Pasar al contenido principal

Opinión

Mira Milosevich-Juaristi

Las respuestas por escrito de EEUU y la OTAN a las exigencias rusas (recibir «garantías de seguridad» que consistan en renunciar a la ampliación de la OTAN y a la instalación en Europa de armamento ofensivo con alcance a territorio ruso, y en retirar la infraestructura militar desplegada por la OTAN en Europa del Este desde la firma del Acta Fundacional entre la Alianza y Rusia en 1997) son documentos confidenciales , no públicos, por lo que se desconoce su contenido concreto. Sin embargo, se sabe que la OTAN no renuncia a su ampliación hacia el este, y ha ofrecido a Rusia diálogo, desescalada militar, medidas de transparencia y trabajo conjunto para el restablecimiento de la confianza mutua. Todos intuíamos la respuesta, porque, para Occidente, renunciar a sus principios y valores es inadmisible. Además, Rusia es el agresor en el conflicto con Ucrania, en contra de las normas internacionales que suscribió en su día: el Acta Final de Helsinki (1975) y la Carta de la OSCE de París (1990), entre otros tratados, según los cuales todos los estados pueden determinar su propio destino. Pero el Kremlin ha insistido en que, si no se aceptan sus demandas, responderá con las «medidas técnico militares».

A pesar de la amenaza militar que supone el despliegue de 100.000 soldados rusos en la frontera con Ucrania y de los detallados análisis de la prensa y de expertos sobre la posibilidad de invasión rusa, todas las opciones están aún sobre la mesa. Ambas partes abogan por el diálogo , pero confían más en las medidas de disuasión, porque conocen la inflexibilidad del oponente. Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN han coordinado una respuesta conjunta, advirtiendo de que, en el caso de que Rusia invada de nuevo Ucrania, se pondrán en marcha automáticamente severas sanciones económicas, políticas y financieras, y algunos países miembros, a nivel bilateral, están enviando armamento defensivo a la república amenazada. Las medidas de disuasión de Moscú consisten en el acorralamiento (maniobras militares en Bielorrusia , despliegue del armamento y efectivos a lo largo de la frontera con Ucrania, y aumento de la presencia naval en Crimea) y otras posibles medidas técnico-militares.

Las exigencias de Moscú suponen una propuesta de cambio del orden de seguridad europeo a expensas de EEUU y la OTAN. Representan el choque de dos visiones del mundo y del orden internacional: Occidente, como una potencia normativa, apuesta por los principios de soberanía, de integridad territorial, del derecho de un país a elegir sus alianzas militares. Rusia reclama su estatus de gran potencia, el derecho de mantener las zonas de influencia, y solo reconoce parcialmente la soberanía de Ucrania y de otros Estados del espacio post soviético. No se ha privado de usar la fuerza militar para violar la integridad territorial de algunos de ellos con el fin de preservar los principios fundamentales de su política de seguridad nacional.

Las razones principales por las que ahora Rusia ha puesto sobre la mesa estas exigencias son la pérdida de influencia en Ucrania, el descontento porque los Acuerdos de Minsk II no se estén cumpliendo, la percepción de que el Occidente, y en particular EEUU, se han debilitado tras la retirada de Afganistán, así como de la ambición de revertir la derrota soviética en la Guerra Fría. El Kremlin sostiene que los soviéticos no perdieron ésta, sino que terminó con una serie de acuerdos militares entre la URSS y EEUU. Por eso no perdona a Occidente no haberle incluido en el diseño de la estructura de seguridad europea. Es imposible saber cuál es la opinión de Vladimir Putin sobre estos asuntos, pero hay que tener en cuenta que él es producto de un imperio comunista que mantuvo desde su mismo origen hasta su desaparición la idea marxista de que la guerra no se terminará con acuerdos formales, sino con el triunfo de la revolución y la instauración universal de una sociedad sin clases. Traduciéndolo a la situación actual, la verdadera guerra no terminará hasta el triunfo definitivo de Rusia sobre Occidente.

EEUU y la OTAN han afirmado que la pelota está en el tejado de Rusia, pero el problema es que para el Kremlin es difícil echarse atrás, ya que ha definido su posición como «imperativos absolutos», porque de lo contrario parecería que sólo amagaba con represalias, y una gran potencia como Rusia no puede permitirse ir de farol. Sin embargo, las medidas técnico militares no significan necesariamente una invasión de Ucrania. Lo más probable es que las consecuencias del rechazo occidental consistan, desde el lado ruso, en una combinación de alardes de sus ganancias diplomáticas y de un incremento de las medidas técnico-militares que Rusia ha usado hasta ahora en la guerra híbrida (campañas de desinformación, ciber ataques, chantaje económico y energético, uso esporádico de la fuerza militar convencional).

