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Opinión

En febrero de 1985 obtuve mi libertad como consecuencia de un Decreto Presidencial que sobreseyó las causas a 38 prisioneros políticos venezolanos. Era el tercer decreto dictado por el gobierno de Jaime Lusinchi desde la víspera de las navidades del año anterior. El primero favoreció a todas las compañeras presas. El segundo a quienes tenían responsabilidades menores en las causas juzgadas. Luego siguieron otros que fueron aliviando un problema que involucraba a 187 compatriotas. Quedaron presos sólo los jefes históricos de las organizaciones aún en la clandestinidad y levantadas en armas, quienes también fueron siendo liberados de forma progresiva, al amparo de medidas de gracia gubernamentales. Se trató, como casi siempre a lo largo de la historia, de juicios políticos resueltos con medidas políticas, las cuales contribuyeron a crear las condiciones democráticas para que la disidencia revolucionaria pudiera expresarse legalmente.

Aquél fue un proceso de conversaciones iniciado en el propio cuartel San Carlos entre emisarios de alto rango del gobierno de turno y los principales líderes de las organizaciones subversivas de la época (no hay connotación peyorativa en el uso del término; por el contrario, quiero reivindicarlo en sus alcances más legítimos y cuestionadores), con la presencia de terceros de buena fe y testigos de excepción. En honor a la verdad debo decir que no fueron negociaciones que nos impusieran condiciones humillantes o indignas. Fueron más bien medidas unilaterales tomadas por Lusinchi primero y luego por Caldera, como manifestación de su interés por resolver un asunto que constituía una rémora histórica y que impedía terminar de pacificar al país desde el punto de vista político-institucional (paz y justicia social son otra cosa). Medidas unilaterales pero conversadas, en cierto modo convenidas, a las que le siguieron acciones o gestos unilaterales de parte de nosotros en igual sentido.

Durante una etapa de este largo proceso formé parte del equipo que condujo las conversaciones. Lo hice en representación de quienes seguían presos o perseguidos, acompañado, entre otros, por David Nieves, Raúl Esté y Alí Rodríguez Araque, personajes todos ligados al llamado “proceso” y cercanos al actual Presidente, Nicolás Maduro. Lo hice al frente de un vasto movimiento de familiares y amigos de los presos políticos y al calor de pronunciamientos públicos de partidos políticos y organizaciones defensoras de los derechos humanos; con el respaldo de intelectuales, artistas, académicos, sectores de las Iglesias, dirigentes políticos, sindicales, gremiales, estudiantiles y populares. El resultado fue que los partidos aún clandestinos emergieron a la legalidad, la guerrilla del Frente Américo Silva se desmovilizó, las cárceles se vaciaron y el país vivió un período sin presos políticos, hasta que sobrevino la crisis política y militar del período 1992-1998.

Madurez política, reconocimiento mutuo, respeto por las posiciones del otro-diferente, fervor patriótico, magnanimidad y espíritu de reconciliación fueron los soportes principales que facilitaron este resultado. Hoy, cuando la Asamblea Nacional discute un proyecto de Ley de Amnistía y Reconciliación, sumo mi testimonio como constancia de respaldo pleno a esta noble iniciativa, así como el apoyo unánime de Vanguardia Popular, partido en el cual milito con muchos de quienes han purgado cárcel en defensa de sus ideas políticas. Y me dirijo a Nicolás Maduro, quien me conoce y conoce de cerca esta historia; a David Nieves, a quien sé cercano al Presidente; a Carlos Lanz, beneficiario y testigo del episodio comentado; a Alí Rodríguez, Aristóbulo y tantos otros, para que sumen el concurso de su esfuerzo con el mismo espíritu que animó aquel logro, desprovistos de todo ánimo revanchista o de venganza, para que escuchen el clamor de un país que quiere reconciliación y paz como condición para encarar sus más graves problemas, para hacer posible una Venezuela sin presos, perseguidos ni exiliados políticos.

Nota: Rafael Venegas es Secretario General Nacional de Vanguardia Popular

Caracas, 05 de febrero 2016

 3 min


Lester L. López O.

