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Opinión

Moisés Naím

La polarización de la sociedad, y por ende de la política, es el factor común y el signo de estos tiempos. Esto no quiere decir que la polarización antes no existía. Pero ahora las situaciones excepcionales de parálisis y caos gubernamental que provoca se han vuelto la norma. El cierre de partes importantes del Gobierno de Estados Unidos es tan sólo el más reciente y revelador ejemplo de esta tendencia.

El Gobierno de la superpotencia está parado. El de una ex superpotencia, Reino Unido, quedó paralizado tras sufrir una andanada de autogoles. Angela Merkel, quien hasta hace poco fue la más influyente líder europea, se retira. Su colega francés enfrenta una sorpresiva convulsión social protagonizada por los ahora famosos chalecos amarillos. Italia, el país con la séptima economía más grande del mundo, es gobernada por una coalición cuyos líderes tienen ideologías diametralmente opuestas y cuyas declaraciones nos dejan perplejos y sin saber si reír o llorar. Los italianos han decidido probar cómo se vive cuando se empuja el desgobierno a sus límites más extremos. El jefe del Gobierno español no ocupa el cargo porque su partido goza de una mayoría parlamentaria, sino que llegó a él gracias a un tortuoso procedimiento legislativo. El primer ministro de Israel, la única democracia del Medio Oriente, ha sido acusado por las autoridades policiales de corrupción, fraude y otros cargos. En los próximos meses, Benjamín Netanyahu puede o ser reelecto al cargo de primer ministro, o ir a la cárcel.

Antes, los gobiernos democráticos lograban llegar a acuerdos con sus oponentes o podían organizar coaliciones que les permitían tomar decisiones, gobernar. Ahora los rivales políticos con frecuencia mutan en enemigos irreconciliables que hacen imposibles los acuerdos

En todos estos países la sociedad parece sufrir de una enfermedad política autoinmune -una parte de su ser está en guerra contra el resto del cuerpo social-. La polarización de la sociedad, y por ende de la política, es el factor común y el signo de estos tiempos. Esto no quiere decir que la polarización antes no existía. Pero ahora las situaciones excepcionales de parálisis y caos gubernamental que provoca se han vuelto la norma. El cierre de partes importantes del Gobierno de Estados Unidos es tan sólo el más reciente y revelador ejemplo de esta tendencia.

Antes, los gobiernos democráticos lograban llegar a acuerdos con sus oponentes o podían organizar coaliciones que les permitían tomar decisiones, gobernar. Ahora los rivales políticos con frecuencia mutan en enemigos irreconciliables que hacen imposibles los acuerdos, compromisos o coaliciones con sus adversarios. La polarización es una pandemia que se ha globalizado: sus manifestaciones son evidentes en la mayoría de las democracias del mundo.

¿A qué se debe esta tendencia a la fragmentación de las sociedades en pedazos que no se toleran? El aumento de la desigualdad económica, la precariedad económica y la sensación de injusticia social son, sin duda, algunas de las causas de la polarización política. La popularización de las redes sociales y la crisis del periodismo y los medios de comunicación tradicionales también contribuyen a alentarla. Las redes sociales como Twitter o Instagram sólo permiten mensajes cortos. Tal brevedad privilegia el extremismo, ya que cuanto más corto sea el mensaje, más radical debe ser para que circule mucho. En las redes sociales no hay espacio, ni tiempo ni paciencia para los grises, la ambivalencia, los matices o la posibilidad de que visiones encontradas hallen puntos en común. Todo es o muy blanco o muy negro. Y, naturalmente, esto favorece a los sectarios y hace más difícil llegar a acuerdos.

La anti política

Pero hay más. La polarización no sólo resulta de los resentimientos causados por la desigualdad o la pugnacidad estimulada por las redes sociales. La anti política, el total repudio a la política y los políticos tradicionales, es otra importante fuente de polarización. Los partidos políticos ahora deben enfrentar una plétora de nuevos competidores (“movimientos”, “colectivos”, “mareas”, “facciones”, ONG) cuya agenda se basa en el repudio al pasado y sus tácticas en la intransigencia. Irónicamente, para retener seguidores y ser electoralmente competitivos, los partidos políticos tradicionales también deben adoptar posiciones moldeadas por la anti política. Además, muchos de estos nuevos contendores agrupan seguidores atraídos por la idea de pertenecer a organizaciones políticas en las que militan personas con quien comparten una determinada identidad. Esta identidad puede ser de naturaleza religiosa, étnica, regional, lingüística, sexual, generacional, rural, urbana, etcétera. La suposición es que la identidad que une a los adherentes a un grupo político genera intereses y preferencias similares. Como la identidad suele ser más permanente y menos fluida que las posiciones políticas “normales”, a este tipo de agrupaciones políticas se le dificulta más el hacer concesiones en asuntos que conciernen a la identidad de sus miembros. Esto naturalmente las hace más inflexibles y, como sabemos, la rigidez y la polarización suelen ir juntas.

La polarización política no va a atenuarse muy pronto. Muchas de sus causas son potentes e indetenibles. Y ahora se ha globalizado.

La esperanza es que de la misma manera que la polarización genera parálisis en los gobiernos o un ambiente político tóxico, también puede producir cambios y rupturas en países con sistemas políticos corruptos, mediocres e inoperantes. Al igual que el colesterol, que lo hay bueno y malo, hay casos en los cuales la polarización política puede tener efectos positivos.

Sábado 26 de enero de 2019

ALnavío

https://alnavio.com/noticia/16991/firmas/por-que-la-polarizacion-politic...

 4 min


Desde el inicio del funcionamiento de la Escuela Militar en 1910, muchos militares fueron perseguidos por las dictaduras de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Afortunadamente, con alguna excepción, los oficiales no participaron en las represiones típicas de estos regímenes. Así mismo, los uniformados ocuparon pocos cargos en la administración pública.

Las dictaduras de Chávez y de Maduro son las que han perseguido a más integrantes de la Fuerza Armada, pero también las que han utilizado a más militares para reprimir ferozmente a la población y para ocupar cargos en ministerios, empresas del Estado y otras dependencias de la administración pública, en donde se han aprovechado de lo que no les pertenece.

