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Opinión

​José E. Rodríguez Rojas

El historiador Rafael Arráiz Lucca conduce un programa denominado “Venezolanos” en el cual abordó recientemente la vida y obra de Carlos Andrés Pérez (CAP). A juicio del historiador CAP es un personaje histórico que fue una figura central en la democracia venezolana, cuya evaluación está pendiente. Como personaje histórico fue contradictorio, pero demostró a lo largo de su carrera política un talante democrático que tirios y troyanos le reconocen, reconocimiento que se ha incrementado con el tiempo.

El carácter contradictorio de CAP se reflejó en los dos gobiernos que dirigió, uno de naturaleza estatizadora donde la intervención del Estado llegó a niveles estratosféricos y el otro de naturaleza liberal orientado a desmantelar la intervención del Estado en la economía. Arraiz Lucca se pregunta por cuál de estos gobiernos lo evaluará la historia, por su rol como estatizador o como liberal.

En su segundo gobierno, que se inició a finales de la década de 1980, Carlos Andrés trató de llevar a cabo un viraje en las políticas públicas priorizando la integración con el Pacto Andino, lo cual esbozó en su programa de gobierno y en la campaña electoral. Sin embargo ello implicaría la instrumentación de duras medidas como la eliminación de subsidios que afectarían fuertemente a la población, la mayoría de los cuales creían que en su segundo gobierno se repetirían las políticas estatistas del gobierno previo. El viraje era necesario además, porque el gobierno previo de Lusinchi había dejado las reservas internacionales en niveles insignificantes.

El gobierno de CAP se vio obligado a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) el cual le ratificó la necesidad de instrumentar el viraje hacia las políticas liberales, el cual se estaba llevando a cabo en otros países de la región como Argentina y México.

Sin embargo, al instrumentar la eliminación del subsidio a la gasolina estalló una revuelta social que se conocería como El Caracazo, reflejo de que la población no estaba preparada para las duras medidas que venían. A las tensiones sociales generadas por las reformas se unió la labor de zapa de un grupo de personalidades, conocidos como Los Notables, que se oponían a las reformas, más por razones personales que ideológicas. El grupo estaba dirigido por el escritor Arturo Usar Pietri. Las tensiones sociales y la labor de Los Notables allanaron el camino para que un grupo de conjurados militares se animaran a llevar a cabo sus planes insurreccionales, los cuales concretaron el 4 de febrero de 1992.

Una vez sofocado el golpe se convocó una reunión del Congreso Nacional, en la mañana del 4 de febrero, a la acudió presuroso el líder socialcristiano Rafael Caldera. En la sesión del congreso Caldera intervino para condenar el golpe de estado y justificar en forma comprensiva las razones para la insurrección de los conjurados militares. De este modo se conectó con el sentimiento mayoritario de la población que condenaba el golpe pero deseaba un cambio. Su candidatura que estaba bien posicionada en las encuestas, subió como la espuma. Algunos dicen que esa mañana ganó las elecciones.

La coyuntura fue aprovechada por un representante de la izquierda radical para solicitar un antejuicio de mérito contra el presidente, ante el Fiscal General Ramón Escobar Salón por el irregular manejo de la partida secreta. La solicitud fue diligentemente tramitada ante la Corte Suprema de Justicia la cual la declaró con lugar.

Eminentes juristas han concluido que ni la solicitud ni la sentencia tenían fundamentos legales y que se cometió un abuso de derecho. Al final se impuso el talante democrático de Carlos Andrés quien entregó el poder a pesar de estar consciente de que se trataba de una maniobra palaciega, sin base legal. La defenestración de CAP generó una crisis en la democracia que abrió las puertas al surgimiento de nuevos actores políticos entre los cuales destacaron los conjurados militares, que con el pasar del tiempo ascendieron al poder.

La personalidad contradictoria de CAP se reflejó también en que a pesar de su experiencia en la develación de golpes militares en la década de 1960, no hizo nada para desmantelar la insurrección de los llamados Comacates, a pesar de que había sido informado de sus actividades. A ello se añade que a pesar de su experiencia y conocimiento en las artes políticas, tampoco hizo mayor cosa para paliar las tensiones generadas por las reformas y el país le ardió por los cuatro costados. Sin embargo lo que el historiador Arráiz Lucca llama contradicciones de CAP no justifican la acción de los que por oportunismo o enemistad personal contribuyeron a su defenestración, hundiendo a la democracia venezolana en una crisis.

Nota: este escrito es una síntesis del programa “Venezolanos” conducido por el historiador Rafael Arráiz Lucca de fecha sábado 9 de abril, del 2022. Transmitido por Unión Radio. Tratamos de ajustarnos a las ideas del historiador a excepción de las últimas líneas.

Profesor UCV

 3 min


Jesús Elorza G.