Aunque siempre se puede estar peor, la situación del país cada día tiende a eso, a empeorar, aunque a decir verdad, también desconcierta la cantidad de venezolanos que pareciera que no vivieran en este país, ya que, a pesar de las consecuencias visibles y notorias de la crisis económica y de inseguridad ciudadana, aunado a los deficientes servicios de los centros turísticos y recreacionales, se aprestan a pasar el asueto de carnaval en cualquier sitio que no sea en su casa “para olvidarse de la crisis y cambiar de ambiente”.

La situación es paradójica. Hace pocas semanas desde Margarita, por ejemplo, autoridades y comerciantes informan de la carencia de productos y servicios de calidad para atender a los turistas, principal actividad económica de la isla, y un día antes de iniciarse el asueto informan que “todo está listo para recibir a los turistas en esta temporada”. Los hoteles informan de un descenso importante de la ocupación hotelera, pero los sitios están abarrotados de temporadistas ¿Donde se alojan entonces?

Gente que hacen largas y consuetudinarias colas para comprar comida y otros productos de primera necesidad, se toman un merecido descanso en estas temporadas para regresar a seguir enfrentando la misma situación de colas y carencias que no desaparecieron durante las festividades.

En alguna regiones y ciudades del país el racionamiento de agua es de hasta cinco días y una cisterna de agua no vale menos de 8.000,00 Bs (por lo que también hay un buen negocio detrás de estos racionamientos, por lo menos para los dueños de las cisternas) y el presidente de Corpoelec anuncia que a partir del 10 del presente mes los centros comerciales deberán generar su propia electricidad pues serían racionados en horario de 1 a 3 pm y de 7 a 9 pm. La razón es que hay que darle un uso “racional” a la energía eléctrica, extraña respuestas después que se ufanaron de invertir más de 19 MM$ en años recientes para brindar un servicio eficiente ¿a quién? ¿No sabe el ministro de energía que la mayoría de los supermercados, en esos que la gente hace largas colas para comprar comida, están ubicados en esos centros comerciales? Eficiencia socialista, revolucionaria y bolivariana.

Otro anuncio importante es que ya los tradicionales operativos de seguridad están listos para garantizar la seguridad ciudadana durante la temporada, con miles de efectivos desplegados en los sitios turísticos y en las principales vías nacionales. ¿Son esos los mismos garantes que permiten que los pranes y otros grupos delincuenciales impongan toques de quedas en sectores de nuestras ciudades y asalten cuarteles e instalaciones militares con grupos fuertemente armados con armas largas para robarse el armamento allí resguardado? Mientras tanto el ministro de la defensa y el de interior y justicia están en un acto con su comandante en jefe intentando convencer a los venezolanos, una vez más, que el fallido golpe de estado del 04F de 1992 fue una gesta histórica y gloriosa del difunto eterno cuyo producto final es el desastre de país en el cual vivimos.

En un país donde la política socialista del siglo XXI es siembre lo que coma, busque el agua en las fuentes o páguela si tiene dinero, genere su propia electricidad, trabaje en lo que pueda y cobre lo que quiera, pero disfrute en grande sus carnavales que la seguridad y los servicios están garantizados por el gobierno. Muchos ciudadanos lo creen, ya no se sabe si cambiar de gobierno sea una buena idea.

06 de febrero de 2016

 2 min


Los venezolanos estábamos preparados para cualquier “celebración” de la derrota de un cuartelazo, que sigue tratándose de instituir como el inicio de una rebelión popular, habiéndose demostrado que ni entonces, ni durante estos ya muy largos “gobiernos revolucionarios”, hubo la menor intención de cambiar lo criticable de aquel entonces que, ¡de que lo había, lo había!. Sin embargo, lo ocurrido en esta oportunidad en la cuna de la robolución fue toda una sorpresa.

El día anterior a tan infausta fecha y en la madrugada de la misma, mediante comunicación anónima, se hizo del conocimiento de los maracayeros, sobre todo de los comerciantes y otros prestadores de servicios al público del norte de la ciudad, la “conveniencia” de no abrir sus establecimientos so pena de afrontar riesgos, no especificados, pero no por eso menos intimidatorios.

Los que creyeron que el anuncio era una “bola” más, inclusive achacable a la “derecha desestabilizadora” o que en todo caso, que no habría quién, ni como obligar a su cumplimiento, recibieron visitas de hombres de a caballo (mecánico) que insistieron en la conveniencia de acatar el cierre.

