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Opinión

Red Agroalimentaria de Venezuela

Elementos Destacados del Sistema de Información Regional

Resumen de los elementos destacados durante el mes de marzo de 2022 y su comparación con octubre de 2021.

Percepción de los cambios en la situación económica y social

• Durante el mes de marzo, la percepción de los cambios en la situación económica y social, presenta ligeras mejoras con respecto al año 2021 cuando el deterioro se consideró muy elevado. o El empleo formal aumenta en un 11% de las localidades con tendencia a mantenerse igual en un 68%.

o Aunque el empleo informal presentó una disminución en el 16% de la región la tendencia a aumentar se mantiene (53%).

o Las actividades ilegales para obtener ingresos en la localidad respecto al mes de octubre no han cambiado en un 68% de la región.

• Entre los problemas que más preocupan a la población, la región la falta de ingresos para comprar (43%) ocupó el primer lugar en comparación al mes de octubre de 2021, cuando la salud y asistencia médica fue lo más relevante.

• La percepción de cómo será el año 2022 mejora notablemente con respecto a los últimos meses2021 o La percepción de que el año será de peor a mucho peor pasó de 90% en octubre de 2021 a 37% en marzo de 2022 mes durante el cual en el 16% de la región considera que será mejor y 47% igual al año pasado.

Actividad Económica y bancaria

• La actividad económica y bancaria mantiene su disminución o Con cierre de entidades en el 37% de la región.

• Continúa el cierre de negocios o Para marzo de 2022 en el 30% de la región, cerraron aproximadamente 16 locales. o Los tipos de negocios que más han dejado de funcionar son: locales de ventas de alimentos y productos de primera necesidad (60%), seguido de otras tiendas de venta de productos (no de primera necesidad) y restaurantes, bares, lugares de comida (10%).

Servicios públicos

• Durante el mes de estudio, se señala la percepción de que los servicios públicos presentan mejorías en toda la región, comparado con octubre del 2021, cuando la situación fue extremadamente crítica.

o En el 42% de la región se considera que el servicio de electricidad ha mejorado con relación a octubre, en el 32% de la región se mantiene igual y en el 26% ha empeorado.

o El suministro de gas doméstico ha mejorado en el 11% de la región, sigue igual en el 42% y ha empeorado en el 47% y vuelve a ocupar el primer lugar de uso en los hogares en el 63% de la región, seguido de las cocinas eléctricas (26%).

o En octubre de 2021 el uso de la leña para cocinar era común en el 65% de la región, pero para marzo de 2022 su uso apenas está mencionado en el 11% de la misma.

o El servicio de transporte presenta mejorías en el 21% de las localidades, sigue igual en el 42% y ha empeorado en el 37%.

o Los servicios de telecomunicaciones, señalados con los servicios de CANTV y telefonía celular e internet han mejorado en un 11% y 5% respectivamente; no obstante, entre el 53 y 58% de las localidades señala que se ha mantenido igual al periodo anterior.

o El abastecimiento de gasolina continúa valorándose como dificultoso (95%) e inexistente (5%) con un precio promedio en el mercado informal de 0,8 US$ por litro.

Situación de salud

• Los centros para la atención de salud han incrementado el deterioro pasando de 30% en octubre a 58% en marzo.

• En el abastecimiento de medicinas se observa una mejoría en el 37% de las mismas.

• Los casos de COVID-19, parecen disminuir, pasando de 85% en octubre de 2021 a 42% en marzo de 2022. o Con la estimación de 60 casos aproximadamente que representa una disminución en 86% con relación al periodo anterior, cuando se señalaron 431 casos.

o En el 62% de las localidades se mencionan personas con necesidad de hospitalización. o El uso del tapabocas sigue siendo de muy poco a poco en el 95% de la región.

• La campaña de vacunación contra el COVID-19, sigue avanzado con relación al período anterior

o La primera dosis ha sido aplicada en un 65% de las localidades a más del 40% de la población.

o La segunda dosis en el 60% de las localidades a más del 40% de sus habitantes. o La proporción de personas que no quieren vacunarse es menor al 20% en marzo en toda la región.

Situación de la Educación y la Niñez

• La situación de la infancia y la educación presenta resultados muy similares a los últimos meses del año pasado:

o Los niños en edad escolar están saliendo a la calle en un 95% de la región. o Se encuentran recibiendo clase a distancia algunas veces (84%) y nunca (16%).

o Se observan niños abandonados en la calle en un 16% de las localidades, considerándose que esta situación de abandono infantil ha empeorado en un 67% de la región.

Apoyo al Ingreso

• En marzo los bonos otorgados por el gobierno nacional a través del Sistema Patria tuvieron una frecuencia de 30 días o menos en el 68% de la región CNC, con un valor promedio de 18 Bs.D lo que equivale a 4,24 US$.

• El 95% de las localidades de la región CNC señalan recibir apoyo a sus ingresos desde familiares residenciados en el exterior.

• En la cantidad de familias que reciben remesas destacan “algunas” (44%), seguidas de la categoría “muchas” (28%), y por último “pocas” familias (28%).

