Pasar al contenido principal

Opinión

En un análisis reciente del grupo de trabajo para Venezuela del Inter-American Dialogue se examinan las dificultades que ha tenido desplazar la dictadura de Maduro, que mostró el año pasado una resiliencia inesperada frente a las presiones desplegadas para que se fuera. Descarta soluciones “mágicas” como la intervención armada por considerarlas improbables, para centrar la atención en forzar --con la presión de sanciones internacionales efectivas, como de la movilización interna-- ..... la negociación de un régimen de transición que pueda convocar elecciones confiables. De ahí surgiría un gobierno legítimo, con apoyo nacional e internacional, que sacaría al país del naufragio en que lo metió la “revolución”. En tal proceso deberían participar también otros actores claves, además de las delegaciones oficiales de Maduro y de las fuerzas democráticas, y se menciona particularmente a los militares.

Los militares son obviamente actores de primerísima importancia en la actual tragedia. Sin su apoyo, Maduro habría tenido que irse. Hay que dilucidar, empero, si su participación es la de una institución, es decir, de una agrupación con intereses, normas y puntos de vista propios a ser tomados en cuenta para llegar a acuerdos mutuamente satisfactorias, o como individuos, ya que la institución se desdibujó.

La participación de militares en una destrucción tan severa y en tan escaso tiempo como la producida por Maduro en Venezuela –la peor tragedia registrada para un país que no esté en guerra--, no se aviene a lo que debería ser su misión como institución, que es la defensa de la nación, independientemente de cómo sea formulada. Y he ahí el problema. La corrupción de miembros de la alta oficialidad para hacer de ellos cómplices de prácticas de expoliación que han acabado con la patria para asegurar, así, que sus armas estén al servicio de quienes las comandan, ha carcomido a la institución militar.

Los militares en América Latina tienen un historial vergonzoso de sometimiento de sus poblaciones a regímenes tiránicos. Han reprimido, asesinado y torturado a sus conciudadanos. Muchos aprovecharon, bajo las dictaduras, para enriquecerse. Pero no necesariamente dejaron de ser conscientes de sus intereses colectivos como institución, así fuese para conservar sus privilegios. En función de éstos, podrían ponderar los beneficios y costos de participar (o no) en una negociación que encontrase salidas a un conflicto político. Pero llevar adrede a su nación a la hecatombe–como han hecho en Venezuela-- y condenar con ello a sus compatriotas a los niveles de miseria y hambre que se evidencian hoy, no es una actuación congruente con una institución militar: al destruir a la nación, dejaría de existir como tal.

Lejos de enfrentar a la institución de la Fuerza Armada, nos enfrentamos a una extracción de sus peores integrantes, ascendidos deliberadamente por su total falta de escrúpulos, y de valores y sentimientos humanos para con sus compatriotas, que ponen sus armas al servicio del saqueo nacional. Se trata de una agrupación criminal a la cual se debe, junto a los esbirros de la contrainteligencia cubana, que Maduro siga en el poder. Son actores protagónicos de una mafia amalgamada en torno a la depredación de la riqueza social. Ahí están sus intereses, no en la preservación de una corporación militar.

Lo anterior no significa que no existan militares en la Fuerza Armada con quienes reconstruir la institución como tal. Muchos de éstos han sido detenidos, torturados e, incluso, asesinados, por oponerse al fascismo gobernante. Pero no será con ellos que se negociaría la salida de Maduro. Sería con la mafia de Padrino, Ceballos, Benavides, Rivero, Quevedo, con los del Cártel de los Soles, con gorilas como el mayor Lugo, que atropelló a Julio Borges cuando era presidente de la Asamblea Nacional, con quienes mandan a reprimir a mansalva a estudiantes, como el general Zavarce, con esbirros como Hernández Dala de la Contrainteligencia militar y González López del Sebin. ¿Compartirán estos seres intereses con el resto de los venezolanos como para comprometerlos en una salida que abra posibilidades de restituir un régimen de derechos y libertades, de paz, seguridad y bienestar creciente de la población?

Sospecho que no. De ser así, más que invocar en positivo esos intereses para conseguir su anuencia a una salida electoral, habría que insistir en el costo que representa para ellos no facilitar una negociación con esos fines. Descubrimos una vez más --claro está-- el agua tibia: sanciones que les duelan y amenazas muy creíbles de castigo futuro si no acceden a contribuir con una salida democrática. Para algunos esto es una verdad de Perogrullo, pero no está demás tenerla muy presente a la hora de pensar en opciones. Confío que, como tal, está asumido cabalmente por la dirigencia opositora.

Lo anterior debe asociarse con la necesidad de recuperar a la Fuerza Armada como institución y, con ello, poder rescatar a la nación de la anomia en que fue sumida por la beligerancia otorgada por Maduro y sus mafias a bandas armadas como el ELN, los colectivos, los cuerpos de exterminio de la FAES, y de las brigadas de esbirros del Sebin y de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar). A ello habría que agregar las megabandas controladas desde la cárcel.