No está de más decir que la argumentación surtió efecto en el norte de Maracay, particularmente en los sectores más populares, y que aquellos que abrieron, por “convicción” o por contagio bajaron las santamarías temprano . Los colegios de la zona vieron la asistencia mermada y los estudiantes que concurrieron a clase, fueron retirados apresuradamente por sus representantes a partir de las 10 a.m.

Ante la circulación de la mencionada comunicación anónima, reproducida en las redes sociales, ninguna autoridad procedió a declarar públicamente al respecto (como ha debido), induciendo en la población la sensación de que estábamos ante un anuncio falso (como ha debido ser) y que todo sería normal, por supuesto, en el sentido laxo que ha tomado el término en nuestro país.

Esa sensación se disipó en la medida de que se observó un notable despliegue policial en la zona, lo que alertó y alarmó a la gente, que empezó a sentir lo peor…¡algo va a pasar!, reforzado por la evidente no apertura de los establecimientos comerciales. Todo lo anterior se tradujo en un abandono de la calle y el establecimiento de la percepción (¿?) de que el control de la ciudad estaba en manos distintas a las que legalmente corresponde.

Para explorar el origen de la situación, solo contamos con el contenido de la comunicación de marras y los hechos cumplidos. Según ellos, en el sector de La Pedrera (¿o fue realmente en La Candelaria?) resultó muerto un joven como producto de una actuación policial, sin que se conozcan públicamente detalles específicos.

Del joven y del incidente, identificados en el escrito anónimo, se desconocen detalles oficiales que permitan entender lo que pasó. La familiaridad y el tono aplicado al gobernador y a otro funcionario, hacen sentir el reclamo de compromisos incumplidos, máxime cuando se critica a autoridades policiales nacionales no dependientes de ellos.

Una muerte siempre tendrá dolientes y ninguna sociedad puede estar contenta cuándo la resolución de sus conflictos se intenta exterminando a los supuestos responsables. El respaldo comunitario, evidente en el sepelio, tiene que tratar de entenderse para beneficio de todos. Alguien es bueno o malo según la opinión de otros, y que la polarización se esté manifestando adicionalmente en aspectos distintos a los político partidistas tiene que llamar a preocupación.

Invocar la existencia de vínculos con sectores irregulares similares en estados vecinos ratifica la dimensión del problema y al compararse en virtudes con los cuerpos policiales, estos grupos están abonando el terreno para la coexistencia de ambos mundos sobre un mismo espacio geográfico, la que parece haber sido la orientación de la política oficial hasta ahora.

Nuestras autoridades no son dadas a la discusión pública y han cedido, con una intencionalidad política malévola, espacios que habrá que recuperar para bien y disfrute de todos. ¿Cómo terminó el día y que consecuencias traerá lo ocurrido en el futuro inmediato?, ¿Hubo detenidos en el entierro?, ¿Cuántos?, ¿Se decomisaron armas a los detenidos?, ¿El robo de armamento a la Guardia de Honor, en La Victoria, es una respuesta en demostración de fuerza?, son preguntas que, entre muchas otras, tendrán que esperar por el tiempo y la realidad para aclararse.

Al final volvemos a encontrarnos ante hechos que nos afectan a todos, que unidos a la falta de información sobre ellos y la opacidad de la poca que circula, aumenta la desconfianza ciudadana en el gobierno, abonando la necesidad de un pronto cambio democrático.

Sin ninguna duda, es obligatorio para nuestra dirigencia estar preparada con propuestas para enfrentar el temible problema de una delincuencia que fue aupada y a la que habrá que someter, aplicándole los correctivos necesarios, respetando derechos, pero cumpliendo la ley con todo el rigor que merezca cada caso.

El comentario de la semana

 3 min


Tomo el título prestado de una película de 1966, quizás de las mejores del western. Sin embargo, espero que nuestra historia de “conuqueo” urbano en Venezuela tenga un mejor final que los contrincantes del duelo final de aquel film.

Pero vayamos al grano.

El gobierno nacional ha decidido impulsar el uso del conuco urbano, entendiendo como conuco una pequeña parcela de tierra cultivada por un campesino pobre, como estrategia de producción agrícola en el contexto de una muy grave crisis de abastecimiento de alimentos. E incluso lo plantea como una forma de luchar contra el cambio climático.