En casi todo el territorio venezolano hay una costumbre en la que distintas comunidades tienen una amplia participación, el Domingo de Resurrección. Se trata de La Quema de Judas, esta tradición tiene un significado simbólico de justicia popular, pues a través de esta el pueblo expresa sus quejas y descontentos con relación a los acontecimientos políticos y comportamiento de figuras públicas y funcionarios del estado, de igual forma trata de dar finiquito simbólico a la cuaresma para garantizar su resurrección el próximo año. El motivo original es recordar la traición de Judas a Cristo, y simbólicamente alude a la deslealtad del personaje escogido para ser el Judas, a su pueblo, comunidad o hasta el país. Se identifica con Judas no solo a quien traiciona, se lleva la asignación de su significado a cuanta manifestación de maldad pueda pensarse, siendo tan significativa su acción que pocos padres, por no decir que ninguno, le colocarían ese nombre, Judas, a un hijo suyo

La ceremonia comienza cuando es seleccionada la persona que, por sus accione, sea considerada una amenaza para la sociedad y que por lo tanto, merecedora de burlas o escarnios.

Este año, nuevamente fue escogido de manera unánime en todas las parroquias, municipios, gremios, sindicatos y comunidades universitarias del país, Nicolás Maduro, por su autocrático y militarista desempeño como gobernante. Fueron objetos de la burla del pueblo, su incapacidad y la de sus ministros para atender y resolver los problemas. Entre los versos que configuraron los distintos testamentos, resaltan los siguientes:

I

Yo soy Madujudas El Bigotúo

y me vengo a presentar

ante el mundo universitario

que me he propuesto eliminar

II

Si usted no me reconoce

no se vaya a molestar

ya que en el salón de clase

nunca me quise sentar

y por eso la ignorancia

es mi compañera sin igual.

III

Sé que muchos me repudian,

y me quieren suplantar

por ser corto de ideas

y de poco razonar

pero aquí les traigo algo

para a todos aclarar,

y les presento una idea mía

para que las Universidades

no tengan autonomía.

IV

A todos los implicados

en el mundillo universitario

después de analizarlo mucho

los puse a comerse un cable

con salarios y pensiones

para que se mueran de hambre.

V

Para reducir las tensiones

con la comunidad universitaria

me deje de tontería

después de parlar con Cilía

y contarle mis visiones

acabé con los Institutos de Previsiones.

VI

Del Nuevo Poder Obrero

les cuento sin dolor

que, aunque usted lo esperaban

no tengo tabulador

para garantizarles sus sueldos

y una que otra cuestión

teniendo todos sus contratos

metidos en un congelador.

VII

A los profesores universitarios

a quienes me dirijo con honor

con mucha emoción les digo

que las Normas de Homologación

como muchas otras promesas

las mandé pal carajo con toda mi intención.

VIII

En este desgobierno que dirijo

con holgura sin igual

les cuento a mis compañeros

sobre la Seguridad Social,

y como a mí no me conviene

que la vayan a utilizar

el conocido HCM

se los voy a eliminar.

IX

Y llegando a mi final

con el Petro soberano

a los trabajadores universitarios

le metí medio palo marrano,

X

Tengo siempre presente

a los trabajadores universitarios en mi mente

que con la seguridad social que hoy les ofrezco

sin lugar a dudas están condenados a muerte.

XI

Antes de que me prendan candela

a este judas rojo-rojito

en los barrios de Venezuela,

eructo mi último grito:

No soy Judas Iscariote

aunque siempre se me ve el bojote

por eso pueden llamarme

MaduJudas el del bigote.

XII

Ahora ya estoy preparado

sé que me van a quemar

como si fuera CAVIM

la que se vuelve a incendiar

para poder disfrutar

del ruido de los cohetes

que empezarán a explotar

y así purgar mis pecados

por volver engañar

al pueblo universitario

que jamás quise ayudar.

Y será hasta el año que viene

que nos volvamos a encontrar,

si alguno sobrevive

para poder celebrar.

 3 min


Maxim Ross

Hace poco tuve la oportunidad de hurgar en este tema y planteaba allí que existían dos enfoques sobre cómo enfrentar esta materia. Por un lado, una visión macroeconómica que dice que una senda de crecimiento económico sostenido es una parte de la solución y, por la otra, quizás más individual o microeconómica la que aporta Amartya Sen con su tesis de la “Agencia”, en el que las personas asumen una posición activa que complementa el impulso anterior. Lo interesante de este punto de vista es que el asunto de la pobreza es colocado también del lado de decisiones individuales y asociativas que cada persona ha de tomar para salir de la precariedad en que se encuentra.

