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Opinión

La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) se dirige a la nación en relación con el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad anunciado hace más de un mes por Nicolás Maduro. En esa alocución señaló la intención de eliminar la emisión de dinero no orgánico, alcanzar la disciplina fiscal y anclar el bolívar, un reconocimiento implícito de que debía rectificar sus políticas. No obstante, esta Academia está en el deber de informar que hasta la fecha y salvo una mayor disponibilidad de efectivo con la introducción de un nuevo cono monetario, este programa ha desmejorado aún más la situación económica del país.

1) A la semana de haberse anunciado su eliminación, la emisión de dinero sin respaldo se había multiplicado 15,4 veces. En efecto, el Crédito a las Empresas Públicas no Financieras otorgado por el Banco Central se incrementó desde BsS 86,7 millardos el 17 de agosto, a un billón, 419 millardos de BsS, el 24 de agosto. Ello no tardará en insuflar la liquidez monetaria, que, para finales de septiembre ya se había triplicado con relación a la primera fecha.

2) Tal emisión obedeció a la necesidad de financiar los gastos por el incremento salarial y el monto a entregar por “bono de adaptación”, decretados el 17 de agosto. La devastación económica del país, en su quinto año de contracción, hace que el incremento del IVA en 4 puntos y los otros impuestos anunciados, poco aportarán para cubrir tales gastos. Debe recordarse, además, que a PdVSA se le exoneró del pago de Impuesto sobre la Renta para 2018 y que el país está prácticamente en default, por lo que no tiene acceso a financiamiento externo. Todo conlleva, por tanto, a un abultamiento aun mayor del déficit de la gestión pública --estimado en torno al 20% del PIB para 2017, en ausencia de cifras oficiales--, muy al contrario de la pretensión de alcanzar la disciplina fiscal.

3) Alimentada por tales desbordamientos, la hiperinflación se ha intensificado. El mes de septiembre terminó con un incremento en el nivel general de precios del 233,3% según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, único organismo público que divulga cifras al respecto. Este ha sido el mayor aumento mensual de precios registrado en toda la historia del país. Con ello, la inflación acumulada en 2018 supera 115.000% y la interanual septiembre 2017-18 se acerca a 500.000%.

4) Con esta alza de precios, el nuevo salario mínimo del 1° de septiembre vio reducir su poder adquisitivo para finales de mes a menos de la tercera parte. A ello se suma el desconocimiento de los contratos laborales en el sector público y la imposición de una escala salarial aplanada en torno a ese nivel de salario, que elimina los incentivos al mérito. Ello ha perjudicado enormemente a los trabajadores y empleados del estado, incluyendo a las universidades nacionales.

5) Por su parte, la devaluación oficial del 17 de agosto, que aumentó el precio del dólar en más de 2.300%, si bien acercó su valor al que resultaría de transacciones de libre mercado, no logrará estabilizarlo, dadas las distorsiones macroeconómicas referidas. Tampoco el Convenio Cambiario N° 1 se ha traducido en una libre convertibilidad efectiva de la moneda, ya que lo transado en el nuevo sistema continúa sujeto a restricciones cuantitativas y procedimentales, por lo que está muy lejos de satisfacer la demanda de divisas. Ello se refleja en que, mientras el tipo de cambio en el mercado controlado se depreció apenas un 4% entre el 17 de agosto y el 5 de octubre, lo hizo en más del 85% en el mercado paralelo. Esta última cotización ya supera en 1,6 veces el precio del dólar oficial. En ausencia de correctivos, tal brecha habrá de ensancharse, alimentando las corruptelas.

6) Salvo intentos poco afortunados por sincerar el precio de la gasolina en estados fronterizos, ésta se sigue regalando prácticamente en el resto del país.

7) Es notorio el cierre de negocios de todo tipo como resultado de la instrumentación de las medidas anunciadas. Esta situación, que habrá de agravar el desempleo y el desabastecimiento, y reducir las fuentes de ingreso de la población, se agrava aún más con los controles de precio y las medidas punitivas que se están aplicando contra negocios que expenden alimentos.