Pero revisemos qué es lo bueno, lo malo y lo feo de esta propuesta.

Lo bueno

La agricultura urbana es una de las tendencias más importantes en los últimos años en la búsqueda de la sustentabilidad de las ciudades. Por eso en muchos países se están realizando proyectos de siembras en espacios que van desde terrenos en las periferias urbanas hasta huertos en azoteas, balcones, pequeñas parcelas y superficies entre edificaciones y muchos otros lugares en muy distintos sectores y situaciones.

Los beneficios resultantes de esta actividad son importantes: impulsa la economía y el empleo productivo, produce alimentos con menores costos económicos y ambientales, promueve la diversificación de la dieta de los pobladores, apoya procesos de desarrollo local y mejora la calidad ambiental de las ciudades a través de la revegetación de áreas degradadas por el crecimiento urbano, entre otros aspectos positivos.

Sobre esa ola se han desarrollado propuestas interesantes en campos tan diferentes como la gastronomía “cero kilómetros” que promueve una cocina basada en la producción local, hasta formas de terapia para tratar males como el estrés y la depresión, en las cuales los pacientes trabajan la tierra para reencontrar su sentido de pertenencia y propósito.

Asimismo, gobiernos y organizaciones ciudadanas han encontrado en esta actividad una forma de promover el emprendimiento, fortalecer la participación y organización comunitaria, así como impulsar la inclusión y la ampliación de oportunidades de trabajo para grupos excluidos.

Otras propuestas apuntan al rescate de saberes ancestrales a través de la recuperación del cultivo de variedades de plantas locales, incluyendo plantas medicinales. Esta actividad, si es realizada con sensatez y responsabilidad, ayuda a promover estilos de vida sanos y la valoración del conocimiento popular.

Más recientemente, aparece como un elemento en la lucha contra el cambio climático al aumentar la superficie vegetal en las ciudades.

Por otra parte, la agricultura urbana es una excelente actividad educativa. Un primer aspecto de esta conexión entre la educación y el cultivo en espacios urbanos, está relacionada con la formación de capacidades en la población tales como la auto-sustentación, la orientación hacia el trabajo productivo y el aprendizaje de hábitos ambientalmente positivos.

Otra faceta de su utilidad educativa nace de la preocupación mundial por la reducción acelerada de las posibilidades de contacto con la naturaleza que sufren los habitantes de las grandes aglomeraciones urbanas. Esa tendencia está teniendo consecuencias indeseables en los habitantes de las ciudades, y principalmente en los miembros más jóvenes de la sociedad. Entre los cuales se aceleran padecimientos tales como: la depresión juvenil e infantil, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y la apatía juvenil, entre otros problemas. En estos casos. se ha propuesto el contacto con áreas verdes y seres vivos, incluyendo el desarrollo de proyectos agrícolas apropiados a su edad y circunstancias como forma de terapia de apoyo.

Queda claro que la agricultura urbana es una actividad muy positiva y debe ser impulsada y apoyada por toda la población.

Lo malo

Luego de enumerar tantas características positivas, hablar de las facetas negativas de esta actividad no es fácil. Pero en este caso sus problemas no nacen de la idea en sí, sino de la manera de implementarla. Esta actividad pierde valor cuando está asociada a concepciones simplistas, sectarias y al no estar fundamentada en planes técnicamente adecuados, socialmente aceptables y económicamente viables.

En tal sentido, una primera consideración, es que la agricultura urbana —aunque puede ser un complemento de la producción agrícola de un país— no tiene la capacidad de generar los volúmenes de alimento necesarios para cubrir las necesidades de toda la población. Por ello, puede ser una ilusión peligrosa creer que su desarrollo puede solucionar, o incluso paliar, los graves problemas de abastecimiento de alimentos de la Venezuela actual.

Esto es más complejo en el caso de países como Venezuela con el 90% de su población viviendo en ciudades.

Una característica de las zonas urbanas es su desconexión con la producción agrícola la cual ocurre generalmente en zonas más o menos alejadas de las ciudades. Por ello, la mayor parte de la población en estos asentamientos humanos no tiene ni experiencia, ni conocimientos, ni actitudes para participar permanentemente en esta actividad.

En tal sentido, la agricultura urbana busca reconectar los espacios distanciados de la ciudad y el campo, así como de las personas que los habitan. Pero no es esperable que esta sea una actividad masiva, ni mucho menos que tenga resultados inmediatos.

