Pasar al contenido principal

Opinión

Los jóvenes venezolanos nacidos y desarrollados en la democracia del siglo XX tuvimos libertad para decidir la orientación política de nuestra preferencia, resultando en que de esas generaciones hoy tenemos simpatizantes y militantes de una variada gama de partidos políticos tales como Acción Democrática, Copei, Partido Comunista de Venezuela, Unión Republicana Democrática, Movimiento Electoral del Pueblo, Movimiento al Socialismo, Causa R, entre otros.

Muchos de quienes participaron en el PCV y otros movimientos de los denominados de tendencia izquierdista, se adoctrinaron y creyeron que cosas como la URSS, Europa Oriental, Cuba, Fidel y el Che Guevara, eran buenas, porque así se lo hicieron creer ya que solo las veían desde lejos. Un buen grupo de ellos sigue creyendo en lo mismo a pesar que la URSS ya no existe, los países de Europa Oriental ya no son comunistas como antes, Fidel desapareció pero previamente y según algunos expertos parece ser que envió al Che Guevara a su destino final cuando ya no era útil para su revolución, y Cuba se ha degradado social y económicamente desde que triunfó ese movimiento popular. Siguen creyendo y buscan justificación a su pensamiento a pesar de haber sido testigos a distancia, por ejemplo, que los cubanos prefieren morir en el mar lanzándose a la aventura de llegar a Florida en rústicas y frágiles embarcaciones y los alemanes que quedaron del lado oriental exponían sus vidas tratando de cruzar la frontera hacia la libertad que se vivía del lado occidental, antes que permanecer viviendo en esos infiernos, donde no se respeta nada ni a nadie que piense de manera diferente y donde se tortura y hasta se asesina sin piedad a los opositores como lo demostraba el Che, donde no hay independencia de poderes y por lo tanto el destino de todo lo deciden el dictador y su séquito sin ningún tipo de limitación jurídica.

En Venezuela, algunos han abandonado al gobierno socialista del siglo XXI aceptando su fracaso, pero otros, los que tienen más ambición material y de poder que convicción de su pensamiento político y moral, y han llegado a acumular una inmensa y fraudulenta riqueza o han cometido demasiados desmanes contra los ciudadanos y las propiedades, continúan en el gobierno, enchufados como han sido denominados popularmente, y mantienen en esa posición a la mayor parte de sus familias. Pero han perdido el apoyo de los ciudadanos, pobres y ricos, ya que éstos han sido testigos de todos estos desbarajustes que han conducido a la miseria, a la hambruna crónica, a la muerte por falta de atención hospitalaria debido a escasez de recursos, a la ausencia o pésima calidad de los servicios básicos, en fin, a una increíble pobreza en un país inmensamente rico.

A los jóvenes venezolanos que han crecido y se han desarrollado con la única vivencia del socialismo del siglo XXI y creen que es bueno, no se les puede poner como ejemplos a la Unión Soviética o el muro de Berlín, ni la realidad cubana a menos que visiten y convivan con el pueblo cubano, pero deberían revisar sus fanatismos al ver los desastres que realiza el gobierno contra la vida y las propiedades de los ciudadanos, especialmente en estos días tristes de abril y mayo del año en curso. Algunos han cambiado su manera de pensar y de actuar, pero otros se han dejado convencer de que esos desastres son buenos, que se realizan dentro de la constitución, que sus respuestas agresivas se deben a que quieren darle un golpe de Estado a este Estado forajido, y como no tienen mayores puntos de comparación, siguen creyendo que estos gobernantes, quienes sí son el producto de un golpe de Estado, son demócratas y quieren el bienestar de la población. No se dan cuenta que los gobernantes controlan todo, disponen de todo y se apoderan de todo, y como consecuencia de su incapacidad para gobernar y de sus habilidades para delinquir han arruinado al país, pero todos sus fracasos se los achacan a una supuesta guerra económica, orquestada y dirigida desde la oposición con apoyo del imperio norteamericano.

