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Opinión

Carlos Raúl Hernández

En 2000 se descubrió el Evangelio de Bernabé también llamado Biblia de Turquía. En él, entre otras muchas cosas, se afirma que no crucificaron a Jesús, sino a Judas quien lo suplantó en el martirio, y engañaron así a María, a Magdalena, y a la Humanidad entera que no se dio cuenta. Tampoco Jesús era el Redentor sino un profeta al estilo de la creencia musulmana. En 2006 se conoció, después de largas peripecias, el Evangelio de Judas, que hace esfuerzos por reivindicar al símbolo de la traición con argumentos filosóficamente no desdeñables (cumplía una misión fijada desde la Eternidad). Cristo vino a la tierra a morir por los pecados del hombre, y Judas fue el instrumento de Su voluntad a conciencia de ambos. En 1945 hallaron 52 textos en Egipto, entre ellos el Evangelio de Pedro, Apocalipsis de Santiago y Evangelio de Tomás. Sobre el último se rodó Estigma (Wainwright:1999) con Gabriel Byrnie y Patricia Arquette.

Consiguieron fragmentos del Evangelio de Magdalena que la identifica como discípula más que favorita del Maestro y líder de los apóstoles. Los investigadores afirman que en el siglo II circularían más de doscientos evangelios, término cuya traducción real, más que buena nueva, es biografía de Cristo. Como sabemos Ireneo de Lyon establece el Canon de cuatro: Mateo, Lucas, Marcos y Juan. Los otros se denominan apócrifos, elaborados por grupos gnósticos que ponían en discusión los principios. Esta proliferación de textos indica que el cristianismo nació en medio de una intensa polémica, que lejos de cesar, se ha mantenido por dos mil años, desde el Evangelio de Tomás hasta las proclamas de Camilo Torres. A lo largo de veinte siglos hubo sectores empeñados en construir una institución estable y poderosa,

Sus antagonistas que odiaban el poder de la Iglesia, se dedicaron a cuestionarla e incluso destruirla, a nombre de una relación directa entre el pueblo y Dios, sin los recamados hábitos de los obispos ni riquezas materiales. En el apócrifo Tomás, ponen en boca de Cristo “búscame en una piedra o en un pedazo de madera y allí estaré”, leitmotiv de la película (entonces ¿para qué Iglesia?) Un convulso proceso político estableció los cuatro Evangelios canónicos y los, en total, veintisiete libros del Nuevo Testamento. El teólogo Orígenes fue el primero que intentó configurar un canon, pero su antisemitismo lo hizo excluir todos los documentos judíos en beneficio de los griegos. Esta ofensiva secesionista y herética hizo reaccionar a los activistas que organizaban las diócesis dispersas de Alejandría, Siria, Corinto, Roma, Atenas y Nicea.

Empuñaron los cuatro evangelios como arma ideológica para enfrentar a Orígenes. Cerca del año 180, en medio de una furiosa represión romana, Ireneo, Obispo de Lyon, en histórica demostración de liderazgo, confirmó los cuatro Evangelios y excluyó los demás. Para enfrentar torturas, asesinatos y piras, tuvo la genialidad estratégica de reforzar un credo unívoco y sencillo sin las dudas gnósticas que erosionaban la jerarquía, el liderazgo de los obispos, la Iglesia misma y hasta las bases de la fe. Mateo, Marcos, Lucas y Juan configuraban un programa político-ideológico y moral que daba fuerzas a cientos de mártires para morir heroicamente por él. A la mártir inmortal, Blandina (que de blanda no tenía un pelo) la sentaron en una silla de hierro calentada al rojo, mientras gritaba su fe. Más tarde, cuando las cosas cambiaron y el emperador Constantino se cristianizó, convocó el Concilio de Nicea en 326.

