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Opinión

Si en los ’60 se nos hubiese dicho a quienes militábamos en la izquierda que nuestra prédica serviría décadas más tarde para encumbrar una dictadura militar, habríamos reaccionado indignados. En esos años la izquierda asumía posturas insurreccionales en distintos países de América Latina, enfrentada violentamente a quienes eran percibidos como el “brazo armado de la opresión”. Los militares eran vistos como autores de la represión, tortura y muerte de decenas de jóvenes -en su mayoría, universitarios- insuflados de una fe ciega en su misión “histórica” de “liberar” a la patria.

Paradójicamente, esta prédica era a su vez militarista. Fidel, con la autoridad que le envestía haber conducido una revolución victoriosa en las narices del imperialismo, insistía una y otra vez en que “el deber de un revolucionario era hacer la revolución”. ¿Y cómo se hacía eso? Pues, por la violencia militar, agarrando un fusil y alzándose contra el gobierno.

Las objeciones de la ortodoxia marxista, que señalaban la inexistencia de condiciones objetivas y subjetivas para el éxito de tal empresa, desaparecían ante la tesis esbozada por Regis Debray: la pequeña rueda del foco guerrillero activaría, cual engranaje revolucionario, a la gran rueda de la insurrección popular. El voluntarismo, con la fuerza de las armas, sustituiría a las luchas sociales.

Además, había un militarismo “bueno” y uno “malo”. Las intentonas de Barcelona (1961) y Puerto Cabello (1962) en contra de la democracia venezolana caían dentro del primer grupo por haber sido instigadas por el PCV, la de Castro León -derechista- (1960), dentro del segundo. A principios de los ’70 el golpe del Gral. Velazco Alvarado en Perú era “progresista”, igual que el de Juan José Torres en Bolivia. Pero el gobierno del Gral. René Barrientos, antecesor de este último, era “reaccionario”, pues bajo su mandato fue apresado y asesinado el “Che” Guevara gracias, en no pequeña medida, a la animadversión que le mostró un campesinado boliviano congraciado con Barrientos por el apoyo que éste les ofrecía.

Los dueños del país

La llamada Revolución Bolivariana se disfrazó de alianza cívico-militar. Chávez, invocando la gesta emancipadora, le endilgó a la Fuerza Armada que había derrotado a la guerrilla treinta años antes, la condición de heredera del Ejército Libertador. Le fue entregando parcelas de poder para asegurar su lealtad, sobre todo después del efímero golpe que lo destituyó en 2002.

Hoy la FAN, a la que se le ha adjudicado el cognomento de “Bolivariana”, es dueña de astilleros, instituciones financieras y de seguros, empresas agrícolas, de construcción, bebidas, ensamblaje de vehículos, transporte, alimentos, armamento y televisoras, entre otras, y de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petroleras y de Gas, C.A. (Camimpeg), constituida recientemente para intermediar en las subastas y demás negocios relacionados con la riqueza petrolera y minera del país, de cuyo manejo, de paso, los militares saben lo mismo que yo de aeronáutica espacial.

Adicionalmente, están al frente de la CVG, de los puertos y aeropuertos, de Minerven, Corpolec, Pequiven, Edelca, Enelven y ahora, de la joya de la corona --con gran pérdida de lustre, es cierto-- PdVSA. Según Impacto CNA (Citizen News Agency), los militares controlarían no menos del 70% de la economía venezolana1.

Una idea de la extensión de este control lo ofrece el portal Armando.info, que publica un reportaje de periodistas de investigación que cruzaron datos referentes a los contratos públicos del actual gobierno con la nómina de la alta oficialidad de la FF.AA., para encontrar que “al menos 785 oficiales activos” están al frente de empresas de construcción, servicios de seguridad, suministros médicos, alimentos, transporte, comerciales, informática y más, que contratan con el estado2.

Además, militares ocupan numerosas gobernaciones y hoy controlan 12 de 32 ministerios, en particular los relacionados con la economía. En total, entre activos y jubilados, cerca de 2.000 oficiales han pasado por posiciones de alto mando en la administración pública bajo los gobiernos de Chávez y Maduro.

Ahora, con la Gran Misión Abastecimiento Soberano, monopolizan la importación y distribución de alimentos y medicamentos esenciales, para lo cual tienen acceso a dólares a la tasa DIPRO (10 Bs/$). Adicionalmente, custodian las fronteras y las aguas territoriales, más allá de las cuales el precio de la gasolina se multiplica por centenas. Amparados en leyes punitivas como la de “precios justos”, ejercen acciones policíacas contra comerciantes, propensas a prácticas de extorsión y confiscación.

En un ambiente de opacidad total en los asuntos públicos, de no rendición de cuentas, de cercenamiento de la libertad de prensa y de anulación de la función controladora de la Asamblea Nacional, las oportunidades para lucrarse, arbitrando entre los abismales diferenciales de precio que resultan de los controles y del disparatado régimen cambiario, o inventando negocios ficticios para ponerle la mano al dólar barato, son sencillamente monstruosas. ¿Y qué hay con el Arco Minero y, ahora, con los negocios de PdVSA, sin mencionar a los que han sido señalados de estar incursos en narcotráfico?

La “revolución” celestina

¿Qué papel juegan los “revolucionarios” en todo esto? Justificar “Históricamente” tal entrega. La prédica original, neofascista, de Chávez pronto entendió, bajo la tutela de Fidel Castro, la funcionalidad del discurso comunista en el sojuzgamiento del país. Aunque ya no es capaz de legitimar ante las masas un proyecto político en pugna con otras opciones de poder, sirve de credo para invocar lealtades y reclamar obsecuencia de sus partidarios.

