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Opinión

Jesús Elorza G.

Los atletas y entrenadores que estaban practicando en la destartalada pista del Estadio “Brigido Iriarte” no salían de su asombro cuando escucharon a uno de sus compañeros decir que “El Campeonato Panamericano de Atletismo 2021, categoría adulto, fue concedido a Venezuela tras la decisión tomada por el Comité Ejecutivo de la Asociación Panamericana de la disciplina (APA) en una sesión celebrada en Santo Domingo, República Dominicana”

-No te lo puedo creer. ¿Y dónde piensan desarrollar ese evento? Preguntó una de las atletas.

Cáete pa’tras¡¡¡En Los Valles del Tuy!!!

-Qqqqquuuuéééé, como es eso. A quien se le ocurre semejante barbaridad. Esa región del Estado Miranda es la más violenta del país. Yo que vivo en ese lugar, dijo uno de los entrenadores, puedo decirles por experiencia propia que con las llamadas “Zonas de Paz” el gobierno le entregó el control de los espacios a los colectivos armados. Desde hace más de cuatro años las bandas del Sabandija, el Viejo Cheo, el Pelín y la de Pueblo Nuevo son los amos y señores de Los Valles del Tuy.

Lo que dice mi entrenador, es totalmente cierto, el Informe del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) así lo certifica: Uno de los estados más violentos del país es Miranda con una tasa de 153 homicidios por cada 100 mil habitantes.

En el estado Miranda la violencia se acentúa en los alrededores de Caracas hacia los Valles del Tuy. Los cuatro municipios más violentos del estado medidos por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, son Independencia (Santa Teresa, 280), Paz Castillo (Santa Lucía, 250), Bolívar (Yare, 210), Cristóbal Rojas (Charallave, 192) y Lander (Ocumare, 191).

-Carajo, a quien coño se le ocurre solicitar ser sede de un evento deportivo en una zona roja gobernada por el hampa y los bandoleros. Deben existir otras razones o intereses para proceder a una locura como esa. También, me pregunto, ¿qué motivó a la Asociación Panamericana a darle el placé a esa solicitud? Deberían estar conscientes, que allí, en esa violenta región, el evento pasaría a ser un Campeonato Pranamericano y no de atletismo precisamente. Con toda seguridad, la prueba de mayor significación será “El Lanzamiento de Balas”.

Esas preguntas son válidas, dijo uno de los presentes. En primer lugar, el solicitante, en este caso el Vicepresidente de la Federación de Atletismo de Venezuela, asume una conducta irresponsable por ocultar que en la entidad referida no existe ninguna estructura (Pista y Villa) para llevar adelante una competencia de envergadura panamericana. En segundo lugar, debemos suponer que sus alegatos en la APA deben haber sido puros “pajaritos preñaos” de ofertas a futuro hechas por el gobierno. En tercer lugar, las prioridades de este seudo dirigente, frente al desastre nacional (ninguna pista está operativa), es la de solicitar eventos internacionales.

-Claro que así fue, dijo otro entrenador. El gobierno ha anunciado que en el estado Miranda, concretamente en los Valles del Tuy ¡¡¡Se van a celebrar los XIX Juegos Bolivarianos!!! y para ello ofrecen villas y castillos: el secretario de gobierno del estado Miranda, Rodolfo Sanz, recordó que la celebración de esta competencia incluye la creación de 13 nuevas modernas instalaciones donde a su vez se albergarán más de seis mil atletas de los países participantes.

“Se aprobaron más de 200 millones de dólares para la elaboración de los espacios deportivos. La construcción de la Ciudad Deportiva, de la Villa Olímpica, se realizará en un terreno de 70 hectáreas, ubicado en el municipio Cristóbal Rojas, frente a la estación del ferrocarril y contará con 13 grandes obras, completamente equipadas”.

Entre las obras que serán construidas se cuenta el Estadio Olímpico, que abarcará unos 30.700 m2 de construcción y tendrá un aforo de 20 mil espectadores, estructura que será utilizada para todas las competencias de atletismo, como son las carreras de velocidad, relevo, saltos de vallas, lanzamientos de jabalinas, entre otras.

-Eso me huele, a que se va a repetir la historia del “Estadio Iberoamericano” de Maracay”. Es decir, puros ofrecimientos, para luego guisarse los reales y dejar las obras sin terminar. Es más, los corruptos de ayer son los mismos de hoy. Al final, anunciaran que las obras no pudieron terminarlas por culpa de la oposición y el imperialismo. Y con su cara muy lavada, terminan su bochornoso espectáculo realizando el evento en otro lugar.