Como los seres humanos tenemos la tendencia a recordar a quien nos hace daño y a olvidar a los que actúan correctamente, hay un clima generalizado en contra de los uniformados. Son cientos los oficiales de los cuatro componentes que han sido perseguidos por no comulgar con la dictadura: prisión sin derecho a la debida defensa, torturas en el Sebin y en la Dirección de Contrainteligencia Militar, exilio, dados de baja arbitrariamente o a solicitud propia por no estar de acuerdo con las violaciones a la Constitución y con la alcahuetería con cubanos castristas, la FARC, ELN y paramilitares rojos. Según el Foro Penal, a noviembre del año pasado 80 oficiales estaban presos en las ergástulas del régimen.

En todos los gobiernos democráticos o no, los oficiales presos fueron tratado con respeto. Hoy son vejados ellos y sus familiares. Incluso hay varios casos de torturados. No les importa que sea un general en jefe como Baduel, un mayor general como Rodríguez Torres, un digno oficial retirado y enfermo como Ángel Vivas, o un capitán como Caguaripano. Tampoco que los oficiales sean damas como la capitán Laided Salazar. En el exilio hay generales de división como Rosendo y Medina Gómez, vicealmirantes como Ramírez Pérez, generales de brigada como González González y Antonio Rivero. Los dados de baja son abundantes, como los capitanes Gebauer y Michael O’ Brien. Curiosamente, pareciera haberse perdido lo que los franceses llaman “esprit de corps”, que genera camaradería y solidaridad.

Entendemos que en una organización piramidal se dificulta desobedecer órdenes. “Superior que manda y subalterno que obedece”, es una de las consignas en todo ejército. Hay una línea de mando que debe respetarse para que la organización cumpla con su deber de ser. Como en toda población, los uniformados se distribuyen de acuerdo a la llamada curva normal estándar: en un extremo, unos pocos se prestan a reprimir a la población o son corruptos, en el otro un grupo también pequeño se rebela ante las arbitrariedades y, debajo de la mayor superficie de la curva se encuentran los más.

Esta mayoría prefiere mantenerse al margen esperando que su carrera transcurra sin contratiempos para poder disfrutar de los beneficios del retiro. Hoy, les guste o no, tienen que definir su posición. Ya no pueden escudarse en que tienen un presidente y comandante en jefe al que la mayoría considera legítimo. Está claro que Maduro ya no es reconocido por la Asamblea Nacional, por la población, ni por los países democráticos del mundo. Ya no cabe la debida obediencia.

Hasta ahora, el Alto Mando Militar y muchos oficiales han permitido las violaciones a la Constitución. Las declaraciones del general Padrino López son vergonzosas y el comandante general del ejército, mayor general Suárez Chourio ha ordenado que individual y colectivamente todos los efectivos manifiesten en un video su rechazo al presidente encargado. Ya basta. Por su propio bien deben percatarse que Maduro dejó de ser presidente y que el ingeniero Juan Guaidó es el presidente encargado. La Fuerza Armada debe inclinar la balanza hacia la democracia y evitar más derramamiento de sangre. No es necesario que tomen las armas en enfrentamientos fratricidas, sino que le digan a Maduro que por el bien del país y de la Fuerza Armada debe entregar el cargo que usurpa. Eso fue lo que hizo la oficialidad el 23 de enero de 1958. Ojalá no prolonguen los sufrimientos de la población y no se inmolen con un régimen que agoniza. No se pongan del lado de las dictaduras de Cuba, Nicaragua y de los terroristas de Hezbollah y del Hamas.

Como (había) en botica:

Como consecuencia de la mayor movilización a nivel nacional el 23 de enero, la represión de la dictadura moribunda ha sido feroz. El Foro Penal reporta que entre 22 y 26 venezolanos han sido asesinados y hay 971 detenidos desde el 21 al 27 de enero y muchos de ellos han sido torturados.

Los militares deben actuar como el coronel José Luis Silva, destacado en nuestra embajada en Washington y no como el barrigón de la Guardia que lanzó lacrimógena en medio de ciudadanos en la plaza Madariaga de El Paraíso.

Todos debemos apoyar la Ley de Amnistía.

Las acertadas designaciones que hizo el presidente (e) Guaidó , de Gustavo Tarre en la OEA y de Carlos Vecchio como Encargado de Negocios en Washington, son un triunfo más de la democracia.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Con voz propia

Damos adiós al mes inaugural del 2019, marcado por los días 5 y 10, con elección directiva de Asamblea Nacional y juramentación espuria de Nicolás Maduro (a quien citamos Usurpador). A dichas fechas se sumó el 23, Día de la Democracia cuya celebración enlutó el régimen con asesinato de 33 ciudadanos por funcionarios de acciones especiales (FAES).

Al final de la gigantesca marcha en Caracas, al Jefe del Parlamento Juan Guaidó fue proclamado Presidente (E) de la República “para lograr el cese de la usurpación”. El aludido replicó con ruptura de relaciones con EEUU y emplazó al cuerpo diplomático al abandono del país en 72 horas”. Pero advirtió que le seguirá vendiendo petróleo, aunque le acusó de auspiciar golpe de Estado.

Tajante fue EEUU al no reconocer al castro comunista régimen tenga autoridad en la ruptura y menos para declarar non-grata a los diplomáticos. Sin embargo, ordenó retiro de su "personal no esencial". Pero la embajada permanecerá abierta. Declara apoyar junto con 60 países, al Interino si establece “un Gobierno de transición y ejecuta sus deberes constitucionales, incluyendo determinar el estatus de representantes diplomáticos venezolanos en EEUU y otros países”.

“Pensado mucho en el pueblo, a quien me siento particularmente unido en estos días” manifestó el Papa ante la grave situación por la que atraviesa”. Para superarla “pido al Señor que se busque y se logre una solución justa y pacífica, respetando Derechos Humanos y deseando exclusivamente el bien de todos los habitantes".

Se lleva guerra en Venezuela afirma cúpula militar, cuyo líder rememora al Vladimir Lenin que no creía en “democracia burguesa” y alertaba que “socialismo no sólo es necesario, sino inevitable”.

Ese ministro de la Defensa que se revela antimperialista, adepto a Carlos Marx (en público celebró su bicentenario), rechazó la juramentación del Interino, quien le “da hasta risa”.

