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Opinión

Fernando Mires

En su primer discurso de sábado 24-J, cuando creyó que las fuerzas mercenarias comandadas por Jevgeni Prygozhine avanzaban de verdad hacia Moscú, Putin sorprendió al mundo con una insólita y denigrante mención al año 1917, nada menos que el año más glorificado por la ex URSS y por el movimiento comunista mundial.

1.

A quienes no conocen la ideología ultranacionalista y reaccionaria de Putin, o a quienes han querido ver en él un continuador de la URSS y de las tradiciones comunistas, la mención negativa de Putin al año sagrado del comunismo mundial, sorprendió aún más. Pero para quienes hemos venido siguiendo la evolución ideológica de Putin, desde los tiempos en que era un comunista convencido, instalado en la RDA, y viera en el fin del comunismo soviético «la catástrofe geopolítica más grande del siglo XX», no nos sorprendió demasiado. Cuando Putin formuló esa frase, se refería, efectivamente, no al comunismo de la vieja guardia bolchevique dirigido por Lenin, sino al de Stalin, en quien creyó encontrar al restaurador de la perdida grandeza de la Santa Rusia.

Podríamos decir que Putin es un trotsquista al revés. Fundamentamos: para Trotski y sus seguidores, el periodo de Stalin significó una contrarrevolución nacionalista que reivindicó para sí la dominación zarista (bajo otras formas) Pues bien, Putin vio exactamente lo mismo, pero mientras para los primeros esa fue una traición de Stalin a la URSS, para Putin, Stalin aparece como el salvador de la antigua Rusia a la que Lenin y los bolcheviques habían intentado destruir. Putin ha visto en Stalin, y con razón, el regreso del poder absoluto del Zar en gloria y majestad.

Stalin, quien hizo asesinar a todos los amigos, seguidores y compañeros de Lenin, es un héroe de Putin. Aunque hay que reconocer que, en su admiración por los genocidios cometidos por Stalin, ha procedido con cierta cautela. En sus elocuciones ha evitado –aunque no siempre– nombrarlo directamente.

Evidentemente, sabe que en Rusia hay todavía mucha gente que adhiere a esa religión revolucionaria que fue el marxismo-leninismo y que esa gente, además, vota. Pero de modo indirecto, sobre todo cuando conmemora la participación de la URSS en la segunda guerra mundial, no oculta un cálido elogio a Stalin.

Putin alaba el progreso industrial que alcanzó Rusia durante la postguerra, pero calla sobre el Gulag. Según Putin los horrores cometidos por el sanguinario dictador no logran opacar su supuesta grandeza. Al fin y al cabo, los logros han predominado sobre los sacrificios, ha dicho en diversas ocasiones. Incluso ha justificado el pacto Hitler-Stalin, cuyo objetivo, según Putin, era «proteger a Rusia de Occidente» (sic) y no lo que fue: un intento de Stalin por repartirse Europa alegremente con su colega nazi, comenzando por poner en bandeja Polonia a Hitler, desatando con ello la segunda guerra mundial.

Un pacto que no fue traicionado por Stalin –como bien se sabe– sino por Hitler. Para decirlo con Orlando Figes, autor de los más prolijos libros sobre la historia moderna de Rusia: «Desde el principio de su régimen, Putin se propuso restaurar el orgullo de la historia soviética. Era uno de los pilares de su plan para hacer volver a Rusia una gran potencia. La recuperación del pasado soviético, Stalin incluido, sancionó el programa autoritario de Putin y lo legitimó como la continuación de una larga tradición rusa, de un poder estatal que se remontaría hasta antes de 1917, con los zares»

Cuando Putin habla de la URSS la denomina Rusia, algo que ha pasado inadvertido a muchos observadores, incluyendo a Figes. En ese punto también sigue a Stalin. Al igual que Putin hoy, Stalin mandó a combatir a sus tropas, no en nombre del socialismo soviético, sino de «la madrecita Rusia».

En términos propios a los comunistas de antaño, Putin es un revisionista de la historia de su país. Si el fin de la URSS bajo Gorbachov –a quien nunca durante Putin le fue adjudicado un rol positivo– significó una catástrofe política, el nacimiento de la URSS bajo la batuta de Lenin fue, para Putin, una gran tragedia histórica. No de otra manera nos explicamos la relación que trató de establecer Putin entre la asonada de junio del 2023 con al año 1917, cuando indirectamente comparó al gánster terrorista – no otra cosa es Prigozhin – con el hasta hace poco sacramentado Lenin cuyo cuerpo todavía yace embalsamado, aunque hoy más bien como atracción turística que como símbolo político.

2.

Según las obsesiones historicistas de Putin, la secuencia histórica puede ser leída atendiendo a diferentes fases o etapas. Así, si seguimos el hilo de su discurso, leeremos que Rusia era grande bajo el zar hasta que, en 1917, la revolución rusa y Lenin la destruyeron en nombre de una revolución socialista (cuyo origen ideológico es europeo y occidental), entregando partes de su territorio (entre ellos Ucrania) a Occidente. Stalin, en cambio, reconstruyó a la antigua Rusia geográfica, reincorporando a las naciones rusas «traicionadas» por el occidentalista Lenin. Sin embargo, a fines del siglo XXI, «el traidor Gorbachov», en complicidad con Occidente, destruyó a la obra de Stalin, en nombre de Lenin (lo que es cierto).

Jelzin, continuando el hilo, osciló entre el legado de Lenin y el de Stalin, pero al final (guerras a Chechenia más su decidido apoyo al serbio Milosevic) se decidiría por el de Stalin.

La gran tarea histórica asumida por Putin debería ser, en consecuencias, la de restablecer el poderío de la antigua Rusia como potencia antioccidental.

En la versión del dictador ruso, el Zar, Stalin y Putin son tres personas distintas y una sola Rusia. Una versión pervertida de la santísima trinidad cristiana, sin duda.

3.

Putin, no lo puede ni lo quiere disimular: intenta borrar del mapa histórico a Lenin por tres razones.

1.Lenin destruyó la estructura zarista del poder central.

2.Lenin capituló militarmente frente a Europa.

3.Lenin ratificó la independencia de las naciones rusas, sobre todo la de Ucrania.

La primera razón es parcialmente válida para los tres primeros años que siguieron al legendario octubre de 1917. A partir de ese mes, Lenin continuó –impulsado por la reacción masiva al fallido intento de golpe dirigido por el general Kornilov (agosto)– la obra comenzada con la revolución de febrero del mismo año, cuando Rusia pasó a ser una monarquía parlamentaria primero, y después de la abdicación de Nicolas ll, una república parlamentaria. Del mismo modo, fue también bajo el gobierno provisional dirigido desde la Duma cuando surgió el llamado «doble poder», en un principio sincronizado entre los concejos o soviets y el gobierno provisional.