Se socavó deliberadamente a la institución militar fomentando un ambiente para prácticas delictivas de todo tipo, pues tales bandas no tardan en imponer su propia ley sobre las circunstancias que las afectan. Como institución, la Fuerza Armada tendría que desarmar tales bandas para recuperar su monopolio de los medios de violencia y ponerlos al servicio del Estado de Derecho. En este orden, deben disolverse los “mil-ancianos” que penosamente han sido armados de chopos, uniformes y consignas para hacer el ridículo.

Es menester discutir ampliamente y a fondo, cómo debe ser una Fuerza Armada Nacional que responda a las necesidades de la Venezuela futura a que aspiramos. Obviamente, estaría deslastrada de mafias y del tráfico de drogas, y estaría sometida a la soberanía popular, es decir, al poder civil electo, no a la tóxica y maligna inteligencia cubana, que sería expulsada del país.

En este marco, podrán distinguirse sus funciones de resguardo del territorio nacional, de apoyo en emergencias, contra el tráfico de estupefacientes, así como de respaldo --solo en última instancia-- al desarme de bandas delictivas, asumido por la policía. Sus dimensiones se ajustarían a los acuerdos consensuados con otros países, de manera de conformar una fuerza reducida, altamente profesionalizada y bien equipada para las labores encomendadas. Sobre todo, debe revisarse su proceso de formación. Perversamente, éste ha sido envenenado con odios provenientes de una mitología épica cultivada por el fascismo bolivariano para convertirla en fuerza opresora. Deben formarse en valores de respeto y preservación de las libertades ciudadanas.

Una estrategia provechosa que involucre a los militares para sacar al usurpador Maduro tiene que separar la paja del trigo. Aislar a la escoria con una denuncia permanente e incisiva del gorilaje, de repercusión internacional, mientras se esbozan elementos definitorios de una Fuerza Armada para una Venezuela libre, soberana y próspera, como la que anhelan las mayorías. A aquellos militares que no sucumbieron a la corrupción y la maldad, debe devolvérseles una institución en la que puedan encontrar la dignidad, el sentido de propósito y de respeto que se supone motivaron su incorporación.

Por más que insistan en sus bravuconadas de que nunca se irán, la mafia sabe que tiene los días contados. El mundo se les ha puesto chiquito. En su desesperación recurre a la imbecilidad como arma de ataque. Cabello intenta intimidar a Guaidó apresando a su tío con el ridículo cargo de transportar explosivos en el vuelo TAP que lo trajo al país, suspendiendo incluso a esa línea por un tiempo para darle credibilidad a semejante sandez. Maduro, por su cuenta, incita a trabajadores de PdVSA a agredir al propio Guaidó y a los suyos, cual si fueran camisas pardas hitlerianas.

A la mafia le está pegando las sanciones. Podrán aguantar un rato más saqueando a Guayana y lo que queda de PdVSA, pero si se les cercenan los lazos con sus cómplices internacionales, con el paso del tiempo les irá peor. Los integrantes más descompuestos de la mafia militar quizás no tengan vuelta atrás, ¿Pero el resto está dispuesto a suicidarse eventualmente con ellos?

Economista, Profesor (J) de la UCV.

humgarl@gmail.com

 6 min


“Aquí tiene un revólver y la Constitución para que pueda mandar΅, le dijeron a Juan Vargas, el recién designado Presidente Municipal en la película la Ley de Herodes, del mexicano Luis Estrada. Como la Constitución le ponía límites, Vargas optó por ir arrancando las hojas a la misma. Así gobiernan los dictadores y, evidentemente, no puede esperarse que acepten realizar elecciones como exige la ley.

La elección del 30 de noviembre de 1952 para una Asamblea Constituyente debía realizarse bajo la dictadura de la Junta de Gobierno, cuyo presidente era el títere Germán Suárez Flamerich, pero quien ejercía el poder era Pérez Jiménez. En esas circunstancias, la oposición se enfrentó al mismo dilema actual de votar o abstenerse.

Con sólidos argumentos la directiva de Acción Democrática en el exilio acordó la abstención para no legitimar la dictadura. El partido Copei, se pronunció el 14 de setiembre condenando la existencia de los presos políticos y afirmando que el actual proceso electoral no se presenta en las condiciones mínimas de libertad, de garantías y de respeto a que los venezolanos tenemos derecho a aspirar. Por su parte URD emitió un comunicado el 27 de setiembre que decía, entre otras cosas, que un gigantesco fraude está en marcha. Si el fraude se cumple, como ya parece inevitable, el Estado de facto continuará.

Como es sabido, los ciudadanos votaron por URD y Pérez Jiménez cambió los resultados y descaradamente dirigió un telegrama a Jóvito y a Arcaya diciendo que La Institución Armada, tan escarnecida por ustedes, no está dispuesta a admitir que por acuerdos torvos se vaya a lesionar el prestigio de la nación, seriamente comprometido por el triunfo electoral de Acción Democrática y del Partido Comunista que URD ha propiciado. Desde luego el dictador además de tramposo era descarado. Cabe destacar que Vicente Grisanti, presidente del Consejo Electoral, y once de sus quince miembros renunciaron y fueron perseguidos.

