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Opinión

Humberto García Larralde

El levantamiento de los controles de cambio y de precio en Venezuela marcaron cambios que, pensaban algunos, inaugurarían la apertura hacia una mayor “normalidad” económica, capaz de superar las terribles penurias que han azotado al pueblo venezolano por tantos años. Reaparecieron muchos bienes importados en los “bodegones” que, cual hongos, brotaron en las principales ciudades. También los supermercados volvieron a llenar sus anaqueles con productos otrora desaparecidos, ahora bastante más caros. La economía detuvo su caída libre, llegando incluso a crecer el año pasado hasta en un 4%, según algunos analistas. Como se sabe, no se publican cifras oficiales al respecto desde 2018. Para 2022, las proyecciones iniciales señalan la posibilidad de un incremento del 8%.

Por otro lado, han pasado seis meses seguidos con un alza general de precios de sólo un dígito. La hiperinflación quedó atrás. Se anuncia, asimismo, un incremento del salario mínimo y del bono de alimentación, desde unos 2 USD al mes, a más o menos 30 USD, que se comenzaría a pagar este mes (marzo). Hechos como la devolución de las instalaciones del Sambil de La Candelaria a sus legítimos dueños indicarían, a su vez, que van quedando atrás las arbitrariedades que arruinaron al país bajo la bandera del “socialismo del siglo XXI”. Y existen augurios de una recuperación sostenida en la producción petrolera, ridiculizadas, empero, por la falta de criterio de Maduro quien, en declaraciones recientes, prometió que a finales de este año se estarán produciendo dos millones de barriles diarios de crudo en Venezuela (¡!).

Es menester poner en perspectiva estos registros. Aun suponiendo que la economía creciera el año pasado en 4% y que cerrase el actual aumentando adicionalmente en un 8%, su tamaño, es decir, el Producto Interno Bruto (PIB) de 2022, apenas superaría la cuarta parte del de 2013. Y, aunque se haya superado la hiperinflación, la subida de precios del año pasado fue de 686.4% (¡!), la más alta del mundo. Por otro lado, el entramado legal de los controles existe todavía. No ha sido abrogado, sólo fue suspendida su aplicación. Y, con toda la alharaca en torno a la recuperación de la actividad productiva petrolera, ésta, según cifras oficiales, no ha superado los 800 mil barriles diarios durante los primeros dos meses del año, el 27% de la producción en 2013.

No hay nada que indique que estamos ante los primeros pasos de un programa de medidas coherentes destinadas a crear las condiciones necesarias para reactivar la economía, como quieren creer algunos. Una muestra es la promulgación de la Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, según la cual se podrá pechar hasta el 20% de los pagos realizados en moneda extranjera (o criptomonedas) “sin mediación de entidades financieras”. Lejos de promover la mayor actividad derivada de la dolarización de las transacciones o de otorgar créditos en dólares --los depósitos de la banca en la moneda estadounidense casi duplican el monto en bolívares--, el gobierno parece buscar desestimularla.

Y es que el desplome de la actividad económica, incluyendo la petrolera, ha mermado drásticamente los ingresos tributarios y, estando el fisco en default, recurre a la emisión monetaria del Banco Central para cubrir el déficit en sus cuentas. La dolarización plena eliminaría esta posibilidad –el BCV no imprime dólares--, obligando a cortar todavía más el gasto. Ya Maduro ha instrumentado una contracción drástica del gasto público, contribuyendo a contener la inflación, pero a expensas del mantenimiento de los servicios y de los sueldos del personal. Como resultado, las capacidades administrativas del Estado y sus posibilidades de producir los bienes públicos requeridos para atender a la población --su responsabilidad central--, están postradas. De seguir con los recortes, se agravaría la situación de Estado fallido, arrojando costos aún mayores sobre la población.

Por otro lado, la estabilización del precio del dólar como instrumento antinflacionario, sacrificando reservas y sobrevaluando el bolívar, ha tenido el efecto de aumentar la cantidad de dólares requeridos para cubrir el componente local, no transable, de la actividad económica. De ahí que los precios en dólares también aumentan, aunque no hay inflación en dólares en el mercado internacional. Por otro lado, con la penuria de ingresos provocados por el desastre económico infligido al país, el incremento del salario mínimo seguramente será financiado con mayor emisión monetaria, poniendo en jaque la estabilidad del dólar. ¿Podrá seguir bajando la inflación? Y no puede quedar fuera la acentuación de la inequidad que representa el hecho de que quien no tiene acceso regular a los dólares estará condenado a permanecer en las abismales honduras de miseria a que lo arrojó el régimen de expoliación chavista.

