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Opinión

La COVID-19 no solo ha obligado a las autoridades mundiales a suspender las actividades económicas, escolares y la rutina social, sino que las ha forzado a reinventar procesos para tratar de garantizar la continuidad de servicios esenciales como la administración de justicia. Así en países latinoamericanos como Argentina, Brasil o Colombia han apelado a las nuevas tecnologías; y desde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela hay quienes plantean emular esas iniciativas, pese a la evidente falta de medios y condiciones para hacerlo.

La magistrada Bárbara Gabriela César Siero, miembro de la Sala Político Administrativa del máximo juzgado, publicó el pasado 12 de mayo su propuesta de abril, intitulada Procedimiento especial y único de audiencias virtuales y/o a distancia, aplicables en situaciones extraordinarias, de fuerza mayor, excepcionales y/o calamitosas.

En este documento, la magistrada plantea que se ponga en marcha la llamada «justicia virtual», para así garantizarles a los ciudadanos su derecho a acceder a «los órganos de administración de justicia» y a obtener de ellos una repuesta «gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles», tal y como lo establece el artículo 26 de la Constitución.

La funcionaria sugiere que las audiencias preliminares y de juicio se realicen por videoconferencia o vía telemática, en las cuales las partes podrían participar incluso a través de teléfonos inteligentes.

Aunque en su documento, la magistrada César asegura que en el país no hay denegación de justicia «porque «no hay paralización de los procesos (…) ya que estos se encuentran detenidos en el tiempo, cuestión que no afecta el proceso para ninguna de las partes», en el mismo admite que la resolución de la Sala Plena del TSJ de cerrar el grueso de los tribunales y suspender los lapsos procesales en el marco del estado de alarma sí ha interrumpido el servicio.

La magistrada César reconoció que:

«No se están desarrollando actividades judiciales propias en cada uno de los diferentes procesos en los expedientes, salvo excepciones por carácter de urgencia. Un gran número de las solicitudes, medidas procesales en curso, no han podido seguir su curso normal, entorpeciendo el ejercicio cierto de la justicia».

Ella también considera que el debido proceso está siendo violentado, porque no se permite presentarse ante un juez, recibir la visita de sus abogados si se está detenido o revisar los expedientes para preparar su defensa.

«Deseos no empreñan»

En la práctica, la propuesta de la funcionaria no debería ser complicada de poner en marcha, pues el TSJ ya había dado pasos en esa dirección. Así, en 2008 se celebró la primera audiencia mediante videoconferencia en los tribunales de Protección del Niño y Adolescente de Caracas.

Asimismo la funcionaria, en una conferencia vía Zoom que realizó el 12 de mayo, aseguró que en el país existe el basamento jurídico necesario para la implementación de este procedimiento. Recordó la resolución n.º 2016-001 del 12 de diciembre de 2016 aprobada por la Sala de Casación Penal, la cual abrió las puertas a la participación telemática de los sujetos procesales en las audiencias de la mencionada Sala; o la resolución n.º 2018-0014 de fecha 21 de noviembre de 2018 de la Sala Plena, mediante la cual crea el Expediente Judicial Electrónico en los Tribunales con Competencia en Materia de Delitos de Violencia contra la Mujer y Tribunales del Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescente, con el objeto de sustituir los expedientes actuales en papel.

César indicó que la implementación de este procedimiento telemático no requiere «de sistemas complejos, ni de procedimientos, planificaciones y asignaciones presupuestarias extraordinarias para su puesta en marcha». La idea, de hecho, es trabajar en principio desde «lo que haya y ahorrar recursos al Estado venezolano».

Sin embargo, para Acceso a la Justicia la idea es, sin duda, ilusoria. ¿La razón? En Venezuela no todos cuentan con internet y quienes están conectados deben soportar su lentitud, la cual con apenas 3,67 Mbps es considerada de las peores en el mundo. En su videoconferencia la propia funcionaria reconoció las deficiencias al aseverar que «el sistema no nos falló» o «pudimos superarlo».

A las deficiencias anteriores hay que sumar las constantes interrupciones en el sistema eléctrico que se registran desde el año 2009 y que culminaron con el gran apagón nacional de 2019.

Como si lo anterior no fuera suficiente, el propio TSJ confronta problemas serios que ponen en duda la viabilidad de este proyecto. El principal es la falta de fondos que permitan adelantar un programa de modernización tecnológica y así recuperar el sitial de honor que a principios del siglo llegó a ocupar entre sus pares de la región en materia de innovación. La carencia de recursos es tan grave que el máximo juzgado ha sido incapaz de resolver la causa por la cual su página web está fuera de funcionamiento desde enero de 2020. Asimismo, hay dudas sobre el estado en el que están los sistemas informáticos Tepuy XXI y Juris 2000, los cuales eran utilizados para la gestión judicial.