Hace pocos días me embargó una enorme tristeza porque un joven sobrino, recién graduado de abogado, escribió en las redes justificando nuestra pobreza y miseria con la existencia de la famosa guerra económica, todo debido quizás a que es un enchufado más. Así como él, existen otros familiares nuestros y familiares de algunos amigos que andan en la misma onda, y al justificar estas barbaridades no creo que puedan dormir tranquilos. A ellos les voy a exponer un ejemplo nuestro, que muestra el respeto a la constitución, a la vida, a la decencia por parte de un gobierno democrático y el irrespeto por parte de un gobierno autoritario, forajido, tramposo:

Cuando Hugo Chávez fue apresado, junto a otros militares que dieron un golpe de Estado contra un gobierno de elección popular y que actuaba dentro de las normas de convivencia que dicta nuestra constitución, donde había separación de poderes; fue enjuiciado y enviado a una prisión especial, no por razones de seguridad si no porque se trataba de un privado de libertad por causas muy especiales y muy graves. A pesar de la gravedad de su delito, por haber intentado derrocar un gobierno democrático causando la muerte de muchos ciudadanos venezolanos, fue tratado respetando sus derechos humanos. Disfrutaba de una vida confortable y lo único que le faltaba era poder salir a la calle. Lo visitaban sus amigos y admiradores pasando momentos de alegría compartiendo sus emociones y, posiblemente conspirando, ya que no se esperaban que el reo, además, iba a ser beneficiado con un increíble indulto. Como prueba de esto, recientemente ha circulado una fotografía de esa situación, mostrando en su reclusión a un reído Chávez, rodeado por su esposa y sus alegres amigos tales como Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Nicolás Maduro, Cilia Flores, Freddy Bernal y otros, que hoy han llegado a ocupar posiciones insospechadas en el gobierno venezolano.

Veamos la otra cara de la moneda. Leopoldo López se entregó a la justicia luego de dictársele auto de detención, se hicieron arreglos ilegales para enjuiciarlo, se le acusó de falsos delitos sin pruebas, con testigos fantasmas, se dictó sentencia totalmente irregular, se envió a una cárcel donde disfruta de lo mínimo para sobrevivir, donde es torturado físicamente y emocionalmente, donde no se le permite visitas ni siquiera de sus familiares más cercanos si no cuando a los cancerberos les provoca; es decir, se violan todos los derechos humanos de una persona injustamente e ilegalmente privada de su libertad. Esto que ocurre con Leopoldo López también lo hacen con otros detenidos de carácter político, igualmente sin considerar las etapas reglamentarias para arrestarlos y sentenciarlos, los cuales en su mayoría son salvajemente torturados como ha ocurrido en los peores regímenes comunistas y fascistas que han existido en la historia de la humanidad.

Jóvenes, creo que es momento de revisar sus actuaciones y ver el ejemplo de infinidad de jóvenes que representan una gran mayoría de esas generaciones que denominan X y Y, de unírseles para que en conjunto puedan aspirar a un verdadero futuro de desarrollo y de decencia.

Mayo 2017

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 5 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política #107

La situación del país es cada vez más confusa y la anhelada solución final, que debería pasar por un cambio de gobierno de acuerdo a lo que reflejan las últimas mediciones de opinión, parece más confusa aún. Los únicos que parecieran estar seguro de que hacer son los regentes del régimen: mantenerse en el poder como sea, o por lo menos, el tiempo que puedan.

Y, para mantenerse en el poder, la convocatoria constituyente fraudulenta del jefe parece ser la excusa perfecta para hacer tiempo y evitar unas elecciones que a todas luces perderían; no les importa el costo político, ya eso parece también que no les importa, ni las condenas internacionales que todos los días les llegan por todos los medios audiovisuales disponibles. Las nuevas acusaciones del gobierno norteamericano poniendo en sus listas de solicitados por la justicia a todos los miembros de la sala constitucional, es un motivo más para aferrarse al poder como sea. Bajo estas perspectivas no se puede esperar ningún tipo de medida por parte del gobierno para aliviar la crisis.

