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Opinión

Alejandro J. Sucre

El año 2019 será un mejor año para la economía venezolana, aun dentro del delicadísimo momento constitucional que vive la nación, donde espero que el país retome el hilo constitucional. No obstante siento optimismo para los próximos años de la nación.

La razón del optimismo es porque creo que ha surgido dentro del chavismo un reconocimiento de la importancia del empresariado nacional. Hoy en la misma ANC, en su seno hay convencimiento de la importancia de la libre oferta y demanda en lo económico. Ya un ciclo llega a su fin.

La producción de Pdvsa

Haber destruido la producción de Pdvsa, haber usado los ingresos para la corrupción para comprar propiedades a título personal en el exterior y no para crear infraestructura y autopistas para conectar a toda la nación y hacer viable los emprendimientos agrícolas, mineros, energéticos, turísticos, manufactureros, haber importado productos de consumo por funcionarios públicos a tasa de cambio preferencial para evitar comprar al aparato productivo privado, haber expropiado y colapsado las empresas expropiadas, haber creado empresas de producción social y cooperativas que restan recursos y no suman, ha llegado a su fin.

Hacia otras naciones

En este festín colaboró gran parte de la población. Algunos huyendo hacia otras naciones donde el trabajo y la creatividad valga más que la conexión con un funcionario público, otros protestando con guarimbas y no con propuestas.

Unos más otros menos, hemos podido hacer un mejor trabajo convenciendo al gobierno de que su modelo económico era una aberración histórica.

Tiempos mejores

Muchos venezolanos de trabajo siguieron en sus empresas hasta esperar un mejor tiempo. Pero las obras de infraestructura inconclusas producto de la corrupción, las arcas vacías del Estado sobreendeudado, la población en los caseríos del país sin trabajo y sin comida aún rodeados de tierras fértiles, la falta de electricidad en un país de emporio energético, la caída de la producción petrolera en medio de las reservas probadas más altas del mundo; ha hecho unificar criterios por sí mismo acerca de la importancia del sector privado y del empresario para el desarrollo del país.

Economía de mercado

Ya hasta en la misma ANC, se está hablando de nada de comunismo sino economía de mercado, libertad de oferta y demanda. Luego de la experiencia de los controles de precios y de cambio la economía venezolana ha comenzado a abastecerse de su propia producción en el último semestre del 2018. La mayor flexibilidad de precios por parte del gobierno para evitar la escasez, ha tenido un impacto muy positivo en los últimos meses.

Sin embargo, el ajuste de precios ha sido muy cruel para la población debido a que no es acompañado aún con masivas inversiones del sector privado. La falta de inversión privada impide el empleo y el aumento del poder adquisitivo.

Saneamiento

El gobierno debe emprender sin demora un plan de saneamiento de las empresas del Estado, un plan de incentivos a los funcionarios públicos para que sean eficientes y terminar de definir un sistema cambiario claro y transparente.

Debe usar la liquidez en gasto fiscal productivo y crear condiciones de seguridad jurídica y personal para que la población y los emprendedores se embarquen en un masivo y torrencial proceso de inversiones en todos los sectores de la economía nacional.

@alejanrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

“La estupidez es más poderosa que nosotros”. Oscar Wilde

Oscar Wilde, uno de los más brillantes escritores de la historia, terminó en 1900 guiñapo y luego cadáver en un humilde hotel de París a los 46 años, víctima de la persecución de los farsantes y las farsantas en la Inglaterra victoriana. No pudo soportar la tenebrosa cárcel de Reading, penado por mantener una relación sentimental con lord Alfred Douglas, que duró caóticamente hasta su muerte. Cada sociedad encubre las liberalidades morales de la gente con un tinglado necesario de fingimientos, protocolos, seudo conservatismo, útiles para la cohesión social, para que cada quien pague su dosis de disimulo y haga lo que le da la gana.

Pero sobre Wilde cayó en deslave una montaña de animales podridos, tal vez por el resentimiento que despertaban su brillo e irreverencia. Un periodista le preguntó cuáles consideraba los mejores cien libros y respondió “no puedo decirle eso porque hasta ahora solo he escrito quince”. El padre de Lord Douglas era el marqués de Queensberry, un patán de cuna de oro, a quien se recuerda por formalizar las reglas del boxeo, y porque juró y cumplió destruir a Wilde para castigarlo, no así a su hijo, por supuesto. Cualquier rememoración del lejano tema recogía unánimes reacciones de horror y dolor por un acto tan inhumano.

Ese repudio es más obvio luego de la revolución sexual de los años 60, y de los sucesos de Stonewall en 1969, que se conmemoran como el Día de la dignidad gay. Luego de ambos acontecimientos se creía haber conquistado una vida social más respetuosa con la privacidad de cada quien. Pero con asombro observamos cómo en la segunda década del siglo XXl se podría repetir a escala el caso Wilde, esta vez con Kevin Spacey. Siempre estamos a un paso de regresar a la Edad Media. Aunque usted no lo crea.