La economía venezolana creció el año pasado –o dejó de caer—y podrá crecer este año, por la sencilla razón de que tiene grandes potencialidades, pero que han sido reprimidas. Bastó con quitar la asfixia de los controles de precio y de tipo de cambio para que la actividad económica empezase a brotar. Es como si, de repente, se abriese una verja para que alguien pudiese enterrar una semilla en un terreno baldío, pero fértil. Emerge una planta. Pero, para que siga creciendo y haya muchas más, se requiere garantizar el agua, los fertilizantes y pesticidas, y que nadie vuelva a cerrar la verja o deje entrar animales que aplastarían el cultivo naciente. Llevando el símil con la economía más allá, se necesitarían inversiones para cercar el terreno, importar semillas certificadas y contar con la maquinaria y los equipos para extender el plantío, amén de la electricidad para operar muchos de éstos. El individuo tendría que adquirir los saberes necesarios para mejorar su cultivo y contar con los servicios de investigación especializados para prosperar (competir) en el tiempo. Y hemos dejado afuera de esta analogía todo lo concerniente a los desafíos de una comercialización eficiente, el financiamiento y la idoneidad de las instituciones para ello, y la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad y la confianza para acometer las inversiones y las innovaciones, que están en la base de un crecimiento robusto y sostenible.

Pues todos estos “aditamentos”, cruciales para una reactivación económica que se sostenga y devuelva a los venezolanos condiciones de vida dignas, están en buena medida ausentes en la Venezuela de Maduro. Pero no sólo eso, a pesar de algunos efectos cosméticos, como la detención de funcionarios acusados de narcotráfico y cambios anodinos en el poder judicial, sigue campante la arbitrariedad y el abuso de poder, como lo testimonian los centenares de presos políticos detenidos sin razón valedera, Roland Carreño y Javier Tarazona, entre otros. Y continúan las extorsiones en aeropuertos, puertos, alcabalas y en negocios y entidades diversas por parte de la Guardia Nacional, distintas policías y funcionarios ahítos por un “resuelve”, sin mencionar los grandes beneficiarios de la depredación de la riqueza mineral de una Guayana sin ley, de lo que queda de la industria petrolera y del narcotráfico, este último en alianza con el ELN y disidentes de la FARC colombiana.

Si, la economía venezolana podrá crecer. Pero podrá dejar de hacerlo si priva la arbitrariedad, con mayores controles, y la caza de rentas. Algunas actividades crecerán más que otras, algunas podrán desaparecer o disminuir aún más. Porque el entramado institucional para que el crecimiento se mantenga y beneficie a las grandes mayorías para asegurar un mínimo de justicia social que asegure la estabilidad social y política, ha sido desmantelado. Las condiciones para que prospere la actividad económica siguen siendo muy precarias. Es menester, por tanto, luchar por la restitución de un Estado de Derecho, con sus garantías jurídicas y procesales, respeto a los derechos humanos, transparencia y rendición de cuentas, así como garante de las demás libertades, para poder activar una ciudadanía protagónica en el ejercicio de sus corresponsabilidades de gobierno.

De lograrse la estabilidad y la confianza necesaria para generar una tasa de crecimiento del 5% interanual --un supuesto negado de continuar el presente régimen— se tardarían 27 años en regresar al nivel de ingresos de 2013. De producirse un cambio político fundamental que reinstalase la democracia plena, permitiese la instrumentación de un programa de estabilización macroeconómica y de reformas que le devuelvan al Estado su capacidad de gestión, con el respaldo de un ingente financiamiento multilateral, este lapso se acortaría significativamente, dada la enorme capacidad ociosa existente.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela.

humgarl@gmail.com

 6 min


Eddie A. Ramírez S.

Contrario a lo que dice la famosa canción No me arrepiento de nada, Je ne regrette rien, que popularizó la Piaf, todos tenemos algo de qué arrepentirnos, aunque a veces no lo reconocemos. En la historia hay muchos casos de generales que fracasaron en alguna campaña y de jefes de Estado que no tuvieron éxito en su gestión. Pocos reconocen su responsabilidad, y menos se arrepienten de decisiones que condujeron al descalabro. Casi siempre culpan a un tercero. Hay otros casos en que el arrepentimiento es hipocresía para ganar tiempo y volver a las andadas.

Pablo de Tarso se arrepintió sinceramente de haber perseguido a cristianos. Napoleón no se arrepintió por su invasión a Rusia, sino que culpó a otros del fracaso, en este caso al “general invierno”. Su ego no le permitía aceptar que falló en asegurar la línea de abastecimiento de sus tropas y que los rusos lo sorprendieron con retiradas estratégicas. Bolívar le atribuyó la culpa de la caída de la primera república a Miranda, obviando que él había perdido la importante plaza de Puerto Cabello. Que sepamos, nunca se arrepintió de haberlo entregado a los realistas. Nuestros presidentes tradicionalmente le echan la culpa al gobierno anterior por sus fracasos. Rara vez se arrepienten y reconocen sus errores.

Un caso excepcional es el del presidente Isaías Medina Angarita, cuyo derrocamiento se debió, entre otras causas, a su negativa a permitir el voto universal. Quería elegir a dedo a su sucesor. Sin embargo, en julio de 1945, tres meses antes de su derrocamiento, le dijo a don Mario Briceño Iragorry “Te juro que no tendré en mi vida días y horas suficientes para arrepentirme de no haber estado el año pasado con quienes me recomendaban la reforma constitucional en el sentido de hacer popular la elección del presidente. No estaría en este horrible brete”.

El polémico Jorge Olavarría se arrepintió de su apoyo a Chávez y a su proyecto político cuando se percató de que ese no era el camino. Su cambio lo evidenció fustigándolo severamente en la Asamblea Nacional. El general Baduel se arrepintió de haber creído en Hugo Chávez y lo demostró apoyando los siguientes procesos electorales de los demócratas, lo cual le costó que lo dejaran morir en la cárcel.