8) En esta situación, forzar el uso del Petro como medio de pago en transacciones con el Estado introduce un régimen bi-monetario que sólo generará más confusión en la economía. Cabe recordar que la moneda de curso legal en Venezuela es el bolívar (Art. 318, CRBV) y que la emisión del Petro no es regulada por la autoridad monetaria, que es el Banco Central. Tampoco es reconocido el Petro en los mercados financieros internacionales. Representa, en la práctica, un título de deuda de la República, sujeto a todas las restricciones que actualmente afectan a ésta. La pretensión de utilizarlo para “anclar” el valor del bolívar en un activo real (petróleo del subsuelo) tampoco luce acertada, pues la industria petrolera venezolana se encuentra colapsada. Es decir, elementos centrales para generar confianza en el Petro, como son su convertibilidad, su aceptación como medio de pago y la posibilidad de exigir de inmediato sus garantías –barriles de crudo no producidas--, están ausentes.

Los resultados descritos, en el escenario de hambre extendida, desempleo creciente e inseguridad que trágicamente caracteriza a Venezuela en estos momentos, claman por una rectificación perentoria de políticas. Es menester sustituir cuanto antes el financiamiento monetario del gasto público por financiamiento contratado con los organismos multilaterales, sujeto a un proceso de saneamiento de las cuentas del Estado, la unificación, estabilización y liberación efectiva del tipo de cambio, y el levantamiento de los controles y leyes punitivas que asfixian la economía nacional. Sólo así se podrá abatir la hiperinflación, reactivar el aparato productivo, mejorar el abastecimiento interno y generar empleo productivo cada vez mejor remunerado. Lamentablemente, el Ejecutivo ha venido desdeñando irresponsablemente estas medidas. El Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad anunciado parece constituir sólo una nueva variante de políticas que han urdido terribles penurias a los venezolanos.

Es hora de que el gobierno muestre, con una corrección a fondo en su conducción de la economía, que está dispuesto a enfrentar los intereses de quienes han venido expoliando al país con medidas discrecionales de control e intervención, a espaldas de las garantías constitucionales, la opinión pública y de la Asamblea Nacional, y que asume el reto de procurar una mejora urgente en el bienestar de la población.

En Caracas, a los diez días del mes de octubre de 2018.

Humberto García Larralde Presidente

Sary Levy Carciente Secretaria

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Ada Esther Lugo Freites

El comentario de la semana

Hoy en día revisar los portales de noticias en Venezuela lleva más a leer un parte de guerra que a la ojeada de un hecho noticioso, describiendo con nitidez un escenario oscuro y trágico, digno de la mas cruel historia del mundo. Lamentablemente es en esa realidad donde los venezolanos nos hemos visto obligados a sobrevivir, despertando cada día con una pregunta hace años impensable: ¿sigo aquí o me voy? Hoy, esta es la duda que abruma a miles de ciudadanos del otrora país mas importante de América del Sur, reducido a cenizas por un régimen que ha coartado las más mínimas libertades e incluso la posibilidad de cubrir las necesidades más básicas.

Crisis, enfermedad, destrucción, abandono y muerte son los invitados constantes de la sobremesa, esos que nadie invita, pero que ineludiblemente se cuelan en cualquier conversación y al final la dominan, profundizando cada día la desesperanza y la angustia. Si a esto se le suman los traspiés consecuentes de una dirigencia opositora en muchos casos ciega, ególatra y desconectada de la urgencia de cambio, la decisión esta tomada. ¡Nos vamos! ¡La vida en dos maletas y el ultimo que apague la luz!

