Pasar al contenido principal

Opinión

Mauro Bafile

“América para los americanos”. Es el enunciado de la “Doctrina Monroe”. Sencillo y complejo al mismo tiempo. Su recuerdo nos devuelve a una época que pensábamos superada. Era el 2 de diciembre de 1823, cuando el presidente norteamericano James Monroe, en un mensaje al Congreso, explicaba los lineamientos fundamentales de la política exterior de su gobierno. Decimos, no permitir intervención alguna de potencias europeas en los asuntos de los países de nuestro hemisferio. América Latina había logrado independizarse de la corona española para transformarse, años después, en el “patio trasero” de los Estados Unidos.

Mucho ha cambiado desde entonces. La “Revolución Industrial” ha dejado su lugar a la “era digital” y a la “inteligencia artificial”. La globalización ha derribado barreras. Las fronteras, entorno antes bien definido y diferenciado, se han vuelto líquidas. Se transforma el mundo del trabajo y las innovaciones condicionan nuestras vidas. Vivimos el amanecer de una nueva era. Es una “revolución” a la que América Latina no es ajena.

La economía latinoamericana muestra hoy realidades contradictorias y signos de debilidad. La lenta recuperación de Brasil contrasta con la desaceleración de México, la recesión de Argentina y el tsunami que está borrando los últimos vestigios de abundancia en la que otrora fue la “Venezuela Saudita”. En fin, en lo económico concluyen un año y una década con una región incapaz de superar sus antiguos problemas: pobreza, desigualdad y corrupción.

En lo político, la fragmentación ideológica, la inestabilidad institucional, el descontento social han ido desdibujando las certezas y definiendo un nuevo mapa político. Argentina, Bolivia y Uruguay, con sus respectivos resultados electorales, han sido protagonistas de cambios radicales. Asimismo, nuestras sociedades han ido tomando conciencia. Y han comenzado a reclamar políticas sociales nuevas, obligando a los líderes a replantearse agendas y programas.

Mientras nuestras naciones se asoman a una nueva década buscando sobrevivir a sus propios fantasmas, en el tablero internacional las grandes potencias se enfrentan sin reservas. Decimos, de manera directa y abierta. La diplomacia de Trump, desgarbada y deslucida, ha sido contrastada por la influencia creciente de Rusia y los apetitos de China.

Los intereses en juego son muchos. Los hay de carácter geopolítico. Y también de naturaleza económico. En el primer caso, destaca la pugna entre Estados Unidos y Rusia. La primera no quiere ceder la que tradicionalmente ha sido su área de influencia. La otra no quiere desaprovechar regímenes favorables para afianzarse su presencia en nuestro hemisferio, clave para sus ambiciones expansionistas y geopolíticas. Venezuela es teatro involuntario de esta batalla que libran las dos potencias.

En el ámbito económico, cabe destacar la presencia discreta, pero cada vez más arraigada, de China. Esta necesita de materias primas para su crecimiento industrial.

Podría haber, en un futuro, un cuarto protagonista: la Unión Europea. Esta, acorralada por una crisis interna cuya expresión más evidente es el auge de los movimientos euroescépticos, hoy pareciera carecer de lineamientos de política exterior hacia América Latina. Pero esto podría cambiar. En particular, podría hacerlo si España, Italia y Portugal, presentes en América Latina a través de una numerosa comunidad de emigrantes, lograran constituir un “bloque mediterráneo”. Y con eso condicionar las políticas europeas.

Antes oro y carbón; luego petróleo y hierro y hoy litio y cobalto. Es la “maldición de las materias primas” que persigue nuestros países. Es con este telón de fondo que América Latina termina una década y comienza otra con nuevas incógnitas y viejas dudas.