El criterio del Ingreso y de las NBI

Ambos tratamientos se centran en la persecución de un ingreso mayor para las personas que se encuentran en esas condiciones, tanto es así que el “marcador” que ha sugerido el Banco Mundial, y es el que se ha extendido mundialmente, corresponde a la línea de pobreza que está por debajo de uno o dos dólares diarios de ingreso, con lo cual las políticas que permitirían el cambio de niveles están centradas en este criterio. El énfasis de esas políticas está en la generación de empleo y en mejorar la remuneración al trabajo

Luego, como complemento, se ha utilizado el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), muy arraigado en nuestro medio, el cual coloca la evaluación en el grado de satisfacción de los bienes o servicios que una persona o familia estaría percibiendo. En el caso del criterio de “Agencia”, mencionado antes, este abarca algo más que el mejoramiento del ingreso, puesto que cada persona actúa en libertad para lograrlo, utilizando los medios que le provean capacidades productivas. Sin embargo, ninguno de ellos pareciera materializarse en un argumento ligado al tema de la propiedad y es lo que creemos vale la pena revisar, porque indudablemente está íntimamente ligado al formato que produce la riqueza. En esta entrega abordamos este crucial aspecto.

Propiedad y riqueza.

No puede caber la menor duda de que este es uno de los temas más controversiales a lo largo de la historia puesto que, como es lógico, toca el nervio central de la actividad económica pero, no solo por ello, sino porque afecta la raíz de la esencia humana con el vital tema de la posesión de un recurso, sea personal o colectivo[1]. Desde que la humanidad es lo que es, el asunto es agudo y filoso, pero ello no implica que no sea objeto de una necesaria reflexión, a la luz de cómo van los acontecimientos mundiales, puesto que obviamente allí está, si no todo, una buena parte del problema. No en vano, es el debate del día a día, tal como señalamos en un artículo anterior[2], con el llamado de atención de Thomas. Piketti y, especialmente, con los trabajo del Banco Mundial hacen hincapié en el tema de la concentración de la propiedad y la riqueza en pocas manos y su influencia en las desigualdades internacionales, pero no encontramos en ellos una conexión expresa y directa entre propiedad y pobreza, que explicite sus relaciones de causalidad.

Propiedad y distribución del ingreso.

En este sentido, es obvio que la forma en que se distribuye el excedente económico depende del grado de concentración de la propiedad y que los ingresos del capital ocupan la mayor proporción de ese excedente y no los ingresos del trabajo[3], medidos estos en términos “per cápita”. Entonces, si queremos atacar de verdad el tema de la pobreza tenemos que abrir la pregunta de cómo se entrelazan ambos y la respuesta se encuentra en el camino de cómo hacer más equitativa la distribución de la propiedad, con lo cual haríamos se haría más equitativa la distribución del excedente económico. Importante aclarar que no se trata de un “reparto por el reparto”, porque sabemos que no basta con “distribuir”, si a la propiedad no se la añaden capacidades productivas.[4]

Inmediatamente debe “saltar” a la mente de los lectores que una idea como esta va a terminar en la solución que, hasta ahora, el mundo se ha propuesto: la extremista de la socialización de la propiedad, en especial la de los medios productivos, pero No, lo que creemos que hay que examinar es como el capital y la propiedad privada procuran una solución que adverse radicalmente esta propuesta, de tal manera que una mayor cantidad de gente, por no decir la gran mayoría, tenga acceso a ese motor distributivo que es la propiedad y su principal excedente, las ganancias. Ello sin necesidad de “tener que confiscar o expropiar a nadie”.

Propuestas y soluciones del lado del capital.

Entonces, antes de que le demos la razón a Piketti y a los marxistas trasnochados que aún quedan y lo hagan a “diestra y siniestra”, causando la destrucción que conocemos, el capital tiene la obligación de conseguir una solución propia porque si no, como ha dicho el mismo autor en reciente entrevista: “estamos al borde una segunda Revolución Francesa” [5]. La buena noticia es que el capital ya está consciente del asunto y asoma algunas soluciones, aunque todavía sin llegar a la medula del problema.[6]

Por una parte, están todos los esquemas que se han ensayado de participación en las ganancias del sector laboral, de la creación de ingresos distintos a sueldos y salarios, mediante un gran abanico de bonificaciones al trabajo, pero que no cambian fundamentalmente es espectro distributivo. También se pueden registrar iniciativas más avanzadas, que le van agregando tareas al capital, tales como los aportes de M. Porter en Harvard con su tesis de “Share Values”, los de “Conscious Capitalism” o la recién creada “Round Table” y “Reset Capitalism”, alrededor de las iniciativas del World Economic Forum.

Todas ellas están orientadas a darle al capitalismo un vínculo y una mayor responsabilidad social, pero ninguna de ellas, que se sepa hasta ahora, se focaliza en una mejor distribución de la propiedad y, por consecuencia, de las ganancias. El capital debería acometer y plantearse una salida, antes de que la realidad le dé la razón a quienes hemos mencionado. Si bien el argumento tiene fuertes repercusiones mundiales, interesa revisarlo en nuestro país, donde toma particulares características.