No puede ser que el gobierno irresponsable, que no ha podido restablecer los Juegos Nacionales Juveniles, acompañado de seudos dirigentes solo le presten atención a estar solicitando eventos internacionales para hacer de los mismos un Festín de Baltazar y repartirse la cochina, expresó un grupo de atletas juveniles que han visto truncada su carrera deportiva.

-Quisiera agregar un nuevo elemento en este triste espectáculo de fantasía y derroche, dijo muy serio un dirigente deportivo: Como se acercan las elecciones de la Asociación Panamericana de Atletismo, el vicepresidente de la Federación, está tratando de pescar en río revuelto, y no pierde oportunidad de solicitar sedes de competencias internacionales para engrosar su currículo y hacerse ver como imprescindible en el concierto de la dirigencia internacional. Pero muy pocos se comen esa coba, el desastre Iberoamericano pesa sobre sus hombros y en el nivel nacional ya lo ven como gallina que mira sal, por su conducta servicial al lado de las autoridades de gobierno y su falta de solidaridad con los atletas, entrenadores y dirigentes regionales en el reclamo de mejores condiciones para el atletismo venezolano.

 4 min


Daniel Eskibel

Si observamos las campañas políticas con frialdad, resulta asombroso que segmentemos el mercado electoral en base a sexo, edad, educación o nivel socio-económico pero que no lo hagamos en base a la personalidad.

Asombroso.

Porque la variable personalidad influye tanto o más que las demás en la decisión de voto. Y porque es la variable decisiva a la hora de la comunicación política.

Además, la segmentación por tipos de personalidad nos aporta información muy relevante cuando la cruzamos con las clásicas segmentaciones políticas y demográficas.

Para que funcione bien tenemos que contar con una base firme sobre la cual apoyar la investigación. El modelo conocido como Big Five nos brinda ese terreno sólido que necesitamos.

El Big Five identifica cinco grandes rasgos de la personalidad humana, y en base a eso nos permite clasificar a la población en cinco grandes segmentos en función del predominio de cada uno de los rasgos.

Es un modelo muy valioso ya que tiene detrás décadas de construcción teórica y de investigación cuantitativa y cualitativa. Y cuenta con gran aceptación académica y un amplio respaldo profesional en todo el mundo.

Tomando como punto de partida el Big Five, he ido desarrollando a lo largo de los años una pequeña adaptación del mismo al ámbito político. Ese trabajo me lleva a proponer cinco tipos psicológicos de votantes dependientes del rasgo de personalidad predominante en cada uno.

Esos cinco tipos psicológicos de votantes son:

El votante emocional

El votante social

El votante amable

El votante metódico

El votante abierto

Cada uno de estos tipos debe ser estudiado para identificar sus características esenciales y los correspondientes estilos de comunicación política que cada uno requiere.

El votante emocional

El votante emocional es una persona cuyo rasgo distintivo es que está más en contacto que los demás con sus propias emociones. Y esa mayor cercanía con lo emocional juega un papel decisivo a la hora de sus actitudes políticas.

Todos tenemos emociones, por supuesto. Y son siempre las mismas: miedo, ira, desprecio, asco, alegría, sorpresa y tristeza. El resto de los estados emocionales no es más que una compleja combinatoria de estos factores básicos.

También es cierto que todos experimentamos unas u otras emociones en conexión con los acontecimientos políticos.

Pero en el caso del votante emocional no se trata simplemente de experimentar emociones sino de que las mismas sean decisivas en su manera de pensar y actuar políticamente. Y de votar, claro.

Es un votante impulsivo que en gran medida elige al candidato que le emociona con su comunicación política o que sintoniza con su estado emocional o que facilita la expresión de sus emociones. Estadísticamente tiende más hacia el apoyo a posiciones políticas que suelen denominarse como liberales, progresistas, de centro-izquierda o de izquierda (variando la definición de acuerdo a los países).

El votante social

En el caso del votante social lo distintivo no son las emociones sino los estímulos externos.

Se trata de un votante extrovertido, volcado hacia afuera de sí mismo. Este tipo de votantes recarga sus energías del exterior, de la intensidad de estímulos físicos y sociales que recibe. Estímulos que busca activamente porque necesita sentirse estimulado.

Es una persona enérgica, sociable, dinámica, asertiva y muchas veces dominante.

Estos mismos rasgos hacen que tienda a ser más participativo políticamente que los demás. Está dispuesto a la acción y cuando canaliza eso se convierte en militante, activista o evangelista de una causa. Y cuando se compromete con un partido suele construir una fuerte identidad política partidista.

El votante social tiene contacto con muchas personas y habla mucho con ellas. De hecho es en esa conversación social que va ajustando y puliendo sus ideas.

