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Opinión

Benjamín Tripier

En política todo es posible; incluso que alguien que cree firmemente en algo, de un momento para otro piense algo diferente. Claro, esa práctica es más frecuente en algunos países de Latinoamérica que en otras partes del mundo con un poquito más de fortaleza institucional y de seriedad personal. Y a veces tendemos a juzgar a las decisiones de esos países serios con la misma vara con que nos manejamos nosotros. Porque no en todas partes pasas, de un solo golpe, de la extrema izquierda al extremo liberalismo sin que se te mueva una pestaña, ni se lo expliques a nadie.

Lo anterior es para poner en perspectiva lo del alivio de sanciones por necesidad del petróleo venezolano. Si un gobierno como el de Venezuela y algunas instituciones están sancionados por Estados Unidos; y algunos de sus máximos funcionarios, además de estar sancionados, tienen recompensa por su captura por parte del sistema de justicia norteamericano; y si algunos de ellos ya están presos, ya sea que aún estén en juicio o ya condenados; es difícil pensar que llegarían a desandar esas medidas, y negociar con esas personas, a cambio de petróleo; ya sea mucho o poco petróleo. Es un tema de valores y jerarquías.

Las dos visitas del gobierno norteamericano –la de marzo pasado y la de la semana anterior- estuvieron encabezadas por Carstens, que es el negociador de rehenes de la Casa Blanca. En la primera se sumó Juan Gonzáles y estuvo presente el embajador Story; mientras que en la segunda lo acompañó solo Jimmy Story. La carta fuerte que tiene Estados Unidos para negociar por sus rehenes son las sanciones; y si bien en general no suelen prestarse al chantaje, sí pueden negociar; y negociar requiere gestos de buena voluntad, como la liberación de un par de presos en Venezuela, y el levantamiento de sanciones a Malpica Flores.

Y así, es de imaginarse que se explorarán otras vías de negociación e intercambio, en esta operación de rescate de rehenes que fue el foco principal de las dos visitas, lo cual también podría incluir el petróleo. Pero darles un carácter de negocio petrolero es perder de vista el conjunto de sucesos que llevaron a considerar a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos; y que llevaron posteriormente a incrementar la caracterización negativa y someternos a las sanciones que ya son parte de nuestra vida diaria. Porque en realidad, debido a las sanciones para un grupo, terminamos todos afectados.

Por supuesto que un alivio a las sanciones, cualquiera sea el origen del alivio, pondrá en movimiento un conjunto de procesos en el campo jurídico, empresarial y de negocios; entrarán los mercados objetivos, y, principalmente la verdadera capacidad de producir petróleo, en qué cantidad, en cuánto tiempo, con qué costo de inversión… y quiénes serían los inversionistas.

Si queremos realmente entrar en una nueva era no rentista, debemos mirar hacia otros productos y mercados; y, cuando miremos al petróleo, verlo desde ángulos y marcos diferentes a los que hemos sostenido hasta ahora. Seguimos aplicándole al petróleo las mismas estructuras y referencias de cuando producíamos 3,3 millones de bpd. Hoy estamos en una producción estable de 550.000 mil bpd (los picos son excepcionales), y es como una megaestructura para manejar lo que tenemos o podemos.

Profundizando un poco, cuando le damos preeminencia a lo petrolero, a las sanciones y a lo político electoral, estamos descuidando que todo lo anterior está apoyando en un colchón de pobreza que deja lo anterior para una minoría de personas. Reconocer el 94% de pobreza, con 76% de pobreza extrema, de Encovi debe llevarnos a coincidir que hay que tomar medidas urgentes y simultáneas desde los otros ámbitos mencionados.

Cada vez hay más gente pidiendo en la calle; cada vez son más jóvenes los que piden; cada vez hay más desnutridos y mostrándonos en forma descarnada que tuvieron que salir de las zonas donde viven para escarbar en la basura de lugares donde la basura tenga algún contenido que les sirva para alimentarse, porque es sus zonas casi no hay basura. Es un drama, pero que se esconde debajo de la alfombra.

El tema importante es la pobreza, y en él deberíamos poner todo el foco…lo cual no quiere decir descuidar lo otro, sino ponerlo en esa perspectiva.

Por cada punto del PBI que recuperemos, bajemos la pobreza un cuarto de punto. Y eso no es abstracto, porque, un poco más o un poco menos, todos intentamos contribuir al crecimiento del producto, porque en eso nos va la supervivencia propia y de nuestras familias.

Vamos a mirar a los costados, y ayudemos a todo aquel que lo necesita; y si tiene esas terribles características de ser adolescente, malnutrido, que pide en un semáforo, pues hagámoslo más aún.

En lo económico, el deslizamiento acelerado del valor del dólar es la consecuencia natural de haberlo tenido retrasado a presión, durante mucho tiempo, desde octubre de 2021. Esa presión era como mantener presionado un resorte que, cuando se soltó, saltó a los valores en que está hoy; no obstante, no saltó tanto como se suponía, y todo indica que aún se mantiene retrasado, y distintas estimaciones colocan el valor de equilibrio por encima de los 10 bolívares por dólar; dándole a la economía un perfil importador; y desalentando las exportaciones.

El mercado de valores aún sigue representando una oportunidad de futuro que en cualquier momento puede convertirse en presente. Las emisiones de renta fija -compitiendo, en los grandes tomadores que son los bancos, con los títulos de resguardo emitidos por el BCV- esperan por la modificación de la Ley del Mercado de Valores para que la opción dolarizada los coloque en una dimensión que sea más atractiva para el inversor común.

Mientras que la renta variable, que forma parte de varios portafolios y carteras, espera su momento para ser el lugar de las finanzas corporativas, de fusiones y adquisiciones, , y sean el campo a través del cual se logre la optimización de la capacidad instalada existente, y donde puedan hacerse las inversiones de aporte de tecnología y capital que tanto nos hace falta.

Estamos en los albores de una guerra mundial que pudiera escalar hasta límites inconmensurables, porque de un lado, hay gobiernos democráticos que consultan sus decisiones en forma colegiada; mientras del otro hay gobiernos tiránicos y con el poder concentrado en Putin y en Lukashenko…o más bien, solo en Putin. O sea que está prácticamente en sus manos la decisión de cuándo transforma su “operación especial”, en una declaración de guerra, y a quién se la declarará primero; y si lo atacará primero y declarará la guerra después.

El flujo de comercio cambiará, habrá ajustes en las rutas, y los países proveedores de materias primas volverán a tener un rol relevante que puede hacer que sus economías se fortalezcan, si ya estaban bien administradas; mientras que los que lo estaban haciendo mal, empeorarán; porque la guerra no solo no será un colchón de flotación, sino que se convertirá en un lastre que los hundirá más.

Y también habrá una dicotomía de amigo-enemigo, sin espacio para puntos intermedios. Y dependiendo del nivel de amenaza que cada país represente, es que será tratado como tal. En Venezuela tenemos que elegir de qué lado estaremos, porque la consecuencia será grave.