Visto así, el panorama es como mínimo sombrío, justificando sobradamente los casi 6 millones de venezolanos que, según un informe sobre la migración venezolana efectuado por Consultores 21 en junio de 2018, han cruzado las fronteras buscando un futuro mejor. Surge entonces la pregunta ¿Será que todo está perdido? La duda y la desesperanza ciertamente han ganado terreno. Sin embargo, en cada rincón del país se levanta diariamente un ciudadano que se viste de coraje y sale a enfrentar la realidad. Lo motiva la esperanza de un país mejor. El país de oportunidades, del empleo digno, de la justicia y sobre todo del regreso, donde esta vez Cruz Diez sea testigo de felicidad y de reencuentros y no de desarraigo e incertidumbre.

Ciertamente Venezuela se debate hoy en un escenario donde coexisten, entre otros, el indiferente, el oportunista, el oficialista aun convencido y el dirigente tradicional, más al acecho de un cargo público, que enfocado en la búsqueda de un real cambio político. Pero existe igualmente una realidad ineludible, destacada por el Centro de Estudios Políticos UCAB (2017): más del 80% de los venezolanos aspira a un cambio. Y más importante todavía, por lo menos el 75% de los venezolanos afirma tener el poder para empujar ese cambio.

Ese es el venezolano que sigue en pie. Ese es el ciudadano que aun con todo en contra apuesta por un país que hoy reclama de sus hijos la fuerza y la entereza para salir de la crisis. Ese es el dirigente honesto, que los hay y muchos, que anteponen su natural y totalmente justa aspiración política, en favor de luchar honradamente por salir de un régimen totalitario, usando solo la fuerza de las ideas, los ideales democráticos y la real experiencia de calle.

Esta es la otra cara de la realidad. La realidad, entre otros, de los profesionales de la salud, que aun con recursos inexistentes y en medio del peor escenario dan lo mejor de si para paliar en algo el dolor de sus pacientes, la de los maestros y trabajadores de la educación que día a día no solo imparten conocimientos, sino cultivan almas y corazones profundizando ética y valores, la de los profesionales agropecuarios que siembran y crían el sueño de alimentos de calidad al alcance de todos. Es la realidad en fin de los venezolanos honestos, que trabajan por ese futuro posible.

Esa otra realidad, esa mayoría de venezolanos que apuestan por una Venezuela distinta avalan lo que hemos escuchado más de una vez: Los buenos somos más. Existen por lo menos 30 millones de razones para continuar. Hoy firmemente vale la pena seguir hasta impulsar el cambio. Entonces ante la duda inicial de seguir o salir, la decisión es clara: ¡Vale la pena quedarse!

Cabe preguntarse entonces que hace falta para lograr el cambio. Y la respuesta no puede ser más simple: Unidad. De todos los venezolanos, sea cual sea el escenario en el que se desenvuelvan. Pero no unidad solo con fines electorales. La verdadera unidad. Unidad por el país, unidad de propósito y objetivos. Unidad para superar al régimen que hoy oprime y desmoraliza. Unidad por la Libertad de todos los ciudadanos. LIBERTAD. Con mayúsculas y sin condiciones.

Referencias:

Consultores 21: Estamos viviendo el mayor éxodo poblacional que haya conocido Venezuela. En: El Pitazo. Disponible: http://elpitazo.info/ultimas-noticias/informe-de-consultores-21-estamos-viviendo-el-mayor-exodo-poblacional-que-haya-conocido-venezuela/.

Centro de Estudios Políticos UCAB. (2017). Una nueva Narrativa para Venezuela.

 3 min


Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

La ceguera es uno de los tantos temas literarios esgrimidos por poetas y narradores. No en vano Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges y Saramago han entrado a ella para estudiar y saber de las recónditas miserias del humano ser. Desde los griegos hasta este punto sobre el cual intentamos equilibrar el mundo, la ceguera ha preocupado a escritores, aforistas y pensadores.

Como un ejercicio que aborta la ficción, puesto que la realidad suele ser más terrible, el escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, José Saramago, escribió una novela titulada Ensayo sobre la ceguera (1995), donde cuenta la tragedia de un país que es atacado por una inexplicable epidemia. Desde las sombras las víctimas de esta extraña eventualidad conocen de las bondades y maldades de la gente de su misma condición.