Acosador: demuestra lo contrario

Después de centurias de cacería de herejes, judíos y brujas, la calidad del proceso judicial dio un salto humanizador. Surge el juicio acusatorio, en el que se presume la inocencia del acusado, éste tiene derecho a la defensa y la fiscalía está obligada a probar la comisión del delito. En el caso de Spacey se procede hasta ahora al modo de un tribunal de inquisición. Como en la cacería de brujas, basta un señalamiento sin pruebas, que hasta ahora no se exigen, ni tampoco hay posibilidad de conseguirlas, para abrir un juicio al actor por acoso sexual a otros varones hace nada más que 30 años.

Como si fuera un crimen contra los Derechos Humanos, tortura, genocidio, esta especial sospecha de delito no prescribe, aunque no haya pruebas, ni indicios firmes. Previamente perdió sus trabajos, muy posiblemente su carrera y la opinión pública ya lo condenó, independientemente de que el tribunal lo exculpe. Varias paradojas: no sabemos qué consecuencias podrán tener, sobre todo a partir del desconcertante video que publicó los últimos de diciembre, donde sugiere que la causa es insostenible y se cuela que puede venir a la contraofensiva como Morgan Freeman contra CNN, con una lluvia de demandas que mojaría varias cabezas.

Eso podría hacer desistir a los cazadores de fortuna que dan vueltas como tiburones. Una es que se produce contra un actor homosexual, en momento de auge de las políticas llamadas “de género” en ciertos fondos intelectuales, en ese lenguaje bufo y retorcido que al mismo tiempo encubre un retorno salvaje al espíritu conservador y reaccionario de los años 50 y el macartismo. Esa jerga que convirtió la Constitución de Venezuela en un panfleto impresentable de “concejales y concejalas”.

Más bella será tu mamá

En España están prohibidos los piropos y según cuenta Javier Marías, en Wall Street los brokers varones no quieren ni hablar con las mujeres para evitar riesgo de procedimientos judiciales por acoso. En Francia planean multas de 90 euros para quien diga algo a una mujer en la calle. Neflix estableció que nadie puede mirar a otra persona cinco segundos fuera del rodaje porque podría ser objeto de una acusación. Si usted se burla de la leyenda negra izquierdista sobre la colonización española y el mestizaje que produjo la nueva etnia latinoamericana, saldrá escandalizado algún pájaro de mal agüero, algún disfraz lloroso de Teresa de Calcuta.

Esta maraña de medianía, fingimiento y ánimo destructivo, es parte del mismo tronco. El asalto de lo políticamente correcto, ahora con el ímpetu de pequeños grupos feminazi que determinan lo que deben o no aceptar o hacer las mujeres. Por fortuna en 2017 un grupo de actrices europeas publicó un documento que fijaba posición racional ante la amenaza de Metoo de crear un mundo de autómatas hostiles que caminan sin mirarse.

Hace poco una activista de Podemos decía que en cada penetración la mujer se arrodillaba moralmente al patriarcalismo, la dominación, encarnaba la sumisión y el machismo kapitalista. Una tuitera le respondió simplemente “tal vez señora, pero puedo vivir con eso”. La ola doblega a algunos y crea preocupación en todas partes porque arranca de suponer que quien denuncia un acoso no miente, como los acusadores de Spacey, y basta su palabra para desatar los demonios contra alguien. Muchos savonarolas andan sueltos con un atavío progre.

@CarlosRaulHer

 4 min


Javier Marías

La zona fantasma

En las vidas de las personas y de las sociedades siempre hay problemas, discrepancias, angustias, dificultades. Surgen por sí solos y son parte ineludible de esas vidas, en las que casi nadie está plenamente satisfecho. Por eso son tanto más intolerables y condenables los individuos y los políticos que, lejos de ponerse manos a la obra e intentar remediarlos, se dedican a añadir, crear o inventar más problemas, discrepancias, angustias y dificultades. Vivimos una época en la que proliferan tales políticos. Son los que, sin apenas motivo ni base, “vierten su pestilencia en los oídos”, por parafrasear las palabras de Yago. Estamos rodeados de Yagos.