Enero 20, 2020

@BAFILEMAURO

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/las-incognitas-de-america-latina/

 2 min


Laureano Márquez

La Ceiba -además de un árbol de hermoso florecer y una población de Honduras- es un portal de noticias (www.ramonmuchacho.org). Este muchacho hace un resumen diario de noticias muy completo. En el de hoy aparecen las siguientes:

  • Nicolás Maduro: “Le he dicho a Raúl Castro y se ha discutido en esta comisión mixta y estamos de acuerdo. Los embajadores (de Cuba) prácticamente forman parte del Consejo de Ministros”.
  • “El embajador de Cuba tiene que estar puertas abiertas en cada ministerio para coordinar las actividades”, indicó Maduro.
  • El Mundo: Maduro ficha al embajador cubano para su consejo de ministros tras consultarlo "con nuestro hermano mayor y protector, Raúl Castro".
  • TalCual: Maduro pide ayuda a Cuba para "recuperar" Petrocaribe, pese a denuncias de corrupción.

Poco más hay que agregar, las noticias son lo suficientemente elocuentes. Les confieso, que, aunque tengo confianza en la seriedad de este portal, fue menester investigar otras fuentes porque las informaciones parecían extraídas del Chiguire bipolar, aunque es justo decir que éste último, que comenzó ofreciendo noticias exageradas y absurdas en clave de humor, se ha ido convirtiendo cada vez más en un medio verosímil en la medida en que nuestra política se desquicia. No hay mucho más que agregar, salvo el ofrecer este diccionario cubano-español de palabras y expresiones para que los subalternos puedan manejarse mejor:

Asere que bola: quizá usted crea que esta es una expresión cubana de asombro por las noticias que acaba de leer, pues no, lo que significa es “amigo, ¿cómo estás?”.

Bacán: bueno, excelente.

Baro: peso, dinero, moneda. // “Está bacán eso de controlar el petróleo venezolano, vamos a ganar baro cantidá”.

Despingar: romper, destruir, acabar con algo. // “Están despingando al país y no les duele”.

Embullado: estar entusiasmado por alguien. // “el embullamiento de este acere con Raúl, no es normal”.

Fachar: robar. // Abundan los ejemplos.

Guagua: autobús // “¡Que la guagua va en reversa!”.

Jamar soga: pasar trabajo. Lo que le sucede a un país cuando regala sus recursos a otro.

Mojito: bebida hecha a base de ron, menta, azúcar, limón y agua mineral con el que deben estar brindando en La Habana en este momento.

No cojas lucha: despreocúpate. Es decir, lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo los venezolanos en este momento.

Revirarse: rebelarse, oponer resistencia. Lo que toca pues.

Salación: mala suerte. La que nos cayó a nosotros desde 1999.

Tonga: mucha cantidad. “Tonga de petróleo el que le hemos regalado a Cuba, mulato”.

Zafra: antiguamente, recolección de la caña de azúcar y la temporada en que se realiza. Desde hace 20 años, nombre que se le da a Venezuela. Así que, asere, coge el bejuco y llámate a un babalao para que nos quite este bilongo con algún brebaje de siguaraya, porque si sigue este canchanchán con Raúl, nos vamos a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

https://talcualdigital.com/diccionario-cubano-espanol-por-laureano-marquez/

 2 min


Cecilia García Arocha Márquez

Párrafos finales de la respuesta textual de la Rectora de la UCV, insistiendo en la conveniencia de la lectira del archivo que se anexa.

La situación generada por las denuncias infundadas y falsas del ex Vicerrector Administrativo profesor Bernardo Méndez Acosta, con motivo de su renuncia al cargo, han creado grave zozobra en la comunidad universitaria ; además, expone a nuestra Casa de Estudios a la intromisión de organismos que siempre han pretendido aniquilar su autonomía y la libertad de pensamiento plural en la enseñanza de la educación superior que hemos invariablemente defendido durante nuestra gestión, y que alberga el espíritu de la Universidad Central de Venezuela,” la Casa que Vence la Sombra”, formando la generación del futuro, creando conocimiento para el progreso y desarrollo del País que en este momento anhela la Nación.