No hay que olvidar que nosotros estamos jugando en los límites de la democracia, y apelando a las reglas de tiempos de paz. Bueno, eso va a cambiar; en términos prácticos la OTAN sustituirá a la ONU, y la ley será la ley de tiempos de guerra, donde las ambigüedades son muy riesgosas, pues pueden ser mal entendidas (o bien entendidas en algunos casos) y costarnos caro en términos concretos.

Cada país de Latinoamérica ha ido buscando su inserción en este nuevo contexto; hasta Argentina que tiene un gobierno pro chavista fue alineada con los aliados, y lo manifiesta en cada foro donde puede; de hecho, el presidente Alberto Fernández se reunirá con Biden en Washington, el próximo 26 de julio. Mientras, nosotros seguimos jugando con los “chicos malos”. Juegos militares con rusos e iraníes, avión iraní acusado de terrorismo volando bajo bandera venezolana por la región, visita del canciller a Moscú en el momento de mayor crueldad de los rusos contra Ucrania, y ahora Bielorrusia.

En cuanto a Colombia, nuestro vecino para siempre, tendremos que buscar la mejor manera de relacionarnos en esta nueva etapa. El Petro que hemos escuchado declarar es el Petrocandidato en campaña, y también al Petro presidente electo; habrá que esperar a escuchar -y ver qué hace- al Petro presidente en ejercicio, donde tendrá que manejarse en un entorno donde los miembros de su gobierno, que se parece mucho a una coalición, comenzarán a tomar decisiones que pueden afectarnos…como país, y como gobierno chavista.

Lo que sí podemos anticipar es que, a menos que el gobierno de Venezuela se oponga, el comercio y la movilidad de gente será más flexible, y podría significar una bocanada de aire fresco para un país aislado como el nuestro; podría ser una válvula de descompresión para nuestro acceso al resto del mundo.

Recomendación

Al gobierno:

Que renueve los mensajes masivos para la prevención de esta nueva ola de contagios covid y que advierta sobre el tema dengue, que pareciera también estar presente. Este es un momento en que la salud pública debería recuperar la preeminencia que tuvo en 2020 y 2021, al menos hasta que podamos ver que los números de contagios vuelven a retroceder. Es cierto que los números no son tan altos, las internaciones son menores y que la letalidad es muy baja, pero la gente falta al trabajo y la actividad económica incipiente se debilita.

A la dirigencia de la oposición:

Que no dejen sola a Bandera Roja justo en un momento donde son -junto con Guaidó- los únicos opositores que están “poniendo el pecho” en la calle, en la necesaria (en cualquier país) tarea de oponerse. El resto de los dirigentes no pasa de declaraciones altisonantes que no afectan al gobierno “ni con el pétalo de una rosa”; todo lo contrario: atacan más a Guaidó que a Maduro.

A los dirigentes empresarios:

Que pongan énfasis en la cadena de suministros y la logística para fortalecer y consolidar los niveles de actividad que se van logrando. Muy buen trabajo de los dirigentes empresarios recorriendo el país; hay que contar con un diagnóstico in situ de nuestras capacidades y posibilidades reales; porque la voluntad y las ganas de trabajar siempre estuvieron en el ADN del empresario venezolano.

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Twitter: @btripier

 8 min


Fernando Mires

Notas para escribir una historia de la guerra de Rusia en Ucrania.

1.

El primer dilema que suelen enfrentar los historiadores al escribir un texto se presenta en el momento de delimitar cuando determinados sucesos aparentemente aislados se convierten en un proceso, entendiendo por proceso el encadenamiento de esos sucesos. Eso significa establecer relaciones de causalidad entre ellos o, para los historiadores no causalistas, de interrelación. En palabras más simples, escribir historia supone poner los hechos en su lugar.

Solo así será posible determinar cuando los sucesos encadenados constituyen efectivamente un proceso histórico. La invasión rusa a Ucrania, tema que ahora nos preocupa, es un suceso incluido en un proceso. Quiere decir que ese 24.02.2022 no fue un hecho aislado sino la culminación de diferentes acontecimientos.

La invasión a Ucrania, escribió el ex embajador alemán en Rusia, Rüdiger con Fritsch, quien también es un notable historiador, no comenzó el 24. 02. 2022, sino el día en que la tropas enviadas por Putin ocuparon Crimea. No obstante, esa relación entre las dos invasiones, la del 2014 y la del 2022, la podemos establecer recién ahora. De ahí comenzamos a pensar otra vez, pero en retrospectiva, el proceso que llevó desde la invasión rusa a Crimea hasta culminar con el intento ruso de apoderarse de toda Ucrania.

Al llegar a ese tema será inevitable preguntarnos acerca de las razones que llevaron a Putin a comenzar la invasión a Ucrania el año 2014 (y no antes o no después). Porque, evidentemente, esa decisión no surgió de la nada. Tuvo que ver con sucesos que llevaron al presidente ucraniano pro-putinista, Viktor Yanukóvich, a ser destituido legalmente por el parlamento y después huir desde Kiev a Moscú, donde todavía vive en condición de refugiado.

Yanukóvich huyó de una revolución. Me refiero a esa explosión social y política conocida como la revolución del Maidan, en alusión a las revueltas populares que tuvieron como foco la plaza del mismo nombre (en español, plaza de la Independencia).

Eso quiere decir que la invasión a Crimea llevada a cabo el 27.02. 2014, visto desde una retrospectiva actual, fue la fase primera de un proceso que culminaría con la invasión de Rusia a Ucrania iniciada el 24.02 del 2022. En ese mismo sentido la invasión de Rusia a Crimea puede ser vista como una respuesta de Putin a la revolución (en sus mentirosas palabras, golpe de estado) iniciada en la plaza Maidan. De tal manera que esa invasión podemos entenderla ahora no solo como una invasión sino, sobre todo, como una contrarrevolución por vía externa. Una invasión contrarrevolucionaria o, si usted lo prefiere, una contrarrevolución invasora.

2.

Cualquier historiador que intente escribir sobre los sucesos de Ucrania en el 2022 estará obligado entonces a comenzar a contar, por lo menos, desde el 2013. Y si así lo hace no podrá iniciar su escritura si no responde previamente a tres preguntas previas y claves.

La primera pregunta dice: ¿por qué ocurrió la revolución de Maidan? La segunda dice: ¿por qué en el 2014 Putin se limitó a invadir Crimea y parte de la región del Donbás y no a todo el país de Ucrania? Y la tercera dice ¿qué sucedió en Ucrania entre el 2014 y el 2022?

Vamos por la primera pregunta. La revolución de Maidan también es conocida con el nombre de Euromaidán. Ese nombre dice mucho. Los primeras manifestaciones en contra de Yanukóvich comenzaron en la plaza de Kiev el 21 de noviembre del 2013 como respuesta o reacción a la decisión del gobierno de suspender la firma del Acuerdo de Asociación y de Libre Comercio con la Unión Europea (UE). La suspensión de esos acuerdos decretada por el presidente Yanukóvich fue dictada, evidentemente, desde Moscú. Los acontecimientos de Maidan asumieron, por lo tanto, el carácter de una protesta nacional (anti-rusa) y pro-europea.

