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Opinión

Richard Casanova

Nadie podrá cambiar la realidad si no tiene -como mínimo y entre otras cosas- una caracterización precisa de ella y una valoración adecuada de la coyuntura. A tales fines, de pronto en la medicina encontramos un concepto que nos ayuda: "La catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por anormalidades motoras, que se presentan en asociación con alteraciones en la conciencia, el afecto y el pensamiento". ¿No es una buena descripción de la situación actual? En efecto, el país pareciera en estado catatónico. El régimen ha librado una guerra sicológica con éxito -por ahora- para dividir a la sociedad democrática, sembrar desaliento, instalar la idea de que no hay más alternativa que resignarse, ponerse de rodillas o irse del país. Esa operación sicológica -más que el CNE- le ha permitido algo insólito: ganar elecciones siendo una penosa minoría y lo peor, que la gente crea que pueden seguir ganando, sin importar la tragedia que hoy sufre la población.

Una parte del país se paraliza y otra dispara hacia su propia trinchera. La mejor expresión del "éxito" oficialista es la estúpida y suicida agresión de opositores contra opositores, como si el enemigo no estuviera claramente identificado en la acera del frente. Así las cosas, nuestra realidad puede entenderse como "un síndrome neuropsiquiátrico". Superarlo es la clave para salir de la crisis y los síntomas de una franca recuperación serían: una unidad monolítica y una actitud proactiva de esa mayoría que es hoy el país democrático. La "anormalidad motora" asociada al estado catatónico del país no es sólo la parálisis del aparato productivo, el colapso en ciernes de los servicios públicos o la incapacidad del régimen para generar soluciones; hay que reconocer también nuestra inmovilidad como sociedad. El país se cae a pedazos pero cada quien atiende su propia emergencia, "nadie" reacciona, la mayoría espera que otro resuelva el problema y saque al gobierno. Lo más común es asignar la responsabilidad a "los políticos" y descalificar a quienes hoy asumen el riesgo de hacer política contra la dictadura. Tal cosa no es racional y unificar al país exige cordura. Tampoco se trata de desconocer que el liderazgo (no sólo político) ha cometido errores, tiene una cuota mayor de responsabilidad y la obligación de dar conducción al proceso. Más bien se trata de poner fin al juego de culpar al otro, bien sea al imperio, la derecha o la guerra económica; o que siendo opositor, crea que los responsables son la MUD, sus líderes o partidos, en cuyo caso -si no se ha dado cuenta- usted opina exactamente igual que Maduro y Diosdado Cabello. Obvio, en estas condiciones se dificulta movilizar al país.

En fin, estamos en un estado catatónico a juzgar también por "las alteraciones en la conciencia, el afecto y el pensamiento". Salir de esta situación nos obliga entonces a ser conscientes y asumir cada quien su propia responsabilidad como ciudadano, sin dejar de exigir a otros que cumplan la suya. Además, urge recuperar el afecto entre nosotros, seguramente lesionado por esta guerra sicológica que promueven los cultores del odio y la violencia. Es hora de pensar y actuar con sensatez. Llega el momento del desenlace final y el país debe movilizarse, salir de ésta catatonia, enfrentar al régimen con la fuerza del amor y la razón, derrotar a esta dictadura con la convicción de que somos mayoría. ¡Dios bendiga a Venezuela!

Dirigente progresista / Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla

Twitter: @richcasanova

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Mayor Rafael Enrique Bastardo Mendoza, usted fue protagonista de una masacre nunca vista en la Venezuela moderna. Por ello, no puede permanecer en silencio para ocultar ese abominable hecho. El país exige que declare lo que sucedió. A usted también le conviene, no solo por el futuro de su carrera e incluso de su libertad, sino por su familia.

¿Por qué se interrumpió el diálogo entre usted y el ciudadano Oscar Pérez? El video de Pérez evidencia que él quería entregarse para proteger la vida de quienes estaban en la vivienda, entonces ¿por qué no se pudo concretar esa rendición?

¿Por qué permitió usted la presencia de paramilitares de las Tres Raíces, uno de ellos identificado como Heinker Vásquez, de amplio prontuario como asesino y alabado como “patriota revolucionario “, por Fredy Bernal?

Una hipótesis es que estos paramilitares, siguiendo órdenes de Bernal, iniciaron los disparos para impedir la rendición y proceder a la masacre. ¿Puede usted informar a la ciudadanía quiénes iniciaron los disparos?