En la medida en que crecía el número de ciegos, eran amontonados (esta es la palabra exacta) en un viejo sanatorio para enfermos mentales abandonado. En salones donde sufrían hombres y mujeres, entre la sombra más despiadada, una sola de las víctimas no estaba impedida de ver, y se mantenía en el lugar porque no quiso dejar solo a su marido, un oftalmólogo que sabía el secreto de su esposa. Así, ella tenía la facultad de establecer dónde estaba y qué hacer en el momento de alguna emergencia.

Los peores pecados acontecen en esta historia. Y mientras los ciegos se incrementan, el mundo exterior es silencio, indolencia. Todo acontece en un edificio, como si el país de estos personajes fuese parte de una ejecución macabra.

“Diferente fue lo que pasó con el oculista, no sólo porque

estaba en casa cuando le atacó la ceguera, sino porque,

siendo médico, no iba a entregarse sin más a la desesperación,

como hacen aquellos que de su cuerpo sólo saben cuando les duele”.

2.-

Mientras la lectura entra, la imagen de un paisaje semejante al castillo de Kafka se aposenta en la memoria. Ensayo sobre la ceguera es tan parecido a este territorio donde respiramos azotados por la miseria que baja de la imaginación del narrador checo. Se parece tanto, por ejemplo, vaya usted a saber, a cualquier funcionario de esos que ambulan por la angustia de K, a uno de esos ciegos de Saramago, que no ve lo que pasa a su alrededor. O que no quiere ver para no sentir el dolor de su soledad, del abandono que hoy su gente le regala por querer entronizarse en la estupidez.

Kafka lo dejó así en boca del joven hijo del castellano: “Esta aldea es propiedad del castillo; quien en ella vive o duerme, en cierto modo vive o duerme en el castillo. Nadie puede hacerlo sin permiso del conde. Pero usted no tiene tal permiso, o por lo menos no lo ha presentado”.

3.-

Por supuesto, se trata de una ceguera que muestra la superficialidad de una “víctima” que no se procuró la muerte de sus ojos por propia mano. La dirigencia kafkiana quiere cerrar los ojos ante los laberintos que encallan en la mirada muerta de los que salen a la calle a buscar la manera de que no quedar ciegos. O de que no los maten dentro de las habitaciones del castillo, suerte de nación donde todo es difícil. Canto a la burocracia.

No es la ceguera borgeana. No la ceguera del personaje de El túnel, de Sábato. Se trata de unos ojos opacos que se llevan todo por delante, pero aún así dicen que el camino está libre para entrar al castillo. Una clara metáfora del hombre y sus abusos, de sus pesares y desaciertos. Estar al ciego, al parecer, es la condición más visible del ser humano, quien trata de atravesar muros y paredes. El castillo permanece intacto. Y la ceguera también.

4.-

El tipo es un personaje de Saramago. No llega a ser uno de Borges porque sería pedirle mucho. El laberinto de ese ser es más macondiano, más realismo mágico, tan desprestigiado. Anda a ciegas por su castillo de Drácula, mientras los zamuros se comen las sobras de su desgracia. El castillo de Kafka es la casa de gobierno del patriarca de García Márquez.

La ceguera es mortal. No hay remedio ni colirio para esta enfermedad, a menos que Saramago escriba otra novela donde la luz sea más fuerte que las sombras. Pero por allí vamos, con los ojos bien abiertos.

Al final de la obra de Saramago queda esta ilustración:

“Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana. Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí”.

Así anda el mundo, en medio de una novela de ciegos. Atrapado en un castillo sin salida.

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I.