A lo anterior además habría que agregarle la perdida de talento humano sufrido por el Poder Judicial en los últimos años y el deplorable estado en el que se encuentran algunas de las sedes tribunalicias del país, comenzando por el inconcluso Palacio de Justicia de Caracas, en el cual jueces, fiscales, abogados y reclusos o procesados y sus familiares no solo deben lidiar con ascensores y escaleras automáticas que no funcionan, sino soportar olores fétidos e incluso plagas de mosquitos y zancudos. La plataforma tecnológica en estas instancias probablemente presenta un mayor grado de deterioro.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

En medio de la grave crisis social y económica que padece el país parece una quimera proponer una justicia vía remota. La justicia virtual obligará a poner en marcha una serie de cambios y a realizar fuertes inversiones que permitan la actualización de conocimientos informáticos, así como la dotación de medios que permitan la realización de actos procesales de forma telemática.

Además, parece claro que mientras en el país no exista Estado de derecho la justicia telemática tampoco será un medio que sirva para garantizar el cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en el texto constitucional.

https://www.accesoalajusticia.org/la-justicia-virtual-en-una-venezuela-s...

 4 min


Antonio Di Giampaolo

SEXO Y COVID-19 (69)

El nuevo coronavirus causante de la emergencia sanitaria global que mantiene en vilo a la humanidad es altamente contagioso por lo que han surgido preocupaciones en torno a la práctica del sexo durante la pandemia. Aunque el virus en cuestión esté presente en los fluidos corporales no hay evidencias de contagio a través del semen o el líquido vaginal, pero es evidente que los besos y caricias son factores de alto riesgo cuando alguien está infectado, incluso si se trata de una persona asintomática. Pareciera que no hay sexo seguro posible porque la relación interpersonal vulnera precisamente la norma del distanciamiento social.

La Covid-19 definitivamente no es una enfermedad de transmisión sexual pero el comportamiento del nuevo coronavirus hace factible su contagio por los rituales asociados a la práctica del sexo. La situación de confinamiento tiene incidencia en el ámbito emocional generando estrés lo que naturalmente afecta la libido de las personas. El aislamiento social es el protocolo recomendado en los casos de personas que presenten síntomas de la enfermedad tales como fiebre, tos seca o cansancio, molestias y dolores lo que imposibilita la clásica relación sexual.

Por lo pronto a propósito de la pandemia no existen contraindicaciones en torno a la masturbación y el sexo oral salvo la adopción de usuales medidas de higiene recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. Hay gente que ha recurrido a los encuentros virtuales en las cada vez más extendidas páginas de internet, los mensajes eróticos a través de chats y el sexting. Se tienen noticias también de una inusitada comercialización de determinados juguetes sexuales que facilitan la satisfacción personal, potenciada ahora con los servicios de entrega a domicilio en las grandes ciudades.

Desde Ámsterdam surge la recomendación de limitar los contactos personales preferiblemente a las uniones estables en contraposición a la extendida práctica de los encuentros casuales. Como vemos no existe ninguna objeción médica para entregarse a los placeres del sexo, durante la cuarentena, más allá atender el asunto de evitar la promiscuidad y los cuidados preventivos indispensables, salvo si se presentan síntomas de la enfermedad. Cada quien debe hacer lo que esté a su alcance en la batalla global contra la emergencia sanitaria. Hace poco la actriz porno rusa Lyubov Bushuyeva preocupada por la terrible Covid-19 prometió, a través las redes sociales, intimar en una noche apasionada y romántica con quien consiga la anhelada vacuna contra la pandemia. Aunque evidentemente se trata de una propuesta sexista es menester abogar para que pueda cumplir pronto su estimulante promesa.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (69)

DEPORTE Y PANDEMIA (68)

Cuando se conoció que la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 había sido pospuesta muchísima gente comprendió que la emergencia sanitaria global era un asunto definitivamente grave. Ciertamente las olimpiadas, tanto de verano como de invierno, no habían sido suspendidas desde la segunda guerra mundial, lo que confirma la magnitud del efecto de la pandemia.

Un conjunto de otras citas tanto del deporte profesional como amateur, así como las prácticas, entrenamientos, torneos y eventos de clasificación han debido ser diferidos a la espera que las restricciones a la movilidad, las normas sobre reuniones de personas y el distanciamiento social lo permitan. En Estados Unidos varios jugadores de basquetbol resultaron contagiados por lo que los encuentros de la NBA fueron suspendidos. Aunque al principio algunos futbolistas y beisbolistas recurrieron a las mascarillas para continuar las actividades de sus ligas finalmente los partidos terminaron por cancelarse. La actividad deportiva no ha cesado en Nicaragua y Bielorrusia países en los cuales el distanciamiento social no es una política gubernamental.