Las ganancias diplomáticas de Rusia no son pocas, y hay que reconocer que Moscú las ha conseguido amenazando con emplear la fuerza armada: por primera vez desde las conversaciones sobre la reunificación de Alemania (1989-1990), EEUU se ha sentado en la mesa con Rusia para hablar del orden de la seguridad europeo, aceptando negociar acuerdos sobre el despliegue de los misiles nucleares de medio alcance (lo que no ha hecho desde la salida del acuerdo en 2019 de EEUU por constantes violaciones de Rusia del Acuerdo INF firmado en 1987 entre URSS y EEUU), así como dialogar sobre reducir las maniobras militares, ejercicios navales y aéreos, incluida la limitación de emplazamientos de misiles nucleares cerca de las fronteras rusas.

Occidente ha aceptado hablar de los temas que Moscú propone, a lo que se había negado anteriormente. Sin embargo, los «imperativos absolutos» no van a ser reconocidos por parte de la OTAN y EEUU. Pero ya no solo se trata de la ampliación de la Alianza Atlántica, sino de cómo y cuándo puede ser un país miembro de la misma.

Como explicó Yevgeniy Primakov (primer ministro y titular de Asuntos exteriores ruso entre 1996 y 1999), la ampliación de la OTAN hacia Rusia es más una cuestión psicológica que una amenaza real. Ninguna expansión de la OTAN, incluso a expensas de Ucrania, amenaza el equilibrio militar y la sostenibilidad disuasoria. Al instalar misiles cerca de Kharkov, Estados Unidos no obtendrá una ventaja seria en el campo militar-estratégico sobre la Federación de Rusia. Ésta podría instalar misiles hipersónicos, condicionalmente Zircon, en sus submarinos, que recorrerán las aguas litorales de EEUU, lo que le garantizará el mismo tiempo de alcance a los objetivos estadounidenses más importantes. La disuasión permanecerá, pero a un nivel más alto y peligroso. La brigada norteamericana en Polonia o los batallones de la OTAN en los Estados bálticos tampoco se pueden reducir. En términos de seguridad militar, la expansión de la Alianza Atlántica no es una amenaza tan terrible para Rusia. Pero hay otro factor: todo país que se convierte en miembro de la OTAN experimenta reformas muy profundas política y económica. Mientras Ucrania esté fuera de la misma, sigue siendo posible que el país todavía decida en su totalidad o en parte de ella que el eslavo, el mundo ruso y otras cosas le importan, y que las relaciones con Rusia puedan normalizarse, incluso el acercamiento con él. Al menos mirando desde la posición de Moscú, esta oportunidad permanece.

Las medidas técnico-militares con las que amenaza Rusia no consistirán en la invasión de Ucrania, sino en despliegues tácticos de armamento ofensivo en Bielorrusia y/o Kalingrado, así como en el reforzamiento de la asociación estratégica con China e Irán. La Rusia de Putin dejaría de intentar integrarse en Occidente, lo que ha sido una constante en la política exterior del país desde el siglo XVIII, sólo interrumpida en el periodo soviético, desde que el Zar Pedro el Grande decidió que Rusía pertenecía a Europa. (El Mundo)

29 de enero 2022

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2022/01/mira-milosevich-juaristi-disuas...

 6 min


​José E. Rodríguez Rojas

Si bien Petro, encabeza la intención de voto, esto puede cambiar debido al elevado porcentaje de indecisos. Está mejor posicionado que en el 2018, pero genera temores en la clase media. Los candidatos del centro político han conformado alianzas que conducirán a primarias, donde se elegirán sus candidatos. Un escenario probable es que Petro pase a la segunda vuelta enfrentado a un candidato del centro, el cual recibiría el apoyo de los indecisos logrando el triunfo.

Varias elecciones recientes en América Latina han visto el colapso o al menos la derrota del centro político moderado ¿Ocurrirá lo mismo en Colombia en las elecciones que se realizaran en mayo próximo? Hay razones para pensar que una victoria del centro no solo sería beneficiosa sino una realidad.

Esto no es el pronóstico convencional. Muchos analistas piensan que la contienda electoral del año venidero será una repetición, en reverso, de la elección previa donde Iván Duque derrotó a Gustavo Petro, un populista de izquierda. Así lo apuntan las encuestas como la de INVAMER publicada esta semana, donde Petro encabeza la intención de voto con 42% frente a 19% de Sergio Fajardo de centro Izquierda. Basados en estos resultados las encuestadoras piensan que Petro derrotaría con facilidad a cualquier oponente.

Duque ganó en el año 2018 por el miedo que despertaba la candidatura de Petro un ex guerrillero simpatizante de Hugo Chávez. Duque también se benefició de la campaña, de Uribe, contra el acuerdo de paz que se firmó con las FARC que finiquitó el conflicto armado. El centro político fue identificado con el acuerdo, también fue dañado por no llegar a un consenso para seleccionar un solo candidato. Ello permitió que Petro derrotara a Fajardo por 250.000 votos. Fajardo es un académico e innovador ex alcalde de Medellín.