Lo anterior y otros casos indican que los dictadores tienden a no permitir la realización de elecciones limpias, ni a reconocer resultados adversos. Sin embargo, hay otros ejemplos en los que, presionados por las circunstancias, se vieron obligados a reconocer la derrota. Por ello los dogmas no tienen cabida. Entendamos que el usurpador y dictador Maduro requiere realizar elecciones y, participen o no los partidos de oposición, contará con la colaboración de los integrantes de la nanomesa de diálogo.

Lo procedente es que nuestros dirigentes democráticos se enserien y dejen de hacer política por tuiters, declaraciones a los medios y artículos de prensa. Deben entender que con ello causan confusión y dan pie para que muchos tomen posiciones extremas sin medir las consecuencias, ni calibrar entre lo que es posible alcanzar y lo que son simples buenos deseos.

A puerta cerrada, y eso no es un delito, los dirigentes deben discutir y llegar a un acuerdo sobre las condiciones apropiadas para acudir a votar, entendiendo que una dictadura no va a conceder todas las garantías de una democracia, pero que tampoco podemos ser tan condescendientes para aceptar todas las reglas que nos quieran imponer. También debemos estar conscientes de que, aunque ganemos, el régimen intentará desconocer los resultados, sea abiertamente como Pérez Jiménez o creando un organismo paralelo o quitando funciones, como hizo con la Asamblea Nacional y con la Alcaldía Mayor.

En las elecciones del 2005 nos abstuvimos porque estábamos en el punto de mayor debilidad. Hoy estamos en el de mayor fortaleza por el descontento de la población y por el apoyo de las principales democracias del mundo, por las sanciones económicas y por los casos de corrupción detectados y castigados en el exterior en contra de personas relacionadas con el régimen, básicamente relacionados con Pdvsa. Es decir, debemos exigir, sin aspirar el oro y el moro, como pretendían algunos caballeros de Jerez en 1426, en tiempos de la Reconquista española. Por otra parte, las presidenciales de mayo pasado fueron una farsa, por lo que se impone presionar para que también podamos elegir al presidente de la república.

Al respecto nos permitimos sugerir los equilibrados artículos de Ismael Pérez Vigil y el último de Vladimiro Mujica. Unidos, con una sola tarjeta electoral, con condiciones básicas y en la calle protestando, como dice en su artículo Nicmer Evans, podemos lograr una nueva democracia.

Como (había) en botica:

El gran farsante sigue queriendo engañar con esa comisión presidida por Tarek El Aissami para recuperar la industria petrolera que destruyeron Chávez, él mismo y todos los presidentes de Pdvsa desde Alí Rodríguez a la fecha.

El estudioso economista agrícola Wilfredo Briceño sostiene que para recuperar en el 2027 el producto interno bruto agrícola que teníamos en el 2013, se requiere un crecimiento interanual de un 16,4%, algo muy distante de los registros históricos. Esa cifra de Briceño indica el gran deterioro de este vital sector de la economía al cual habrá que dedicarle atención prioritaria.

Las diferentes Agencias de la ONU reportan que en el período 2016- 2018 teníamos 6,8 millones de personas con hambre, cifra que debe haber aumentado.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Maxim Ross

Con la invasión de propaganda, de desinformación y, sobre todo, de opiniones y artículos sesgados de uno y otro lado, es muy difícil que el común de los mortales se forme una opinión consistente de este doloroso tema por el cual está pasando Venezuela. Y digo doloroso, porque es de verdad una tragedia que nuestro país tenga que pasar por ese expediente como medio, casi único, para reestablecer el ordenamiento democrático e institucional pactado en la Constitución vigente. Cuando se dice que es una “tragedia” porque se aplican de tal manera que afectan indiscriminadamente a culpables e inocentes y que, por ello, implica mayores sacrificios al pueblo venezolano se está en lo cierto, pero no se dice toda la verdad.

Esa verdad tiene que ponerse dentro de contexto. Y este va en dos direcciones: Indaguemos si son ellas las causantes del deterioro económico y social y, luego, en cuál es su origen. Las cifras que el mismo BCV ha publicado dan cuenta de la primera indagación, pues la caída del producto, la destrucción del aparato productivo, la hiperinflación, el aumento de la pobreza y la masiva emigración de venezolanos sí que es una verdadera tragedia y todas están presentes antes de su imposición, en especial desde 2013 en adelante[1]

Con respecto a su efecto principal, que es en el comercio exterior con los Estados Unidos, este inicia su acelerado descenso desde aquel año y las ventas petroleras ya son críticamente bajas desde 2008. En ese terreno no hay que olvidar dos hechos. Por un lado, la reiterada política del Gobierno de Venezuela, anterior y actual, de dejar de vender petróleo a los Estados Unidos y, por el otro, la puesta en práctica en este país de la política de “Independencia Energética”, la cual lo llevó a una sustantiva reducción de sus importaciones, incluyendo las de Venezuela. Detrás de ambos impactos, decisivos para el bienestar de los venezolanos, está la brutal destrucción de PDVSA y la consiguiente drástica reducción de la producción petrolera. Es allí donde se debe ubicar claramente el deterioro.