Llegadas y salidas de la localidad

• La migración hacia otros países mantiene bajas proporciones o Ninguno (53%), muy pocos a pocos (26%) y algunos (5%).

• Se estima que en el 63% de la región no han regresado personas o familias que habían emigrado del país.

Situación alimentaria

• La frecuencia de compra de los alimentos más común de las familias de bajos ingresos es de dos veces a la semana.

• La mayoría de las localidades adquieren los alimentos en abastos y chinos principalmente.

• Respecto a la escasez de alimentos en el 90% de las localidades no se quejan de esto, mientras que en el 10% se quejan por la escasez de carne, leche y otros.

• En 47% de las localidades han señalado que las dificultades de transporte son la principal problemática para adquirir los alimentos

• La caja CLAP, en su mayoría han sido entregadas en un periodo de 30 días o menos (42%).

• La mayor queja respecto a la caja CLAP es la calidad de los productos entregados.

 4 min


Laureano Márquez

La bofetada que Will Smith ha dado a Chris Rock en la entrega del Oscar, ha dejado de lado acontecimientos de cierta mayor gravedad que amenazan a la humanidad en estos tiempos.

A riesgo de que el lector abandone aquí la lectura de un asunto que ya resulta cansón, se siente uno llamado a opinar sobre el tema por una razón: es que más allá de Smith y Rock, quien ha sido nuevamente sentado en el banquillo de los acusados es el humor.

Nosotros, además de homo sapiens, somos homo ridens. Esta condición de animal que ríe fue precursora de la otra, la del ser pensante.

Seguramente comenzamos a pensar porque el humor nos ayudó en esa tarea. Una de las más hermosas definiciones de humor es la que nos da Aquiles Nazoa cuando dice: «el humor es una manera de pensar sin que el que piensa se dé cuenta de que está pensando». Una suerte de pensamiento de contrabando.

El humor es un relámpago del ingenio. Ese es a la vez su mérito y su riesgo. Cada vez que el desacierto de un humorista pone en cuestión al humor, inevitablemente se entra en la discusión sobre de los límites de este. No cabe duda, los tiene. La pregunta es: quién los establece.

Con el humor sucede igual que con la libertad de expresión, es preferible tenerla, aunque se comentan abusos de ella, que regularla al punto de que deje de existir.

El chiste de Rock fue desafortunado, sin duda, y carente de sensibilidad. El humor suele asociarse a la inteligencia y no es inteligente zaherir a quien padece de una enfermedad que le agobia. Lo que sucede –y no disculpo con esto a Chris Rock o a quien haya escrito el chiste– es que el humor de los grandes eventos de Hollywood busca siempre hacer bromas a costa de los famosos que a ellos asisten.

Algo similar sucede cuando una empresa contrata a un humorista y le proporciona información acerca de sus empleados para que el comediante los «joda» con la aquiescencia de los jefes.

Quizá allí está la raíz del problema: en los tiempos que corren, muchos profesionales del humor olvidan que este no es una forma de agresión, ni está hecho para la burla.

Cuando uno tiene dudas acerca de los fines del humorismo, lo único que tiene que hacer es observar a los grandes maestros: Chaplin, Aquiles Nazoa, Zapata, Pinti y tantos otros. Su humorismo está cargado de sensibilidad, está orientado a la defensa del débil, está lleno de inteligencia e ingenio, es portador de un mensaje luminoso de quien anhela felicidad para todos.

En definitiva, se convierte en una expresión de una conciencia guiada por un profundo amor los semejantes, cuyos defectos morales se subrayan en el anhelo de un mundo mejor. Es lo que los hace inolvidables.

En la entrega del Oscar, el exceso de Chris Rock fue superado con creces por el de Will Smith. Esta bofetada marcará su vida y le perseguirá hasta la reseña de su defunción, además de opacar su momento estelar.

Contrapuso la violencia a la palabra, sin duda un acto primitivo que hace evidente su falta de templanza. Pero más que ser jueces de nuestros semejantes –nadie está exento de cometer desaciertos–, uno lo que debe es sacar enseñanzas de lo sucedido para tratar de ser mejor persona. Si los errores de otros nos ayudan a no cometerlos nosotros, no habrán sucedido en vano.

Mientras escribimos estas líneas, no queremos que los berrinches de Hollywood nos hagan perder de vista que un humorista sigue resistiendo en Ucrania, asumiendo con dignidad la defensa de la integridad de su pueblo. Lleva más de un mes recibiendo a diario bofetadas de Putin.

 2 min


Ismael Pérez Vigil

Al evaluar la situación de la oposición democrática hemos hablado de una mesa con tres patas: el líder, la organización y el programa con su discurso; pero, ¿Cuál es la “tabla” que sostienen esas tres patas? ¿Qué es lo que está en su parte superior, cuál es la plataforma en la que debe “aterrizar” o descansar todo? Sin duda es: la unidad. De eso volveremos a hablar hoy; y digo volveremos, porque ya lo hemos hecho varias veces.