Esta vez las cosas lucen diferentes Petro luce más fuerte que en el 2018. El gobierno de Duque ha tenido un desempeño mediocre, es impopular y fue estremecido por semanas de paros y protestas violentas este año. Mientras, Petro no tiene rivales a su izquierda y ha estado en campaña durante los últimos 4 años. Petro es un ex senador y fue alcalde de Bogotá donde llevo a cabo una gestión gris. “Él tiene ideas muy simplistas pero que funcionan bien políticamente” opina Malcolm Deas un historiador británico dedicado al estudio de la historia colombiana. Varios analistas políticos de la derecha le han dado su apoyo en forma oportunista porque piensan que ganará.

Pero es muy temprano todavía. De acuerdo a la encuestadora INVAMER 43% de los encuestados no han decidido por quién votarán. Petro todavía genera temores en los votantes de clase media. Otra diferencia es que esta vez el centro luce más organizado. Fajardo y otros candidatos de la centro izquierda han formado la “Coalición de la esperanza” y acordaron enfrentarse en unas elecciones primarias en marzo, La centro derecha ha hecho algo similar formando la “Coalición de la experiencia” en la cual se han unido 5 aspirantes a la candidatura, que incluyen a varios ex alcaldes que esperan enfrentarse en unas primarias similares. Miguel Silva un analista político estima que alrededor de 14 millones de colombianos participarán en las primarias y esperan que se dividirán por igual entre izquierda radical, centro izquierda y centro derecha.

La primera vuelta es probable que enfrente a Petro con un candidato bien sea de la centro izquierda o de la centro derecha. Esta vez el acuerdo de paz no tendrá mucha influencia. Los colombianos “odian a las FARC” pero ellos “quieren paz” opina Deas “desean una nueva agenda política” que podría involucrar seguridad contra las bandas criminales, una mejor educación pública y un retorno al crecimiento económico (algo que considerando el proteccionismo de Petro y su oposición a la minería y explotación de crudo, son imposibles de lograr)

De tal manera que el centro tiene una oportunidad, pero para aprovecharla requiere no solo de un programa claro sino romper con el impopular estatus quo y establecer una conexión emocional con los colombianos, como lo hizo Uribe quien movilizó el temor por las guerrilla y Petro el cual canalizó la inconformidad con el establishment que generó las protestas.

En un libro reciente Mauricio García Villegas un filósofo político colombiano, argumenta que la larga historia de conflictos armados de su país ha sido impulsada por una cultura política que exalta emociones tribales de nación, partido, clase y religión las cuales convierten a los adversarios en enemigos, en el marco de lo cual tendemos a descalificar fácilmente al que piensa diferente. En Colombia, concluye, “el contraste real no es entre los radicales de cada extremo …sino entre estos y los moderados”. Para imponerse el centro tendrá que apelar a emociones más pacificas de unidad solidaridad y esperanza para un futuro mejor.

Nota: Este escrito es una traducción libre del artículo: The Economist. 2021. Despite the polls, a centrist could win colombian’s election in may. Dec. 9.

Profesor UCV

 3 min


Eddie A. Ramírez S.

En España y en sus antiguos dominios adoptamos este día, llamado de los inocentes, para hacer bromas y burlas. Parece una aberración que se conmemore de esta manera el asesinato de niños judíos ordenado por Herodes, hace más de dos mil años. La hipótesis de que eso viene de las fiestas Saturnales de los romanos no es convincente. Hoy, también muchos inocentes, niños y adultos, mueren o sufren penurias por no tener acceso a la justicia. Esta situación amerita señalar a los culpables y aplicar correctivos.

Deplorable balance mundial: Finaliza el 2021 con un saldo en rojo. ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para el tema de los refugiados, reporta que hay más de 84 millones de seres humanos desplazados de su sitio de residencia habitual. La Organización Mundial de la Salud informó que 5.400.000 personas han fallecido víctimas de la Covid 19. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calculó que en el mundo hay 811 millones de personas que padecen hambre y que cada día mueren por desnutrición 8.500 niños menores de cinco años.

La economía mundial está en crisis. Hay escasez de muchos insumos y productos, con el consecuente aumento de los precios. En esta etapa de globalización, en la que el flujo comercial alcanza magnitudes nunca vistas, hay fuertes restricciones en el sector transporte. El temor, bien fundado, al calentamiento global está ocasionando problemas a corto plazo en algunos sectores de la economía. Cierto que a largo plazo se producirán los ajustes necesarios pero, como dijo Keynes, a largo plazo estaremos muertos. De inmediato hay que aplicar correctivos para disminuir la pobreza y la desigualdad.

El caso Venezuela: En nuestro país tenemos la tragedia de seis millones de compatriotas que han emigrado para obtener el sustento diario, no ser asesinados por los malandros protegidos por el régimen, disfrutar de una mejor calidad de vida o para eludir persecución política. El déficit o a veces inexistencia de los servicios básicos de luz, agua, gasolina, diesel y de gas dificultan el día a día de los venezolanos y residentes.