Quizá no tengan muy presente el Otelo de Shakespeare. Puede que muchos jóvenes ni siquiera lo hayan leído ni visto representado. Recordémoslo un poco, por si acaso. Otelo, moro y general de Venecia, se ha casado a escondidas con Desdémona, hija de un senador al que poca gracia hace esa unión, por cuestiones de origen y raza. Pero no le queda más remedio que aceptar los hechos consumados, y al fin y al cabo Otelo goza de reputación por sus victorias. El conflicto “natural” es por tanto menor, y pronto se ve neutralizado. Claro está que si no hubiera más no habría tragedia, las cuales son emotivas en la ficción, pero en la realidad una desdicha. Yago está resentido porque su superior Otelo ha nombrado lugarteniente a Cassio y no a él, al que ha relegado al cargo de abanderado. Poca cosa en el fondo (hablé hace semanas de que cualquiera puede estar resentido, hasta los más poderosos y afortunados: véase Trump, sin ir más lejos), pero suficiente si el despecho se convierte en el motor de nuestras acciones. Yago ha pasado a la historia como la encarnación de la astucia, de la intriga, de la frialdad, de la calumnia y, sobre todo, de la insidia. Para él, toda pasión es controlable, para caer en ellas se precisa “un consentimiento de la voluntad”. Si la voluntad no consiente, no hay amor ni lascivia ni ambición que valgan, todo eso es reprimible, desviable, encauzable, descartable. Pero sabe que pocos humanos niegan su “consentimiento”, y cuán fácil le resulta al individuo taimado, como él, inducirlos, engañarlos, instigarlos y manipularlos. Sabe que basta con deslizar una duda o una creencia en la mente de alguien para que aquéllas la invadan entera, sobre todo si son bien alimentadas. El veneno va penetrando. Nada hay reprobable en el comportamiento de Desdémona, que de hecho ama cabalmente a su marido; y sin embargo entre los dos cónyuges se abre un abismo sin el menor fundamento, excavado en la nada. Se pueden inventar sospechas y desconfianzas, se puede persuadir a cualquiera de que lo que no es, es; y de que lo que es, no es. Dice Yago al hablar de Desdémona: “Yo convertiré su virtud en brea”, es decir, “la haré aparecer como una sustancia negra y viscosa”.

Hoy la pestilencia no se vierte con susurros al oído, sino que se proclama a los cuatro vientos en las pantallas y en las redes sociales. Los Yagos no actúan furtivamente, sino bajo los focos, como Putin. Pero no por eso son menos Yagos: gente que crea y fomenta disensiones y odios donde no los hay, o sólo en escaso grado hasta que los magnifican ellos. Si uno bien mira, no había ninguna razón objetiva y de peso para que un analfabeto tiránico como Trump triunfara. ¿Acaso estaban las cosas fatal con Obama? Hasta la economía era boyante. ¿Estaba mal Gran Bretaña en la Unión Europea? Es obvio que va a estar peor y a ser más pobre fuera de ella. ¿Estaba Cataluña oprimida hace seis años, cuando se inició el procés, o lo está ahora? Es un país tan libre como el que más en Europa. ¿No se le permitía votar, como claman los Yagos independentistas? No ha cesado de votar todo lo votable durante los últimos cuarenta años. ¿Son los inmigrantes una verdadera amenaza para Europa o los Estados Unidos, como braman Salvini y Casado? No de momento, más bien son necesarios. La nación más agresiva con ellos, Hungría, alberga tan sólo un 4% o 5% de extranjeros, pero allí hay un Yago notable llamado Orbán, dedicado a la insidia. ¿Nuestra democracia parlamentaria es abyecta y franquista, como sostienen Pablo Iglesias y sus acólitos, esa cofradía de Yagos? ¿Hay que acabar con ella, que ha permitido a España las mejores décadas de su larga historia? ¿A santo de qué? ¿Por resentimientos particulares? Siempre hay defectos, injusticias, desigualdades. Cierto que la brutal recesión económica los gobernantes la han cargado sobre las espaldas de las clases medias y bajas, empobreciéndolas. Pero ¿es eso suficiente para derribar el edificio entero, sobre todo cuando no está listo —qué digo, ni concebido— el que habría de sustituirlo? Cuando Otelo asume que va a matar a Desdémona, se despide de su vida anterior con amargura: “Desde ahora, y para siempre, adiós a la mente tranquila, adiós al contento… La ocupación de Otelo ha terminado”. ¿Desea la gente entonar esta despedida, aquí, en Italia, en América o en Gran Bretaña, en Polonia, en Brasil o Hungría, en Francia? ¿“A partir de ahora, y para siempre…”? Yago lo confiesa al principio: “Yo no soy lo que soy”. Ninguno de estos políticos son lo que son o dicen ser, aunque se exhiban y vociferen. También en la exhibición y en la vociferación se esconde uno, y engaña, difama y emponzoña. 

