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Opinión

En estos momentos el tema de la pandemia concentra la política en casi todas naciones del mundo. Los gobernantes saben que de acuerdo a como procedan en tiempos pandémicos serán después juzgados. De unos se dirá que fueron líderes, de otros que actuaron mal o tarde o de modo irresponsable. A no pocos con la pandemia se les irán los votos. Solo así se explica que las respuestas frente al desafío sean tan disímiles. Ellas, queramos o no, tienen que ver con razones políticas, o si se prefiere, con las estructuras y tradiciones políticas de diversas naciones. No obstante, más allá de las diferencias, los modos y formas de gobierno han debido ser alterados en casi todos los países.

Por doquier han surgido Estados de Emergencia, Estados de Excepción e incluso Estados de Sitio. Para muchos se trata de simples sinónimos. Es preciso, sin embargo, atender a las diferencias pues ellas serán de suma importancia cuando llegue el momento de configurar la política de la era pospandémica la que, tarde o temprano, deberá sobrevenir.

Definamos:

Estado de Emergencia: surge cuando son aplicadas medidas de excepción contempladas en la Constitución.

Estado de Excepción: surge de la necesidad de aplicar medidas que, si bien no son anti -constitucionales, son en primera línea pre- o extra- constitucionales.

Estado de Sitio significa, lisa y llanamente, suspensión del Estado Político por el Estado Militar.

La diferencia entre Estado de Emergencia y Estado de Excepción es muy importante. Ella fue claramente formulada por el jurista alemán Carl Schmitt en su polémica con las tesis del otro gran jurista de su tiempo: Hans Kelsen. Para Kelsen, el Estado de excepción derivaba de la aplicación de la norma constitucional. Para Schmitt, en cambio, la norma proviene (históricamente) de una decisión subyacente en el periodo pre-formativo del Estado. Schmitt en ese sentido estaba cerca de Thomas Hobbes de la misma manera que Kelsen lo estaba de John Locke.

De acuerdo a Kelsen, el Estado de Excepción devenía del Estado de Emergencia mientras que para Schmitt ocurre exactamente al revés: el Estado de Emergencia es un subsidiario del Estado de Excepción. Pero Schmitt fue más allá de su propia formulación: según su teoría política, de la capacidad de un gobierno para dictar la excepcionalidad del Estado dependía su soberanía. Un gobierno que no está en condiciones de dictar la excepcionalidad del Estado, no es soberano. “Soberano es quien dicta el Estado de Excepción”, fue su famoso dictado (Teología Política).

Cabe agregar que la palabra “soberano” según Schmitt, debe ser entendida en sus dos significados: el histórico que recuerda la existencia - real o ficticia - de un soberano (rey) y soberano en sentido hegemónico, vale decir, un poder que prima por sobre todos los demás poderes.

Para Schmitt el soberano republicano no solo es el gobernante, sino el ejecutivo cuando asume la representación de todo el Estado. En breve: cuando el gobernante se convierte en estadista. Para Kelsen en cambio el concepto de soberanía inter-estatal no existe. Según su opinión, el Estado como conjunto debe ser construido sobre la base de un equilibrio de poderes. Todo lo contrario según Schmitt, para quien el Estado supone la soberanía (hegemonía, supremacía) del Ejecutivo. Sintetizando podríamos decir entonces que mientras Kelsen era el teórico del Estado democrático, liberal y parlamentario, Schmitt fue (en cierto modo lo sigue siendo) el del estatismo autocrático. La discusión subsiste en nuestro tiempo y ha vuelto a reflejarse en los días del Coronavirus, cuando diferentes gobiernos se han visto en algunos casos obligados a poner en forma el Estado de Emergencia y en otros al Estado de Excepción, no faltando algunos que han recurrido a la suspensión del Estado Político a fin de sustituirlo definitivamente por el Estado de Sitio (dictadura militar).

En términos generales, la mayoría de los gobiernos occidentales ha dado curso al Estado de Emergencia y la mayoría de los gobiernos asiáticos al Estado de Excepción e incluso al Estado de Sitio, como es el caso del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, quien ha ordenado disparar a matar a quienes transgreden la cuarentena.

En América Latina la tendencia es similar a la europea-occidental: gran parte de las medidas adoptadas por sus gobiernos han sido deducidas del cuerpo constitucional, es decir son de emergencia. Los gobiernos no-democráticos a su vez - es el caso de Cuba, Nicaragua y Venezuela - han adoptado medidas de emergencia en el marco de un Estado de Excepción que precede al estallido pandémico. Si estas medidas profundizarán y radicalizarán al Estado de Excepción en dirección hacia un Estado de Sitio, está por verse todavía. Con respecto a esta posibilidad hay un caso claramente definido: En El Salvador, su presidente Mayib Bukele, después de haber asaltado militarmente al Parlamento antes de la irrupción pandémica, gobierna a su país dictando decretos desde Twitter. Bukele es el pendant latinoamericano del asiático Duterte.

Una mención aparte merece el gobierno de EE UU. En términos generales prevalece en la nación norteamericana, gracias antes que nada a la prudencia de los gobiernos federales, un Estado de Emergencia deducido directamente de la Constitución. No obstante su presidente ha asumido un comportamiento más bien propio a un gobernante en Estado de Excepción. No solo ignora a la oposición sino a gobernadores de su propio partido. Amenaza a la entidad parlamentaria, aprovecha la ocasión para emitir prejuicios racistas en contra de China (no en contra de su gobierno), radicaliza su política anti-migración (de por sí muy baja en tiempos de contaminación) y desatiende las recomendaciones de los organismos de salud pública, incitando a romper barreras a favor de las grandes empresas económicas. En breve, en un país históricamente llamado a ejercer liderazgo en la lucha mundial en contra de la pandemia, Trump se comporta como un dictador encerrado en una jaula democrática.