Sobre los presos: En las ergástulas del régimen hay miles de presos de todas las categorías en condiciones de hacinamiento, mala alimentación y poco acceso a la atención médica. El Observatorio Venezolano de Prisiones reportó que el 70 por ciento de los presos padece desnutrición severa, el 91,5 % no consume proteínas, el 90,1% nunca ha comido frutas, ni verduras y que el 40,1% come una vez al día. El Observatorio Venezolano de Violencia divulgará su Informe 2021 antes de que finalice este año. En el 2020 reportó que 11.891 ciudadanos fallecieron por causa violenta, de ellos 4.231 por resistencia a la autoridad. Esta última cifra evidencia abuso policial. En el futuro, debería ser obligatorio que policías y guardias nacionales lleven una cámara para filmar los operativos.

Con respecto a los presos políticos, según Gonzalo Himiob, director de la encomiable ONG Foro Penal Venezolano, hay 245 presos, de los cuales 14 son damas y 231 hombres; 136 son civiles y 132 militares; además, 9.420 ciudadanos están bajo medidas cautelares, sujetos por motivos políticos a procesos penales injustos. Cabe recordar que el Informe presentados por la señora Bachellet, Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, el de la Misión Internacional Independiente de determinación de hechos, y la decisión del Fiscal de la Corte Penal Internacional de abrir una investigación sobre crímenes de lesa humanidad, evidencian las violaciones a los derechos humanos. No podemos obviar los casos de los asesinatos de Rodolfo González, Oscar Pérez, Fernando Albán, Rafael Acosta Arévalo y de Isaías Baduel, entre otros. Hoy se encuentra en huelga de hambre el teniente coronel Igbert Marín Chaparro para reclamar justicia. Por cierto, este oficial fue el primero de su promoción.

Sobre la economía: La producción diaria promedio de petróleo(crudo) entre enero y noviembre 2021 fue de 529.545 barriles por día(b|d) según fuentes secundarias de la Opep y de 630.000 b|d según informó el régimen a esa organización. Llama la atención que Maduro afirmara que habían llegado al millón de barriles por día, un salto inexplicable ante la ausencia de taladros. Evidentemente, incluso si tuviesen operando taladros, es una manipulación de cifras. Recordemos que el petróleo es la principal fuente de divisas para importar lo necesario.

Sobre la actividad de nuevos supermercados de lujo y construcción de algunos edificios, se dice que es de dinero mal habido que se invierte en Venezuela por no poder colocarlo en el exterior. Existe un espejismo de reactivación económica, una burbuja de la cual se aprovechan unos cuantos, mientras la mayor parte de la población pasa hambre. El padre Alfredo Infante denunció que en la popular parroquia de La Vega niños desnutridos crecen con problemas cognitivos.

En lo político: Nuestros diputados de la Asamblea legítima electa en el 2015 tienen que otorgarle al presidente Guaidó las atribuciones contempladas en la Constitución. Caso contrario, Guaidó debe exigirlas y apelar al apoyo de la ciudadanía y de algunos políticos. Este es un paso importante para lograr la salida del usurpador y corregir tantas injusticias. Hay mucha gente padeciendo. Este día y los que vienen deben ser para corregir abusos y señalar culpables de las desgracias en Venezuela y en otros países.

Todo lo bueno para el 2022. Superaremos esta etapa de oprobio. No será fácil, pero lo lograremos ¡ Ni un paso atrás en la defensa de principios y valores!

Como (había) en botica: Excelente el mensaje en El Nacional de Vladimiro Mujica al presidente Guaido, así como las declaraciones al respecto de Andrés Velásquez y de Delsa Solórzano. El rector del CNE Enrique Márquez debe dedicarse a velar por la transparencia de la elección en Barinas, en lugar de opinar sobe lo que no le compete. Lamentamos el fallecimiento de Gustavo Estrada Goer y de Luis Ramón Rosas Malavé, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol. Libertad para Javier Tarazona ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Maxim Ross

Puede decirse, con soberana razón, que el tema de nuestro tiempo es el de la desigualdad y no porque sea más importante que el de la libertad, que también lo es, sino porque logra ocupar todos los espacios de opinión pública y en la agenda de los organismos internacionales, especialmente por el impacto que ha tenido la pandemia en su empeoramiento. Ello sucede, probablemente, por varias razones. Una de ellas es que es más sensible y más cercano a los problemas cotidianos de la gente que aún están pendientes de resolverse a nivel mundial. Carestías, hambrunas, marginalidad, inmigración, etc. etc., siguen ocupando la atención internacional. Otra razón, puede ser, porque evidentemente la desigualdad se defiende con números que son más expresivos y convincentes que los informes y artículos que se publican sobre la libertad y esta es más difícil de conmensurar. En esta dirección los trabajos y el libro principal de Thomas Piketty (El Capital) han contribuido eficazmente a ponerlo en la agenda internacional y a levantar la alarma[1], pero: ¿Tiene razón Piketty?

LOS NUMEROS DE PIKETTY

La tesis principal del autor es que la desigualdad, vista como fenómeno generalizado, está aumentando inexorablemente en el mundo. Los números que respaldan su afirmación provienen de dos fuentes. Por un lado, dice que la proporción de las rentas del capital (utilidades, dividendos, rentas, e intereses) está creciendo más rápido que el crecimiento económico, por lo que todos los beneficios del capital ocupan una parte creciente del ingreso mundial, con lo cual este toma la mayor parte del total y por otro lado, los ingresos del trabajo van en dirección contraria.

