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Opinión

Eddie A. Ramírez S.

¿Qué ha cambiado con el cuestionado CNE y con las declaraciones de Capriles, de Aveledo y de varios portavoces de gobiernos democráticos? ¿Cambió la situación política? ¿Fue un paso atrás, hacia la democracia, hacia el abismo o un pasito tun tun, es decir pa´ca y pa´lla?

El CNE: Sin duda el CNE fue nombrado por un grupo de ciudadanos a los que no reconocemos como diputados. Además, varios de ellos no cumplen con lo establecido en la Constitución. Sin embargo, algunos compatriotas, demócratas bien intencionados, consideran que es preferible explorar si con este CNE es posible iniciar una salida no traumática. A veces hay que tragar grueso para evitar males mayores.

Está claro que las elecciones regionales no resuelven nuestros problemas. También que Márquez y Picón estarán en minoría, con voz, pero sin que su voto cuente en las instancias del CNE. Desde que el chavismo-madurismo está en el poder ha controlado al CNE y este ha permitido trampas, entre ellas la instalación de mesas de votación clandestinas y el abuso del voto asistido. La trampa no está en las máquinas, sino cuando estas se dejan sin testigos y se extienden las horas de votación. El Registro Electoral no es confiable, pero no es allí donde está la trampa decisiva. Los militares del Plan República a veces han interferido en la votación, pero han sido casos aislados. A pesar de lo señalado, es preferible contar con dos rectores no afectos al régimen, que quizá no puedan impedir las trampas, pero que sí pueden denunciarlas. Descalificarlos es injusto y torpe. Habrá que esperar su actuación, que ojalá no sea timorata.

Capriles y otros voceros: Enrique Capriles reconoció a este CNE, considerándolo “un primer paso indispensable para abrir camino de cara a la democracia”. Añadió que “es una forma de empezar a abrir caminos… los cambios requieren mucho más que un árbitro electoral con contrapeso, pero esta es una oportunidad que ocurre en medio de una crisis política que permanece estancada". Capriles no es un colaboracionista. Su pecado es distanciarse del resto de la dirigencia opositora, con lo que debilita las negociaciones que esperamos continúen. Quiere volver a la palestra para ganar los puntos que ha perdido.

Citamos también a Ramón Guillermo Aveledo porque es un político de trayectoria impecable. Al respecto declaró que “el nuevo CNE abre una rendija de esperanza”, agregando que no está rebozando de optimismo, pero cree es un pequeño paso importante. Añadió que “hay que resolver otros puntos y que los estándares internacionales son muy claros para que haya elecciones libres, competitivas y justas”.

Varios voceros internacionales democráticos han saludado la designación del CNE, pero también han recalcado que eso no es suficiente, mencionando la necesidad de un Poder Judicial independiente, la necesidad de observación internacional y que “un CNE escasamente más equilibrado no sustituye a un proceso integral que conduzca a elecciones presidenciales y parlamentarias”.

Plataforma Unitaria Venezolana: Esta Plataforma, al frente de la cual está el presidente Guaidó, e integrada por 38 partidos políticos, manifestó que “Reiteramos que, ante la gravísima tragedia humanitaria y el sufrimiento del pueblo venezolano, la verdadera solución de fondo, consiste en construir un Acuerdo Político, Social y Humanitario que sea producto de una negociación integral con facilitación y mediación internacional. No debe imponerse unilateralmente al árbitro electoral. El CNE, así como el resto de las condiciones electorales, deben acordarse para que todos podamos tener elecciones libres, justas y competitivas”.

Situación política: No es la misma que hace algunos meses. El apoyo internacional pareciera haberse entibiado, las sanciones no han surtido todo el efecto deseado, aunque es evidente que Maduro se ha debilitado y pudiese estar dispuesto a ceder en algunos puntos. La oposición ha perdido cohesión. Los activistas de los partidos están deseosos de lograr una cuota del poder regional. Sin ese poder difícilmente podrán subsistir y los partidos se debilitarán aún más. No es lo mismo una elección parlamentaria que una regional. La población de los estados y municipios seguramente preferirá gobernadores y alcaldes que no sean rojos. Desde luego que el régimen hará lo posible por no reconocer a las autoridades electas de la oposición, como hizo con Andrés Velásquez y Guanipa, a través del sumiso TSJ, y en otros casos impondrá los llamados Protectores Por otra parte, hay que considerar que nos expresamos masivamente en la reciente Consulta Popular, exigiendo el cese de la usurpación de Maduro ¿Podrán los que decidan participar convencer a sus electores de acudir a las urnas?

Personalmente preferiría una intervención de la Fuerza Armada en respaldo a la Constitución. Descarto ese temor de algunos del peligro de que se queden con el coroto. Sus integrantes están conscientes de que están desprestigiados y que la comunidad internacional y los venezolanos no aceptaríamos otra dictadura. Ojalá se produjera un 18 de octubre de 1945 o un 23 de enero de 1958, pero como eso no depende de nosotros, no queda sino apostar a otras opciones. Por lo pronto, pareciera que lo prudente es no descalificar a los dos demócratas designados rectores del CNE, presionar por un frente unitario al que se incorporen Capriles, María Corina y Ledezma y que continúen las negociaciones para lograr mejores condiciones. Si se consiguen, y a falta de otras opciones reales, quizá lo procedente sería votar, a sabiendas de que solo la salida de Maduro y sus acólitos permitirá la recuperación del país y el establecimiento de la democracia.

Demos tiempo al tiempo y confiemos que la presión internacional y la unidad obligue a Maduro a ceder. Por ahora, ni remotamente hemos dado un paso como el de Neil Amstrong, sino más bien un pasito tun tun o como el de la canción del mexicano Bruno de Jesús: dos pasitos para un lado, uno para adelante y otro para atrás. Pero hay que perseverar.