A diferencia del votante emocional, el votante social tiende estadísticamente a ser moderadamente más conservador.

La comunicación política más efectiva con este tipo de votantes es la que sea más rica e intensa en estímulos. Las imágenes de multitudes, de banderas ondeando, de personas en movimiento y de gran colorido son siempre valoradas por este votante porque le proporcionan gran cantidad y diversidad de estímulos. Lo mismo ocurre con la intensidad sonora, la música y el volumen de las voces.

El votante social no suele sentirse saturado ni por el bombardeo publicitario ni por las discusiones políticas. Por el contrario: tales fenómenos recargan su energía y le estimulan.

Y cuando ve a un candidato extrovertido y dinámico, pues lo más probable es que le agrade más que otros.

El votante amable

Lo que distingue al votante amable de los demás es la búsqueda de la armonía interpersonal.

Sus pensamientos, sus palabras y sus acciones políticas tienen su centro de gravedad en la concordia y el relacionamiento equilibrado entre los seres humanos.

Es una persona empática, que tiene cierta facilidad para ponerse en los zapatos de los demás y para sentir lo que los demás sienten. Esto lo hace propenso a apoyar políticas que desde su punto de vista ayuden a otras personas y solucionen sus problemas.

La misma empatía lo lleva a ser afable, cordial, comprensivo, amable y tolerante. Inclusive, por supuesto, con quienes piensan distinto.

Difícilmente adopte actitudes radicales. En tiempos de polarización política trata de ubicarse en terceras posiciones o de suavizar los polos antagónicos. Lo mismo hace cuando se encuentra en medio de una discusión política.

El votante amable valora más las negociaciones y los acuerdos políticos. Se aleja de la comunicación política maximalista e incendiara y se acerca a la que presente más matices y opciones. Lo suyo no es el blanco o el negro sino más bien las tonalidades intermedias.

Estadísticamente tiende a ser moderadamente progresista en lo económico y moderadamente conservador en lo social.

El votante metódico

Ni emociones, ni estímulos ni armonía. El votante metódico se distingue por el orden.

Es una persona perseverante, tenaz, escrupulosa y organizada. Vive, piensa y trabaja con método, con orden, con meticulosidad. Es reflexivo, se enfoca en lo que hace o piensa y busca caminos para obtener resultados.

La comunicación política que mejor conecta con este tipo de votante es la que refleja sus propios rasgos. Necesita ver en el mensaje político elementos de minuciosidad, precisión y rigor intelectual.

No es presa fácil de rumores ni se guía por sus primeras impresiones ni por impulsos. Prefiere desmenuzar lo que escucha, ve o lee para de ese modo comprenderlo mejor.

Cuando le presentan información en forma ordenada y clara le presta mayor atención, la recuerda más y tiende a compartirla. Las secuencias, los asuntos numerados, las explicaciones lógicas y los detalles le convencen mucho más que los discursos desordenados o los datos fragmentarios o los episodios extraordinarios.

Estadísticamente tiende a ser conservador en políticas sociales y económicas. Tiene mayor disposición que otros a apoyar normas y reglas sociales, legales y culturales vigentes, así como a defender tradiciones y valores familiares.

El votante abierto

La apertura mental hacia lo nuevo es lo que identifica y diferencia al votante abierto de los otros tipos de votantes.

El santo y seña de su forma de vivir, actuar y pensar es la curiosidad, el intelecto que se lanza con facilidad a explorarlo todo en busca de novedades.

Es una persona abierta, imaginativa, creativa y original. Es un votante no conformista y que siempre trata de ir más allá de lo que hay y de lo que conoce. Le gusta pensar por sí mismo así como encontrarse con nuevas ideas y nuevas experiencias.

La comunicación política vieja, tradicional, repetitiva y gastada no lo estimula en absoluto. Más bien huye ante ella. Sus respuestas de mayor entusiasmo son ante estímulos complejos y no convencionales.

Estadísticamente tiende a votar a sectores progresistas y más bien de izquierdas. También tiene facilidad para apoyar nuevos programas o políticas que cambian las anteriores.

Nota: este artículo es un fragmento del que publiqué en la Revista de Acop de la Asociación de Comunicación Política. El texto completo lo puedes leer directamente en Psicología y Comunicación Política (https://compolitica.com/no31-et-2-psicologia-y-comunicacion-politica).

Maquiavelo&Freud

https://maquiaveloyfreud.com/segmentacion-votantes-personalidad/

 6 min


En tiempos de dictadura los ciudadanos se dividen en cinco grupos cuya dimensión es variable: 1- Los comprometidos con la democracia. 2- Los egoístas. 3- Los aprovechadores. 4- Los sumisos y 5- Los arrepentidos. En este artículo nos referiremos principalmente a estos dos últimos grupos.