Como consecuencia de ello los ricos se hacen más ricos, una muy pequeña parte de la población captura la mayor parte de la riqueza, los más pobres participan cada vez menos en el reparto y, desde luego, aumenta la desigualdad dentro de cada país e inter países. Obviamente, el razonamiento y las conclusiones del autor provienen del uso de los números de distribución del ingreso nacional entre capital y trabajo, reeditando, de alguna manera la visión clásica de la economía política.[2]

¿UN TEMA NUEVO PARA EL MUNDO?

Si realizamos un breve repaso en la historia económica nos encontramos con que su tratamiento ha sido extenso, desde la perspectiva de la economía política que lo ubicó entre los vestigios del colonialismo y sus legados en términos de distribución de la riqueza mundial, hasta su focalización en los argumentos del “centro y la periferia” que dominaron el pensamiento económico por los años sesenta y cerrar, mucho después, con la discusión sobre “convergencia y divergencia”, que estuvo vigente más recientemente, hasta la pregunta de si el subdesarrollo (simil de una distribución inequitativa del ingreso mundial) era producto de una ley “natural e inexorable” que lo perpetuaba eternamente.

Posteriores logros de crecimiento económico y aumentos del bienestar que se dieron después de la segunda guerra convencieron al mundo de una alta tendencia a la convergencia. Países “pobres” salieron del subdesarrollo y se hicieron más ricos. El tema había pasado de moda hasta que llegó el COVID, pandemia que terminó de recolocarlo en la agenda pública con demostraciones fehacientes de su efecto fulminante en los países y sectores de población más pobres y vulnerables. Sin embargo, con todo y ello reitero la pregunta:

¿TIENE RAZON PIKETTY?

Revisando trabajos e investigaciones relacionadas con el tema confirman la opinión que me estoy formando sobre el tema de desigualdad en general y no solo con respecto a la tesis de Piketty al que creo equivocado por la misma razón que voy a exponer. Puede ser cierto, como indica y lo revelan otros estudios de rango similar[3], que exista una mayor concentración del capital en el mundo, evidencia de su distribución inequitativa y también que ese hecho produzca un resultado similar en la composición de los ingresos totales y per cápita, al concentran más recursos en menores manos y en los sectores y países más ricos.

Lo que interrogo desde esta perspectiva es que el fenómeno se observa desde una perspectiva restringida de la actividad económica, esto es dentro del lado de la oferta y de las remuneraciones a los factores productivos, pero no de la ampliación de las actividades productivas que ha producido el capitalismo y tampoco de sus efectos en el campo de la demanda y del consumo, siendo que en esa esfera de la economía también se encuentran rasgos de igualdad o desigualdad.

Mi hipótesis es que, tanto Piketty, como los estudios citados, dejan de lado el profundo y equitativo cambio que produjo el capitalismo, no solo en el terreno de la apertura de las actividades económicas, sino también en la generación del consumo de toda la humanidad y estos elementos, sin duda, tienen que ser ponderados debidamente cuando se trata de medir desigualdad generalizada.

En mi opinión el drástico impacto que el capitalismo produjo en esos componentes, en la multiplicación del consumo y los servicios, inclusive medido por el exponencial crecimiento de estos en lo que va del siglo XVIII hasta ahora, debería ser evaluado a la hora de hablar de desigualdad, lo que implica que la utilización del concepto solo desde de ese lado de la oferta lleva a una caracterización errada del tema. Creo que Piketty comente ese error y no le ha sido cuestionado, al igual del tratamiento que hacen el Banco Mundial y otros seguidores del tema.[4]

LA HIPOTESIS QUE PRESENTO.

Creo que existe un argumento que no he encontrado expuesto y que, obviamente, expongo de manera hipotética y tendría que ser validada por la serie de datos correspondientes[5], pero de lo que no me cabe duda es que el capitalismo haya producido más igualdad en el mundo que cualquier sistema económico previo[6] y aun, en algunos países que han tenido que apelar a él para mejorar el bienestar de su gente y, desde luego, disfrutar de una mayor igualdad.[7]

Aunque la base de mi tesis es principalmente, cualitativa, existen datos relevantes que ilustran lo que defiendo, como por ejemplo que el ingreso y el consumo por habitante se multiplicaron consistentemente a partir de finales del siglo XIX y en todo lo que va del XX al XXI y nada mejor iguala que ese gran salto. La población que estaba concentrada en la agricultura encontró una nueva forma de laboriosidad en la industria y, luego, en los servicios, con lo que el empleo modifico la vida rural a la urbana. La cantidad de personas que tuvieron acceso al trabajo cambió radicalmente y, si bien los salarios no crecieron al igual que las ganancias, tal como defiende nuestro autor, de ese status a la esclavitud hay una distancia considerable.