El chavismo dejó de cautivar a vastas capas de la sociedad para movilizarlas en batalla contra fuerzas “contrarrevolucionarias”, para transformarse en una secta de fanáticos que usan las categorías de la retórica comunista como “verdades reveladas” que la eximen de toda necesidad de entender la realidad tal cual es y encontrar “justificación” de sus ejecutorias.

La ideología se orienta ahora a fomentar un espíritu de cuerpo y a forjar un sentido de pertenencia a una causa trascendental en la que un Chávez endiosado es el alfa y el omega. De ahí el culto a su persona y el afán de mantener viva su memoria con todo tipo de invocaciones, simbolismos maniqueos y clichés. El campo de influencia del chavismo requiere para su sobrevivencia de lo mágico-religioso.

Emerge así una construcción valorativa cerrada sobre sí misma, blindada contra toda increpación externa, que da cobijo y seguridad a quienes militan en las filas oficialistas. La veracidad de los hechos pasa a un segundo plano ante la funcionalidad del discurso para con los intereses del chavismo y así lo entienden los jueces abyectos que usurpan el TSJ para sentenciar siempre a favor del poder. Como ilustrara magistralmente Orwell, el totalitarismo se afianza en la disolución de toda distinción entre la realidad y sus ficciones retóricas.

De ahí tanto disparate, sin el más mínimo sentido del ridículo, en los discursos de Maduro y de sus ministros. La ideología sirve deliberadamente para obnubilar la capacidad de discernimiento de aquellos a quienes va dirigida, cual “falsa conciencia” (Marx dixit). De esta manera, aun no creyendo los simplismos que profesan, los dirigentes chavistas logran blindarse y aislarse de la dura realidad que contraría sus pretensiones de dominio sostenido.

El mundo ficticio así construido es un refugio necesario para evadir el mundo circundante y no tener que enfrentar sus propios atropellos. Lo más insólito es que se sienten asistidos de una pretendida “superioridad moral”, pues sus designios están avalados por la providencia (la Historia con mayúscula). La importancia de la ideología no reside en que Cabello, Maduro, El Aissami y Padrino López la crean –obviamente no es el caso-, sino porque sirve de referencia o de señuelo para bloquear toda reprensión a sus actuaciones que pueda hacer dudar a partidarios. Los conmina a cerrar filas para compartir el usufructo, sin cortapisas, de una Venezuela que machaconamente proyectan como suya.

La lealtad así planteada no es un asunto de mística revolucionaria: es más afín a la que prevalecía en la mafia clásica, con sus códigos y juramentos de obediencia (Omertá) para la depredación excluyente de zonas consideradas su particular coto de caza.

La cúpula militar se ha apoderado de esta representación, con todos sus clichés y giros idiomáticos, para avalar su dominio del país. El responsable en última instancia de la masacre de decenas de jóvenes en las protestas cívicas de 2014 y 2017, de los atropellos perpetrados en edificios residenciales, de la tortura de presos políticos y de la violación extendida de los derechos humanos --el general Padrino López-- se rasga las vestiduras para denunciar que detrás de la ayuda humanitaria extranjera que aliviaría el hambre de muchos, se agazapa una conspiración internacional de la “ultra-derecha” (¡!).

Conspiraciones contra la “revolución” se descubren bajo cada piedra para justificar la persecución de la disidencia y más de un alto representante de la casta militar que usufructúa hoy el poder libra sus culpas proyectando en los demócratas su propia condición fascista. ¡Cosas veredes, Sancho!

¿Y qué obtienen los auto-postulados “revolucionarios” civiles de esta alcahuetería? Desde luego, son cómplices en el reparto del botín. En momentos en que el apoyo de Maduro se reduce a una minoría sectaria, cuentan con la protección de quienes monopolizan las armas, como lo revela la trágica represión a sangre y fuego de las protestas cívicas durante estos últimos años.

Disfrutan, además, de una patente de corso para saborear los placeres del poder: carro -camioneta blindada- con chófer, guardaespaldas, secretaria, viáticos en dólares, viajecitos en avionetas de PdVSA, abastecimiento seguro de alimentos y medicamentos, pasaporte diplomático y de posiciones privilegiadas desde las cuales “meterle la mano” en cuanto negocio pasa por su jurisdicción. Pero, sobre todo, está el irresistible goce de mandar, ¡mientras más abusiva y arbitrariamente, mejor! Un verdadero apartheid.

La verdadera naturaleza de la revolución chavista

La oligarquía militar civil necesita de una narrativa que disuelva sus atropellos y les allane toda resistencia moral o de conciencia a aplicar medidas represivas y/o a cometer las injusticias que demanda su expoliación de la riqueza nacional. Es este el papel de ese menjurje ideológico “fascio-comunista”. Al denostar del capitalismo y de las relaciones mercantiles que regulan el intercambio, “legitima” (¿?) prácticas de apropiación y usufructo de bienes, servicios y dineros basados en las relaciones de poder dentro de, o en relación con, el aparato de Estado. Y como dijera Mao, el poder emana del cañón de un fusil. Con el amparo de la fuerza de las armas se fue conformando lo que Max Weber denominó un Estado Patrimonialista, es decir, aquel en el que se confunde el patrimonio público con el privado. Bajo la predica socialista, la oligarquía justifica hoy su apropiación (privada) de la cosa pública.