Por parte de la oposición, mantenerse en la calle sigue siendo la consigna. Sin embargo, la intensidad de las manifestaciones y la interpretación del llamado a la desobediencia o resistencia civil tiene variadas interpretaciones y matices a nivel nacional. En los andes y en el Táchira específicamente y de acuerdo a lo que se publica en las redes sociales, los enfrentamientos tienen características violentas entre los manifestantes y las fuerzas del orden público, que parecen insuficientes, al punto que, el ministro de la defensa debió anunciar un contingente importante para restablecer el orden en ese estado. En las capitales de Lara, Zulia, Miranda y Carabobo, el enfrentamiento ha tenido también mucha intensidad, pero no se han extendido a otras ciudades o pueblos, mientras que, en Aragua, tanto en Maracay, Cagua y El Limón la represión ha sido mínima, incluso las dos veces que se ha tomado la ARC.

En la capital, los enfrentamientos son los más noticiosos y es evidente que la GNB y la PNB han actuado con excesiva violencia contra los manifestantes, pero al final de la tarde los manifestantes se retiran y no continúan otras acciones como parece que pasa en el Táchira y Mérida, por ejemplo.

Pero este tipo de demostraciones tienden a anarquizarse y, desde el punto de vista del accionar conjunto para lograr el objetivo final, no pareciera estar dando los resultados esperados. La anarquía incluye voces que proponen un paro o plantón indefinido hasta que se vaya el gobierno, hasta propiciadores de una guerra civil. No faltará mucho para los que comiencen a anunciar la marcha final a Miraflores, con todo lo que eso pueda significar. En este punto, los dirigentes de la oposición deben hacer un alto (que es perfectamente válido) para reevaluar sus acciones en la calle y darle un nuevo contenido ya que el desgaste, los fallecidos, los heridos y detenidos pueden comenzar a tener consecuencias adversas, especialmente cuando el nivel de las expectativas de cambio no se ha cumplido.

Aunque los manifestantes no quieren saber nada de negociaciones, la oposición democrática debe saber, y conocer, que la historia ilustra que la salida final a estas crisis es la negociación, y para eso debe estar preparada.

@lesterllopezo

 2 min


Desde el 29 de abril, durante dos semanas he publicado sendos artículos con relación a la necesidad de tender puentes hacia la “élite” del régimen dictatorial que nos gobierna para lograr que abandonen el poder al menor costo posible en sufrimientos y vidas humanas; y lo de vidas humanas no es un recurso retórico, todos conocemos, sufrimos y lamentamos la irrecuperable perdida de jóvenes venezolanos, asesinados en el último mes y medio.

El objetivo de ambos artículos era contribuir a la discusión, incipiente en ese momento, sobre el punto de la necesidad de negociar una salida con el actual gobierno que permita una transición sin más derramamientos de sangre. En las tres últimas semanas, desde que publiqué el primer artículo, ya son varios los que han opinado y se han referido al tema, varios analistas y algunos dirigentes políticos y diputados. Creo que el tema de una “negociación” ya está menos satanizado, aunque todavía hay algunos que no sé cómo se imaginan que se va a producir una salida a todo lo que estamos viviendo, como no sea a través de algún tipo de negociación, que implique ceder de parte y parte.

No se requiere de mucha imaginación para entender que las solicitudes de la oposición democrática que han animado las protestas de las últimas semanas (Fijación de un cronograma electoral, devolución de las atribuciones de la Asamblea Nacional, libertad de los presos políticos y apertura de un canal humanitario para socorrer a la población venezolana) conducen al fin del llamado socialismo del siglo XXI y a la salida del poder del actual régimen de una manera inexorable.