Depende de la vía…

La importancia, o no, de la unidad de los factores políticos, dependerá de cuál sea la vía que se elija para salir de este oprobioso régimen. Si la vía, según algunos, es la insurreccional o la intervención de una fuerza de ocupación, obviamente no tiene ninguna importancia la unidad de los factores políticos internos, basta con la eficacia en la acción.

El problema siempre será la transición; como evitar que quienes cometieron delitos y además apoyaron al régimen depuesto logren imponerse nuevamente por la vía del voto. Como ocurrió en Nicaragua con el sanguinario régimen de Daniel Ortega.

Si la vía es buscar una salida electoral, que es la que aliento, nuevamente tendrá sentido la unidad, por lo menos al momento de un proceso electoral; obviamente solo entre los que crean en esa vía, o los que no la rechazan, pues no se va a lograr la unidad con los que plantean la abstención porque no creen en procesos electorales o con los que creen que la vía es la violencia insurreccional o una intervención externa.

Pero la unidad no solo tiene sentido para confrontar electoralmente al régimen, la tendrá sobre todo para sostener el apoyo interno e internacional, para mantener después al probable endeble gobierno de transición que surja de ese proceso electoral.

La electoral está garantizada…

Para lograr la unidad, en materia electoral, es necesario deponer egos personales y ambiciones, que esto no es muy difícil de lograr; desde el punto de vista electoral, ya hemos dicho que la unidad siempre ha estado garantizada por la actividad política de los partidos, expertos y especializados en alianzas electorales que es básicamente la actividad política a la que se han reducido en los últimos años; y si ellos no lo logran, de todas maneras el electorado lo hará, seleccionando una opción que considere que tiene las mejores posibilidades de derrotar al régimen, desechando las demás; así ha ocurrido en todas las elecciones presidenciales efectuadas en el país desde 1998.

Mas difícil es lograr la unidad en materia de objetivos y planes a más largo plazo, que supone dejar de lado doctrinas, ideologías, principios programáticos, etc. para los que aun los tienen y se miden por esos parámetros.

En este caso tenemos de inestimable valor el ejemplo del Pacto de Punto Fijo, firmado el 31 de octubre de 1958, a los pocos meses del derrocamiento de Pérez Jiménez, entre Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y Copei, encabezados por sus lideres más representativos: Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera; no fue un pacto electoral, sino político, que le dio sustento a la naciente democracia a partir de 1958. Hoy tendríamos que ir más allá del Pacto de Puto Fijo, eminentemente político, aunque con alcances muy superiores a lo meramente partidista, para lograr uno que abarque también a muchos sectores sociales y factores económicos.

Como precondición…

Sin embargo, algo que abona a favor de superar cualquier dificultad es que la unidad, como concepto, como política, como objetivo, su búsqueda y su concreción, en mi opinión ya no es tema de discusión, es una precondición política. Quien lo olvide, pagará un alto precio, pues para los ciudadanos es el objetivo al cual deben sacrificarse todos los intereses partidistas y personales.

No importa que los partidos políticos cada vez se les vea más ansiosos por demostrar su presencia específica y su potencial propio, sus colores, sus banderas, sus consignas, pues en la práctica −sobre todo en lo electoral− son traspasados, rebasados e infiltrados por la multitud, dejando clara evidencia que somos muchos más los que no pertenecemos a ninguna parcialidad.

Como eje de estrategia…

Pero además, la participación electoral no es el eje de la estrategia, es apenas un medio, una forma de lucha −pues al tipo de régimen como el que nos mal gobierna desde hace 23 años, hay que combatirlo en todos los terrenos−; pero el eje de la estrategia es la unidad, que es la única estrategia de la oposición a la que teme el régimen, porque siempre ha sido lo único que le ha infringido alguna derrota; por eso la combate con todas las armas que puede desplegar, y en eso la “guerra sucia” juega un papel importante, pues el régimen sabe que esa estrategia es frágil en un mundo democrático y diverso, con tantas versiones y fisuras.

Es una verdadera tarea de filigrana armar una unidad opositora, incluso en lo electoral, después que por años se ha predicado la existencia de fraudes, trampas de todo tipo. Nadie niega la existencia de esas trampas y prácticas, pero no son la causa fundamental de las derrotas, como si lo han sido las políticas de abstención. La abstención, apatía o desánimo electoral, se basan en que las actuales condiciones no garantizan una elección libre, justa, imparcial, competitiva, como todos la deseamos… o como si alguna vez hubieran existido plenamente esas condiciones; o como si durante la mayor parte de estos largos 23 años, que hemos participado de diversas maneras en procesos electorales, la mayor parte del tiempo no hubiera sido regidos por CNE nombrados por el régimen.

Como pacto político…

Además, la unidad con meros propósitos electorales no ha sido, no es, suficiente para derrotar a este oprobioso régimen y consolidar el regreso a la democracia; tenemos que comenzar a plantearnos la unidad desde un punto de vista de mayor eficacia política, con mayor alcance; una unidad que nos lleve a un “pacto político” de mayor envergadura, para la reconstrucción de un país derruido.