El caso Venezuela.

El hecho de que el “gran propietario” venezolano es el Estado, debería facilitar cualquier esquema re-distributivo como se ha intentado varias veces, pero con infructuosos resultados, puesto que, en cuanto a la propiedad del negocio petrolero se enfrenta con serios “escollos”, patológicos, ideológicos e institucionales, además de que se supone que esa propiedad “nos pertenece a todos”, con lo cual la dificultad es aún mayor para intentar esquemas redistributivos. A ello se añade que ese mismo Estado posee, prácticamente, la mayor proporción de propiedad de la tierra[7] y que, como se sabe, reiterativos intentos de distribución de la tierra de su propiedad, no han culminado en cambios sustantivos y significativos en ese terreno.

En el campo de la economía privada existen muestras de concentración de la propiedad que invocan soluciones desde esa posición tanto, que la experiencia reciente nos dice y advierte el peligro de la solución “confiscatoria y expropiadora”, las cuales parecen estar de retroceso con la evidente demostración fáctica de su efecto destructivo de todo orden. Luego, para evitar futuras acciones similares, porque el problema central no ha desaparecido, el capital privado venezolano debería comenzar a pensar en cómo reducir, flexibilizar o atenuarlo. Algunos han sugerido distintas tesis, como la de un “capitalismo popular”, otros la de un “capitalismo solidario” y otros la de un “País de Propietarios” sin que ninguna de ellas, que se sepa, ha “cuajado” en el quehacer del gran capital venezolano.

Al tema central: propiedad, ganancias y pobreza.

Reiteramos aquí la idea medular que planteamos. Sea a nivel internacional o al nivel local, caso Venezuela, no vamos a encontrar una solución sostenible y duradera para la pregunta de ¿Cómo hacer más ricos a los pobres?, si no focalizamos correctamente la materia. Si seguimos creyendo que basta con el enfoque del ingreso seguiremos dando “vueltas” sobre lo mismo. Ojalá que no sea uno de esos estallidos que a veces aparecen en la sociedad el que envíe la señal de emergencia y que termine teniendo razón Piketti con aquello de la “Segunda Revolución Francesa”. En nuestra humilde opinión ya existen evidencias claras de desigualdad marcada, no solo en el terreno económico, sino en planos distintos a este en el plano mundial, como en el nacional, que deberían provocar una reacción y un plan de acción más agresivos de parte de los capitales privados, uno que pueda llegar al mundo de la opinión pública con cambios verdaderos en el doloroso problema de la vida en precariedad y pobreza.

[1] No olvidemos que la propuesta principal del marxismo original cuestiona la propiedad privada e invoca por su opuesto la propiedad social de los medios de producción.

[2] Ver artículo ¿Tiene razón Piketti? 5 de febrero de 2022.

[3] Dice Piketty que “la proporción de las rentas del capital (utilidades, dividendos, rentas, e intereses) está creciendo más rápido que el crecimiento económico, por lo que todos los beneficios del capital ocupan una parte creciente del ingreso mundial, con lo cual este toma la mayor parte del total y por otro lado, los ingresos del trabajo van en dirección contraria”. Por otro lado: Credit Suisse Research Institute dice “la mitad inferior de la población mundial posee menos del 1 por ciento de la riqueza total. Como marcado contraste, el 10 por ciento más rico posee el 88 por ciento de la riqueza mundial, mientras que el 1 por ciento superior por sí solo representa el 50 por ciento de los activos globales” Credit Suisse (2017): Global Wealth Databook

[4] Las consecuencias de una distribución sin el apellido las conocemos. En el caso Venezuela, distintos intentos de reparto de la tierra sin esas capacidades han fracasado.

[5] Ver sus declaraciones en El País 21/11/2021

[6] La medula del problema es que el mercado y el capital son muy eficientes en la creación de riqueza, tal como lo percibió su gran creador, Adam Smith, pero no poseen un similar mecanismo distributivo, más allá del que proveen los aumentos de la producción.

[7] Delahaye, O. (diciembre 2006).” Tenencia de la tierra y desarrollo rural sostenible: algunos puntos para la reflexión en el caso venezolano”. Agroalimentaria, v.11 n.23 Mérida y Quevedo, R. I. (Junio1998). “Venezuela un perfil general. La tenencia de la tierra y puntos álgidos de su mercado.” C. IICA. Caracas. Venezuela. Agroalimentaria. Nº 6.