“No es la guerra civil la que va a solucionar problemas, sino el diálogo”

La escuálida concentración oficial del 23-E en Caracas, fue rebasada por cualquiera de Oposición en una capital de Estado.

Diosdado Cabello rogó a seguidores vigilia a Miraflores, "así como el 11 de abril (2002)". Pero nadie le hizo caso.

El Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, pidió a fuerzas de seguridad proteger la "integridad del presidente encargado" y anunció $20 millones para ayuda humanitaria. Con su desfachatez atajó el Usurpador: “no somos mendigos de nadie”

Ajeno al descaro, Pompeo informó designación del ex diplomático Elliott Abrams, quién "aportará un gran valor a nuestra misión para ayudar a restaurar completamente la democracia y la prosperidad". El designado, que trabajó para los presidentes Ronald Reagan y George W. Bush, declaró “que la crisis en Venezuela es "profunda, difícil y peligrosa" y que comenzará su trabajo inmediatamente.

El BID manifiesta voluntad de trabajar con el Interino, “para asegurar continuidad de nuestro apoyo al desarrollo del pueblo".

Comisión Interamericana de DDHH (CIDH) otorgó medidas cautelares al Interino y pidió al Estado que proteja su vida y la de su familia. Considera que "se encuentran en una situación de riesgo" que podría verse "exacerbada" por "la agudización de la crisis política".

En definitiva, en consabidas cadenas el Usurpador dijo desconocer que es Perogrullo. Nosotros en la controversia evocamos al “Pedro” y “Grullo”, derivados del personaje, al que se atribuyen afirmaciones tan sabidas que es necedad, simpleza, tontería, bobada o ridiculez decirlas.

Con salvedades y con respeto los adaptamos a la deplorable crisis en la que imperan las perogrulladas.

Al MARGEN

Con la complicidad de alcaldías y concejos municipales, tarifa de transporte urbano es aumentada al antojo de los dueños de esas unidades. Muestra se da en la cuna de la robolución: Maracay. De 20 soberanos la subieron a 50. Y cero medio pasaje para tercera edad.

jordanalberto18@yahoo.com

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Fernando Vallespín

Davos fue en su momento el lugar donde los líderes de moda —empresariales y políticos— lucían su sintonía con las promesas de la globalización. Poco a poco fue sin embargo perdiendo en atractivo y, sobre todo, en legitimidad. La crisis económica sacó a la luz aquello de lo que no se hablaba, su lado oscuro, la desmesura de los nuevos poderes financieros y las inmensas asimetrías que iban rasgando a muchas sociedades incapaces de estar a la altura de las nuevas demandas de la competitividad internacional. Alguien observó hace ya algunos años el escandaloso espectáculo de centenares de aviones privados —¡unos 1.500 se esperaban este año!— que traían y llevaban a quienes allí participaban mientras en los países rescatados millones de personas sufrían las políticas de ajuste. Por unos días, esta pequeña ciudad suiza se convertía en el símbolo vivo de las nuevas contradicciones.

Pero de hecho era y es el único foro donde puede entablarse lo más parecido a una conversación sobre los desafíos globales más inminentes. Por eso mismo, es inaudito que España pudiera estar ausente durante más de nueve años. No dice nada bueno sobre el abandono que ha sufrido nuestra dimensión internacional desde hace décadas. Justo, además, en el momento en el que comenzábamos a acelerar nuestro índice de globalización. La reciente presencia de Pedro Sánchez ha cerrado al menos este absurdo incomprensible y ha servido para elevar una voz que ha estado cada vez más amortiguada, la socialdemócrata. O sea, que la noticia es que volvamos a hacernos presentes allí y digamos alto y claro lo que, por otra parte, todos saben: que las actuales desigualdades son inaceptables y que no habrá un futuro admisible mientras nos enroquemos en el actual modelo neoliberal o en su alternativa proteccionista.

Que eso sea la noticia dice mucho ya sobre la situación en la que estamos. También el pasar revista a las ausencias. Quienes solían hacerse presentes se han quedado en casa porque tenían que atender importantes problemas internos, como Trump, Macron o la Premier británica. Observen la paradoja. Los conflictos que obligaron a cada uno de ellos a no acudir tienen todos su origen en la globalización —migraciones (Trump), desesperanza de los perdedores (Macron), nuevas interdependencias (May)—. Es decir, sólo podrán resolverse mediante el acceso a mecanismos de gobernanza global. Y ellos porfían en cambio en seguir por la vía de las soluciones autárquicas. Salvo Macron, ninguno de ellos parece haber caído en la cuenta de que los actuales problemas de ingobernabilidad interna solo pueden encontrar una solución a través de la cooperación internacional. Pero ni siquiera acuden al único foro en el que poder hablar de ello.

Menos mal que allí estuvo una belicosa Angela Merkel para recordarlo. La situación ganadora no es la protección de los propios intereses nacionales, sino el tener en cuenta que otros también los tienen. No hay soluciones nacionales para problemas globales. Por tanto, la única opción es el multilateralismo y el abandono de los nacionalismos excluyentes y el proteccionismo. La acabaremos echando de menos.

27 de enero 2019

El País

https://elpais.com/elpais/2019/01/25/opinion/1548419452_455098.html

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Daniel Eskibel

¿Y qué importa la reflexión si lo que vale es el voto?

Ves por primera vez el rostro de una persona desconocida. Parpadeas. Tu cerebro ya se formó una impresión acerca de la personalidad de ese extraño. Lo hizo en un abrir y cerrar de ojos. Más rápido aún, ya que la impresión en tu cerebro se formó en unos 100 mili-segundos mientras que el parpadeo duró entre 300 y 400 mili-segundos.

Lo mismo ocurre cuando el ciudadano forma su primera impresión acerca de un político.
Sí: la primera vez que ve su cara.

El cerebro del potencial votante evalúa a ese político hasta entonces desconocido a una velocidad 3 o 4 veces superior al parpadeo. Sin reflexionar.
Rápido, eficiente, inmediato, automático.

Entonces… ¿para qué queremos la reflexión? ¿Cuál es su función en las estrategias de las campañas electorales? ¿Acaso se vincula de algún modo con las campañas políticas exitosas?

Qué es reflexionar y por qué es importante para la política

El Diccionario de la Real Academia Española define reflexionar como “pensar atenta y detenidamente sobre algo”. Y por otro lado especifica que pensar es “examinar mentalmente algo con atención”.