La gran diferencia entre el gobierno provisional y la socialdemocracia rusa (de la cual los bolcheviques eran solo una fracción) residía en el dilema militar: ¿debía continuar o no Rusia la guerra con Alemania y otros países europeos? Pero en materia de políticas locales hubo, entre el gobierno liberal de febrero, y el comunista de octubre, más acuerdos que desacuerdos. En eso coinciden los muchos historiadores que se han ocupado de la revolución rusa de 1917.

Inmediatamente después de la caída del Zar, y asumiendo el modelo jacobino francés, el gobierno provisional y la nueva Duma llevaron a cabo la separación entre la Iglesia y el Estado, justamente la misma que está liquidando hoy Putin al haber convertido a la iglesia ortodoxa rusa en el principal aparato ideológico del régimen, restaurando así, de modo inequívoco, al modelo zarista de dominación. No olvidemos que para el patriarca Kiril, la guerra de Putin a Ucrania es una guerra santa, e incluso, así lo ha dicho en varias ocasiones, una cruzada.

La segunda razón del antileninismo de Putin, tiene origen en el proyecto de Lenin –imperdonable para Putin– por lograr la paz con Europa impulsando acuerdos con los países europeos, sobre todo con Alemania, en la llamada paz de Brest Litvosk (1918). Naturalmente, para el iniciador de una guerra contra Ucrania, que es una guerra objetivamente dirigida contra Europa, un Lenin que capitulaba frente a Europa no es precisamente el ejemplo que más conviene seguir a Putin. Por el contrario, para Putin, la paz lograda por Lenin fue una afrenta a la dignidad nacional. Lo dijo el mismo Putin en su psicodélico discurso del 24-J. Citemos:

«Fue un gran golpe el que recibió Rusia en 1917, cuando el país estaba librando La Primera Guerra Mundial. Pero la victoria le fue robada. Conspiraciones, disputas, políticas a espaldas del ejército y del pueblo, se convirtieron en la mayor conmoción. La destrucción del ejército y el colapso del estado, la pérdida de vastos territorios. Como resultado, la tragedia de la guerra civil. Los rusos mataron a otros rusos hermanos y todo tipo de aventureros políticos y fuerzas extranjeras, dividieron al país. Lo destrozaron y se beneficiaron egoístamente de ellos. No dejaremos que esto suceda de nuevo. Protegeremos a ambos: a nuestra gente y a nuestro Estado, de cualquier amenaza. Incluyendo cualquier traición interna».

Nunca antes Putin había hablado de un modo tan directo sobre lo que él piensa de la revolución rusa de 1917. Contrariando a toda bibliografía, aún a la más anticomunista, afirmó nada menos que Rusia durante 1917 estuvo a punto de derrotar a sus enemigos europeos. Y bien, esa enorme mentira es lo que el dictador piensa que está sucediendo de nuevo.

En una versión meta-histórica, Putin imagina levantarse en contra de la reacción europeísta a fin de restaurar la grandeza del imperio perdido. Por eso, en contra del nuevo Lenin (para ese rol eligió a ese personaje embrutecido llamado Prigozhin) luchará Rusia hasta la inmolación. Putin, así lo cree, se erigirá como el vengador tardío de la mancillada historia de Rusia.

Putin es, o quiere ser, el anti-Lenin de nuestro tiempo. Evidentemente, si uno lo piensa bien, se trata de obsesiones de un loco de remate. Pero, he aquí el gran problema: Estamos hablando de un loco atómico.

No queda claro por lo demás a cuál revolución de 1917 se refirió Putin en su discurso del 24-6. Porque en verdad, ese año hubo tres revoluciones. Si a la de febrero (la de la Duma, la del gobierno provisional, la democrática liberal, la de Kerenski), si a la social de abril, (mes en el que estallaron los movimientos campesinos exigiendo paz y tierra, a la vez que fueron creados los soviets campesinos dirigidos por los socialistas revolucionarios mientras los bolcheviques se concentraban en Moscú y San Petersburgo) o si a la tercera, la de octubre (cuando el audaz Lenin se anticipó al segundo congreso nacional de los soviets llamando a tomar el poder aunque en verdad no había nada que tomar, pues el ejército se había autodisuelto y el Palacio de Invierno estaba vacío). Sobre la revolución de octubre hay un excelente documental francés dirigido por Cédric Tourbe, con fotografías, imágenes y escenas de la época: Lenin, la otra historia de la revolución rusa” (2018)

La tercera razón del furioso antileninismo de Putin es, sin duda, Ucrania.

Lenin es considerado todavía, sobre todo por Putin, como el impulsor de la república de Ucrania. Tampoco es tan cierto. El mérito de Lenin –al igual que después fuera el de Gorbachov– fue haberse negado a aplastar al movimiento autonomista de Ucrania y de otras naciones que intentaban separarse de la gran Rusia. El proyecto utópico de Lenin era formar una confederación de naciones dirigidas por partidos afines al bolchevismo, en espera de la gran revolución socialista que, según sus cálculos, debería tener lugar en Alemania. Justamente por eso Lenin firmó con Alemania la paz de Brest Litovsk. El pacifismo europeo de entonces, a diferencias del amedrentado pacifismo europeo de nuestros días, era radicalmente revolucionario.

Según Putin, Ucrania es una creación artificial de Lenin. Justo un día antes de la invasión a Ucrania dijo Putin: «La Ucrania moderna fue creada en su totalidad por Rusia, o para ser más precisos, por la Rusia bolchevique y comunista. Este proceso comenzó prácticamente después de la revolución de 1917 y Lenin y sus socios lo hicieron de una manera extremadamente dura para Rusia: separando, cortando lo que es históricamente tierra rusa”.

A confesión de parte, relevo de pruebas. Putin, no solo es un reaccionario en contra de la revolución democrática de 1989-1990, no solo es un reaccionario en contra de la revolución democrática (incluyendo a la democracia sexual y genérica) de nuestro tiempo, es además un reaccionario en contra de la revolución rusa de 1917. El enemigo histórico de Putin no es Biden. Es Lenin.

4.

Lejos de enaltecer a la figura de Lenin, cuyo autoritarismo y antidemocratismo están históricamente comprobados, hay que ser honestos y reconocer que, al lado de Putin, Lenin era un prodigio democrático. Lenin, a diferencias de Putin, adhería a un concepto político de nación basado en el principio de autodeterminación de los pueblos. Stalin en cambio, en su opúsculo sobre «la cuestión nacional», estableció el territorio, el idioma, y la cultura como base constitutiva de una nación.

Putin ha ido aún más lejos que Stalin: su concepto de nación –así lo ha dejado testimoniado en su largo artículo del 2021– se basa en el principio de consanguinidad. Putin es eslavista, es decir, racista.

Putin, claro está, no es Stalin, ni Hitler, ni Franco. Pero es los tres a la vez. De Stalin, tomó el modelo del estado despótico de tipo asiático, de Hitler, el de la unidad cultural y racial de una nación, y de Franco, el integrismo religioso, o reunificación de la Iglesia con el Estado.