La versión oficial de los medios de prensa controlados por el Kremlin señala en cambio de que se trataba de una revuelta fascista debido a que en ella participaba el partido de la extrema derecha, Svoboda. Lo que no dijo esa prensa fue que, además, participaron las llamadas minorías étnicas (rusos, tártaros, judíos, georgianos, armenios), los principales partidos políticos del país, destocándose el Solidarnist de Petro Porochenko, más organizaciones estudiantiles, empresarios y sindicatos, y también, partidos de izquierda, y no por último, numerosos miembros de la iglesia ortodoxa ucraniana.

En otras palabras, en la plaza Maidan fue congregada la sociedad civil ucraniana la que, como toda sociedad civil, estaba poblada por diversos partidos de centro, de derecha y de izquierda, en manifestaciones muy similares a las que fueran brutalmente sofocadas en 2020 en Bielorrusia, cuando las calles se vieron colmadas por manifestantes que protestaban en contra del escandaloso fraude electoral perpetrado por el actual títere de Putin, Aleksander Lukashensko.

La mención a Lukashenko no es casual. Yanukóvich, de acuerdo a los planes de Putin, estaba destinado a convertirse en un suerte de Lukashenko ucraniano. En el hecho, ya lo era. En contra de la feroz represión ejercida por el hombre de Moscú en Ucrania, la sublevación nacional y democrática levantó barricadas en las principales calles de Kiev, así como en otras importantes ciudades del país.

Yanukovich procedió a disolverlas apelando a la fuerza pública. Como suele suceder, la brutal represión desató fuertes movimientos de masas. A menos de un mes después, el 18 de marzo, Putin mandó invadir Crimea.Ese día -lo sabemos recién ahora- comenzaría la invasión a Ucrania.

La débil resistencia ofrecida a las tropas rusas haría seguramente pensar a Putin en que la mesa estaba servida para repetir la invasión en otros lugares de Ucrania. ¿Por qué no lo hizo de inmediato? Esa es la segunda pregunta

La respuestas pueden ser varias. La toma de Crimea había sido en cierto modo un test para Putin. La débil resistencia militar ucraniana y la aún más débil protesta europea materializada en sanciones sin relevancia, hicieron pensar al dictador que podía tomarse todo el tiempo que quisiera en espera de que se dieran las condiciones ideales. Después de Crimea podría continuar su paciente obra destinada a convertir a toda Europa en un cúmulo de naciones energética y económicamente dependientes de Rusia, lo que de hecho sucedió.

Pero desde el 2014 hasta el 2022 también ocurrieron en Ucrania hechos muy interesantes. Y de eso no logró percatarse a tiempo Putin. Con esta afirmación pasamos a contestar la tercera y más decisiva pregunta. ¿Qué pasó en Ucrania entre 2014 y 2022?

El gobierno nacionalista del millonario Porochenko surgido de las elecciones de mayo del 2014, estaba destinado a fracasar, dadas las conexiones que mantenía la oligarquía ucraniana a la que Porochenko representaba, con la oligarquía rusa. Ucrania podría llegar incluso a pertenecer a Rusia –como sucedería con Bielorrusia– sin necesidad de ser invadida. Los hechos parecían dar la razón a Putin. Si hay una palabra para caracterizar al gobierno Porochenko, pese a su retórica ultranacionalista, esa palabra es, corrupción.

Cuando Volodimir Zelenski asumió el gobierno en representación del partido Servidores del Pueblo (mayo del 2019) pese a haber obtenido en la segunda vuelta más del 70% de los sufragios, nadie pareció asustarse en Moscú. La escasa experiencia política del nuevo presidente, su moderada retórica nacionalista, en comparación con la de Porochenko, y la dispersión de las fuerzas nacionalistas, hicieron seguramente pensar a Putin que Ucrania seguiría mostrándose como hasta ese momento había sido: un país incapaz de generar una estructura política estable y democrática que le permitiera ingresar a la UE, y mucho menos, a la OTAN.

3.

Pronto Putin comenzaría a advertir que el nuevo gobierno no era la simple continuación del de Porochenko. El recién elegido presidente no había, a diferencia de su antecesor, levantado ningún programa antirruso y, sin embargo, parecía tomarse en serio la razón por la cual fue elegido: la lucha en contra de la corrupción.

Zelenski había entendido que para luchar en contra de la corrupción no bastaba mandar a la cárcel a tres o cuatro oligarcas. Era necesario un nuevo programa económico que pusiera el libre mercado bajo cierta regulación legal y que a la vez contemplara radicales cambios que debilitaran a la dependencia energética con respecto a Rusia, así como abrir el comercio más hacia Europa y menos hacia Rusia. Pero sobre todo se dio cuenta Zelenski de que para disminuir a la corrupción era necesaria una reinstitucionalización del país. A fin de comenzar su proyecto, tuvo lugar una reforma en el sistema de partidos, reduciendo su desorbitante número y desactivando sus dependencias extraestatales. Luego intentaría convertir al parlamento en lo que no había sido durante la breve historia republicana del país: un órgano independiente del ejecutivo, encargado de promulgar leyes y servir de centro del debate público.

Podríamos decir, haciendo un símil, que bajo Zelenski comenzó a nacer una Perestroika a la ucraniana. Sin desatar una retórica anti rusa, demolió las antiguas estructuras de tipo soviético que pervivían en el país, entre ellas los corruptos sindicatos de trabajadores, la mayoría prorrusos. Del mismo modo mantuvo su férrea resistencia a que los dominios del Dombás se convirtieran en enclaves militares rusos en territorio ucraniano. En breve, bajo Zelenski, Ucrania comenzó a convertirse en un país no solo geográfica sino políticamente europeo.

Pronto comprendería Putin que Ucrania, gracia a la gestión Zelenski, se le estaba escapando de las manos. Por lo mismo decidió que había llegado la hora de actuar. El 2021 escribió su muy conocido ensayo donde afirma que Ucrania pertenecía a la naturaleza nacional rusa por lazos culturales y de sangre. Mejores argumentos no tenía.

Desde el punto de vista histórico ya Ucrania poseía una historia que no era la de Rusia. Desde el punto de vista político poseía una constitución y una institucionalización autónoma. Y por si fuera poco, gracias a la ayuda occidental, estaba tomando forma una economía menos dependiente de Rusia que algunas economías euro-occidentales.

En breve: Ucrania ya se había convertido en una nación independiente y soberana, una nación en forma, como son hoy, por ejemplo, Polonia o Rumania. Sin asonadas callejeras, sin patologías doctrinarias, sin delirios ultranacionalistas, Ucrania había comenzado a liberarse de la tutela rusa. La entrada de Ucrania a la UE y después a la OTAN –si es que se materializaban- iban a ser solo los corolarios lógicos del desarrollo económico y político del país.

Para Putin, como ya han destacado la mayoría de los estudiosos, la pertenencia de Ucrania a la UE y a la NATO era lo menos importante. Lo más importante, lo ha reiterado Putin en diversas intervenciones, era aventar el peligro de que Ucrania pasara a ser parte del Occidente. Ese, por Putin tan odiado, Occidente político.