Entre las reprogramaciones además de los juegos olímpicos de Tokio pospuestos para agosto del 2021, figuran la Copa América y la Eurocopa también para el próximo año. Los circuitos de la Formula 1, las tradicionales vueltas ciclísticas, el GPA de Golf y los emblemáticos torneos de Wimbledon y Roland Garros han sido reprogramados con las millonarias pérdidas que ello supone. Los ingresos por taquilla, las utilidades por la difusión de eventos y la esponsorización de actividades están severamente afectados. Pero no sólo el deporte de alta competencia se ha paralizado. Los centros deportivos, clubes sociales, los gimnasios e incluso algunos parques recreativos están cerrados al público temporalmente. Diversos países han emitido regulaciones que restringen las actividades deportivas particulares. Muchas personas en medio de las limitaciones han redoblado sus esfuerzos en la realización de ejercicio en casa.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado a la ciudadanía realizar ejercicios durante la cuarentena, instruyendo sobre la necesidad de planificar diariamente modalidades de actividad física para mitigar el sedentarismo que provoca el confinamiento. El ejercicio físico es desaconsejable solo en el caso de personas contagiadas que presenten los síntomas de la enfermedad. A consecuencia de la pandemia los cronómetros se han detenido tanto para atletas y jugadores, como para los apasionados fanáticos y los fieles espectadores de las diversas disciplinas deportivas. Se trata, por ahora, de ganarle la partida a la Covid-19.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (68)

PANDEMIA Y LUDOPATÍA (67)

La OMS define la Ludopatía como un trastorno caracterizado por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juego de apuestas, los cuales dominan la vida del/la enfermo/a en perjuicio de sus valores y obligaciones. La adicción patológica a los juegos y las apuestas afectan la salud mental y la estabilidad emocional y muchas veces comporta problemas económicos, laborales y legales entre quienes la padecen. La apuesta compulsiva y descontrolada genera consecuencias sociales y familiares.

Los centros de apuestas, las salas de bingo y casinos en todo el mundo están clausurados temporalmente. la Isla de Macao, en China con su emblemática actividad turística asociada a los casinos y la diversión ha comenzado a reactivarse, pero las máquinas traganíqueles se encienden de manera intercalada para procurar el distanciamiento social y en torno a las mesas de juego sólo se permiten tres apostadores frente al croupier. Entretanto la otrora bulliciosa ciudad de Las Vegas en Estados Unidos todavía no corre con la misma suerte.

Existen una serie de juegos en línea de ludo, ajedrez y hasta de dominó, entre otros, pero las ruletas electrónicas, las cartas digitales y los traganíqueles virtuales son las preferidos de los ludópatas. El gobierno del Reino Unido inició una investigación para evaluar la expansión de los juegos de apuestas y como la industria del juego online aprovechó las medidas de cuarentena para llegar a nuevos clientes. En España la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid promovió una compaña online bajo el lema “Apuesta por tu salud” con la finalidad de salirle al paso al problema creciente de la proliferación de las salas de juego en la capital ibérica y también de los juegos de apuestas por internet más recientemente.

La lectura de un libro, avivar la cultura gastronómica, ver televisión, escuchar radio, oír música, navegar por internet, atender el mantenimiento del hogar, hacer ejercicio físico, dedicarse al cuidado personal son algunas de las cosas a las que muchas personas han podido dedicar parte de su tiempo durante la cuarentena. El confinamiento y el aislamiento social generan estrés en las personas. En medio del enclaustramiento resulta fundamental la ocupación racional del ocio. Por fortuna los juegos de envite y azar no son el único pasatiempo de la vida. Lo que si es cierto es que la gente apuesta a que, más temprano que tarde, se alcancen soluciones contra la Covid-19 y la emergencia sanitaria global. ¡Amanecerá y veremos!

@adigiampaolo

#CrónicasDeCuarentena (67)

 5 min


Antonio Di Giampaolo

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR Y PANDEMIA (66)

El estado de confinamiento y el prolongado período de cuarentena está avivando los problemas de violencia doméstica en las familias. Así como la emergencia sanitaria ha cambiado la rutina de la gente para muchos favoreciendo el contacto entre los integrantes del grupo familiar, para otros ha significado el recrudecimiento de los cuadros de tensión e indefensión al interior del hogar. La pandemia ha dificultado también el funcionamiento de dependencias públicas y organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales han habilitado equipos itinerantes para la atención del número creciente de casos reportados, en torno al drama que representa el abuso intrafamiliar, el maltrato infantil y la violencia de género.