De estas breves descripciones cabe deducir que más allá de las diferencias teóricas que separan al Estado de Emergencia con respecto al Estado de Excepción, hay una diferencia práctica que opera como línea divisoria entre los dos tipos de Estado. Esa diferencia es la siguiente: Mientras en el proceso que lleva a la toma de decisiones el Estado de Emergencia integra a la oposición, el Estado de Excepción la excluye. De ahí que, volvemos a insistir, el Estado de Excepción ha sido asumido en naciones en donde no priman normas democráticas, entre ellas, Rusia, Bielorusia, Turquía, la mayoría de los estados islámicos, los países sud-asiáticos y los tres países no democráticos de Sudamérica a los que se suma el derechista Bukerke (acerca de los Estados africanos, dada relativamente la baja virulencia que hasta ahora muestra el impacto pandémico, no disponemos de abundante información).

El Estado de Emergencia en cambio ha sido aplicado por gobiernos que adscriben a las normas de la democracia representativa. Una excepción en Europa es la de de Viktor Orban, mandatario que, utilizando la emergencia en Hungría, ha decidido clausurar al Parlamento y gobernar de acuerdo a las normas clásicas del Estado de Excepción.

Uno de los Estados de Emergencia mejor constituidos es el que se ha dado en Alemania bajo el gobierno de Angela Merkel. Para que ello fuera posible se requerían dotes políticas no frecuentes entre los profesionales políticos. Primero, Merkel fue una de las primeras en reconocer el peligro. Segundo, conversó el tema con los dirigentes de los principales partidos, logrando el apoyo tácito de los socialdemócratas, de la Linke y de los Verdes. Tercero: buscó el asesoramiento los mejores institutos de medicina y virología del país. Cuarto: detectó los pasos a seguir: dado que el virus no es detenible, se trataba de retardar su avance a fin de no recargar la atención hospitalaria. Quinto: habló a la ciudadanía sin ocultar la dimensión de la tragedia que se avecinaba.

Con toda razón, incluso en los EE UU de Trump, ha aparecido una suerte de – así la llamó el periódico Die Welt- merkelmanía. Pero, suele suceder, nadie es profeta en su tierra. No pasaría mucho tiempo para que Merkel comenzara a ser acosada desde diferentes flancos: primero desde una izquierda más “democratista” que democrática, una que ve en las medidas de emergencia una restricción a los derechos ciudadanos. A ellos se sumó de modo grotesco la extrema derecha nacional-populista. Justamente AfD, el partido que aboga por la restricción radical de las libertades ciudadanas, intenta perfilarse hoy como su defensor. El nacional-populismo es secundado por el partido más oportunista de la nación, FDP, los ayer liberales, quienes exigen la suspensión de las medidas de emergencia, justamente en los momentos en que la cifra de contagiados alcanza su nivel más alto. Y no por último, Merkel debe soportar la presión que proviene de diversos ministros-presidentes de los estados federados quienes, a diferencia del gobierno central, están vinculados a múltiples intereses locales, casi siempre económicos.

Los aflojamientos realizados con el desacuerdo de Merkel y del Robert Koch- Institut, pueden colocar a Alemania al nivel de tragedias como la italiana o la española. Si eso llega a suceder, quienes hoy protestan en contra del Estado de Emergencia serán los primeros que acusarán a Merkel de no haber tomado más medidas restrictivas.

Es muy difícil gobernar en democracia en tiempos de crisis. Los dictadores la tienen más fácil. Pueden incluso dar las cifras que les parezcan más convenientes.

Falta todavía mucho tiempo para que desaparezca el peligro pandémico. Las vallas erigidas en su contra, las mismas que separan a un Estado de Emergencia de un Estado de Excepción, pueden ser más frágiles de lo que se piensa. Y la cercanía del Estado de Excepción con un Estado de Sitio, será siempre un peligro latente.

Pocas veces la razón democrática ha sido sometida a un desafío tan grande como en estos aciagos días.

Referencias en español:

Schmitt, Carl Teología Política, Madrid, Trotta

Schmitt, Carl y Kelsen, Hans La polémica Schmitt/ Kelsen sobre la justicia constitucional, Madrid, Tecnos

Kelsen, Hans El Estado como integración, Madrid, Tecnos

27 de abril 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/04/fernando-mires-la-pandemia-y-el...

 8 min


El Nacional

Editorial

El analista chino-estadounidense Gordon G. Chang, autor de varios importantes libros sobre China, publicó hace pocos días un útil resumen sobre las formas en que la irresponsabilidad e incompetencia de la Organización Mundial de la Salud han contribuido a la propagación internacional del covid-19.

En primer término, la OMS aceptó y diseminó la narrativa inicial del gobierno chino, según la cual el covid-19 no era transmisible de persona a persona. Ello a pesar de que ya el 31 de diciembre de 2019 el gobierno de Taiwán había advertido acerca de dicho problema y la amenaza que representaba. De hecho, también algunos profesionales honestos de la organización sospechaban lo mismo y lo advirtieron a sus jefes, pero sus opiniones fueron desechadas.

En segundo lugar, en sus declaraciones la OMS apoyó los intentos del gobierno de Xi Jinping, dirigidos a impedir las prohibiciones de viajes desde China a otras partes, una vez que empezó a regarse la noticia del nuevo y peligroso virus. Fueron precisamente esos viajes los que en buena medida difundieron el virus hacia el resto del mundo.