5 de enero de 2019

El País Semanal

https://elpais.com/elpais/2018/12/28/eps/1546011996_317468.html

 4 min


Preguntado en una entrevista acerca de las razones que llevaron al gobierno de Honduras a reconocer a Jerusalén como capital de Israel -ya había ocurrido con Guatemala y pronto será con Brasil- mi respuesta espontánea fue que los gobernantes de los nombrados países habían adoptado en materia internacional, la línea Trump. Razón para que me preguntara, después de la entrevista, si es verdad que existe una línea Trump o si mi respuesta había sido un simple recurso retórico. Al fin, y después de mucho cavilar, he llegado a suscribir la primera posibilidad. Efectivamente, existe una línea Trump y con ella, los que no estamos de acuerdo, tenemos que confrontarnos. Afirmación que contradice la imagen de un presidente disparatado que cambia de opinión tuitera todos los días para corregirse a sí mismo al día siguiente.

Trump sigue efectivamente una línea. Una línea, no una ideología. La diferencia es pertinente: mientras una ideología es un conjunto de ideas petrificadas al interior de un sistema ideológico (valga la tautología) una línea es una guía de acción basada en una serie de principios regulativos. Podríamos también hablar de una línea que mantiene cierta coherencia a través del tiempo.

La doctrina, o la línea Trump, contiene presupuestos muy simples. El primero de ellos es un slogan, America first. Pero ese slogan es más que un slogan. En la práctica quiere decir, EEUU está dispuesto a contraer acuerdos (acuerdos, no alianzas) con los más diversos gobiernos de la tierra, independientemente a las ideologías que profesen, siempre que ellos reporten ganancias inmediatas a los EE UU. Ganancias, dicho en el más estricto sentido del término: Ganancias económicas, materiales, contables, sonantes.

En segundo lugar, los acuerdos contraídos, al no estar sustentados en ninguna concepción ideológica, en ninguna visión de mundo y en ningún catálogo moral, solo pueden ser circunstanciales y por lo tanto sometidos a los criterios puntuales que se deducen de sus términos. Así se explica por qué un día Trump alarga la mano a Erdogan o a Putin y al día siguiente disputa con ellos rudamente sobre otras materias. Todo depende entonces de la materia sobre la cual versa un acuerdo.

En tercer lugar los acuerdos han de ser predominantemente bilaterales, vale decir, sin inclusión de terceros y mucho menos de grandes instituciones internacionales. Visto así, Trump no es un enemigo de supra-organizaciones como la UE, la OEA o la ONU. Simplemente no le interesan. Enemigas solo pueden ser tales organizaciones cuando obstaculizan sus alianzas bilaterales y, por supuesto, sus proyectos ganancistas. Para Trump, la política internacional debe ser como en el amor, siempre de a dos.

En cuarto lugar, en los acuerdos y tratados serán privilegiados los estados más poderosos, independientemente del sistema político que representen. En ningún caso EE UU exigirá condiciones políticas. Por esas razones, materias como libertades democráticas, derechos humanos, serán excluidos radicalmente en los acuerdos. Si un gobierno como el de Arabia Saudita asesina a un opositor en su embajada en Turquía, ese es un problema de Erdogan con el príncipe Bin Salman, y Trump seguirá manteniendo las mejores relaciones posibles con los saudis. Si Erdogan a cambio de algunas concesiones a los EE UU quiere eliminar a los kurdos, esa licencia la obtendrá siempre que no obstaculice alguna inversión norteamericana en la región. Si Rusia quiere quedarse en y con Siria, que lo haga, siempre que no amenace los intereses económicos de los EE UU. Y si Europa se siente desprotegida frente a regímenes como los de Erdogan y Putin, ese es y será un problema de Europa, no de los EE UU. ¿Y China? Por ahora, un problema de aranceles. Al fin y al cabo para Trump todo puede ser negociado, todo. Para los chinos también.

Para Trump, a diferencia de Reagan y los Bush, no existen “estados canallas”. Solo existen estados fuertes y estados débiles. Los criterios que aplica en las relaciones internacionales no se diferencian en ese sentido de los acuerdos entre las grandes empresas. Para Bush los EE UU constituyen la empresa más poderosa del planeta y como tal deberá actuar. Si esa actitud supone el derrumbe político, económico y ecológico de algunas naciones débiles, ese no es un problema para Trump.

Si aceptamos por lo menos parte de estas evidencias, hemos de concluir entonces que con su política internacional Trump ha logrado dividir al espacio político occidental en dos bloques. A un lado los estados que se suman a las condiciones impuestas por Trump (cada vez son más) Al otro los que intentan seguir rigiéndose por las líneas propuestas por el binomio Merkel-Macron.