Este es el Putin antileninista que en nombre de un leninismo que nunca han asimilado, defienden y representan en América Latina esos micro putines llamados Díaz Canel, Maduro y Ortega. No se trata, por lo tanto, el que vivimos, de un conflicto entre derechas e izquierdas. Más bien, estamos más cerca del conflicto entre civilización y barbarie, formulado entre otros, por el argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Putin, lo estamos viendo día a día en Ucrania, representa el regreso de la barbarie. Su contrarrevolución no es por un futuro supuestamente mejor, sino en contra del pasado. Pocas veces un personaje tan fuera de sí ha acumulado tanto poder en sus manos. El mundo se encuentra, frente al poder de ese dictador iluminado por una misión histórica, en una situación límite. Hay que decirlo.

Referencias:

Orlando Figes, LA REVOLUCIÓN RUSA, LA TRAGEDIA DE UN PUEBLO (Tauros, Madrid 2022)

Vladimir Putin – SOBRE LA UNIDAD HISTÓRICA DE RUSOS Y UCRANIANOS (2021)

Fernando Mires – LA CONTRARREVOLUCIÓN ANTI-PARLAMENTARIA Y ANTI-SOVIÉTICA DE VLADIMIR ILICH LENIN (polisfmires.blogspot.com)

Fernando Mires es (Prof. Dr.), Historiador y Cientista Político, Escritor, con incursiones en literatura, filosofía y fútbol. Fundador de la revista POLIS.

https://talcualdigital.com/putin-contra-lenin-por-fernando-mires/

 11 min


Alejandro J. Sucre

En la década de los noventa los gobiernos escondían su culpabilidad en la generación de inflación, y culpaban al sector privado de especuladores. No solo los políticos emitían dinero inorgánico a través del BCV para repartir clientelarmente, comprar votos y para enriquecerse personalmente y generar populismo, sino que para colmo usaban como chivo expiatorio al empresario, verdadero productor de bienes y servicios, para desviar su responsabilidad y poder seguir el asaltando a la nación impunemente. Desde los años de Caldera I hasta Maduro I se ha culpado al empresariado como causa de las devaluaciones, cuando era todo lo contrario : la codicia y el asalto infinito a la nación de la clase política de la IV y de la V República. La hiperinflación del año 2018 demostró que los políticos son los que causan la devaluación ya que ninguna empresa puede subir el precio de los productos en 1000 ó 1.000.000 % en un año. Sólo desde el BCV se puede inundar al país de dinero inorgánico. Y se demostró que sólo el gobierno puede crear inflación cuando emite dinero inorgánico sin contrapartida en bienes y servicios.

Hay que alertar ahora que la conflictividad política en Venezuela también es creada por patología de nuestros dirigentes y no es normal. Es una enfermedad social destructora como la droga en un individuo. La violencia entre nuestros dirigentes políticos no es normal y toda la sociedad debe estar consciente de esto y contribuir a buscar armonía social y política. La violencia política en Venezuela proviene de las filas del Chavismo pero también de las de la oposición. Incluso ambos grupos de poder se han aliado a potencias en conflicto geopolíticos para defender sus intereses sin importar las consecuencias sobre los 30 millones de venezolanos.

La disfunción política y el declive económico son dos temas interconectados que tienen inmenso impacto negativo en nuestro país o sociedad: La disfunción política se refiere a la incapacidad de un sistema político para abordar y resolver de manera efectiva los problemas sociales debido a diversos factores, como la corrupción, la polarización, la falta de transparencia, la gobernanza débil y el estancamiento partidista. Aquí hay algunas características clave y consecuencias de la disfunción política: a) Corrupción: La corrupción generalizada erosiona la confianza pública, desvía recursos del bienestar público y socava el estado de derecho. Puede conducir al declive económico, ya que los fondos destinados a proyectos de desarrollo son desviados por funcionarios corruptos. b) Polarización: Cuando hay una polarización política extrema, la cooperación y el compromiso se vuelven difíciles, lo que dificulta el progreso en temas importantes. Las sociedades polarizadas a menudo experimentan estancamientos legislativos, parálisis de políticas y dificultades para implementar soluciones efectivas. c) Falta de transparencia: La falta de transparencia en los procesos de toma de decisiones y operaciones gubernamentales genera desconfianza entre los ciudadanos. Puede conducir a una falta de rendición de cuentas, mala asignación de recursos y políticas ineficientes. d) Gobernanza débil: Los sistemas de gobernanza ineficaces, caracterizados por ineficiencias burocráticas, instituciones débiles y una prestación inadecuada de servicios públicos, pueden impedir el crecimiento económico y el desarrollo. La infraestructura inadecuada, los entornos regulatorios inestables y las políticas inconsistentes pueden desalentar la inversión y obstaculizar el progreso económico.

El declive económico se refiere a un período sostenido de declive económico o desempeño económico estancado. Varios factores pueden contribuir al declive económico:

a) Altos niveles de deuda: El exceso de deuda pública y privada puede ejercer presión sobre la economía, limitando la inversión y obstaculizando la expansión económica. El servicio de la deuda puede desplazar el gasto en sectores vitales como la educación, la atención médica y la infraestructura. b) Desempleo y pobreza: El aumento de las tasas de desempleo y el aumento de los niveles de pobreza indican un declive económico. La falta de oportunidades laborales y la desigualdad de ingresos pueden provocar malestar social y una disminución de la productividad económica general. c) Inflación y devaluación de la moneda: La alta inflación erosiona el poder adquisitivo de las personas y las empresas, lo que les dificulta cubrir las necesidades básicas. La devaluación de la moneda puede encarecer las importaciones, lo que afecta tanto a las empresas como a los consumidores. d) Disminución de la productividad: una disminución en el crecimiento de la productividad, como resultado de factores tales como infraestructura obsoleta, falta de innovación e inversión inadecuada en educación y tecnología, puede conducir a un declive económico.

La disfunción política y el declive económico a menudo se refuerzan mutuamente en un círculo vicioso.
Es importante que todos los ciudadanos del país tomen conciencia que muchos de los actuales lideres políticos del oficialismo y de la oposición nos llevan a la violencia y a la destrucción. Debemos los gremios y ciudadanos del país elevar el debate político y no dar tomar partido ni apoyar a políticos que nos lleven por la calle de la violencia y el enfrentamiento .

Twitter: @alejandrojsucre

https://www.eluniversal.com/el-universal/159244/declive-economico-y-disf...