Como (había) en botica: Maduro es directamente responsable por la muerte de cientos de venezolanos por falta de vacunas y de servicios hospitalarios adecuados. También por la escasez de combustibles, medicamentos y otros productos.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

11 de mayo 2021

 4 min


Humberto García Larralde

En las recientes elecciones en la Comunidad Autónoma de Madrid, la polarización le entregó el triunfo a Isabel Díaz Ayusso, candidata del Partido Popular. A ello contribuyó mucho Pablo Iglesias, candidato del partido Unidas Podemos, quien basó su campaña en instigar a la izquierda a cerrarle el paso a la derecha “fascista”. Puestos a elegir entre extremos y gracias al espantoso ejemplo del chavismo en Venezuela, el verdadero peligro que percibieron muchos madrileños era todo lo que oliera a “izquierda”. Porque el régimen chavo-madurista se ha erigido, mundialmente, en la peste que es menester evitar. No es de sorprender que los venezolanos, en particular, comprasen íntegramente la disyuntiva “comunismo o libertad” con que la Sra. Díaz Ayusso resumió su llamado a votar por ella.

En las elecciones presidenciales de EE.UU. sucedió algo parecido. La polarización, deliberadamente buscada por Trump, cuadró automáticamente a furibundos venezolanos antichavistas detrás de él. Biden fue denunciado como comunista, cuando no pederasta, financiado por Bill Gates y George Soros para instalar ahí el socialismo, entre otras estupideces. En ambos casos, quienes adoptaban estas posturas maniqueas, de blanco y negro, se les escapaban –o no les interesaban—las propuestas concretas de gestión de los candidatos, y/o la evaluación de los errores o aciertos de su pasada gestión. La polarización estimula una adhesión ciega que apela a lo emocional, no a la razón, independientemente de si se ubica en la izquierda o la derecha. Encuentra asidero en mentes débiles, ahítas de seguridades para sus referentes existenciales, que huyen con temor del vacío que significa pensar con criterio propio.

El populismo se alimenta de la polarización, por lo que la promueve activamente. Parodiando a Lenin, se diría que el populismo es “la fase inferior del fascismo”. A pesar de los esfuerzos de algunos analistas, como Federico Finchelstein y Jan-Werner Müller, por separar quirúrgicamente ambos fenómenos, lo que realmente distingue al populismo de su vertiente más extrema, fascista, es que se encuentra constreñida por instituciones que impiden el usufructo, sin restricciones, del poder. De haber tenido éxito Trump en su asalto al Capitolio y en voltear el resultado electoral para quedarse en la Casa Blanca –obviamente, con la anuencia del mando militar--, hubiéramos visto, seguramente, que incitaría a sus bandas, también, contra gobernadores de estado o directores de agencias federales, para hacer prevalecer sus delirios de poder. Tendríamos que llamarlo, con razón, fascista. Paradójicamente, habría uniformado a sus huestes de rojo, igual que hizo Chávez con las suyas, por ser éste el color del partido republicano. Pero no, las instituciones de la democracia estadounidense estuvieron a la altura. En la Hungría de Orbán, juegan papel importante sus ataduras con la Unión Europea, baluarte del ejercicio liberal de gobierno.

Pero las instituciones, en última instancia, derivan sus fortalezas de los valores y pareceres de la gente que las sostienen. Muchos venezolanos fueron capturados por la demagogia de un teniente coronel sin escrúpulos, quién, con una proclama patriotera en la que se proyectaba como auténtico heredero de Bolívar y, luego, con un socialismo de reparto con base en lo que ordeñaba de la renta petrolera, logró su anuencia para desmantelar las instituciones democráticas y acorralar los mecanismos de mercado. Concentro todo el poder en sus manos. Y, con la complicidad de militares traidores, le abrió las puertas al castro-comunismo cubano para que lo asesorara en la instalación de un terrorismo de Estado. Su arremetida populista tuvo éxito en violentar los esquemas de la democracia liberal hasta poder consolidar su forma extrema, fascista, valiéndose, en este caso, de categorías y simbolismos de izquierda.

El resumen anterior, que todos conocemos al detal por ser sus sufrientes directos, se trae a colación porque plantea un serio desafío para el tránsito hacia la democracia en nuestro país. En esta dinámica maniquea, algunos, como ocurrió en EE.UU., pueden dejarse tentar por otro fascismo, pero de derecha, al estilo Bolsonaro o de Trump, para enfrentar al de Maduro. Es menester advertir que esta dinámica amenaza con encasillar las opciones políticas en América Latina, como evidencian las recientes elecciones en Ecuador y Perú –también en Bolivia--. Parece avivarse, además, con las protestas actuales en Colombia, como antes hizo con disturbios similares en Chile y Perú.

En todo el continente, la pandemia ha agravado visiblemente los problemas de pobreza, inseguridad y desempleo de la gente, creando un caldo de cultivo para prédicas populistas redentoras. Distintos opinadores señalan que las fuerzas detrás del llamado Foro de Sao Paulo estarían articulándose para cosechar el descontento, azuzando la polarización contra el neoliberalismo y los “gobiernos de derecha”. Enfrentar esta amenaza exitosamente lleva a evitar la dinámica polarizadora “izquierda – derecha”. Entre otras cosas, implica copar los espacios que reivindican planteamientos de justicia social y desnudar la impostura de Maduro y sus similares por lo que es: un disfraz de izquierda para prácticas neofascistas.

La defensa del progreso, la libertad y el bienestar en América Latina, y en Venezuela en particular, si bien requieren defender y fortalecer las instituciones que les sirven de resguardo, no se resume en defender el status quo (o en regresar al pasado, en el caso nuestro), más con los errores achacables, muchas veces, a los gobiernos de turno.