En tercer lugar, la OMS respaldó las estadísticas falsas publicadas por el gobierno chino, que minimizaban el número de casos de covid-19 y de muertes causadas por el virus. Según la doctora Deborah Birx, coordinadora del grupo asesor de la Casa Blanca sobre la pandemia, las informaciones recibidas de parte de la OMS hicieron creer durante un tiempo crucial a los decisores estadounidenses que el nuevo virus no sería probablemente peor que el SARS (virus epidémico 2002-2003), que afectó tan solo a casi 8.000 personas en 26 países. No fue sino hasta que el covid-19 atacó con fuerza en Italia y España que el gobierno de Estados Unidos concluyó que el régimen chino, con el apoyo de la OMS, había estado mintiendo.

En cuarto lugar, y de modo totalmente injustificable, la OMS retrasó hasta el 30 de enero la declaración de la epidemia de covid-19 como una “emergencia de salud pública de carácter internacional”.

Han sido muchas las denuncias realizadas contra la OMS en general, y varios de sus principales directivos en particular, por su negligencia, su desidia, y también su deliberada actitud de servidumbre hacia los designios y propósitos del Partido Comunista chino. De manera especial, se ha denunciado la sumisión del presidente de la Organización Mundial de la Salud a los deseos del gobierno en Pekín.

La OMS ha quedado ante el mundo como una organización burocratizada hasta los tuétanos, incapaz de cumplir con sus deberes fundamentales, politizada en extremo y sometida a los dogmas de la imperante corrección política, que entre otras cosas exige considerar a China como un poder inocente y benevolente.

Es de esperar que los estragos de la actual pandemia generen un cambio profundo en las relaciones entre el Occidente democrático y el régimen dictatorial chino. De igual modo, es razonable que Washington someta a una revisión la situación de la OMS, reconsidere y mantenga en suspenso su contribución financiera al organismo, e impulse un severo proceso de reformas de la organización, que tiene merecida una gran dosis de oprobio y desprestigio, así como una verdadera sacudida en sus propios cimientos.

https://www.elnacional.com/opinion/la-oms-merece-una-sacudida/

 2 min


Una epidemia de terquedad se ha extendido. Ya es una pandemia. Al igual que el coronavirus, la terquedad ataca más en unos países que en otros. Este virus pasara más temprano que tarde. Ojalá también pase la terquedad de quienes se niegan a dejar el poder ante el fracaso y rechazo de la población, así como la terquedad de quienes persisten en querer imponer su “solución” para que ocurra un cambio.

Perseverar es una virtud. Terquedad es un defecto. Terquedad es insistir en que el cambio tiene que producirse por una intervención militar extranjera, a la que ningún país está dispuesto. Terquedad es no entender que el régimen cuenta con el soporte de la fuerza. Terquedad es desconocer el papel de la Fuerza Armada. Terquedad es no reconocer que cuando no se puede imponer algo es necesario intentar negociar. Terquedad es porfiar en que se tienen más fortalezas de las reales. Terquedad es la posición de quienes sostienen al régimen de no negociar a pesar de que no tiene vida.

Terquedad es insistir en que en la inevitable transición podremos lograr todo lo que deseamos. La realidad indica que, por ahora, no se podrán efectuar todos los cambios a que aspiramos, ya que algunos requieren reformar la Constitución. Tampoco se podrá castigar a todos los culpables de violar la Carta Magna, con un Comité de Salud Pública tipo Robespierre. Lo prioritario en la transición es reactivar la economía y mejorar los servicios públicos. Aunque no guste, será necesario identificar la justificación de subsidios en ciertas áreas. Por ello la transición no puede ser corta, ya que si no resuelve algunos problemas la vida del nuevo gobierno será efímera.

Aunque la industria petrolera está muy deteriorada y los precios permanecerán relativamente bajos, esa actividad es fundamental para iniciar la recuperación de la economía. Hay que diferenciar entre Pdvsa y algunas de sus Empresas Mixtas. La primera está muy maltrecha y actualmente la mayor parte de la producción viene de las Empresas MIxtas.

Reconstruir la Pdvsa de la etapa meritocrática es inviable, pero tampoco es viable desaparecerla de un plumazo. Al respecto, un grupo de profesionales ex trabajadores del sector, entre ellos de Gente del Petróleo y de Unapetrol, han elaborado un Plan Táctico de Emergencia para el momento en que se inicie la transición. El mismo mantiene al personal con experticia que labora en la empresa, incorpora a gente con experiencia y se desprende de los que no aportan valor. Constituye una hoja de ruta para las nuevas autoridades.

Algunos distinguidos profesionales predican, con sólidos argumentos, que hay que privatizar todo el sector petrolero. Esta es una decisión que corresponde a la Asamblea Nacional, previa reforma de la Constitución, lo que requiere tiempo y consenso. Mientras tanto hay que parapetear las instalaciones de Pdvsa y dar más libertad a las Empresas Mixtas. Un primer paso es reformar la Ley de los Hidrocarburos para disminuir el porcentaje de participación del Estado en esas empresas y flexibilizar los impuestos acorde con el tipo de petróleo y a su costo de extracción. Es poco probable que se alcance la meta de producir seis millones de barriles diarios de petróleo contemplada en planes que deben ser revisados. También será difícil hacer realidad la iniciativa de transferir parte de la ganancia petrolera directamente a todos los ciudadanos. Fueron propuestas interesantes antes de la destrucción del país.

Con respecto al mercado interno de los combustibles. no es lógico que ocasione pérdidas,pero la crisis actual no es el momento adecuado para eliminar el subsidio y privatizar el negocio. Las refinerías pueden y deben ser reacondicionadas. El gobierno de transición tendrá que tomar decisiones.