Quien mire, aunque sea por encimita, la historia del pensamiento político, advertirá que la inclinación hacia la verdad no ha sido considerada una virtud. Dicho de otra forma, más suave, ha sido vista, más bien, como una herramienta indispensable en la actividad política. Recuerdo haber leído hace unos cuantos años “El conocimiento inútil”, una obra de Jean Francois Revel, intelectual francés, varios de cuyos capítulos se vertebraban en torno a la idea de que “la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Da curiosidad pensar cómo los habría escrito en estos tiempos digitales.

II.

El término posverdad expresa un fenómeno propio de la sociedad actual, permeada por la circulación permanente de información, en la que, según más o menos lo describe el DRAE (2017), internet y las redes sociales aportan a los usuarios información que confirma lo que ya piensan o sienten, en detrimento de hechos contrastados y verificables, apelando más a las emociones que a la razón, a los prejuicios que a la objetividad, generando, así, decisiones basadas en creencias, y no en hechos reales Al final de cuentas, y en términos menos académicos, es una palabra que pone de manifiesto cómo se juega con la realidad, y se la desconoce, se la cambia, se la mutila o se la versiona para que no se parezca a ella misma.

La obra de Goebbels, genio de la propaganda nazi, el de la famosa consigna de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, sería actualmente encasillada dentro de la posverdad. Lo sería porque, según se apunta en los algunos textos sobre el tema, el antónimo de verdad no es posverdad, el antónimo de verdad es mentira.

III.

Sostiene el Profesor Silva Herzog-Marquez, politólogo mexicano, que la verdad es el piso y el techo del debate público. Por muy contrarias que sean, las opiniones serán legítimas siempre y cuando respeten la verdad factual. Así las cosas, la libertad de opinión es una farsa, a menos que se garantice la información objetiva y que no estén en discusión los hechos mismos. “Cada uno tiene derecho a su opinión, no a sus datos”, asevera.

Una política sin verdad, añade, sería una política negada al diálogo. No solamente sería el reino de la demagogia, sino que cancelaría la posibilidad misma de la convivencia. Cuando no hay asiento para la verdad, concluye, desaparece cualquier posibilidad de entendimiento.

IV.

Internet le ha dado otra energía a la mentira política, haciéndola más extendida y eficaz, aunque vale la pena destacar que sea han venido desarrollando ciertas herramientas para combatir la posverdad, a partir de ciertas las plataformas virtuales de verificación de hechos. Sin embargo, estamos muy lejos de los desafíos planteados.

Se habla de la desvinculación de política y verdad como un efecto directo del impacto de la tecnología en la democracia, impacto que, por cierto, no es el único que le ocasiona (no olvidemos la repercusión que ha tenido, sobre todo a partir del desarrollo de la big data, en la construcción de un sistema de vigilancia social). El filósofo británico A.C. Grayling, haciéndose eco de una opinión cada vez más frecuente en los círculos académicos, argumenta que la posverdad es un fenómeno que daña el tejido completo de la democracia moderna. Es, por tanto, un asunto que supone la necesidad de encontrar fórmulas para encararla. La verdad es, así pues, una necesidad política, imprescindible para que funcione la democracia.

V.

Los párrafos anteriores ventilan someramente algunas cuestiones que tienen una relevancia enorme para Venezuela. Este gobierno admite, sin duda, varios calificativos para poder ser definido. Pero me parece que el que más claramente lo define es el de ser un gobierno sustentado en la mentira. En este sentido, y sin necesidad de tener que irme muy lejos en el tiempo, cabe preguntar qué explicación se dará de la reciente muerte, en la sede del SEBIN, de Fernando Albán, Concejal de Primero Justicia, quien además había sido detenido alegando su supuesta responsabilidad en un hecho -el de los drones que sobre volaron Los Próceres- del que tampoco pareciera saberse lo que en realidad sucedió.

El Nacional, miércoles 10 de octubre de 2018

 3 min


Con voz propia

Llamado de alerta representa análisis del Observatorio Electoral Venezolano y Global de Comunicación y Democracia, el cual revela que a partir del 2010 sistema político perdió hasta el 88,6% de confianza en partidos. Desde su origen, a principios del siglo XIX simbolizan fundamento de la democracia.