1- Los comprometidos son quienes arriesgan todo en aras de defender los principios y valores de la democracia. Están conscientes de que los esbirros pueden asesinarlos, torturarlos, encarcelarlos, exiliarlos o apropiarse de sus bienes. En la narco dictadura totalitaria y terrorista de Chávez y Maduro, los comprometidos se cuentan por miles. Han sido asesinados muchísimos más ciudadanos que en las dictaduras de Pérez Jiménez y de Gómez, con el agravante de que la mayoría son ciudadanos de a pie participantes en protestas pacíficas. En este grupo también hay que incluir a quienes perdieron sus negocios o empleos por sumarse a huelgas y protestas, así como a los dirigentes políticos y ciudadanos comunes que tuvieron que exiliarse. Valientes son los ciudadanos que participan en protestas, corriendo el riesgo de ser agredidos, así como quienes deciden emigrar enfrentando obstáculos e incertidumbres.

2- Los egoístas son indiferentes a los que solo les importa su situación personal, aunque en algunos la actitud pasiva puede ser por miedo a la represión. También podría ser por el rechazo o poca atracción que sienten por los dirigentes de la oposición, al no percibirlos como alternativa por estar desunidos y no presentar un plan de gobierno.

3- Los aprovechadores que simpatizan con el régimen no son tan pocos como piensan algunos opositores, ni tantos como predican los jerarcas del régimen. Toda dictadura tiene sus adeptos, ya sea por resentimiento contra gobiernos anteriores, por beneficiarse de las dádivas o porque se están enriqueciendo. Quizá algunos por convencimiento ideológico.

4- Entre los sumisos que obedecen órdenes indebidas hay malhechores y fanáticos, pero también algunos que, sin ser partidarios de la dictadura, obedecen por miedo a ser encarcelados o perder su empleo. Los asesinos y torturadores deben, sin duda alguna, recibir todo el peso de la ley. Hay otros casos que ameritan cierto grado de comprensión. Es cierto que nadie debe obedecer órdenes que violen la Constitución y las leyes, pero hay que ponerse en los zapatos de quienes las reciben, pertenezcan a las fuerzas de seguridad o sean jueces o fiscales. Si desobedecen seguro van presos y pierden sus cargos. Para tomar la decisión de desobedecer tienen que considerar las consecuencias. La aversión al riesgo, está muy arraigada en algunos. No todos tienen guáramo.

Al respecto hay que considerar cada caso en particular. Ser comprensivos en algunos y severos en otros. Reciente está el caso de la Mayor Luz Mariela Santafé Acevedo quien, siguiendo instrucciones de sus superiores, sentenció indebidamente a ciudadanos inocentes. Uno tiende a pensar que cuando tomó la injusta decisión seguramente consideró lo que le sucedió a la juez Affiuni y, lógicamente, se acobardó. Sin embargo, a raíz de su solicitud de asilo en Colombia ha habido denuncias de que extorsionaba a familiares de los presos políticos, lo cual es imperdonable.

5-- Los arrepentidos han proliferado en los últimos años, principalmente en la etapa de Maduro. Connotadas personas han recapacitado y dado la espalda a la dictadura. Destacan la Fiscal Luisa Ortega y los generales Baduel y Rodríguez Torres. La Fiscal ha enmendado parcialmente su falta de diligencia y decisiones arbitrarias, con sus denuncias desde el exilio. Las mismas han causado mucho daño al régimen. A Baduel no se le debe reclamar que haya regresado a Chávez, lo cual no fue un delito, sino una torpeza comprensible dado el rechazo absurdo de muchos dirigentes de oposición al gobierno de Carmona. Su actuación como Comandante General del Ejército y como Ministro de la Defensa fue mala, cometió injusticias en contra de muchos oficiales. Lo encarcelaron por su discurso crítico cuando entregó el mando y le han violado sus derechos. Exigimos su libertad. Rodríguez Torres tuvo una actuación criticable cuando fue ministro, la cual debe investigarse, pero está encarcelado injustamente y atropellaron su derecho a la debida defensa.

Quede claro que quien viola la Constitución y las leyes es un delincuente. Aquí solo intentamos comprender las circunstancias que enfrenta alguien que desobedece instrucciones de la dictadura. Ojalá quienes han demostrado valentía ante el régimen, también la ratifiquen con la comprensión y tolerancia, pero sin pasar por alto los casos de corrupción y de violaciones graves a los derechos humanos.