Una vez que se logre reactivar la economía y estabilizado el gobierno de transición, debe abrirse un debate nacional sobre si conviene redactar una nueva Constitución o realizar una reforma. Un punto importante es el referente a que la empresa privada explore y extraiga petróleo sin necesidad de asociarse con Pdvsa. Eso sería lo deseable, pero debe haber consenso político para disminuir el riesgo de cambiar las reglas de juego cada vez que se altere la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional. Por otra parte, actualmente el ambiente indica que el sector político quiere mantener a Pdvsa con los cambios que hagan falta. Por ello es una terquedad insistir en que debe desaparecer.

Concentremos los esfuerzos en lo que es posible. Es factible vencer la terquedad de Maduro de aferrarse al poder. También lo es lograr una transición negociada, reactivar la economía y realizar una reforma parcial a la Ley Hidrocarburos que permita aumentar la producción. Para lograr esto hay que dejar la terquedad.

Como (había) en botica:

Tal día como hoy (28 de abril), hace 75 años, fue fusilado Mussolini. Por terco no aceptó una transición ante una guerra que tenía perdida.

El narcorégimen quiere destruir Polar, Plumrose y Coposa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Antonio Di Giampaolo

EL VIRUS DE LA INFODEMIA (41)

La OMS alertó recientemente, acogiendo un neologismo, sobre el virus de la infodemia que describe la vertiginosa propagación de contenidos, algunas veces ciertos y muchos otros inexactos o incluso tendenciosos o falsos, relacionados con la pandemia. En septiembre del año pasado un grupo de trabajo del organismo multilateral describió en un informe los riesgos que para afrontar una emergencia sanitaria global suponía “a una epidemia de mala información, vía datos falsos, errados o maliciosos que se propagan principalmente en redes sociales, abonada por la creciente desconfianza a autoridades públicas”

En las redes sociales han circulado diversos análisis relacionados con teorías comparativas disímiles, y curiosamente contrapuestas, en relación al origen y la causa de la pandemia. Hay tesis peregrinas que argumentan que la tecnología de telefonía móvil 5G incide en la propagación de la COVID-19. Algunos consejos baladíes sugieren que el calor y otros que el frio destruyen el nuevo coronavirus. Hay recomendaciones falsas en torno a los supuestos efectos terapéuticos de los baños cloro o alcohol. Existe un sinfín de otros contenidos que se comparten en las redes sociales y por efecto de la incontinencia digital de la que son víctimas las personas se termina propagando rápidamente la mentira.

El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó durante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero pasado que “no solo estamos luchando contra una epidemia, estamos luchando contra una infodemia pues las noticias falsas se propagan más rápido y más fácilmente que este virus, y son igual de peligrosas.” El jefe de la OMS urgió la cooperación de los prestadores de servicios de comunicación así como de los grandes cadenas informativas y en general de los comunicadores sociales para tratar de contrarrestar la difusión de contenidos que podrían tener consecuencias tan letales como el virus mismo.

Es así como twitter por ejemplo eliminó un mensaje de Nicolás Maduro en el cual desde su cuenta oficial recomendaba un remedio casero contra el nuevo coronavirus. Otro tanto hizo Instagram con Jair Bolzonaro en Brasil quien promovió el acercamiento social al inicio de la pandemia. El peligroso comentario de Donald Trumph, durante una rueda de prensa, sobre la ingesta de lejía “para matar el virus” no llegó a su cuenta de Facebook porque su equipo la desestimó, casi inmediatamente, aunque por desgracia se reportaron casos de envenenamiento en varias localidades norteamericanas. La Biblia enseña que la verdad nos hará libres y -habría que añadir- posiblemente nos también mantenga también con vida.

¡Amanecerá y veremos!

#CrónicasDeCuarentena (41)

AGUA Y COVID (40)

En el mundo más de ochocientos millones de personas no cuentan con una fuente de suministro de agua potable confiable, segura y regular. Cerca de un millón de personas mueren anualmente por enfermedades asociadas a la calidad del agua entre ellas diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea y poliomielitis. La cifra resume el calvario que representa para una parte de la humanidad el acceso a agua de manera esporádica o intermitente y el abastecimiento de fuentes contaminadas. La información es particularmente preocupante en virtud que la Organización Mundial de la Salud, a propósito de la pandemia, instruye a la población sobre la necesidad del lavado frecuente de las manos con agua y jabón como una medida vital de prevención.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios OCHA describió en su plan de asistencia a la población venezolana, para el año en curso que “en términos de necesidades, el acceso a agua potable parece ser el tema más problemático, ya que muchas comunidades reciben agua menos de una vez cada ocho días, lo que afecta desproporcionadamente a las poblaciones más vulnerables como son los niños, las mujeres embarazadas y lactantes, y las personas adultas mayores”

La OCHA puntualiza sobre Venezuela que “la prestación de los servicios eléctricos y de agua sigue siendo limitada en el interior del país. Cuando falla la electricidad suele también afectar al suministro de agua ya que las estaciones bombeo no funcionan –y por si fuera poco añade- “persisten dudas sobre la calidad del agua suministrada, especialmente dado que, los cortes de electricidad regulares afectan a las plantas de tratamiento de agua, con consecuencias negativas sobre su calidad y así afectando a los más vulnerables”.

Es frecuente ver en casas de las barriadas y comunidades tambores, tanques y depósitos que son llenados a través de camiones cisternas. Muchas familias se ven en la necesidad de afrontar los costos crecientes de pagar el agua a operadores particulares. El costo de llenar un tanque de mil litros de agua para los requerimientos de un núcleo familiar representa más de un salario mínimo mensual. También es común ver en las calles a personas deambulando con carretillas y carruchas que transportan garrafones, bidones y cuñetes para mitigar la sed y satisfacer las necesidades en el hogar. Diversos entes gubernamentales regionales y municipales desarrollan operativos gratuitos para abastecer a sectores que no disponen del servicio por tubería, pero los mismos resultan insuficientes para cubrir la demanda y enfrentar la emergencia sanitaria.