 8 min


Luis Ugalde

El profesor Víctor Márquez, presidente de la APUCV, hace un par de meses acusó “al régimen de estar llevando a cabo una política de exterminio del sector universitario que es necesario detener para el bien de la República”. Comparto plenamente esta preocupación. La universidad venezolana, sobre todo la financiada por el Estado, fue durante medio siglo la principal escalera de ascenso social saliendo de la pobreza hacia un país en vertiginoso proceso de urbanización y de modernización.

En estos días se prenden algunas alarmas universitarias con el anuncio de una nueva Ley de Educación Universitaria sin la debida discusión ni consulta previa para implantar una universidad sometida al gobierno autoritario. Un gobierno totalitario como el de Cuba impone una universidad con autoridades nombradas a dedo, muy al contrario de la autonomía declarada en el artículo 109 de nuestra Constitución. Ahora, con el Estado arruinado y cargado con una inmensa deuda impagable, la universidad autónoma apenas puede abrir sus puertas, lo que es una gran tragedia nacional que corona la ruina de todo el sistema educativo. No es posible la necesaria reconstrucción del país con la educación en escombros.

Universidad asediada

Hace ya 9 años (27-7-2013), en un artículo con este título, denunciábamos el cerco gubernamental contra la universidad cuyo objetivo era “la sustitución de la actual universidad autónoma por otra sometida a la imposición del Gobierno-Estado-Partido”. Señalábamos que “la estrategia tiene principalmente dos piezas, el cerco presupuestario y el bloqueo al procedimiento de elección democrática autónoma de las autoridades y representantes”.

Necesaria e imposible autonomía

La debacle hiperinflacionaria y la reducción de los presupuestos universitarios –a menos de 10 % requerido– han impuesto sueldos de hambre y llevado a las universidades al cierre o a una dolorosa agonía. Pero esto no se resuelve pidiendo que el Estado vuelva a financiar más de 90 % del presupuesto de universidades como la UCV y la USB, por ejemplo. Hoy y mañana –queramos o no– la autonomía no será posible si depende del Estado endeudado, arruinado y radicalmente reducido a la cuarta parte de lo que era. Las universidades necesitan autonomía también en el financiamiento. Esperar que el Gobierno responda al 90 % de las necesidades financieras de las universidades es hacer inviable la autonomía: con este régimen porque ni quiere ni puede, y con otro gobierno democrático, porque no podrá aunque quiera…

Universidad autónoma de financiamiento mixto

Ya sé que para muchos es una herejía lo que voy a proponer, pero no tendremos una universidad pública y autónoma renacida, si no sumamos también financiamiento no estatal.

Hace unos años era inaceptable y escandaloso que 46 % de todo el presupuesto educativo nacional se lo llevara la universidad para hacer íntegramente “gratuita” la casa de estudios superior, quitando a millones de niños su escuela de calidad. Hoy el gran reto educativo es garantizar el financiamiento público para que todos los niños y jóvenes estén educándose desde el maternal “hasta el pregrado universitario” (Constitución, Art. 103).

Con la misma firmeza, esta sociedad y su Estado deben asegurar que ningún joven con talento, voluntad y esfuerzo propio quede excluido de la universidad por falta de recursos familiares para financiarla. Para eso es necesario enfrentar el renacer de la Universidad con financiamiento mixto: de los beneficiarios directos (el estudiante y su familia), del Estado, de las empresas productivas públicas y privadas y de los ingresos producidos por la propia universidad con investigaciones y servicios. Por ejemplo: 50 % el Estado, 20 % la facturación de servicios y 30 % pago de los beneficiarios, inmediato o diferido con un amplio sistema público (parcialmente subsidiado) de crédito educativo al que el graduado contribuye con una moderada parte de su sueldo. Es fácil poner el grito en el cielo ante esta herejía de cobrar parte de los estudios universitarios, pero lo contrario es seguir soñando con el financiamiento íntegro por un Estado de abundante renta petrolera que se acabó y dejar la universidad en ruinas.

En el mundo (y también en las Américas) desde hace años está subiendo la inversión no estatal en la educación universitaria, porque resulta rentable para los que se van a graduar y sus familias y para toda la sociedad. También en Venezuela. Es poco conocido y menos reflexionado el siguiente hecho: En 2004 había 1.123.063 estudiantes universitarios en carreras largas y cortas. 624.341 en universidades financiadas por el Estado y 508.722 en autofinanciadas. Ese año por primera vez en la historia de Venezuela los egresados de las autofinanciadas (privadas) fueron 53.056, superando a los 48.228 egresados de estudios íntegramente pagados por el Estado. Esta realidad será mucho más exitosa y sólida con una financiamiento mixto sincerado y trasparente de la educación superior, con sólidos criterios de equidad, prioridades y de contribución diferenciada. Muy triste sería que la universidad quedara reducida a la pobreza impotente, a la lamentación y a la denuncia de algo que no puede cambiar.

Autonomía sí, pero integral y con un Estado democrático instrumento de sociedad plural.

