de la oposición y su nuevo líder. 2) mantener la presión actual pero abrir una estrategia directa de negociación política con el sector militar, para romper las limitaciones que impiden su desmarque y que no tienen que ver ni con la crisis ni con el temor de reprimir, sino con proteger sus recursos y seguridad. Este sector está hoy entre dos miedos. Uno, que llegue un nuevo gobierno y los destruya sin haber negociado, ni tener garantías reales de protección y amnistía creíble y el otro de levantarse contra Maduro, sin que esa fractura sea suficiente para expulsarlo del poder y que queden ensartados y destruidos por el mismo Maduro. Solo rompiendo esos miedos puede darse la fractura. Y eso requiere una difícil amnistía, no genérica sino negociada cara a cara, que logre la confianza para tomar el riesgo real de fracturarse o, con más probabilidad de ocurrencia, la opción de negociar un cogobierno en el que los mismos militares preserven el control de su fuerza como garantía de autoprotección. 3) La acción militar extranjera, que aumenta exponencialmente su fanaticada en los líderes políticos opositores y en la población en general y que va a tomar calor ante la imposibilidad de fracturar militares y sacar a Maduro del poder. Este escenario tiene dos bloqueadores relevantes. El primero es la negativa de la región a aceptar una invasión militar y la segunda es que si bien EEUU tiene la fuerza para sacar a Maduro, esto podría obligar a militares con armas y dinero, colectivos armados, atemorizados de ser destruidos y mafiosos que controlan zonas geográficas de país a generar anarquía y cambiar un problema por otro. Puede que el riesgo este sobredimensionado y el escenario termine cercano al de Panamá, pero el riesgo está vigente y mirar lo que ocurrió en frontera y hasta dónde está dispuesto a llegar el chavismo para protegerse, no obliga a considerar ese riesgo y creo que EEUU también lo tiene claro. Pero por supuesto que en el lado de los motivadores a que ocurra una acción más dura hay que poner el compromiso de Trump en resolver este problema antes de las elecciones y garantizar su reelección. Y eso hace pensar que cualquier cosa puede pasar menos mantener el Status Quo.

luisvleon@gmail.com

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Carlos Raúl Hernández

Actuamos con ideas simples, incluso necias. Suelen ser inofensivas como muchas bacterias bajo la piel que habitamos, hasta que se atraviesa un resfriado o un parpadeo inmunológico que las hace socialmente patógenas. En las sociedades cohesionadas están a raya por la actividad sistemática de los creadores de pensamiento, cuyo trabajo martilla que detrás de la obviedad suele haber un error, que lo real es complejo, toda simplicidad imaginaria, y que la simpleza y la obviedad son el no pensamiento. Pero las efervescencias colectivas apartan los razonamientos complejos, sustituidos por lo que Hayek llama “difusores de ideas de segunda mano”.

Son sofistas cuyo ser consiste en no ser, experticias imaginarias que contagian a otros y riegan la pandemia. En estas tres décadas varias veces el inicialmente inofensivo simplismo se trasmuta en colectividades movilizadas, y hasta en mayorías fanáticas en ciertos momentos. Es escalofriante recordar el trabajo incansable de grupos rencorosos y amargados para convencer de que el régimen democrático era una sentina y los partidos un basurero. Y los difusores de ideas de segunda, que no tienen instrumentos para discernir, lo convirtieron en verdad revelada.

Luego, que el “comandante” limpiaría la podredumbre. Y las caravanas de camellos de los difusores llevaron la mercancía contaminada de necedad a todas partes, así como también en 2016, 2017. La notable estrategia: abstenerse en 2018 para deslegitimar al gobierno y así vendría la solución desde fuera (frenemos ahí. Decía aquél: “la luz del entendimiento me hace ser muy comedido”). Es difícil enfrentar el vendaval de puerilidad de decisiones tomadas por simplismos, afectos, rabietas, ilusión, y ver cómo la ola arrastra gente en la crecida que antes era el comandante.

¡Devuélveme a mi mamá!