¡Amanecerá y veremos!

#CrónicasDeCuarentena (40)

Escasez de combustible afecta la cuarentena (39)

La guerra de precios del petróleo entre Arabia Saudita y Rusia explotó en medio de la pandemia y el valor del crudo en los mercados internacionales marcó mínimos históricos. El acuerdo alcanzado recientemente en la OPEP para limitar las cuotas de extracción y recuperar los precios todavía no surte el efecto esperado de alcanzar un punto de equilibrio que lo coloque por encima de los costos de producción. Hay causas multifactoriales que la COVID-19 ha exacerbado tales como reducción sensible de la demanda, altos inventarios en almacenamiento y costos asociados a los procesos productivos que limitan una drástica contención de la oferta.

En casi todo el mundo los consumidores de los productos derivados se han beneficiado gradualmente del efecto que la caída de los precios del petróleo ha tenido sobre la gasolina, el gasoil, kerosene e incluso, aunque en menor proporción del gas doméstico y vehicular. En México la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo ha solicitado la asistencia del gobierno para evitar el cierre de estaciones que ya no pueden seguir operando a pérdida por la caída de las ventas. En Panamá una treintena de gasolineras se acogieron al cierre temporal por la reducción de la demanda motivado a la restricción de movilidad. En Costa Rica fue autorizada la suspensión del turno nocturno de suministro de gasolina pero los expendedores aseguran que se trata de una medida coyuntural pues disponen de suficiente inventario.

La otrora portentosa industria petrolera venezolana está en estado de postración. Aunque PDVSA achaca los problemas a la aplicación de las “sanciones unilaterales” la verdad es que el deterioro largo y progresivo se asocia con la corrupción y los déficit de caja para inversiones y mantenimiento que han minimizado la capacidad operativa de extracción de crudo y refinación de productos derivados. La gasolina es subsidiada y se comercializa a valor irrisorio por debajo de los costos de importación y distribución. Unas pocas estaciones de servicio funcionan de manera intermitente con custodiada de efectivos militares y vigilancia de funcionarios policiales y son públicas las denuncias sobre venta de combustible de manera irregular, hasta por encima de un dólar el litro.

Por estas calles el racionamiento de gasolina parecía incidir en la efectividad de la cuarentena, lo que se intentó hacer ver inicialmente como un remedio ha resultado peor que la enfermedad. Choferes, motorizados, transportistas de carga y pasajeros se agolpan en torno a las pocas estaciones de servicio habilitadas en un plan de distribución preferencial para determinadas actividades esenciales. En algunas regiones están implementando un programa de suministro basado en el terminal de los números de placas de los vehículos. Hay conductores que pernoctan en torno a las gasolineras y describen que la contingencia es más dramática que la vivida en ocasión del llamado “paro petrolero” del año 2002. Unas pocas gasolineras operan, solo un turno, y la discrecionalidad en el suministro se está convirtiendo en una explosiva situación. ¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (39)

 6 min


Joseph E. Stiglitz, Arjun Jayadev y Achal Prabhala

Imaginemos un mundo donde una red global de profesionales médicos vigila la aparición de nuevas cepas de un virus contagioso, actualiza periódicamente la formulación de una vacuna comprobada y luego pone esa información a disposición de empresas y países de todo el mundo. Imaginemos además que este trabajo tiene lugar sin que haya que preocuparse por cuestiones de propiedad intelectual y sin que monopolios farmacéuticos exploten a una población desesperada para maximizar sus ganancias.

Puede parecer una fantasía utópica, pero de hecho es una descripción de la forma en que se produce la vacuna contra la gripe desde hace cincuenta años. En el marco del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe de la Organización Mundial de la Salud, expertos de todo el mundo se reúnen dos veces al año para analizar y discutir los últimos datos referidos a nuevas cepas del virus de la gripe y decidir cuáles deben incluirse en la vacuna de ese año. El SMVRG, una red de laboratorios que abarca 110 países y que funciona casi exclusivamente con financiación estatal (y algunos aportes de fundaciones), es un ejemplo cabal de lo que Amy Kapczynski (de la Escuela de Derecho de Yale) denomina «ciencia abierta».

El SMVRG no busca ganancias, sino proteger la vida humana, y eso le confiere una capacidad única para reunir, interpretar y distribuir conocimiento aplicable al desarrollo de vacunas. Quizá esta modalidad se aplicaba sin pensar mucho en ella, pero hoy sus ventajas se están volviendo cada vez más evidentes.

En la respuesta a la pandemia, la comunidad científica mundial ha mostrado una notable disposición a compartir conocimiento sobre posibles tratamientos, coordinar ensayos clínicos, desarrollar nuevos modelos en forma transparente y publicar los resultados de inmediato. En este nuevo clima de cooperación, es fácil olvidar que las empresas farmacéuticas comerciales llevan décadas privatizando y monopolizando bienes comunes de conocimiento con prácticas como tratar de extender su control sobre fármacos vitales por medio de reclamos de patentes infundados, triviales o secundarios y presionar a las autoridades para evitar la aprobación y producción de medicamentos genéricos.