4.

Piense el lector lo que habría significado para la Rusia de Putin una Ucrania con una democracia política occidental, con partidos, con debates, con ideas, con parlamento de verdad, con elecciones libres y secretas, con libertad de opinión y de prensa y, sobre todo con alternancia en el poder. Si hubiera sucedido eso, todos los ciudadanos rusos habrían vivido con los ojos puestos en Ucrania. En pocas palabras, Ucrania habría pasado a ser lo que fue Alemania Occidental para la Alemania comunista. Una utopía viviente, un modelo a seguir, y sobre todo, un lugar para irse y nunca más volver. Ante los ojos de Putin, una Ucrania democratizada sería una maldición para Rusia.

Cuando las multitudes alemanas derrumbaron en 1989 el por Willy Brandt bautizado “muro de la vergüenza”, Putin residía en Berlín Oriental. Fue al recordar ese episodio democrático tan glorioso de la humanidad cuando Putin afirmó que el fin de la URSS había sido el desastre geopolítico más grande del siglo veinte. Frase tan conocida que ha terminado por no ser tomada en serio. Pero Putin sí la tomó en serio. Lo ocurrido en el ex mundo comunista fue para Putin no solo un desastre geopolítico. Lo vivió como su desastre personal.

Con el derrumbe del muro se había venido abajo su propio muro interno: el que ocultaba a un ser autocrático, autoritario, patriarcal, dogmático comunista ayer, dogmático religioso hoy. Pues esa antigua Rusia imperial, a la que el añora con pasión, no es otra cosa sino su propio yo, anclado en las profundas oscuridades de sus tortuosas visiones geopolíticas.

Una Ucrania democrática y próspera habría sido fatal para la Rusia atómica pero arcaica de Putin. Él no iba a aceptar que por culpa de un actorzuelo al que despreciaba, toda su cosmovisión se viniera abajo. Para impedirlo, tenía tres alternativas: la primera construir un inmenso muro entre Ucrania y Rusia según la receta de la RDA. Pero Putin ya sabía que los muros solo producen incontenibles deseos por traspasarlos. Así nos relata una de las más grandes crónicas noveladas de los últimos tiempos. Me refiero a Túnel 29 de la autora británica Helene Merriman (Sobre ese extraordinario libro, escribiré pronto un artículo).

Una segunda alternativa habría sido tratar de conquistar a Ucrania mediante una política de paz y cooperación. Tal vez eso habría sido posible, como deja entrever la politóloga ucraniana Natalia Antonova en un reciente artículo publicado en Foreign Policy. Pero para que lo fuera se necesitaba de la existencia de un Putin democrático. Y Putin no tiene un solo pelo democrático.

Putin, al sentirse acosado por el avance de la democracia (eso es para él Occidente) no solo le teme: la odia. O mejor dicho, porque le teme, la odia. Por eso siente que Rusia, es decir el mismo, es una víctima de Occidente. Puede ser incluso que él crea de verdad que la guerra ofensiva que libra en suelo ucraniano, es una guerra defensiva.

Descartado el muro o la paz democrática con Ucrania, a Putin solo restaba una alternativa: Destruir a Ucrania y a sus pecaminosos habitantes. Esa es la intención que se esconde debajo de su programa de “desnazificación.”, que no es otra cosa sino un proyecto de “desucranización”, para utilizar el término del poeta ucraniano Serhy Zahdan. Como ya sabemos, esa fue la alternativa elegida por Putin.

Gracias a esa decisión estamos presenciando día a día uno de los genocidios más horrendos cometidos durante la historia de la modernidad. Bucha, Mariupol, Sevarodonetsk, Lysychansk, entre tantas otras, no son solo ciudades mártires, son grandes manchas de sangre que no podrán ser borradas cuando se escriba la historia de la Rusia de Putin.

La historia se construye de acuerdo a sucesos que, articulados entre sí, conforman procesos, ya lo dijimos. El largo y complejo proceso de liberación ucraniana comenzó en la plaza Maidan, en el Kiev de 2013, también lo dijimos. Solo Dios sabe cómo y cuándo terminará. Esa ignorancia no la habíamos formulado todavía. Ahora sí, la decimos.

Twitter: @FernandoMiresOl

Fernando Mires es (Prof. Dr.), Historiador y Cientista Político, Escritor, con incursiones en literatura, filosofía y fútbol. Fundador de la revista POLIS, Político,

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Alejandro J. Sucre

Países como China, Rusia y algunos más se alinean entre sí y atraen a otras naciones africanas, asiáticas y latinoamericanas para hacer contrapeso a EEUU. En las décadas de los ochenta, noventa y dos mil, estas naciones todas dependía de la inversión y de las compras de Europa y de EEUU, pero paralelamente fueron desarrollando una estrategia de concentración y dominio de las materias primas, y del poder político en sus países que les permite actuar rápidamente sin tanto freno por no haber contrapesos en sus sistemas políticos. Mientras, EEUU se concentró en el dominio del mercadeo y del desarrollo digital y su estamento político se atascó en peleas divisionistas, tipo reality show, en simpatizar con los votantes que no quieren guerra sino buena vida y en batallas mediáticas, lo que no les permite atender los asuntos estratégicos de la nación de manera rápida y contundente. Muchos líderes del mundo comienzan a mirar a EEUU y su sistema democrático como árbol caído.Según un articulo del 6 del mes corriente, del Wall Street Journal: “el atascamiento político en EEUU se puede visualizar en la manera como opera el Congreso. El Congreso aún puede reunir la voluntad bipartidista en emergencias, como para el alivio de Covid-19 en 2020, o ayuda a Ucrania desde la invasión de Rusia este año, o para gastos populares como infraestructura y salud mental. Pero la legislación importante, si es que se aprueba, lo hace cada vez más con el apoyo de un solo partido mientras que el otro promete revertirlo, como con Obamacare y los recortes de impuestos de Trump. El uso del obstruccionismo, una herramienta utilizada por el partido minoritario para retrasar o detener la legislación al requerir 60 votos en el Senado, se ha triplicado desde la década de 1990, según muestran los datos de Brookings.

Al principio, la competencia con China parecía un problema importante destinado a traspasar las fronteras de los partidos. Su búsqueda de dominio tecnológico y comportamiento militar asertivo ha alarmado a los legisladores de ambos partidos. El año pasado, 19 senadores republicanos se unieron a 48 demócratas y un independiente para aprobar la Ley de Innovación y Competencia de EEUU o USICA, que asigna $ 52 mil millones a la fabricación y el desarrollo de semiconductores nacionales y otros $ 120 mil millones a la investigación y el desarrollo de tecnología.