Quienes han estudiado el fascismo clásico reconocen su naturaleza revolucionaria. Se propuso destruir el estado liberal burgués, igual que el comunismo. Pero a diferencia de éste, el foco de su atención en Venezuela no ha sido la expropiación de los capitalistas -que sí lo ha habido en no pequeña medida- sino la expropiación del pueblo, en tanto que soberano de cuya voluntad debe responder el ejercicio del poder público (Art. 5 de la CRBV). En jerga marxiana se ha revolucionado, no la propiedad sobre los medios de producción, sino la propiedad sobre el Estado.

No otra cosa es el desmantelamiento del Estado liberal de Derecho, con sus contrapesos al poder central y sus garantías individuales, civiles y sociales. El último zarpazo usurpador de la voluntad popular fue crear una asamblea “constituyente” fraudulenta. Han sido subvertidas las relaciones de producción capitalista, no por la apropiación de fábricas por parte de una clase obrera consciente --como soñaban los marxistas--, sino por relaciones de depredación de una oligarquía atrincherada en los nodos del poder y, entre ellos, por quienes alardean de su monopolio de la violencia: “esta revolución es armada”.

La contraparte de esta depredación es la terrible situación a que se han visto obligados a vivir contingentes crecientes de venezolanos. Cuentos espantosos sobre niños que fallecen de hambre, de muertes por no disponer de los medicamentos prescriptos, aparecen en las redes con alarmante frecuencia. La Comisión Permanente de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional acaba de revelar que la inflación de noviembre fue del 56,7%, un alza de precios acumulado de 1.351% en el año. Con ello el poder de compra del salario mínimo integral, luego del último ajuste decretado por Maduro el 1° de noviembre, es apenas un 25% del existente a finales del año pasado.

Obviamente, todo aumento administrativo de salarios, mientras se reduce la producción y decae la productividad, es combustible para más inflación. También lo es la carrera desmedida por emitir cantidades crecientes de dinero sin respaldo por parte del BCV. ¡Ha aumentado casi 16 veces en lo que va del año, unos Bs. 30 billones (30 x 1012) solamente en noviembre!

De no haber una rectificación perentoria y a fondo de las políticas del gobierno, el año venidero será literalmente dantesco. De proyectarse un alza mensual de precios del 50% a lo largo del año, la inflación terminará en un 13.000% a finales de diciembre, 2018. Y con la destrucción de PDVSA, el excesivo endeudamiento en que incurrió el régimen chavista --quintuplicó la deuda pública externa entre 2005 y2016-- y el riesgo-país prohibitivo de Venezuela en los mercados financieros internacionales, no habrá conque pagar las importaciones, que habrán de reducirse aún más.

Es sumamente doloroso tener que anunciar que, si no hay cambios, nos espera más hambre y miseria, mayor cantidad de muertes evitables y la proliferación extendida de insuficiencias y padecimientos de todo tipo vinculados a la desnutrición.

Y he aquí una de las manifestaciones más deplorables y perversas de la ideología encubridora fascio- comunista del chavismo: la arrogación de una pretendida superioridad moral que hace desaparecer, por voluntad de la Historia, toda consideración por los sufrimientos de sus víctimas. De ahí la insondable crueldad conque la negativa a rectificar condena a los venezolanos a penurias que no se sufrían desde la Guerra Civil.

Tanta malignidad no es explicable sólo por el interés de una oligarquía en defender sus privilegios frente a una población depauperada. Denota a mentes enfermas que, cínicamente, consiguen amparo en un imaginario nefasto --en el que dejaron de creer hace mucho-- que condona a conveniencia sus atropellos. Una nueva versión de la controversial “banalidad del mal” conque Hannah Arendt abordó la incomprensible crueldad de Adolf Eichmann y los de su calaña en el exterminio del pueblo judío. A Stalin se le atribuye la afirmación de que, si bien la muerte de un individuo puede parecer una tragedia, la muerte de millares es sólo una estadística. No importan, “La Historia me absolverá”.

Muchos podrán argüir que lo examinado fue práctica común del “socialismo realmente existente”, es decir, de los regímenes comunistas que dominaron distintos países. Y, ciertamente, lo que busca afianzarse en Venezuela es el modelo implantado por Raúl Castro desde el MinFAR, que entregó a los militares cubanos el control de la economía cubana a través de la creación de GAESA (Grupo de Administración de Empresas, S.A.) y les otorgó otros monopolios.

No por ello se incurre en un error al calificar al chavismo de neofascista; más bien confirma que entre fascismo y comunismo se ha borrado toda distinción. Paradójicamente, denunciar a esta oligarquía depredadora de comunista la enaltece, pues le ofrece posibilidades de cobijarse en un ideario redentor que cuenta con la anuencia de cierto pensamiento de “izquierda” y en el que todavía creen algunos, condición absolutoria que hace tiempo perdió el fascismo clásico.

Pero la complicidad criminal entre las cúpulas militares y civiles empieza a hacer aguas. El botín se les achica cada vez más, ya que destruyeron la economía. Y con las sanciones internacionales, no pueden “bicicletear” papeles en busca de financiar sus insaciables apetencias. La defenestración de Rafael Ramírez y de sus protegidos en PdVSA es señal de que la guerra entre las mafias se agudiza.

Las fuerzas democráticas tienen que esforzarse en resquebrajar aún más esa complicidad, denunciando atropellos, defendiendo a la Asamblea Nacional y a los derechos civiles ante la opinión pública nacional e internacional, y definiendo claramente una política frente a la Fuerza Armada.

No es que me ilusione con la posibilidad de un militar redentor que nos rescate de este abismo, pero tengo la convicción de que, sin cercenar la anuencia de las mayorías castrenses con este régimen expoliador, difícilmente podremos salir de este despotismo. Las fuerzas democráticas no cuentan con las armas. Maduro y Padrino López por ahora sí, y han mostrado no tener escrúpulo alguno para usarlas contra su pueblo.