Garantizada como creo que está la unidad electoral, porque como he dicho siempre se logra, nos quedan las otras áreas en donde lograr transformaciones importantes: en las organizaciones políticas y la unidad de objetivos, estrategias y visión de largo plazo, para transformar el país. Sobre todo, en la articulación de un discurso, con una narrativa que mueva, que impulse, que convenza a las grandes mayorías del país y saque de la apatía a millones de venezolanos que no ven otra salida que la indiferencia frente a la política o huir del país.

El camino largo de la unidad…

No hay alternativa, hay que seguir el camino largo, el de reconstruir los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil; mejor dicho, iniciar ese camino que no se ha emprendido con verdadero ímpetu y por lo tanto se hace cada vez más largo. Ese, el de la reconstrucción de partidos y sociedad civil, es el camino que siguieron en otras partes: Chile, sin ir muy lejos, España, después de Franco, y un largo etcétera, en lo que todavía muchos están, como Ucrania, Albania y algunos países exsoviéticos y ex yugoeslavos.

¿Es la vía electoral la que va a sacar a este régimen de oprobio del poder? Posiblemente será una mezcla de cosas y presiones, pero lo electoral puede ser la antesala o la coronación del proceso, para la que hay que prepararse y es la única que nos permite, bajo las actuales condiciones políticas, hacer algo para organizar a la gente, para recorrer el país, con una cierta −solo cierta− seguridad. ¿Por qué despreciarla, por qué negarla? ¿Y para hacer, qué?

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 6 min


Dylan J Pereira

El desenlace de la guerra en Ucrania es incierto y con ello el destino de la humanidad. Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti, habla de una historia que se repite; “Y si extendemos la mirada a la totalidad de nuestra historia y a lo ancho y largo del mundo, todos somos o hemos sido como estos personajes: todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano.” (Papa Francisco, 2020, párrafo 69); de esta forma Su Santidad denuncia de forma activa que, si se quiere, han sido la exclusión, el descarte, el resentimiento, el dolor, la omisión, el desentendimiento, los grandes vectores de una historia que en este punto se presenta como cíclica, pero que está llamada a escapar de este círculo vicioso y a construir una sociedad digna de tal nombre.
Los acontecimientos recientes en Ucrania son un punto de inflexión para la humanidad, y del viraje que allí se geste, emergerá una nueva arquitectura geopolítica global, reposicionando temas vitales en el sistema internacional, como la seguridad euroasiática, la reconfiguración de las zonas de influencia, el reajuste de los mercados financieros, la revisión de los patrones de producción y consumo energéticos, e incluso un eventual “rearme mundial”, colándose un espíritu belicista ajeno a los cánones de un mundo democrático, plural, y multilateral.
Las potencias internacionales occidentales apuestan por la rapidez y la articulación; las últimas negociaciones entre Kiev y Moscú acogidas en Estambul avizoran los primeros avances de un arduo, complejo y estancado proceso de negociación entre las partes. La concreción de un alto al fuego permanente es primordial si se quiere terminar por la vía política y diplomática esta guerra carente de sentido. Kiev advierte que todas las decisiones serán sometidas a referéndum. La negociación de un tratado de seguridades recíprocas es un elemento primario sobre la mesa de negociaciones.
La UE reafirma su misión fundacional, crear la paz en un continente devastado por la guerra, al promover el ingreso de Kiev al bloque comunitario. Las señales recientes son pesimistas, y se traducen en una eventual “paz inestable” que no sofocaría este foco de inestabilidad. Por primera vez en décadas la hipótesis de agresión atómica se ha volcado en el tablero geopolítico internacional. Hoy se estima que Rusia tiene 1.588 ojivas nucleares desplegadas y 2.889 en reserva, números similares a los de Estados Unidos. Incluso durante la mayor parte de la guerra fría, la Unión Soviética y Estados Unidos trataron las armas nucleares como el último elemento de disuasión
Pese a que EEUU, Europa y otros aliados de la OTAN han congelado en torno al 60% de las reservas internacionales del Banco Central ruso, entre otras medidas, parte sustancial de la actividad comercial continúa, y el caos bursátil de Moscú parece haberse ralentizado; la reciente decisión del presidente Vladímir Putin, de “obligar” a los países "hostiles", léase Europa, a pagar en rublos el suministro de gas, del que Europa depende en más de un 40%, podría conducir a un giro radical de escenarios; si los países occidentales compradores se niegan disponer de cuentas en rublos en bancos rusos, Rusia amenaza con suspender los contratos vigentes y cerrar los grifos en oleoductos y gaseoductos; de ser así Europa podría insertarse en una inquietante disputa por los suministros energéticos, disputándose una “guerra del gas” a nivel mundial. Sin embargo, Rusia teme en entrar en recesión este año no sólo por la presión financiera generada por las sanciones, que incluye el riesgo de default, sino por los obstáculos que pueda enfrentar en sus procesos productivos domésticos.
En países como Alemania y Francia ya se activan planes de emergencia para gestionar el suministro de gas en caso de que Rusia cierre el grifo. Berlín ha comenzado las negociaciones con Doha para estrechar el suministro y cooperación energética; Argelia goza de un lugar privilegiado en esta ecuación al evaluarla como un proveedor estable de gas natural; de hecho, no es azaroso que el Secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken haya culminado su gira allí, donde el engorroso tema del Sahara Occidental y las relaciones con Marruecos fueron también abordadas.
Lo cierto es que detener las importaciones de energía de Rusia provocaría una profunda recesión; los expertos concuerdan en que encontrar sustitutos rápidos para el gas en los procesos industriales es una tarea abrumadora. OPEP+ no han cedido a la presión occidental liderada por Washington para aumentar la producción más allá del aumento de suministro de 432,000 barriles por día que habían planeado previamente. El pánico al recrudecimiento de una espiral inflacionaria en las economías más industrializadas, incluyendo EEUU, ha llevado al presidente Biden a liberar hasta 180 millones de barriles de las reservas estratégicas de Estados Unidos de aquí a fin de año para combatir los altos precios de la energía. Venezuela, país que en 2005 suministró el 4% del crudo mundial, podrá ejercer un papel clave en este marco. En lo inmediato, un renacer de la energía nuclear podría ser irreversible en países como el Reino Unido o Francia en su gesta por la “independencia energética total”;
La Transición verde se haya en una encrucijada; si el mundo se embarca en un curso para convertirse en carbono neutral para 2050, la Agencia Internacional de Energía predice que la energía eólica y solar podrían representar el 70 % de la generación de energía para 2050, frente al 9 % en 2020; lamentablemente los últimos datos no se afilian a este paradigma. Curiosamente encontramos en territorio ucraniano el ‘oro blanco’: enormes reservas de litio, un material clave para la transición ecológica. De esta forma nos encontramos en una suerte de Kairós, un vacío en el tiempo de prolongación inexacta en el que el mundo se transforma radicalmente.
Dylanjpereira01@gmail.com