Como (había) en botica:

La situación no está para reír, pero por salud mental hay que hacerlo de vez en cuando. Disfruté el libro de Paulina Gamus “Se agradece la risa”. A través de su colección de recortes de prensa, la doctora Gamus nos pasea con fino humor por las cursilerías y adulancias en nuestra política, y narra anécdotas que reflejan la idiosincrasia de los venezolanos. No se lo pierdan.

Está por finalizar 2018 y la Pdvsa roja no ha presentado el Informe Anual 2017.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Pedro Vicente Castro Guillen

Esto bien podría leerse como un oxímoron, porque parece que enlaza dos términos antinómicos, sobre todo si tomamos como referencia al Padre fundador de la ética occidental: Platón. Quien pensaba que nadie podía hacer el mal a sabiendas. Es decir, sólo se podía hacer el mal por ignorancia. Por eso para este pensador el Bien es el principio supremo de la ética.

Pero para entender la noción de Bien en Platón, hay que comenzar por entender que se trata de la Idea de Bien y, a su vez empezar por lo que se puede entender por Idea. Siendo ésta, aquella forma de saber que no comparece de forma temática, sino que opera como guía de orientación de lo que se hace en cuanto se hace, como contenido ideal. Traducido a la jerga actual, diríamos que el conocimiento de las ideas se asemeja por analogía a lo que conocemos más como una forma de Know-how que a una de know-that. De tal manera, que la idea no tiene la naturaleza de un contenido, sino que es más bien la mediación ideal que permite al hombre orientarse correctamente en las distintas formas de tratar con uno mismo y con el mundo.

Siguiendo este hilo de pensamiento, la función primaria para Platón de la idea de bien es la de abrir la posibilidad plena de la realización de la justicia de manera efectiva en cada caso concreto. Otra función, es la de fundar la utilidad o provecho que pueden proporcionar potencialmente todas las cosas que incluyen el actuar justo y virtuoso. Se entiende entonces la idea de bien como el criterio que ante algo supuestamente bueno permite discernir si realmente lo es o no.

Esta concepción platónica de la ética tuvo una profunda resonancia en el pensamiento filosófico moderno, como por ejemplo, en Kant (cuya ética causo la admiración de filósofos como Hegel, Schelling, Schiller, entre otros). Para quien la ley moral es la ley de nuestra existencia inteligible, es decir, de la espontaneidad y de la causalidad del sujeto como cosa en sí. La ley moral es la que permite dar realidad objetiva al concepto de libertad, legisla precisamente sobre el objeto de ese concepto. Con lo que la idea del mal queda en Kant asociada a lo patológico, en el sentido de lo determinado por la sensibilidad. Son las apetencias y la búsqueda inmediata de deseos lo que nos aparta de un ideal universal y necesario. Pero el propio Kant descubrió (horrorizado hay que decirlo) que existe un mal radical. Esto quiere decir, que la mentira y el robo son efectos sensibles, pero no por ello dejan de tener una causa inteligible. Es por ello que en la unidad originaria entre ley moral y libertad (el bien) encontramos una zona que se vuelve arbitraria donde el hombre puede optar contra la ley moral. Es decir, usamos nuestra libertad en transgresión de la ley moral para dejarnos determinar por una ley externa determinada por la sensibilidad: goce de lucro desenfrenado, el goce del asesino serial, del genocida, etc.

La gran filosofa judío-americana Hannah Arendt, se refirió al mal en un polémico escrito titulado La banalidad del mal un estudio que realizó sobre el líder nazi Adolph Eichmann, donde concluyó que lo terrible de este espécimen humano no era su carácter monstruoso sino lo normal que parecía ser. Es decir, este nazi junto a otros como Heinrich Himmler, podían enviar a millones de judíos a la muerte con el talante de un oficinista de correos (un burócrata que obedece ordenes). Esto no cabe duda escandalizó a la humanidad. Pero lo más grave es que nazis como Hermann Göring, lo hicieron con un espíritu renacentista. De aquí que lo terrible no es, y aquí lo que no vio Arendt, el que se cometan crímenes de manera banal, sino en su carácter ético, tal como Kant lo descubrió en su noción de mal radical y del cual huyó despavorido ante la posibilidad de un mal realizado con autonomía del bien y en uso de nuestra libertad.

Pero las dos Guerras Mundiales que asolaron la primera mitad del Siglo XX, extinguieron toda esperanza de que el mal radical fuera arbitrario aun en un sentido trascendental. es por ello, que Freud en el Malestar en la cultura (1930) y luego Lacan en su serie de Seminarios establecerían siguiendo el dictum de Nietzsche humano demasiado humano, que el mal sólo existe en el mundo del hombre. En la naturaleza no existe el mal en el mundo animal tampoco: no vemos gorilas realizando limpiezas étnicas y, tiburón y Sharknado son ficciones Hollywoodense. El mal esta sobredeterminado por el significante de acuerdo al descubrimiento del campo Freudiano-lacaniano: Campos de concentración, asesinatos en masa, desplazamiento forzados de poblaciones, conculcar derechos humanos y civiles consagrados en la Constitución, desconocer la crisis humanitaria de un país y un largo etc. La maldad es del sujeto porque el dasein humano es el único ser que habla.