Habla suavemente. Allí se ordenó editar cincuenta ejemplares de la Biblia oficial para las cabezas de las iglesias locales, ahora bajo un comando único en Roma. A lo largo de veinte siglos, la Iglesia enfrenta en repetición borgiana, grupos internos que la ponen en la picota, con exponentes tan brillantes como Lutero y Calvino, que intentan desmantelar su estructura de poder. Una de las últimas fue la Teología de la Liberación, brazo cristiano del castrismo. Los primeros cristianos, entre decenas de grupos judíos que predicaban en el Imperio, se presentaban como una fuerza subversiva que amenazaba a los paganos con el infierno, el juicio Final, el Día de la Ira, la “explosión social”, cuando el pueblo tomaría venganza aterradoramente en las calles contra los gentiles. Pero en poco tiempo sus líderes conjugaron un discurso para ganar a los romanos y no para aterrarlos y cede la aterradora agitación apocalíptica.

Lograron éxito político universal gracias a la progresiva moderación de su perfil, y logran el milagro de suavizar a sus verdugos, los emperadores romanos. Más tarde Constantino (316) y Teodosio (380) se convirtieron a la fe y la hicieron religión oficial del Imperio. Si el paganismo era profuso en eróticas diosas que vivían intensidades pasionales con los humanos, el santoral cristiano se pobló de santas, vírgenes y ángeles. Entre Mateo y Lucas hay un importante y sutil cambio. De “bienaventurados los que tienen hambre” a “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”; y de “bienaventurados los pobres” a “bienaventurados los pobres de espíritu”, replanteamiento semiótico, invitación a los ciudadanos romanos y a los que no pertenecían a las masas de menesterosos que pululaban en Roma. Fuera la amenaza radical, llevan veinte siglos de hegemonía.

@CarlosRaulHer

 4 min


Werner Corrales

Con motivo del triunfo de Boric en Chile se despiertan nuevamente entre nosotros las poco racionales “discusiones de redes sociales” sobre lo mejor y lo peor que puede suceder a Venezuela (y a las sociedades latinoamericanas) cuando enfrentan la disyuntiva de votar por candidatos de izquierda o de derecha, viendo a esas opciones como arquetipos: la izquierda extrema destructora de instituciones y logros materiales, de un lado, y del otro la derecha retrógrada que rechaza toda evolución social y apela a la represión sistemática para mantener sus privilegios.

Ignorar así las características de cada país y cada candidatura resulta de la manipulación populista de imaginarios de los diversos grupos sociales, manejo que hacen todas las campañas comunicacionales que buscan polarizar. Y esa polarización alcanza no solo a los grupos de electores del país que vive los comicios, sino también a los “mirones” de otros países que recrean en aquellas elecciones sus propios temores y fantasmas.

En uno de los chats en que participo fui testigo (mirón de palo) de una discusión en la que un participante decía -palabras más, palabras menos- que en Chile hubo un “pecado original” de destrucción izquierdista (el gobierno de la UP), del cual derivaron 17 años de dictadura de derecha, la que enderezó los entuertos y encaminó al país al progreso material y a una democracia liberal que hoy Boric pone en peligro.

A mi manera de ver, semejante razonamiento ignora cómo y por qué llegó Allende al poder, en un país con enormes diferencias entre grupos sociales que ya advertían los partidos democráticos.

En fin, creo que en Venezuela y en toda América Latina hay diferencias sociales que ameritan reformas muy profundas, por ejemplo, en el acceso a la educación de calidad, en la atención de salud y en la seguridad social, que den a todas las familias oportunidades reales de progreso. No hacerlo genera cada día más razones para que la izquierda extrema gane elecciones; dedicarse a cazar brujas entre la izquierda reformista o a desmerecer las reformas necesarias con argumentos tecnocráticos, solo favorece a las opciones revolucionarias.

21 de diciembre 2021

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Gregorio García

Entrevista a Fernando Mires en el diario La Razón de España

1 ¿Ha sido una sorpresa el triunfo de Boric? Aunque él no es comunista, se dice que Chile es un país donde existe una impronta muy anticomunista...