Luego, la semana pasada, el jefe del Partido Conservador emitió su ultimátum: los republicanos no apoyarán el proyecto de ley de competencia de China, negándole los 60 votos necesarios para superar un obstruccionismo, a menos que los demócratas abandonen un proyecto de ley de presupuesto separado para aumentar los impuestos, reducir los precios de los medicamentos y abordar el cambio climático. Cambiar usando un proceso legislativo que no puede ser obstruido.
Sin embargo, el Primer Ministro de Singapur dice que Estados Unidos “puede que ya no sea la hiperpotencia, pero seguirá siendo… una de las economías y sociedades más avanzadas, vibrantes y dinámicas del mundo; capaz de atraer talento, capaz de generar nuevos emprendimientos, crecimiento, ideas y reinventarse”. Pero hay que recordar que ser un país que atrae inversiones como, Hong Kong y Taiwán, no detiene el esfuerzo chino por dominarlas.
Lo que en realidad ha cambiado a China y Rusia de una estrategia de vendedores de productos y materia primas para el mundo desarrollado en décadas pasadas, a una estrategia expansiva y de dominación hasta militar de sus clientes occidentales es que han logrado capitalizar y controlar las materias primas del mundo y también a sus poblaciones. El mundo occidental está muy poco cohesionado para enfrentar el nuevo reto que les imponen Rusia y China.
Los años próximos
Esta nueva situación geopolítica impacta a Venezuela en su desenvolvimiento económico. Las estrategias del presidente Maduro han sido muy acertadas desde el 2019. Sin embargo, no han llegado las inversiones y el crecimiento de la economía venezolana es insuficiente debido a que las sanciones del gobierno de EEUU a vetar el petróleo se han mantenido. Esto pone a Venezuela en medio de batallas geopolíticas. Aunque China y Rusia no invierten en Venezuela, el gobierno de Maduro no ha decido negociar claramente con EEUU. tal vez no sabiendo cual será el rumbo final de la batalla entre EEUU, Europa versus China y Rusia. Tal vez el gobierno de Maduro quiera mantenerse al estilo de Turquía e India y se concentra más en desarrollar la economía que en tomar parte activa en esa batalla geopolítica.
Por los momentos, China y Rusia pareciera que echaron sus cartas en la mesa y EEUU todavía no ha comenzado a actuar en función del tamaño de reto que tiene enfrente. Todavía EEUU no ha usado nada de su poderío militar ni ha sentido a China y a Rusia como amenaza definitiva a su integridad. Puede ser que el efecto de los avances de China y Rusia ayude a elevar el debate político de EEUU y a galvanizarlos en lugar de fragmentarlos e inutilizarlos. No es fácil la dirección política de Venezuela en estos momentos y eso llama a también elevar los debates políticos de nuestra nación por parte de sus actores. El debate político en Venezuela no debe ser de criminalizarse entre líderes políticos sino de propuestas antes los desafíos geopolíticos que atraviesa el mundo.

Twitter@alejandrojsucre

 4 min


Carlos Raúl Hernández

Estamos acostumbrados a navegar medias y post verdades, errores, fakes, y a estas alturas pocos tan ingenuos para pedir objetividad en controversias políticas, porque se discute para salirse con la suya y no para aclarar. Por ejemplo: de dos corrientes católicas actuales, una la presentan como “inquietante”, mientras la otra deviene ejemplo de virtud y heroísmo: el Opus dei y la Teología de la liberación respectivamente. A la primera, la Obra, fundada en 1928 y retocada en 1930 por san (2002) José María (Escrivá de Balaguer) la rodea una imagen de secta desconcertante, misteriosa, a lo que contribuyeron ampliamente los cuarenta millones de ejemplares vendidos por El Código Da Vinci de Dan Brown, y la película de Tom Hanks dirigida por Ron Howard (2006) que los presenta como un grupo aterrador. El Opus dei tiene cerca de cien mil miembros activos, casi un tercio de ellos numerarios, (dedicados existencialmente a la militancia), que viven en residencias de la organización, separados de acuerdo al sexo, y con votos de celibato y obediencia. La mayoría de los miembros son supernumerarios (a tiempo parcial) y aproximadamente 60%, mujeres.


Practican la penitencia y se someten a privaciones, ayuno, duchas frías, moderados cilicios y de vez en cuando a dormir en el suelo. Otros misticismos occidentales y asiáticos de hoy y siempre, ballerinas luchadores de artes marciales y atletas de alta competencia, practican entrenamientos estoicos. Eso se percibe normal y al opus nadie les molestaría si estuvieran libres de un estigma: ser conservadores, verdadera falta imperdonable e irredimible para algunos factores de nuestras cultura y comunicación. No son una orden religiosa, como algunos creen, sino laica y sobre todo voluntaria de la que gente se afilia y también se retira libremente, de diversas profesiones, políticos, gerentes, técnicos, empresarios, y se espera que tengan éxito en ellas. Pero su ascetismo conservador los hace desconfiables para ciertos entornos, aunque los supernumerarios son casados, con familias y su vida es convencional. Miembros prominentes de la obra han desempeñado y desempeñan los más variados cargos en diversos lugares del mundo (De Gaulle, Adolfo Suárez) pero los rodean nubes de sospecha.

Lo contrario ocurre con la Teología de la liberación. Durante el pontificado de Pablo VI, al CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) organiza una reunión en Barranquilla, Colombia (1968) para discutir los problemas de la Iglesia latinoamericana. Se hace sentir fuertemente la “nueva” concepción revolucionaria que recorre la región, con la “opción preferente por los pobres”, representada por los curas Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Pedro Casaldáliga, Frei Beto, Ernesto Cardenal y muchos otros. Los arquetipos de la “opción” son Fidel Castro, el Che Guevara, y para el momento su expresión más sublime, el cura guerrillero Camilo Torres, caído en combate en 1966. Torres formó parte del ELN una guerrilla que había sentenciado la muerte al “capitalismo y la oligarquía”, y que, con la FARC los teólogos de la liberación veían como instrumentos de lucha necesarios, igual que otras experiencias hoy también naufragas, Allende, Velasco, Torres, MNR, Tupamaros, Sandinistas, Farabundo Martí.

Frei Betto entrevista a Castro en un extremadamente obsequioso libro llamado Fidel y la religión. Treinta años después, recuerda el autor: “yo estaba feliz, dispuesto a nunca más lavar mi mano que había saludado a Fidel. Era un sueño conocer al guerrillero de la Sierra Maestra… nos quedamos ahí hasta las 6am”. Otra de las rocks star que todavía ilumina, Leonardo Boff, autor de Memorias de un teórico de la liberación, no cree en la resurrección (peculiar en un cura franciscano) y entiende que “la resurrección es una rebelión contra el mundo”. Pero las enfermedades revolucionarias cuestan sanar. Interrogado frente a lo aplastante de que utopía revolucionaria condujo al totalitarismo y a la debacle universal comunista, tensa su argumento: “cuidado con los juicios tajantes. Los ochenta años de socialismo no han sido en vano ni suponen un desastre global… nos aportó instituciones progresivas para las inmensas mayorías marginadas”.