Hay otros que solo muestran arrepentimiento cuando los beneficia. Arias Cárdenas es un ejemplo. Fue chavista, denigró de su compañero de cuitas expresando arrepentimiento y, cuando percibió que el dictador no saldría en el corto plazo, le pidió perdón. Otro caso similar es Hermann Escarrá. No es que se arrepienten, lo cual es loable cuando se reconoce estar equivocado, sino hipócritas que buscan acomodo según sus conveniencias.

El presidente Chávez pidió perdón al cardenal Velasco por las ofensas, así como a los petroleros por los despidos con un pito en cadena de radio y televisión. Además, con crucifijo en mano mostró arrepentimiento y ofreció enmendarse. Sin embargo, al poco tiempo volvió a las andadas. Es decir que fue un arrepentimiento fingido para ganar tiempo y deshacerse de los oficiales percibidos como no leales a su proyecto político. Lo mismo hizo con los petroleros.

En su etapa abiertamente dictatorial, Chávez expropió fincas en producción y empresas operando eficientemente, como Agro Isleña, todas quebradas por los gerentes rojos. Las Cristinas, Cristallex y Conoco fueron expropiadas arbitrariamente y hoy demandan por sumas elevadas al Estado venezolano. Edificios como el Sambil y La Francia no escaparon a las arbitrariedades de Chávez, quien nunca mostró arrepentimiento, a menos que lo haya expresado en su interior cuando agonizaba en Cuba. Decir que todas esas acciones fueron expropiaciones no es correcto, ya que no hubo compensación. Como dijo María Corina Machado, fueron robos. Chávez le causó un gran daño al país y a los propietarios. Radio Caracas Televisión y las instalaciones de El Nacional fueron otros robos, este último por acción del actual usurpador de Miraflores.

Maduro y Jorge Rodríguez dijeron que no volverían a dialogar en México hasta que pusieran en libertad a Saab, pero se arrepintieron ¿Será porque descubrieron que su “diplomático a la carrera” resultó informador de la DEA o el arrepentimiento es por la presión de las sanciones?

Ahora, después de 14 años, Maduro devolvió a sus propietarios el centro comercial Sambil, ubicado en La Candelaria. ¿Quién compensa a la constructora y a los medianos comerciantes que habían adquirido un local? La dictadura de Chávez-Maduro es la única del siglo XX y hasta el presente, que no solo se apropia de los bienes públicos, sino también de los privados. Retrocedimos a los pillajes de la Guerra Federal.

¿Acaso Maduro está arrepentido y no está de acuerdo con las decisiones de su mentor? No, solo está asustado como Chávez en abril 2002. Sabe que tiene que mejorar su imagen. El fiscal Khan de la Corte Penal Internacional le quita el sueño, así como la estúpida y criminal invasión de Putin a Ucrania, que por carambola inmovilizó recursos depositados en Moscú. En el caso del Sambil, nos alegramos se haya resuelto positivamente para sus propietarios. Llama la atención que ya no dispondrá de una Feria de Comida, sino un espacio gourmet. También que sus propietarios declaren que está en perfecto estado. Es lógico que estén contentos, pero no hay que guindarse. Sería un caso único de buen mantenimiento. Ese equipo debería manejar las refinerías. En Maduro y sus palafreneros no hay arrepentimiento, tendrán que responder ante la justicia.

Como (había) en botica:

Costa Rica elegirá presidente el 3 de abril. Este bello y democrático país no escapa a la crisis de liderazgo. Dos expresidentes estuvieron presos por corrupción. Ahora, uno de los candidatos, Chaves, está señalado de acoso sexual, populista e impredecible; el otro, Figueres, ya fue presidente, tiene rechazo y fue mencionado de tráfico de influencias, pero pareciera el menos peligroso.

Felicitaciones a Vladimiro Mujica, liderará equipo de investigación en biología cuántica en la universidad de Arizona.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Tulio Ramírez

El 4 enero de 2011, Chávez vetó la aprobación de lo que los diputados oficialistas calificaron como “la mejor Ley de Educación Universitaria que se ha podido hacer en este país”. Según palabras del presidente, esa ley, si bien presentaba muchas fortalezas, también tenía muchas debilidades. Una vez vetada la Ley, convocó a sus partidarios a abrir un gran debate en el país. “Abramos el compás”, dijo, ya que “merece ser discutida con amplitud”.

Chávez exhortó a los parlamentarios que asumirían sus curules el 5 de enero de 2011, a levantar la sanción de esta ley aprobada por la recién fenecida Asamblea Nacional e instó a crear una comisión nacional para promover el debate, en aras de diseñar un nuevo instrumento legal. Después de esta exhortación, no se habló más del asunto, ni en el parlamento ni en las universidades.

De hecho, durante los siguientes 11 años no surgió alguna iniciativa para retomar la discusión sobre una nueva ley que sustituyera a la vigente Ley de Universidades. Esta mora no solo es atribuible a los diferentes parlamentos; las instituciones de educación superior tampoco promovieron la reapertura del asunto.