Las líneas trazadas por los gobiernos alemán y francés son radicalmente contrarias a las que representa Trump. Alemania y Francia favorecen las alianzas plurinacionales en lugar de los acuerdos circunstanciales. Para ambos la UE es un proyecto histórico de largo alcance y sus objetivos no son solo económicos sino también políticos y culturales. Para ambos la solidaridad internacional con los países pobres es una condición para el aseguramiento de la paz mundial. Para ambos los derechos humanos no se encuentran a disposición ni pueden ser negociados. Para ambos, la Ilustración no fue un episodio europeo aislado, sino una marca histórica y un legado a la vez. Y no por último, para ambos la preservación del medio ambiente no solo es una misión humanitaria destinada a salvar vidas, sino la única posibilidad para mantener esa casa-tierra que nos pertenece a todos por el solo hecho de habitarla.

¿Cuál bloque logrará imponerse sobre el otro? Por el momento solo cabe inferir que la línea Trump se encuentra en plena ofensiva y la línea Merkel-Macron en una tenaz defensiva. Más no podemos decir. Nadie puede dar el futuro por sentado.

5 de enero de 2019

POLIS: Política y Cultura

https://polisfmires.blogspot.com/2019/01/fernando-mires-dos-lineas-cruza...

 4 min


La Declaración que ha circulado por medios de comunicación digital, permiten agrupar en 5 áreas las recomendaciones que el Grupo de Lima ha hecho a la comunidad internacional para abordar la crisis de Venezuela atendiendo a la juramentación inconstitucional de Nicolás Maduro como Presidente reelecto de la República Bolivariana de Venezuela.

Esas áreas son:

1.- Relaciones con Venezuela

En este sentido el Grupo de Lima a sugerido evaluar:

1.1- El estado de las relaciones diplomáticas con Venezuela. El Grupo de Lima no menciona expresamente la sugerencia de acordar una ruptura de relaciones diplomáticas, más si señala, que la evaluación de esas relaciones debe atender al criterio de proteger a sus nacionales e intereses.

1.2- Con un criterio restrictivo, el otorgamiento de préstamos al régimen de Nicolás Maduro en los organismos financieros internacionales y regionales de los que son parte. Nótese que utilizan el término “criterio restrictivo”, no sugieren suspender otorgamiento de préstamos.

2.- Aislamiento del régimen.

2.1-- Impedir a los altos funcionarios del régimen venezolano la entrada al territorio de los países del Grupo de Lima;

2.2- Elaborar listas de personas naturales y jurídicas con las que entidades financieras y bancarias de sus países no deberán operar o deberán tener una especial debida diligencia, prevenir su acceso al sistema financiero y, de ser necesario, congelar sus fondos y otros activos o recursos económicos.

2.3.- Suspensión de la cooperación militar con el régimen de Nicolás Maduro, incluyendo la transferencia de armas a la luz de los artículos 6 y 7 del Tratado sobre el Comercio de Armas, así como evaluar los permisos de sobrevuelo de aviones militares venezolanos en casos de asistencia humanitaria.

3.- Interés en una solución política a la crisis venezolana.

En este sentido el Grupo de Lima sugiere que se intensifiquen los contactos con países no miembros del Grupo de Lima a fin de mantenerlos informados de las acciones del Grupo, de la gravedad de la situación en Venezuela y de la necesidad de trabajar unidos para el restablecimiento de la democracia en dicho país.

4.- Responsabilidad penal de Nicolás Maduro.

En este sentido el Grupo de Lima ha sugerido:

4.1- Instar a otros países para apoyar la solicitud presentada por Argentina, Canadá, Colombia, Chile, Paraguay y el Perú a la Corte Penal Internacional para que se investigue la comisión de posibles crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

4.2- Instar a la Oficina de la Fiscal de la Corte Penal Internacional a avanzar con celeridad en los procedimientos correspondientes.

5.- Exhortación general a otros países a defender la democracia en Venezuela.

Por último, como era esperarse, el Grupo de Lima exhortó a otros miembros de la comunidad internacional a adoptar medidas semejantes a las acordadas en la Declaración del 4 de enero de 2019 por los países que integran este Grupo en pro del restablecimiento de la democracia.

Argumentos de la Declaración del Grupo de Lima.

La primera parte de la Declaración que públicamente presenta el Grupo de Lima, permite destacar los siguientes aspectos:

1.- Reconocen y dan el pleno respaldo a la Asamblea Nacional, como órgano democráticamente electo en Venezuela.

2.- Condenan la ruptura del orden constitucional y del Estado de Derecho en Venezuela.

3.- Reiteran que el proceso electoral de mayo 2018 carece de toda legitimidad y en consecuencia no reconocen la legitimidad del nuevo período presidencial del régimen de Nicolás Maduro. En consecuencia, instan a Nicolás Maduro a no prestar juramento el 10 de enero de 2019, y en consecuencia, exhortan al Ejecutivo a espetar a la Asamblea Nacional y además, proponen que se transfiera de manera provisional el poder Ejecutivo a la Asamblea Nacional hasta tanto se realicen nuevas elecciones presidenciales democráticas.