Con la llegada de la COVID‑19, se ha vuelto dolorosamente obvio que ese monopolio cuesta vidas. El control monopólico de la tecnología usada en la detección del virus obstaculizó la pronta introducción de más kits de testeo, así como las 441 patentes de 3M donde aparecen las palabras «respirator» (mascarilla) o «N95» han puesto trabas a nuevos productores dispuestos a fabricar mascarillas de grado médico a gran escala. Peor aún, tres de los tratamientos más prometedores para la COVID‑19 (el remdesivir, el favipiravir y el lopinavir/ritonavir) tienen patentes vigentes en la mayor parte del mundo. Esto es un obstáculo a la competencia y una amenaza a la asequibilidad y el suministro de nuevos fármacos.

Tenemos que elegir entre dos futuros. En el primero, seguimos como siempre, dependiendo de las grandes farmacéuticas, y esperando que algún tratamiento potencial para la COVID‑19 pase los ensayos clínicos, y que aparezcan otras tecnologías de detección, testeo y protección. En este futuro, las patentes darán el control sobre la mayoría de esas innovaciones a proveedores monopólicos que al fijar precios altos obligarán a los sistemas sanitarios a racionar los tratamientos. Sin una firme intervención pública, se perderán vidas, sobre todo en los países en desarrollo.

El mismo problema se repetirá con cualquier posible vacuna para la COVID‑19. A diferencia de la vacuna de Jonas Salk para la polio, que se liberó en forma casi inmediata, hoy la mayoría de las vacunas que llegan al mercado están patentadas. Por ejemplo, la vacuna conjugada PCV13, que protege contra varias formas de neumonía y se administra a los bebés, cuesta cientos de dólares, porque es propiedad monopólica de Pfizer. Y aunque Gavi (la alianza mundial para la vacunación) subsidia parte del costo de las vacunas en los países en desarrollo, muchas personas todavía no pueden acceder a ella. En la India, cada año se registran más de 100 000 muertes infantiles evitables por neumonía, mientras la vacuna le genera a Pfizer ingresos por aproximadamente 5000 millones de dólares al año.

En el segundo futuro posible, nos damos cuenta de que el sistema actual (donde monopolios privados obtienen ganancias a partir de conocimiento que en su mayor parte es producido por instituciones públicas) es inadecuado. Como sostienen hace mucho estudiosos y activistas por la salud pública, los monopolios matan, al negar acceso a medicamentos vitales que en un sistema alternativo (como el que hace posible todos los años la producción de la vacuna para la gripe) hubieran estado al alcance de la población.

Ya hay voces que se alzan para pedir modalidades alternativas. Por ejemplo, hace poco el gobierno de Costa Rica pidió a la OMS la creación de un fondo de licencias voluntarias («fondo de patentes») para la fabricación de tratamientos para la COVID‑19, que permita a múltiples proveedores suministrar nuevos fármacos y diagnósticos a precios más accesibles.

No es una idea nueva. A través de su Fondo de Patentes de Medicamentos, las Naciones Unidas y la OMS llevan años tratando de aumentar el acceso a tratamientos para el VIH/sida, la hepatitis C y la tuberculosis, y ahora han extendido el programa a la COVID‑19. Los fondos de patentes, los premios a la innovación y otras ideas similares son parte de una agenda más amplia que busca cambiar el modo de desarrollo y distribución de medicamentos vitales. El objetivo es reemplazar un sistema basado en el monopolio por otro basado en la cooperación y el conocimiento compartido.

Algunos dirán que la crisis de la COVID‑19 es un caso aparte, o que la amenaza del licenciamiento obligatorio ya es un instrumento suficiente para obtener una conducta apropiada de parte de las farmacéuticas. Pero dejando a un lado a los investigadores personalmente involucrados que no buscan ganancias inmediatas, no está claro que las grandes farmacéuticas entiendan sus responsabilidades. No olvidemos que ante la crisis actual, la primera reacción de Gilead, que fabrica el remdesivir, fue solicitar que se lo califique como «medicamento huérfano», lo que le hubiera conferido una posición monopólica más fuerte y exenciones impositivas multimillonarias. (Después del escándalo que se generó, la empresa retiró la solicitud.)

Llevamos demasiado tiempo creyéndonos el mito de que el régimen de propiedad intelectual actual es necesario. El éxito comprobado del SMVRG y de otras aplicaciones del modelo de «ciencia abierta» muestra que no es así. En momentos en que la COVID‑19 sigue matando gente, debemos preguntarnos si es prudente y moral un sistema que cada año condena en silencio a millones de seres humanos a sufrir y morir.

Es hora de aplicar otra modalidad. De los ámbitos académicos y políticos ya han surgido muchas propuestas prometedoras para la generación de innovaciones farmacéuticas socialmente útiles en vez de meramente rentables. Hoy es el mejor momento para poner estas ideas en práctica.

23 de abril 2020

Traducción: Esteban Flamini

Projecto Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-drugs-and-vaccine-d...

 5 min


​José E. Rodríguez Rojas

Los elementos determinantes del ingreso petrolero tienen plomo en el ala. La producción continuará disminuyendo. La demanda de petróleo global ha colapsado, lo que unido a las sanciones han presionado a la baja el precio de la cesta de crudo venezolana; el cual se ubica actualmente por debajo del costo de producción, por lo que la producción de petróleo es económicamente inviable. El ingreso petrolero tocará mínimos históricos agravando la crisis.

La cuarentena decretada por la mayoría de los gobiernos ha obligado a la población a guarecerse en sus madrigueras, así como al cierre de numerosas empresas. Ello ha provocado un colapso de la demanda de petróleo a nivel global que la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima en 9%. La demanda de crudo se desplomará en 9 millones de barriles diarios. Ante esta caída los principales productores de petróleo OPEP y no OPEP acordaron un recorte de la producción de 10 millones de barriles diarios durante los próximos dos meses. Sin embargo este recorte resulta insuficiente, según la AIE, pues a pesar del mismo los inventarios globales seguirán acumulando un excedente de 12 millones de barriles diarios en la mitad del 2020. Este excedente está poniendo a prueba la logística de la industria petrolera global pues no hay donde almacenarlos. (Cinco Días. 2020).