Aún sin encuestas el triunfo de Boric se veía venir. Pues así como el sorpresivo triunfo de Kast en la primera ronda puede ser explicado como una reacción ciudadana a la violencia y al desorden que caracteriza a la “nueva izquierda”, el de Boric en la segunda vuelta puede ser entendido como una reacción ciudadana al discurso extremista, patriarcal y excluyente de Kast. Boric logró, mejor que su adversario, entregar una imagen de orden y amplitud, gracias sobre todo al apoyo que recibió de los partidos de la ex Concertación.

Podríamos decir que en la segunda vuelta, Boric dejó de ser solo el candidato del Frente Amplio para llegar a ser el de un “frente amplísimo”. A la vez, Kast obtuvo un apoyo muy condicionado de las derechas, demostrándose así que las grietas derechistas son por el momento más profundas que las de la izquierda. A ello debemos agregar la reciente trayectoria electoral de Boric. Ya en las primarias había derrotado al postulante comunista, Jadué, con un discurso orientado al centro político. Boric, por lo tanto, no tuvo que hacer grandes esfuerzos para demostrar que él era un demócrata de izquierda. Kast en cambio tuvo serios problemas para presentarse como un candidato no extremista. Nunca intentó separarse de la figura simbólica de Pinochet, de su talante autoritario y de su inflexibilidad ideológica. En una frase: Kast representaba mucho más al pasado que al futuro. Boric, más al futuro que al pasado.

2 ¿Cree que muchos votantes de centro le han apoyado en las urnas?

Si no hubiera sido por el apoyo de la centroizquierda, Boric nunca había logrado alcanzar la presidencia de Chile. Naturalmente, los votantes de centro, vale decir, la mayoría del país, escucharon las voces de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, dos mandatarios que jamás se movieron fuera del ámbito constitucional. Boric, en cierto modo, logró representar la continuidad histórica de la izquierda democrática y así fue visto por el electorado. No como un enemigo sino como un continuador de sus vivientes ancestros. La deuda que ha contraído Boric con la centro-izquierda es enorme.

En cierto modo Boric representa una alianza de la izquierda insurgente del siglo XXl con la izquierda democrática del siglo XX. Si esa alianza llegará a manifestarse a nivel orgánico, está todavía por verse. Ojalá sea así. No debemos olvidar que el estallido social de octubre del 2019 fue canalizado constitucionalmente gracias a los esfuerzos de la izquierda democrática. El plebiscito del 26.10. 2021 fue, para decirlo metafóricamente, un logro de los “mencheviques” y no de los “bolcheviques” chilenos. El triunfo de Boric cierra entonces un ciclo: el de la reconstitución política de la nación. El broche final será la nueva constitución, nacida teóricamente del pueblo. Para muchos será un desastre, para otros una revolución victoriosa. Probablemente no será ni lo uno ni lo otro. Lo que no se puede negar es que Boric será la representación presidencial de un nuevo ciclo histórico.

3 ¿Qué significa la victoria de Boric en un país como Chile, donde la estabilidad y la moderación han sido la bandera durante tres décadas?

No sé si muchos sectores lo habrán calculado, pero, paradojalmente, el candidato de las revueltas, Boric, logró representar mejor que su adversario la promesa de la estabilidad y de la moderación.

Kast, si era fiel a su ideología, estaba obligado a interrumpir el proceso que llevaba a la reconstitucionalización de Chile. Solo esa intención habría empujado al país a un enfrentamiento de fatales consecuencias, quizás al borde de una guerra civil. Kast – y no lo ocultaba - representaba la alteración de un curso político en marcha. Boric, su continuación.

La candidata Provoste, en una de las pocas frases felices de su pobre campaña electoral, dijo que “Kast representaba un orden sin cambio y Boric un cambio sin orden”. La incorporación de la centro-izquierda democrática asegurará el mínimo orden que necesita un país para reconstituirse de modo político.

4 ¿Cree que Boric tiene margen para hacer cambios importantes: fiscalidad, educación, pensiones..... teniendo en cuenta que no tiene mayoría clara en el Congreso?