11 de abril 2022

Revista SIC

https://revistasic.org/autonomia-universitaria-necesaria-e-imposible/#iL...

 3 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

Continúa la triste insensatez bélica en tierras ucranianas. Quien sabe cuándo terminará el conflicto y, sobre todo, cuales serán las consecuencias que dejará como huella en todo el planeta. Al respecto hay hipótesis distintas y hasta contradictorias, pero que lamentablemente coinciden en que dejará heridas que tardarán un buen tiempo cicatrizar. Ojalá haya una ventana por la que salga y se pierda este pronóstico y que en un próximo artículo pueda comentar que no pasó lo que se esperaba que pasara.

Con esta esperanza quiero escribir hoy sobre el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología que desde 1982 se celebra cada 10 de abril. Fue establecido por la Conferencia General de la Unesco en honor al nacimiento del Dr. Bernardo Houssay, el primer latinoamericano en ser galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1947.

Maduro lo recuerda en un Twitter

Entre nosotros fue un día que pasó desapercibido. Algunos comunicados provenientes del medio académico, una que otra entrevista, en fin, poca cosa. El Gobierno, por su parte, lo recordó a través de un mensajito del Presidente Maduro, muy en su estilo de interpretar cualquier evento o iniciativa en clave resistencia heroica frente a los enemigos de la Patria, añadiéndole un toque demagógico que tampoco suele faltar. En el mismo decía que “Celebramos el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología, enalteciendo la labor de las mujeres y hombres del saber que resisten la arremetida imperial para garantizar el Bienestar del Pueblo. ¡Felicitaciones Científicas y Científicos!”.

Como en otras áreas, tampoco en esta, la de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI), hay información oficial respecto a casi nada, Si embargo, diversos estudios elaborados por otras organizaciones coinciden en describir una realidad muy precaria, trazada por políticas equivocadas y cambiantes, ideologizadas en el peor sentido de la palabra, por el deterioro de las universidades autónomas, la creación de universidades nuevas que dejan mucho que desear, la mengua de casi todos los centros de investigación, el desaprendizaje tecnológico en el sector productivo, la migración de investigadores, la falta de la generación de relevo y otros aspectos más, todos sellados por el déficit presupuestario, señal de que para el presente gobierno se trata de un asunto que no figura como importante para el país.

Cambio en las reglas en la cancha CTI

Le breve exposición anterior se desdibuja aún más si se la calibra de cara a las circunstancias que se vienen asomando desde finales del siglo pasado y con enorme fuerza durante estas dos primeras décadas del siglo actual, reflejadas en transformaciones tecnocientíficas radicales que redefinen aceleradamente la forma en que los seres humanos se ven a sí mismos, se relacionan unos con otros, se vinculan con la naturaleza y perciben el mundo en el que les está tocando vivir.

No en balde a la sociedad actual se la perfila como la “Sociedad del Conocimiento”, caracterizada, entre otros aspectos, por el amplio marco institucional en donde tienen lugar los procesos de generación, distribución y uso de conocimientos.

En este sentido cabe empezar indicando que la división tradicional entre ciencia y tecnología se ha ido diluyendo, dando paso al término tecnociencia que remarca el carácter híbrido propio de las investigaciones y las innovaciones. Estas se generan a través de redes sociales que integran tanto al sector público, como al privado y dentro de las que actúan empresas diversas, universidades de distinto tipo, laboratorios, entidades financieras, etcétera, generando múltiples interacciones, tanto a nivel local como global, que suponen la combinación de experiencias y conocimientos de diferente naturaleza. Por otro lado, la producción de conocimientos se da bajo el formato de la transdisciplinariedad (que va más allá de la interdisciplinaridad y la multidisciplinariedad), dando origen a procesos que permiten el entrecruzamiento de varias ramas del saber.

Por otra parte, las empresas desempeñan un rol central - en muchos países han superado ostensiblemente el financiamiento del Estado – y son sus fines e intereses los que en gran parte determinan la orientación y la utilización de los resultados tecnocientíficos. A propósito de ello, se reclama mayor participación estatal, no solo en recursos, sino sobre todo en políticas públicas que tracen propósitos y rutas.

Las respuestas se demoran

Los cambios tecnocientíficos son profundos y se precipitan de manera exponencial, como ya dije. Y desde luego, suscitan muchas preguntas respecto a su dirección y a sus efectos, pero las respuestas van muy despacio y dan pie para que la incertidumbre y la perplejidad arropen todos los planos por donde acontece la vida humana a nivel global : el económico, el político, el social, el ético, el ambiental, el cultural, el religioso, el deportivo. La actual es también la Sociedad del Desconocimiento, nos recuerdan los estudiosos del tema.