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José Luis Cordeiro

Durante el siglo XIX Venezuela vivió de lo que tenía sobre la superficie: el cacao, el café y el ganado, principalmente. Durante el siglo XX el país se concentró en los enormes recursos petroleros que tiene debajo de la superficie. En el siglo XXI los venezolanos tenemos que utilizar los recursos que tenemos dentro de nosotros mismos para progresar. Lo importante ya no es la agricultura y la ganadería de arriba, ni el petróleo de abajo, en el futuro es mucho más importante el cerebro dentro de cada uno de nosotros.

Mientras las naciones desarrolladas avanzan rápidamente hacia la revolución de la inteligencia, parcialmente iniciada en Venezuela con las ideas de Luis Alberto Machado, nuestro país todavía no sale de la revolución agrícola centrada en la explotación de los recursos primarios que nos ha dado la naturaleza, desde la tierra hasta el petróleo. En vez de progresar hacia le era del capital humano, Venezuela se ha quedado en los tiempos del capital físico.
Las grandes industrias del futuro no serán de la manufactura sino de la “mentefactura”. Las fábricas ya no dependerán de las manos de obra sino de las mentes creadoras. Las tendencias mundiales son muy claras al respecto, y mucha gente habla ahora de la Industria 4.0.
La revolución de la inteligencia ha transformado totalmente el mundo de la manufactura tradicional. General Motors, quizás la compañía más grande y representativa de la revolución industrial durante el siglo XX, hoy vale bastante menos que Microsoft, quizás la primera gran compañía de la revolución de la inteligencia comenzando el siglo XXI. Además de Microsoft ahora también existen Apple, Google y muchas otras empresas de la mentefactura del futuro que hacer palidecer a la otrora gran Pdvsa y las compañías de la manufactura del pasado. Como ya dijo el gran visionario Arturo Uslar Pietri: “La materia prima más preciosa del presente y futuro no será ni el petróleo, ni el hierro, ni el uranio, ni la tierra arable, sino la materia gris.”

www.Cordeiro.org

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Carlos Raúl Hernández

El profundo cambio social, político y cultural del siglo XX, es obra en estimable medida de Hollywood: la propagación de la libertad y la democracia, la modernización vertiginosa de las pautas productivas, culturales, de consumo y vida, la revolución científica e ideática. Una sacudida mayor a todo lo hecho por el hombre en 40 mil años anteriores. Tal vez sea por eso, sin tenerlo muy claro, que los premios Oscar ocupan la atención en todas las latitudes. El cine, además de difusor masivo de cultura, es un entretenimiento popular, barato; los cines se llamaban nikelodios porque la entrada valía un níquel, salas que abarrotaban los pobres en EEUU y tantos países, particularmente en aquél los trabajadores emigrantes. Se desarrolló una de las tres grandes industrias del mundo contemporáneo. En las lejanas décadas de los treinta, cuarenta, cincuenta, incontables millones de tercermundistas conocieron automóviles, antibióticos, detergentes y champú, gracias al cine, la radio y la televisión. Supieron de la vida moderna.