La situación excedentaria creada por el coronavirus ha hecho que los precios colapsen. El precio del petróleo Brent del Mar del Norte, que es uno de los marcadores de la industria, se desplomó para luego recuperarse, después del acuerdo de los grandes productores; pero a pesar de la recuperación el Brent ha perdido dos tercios de su valor en lo que va del año. El otro petróleo marcador el West Texas Intermediate (WTI) se recuperó después de haber rozado el terreno negativo y se ubica en 15 dólares en el periodo reciente (El País. 2020). La perspectiva en los próximos meses es que los precios permanecerán deprimidos pues el recorte de producción señalado no permitirá drenar el excedente de petróleo existente en el mercado.

El presidente Trump ha prometido acudir en ayuda de la alicaída industria petrolera, por sus implicaciones sobre la producción de crudo en los Estados Unidos. Una salida probable es que la administración Trump y otros gobiernos acuerden comprar petróleo para incrementar sus reservas de crudo, lo cual podría disminuir el excedente de crudo y aliviar la presión sobre los precios. Sin embargo en la actual coyuntura los países petroleros verán su situación fiscal agravada. Los grandes productores como Rusia y Arabia Saudita verán sus ingresos petroleros disminuir y deberán hacer ajustes ante la nueva situación. Estos productores han mantenido su capacidad de producción y luchan por mantener sus cuotas de mercado en los grandes mercados como China.

Venezuela ha confiado en la intervención de la OPEP en el mercado para recuperar los precios y ha descuidado la inversión en la industria, lo cual ha provocado un colapso en la producción que la ha llevado a convertirse un actor marginal en el mercado petrolero. Al inicio del régimen chavista la capacidad de producción se ubicaba en 4 millones de barriles diarios; las informaciones más recientes indican que la producción actual se ubica en 500.000 barriles diarios lo que representa 12% de la capacidad de producción previa al régimen, un desplome cercano al 90% de dicha capacidad.

Los dos elementos que inciden en el ingreso petrolero de Venezuela en el año 2020 tienen plomo en el ala. En los próximos meses la debacle de la producción se agravará, pues la mitad de ésta es generada por las asociaciones de PDVSA con compañías extranjeras, bajo la figura de empresas mixtas. Algunas de estas empresas ya han comenzado a reducir su producción y están en el proceso de retirarse del mercado venezolano. La estadounidense Chevron no recibió la renovación de su licencia para seguir operando en el mercado venezolano, al igual que otras compañías que prestaban servicios, por ello de aquí a diciembre harán sus maletas. La española Repsol hará lo mismo para no ser objeto de las sanciones del gobierno de Trump [Bloomberg.2020(b)]

El segundo elemento que incide en el ingreso petrolero, el precio, se mantiene en niveles muy bajos presionado por la situación excedentaria del mercado y las sanciones del gobierno de los Estados Unidos. El precio de la cesta de crudo venezolana, después de rozar terreno negativo, se recuperó y actualmente se ubica por debajo de los 10 dólares el barril. Estos niveles de precios se ubican muy por debajo de los costos de producción según el economista Luis Oliveros B., agregando que este año el gobierno tendrá el ingreso fiscal más bajo de nuestra historia, si es que se logra obtener algún ingreso en divisas (Oliveros. 2020). Según el economista José Guerra se requiere un precio mínimo de 22 dólares, por debajo de este nivel de precios la producción de petróleo no es viable. Según Guerra si se mantienen los actuales bajos niveles de precios el país es inviable financieramente y debe replantearse si se sigue con el petróleo (Noticiero Digital. 2020). Ante esta situación, según el portal de negocios Bloomberg, el gobierno venezolano esté considerando cerrar pozos petroleros [Bloomberg. 2020(c)].

La situación global puede mejorar en el mediano y largo plazo si el gobierno de Trump y otros gobiernos deciden intervenir, sin embargo es difícil que el precio del crudo venezolano repunte significativamente, pues tiene una tasa de descuento de 20 dólares por debajo del precio internacional, ya que los compradores del crudo venezolano temen ser objeto de las sanciones de la administración Trump [Bloomberg. 2020(a)]. Un reflejo de las dificultades de colocación del crudo local es que actualmente Venezuela tiene cerca de 30 millones de barriles de petróleo almacenados que no tienen compradores [Bloomberg. 2020(c)].

La reducción del ingresos petrolero a mínimos históricos complicará la crisis económica pues el gobierno carecerá de las divisas para importar alimentos para los sectores más vulnerables de la población, como lo ha hecho en años previos, lo cual agudizaría aún más la crisis alimentaria y la tensión política. Por otro lado tampoco podrá importar gasolina para el parque automotor atizando la crisis de transporte. Ante estas restricciones será tentado a instrumentar políticas populistas como la emisión de dinero sin respaldo incrementando la inflación que se venía reduciendo.

Referencias

Bloomberg. 2020 (a). Maduro says oil Price crash is a “brutal blow” to Venezuela. 12 de marzo.

Bloomberg. 2020 (b). Chevron effectively barred from producing oil in Venezuela. 21 de abril.

Bloomberg. 2020 (c). Why one of the world’ s largest oil suppliers might be shutting wells. 25 de marzo.

Cinco Dias. 2020. La AIE advierte de que hay demasiado petróleo incluso para almacenarlo. 15 de abril.

El País. 2020. El petróleo Brent se recupera tras registrar mínimos de 1999. 22 de abril.