Ese letargo contrastó con lo sucedido durante el periodo previo a la discusión del proyecto de ley que finalmente terminó aprobándose el último día de sesiones de la AN en 2010. Ante la inminente discusión, tanto la Asociación Venezolana de Rectores (AVERU) como un conjunto de profesores de diferentes universidades públicas y privadas, con más de 40 mil firmas de respaldo, introdujeron en la Asamblea Nacional dos sendos proyectos de ley que nunca fueron discutidos en el hemiciclo. Inclusive se habla de la existencia de por lo menos 6 proyectos más.

Después de transcurridos esos largos 11 años, sorpresivamente para finales de enero de 2022 vuelve a hablarse de la necesidad de elaborar y aprobar un nuevo proyecto de ley para la educación más alta en el país. De hecho, tanto el Consejo Nacional de Universidades, a través de una comisión Ad hoc, como una comisión parlamentaria, inician una serie de consultas con miras a elaborar un instrumento para ser discutido y aprobado por la Asamblea Nacional.

En los medios universitarios hay consenso en considerar que es necesario elaborar una ley acorde a los tiempos. La ley de universidades vigente aprobada en 1958 y reformada en 1970, no puede responder a las nuevas realidades y retos. No solo la complejidad de la sociedad del conocimiento amerita nuevas respuestas, sino que nuestras instituciones se encuentran hoy colapsadas, debido al agotamiento de un modelo económico rentista que ya no las puede sostener. Las IES deben adecuarse a las exigencias de un mundo globalizado que crea riqueza y bienestar dependiendo cada vez más del conocimiento y cada vez menos de los recursos no renovables.

La brecha existente entre los países productores de ciencia y tecnología con respecto a América Latina y el Caribe se agranda cada vez más. Transitar el siglo XXI con una universidad anclada en el siglo XX, amplia esta brecha. Si además de esto, se privilegia la demagogia y el populismo por sobre la excelencia y la productividad académica, la posibilidad de acortarla a mediano plazo, es una ilusión.

Sin pretender agotar el tema, algunas propuestas que valdría la pena discutir para incorporar a la nueva ley, serían las siguientes:

Una Ley para la Educación Superior y no para la Educación Universitaria. El mundo de la educación superior es y debe ser diverso. Denominar a todas las Instituciones de Educación Superior (IES) como universidades, es desnaturalizar el término y esconder la diversidad deseable que debe existir en el complejo mundo de la formación profesional. La existencia de Tecnológicos, Politécnicos e instituciones con salidas intermedias o carreras cortas a nivel técnico, diversifica la oferta y brinda alternativas en atención a las exigencias de un mercado de trabajo que se ha transformado radicalmente.

Autonomía organizativa para superar modelos poco eficientes. Este es un tema pendiente, la Ley vigente organiza a las Universidades Nacionales con una estructura estandarizada por facultades y escuelas que hoy en día ha sido superada por formas más eficientes de organización que permite un uso más racional de los recursos y talentos existentes. La Ley debe permitir a las IES, en aras de la autonomía organizativa, diseñar los modelos de organización más adecuados y pertinentes.

Fuentes alternas de financiamiento: sería ilusorio pensar que las IES públicas puedan recuperarse, sostenerse y desarrollarse a partir de un presupuesto público cada vez más comprometido y con menos afluencia de recursos financieros por la renta petrolera. Es necesario sentar las bases legales para que las IES puedan explorar fuentes alternas de financiamiento, bien a través de la creación de Fondos de Desarrollo, venta de tecnología y servicios a entes públicos y privados, incluyendo la posibilidad de ampliar su oferta académica a través de la modalidad virtual a la demanda internacional. Se obtendrían recursos económicos fuera del presupuesto que, constitucionalmente, deben asignar a las IES públicas, el gobierno nacional.

La heterologación de los salarios docentes con base a la productividad académica. La figura de la homologación salarial ha traído más inequidades que justicia. Este es un tema que hay que discutir con serenidad. Pagar los mismos salarios por escalafón y tiempo de dedicación, con independencia de la actividad real del profesor, más que estimular la productividad académica, la desestimula. Es injusto que un docente que hace tareas de docencia, investigación, gestión administrativa o extensión, perciba exactamente el mismo sueldo que aquel que solo se dedica a una sola de estas actividades.

Un Sistema de Evaluación y Acreditación de las IES. Una manera de rendir cuentas, mejorar la productividad académica y brindar un servicio educativo de calidad, es a través de la creación de un Sistema de Evaluación y Acreditación de las IES, que de manera autónoma y con criterios científicos establezca un ranking detales instituciones. Esta acreditación servirá, no sólo para asegurar la calidad de la oferta académica, también aportará información para hacer una distribución presupuestaria en función de variables que van más allá del número de estudiantes matriculados. Esta propuesta se concatena con el de la heterologación de los salarios docentes. Aquellas IES con mayor productividad de sus profesores, recibirán presupuestos para sueldos docentes, con los incrementos ajustados en función de esta productividad.

Los aquí expuestos no son todos los asuntos que deben discutirse. Seguramente hay muchas otras ideas y propuestas circulando por el país. Estas son apenas algunas de ellas.

POLITIKA UCAB

Marzo 16, 2022

https://politikaucab.net/2022/03/16/pensar-la-educacion-superior-del-sig...