1 http://impactocna.com/el-ejercito-de-ocupacion-que-opera-en-venezuela/

2 https://armando.info/AiData/outsourcing_Militar#militares

Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

 13 min


“La crisis llegó a las alcaldías”, dijo en el año 2014 Carlos Ocaríz, actuando como vocero de la Asociación de Alcaldes de Venezuela. En esa oportunidad, advirtió que el Gobierno nacional tenía como estrategia asfixiar financieramente a los gobiernos municipales presididos por alcaldes legítimamente electos en la plataforma de la Unidad democrática.[1]

Nuevamente, en el año 2016, se alertó que por falta de recursos para cubrir los gastos, el 80% de las alcaldías estaban en rojo, la denuncia la hizo en esta oportunidad Gerardo Blyde, actuando como presidente de la Asociación de Alcaldes de Venezuela.[2]

Complementan esos antecedentes varias declaraciones que a lo largo del año 2017 fueron registrándose en medios digitales y en las cuales se acusaba el impacto negativo sobre el presupuesto municipal de los diversos aumentos salariales aprobados por el gobierno nacional.

En ese sentido, el Municipio Hatillo[3], en septiembre 2017, se declaró en emergencia. El Municipio Libertador (Mérida[4]), también alzó su voz de alerta. Los secundaron las alcaldías opositoras ubicadas en el estado Táchira[5] y también reclamó por recursos públicos –ante lo que calificó de inminente quiebra– el alcalde del Municipio Marcano del estado Nueva Esparta[6].

¿Las elecciones municipales del 10 de diciembre 2017 sirvieron de marco para abordar entre candidatos de la Unidad y vecinos el tema del impacto de la crisis económica en las finanzas públicas municipales? ¿Esta rápida y atípica campaña electoral municipal, permitió a los vecinos entender el riesgo y la amenaza que hay sobre la propia existencia del municipio como unidad política primaria?

¿Cómo enfrentar la hiperinflación?, es una pregunta que se hace todo ciudadano y lejos de abrirse los espacios para discutir y debatir el tema, orientar y construir estrategias básicas para enfrentar el desafío financiero, no hay voces que estén haciendo una labor educativa e informativa sobre cómo afrontar la crisis. Es más, si vemos la campaña bajo la experiencia del municipio Baruta, el tema de la hiperinflación no parece haber golpeado los fondos de los diversos candidatos a esa Alcaldía.

El economista Luis Oliveros[7] dijo que experimentamos un “terremoto de gran intensidad y aún nos falta los efectos del Tsunami”. Para Oliveros, vivimos una hiperinflación con terribles costos para la sociedad en general, que directamente también impactará negativamente en las finanzas públicas municipales, pues principalmente esta realidad afecta la capacidad de recaudar impuestos, potenciando así el déficit fiscal.

Además del impacto negativo en el tema financiero, Luis Oliveros alerta que otra de las consecuencias de la hiperinflación es el incremento de los índices de pobreza. Estos dos elementos claramente plantean un desafío enorme para los alcaldes que serán electos el 10 de diciembre 2017 y supone un escenario muy grave para todos los vecinos de cada municipio del país, pues significa el deterioro de la calidad de vida. Para Luis Oliveros el principal reto es sobrevivir, en tal sentido, advierte que quien no actúe rápido y con inteligencia, simplemente pierde. Asdrúbal Oliveros, también economista, presenta la hiperinflación como un proceso destructivo que arrasa con todo, y del cual nadie sale inmune[8].

El 11 de diciembre el país amanecerá con nuevas autoridades municipales. Es decir, con una realidad política distinta, pero además, con una interpretación de la participación ciudadana en el proceso electoral y sobre la transparencia del Consejo Nacional Electoral en ese proceso. No podemos ignorar que hay unas condiciones económicas y sociales que se van agravando con el paso de los días y que según el FMI nos llevarán a cerrar el año 2017 con una inflación de 652% y un PIB del 12%. ¿Estamos conscientes los vecinos que nuestro municipio y su capacidad de respuesta se verá afectada por los efectos de la hiperinflación? ¿Estarán conscientes los candidatos sobre la necesidad de asumir una gestión en tiempos de enfermedad crónica de la economía venezolana?

Para el diputado y economista José Guerra[9], nos espera un futuro más negativo, principalmente porque el Gobierno no impulsa los cambios necesarios en la política de planificación central. Guerra advierte que llevamos 15 trimestres seguidos (desde 2014) de caída.

Los municipios están en riesgo, no sólo por el intento de implantar ese modelo político llamado estado comunal, sino porque ahora hay un componente económico que claramente obstaculiza e impide cualquier propuesta de desarrollo y sostenibilidad de gestión municipal. Alcaldes, concejales y vecinos necesariamente van a tener que encontrarse y debatir sobre la salud financiera del municipio, a los fines de aclarar las expectativas, pero también, a los fines de articular un plan de cooperación vecinal o de inclusión social, a los fines de enfrentar los desafíos que tenemos por delante.

El año 2017 se veía en el pasado como la oportunidad electoral y política de poner en la agenda nacional el debate sobre la descentralización como política de estado y la autonomía municipal como principio rector del desarrollo local. Ese round hoy está perdido. El esfuerzo que significó los “Lineamientos para la Gestión Municipal 2014-2018”, en las elecciones municipales del 2013, los resultados positivos que esas propuestas tuvieron a lo largo y ancho del país donde había un gobierno de Unidad, están allí como aprendizaje para valorar la importancia de pensar y actuar en Unidad.