Quisiera dejar a la reflexión de los miembros de este Consejo, y a la comunidad universitaria que sea precisamente en estos momentos de grave riesgo para nuestras universidades públicas que de forma incomprensible e intempestiva una autoridad universita ria formule presuntas denuncias, sin soportes, tergiversando los hechos y actuaciones que a lo largo de estos 12 años hemos cumplido, lo cual abre las puertas para que sectores antidemocráticos planteen decisiones contrarias a los valores y principios libres, autonómicos y democráticos.

 1 min


Fernando Egaña

La hegemonía roja, o más bien sus patronos cubanos, son duchos en enredar o enmarañar, aquello de por sí debería ser sencillo, hasta crear un ambiente de confusión, una especie de tremedal, que sólo contribuye al continuismo. Lo estamos observando, o padeciendo, una vez más, con el tema de las supuestas dos Asambleas. Este tipo de enredos, por lo general, siguen un patrón: son zarpazos de hecho, que se les trata de revestir o disimular con trapisondas legales, lo que facilita su justificación entre los aliados de la hegemonía, dentro y fuera del país, y también, su justificación por parte de algunos sectores de oposición que le hacen el juego a Maduro y los suyos.

Lo hemos visto tantas pero tantas veces, que sorprende que alguien se pueda sorprender al respecto. En el fondo es la aplicación de la vieja máxima: divide y vencerás. Claro que no es una mera cuestión de pareceres distintos, inspirados por ideologías, principios o valoraciones estratégicas de diferente signo. No. Hay la implicación «metálica», los caminos literalmente verdes, que compran conciencias y vocerías. Y a veces con o poca o ninguna dificultad. Como hay una censura férrea de los medios, mucha gente no se entera bien de los tejemanejes, y lo que percibe es una fragmentación del campo opositor que, sin duda, no fortalece la esperanza. Hay que hacerle frente a ello, pero no es fácil. No obstante hay que hacerlo.

Cuando lo bueno se presenta como malo y lo malo como bueno, se está intentando enredar. Cuando se miente con descaro ilimitado sobre la realidad del país, queriendo proyectar un mundo idílico que se enfrenta a las garras de los Imperios, se está tratando de enredar. Cuando se niega cualquier tipo de responsabilidad del poder establecido, en los problemas que no se pueden obviar, se está intentando enredar. Cuando se apela a diálogos de tramoya dizque para fomentar una «normalización política» con disfraces democráticos, se está tratando de enredar. Y la experiencia demuestra, dolorosamente, que esos innumerables intentos no han sido fallidos.

Algunos sí, porque la extensión y profundidad de la catástrofe humanitaria es demasiado trágica. Pero otros de los intentos de enredar o enmarañar han tenido, por lo menos, relativo éxito. Al fin y al cabo, la hegemonía roja mantiene su poder despótico y depredador, a contravía de la voluntad de la gran mayoría del pueblo venezolano, que ansía un cambio efectivo en lo económico, lo social y lo político. Podríamos decir, que de tantos enredos, no sólo queda algo, sino que queda mucho: la hegemonía en el poder y la nación aplastada por ese poder. Eso tiene que ser superado por los amplios caminos que consagra la Constitución, formalmente vigente.

https://www.analitica.com/opinion/enreda-enreda-que-mucho-queda/

 2 min


Hay dos tipos de lastre que dificultan avanzar a los demócratas para salir de la narcodictadura. Quizá el más fácil de deslastrar es el de los sinvergüenzas infiltrados en la oposición y los que montaron tienda aparte y disparan un tiro al gobierno y otro a la oposición. El otro lastre son los dogmas estratégicos que, cual nuevos inquisidores, defienden a capa y espada algunos demócratas.

Afortunadamente, sin proponérselo los demócratas nos deslastramos de varios diputados rufianes que si ningún pudor aceptaron unos reales para intentar imponer una directiva de la Asamblea Nacional a todas luces fraudulenta. Es positivo que estos granujas se quitaran la careta. Los Parra, Britos, Morales y demás tunantes los recordará la petite histoire como la escoria que son. Lo inaudito es que lograran introducirse en la nave democrática.