A propósito de la emergencia sanitaria un documento de ONU Mujeres describe la situación con meridiana claridad: “Las propias condiciones establecidas para luchar contra la enfermedad —aislamiento, distanciamiento social, restricciones de la libertad de circulación— son, perversamente, las mismas condiciones que incitan a los maltratadores, quienes ahora cuentan con circunstancias avaladas por el Estado para ejecutar los maltratos” La preocupación del organismo internacional tiene asidero en que “Incluso antes de que existiera la COVID-19, la violencia doméstica ya era una de las violaciones de los derechos humanos más flagrantes. En los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (de edades entre 15 y 49 años) de todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental”

Preocupantes resultaron las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador en México quien aseguró que “durante la pandemia hubo reencuentro y no violencia intrafamiliar” como si la Covid-19 fuera una enfermedad superada y como si la cuarentena hubiera tenido un efecto placebo sobre la violencia doméstica. El presidente mexicano evaluó satisfactoriamente una variación porcentual entre marzo y abril de este año cuando la estadística comparativa entre el primer cuatrimestre del año curso con respecto al mismo período del año pasado revela un incremento sustancial de casos. La reducción intermensual de las denuncias formales no expresa necesariamente que los casos hayan disminuido, sino que las víctimas disponen de menos lugares a los cuales acudir o tienen limitaciones para acceder a ellos. Los reportes a los canales telefónicos de emergencia revelan precisamente todo lo contrario.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, a raíz de la pandemia, concluyó en un comunicado que “por anteriores crisis de la salud, sabemos que los niños están más expuestos al peligro de ser víctimas de explotación, violencia y abuso cuando cierran las escuelas, se interrumpen los servicios sociales y se restringen los desplazamientos.” El maltrato físico, el abuso sexual y la agresión sicológica, que está teniendo lugar en medio del encierro preventivo que la lucha contra la Covid-19 comporta, está ocasionando más víctimas, en varios países, que las que provoca el nuevo coronavirus. Estimamos que el daño infligido por el golpe acusado puede ser letal y la sociedad en su conjunto debe reaccionar. ¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (66)

EL BROTE ENDÓGENO (65)

Venezuela se aproxima al millar de registro de contagios de COVID-19 tras más de sesenta días de cuarentena. Las cifras locales por ahora, a decir verdad, lucen moderadas si se las compara con la situación que desde el punto de vista epidemiológico confrontan otras naciones de la región como Brasil, Perú, Ecuador y Colombia, y ni qué decir del resto del continente, como Estados Unidos, Canadá y México. Hay distintas razones que podrían explicar el comportamiento de la curva endógena a propósito de la pandemia que mantiene en vilo a la humanidad.

Recientemente la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales alertó que si bien en Venezuela se habían realizado un número considerable de pruebas rápidas para diagnóstico de Covid-19, debido al bajo nivel de confiabilidad de las mismas, no era factible asegurar el control de la pandemia y desarrolló un modelo matemático en base a las pruebas de PCR efectivamente realizadas, para proyectar un escenario posible del comportamiento de la enfermedad estimando que el mes de junio podían llegarse a presentar más de un millar de casos diarios. La respuesta oficial enfiló las baterías contra los académicos, pero lo cierto es que el país ha comenzado a observar un incremento acelerado de casos comparado con los dos primeros meses de cuarentena.

Las explicaciones no se han hecho esperar. Las precarias condiciones vida de la población han obligado a la inmensa mayoría de los venezolanos, que subsiste del día a día, a trasgredir la recomendación de quedarse en casa. La concentración de ciudadanos en los mercados populares, las aglomeraciones de personas tratando de llenar bidones de agua, otras deambulando con bombonas de gas doméstico, o reuniéndose alrededor de unas pocas estaciones de servicio para surtir combustible contrarían las disposiciones del distanciamiento social. En todo el país se han registrado, a lo largo de estos dos meses, múltiples protestas por las interrupciones del servicio de energía eléctrica y se han verificado estruendosos cacerolazos que son manifestaciones del descontento social.

En una temeraria acusación Nicolás Maduro señaló que Iván Duque había ordenado hacer todo cuanto fuera posible para infectar a Venezuela de Coronavirus a través de sus migrantes. El argumento gubernamental atribuye el repunte de casos fundamentalmente al retorno de venezolanos que vuelven por los pasos fronterizos. Es peligroso que la diáspora resulte victimizada. Ciertamente hay focos importantes en la frontera con Colombia y Brasil, pero una atención adecuada y el confinamiento reglamentario deberían bastar para mantener la enfermedad bajo control. Los otros problemas son más difíciles y complejos de resolver.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (65)

PANDEMIA Y ANSIEDAD (64)

La situación inusual sobrevenida con la pandemia genera preocupación en las personas sobre el entorno que las afecta. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que unos trescientos millones de personas en el mundo sufren de algún tipo de trastorno mental. La cifra da cuenta que estamos hablando de una enfermedad generalizada y propia de los tiempos modernos. Hay afecciones tales como la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico, los trastornos conductuales y las fobias entre otras, que están reflejando un incremento significativo de casos.

Algunos trastornos constituyen causas de discapacidad. En los cuadros de pánico y ansiedad las personas terminan desarrollando síntomas que son consecuencia del estado de angustia a la que están sometidas. Las personas afectadas muchas veces son víctimas de la incomprensión y hasta de la estigmatización producto de un cuadro que comúnmente no es posible reconocer. Ciertas enfermedades requieren medicación por lo que es indispensable en todo caso asistencia profesional y especializada.