Como dijo Ocaríz en el 2014: la crisis llegó a las alcaldías. ¿Estamos preparados?, guste o no, la sociedad civil tendrá que decir algo y exigir transparencia a los nuevos alcaldes, solicitando un diagnóstico sobre el presupuesto 2018, pues participando o no electoralmente el 10D, no podrán evitar sufrir las consecuencias de un municipio que podría verse claramente disminuido financieramente para responder a las necesidades básicas de sus vecinos y prestar los servicios que el ciudadano espera recibir.

PolitiKa UCAB.

Diciembre 8, 2017

https://politikaucab.net/2017/12/08/llego-la-crisis-a-las-alcaldias/

 4 min


Arichuna Silva Romero

«Mientras a consecuencia de las leyes y de las costumbres exista una condenación social, creando artificialmente, en plena civilización, infiernos, y complicando con una humana fatalidad el destino, que es divino; mientras no se resuelvan los tres problemas del siglo: la degradación del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del niño por las tinieblas; en tanto que en ciertas regiones sea posible la asfixia social; en otros términos y bajo un punto de vista más dilatado todavía, mientras haya sobre la tierra ignorancia y miseria, los libros de la naturaleza del presente podrán no ser inútiles.»

Víctor Hugo (1802-1885) Los Miserables (1862), Prólogo

I

Qué valor hermenéutico podemos extraer de ese breve prólogo que introduce la gran obra universal: Los Miserables, que pueda extrapolarse al momento de opresión que vive Venezuela. Dos palabras claves emergen de su texto: ignorancia y miseria. Causa y efecto universal, del desmoronamiento social y su consecuente condena; óbices que detienen el desarrollo de cualquier comunidad humana; tinieblas que aturden a los pueblos y caldos de cultivos que propician regímenes apartados de las ideas de república y democracia; así éstos hayan llegados por el mecanismo del voto.

Todos esos estadios los padece nuestra patria. De todo ello, se ha escrito, analizado y debatido en cuantía. Su infortunio, es una perenne enfermedad a la que se le ha diagnosticado muchas veces; y para la cual, pareciera no existir cura. O no se le quiere dar cura. En consecuencia: ¿puede haber alguna cura?, ¿existe esa cura?, ¿dónde está? y ¿quién la tiene? Interrogantes por ahora, que pertenecen al campo de la complejidad, y que no son fáciles de responder; por lo que subyace en ellas.

Pero, lo que sí podemos y debemos comprender; es que, la ignorancia posee una dirección común en las esferas filosóficas, pedagógicas y jurídicas. Por ejemplo, en el sentido filosófico el «no saber que no se sabe», hace al individuo ingenuo, sin malicia. Por ello en Venezuela, luego de la llegada de la V República e implantado su modelo político, económico y social contrario a la Constitución, se observa una gran masa de venezolanos haciendo culto a la personalidad y alienados por el pensamiento único. Llevando franelas rojas y portando brazalete tricolor. Y pintando por doquier, las caras de Chávez, el Che, Zamora, Bolívar (la imagen creada en “revolución”) y Miranda.

II

Por otra parte, y visto en un sentido pedagógico: para qué Simón Bolívar nos pronunció en un párrafo de su Discurso de Angostura (1819): “La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

Para que en el balance de la Venezuela del siglo XXI, y luego de haberle ingresado más de US$ 960.589 millones por la venta del petróleo que es riqueza de todos y para todos, se viera al semillero (nuestros niños) del país, limpiando vidrios en los semáforos, otros tantos mitigando el hambre con las drogas y desertando de las aulas, y muchos de ellos, pidiendo algo (dinero o comida) para comer; al cliente que paga en la caja y, diciéndole: “gracias señor, que Dios se lo multiplique…”. O, en el otro extremo del “orden social”, y después de dieciocho años, ver salir a la luz pública a los supuestos corruptos de cuello rojo (recordemos que en la IV República se le llamaba de cuello blanco). Los otrora ex Presidentes y Directivos de la primera industria (PDVSA) que nos da el pan de cada día. Sí, ese 95% de bienes y servicios que consumimos.

Y finalmente, se tiene el sentido jurídico: Ignorantia juris non excusat ("la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento"). A todos los venezolanos se nos dio un mandato a partir de la aprobación de la Constitución de 1999. Una carta magna que fue redactada más social a la de 1961, que ponía sobre los hombros del Estado mayores responsabilidades y deberes. Pero, que apeló a su vez, a la ciudadanía y a la sociedad organizada para que se movilizara y contribuyera de forma activa en la toma de decisión en el ámbito local y nacional. Es decir, se le dio el empowerment (empoderamiento) a cada ciudadano venezolano, para que opinara en la discusión de las leyes. Y dejara de tener una conducta limitada, sólo de votar.

III

Esta nación grande y profunda, tan llena del ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana; vive un estado de miseria. Sus indicadores, se ven en las colas de los supermercados y en las estaciones de gasolina, en el anaquel vacío, en el precio que cambia velozmente por la hiperinflación, en la escasez, en el ser querido que se exilia, en la basura que nos ahoga, en el Metro colapsado, en el agotamiento del anciano, en la desidia, en la traición de los dirigentes políticos y en la pérdida de tiempo que nos han hecho pasar, deteniendo nuestro progreso (asfixia social, Hugo V.).