Dependerá de muchos factores. En primer lugar, de los presupuestos. La transformación de un estado económicamente excluyente en un estado social no es cosa de un día. Tampoco es gratis. En segundo lugar, de la capacidad del gobernante para distinguir adversarios de primer y de segundo grado a fin de realizar con los segundos consensos que le permitan, mediante negociaciones, obtener mayorías puntuales. Para lograr ese objetivo, Boric necesitará del concurso de la centro-izquierda.

La extrema izquierda es muy útil para agitar las calles. Pero para gobernar, no sirve. No sé si Boric es consciente de que uno de los principios de una buena gobernancia es, y debe ser, “se hace lo que se quiere a la medida de lo que se puede”.

¿Cree que con la victoria de Gabriel Boric se consolida un giro a la izquierda en América Latina?

Desde épocas inmemoriales se escucha que toda América Latina se va a la izquierda, o que toda se va a la derecha. Yo no creo ni en lo uno ni en lo otro. En este momento podríamos decir que se ve una orientación hacia la izquierda, - y será más notoria si Petro llega al gobierno de Colombia - . Pero no hay que olvidar tampoco que los contingentes de Macri tienen sitiados a los dos Fernández en Argentina.

Por otra parte, me niego a calificar a las dictaduras de Cuba y Nicaragua, así como al autoritarismo de Venezuela, como de izquierda. Son gobiernos que de hecho no se dejan regir por la geometría izquierda- derecha. Equivalen más bien a las dictaduras autocráticas de Europa como las de Bielorrusia y a autocracias como la turca, la húngara y la polaca, todas mal calificadas como de “derecha”.

Izquierdas y derechas solo pueden existir en un orden democrático. Yo dividiría más bien a América Latina en dos franjas políticas: una anti-democrática y otra democrática.

En esta última, a la que pertenece Chile, existe la alternancia en el poder. Hoy priman los gobiernos de izquierda. Mañana, seguramente, primarán los de derecha.

20 de diciembre 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/12/fernando-mires-el-triunfo-de-ga...

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Al poco rato de pisar diciembre, últimos días del año, uno sucumbe a la tentación de ensimismarse. Es una suerte de costumbre emocional que opera como reflejo condicionado y dispara la necesidad de reflexionar para ver cómo nos ubicamos en el marco de esta actualidad tan complicada, tan incierta.

Desde el murciélago hasta Bill Gates

Resulta imposible, así ´pues, discurrir por estos días sin aludir a ese animalito microscópico (el SARS-COV-2, como lo llaman los científicos), que ha bordado nuestra vida con una pandemia que poco a poco se nos va haciendo eterna. Inevitable, igualmente, hablar, de la confusión respecto a su origen, puesta en evidencia dentro un menú de explicaciones que van desde los cambios ecológicos hasta el castigo divino, pasando por un fulano murciélago, un ataque terrorista, la creación en un laboratorio, el nacimiento en un mercado chino y hasta la intervención, con quien sabe cuáles intenciones, de Bill Gates, el “filántropo perverso”, como algunos lo identifican. Todo ello ocurre a pesar de que diversos organismos internacionales (también el Gobierno de Biden), aseguran que no cejarán en su esfuerzo hasta identificar cómo y donde surgió el patógeno letal, pregonando a cada rato a que están a punto de hallar la respuesta.

En medio del panorama anterior, las dudas se extienden hasta los medios de protección recomendados, bien sean las vacunas (en sus distintas versiones), otros tipos de medicamentos (la cloroquina, por ejemplo), la mascarilla o incluso hasta la propia estrategia del confinamiento

La sociedad de la información muestra, así, algunas de sus ¿paradojas?, generando un exceso de datos, opiniones y noticias que a la postre deja muchas preguntas en el aire y alimentan nuestro enredo respecto a lo que ocurre y a lo que va a ocurrir. A propósito de ello, ante el surgimiento de la última versión del virus, algunos psicólogos indican que las alarmas han dejado de asustarnos, que la gente se está descuidando. Es, señalan, como si estuviéramos desarrollando “anticuerpos contra el miedo”, justo en el momento en que el Informe de Riesgos Globales, publicado este año por el Foro Económico Mundial (FEM), advierte que las enfermedades infecciosas a escala mundial ocupan ahora el primer puesto.