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​José E. Rodríguez Rojas

Gabriel Boric es una excepción en la izquierda y ha agudizado el contraste en la misma. Mientas el líder chileno es un ferviente creyente en la democracia, la mayoría de los gobernantes de izquierda de la región son aspirantes a dictadores. La elección de Lula será más significativa por el peso de Brasil en la región. Sin embargo Lula, al igual que lo han hecho la mayoría de los gobernantes de izquierda, legitimará a los regímenes autoritarios.

Desde inicios de la presente centuria se ha dado un giro hacia la elección de gobiernos de izquierda en América Latina conocido como Marea Rosa. Esta izquierda es muy heterogénea. En un artículo publicado en el año 2006 en la revista Foreign Affairs el académico Jorge Castañeda argumentó que a pesar de la heterogeneidad, se podía observar la existencia de dos izquierdas en la región, una democrática representada por Lula y el Partido de los trabajadores de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay y la coalición denominada la Concertación en Chile; ésta era moderna, de criterio abierto, reformista e internacionalista, es decir partidaria de una economía abierta a los retos de la globalización. La otra era autoritaria, estruendosamente nacionalista, de mente cerrada y provenía de la tradición populista de la región. Esta última izquierda incluyó en ese momento a Chávez, Evo Morales, los Kirchner y Correa de Ecuador, todos los cuales nacionalizaron empresas y se declararon activos militantes contra el imperialismo americano.

La distinción entre las dos izquierdas todavía está vigente, asegura Castañeda, aunque parece existir mayor heterogeneidad que en el pasado lo cual se debe en parte a la irrupción de una nueva izquierda en Chile liderada por Gabriel Boric. Boric representa algo nuevo. Además de las tradicionales inquietudes por la desigualdad económica mirando al Estado para reducirlas, plantea nuevos temas que considera existenciales, los cuales tienen que ver con el cambio climático, el género y el reconocimiento de las comunidades indígenas. A diferencia de Chávez y los Kirchner, Boric es un constructor de consensos. Usa los medios para establecer una compenetración con sus seguidores, no para sacarlos de quicio.

Es diferente también en otras formas, mientras la izquierda tradicional defiende las dictaduras que se declaran anti imperialista, Boric es un firme creyente en la democracia. Cuestionó la invasión a Ucrania y criticó los abusos contra los derechos humanos en América Latina cometidos por los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Invitó a su toma de posesión a escritores exiliados por el régimen de Ortega.

Petro se une a Boric en su condena de las dictaduras, aunque era un fan de Chávez, critica a su sucesor, en especial por su dependencia de las energías fósiles y acusa a Ortega de crear una dictadura bananera. Sin embargo varios de los izquierdistas elegidos como gobernantes defienden a los autócratas en la medida que estos son antiamericanos. Los gobiernos de Argentina y Perú condenaron en la ONU la invasión de Ucrania pero Fernández, el presidente de Argentina, visitó a Putin el último mes ofreciendo que Argentina seria la puerta de entrada de Rusia a América Latina. La actitud de Manuel López Obrador (AMLO) al respecto ha sido contradictoria. Mientras su gobierno condenó la invasión, AMLO dice que desea tener buenas relaciones con todos los gobiernos y alabó a Cuba como un ejemplo de resistencia. Lula no se queda atrás, conocida sus estrechas relaciones con el régimen cubano no es extraño que se haya negado a denunciar a los tiranos.

Algunos de los líderes de la Marea Rosa son aspirantes a dictadores, como Morales y Correa, que trataron de reducir la independencia de los poderes como el sistema judicial. Lo mismo ha tratado de hacer AMLO pero no cuenta con el respaldo del sistema judicial y el parlamento.

Boric tiene, a diferencia de la izquierda tradicional, un punto de vista más actualizado como ampliar la seguridad social y la condonación de la deuda estudiantil, también plantea ideas liberales en el tema del aborto y los derechos de los homosexuales. El que más se le acerca es Fernández en el tema del aborto. Los otros dirigentes izquierdistas han sido más conservadores en los temas sociales y más retrógrados en temas como el ambiental.

A pesar de sus diferencias existe un sentimiento de simpatía en los nuevos dirigentes izquierdistas. AMLO habla de un eje entre Buenos Aires y Ciudad de México. Boric ha dicho que quiere trabajar estrechamente con Arce, Petro y Lula. El más significativo de ellos parece Lula debido a su experiencia y al peso de Brasil. Si es elegido Lula será alguna suerte de equilibrio entre ellos según Celso Amorim ex ministro de relaciones exteriores de Lula. Ello es deseable, pues existe el temor de que debido a sus estrechas relaciones con el régimen cubano utilice la influencia de Brasil en la región para canalizar sus planteamientos y los del régimen de Maduro, en detrimento de la oposición de ambos países.

Referencia

Nota: este escrito está basado, en su mayor parte, en una traducción libre del artículo: The Economist. 2022. A new group of left wing presidents takes over in Latin America. Mar 12th

Profesor UCV

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Jesús Elorza G.

En todas las academias de béisbol, el comentario entre los jóvenes peloteros, los entrenadores y los padres y representantes era uno solo: ¿La espiral de violencia que se está presentando alrededor de las actividades de las academias? El asesinato de un entrenador, el atentado al dueño de una academia de béisbol, videos con amenazas de hombres armados y una decena de extorsiones —en distintas modalidades— a empresarios y figuras ligadas a la pelota son algunas de las manifestaciones diarias que se presentan alrededor de los campos de juego. Y todo el mundo señala que, todo esto es originado por la incursión de los “pranes” en el negocio de las academias.