La competencia, rasgo distintivo del capitalismo, abrió las puertas a millones de nuevos empresarios, cercándolo el paso a la elevada concentración de la riqueza, del ingreso, del poder económico y político del antiguo mercantilismo, igualando las capacidades económicas a un límite nunca visto, a pesar de las tendencias a monopolizar algunas actividades. La competencia, de nuevo, demostró ser el arma más eficaz contra ellos. La globalización, expresión más reciente del auge del comercio y de las inversiones interplanetarias, igualó naciones y áreas productivas nunca preexistentes.

El tema de la desigualdad, planteado solo del lado de la concentración de los ingresos del capital y el trabajo, lo que hace solamente, es reeditar el argumento de Marx, ya fuera de sintonía con el estado actual de la economía teórica, porque ya sabemos que no todo se puede reducir a capital y trabajo como creyeron los clásicos. Mucho menos sancionar la desigualdad con ese solo argumento.

Y ello sin mencionar el poderoso cambio, cuantitativo y cualitativo, que se está produciendo en el mundo con la era cibernética y digital, el cual no solo redefine actividades productivas, sino que termina difuminando las diferencias entre capital y trabajo en el mundo de hoy.

Esta es mi última entrega en el 2021. ! Con los mejores deseos para mi lectores en el 2022!

[1] Recientemente en una entrevista para el El País dijo que estábamos en situación parecida a la que precedió a la Revolución Francesa.

[2] Quizás, por la misma razón, su libro principal se llama El Capital, emulando el mismo título del de Carlos Marx.

[3] World Bank. 2021. “The Changing Wealth of Nations 2021: Managing Assets for the Future.” Summary Booklet. World Bank, Washington, DC.

[4] “Según estimaciones del Credit Suisse Research Institute, la mitad inferior de la población mundial posee menos del 1 por ciento de la riqueza total. Como marcado contraste, el 10 por ciento más rico posee el 88 por ciento de la riqueza mundial, mientras que el 1 por ciento superior por sí solo representa el 50 por ciento de los activos globales”[4] Credit Suisse (2017): Global Wealth Databook

[5] Una oportunidad interesante de investigación para la Academia y los “Think Tanks” especializados en el mundo.

[6][6] Las diferencias de concentración del poder económico y político entre el “ancíen Rėgime” (el medioevo, el mercantilismo y el colonialismo) y el surgimiento de la burguesía capitalista es más que evidente.

[7] De todos ellos el caso más indiscutible es el de la China, aunque, ahora le siguen Vietnam, Laos y otros. También la India puede ser incluida como ejemplo de esta transición al capitalismo.

 7 min


Américo Martín

Cuando AD llega al poder pone a Andrés Eloy y Augusto Malavé Villalba a dirigir la Asamblea Constituyente; presidente el primero, vicepresidente el segundo. Estaba respondiendo a lo que se esperaba del “partido del pueblo”. Poesía, humor, narrativa, teatro popular difundieron ampliamente esos tipos. Había un natural regodeo en ver al sindicalista que cambiaba la “l” por la “r” ocupando la vicepresidencia de la Cámara de Diputados. ¡El cojo Malavé en la curul donde habían pontificado José Gil Fortoul y otras eminencias! Ciertos sectores de la clase media se burlaban de los “alpargatudos”. Los adecos, imitando el estilo de su fundador, convertían el agravio en virtud:

En 1941 había nacido Acción Democrática. Casualmente, en la misma fecha Miguel Otero Silva fundó el periódico humorístico más popular y de mayor calidad que se hubiera leído hasta ese momento en Venezuela. Hablo del país donde habían brillado Leo y su Fantoches, Job Pim y antes Rafael Arvelo. Con Miguel estaban en El Morrocoy Azul excelentes humoristas y escritores: Kotepa Delgado, Aquiles y Aníbal Nazoa, Isaac Pardo, Víctor Simone de Lima y Andrés Eloy Blanco. ¡Un adeco de tan alto calibre trabajando en un instrumento periodístico fuertemente crítico y burlón, en su mayoría dominado por los comunistas! ¿Qué hacía Andrés Eloy en ese grupo? ¿Cómo se lo permitían los comunistas y los adecos?

Se lo permitían porque los intelectuales de la época eran más tolerantes que sus propios partidos, porque flotaban en el aire efluvios unitarios nacidos en la lucha contra el gomecismo, y porque se trataba de gente de gran talento y el talento de algún modo termina por ser reconocido y aceptado.

Simone de Lima, por cierto, hizo famosa su tira cómica El Bachiller Mujica. La evolución o involución de este personaje de ficción fue llamativa. De Lima se inspiraba en los plumarios que les traducían las barbaridades a sus jefes; en el caso de marras, el galleguiano general Pernalete. El bachiller Mujica se las acomodaba a formas legales o leguleyas, como se prefiera.

– ¡Mujiquita!

– A sus órdenes mi general, respondía atemorizado y derretido.