Hablar de “izquierda” y “derecha” ha perdido sentido para caracterizar a muchos de los asuntos en disputa en la contienda política por la que parece atravesar el continente. Pero si en algo deben distinguirse posturas antes identificadas de izquierda democrática, “progresistas”, de “avanzada”, de “justicia social” o como quiera que se le quiera llamar, es con relación a la defensa, a ultranza, de los derechos humanos. La mayor conquista de la humanidad ha sido, plausiblemente, la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de los países miembros de las Naciones Unidas. Si bien puede que no se cumplan cabalmente en ningún lado, constituyen un referente grabado en piedra, asumido formalmente por todo el mundo, que difícilmente puede ser ignorado. Esta conquista es parte intrínseca de una cultura política de naturaleza liberal, respetuosa de la pluralidad política y religiosa, de la libertad de profesar opiniones diferentes y de otros derechos inalienables del ser humano. En el marco de lo que puede llamarse “economía social de mercado”, el liberalismo constituye el fundamento de un bienestar individual y colectivo basado en la justicia social, como la que disfrutan, hoy, los países de Europa Occidental. Si se quiere dar contenido efectivo a un rótulo que desea identificarse como de “izquierda”, tiene que ser desde una postura liberal.

Esta postura no debe confundirse con lo que muchos llaman “neoliberalismo”. Éste reduce las opciones de política a decisiones sobre el manejo de la economía que no espanten al capital financiero, presto a dejar a gobiernos en la estacada e irse con sus fondos a otra parte, si no atienden sus intereses. Esta capacidad de chantaje explica, en buena parte, la concentración del ingreso y la acentuación de las desigualdades en EE.UU. y otros países en los últimos 40 años. De ahí la significación de la propuesta del presidente Biden a favor de un impuesto base a las grandes empresas, compartido de manera uniforme en todo el mundo, para evitar la competencia entre países por desmontar los suyos, en aras de atraer capitales. La agenda liberal, centrada en crear condiciones que permitan a cada quien aprovechar las posibilidades que le abre un marco legal de igualdad ante la ley, requiere financiarse pechando lo que corresponde a los poderosos.

Defender el liberalismo es todo lo contrario a pretender que, en Venezuela, se aúpe a un Bolsonaro o a un Trump criollos, a cuenta de sacar a Maduro, quien se autodefine de “izquierda revolucionaria”. Con esta calificación, encubre la experiencia más retrógrada, oscurantista y negadora de los derechos básicos experimentada en el país desde Juan Vicente Gómez. No le demos beligerancia, ni mucho menos autoridad moral, a las prédicas “justicieras” de Maduro y sus militares corruptos, con otra opción retrógrada creyendo que es contraria. No nos dejemos encasillar por una dicotomía “izquierda – derecha” con que buscan avasallar las posibilidades de construir, entre todos, una opción efectiva ante su oprobiosa dictadura.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

 6 min


Américo Martín

He tomado de una densa reflexión de mi admirado amigo Luis José Oropeza, la mitad de su título con el objeto de ilustrar mi columna de esta semana en TalCual, diario fundado por Teodoro Petkoff en el cual escribo ininterrumpidamente desde hace 21 años, es decir, una semana sí y la siguiente también, aparte de las colaboraciones especiales que me pide este indoblegable medio. Venezuela: fábula de una riqueza. El valle sin amos. Artesano Editores. Cedice Libertad 2014.

¿Por qué me quedo con la segunda parte del título de Luis José? Simplemente porque El valle sin amos viene al pelo para ilustrar la dramática situación electoral de Venezuela. Son muchos partidos, individuos y movimientos los llamados a tomar las decisiones fundamentales pero, a tenor del Evangelio según Mateo 22:14, pocos los seleccionados.

Cualquiera que sea el significado de estos versículos, lo cierto es que la gran masa de los que asumen responsabilidades direccionales no ayuda a descifrar sentidos sino a confundirlos. Y de allí, sin más, que el valle –la causa primaria– en otras palabras se enturbia cuando sobran las manos que agitan el caldo.

De los amigos en la hirviente olla política dependerá, pues, todo: la victoria, la derrota o resultados ambiguos de los que resulta a veces muy costoso desligarse, proponiendo nuevas líneas de acción. Es de una obviedad perfecta tratar de evitar conclusiones procedentes de muchas voces que terminan cayendo en estados desconcertantes, sea por contradecirse a cada paso, sea por desenvolverse en pugnas de mala fe, decisiones personales por la obsesión de controlar la organización para someterla a designios personalísimos. Para sobrevivir a esas tormentas, generalmente mezquinas, brotan las continuas fricciones y divisiones que perjudican los esfuerzos unitarios, sin los cuales, por cierto, ni los proyectos más inteligentes pueden salir bien librados.

Están al alcance de los integrantes del oficio político los más simples, los menos cultos, los más improvisados, algunas reglas del accionar público, sin manejo de las cuales mejor sería retirarse del juego. Ganar amigos para fortalecer la lucha común antes que perderlos por ignorancia, incomprensión o por incapacidad para dominar pasiones. El correlato de la idea de ganar amigos es construir la unidad sin viejas cuentas por cobrar, no confundir la necesaria justicia con la contraproducente y maligna venganza.

El colosal viraje de la guerra emancipadora impulsada hacia el infinito por el decreto de Guerra a Muerte, dictado por Bolívar en Trujillo, y abolido por aquel caraqueño visionario para dar paso al Pacto de Regularización de la Guerra, fue aceptado por Pablo Morillo, el máximo general de las fuerzas realistas, y ratificado por ambos con un histórico abrazo en Santa Ana, que siguió elevando al cielo el prestigio de acción de la causa americana en todas las capitales europeas y especialmente el del Libertador, que con tanta destreza demostraba que la política era la continuación de la guerra hasta la victoria por medios civilizados y en lo posible, incruentos.