Pensamos que debemos ir de nuevo al Preámbulo del texto constitucional. Y desde su invocación y fines supremos (protección y visión) empezar a reconstruir la patria de la arepa, la hallaca, la gaita, el Auyan-tepui, el café colado y el gentilicio de su maravillosa gente. Haciendo la primera tarea que dejamos de cumplir.

IV

Nos hemos convertido como Estado y Nación, en uno de los miserables de Víctor Hugo. Aquel insigne autor que, desde el exilio y cuya cabeza se le puso precio –luego del golpe de Estado que diera Luis Napoleón el 02 de diciembre de 1851–, dejara cuestiones de alta trascendencia en su novelón, como se le describió.

Veamos a continuación, una interpretación que sobre el tema de la obra, hiciera el escritor Jacinto Labaila (1833-1895), expuesto en el aparte: Estudio Preliminar, Obras Completas (2004) de Víctor Hugo. Un motivo, que nos puede mover a la interpretación y comprensión (sentido hermenéutico) del fenómeno que vivimos y lo que pudiera hacerse. Veamos su parágrafo:

«Porque nadie puede dejar de advertir que esto no es un juego literario ni un desahogo personal, sino que aquí se discuten cuestiones de alto bordo. ¿Qué es la culpa y la inocencia? ¿Qué es la justicia, qué hay que entender por orden social, en qué consiste ser bueno?¿Existe la fatalidad en las conductas humanas y en los mecanismos sociales, o puede vencerse luchando por la regeneración, convirtiendo el mal en bien?» (p.14).

Tcnel. (Av.) (R) Arichuna Silva Romero

@asiromantis

 5 min


Jesús Elorza G.

Asombrados, como pajaritos en rama, quedaron los ministros enchufados, al escuchar a su camarada Nicolás informando sobre el nuevo signo monetario que se iba a implantar en el país. La solución a todos nuestros males y la derrota de la guerra económica impuesta por el imperio, llegará a su fin con la “Criptomoneda Revolucionaria”

-¿Qué vaina es esa?, preguntó La Fosforito.

Es un tipo de moneda digital, respondió el ministro de economía.

-Ahora menos entiendo, dijo medio arrecha la ministra de los Pranes. Lo único que yo conozco en esa materia son las huellas digitales de mis panas privados de libertad…..y ¿cómo es eso de plata digital?…..échenme una ayudaiiitta.

-Jaua, que estaba más perdido que el hijo de Lindbergh, intervino para hacerse solidario con su camarada…..yo tampoco entiendo un coño…. Si acabamos de empeñar el oro y los materiales preciosos con el llamado “Arco Minero” a las empresas transnacionales de nuestros solidarios amigos rusos y chinos, ¿con qué carajo, vamos a respaldar esa cripto verga?

- Hasta Jorge Rodríguez, perdió su maléfica y burlona sonrisita e intervino para preguntar ¿con qué divisas se van a respaldar esa nueva moneda? Los pocos dólares que nos ingresan no lo vamos a invertir en esa vaina….no joda, ni que estuviéramos locos para sacrificar esa teta. Déjenme decirles, que sin ser un experto en esa materia, que un Bitcoin según Dólar Today cuesta aproximadamente 12.000 dólares. Como ministro de cultura, iniciare una campaña para contrarrestar a los jodedores de la oposición que con toda seguridad comenzaran a burlarse de la criptomoneda “Petro” diciendo que nos inspiramos en el cantante colombiano Noel Petro y su éxito musical “El Burro Mocho”.

Tranquilos, exclamo Nicolás. Esto no es un problema económico; sus dudas son valederas pero no tienen cabida en la situación actual. Estamos hablando de una nueva agresión política por parte del imperialismo que debemos enfrentar y contrarrestar en lo inmediato.

-???????......ahora si es verdad que quedamos en el aire….dijeron todos los presentes. Camarada Nicolás, explique por favor, que nos quiere decir.

Bueno, el G-2 cubano y el Servicio Bolivariano de Inteligencia me informaron que Donald Trump en su desespero por acabar con nuestra revolución y ante el fracaso sostenido de su guerra económica, ha decidido enviar a “Superman” para que sea el encargado de una solución final al problema que genera nuestro modelo revolucionario. No se va a calar este peo, como lo hizo Kennedy con Cuba…Un cerco que durante años lo que hizo fue fortalecer al sátrapa de Fidel. Seguro está Trump, que el hombre de acero pondrá punto final al problema.

-Verga, nos jodimos camaradas, fue la expresión de los ahora asustados enchufados. Ahora ¿quién podrá defendernos?

Yooooooo, expresó Nicolás al estilo del Chapulín Colorado. Desde el mismo momento en que fui informado de esta agresión, inicie las consultas respectivas con los panas Rusos, Sirios, Coreanos (del Norte) y los combatientes del Estado Islámico (ISIS) quienes me orientaron para entrar en contacto con Alexander Joseph "Lex" Luthor un supervillano y el archienemigo de Superman. Este personaje, tiene en su poder el material de “Kriptonita” necesario para debilitar y derrotar al Hombre de Acero.

En consecuencia, una vez contactado y contratado el camarada Lex Luthor, procedimos a definir la estrategia para el combate final. Vamos a producir cantidades industriales de “Criptomonedas” para repartirlas entre todos los milicianos que tengan el Carnet de la Patria y en el momento en que se aparezca ese fulano de acero, se las lanzamos, como hacen los musulmanes en la ceremonia simbólica de la Lapidación del Diablo. Así, el mundo entero nos reconocerá como los Súper-revolucionarios.