En relación al segundo tema, el de sus orígenes, no pueden olvidar quienes escriben y las atacan algunos “pequeños” detalles del ordenamiento democrático e institucional que me permito recordar:

  1. La cuestionada elección del actual presidente en 2013, basada en la tesis de la “Continuidad Administrativa”, lo cual le permitió no retirarse de la presidencia,
  2. La cuestionada elección de la Asamblea Nacional Constituyente y de las elecciones presidenciales de 2018,
  3. La indudable y reconocida elección de la actual Asamblea Nacional en 2015, atacada por el Gobierno y sus poderes asociados por todos los frentes antidemocráticos.

No cabe la menor duda de que su imposición tiene un efecto significativo en el bienestar de los venezolanos, en especial cuando comienzan a aplicarse directamente a operaciones comerciales y financieras, pero la pregunta principal que debemos hacernos es porque hemos quedado “varados” en el tema de las sanciones, cuando la verdadera tragedia consiste en la insuficiente presión interna para el cambio político en Venezuela, ya no por causas atinentes a los distintos liderazgos políticos, sino porque la sociedad venezolana entró en un peligroso letargo y un sosiego que lo dificulta y paraliza. Sin duda que en él está una definida conducta que oscila entre el “Bodegón”, el miedo, el “Clap” y la consiguiente desesperanza.

Pareciera así que las sanciones van quedando como el único recurso capaz de lograr el cambio deseado, más todavía si van en línea con el apoyo democrático internacional que se ha logrado construir. En este sentido, es interesante hacerles saber a los gobiernos que se han alineado con el actual, entre ellos principalmente el de Rusia, el de China y el de Cuba que no pueden dejar de lado sus orígenes y causas. La historia pedirá cuentas de quienes fueron los verdaderos amigos de Venezuela.

Recomendación que va también dirigida a aquellos que claman insistentemente por el “dialogo” y la “reconciliación” de los venezolanos, pero que tienen detrás todavía una buena factura petrolera que respalda su apoyo. Recomendación que también va para aquellos gobiernos que todavía se sitúan en el medio y repiten lo de la autodeterminación de los pueblos y el regreso a la normalidad democrática, como si esta permaneciera pudiera lograrse sin tocar las persecuciones políticas, las inhabilitaciones y los continuos asaltos a la legitima Asamblea Nacional. Agrego: me gustaría que algunos líderes políticos que critican las sanciones colocaran sus declaraciones en este contexto.

Finalmente, la experiencia histórica no deja una lección clara sobre si estas políticas logran cambios importantes en una sociedad, pues hay casos donde ello se logra y otros no, aun cuando crean campos de presión para lograr acuerdos. No sabemos si su aplicación tendrá o no un logro en el cambio político o, al menos en que Venezuela restaure su ordenamiento democrático e institucional y que se produzcan las deseadas elecciones que lo reestablezcan, pero lo que si sabemos es que con ese apoyo todavía queda una esperanza para que los verdaderos culpables se hagan a un lado y dejen que este país vuelva a ser lo que fue. Allí quedará definida su responsabilidad histórica, la de sus aliados y la de los nuestros. Solo así podrá terminar la verdadera tragedia que vive Venezuela.

[1] Las primeras sanciones a funcionarios las establece la Administración Obama en 2015Eb

 4 min


La sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia dictada el día 27 de agosto del año 2019, bajo el número 0324, mediante la cual el TSJ ordena, en especial y particularmente, a la Universidad Central de Venezuela, realizar elecciones de autoridades rectorales en un plazo de seis (6) meses, contado el lapso desde la fecha de publicación de la sentencia, bajo condiciones impuestas por el Tribunal, caso contrario, es decir, si la UCV decide no cumplir con lo ordenado por el sentenciador, el Consejo Nacional de Universidades (CNU) procederá a designar autoridades rectorales interinas, lo que se traduce en abierta violación de la autonomía universitaria e intervención de la UCV por parte del gobierno nacional.