Los ladrones de cuerpos es una película de 1956, dirigida por el legendario Don Siegel que recibió grandes honores. Le han hecho tres remakes, algo inusual por no decir que extraordinario. Más tarde la incorporaron a la colección fílmica del Congreso de Estados Unidos. Cuenta que una pareja, el médico Bennell y su novia Becky descubren una invasión extraterrestre en un pequeño pueblo de California. Los usurpadores sustituían a las personas por unos dobles físicamente exactos y la gente pasaba por el momento aterrador, traumático, de descubrir que entes idénticos a sus padres, esposos, amigos o hijos, habían perdido su calidez, el élan.

Los críticos vieron en el film simbólicamente el contagio del fascismo y el comunismo en las masas. En nuestro país fue la inundación de simpleza que condujo de fracaso en fracaso. Si en la película los bichos se gestaban en unas vainas gigantescas, basta asomarse discretamente a algunas redes de “entendidos” para ver cómo proliferan los entes de la nadería flagrante. La suplantación avanza, imperan vaguedades, fantasías y desconocemos a nuestros seres queridos. Durante años se impuso la práctica de casar confrontaciones quiméricas.

Así se perdió la esencia del hacer político, quemaron las ventajas comparativas. Con ellas, victorias que habrían hecho del gobierno hoy un recuerdo y fueron a pelear donde quería el adversario, con la idea de sacarlo de un solo envión, con olvido de lo que ha pasado durante mucho tiempo, muchas veces y en muchas partes. A la fecha, algún entendimiento desnivelado nos hizo esclavos de una secuencia para mermados mentales con el fin de imponer a la realidad un prêt-pòrter que algunos han llamado jocosamente mantra: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Grupo de Lima reloaded

¿No se puede cambiar el orden de la cartilla para evitar menudencias como muertes y otras violencias porque impediría algún plan? Escribe Luis Mariano Rendón @lmrendon, dirigente social chileno, opuesto a Maduro: “esa trilogía (puede cambiar porque) no se la entregó Dios a Guaidó en la cima del Ávila…”. Salir del caos revolucionario… ¿armoniza con dar base por bolas a que Maduro ha propuesto elecciones dos veces? ¿No habría que arrancarle el guante frente a terceros, particularmente la U.E y el Grupo de Lima reloaded?

No deberá olvidarse lo ocurrido ese 23 de febrero del que Tarantino pudiera hacer Reservoir dogs II. Que desmanteló la policía de la felicidad creada por los difusores y que reprimía la crítica. El Grupo de Lima insiste en que no habrá intervención militar. Igual los tres grandes, México, Argentina y Brasil que no estuvieron en Cúcuta, y éste en notoria retracción de sus palabras hace un mes. Declaran sobre llamar a elecciones limpias y ese debería ser el tema de negociación y debate. Pero ¡asombro¡ algunos dicen invasión sí elecciones no (todos estamos siempre a un paso de la locura). Toca evitarla, corregir los errores y preparar el próximo movimiento.

La incertidumbre y el ambiente actual sirven para recordar un genial cruce de retruécanos entre dos de las más cortantes lenguas de la Gran Bretaña. Bernard Shaw invita al estreno de una de sus obras a Winston Churchill, y en la esquela no deja de sajarlo con su humor “…te envío dos entradas al estreno, para que vayas con algún amigo, si es que lo tienes”. Churchill le responde de inmediato “Querido Bernard me es imposible ir al estreno. Pero te garantizo que iré a la segunda función, si es que la hay”.

@CarlosRaulHer

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Gracias a amplias movilizaciones ante la Asamblea Constituyente de 1999, el Movimiento Cooperativo Venezolano logró incluir y conceder categoría constitucional al término Economía Social al igual que el de mutuales, y fortaleció la presencia del cooperativismo y sus actividades en el texto constitucional. El Ordinal 3º del Artículo 184º señala: “La ley creará mecanismos abiertos y flexibles para que los Estados y los Municipios descentralicen y transfieran a las comunidades y grupos vecinales organizados los servicios que éstos gestionen previa demostración de su capacidad para prestarlos, promoviendo: […] “La participación en los procesos económicos estimulando las expresiones de la economía social, tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas asociativas”.