El síndrome del estadio vacío

La pandemia nos ha cambiado el rostro del tiempo. Los relojes apenas sirven, casi no importa que sean las dos o las cuatro de la tarde. Nuestra existencia es ahora digital y transcurre principalmente en las redes sociales, conforme a nuevos y muy distintos patrones, generando, por supuesto, perfiles diferentes de inequidad social que traslucen las disparidades de la “realidad real”.

La vida es “una locuacidad permanente”, como escribió Javier Marías. Uno echa de menos la época analógica, a la par que eleva el susto por el metaverso de Zuckerberg y otras ideas parecidas que asoman en el horizonte una suerte de realidad paralela, en donde, según los expertos, va a deslizarse la mayor parte de nuestras vidas, ojalá sea esto una exageración, ruega uno.

Afirma Menotti, gran entrenador argentino, que el mundo del fútbol gira alrededor de la relación del futbolista con la gente. Si no hay gente en un estadio, el futbolista no es futbolista. Algo parecido, creo, ocurre con nuestra vida en medio de la pandemia. Experimentamos, digámoslo así, el síndrome del estadio vacío.

La Casa ¿Común?

Desde principios del año 2020, cuando surgió la pandemia, el discurso dominante sobre su gravedad subrayaba la aparición de un problema cuya solución comprometía a toda la humanidad, que nos curábamos todos o que no se curaba nadie, dado que habitamos en una “Casa Común”, conforme a la expresión que popularizo el Papa Francisco. Pero, tal como lo predijeron algunos escépticos, las palabras no brincaron a los hechos, a pesar de que han cobrado forma algunas iniciativas importantes, representando sin duda una señal de esperanza.

En este planeta vertebrado por la desigualdad social, en el que el 10% de la población mundial con mayores ingresos concentra el 52% de la renta global y la mitad de la gente apenas recibe el 8%. Adicionalmente, las reglas que pautan el comportamiento de la economía han permitido que el minúsculo patógeno haya vuelto más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

No debe extrañar, entonces, que diez países concentren el 80% de las vacunas y que en África escasamente el 3% de la población haya recibido su dosis Cada país ha ido, entonces, resolviendo las cosas según va pudiendo, visto que los terrícolas no acabamos de entender la solidaridad, más que como una virtud, como una necesidad. Su “convivencia” se encuentra signada por el tribalismo, el sectarismo, la polarización, prueba de que no todos vamos en la misma lancha, remando en la misma dirección. En muchos lugares, demasiados, la política ha dejado de entenderse como un medio que hace posible que vivamos juntos. Se ha debilitado cada vez más el compromiso con lo común y la falta de los consensos básicos nos enfrenta unos a otros. El mundo continúa dibujado, en trazos muy fuertes, por conflictos que, a estas alturas, en este contexto, son un absurdo histórico.

Protección a cambio de vigilancia

Distintos estudios muestran que alrededor de dos tercios de la humanidad vive en países cuyo gobierno actúa en formato autoritario, el cual empieza a observarse también, en grado variable, en naciones que venían siendo identificadas como democráticas. En efecto, bajo el comprensible propósito de proteger a la población mediante las medidas requeridas para prevenir y curar, éstas han servido adicionalmente para reforzar un sistema de vigilancia social orientado controlar y manipular la vida de los ciudadanos, recogiendo y almacenando datos que permiten saber no solo adónde va y con quién se encuentra una persona, sino también para observar qué pasa en el interior de su cuerpo (su presión sanguínea, pulso del corazón, actividad cerebral). En esta dirección, el dictamen de Naciones Unidas y de otros organismos es muy claro respecto a la violación de los derechos humanos mediante el uso indebido de los dispositivos biométricos.