El tiempo se ha agotado. Estamos a escasos cuatro días para que se cumpla el lapso dado por el TSJ. No hay, como es evidente, en la UCV visos de un proceso electoral en puertas para cumplir con lo sentenciado. Aunque se diga lo contrario. Que estamos transitando una “ruta electoral” que nadie entiende ni conoce. Tampoco se conoce, lo que hará el TSJ, es decir, el gobierno nacional, al vencerse el lapso dado sin que se realicen elecciones universitarias. No hay tiempo para ello. Seguramente, surgirá los artificios de última hora. Una prórroga del lapso, una fecha distinta a partir de la cual debe contarse el inicio y terminación del lapso, una negociación, una promesa de la UCV de hacer elecciones en los términos establecidos en la sentencia 0324, vía reglamento electoral provisorio, ya en elaboración, con algún disfraz, oportuno, en carnaval, mediante el cual se cumple con lo sentenciado, pero, debidamente atenuado, mientras tanto, en la UCV seguirá reinando el discurso de la autonomía universitaria en el reino de un silencio y pasividad absolutos, mientras, se separa y divide a los actores universitarios en tres lotes: izquierda, derecha y centro, en otras palabras, los que sostienen la defensa de la autonomía y la Ley de Universidades vigente, un grupo importante de profesores, representado por la APUCV, que pide la realización de elecciones bajo las reglas de juego electoral existentes (izquierda); los empleados y obreros que exigen el cumplimiento de la sentencia 0324 (derecha); y, el centro, posiblemente, las autoridades universitarias actuales, o, parte de ellas, quienes no están dispuestas a “inmolarse” en defensa de la autonomía universitaria y, por consiguiente, se muestran favorables a hacer concesiones al gobierno en aras de ampliar la “democracia universitaria”.

Forzoso, es, entonces, llegar a una conclusión, a la que apunta la pregunta: ¿Cómo hacer elecciones universitarias sin menoscabar la Ley de Universidades vigente? De entrada, resulta imposible. Por cualquier vía que se explore.

La vía judicial intentada de suspender cautelarmente tres artículos de la Ley de Universidades (31, 32 y 65), referidos al voto para la elección de las autoridades rectorales (artículo 31), validez de la elección (artículo 32) y elección de los Decanos (artículo 65), no sirve para nada, por cuanto deja incólume la columna vertebral de la Ley. “La autonomía administrativa, para elegir y nombrar sus autoridades y designar su personal docente, de investigación y administrativo (…)” (artículo 9 de la LU).

La vía interna, nuevo reglamento electoral, tampoco sirve, por cuanto sí el mismo se realiza conforme a la sentencia 0324, siempre, se estará violando la LU. Importante aclarar, que no se trata de cuestionamiento a autoridad alguna por cuanto conocemos el actuar de las autoridades universitarias para oponerse a la LOE y a la sistemática suspensión de los procesos electorales programados por la Comisión Electoral de la UCV desde el año 2011 en adelante, lo que preocupa es que hemos llegado al límite en los mismos términos en los que nos encontrábamos en el año 2011 y, aún, antes.

De las aguas derramadas en el año 1992 y 1998 vienen los lodos que nos asfixian hoy, y, de esas aguas vertidas en esos años, los universitarios, uno más otros menos, por acción u omisión, tenemos una cuota de responsabilidad importante, más allá de las posiciones que mantengamos en la actualidad. Hemos tenido muchas oportunidades para haber modificado la legislación universitaria, sin embargo, nos ha resultado más cómodo regirnos por la legislación actual que, por su obsolescencia, violentamos permanentemente. Aun cuando sigue vigente. Lo definitivo, ahora, que estamos entrampados, es decir la verdad sin avergonzarnos, sin ambigüedades. Sí, queremos ir a elecciones bajo el amparo de la sentencia 0324, no había necesidad de esperar el término del lapso para actuar desesperadamente. Caso contrario, hemos debido proceder desde hace mucho tiempo, 2011, para enfrentar al gobierno y hacer valer el principio de autonomía, al menos, la autonomía administrativa, para darnos nuestra propia forma de gobierno. Lo demás es decorado.

En consecuencia, proponemos, como parte de un sector, el gremial profesoral, ignoramos si mayoritario, la conveniencia, con apoyo de la Asamblea Nacional, de realizar en lo inmediato un proceso electoral, un macro- proceso electoral, al estilo del realizado en el año 2008, que permita la elección de autoridades rectorales, decanales y de representantes profesorales al cogobierno universitario, en conformidad con lo establecido en la Ley de Universidades y la reglamentación electoral vigente. Puestos a derecho, proponer una nueva Ley de Universidades, por obsolescencia e incumplimiento voluntario de la actual, que actualice la vida universitaria a la luz de los tiempos actuales y el avance de la ciencia, tecnología y medios de comunicación e información, con lo cual la Asamblea Nacional superaría su negligencia y omisión en la que ha incurrido desde el año 2009 al no desarrollar legislativamente la Ley Orgánica de Educación, en la parte correspondiente al desarrollo, mediante ley especial, del Sub Sistema de Educación Universitaria. Y, el TSJ, por su parte, obviaría, también, la negligencia, lentitud y pesadez de la administración de justicia, actuando de conformidad con lo solicitado por los rectores de las Universidades Nacionales, es decir, la nulidad de la LOE por ser esta Ley inconstitucional e ilegal. La sentencia provisoria N° 0324, no fue lo requerido por los accionantes del recurso de nulidad, esta sentencia es utilitaria y complaciente de un sector interesado en ponerle la mano por vía judicial a la UCV y, por derivación, a toda la Universidad venezolana.