-Aplausos, loas y felicitaciones llenaron el ambiente. Los enchufados recuperaron sus aires de arrogancia y daban por cierto que el plan de su camarada Nico, era infalible. Solo se atrevieron a sugerir una pequeña modificación: Cambiar el nombre de Petro por el de “Hugo” para que no sigan con la jodedera del “Burro Mocho”

Los mesoneros, encargados de servir a la reunión de los enchufados, no dejaban de comentar lo que estaban viendo y escuchando. Estos tipos, dijo uno de ellos, están locos e’ bola. Si la criptomoneda es de tipo digital, para lanzárselas a Superman van a tener que regalar computadoras o teléfonos inteligentes que jode, ya que estamos hablando de dinero electrónico no de monedas como las que actualmente están en circulación. Entonces cabría preguntar ¿La kriptonita digital tendrá efecto en Superman?.....o Maduro seguirá con su sarta de mentiras para distraer a un pueblo de los problemas socio-económicos que lo agobian.

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Termino de leer un libro que llego a mis manos gracias a un trueque. Di a cambio una novela que traía muy buenas referencias, pero que, luego de leerla, me dejo la sensación de haber perdido el tiempo. Todo lo contrario me resulto la Sociedad Decente, el libro que adquirí mediante el cambalache, escrito hace casi veinte años por el filósofo Avishai Margalit, un autor con el que topaba por primera vez.

Dicho pocas palabras, el texto señala que la sociedad decente es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas. Aquella, señala el autor, que combate las condiciones que justifican que quienes forman parte de ella se consideren humillados. O, como escribió recientemente Fernando Savater, aquella cuyas instituciones no lesionan el respeto que los ciudadanos se tienen a sí mismos ni excluyen a ninguna minoría moralmente legítima. La humillación es, pues, el robo de la condición humana.

El fin último de la política, escribe Margalit, es, por tanto, combatir la humillación, esto es, la degradación, el desprecio, el no-reconocimiento, en suma, exclusión de la comunidad humana.

Desde el libro que vengo comentando trato de entender a la Venezuela de estos días. Miro alrededor y observo varias cosas que le están dando forma a este país que ahora somos y que tienen en el Carnet de la Patria una terrible y dolorosa expresión de control institucional y que Margalit calificaría, sin duda, como un instrumento, por desgracia no el único entre nosotros, de humillación a los ciudadanos. Así las cosas, cabe añadir que como lo ha diagnosticado para diferentes latitudes y épocas el psicólogo Martin Seligman, podría asomar una situación de “indefensión aprendida”, en la que las personas empiecen a creer que no tienen ningún control sobre las condiciones que las perjudican, inhibiendo su voluntad para modificarlas.

HARINA DE OTRO COSTAL

Después de andar sin brújula por la Facultad de Derecho, a lo largo de casi tres años, un ataque de sensatez me llevo a la bendita decisión de cambiar de carrera. Me fui, pues, hacia los predios de la Facultad de Economía para estudiar en la Escuela de Sociología. Desde entonces, una vez graduado, me he dedicado a un oficio que si bien no me he enriquecido, me ha permitido atravesar la vida de manera interesante y agradable.

En este sentido, y a propósito de la reciente celebración del Día del Profesor, debo decir que entre mis actividades profesionales, me ha tocado dar clases en la UCV, cada lunes, durante unos cuántos años. No sé si tenga en mi vida un mayor privilegio. Ni cosa más entretenida y placentera - ¿jugar fútbol tal vez? -, a pesar del menú de medidas y anuncios del Gobierno Nacional orientados a entrabar el funcionamiento de las universidades autónomas y deteriorar las condiciones en las que se llevan a cabo sus diversas actividades, entre ellas las de docencia.

El Nacional, jueves 7 de diciembre de 2107

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En la agricultura se debe aplicar un grupo de insumos básicos para poder llevar a feliz término un cultivo, lo que en Venezuela, en los años recientes, ha sido un permanente reclamo de los agricultores por la ausencia de semillas, fertilizantes, herbicidas, insecticidas y otros, además de maquinarias y equipos en buenas condiciones, que se han ido deteriorando por la falta de repuestos y materiales para hacerles un adecuado servicio de mantenimiento.

El problema del suministro de insumos a nuestros productores agrícolas se inició el año 2010, cuando injustificadamente fue expoliada, y no expropiada, la empresa Agroisleña, C.A., en la cual se fabricaba y formulaba buena parte de los plaguicidas, estimulantes del crecimiento, fertilizantes foliares, fertilizantes hidrosolubles para fertirrigar, se generaban cultivares de cereales y se producía y procesaba semilla de excelente calidad, se elaboraban mezclas físicas de fertilizantes y se distribuía, en todo el territorio nacional, un buen porcentaje de los fertilizantes convencionales y maquinarias y equipos de uso agrícola. Además, se ofrecía una moderna infraestructura para la recepción, acondicionamiento y almacenamiento de cereales y otros granos; facilidades de transporte para la distribución de insumos y de la cosecha hacia los sitios de recepción; y un permanente servicio de asistencia técnica al productor a puerta de finca, complementado con actividades divulgativas tales como cursos, días de campo y seminarios, para el mejoramiento de productores y técnicos del agro.

Actualmente en el país, con el control de cambio y el control de todas las actividades productivas, lógicamente el “Papá Estado” tiene la obligación de suministrar los insumos necesarios para la agricultura, que actualmente son casi 100% importados porque no hay producción nacional, debido a que los ciudadanos no tienen acceso a divisas para importar materia prima o productos terminados, y además, cualquier importación tiene que ser autorizada por el gobierno. Recordemos que en Venezuela el único con injerencia sobre el manejo de los medios de producción es el Estado.