Para quien estas líneas escribe “La Economía Social puede entenderse como el conjunto de actividades económicas privadas realizadas por organizaciones provistas de estatuto y valores, constituidas voluntariamente por grupos de personas que con recursos propios y democráticamente desean satisfacer sus necesidades comunes y las de sus comunidades sin intermediarios ni fines de lucro, produciendo bienes y servicios, asegurando o financiando, sin dependencia alguna de entes externos, remunerando el trabajo y con reparto de excedentes proporcionales a la labor o aportes de quienes contribuyan a conformarlo. Sus principales expresiones organizacionales son las asociaciones, las mutuales y las cooperativas”. Todas estas expresiones son entonces Organizaciones de la Economía Social (OESs),

Ahora bien, el Estatuto que rige la Transición a la Democracia para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a propósito de las Reglas de Gobernabilidad y Programa Mínimo de Gobierno señala en su Artículo 27 que “La Asamblea Nacional, previa consulta con la sociedad civil y con las organizaciones con fines políticos, aprobará mediante acuerdo parlamentario las reglas de gobernabilidad y las directrices del programa mínimo que, dentro de los principios de la economía social de mercado, ejecutará el Gobierno provisional”. Según el mismo Estatuto, ese programa respetará los principios del régimen socioeconómico y de la función del Estado en lo económico establecidos en el artículo 299 de la CN”, una economía fundamentada “en los principios de justicia social, democratización, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad que asegure el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad”,

El término “Economía Social de Mercado” fue puesto en el tapete por Alemania con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial para denotar un sistema económico que acepta el mercado como mejor espacio para propiciar el progreso de los pueblos; un eje clave de esta economía es la cogestión o sistema decisional que permite que los trabajadores organizados tomen decisiones junto a los accionistas de las empresas bajo ciertas condiciones. El término es utilizado en otros países. En América Latina Perú lo consagró en su Constitución Política de 1979. Él precepto es liberal, condiciona el intervencionismo estatal estableciéndole la creación de condiciones para el desarrollo de actividades económicas privadas en condiciones de libre competitividad.

Sin dudas que estos preceptos de la AN concederán un giro a de 180 grados a las actividades económicas desarrolladas en estos dos decenios por el dúo militarista Chávez – Maduro; un desgobierno que gracias al facilismo petrolero construyó un Estado capitalista salvaje que aplastó la propiedad privada al extremo de ser dueño hasta de areperas que compiten con humildes vendedoras de empanadas.

Estado capitalista salvaje que quebró todas las empresas expropiadas, eliminó tres cuartos de las empresas privadas existentes para el 99; un Estado dirigido por el “obrero” que pasará a la historia como el destructor de los sindicatos que con su varita mágica, el BCV, convirtió en papelillo el salario de los trabajadores

Hoy se impone aunar esfuerzos hacia la resiliencia. Quien suscribe propone construir una República de Emprendedores que supere nuestra condición monoproductora; la amalgama de la resiliencia deben ser los emprendimientos asociativos. Con OESs se pueden enfrentar todos los problemas humanos; en época de crisis, de numerosos problemas comunes y con obvia escasez de recursos, solo con sus valores, con la unión de esfuerzos y recursos y con voluntad y acciones de equipos sobre claros planes, se pueden superar los problemas dejados por el populismo vacío del dúo.

Las OESs se complementan muy bien con las empresas públicas y privadas participativas y socialmente responsables y se insertan perfectamente en el marco de la Economía Social de Mercado. Alemania es buen ejemplo de ese binomio; sin entrar en detalles, en ese país el sistema financiero más importante es cooperativo: la Federación de Bancos Populares y Bancos Raiffeisen; también todos los productores agrícolas están asociados a alguna cooperativa sea de aprovisionamiento, producción o venta de productos. ¡Pero atención!: no cualquier producto: allá se produce con el sudor del trabajo de quienes si aprendieron a pescar ¡y pescan!; no con el sudor del lumpen paramilitar y del ejercito de pedigüeños generado por el dizque “socialismo del siglo xxi”.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

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Esperanza Márquez/ Milos Alcalay (entrevista)

Milos Alcalay afirma que la política de Estados Unidos sobre Venezuela es apoyada tanto por los republicanos como por los demócratas, ambos quieren que el país recupere su democracia

MILOS ALCALAY Inició su carrera diplomática en 1970 como Tercer Secretario de la Embajada de Venezuela en París y en 1972 fue nombrado Jefe del Gabinete de Ministerio de Relaciones Exteriores. Fue embajador de Venezuela en Brasil, Israel y Rumanía, además de haber ejercido como representante de nuestro país en el Parlamento Latinoamericano y en el Parlamento Andino. Fue embajador ante las Naciones Unidas. Uno de los diplomáticos más respetados de Venezuela a la que ha representado durante más de 30 años por todo el mundo.