Por otra parte, la agricultura, más que otra actividad económica, es una cultura. Casi cualquier persona puede aprender técnicas básicas de cultivo e incluso participar activamente en estas labores, pero no cualquiera puede ser agricultor.

Ser productor agrícola nace de una forma de pensar y actuar que es muy diferente a la que es común en las personas que habitamos en las grandes ciudades. En la agricultura se depende de los ciclos naturales y de factores ecológicos complejos. Por ello, el agricultor entiende su actividad como una secuencia de procesos circulares, condicionados por los cambios presentes en su entorno. Asimismo, el producto de su labor puede estar lejano en el tiempo (en una futura cosecha) y sujeto a la incertidumbre producida por factores no controlables tanto socioambientales (clima, plagas, eventos extremos, etc.) como socioeconómicos (costos, rentabilidad, etc.).

Igualmente, el que quiera dedicarse a esta actividad necesita de habilidades, conocimientos y valores que se aprenden, no de forma conceptual, sino a través del contacto diario con el trabajo de las personas que lo realizan. Es decir, que no es posible generar agricultores por decreto.

Otro elemento a considerar es que la actividad agrícola no está regida por doctrinas políticas. La misma, por supuesto, se verá influenciada por factores históricos, sociales y económicos que pueden promoverla u obstaculizarla. Pero ninguna ideología logra que las semillas germinen mejor, ni que las plantas produzcan más y mejores frutos. Esto es un asunto de conocimiento adecuado, insumos apropiados y suficientes, mucho trabajo, y algo de suerte.

Por ello, el intento actual del gobierno nacional de encajonar esta actividad dentro de un enfoque político sectario, será un obstáculo severo en su desarrollo. Como ha sido reiteradamente demostrado en Venezuela, ese empeño, más que contribuir con el mejoramiento de la sociedad y su seguridad alimentaria, generará más divisiones y tensiones en la población. Ello traerá como consecuencia la pérdida de la oportunidad de convocar a la sociedad y construir consensos alrededor del apoyo a una acción que pudiera beneficiar a muchas personas.

Un componente adicional desde el enfoque ideologizado de la agricultura, es el uso de terminologías como “conuco” para la actividad de cultivo y de “conuqueros” para quienes la practiquen. La idea de conuco está asociada en Venezuela, más allá de sus orígenes indígenas, a una historia de pobreza y exclusión.

En gran parte de nuestra historia, los campesinos sin tierras debieron recurrir a la práctica ancestral del conuqueo en terrenos marginales. Pero actualmente, la subsistencia de estas prácticas y sus ideas subyacentes, están asociados al mantenimiento del campesino en la mayor pobreza, vulnerabilidad y destrucción de su entorno, y a la negación a incorporar nuevos enfoques y técnicas que pueden hacer de esta labor más productiva y de menor impacto ambiental.

Finalmente, otra perspectiva que es necesario considerar, es que, como toda actividad económica que se desea promover, necesita de condiciones adecuadas, incluyendo financiamiento y acceso a materiales, equipos e insumos, incluyendo semillas, fertilizantes (naturales o no) y agua para riego. Y hasta este momento nadie parece haber respondido a la pregunta de cuál será la inversión que se realizará y de dónde provendrán los recursos económicos para impulsar y mantener un programa a escala nacional como el que se propone. Tal consideración económica no es menor en este momento de la historia de Venezuela. Mi abuela hubiera dicho: ¿Con qué culo se sienta la cucaracha? O es que al final serán cambiados los Sukhois y otros armamentos por huertos urbanos, para hacer realidad el texto bíblico que profetiza que “…de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”

Lo feo

En Venezuela estamos en una de las mayores crisis de abastecimiento de alimentos en la historia nacional. Tal situación está afectando de manera grave a toda la población, especialmente a la de menores recursos económicos, los cuales ven enormemente restringida su acceso a una dieta suficiente, sana y nutritiva.

Una de las causas centrales de esta situación es la dramática caída de la producción de alimento en el país en prácticamente todos los rubros.

Las razones para haber llegado a este momento son múltiples, e incluyen motivos económicos y climáticos, pero principalmente políticos: Una cadena de decisiones gubernamentales que destruyeron la capacidad nacional de producir alimento. Al final el objetivo de lograr la “soberanía y seguridad alimentaria” terminó en uno de los mayores fracasos o fraudes, como usted lo prefiera.