Estas definiciones ya nos están informando acerca de las notas esenciales del acto de reflexionar. De ellas se deriva lo siguiente:

  1. La reflexión es una actividad mental. No es una acción realizada fuera del individuo sino dentro. Pertenece al orden del pensamiento y no de la conversación.
  2. La atención sostenida sobre un asunto está en el eje mismo de dicha actividad. No es por tanto una atención volátil o dispersa sino altamente concentrada.
  3. Requiere un cierto esfuerzo, un trabajo interior que voluntariamente se aplica sobre aquello que es objeto de reflexión. No se trata necesaria e inmediatamente de algo placentero sino de la aplicación de una fuerza mental para lograr algo.
  4. Es un proceso que cada vez que se realiza requiere un tiempo para desarrollarse. No es un acto rápido e instantáneo. De hecho, es una alternativa a los actos mentales rápidos e instantáneos, está en las antípodas de ellos.
  5. Busca profundizar en el objeto de reflexión, ir más allá de las apariencias y de lo que parece ser inmediatamente evidente. No resbala en la superficie de las cosas sino que ahonda en ellas y va más hacia sus raíces y conexiones.
  6. Es una forma de pensamiento integradora que articula conscientemente elementos diferentes, a diferencia de otras formas de pensamiento discontinuas y disgregadas.

Considerando estas características esenciales, ¿cuál es el papel de la reflexión en la política?

Porque en realidad la política presenta múltiples situaciones que pueden ocurrir sin mayor intervención de procesos reflexivos. Una persona puede sentirse identificada con un partido político de un modo completamente irracional y casi tribal. Puede seguir a un líder con los mismos mecanismos mentales implicados en el liderazgo de una manada de primates. Puede opinar sobre un asunto sin detenerse a pensarlo. Puede llegar a votar a un candidato de un modo casi automatizado.

Todo eso puede pasar. Todo eso pasa y ha pasado muchas veces.
Insisto entonces con la pregunta: ¿para qué queremos la reflexión en materia política? ¿Cuál sería su papel en las campañas electorales en la actualidad?

La respuesta está en las propias notas esenciales señaladas anteriormente. Si la política por definición se ocupa de los asuntos de la polis, de los problemas colectivos que afectan a todos, ¿por qué dejarlos en manos de automatismos virtualmente ciegos?

Si la política busca resolver los asuntos colectivos, entonces parece muy importante que sobre esos asuntos se piense, se trabaje interiormente, se haga un esfuerzo para comprender, se le dedique cierto tiempo indispensable, se les preste cierta atención concentrada y se profundice en la medida de lo posible.

Porque nuestros mecanismos mentales más automáticos y rápidos no están preparados para tomar decisiones serias y firmes sobre los complejos asuntos colectivos.

Como lo explican claramente los trabajos de Daniel Kahneman, si te preguntan cuánto es 2 + 2 lo único que necesitas poner en acción son los mecanismos mentales rápidos y automáticos (lo que él denomina “sistema 1”). Pero si te preguntan cuál es el resultado de multiplicar 28 por 73 ya no te alcanza con los automatismos del sistema 1 sino que tienes que apelar al sistema 2, más lento, esforzado y reflexivo.

Cuanto más complejos se vuelven los asuntos de todos, los asuntos de la polis, tanto más insuficientes serán los procesos mentales automáticos y tanto más necesaria será la reflexión.

Claro que la reflexión política no es un mero acto voluntarista ni una flor que crezca en el desierto. Porque para reflexionar tienen que darse necesariamente algunos factores sin cuya presencia la reflexión se pone en entredicho.

Factores indispensables para la reflexión política

La reflexión, todo tipo de reflexión y no solo la política, requiere de algunas condicionantes. Son pocas, son simples, son claras … pero son vitales:

  • Tiempo. Puedes reflexionar literalmente en cualquier lugar, pero siempre necesitarás tiempo para hacerlo. Para que exista la reflexión tendrán necesariamente que existir momentos dedicados a ella y en los cuales ella se desarrolle.
  • Atención focalizada. Tienes que poner el foco de tu atención sobre el asunto a reflexionar. De esa manera vas a concentrarte y a evitar la dispersión.
  • Esfuerzo. Reflexionar es trabajar con la mente, es operar con ella para ir más allá de las evidencias y de la superficie. Se trata de una actividad que requiere intensidad, no es pasiva sino firmemente activa.
  • Diversidad de opiniones e informaciones. Si tienes la misma información que tenías antes, o la misma idéntica opinión, entonces nada te impulsará a reflexionar. Para ello necesitas que algo le haga ruido a tu mente, que algo le suene diferente, que algo se vea bajo otra luz, que surja algo nuevo en el horizonte.
  • Introspección. Es simple: si no miras hacia adentro no reflexionas.

Estos factores, como ves, están implícitos en las mismas notas esenciales del acto de reflexionar que ya había detallado antes.

Pues bien: si estos son los factores indispensables para que se produzca la reflexión, entonces desde una mirada ingenua podríamos decir que en todo tiempo histórico es igualmente vigente la actividad reflexiva.

Porque siempre disponemos de tiempo, siempre tenemos la misma capacidad para atender y concentrarnos, siempre estamos dispuestos a un esfuerzo introspectivo y siempre encontramos una diversidad estimulante.

Sería estupendo, pero no.

No siempre.

Ahora mismo, por ejemplo, estos factores no atraviesan precisamente su mejor momento.

Por qué la reflexión está en el ocaso

Las condiciones concretas de la vida cotidiana en nuestro tiempo histórico no favorecen la reflexión. Por el contrario, la obstaculizan y la vuelven cada vez más difícil, incómoda e improbable.

Piénsalo.

El tiempo se nos escurre entre los dedos. Todos decimos que tenemos poco tiempo. Vivimos acelerados y sin pausa. Terminamos una actividad y ya comenzamos otra. Peor aún: hacemos varias cosas simultáneamente. No paramos. No tenemos tiempo ni siquiera para aburrirnos. Y cuando aparece algo de tiempo, pues lo matamos. Y hasta lo confesamos: “solo estoy matando el tiempo”, decimos.