Sé que me saldrá al paso esa fórmula en la versión original del notable general prusiano Carl Clausewitz, quien antes que nadie la asomó, aunque esencialmente distinta a la que acabo de evocar.

La guerra es la continuación de la política por otros medios, había consagrado el hábil prusiano. Rota la paz, la guerra tiende a continuarla, desarticulada la guerra, serán los políticos quienes desvíen hacia la paz las furias guerreras. El tigre Clemenceau había dicho que la guerra es un asunto demasiado serio para dejarla solo en manos militares.

Vuelvo a lo pendiente, las elecciones, la paz y la mano tendida son armas propias de la democracia moderna y civilizada. Lo que nos tiene la brida amarrada es que hay muchos centros de discusión con ganas de derrotar a los rivales. Se favorecen los desarreglos en lugar de los acuerdos. Guaidó es un demócrata consagrado, Maduro tendría que cambiar su política y dotarse de nuevas convicciones. Pero, como el mundo se ha involucrado generosamente en la redemocratización y retorno de la centelleante prosperidad de nuestra maltratada nación, es menester que se halle cuanto antes un acuerdo mundial para que Venezuela sea democrática y próspera como en el mejor de sus momentos históricos, mediante el sufragio libre, transparente y con el acompañamiento universal de las naciones civilizadas.

¿El valle sin amos? Los amos del valle calificaban, no sin sorna, al privilegio mandamás de los poderosos que cuando menos lograban imponer acuerdos pragmáticos. Pues, resulta que se necesitan líderes, no amos, que sepan y puedan armar un valle que se les ha perdido dejando en el desamparo de soluciones a nuestro recio pueblo. Para que haya acuerdos necesitamos líderes tan aptos o mejores que los que iluminaron nuestro pasado. Los hay, sin duda, así como las buenas decisiones que deban tomarse. Solo falta que se unan y pongan la gran causa democrática en movimiento, con la seguridad de que nuestro gran pueblo acompañará las buenas razones del liderazgo.

Twitter: @AmericoMartin

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Descuidado busca un libro en el alto de la biblioteca, tropieza, se cuelga de ella y se le viene encima. Tendrá que reconstruir el mueble, recoger los libros, ordenarlos, posponer la lectura y pasar algún moretón. Su torpeza lo alejó del propósito. Siempre insisto en la categoría de efectos perversos, según Maquiavelo propia de quien no tiene lo que hay que tener para ser El Príncipe: todo lo que hace por un objetivo le sale mal, lo aleja de éste y fortalece al adversario.
Por el contrario, cada paso de El Príncipe lo acerca a la meta y descalabra a su oponente. Para el autor la esencia de la política está en ese principio y sus declinaciones: no unifiques, divide a tus enemigos, responde ataques solo cuando ganes al responder, -hay quienes mejoran cuando les respondes-, apoya a tus amigos, habla suave, pero con un bate 42 en la mano y decidido a usarlo. Dispara a las debilidades y no las fortalezas.
Los norteamericanos confunden las acciones desde hace cuatro años ciento quince días, y vigorizan a quienes quieren derrotar. El insulto a Putin, la humillación a delegados chinos invitados a Alaska en febrero y amenazas a Alemania por el Nord stream 2 crearon un sismo geopolítico. Chinos y rusos conforman ahora un bloque hostil, y Europa se alejó de su aliado. No bastaba la montaña de libros y tablas rotas en el suelo y el gobierno norteamericano quita la paja del hombro a Erdogan.
Por si no hubiera problemas en el mundo, denuncia (24/4/21) la masacre perpetrada por el Imperio otomano a los armenios en 1915. Era el Califato, otro sistema político, porque la república de Turquía nace en 1934 con la revolución de Ataturk. No debe haber simpleza mayor que pasar facturas históricas cuando los culpables están muertos, pero ofende el honor de naciones, una provocación.
¡El degenerado Jerjes ocupó Grecia¡
Como si decidieran encarar a Merkel por los seis millones de judíos de la masacre nazi, a Italia por la invasión de Julio César a las Galias y el secuestro de Versingetorix o a Gorbachov por la invasión a Checoslovaquia. No hay territorio en el mundo que no fuera atropellado por potencias extranjeras incluso varias veces, y si los países se dedicaran a sacarse trapos, no habría tiempo para más nada. Agreden a un importante socio de la OTAN que cuenta tal vez con el ejército más poderoso de la entente.
En Turquía tiene EEUU Incirlik, su más importante base aérea para operar en Medio Oriente y otras tres con un total de 5.000 hombres. Más bien tenía, porque les dieron dos semanas para abandonar el territorio, “independientemente de que el Pentágono esté preparado” ¿Por una bravata en el patio del colegio? El academicismo cabe en tesis de licenciatura, no en jefes del mundo.
En la sublime indignación por crimen de hace ciento seis años contra armenios, hay un bemol de negocios. Los turcos debían producir más de mil piezas del supersónico gringo F-35 y adquirir cien aviones, pero se les ocurrió comprar sistemas antiaéreos S400 a Rusia y no misiles Patriot a EEUU. Entonces este canceló el contrato, aplicó sanciones, -quién podía dudarlo-, y flotaron los cadáveres históricos con la ruptura “de principios”.
…sigo buscando tu amor
Un gran favor para Putin, vulnerable ante Erdogan porque la flota del Mar Negro accede al Mediterráneo por el Bósforo-Mármara. Rusia y Turquía han vivido varias rupturas graves, a punto de crisis militar, que pusieron a prueba la sangre de sorbete del Presidente ruso. En 2016 tropas turcas en territorio sirio derribaron un Sukhoi y, por si fuera poco, ametrallaron los dos pilotos en paracaídas y uno de ellos murió.
Apoyada por OTAN, respondió arrogante que no se disculpaban. Ese mismo año, el mundo presenció las tremebundas escenas de un policía de civil que asesina al embajador ruso en Ankara cuando inauguraba una exposición de arte. El año pasado, en plena luna de miel con la OTAN, también abatió absurdamente un Mig-29 ruso sobre Libia.
Pero las sanciones norteamericanas en este trimestre alteran súbitamente el juego, y hay reconciliación, porque Erdogan se involucra en la alianza ruso-china, un dispositivo duro y de cuidado. Putin, pese a su fama de Harry el sucio, y a quien no le importa la Historia, esperó paciente que sus enemigos se enredaran y habla con moderación y acciones peligrosas. Pero Maquiavelo pasó por Washington e invitó a bajar la presión sobre Erdogan.
“Hablarnos con franqueza” planteó en cálido tono Biden a Erdogan, pero… ¿ganará su corazón? El Secretario Blinken (28/4/2021) declara sobre mejorar las relaciones, aunque, extraño, insiste en los conflictivos cohetes S400. Y el General Kenneth Mckenzie, Jefe del Comando Central de EEUU expresa: “Turquía es un socio vital y un ataque contra ella es contra toda la alianza… los dos países deben enfocarse en los acuerdos y no en los desacuerdos”. Wait and see.