Hay otro grupo que no cuenta con respaldo de los ciudadanos pero que causan ruido y son potenciados por el régimen. Como dice el diccionario son “individuos que entorpecen o detienen algo”. Para subsistir requiere el apoyo de Miraflores. El señalamiento no es porque decidieron constituir una nanomesa de diálogo, sino por declaraciones reconociendo como presidente al usurpador, aceptar que el vagabundo de Parra logró los votos y por favorecer las prédicas del régimen. El homofóbico Felipe Mujica, amparado en un grupo que desde hace años dejó de tener relevancia, ve con buenos ojos que el sumiso TSJ designe al nuevo CNE. Claudio y Timoteo completan el triunvirato sin soldados que descalifica al presidente (e) Guaidó para intentar confundir. Son simples zombies en búsqueda de seres humanos.

Henry Falcón es un dirigente que pareciera estar en la cuerda floja. Se retiró de la nanomesa por el incumplimiento del régimen en poner en libertad a los secuestrados políticos y declaró que la elección de Parra es una burla. Cometió el error de participar en la elección espuria del 2018. Puede tener el beneficio de la duda, pero debe hablar claro.

El trabajo más difícil es alinear el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo)y otros, con una parte de la oposición que no cuenta con mucha gente, al menos según las encuestas, pero sí con dirigentes valiosos y una red de tuiteros muy activos y bien intencionados. María Corina Machado es la dirigente política que más admiro por su coraje y porque piensa que el estado no debe ser dueño de empresas, ni prestar servicios en los que el sector privado, sujeto a normas claras, puede hacerlo más eficientemente. Predica el dogma de que no se puede ir a elecciones sin antes poner fin a la usurpación, lo cual todos deseamos, pero el problema a resolver es el cómo. Igual sucede con el luchador Antonio Ledezma, quien insiste en la invocación del 183-11, lo cual ningún país parece dispuesto a aplicar, al menos por ahora.

Quien esto escribe considera que lo lógico es que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, soliciten la renuncia al usurpador o al menos que convoque este año a elecciones transparentes. Sin embargo, esto no pasa de ser un un buen deseo, ya que hasta ahora el Alto Mando se ha mostrado sumiso y los oficiales que han manifestado su descontento con las violaciones a la Constitución están presos, algunos torturados y otros exiliados o dados de baja.

Pareciera que la opción es que los opositores unidos decidamos votar, si se logran condiciones mínimas, o que nos abstengamos. Si acudimos a las parlamentarias y sorteando las trampas y ventajismo las ganamos como en el 2015, el régimen hará lo mismo: inhabilitación, prisión y exilio de algunos diputados, desacato y mantendrá por encima la Asamblea Constituyente. Es decir que tienen razón quienes predican que votar no resuelve el problema. El punto es que si nos abstenemos tampoco lo resolvemos. La ventaja de votar es que se moviliza a la gente y es otro golpe para el régimen. Quizá el dilema no sea votar o no votar, sino que esa decisión sea unánime. Si todos votamos podríamos lograr algo. Si no votamos también. Pero si no sucede algo más quedaremos en las mismas.

Como (había) en botica:

Enrique Ochoa Antich, más cerca del régimen que de los demócratas, pregunta sobre el destino de los ingresos de Citgo, hoy en manos de gerentes demócratas, competentes y honestos. Debería estar informado que esa empresa se endeudó con los chavistas-maduristas para darle más dividendos al régimen y ahora debe invertir las ganancias para enderezar entuertos y por ello no proporciona dividendos.

Rafael Ramírez es descarado. Critica al general Quevedo por represor y mala gestión, pero se olvida que él también reprimió despidiendo de Pdvsa a quien no fuese “rojo, rojito”. Además, Ramírez recibió la producción petrolera en 2.620.000 barriles por día (noviembre 2004) y la entregó en 2.336.000 b/d (setiembre 2014). Dice no sabe en qué gastó el régimen 700 mil millones de dólares en los diez años en que estuvo en Pdvsa. Le recordamos que parte fue en la corrupción que él mismo permitió.