La emergencia sanitaria global desatada a consecuencia de la COVID-19 ha motivado la imposición de medidas de cuarentena, confinamiento y aislamiento social, que han impactado en la cotidianidad de la vida de la gente. Adicionalmente las repercusiones y secuelas en la actividad económica han desatado incertidumbre y angustia en la colectividad. La humanidad en su conjunto está sometida a una suerte de estrés generalizado.

Los siquiatras y sicólogos han desarrollado técnicas para abordar los casos con las limitaciones que la propia pandemia impone. La atención de pacientes a través de la tecnología y telecomunicaciones, el apoyo a las personas con técnicas de relajación y meditación, los consejos y orientaciones a través de charlas y tutoriales disponibles en internet y la difusión de material didáctico en portales web están sirviendo de ayuda a muchas personas para afrontar la situación de estrés generada. La Organización Panamericana de la Salud emitió un comunicado sobre alternativas en telemedicina. Hay servicios de emergencia que reportan un incremento exponencial de atención vía teleconsultas. Nunca antes tanta gente, al mismo tiempo había sufrido los efectos de una situación inusitada como la que vivimos. Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (64)

ASAMBLEA VIRTUAL DE LA OMS (63)

Acaba de concluir la 73 Asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud, desarrollada vía teleconferencia, en la cual el desafío planteado a raíz de la emergencia sanitaria global, a consecuencia de la COVID-19 centró la atención de los países participantes. Pero en la sesión de dos días, como era de esperarse, no sólo se habló de tratamientos terapéuticos y ensayos clínicos, el encuentro virtual fue el escenario para que la narrativa política de las naciones participantes se impusiera con datos, cifras y argumentos a la luz de las experiencias particulares y para que afloraran las confrontaciones y desencuentros en medio de la pandemia.

Varios países exhibieron sus políticas, planes y estrategias para poner en evidencia sus logros en materia sanitaria. Otros demandaron ayuda y asesoría para enfrentar la contingencia y mitigar los efectos, no solo en sus pacientes, sino también en sus países. Algunos demandaron reformas y cambios en el funcionamiento del organismo internacional para adecuar su accionar a los tiempos modernos y mejorar su capacidad de respuesta ante la crisis sanitaria. La disputa entre las potencias mundiales no estuvo exenta en el debate y los bloques políticos fueron tomando partido sobre distintos temas y posturas. La COVID-19 infectó a cinco millones de personas y está presente en 188 países y una treintena de dependencias y territorios en todo el mundo.

La polémica sobre Taipéi generó interés en ambas jornadas. Aunque la voz de su administración nuevamente no se dejó escuchar en el foro mundial, sus ejecutorias y acciones estuvieron presentes en la conferencia internacional. La ONU, y por supuesto la OMS, no reconoce a Taiwán como nación. Sus estadísticas sobre la COVID-19 muestran un desempeño positivo como producto de una política de alerta temprana, monitoreo digital de su población estableciendo una barrera electrónica contra el nuevo coronavirus virus, pruebas diagnósticas de alta confiabilidad y atención especializada a los pacientes, pero sus cifras son contabilizadas en los datos correspondientes a China. La disputa política entre el gigante asiático y la pequeña isla copó el escenario del debate.

El anuncio del gobierno norteamericano de suspender sus portes a la OMS, contrastó con la posición de la Unión Europea de ratificar su apoyo al organismo. China anunció su disposición a compartir la vacuna cuando la tenga disponible y, a consentir una investigación sobre el origen del virus, cuando cese la emergencia sanitaria global. La exigencia de analizar el funcionamiento y la operatividad del ente mundial ante la pandemia encontró eco en una resolución que aprueba la realización de una evaluación independiente sobre la materia. Los países miembros acordaron que la vacuna contra la Covid-19 sea de cobertura universal como bien común de la humanidad.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (63)

 8 min


El régimen militarista acentúa el Ambiente Político Real Violento para terminar de acorralar y azotar al 87% de demócratas en quienes crece la angustia, el miedo y casi la desesperación, como consecuencia de una sistemática guerra psicológica más un confinamiento obligatorio, junto al crecimiento exponencial de una miseria y calamidad político social de un régimen fracasado e incapaz para cumplir con las demandas previstas y pospuestas del cuerpo social. Persecución política, militar y policial, corrupción extrema son las prioridades del régimen militarista, cercado internacionalmente y quebrado económicamente, tanto así que es incapaz de proveer flujo eléctrico, agua, gasolina, alimentos o trabajo a la sociedad venezolana, como consecuencia se viene una hambruna y su desembocadura en una Explosión Social.

El régimen acobardado huye hacia delante y, de absurdo en absurdo, boquea, aúpa la guerra, incrementa los niveles de violencia, persigue y desaparece al ciudadano. Es decir, no hay gobierno y mucho menos política, lo que si hay es tiranía. Tiranía para la violencia, para la persecución armada, policial y la prisión arbitraria. No hay política, que es la que garantiza la estabilidad y orden razonable, la tiranía arbitraria persigue y arrincona durante 24 horas al día en todo el territorio nacional para, mediante una operación de guerra psicológica, perturbar emocionalmente a las masas y a los dirigentes de una sociedad que se niega a tolerar el bestiario cobarde y manipulador que no gobierna, pero daña y atemoriza empleando la polemología de manera criminal.