En Proclamación de la Independencia el 19 de abril de 1810, jueves santo del mundo cristiano, constituyó factor significativo el que sería primer partido: la denominada Sociedad Patriótica, consagrada en decreto del 14 de agosto del mismo año, con el agregado: de Agricultura y Economía. Sus promotores fueron el General Francisco de Miranda, quien trajo la idea de Paris; el Coronel Simón Bolívar, considerado el fundador y su tío político José Félix Ribas el activista impulsador quien lo popularizó.

Tuvo filiales en Barcelona, Barinas, Valencia y Puerto Cabello; su himno: Viva el Bravo Pueblo, escudo, bandera la tricolor de Miranda y periódico: Patriota Venezolano, dirigido por Vicente Salias. También sufrió escisiones: Club de los Sin Camisa.

Dejó de actuar como partido porque la mayoría de sus integrantes salió, no a “patear” calles, sino a los campos de batalla con las armas. Cumplido su fin, revivió la estructura partidista. El nombre perdurará en la República autónoma. Sociedad Patriótica se repite en 1847 con José Tadeo Monagas; en segundo período se integró la Sociedad de Juventud de Caracas; derrocado formaron la Sociedad Democrática de Santa Rosalía, antecedente del Partido Federal; Sociedad Democrática de Caracas, constituyeron con ánimo unitario conservadores y liberales. En Provincia, al igual que expatriados del gomecismo en el exterior conformaron y reiteraron la Sociedad Patriótica.

Muerto el dictador surgieron unos 40 partidos que el General Eleazar López Contreras legalizó, pero también inhabilitó algunos. El demócrata General Isaías Medina legalizó a los modernos, como Acción Democrática, que auspició con militares su derrota.

En 40 años de Democracia cívica iniciada en 1959, se reactualizó la acción partidista y pasaron de 170 los constituidos. La que pudiéramos considerar debacle de partidos se acentúa, digamos por falta o culpa del liderazgo que en el siglo XXI ha hecho crisis.

Como anti partidos justifican golpes militares de 1992, cuyos liderazgos legitimados electoralmente, hoy sostienen esa consigna.

Para 2010 existían 325 partidos. En comicios parlamentarios 2015 se redujeron a 96 y en 2017 en elección de gobernadores llegaron a 76.

El castrense régimen asesorado por el castrismo se traza imponer el PUSV como único, tal lo hizo Fidel cuando asumió el Poder que se apropió del Partido Comunista. Comienza, con la sumisión del PCV, dividiendo a opositores, para apoderarse de escisiones, tales son los casos de PPT, de La Causa R, Podemos y del MAS. Acosa a los de la resistencia e invalida a 37 para elecciones, entre ellos AD, Voluntad Popular, Primero Justicia.

Pertinente resulta la reflexión de los partidos democráticos antes la crisis sin precedentes a la cual los lleva la narco corrupción. Sus líderes desaprovecharon aplastante victoria en elección del Parlamento Asamblea que no pudo anular medidas ilegales, como el despojo de la emisora parlamentaria y designación de magistrados express del TSJ, ahora presidido por quien en su época de digepol fue enjuiciado dos veces por homicidio, ha dictado 52 sentencia contra la AN.

Voz orientadora viene del Secretario General de la OEA y hasta del mismo Presidente de EEUU. Necesario es que revivan para salir de la situación que por felicidad de la Patria hizo testar a Simón Bolívar:

Si mi muerte contribuye para cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro

Al MARGEN. Pavoso Nicolás Maduro. El restaurant de Estambul al cual fue con comitiva a degustar suculento almuerzo de carnes, se incendió cuando quien lo atendió demostraba después como lo hizo.

Jordanalberto18@yahoo.com.