 4 min


Carlos Raúl Hernández

La insurrección delincuencial en Francia que amenaza al resto de Europa, evidencia la des-civilización, la dystaxia de Aristóteles, una intensa decadencia global de las instituciones. Para él, la ley y la democracia griega sucumbieron a la disolvente demagogia, hoy de regreso. El futuro luce como Los Angeles de Blade Runner, la película de Scott, ruina en medio de hordas de lumpenproletariat extranjeros. La nueva demagogia, la posmodernidad o posmarxismo de la Agenda 2030, propone organizar la sociedad en base a “no tendrás nada y serás feliz”, otra vez socialismo. Por mover dos años la edad de jubilación, en meses anteriores Francia vivió el primer acto del drama, lo que indica porqué Europa es incapaz de reformar su maquinaria económica, a la que China dejó atrás en 20 años. Al otro lado del océano, la dystaxia también devora a USA y sus estados de punta sucumben a la improductividad, el fentanilo y el populismo. El Estado de Bienestar europeo vivía gracias al subsidio de energía rusa y manufacturas chinas baratas, pero en un acto suicida, se metió en una guerra para quedarse sin ellas, sin Ucrania y de paso, sin viabilidad estratégica.

Los efectos de la guerra de Ucrania abrieron la jaula de los demonios, cambiaron la correlación política mundial e invocan fenómenos aún por estudiar, como la alianza ornitorrinco entre el gran capital y la izquierda, que luego del “julio francés” parece fracasada. Ejemplo es Podemos en España, la ultra izquierda en ejercicio de un ministerio para la Agenda 2030, promovida desde el foro de Davos, quintaesencia de las altas finanzas mundiales. Ante los medianos partidos centristas europeos, incapaces de desarrollar un cambio, y la desaparición de estadistas, los capitostes financieros de la 2030 buscan a la extrema izquierda, donde y cuando ella esté dispuesta. Aunque sería paranoico suponer que la élite exquisita de Davos comparta las sicóticas tesis de Millet, Guatarí, Foucault o Deleuze, seducen a la ultra para desbaratar el orden socialdemócrata global, basado en las clases medias, la propiedad familiar y convencerlas de la fantasía de que “no tendrás nada y serás feliz”. El “ambientalismo” justifica la lucha contra los hidrocarburos, y la sociedad del leasing, sustituirá la sociedad de consumo, desde viviendas hasta teléfonos celulares.

La propiedad-mantenimiento de autos eléctricos será tan cara que renunciaremos a ello y los alquilaremos para traslados concretos, como un taxi. Me parece necia la teoría de la conspiración porque los laboratorios políticos suelen estrellarse con demasiada frecuencia contra el sentido común. La gente normal que estudia, trabaja, produce para su hogar, sí necesita las instituciones y desea una sociedad ordenada y tranquila. Lo asombroso es que la defensa del caos posmo, la pedofilia, el odio a lo masculino, el exhibicionismo sexual, los striptease frente a colegios, la inmigración masiva e indiscriminada, la ghettización de las ciudades, la promueven los centristas del pasado. Eso lo comprendieron Giorgia Meloni, Ulf Kristersson, Feijoo-Ayuso, Le Pen- Marechal, Petteri Orpo, Alice Weidel -ojalá Ronald DeSantis-, abandonan los extremismos y corren al centro, donde están la gente normal y los votos. La revolución comenzó su cambio de piel durante los 70 con Marcuse, Foucault, Sartre, Beauvoir, Firestone, al descubrir que la familia proletaria era eutáxica; por lo tanto, solo subvertirían el orden los antisociales, delincuentes, drogadictos, vagos, resentidos, tal como en EE. UU y Europa, según la doctrina woke.

Francia importó un gigantesco e indiscriminado ejército industrial de inmigrantes, una fuerza alóctona fallida. Los defensores del levantamiento criminal excusan lo ocurrido por una muerte a manos de la policía, que nunca debió suceder, pero el vandalismo y la destrucción masiva no son justificables. Más allá de lo episódico, remarca lo que ya se sabe por imanes y ayatolas: que los inmigrantes musulmanes son enemigos de la sociedad abierta y sus valores, no están integrados y no se integrarán jamás. Sobre esto reflexionó hace tiempo el entonces rey de Marruecos Hassan II, desaparecido en 1999 y padre de Mohamed VI, el actual monarca. Declaró a Anne Sinclair sobre los esbozos del plan de absorción de los musulmanes por Europa: “- (H.II) … los marroquís nunca serán franceses o serán malos franceses -(AS) ¿nos estás desanimando? - (H.II) los desanimo con respecto a los míos, que conozco bien. Distinto si fueran europeos, identificados con la misma cultura y la religión. El intento de absorverlos fallará”. Un estudio en escuelas francesas para hijos de inmigrantes, que vivían en ghettos, indica que 96% se sentían argelinos, marroquís o tunecinos, no franceses.

La actitud progre frente a la violencia étnica es previsible por su fanatismo torcido y brumoso, pero asombra que consigan méritos al asalto masivo y bárbaro de quienes recibieron protección al huír de terribles sistemas de vida y tiranías degeneradas en sus países de origen. Justifican los crímenes contra los ciudadanos inocentes y el ambiente que los recibió. En 2014 un musulmán de apellido Nzohabonayo asesinó tres policías en Tours. En 2015, islámicos atacaron la revista humorística parisina Charlie Hebdó, una masacre de 12 personas. El mismo año Ahmeh Ghiam mata al ciudadano Aurelie Chatelan y prepara operación contra una misa en la iglesia de Villejuif. A un empresario francés de apellido Hervé, lo asesinan sus empleados y uno de ellos, Yassin Salhi, cuelga la cabeza de una valla. Un musulmán de Mali secuestró y mató a los comensales en un restaurant khoser. Antes de morir declaró que obedecía las órdenes del Estado Islámico. El 13 de noviembre se produce un episodio estremecedor: terroristas suicidas del mismo Estado Islámico tirotearon civiles a mansalva en varios cafés, el Estadio de Francia, el Teatro Bataclan, un genocidio de 131 personas.

En 2016 el terrorista Larossi Abdalla asesina dos policías a puñaladas y ofrece el sacrificio a Alá en video de la Web, en el que declara “vamos a hacer de Europa un cementerio”. Un grupo de ciudadanos sufrió ataque a puñaladas por un fanático con cinturón de explosivos falso. El 14 de julio de ese año, Mohamed Bouhlel lanzó un camión de 20 toneladas contra una multitud que celebraba el Día de Francia causando 86 muertos y más de 400 heridos. En 2017, tres policías recibieron disparos de terroristas islámicos en los Campos Elíseos y murió uno de ellos. Poco tiempo después mueren apuñaladas dos mujeres en el metro de Marsella (silencio feminazi). En 2018 Redouane Ladkim toma rehenes en un supermercado, asesinó 4 personas e hirió 15. En 2020 decapitan un maestro en la banlieu parisina por enseñar sobre libertad de expresión. Poco después asesinaron a tres personas en una iglesia de Niza. En 2021, otro islamista degolló a una mujer policía con el grito de “Alá es grande” (silencio feminazi). Poco después Cherif Chekatt asesina 5 personas en un mercado navideño de Estrasburgo. En 2022 un yihadista asestó diez puñaladas en la garganta de un hombre que llevaba sus hijos al colegio, lo que comprueba la grandeza de Alá, según gritó.