El régimen maximiza la arbitrariedad, maltrata y jura que logra de esta manera gobernar. Por violentos y torpes han subestimado a la masa democrática, que reacciona abrazada a la política. Son incapaces de entender que la sociedad democrática se reúne y orienta su gen democrático para activar la ciudadanía. Ciudadanía que junto a sus prohombres y dándose la mano con la política, que significa conciliar intereses, reunir dirigentes para activar su sociedad civil y abrazada a la Constitución podrá responder a la violencia y al peligro armado. De esta manera quedara claro que es posible que exista democracia, que hay política y que habrá cambio político.

CAMBIO POLÍTICO impulsado por esta sociedad azotada y violada, llena de hambre, pero a la cual le sobra coraje y moral ciudadana para construir poder, crecer en autoridad frente al militarismo socialista armado, pero despreciado por cobarde. Militarismo que no podrá oponerse al cambio político por cuanto actuara una sociedad civil con autoridad, dispuesta a impedir el dominio-sumisión de esta barbarie socialista. Todo que lo que tiene la ciudadanía y sus prohombres tienen claro que la regresión que intentara el marxismo cubanismo es más que inmoral y cobarde, es atentatoria al gentilicio del venezolano. La ciudadanía accionará por la desobediencia civil como método de lucha pacífica colectiva, y eso lo hará desde el callejón, el edificio, la calle, la parroquia, de noche y de día hasta alcanzar la Libertad.

La ciudadanía y sus prohombres serán los gestores del cambio político y demostrarán que ni siquiera la operación de guerra psicológica a una sociedad azotada y maltratada puede impedírsele ser democrática. La ciudadanía y su gen democrático, más la política derrotarán a la barbarie. La ciudadanía como un solo y gran vector con decisión progresiva, política consciente colectiva de su deber y cultura política sellara un hito histórico contra el militarismo absurdo, obsecuente y el atraso ideológico de una errática creencia de que “el Ejercito como Agente de Cambio Social”. tesis fraudulenta y atrasada.

La política y los prohombres derrotaran a este régimen, que está boqueando y se mantiene solo con fintas, maniobras, mentiras, confusión y cobardía. El gen democrático, la política como energía-fuerza conducirán a la República a la libertad. No habrá comunismo ladrón como gobierno, la ciudadanía, los prohombres y la política harán posible que Venezuela 2020 accione como sociedad civilizada y privilegie con el esfuerzo individual y conjunto la instauración de la democracia, la decencia de la ley y el desarrollo social, sociológico e histórico de la nueva República.

Es autentico,

Director CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 19 de mayo de 2020

 3 min


Maxim Ross

Las noticias diarias ocupan de manera exagerada nuestro tiempo y, entre ellas se cuela de nuevo si es o no conveniente negociar con el gobierno. Sobran artículos de analistas y políticos que se debaten entre esta opción y otras mas peligrosas, como este reciente, doloroso y pastoso incidente de la Operación Gedeón, que parece parte de la manida frase de “todo está sobre la mesa” o “por debajo de ella”. Hay que decir que el desastre al cual ha llevado la “revolución bolivariana” a Venezuela provoca alentar y apoyar cualquier aventura que acabe con ella, pero hay que entender que esa es la clásica reacción emocional, producto de la desesperación.

Sin embargo, una cosa es ese deseo y la impotencia de sentir que no se ha logrado construir una ruta exitosa para enfrentar la” revolución” y otra es repensar serenamente si no nos queda otra opción que negociar un acuerdo con quienes hoy gobiernan a Venezuela. Sabemos que el tema es bien delicado, que estamos pisando terreno “fangoso”, pero creemos que hay que plantearlo, quizás, de otra manera.

Mi punto de vista es que convendría evaluar el formato que tenemos hasta ahora, principalmente manejado, como es lógico, por los partidos políticos del gobierno y de la posición, lo cual, sin duda, pareciera correcto puesto que son quienes monopolizan el poder político, pero ese, precisamente es el punto que sugiero examinar con serenidad y frialdad.

El asunto es que, mientras la discusión se concentra en ellos, con una dudosa presencia o apoyo de la sociedad civil, los temas se han circunscrito mayormente al ámbito político, esto es, elecciones presidenciales o parlamentarias, cambios en el CNE, situación de los presos políticos, vigencia de la Asamblea y la Constituyente, temas sin duda de alta significación para Venezuela pero que no comprenden todos los asuntos que impactan gravemente la vida ciudadana, también de equivalente o mayor significación.