Nunca pedirán perdón por bendecir una de las dictaduras más crueles conocidas que arrastró a Cuba al siglo XIX, ni por apoyar guerrillas, ni por conducir cristianos, laicos y curas a la muerte (aunque él viajaba la isla para recibir atenciones revolucionarias). La proximidad con el castrismo es virtud, pero a la Iglesia española, incluido el Opus, si les enrostran su relación con Franco, quien fue una desgracia, sin olvidar que la república española fue una dictadura revolucionaria que ejecutó en masa a los prelados católicos, al trotskismo (y a 600 mil españoles). Según las fuentes históricas en Lérida asesinaron 66% de la curia, en Madrid 30%, en Barcelona 22%, en Barbastro 88%. En Tortosa, 62%, Málaga 48%, Menorca 49%, Segorbe 55 %, en Toledo 42% y en Valencia 27% para un total de 7835 religiosos, y entre iglesias, abadías y monasterios calculan cerca de seis mil edificios destruidos. Guardo desconfianza a ideólogos revolucionarios (los que se pasaron a la derecha lo hicieron también para cometer rubieras) que a conservadores tranquilos.

@CarlosRaulHer

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Ismael Pérez Vigil

Entre los misterios insondables de la política nacional debo señalar que me sorprende la popularidad y opinión favorable que de los empresarios hoy reflejan varias encuestas de opinión, pues como todos bien sabemos, los empresarios, las empresas y sus gremios, junto con los políticos y partidos, han sido el objeto favorito de la maledicencia pública cuando las cosas no salen bien o cuando es necesario sacudirse la culpa en alguien. Ambos, empresarios y políticos, son un blanco favorito, entre otras razones, porque nadie va a salir en su defensa o lo hará muy tímidamente.

Merecida opinión favorable.

En lo personal, dado que conozco bien su mentalidad, posiciones y trayectorias, por haber trabajado con ellos casi toda mi vida profesional −primero como consultor y luego como funcionario de una importante cámara− creo que esa opinión hoy favorable está bien merecida. Pero es raro, debo reconocerlo, debido a la campaña a mansalva en contra de los empresarios y las empresas, desarrollada por una izquierda trasnochada desde hace más de un siglo. En todo caso, me siento en deuda con este sector y creo que merecen un análisis, no objetivo, porque no puedo serlo, sino favorable.

Por eso sería lamentable que −por miopía, por una falsa interpretación del momento, por una estrategia equivocada−, ese reconocimiento, merecido como ya dije, se puede perder. Veamos por qué.

Tipos de estrategias.

Hace ya cuatro meses en La Ilusión Económica, 9 de abril, me referí a la posición de distintos grupos de empresarios con relación al tema de la “mejoría” económica del país (ver: https://bit.ly/36YQeLf), la supuesta apertura que habría traído un bienestar económico al país, que está muy lejos de estar generalizado.

Aclaro que cuando hablo de empresarios excluyo, desde luego, de ese grupo a los llamados “bolichicos” o “enchufados”, que no son tales empresarios sino cómplices del régimen, que han medrado a su sombra y respondido a sus intereses, aunque representen ciertas oportunidades de negocios para algunos otros empresarios, pertenecientes a los llamados “Amos del Valle”.

Como expliqué en el artículo mencionado, es un despropósito, una fantasía que no resiste un análisis serio y formal que algunos empresarios, alentados por sus “asesores” políticos y de imagen, propugnen por autoconvencerse y convencer a otros, que es necesario o posible “estimular” la economía y la inversión más allá de lo que algunos indicios y unas pocas “mejoras”, casi todas en el ámbito macroeconómico, permiten asegurar. Esto no puede ser el basamento de una actitud o posición política que desconozca la realidad de un país arruinado, con su población sumida en la pobreza, sin servicios básicos de agua, electricidad, salud, educación, transporte público, etc. Aparte de ser una total ficción, lo grave es que se ha pretendido que sea la base de una estrategia, políticamente equivocada, aunque pueda tener algún asidero económico temporal, más allá de obtener algún resultado insostenible en el tiempo, que nadie puede garantizar.

Sumarse a la estrategia de buscar un cambio político permanente, es muy distinto a pensar que se puede lograr que el actual gobierno deje de ser lo que es, que cambie su naturaleza autoritaria y busque un cambio meramente cosmético, táctico, que se puede revertir en cualquier momento y que le permite seguir manteniendo el control. Asumir una u otra estrategia, conduce a conductas y prácticas sociales, de relación con otros sectores de la sociedad civil, muy distintas.

Excusas innecesarias.

Lo equivocado de esa estrategia se basa en que los empresarios venezolanos, que han sobrevivido a 23 años de oprobio, ignominia y cerco económico, no necesitan una excusa para reunirse a dialogar con el gobierno, para negociar algunas regulaciones y leyes, para solicitar que se levanten controles de precios y regulaciones asfixiantes. Si se presenta algún resquicio, lo tienen que tomar; si hay alguna apertura, la deben aprovechar; si hay algún chance u oportunidad para invertir, deben invertir; esa es su obligación, su responsabilidad, eso es lo que le deben a sus accionistas, a sus asociados o copropietarios, a sus empleados, trabajadores y a las familias de éstos, cuyo sustento y bienestar depende de que los empresarios cumplan con su papel, con su misión de empresarios, de generar ingresos, bienestar y riqueza.

Además, el gobierno es el socio no deseado, que se lleva sin hacer nada, casi el 25% del negocio, a través de los impuestos. ¿Cómo no se va a negociar, a dialogar, con el socio que te arruina, para tratar que reflexione acerca del mal que está causando y que, en el fondo, se autoinflige? Siendo, además, como lo es, el socio que te da “licencia” para operar, que “registra” y autoriza tu actividad, que te la regula, etc.

De manera que, es una estrategia política equivocada y no tiene mucho sentido que los empresarios −y sobre todo sus asesores− estén buscando pretextos o justificaciones para aprovechar cualquier ventaja que ofrezca eso que el gobierno llama “mejoría” y que bien sabemos que solo llega a unos pocos sectores de la economía y a un porcentaje muy pequeño de la población.

Aprovechar oportunidades.

En resumen, los verdaderos empresarios, maestros en la sobrevivencia a los embates del “Socialismo del Siglo XXI” −que ha arruinado al país con un cerco tendido sobre las industrias y las empresas desde hace varios años− siempre deben tratar, como he dicho, de aprovechar los resquicios de apertura que se les brindan y también tratar siempre −como reprochárselos− de colarse por los intersticios que deja la ineficacia del gobierno, que ni siquiera sus propios controles sabe aplicar, y aprovechar cualquier oportunidad que se presente, para dos cosas, para crecer, para mejorar sus beneficios que es una manera de beneficiar al país, con productos, servicios y empleos de calidad; y para buscar un cambio permanente, no meramente cosmético, o táctico, que se puede revertir en cualquier momento y sobre el cual el régimen es quien tiene el control.

Lo primero es eso que muchos llaman la “responsabilidad social empresarial”, pero el segundo es mucho más profundo y necesario, es la responsabilidad política frente a un país, que es también el de ellos. Y para eso es imprescindible que se comprenda, repito, que se puede hacer política sobre utopías, pero no sobre ficciones o deseos de que las fantasías sean realidad.