Lamentamos el fallecimiento del luchador Pedro Segundo Blanco de ABP.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


José Balza

Más de mil páginas y veinticinco capítulos integran los dos tomos de Agua en Venezuela: una riqueza escasa. He aquí el texto que cualquiera de nuestros ensayistas, poetas, dramaturgos, fotógrafos, compositores, cineastas hubiera querido escribir. Su tema es deslumbrante, imprescindible y abismal; es a la vez un código para sanar a Venezuela, para equilibrar nuestra sociedad y para intervenir en el futuro de todos. También algo tan importante como la ley del país que ningún político decente de hoy debe ignorar y que, si no sabe leer por completo, puede estudiar en la Agenda del capítulo veinticuatro y en las concisiones del veinticinco.

«Ningún acto de terrorismo genera tanta devastación económica como la crisis de agua» establece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2006). Y si, como calcula Arnoldo José Gabaldón, la cantidad diaria de agua que parece ser imprescindible a cada ser humano está entre 20 y 40 litros por persona, cuando en verdad el promedio es de tres mil litros (si pensamos en el cultivo de un kilo de cereales y otro de res), tales límites ya demarcan sociedades, sectores de pobreza y lujo, condiciones espirituales y estéticas.

En estas páginas encontraremos exposiciones sobre el origen del agua en la Tierra, su estatus en el mundo, su condición determinante para la geografía, la relación entre lluvia, sequía, evaporación, suelos, mesetas, agua subterránea, inundaciones, deslaves, petróleo, electricidad; y una sólida caracterización de nuestros ríos y las zonas acuíferas de Venezuela, así como la legislación que acerca de este territorio nos define, según las ordenanzas de 1573, la Real Cédula de 1811, los códigos civiles desde 1862 hasta la actualidad, la Ley Orgánica del Ambiente (1976 hasta hoy) y la Constitución vigente. Sin que se omita lo relativo al cambio climático y al efecto en Venezuela del cambio global. Todo el universo de la cultura del agua: acción de vivir, producción agrícola e industrial, ciudades: la base y los nutrientes para la conducta social del venezolano, su posibilidad de introspección y prospección técnica, educativa, así como el vínculo estético supremo, ya integrado a nuestra cotidianidad, por ejemplo, con el arte de Soto, Otero, la poesía de Guillermo Sucre, Luis García Morales y Santos López, las ficciones de Enrique Bernardo Núñez, Milagros Mata Gil y Rubi Guerra, la música popular (Luis Felipe Ramón y Rivera, Alejandro Vargas, Rafael Sánchez López, Amable Espina) y académica (Evencio Castellanos, Inocente Carreño), entre otros.

Gisela Goyo como responsable editorial y la Fundación Empresas Polar añaden un nuevo eslabón de oro a sus publicaciones. Los autores de cada capítulo son profesionales con rigurosa formación; casi todos han dedicado su vida a la investigación y conducción de programas prácticos en lo relativo a las aguas de Venezuela. Destaco aquí a los coordinadores del trabajo: Arnaldo Gabaldón, Aníbal Rosales, Eduardo Buroz, José Rafael Córdova, Germán Uzcátegui, Laila Iskander; pero los capítulos y las breves biografías de todos los participantes despiertan gran admiración.

Sé que la finalidad de Agua en Venezuela es primordialmente pedagógica y práctica: un vasto manual para el conocimiento teórico, para las derivaciones aplicables a esta realidad; un exigente escalón para quien desee apoyarse en la obra y continuar sus lineamientos. Un obligatorio mapa de trabajo para conducir a la Venezuela extraviada de hoy y para, desde él, otorgarle grandes poderes políticos, de salud y economía, justo cuando el relevo mundial del petróleo también nos amenaza.