Y en esta situación dramática, la respuesta gubernamental es la creación del Ministerio de Agricultura Urbana, con su carga de burocracia, presupuestos, espacios, etc. cuya misión es la promoción de “conucos urbanos”…

Se me escapa la lógica detrás de esa propuesta de políticas públicas en este momento, pero quizás resulte de una desconexión profunda por parte de los que toman decisiones con la magnitud de nuestra crisis actual.

Algún día tendremos importantes programas de agricultura urbana y nuestras ciudades reverdecerán, pero ahora lo que tenemos es algo tan feo como un insulto lanzado desde las alturas de un poder enceguecido a un pueblo con hambre.

http://prodavinci.com/2016/02/04/vivir/lo-bueno-lo-malo-y-lo-feo-de-los-conucos-urbanos-por-alejandro-alvarez/

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Lester L. López O.

Solución a la calidad y la escasez del agua potable en Aragua

La escasez del agua potable no se debe precisamente a la falta de agua o recursos hídricos. Más bien es propiciada por dos excesos principales: exceso de contaminación ambiental y excesos de legislación y burocracia.

El exceso de contaminación ambiental sobre los efluentes que llegan a los embalses y posteriormente a las plantas de tratamiento, hacen que las mismas se colapsen en la primera etapa del proceso, es decir se obstruyan las rejillas y los filtros iniciales por lo que disminuye el caudal de agua hacia la segunda etapa y así sucesivamente por lo que al final la cantidad de agua potabilizada es significativamente menor a la que realmente podría aportar la planta. Además de esto, el tipo de contaminantes exigen la mayor utilización de compuestos químicos para obtener un agua potable con la calidad de los estándares internacionales que son los mismos exigidos por la legislación venezolana. Eso explica, entre otros factores, por qué a pesar de estar rodeados de cuerpos de agua importantes tenemos escasez de agua potable.

Por otra parte, el listado de las leyes ambientales venezolanas y sus diferentes normativas sobrepasa en mucho las 50 publicaciones, que buscan proteger el ambiente y especialmente las aguas. Congeniar esta cantidad de leyes y normativas es realmente complicado porque muchas veces son contradictorias en su aplicación, especialmente porque las mismas contemplan la participación múltiples organismos, institutos, gobernaciones, alcaldías, concejos locales de planificación, concejos comunales, escuelas, etc., donde al final se diluyen las responsabilidades, se dificulta la planificación para lograr objetivos concretos y finalmente las pocas decisiones que se puedan tomar son de difícil cumplimiento, especialmente, cuando implica el manejo de recursos financieros. Como se puede observar, este exceso de leyes e intervinientes, lejos de contribuir con la solución vienen a ser parte del problema.

En consecuencia, se evidencia que el problema de contaminación no se soluciona con más y mejores plantas de tratamiento sino disminuyendo drásticamente y con las medidas adecuadas los niveles de contaminación en nuestros recursos hídricos naturales. Igualmente se evidencia que el exceso de legislación y competencias ambientales lejos de resolver los problemas tienden a aumentarlos.

Una de las posibles soluciones es comenzar a sectorizar los ambientes hídricos nacionales que están plenamente identificados en el Sistema de Información para la Gestión Integral del Agua (SIGIA) y el Plan Nacional para la Gestión Integral del Agua (PNGIA) del Ministerio para el Ecosocialismo y Aguas (MINEA).

En esa información oficial, accesible en la web, se puede observar que la Cuenca Hidrográfica del Lago de Valencia aporta el 48,94% de la demanda nacional en un área geográfica de 3.519 km², que siendo la menor del país, aporta casi la mitad de la demanda de consumo requerido, por lo que se hace prioritario y urgente buscarle una solución viable que se pueda comenzar a implementar en el corto plazo.

Por esta razón, Aragua en Red en acto público realizado el 24 de septiembre del pasado año entregó, a los ahora diputados electos por Aragua, un anteproyecto de ley denominado “Ley Programa para el aprovechamiento sustentable de las aguas de la región hidrográfica del Lago de Valencia”, para que sea discutido y aprobado en tiempo perentorio en la Asamblea Nacional. Esta propuesta se enfoca principalmente en la descontaminación ambiental del área geográfica citada y en la creación de una autoridad única que presida un instituto autónomo y con presupuesto propio que sistematice el exceso de legislación y de burocracia que hasta ahora se muestran como los mayores problemas para alcanzar una solución sustentable.