En el camino al trabajo, en la sala de espera del dentista, en los momentos de soledad, en las pausas para almorzar, en los minutos previos a dormir…¿qué hacemos?
Pues por lo general nos conectamos a la pantalla del televisor, a la pantalla del ordenador o a la pantalla del smartphone. Jugamos, mensajeamos, miramos, escuchamos, leemos, fotografiamos, reímos. Nuestras manos y nuestros dedos vuelan sobre las pantallas, los teclados y el mando a distancia.

Y en tal contexto, cada vez hacemos menos tiempo para simplemente reflexionar.
Algo o alguien nos ha convencido vaya a saber cuándo que no podemos separarnos de las pantallas para no aburrirnos. No podemos permitirnos el aburrimiento.
En suma no nos permitimos esos tiempos aburridos donde no toca otra cosa que reflexionar.

Pero además nuestra atención está dañada.

Dañada, sí. La de todos.

Vivimos en una era donde somos parte de una guerra por ese magnífico bien que es cada vez más escaso: la atención.

¿Acaso no has percibido que cada vez se nos vuelve más difícil abordar un texto extenso? ¿Que leer un libro de 700 páginas nos parece casi una locura? ¿Que cada vez preferimos más lo que sea bien breve? ¿Que nos dispersamos ante el menor estímulo? ¿Que no podemos sostener la concentración por mucho tiempo?

La mente humana siempre fue, explican los budistas, como un pequeño mono saltando de rama en rama, siempre inquieta y en movimiento.

Pero hoy ese monito saltarín parece hiper estimulado y salta de aquí para allá a tal velocidad que casi ni toca las ramas por las que pasa. Y saltar de un tema al otro no es precisamente reflexionar.

El esfuerzo no parece cotizar muy bien en la bolsa de valores humanos de hoy. Por todas partes nos estimulan a lograr las cosas rápidamente, a actuar por impulsos, a seguir el camino fácil, a obviar lo difícil, a no buscar mucho más allá de lo evidente, a buscar el éxito de la noche a la mañana.

Lo puedes observar en la atención al público, en la enseñanza, en el trabajo, en las relaciones humanas, en la política, en el deporte, en la alimentación y donde quieras.
Si no hacemos ningún esfuerzo, entonces solo nos dejamos llevar suave y placenteramente por la resbalosa pendiente de alguna ola que va surcando la opinión pública.

Pero para reflexionar tendríamos que hacer como el salmón y nadar contra la corriente.

¿Y qué hay de la diversidad de informaciones y opiniones?

Pues también en entredicho.

Hoy día puedes vivir dentro de una burbuja. Un espacio social donde las personas con las que te comunicas tanto a nivel presencial como virtual comparten los mismos valores, divulgan las mismas noticias y coinciden en opiniones e ideas. Un espacio comunicacional, además, donde todo lo que recibes es convergente ya que seguramente eliges periódicos, libros, blogs, programas de radio y de televisión que forman parte de ese tu universo de ideas, opiniones y valores.

Buscas información en Google y la ilusión de libertad y diversidad es casi perfecta: el buscador te devuelve millones de páginas web. Pero en realidad Google personaliza los resultados que te ofrece, te los muestra a medida. Sus algoritmos te dan una página de resultados que será diferente a la de otras personas. Otras páginas, y en otro orden jerárquico de importancia. Crees que cada ser humano en el planeta que hace la misma búsqueda que tú obtiene los mismos resultados. Pero no. Eres como aquel personaje del cuento de Kafka “Ante la ley” que no descubre hasta el final que aquella puerta era solo para él y nada más que para él.

Y la publicidad que ves en cualquier rincón de internet también está servida a tu medida por Google. ¿O todavía no has observado la correlación entre tus búsquedas y las ofertas publicitarias que vas encontrando? De eso se trata, justamente. ¿Qué más quisiera una empresa que conocer la mayor cantidad de datos acerca de sus clientes? ¿Cuánto pagaban en otro tiempo las empresas para conocer eso? Y a Google le damos todos esos datos, y más, de modo absolutamente ¡gratuito!

Una burbuja, insisto.

Una burbuja en la cual las redes sociales juegan un papel extraordinario.

Desde los estudios de Robert Cialdini, por lo menos, sabemos del enorme papel persuasivo que tiene lo que este autor denomina “prueba social”. Pues bien: eso es parte de lo que nos proporcionan las redes sociales.

Tu muro de Facebook no te ofrece una diversidad de informaciones y opiniones, y menos que menos te brinda iguales posibilidades de acceder a cualquier información. Tu muro está completamente sesgado por el algoritmo de Facebook que elige lo que verás allí. Y no lo elige con criterio disruptivo ni para hacerte reflexionar. Lo elige para que tengas una experiencia suave navegando por ideas conocidas y a través de informaciones que no te hagan ruido ni te perturben mayormente. Porque Facebook no necesita tu reflexión sino tu tiempo, necesita que pases el mayor tiempo posible cómodamente instalado dentro del sistema. Así es que gana dinero con la publicidad. Ya sabes: mucho dinero. Más dinero del que imaginas.

¿Y el resto de las redes sociales?

Pues igual.

Antes escribí que hoy día puedes vivir dentro de una burbuja informativa y de opiniones sesgadas. Ahora me corrijo: de hecho, vives en esa burbuja. También yo. Todos.

Tampoco a la introspección le va muy bien en estos tiempos.

El estímulo permanente que recibimos va más bien en la dirección opuesta: hacia afuera. Todo nos impulsa a decir, opinar, contar, describir, hablar, publicar, mostrar, enviar mensajes…Cada vez menos espacio para mirar hacia adentro y más espacio para mirar hacia afuera.

No basta con mirar un paisaje, vivirlo, disfrutarlo, integrarlo a nuestro mundo interior…sino que tenemos que fotografiarlo y publicarlo en Instagram.
No basta con el regocijo interior de una reunión familiar, un reencuentro con amigos o un viaje…sino que tenemos que publicarlo en Facebook.

No basta con una observación, una opinión o un pensamiento…sino que tenemos que publicarlo en Twitter.

No basta con que una idea nos ronde la cabeza…sino que tenemos que enviarla de inmediato como mensaje de WhatsApp.

Es como si la introspección por sí misma no fuera completa, sino que necesitáramos sacarla de adentro nuestro y transformarla rápido en mensaje, en imágenes o en palabras para otros, para muchos o para todos.