Debemos, pues, ser capaces de interpretar y comprender la estructura y la dinámica de los procesos tecnocientíficos y, a partir de ahí, estimar los impactos y las consecuencias e intervenir adecuadamente en ellos, aprovechando las oportunidades que asoman y esquivando los riesgos que traen consigo.

Mandato de la época

Estas capacidades se hacen cada vez más imprescindibles si abrimos el horizonte a fin de observar los ideas que emergen desde el Tranhumanismo, un movimiento que tiene como objetivo transformar tecnológicamente la condición humana, y el increíble respaldo financiero con el que cuentan. ¿Cierto Jeff Bezos ?.

Así las cosas, la política CTI debe estar, sin duda, por lo menos cerca del epicentro de la agenda pública nacional. Es un imperativo del tsunami tecnológico planetario.

HARINA DE OTRO COSTAL

(El Jarrón Chino)

Según el diccionario un jarrón es un recipiente en forma de vaso alto, copa o jarro, grande y de función ornamental. Se presenta liso o decorado independientemente de su fábrica (cerámica, vidrio, metal, etcétera).

Leí hace poco que, de acuerdo con Felipe González, los expresidentes son como jarrones chinos en apartamentos pequeños. Todos les suponen un gran valor, pero nadie sabe dónde ponerlos y, secretamente, se espera que un niño les dé un codazo y los rompa.

Algo así ocurre con la ONU, piensan muchos. Es una organización desfasada por los vientos que soplan actualmente, dicho con todo respeto. Su Consejo de Seguridad es un anacronismo, dicho con un poco menos de respeto. La invasión de Ucrania es el más reciente ejemplo de que el nuestro planeta no ha sido capaz de hacerse gobernable.

Miércoles, 15 de abril 2022

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Francisco Russo Betancourt

Ayer fueron convocados un pico mas de 90 millones de mexicanos para decidir si revocaban o mantenían el mandato constitucional del presidente azteca.

La mayoría de los sectores sociales y la oposición criticaron hasta el hartazgo la convocatoria que propusiera el propio mandatario, en una experiencia constitucional nueva en la política mexicana, pero que al final resultó con mucho ruido y pocas nueces.

Ciertamente, la convocatoria fue más propiamente para medir la capacidad de convocar del mandatario, pero no satisfizo la exigencia legal del 40% para que su resultado fuese vinculante, lo que pudo evidenciarse en el comportamiento de la ciudadanía que prefirió llenar los Centros Comerciales que acudir a las urnas electorales.

Según la critica, aproximadamente 8 de cada 10 ciudadanos consideraron no votar en esta jornada, lo que revela que de los 90 y tantos millones de votantes convocados, sólo acudió un 17 o 18% del padrón electoral, vale decir, no fue la victoria esperada por el gobierno, que se conforma con una precaria movilización política, lo que al final generó, como en la comedia de Shakespeare, mas ruido que nueces.

Al final, el sistema político mexicano, al contrario de lo que ocurre habitualmente en Sudamérica, esperará el término del sexenio para decirle adiós a su presidente, entre cuyas reflexiones más exultantes está su afirmación, "que el secuestro de personas se evitará con una sociedad de pobres, pues secuestran a los que tienen."

Guadalajara, abril 11 de 2022

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Eddie A. Ramírez S.

Los sucesos ocurridos entre el 11 y el 13 de abril no han sido del todo aclarados por el régimen, ni por algunos actores civiles y militares de la oposición. Al régimen no le conviene porque saldría a relucir por qué no quiso investigar la masacre en las cercanías de Miraflores, optando por condenar sin pruebas a tres comisarios y a ocho policías metropolitanos, tres de ellos todavía presos: Erasmo Bolívar, Luis Molina y Héctor Rovain. También lo ocurrido en Fuerte Tiuna amerita ser investigado.

El régimen no quiere que se recuerde la actitud de Hugo Chávez antes, durante y después de la masacre. Pudo desincentivar la gran marcha del día 11 con solo anunciar que la noche anterior había destituido a la Directiva de Pdvsa, ordenar interceptarla en la autopista del Este o permitir que pasara frente a Miraflores, como hizo en su tiempo el presidente López Contreras.

¿Por qué no lo hizo? Probablemente para identificar a los militares que estaban descontentos con la designación del perverso José Vicente Rangel, ficha del castro-comunismo, como ministro de la Defensa; debilitar a la Confederación de Trabajadores de Venezuela, particularmente a Carlos Ortega, y sacar del juego a Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras, ambos tenaces acusadores de las violaciones de la Constitución y las leyes. Además, buscar excusas para intervenir a la Policía Metropolitana y despedir a más trabajadores de Pdvsa que luchaban por el respeto a la meritocracia. Para su desgracia, Chávez no midió el descontento y la voluntad de lucha de la sociedad civil y de los actores mencionados. Fue un estratega torpe.