Conclusión: un jalón de orejas

La vida en el planeta azul venia revelando sus costuras desde tiempo. Numerosas advertencias que en algún momento sonaron alarmistas, son hoy en día difíciles de negar, salvo por algunos grupos de empecinados que sostiene que en lo del cambio climático, por ejemplo, hay mucha alharaca.

La pandemia ha colmado el vaso, aunque algunos añoran el regreso a la “normalidad”, ignorando que esta fue la que nos trajo hasta donde nos encontramos ahora. En efecto, el crecimiento eterno, en contextos sociales inequitativos, ha orientado el paso del desarrollo durante un tramo largo de nuestra historia en todas las sociedades, se califiquen de derecha, de izquierda o de centro. La pandemia es un jalón de orejas para los terrícolas, un llamado a que reinventen sus modos de vida como especie, conciliando lo local con lo global (“glocalización”, según los entendidos). La reinvención debe tener lugar en medio de los cambios tecnológicos que empiezan a moldear la sociedad desde otras posibilidades que aún no desciframos del todo.

Ante todo lo anterior, y como lo leí en Nexos, una revista mexicana, “Sólo hay una pregunta: ¿Cambiará la humanidad debido a los destrozos provocados por Covid-19?. Sólo debería haber una respuesta.”

El Nacional, miércoles 22 de diciembre de 2021

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Comité Editorial de Dígalo ahí Digital

No queda otra alternativa que recurrir al lugar común y decir que está terminando un año terrible, que desearíamos que nunca hubiese transcurrido y que esperamos no vuelva a repetirse nunca.

Describir lo que lo hace merecedor al calificativo sería redundar sobre temas que aquí, en Dígalo ahí Digital, han sido tratados reiterativamente, desde distintas visiones, todas democráticas.

El 2022 que se aproxima viene cargado de incertidumbres y signado, desde ya, por un conjunto de eventos que nuevamente probarán el talante de los venezolanos y nuestra capacidad para encontrar una salida que nos satisfaga.

Es propicio este momento para desear en los próximos días, a los consecuentes lectores y colaboradores de esta publicación, unas fiestas familiares alegres, recordando a los que ya no están, pero que siempre tendremos presente, valorando lo verdaderamente importante en nuestras vidas y reflexionando sobre lo que tendremos que seguir haciendo si queremos un futuro distinto para los más cercanos y para la sociedad venezolana en su conjunto.

Un país distinto y mejor es posible si y solo si nos empeñamos en un esfuerzo de TODOS que beneficie a TODOS.

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Eddie A. Ramírez S.

Tres fantasmas nos acosan. No es solo en esta Navidad. Están presentes desde que iniciamos nuestra vida republicana y, probablemente, desde antes. Desearíamos tuviesen la misma influencia de los tres espíritus del más allá que hicieron cambiar la vida al infeliz Scrooge, descritos por Charles Dickens en su Cuento de Navidad. Los fantasmas del pasado y del presente nos revelan una triste realidad. Ojalá recapacitemos y cambiemos nuestras actitudes para lograr un mejor futuro.

El fantasma del pasado: evidencia que no es cierto aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, como creen algunos. Militares, incluyendo a nuestro Libertador, que pensaron que sus hazañas para lograr nuestra independencia eran aval suficiente para manejar al país a su antojo. Caudillos regionales que se creían señores feudales. Abogados y otros profesionales que se plegaron a la cachucha de turno en el poder. Mientras tanto, un pueblo analfabeto, sumido en la miseria, seguía al primer hombre a caballo que les prometiera una vida mejor o al menos el beneficio fugaz de un saqueo.

Cesaron las montoneras, pero los hombres de a pie no mejoraron. El oro negro sirvió para que un grupo reducido de venezolanos progresaran. La mayoría por su trabajo perseverante. Unos pocos por apoderarse de bienes públicos. Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, los “gendarmes necesarios”, según Vallenilla Lanz, impulsaron el crecimiento de nuestra economía, pero no el desarrollo. Perduró la pobreza y la desigualdad.