Más recientemente los estudios de California hicieron que De Niro y Zellweger aumentaran treinta kilos, para sorpresa del mundo. También tornaron a Dustin Hoffman en Tootsi (Pollack: 1982), a Robin Williams en la señora Doubtfire (Columbus:1993) y a Nicole Kidman en Virginia Woolf (Las horas: Daldry, 2003) La perfecta Charlize Theron se metamofosea en la horrenda asesina Aileen Wuornos (Monstruo: Patty Jenkins, 2003); a Cate Blanchett en Bob Dylan (No estoy allí: Haynes, 2007), a Travolta en la obesa Edna Turnblad (Hairspray: Shankman, 2007), Ralph Finnes en Voldemort (Harry Potter:2011) son detalles maravillosos. Hollywood se forjó en una épica de acero, una nueva conquista del Oeste. El gran inventor Thomas Alba Edison doblega a los competidores y crea con ellos en la Costa Este un todopoderoso oligopolio de los recursos para hacer cine: cámaras, revelados y celuloide, patente que compró al fundador de Kodak. Los intentos de producir películas fuera de su control en la época del cine mudo, terminaban a tiros.
Al comienzo, el dominio de la industria lo tenían estudios europeos, concretamente franceses, Pathé, Gaumont y otros. Después de la Primera Guerra, la hegemonía pasó a Estados Unidos, aunque florecieron el expresionismo alemán, el surrealismo y Sergei Eisenstein. Siempre huyendo de la persecución de Edison, Samuel Goldwyn y Cecil B. DeMille hacían una película en Nueva Jersey, y ante la arremetida de los esbirros, huyen de su larga mano a Arizona. Luego siguieron a Los Ángeles, cerca de México por si había que correr. Los acompañaron grupos inmigrantes, la mayoría de origen judío, que intuían la nueva fiebre del oro californiana, ahora fiebre de celuloide. Darryl F. Zanuck, Samuel Bronston, Goldwyn, DeMille, los hermanos Warner, crearon Universal, Paramount, 20th Century Fox, Metro-Goldwyn-Mayer. Luego en rebelión de los actores contra el star sistem, Chaplin, Pola Negri y otros fundaran United Artist, su propia productora para defenderse de las grandes empresas.
El gran cine de masas producido (o distribuido) por Hollywood, fue centro de los terremotos en la cultura; dio origen a la revolución sexual que liberó a las mujeres. La primera mujer que aparece desnuda en pantalla fue Hedy Lamarr en 1934 (Éxtasis de Gustav Machaty) pero la que alcanzó auditorios masivos fue Bardot en Dios creó a la mujer (Vadim: 1956) El primer orgasmo femenino aparece con Jane Fonda en Barbarella (Vadim: 1968) La primera relación sexual auténtica en cámara, Donald Sutherland y Julie Christie (Amenaza en la sombra. Roeg: 1973) Una angustiosa relación en la cama entre el parapléjico John Voight y Fonda (Regreso sin gloria (Ashby: 1978). Las inquietantes escenas eróticas con close up en los rostros maravillosos de Juliette Binoche y Lena Olin (La insoportable levedad del ser: Kaufman: 1988) y de Naomi Watts y Laura Elena Harring en Mulholland Drive (Lynch: 2001) El rudo enamoramiento entre dos vaqueros (Secreto de la montaña: Lee, 2006).

El primer beso entre un negro y una blanca, Wesley Snipes y Natassja Kinsky (Después de una noche. Figgis: 1997) son auténticos volcanes en la cultura universal ya que si en otras partes plantearon esos temas (Bergman, Antonioni, De Sica, Machaty) no tenían la potencia para llegar a las grandes masas. El pensamiento anacrónico ha tenido y tiene el cine masivo como enemigo predilecto, junto a la televisión y ahora las redes sociales, precisamente porque conoce su enorme fuerza revolucionaria. La yunta cine-TV es una de las potencias subversivas más poderosas del siglo XX. Devela la corrupción policial (Asuntos internos: Figgis, 1990) y el racismo en EEUU (Mississippi en llamas: Hambling, 1988), (Fantasmas del Mississippi: Reiner, 1996); la guerra de Vietnam (Apocalipsis Now: Coppola, 1979), (El cazador de venados: Cimino:1978), (Pelotón: Stone,1986); la negación y la lucha de los homosexuales (Milk: Gus Van Sant, 2009) A veces sus visiones son ingenuas y suele concebir en la revolución tecnológica un “peligro” para el hombre, desde Tiempos modernos de Chaplin y Soylent Green (Fleischer: 1973) hasta la gran Matrix (Wachonsky: 1999-2003), pasando por 2001 Odisea del Espacio (Kubrick: 1968) y Terminator (Cameron:1984-2009). Hollywood produjo el terremoto cultural.

@carlosraulher

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Fernando Mires

Para quien circula en Twitter -esa ágora virtual de la sociedad de masas- le será fácil encontrar opiniones que condenan a las masacres cometidas por el gobierno ruso en Ucrania (la enorme mayoría), algunas que las defienden o justifican (casi todos exponentes de alguna izquierda trasnochada), y otros que simplemente las relativizan. Estos últimos pueden ser divididos a su vez en dos grupos. Los que intentan convertir a las víctimas en agresores, justificando las muertes como consecuencia de una supuesta expansión de la OTAN, y otro grupo que, insistentemente, intenta disminuir el impacto de las horribles escenas que nos brindan los medios, con otras aparentemente parecidas, llevadas a cabo por EE UU en otras fechas y en otros territorios.