Esa Declaración sobre la transferencia del Poder Ejecutivo de manera provisional a la Asamblea Nacional, tal vez responda a una interpretación del artículo 233 de la Constitución que, ante la falta absoluta del Presidente electo antes de tomar posesión de su cargo, se ordena convocar a una nueva elección, mientras tanto, el Presidente de la Asamblea Nacional será quien asuma la Presidencia provisional de la República.

Pero, además es una clara interpretación al hecho real y político indiscutible, que la Asamblea Nacional en las circunstancias actuales, representa el único Poder Público del Estado que detenta la suficiente legitimidad para asumir una transición en el marco de un orden democrático y constitucional que genere confianza y sustentabilidad a los venezolanos y a la comunidad internacional.

El Grupo de Lima en su Declaración, por un lado recuerda al Tribunal Supremo de Justicia legítimamente conformado y subraya la importancia de respetar su integridad, su autonomía y su independencia; y por el otro expresamente condena cualquier provocación o despliegue militar que atente contra la paz y seguridad de la región, mencionado antecedentes recientes en esta materia.

La Declaración reitera en primer lugar, el llamado al gobierno venezolano para que permita el inmediato ingreso de la ayuda humanitaria en Venezuela y en segundo lugar, su preocupación por las consecuencias que ha generado en la comunidad internacional la crisis venezolana.

Por último hacen un llamado a la comunidad internacional, para continuar el esfuerzo de buscar una solución política a la crisis que conduzca a un nuevo proceso electoral con todas las garantías democráticas.

La Declaración del Grupo de Lima fue firmada por trece países, salvo México. Esos países fueron: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.

Por supuesto la respuesta del Gobierno de Venezuela no demoró mucho y en tal sentido el Canciller Jorge Arreaza afirmó: "Venezuela expresa su perplejidad ante la extravagante decisión de un grupo de países subordinados a los Estados Unidos, quienes alientan un golpe de Estado en el país".(1)

5 de enero 2019

Fuente:

  1. Europapres.es. Venezuela rechaza declaración de Grupo de Lima al qu ecalifica de subordinado de EEUU. 5 de enero 2019. Online en: https://www.europapress.es/internacional/noticia-venezuela-rechaza-decla...

 4 min


Amanda Mars

"Hay una guerra global en marcha contra los trabajadores, contra el medio ambiente, contra la democracia, contra la decencia. Una red de facciones derechistas se está extendiendo a través de las fronteras para erosionar los derechos humanos, silenciar la discrepancia y promover la intolerancia. Desde 1930 la humanidad no se enfrentaba a una amenaza así”. Con estas palabras tan directas arranca el manifiesto de la Internacional Progresista, una plataforma impulsada por el veterano senador izquierdista estadounidense Bernie Sanders y el célebre economista griego Yanis Varoufakis como respuesta a viejos y nuevos enemigos. Los viejos son las élites a las que acusan de crear un sistema económico cada vez más vez más desigual; los nuevos, unos movimientos populistas de corte conservador con los que nadie contaba hace unos años.

La victoria de Donald Trump en Estados Unidos, la de Jair Bolsonaro en Brasil o la del vicepresidente italiano Matteo Salvini en Italia les han dado la carta de naturaleza, una prueba empírica, casi una dirección postal. La Internacional Progresista busca de algún modo la suya. Se presenta como una llamada a crear una “red global” de izquierdas que contrarreste esa marea que llega por la derecha. Cuando políticos e intelectuales se reunieron entre los días 29 de noviembre y 1 de diciembre en Burlington (Vermont), el cuartel general del Instituto Sanders, para presentar la iniciativa, unos y otros llegaron a diagnósticos muy similares.

Entre los ponentes figuraba la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que en entrevista telefónica lo explica así: “Hemos visto a minorías privilegiadas que se están bunkerizando para mantener sus privilegios, por un lado, y una extrema derecha que crece con ese acento populista, pero también con un trasfondo muy establishment, que tiene mucho dinero detrás y que se está coordinando a nivel internacional, compartiendo estrategias. Si se organiza la extrema derecha, no puede ser que los movimientos sociales de cambio no lo hagan”. Cuando regresó a España de su viaje a Vermont, el partido radical Vox acababa de ganar sus primeros escaños en el Parlamento andaluz.