Conclusión.

Aparte de la acción individual, imprescindible, a partir de la empresa, como ya he dicho, generando riqueza para ellos y sus empleados y trabajadores y buenos servicios y bienes para el país, los empresarios no pueden renunciar a desarrollar dos estrategias, la imprescindible negociación permanente con el gobierno, de manera individual, por empresa y de manera colectiva, por sectores, a través de su instrumento fundamental de acción política, que son sus asociaciones y gremios. Ese, los gremios, es el espacio para mantener la posición crítica contra “el cerco” destructivo que se les ha tendido durante 23 años y contra una política económica y social que ha arruinado a las empresas y a todo el país. Tema este, de empresarios y gremios, que abordaré en mi próximo artículo.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Andrés Ortega

Putin, con su invasión de Ucrania, no sólo ha reactivado la OTAN, sino la idea de Occidente en su conjunto. Un Occidente geográficamente más amplio, si bien con menor peso relativo, con unos valores propios, con pretensión, disputada de universalismo. Pero más solo ante un Sur Global que le sigue menos, no sólo frente a Rusia, sino frente a lo que verdaderamente define los tiempos actuales: el ascenso de China. Occidente se ha ampliado, como hemos visto con su presencia no en la Alianza Atlántica, pero si en la Cumbre de Madrid, de países como Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, un proceso que había empezado hace tiempo pero que se está viendo reforzado, y que lleva a un “Occidente Plus”.

Occidente, en un mundo que sigue desoccidentalizándose, es una enorme potencia militar en comparación con las demás, China incluida. Y pretende preservar esa superioridad. Pero está perdiendo el relato frente a un Sur Global en el que crece la demanda de revisión del pasado colonial e imperial occidental y que no gusta de algunos procesos que se han dado en los últimos tiempos. Un ejemplo reciente, y aún presente, es lo que Joseph E. Stiglitz llama el “apartheid vacunal global” ante el COVID-19, por el que las sociedades ricas consiguieron las dosis que necesitaban, mientras las gentes de los países pobres quedaron “libradas a su suerte”. Otro han sido algunas de las sanciones tomadas por Occidente contra Rusia, porque algunos países del Sur Global temen que, llegado el caso, también se les pueda aplicar a ellos, y esencialmente dos: la congelación de los depósitos en Occidente del Banco Central ruso –como tienen tantos países–, y la exclusión del sistema SWIFT (privado) de control de pagos internacionales (sanciones que se han aplicado desde hace años a Irán).

Aunque una mayoría de países (pero que no representan una mayoría de poblaciones) ha condenado la agresión rusa en el marco de la ONU, en el Sur Global se responsabiliza también a Occidente de las consecuencias económicas y alimentarias de la guerra en Ucrania. En la reciente reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 en Bali, a la que asistió el titular ruso pese a las resistencias de los occidentales, la presidencia indonesia, anfitriona, pidió el fin de la guerra en Ucrania porque “como siempre, los países pobres y en desarrollo son los más afectados”. Frente a la doble nueva Guerra Fría (con China y con Rusia, con características diferentes en cada caso), está surgiendo un nuevo movimiento de no alineados, que ahora pesan más en el mundo que en los años 50 y 60 del siglo pasado.

La OTAN, quintaesencia de Occidente (aunque en ella esté Turquía, cuya occidentalización con Recep Tayyip Erdoğan es más que dudosa), se ha reforzado, se rearma, cambia su estrategia militar, se amplía a Finlandia y Suecia, empieza a mirar a China y al Sur, y cuenta con socios fuera de zona. El G7 se ha vuelto a convertir en la elite de Occidente, y pretende también serlo del mundo, incluso para cumplir la labor de una especie de OPEP al revés para poner, desde los países consumidores, un límite al precio del gas y del petróleo rusos, aunque no es nada seguro que lo consiga. De hecho, el G7 poco ha logrado. Está también la OCDE, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, que cuenta con más latinoamericanos (el último Costa Rica). Y dentro de Occidente hay un subconjunto angloparlante, el de los “cinco ojos” en materia de inteligencia (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y EEUU) y el AUKUS (Australia, el Reino Unido y EEUU). Claro que, a veces, la visión británica queda un poco trasnochada, como cuando la ministra de Asuntos Exteriores británica, Liz Truss, habla en términos del “mundo libre” (the free world) para referirse a Occidente.

Mientras, las estructuras rivales también se refuerzan. Los BRIC (incluida la India, que juega un papel propio y participa en al QUAD con EEUU, Australia y Japón) celebraron una significativa cumbre virtual justo antes de la OTAN, junto a Putin.

En cuanto a la estimativa, la ciencia de los valores, hace tiempo que Occidente ha tenido que renunciar a que los suyos, y su modelo, tengan carácter universal. Sí, hay una confrontación entre democracias liberales occidentales y autocracias no occidentales (también hay alguna occidental, como la Hungría de Orbán), aunque en el Sur Global también hay democracias no occidentales que se alejan de esta confrontación. El apoyo a Ucrania en la guerra es, para Occidente, parte de la guerra por la democracia. Ahora bien, las democracias occidentales, a comenzar por la mayor de ellas, EEUU, están atravesando graves problemas institucionales derivados de su creciente polarización interna, que puede tener derivadas globales. Los países socios del Sur Global ven que estos problemas internos y profundos de Occidente pueden socavar sus capacidades de actuar en beneficio de los bienes globales. Véanse algunas consecuencias globales de las decisiones retrógradas que está tomando el Tribunal Supremo de EEUU. Hay también países no occidentales pero prooccidentales, como Marruecos, más potente militarmente y más cerca de EEUU y de Israel, o Arabia Saudí, que plantean problemas idiosincráticos.

Finalmente, está por ver que la unidad de Occidente se mantenga si la guerra caliente en Ucrania se prolonga marcadamente con sus consecuencias económicas y si se profundizan las citadas guerras frías. La unidad mostrada por la OTAN en Madrid frente a Rusia se puede resquebrajar, y en el texto del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN se adivinan diversas visiones de China. Aunque es importante y tendrá consecuencias que China entre a formar parte de las preocupaciones oficiales de la Alianza. Dicho esto, la idea de una OTAN global está lejos de afianzarse tras la mala experiencia de Afganistán. La mayor amenaza a la unidad de la Alianza, como explica Charles A. Kupchan y, por tanto, a la unidad Occidental, llegará tras la cumbre de Madrid, especialmente con el impacto de la crisis económica en marcha y qué hacer frente a ella. En el seno de Occidente los intereses y los instrumentos son varios. Pesa el dólar.

Pese a la pérdida de peso relativo, Occidente no se da por vencido. Aunque puede haber en ello no ya estimativa, sino cierta miopía. El filósofo Ortega y Gasset veía en 1923 un Occidente formado por Europa y América. “El sistema de valores que disciplinaba su actividad treinta años hace”, escribió entonces en El tema de nuestro tiempo, “ha perdido evidencia, fuerza de atracción, vigor imperativo. El hombre de Occidente padece una radical desorientación, porque no sabe hacia qué estrellas vivir”.