@CarlosRaulHer

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

La hiperinflación ha pulverizado la capacidad de compra del docente universitario. El aumento de salario vinculado al reciente incremento en el salario mínimo no ha compensado los estragos de la inflación. Los profesores continúan en una situación de indigencia extrema, ya que el nuevo salario apenas cubre un 4,58% de la canasta alimentaria y 2,1% de la canasta básica.

La inflación desbocada se mantiene alentada por la emisión de dinero sin control y la espiral ascendente del dólar. En la actualidad la divisa americana está cerca de los 3 millones de bolívares. En el proceso de dolarización que atravesamos la dinámica del billete verde tiene a reflejarse en los precios de lo que adquirimos. Debido a ello calculamos nuestras remuneraciones en dólares, como una manera de medir nuestra capacidad adquisitiva.

Para intentar compensar los estragos de la inflación el gobierno decretó un aumento del salario mínimo a partir del 1 de mayo, el cual llevó el salario a 7 millones, lo que sumado a la cesta ticket lo llevaría a los 10 millones de bolívares. La Asociación de Profesores de la UCV (Apucv), hizo una estimación asumiendo que el incremento relativo del salario mínimo se extendería a los profesores universitarios, como establece la contratación colectiva vigente. Tomamos de esta estimación el salario de un profesor con categoría de Agregado, para determinar si el aumento mencionado ha mejorado la capacidad de compra de los docentes. La de Agregado es una categoría intermedia por lo cual refleja la situación de los profesores en general.

Cuadro 1. Salario de un profesor, con categoría de Agregado, en dólares, mayo 2021.

Salario básico

Bono de reconocimiento

Bono alimentario

Total

Bolívares

21.033.288

16.826.630

3.000.000

40.859.918

Dólares

7,59

6,07

1,08

Fuente: APUCV. 2021. Tabla de sueldos actualizada al 1-5-2021.(tabla no oficial); caculos propios.

El salario de un profesor Agregado se ubicaría en 14,75 dólares, asumiendo el precio actual del dólar en 2.770.000, incluyendo los bonos de reconocimiento y el alimentario ( ver cuadro 1). Existen otros bonos pero no los incluimos pues no alteran el resultado en forma significativa por su limitado monto.

Al comparar el salario del docente con la canasta alimentaria (CAF), estimada por el Cendas de la Federación Venezolana de Maestros (FVM) en 322,57 dólares, para marzo de este año, encontramos que representa un modesto 4.58 % de la CAF,. Al hacer la comparación con la canasta básica (CB) obtenemos que representa un 2,1 % de la CB, estimada por la misma institución en 700 dólares (ver cuadro 2). Ello evidencia que los profesores continúan en una situación de indigencia extrema al no poder cubrir ni siquiera la canasta alimentaria.

Cuadro 2. Proporción del salario de un profesor Agregado, en relación a la canasta alimentaria y la básica. Mayo 2021.

Valor en dólares

Salario (S) en dólares.

Relación S/CAF o CB x 100

Canasta alimentaria Familiar (CAF)

322

14,75

4,58

Canasta básica (CB)

700

14,75

2

Fuente: cuadro 1; El Aragueño. 2021; Finanzas Digital, 2021; Cálculos propios

En la medida que la inflación ha venido tomando cuerpo la capacidad de compra de los profesores ha venido disminuyendo. Del año 2001 en adelante el salario ha venido declinando en relación a la canasta básica. Esta situación se agudizó del 2013 en adelante cuando el salario representó menos del 20% de la CB [Rodríguez R., José E. (sf)]. Luego, a finales del 2018, la relación disminuyó hasta un 6,8%. En los días que corren el salario de un docente es equivalente a 2,1 % de la CB, a pesar del reciente aumento del 1 de mayo (ver cuadro 3).

Cuadro 3. Salario de un profesor agregado en relación a la canasta básica, entre septiembre del 2018 y mayo del 2021.

Septiembre 2018

Enero 2019

Mayo 2021

Relación Salario(S)/Canasta Básica (CB) x 100

6,81

3,64

2,08

Fuente: Rodríguez R., J. E. (s.f) Los nuevos salarios de hambre de los docentes. Dígalo Ahí; cuadro 2

Como lo hemos ´planteado con anterioridad, las cifras expuestas evidencian que mientras no se controle la inflación los aumentos de salarios no mejoraran la capacidad adquisitiva de los profesores universitarios.

Referencias

El Aragueño. 2021. Canasta básica de marzo se ubicó en 700 dólares. Abril, 20.

Finanzas Digital. 2021. En marzo del 2021 la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en 612.900.945 bolívares (US $ 322,57). Abril 20. (disponible en: finanzasdigital.com).