Los jóvenes practicantes, con sobrada razón solicitan permanentemente que les expliquen qué está pasando y cuáles son las medidas que tomarán para superar esta delicada, por no decir, peligrosa situación. “Aquí en Aragua, todas las academias, les pagan un porcentaje a los pranes de Tocorón. Al que no paga, lo matan”, dijo uno de los entrenadores.

Para reforzar su señalamiento, se permitió recordar el caso de “José Luis Alviarez Alecio, entrenador deportivo que, se encargaba de formar a varios adolescentes, considerados talentos para llegar a Grandes Ligas, en una improvisada y modesta academia de béisbol que funcionaba en el estadio José Casanova Godoy. Lo mataron porque se negó a pagar una extorsión.

- ¿Cómo se llegó a esta situación? Que alguien nos explique, fue la unánime expresión de todas aquellas personas que tienen una relación directa o indirecta con estos centros deportivos.

Uno de los entrenadores, dirigente regional de la agrupación “Gente del Deporte” intervino para intentar una aproximación a las causas del problema planteado. Todos ustedes, deben recordar que en nuestro país hasta el año 2005, existían 22 granjas de béisbol representativas de los equipos de las Grandes Ligas; pero el régimen chavista provocó una reducción progresiva de las mismas, llegando a quedar solamente cuatro de ellas para el año 2015.

Este vacío lo llenaron las academias privadas. El negocio de firma de peloteros fue tan prospero que entre el 2 de julio de 2015 y el 15 de enero de 2022, unos 69 jóvenes venezolanos firmaron por más de US$1 millón con alguno de los 30 equipos de la Major League Baseball (MLB) en Estados Unidos, mientras que más de 2.000 —un promedio de 350 por año— han pactado por montos que van de 10.000 a 990.000 dólares. El récord del bono más elevado para un venezolano lo tiene Kevín Maitán, quien recibió US$4,2 millones en 2016. El negocio se hizo tan rentable, que apareció un nuevo socio “El Tren de Aragua”, la mega banda que opera desde la cárcel de Tocorón.

-Pero, se preguntaban todos ¿Y que hizo el gobierno?

Bueno, dijo el entrenador. Se los voy a explicar, utilizando como símil un juego de béisbol:

-Primer Inning:

Los colectivos surgieron durante la presidencia de Hugo Chávez, después de que Chávez creara sus organizaciones principales, los Círculos Bolivarianos.​Según Joseph Humire, director del Centro por una Sociedad Libre Segura, los colectivos se basaron en las milicias iraníes Basij, observando que Chávez tuvo reuniones personales con funcionarios iraníes que incluían al comandante de los Basij, el brigadier general Mohammad Reza Nadqi.​

Chávez encomendó a los colectivos que fueran «el brazo armado de la revolución bolivariana», y el gobierno les ofreció armas, sistemas de comunicación, motocicletas y equipo de vigilancia para ejercer control en las colinas de Caracas, donde se le prohíbe la entrada a la policía. Algunas armas de las que se ha alegado que se les ha otorgado a los grupos incluyen fusiles de asalto, subametralladoras y granadas.​Miembros de colectivos han atacado a protestantes, periodistas, estudiantes, religiosos y a personas sospechosas de ser críticas al gobierno, a veces con la anuencia de fuerzas de seguridad y en algunos casos incluso coordinando abiertamente con ellas.​

Hay entre 20 y 100 diferentes colectivos en Venezuela, siendo los grupos más destacados los Tupamaros, el Frente Francisco de Miranda, Alexis Vive, La Piedrita y Ciudad Socialista Frente 5 de Marzo. Fermín Mármol León, criminólogo venezolano y autor de “Cuatro crímenes cuatro poderes”, declaró que «si la revolución pierde la presidencia mañana, los colectivos inmediatamente se convertirán en una guerrilla urbana»

El Estado venezolano ha ido formando toda una organización de civiles armados, adosándolos a la estructura de poder estatal, para la realización de crímenes e intimidación hacia un sector de la población civil, afinando, de esta manera, una maquinaria de represión para que los colectivos trabajen en conjunto con las fuerzas estatales, situación que comienza a ser denunciada en diversos organismos internacionales

-Segundo Inning

Las zonas de paz de Venezuela fueron quizás una de las evidencias más contundentes de la errática e irregular relación entre el gobierno y el crimen organizado.

Concebidas en 2013 como respuesta a la espiral de homicidios y violencia, las zonas de paz debían suspender los operativos policiales y ayudar a las bandas en distritos violentos, a cambio de que estas entregaran las armas, ayudaran a mantener la paz y dejaran todo tipo de actividades ilegales. Esto vino de la mano de 19 planes de seguridad, que trataron de frenar los homicidios en el territorio venezolano y fracasaron.

La primera zona de paz se instauró en el estado de Miranda, antes de la creación de otras en Aragua, Guárico y Caracas. Entre los integrantes más destacados podemos citar a El Tren de Aragua, la banda de El Koki y la de Carlos Capa.