A esas razones, que ya eran suficientes, hay que agregar lo que ha ocurrido durante las últimas semanas, en las cuales se ha hecho evidente la violación de otros derechos ciudadanos y humanos fundamentales, como el derecho a manifestar y la libertad de expresión, al no permitir manifestaciones y reprimirlas brutalmente; el derecho al debido proceso, al detener ilegalmente manifestantes y mantenerlos encarcelados, sin las debidas ordenes y procesos judiciales; el derecho a la vida, al reprimir brutal e inconstitucionalmente las protestas con un saldo de vidas humanas, heridos y lesionados.

De acuerdo a las encuestas y lo que hemos visto en las calles durante el último mes y medio, parece ser, además, el sentir y exigencia de la mayoría del país el que se encuentre lo antes posible una fórmula para salir de este gobierno, de este régimen dictatorial, que ha perdido toda legitimidad y se restituya el estado de derecho, el régimen de libertades y la democracia en nuestro país.

En otras palabras, lograr los objetivos que la oposición se ha trazado en este proceso de protestas y manifestaciones, implica concluir en un proceso de negociación, en el que se acuerden las formulas y condiciones para que la transición ocurra. Y esa negociación obviamente debe tomar en cuenta las fortalezas, debilidades y limitaciones de las partes en conflicto.

Esta negociación final, en el sentido de que ponga fin al conflicto y obligue a la salida del régimen del poder, a su renuncia, y ceder el paso a un proceso de transición, no es algo trivial y debemos estar preparados para su complejidad.

Vamos a estar claros en que la oposición carece de la fuerza física para obligar al régimen a ceder. Será una conjunción de presiones internas y externas las que convencerán a los personeros del actual régimen que su mejor opción es abandonar el poder, y para algunos de ellos, que están en posiciones de poder muy importantes, esta decisión no es sencilla.

Probablemente para el Presidente Nicolás Maduro y su entorno más íntimo, llegar a esa conclusión es más fácil que para algunos de sus “colaboradores inmediatos”, incluidos en esa categoría algunos miembros del gabinete, la Asamblea Nacional y la FAN. Algunos de esos “colaboradores inmediatos” del régimen de Maduro, sin contar con los delitos internos que puedan haber cometido, violación de derechos humanos o actos de corrupción, están acusados de narcotráfico a nivel internacional, por lo que, a estos últimos les va a ser mucho más complejo lograr alguna “garantía” o “inmunidad” que les permita dejar el gobierno. Esos se plantearán luchar hasta el final para mantener el poder.

La estrategia opositora, por tanto, debe ser aislar al grupo de esos “colaboradores inmediatos” de los demás funcionarios gubernamentales, hacerles entender a los segundos que para ellos hay una salida, una posibilidad de continuar en el país y hasta seguir con sus actividades políticas, pues si bien se pudieran considerar participes de políticas gubernamentales que han causado daños al país, al menos no son cómplices de haber cometido delitos graves contra los derechos humanos o actos de corrupción por los cuales deban pagar y mucho menos están incursos en delitos de narcotráfico, por los que puedan ser perseguidos internacionalmente.

Hace varias semanas propuse una alternativa: Que la AN sesione y de emergencia apruebe una nueva Ley de Amnistía, favoreciendo a los inhabilitados y presos políticos, e incluya a los funcionarios del actual gobierno no incursos en faltas graves. (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2017/04/15/tres-propuestas-polemicas-para-una-salida-2/)

Esta nueva ley debe delimitar muy bien –como hizo la anterior, la de marzo de 2016, que fue declarada inconstitucional por el TSJ– los hechos respecto de los cuales aplicará la amnistía; en ese sentido creo que debe ser clara en incluir las inhabilitaciones dictadas ilegalmente por la Contraloría General de la Republica y así mismo debe abarcar también algunos delitos cometidos por funcionarios del Gobierno desde 1999, obviamente excluyendo los de narcotráfico y contra los derechos humanos.