Todo lo anterior pretende responder a una pregunta que una gran mayoría de venezolanos deben hacerse: ¿por qué la casta gobernante venezolana puede condenar a todo un país al hambre y a la miseria, al sufrimiento por mengua? No cabe duda que realizando un mal a sabiendas como lo planteado por Platón y persiguiendo fines patológicos como el lucro desmedido o el goce del poder sin límites. Pero siguiendo el hilo del pensamiento de Kant, el comportamiento de la kakistocracia que nos desgobierna esta ordenado por una voluntad dirigida al mal, una ética del mal. Por más que alguno de ellos nos parezca simplemente chabacanos, iletrados o inmorales, hay detrás de su conducta una ominosa voluntad de maldad.

Con lo cual, nunca podrán aducir ante el juicio de la historia: ni desconocimiento de la ley moral, ni obediencia a la ley positiva. Con lo cual sus acciones serán juzgadas de acuerdo con el hecho objetivo de una acción dirigida consciente y de manera artera a la causación del mal, como dirigida por una ética del mal.

Ahora nuestra tarea es que este juicio se realice lo más pronto posible y para ello debemos en obediencia a la Constitución luchar por la restitución de la Republica y la democracia.

@pedrovcastrog

 4 min


En el cúmulo de preocupaciones del venezolano y el enunciado de los problemas que padecemos siempre aparece mencionada la nota de la realidad de la violación sistemática de las leyes como característica de nuestra sociedad. Pero, a pesar de ello, permanentemente recurrimos a la demanda de nuevas normas, ya que estamos convencidos de que un nuevo instrumento legal puede resolver cualquier problema social.

En contraste con ello, las leyes “vigentes” solo parecen tener una existencia virtual. Sencillamente, las normas no se aplican y se dictan con fines simbólicos, de tal manera que alegar con su texto puede resultar absolutamente inútil y su cumplimiento, inclusive, podría generar efectos que nada tienen que ver con sus previsiones.

Las disposiciones más elementales de la convivencia en sociedad, como el orden en el tránsito automotor, han perdido su sentido y atender señalamientos elementales, como detenerse ante la luz roja de un semáforo, no solo suscita incertidumbre, sino que nos puede exponer a riesgos imprevisibles.

Todo esto nos lleva a otra afirmación preocupante y aleccionadora, por extraño que parezca: una ley dictada para ordenar la vida social y sancionar conductas desviadas puede ser criminógena, lo cual implica que por la amplitud o imprecisión de su contenido o por la inocuidad y licitud de un comportamiento que no pone en peligro ni afecta ningún bien jurídico, permite que sean calificados como delincuentes ciudadanos honestos que simplemente actúan de buena fe en el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos o llevan a cabo acciones que no son merecedoras de las extremas sanciones penales.

Sencillamente, las leyes no resuelven los problemas de una comunidad, ni garantizan, per se, el orden social. Son instrumentos que, en la medida en que están bien construidos y responden a exigencias concretas del bien común, contribuyen a la paz y a la convivencia entre los ciudadanos.

El abuso de las normas, su alejamiento de la realidad, el afán de regularlo todo sobre todo recurriendo a la vía penal, por el contrario, se constituye en el más eficaz medio para su desprestigio y para afianzar el incomprensible dicho de que “las leyes se acatan, pero no se cumplen”.

@ArteagaSanchez

El Nacional

07 de octubre de 2018

 1 min


Lester L. López O.

Como era de esperarse, el régimen se apresta a jugarse su última carta para imponer el control absoluto sobre la sociedad venezolana y de esta manera perpetuarse en el poder imponiendo una nueva constitución que acabará con el sistema republicano como forma de convivencia de los venezolanos.

El desborde populista de sus últimas medidas económicas repartiendo dinero que no tiene pero que virtualmente se puede mimetizar en la banca y las transacciones bancarias electrónica y con una excelente campaña publicitaria, es una forma de mantener unidos a sus seguidores que aunque no llegan al 20%, según las últimas encuesta de opinión, será suficiente para imponerla sobre el 80% que rechaza al gobierno y desean su cambio.