-Tercer Inning

Por su parte, la directora del sistema penitenciario de Venezuela, Iris Varela, no ha ocultado su creencia de que los presos también deben usarse en defensa del gobierno de Maduro. Una de sus famosas expresiones, es aquella en la cual señala que “Los Colectivos armados son pilar de la defensa de la patria". En una entrevista concedida a InSight Crime en julio de 2019, Varela afirmó que “hasta 45.000 reclusos podrían defender a Venezuela de una intervención militar extranjera”. Expertos en seguridad también dijeron a InSight Crime que “Varela mantiene comunicación con el cabecilla de El Tren de Aragua, Niño Guerrero, en la prisión de Tocorón”.

-Cuarto Inning

El Tren de Aragua se formó con el sindicato de la construcción del tren en el estado Aragua, obra cuyo inicio en el 2009/2010 según el Plan Socialista Nacional de Desarrollo Ferroviario 2006 por desidia nunca llegó a concretarse y cuyos miembros procedieron a dedicarse a actividades delictivas como extorsión, secuestros, robos y homicidios.​ El Tren de Aragua ha sido responsable de asesinatos y extorsiones con el objetivo de aumentar su control territorial sobre el narcotráfico y el contrabando.

-Quinto Inning

Las zonas de paz (barrios populosos) creadas tras el pacto firmado de no agresión, firmado entre las bandas con José Vicente Rangel Avalos, hoy día están convertidas en zonas de guerra en Caracas.

-Sexto, Séptimo y Octavo Inning

La institucionalización del cobro de peaje para poder tener acceso al servicio de gas, compra de gasolina subsidiada y bolsas de alimentos.

-Noveno Inning

En Venezuela funcionan 195 academias registradas en la Asociación Venezolana de Agentes de Beisbol (Avab), y un centenar más que operan de forma independiente. Son organizaciones privadas que se dedican al reclutamiento y formación de niños y adolescentes con potencial para llegar a las Grandes Ligas. También actúan como intermediarios y gestionan la contratación y firma de los prospectos. En este mercado deportivo, de alta rentabilidad, hace presencia la delincuencia organizada mediante los mecanismos de extorsión, cobro de peajes, cobro de vacunas, amenazas de muerte o a través de una nueva modalidad como es la de ser dueños de “La Pran Academy”.

Gracias por la explicación, dijeron todos los presentes. Pero, la preocupación ahora era mayor, puesto que, el umpire de este juego, que es la autoridad gubernamental, a cada jugada de robo siempre decreta safe.

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Moisés Naím

A comienzos de su presidencia, en 2000, Putin ofreció una larga entrevista televisada. Habló de su visión sobre el futuro de Rusia, compartió recuerdos de su juventud y reflexionó sobre lo que había vivido y aprendido. Contó, por ejemplo, la lección que le dio una rata. Siendo muy joven, Putin y sus padres vivían en un pequeño apartamento en un precario edificio en Leningrado (hoy San Petersburgo) que, entre otros problemas, sufría de una infestación de ratas. El joven Putin las perseguía con un palo. “Allí, recibí una lección rápida y duradera sobre el significado de la palabra ‘arrinconado’ cuenta Putin. Y añade “Una vez vi una rata enorme y la perseguí por el pasillo hasta que la llevé a una esquina. No tenía adónde correr. De repente se arrojó sobre mí y la esquive, pero ahora era la rata la que me perseguía a mí. Afortunadamente, fui un poco más rápido y logré cerrar la puerta de golpe.”

Así, desde muy joven, Putin entendió que una rata acorralada puede volverse peligrosamente agresiva. Es una lección que no debemos olvidar. Pero ¿qué pasa si en vez de ser atacada, queda atrapada en una ratonera?

La ratonera es una trampa para atrapar ratones. Consiste en una caja en la cual hay una puerta por donde puede entrar el ratón. Adentro, hay un mecanismo donde hay un pedazo de queso. Al tomar el queso, el ratón dispara un resorte que cierra la puerta y lo deja en la ratonera sin poder salir. Está atrapado. Esto mismo les pasa a los dictadores contemporáneos. Entraron al palacio presidencial atraídos por el queso, que en este caso es el poder, y quedaron atrapados. Si dejan el poder, ponen en peligro su libertad o hasta su vida, así como las de sus familiares y cómplices. Su alto cargo también les permite preservar mejor las enormes fortunas que se han robado. Obviamente, lo normal es que los dictadores no tengan deseo alguno de abandonar el poder.

La metafórica ratonera que atrapa a los dictadores en el poder ilustra uno de los grandes retos del mundo de hoy. ¿Qué suerte se le debe dar a los dictadores? En el pasado, aquellos que no eran asesinados o encarcelados y lograban huir con su mal habida fortuna solían radicarse en los paradisiacos lugares frecuentados por la realeza europea. Ahora, los tiranos que pierden el poder terminan en Europa, pero no en Mónaco o Biarritz sino en la Corte Penal Internacional que funciona en La Haya.