Este tipo de amnistías, que abarque a funcionarios del actual Gobierno, no es algo original ni osado, ni estoy diciendo nada que no hayan dicho otros o que no haya pasado en otros países del mundo con largas y cruentas dictaduras, a cuyos personeros importantes –incluidos los propios y sanguinarios dictadores– se les concedió amnistía o se les dio garantías de que sus vidas y las de sus familias no correrían peligro siempre que estuvieran dispuestos a dejar el poder.

Creo que estamos en el momento de empezar a considerar a fondo este tema de la amnistía, de ofrecer garantías a los funcionarios del actual gobierno y comenzar a poner sobre la mesa fórmulas que le ahorren sufrimientos al país, violencia, destrucción, y evitar se siga derramando valiosa sangre inocente y familias enlutadas en el dolor y la desesperanza.

Esta vía es la única que permitirá construir la Venezuela de todos sobre la fuerza de la épica ciudadana desplegada durante las últimas semanas, que nos hará crecer como sociedad y forjar el futuro de progreso y bienestar que merecemos, por el que hemos luchado y han muerto tantos jóvenes.

@Ismael_Perez

 5 min


El comentario de la semana

El sufrimiento de las personas para conseguir el tratamiento de sus enfermedades, o las de sus familiares, es ilimitado. Al ir a cualquier farmacia se puede constatar que “no hay” es la respuesta habitual que encuentran las personas al solicitar medicinas, y la cara de preocupación refleja que saben la consecuencia de no tratarse. Es harto conocido que la vida de los enfermos está comprometida sin tratamiento, por producir discapacidades, deteriorar la calidad de la vida y/o la acortarla. Que no se consigan las medicinas y mueran personas es una verdad del tamaño del cielo, una tragedia y un crimen.

Garantizar el acceso a los medicamentos de los ciudadanos es una función vital de los gobiernos en las sociedades modernas. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, garantiza la vida y el acceso a los medicamentos. En el artículo 2 establece que: Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida,…”; el artículo 83 reza: La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida…”; mientras que el artículo 84 instituye que: “Para garantizar el derecho a la salud, el Estado creará, ejercerá la rectoría y gestionará un sistema público nacional de salud, (…) garantizando tratamiento oportuno…”. El derecho a la vida, también está consagrado en pactos internacionales suscritos por las autoridades e incluidos en nuestra Carta Magna.

Según esa ley madre el Poder Ejecutivo es el responsable para que esta garantía se haga realidad, es decir, el gobierno nacional; la tarea de hacer que ese derecho humano se cumpla, es de la Defensoría del Pueblo; mientras que los que deben investigar, demostrar que se incumple y acusar a los violadores del incumplimiento de tal deber es la Fiscalía y en última instancia quien debe sancionar a los causantes del sufrimiento actual es el Poder Judicial.

Pero llama la atención el silencio y la inacción de las personas que detentan esos cargos ante una situación pública, notoria y noticiosa, tan grave que resulta criminal. Peor aún, el nuevo Ministro de Salud afirmó ante las cámaras de televisión que no había escases de medicinas, y por lo tanto no se requiere ayuda humanitaria. Hay que ser ciego e inhumano para hacer tal afirmación.

En el caso del Defensor del Pueblo, Aragua En Red acudió hace un año a la delegación en nuestra entidad federal y solicitó formalmente, por escrito, que se activara por lo alarmante de la escasez. Nada ha ocurrido. Acudiremos nuevamente ante esta institución del Estado que tiene el deber de obligar al ejecutivo de garantizar el derecho humano más preciado, nada más y nada menos que la vida.

 2 min


Nicolás Maduro, debes saber que esto se acabó. La “revolución bolivariana”, si alguna vez existió, murió. Ese menjurje que ustedes llamaron “Socialismo del Siglo XXI” no tiene viabilidad económica, política ni social. Dependía de la renta petrolera que hoy se ha encogido irreversiblemente y no volverá a los niveles astronómicos de antes. Con las nuevas tecnologías de producción (fracking), no es previsible que el barril de crudo supere los $60. Y, con la destrucción del tejido económico de la nación, no hay cómo suplir las demandas de la población ni generar empleo bien remunerado.