A la reunión de Vermont asistieron desde el economista Jeffrey Sachs hasta el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, pasando por la actriz y excandidata a gobernadora del Estado homónimo, Cynthia Nixon, entre otros. Una de las preguntas razonables sobre esta iniciativa es en qué medida comparten características el auge populista de Brasil y el de Estados Unidos, por ejemplo, o si la tradición socialdemócrata de posguerra en Europa se puede equiparar al movimiento liberal norteamericano (liberal en el sentido estadounidense de la expresión, es decir, progresista). En resumen, si las ideas de una Internacional Progresista pueden funcionar a ambos lados del Atlántico. El caldo de cultivo que ha favorecido este movimiento, para empezar, es el mismo. Y los programas de Sanders y del nuevo partido DiEM25 de Varoufakis —elaborados de forma independiente antes de esta alianza— guardan muchas similitudes. El del estadounidense es heredero del New Deal y la Great Society, y el del griego, de la cultura del Estado de bienestar con que se construyó la Europa moderna.

Para James K. Galbraith —hijo de John K. Galbraith e integrante de esa esfera de economistas progresistas estadounidenses que incluye al citado Sachs—, el New Deal traza el mejor paralelismo histórico con la nueva Internacional Progresista, porque fue “un programa completo y muy imaginativo de acción pública con el objetivo de superar una gran crisis y servir de alternativa al fascismo, que era la gran alternativa, entonces y ahora”.

Pero el New Deal de los años treinta—cuya traducción literal es “nuevo acuerdo”— consistió en un programa económico intervencionista lanzado por el presidente Franklin D. Roosevelt para superar la Gran Depresión, la gran crisis económica que liquidó el 27% del producto interior bruto de EE UU entre 1929 y 1933 y disparó el nivel de desempleo del 3% al 25% en el país. El lanzamiento de la Internacional Progresista, sin embargo, hoy tiene lugar en un momento en el que ese mismo país tiene la tasa de desempleo más baja desde la guerra de Vietnam y atraviesa el segundo mayor periodo de expansión económica de su historia, solo superado por los 120 meses consecutivos de crecimiento en los noventa. ¿Por qué un New Deal ahora?

Tras el crash de 1929 y la II Guerra Mundial, con el impulso de las políticas keynesianas (inspiradas en el economista John M. Keynes, que defendía las políticas públicas y monetarias de estímulo en épocas de crisis), hubo tres décadas de enorme esplendor económico en EE UU que convencieron de una certidumbre a las familias: un joven podía dejar el instituto y encontrar un buen empleo en la fábrica de su ciudad, y con su sueldo comprar una casa, conducir un Ford y criar a sus hijos. Hoy, 10 años después del estallido del último crash financiero y del inicio de la Gran Recesión, aunque las grandes cifras macroeconómicas estén más que recuperadas, la clase trabajadora sigue presa de la incertidumbre.

Si la Gran Depresión demostró que la economía no se corrige sola, la Gran Recesión ha puesto fin a la idea de redistribución espontánea de la riqueza, ese llamado trickle-down (goteo) del crecimiento. En ese mar revuelto se han lanzado a pescar líderes populistas conservadores en América y Europa. Y en este contexto se explican estos llamamientos a un nuevo New Deal, de hecho un Green New Deal para ser exactos, como especifica el manifiesto de la Internacional Progresista, porque tiene un marcado acento en las políticas medioambientales.

El verdadero populismo, defiende el economista Dani Rodrik, tiene más que ver con Roosevelt que con Trump. En un artículo publicado en febrero en The New York Times, el profesor de Harvard recuerda que el populismo (término que en EE UU no tiene las mismas connotaciones peyorativas que en España) empezó a germinar a finales del siglo XIX, al calor de los movimientos de trabajadores y granjeros, y, como hoy, fue una respuesta a la ola de globalización que se vivía en aquel momento y que también causaba daños colaterales. Culminó con el New Deal. “La lección histórica consiste no solo en que la globalización y el rechazo social están íntimamente ligados”, reflexiona Rodrik, “sino que ese tipo de populismo malo engendrado por la globalización puede requerir un tipo de populismo bueno para ahuyentarlo”.

Galbraith cree que plataformas como la de Sanders y Varoufakis beben tanto de esa tradición populista de hace 100 años como del progresismo de principios del siglo XX que propugnaba una mayor regulación y control público del capitalismo desbocado. “Su objetivo es contener la Internacional Nacionalista que está prendiendo en Europa y en EE UU, que amenaza con la represión de los movimientos sociales y con la liberación del capitalismo sin control”, apunta.

El triunfo del trumpismo en EE UU ha corrido en paralelo con el auge de candidatos escorados a la izquierda en el Partido Demócrata. Políticos que no tienen problemas en definirse como socialistas en un país que suele asociar el término a la antigua Unión Soviética. John Samples, del think tank conservador Cato, en Washington, quita hierro a esta tendencia. “La gente sigue sin querer pagar más impuestos, cree que los ricos deberían pagar más, pero la mayor parte de la población cree que sus impuestos están bien así”, recalca. “Lo extraño de que se hable tanto del New Deal es que el Partido Demócrata en los años treinta no lo vio como un experimento socialista, sino como un intento precisamente de evitar el socialismo y el fascismo”. Al final, el New Deal revitalizó la economía de mercado. Según Rodrik, “salvó al capitalismo de sí mismo”.