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Andrea Rizzi

El éxito de Jair Bolsonaro en Brasil ha insuflado nuevo aire en las velas del populismo ultraderechista global. Con razón, muchas miradas escrutan ese horizonte para comprender las razones por las que legiones de ciudadanos muy enfadados apuestan por opciones tan radicales. Pero conviene fijar también la atención en el otro polo, que en este caso es todo el terreno político socialdemócrata, democristiano y liberal. Se mire como se mire, con telescopio o microscopio, la alarmante sensación es la de estar observando un tanatorio con escasísimas excepciones de vitalidad. Falta carisma, faltan ideas, falta energía, falta valentía.

El campo del progresismo en Occidente se halla desprovisto de líderes con empuje. En EE UU e Italia está directamente descabezado; en Alemania, se mueve bajo un liderazgo frágil igual que en la Escandinavia antaño gran laboratorio socialdemócrata; en Reino Unido, Jeremy Corbyn ha revitalizado el laborismo, pero hasta el más generoso de los jueces concedería que se trata más de una reliquia del siglo XX que una propuesta de siglo XXI. Algo parecido ocurre con otro líder izquierdista en auge, el mexicano López Obrador. En el resto de Latinoamérica, no hay síntomas de proyecto de progresismo moderado viable. A nivel paneuropeo, la familia socialdemócrata sufrirá para encontrar un candidato inspirador a la presidencia de la comisión. Los años noventa —con Clinton, Blair, Schroeder, Jospin y Prodi— quedan a años luz. Tenían, sin duda, grandes defectos; pero, sin duda también, gran capacidad de arrastre detrás de sus ideas.

El panorama democristiano se presenta igual de asfíctico. Totalmente descompuesto en Italia, cada vez más escorado hacia la derecha radical en Francia y España (Wauquiez y Casado), aferrado a una líder de otro tiempo y sin relevo claro en Alemania. Los candidatos a la comisión de su grupo parlamentario europeo tampoco mueven masas (el bávaro Manfred Weber y el finlandés Alex Stubb).

El terreno liberal no anda mucho mejor, aunque al menos cuenta con figuras como Emmanuel Macron y Justin Trudeau que tratan de boxear en el escenario de esta batalla global. Macron se halla en una situación de colapso total de su índice de aprobación nacional pero, gusten o no sus propuestas, se le debe conceder haber entendido las reglas del nuevo juego. El partido de Trudeau acaba de sufrir una derrota en Quebec.

En la dicotomía entre sociedades abiertas y cerradas, los partidarios de las primeras parecen seguir subestimando la inmensa frustración de enormes estratos de la ciudadanía occidental. Se vio en el Brexit, con Trump, en el referéndum sobre las FARC en Colombia, las elecciones italianas, y ahora con Bolsonaro. La fuerza del tsunami sugiere que no son suficientes paños calientes en formato de pequeñas reformas. Hace falta un pensamiento radicalmente nuevo, adapto al nuevo tiempo y a las legítimas inquietudes de decenas de millones de ciudadanos.

Hacen falta nuevos líderes con la energía y visión suficiente para arrojar un arsenal de pedradas de inteligencia contra la oscuridad que avanza. En forma de ultraderecha populista en Occidente; en forma de líderes autoritarios cada vez más asertivos en Asia (Rusia, China, Turquía, etc.). Pero parece que los mejores talentos rehúyen la política.

10 de octubre de 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/10/09/actualidad/1539076077_366979...

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Todo asesinato, sea político o no, es repudiable e injustificable. Si ocurre en la cárcel es aún más grave, ya que el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de los presos. Caso contrario, sus funcionarios son enjuiciables así no hayan participado en el hecho. Los presos comunes están expuestos todos los días a ser asesinados por otros detenidos y también por intervención de funcionarios con armas de fuego, para controlar motines. Estos asesinatos se han incrementado exponencialmente desde que Iris Varela está al frente del ministerio al cual están adscritas las cárceles.