Pero para mí, y tal vez nuestros artistas y pensadores así lo acepten, estas páginas nos dejan ante el hechizo insondable de un territorio privilegiado por sus terrenos y sus aguas: Venezuela. Los eruditos que escriben la obra han rescatado objetivamente, y nos lo muestran con valentía y brillo, el grado máximo de la belleza, la más honda relación entre alma y planeta. ¿Lograremos pronto estar a la altura de su prosa científica, de su humanismo sin fronteras, de su estremecedor asomo al secreto mayor: el de las aguas?

18/01/2020

Prodavinvi

https://prodavinci.com/agua-la-riqueza-total/

 3 min


El tiempo es un artificio, un recurso, una herramienta, que ha utilizado el hombre para organizar, de una manera sencilla, los sucesos históricos por orden y fecha de ocurrencia. Posee la habilidad de transportar a un individuo al pasado, al presente y al futuro. Éste es el tiempo cronológico, pero la palabra tiempo también se utiliza en otros ámbitos como el tiempo verbal en la gramática, los tiempos en que se dividen los partidos de algunos deportes, los tiempos de la música, en los motores, el tiempo meteorológico, etc.

En la organización del tiempo cronológico se han separado dos grandes épocas, una que corresponde a los sucesos ocurridos antes de Cristo y que en español se indica como a.C., y otra que considera los sucesos ocurridos después del nacimiento de Cristo que se indica como d.C. La escala del tiempo a.C. es de orden descendente, es decir, viene desde un momento infinito y va descendiendo hasta llegar a un punto cero (0). Por ejemplo, el Período Neolítico de la Edad de Piedra, se considera que abarca desde el año 6.000 a.C. hasta el año 3.000 a.C. Año tras año esta escala va en descenso hasta llegar al último año o año 1 (uno) a.C., el cual termina el 31 de diciembre a las 12 de la noche cuando alcanza el punto cero (0), y a partir de allí, comienza el primer año o año 1 (uno) de la siguiente época, que es la Era Cristiana identificada como d.C.

En ese punto cero (0), la hora medida es 0h:0min:0s desde donde comienza el primer año o año 1 d.C., época que se extiende en una escala ascendente, que hasta el fin de año ocurrido hace unos días, ha recorrido el período desde 0h:0min:0s del 01/01/01 hasta las 24h:0min:0s del 31/12/2019. O sea, hasta ese momento que acabamos de celebrar como la Noche Vieja, cuando nos dimos el tradicional abrazo de fin de año, habían transcurrido 2019 años de la Era Cristiana o d.C.

Así, esta organización del tiempo cronológico no deja espacios vacíos, de tal manera que la primera década de la Era Cristiana (d.C.) va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/10, ocupando los primeros diez años d.C. La segunda década comenzó el 01/01/11 (el cual es el día que sigue al 31/12/10), hasta el 31/12/20. Sucesivamente siguen las décadas, 3-4-5…..etc. Igualmente, el siglo I d.C. comienza el 01/01/01 hasta el 31/12/100; luego el primer milenio va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/1000, el segundo milenio comenzó el 01/01/1001 hasta el 31/12/2000, y el recién comenzado tercer milenio se inició el 01/01/2001 del cual han transcurrido 19 años y unos días, por lo que la segunda década finalizará el 31/12/2020 después de que hayan transcurrido los 20 años completos, para que la tercera década de este tercer milenio o de este siglo XXI, comience el 01/01/2021 y se extienda hasta el 31/12/2030.

Este tema de la organización del tiempo por el hombre, trae diferencias de opiniones cada vez que comienza un año que termina en cero (0) como este 2020, ya que da la impresión de estar finalizando una década, cuando en realidad está comenzando el último año de una década. Por lo tanto, como ya se señaló, esta segunda década del siglo XXI terminará el 31/12/2020, es decir, una vez que hayan transcurrido completamente 20 años del mencionado siglo.

Volvamos a la primera década de la Era Cristiana (d.C.). El primer año comenzó el 01/01/01 y terminó el 31/12/01, el segundo año comenzó el 01/01/02 y terminó el 31/12/02, el décimo año o fin de la década comenzó el 01/01/10 y terminó el 31/12/10.

Enero de 2020

 2 min