En octubre de 2022, a una niña de 12 años, Lola, la secuestra una argelina, muere bajo tortura, agresiones sexuales y abandonan su cadáver descuartizado en una maleta (silencio feminazi). En julio de 2023 otro acuchilló a 6 personas en el metro de París también para demostrar “que Alá es grande”. Hace un mes un libio apuñaló a cuatro niños en sus cunas y dos adultos en la paradisíaca Annecy. Hoy la insurgencia musulmana, respaldada por terroristas de Antifa y progres globales, anuncia “un nuevo holocausto”, que no debe entusiasmar mucho a los israelíes. Las inmigrantes disfrutan de viviendas y educación gratuitas, viven de las ayudas públicas por variados conceptos, lo que crea “síndrome del bienestar”, carencia de estímulos para superarse, un ejército de malentretenidos. Tienen todas las oportunidades, pero ningún interés en aprovecharlas porque el sistema, al que odian, los mantiene satisfechos. En esta aterradora secuencia que referimos desde 2014, nadie ha visto turbas de franceses con antorchas incendiar y saquear barrios musulmanes, ni lincharlos, destruir sus casas, ni apuñalarlos o apalearlos en las calles.

En Canadá hace un par de años, turbas sicóticas incendiaron iglesias católicas al enterarse de un cementerio clandestino de niños indígenas “asesinados por curas”. Luego nos enteramos de que era una canallada, una fake history, pero el apoyo recibido por fanáticos sirvió para testear la monstruosidad humana y dudar de la civilización. Si seguimos la letra de los cabezas de ñema progre, el salvajismo político siempre es la reacción comprensible, -igual pensaban los nazis- pero por ventura las instituciones en Francia, Canadá, Bélgica, Suiza, Italia aún no actúan según esa directriz. Lamentablemente, la amoralidad no permite a los multiculturaristas, posmos, ni al feminazismo, decir una palabra crítica al respecto, ni sobre los infamantes e inhumanos tratos que reciben las mujeres en los ghettos en que se convirtió la banlieu parisina y los barrios de Europa. Sus actos los supervisan hombres de la familia, que pueden pegarles, no las dejan salir a la calle, deben vestirse con ridículas batolas y velos, con posibilidades de que las mutilan sexualmente. Los posmo no abren la jeta sobre este drama, y cuando lo hacen es para justificarlo.

(Quiero agradecer en retrospectiva a mis queridísimas amigas, Elizabeth Tinoco y Alicia Alonso, por interponerse entre dos facinerosos de estos, que querían guardar sus cuchillos en mí. Gracias por su coraje excepcional puedo contarlo. Esto ocurrió en una de mis ciudades más queridas, década atrás).

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/159253/siempre-tendremos-paris

 7 min


Eduardo Fernández

No basta con ganar las elecciones y lograr la transferencia del poder. Es indispensable tener claridad en cuanto a los propósitos de la gestión administrativa.

La primera tarea es lograr la reconstrucción de la arquitectura institucional de la República. El régimen imperante en Venezuela ha destruido todas las instituciones. Necesitamos un gobierno que gobierne, una Asamblea Nacional que legisle y que controle la marcha de la administración pública, una administración justicia con independencia y autonomía, una contraloría que controle, un Ministerio Público que cumpla sus funciones y un Consejo Nacional Electoral que merezca la confianza de todos los ciudadanos.

El segundo punto es la recuperación de la economía venezolana. Acabar con la inflación y con la recesión. Una economía que produzca los bienes y servicios que se requieren, que genere empleos modernos, productivos y bien remunerados. Y riquezas y oportunidades para todos los ciudadanos.

El tercer punto es lograr una Democracia sin pobreza. Superar la pobreza es una tarea prioritaria para Venezuela en los próximos años. Ese objetivo se logra con más y mejor educación. Educación de calidad para los hijos de las familias más pobres. Educación para el trabajo. Inversiones que generen empleos y oportunidades y capacitación de los jóvenes para que puedan asumir esos empleos bien remunerados y estables.

El cuarto punto para el próximo periodo es ocuparse de los servicios públicos: agua, electricidad, gasolina, transporte, seguridad, educación, salud, aseo urbano, internet, comunicaciones. Todos esos servicios públicos tienen que ver con la calidad de la vida. Los venezolanos tenemos derecho a contar con servicios públicos modernos y eficientes. Al reinsertar a Venezuela en la comunidad financiera internacional podemos disponer de los recursos para lograr servicios públicos para todos los venezolanos.

Finalmente, proponemos acabar con la corrupción. Para eso, es indispensable un gran esfuerzo educativo en valores y principios. Además, sanciones ejemplares a los corruptos y, finalmente, una reducción del tamaño del estado para hacer desaparecer las trabas burocráticas y las alcabalas que sirven de ocasión para la corrupción.
Venezuela tiene futuro y ese futuro depende de tener un buen gobierno, un buen programa y un ambiente de reconciliación nacional para hacer posible el cambio.

https://noticierodigital.com/2023/06/el-programa-2/

 1 min


Katharina Schantz

La "aplicación asesina de Twitter" o el "rival independiente de Twitter": con Threads, la nueva plataforma de Meta, aumentan las expectativas. ¿Conseguirá Mark Zuckerberg desbancar a Elon Musk?

A finales de junio, Elon Musk, de Twitter, y Mark Zuckerberg, de Meta, midieron sus fuerzas, y el jueves (6.7.2023) hubo un enfrentamiento entre sus plataformas digitales. Usuarios fuera de la Unión Europea comenzaron a descargar Threads, la nueva plataforma gratuita de redes sociales de Instagram, que pertenece a Meta, desde las tiendas de aplicaciones o "app stores".

En Threads, se pueden compartir opiniones, debatir, dar "me gusta" y comentar, como en Twitter. Algunos usuarios ya se han mostrado entusiasmados con la nueva plataforma.

Muchos usuarios decepcionados con Elon Musk

Se cree que Twitter podría perder más de 32 millones de usuarios hasta 2024, de los más de 360 millones que tenía en 2022. Y estas estimaciones ni siquiera tienen en cuenta las últimas restricciones impuestas a usuarios no verificados.

El experto en medios de Mannheim, Phillipp Müller, atribuye muchas razones a los problemas de Twitter: "Las declaraciones políticas de Musk, así como la reactivación simbólica de la cuenta de Donald Trump, son decepcionantes señales de alerta para muchos usuarios".

También las medidas de reducción de costos del multimillonario tecnológico han irritado a muchos. Tanto el despido del 80 por ciento del personal de Twitter, que provocó varios problemas con las funciones principales de la aplicación, como la introducción de modelos de pago como Twitter Blue y, más recientemente, la limitación a usuarios verificados del uso de Tweetdeck, utilizado por muchas empresas y organizaciones de noticias para monitorear fácilmente el contenido.