Rodríguez R., José E. (s.f) La lucha gremial y el salario universitario. Dígalo Ahí.

Profesor UCV

 3 min


Jesús Elorza G.

Sorprendidos quedaron todos milicianos que custodiaban las instalaciones del Palacio de Miraflores, al ver la llegada de una persona con una estatura de casi dos metros y una gorda contextura que, se les hacía conocida. En algún lado hemos visto a ese señor, comentaban los guardias.

-Claro, que lo conocía, dijo uno. Es mi pana Steven Seagal. Soy su fiel admirador. No me he perdido ninguna de sus películas. Bienvenido Sensei, fue su saludo inmediato.

-Sus compañeros de guardia, quedaron con la boca abierta al ver a sus camaradas manejando con extrema soltura el idioma japonés y de inmediato le dijeron que querían un autógrafo y un selfie con el tipo.

Cuando ingresó al despacho presidencial, Seagal comentó en voz alta “Este Dojo si está bonito” y dirigiéndose directamente a Nicolas le dijo “ohayou gozaimasu” , quien tardó en responder porque el traductor no entendió lo que dijo el visitante.

-El traductor le susurro algo al oído y al fin Nicolas balbuceo “Sensei Ni Rei” para saludar al visitante.

Revisando con su mirada el Dojo presidencial, el sensei Seagal, logró precisar un “Shomen”….

Perdón Steve, interrumpió Nicolás, no es un hombre show sino nuestro Líder Único…

-Yo lo se, señaló rápidamente el sensei. Dije “shomen” y no show ….mejor es que usted se busque un mejor traductor. Permítame explicarle que “Shomen es un lugar de honor del Dojo donde se coloca el retrato del fundador, caligrafías simbólicas etc. También llamado Shinza”.

-Terminado el protocolo de bienvenida, pasaron a los temas importantes. Mi protector Putin, me dijo que le prestara toda la ayuda requerida para la superación de cualquier tipo de problema, dijo el sensei Seagal.

-Gracias camarada, creo que usted me puede ser muy útil, por su experiencia en la lucha contra el crimen organizado, en el combate contra “El Coqui” que me tiene la piedra afuera…

Pero, ¿el coqui tengo entendido es una ranita de Puerto Rico y no entiendo que problema pueda causarle?

-¿Ranita?, no señor. Es un rolo de malandro que tiene azotada a toda la Cota 905 aquí en Caracas…

Ahhhh, entiendo. Creo que la solución es una Katana …

¿Una queeeé?

Katana, camarada Nicolás, es una espada japonesa tradicionalmente utilizada por los “Samurais”y le traje una de regalo.

-Peroooo, Yo no se manejar esa vaina y el “Coqui” tiene armamento de última generación. Además, balas derrotan a espadas…

Tranquilo, que estoy aquí para resolverle sus problemas. Al igual que el pana hollywoodense Danny Glover, le propongo que me financie la realización de una película, en la cual, usted sea la estrella que derrota a la Banda del Coqui con su espada samurai. Bruce Willis, Sylvester Stallone o Jean Claude Van Damme quedaran como niños de pecho a su lado.

-Me gusta esa propuesta, Vamos a darle sensei. ¿Qué necesita?

No quiero ser exigente. Me conformo con lo mismo que le asignaron a Glover por su película sobre el héroe de la independencia haitiana Toussaint Louverture.

-Me acuerdo, que la idea original fue de nuestro Líder Único, con un aporte inicial de18 millones dólares y yo termine de pagar la asignación con otros 10 millones. Vamos a darle play, amigo sensei. Acto seguido ordenó el pago de 28 millones de dólares.

Dom Arigato Gozaimashita (forma respetuosa de decir muchas gracias en japonés) fue lo que dijo Seagal antes de retirarse con su cheque en la mano. Ya en el carro, logró secarse el sudor de la frente, generado por la inquietud de pensar que le hubiesen señalado que Danniy Glover se fue con la cabuya en la pata y nunca hizo la película prometida.

Mas adelante, dentro de un año, me declaro en bancarrota por que perdí todos mis bienes, en los múltiples juicios que tengo por abuso sexual, y no tengo que entregar cuenta por ninguna película.

Llamó la atención de todos los presentes, que mientras se dirigía hacia la unidad de transporte, el sensei vociferaba una consigna en japonés:

….Koki ari matawa koki nashi de o tanoshimi itadakemasu….

(Con Coqui o sin Coqui…gozaremos).

Al salir del Dojo presidencial, hizo una reverencia y un saludo marcial….OSS.

 3 min


Ismael Pérez Vigil

La designación del nuevo CNE ha traído −como se esperaba− polémica, diatribas y reacciones muy adversas, con posiciones que se ven difíciles de conciliar, dado el ambiente polarizado e intransigente que vivimos; pero, hay allí personas cuya trayectoria como opositores no podemos desconocer y más allá de eso, el tema como tal abre la discusión de importantes problemas políticos para la oposición, que no podemos omitir, aun a riesgo de insultos y disgusto de amigos y conocidos.

El resultado.

Con relación al resultado final, quedarse en la “aritmética” del CNE −eso de sí quedaron 4 a 1, 3 a 2, 10 a 5, 5 a 0, 8 a X, etc.− no creo que sea lo importante, pues el régimen siempre conserva el control; en cualquier caso, en otras ocasiones con dos rectores hemos hecho poco, con uno hemos hecho más y a veces, como la última, no logramos nada.