El período democrático iniciado en 1958 despertó muchas esperanzas. Lamentablemente, una generación de jóvenes idealistas creyó, equivocadamente, que ellos eran los llamados a enderezar entuertos por la vía de las armas. Un proceso que se inició bien, se fue deteriorando gradualmente. El presidencialismo, con sus abusos, nunca nos abandonó. Nos engañaron y nos engañamos al creer que éramos un país rico y que los venezolanos teníamos cualidades superiores a los de otras nacionalidades. Evaluamos a los presidentes de esa época por las obras construidas, por su apoyo relativo a la educación y a la cultura, y por su mayor o menor apego a la Constitución. Tuvimos períodos presidentes buenos, unos no tan buenos y otros pésimos.

El fantasma del presente: Nos recuerda que llegamos a 1999 pensando que los pocos que nos habíamos beneficiado éramos la mayoría. Cuando nos cayó el chaparrón chavista, que no fue de agua, sino más bien de un fuego destructor, le achacamos la culpa a factores secundarios. El más socorrido, y también el más superficial, es que Chávez fue consecuencia de la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez, a quien le faltaban solo unos meses para terminar su mandato. El pasado no fue lo positivo que debió ser, pero lo seguimos añorando porque el presente es lo peor que hemos tenido en nuestra historia.

En esta etapa hemos tenido muchas acciones que pueden tildarse de heroicas. Jóvenes y no tan jóvenes han sido asesinados por oponerse a la dictadura de Chávez-Maduro, o víctimas del hampa alcahueteada por el régimen; hay presos políticos, pasan de los seis millones los compatriotas que se han visto obligados a huir del país, el sector privado está ahogado, nuestra agricultura y ganadería retrocedieron varios años, innumerables industrias y comercios han cerrado sus puertas. Más grave aún, se han deteriorado nuestros principios y valores, y la corrupción alcanzó límites nunca vistos.

Mientras millones de venezolanos se encuentran en una situación crítica, el usurpador Maduro y sus palafreneros se ríen de las penurias ajenas, lo cual no es de extrañar considerando su mentalidad criminal. Lo que extraña es la indolencia de parte de nuestra dirigencia opositora, la cual se muestra renuente a lograr acuerdos entre los demócratas. También, el afán destructor de algunos que opinan por los diferentes medios, considerándose dueños de la verdad.

Acciones a emprender: No hay una llave mágica para abrir la puerta de la libertad y de la democracia. No desperdiciemos la oportunidad de probar varias vías por haber fracasado en el pasado. El 9 de enero hay una elección impuesta por un TSJ cómplice de la dictadura, que desconoció el resultado anterior porque no le fue favorable. El candidato de Maduro viene de ocupar varios cargos en el gobierno. Ello evidencia que lo rojos harán todas las trácalas para imponer a su candidato. Hay que votar contra viento y marea. Después puede haber dos eventos que dependen de los ciudadanos. Uno es activar el referendo revocatorio presidencial. El otro, es convocar una Asamblea Constituyente. Al frente de estas iniciativas están respetables compatriotas. Ambos tienen serios obstáculos colocados por el régimen. No son incompatibles, ninguno se debe descalificar, sino evaluar serenamente su viabilidad. No se debe descartar dos opciones poco probables, pero posibles, la intervención de nuestra Fuerza Armada en defensa de la Constitución, y una insurrección popular.

Que esta Navidad transforme a los malvados Scrooge en buenos ciudadanos.

Como (había) en botica:

Ya está en Amazon el libro Indignidad: Génesis e historia de una afrenta a la patria y sus instituciones, del vicealmirante Rafael Huizi Clavier, distinguido luchador por la democracia quien está exiliado. Lo empecé a leer y lo recomiendo.