Algunas decisiones de Elon Musk sobre Twitter no han gustado a muchos usuarios, tras comprar Twitter por 44 mil millones de dólares en octubre de 2022.Imagen: Patrick Pleul/AP Photo/picture alliance

Hace solo unos días, Musk limitó la cantidad de tuits que se pueden leer de forma gratuita a 1.000 por día y a solo 500 para cuentas nuevas. "Esto choca con la idea fundamental de plataforma de red social", dice Müller a DW.

¿Puede Threads llenar un vacío en el mercado?

Hay un puñado de alternativas a Twitter como Mastodon, T2, Bluesky o Truth Social de Trump. Sin embargo, estas plataformas han tenido problemas para construir una amplia base de usuarios.

Mastodon, por ejemplo, es una red social sin publicidad y sin fines de lucro, lo que la hace poco atractiva para los anunciantes, explica el experto de Mannheim. "El mercado ha carecido de una gran alternativa comercial a Twitter", asegura.

Aquí es exactamente donde Threads juega con ventaja, porque es la última incorporación a la gran familia de aplicaciones de Meta, que comprende Instagram, Facebook, Messenger y Whatsapp. Por lo tanto, la empresa de tecnología puede confiar en sus amplios conocimientos para atraer usuarios.

Los obstáculos de Mark Zuckerberg

Sin embargo, esta ventaja también lleva a Müller a dudar de si Instagram es lo más adecuado para desafiar a Twitter. En términos de contenido, ambas plataformas difieren entre sí.

"En Instagram, hay mucha comunicación positiva no tan política. Twitter, por otro lado, es un medio para la comunicación profesional. Dependiendo de la plataforma, se puede decir que las personas siguen cuentas muy diferentes", apuntó Müller.

En el pasado, Meta ha tratado de imitar las plataformas de redes sociales populares, pero con resultados diversos. Primero desarrollaron una aplicación llamada Threads en 2019. Se suponía que permitiría a los usuarios compartir fotos, videos y mensajes de forma privada, como en Snapchat, pero fracasó.

Sin embargo, Reels, el formato de video corto, que Meta lanzó inspirado por el éxito de TikTok, crece de manera constante.

Y luego están los obstáculos regulatorios. Meta pospuso el lanzamiento de Threads en la UE debido a problemas de privacidad y de información personal de los usuarios que Meta recopilará. El martes (04.07.2023), el Tribunal de Justicia de la UE apoyó al organismo de control anticarteles de Alemania por una disputa antimonopolio con Meta.

La pregunta crucial sigue siendo: ¿Cómo reaccionarán los usuarios? El experto digital alemán Dennis Horn estima que las personas son más propensas a cambiar de plataforma cuando sus compañeros también lo hacen. Entonces, en última instancia, el futuro de Twitter dependerá de cuántos usuarios se aferrarán a Threads para debatir sobre política y sociedad.

6 de julio 2023

DW

https://www.dw.com/es/threads-la-nueva-aplicación-de-instagram-se-acaba-el-dominio-de-twitter/a-66144681?maca=spa-newsletter_sp_Titulares-2358-xml-newsletter&r=17270592891132154&lid=2598954&pm_ln=209647

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Cecilia Barría

Si alguien te habla de monedas digitales, es probable que lo primero que se te venga a la cabeza sean criptomonedas como el bitcoin.

Sin embargo, hay otras monedas digitales, prácticamente desconocidas, que avanzan silenciosamente en los pasillos de las altas esferas de las finanzas con las que se quiere reemplazar a los billetes de papel y al dinero metálico.

Son las monedas digitales emitidas por los bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés).

Se trata de la versión digital de las monedas tradicionales que las personas utilizan todos los días, como el dólar, el euro o el yuan.

A finales de junio, la Comisión Europea presentó una propuesta para poner en marcha el euro digital.

Bajo ese esquema, la tradicional moneda de un euro tendría un valor exactamente igual al de un euro digital.

Esta nueva divisa sería emitida por el Banco Central Europeo (BCE), con un estatus que la hace tan oficial como su equivalente físico.

En ese sentido, estas divisas digitales -que ya han sido implementadas en varios países- son la antítesis de las criptomonedas.

¿Por qué? porque las criptomonedas no son emitidas por ningún banco central y su valor cambia constantemente.

En el mercado de las criptomonedas participan inversionistas que están dispuestos a correr riesgos, ya que los precios pueden dispararse un día y caer estrepitosamente al otro.

Básicamente, nadie regula su valor y se mueven libremente a través de una tecnología que se llama cadena de bloques (o blockchain), mientras que las monedas digitales "públicas" u "oficiales", funcionan igual que el dinero tradicional, solo que en un formato electrónico.

"Con el euro digital, los ciudadanos podrán pagar en dinero público”, dijo Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea.

"Tener un monedero digital en euros recargado en el teléfono -u otro dispositivo- será lo mismo que tener monedas y billetes en el bolsillo”, agregó.

La ley definitiva debe ser respaldada por los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Si eso ocurre, se espera que el BCE dé luz verde a un euro digital en los próximos meses para que pueda lanzarse en 2027.

A continuación te contamos cuatro claves para entender cómo funcionan las monedas digitales y qué ventajas y desventajas tienen.

  1. Cómo funcionan

Las monedas digitales emitidas por los bancos centrales de cada país son la versión electrónica del dinero tradicional.

Así, en vez de imprimir billetes de papel o monedas metálicas, el banco central de un país emite su propio dinero en formato electrónico.

Una de las diferencias esenciales con el sistema actual es que estas monedas no requieren que un banco sea el intermediario para que se lleve a cabo la transacción.

Teóricamente, podrías hacer transferencias electrónicas como si le estuvieras pasando unos billetes en la mano a otra persona o a un negocio.

Se espera que las monedas digitales bajen los costos asociados a las transacciones online hechas a través de la banca comercial y que favorezcan a las personas de ingresos más bajos y a los sectores de la población que no están bancarizados.

Entre las distintas propuestas para implementar el sistema que está sobre la mesa, algunos expertos han planteado crear cuentas bancarias universales en los bancos centrales para todos los ciudadanos.

Pero lo cierto es que cada país o zona monetaria que decida emitir este tipo de monedas, fijará sus propias reglas.

Esa es la idea básica de una moneda digital oficial, aunque por ahora, hay muchas interrogantes sin responder, en la medida que las grandes economías del mundo aún están analizando sus potenciales beneficios.

2. En qué países existen

China fue la primera gran economía del mundo en lanzar una moneda digital en 2020 en algunas partes de su territorio.

Se calcula que el yuan digital es utilizado actualmente por unos 260 millones de personas y el plan del gobierno es hacerlo extensivo a todo el territorio.