A los exponentes del primer grupo me he referido extensamente en otros artículos. Entre ellos, el lector puede consultar a dos de los más recientes: Las tres grandes mentiras del putinismo y ¿Qué significa derrotar a Putin?

Esta vez me concentraré en los exponentes del segundo grupo. Me refiero a los que al realizar la macabra operación de comparar masacres, destacan que las de Putin son solo unas entre tantas. En contra de esa afirmación cabe decir que ninguna de las por ellos nombradas es igual a otra, o que ninguna es comparable y que, si bien todas son condenables -no conozco a nadie que esté a favor de las guerras, o que diga estarlo– obedecen a distintos contextos históricos. Dicho en términos más coloquiales, no podemos meterlas a todas dentro de un mismo saco.

Nada más absurdo sería hacer una competencia que mida cual invasión es peor. O ponerse a contar cadáveres para justificar a unas en contra de otras. Pues, convengamos: en cada guerra hay por lo menos dos países o dos bloques de países y las razones que legitiman a cada enemigo nunca pueden ser las mismas que las usadas para entender a otras guerras con otros actores y en otros tiempos. En ese punto, sé muy bien de qué estoy hablando.

Quien escribe proviene de una generación en la que muchos nos socializamos políticamente protestando en contra de la guerra de Vietnam. Una generación global, podríamos decir. Tanto en Europa como en Japón, tanto en América del Norte como en América del Sur, los estudiantes salíamos a las calles a protestar con nuestras consignas y pancartas en contra de la guerra de EE UU en suelo vietnamita primero, y en todo el Sudeste asiático, después. Podría afirmar que las manifestaciones en contra de los desmanes de las tropas americanas en Vietnam forjaron una nueva cultura política. Las canciones de Joan Baez, Bob Dylan, las primeras de los Beatles, tararean aún en nuestros recuerdos.

Luego vinieron otras guerras y otras invasiones. Así pude comprobar que los que íbamos a las primeras no eran los mismos que fuimos a las segundas. Algunos, por ejemplo, rompimos con las directivas de los partidos, e íbamos también a protestar en contra de la invasión soviética que aplastó a la primavera de Praga. Lentamente comencé a entender que para muchos había invasiones justificables y otras condenables, invasiones buenas e invasiones malas.

Cada tiempo -eso lo percibí mucho después- tiene sus razones, sus éticas, sus ideas e ideologías. Ahora sabemos, por ejemplo, que los regímenes que apoyábamos en Vietnam o en Camboya o en Laos eran dictaduras espantosas. Películas como Apocalipsis Now de Francis Ford Coppola, o The Deer Hunter, de Michel Cimino, terminaron por abrirnos los ojos. Nuestros héroes vietnameses o camboyanos eran, seguro, los mismos que defendían feroces regímenes opresivos. Y, sin embargo, sigo pensando que, de acuerdo a las coordenadas de tiempo en las que nos desenvolvíamos, nuestras protestas fueron justas y necesarias.

El tiempo ha seguido la ruta trazada. Ya maduros, algunos, aún emprendiendo la ruta del regreso, apoyamos a los sandinistas de Nicaragua, aunque, he de decirlo, con ciertas reticencias. No queríamos una segunda Cuba. Y si hubiéramos sabido que la gesta nicaragüense iba a culminar en una dictadura como la de Ortega, no habríamos apoyado nunca a los sandinistas, ni a los de la primera ni a los de la segunda hora. Después, profesionales y más centrados, dimos algunos nuestro apoyo a Walesa de Polonia e incluso salimos a protestar en contra del golpe del general Jarzuzelsky (solo después entendimos que el general había dado el golpe para proteger a su país de una invasión soviética).

Ya en el otoño de mi vida no había muchas razones para protestar, ni en las calles, ni en otras partes. Tampoco para las nuevas generaciones. Naturalmente, los excesos de los militares norteamericanos en Irak eran condenables. También los de Afganistán. Pero ¿quién en su sano juicio iba a salir a la calle en defensa de Saddam Hussein? ¿o de los siniestros Talibanes? ¿Íbamos a justificar a Bin Laden y al 11 de septiembre en aras de la paz? También seguramente podíamos estar en desacuerdo con las avanzadas de Israel en zonas palestinas, pero ¿íbamos por eso a apoyar al terrorismo de Hammas?

No hay invasiones buenas ni invasiones malas, pero sí hay invasiones distintas. Hoy, ahora, ya en el invierno de mi vida, parece ser más que evidente. Esa es la razón por la cual, junto con otros políticos, pensadores y analistas, me he posicionado abierta y radicalmente en contra de la invasión rusa en Ucrania, quizás con la misma furia como cuando protestaba en nombre de los muertos de Vietnam. Y sí: sigo pensando, aún después de tanto tiempo, que la defensa que hicieron los vietnameses de su territorio, más allá de toda justificación ideológica, era legítima y justa porque ese territorio era suyo, de ellos, y de nadie más. Pero también veo las diferencias.