Todos estos cabos sueltos están conectados: la ocupación total de los tiempos y la lucha para nunca estar “aburridos”, las mentes constantemente distraídas y dispersas, el escaso valor concedido al esfuerzo, la vida cada vez más encerrada en una burbuja de opiniones parecidas y la poca tolerancia a la introspección…son todos factores que apuntan en una sola y única dirección. Son todos factores que convierten al acto de reflexionar en una carrera de obstáculos.

¿Será ésta una reflexión apocalíptica?

Considero que no. Hace muchos años aprendí, leyendo a Umberto Eco, a ir más allá de las posiciones “apocalípticas” pero también más allá de las posiciones “integradas”.
Y es cierto que en nuestro tiempo, en nuestra vida cotidiana, en los avances científicos y tecnológicos, en internet y en redes sociales, también hay tendencias formidables y nuevas herramientas para la reflexión.

Pero todo lo anterior marca un ocaso de la reflexión.

No todo está perdido, claro. Ni mucho menos. Siempre y cuando valoremos adecuadamente en qué momento estamos.

¿Y qué importa la reflexión si lo que vale es el voto?

Podrás responderme que estar o no estar en el ocaso de la reflexión no agrega nada de valor a las campañas electorales, y que lo verdaderamente importante es el voto ya que es el acto que decide las elecciones.

Depende. Todo depende.

¿De qué depende?

Del cristal con que lo mires, claro está.

Si ves una campaña electoral como una operación masiva de manipulación para lograr determinados objetivos, entonces comprendo que creas que la reflexión está fuera de lugar.
Aunque te invito a ver las cosas a través de otro cristal.

¿Qué es una campaña electoral?

Una campaña electoral es una conversación social. La sociedad se da a sí misma un determinado tiempo para una conversación masiva acerca del futuro de dicha sociedad. Es la sociedad conversando consigo misma para procesar información y tomar decisiones acerca de los asuntos colectivos.

La reflexión toma un nuevo color a través de este cristal que identifica la campaña electoral con una enorme conversación social. Porque en este escenario la reflexión se vuelve un requisito imprescindible.

Lo que se cuentan son los votos, sí. Esos votos cuantifican las decisiones colectivas. Esos votos mandan. Esos votos deciden.

Por eso mismo más vale que la reflexión intervenga.

Porque si no seremos como los ciegos en el cuadro de Brueghel, caminando sin saber hacia dónde y cayendo uno tras otro inexorablemente dentro del hoyo.

Cómo y cuándo provocar la reflexión del votante

Algunos votantes son de por sí más reflexivos que otros. Este es un dato de la realidad y depende de características psicológicas personales e intransferibles.

Pero de todos modos las campañas electorales pueden actuar de manera tal que se facilite la reflexión de la gran mayoría. Más aún: que se provoque la reflexión. Y que esto sea un paso necesario dentro de la estrategia de las campañas electorales.

Sé que podrías volver atrás e insistir con el argumento anterior: que vale lo mismo un voto reflexivo que uno que no lo sea. Pero aprovecho a decirte que no, que no vale lo mismo. Podrá valer lo mismo en el conteo de votos de la noche electoral, y eso vale y mucho. Pero la política no se agota en el resultado de las elecciones ni en el corto plazo.

La trayectoria de un candidato, de un dirigente y de un partido político no es una sucesión de carreras de 100 metros llanos. No es un proceso de corto plazo detrás de otro. Es siempre largo plazo y tiene que ver con la construcción de confianza, de identidades y de fidelidades. Tienes que construir política sustentable, que crezca y acumule, y no política superficial que esté comenzando siempre de cero.

Para ese largo plazo necesitas la reflexión de los votantes. Porque esa reflexión significará solidez, ideas claras, avance seguro. Y si te juegas solo al chisporroteo de los fuegos artificiales del corto plazo, pues solo estás retrasando tu derrota definitiva. En algunas ocasiones tal vez la manipulación te resulte favorable, pero terminarás cayendo sin pena ni gloria.

Provoca la reflexión, entonces.

Para ganar esta elección, pero también para construir un proyecto político sólido hacia adelante.

¿Cómo provocar la reflexión del votante?

Pues tratando de activar en tu público objetivo los factores que antes señalé como indispensables para reflexionar. Te doy algunas ideas al respecto:

  • Los momentos de silencio favorecen la reflexión del votante. Por ejemplo, cuando el candidato está hablando y realiza una pausa silenciosa inmediatamente después de decir algo muy importante. Esa breve pausa antes de retomar la palabra crea un espacio fértil para que la audiencia incorpore la información o la idea, la procese mentalmente, la asocie con otras informaciones e ideas y reflexione al respecto.
  • Contar historias tiene múltiples beneficios y uno de ellos es estimular la reflexión posterior acerca del asunto. Cuando el candidato comienza a narrar algo el cerebro de quienes escuchan se hace preguntas. ¿Qué es esto? ¿Por qué me cuenta eso? ¿Qué quiere decir con esta historia? ¿Qué tiene que ver la historia que me cuenta con la política? Esas preguntas que nacen en el propio mundo interior de la audiencia conectan suavemente con los momentos de reflexión.
  • Formular preguntas es un verdadero despertador del cerebro, un abrelatas para la mente. No preguntas meramente retóricas ni preguntas de respuesta demasiado obvia ni preguntas que no buscan respuestas sino aplausos. Me refiero a preguntas verdaderas, que despierten curiosidad por lo menos durante un momento. Esas interrogantes son un clic para reflexionar.
  • Sorprender es siempre un recurso reflexivo de primer orden. La sorpresa se consigue con una analogía diferente, un giro del lenguaje, un cambio brusco de entonación o ritmo, una asociación entre dos ideas muy diferentes, un contraste muy notorio o la irrupción inesperada de algo o alguien. Lo que importa, más que el mecanismo en sí, es el acto mismo de sorprender ya que constituye un desafío que obliga a pensar y analizar.
  • Responder objeciones es una vía rápida hacia la reflexión. Muchos partidos, campañas y candidatos temen y evitan las objeciones. No lo hagas. Por el contrario: identifícalas, inclúyelas en tu comunicación, analízalas y destrúyelas. Así le estarás dando al votante herramientas para su propia reflexión.
  • Los momentos reflexivos de los voceros políticos y de los propios candidatos provocan reacciones en espejo. O sea: provocan momentos reflexivos en los votantes. De esa forma se convierten en herramientas facilitadoras de la reflexión.