Lo importante −creo− son dos cosas, la primera es que este resultado, que hace un mes nadie sospechaba, es una demostración de que a este régimen es posible forzarlo a negociar y llegar a algunos acuerdos, a pesar de todo su omnímodo poder; ese me parece que es un resultado que no podemos ignorar y que hay que seguir trabajando. La segunda cosa importante es preguntarse, esos rectores, a los que no les faltan conocimientos técnicos ni experiencia política, ¿qué tanto podrán lograr en cuanto a cambios sustantivos del proceso electoral, mejores condiciones electorales o en “rescatar la ruta del voto”, como han dicho, palabras más palabras menos, algunos de ellos? Como dije más arriba, habida cuenta que el gobierno siempre tiene el control mayoritario de ese organismo, personalmente me conformaré con que hagan denuncias con información y conocimiento de causa de lo que pase de ahora en adelante, no de lo que ya pasó, que por lo demás muchas de las cosas que se dicen nunca nadie las ha podido demostrar o probar. Con lo que se pueda hacer de ahora en adelante, eso ya será −para mí− un buen logro.

Fotografía de la oposición.

Pero la reflexión importante es: ¿Cómo quedamos en la oposición, después de este episodio? Y a juzgar por las reacciones y escaramuzas en medios y redes sociales que hemos visto, creo que no muy bien. Veamos cómo está la oposición.

Sin contar los “alacranes”, a quienes no considero oposición, en la democrática nos encontramos con: un sector “radical”, que descarta la vía electoral; un sector más moderado, que apoya la vía electoral e incluso participa en procesos electorales y el sector más numeroso del llamado Frente Amplio, hoy nueva Plataforma Unitaria. A esta oposición democrática hay que añadir ahora otro sector “moderado”, e igualmente pro vía electoral y negociación, apoyado fuertemente y conformado básicamente por organizaciones de la sociedad civil, escisión del Frente Amplio, agrupado en el Foro Cívico, (que presentaron los 15 candidatos a rectores y lograron meter 4 en el CNE).

Sin incluir a los opositores “radicales”, en la oposición democrática hay varios sectores que claramente están por la opción de negociar una salida electoral a la crisis, aunque no necesariamente apoyan todos los procesos electorales y oscilan entre participar o abstenerse. Y todos estos sectores tienen su correlato o espejo en el exterior, para facilidad o complicación de la situación. Es un escenario poco halagüeño, pero es la realidad de la cual hay que partir.

La estrategia del régimen.

¿Qué podrá ocurrir ahora? En primer lugar, consideremos la estrategia del régimen, que está en desarrollo y aparentemente, con éxito:

- Se atribuyen como un logro suyo la designación de los cinco rectores del CNE −con dos importantes figuras de oposición− y tres rectores suplentes incorporados; de los tres suplentes incorporados, uno es opositor, para quedar así en una relación 5 a 3, siempre asegurándose el control del organismo.

- La diatriba interna, especialmente contra los rectores electos, es señal de que el régimen logra su objetivo de dividir más y profundizar y ensanchar la brecha en la oposición democrática;

- Se asegura que la Plataforma Unitaria, al tenor de lo opinado por varios de sus voceros, seguramente lanzará la política de no participación o abstención en el próximo proceso electoral, facilitando así un triunfo holgado al gobierno.

- De todas formas, el régimen se tratará de anotar otro punto pues habrá una participación electoral algo mayor, arrastrada por los sectores moderados que apoyan a los rectores del Foro Cívico;

- Aunque seguramente la oposición que participe logrará algunas gobernaciones más, no muchas, esto no cambiará el mapa político del país, ni debilitará al régimen, que conservará todo su poder institucional y de fuerza, a nivel nacional

- Por algunas reacciones que hemos visto, el régimen está también logrando una cierta flexibilización en la posición de rechazo de la llamada comunidad internacional.

- Para reforzar esta “matriz” de opinión, es probable que hasta permita una observación internacional más calificada y diversa, que abundará más en favor de la imagen de “flexibilidad” y “apertura” del régimen.

Reitero, que esta es mi interpretación de la estrategia del régimen, no que sea lo deseable o lo ya totalmente logrado.

Apoyo internacional y participación.

Antes de evaluar la posible estrategia del sector opositor, y dadas las críticas que he visto en estos días, me pregunto: Primero, con respecto al apoyo internacional, ¿Cuál ha sido la eficacia práctica de la resolución de la OEA del 2020? ¿De los comunicados firmados únicamente por el Secretario General? ¿O del apoyo de 50 países, especialmente los de la UE?, que ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo para homologar o mantener las mismas sanciones. Y segundo, con respecto a la participación electoral, aunque pueda haber dudas de su eficacia después de estos 22 años, no puedo dejar de resaltar que también nos hemos abstenido, oficialmente en tres oportunidades y extraoficialmente, en algunas más −en 2005, Asamblea Nacional; en 2017, elección de Gobernadores y alcaldes, posición no oficial; en 2018, elección presidencial y en 2020 Asamblea Nacional−; y ¿de qué nos ha servido? La política de abstención solo nos ha llevado a tener desmovilizada a la población, a tener una oposición más fracturada, con enormes fisuras, tras sacarnos los ojos unos a otros en la discusión del tema.

Eficacia del apoyo y sanciones internacionales.

Respondiendo descarnadamente a los interrogantes anteriores, comenzando por el apoyo internacional, soy de los que cree que algunas sanciones internacionales −sobre todo las personales− han sido efectivas, han obligado al régimen a negociar, de alguna u otra manera, este CNE es una demostración; pero, hay otras cuya efectividad debe ser revisada. Y lo mismo pienso del apoyo de más de 50 países. Ha obligado al régimen a negociar, a flexibilizarse, pero aunque tengo claro que nada lograremos sin apoyo internacional, el que tenemos no ha sido suficiente o no ha sido eficaz. Cabe preguntarse: ¿Por qué no lo ha sido?