La Ley, según se enseña en las Escuelas de Derecho, es un todo único, coherente, no contradictorio, y, el ordenamiento jurídico, como su nombre lo indica, un orden que no admite vacíos ni contradicciones; por tanto, la ley y el orden jurídico, son como un castillo de naipes, sí se retira una de las cartas, el castillo se derrumba, cae al suelo.

Suspender cautelarmente 3 artículos de la LU, es decir, el Claustro y las Asambleas de Facultad, no resuelve en absoluto nada, pues queda vivo, por ejemplo, el artículo 1 de la Ley, que reza, así: “La Universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre”. Esa es la noción de Universidad que importa. Eso es lo que hace a una Universidad. Esta es la Universidad que defendemos. “Amanecerá y veremos. Manos a la obra”, suele decirse en las montañas andinas.

 5 min


Laureano Márquez

Ni tan dear, Sir:

Naturalmente que enseñar a leer y escribir a la gente es una de las más loables tareas que puede emprender el ser humano y tendría que ser una obligación del Estado y no una concesión graciosa de su parte. ¿Recuerdan aquello de: “Venezuela necesita de tu ayuda, ACUDE, te estamos esperando?", una pegajosa campaña publicitaria que algunos, cédula en piso, no habrán olvidado y que se realizó en todo el país para combatir el analfabetismo. Uslar decía en esa campaña: “...Enseñar a leer es como libertar a un prisionero, libertarlo de la más horrible prisión: la de la ignorancia y el atraso y poner en sus manos la llave que abre la puerta que lleva al saber y la prosperidad”.

Así como es nobilísima tarea de la alfabetización -decía Martí: “Saber leer es saber andar”-, es una terrible crueldad enseñar a leer para luego prohibir a la gente que camine.

"En Cuba, por ejemplo, hay muchos libros que no pueden ser leídos, entre ellos, numerosos de autores cubanos. Curioso: un gobierno que alfabetiza pero teme a los libros."

Por tal razón, la defensa que usted hace del régimen de Fidel Castro por su plan de alfabetización no deja de llamar la atención. Es habitual en el doble rasero que caracteriza a lo que en estos tiempos suele denominarse el “pensamiento progresista”, según el cual Hitler y Mussolini fueron unos crueles asesinos, pero Stalin y Mao (que tienen más muertes en su haber), no. Cuando se analizan los crímenes de la Guerra Civil española, algunos solo tienen “memoria histórica” para los de Franco.

“Estamos en contra de la naturaleza autoritaria de Cuba, pero es injusto decir que todo es malo”, dice usted, Mr. Sanders. Le cuento: una maestra en Buenos Aires dijo sobre Hitler: “No niego que haya matado gente, pero favoreció el desarrollo de la industria y el transporte y generó el pleno empleo, aumentó el gasto público” (salvo lo de los asesinatos, el resto de la enumeración parece ser de cosas “buenas”).

Esta maestra fue grabada por un alumno y el comentario, que minimizaba -además- el holocausto y justificaba el odio a los judíos, le costó ser deshabilitada de la enseñanza, con toda razón, dicho sea de paso: la defensa de criminales no parece una buena estrategia para cultivar el alma de quienes se están formando y ven en sus maestros un líder con “auctoritas”.

Mussolini, Mao, Stalin, Franco, Pinochet, Gadafi e, incluso, el recién fallecido Mubarak, hicieron sin duda “cosas buenas”, pero algunos nunca diríamos de ellos una frase como la que usted dice de Fidel.

Cuando un régimen es criminal, viola los derechos humanos y acaba con la democracia y la libertad, no cabe el decir “que no todo es malo” porque lo malo es demasiado malo y lo bueno solo es verdaderamente bueno cuando está orientado a una noble finalidad, que en un sistema político no puede ser otra que la democracia, la libertad, la defensa de los derechos humanos y el avance material y espiritual de la gente.

"Alfabetizar para la lectura libre no solo para adoctrinar o crear industrias para el progreso de los pueblos, no para fabricar armas que los aniquilan. Llenarlos de cultura no para encarcelarlos cuando piensen con criterio propio."

Sin más a que hacer referencia, le saluda atentamente,

Laureano Márquez P.

https://talcualdigital.com/carta-a-sanders-por-laureano-marquez/

 2 min


Daniel Morales

Volviendo al tema de los Astros de Houston y el robo de señas. Es necesario realizar varias consideraciones desde ambos lados del plato. ¡Houston, we have a problem!

Según el informe del comisionado Rob Manfred, los estelares utilizaban una cámara desde el jardín central del Minute Maid Park que, conectada a un televisor en el pasillo del clubhouse, mostraba las señas de los equipos visitantes; señales, que llegaban al bateador a través de golpes a los botes de basura. “Curva (…) Bang, Bang”.

Lo primero es que, ciertamente, jugadores de los otros equipos sienten molestia con lo realizado por el equipo texano, como es el caso los Yankees de Nueva York, quienes no están muy convencidos con las disculpas del equipo sideral.