Pero sobre todo, tu permanencia en la Presidencia de la República ha demostrado ser incompatible:

  1. Con el bienestar de los venezolanos porque tus políticas lo que producen es miseria y hambre, y te niegas a rectificarlas a pesar de los reiterados señalamientos de valiosos economistas y de otros profesionales sobre las medidas que deberían implementarse;
  2. Con la soberanía popular, consagrada en el artículo 5° de la Constitución, pues cerraste la vía electoral para que ella se expresase, cancelando el referendo revocatorio (art. 72) y las elecciones regionales que debieron haberse realizado en diciembre del año pasado;
  3. Con la democracia, porque has violentado sistemáticamente los derechos civiles y políticos que la sustentan, además de abolir las elecciones;
  4. Con la República, pues tu mandato se ampara en la destrucción de la autonomía y el equilibrio de poderes, base del ordenamiento republicano;
  5. Con la soberanía nacional, porque entregaste a los déspotas cubanos responsabilidades sensibles a la seguridad del país, hipotecaste recursos de la nación a China y a otros intereses foráneos;
  6. Con la decencia y probidad en la conducción de los asuntos públicos, pues has amparado las corruptelas más grandes que recuerda la historia del país y deliberadamente proteges a quienes han sido señalados de narcotráfico por la DEA;
  7. Con la dignidad que debe tener el ejercicio de tan alta magistratura, por tu ignorancia, tus improvisaciones y tus disparates, minando irremediablemente el respeto que deberían tener los venezolanos por quien ocupe esa investidura, así como tu ascendencia ante los tuyos;
  8. Con la venezolanidad, porque has pisoteado sus valores más sentidos: el amor por la vida, la libertad y la justicia, su convicción democrática y de respeto por los demás, y su vocación humanitaria;
  9. Con la paz, porque le has declarado la guerra al país, desatando la violencia militar y paramilitar contra la inmensa mayoría de venezolanos, quienes salen a protestar porque están hartos de ti;
  10. Con la vida y con los derechos inalienables del ser humano, aupando el asesinato de decenas de manifestantes desarmados, metiendo presos a opositores con expedientes falsificados, permitiendo la tortura a muchos detenidos, violentando los derechos de su defensa y condenando al grueso de la población a la indefensión ante el hampa, el hambre y el deterioro de los servicios públicos;
  11. Con el futuro, porque tu proyecto es reaccionario, primitivo y retrógrado. Le robaste toda esperanza a las nuevas generaciones, razón por la cual la juventud en pleno se ha alzado en tu contra.

Nicolás Maduro, hoy representas muerte y desolación. Llegó la hora de que negocies tu salida. Infelizmente, lo anterior constituye tu mejor carta, pues Venezuela está demasiado apesadumbrada con tanta matanza de inocentes y con tanta miseria por tu causa, y está dispuesta a encontrar vías expeditas para que te vayas de inmediato. ¡Ni un muerto más! Esto no significa impunidad. Lamentablemente, los juicios en tu contra por crímenes de lesa humanidad tomarán tiempo activarlos. Con suerte, podrás disfrutar de la fortuna que habrás amasado a expensas nuestras en Cuba o Zimbabue -mientras sigan vivos los ancianos déspotas que ahí controlan el poder- o cobijarte bajo el ala de regímenes corruptos como el de Bielorrusia o el de Putin.