Qué quiere decir el señor Nicolás Maduro, según lo señalan recientes reportes de prensa, con su mensaje a los productores: “Papá Estado no les puede proveer de todo; tienen que buscar sus insumos”, y remata diciendo: “hay que parir compadre”. Es decir, con la estructura económica que tenemos, el presidente de la república en lugar de cumplir con sus obligaciones, motiva a los agricultores a buscar sus propios recursos para la producción, lo que tiene que ser realizado a dólar libre o paralelo ya que no hay divisas preferenciales para la agricultura, ni siquiera es posible adquirir las divisas por el sistema DICOM. Para entender esto veamos el siguiente ejemplo:

Cultivar una hectárea de maíz en el país, incluyendo todas las labores y todos los insumos hasta la entrega del grano en las plantas receptoras ronda los US$ 1.000,00. El precio internacional del maíz varía entre US$ 150,00 y US$ 200,00/tonelada. Si escogemos precio de US$ 200,00 para fines de este ejemplo, el punto de equilibrio se logra con un rendimiento de 5 toneladas/ha. Por lo tanto, para que el agricultor cubra sus gastos de producción ejecutados a dólar paralelo, le deben pagar el kilogramo de maíz a US$ 0,20, ya que el cambio paralelo es de cien mil bolívares (Bs. 100.000,00)/US$, resultando en un precio de Bs. 20.000,00/kg de maiz. Debemos añadir que para que un agricultor obtenga una ganancia modesta del orden de 10% sobre esos costos directos de producción, que equivaldría a recibir US$ 1.100,00/ha, tiene que alcanzar un rendimiento de 5.500 kg/ha. Por lo tanto señor Maduro, para compensar el parto de los agricultores, debido a que el “Papá Estado” también controla los precios de venta de los productos, tiene que regular el precio del maíz a Bs. 20.000,00/kg y hacer los ajustes diarios que la hiperinflación que nos está devorando reclama.

Vociferar estos asuntos con fines demagógicos es muy fácil, lo cual ha sido una costumbre del gobierno del socialismo del siglo XXI que finalmente nos ha llevado a la ruina. Por eso insisto en recomendar a las instancias oficiales que se asesoren adecuadamente, y que en los niveles directivos, quienes deben ejecutar las políticas agrícolas y dictar las directrices a seguir para la recuperación de nuestra agricultura, sean personas cabalmente preparadas

.Diciembre 2017

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 128

Aunque las inminentes elecciones municipales se realizaran con grandes expectativas de abstención, no por eso dejará de plantear algunas incógnitas que valdrían la pena mencionar.

La primera incógnita que despejarán las elecciones municipales será que no servirán para sacarnos de la crisis agobiante por la que atravesamos los venezolanos, en ese sentido, lo único que hará, ciertamente, es profundizarla e incrementar el número de víctimas causadas por la falta de insumos, medicinas y alimentos que afectan a la mayoría de los venezolanos.

Otra incógnita será el porcentaje de abstención, tanto de la oposición, como del régimen, que resultará finalmente. El gobierno, sin dudas, tratara de hacer un gran esfuerzo para demostrar su musculo electoral inflando las cifras de votantes en aquellos centros de votación donde la oposición no logró colocar testigos, y así, presentarlo como una fortaleza ante la comunidad internacional, ahora que tiene que asistir nuevamente el 15D a las negociaciones en la República Dominicana. En cuanto a los resultados de la oposición habrá que analizarlas por las alcaldías que se logren retener, más por iniciativa de las comunidades organizadas en algunos de estos municipios, que por la participación de los partidos políticos en las mismas, aunque algunos de ellos brindaron apoyo a candidatos a pesar de ir en contra de las líneas de su respectiva organización política.

Los partidos oposicionistas que decidieron participar para “defender el derecho del voto de los ciudadanos”, a pesar de lo fraudulento del proceso, también apreciaron que era la oportunidad de captar unos votos de los electores de los partidos mayoritarios que no participan, pero cuyos simpatizantes desean ejercer su derecho a votar. De esta manera, con votos en mano, a pesar de que no hayan ganado ninguna alcaldía, pueden presentarse ante una posible MUD resucitada o reorganizada con una contabilidad de votos “creíble” ante estos partidos que han mantenido la hegemonía en la mesa unitaria hasta ahora. Sin embargo, esto puede ser un cuchillo de doble filo para estas organizaciones si no logran los votos que les permitan presentarse como una organización política con una cantidad importante de simpatizantes, y más bien, queden en evidencia como “partidos de maletín”, como sería el caso de COPEI y el MAS, que desde hace tiempo se tiene la percepción general de que están en esta clasificación.

Para UNT y AP el reto es diferente. Ambos tienen la intención de participar con candidato propio en las elecciones presidenciales - o al menos en las primarias- del próximo año 2018 y, en consecuencia, deben pulsar sus simpatizantes a nivel nacional, aunque esto, también, puede revertirse en su contra y quedar como partidos regionales básicamente.

Otra incógnita que puede resultar será el caso de que el candidato a la gobernación del estado Zulia postulado por su partido UNT resulte ganador, por lo que se presentará un escenario con dos gobernadores electos de la oposición en esa entidad federal.

Pero la mayor incógnita que presentará el evento electoral será quién será mayormente favorecido con los resultados ante la comunidad internacional de cara a la siguiente ronda de negociaciones prevista para el 15D como se mencionó al principio. Sin dudas, eso dependerá del nivel del fraude que programe el régimen y no del número de alcaldías que logre ganar porque al final, todo será producto de un fraude que ya no se puede ocultar.

@lesterllopezo 09/12/17

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