– ¿Cuál es la diferencia entre cooperación internacional e intervención?

–La ayuda humanitaria es parte de la cooperación internacional aplicada a situaciones de emergencia sea por fenómenos naturales, terremotos, huracanes o cuando hay situaciones políticas de colapso como en el caso de Venezuela por la falta de medicamentos, de comida, desabastecimiento, etc. Ahora, la intervención se da para proteger esa ayuda al país de manera que no se convierta en un caos. Por eso es que vemos en algunos de esos reportajes internacionales cuando se va a repartir harina o medicamentos que hay intervención para proteger a los camiones de la Cruz Roja o de las Naciones Unidas que distribuyen la ayuda, para que no se generen problemas y para asegurar que esa ayuda llegue a quien debe llegar y que no vaya a haber un mecanismo mafioso que vaya a robarse los medicamentos, por ejemplo, y poner un poco orden.

La intervención humanitaria, que se ha venido señalando, no puede hacerse en detrimento de la solicitud de un gobierno, pero Venezuela es un caso atípico, es el único país que rechaza la ayuda humanitaria. Hemos visto, por ejemplo, países como Siria donde hay un genocida como Bashar al Assad que en los lugares donde sus enemigos tienen control en su territorio en esa guerra civil, el gobierno no rechaza la ayuda porque en el fondo es para los ciudadanos de su país, o guerras en África, ningún gobierno sensato las rechaza. En el caso de Gadafi rechazó la ayuda humanitaria y terminó como todos sabemos: el Consejo de Seguridad autorizó una intervención porque estaban acabando con los refugiados.

– ¿Quemar la ayuda humanitaria constituye un delito tipificado en el Derecho Internacional?

–Sí. El que sistemáticamente utiliza mecanismos que van en contra de la comunidad de su propia población, puede devenir en una situación muy grave porque la comunidad internacional no va a tolerar más situaciones como la de Ruanda, los países balcánicos. El artículo 7 del Tratado de Roma, que regula la Corte Penal Internacional, señala que cuando hay una sistemática acción en contra de la vida de los ciudadanos eso puede ser condenado como lesiones de Lesa Humanidad. Pero hay otras situaciones graves como violar protocolos como el derecho humanitario, el Acuerdo de Ginebra, los acuerdos de la cooperación internacional en una forma en que pone al régimen de Maduro en una situación que es rechazada porque viola la posibilidad de que los ciudadanos puedan sobrevivir a unos hechos que el mismo régimen ha producido.

– ¿Qué significa lo sucedido la semana pasada con el Grupo de Lima? ¿Detrás de esas resoluciones hay conversaciones privadas entre los miembros de cuyas discusiones no nos llegamos a enterar?

–Hay que tener en cuenta que el Grupo de Lima es un organismo informal no tiene la posibilidad de coordinar una acción militar en contra de un país determinado, el único que tiene la facultad expresa en la Carta de las Naciones Unidas para el uso legítimo de la fuerza es el Consejo de Seguridad de ese organismo. Es por eso que la reunión que se hizo este martes 26, en donde Venezuela cada vez se convierte en un tema recurrente como el de Siria, Isis, como la situación de refugiados en el Medio Oriente, Venezuela es hoy una piedra en el zapato porque cada vez más el Consejo de Seguridad se va a involucrar. También tiene otros mecanismos que permiten una intervención para salvaguardar la vida de los ciudadanos. Normalmente eso se da en caso de conflictos bélicos, pero Venezuela es tan peculiar que esto es una matanza de un régimen contra sus propios ciudadanos que no están armados, que son pacíficos, que buscan soluciones de paz y, sin embargo, el régimen los trata como una fuerza enemiga. Esta es una situación insólita, donde normalmente hay dos partes como en Libia o lo que está sucediendo en Siria. Aquí no, aquí es el régimen que dice que hay una guarra económica y la única guerra que hay es la del régimen contra ciudadanos pacíficos que lo que quieren es sobrevivir y por eso hay como consecuencia 3 millones de ciudadanos que tratan de hacerlo en otros países.