5 de febrero, 2016

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Jesús Elorza G.

REY MOMO

Lunes, 24 de febrero de 2014

En medio de una Venezuela convulsionada por la sangrienta represión ejercida por el gobierno contra la protesta estudiantil con el trágico saldo de más de una decena de muertos, cientos de heridos, más de quinientas detenciones y graves denuncias de torturas a las personas privadas de libertad, a Nicolás se le ocurrió la brillante idea de ¡¡Decretar el inicio del carnaval!!

Con estupor, muchas personas, no creían lo que estaban escuchando….solo a una mente alocada se le ocurre tal cosa….este comportamiento no se diferencia en nada del Conde Drácula por su afición a la sangre…..se le cayeron las caretas a Nicolás, eran algunas de las expresiones de reclamo e indignación que se escuchaban en la calle, por semejante despropósito de declarar una festividad en plena convulsión nacional.

Al día siguiente, Maduro en su papel de Rey Momo, dio inicio a la fiesta carnestolendas con un impresionante desfile de carroza y comparsas en el sambódromo del Cuartel de La Montaña. Inicio el recorrido el grupo “Las Negritas” conformado por los agentes del Sebin, todos ellos con cascos negros, lentes oscuros, chaquetas negras, pantalones negros, botas negras y pistolas Glocks 9mm negras. Un ruido ensordecedor, anunciaba la presencia de los motorizados encapuchados que venían protegidos por la policía.

La carroza del Ministerio de Prisiones presidida por la reina Iris rodeada de los pranes más peligrosos del país, representaba el escenario de la Discoteca Tokio en una orgía de alcohol, drogas y sexo.

Una carroza imperial encabezada por Fidel y Raúl hizo una bulliciosa entrada con más de 100.000 milicianos cubanos que gritaban “Socialismo o muerte, venceremos”. Llamaba la atención, que el trono de Fidel era una cama clínica y se notaba que estaba conectado a un sin número de aparatos y sondas……Canuto está mal, gritó un borrachito que veía el desfile.

De pronto, una estampida sacudió al sambódromo, la guardia nazional llegó lanzando bombas lacrimógenas en lugar de papelillos y serpentinas, provocando la asfixia de miles de espectadores….ojala, ahora no se les ocurra caerle a garrotazos como hacen con los estudiantes...dijo uno de los organizadores.

A pesar de estar prohibido jugar carnaval con agua, se permitió la entrada de las ballenas para que aplacaran el calor reinante en el lugar.

Finalmente, entraron las tanquetas y sobrevolaron los helicópteros utilizados para amedrentar a los ciudadanos que participaban de las protestas en todo el país…sin embargo, este último acto fue recibido con un silencio sepulcral, nadie decía nada, nadie gritaba, nadie aplaudía…

-¿Qué pasa? preguntaba desesperado el Rey Momo, cuando retumbó un grito desesperado….¡¡¡Corran que llegaron los G-8!!!

¿Qué vaina es esa? Porque huimos, aquí solo tenemos el G-2 cubano, decía Momo, que había perdido la corona en la carrera.

Corre y no te pares que los G-ochos (g-8) no creen en tanques, milicias o helicópteros, le decían Arreaza y Cabello en plena carrera….en el suelo solo quedo el reguero de pistolas, rolos, bombas, manoplas, cascos, gorras rojas, motos, patrullas y walkie talkies. Un tanque fue pintado por los estudiantes con una palabra de esperanza…..PAZ.

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´´No tengo nada que ofrecer, un conuco, un gallo y un lucero…dormiremos, cuando el día se acueste, encima del potrero´´. Ese es el canto de amor del pobre conuquero enamorado que se expresa por intermedio de la voz de Juan Luís Guerra. El término conuco se utilizaba antiguamente en Cuba para el ¨pedazo de tierra que los amos otorgaban en préstamo a sus esclavos para que lo cultivaran o tuvieran animales en provecho propio¨. Algo así como la Misión Vivienda, en que el apartamento lo puedes usar pero sigue siendo del amo Estado.