La reflexión de los votantes se potencia y estimula, entonces, con todo un arsenal comunicativo: silencios, historias, preguntas, sorpresas, objeciones y reflexiones. Estos elementos los puedes incluir en todas partes de una campaña electoral: declaraciones, entrevistas, ruedas de prensa, spots publicitarios, piezas gráficas, impresos, mensajes, artículos y cualquier forma de comunicación política, gubernamental y/o electoral.

Ahora bien, ¿cuáles son los mejores momentos para estimular la reflexión del votante?

Podríamos decir que todo momento es bueno, pero en realidad no es tan así. De hecho, no vas a poder provocar la reflexión en plena campaña electoral si antes no la provocaste. Las campañas electorales son breves y todo en ellas ocurre a toda velocidad, lo cual no las hace el mejor escenario reflexivo. El momento clave en verdad es antes de las campañas electorales.

Piensa que siempre dispones de varios años previos a una elección. Allí tienes el terreno fértil, el tiempo y la disposición para la reflexión. Considéralo el tiempo para sembrar, ya que luego la campaña electoral misma será más bien tiempo de cosechar.

Lo anterior no significa que no puedas hacer pensar durante las agitadas jornadas pre-electorales. Sí que puedes. Sí que debes intentarlo. Pero sabiendo que es más difícil. En particular los comienzos y los finales de las campañas son buenos momentos para ello. Y con un mínimo de creatividad podrás darle un toque reflexivo a toda tu comunicación electoral.

Más aún: también después de terminada la jornada electoral podría ser un buen momento. La noche misma de la elección y los días inmediatos siguientes son coyunturas muy favorables para que reflexiones junto con tus votantes ya sea en el contacto personal en comunidades pequeñas o en los medios de comunicación en comunidades grandes. Si en vez de destilar triunfalismo o rencor te dedicas a un análisis más pausado y sereno, pues lo que reflexione tu público será el cimiento de lo que vendrá más adelante. Lo cual debería importarte mucho.

El experimento Todorov

Alexander Todorov, psicólogo de la Universidad de Princeton, realizó un experimento muy revelador acerca de la conducta de voto de las personas.

A los participantes en el experimento Todorov les mostraba caras de candidatos a diversos cargos de gobierno. Caras que los participantes no conocían pero que correspondían con candidatos reales que disputarían elecciones a la brevedad. Y tenían que decidir cuál de ellos les parecía más competente.

Los resultados fueron sorprendentes. Las decisiones de los sujetos experimentales de Todorov coincidieron en un 70 % con los resultados posteriores de las elecciones. Setenta por ciento. Estos resultados se repitieron luego con candidatos presidenciales de distintos países del mundo.

70 % de predicciones acertadas hechas sin conocer a los candidatos, sin escucharlos, sin saber su nombre ni su partido político ni su programa de gobierno. Sin spots televisivos y sin redes sociales. Y este consistente 70 % es más sólido y confiable que lo que pueden predecir otros políticos, encuestadores, investigadores de opinión pública y especialistas varios.

El experimento Todorov muestra el sistema 1 del cerebro en acción. Ese sistema que decide con poca información, de modo automático y a una velocidad mayor a la del parpadeo.

En estos tiempos de ocaso de la reflexión las ventajas las tiene el voto automático, el voto del sistema 1, el voto parpadeo. ¿Por qué entonces querrías hacer pensar a los votantes?
Tal vez por muchas razones, las más importantes de las cuales tienen que ver con la salud de la democracia, los valores humanos y la vida social.

Pero además, ¿solo quieres ganar la próxima elección o quieres construir un proyecto político?
Porque el voto parpadeo, el de los automatismos, así como va en una dirección luego irá en la contraria. Pero para construir, desarrollar y sostener un proyecto político necesitas algo más que parpadeos y automatismos. Necesitas reflexión.

Piénsalo.

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​José E. Rodríguez Rojas

El vínculo de Chávez con los pobres fue uno de los elementos fundacionales del chavismo como movimiento político. El mismo fue creado gracias a una agenda social financiada por los ingresos extraordinarios del petróleo. Una vez que los precios del petróleo colapsaron, el régimen de Maduro continuó la política económica de Chávez, generando una hiperinflación que derivó en un empobrecimiento de la población. Éste afectó en particular a los habitantes de las barriadas pobres, quienes al final se rebelaron contra el régimen, apoyando a la oposición en sus protestas.

Uno de los elementos fundamentales que integran el imaginario del chavismo, es la existencia de una conexión emocional entre Hugo Chávez y los pobres, que luego formó un aspecto fundacional de lo que se llamó su legado y del movimiento político que impulsó y le permitió reelegirse en varias oportunidades, con el apoyo mayoritario de estos sectores. Esta conexión, se creó en su momento en base a una agenda social integrada por programas de subsidios al consumo como Mercal y las llamadas “misiones”, que aliviaron la situación de millones de venezolanos de bajos ingresos, aunque también benefició a sectores de la clase media. Si bien la inflación creció, lo hacía a bajos niveles y era compensada por los programas sociales. Esto fue posible gracias a los ingresos extraordinarios del petróleo, en la medida que los precios del petróleo colapsaron en el año 2014 esta agenda era inviable y era necesario cambiar de política económica.

Sin embargo, Maduro insistió en continuar la política económica de Chávez, lo que impulsó la inflación, la cual devino en el año 2017 en hiperinflación. El gobierno trató de compensar los efectos de la hiperinflación con programas sociales, como las bolsas Clap, pero estas eran irregulares en cuanto a su periodicidad y no lograron un impacto significativo en la situación alimentaria de la población. La Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), impulsada por las principales universidades en el año 2017, reveló que casi el 90% de los entrevistados manifestaron que el ingreso familiar era insuficiente para la adquisición de los alimentos La hiperinflación destruyó la capacidad de compra de los trabajadores y generó un empobrecimiento generalizado. Los habitantes pobres de las barriadas fueron los más afectados debido a que la inflación de alimentos era la más aguda.