– ¿Qué significa: Todas las opciones sobre la mesa?

–Es evidente que ningún país va a anunciar que intervendrá militarmente, todo depende de lo que el régimen haga. Si el régimen convierte a Venezuela en una Ruanda, en una Libia, si la acción de los pranes hoy uniformados, junto a los colectivos, con unos militares que ya han perdido su rol institucional continúan masacrando al pueblo, sí tendría los efectos de una intervención y por eso es que se ha planteado tanto por el presidente Trump, con todos sus ministros, y el presidente encargado Guaidó que todas las opciones están sobre la mesa y no pueden no estar porque si bien es la búsqueda de una solución pacífica, diplomática, pero si hay una masacre, si hay un desequilibrio de un régimen en contra de sus ciudadanos hay mecanismos en el Derecho Internacional para buscar solucionar, prevenir el conflicto, el genocidio y prevenir las violaciones a los derechos humanos.

– ¿Qué otras presiones podría ejercer el Grupo de Lima sobre el gobierno?

–Hay una frustración en la calle de los ciudadanos que dicen que no se aprobó la intervención, la ayuda humanitaria no entró, pero la marcha de las situaciones internacionales lleva su ritmo. Yo coincido en que ha sido una barbaridad lo que estamos viviendo, el cinismo del gobierno es insólito, pero cada vez más el gobierno se está aislando y se comporta de una manera tan absurda que él mismo se cercena la posibilidad de solucionar los graves problemas que estamos sufriendo. Por ejemplo, cuando cierran la frontera con Colombia donde teníamos 7000 millones de dólares de comercio; cuando cierra las fronteras con Brasil, con el Caribe, con razones de otra índole con Guyana, tiene a Venezuela en una isla que depende de lo internacional ya que acabó con los empresarios, con el campo. Eso es darse un auto gol porque se está penalizando él mismo. Pero además, el Grupo de Lima está buscando mecanismos cada vez más fuertes para impedir que Maduro, que ha usurpado el poder, continúe y que el presidente Guaidó, reconocido por más de 60 estados democráticos, pueda ejercer su función de gobierno de transición que permita el cumplimiento de la Constitución y de los acuerdos internacionales.

– ¿Por qué la mayoría del Grupo de Lima rechaza una intervención militar?

–Ese es un tema muy delicado. Cuando se da una intervención militar no se anuncia, se da cuando se da. Es una acción que va a depender de la atrocidad que haga en incumplimiento de los acuerdos internacionales.

Todas las opciones están en la mesa y aunque digan que no están de acuerdo con la intervención militar, todo va a depender de cómo sea la situación y hay artículos, normas internacionales que permitirían venir en socorro de un pueblo donde hay una sistemática violación de los derechos humanos a través de los presos, de las torturas. Este es un gobierno que se pone a bailar cuando están masacrando a los pemones y cree que lo están haciendo muy bien, que es un triunfo cuando la comunidad internacional ve lo que nosotros durante varios años estamos sufriendo.

– ¿Existe la posibilidad de que Estados Unidos tome la iniciativa de intervenir unilateralmente en Venezuela?

–Ahí hay dos temas con respecto a Estados Unidos. Primero, que ha visto el gran respaldo de cada uno de los gobiernos de América Latina, muy firme, en rechazo al régimen. La forma como recibieron a Guaidó en Colombia con honores de jefe de Estado, mientras que a Maduro no lo recibe nadie. Estados Unidos ha tratado, y por eso fue el Vicepresidente Pence a la reunión del Grupo de Lima, de mantener una posición acorde con los países del hemisferio. El segundo tema es que, a diferencia de otros temas internacionales, hay una pugna feroz entre demócratas y republicanos en los casos de Corea del Norte, de Irán, Siria, Ucrania, pero en el caso de Venezuela es una política de Estado, demócratas y republicanos apoyan una acción de los Estados Unidos. Por eso todo depende de los acontecimientos, y en la medida en que el régimen siga insultando y tratando de vejar y de intimidar, creyéndose una Unión Soviética, lo que hace es alborotar el avispero y cada vez las posibilidades de una actuación no se descarta, como dice Trump, todas las opciones están encima de la mesa.