Su estrategia es clara: aprovechar el agobio de las mayorias populares para lograr sobrevivir a la calamitosa situación económica a que nos tiene sometido pero que la mantiene alejada de la escena política y, en consecuencia, de que se produzcan manifestaciones de rechazo masivas como se vieron hasta el pasado año y, por otra parte, la obsecada obseción de la dirigencia política opositora de permanecer dispersa en sus visiones particulares de cómo lograr el cambio político necesario ¿O es que simplemente no lo saben?

Ya se cumple casi un mes desde que la Asamblea Nacional ratifico el vacío de poder en la función pública del gobierno y aceptó como legal la condena del TSJ en el exilio contra el jefe del régimen por su corrupta vinculación con la empresa Odebretch, sin embargo, aún no ha propuesto ninguna fórmula política, jurídica o constitucional para llenar ese vacío de poder y no ha sido porque se carecen de argumentos y propuestas de como harcerlo.

Muy habilmente el régimen ha dejado circular por las redes sociales lo que pareciera ser los puntos más importante de su proyecto de constitución comunal o cubana, como prefieren llamarla algunos opinadores de oficio, los cuales de ser cierto – y no existen razones para creer lo contrario- son francamente inaceptables para un país que aspira convivir con principios democráticos occidentales. En consecuencia, el mencionado proyecto debe comenzar a ser rechado desde ahora mismo.

Acompañando el despropósito constitucional tambien surge el rumor de que la respectiva consulta popular para aprobarlo o no, se efectuaría conjuntamente con las elecciones de concejales programadas por el complaciente CNE para el próximo 9 de diciembre, evento que ya divide a la oposición entre abstencionistas y votantes, lo cual es una de las ventajas que busca el gobierno para que sea aprobada la nueva constitución.

Esto ha comenzado a crear, nuevamente, el falso dilema opositor de votar o no votar, de si es legítimo o no, de que con este CNE no se puede votar o que el triunfo del régimen ya está cantado. La dirigencia opositora no puede caer nuevamente en este falso dilema porque la consulta popular no es para elegir concejales sino para elegir el futuro venezolano, sería un suicidio colectivo que la versión abstencionista se imponga como ocurrió el pasado 20M donde los abstencionistas dieron una demostración de ética, moral y dignidad republicana, pero se quedaron esperando que las acciones de la comunidad internacional impidiera que el jefe del régimen se mantuviera en el cargo que hoy continua ejerciendo con total impunidad.

La lección debe ser aprendida y la dirigencia y sociedad civil organizada deben primero, comenzar a rechazar el proyecto constitucional por todos los medios y segundo, organizarse para que ese 80% que rechaza al gobierno se presente en las urnas para también rechazar el esperpento constitucional que se propone y no que el 17% gobiernero se imponga porque los demócratas no asistieron a negar la propuesta para dar una nueva muestra de ética, moral y dignidad ciudadana.

Pero lo más importante sería que al rechazar masivamente la propuesta constituyente también sería una muestra evidente de rechazo al régimen que podría facilitar y abrir otras posibilidades para lograr el anhelado cambio político.

@lesterllopezo 08/10/2018

 3 min


Algunos se sorprenden porque afirmemos que las fracasadas medidas económicas adoptadas por la dictadura, se han constituido para ella en un cierto logro político (Ver https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2018/09/28/fracaso-economico-triunfo-politico/), avalado además por encuestas. Y es que los logros políticos dependen en buena medida de la comunicación y actualmente pareciera que en materia política hay un solo interlocutor, o el otro –la oposición– esta ciertamente muy débil y desperdigado.

Hay términos que se adoptan en las ciencias sociales para evaluar y analizar una determinada realidad, en algunas ocasiones por “moda”, pero una buena parte de las veces es porque son realmente los que mejor describen esa situación; tal es el caso cuando se dice, que a la oposición no le faltan propuestas de soluciones y alternativas a la situación del país, sino que lo que le falta es un “discurso”, una “narrativa” para hacerlas llegar al pueblo; o que la dictadura populista tiene una “narrativa” mucho más convincente, con mucha mas llegada al pueblo. Ambas afirmaciones son ciertas.

El discurso demagógico y populista de la dictadura alguien lo comparo hace años con una especie de virus, que tiene siglos propagándose y que muta y se adapta con el paso del tiempo y por eso es tan difícil de erradicar, de derrotar. Por supuesto, eso no quiere decir que quienes propagan ese discurso hayan estado siempre en el poder o sean los mismos, pero el discurso demagógico sí, siempre ha sido similar, ha ido mutando, adaptándose.