Una negociación en Venezuela tiene que ir más allá de ese formato y tiene que tratar los temas que realmente importan y afectan a todo el conglomerado nacional, independientemente de su posición politica, sea o no opositor. Luego, como consecuencia de esta tesis la sociedad civil venezolana tiene la necesidad y la obligación de involucrarse directamente en una negociación que tenga como primer objetivo salvar lo que queda de Venezuela y luego proponer un plan de reconstrucción nacional que, incluya de principio y como componente fundamental, el rescate de nuestro ordenamiento Constitucional que preserve un regreso la paz social, el rescate de las reglas democráticas y la prosperidad de todos. Son tres componentes sobre los cuales podríamos ponernos todos de acuerdo.

La sociedad civil, la ciudadanía y la gran masa de población son los más afectados por las medidas revolucionarias tomadas en los últimos 20 aňos. Son sujetos de confiscaciones, vigilancia, intervención, inseguridad, pobreza, miedo, aislamiento, emigración masiva, carencia de los más indispensables servicios públicos. Si, además, sus principales factores productivos han sido destruidos, su industria petrolera, sus sindicatos, sus gremios, sus universidades, sus medios de comunicación, su libertad de expresión, ¿no serán estos suficientes daños como para respaldar la necesidad de intervenir y responsabilizarse por su defensa? ¿no será oportuno y conveniente intentar negociar un acuerdo que, al menos, le ponga freno a la ruta que nos conduce a la ruina colectiva?

Reconozco que esta propuesta puede originar temores y suspicacias, especialmente en el mundo político, el cual puede percibir que se trata de sustituirlo, pero no es así. Nada niega que pueda ser evaluada conscientemente en el mundo de la sociedad civil organizada y, quizás, quizás, pueda abrir un frente de entendimiento con el gobierno y sus representantes políticos, fundado en una perspectiva diferente de los temas a discutir. Quizás, quizás tendría la ventaja de que podría reducir al mínimo la continua diatriba y la controversia diaria entre los partidos políticos, elemento que contamina fuertemente las posibilidades de un acuerdo.

Aclaramos que nada de esta iniciativa persigue, como se podría interpretar, regresar al esquema de la “anti politica”, pues se trataría de una ruta complementaria, pero no menos importante a la que se viene trazando hoy día. Todo lo contrario, quizás, podría ser una herramienta para reconstruir el peso y la vigencia de todos los partidos en un nuevo sendero de paz, democracia y prosperidad para toda Venezuela.

Finalmente, no deseamos que esta sugerencia se quede en estas notas y estos escritos, por lo que invito, públicamente, a abrir un debate sobre ella y evaluar hasta donde nos sirve continuar el camino por la ruta actual. Podría ser, a la vez, una ventana para entendernos con la comunidad internacional que apoya a ambas partes.

En otra oportunidad hemos propuesto la creación de una Plataforma para la expresión de la sociedad civil venezolana. Quizás esta sea una oportunidad para intentar algún formato de encuentro o de articulación entre sus distintas organizaciones con esta finalidad.! ¡Imaginarse una Venezuela que nazca de un gran acuerdo no puede ser un despropósito!

Caracas, 20 de mayo de 2020

 3 min


Jesús Elorza G.

En el desarrollo de las actividades del ser humano en el mundo contemporáneo, destacan hoy en día, los deportes por su inmensa y creciente popularidad. Sin embargo, en este momento las actividades deportivas enfrentan un futuro incierto. Los efectos a corto y mediano plazo de la pandemia de COVID-19 son un gran desafío para el deporte, al menos para el tipo de deporte que hasta ahora ha sido promovido por los organismos deportivos internacionales.​

El aplazamiento de los eventos deportivos ya ha arruinado el esfuerzo y el entusiasmo de un gran número de atletas. Para aquellos que forman parte de la élite deportiva, el aplazamiento de los grandes eventos deportivos tendrá efectos indeseables. Requiere nuevos sacrificios personales. Y por si fuera poco, la concentración de competiciones prevista en un futuro próximo es incompatible con el entrenamiento físico y psicológico que requiere el rendimiento deportivo de alto nivel.​​

Es cierto que la práctica del deporte se ha convertido en un modelo de estilo de vida saludable. También es cierto que el deporte es una poderosa herramienta educativa y un excelente medio de integración de grupos socialmente vulnerables. Pero también es cierto que muchas de estas virtudes se han desarrollado deliberadamente bajo el paraguas de la comercialización deportiva de élite. Ahora es un producto comercializado a escala mundial, que emplea un modelo de negocios para el deporte que puede volverse insostenible en los próximos años, tal como lo es en estos días de COVID-19.​

Los presupuestos de miles de millones manejados por los principales órganos rectores del deporte: COI $ 5.7 mil millones; FIFA $ 6.4 mil millones; NBA $ 8.7 mil millones, solo para ofrecer algunos ejemplos, nos ayudan a describir el alcance del problema. Casi dos tercios de los ingresos de estas organizaciones provienen de los derechos de transmisión de los principales eventos deportivos.​