"Alegan que el robo de señas de los Astros continuó durante la serie de campeonato de 2019, donde cayeron derrotados por el conjunto de Houston en el séptimo juego, con un vuela cerca del camarero venezolano José Altuve."

Todavía los Yankees se preguntan cómo pudo Altuve sacar esa bola del parque. Al final concluyeron que fue gracias a que “sabía cuál era el lanzamiento” que el cubano Aroldis Chapman enviaría hacia el plato.

Puede que tengan razón en que las disculpas de los Astros no fueron del todo sinceras. Sin embargo, el informe del Comisionado de Major League Baseball, Rob Manfred, asegura que los siderales no usaron el robo de señas durante 2019 “ya que no consiguieron pruebas de ello. No obstante, deja ver que esa posibilidad todavía está latente.

Lo otro que sucede, y no trato de justificar, es que el lanzador cubano se equivocó en el lanzamiento y dejó un slider alto y en el mero centro del homeplate, como dicen los peloteros “en el queso o en la comida”. En este caso, fue José Altuve el que tuvo la fortuna de conectar bien la bola, pero pudo haber sido cualquier otro pelotero de Grandes Ligas el que chocara la esférica y la mandara a guardar a las gradas.

También, está la cuestión que, a pesar de saber lo que viene, necesitas pegarle a la pelota primero para poder sacarla del parque. Y no es solamente pegarle, sino darle bien, de cualquier otra manera hubiese bateado para dobleplay o un fly al jardín derecho.

Dicen los Yankees que el camarero criollo no se dejó quitar la camisa cuando iba camino a homeplate (cosa que es cierta) y que es indicio de que tenía algún dispositivo dentro de la ropa. “Es una buena pregunta —expresó el receptor de los Yankees Gary Sánchez— Si yo llego a conectar un jonrón para que mi equipo vaya a la Serie Mundial, me pueden arrancar los pantalones”.

No obstante, el compañero de equipo de José Altuve, Carlos Correa, le indicó al periodista Ken Rosenthal, que camarero “acababa de hacerse un tatuaje” y que por eso “no se dejó quitar la camisa”.

“Un tatuaje que le quedó horrible, por cierto”, dijo Correa. ¿Tal vez trata de encubrirlo? Posiblemente. Pero ahora es muy difícil creer lo que diga Correa después de tres años de engaños.

Por otro lado, están las declaraciones de Cody Bellinger, jugador de los Dodgers de los Ángeles, quien aseguró que los Astros de Houston les robaron la serie mundial de 2017 y que José Altuve, Jugador Más Valioso de esa campaña, “le robó” (léase bien, le robó) el “Most Value Player (MVP) a el jardinero de los Yankees, Aaron Judge”.

“Pienso que la gente no se da cuenta que José Altuve le robó el MVP a Aaron Judge en 2017 (…) Todo el mundo sabe que Astros nos robaron el anillo. Creo que el castigo fue débil, les dio inmunidad”, dijo Bellinger.

Y puede que tenga razón que le robaron la serie mundial, pero ¡ups! Los Astros se coronaron campeones en Los Ángeles. La única forma es que los siderales hubiesen usado el robo de señas fuera de casa para ganar en el Dodgers Stadium y si mal no recuerdo, esa fue una estrategia que ellos realizaron cuando jugaban de homeclub. Así que Bellinger, creo que estás equivocado, lo que debes calificar de “robo” es la forma en que siderales llegaron a la Serie Mundial.

"Con respecto a José Altuve, sería bueno que Cody Bellinger, quien es un magnífico jugador, explique cómo es que al segunda base venezolano le fue mejor en la vía que en casa. El de Maracay ligó para .381 de average como visitante, mientras que como local solo bateó para un modesto .311 de promedio. Otra vez, se equivoca Bellinger."

Aunque es difícil de creer, el campocorto de los Astros Carlos Correa asegura que José Altuve, “nunca quiso ser parte de eso” y que “se molestaba” cuando le indicaban el lanzamiento.

A mi juicio, es tan culpable “quien mata la liebre como quien le quita el cuero” y, en este caso, el Comisionado de Major League Baseball, Rob Manfred, fue muy blando con el castigo para los siderales. Lo que lo hace tan culpable como los jugadores de la organización.

Su oficina resolvió suspender por un año al exgerente general de la organización Jeff Luhnow y al ex mánager A.J. Hinch. El equipo decidió despedirlos después del escándalo y tuvo que pagar una multa de cinco millones de dólares.

“Estuvimos por mucho tiempo dilucidando sobre cuál sería la sanción para los Astros (…) Era algo sin precedentes”, dijo Manfred.

Pero la sanción no la van a conseguir en el béisbol sino en otros deportes, como es el caso de la Juventus de Turín, quien fuese degradada a la segunda categoría de fútbol italiano y con muchos puntos de desventaja antes de comenzar el torneo de la Serie B italiana por el escándalo de amaños de partidos. Si mal no recuerdo, la Juve empezó el torneo con -30 puntos, y además le fue removido su último título.