Dirigentes del chavismo, que acompañaron a Chávez en su gobierno, alertaron sobre las implicaciones del derrotero de Maduro. Felipe Pérez Martí ministro de economía de Chávez, en sus primeros años de gobierno, señaló que las políticas económicas de Maduro estaban conduciendo a un desastre social. Las cifras de la ENCOVI 2017 corroboraron las palabras de Pérez Martí. La pobreza, que en el año 2014 afectaba a 48% de la población, se incrementó hasta afectar a 87,8% de los venezolanos en el año 2017.

La miseria y el hambre, al final, hicieron que en las barriadas floreciera el descontento contra Maduro y su gobierno. Ello se evidenció claramente el 23 de enero de este año cuando, según las diversas agencias de noticias, los pobres bajaron de los cerros y se unieron a la marcha de la oposición al régimen a fin de solicitar la renuncia de Maduro por ilegitimo. Una de éstas fue la agencia Efe que elaboró un reportaje difundido por la prensa local e internacional, donde además señala que muchos de los habitantes de las barriadas que protestaban no tenían claro los detalles de la ilegitimidad de Maduro, lo que si aspiraban era que se fuera e iniciar un nuevo gobierno que pusiera fin a la pesadilla generada por su gestión (Noticiero Digital, 2019).

El diario El País de España, cercano al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), habla que el hartazgo de los sectores populares impulsa a la oposición en Venezuela, señalando que “el descontento sobrevuela los barrios populares que desde hace dos décadas sostienen al gobierno y que son precisamente los más castigados por su gestión, de la catástrofe económica a la calidad de los servicios” (El Pais, 2019).

A pesar de la insistente propaganda del régimen madurista que responsabilizaba a una supuesta guerra económica de las penalidades que sufría la población, los sectores populares no le dieron credibilidad a esta idea y responsabilizaron al régimen por la carestía, la escasez y la crisis de los servicios públicos. Muchos dirigentes chavistas, al igual que Pérez Martí, temían que la pésima gestión económica de Maduro terminara por socavar las bases populares del movimiento creado por Chávez. Esos temores se hicieron realidad y será cuesta arriba, para los que aspiran defender el legado de Chávez, superar este trauma.

Varios economistas habían alertado que la experiencia de los países que han sufrido hiperinflación indicaba que la misma, tarde o temprano, conducía a un cambio de política económica o de gobierno. En el caso de nuestro país está conduciendo a un cambio de gobierno presionado por las bases sociales que años atrás fueron cautivadas por Hugo Chávez y que en las actuales momentos sufren las penalidades impuestas por su heredero político. Una vez más se cumple el dicho que “amor con hambre no dura”.

Profesor UCV

Referencias:

El País. 2019. “El hartazgo de los sectores populares impulsa a Juan Guaidó en Venezuela”. 27 de enero del 2019.

Noticiero Digital. 2019. “Efe: los más pobres acompañan a la oposición en su epopeya contra Maduro”. 23 de enero. Disponible en: www.noticierodigiatal.com

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Américo Martín

Ei 23 de enero de 1958 y el de 2019 fueron pródigos en resultados, aun cuando el segundo no ha completado su victoria que sin embargo se perfila en el horizonte. Ambos fueron prodigios de unidad de lo diverso en busca de cambios democráticos y humanos. Dejo de lado los cambios regresivos destinados a imponer la irracionalidad totalitaria que borra la historia en nombre de la fantasía del hombre nuevo. Como escribiera Mariano Picón Salas:

  • El ascenso sorpresivo de fuerzas bárbaras a la rectoría de los pueblos con el prurito de condenar lo realizado por la generación anterior, explica el poco escrúpulo que han tenido para arrasar con el pasado.

El 23 de enero de 1958 fue ante todo un triunfo de la unidad en su diversidad. Sin ella no se habría logrado un frente tan impactante como la Junta Patriótica. “Impactante” por lo mucho que sugería pese a la escasa fuerza material que al principio tenía. No se crea que este triunfo de la razón fue fácil. Los partidos y sus líderes llegaron a odiarse hasta descubrir que la división era un suicidio. Entonces se unieron y se respetaron. Así se forjó la histórica victoria contra la dictadura militar de Pérez Jiménez.

Si los líderes actuales hubieran recordado aquella experiencia singular no hubiesen desdeñado el poder de la unidad plural. Por no entender su sentido desdeñaron al instintivo llamado popular que exigía sumar fuerzas. Prefirieron agrupar a los que coincidieran más condenándose a la impotencia. Esa teoría desembocó en territorios muy trillados: los que piensen distinto, pese a coincidir en el fundamental objetivo común, son enemigos. El intercambio de epítetos habría condenado a muerte la idea misma de la unidad nacional de lo diverso, hasta que casi por milagro el 5 y el 10 de enero el cadáver resucitó.

El 5 fue la rotación pactada que dio la presidencia de la AN al sorprendente Juan Guaidó. Habían jurado que enemigos ocultos estrangularían el pacto, pronóstico que resultó falaz. Viendo que no era difícil sembrar minas en la unidad, laboratorios oficialistas quisieron envenenar las relaciones entre Guaidó y Leopoldo López. Pero siendo ambos de la misma fibra, la maniobra falló.

La unidad emergió con sagrado ímpetu el 10 de enero. La colosal movilización del 23 de enero exhibió su poderío. La juramentación ante una concentración nunca vista fue recibida con entusiasmo mundial. La prudencia guía al presidente provisorio. Mantiene una relación a prueba de balas con la AN. Decenas de países lo reconocen, militares y oficialistas le guardan respeto. Guaidó se aferra al plan: fin de la usurpación, gobierno de transición y libérrimas elecciones. Todos necesitan que su gobierno avance serenamente. La ley de Amnistía dictada por la AN exhibe una fría habilidad que despierta simpatía y neutraliza la represión

He recordado el Decreto de Guerra a muerte dictado en 1813 por el Libertador. Se cree excesiva su oferta de muerte, pero es brillante el eximente nacido de su genio político.

  • Contad con la muerte…

Si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América

Sin ofrecer muertes, la ley de Amnistía extiende sus beneficios en el espíritu de Bolívar.

  • Si luchas por el retorno de la constitucionalidad

Porque no es un conflicto entre civiles y militares. Es la movilización de la Nación unida en busca de libertad, democracia, prosperidad y – según postulara Tomas Payne- derecho a la felicidad

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