No tienes salida. El 85% o más de la población venezolana te repudia y no descansará hasta verte ir. Nadie cree ya en tus discursos y tus promesas. Sabes que tu proyecto “socialista” no obedece a ningún fin redento -con lo que tanto te gustaba llenar la boca-, pero se sirve de tal impostura para esquilmar al país. El problema para ti y tus cómplices, es que también el pueblo se ha dado cuenta de ello. Y se convenció de que no habrá paz, seguridad, alegría y amor hasta tanto te vayas, porque es imposible convivir con quien ha demostrado, en el ejercicio de tan importante magistratura, que no le interesa ni sus vidas ni su bienestar, y que no está dispuesto a concertar con otras fuerzas las soluciones para superar los graves problemas en que los has metido. No hay vuelta atrás. Tienes al país paralizado.

No sigas engañándote huyendo hacia adelante. Es de necios pensar que una minoría que no pasa del 10% le impondrá reglas al resto del país a través de tu asamblea constituyente fascista. No nos lo calaremos. Prorrogar tu decreto írrito de Emergencia tampoco te ayuda, pues profundiza los mismos errores que llevaron a esta tragedia. Si quieres salir de un hueco, ¡no sigas cavando!

Sabes, de primera mano, del descontento de los militares. ¿Hasta cuándo crees que podrás contar con su anuencia o pasividad sembrando complicidades entre la alta oficialidad? ¿Hasta dónde confiar en que el G2 los tendrá controlados? ¿Hasta cuándo tolerarán los desmanes de tus colectivos fascistas? Tienen familia y amigos y no pueden ser indiferentes a lo que está pasando. Y saben que los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Los países del hemisferio te condenan y ni siquiera tus antiguos compinches de Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Cuba se les oye salir en tu defensa. Has convertido a Venezuela en un país cercado internacionalmente. Esto representa un problema de seguridad nacional, pues agrava su vulnerabilidad externa, tema al que no son ajenos los militares.

¿Hasta cuándo crees que podrás aplacar a tus facciosos comprando voluntades? Nadie te ofrecerá financiamiento externo mientras no conciertes con la Asamblea Nacional la autorización para ello y generes las condiciones y garantías económicas que lo hagan factible. Desgraciadamente, ni la inflación, ni el desabastecimiento, ni el empobrecimiento de la población, tendrán pausa mientras continúen tus políticas. Los CLAPs, tampoco alcanzarán. Por demás, son insostenibles si la renta no crece. Pero la producción petrolera está diezmada y sus precios no volverán a subir. Más allá de los estamentos corruptos de la fuerza armada y los malandros que has armado para matar estudiantes, no tienes apoyo.

Nicolás, se te está cerrando la ventana para tu salida. Tu apoyo se resquebraja. La jauría de mafiosos con quienes compartes el poder sólo te requieren como pararrayos, pero ahora que los reales no alcanzan, cada quien buscará salvar su pellejo. ¿Cuánto más crees que podrás mantenerte? ¿En qué condiciones? ¿Cuántas muertes más cobrarás en ese intento? ¿No te das cuenta que no puedes triunfar en tu guerra contra un país entero, que tientas un final como el de Mussolini y Clara Petacci, o Kadaffi?

Es tiempo que abras negociaciones con la directiva de la Asamblea Nacional.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

 5 min


Lleva al menos medio siglo escribiendo sobre este tema, el carácter social de la ciencia, tiempo en el que ha publicado treinta libros, varias decenas de artículos y dado quien sabe cuántas conferencias en varias partes del planeta. Un tema que, al principio de ese su medio siglo de afán, fue considerado como algo esotérico y seguramente inútil, en particular en países como los nuestros.