A los rojos no les interesa que se recuerde que Chávez aceptó la petición del Alto Mando militar de renunciar por la masacre, y que imploró lo enviaran a Cuba. Tampoco que la oficialidad lo vio desmoralizado, desubicado y lloroso. Al igual que 4 de febrero 1992, se rindió apenas se lo solicitaron. Solo fue valiente ante el micrófono.

Otra pregunta es por qué los militares no aceptaron su solicitud de enviarlo a Cuba. Ese fue un compromiso de los oficiales con quienes se fue voluntariamente desde Miraflores a Fuerte Tiuna. Esa acción hubiese evitado que regresara al poder, al menos en el corto plazo. Sin embargo, cabe preguntar cuál hubiese sido la reacción de la sociedad civil que puso los muertos, y que aspiraba, legítimamente, que el principal culpable fuese juzgado. Se puede entender la discusión que sobre este punto se dio entre los oficiales rebeldes y algunos civiles que indebidamente estaban en Fuerte Tiuna. Lo imperdonable es que los militares también pelearan por los cargos a ocupar.

Es inexcusable que el Alto Mando militar le solicitara la renuncia al presidente y se marginara de los hechos posteriores. Faltó liderazgo. Lucas Rincón no solo demostró que no tenía méritos para ser Inspector General, sino que cuando percibió que la situación había cambiado se convirtió en un alacrán y tiene veinte años de embajador en Portugal. Por su parte, el apreciado general Manuel Rosendo protegió a los ciudadanos al negarse a aplicar el Plan Ávila, impidiendo así que el ejército saliera a la calle. Sin embargo, ha debido asumir el comando.

Algunos achacan el fracaso a que Pedro Carmona designó al vicealmirante Ramírez Pérez como ministro de la Defensa y no a Efraín Vásquez Velazco, quien como comandante del ejército contaba con mayores recursos. Este punto es debatible. El vicealmirante tenía prestigio. Vásquez pecó por indeciso al no cambiar la guardia presidencial y no neutralizar a García Carneiro y a otros oficiales chavistas.

En general, se atribuye casi toda la culpa del regreso de Chávez al Decreto Carmona. El mismo contemplaba realizar elección presidencial antes de un año, sin que Carmona pudiese ser candidato; elección de diputados antes de ocho meses y facultad del presidente interino para remover a todos los poderes del Estado. ¿Alguien objetaría hoy día ese Decreto? Todo indica que Luis Miquilena se presentó en Miraflores para ofrecer que 28 diputados, hasta entonces del oficialismo, podrían formar mayoría con los de oposición para designar presidente de la república a Alejandro Armas o ratificar a Carmona. Al respecto hay que considerar que, ocho meses después, el chavismo seguía siendo mayoría en la Asamblea, con 86 diputados versus 79 de la oposición. O sea, no existían los votos necesarios. ¿Se podía confiar en Miquilena, quien cuarenta y ocho días antes era ministro del Interior?

Evidentemente, con la auto juramentación de Carmona y con ese decreto se violó la Constitución. Sin embargo, hay que recordar que Chávez la había violado varias veces y que los artículos 333 y 350 obligan a cualquiera a contribuir a restablecerla. ¿Eso también aplica a la Fuerza Armada? ¿Se justificaría que hoy, al igual que en el 2002, se le solicite la renuncia a quien usurpa Miraflores? El 18 de octubre de 1945 y el 23 de enero de 1958, la Fuerza Armada intervino y entregó a los civiles. Cierto que el 24 de noviembre de 1948 se quedaron con el coroto, pero hoy sería inaceptable e inviable que la Fuerza Armada cumpla con defender la Constitución y no entregue el poder a los civiles. Chávez regresó a Miraflores porque no hubo liderazgo en la Fuerza Armada, ni en el sector político. El Decreto no fue discutido con los militares, ni con los políticos. ¿Acaso fue por lo apremiante de las circunstancias o algo planeado por un grupito?

Veinte años después seguimos en la lucha, pero decepcionados con un liderazgo político que se descalifica entre ellos y no ofrece un frente único que impulse el cese de la usurpación. ¿Hasta cuándo permanecerán indiferentes ante este clamor popular? Los ciudadanos, entre ellos los petroleros, cumplimos el 11 de abril. Otros fallaron por acción u omisión, algunos siguen fallando.

Como (había) en botica: Ante informaciones que no se ajustan a la verdad, este articulista insta a los venezolanos a confiar en Horacio Medina, presidente Ad Hoc de Pdvsa. Medina ha demostrado que no acepta injerencias indebidas en sus decisiones gerenciales. Lamentamos el fallecimiento de Priscilla Quintero de Briceño, compañera de trabajo en la Palmaven meritocrática. También de Bernardo Martínez, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol

¡ No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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