Según el centro de estudios Atlantic Council, con sede en Washington DC, un total de 130 países están explorando versiones digitales de sus monedas, con casi la mitad de ellos en etapas más avanzadas de desarrollo, haciendo planes piloto o en proceso de lanzamiento.

Todos los países del Grupo de los 20 (G20), excepto Argentina, están en alguna de esas fases.

Once países, incluidos varios en el Caribe y Nigeria, ya han lanzado monedas digitales emitidas por sus bancos centrales, según el centro de estudios.

Bahamas, por ejemplo, un país pequeño de apenas 390.000 habitantes, se ha convertido en un gran laboratorio al crear el dólar de arena (sand dollar, en inglés), la primera moneda digital del mundo emitida por un banco central.

La iniciativa ha demorado en despegar porque la mayoría de la población no lo utiliza, una dificultad con la que también se han encontrado otros países.

Otras dos grandes economías emergentes, como India y Brasil, tienen planes para lanzar monedas digitales en los próximos años.

En medio de este panorama, el país con la moneda más fuerte del mundo, Estados Unidos, está lejos de tener planes para crear un dólar digital.

Desde la Casa Blanca, el presidente Joe Biden ordenó a funcionarios del gobierno que evaluaran los riesgos y beneficios de crear un dólar digital en marzo de 2022.

Pero el dólar digital no forma parte de los temas que se discuten en la agenda económica del país.

Suecia continúa siendo uno de los países más avanzados de Europa con su programa piloto, mientras que el Banco de Inglaterra sigue trabajando en una posible libra digital que podría entrar en uso hacia finales de esta década.

Australia, Tailandia, Corea del Sur y Rusia tienen la intención de continuar con las pruebas piloto.

A pesar del creciente interés en las monedas digitales oficiales, algunos países que las han lanzado, como Nigeria, señalan que su aceptación ha sido decepcionante, mientras que Senegal y Ecuador cancelaron sus planes de desarrollo de este tipo de divisas.

3. Cuáles son sus potenciales ventajas

Los promotores de las monedas digitales dicen que ayudarán a la inclusión financiera de quienes están fuera de la banca comercial y promoverán la innovación tecnológica, la eficiencia en las transacciones y el desarrollo económico.

En teoría, el cambio contribuiría a una reducción de costos porque el sistema no depende de la banca comercial, ya que el medio de pago depende directamente de la banca central.

De hecho, en el caso del euro digital, se supone que el Banco Central Europeo no tendría ningún interés comercial en almacenar, gestionar o monetizar los datos de los usuarios.

Quienes apoyan el proyecto presentado por la Comisión Europea, sostienen que un euro digital permitiría pagar con “una forma de dinero público ampliamente aceptada, barata y segura”.

Además, se estima que el uso de divisas digitales podría disuadir ciertas actividades criminales financieras, en la medida que sería más fácil determinar quién es el remitente y el receptor de las transferencias.

4. Cuáles son sus riesgos

De crearse un euro digital en los próximos años, se espera que el Banco Central Europeo no imponga comisiones a los usuarios.

Pero eso no quiere decir que el uso de la divisa digital resulte completamente gratuito. Aún no está claro cuál será la función y los costos de los posibles intermediarios que ofrecerán servicios para que funcione el mercado de la divisa.

Tampoco se conoce cómo sería la relación con la banca comercial.

Además, las voces críticas desconfían de que los bancos centrales tengan la información detallada de todas las transacciones que hacen los usuarios en países donde no existe suficiente transparencia y la información podría ser utilizada con fines políticos.

A la banca comercial le preocupa que eventualmente un gran número de depositantes abandone el sistema bancario, un factor que podría poner en riesgo una parte importante de su negocio y, en un caso extremo, provocar posibles corridas bancarias.

Sin embargo, los expertos han dicho que esa potencial fuga de dinero desde la banca comercial se puede controlar fácilmente estableciendo límites a la cantidad de divisas digitales que puede poseer un determinado cliente.

Otra de las críticas que se han hecho al sistema, es que como todas las operaciones estarían centralizadas, existe el riesgo de que un determinado banco central tome decisiones arbitrarias dado que puede crear o eliminar dinero en un abrir y cerrar de ojos.

Desde otro punto de vista, también existe el riesgo de que una moneda digital extranjera bien gestionada pueda convertirse en un sustituto de una determinada moneda local.

Finalmente, dicen los expertos, todo dependerá de cómo se implemente el sistema de monedas digitales que emiten los bancos centrales de acuerdo al modelo que cada país defina.

6 de julio 2023

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/articles/cj7rm13eepxo

 6 min


Carlos Raúl Hernández

Hemos vivido y seguimos viviendo la era de la ingeniería social, la acción consciente y reflexiva para incidir en las relaciones, la estructura y la vida de la sociedad desde centros de decisión, particularmente del Estado. El concepto nació en los EE. UU durante el siglo XIX y lo desarrolló en el siguiente Karl Popper con su monumental obra La sociedad abierta y sus enemigos (1945), donde sostiene que hay dos ideas antagónicas de la ingeniería social. La que la concibe como atributo ínsito de las élites revolucionarias para implantar “la nueva civilización”, “cambiar de raíz la humanidad”, “la marcha de la historia”, y otros modestos objetivos, llamada ingeniería social holística. Ella permitió que hasta finales del siglo XX gran parte de la humanidad estuviera regida por regímenes totalitarios que fracasaron. Esa ideología la había instaurado Marx, y su resultado, el socialismo-comunismo que consideraba “inevitable”, daba derecho a los revolucionarios “representantes el bien y la justicia”, para tomar el poder por la fuerza, por las armas, sin consultar y destruir “la vieja sociedad”. No necesitaban aprobación para eliminar las formas explotadoras de vida creadas durante milenios: la propiedad, la democracia, la libertad, la religión, los partidos, los sindicatos; y asaltaban el cielo para implantar la educación revolucionaria, la nueva moral, destruir la familia burguesa y establecer tiranías para “hacer la revolución” y crear “el hombre nuevo”.

El valor en plata de la retórica se aprecia en que luego del triunfo bolchevique, se elige una “constituyente” con la conocida prédica mística jacobina: el pueblo sagrado,” la voluntad popular, el nacimiento de una nueva nación; pero como perdieron ridículamente (25%), Lenin se pasó por el bigote los “derechos imprescriptibles y disolvió aquel monumento de la soberanía. En el extremo antagónico se coloca la ingeniería social fragmentaria que usa las reformas parciales como elemento para el mantenimiento de la sociedad civilizada, en diálogo permanente con ella. El derecho, la división político territorial de los países, la soberanía, las instituciones, las políticas públicas, fiscales y monetarias, son producto de decisiones estatales que dan forma a la sociedad moderna. Parte de la presencia del Estado para crear, mantener y mejorar la convivencia en la combinación de socialdemocracia y liberalismo político y alguien decía que la única forma de que este último se efectivo en la política real es la socialdemocracia. Los liberales, están aherrojados a la existencia de tres poderes públicos independientes, a diferencia del anarcoliberalismo, los libertarios, anarquistas “de derecha”, utópicos que aspiran a una sociedad carente de Estado, un sinsentido absoluto que no entiende muy bien lo que dice.