Los vietnameses pertenecen a una cultura muy lejana a la que, si he de ser franco, todavía no entiendo. No así los ucranianos. Los ucranianos pertenecen al mismo Occidente al que uno pertenece. Las diferencias culturales pueden ser, no lo dudo, enormes. Pero en este momento los ucranianos defienden no solo a su territorio, sino a un estado de derecho, a una Constitución, a un régimen político competitivo, a la libertad de opinión y de prensa, a las libertades sexuales, a los derechos humanos, en fin a todo lo que para Putin es decadente, débil o enfermizo. En pocas palabras: defienden a Occidente y a su siempre imperfecta democracia. Ahí reside la unicidad de la resistencia ucraniana. Eso es inédito.

Cuando EE UU llevaba a cabo crueldades en Vietnam, las cometía en contra del género humano representado en los aldeanos de Vietnam. Pero cuando la Rusia de Putin comete las mismas en Ucrania, las comete en contra de nosotros mismos, o en contra de los que, queramos o no, somos o nos definimos como occidentales. No es nuestra sangre, no es nuestra cultura, religión, civilización o tradición lo que nos une con los ucranianos; es nuestra pertenencia a un orden político basado en constituciones y leyes. Las mismas constituciones y leyes con las que ha roto Putin al pasarse todos los acuerdos bi-laterales con Ucrania y con Europa, por el forro. Eso es inédito.

A EE UU no lo unía ningún contrato ni acuerdo bilateral con Vietnam, tampoco ningún pacto de no agresión. Mucho menos con monstruos antipolíticos como fueron Hussein, Gaddafi o como hoy, al- Asad. En cambio Putin ha atentado, como el mismo escribió en su artículo sobre Ucrania, en contra de su propio pueblo. Ucrania, lo dice Putin, es parte inalienable de la cultura rusa, y (solo) en ese sentido cultural, Ucrania y Rusia pertenecen al mismo pueblo. Pero a la vez, y eso es lo que no puede entender Putin ni su ideológico perro faldero, Alexander Dugin, pueblo y nación son dos conceptos distintos. Putin ha masacrado al pueblo ucraniano y al mismo tiempo ha encarcelado al pueblo ruso. A sus dos pueblos que, según él, son uno solo.

¿Tengo que contar a los relativistas que las demostraciones más grandes en contra de la guerra de Vietnam tuvieron lugar en los propios EE UU? ¿Tengo que decirles que el fin de la guerra del Vietnam no lo lograron los vietnameses sino miles, tal vez millones de jóvenes occidentales, muchos de ellos norteamericanos, gente que hizo uso de su legítimo derecho a protestar, sabiendo que nadie los iba a enviar a un campo de concentración como hoy ocurre en la Rusia de Putin? EE UU ha tenido al igual que Rusia presidentes nefastos. Pero los norteamericanos han debido pagar ante la opinión pública sus desmanes. ¿Cuántos casos Watergate se cometen todos los días en Rusia en absoluta impunidad?

¿Habrá que decir a los relativistas que una agresión militar a un país no puede compararse con una guerra de anexión territorial? Estamos hablando, entiéndase, de un tipo de guerra que estaba en extinción después de la Segunda Guerra Mundial. Y sobre todo ¿decirles que esta es la primera guerra, después de las de Hitler, cuyos objetivos previstos y calculados, no son militares sino civiles?

Por cierto, en todas las guerras se producen daños terribles a la población civil. Pero elegir como blanco directo a los hospitales, a los mercados, a las guarderías infantiles, a los barrios residenciales, a todo recinto donde haya seres humanos, es algo que rompe con todas las normas vistas y quizás por ver. Eso es inédito. Tan inédito, que un comentarista televisivo se permitió una broma muy cruel: “hoy las bombas rusas han producido grandes daños en los establecimientos civiles, y también algunos leves “daños colaterales” en los militares”. La broma es siniestra, pero lo es porque no solo es una broma. Es la verdad. Basta mirar las ruinas de Mariupolis. Ahí no quedó nada en pie, ahí no se ve un solo rastro de vida. Eso es inédito.

Como inédita es la amenaza de utilizar armamento nuclear no solo en contra de las naciones de la OTAN en caso de que estas intenten ayudar directamente a los patriotas ucranianos, sino también en contra de Ucrania. “Si os acercáis, volaremos todo por los aires”, había sido hasta ahora una frase que pronunciaban los criminales enloquecidos de las series de la TV. Putin ha roto así no solo con las leyes de su país y de Ucrania, con los tratados y con las convenciones internacionales. También lo ha hecho con los tabúes que hacen posible la convivencia humana sobre un mismo planeta. Eso es lo inédito.

Eso, la infinita maldad de ese maldito ser humano llamado Putin, eso es lo inédito.

1 de abril 2022

Polis

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