Un siglo después, la situación, en un mundo muy diferente, tiene ecos de aquella, después de experiencias negativas (como las guerras y crisis en su seno) y positivas (como la integración global y la creación de la UE). La China de Xi Jinping sabe hacia dónde ir. La Rusia de Putin, también. Ante una nueva competencia en el mundo, Occidente intenta reinventarse. Sabe lo que no quiere ser. Pero duda de hacia qué estrella vivir. No lo busquen. Eso no está en el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN. Sí en la mente de Putin y de Xi Jinping.

12 de julio 2022

elcano

https://www.realinstitutoelcano.org/occidente-uno-grande-y-solo/?utm_sou...

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Ángel G. Hernández

“Estamos, ahora, en la última etapa de la toma tiránica”

Naomi Wolf

El trabajo para la elaboración de este artículo ha sido bastante espinoso. Sin embargo, toda dificultad ofrece una oportunidad. En dos entregas anteriores he tratado de sensibilizar a las autoridades universitarias sobre la necesidad de dar explicaciones sobre lo sucedido con la administración de los recursos profesorales del Fondo de Jubilaciones de la Universidad Central de Venezuela (FONJUCV). Hasta ahora, nada.

Por la insistencia, aclaro. Antes de publicar acostumbro hacer consultas a personas confiables en sus juicios y valientes, no osados. Busco con esto, por un lado, evitar expresiones inexactas, de interés personal o de infamias a otras personas. Por otro lado, ir un poco más allá del hecho mismo y explorar acerca de sus posibles motivos y consecuencias para contribuir con la aplicación de justicia y mejora de la situación.

Importa perseverar porque al profesorado de la UCV se les están violando sus derechos humanos, a la vida y al buen vivir. En efecto, la súplica del anterior artículo está vigente “Rectora, está en sus manos y en su conciencia”.

El entendimiento del poder por parte de las autoridades universitarias que, junto con la Rectora, han tomado decisiones inexplicadas, puede ser muy variada. No obstante, su posición privilegiada es producto de la confianza otorgada por los hoy, víctimas. A esto podemos agregar que las formas de pensar, tomar decisiones y actuar están influidas por factores externos y en el mundo soplan vientos de acciones contraculturales destinadas a detener a los tiranos de derechas e izquierdas y de regímenes democráticos y dictaduras, así actuando. Los ejemplos sobran.

Naomi Wolf nos advierte acerca de la llegada del último paso de toma tiránica y de la era del post humanismo. El respeto a la vida misma y los valores dados a ella, por diferentes grupos humanos, son el centro de una operación globalizada de ingeniería social destinada a convencernos de nuestra incapacidad de participar e influir en asuntos que tenemos razones para darles valor y defenderlas. Ya es hora de que comencemos a pensar en nuevas formas de relacionarnos y organizarnos contra los perpetradores de tal despropósito.

A microescala, la Universidad Central de Venezuela (UCV) podría bien ser, uno de estos casos. El Consejo Universitario (CU) elaboró un nuevo lenguaje, incluyendo el legal, para dar sustento a sus decisiones. Así fue como se dispuso del dinero de los profesores. Es posible que siendo expertos en gerencia universitaria (parte del lenguaje de nuestro régimen) creen saber lo que es bueno para nosotros. Saben al dedo lo mal que funciona la mente humana cuando de tomar de decisiones se trata. Profundizando en sus estudios de la conducta humana están enterados de como la pobreza induce estrechez en el pensamiento; todo a causa de la necesidad de focalizarse en la sobrevivencia. Me pregunto ¿Debemos entonces agradecerles?

No, tenemos dignidad y merecemos respeto como seres humanos y como hacedores y transmisores del conocimiento al servicio y florecimiento intelectual de varias generaciones. Y, es no, porque para estos males del ejercicio del poder existen soluciones. Soluciones basadas en la manifestación de sentimientos de empatía y acción solidaria de los agraviados; según Naomi Wolf, la forma más eficiente de combate contra el poder de los nuevos tiranos del siglo XXI.

Antes, de hacer alguna propuesta, es necesario caracterizar el estado de cosas. Imagino al actual Consejo Universitario de la UCV como un “hueco negro”. Los huecos negros y, sus adyacencias, se muestran como los lugares más retorcidos y grotescos del cosmos.

Los huecos negros son las estructuras más oscuras del universo. Son ellos lugares, con una atracción gravitacional grande, capaces de tragarse la luz a pesar de su velocidad, atiborrándose con materia. Alrededor de esa particularidad se encuentra un horizonte esférico llamado de “sucesos” cual lugar de entrada. Todo lo que entra allí está condenado a una futura desintegración. El Consejo Universitario es el hueco negro más cercano a la comunidad universitaria en el cosmos de la UCV.

Silencio, pero uno imagina un látigo, una voz que dice: ¡aquí mando yo y qué! El Y QUÉ es parte del instrumental de la ingeniería social, el mensaje utilizado por los tiranos para transmitir la sensación de aquí no se puede hacer nada, se trata de una proclama autoritaria inhibidora y causante de la inmovilización, de la capacidad de participación. La conclusión de Naomi Wolf es que el poder de los tiranos y de los traidores, a los principios que sustentan la vida verdaderamente humana, no soportan la fuerza de las relaciones entre personas a quienes los unen bienes y valores como la amistad, la cooperación, la participación, el compromiso y el deseo de libertad.

Las contiendas electorales recientes, en algunos países, han resultado en la aparición y éxito electoral relativo de personas, casi desconocidas o acosadas y descalificadas por pensar distinto, por los círculos del poder político y el control de las redes sociales. Y, ante estas tradicionales fuerzas ya corruptas y desgastadas, triunfaron.

En tiempos de estas alucinantes formas de despotismo y destrucción institucional del siglo XXI, es necesario encontrarse, organizarse, comprometerse y reaccionar con fuerza. La fuerza de una novedosa identidad universitaria comprometida con alcanzar un fin justo por patente, por evidente. No obstante, no basta con ocuparnos del poder universitario; debemos tratar de entender las relaciones de este con el Estado. ¿Por ejemplo, por qué están estancadas las denuncias presentadas y no se hacen investigaciones sobre las noticias criminis sobre la situación antes descrita?

En la UCV conviven varios grupos organizados con intereses muy variados, algunos muy nobles y en su mayoría acreditados por su defensa de una autonomía universitaria responsable. Con la iniciativa de ellos, puede darse inicio a la reconquista de la universalidad y pertenencia de la UCV. Por cierto, asuntos como los aquí señalados de profundo contenido ético deberían formar parte del debate en las futuras contiendas electorales en la UCV. Hagámoslo para no arrepentirnos.

Ph.D. Profesor Titular. UCV.

Ex-Decano de La Facultad de Ciencias (1975-1978),

Ex–Vicerrector Académico (1980-1984).

Consultor Internacional en Desarrollo Científico, Humano y Ético.

angelhernandez1@gmail.com

13 de julio 2022

Desde la Presidencia de APUCV Nº 82

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