El éxito de De Lima fue inmediato porque la administración gomecista y todas las que lo han seguido, están repletas de estos pobres gusanos obsequiosos.

El problema vino con el cambio de gobierno. De Lima se amistó con la dictadura y, con la misma, el Bachiller Mujiquita se hizo más antiadeco. La involución no extinguió la chispa de De Lima. En sus tiras cómicas, su Bachiller parodiaba a Betancourt cual Bonaparte con una mano metida bajo el chaleco. ¡El Napoleón de Guatire! lo llamaba.

Noticias de los comunistas venezolanos

Alrededor de 1947 supe por primera vez de la existencia del Partido Comunista. En mi casa, como en la mayor parte del país, los comunistas eran pintados con ferocidad y no obstante su candidato, Gustavo Machado, era recibido con amabilidad y hasta simpatía. Su origen social, su distinción y gracia expresiva podrían explicar la paradoja. En mi familia, en el barrio y en el Colegio Los Caobos, los comunistas eran percibidos como una sombría amenaza que arrebataría propiedades, disolvería el vínculo familiar y desgajaría a los niños de sus padres. Nadie dudaba, por otra parte, que en un eventual conflicto EEUU y sus aliados derrotarían al oso soviético. Pero escuchando las jactancias que, como es natural, emitían los comunistas del mundo nos invadían las preocupaciones. El tema rebotó inevitablemente en el colegio. Armando Benacerraf pensaba en un resultado indeciso. Entre todos quisimos convencerlo, pero él, con una sonrisa confiada decía que los rusos invitarían a los norteamericanos a ingresar en su territorio:

  • Vengan, vengan, repetía reforzando las palabras con movimientos de las manos. Entre el frío y los ataques por sorpresa –insistía- se saldrán con la suya.

Él era tan anticomunista como podíamos serlo nosotros, pero disfrutaba en el papel del aguafiestas, dueño de secretos inalcanzables por sus ingenuos contradictores. Tiempo después descubrí que en aquel debate parvulario, Armando estaba reproduciendo la mala suerte de Napoleón Bonaparte. Seguramente su padre le había proporcionado el argumento. El confiado emperador quería vencer al enemigo con un solo golpe demoledor. Daba vueltas en el inmenso y helado territorio buscando el corazón de Rusia para destruirlo, pero aquel país no tenía un corazón sino muchos. Por ignorarlo, el emperador sufrió una catastrófica derrota.

@AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

 3 min


José Luis Cordeiro

¡Feliz año 1922! Sí, 1922 y no 2022. Este no es un chiste malo de navidad, sino la triste realidad de la Venezuela actual, lamentablemente.

Venezuela comenzará el año 2022 con un ingreso por habitante similar al de 1922, en bolívares constantes, basado en los pocos datos oficiales confiables. Los ingresos reales de la población no sólo se han estancado, sino que han retrocedido a los niveles de 1922. ¿Cómo es posible que un venezolano en el año 2022 gane lo mismo que otro en 1922? ¡Esto significa todo un siglo de desarrollo perdido!

En 1922, Venezuela era un país con un futuro promisorio, donde todo estaba por hacer. La economía crecía rápidamente y el país no tenía casi deuda externa, ni interna. El presupuesto público estaba balanceado y la inflación era tan baja que a veces llegaba a ser negativa (deflación). Un siglo más tarde, Venezuela es un país con un futuro incierto, un gobierno autista, una economía rentista en crisis, una enorme deuda externa, una creciente y no contabilizada deuda interna, un gran déficit fiscal y la inflación más alta del mundo.

¿Qué ha pasado?El fracaso económico (y se puede agregar también el fracaso político y social, además del gran fraude educativo y sanitario) no ha sido por falta de recursos. De hecho, la pobreza sigue aumentado aunque el régimen actual ha recibido enormes recursos petroleros: más de 1.000.000.000.000 de dólares desde que el chavismo llegó al poder. ¿Dónde están todos esos “reales”? ¿Qué pasa con los presupuestos millonarios que sólo han servido para crear más miseria? ¿Cómo se convirtió la Venezuela próspera y receptora de inmigrantes de 1922 en la Venezuela paupérrima y generadora de emigrantes de 2022?

En estas fechas de relativa tranquilidad, vale la pena reflexionar sobre lo mal que comenzamos este nuevo año. Cada año que pasa, Venezuela retrocede en términos reales. Reflexionemos abiertamente sobre cómo ya perdimos todo un siglo para que no perdamos también el siglo XXI. ¡Feliz año 1922!

www.cordeiro.org

 1 min


Carlos Raúl Hernández

En 2000 se descubrió el Evangelio de Bernabé también llamado Biblia de Turquía. En él, entre otras muchas cosas, se afirma que no crucificaron a Jesús, sino a Judas quien lo suplantó en el martirio, y engañaron así a María, a Magdalena, y a la Humanidad entera que no se dio cuenta. Tampoco Jesús era el Redentor sino un profeta al estilo de la creencia musulmana. En 2006 se conoció, después de largas peripecias, el Evangelio de Judas, que hace esfuerzos por reivindicar al símbolo de la traición con argumentos filosóficamente no desdeñables (cumplía una misión fijada desde la Eternidad). Cristo vino a la tierra a morir por los pecados del hombre, y Judas fue el instrumento de Su voluntad a conciencia de ambos. En 1945 hallaron 52 textos en Egipto, entre ellos el Evangelio de Pedro, Apocalipsis de Santiago y Evangelio de Tomás. Sobre el último se rodó Estigma (Wainwright:1999) con Gabriel Byrnie y Patricia Arquette.