Desde el año 2002 a la fecha, todos los asesinatos políticos cometidos en las calles durante manifestaciones fueron perpetrados por funcionarios policiales, por miembros de la Fuerza Armada, frecuentemente de la Guardia Nacional, y por paramilitares rojos, mal llamados colectivos, pagados e incentivados por la dictadura. Su número es elevado y los casos están documentados.

Los asesinatos de ciudadanos presos por motivos políticos nunca involucran a presos comunes, sea porque muchas veces están separados o, las más de las veces, porque tradicionalmente los presos comunes guardan cierto respeto a los presos políticos. Siempre son ejecutados por funcionarios adscritos a organismos del Estado, llámese Seguridad Nacional en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez, Digepol durante el período democrático, Disip o Sebin en la dictadura chávez-madurista.

La seguridad Nacional asesinó a varios dirigentes políticos en supuestos enfrentamientos. En cuanto a asesinatos de presos, Castor Nieves Ríos fue torturado y asesinado en octubre de 1952 estando preso en Caracas. Antonio Pinto Salinas, estaba preso en San Juan de los Morros y lo asesinaron en junio 1953 cerca de Villa de Cura. Además, la dictadura dejó morir en Guasina y en otras ergástulas a varios presos políticos.

La Digepol asesinó al profesor Lovera y a Jorge Rodríguez. Los que perpetraron esos crímenes fueron enjuiciados y pagaron condena. El Ejército asesinó a varios guerrilleros en los Teatros de Operaciones, pero no hubo justicia. Algunos intentarán justificar alegando que en esa época de guerrilla urbana y rural, la tortura y asesinatos eran necesarios para obtener información que salvaría vidas inocentes, ya que muchos de los subversivos de esa época eran terroristas, asesinos y secuestradores, pero no hay excusa posible.

En esta narcodictadura han sido numerosos los asesinatos en las calles de manifestantes pacíficos. Aquí solo mencionaremos los casos de ciudadanos asesinados cuando estaban bajo la custodia del Estado. Juan Carlos Sánchez fue asesinado en noviembre del 2004 por la Disip en Caracas, después de ser torturado. El ingeniero José Alejandro Márquez fue detenido por la Guardia Nacional el 19 de febrero de 2014 en La Candelaria, cuando filmaba con su celular la represión; fue golpeado tan salvajemente dentro de la tanqueta que falleció poco después.

El capitán de aviación civil Rodolfo González Martínez fue detenido en abril del 2014 por el Sebin Fue torturado y murió en su celda el 13 de marzo del 2015. El concejal del Municipio Páez del Estado Apure, fue detenido el 17 de diciembre del 2016. Tenía graves problemas de salud. No recibió asistencia médica, sufrió un ACV en agosto del 2017, se demoraron doce días en trasladarlo a un hospital, cuando ya era muy tarde para salvarle vida.

El caso reciente de Fernando Albán, concejal de Libertador, ha despertado el repudio de los venezolanos no alcahuetas de la dictadura, incluyendo a la Iglesia y a todos los partidos políticos de oposición Así mismo, de la comunidad internacional democrática, la cual está sensibilizada ante las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Albán fue secuestrado en Maiquetía a su regreso de Nueva York en donde, junto con Julio Borges, asistió a la sesión de la ONU sobre violaciones a los derechos humanos en nuestro país. Seguramente Maduro, Jorge Rodríguez, El Aissami, Tarek Williams, Diosdado y otros pensaron que era la oportunidad de relacionarlo con la absurda acusación de intento de magnicidio que pesa sobre Borges. Lo deben haber torturado para que testificara la culpabilidad de Borges. Lo asesinaron y ahora intentan que creamos que fue un suicidio. Albán viajó varias veces sin problemas a Estados Unidos en donde residen sus hijos. Nunca tuvo problemas a su retorno. pero su comparecencia en la comisión de la ONU y reunión con Borges le costaron la vida a este luchador por la democracia, de quien todos dicen tenía gran sensibilidad social.

¡Qué indignación! ¡Qué canallas! ¡Qué cobardes! ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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