En Venezuela un conuco consiste en la siembra, generalmente de varias especies, en un terreno reducido que el pequeño agricultor trabaja con herramientas manuales con ayuda familiar. La producción es principalmente para consumo de los suyos. Un conuco típico puede consistir de matas entremezcladas de plátano o cambur, yuca, maíz y frijol, para aprovechar el poco terreno disponible.

¿Tiene el conuco futuro en Venezuela? Sí, el mismo futuro que el Socialismo siglo XXI. El conuquero nace pobre y el régimen pretende que muera pobre. Ello no impide que en determinadas circunstancias, el conuco mejorado pueda cumplir una etapa provisional para que algunos campesinos puedan sobrevivir pero, salvo caso excepcionales, no es la solución para que el pequeño agricultor mejore su calidad de vida, ni para satisfacer las necesidades alimenticias de la población.

El ahora llamado conuco urbano fue conocido en época de la República civil con el nombre de huerto familiar, comunitario y escolar, siendo promovido por varias organizaciones como Fusagri. Tiene un objetivo recreativo, educativo y también para satisfacer una pequeña parte del consumo familiar de tomate, cebollín, ají, cilantro y otras especies hortícolas, pero generalmente es marginal como fuente de ingreso y como suplidor del mercado. Nos guste o no nos guste, hoy en día la agricultura vegetal es una actividad empresarial que requiere garantía de la propiedad de la tierra, crédito oportuno, semilla mejorada, agroquímicos, riego y maquinaria, además de apoyo de la investigación y de servicios de asistencia técnica. Igualmente, los subsectores animal, pesquero y forestal requieren condiciones propias de esas actividades.

Excelente la intervención de la diputada Mariela Magallanes acusando al régimen de haber expropiado una empresa como Agroisleña que era muy importante para el sector agrícola y operaba con 400 trabajadores, para transformarla en la roja Agropatria que tiene 2000 trabajadores y no suple los insumos que requieren los agricultores. Por cierto que la Asamblea Nacional debería investigar qué pasó con esas ¨casitas de plástico¨ ubicadas al borde de la autopista en los alrededores de La Victoria, que costaron millones de dólares y no produjeron ni un rábano

Lorena Freitez, la flamante ministra de Agricultura Urbana que sustituyó a la que predicaba que a los gringos había que darles con un palo, puyarle los ojos y espicharles las criadillas, afirma que con 1.200 hectáreas de agricultura urbana se puede alimentar 1.300.000 personas. Entonces, según sus cálculos, bastarían unas 28.000 hectáreas para alimentar a todos los venezolanos, lo cual indicaría que fue una tontería del régimen expropiar fincas. A pesar de algunas declaraciones que dan risa, es deseable apoyar los huertos urbanos y en muchas ciudades del mundo desarrollado tienen cierta importancia, pero hay que otorgarles un lugar realista.

La agricultura venezolana retrocedió en los últimos años y hoy somos más dependiente de la importaciones porque los dirigentes del régimen tienen un conuco en la cabeza. Es decir una mezcla de ideas, todas ellas obsoletas, que no les permiten visualizar hacia dónde se dirige la producción moderna de alimentos. El amor por el conuco es romántico, pero perverso porque pretende que los campesinos no progresen.

Como (había) en botica

El libro de Nelson Bocaranda engancha desde la primera página. Nos pasea por un gran número de personajes nacionales e internacionales, a través de anécdotas simpáticas que permiten conocer la pequeña historia de las últimas cinco décadas. Al irresponsable Trucutu Cabello no le importó arriesgar la vida de su esposa y de sus hijos al encomendarles ingresar, a la cárcel donde estaba detenido, granadas en una piñata y explosivos en las patas de la silla de un bebé. Si así procedió con los suyos, no debe extrañar la saña con la que procede con quienes piensan diferente. Del Pino, presidente de Pdvsa, ahora pregona que la salvación de Venezuela está en los diamantes. Sin embargo en los últimos años el ministerio de Petróleo y Minería no ha reportado ni un quilate de producción y sospechosamente Venezuela se retiró del Protocolo Kimberley que certifica el origen de los diamantes. ¿ Hasta cuándo demorarán el juicio al luchador Antonio Ledezma como excusa para que siga detenido y no pueda reasumir la Alcaldía Mayor? ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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