Noticiero Digital. 2020. Venezuela puede quedar inviable financieramente, advierte José Guerra. 21 de abril.

Oliveros B., Luis. 2020. Venezuela y sus tres crisis. El Nacional, 24 de abril.

Profesor UCV

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Edgar Benarroch

A finales de la Segunda Guerra Mundial, el dólar de los Estados Unidos de Norte América sustituyó a la libra esterlina como moneda del comercio mundial y conjuntamente con el oro surge como respaldo del resto de las monedas del mundo. Desde entonces se acepta sin discusión el dólar de los EE.UU. y el oro como sustento de las monedas de los países.

En nuestro caso, el único organismo con autorización para emitir dinero es el Banco Central de Venezuela -BCV-, que hasta que llegó Chávez era autónomo e independiente para evitar que nuestro signo monetario tuviera atado a las vicisitudes de la administración ejecutiva y de la política partidista. Pero como hemos dicho, Chávez transformó el ente emisor en una oficina más de Miraflores y esto es tal vez la raíz de los inmensos males de nuestra economía y finanzas, amén de la disparatada y desacertada administración. Si existiese un BCV independiente y autónomo a lo mejor las cosas fueran distintas.

No se debe emitir dinero sin respaldo, es una locura, debe estar afianzado por el dólar o por el oro y tomando muy en cuenta la producción nacional y los precios. Como el BCV está pintado en la pared, solo recibe órdenes del Presidente usurpador y éste cuando se le ocurre ordena tirar billetes y monedas a la calle en la cantidad que le parece, sin ningún respeto a la relación que debe existir con el dólar, el oro, la producción y los precios del mercado, es decir, como algunos lo han calificado, " dinero electrónico" sin respaldo alguno, es lo que se conoce como dinero inorgánico. El dinero inorgánico es abono altamente fertilizante donde florece la inflación (bien señalada como el cáncer de la economía) y este régimen aún no lo entiende a pesar de ser las primeras lecciones de economía y finanzas. Emitir dinero a la bartola para crear sensación de abundancia es una barbaridad cuyas terribles consecuencias se dejan sentir muy profundamente en la encomia del país. Sino se respetan las leyes de la economía y particularmente las monetarias de seguro se cae en un abismo como en el que estamos. Salir de él es posible, necesario y urgente pero será con ajustes y reajustes que generalmente exigen alta cuota de comprensión a todos por los amargos que son .

Algunas normas de la ciencia económica y del mercado están contenidas en la elemental "Ley de la oferta y la demanda". Ella indica que la oferta es inversamente proporcional a los precios, es decir, a mayor oferta menor precio y a menor oferta mayor precio, mientras que la demanda es directamente proporcional, a mayor demanda mayor precio y a menor bajos precios. Como se puede deducir la producción de bienes, la productividad y la competitividad en precio y calidad tienen una alta relevancia en esta relación y por ello, hasta hoy, es el mecanismo de controlar con eficacia la inflación. Si tenemos alta producción, productividad y somos competitivos, tanto que se satisfaga el reclamo interno y si es posible existan excedentes para exportar, la inflación se mantiene controlada y se aleja, además los precios en el mercado se estabilizan adecuadamente. Este tema el régimen lo ha manejado desastrosamente mal.

El dinero es un bien y como tal está sujeto a las leyes de la economía y muy particularmente a las monetarias. Hemos visto en los últimos días un crecimiento brutal del costo del dólar, ¿por qué?

Entre otras variables pienso por la bajísima producción de petróleo (menos de 500.000 barriles diarios) y el descenso estrepitoso de su precio, pero también por el cerco y persecución al narcotráfico que tienen montado los EE.UU. y sus aliados en los límites de nuestras costas y en el espacio aéreo. Estas circunstancias han producido que haya menos "verdes" en circulación y como hemos dicho que a menor oferta mayor precio, ahí puede estar la explicación, al lado de otras barbaridades cometidas. Esto se agudiza porque nadie tiene confianza en el bolívar (lo pulverizaron) y no existe ningún incentivo al ahorro (en tiempo de inflación nadie ahorra en moneda local) y entonces la manera de más o menos cuidar lo que se tiene es comprando divisas, en este caso dólares, para mantener en alguna medida la capacidad adquisitiva y ser previsivo, es decir, aumenta la demanda y el precio sube. Se dan las dos variables para el aumento del dólar, menor oferta y mayor demanda. A lo anterior se le suma, para mayor incidencia, el descenso registrado este mes de las remesas que venezolanos en el exterior envían a sus familiares y amigos residenciados en el país que colabora en la contracción de la oferta.

Se requiere de urgencia replantear todo el país pero de manera muy particular el manejo del dinero, la política monetaria, sus instituciones y gobernanza, el funcionamiento y competencias del BCV y todo ello pasa por un nuevo gobierno distinto y mejor.

Dijo el Papa Pío Xl en su encíclica Cuadragésimo Anno "Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero se apoderan también de las finanzas...". Este régimen dispone del dinero, aunque ahora menos, de la renta petrolera y se apoderaron hace tiempo de las finanzas y manejan el BCV a su antojo que siempre es equivocado, es su caja chica o grande.

Lo que hemos señalado es muy importante, aunque no es todo el problema. Nuestra problemática no es solamente económica-financiera, es también con mucha intensidad social, cultural, política y moral. Estamos en presencia de una grave crisis integral que afecta negativamente al hombre, a todos los hombres y al país. Esta dolorosa situación reclama la UNIÓN de nosotros y de las organizaciones de toda naturaleza para superarla cuanto antes que debe ser YA. El tiempo que inexorablemente transcurre sin la unión nuestra se lo damos al régimen para que continúe con el deterioro de la nación.

YA ESTÁ BUENO YA.

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