El apoyo público es el músculo más preciado en el deporte. Al igual que los conciertos musicales y las obras de teatro, el deporte es impensable sin una audiencia. Las manifestaciones de apoyo o rechazo de los espectadores o fanáticos son partes indelebles de un espectáculo deportivo. Y el espectáculo es precisamente lo que se vende y lo que hace que el deporte sea atractivo para el consumo mundial. Nada más importa: la soledad, los esfuerzos extenuantes, las lesiones (tanto físicas como psicológicas), todas estas cargas que llevan los atletas son secundarias en el modelo impulsado por el dinero mediático.​

Los efectos de esta pandemia serán duraderos y actualmente imprevisibles. Tal vez sea hora de repensar el modelo deportivo que queremos para el futuro. Un modelo insostenible desde el punto de vista económico, ético y medioambiental, o un modelo humano, respetuoso con la diversidad de género, la diversidad de capacidades y de opiniones. Un modelo más democrático en la gestión y la práctica deportiva. En definitiva, un mundo del deporte comprometido con los valores del esfuerzo, la responsabilidad social y los principios éticos universales. Por encima de todo, los atletas son seres humanos, y como tales sus derechos deben ser respetados.​

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Usualmente, el Gobierno nos oculta la información sobre el país. Prefiere siempre versionar la realidad nacional a través de un relato acomodaticio, a veces con visos de fantasía, siempre aderezado con una buena dosis de épica. Un relato a partir de la fotografía de una sociedad que no es la que uno siente, de la que uno tiene constancia. En fin, ya se sabe, el apego a la verdad no es una de sus cualidades. Su falsificación de la realidad es dignificada como estrategia, herramienta de gestión mediante la que se descartan las circunstancias que empañan su modo de conducir al país.

En suma, el Gobierno no nos informa, sino que pareciera, más bien, que elabora conjeturas con base a sus convicciones e intereses políticos, lo cual determina que, durante estos días de coronavirus, la información oficial sea escuchada con escepticismo, por decir lo menos. Siempre hay un manto de sospecha. Es que nos hemos acostumbrado a estar siempre moscas. Casi nunca sabemos en donde se encuentra la verdad.

Habla la Academia

Actualmente se está llevando a cabo en diversas instituciones y distintos países investigaciones, en no pocos casos de manera abierta y colaborativa y que tienen lugar en tiempo real, al instante en que se están produciendo los acontecimientos. Todavía se ignoran muchas cosas del coronavirus, hacen falta datos, no hay estudios concluyentes y no se cuenta aún con la vacuna.

En Venezuela, hace alrededor de una semana, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) presentó un análisis del Estado actual de la epidemia de la COVID-19 en Venezuela y sus posibles trayectorias bajo varios escenarios. Se trata de un informe que recoge el conocimiento y las experiencias de diversos investigadores en el área biológica y epidemiológica y en el que, además de un diagnóstico de la situación de la pandemia en el país, pronostica su posible evolución y sugiere un conjunto de medidas para fundamentar políticas orientadas a lidiar con un escenario que, según su hipótesis, marca una tendencia a empeorar.

Resulta importante advertir que dicho estudio fue entregado a los organismos gubernamentales correspondientes, antes de ser mostrado a la opinión pública

Habla el Gobierno

No debe causar sorpresa la reacción oficial. A su inclinación a crear una “realidad paralela”, como dije al comienzo de estas líneas, hay que añadir su actitud hostil (no creo exagerar) frente al sector académico, lo que ha traído como consecuencia que las capacidades tecno científicas del país se hayan venido muy a menos todos los sectores y áreas.

Por tanto, la respuesta del gobierno se dio dentro de lo que era previsible. En efecto, en vez de convocar a un encuentro con los investigadores para examinar el documento y concluir en lo que sería aconsejable realizar, lo descalificó a priori, dudando de sus cifras, atribuyéndole una mala intención política (?) e, incluso, dicho sea de paso, pero no tan de paso, amenazando a los investigadores con una visita policial.

Matar al mensajero

El Gobierno optó, entonces, por descalificar a quienes le traían la noticia. Prefirió matar al mensajero, como suele decirse. Sin ser psicólogo, Perogrullo indicaría, a lo mejor copiándose de Freud, que escogió la manera más absurda de enfrentar (¿borrar?) hechos que le resultan intolerables frente a un relato que cuenta lo bien que está manejando la situación.

A uno no le queda, entonces, sino rogarle al cielo para que los investigadores de la Academia estén equivocados y no ocurra lo que científicamente alertan que podría pasar, que, por cierto, es lo que, con sus particularidades, está ocurriendo alrededor del planeta en sociedades menos frágiles que la nuestra desde el punto de vista de su sistema sanitario.

Afirman algunos filósofos que el Covid-19 ha reactivado el sentimiento religioso. Esperemos, pues, la posibilidad de un milagro que nos saque de una posible tragedia.

Ignacio Avalos Gutiérrez

El Nacional, miércoles 20 de mayo de 2020

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