Por ejemplo, nadie puede negar el poder del siguiente discurso:

“Este es un país muy rico y tú tienes derecho a esa riqueza, pero hay una elite –disfrazada de demócratas– que te la ha estado quitando; ahora nosotros, yo, que encarnó los ideales de nuestros padres Libertadores, vengo a hacer justicia para devolverte la riqueza que es tuya y por eso te aumento el sueldo de 3 millones a 180 millones y meto presos a los empresarios, esos especuladores, que te ocultan la comida y suben los precios”

Díganme, con sinceridad, ¿Este discurso no es más poderoso que esa “narrativa” que anda por allí en boca de la mayoría de la oposición, que predica un futuro de esfuerzo, de trabajo, de sacrificio para generar riqueza? Que insiste en que los precios deben reflejar su costo y que los aumentos de sueldo inconsulto van a quebrar las empresas y producir desempleo, aunque sea cierto. Comprar la idea de que algo, que era mío, me lo quitaron y ahora sin hacer esfuerzo, me lo van a devolver, sin duda es más fácil que comprar una que insista en que debo sacrificarme más y trabajar más duro de lo que ahora lo hago, para salir de abajo e inevitablemente pagar más caro por las cosas que necesito o desaparecerán los empleos.

No es necesario ocultar la verdad, pero sin duda una nueva “narrativa” si es necesaria. Y en realidad, yo creo que en la oposición hacen falta dos “narrativas”.

Una “narrativa” política, que es la que hay que dirigir al país, al pueblo, explicando que es lo que queremos para el país, en contraposición a lo que tenemos ahora y que solo es más o peor de lo mismo; una “narrativa” que nos pinte el atractivo dibujo de un país en el que vamos a tener derecho al resultado de nuestro trabajo y a disponer de él como se nos antoje, sin que nadie nos lo pueda quitar; que nos describa un país en el que sí trabajo más horas que otro o estudio más que otro, voy a tener una mejor remuneración, más alta; un país en el que puedo mantener a mi familia y educar a mis hijos como yo decida y con el resultado de mi trabajo; un país en el que se premiará el talento y el trabajo y no la fidelidad al líder o al partido; un país en que el estado –sin que sea una dádiva que nos da o un favor que nos hace– se preocupe de que se cumplan las leyes para que todos tengamos las mismas oportunidades, incluso aquellos que por haber nacido en una familia más pobre no tuvieron las mismas posibilidades de estudiar o capacitarse o porque alguna enfermedad o accidente les impidió progresar. Es la “narrativa” que se enfoca en ofrecer igualdad de oportunidades y no igualdad en los resultados, quitando a otros lo que producen y repartiéndolo, después de quedarse con una tajada.

Un “discurso” –en síntesis– que nos explique, que nos “narre” nuestro país, como un país democrático, liberal, capitalista, como lo queramos llamar –o como lo logremos llamar– en contraposición a este “socialismo”, “populista”, ramplón y demagógico que –a pesar de haber contado con la mayor cantidad de dinero que gobierno alguno haya tenido desde que llegó Cristóbal Colón– ha fracasado en resolver los grandes problemas del país y los ha agravado. Esa es la “narrativa”, que le corresponde a los partidos políticos, a los líderes políticos, aunque no sean de partidos, a los dirigentes de la sociedad civil que, de manera libre, han formado sus organizaciones para ocuparse de los problemas que agobian a los venezolanos.

La segunda “narrativa” que creo que hace falta, en la que algunos tienen más facilidades, es la de explicar en lenguaje sencillo y con argumentos convincentes porque este modelo económico demagógico-populista-socialista ha fracasado en resolver los problemas del país; explicar como la actual dictadura, y la anterior, la de Hugo Chávez Frías, que era tan totalitaria como ésta, que es su heredera, está arruinando al país. Esta es la narrativa que debe explicar, por ejemplo, cómo, desde que se anunciaron las recientes medidas económicas del “paquetazo maduro” todo se ha incrementado, que estamos peor que hace dos meses y que estaremos peor mes a mes, que el “salario mínimo”, incrementado exorbitantemente, ya vale solo la mitad y solo sirvió para generar desempleo y cierre de fuentes de trabajo. Es la “narrativa” del develamiento, de la explicación, del ayudar a descubrir y entender, la de ayudar a poner al “rey” al desnudo.

Pero en todo caso, lo que sí es seguro, es que estas dos narrativas implican dejar de lado esa “tercera narrativa” que anda por allí en boca de la mayoría de la oposición, la “narrativa” de la queja, la de “lo mal que estamos”, lo maltratados que nos sentimos, la “narrativa” que se queda en la mera denuncia y la lamentación, la “narrativa” de la creación de expectativas sin fundamento, sin asidero en la realidad, la que basa su esperanza en que alguien, no sabemos bien quién y cómo, venga a resolver los problemas por nosotros.

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