Quienes llegan al poder se colocan entre estructuras de gobierno, y por partidarios de la democracia amplia, la libertad y la economía abierta que sean, ejercerlas, desregular la economía, imponer la competencia y mantener todo en funcionamiento, es posible por la acción del Estado incluso en sentido hobbesiano. La sociedad autorregulada sin gobierno es una supra utopía compartida por el marxismo clásico, anarquistas y anarcoliberales. Hoy surge un totalitarismo suave y gradual. Quien quiera asumir una tarea de Sísifo, leer la Agenda 2030, enfrentará un texto frío como un pescado, burocrático, sin vida, frente al que la mente se distrae y huye recurrentemente. En los momentos que se logra la casi inasible concentración, se toma la mano de una criatura muerta, formado por 17 “objetivos” que por su inexpresividad, vacuidad e infantilismo no merecerían ni siquiera discutirse ¿Quién podría estar en desacuerdo con desterrar el hambre, “la desigualdad”, “preservar la naturaleza”; con agua potable, alimentación suficiente y balanceada, viviendas cómodas, educación gratuita y de calidad para todos, y que plantas y animales crezcan como en el jardín del Edén?¿O con que la humanidad sea un jardín con ríos de leche y miel en abundancia.

Redactado por adultos curtidos, la única razón de ser de un texto así es presentarlo como un rebaño de pieles de oveja. Por eso muchos gobiernos y personas creyeron firmar una declaración anodina más, como los precursores Objetivos del Milenio, y nadie, salvo sus maquiavélicos propulsores, deben haberla leído. Pero en sus 169 metas, redactadas también de manera que su lectura podría llevar al suicidio por desesperación a una ostra, se plasma una cantidad tal de esperpentos que parecen la versión escrita en un sanatorio mental de 1984, Un mundo feliz y Fahrenheit 451. Es la Agenda para marchar hacia la distopía, en pos de un mundo suavemente totalitario, y su consigna parece emanada del hermano mayor orwelliano, “no tendrás nada y serás feliz”. Se propone cambiar el mundo sin violencia, sin amenazas, ni provocar oposiciones, un texto “que se hace el muerto para coger zamuro vivo” y lo logra magistralmente hasta ahora. La imposibilidad, inanidad, inocuidad, aparentes de la Agenda están concebidas para que los lectores la firmen entre bostezos. La burocracia posmoderna de las Naciones Unidas consigue una carta aval para presentarse en todos los rincones del mundo, como en escuelas de los caseríos del estado Cojedes, en las que fija carteleras que favorecen la pederastia e informar sobre el advenimiento de 43 “géneros”.

Más pública sería imposible y no es una conspiración, sino una decisión bien presentada y concebida con maestría política. Es una nueva constitución global, por encima de las nacionales, que permite a los burócratas reglamentar y administrar la libertad y la democracia en el mundo, meterse en la cama de la gente para decirles qué es correcto y qué no, o que el sexo con niños está muy bien si ellos consienten. Esta supra constitución 2030 está ejerciendo paulatinamente el gobierno en Europa y decide que las fresas del sur de España no deben producirse, ni varios cultivos holandeses mientras comienzan a desterrar la ganadería, a destruir represas para restaurar los bosques, así como producir “energías limpias” y autos eléctricos que pueden ser más bien Frankenstein (volveremos sobre esto) La agenda tiende al regreso de sociedades confesionales, anatemas contra las heterodoxias, con temas que no se pueden discutir, so pena de excomunión (antaño cárcel o muerte) y muerte civil. Eso revela que, pese al avance científico técnico, la tendencia al fanatismo y la superstición permanecen invariables en la condición humana Ese retorno del oscurantismo llama cancelación y negacionista, el mote posmoderno para la antigua herejía.

Todo saber científico nace polémico y Darwin escribió que “la única manera de cerrar un debate científico es mantenerlo abierto” pero el ambiente castiga la discusión sobre las tesis canónicas posmo. El progresismo indujo a creer que los fenómenos climáticos, propio de todas las edades del planeta por millones de años, es producto de la acción del hombre en la sociedad industrial, la “antropogenia” del “calentamiento global”, pese a que hay un amplio contingente de científicos que desmienten esta teoría, a los que los medios llaman “negacionistas” y por lo tanto eliminan del debate público. Montañas de estudios sobre la violencia demuestran que 80% de las víctimas de asesinatos son hombres (sube a 93% al incluir las guerras), pero se hace predominar la impresión de que hay una matanza masiva de mujeres; 74% de la violencia de parejas es entre homosexuales masculinos, 21% entre parejas hetero y apenas 5% entre parejas lesbianas, pero las investigaciones que lo demuestran están silenciadas por “negacionismo de violencia de género”. Pese a la montaña de evidencia científica sobre la necesidad de ingerir proteínas animales, lo que hizo posible la evolución del cerebro de los homínidos al hombre, la Agenda 2030 busca atrofiar la producción y el consumo de carne, para producir “carne artificial”, así como proyectan producir proteínas de los insectos, todo traducido en grandes negocios free.

La cancelación surge en las entretelas de las instituciones para lisiar el sistema de vida democrático. Los incorrectos o negacionistas merecen menoscabar sus expresiones, cátedras, pensamiento, a nombre de la democracia de lobbies fanáticos: hipersexualistas, animalistas, ambientalistas, pederastas, usurpadores del feminismo. Una religión laica inmisericorde, con 17 mandamientos sin perdón, para todo aquél que no sea y no haya sido progresista, que cazadora de culpables. Cicerón se refirió a la damnatio memoriae, dañar la memoria, incluso en las lápidas de los cementerios. Una especie de calvinismo redivivo, un puritanismo que viene a rescatar de la perdición hetero a una sociedad rendida por la tolerancia católica. Estos neocalvinistas dan risa y sobrecogen con sus autojustificaciones para castigar males inexistentes o residuales, que reviven en su imaginación: patriarcalismo, misoginia, transfobia, plumofobia, homofobia, gordofobia y demás imbecilidades, expresión de graves desarreglos emocionales en quien las profiere. Higinio Marín, un teólogo español, demuestra conocer la condición humana, cuando dice que “quien gobierna lo que debes decir, gobierna también lo que debes pensar, lo que debes desear y lo que debes sentir; y está modificando los patrones humanos de fijación del deseo”. Ya se prohíbe la seducción, y la heterosexualidad es casi delictiva para los lobbies. En la Londres de Winston de 1984, el amor estaba estrictamente prohibido y solo se podían tener relaciones sexuales mecánicas sin ese componente perturbador.

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/158768/el-retorno-de-los-brujos...

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