Para el caso de los Astros podría ser colocarlos de últimos en su división a 30 juegos del primero antes de iniciar la temporada de MLB. Sin embargo, su título no debe ser removido para que siempre se recuerde la mancha de sus acciones y queden en la historia como los Medias Negras de 1919.

"No todo puede ser tan malo, ya que esta experiencia deja las bases para tomar decisiones en un futuro cuando cualquier equipo de grandes ligas se le ocurra hacer está práctica con estrategias más avanzadas."

https://talcualdigital.com/los-astros-tambien-se-equivocan-por-daniel-mo...

 4 min


Américo Martín

La OFAC advirtió que las sanciones no son permanentes y que están sujetas a los cambios de comportamiento de los involucrados para favorecer el “orden democrático en Venezuela”.


(Departamento del Tesoro EEUU)

Los poderosos del mundo no han alcanzado un acuerdo aunque, evidentemente, están interesados en lograrlo para una salida negociada de la crisis de Venezuela. Creo que, al final, la negociación tendrá éxito porque así lo aconsejan los enormes peligros que quizás expondrían al mundo a un inmerecido baño de sangre.

Los protagonistas directos en la tensa pulseada son el presidente Trump, quien ha demostrado que no habla por hablar, y la empresa Rosneft, plenamente apoyada por el presidente Putin, quien tampoco es precisamente un hombre de ánimo endeble.

Para que hayan llegado al extremo sugerido por el comunicado de la OFAC del Departamento del Tesoro de EEUU, tiene que ser demasiado atractivo lo que premiaría una persistencia que pareciera rayar con el suicidio. Y en efecto lo es.

Rosneft está exportando el 62% del petróleo venezolano; posee el 100% del vasto proyecto gasífero, por 30 años, de los yacimientos de Patao y Mejillones en la costa oriental de Venezuela y, por si fuera poco, ilimitadas exenciones arancelarias y de todo tipo. Maduro también pone en juego su pregonado nacionalismo como lo revelan las acusaciones que le ha disparado el medio digital argentino http://www.laizquierdadiario.com/, hasta ahora, aliado suyo.

Quizá la codicia pudo más que la prudencia, Rosneft debió haber pensado que el gobierno norteamericano no permitiría, por inadvertencia, su juego de manos. Es lo que nos tiene a todos al borde del precipicio. Solo podemos imaginar que alguien o algo cederá, o dan nuevos pasos en el camino de la confrontación para que asome su rostro la violencia o el desenlace sea el acuerdo, negociar en serio, preservando desde luego los intereses de tirios y troyanos, conseguir una solución electoral pacífica que garantice la recuperación democrática de Venezuela junto con su libertad, su prosperidad y la convivencia de todos los pensamientos.

De hecho, pese a la locura desatada por estos acontecimientos, asomaron opiniones sanamente políticas, entre las que cabe destacar la aclaratoria contenida en el epígrafe y la opinión de Leopoldo López recordándole a Rusia que, en una Venezuela libre y democrática, tendría buenas oportunidades como seguramente las tendrán todos los países y empresas que quieran invertir, con reglas claras, en el desarrollo de Venezuela.

Sería perfectamente lógico que estos asuntos ya estén siendo considerados por las partes, pero mientras más rápidamente se despeje un camino como este, rumbo hacia desenlaces nítidos, transparentes y negociados pacíficamente, la superación de la dramática situación vivida por Venezuela y las peligrosas tensiones que pueden llevarnos a una nueva guerra fría podrán ser dominadas por la inteligencia del liderazgo. La noche quedará atrás y los jefes políticos que así lo determinen ganarán un buen espacio en la historia.

"La guerra no es opción, en todo caso sería una fatalidad desgraciada para todos los protagonistas y, en la era de la crisis energética, no sería una demasía decir que también para el mundo."

En Venezuela hay dos poderes enfrentados, más allá de legitimidades y reconocimientos universales. El punto es aprovechar las dimensiones de esta situación tal como ella es y no como quisiéramos que fuera para impulsar la consulta soberana e internacionalmente supervisada, depurándola de los factores que la enturbian y ponerle fin cuanto antes a esta tragedia interminable. La oposición debe reencontrar el camino de su unidad en la diversidad y Maduro comprender que es imposible postergar el cambio anhelado por los venezolanos.

Sin duda, la complejidad internacional ayudará a encontrar ese desideratum porque, tal como puede verse, los intereses de todos están en juego y de lo que se trata es de que la solución sea equitativa hasta donde pueda serlo. La respuesta está en manos del voto soberano y de la cabeza fría del liderazgo.

La lógica común vertida en una pregunta dejada correr en un programa televisivo no podría despacharse con respuestas no meditadas. ¿Cómo va a aceptar el poder en Miraflores ir a unas elecciones libres temiendo que por serlo se traduzcan en una segura derrota?

https://talcualdigital.com/apostando-fuerte-por-americo-martin/

 3 min