2 de enero de 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/12/28/actualidad/1546017525_575923...

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En estos primeros días del año 2019, parece ser que los productores del campo venezolano se han saturado de tanta incuria oficial frente a este importante sector de la economía nacional, ya que debería ser la base para la seguridad y soberanía alimentarias, fundamentales para el progreso de cualquier país. De esta manera, la impotencia de los agricultores ante el injusto comportamiento del régimen socialista del siglo XXI, ha venido concluyendo en la necesidad de realizar un “paro técnico de las actividades de producción agrícola para este año 2019”, tal como se puede leer en las más recientes opiniones de importantes representantes de los gremios del agro venezolano.

En reciente artículo expresé que se debe tratar de recuperar la agricultura, para lo cual se tiene que iniciar una cruzada, una verdadera campaña que incluya a los jefes de los institutos docentes y de investigación agrícola, a los líderes de Fedeagro y Fadenaga y de las distintas asociaciones que regionalmente agremian productores del campo, a organizaciones que contemplen aspectos de la nutrición de la población, a representantes de las agroindustrias, a destacados líderes que influyen en las decisiones y acciones del proceso agrícola, y representantes de otras organizaciones que tengan relación con el agro venezolano. Todos unidos con un solo objetivo: instaurar un sistema de gobierno que permita alcanzar una actividad agrícola segura en lo personal y en lo jurídico; eficiente, al contar con todos los factores que determinan la productividad del campo, el procesamiento de los productos y su distribución; y suficiente para contribuir con la seguridad alimentaria de la población.

Con el régimen actual hemos visto que la inseguridad personal y jurídica agobia a los productores; estamos viendo la destrucción y mal uso de los recursos suelo y agua; la destrucción de la infraestructura de apoyo a la agricultura como la vialidad, sistemas de riego, electrificación rural, centros de recepción y de almacenamiento de las cosechas; la destrucción de la maquinaria y equipos agrícolas; en el caso de los institutos de educación superior e investigación, el cierre o disminución de sus actividades a un mínimo debido a la falta de recursos y éxodo de su personal capacitado; y algo muy grave como es la falta de los insumos básicos para la producción, tales como semillas de buena calidad, fertilizantes adecuados y oportunos, y plaguicidas.

El esfuerzo que han estado haciendo los productores de sembrar con semillas de mala calidad, con subdosis de fertilizantes o sin ellos, sin el combate oportuno de malas hierbas e insectos dañinos, sin tener suficientes equipos y maquinarias retrasándose las siembras y la recolección; el esfuerzo que hacen los criadores de aves sin disponer de los alimentos en cantidad y calidad adecuadas para sus animales y mucho menos de las medicinas necesarias; los ganaderos sin seguridad y siendo víctimas de un abigeato, más que incontrolado apoyado por ciertas autoridades; ha conducido a muy poca superficie sembrada, rendimientos muy bajos que algunas veces están por debajo del punto de equilibrio, disminución de los rebaños y cierre de granjas avícolas, entre otras cosas negativas. Después de finalizar un ciclo con esta pobre producción, de cualquier rubro, entonces el régimen impone restricciones en la movilización de las cosechas, quiere ser dueño de una buena parte de la misma para hacer sus campañas de miseria con la distribución de los alimentos al pueblo hambriento, y el resto de lo producido debe venderse al precio que establezca el régimen que siempre está por debajo de los costos de producción.

Esas acciones de intentar producir sin los recursos necesarios, deben suspenderse, no se deben continuar. Con ello el productor solo va a la ruina, a trabajar a pérdida. Suspender la producción agrícola hasta que existan condiciones favorables debe ser la acción a seguir para lograr el objetivo planteado. Para ello, quizás lo mejor es iniciar una cruzada agroalimentaria que abarque todo el país.

Esta cruzada agroalimentaria es solo una de las acciones que apuntan hacia una liberación política, que pudiera terminar en una transición política para el amanecer de un nuevo gobierno. Así como ésta, se deberían realizar cruzadas, con todos los protagonistas de cada sector bien unidos, para recuperar la educación; la salud; el transporte terrestre, aéreo y marítimo; la seguridad personal y jurídica; los servicios básicos de suministro de agua, electricidad, recolección de desechos; y otros aspectos de la vida ciudadana. Todo esto conduciría a un verdadero paro nacional o huelga nacional, que tiene que generar una respuesta del régimen con dos opciones, o más represión contra el pueblo o abandono del poder. ¿Será que estas cruzadas solo se realizarían cuando la desesperación supere el miedo de la población?

Enero de 2019

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