La impunidad de la que disfrutaron un buen número de dictadores desapareció cuando el expresidente de Chile, Augusto Pinochet, fue arrestado mientras visitaba Londres en 1998. Esa medida es una expresión de la nueva doctrina de derechos humanos: la “jurisdicción universal”. Esto marcó el comienzo de una nueva era de responsabilidad por violaciones graves de los derechos humanos. Para un dictador como Nicolás Maduro, por ejemplo, dimitir significa ir a la cárcel. Vladimir Putin confronta el mismo riesgo.

Naturalmente, esta realidad hace a los dictadores más obstinados a la hora de aferrarse al poder. No tienen garantía alguna de que la impunidad que les puedan prometer otros gobiernos sea duradera. Las circunstancias, las alianzas y los gobiernos cambian, y los nuevos gobernantes pueden decidir que no están obligados a honrar los compromisos de sus predecesores. Para estos dictadores, el único gobierno confiable es el que ellos presiden y las únicas fuerzas armadas que los defenderán son las que ellos comandan.

Este es uno de los problemas más espinosos de nuestro tiempo. ¿Se debe buscar un acuerdo con dictadores responsables de la muerta de miles de inocentes? O, más bien, la ética, la justicia y la geopolítica obligan a tratar de derrocar a estos dictadores?

No hay respuestas fáciles. ¿Cuántas muertes se evitarían si se llegase a un cese el fuego en Ucrania? ¿Es aceptable hacer un trato con Putin para que retire sus tropas a cambio de acceder a algunas de sus condiciones? Para muchos esto sería inmoral y la única salida aceptable es salir de Putin. Otros mantienen que la prioridad es detener las muertes de inocentes.

No hay respuestas obvias a estas preguntas. Pero al menos hoy sabemos que las respuestas pueden ser moldeadas por países donde reina la democracia. De todas las horribles noticias que ha producido la invasión de Putin hay una buena nueva que nos debe dar esperanza: las democracias han demostrado que pueden trabajar en concierto y aumentar su capacidad para enfrentar colectivamente los males que afectan el planeta. Esta es una oportunidad para que la agenda la marquen los defensores de la libertad y no los tiranos.

18 de marzo 2022

La Tercera

https://www.latercera.com/opinion/noticia/columna-de-moises-naim-el-dict...

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Laureano Márquez

Con mucho tino, el poeta rumano Mircea Cărtărescu (disculpen yo tampoco sé como se pronuncia la «a» eñosa), ha escrito una columna («La guerra de Putin contra mí y contra ti») en la que compara lo que sucede en Ucrania con la legendaria batalla de las Termópilas.

Los persas intentaron invadir Grecia en un episodio que la historia conoce como las guerras médicas, que no eran de los galenos luchando por un justo salario, como uno cabría imaginar. Lo de médicas viene por que a los persas se les denominaba medos, por una de las tribus que habían conquistado y con la que se habían fusionado.

Luego de que los griegos derrotaran a los persas, comandados por Darío, un segundo intento de invasión se produjo 10 años más tarde, en el 480 a.C., dirigido por Jerjes, sucesor de aquel.

En este segundo intento, se desarrolló la batalla de las Termópilas (literalmente «las puertas calientes»). Es un episodio que marca la heroica resistencia de los antiguos griegos.

En un estrecho desfiladero, estos pudieron contener por unos días la invasión del ejército persa, infinitamente mayor en número, dando tiempo a la organización de la defensa en el resto de Grecia.

Entre los combatientes estaban los 300 espartanos comandados por Leónidas, que lucharon hasta morir.

Aunque los griegos fueron vencidos en las Termópilas, la heroicidad de los espartanos infundió a los griegos ánimo para la derrota final de los persas en Salamina y Platea, lo que salvó a la cultura griega de perecer.

En otras palabras, también nosotros estamos en deuda con los espartanos que allí yacen.

Cărtărescu establece algunos paralelismos entre lo que acontece en Ucrania y las Termópilas:

  • Un poderoso ejército es contenido por uno mucho más pequeño, pero con la férrea determinación de defender su patria.
  • Occidente, con discordias similares a las que tenían entre sí las ciudades griegas, se ha unificado frente al invasor.
  • Los soldados de Putin, como los de Jerjes, son esclavos de los caprichos de su señor.
  • Aunque Ucrania sea vencida como lo fueron los espartanos en Termópilas, el heroísmo de su resistencia prevalecerá, como sucedió con el de los antiguos griegos. Zelenski –cuyo nombre nos resulta ahora tan familiar– sería un nuevo Leónidas y como el rey espartano, conocedor de su destino.

Pero pese a las similitudes hay una notable diferencia: Jerjes no tenía ojivas nucleares capaces de borrar al planeta entero.

El poeta griego Constantino Cavafis, dedicó un poema a la legendaria defensa de los espartanos que comandó Leónidas, al que bien podríamos recurrir hoy para honrar a los defensores ucranianos:

«Honor a aquellos que en sus vidas

se dieron por tarea el defender Termópilas.

Que del deber nunca se apartan;

justos y rectos en todas sus acciones,

pero también con piedad y clemencia;

generosos cuando son ricos, y cuando

son pobres, a su vez en lo pequeño generosos,

que ayudan igualmente en lo que pueden;

que siempre dicen la verdad,

aunque sin odio para los que mienten.

Y mayor honor les corresponde

cuando prevén (y muchos prevén)

que Efialtes ha de aparecer al fin,

y que finalmente los medos pasarán».

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