Con la publicación de la plaquette La hallaca, María Gabriela Lovera nos ofrece libremente, en coedición de Petalurgia y de Helen Chocolate, el texto y receta del distinguido gastrónomo e historiador José Rafael Lovera sobre la historia y receta de nuestra multisápida hallaca.

Lamentamos el fallecimiento de Iván Rodríguez, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

Un saludo muy especial para todos los presos políticos, en especial para Roland Carreño, uno de los casos más injustos.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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UNESCO

El primer marco internacional sobre la ciencia abierta fue adoptado por los 193 países que asistieron a la Conferencia General de la UNESCO. Al hacer la ciencia más transparente y accesible, la Recomendación de la UNESCO sobre la ciencia abierta hará que la ciencia sea más equitativa e inclusiva.

A través de la ciencia abierta, los científicos e ingenieros utilizan licencias abiertas para compartir más ampliamente sus publicaciones y datos, programas informáticos e incluso hardware. La ciencia abierta debería, por tanto, potenciar la cooperación científica internacional.

Alrededor del 70% de las publicaciones científicas están encerradas tras muros de pago. Sin embargo, en los últimos dos años, esta proporción ha descendido a cerca del 30% en el caso de las publicaciones sobre la COVID-19 específicamente. Esto demuestra que la ciencia puede ser más abierta.

Por primera vez, una definición universal

Además, hasta hoy no existía una definición universal de ciencia abierta y la normativa existía únicamente a nivel regional, nacional o institucional. Al adoptar la Recomendación, 193 países han acordado atenerse a unas normas comunes para la ciencia abierta. Y, uniéndose a un conjunto de valores y principios rectores compartidos, han adoptado una hoja de ruta común.

Gracias a su mandato en el ámbito de las ciencias, la UNESCO impulsa a nivel mundial el cambio hacia la ciencia abierta y se asegura de que ésta contribuya realmente a colmar las lagunas de conocimiento y tecnología entre los países y dentro de ellos.

La ciencia abierta puede ser una poderosa herramienta para reducir las desigualdades entre los países y dentro de ellos, así como para promover el derecho humano a disfrutar y beneficiarse del progreso científico, tal y como se estipula en el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Con esta Recomendación, los Estados Miembros han adoptado la cultura y la práctica de la ciencia abierta y han acordado informar cada cuatro años sobre sus progresos.

La Recomendación pide a los Estados Miembros que establezcan mecanismos de financiación regionales e internacionales para la ciencia abierta y que garanticen que toda la investigación financiada con fondos públicos respete los principios y valores fundamentales de la ciencia abierta.

La Recomendación pide también a los Estados Miembros que inviertan en infraestructuras para la ciencia abierta y que desarrollen un marco que defina las habilidades y competencias necesarias para quienes deseen participar en la ciencia abierta. Entre estos interesados se encuentran investigadores de diferentes disciplinas y en diferentes etapas de su carrera.

Se anima a los Estados Miembros a dar prioridad a siete áreas en su aplicación de la Recomendación:

  • Promover un entendimiento común de la ciencia abierta y sus beneficios y desafíos asociados, así como los diversos caminos hacia la ciencia abierta;
  • Desarrollar un entorno político propicio para la ciencia abierta;
  • Invertir en infraestructuras y servicios que contribuyan a la ciencia abierta;
  • Invertir en formación, educación, alfabetización digital y creación de capacidades, para que los investigadores y otras partes interesadas puedan participar en la ciencia abierta;
  • Fomentar una cultura de ciencia abierta y alinear los incentivos para la ciencia abierta;
  • Promover enfoques innovadores de la ciencia abierta en las diferentes etapas del proceso científico;
  • Promover la cooperación internacional y entre las distintas partes interesadas en el contexto de la ciencia abierta con el fin de reducir las brechas digitales, tecnológicas y de conocimiento.

https://es.unesco.org/news/unesco-establece-ambiciosas-normas-internacio...

Ver en archivo anexo el PROYECTO DE RECOMENDACIÓN SOBRE LA CIENCIA ABIERTA

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