– ¿En vista de la cercanía de las elecciones en los Estados Unidos, el presidente Trump no nos estará utilizando para su campaña?

–Lo electoral puede ser un factor, pero los demócratas, Pelosi, el presidente Clinton, las declaraciones de la candidata Clinton, las posiciones que han adoptado en el parlamento también están a favor de una posición de solidaridad con Venezuela. El tema de Venezuela se ha convertido en una política bipartidista, en una política de Estado. Yo lo que quiero creer también, más que intereses electorales o petroleros, como afirma el gobierno, ahí lo que hay es un retorno a lo que Kennedy había hecho con la Alianza para el Progreso que es buscar una América Latina democrática, basada en los principios de la libertad, de los Derechos Humanos, del desarrollo. Venezuela era una isla en el continente, admirada por todos por su vocación democrática, hoy lamentablemente Venezuela es un cáncer, repudiada por las democracias de la región por sus vínculos con el narcotráfico, con el terrorismo y la destrucción que ha tenido en toda la estructura del estado convirtiéndose del país más rico de América Latina en el más pobre.

– ¿Qué viene ahora?

–Yo creo que en este momento tenemos la ventaja de que el joven presidente interino Juan Guaidó y Presidente de la Asamblea Nacional ha sido visto como el interlocutor de esa Venezuela en transición. Yo creo que en 30 días desde el 23 de enero la función de Guaidó ha sido sorprendente, no sólo por Guaidó sino porque es la expresión de un pueblo que quiere democracia, que quiere libertad. Tenemos ahora un director de orquesta y no diez voceros que cada uno va por su lado. Ahora, va a depender mucho lo que suceda, de nosotros mismos, de estar a la altura, yo creo que si usamos los mecanismos internos de la oposición para llevar adelante la transición vamos a tener un futuro glorioso, una democracia sólida y vamos a reconstruir lo que ha destruido la maldad y el odio de un régimen que ha querido excluir a todos los que no piensan igual.

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La ventaja de escribir sobre acontecimientos tras una semana de ocurridos es que permite decantar ideas y emociones después de escuchar y leer las opiniones favorables o encontradas de muchas personas.

Los titulares de la prensa mundial describían el día 24 de febrero como la dictadura en Venezuela detuvo a sangre y fuego, literalmente, la entrada de la ayuda humanitaria. Hubiéramos preferido otro titular; uno que anunciara al mundo el inminente desmoronamiento de la dictadura en Venezuela, como efecto de la entrada de la ayuda humanitaria. Pero no fue así. Y para muchos supuso una cierta frustración pues tenían la expectativa de que el 23F fuera, en un solo episodio, la caída del régimen oprobioso.

Pero superada la frustración inicial de que la ayuda humanitaria no llegara a su destino, se puede afirmar que a veces las victorias nos llegan por caminos insospechados. Como mínimo, todos esperábamos celebrar el triunfo político de la entrada de la ayuda humanitaria. Esperábamos que ésta entrara por todos los caminos de Venezuela; que nos llegara por tierra, por mar y por aire; y aunque fuera a aliviar solo parcialmente el padecimiento y el sufrimiento de los venezolanos, sin duda representaba una importante victoria política y una derrota contundente para la dictadura, al no poder detener esa ayuda. No fue así. Significó para algunos una pequeña victoria política de la dictadura que frustró la entrada de esa ayuda. Por ahora el usurpador se mantiene en Miraflores. Y ya sabemos, que este complejo proceso no se resuelve en un solo episodio.

Pero esa pírrica victoria hay que matizarla, pues la dictadura solo pudo detener la entrada de la ayuda humanitaria a sangre y fuego y con ello sello una nueva derrota en su haber, pues le mostró al mundo, una vez más, su talante tiránico, su carencia de sentimientos, su desinterés por el pueblo venezolano, su determinación de mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Lo que tenemos años diciendo, el mundo lo vio en directo, por televisión y por los ojos de miles de reporteros que se hicieron presentes en las fronteras de Venezuela.