No ha sido eficaz por dos razones; una, porque no es una amenaza creíble, porque no va a pasar de allí −y el régimen lo sabe− contra lo que algunos esperaban y deseaban, que era ver una fuerza física que entrara como una tromba desde Colombia, Brasil y por la costa, enfrentara al régimen y nos liberara; y dos, porque tenemos un país sumido en una crisis económica y social, agravada por la pandemia, sin una opción que seguir, con una población desmovilizada, achantada, consumida por la crisis interna y esperando, no sé qué milagro o una fuerza del exterior que nos libere.

No teniendo una fuerza física equivalente a la del régimen, hay que obligarlo a una negociación y no habrá negociación sin apoyo internacional, pero no habrá apoyo internacional sin un escenario interno de presión adecuada y este escenario no existirá con un país inmovilizado, paralizado políticamente como el que tenemos ahora. Y, ¿Cómo se moviliza a un país diciéndole que todo está perdido, que no hay nada que hacer, que este régimen es invencible, que siempre ganan? y un largo etcétera, que el propio régimen ha estimulado, sembrado y propiciado.

La participación y la eficacia de la abstención.

Y participando electoralmente, muchos preguntan, ¿Qué vamos a ganar? ¿Es que esta gente se va a ir y entregar el gobierno porque le ganemos las elecciones? No, no lo creo, no soy tan ingenuo como para pensar que eso será así de sencillo; pero, es mejor eso que decirle a la gente que se quede en casa viendo para el techo durante los procesos electorales, y viendo cómo la gente, en masa, se va del país. Desde 2017 tenemos al país inmovilizado esperando quién sabe qué, porque: “con este CNE no”, porque “votando no se logra nada”, porque “nos hacen trampa”, porque “si ganamos nos ponen protectores”, etc... Somos víctimas de nuestros propios demonios y de la estrategia de intimidación, desmoralización y división de la oposición por parte del régimen, que por lo que vemos ha funcionado y nos ha llevado al desconocimiento del voto, que ahora hay que estarse preocupando de cómo recuperarlo. Ya he dicho en ocasiones anteriores que, en el peor de los casos, la participación electoral es una manera de mantener a la oposición movilizada, de ganar en niveles organizativos y de conciencia y de educar políticamente a la población.

La estrategia opositora.

En resumen, en cuanto a estrategias, en el campo opositor tendremos que la Plataforma Unitaria, que es la mayor fuerza opositora, seguramente lanzará la política de no participación o abstención en el proceso electoral próximo −que esperemos no se quede en una abstención pasiva, como ha sido en ocasiones anteriores−. Por otra parte, aunque la diatriba interna continuará entre partidarios de la participación y la abstención −y especialmente contra los rectores opositores electos− sin embargo, en el próximo proceso habrá una participación electoral algo mayor, arrastrada por el sector opositor moderado, que ahora apoya el Foro Cívico, y que seguramente lograrán algunas gobernaciones más, no muchas, como para retar la hegemonía del gobierno.

Conclusiones.

La política es dinámica, cambiante, debe ser evaluada constantemente, no hacerlo no es mantener una posición coherente o de principios, es convertir esos principios en una caricatura, en posiciones “principistas”, que es una desfiguración que impide reflexionar y avanzar. Personalmente, lo he dicho otras veces, defenderé y apoyaré con toda fuerza y en todo foro a mi alcance, la opción de participar en el proceso electoral, mientras no se decida una posición unitaria. Valoro la estrategia de la unidad como algo esencial para derrotar una dictadura; pero la unidad no puede ser blandida como un chantaje para impedir que se discuta y mucho menos para descalificar y satanizar posiciones diferentes, sin plantear ninguna otra alternativa coherente o efectiva.

No sé qué tanto lograrán los ahora vilipendiados rectores opositores del CNE, en cuanto a mejorar las condiciones electorales y rescatar el valor del voto; pero, hay que trascender la discusión de aspectos personales y reconocer que por lo pronto nos despertaron del soporífero letargo en el que nos encontramos y está sobre la mesa la necesidad de que la oposición democrática defina con mayor claridad y premura, no solo los objetivos generales de la lucha contra el régimen de oprobio, sino también las formas concretas para lograrlo.

El régimen se ha apropiado de unas consignas como si fueran logros suyos y trata de mejorar su posición internacional con la supuesta “flexibilización” que eso supone (la designación de un CNE con rectores opositores, la mayor participación electoral que seguramente habrá y hasta la observación internacional que a lo mejor se permita); preocupación fundamental de la oposición debe ser cómo contrarrestaremos esa pretensión del régimen.

Aunque muchos en la oposición no crean en la participación electoral, el régimen sí le teme y también a las sanciones y cede a la presión internacional, por eso −con todo a su favor, especialmente la fuerza armada− se sienta a negociar y acepta opositores en el CNE y trata de convencer a la comunidad internacional de que lo hace porque está siendo “flexible”. Antes de pensar en que lo ocurrido es otra estratagema suya, hay que sacarle punta a la posibilidad de que haya sido su fisura interna lo que permitió un CNE con figuras opositoras del relieve de las que fueron designadas.

Como oposición democrática y a pesar de que estamos fraccionados y peleando a cuchilladas, tenemos por delante una doble tarea interna: uno, la de convencer a la gente de que se movilice, que vote, y organizarla para que, de ser posible, defienda ese voto, que siempre será mejor que no hacer nada; y dos, convencer a la comunidad internacional de que aquí hay algo que defender, un pueblo que resiste y no se ha entregado o resignado, para que nos siga apoyando y que sea más pro activa en ese apoyo.

¿Es un camino largo?, sí; ¿Es difícil?, también, pero si alguien tiene una mejor alternativa, realista, −no el delirio de una hipotética intervención externa o la ilusión de que nos salvará una resolución de algún organismo internacional−, es el momento de decirla.

El panorama que se vislumbra no es halagüeño, pero al menos es un escenario político interesante, mejor que la pasividad actual. Hay mucho por hacer para no quedar atrapados y sin salida.

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