Consiguieron fragmentos del Evangelio de Magdalena que la identifica como discípula más que favorita del Maestro y líder de los apóstoles. Los investigadores afirman que en el siglo II circularían más de doscientos evangelios, término cuya traducción real, más que buena nueva, es biografía de Cristo. Como sabemos Ireneo de Lyon establece el Canon de cuatro: Mateo, Lucas, Marcos y Juan. Los otros se denominan apócrifos, elaborados por grupos gnósticos que ponían en discusión los principios. Esta proliferación de textos indica que el cristianismo nació en medio de una intensa polémica, que lejos de cesar, se ha mantenido por dos mil años, desde el Evangelio de Tomás hasta las proclamas de Camilo Torres. A lo largo de veinte siglos hubo sectores empeñados en construir una institución estable y poderosa,

Sus antagonistas que odiaban el poder de la Iglesia, se dedicaron a cuestionarla e incluso destruirla, a nombre de una relación directa entre el pueblo y Dios, sin los recamados hábitos de los obispos ni riquezas materiales. En el apócrifo Tomás, ponen en boca de Cristo “búscame en una piedra o en un pedazo de madera y allí estaré”, leitmotiv de la película (entonces ¿para qué Iglesia?) Un convulso proceso político estableció los cuatro Evangelios canónicos y los, en total, veintisiete libros del Nuevo Testamento. El teólogo Orígenes fue el primero que intentó configurar un canon, pero su antisemitismo lo hizo excluir todos los documentos judíos en beneficio de los griegos. Esta ofensiva secesionista y herética hizo reaccionar a los activistas que organizaban las diócesis dispersas de Alejandría, Siria, Corinto, Roma, Atenas y Nicea.

Empuñaron los cuatro evangelios como arma ideológica para enfrentar a Orígenes. Cerca del año 180, en medio de una furiosa represión romana, Ireneo, Obispo de Lyon, en histórica demostración de liderazgo, confirmó los cuatro Evangelios y excluyó los demás. Para enfrentar torturas, asesinatos y piras, tuvo la genialidad estratégica de reforzar un credo unívoco y sencillo sin las dudas gnósticas que erosionaban la jerarquía, el liderazgo de los obispos, la Iglesia misma y hasta las bases de la fe. Mateo, Marcos, Lucas y Juan configuraban un programa político-ideológico y moral que daba fuerzas a cientos de mártires para morir heroicamente por él. A la mártir inmortal, Blandina (que de blanda no tenía un pelo) la sentaron en una silla de hierro calentada al rojo, mientras gritaba su fe. Más tarde, cuando las cosas cambiaron y el emperador Constantino se cristianizó, convocó el Concilio de Nicea en 326.

Habla suavemente. Allí se ordenó editar cincuenta ejemplares de la Biblia oficial para las cabezas de las iglesias locales, ahora bajo un comando único en Roma. A lo largo de veinte siglos, la Iglesia enfrenta en repetición borgiana, grupos internos que la ponen en la picota, con exponentes tan brillantes como Lutero y Calvino, que intentan desmantelar su estructura de poder. Una de las últimas fue la Teología de la Liberación, brazo cristiano del castrismo. Los primeros cristianos, entre decenas de grupos judíos que predicaban en el Imperio, se presentaban como una fuerza subversiva que amenazaba a los paganos con el infierno, el juicio Final, el Día de la Ira, la “explosión social”, cuando el pueblo tomaría venganza aterradoramente en las calles contra los gentiles. Pero en poco tiempo sus líderes conjugaron un discurso para ganar a los romanos y no para aterrarlos y cede la aterradora agitación apocalíptica.

Lograron éxito político universal gracias a la progresiva moderación de su perfil, y logran el milagro de suavizar a sus verdugos, los emperadores romanos. Más tarde Constantino (316) y Teodosio (380) se convirtieron a la fe y la hicieron religión oficial del Imperio. Si el paganismo era profuso en eróticas diosas que vivían intensidades pasionales con los humanos, el santoral cristiano se pobló de santas, vírgenes y ángeles. Entre Mateo y Lucas hay un importante y sutil cambio. De “bienaventurados los que tienen hambre” a “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”; y de “bienaventurados los pobres” a “bienaventurados los pobres de espíritu”, replanteamiento semiótico, invitación a los ciudadanos romanos y a los que no pertenecían a las masas de menesterosos que pululaban en Roma. Fuera la amenaza radical, llevan veinte siglos de hegemonía.

@CarlosRaulHer

 4 min