La agresión de la dictadura fue un paso calculado, pues sabía que no encontraría mayor resistencia a sus desmanes; sabía que no había movilización de tropas en la frontera de Brasil y de Colombia, mucho menos soldados norteamericanos agazapados en las costas y dispuestos a “invadir” y por eso se ensañó cobardemente con la inerme población civil, que fue la que asumió como tarea propia la entrada de la ayuda humanitaria para socorrer al pueblo venezolano. Sí, como dijimos, se mantiene el usurpador en Miraflores, a costa de vidas humanas. Mientras sus mercenarios disparaban contra la población indefensa que pretendía meter comida y medicinas al país, el tirano bailaba salsa en una tarima y discurseaba a sus seguidores.

Con esta actuación, una vez más, la dictadura queda desnuda ante el mundo y queda como lo que es: un gobierno oprobioso y sanguinario al que solo le importa mantenerse en el poder y no le importa lo más mínimo la suerte del pueblo venezolano.

Lo fácil sería decir que con su acción la dictadura marcó un autogol, pero no fue así; no fue un autogol, pues fue el pueblo venezolano, la oposición venezolana, que una vez más le supo infringir una nueva derrota, como muchas otras que el pueblo le ha infringido y por la que se pagó un alto precio en sangre y lágrimas. Pero el precio político que pagará la dictadura será mucho mayor.

La dictadura venezolana ha ido cerrando todos los caminos. Cerró el camino electoral con los últimos procesos fraudulentos que organizó: la elección ilegal de una inútil ANC y una elección presidencial fraudulenta el 20 de mayo de 2018. Cerró el camino de las negociaciones y el diálogo con las farsas que montó en República Dominicana. Ahora todo indica que quiere cerrar el camino de una solución pacífica a la crisis venezolana. Pareciera que le está indicando al mundo, a la comunidad internacional, a los venezolanos, que no está dispuesta a abandonar el poder de manera pacífica. ¿Quiere obligar a una salida de fuerza? ¿Será eso lo que quiere la dictadura? ¿Alguien, algún asesor cubano, le habrá vendido ese “guion de épica”, a quien no tiene ninguna, ningún logro que mostrar, salvo una autoinmolación final?

Pero como por arte de magia este cerrojo que pretendió el régimen el 23 de febrero abre por el contrario todas las posibilidades. Ahora si es verdad y no porque lo diga el presidente de los Estados Unidos, que todas las opciones se colocarán sobre la mesa.

Pero hay otros logros más del 23F que se deben destacar. Si es cierto —y no tenemos por qué dudarlo, pues así lo aseguran fuentes confiables— que el régimen sacó criminales de las cárceles, además de apelar a sus colectivos, para enfrentar a la población civil que quería pasar la ayuda humanitaria, todo eso lo hizo porque no tenía confianza en que la Guardia Nacional, la Fuerza Armada, respondiera a sus órdenes. Ese es otro resultado neto del 23 de febrero en pro de la causa democrática y debe ser un punto en el cual tenemos que estar reflexionando y muy seriamente pues es un indicio claro de la fisura que hay en el bloque hegemónico del poder.

También es un indicio de esa fisura, no solo los 400 o más militares que desde el sábado 23 han venido cruzando las fronteras, para renegar de la dictadura y reconocer a Juan Guaidó como presidente constitucional, sino también es un indicio que se suma a los que no lo están haciendo públicamente, pero que desde hace algunos meses simplemente abandonan sus cuarteles y con ello a la dictadura.

Esos dos resultados, un mayor conocimiento de la comunidad internacional del carácter cruel, inhumano y sanguinario de la dictadura y la fisura que se evidenció en la fuerza armada, al enviar la dictadura a sus colectivos armados a balear a los manifestantes en la frontera con Colombia y Brasil, por temor a que las tropas regulares desobedecieran, son suficientes para pensar que la balanza de lo ocurrido el 23F se inclina del lado opositor y del presidente Juan Guaidó.

Con este saldo, el presidente Juan Guaidó regresa a ponerse al frente de la multitud opositora que supo estimular y motivar; no será un presidente en el exilio. Seguimos en la ruta ya definida –cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres– a la que se han agregado dos objetivos: mantener la movilización, para no perder apoyo de la comunidad internacional y dirigirnos a los empleados públicos, como se está haciendo con la fuerza armada. Nuestras acciones deben seguir sumando voluntades y apoyos dentro y fuera del país, hasta desalojar a la dictadura del poder, es solo cuestión de tiempo. 23F, Saldo positivo.

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