En ese entonces, la investigación era vista, principal, por no decir exclusivamente, como asunto de los científicos, vale decir, de físicos, químicos, biólogos, matemáticos y afines. Dentro de ese marco, su trabajo, siempre llevado a cabo en tono latinoamericano, formó parte de una corriente intelectual orientada a mostrar que la ciencia no solo incumbe al laboratorio, entendido éste como un espacio cerrado y neutral, impermeable a cualquier influencia proveniente del exterior, sino que tiene que ver, y mucho, con las condiciones que caracterizan su entorno. A mostrar, así pues, que la ciencia es también una construcción social, influenciada por valores e intereses de diversa índole y de consecuencias tanto negativas como positivas. A mostrar, en fin, que la generación, distribución y utilización de los conocimientos implican procesos marcados por la ideología, la política, la economía, la historia y la cultura, expresión de su estrechísima, complicada y hasta enrevesada conexión con la sociedad, cuyo análisis resulta absolutamente imprescindible, más aún en esta época rotulada por tan rápidas y radicales transformaciones en el área del desarrollo tecno científico, de enormes consecuencias en todos los planos de la vida humana.

Digo lo que anterior a propósito de Hebe Vessuri, antropóloga argentina de vínculos muy estrechos y duraderos con Venezuela, sobre todo, aunque no solo, por su larga permanencia en el Centro de Estudios para la Ciencia, ubicado en el IVIC, siendo éste el centro por excelencia de la investigación “dura” en nuestro país, ocurrencia de ese visionario que fue Marcel Roche. Hace pocos días la Society for Social Studies of Science y el Institute for Scientific Information le entregaron el premio John Bernal, creado en 1981, destinado a quienes hayan realizado una contribución relevante a nivel mundial en el campo de los estudios sociales de la ciencia.

En medio del ruido que genera la crisis que estruja al país no quería dejar pasar la ocasión para reconocer la importancia de la obra de la Profesora Vessuri, muy justamente distinguida por el galardón que obtuvo.

El Nacional, 17 de mayo de 2017

 1 min


José Rosario Delgado

Mi difunta madre, María Amparo González de Delgado (qepd), solía decir que “para algo tiene uno la jeta”; es decir, la boca es para uno expresarse y expresar las cosas que debe decir en el momento oportuno y sin tener que arrepentirse luego diciendo: “Cónchale, por qué no hablé”. Siempre ha sido mejor pedir perdón que pedir permiso, porque “después del ojo sacao no vale Santa Lucía”.

Por eso estas redes sociales son interesantes como un medio de expresión válido e importante para dejar en claro qué es lo que queremos expresando lo que sentimos algunas veces. Y si bien es cierto que uno es esclavo de lo que dice y amo de lo que calla, no es menos verdadero que el silencio en los actuales momentos es pecado capital, mortal, porque nadie puede permanecer indiferente ante una situación insoportable que acaba con la vida de los jóvenes en la calle y de los niños y los viejos en sus casas.

Aunque el término jeta no es el más apropiado para referirnos a la bocota que tenemos, forma parte de las palabras que llaman nuestra atención para oír, y ver, qué sucede a nuestro alrededor y, al parecer, aún no nos damos cuenta por estar metidos en otras cosas que quizás son muy importantes, pero que ahora no son tan urgentes; o sea, primero es lo primero, no hay vuelta atrás.

Por supuesto que no debemos ser imparciales entre el bien y el mal, y permanecer indiferentes ahora es permitir alcahuetamente el avance y el fortalecimiento de los indignos que hoy nos malgobiernan y cúyo fin único de las atrocidades que cometen y padecemos es mantenerse en el poder por el poder mismo a como dé lugar, a toda costa, pasando incluso, como en el pasado, por sobre los cadáveres de esos jóvenes estudiantes, artistas y trabajadores del presente que son nuestro futuro.

De modo que ante este infierno, imposible darle otro nombre a la grave situación que padecemos, debemos continuar la lucha en las calles; los que no tienen problemas de movilidad ni de movilización marchando paso a paso por el triunfo, que ya está muy cerca, y los que eventualmente carecemos de condiciones para andar los caminos del éxito, que se avecina, tenemos la boca, la palabra, la voz y lanzar nuestras proclamas a los cuatro vientos para que el mundo interior y exterior esté enterado de que nosotros seguimos manifestando y protestando es por la libertad y por la democracia, pues sin jetas no hay paraíso…

 2 min