Otra hipótesis es que Diosdado y Bernal quisieron matar dos pájaros al mismo tiempo. A Oscar y su grupo porque el totalitarismo no tolera disidencia y a los paramilitares de Las tres raíces porque era un grupo que le era difícil controlar. Usted conoce ese medio, ¿qué opina al respecto?

¿Puede usted informar por qué había tanquetas y se dispararon granadas antitanques en un operativo que no lo ameritaba?

¿Por qué se procedió a destruir la vivienda después de la masacre? ¿Acaso fue para eliminar evidencias de cómo fueron acribillados sus ocupantes?

¿Qué opina usted de la declaración de general Reverol, ministro del Interior, en la que omite mencionar la muerte de Heiker Vásquez y de Hansen Dávila, así como tampoco mencionó a otros conocidos integrantes del grupo paramilitar Las Tres Raíces que resultaron heridos? ¿Será para intentar evitar que dentro de la Fuerza Armada se critique la operación conjunta con paramilitares?

Mayor Bastardo, ¿es o no cierto que Oscar Pérez realizó dos operativos y que en ninguno de ellos hubo muertos, ni heridos? ¿Acaso no conoce usted que en el caso de los guardias apresados en el puesto de los altos mirandinos, ni Oscar, ni ninguno de sus acompañantes ofendieron, ni maltrataron a los guardias?

Mayor Bastardo, usted debe percatarse del gran desprestigio de la Guardia Nacional por la represión brutal, inclusive asesinatos, en las manifestaciones de la oposición. Lo ocurrido el día 15 es tan o incluso más grave que los sucesos anteriores, con pruebas irrefutables de la alevosía. ¿Puede informar si en este último caso participaron efectivos de ese componente o si solo estuvieron presentes efectivos de la Policía Nacional?

Mayor Bastardo, desconozco el grado de culpabilidad de usted en esta horrenda masacre y por ello lo emplazo a que declare sobre lo sucedido. Este es un claro crimen que tendrá que ser presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y quizá también en la Corte Penal Internacional. Maduro, Reverol, Bernal, el comandante de la Policía Nacional y el de la Guardia Nacional tendrán que comparecer en calidad de acusados. Usted lo hará como acusado o como testigo. De usted depende.

Lamentamos la muerte de Oscar Pérez y sus valientes compañeros asesinados. También el fallecimiento de dos efectivos policiales que cumplían con su deber.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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I.

Terminando el año pasado, en lo que podríamos llamar el cierre del noveno inning del 2017, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) promulgó, en el uso de sus cuasi infinitas atribuciones, la Ley de Inversión Extranjera Productiva, parte de un paquete propuesto por el Presidente Maduro para, por enésima vez, informarnos que así saldremos del modelo rentista y nos convertiremos en la Venezuela Potencia, según el delirio que le dejo como legado el Presidente Chávez.

Se trata de una iniciativa elaborada en absoluto sigilo y aprobada por los quinientos asambleístas que, en medio de su fastidiosa unanimidad, sólo atinaron, según tuiteó un chismoso infiltrado, a corregirle dos o tres comas al proyecto sometido a “discusión” en el marco, eso sí, de la democracia participativa y protagónica.

Para ser un gobierno revolucionario y anti imperialista, pareciera, opinan los entendidos (entre ellos algunos militantes del oficialismo), una Ley bastante condescendiente con el capital foráneo en diversos aspectos (exenciones arancelarias, desgravámenes impositivos, bonificaciones de impuestos e inmunidad contra las reformas de leyes tributarias, créditos…). Una Ley que, luego de tanta retórica patriótica, llega hasta establecer la renuncia al derecho que tiene el país de resolver las controversias sobre asuntos de interés público con sus propias leyes y tribunales. Una Ley, en fin, elaborada con el Arco Minero en mente, asumiéndola como pieza fundamental en el despliegue de una estrategia de explotación que ignora los preceptos ecológicos que, según el Plan de la Patria, debieran sustentar el modelo de desarrollo endógeno, pensado desde el socialismo bolivariano.

II.

Visto lo anterior pareciera que hoy en día el chavismo es un popurrí que da para todo. Retórica mediante, cualquier iniciativa es fundamentada como revolucionaria, por ejemplo esta ley amable, digámoslo así, con el capital extranjero en función, sobre todo, del aprovechamiento de nuestras riquezas mineras sin, reitero, ninguna aprehensión de tipo ambiental y bajo un esquema que preserva, de otro modo, la tan cuestionada lógica del rentismo.

El chavismo, no hay duda, vive una crisis existencial. Se anarquizó desde el punto de vista ideológico y político. Su inicial talante aparentemente democrático se ha ido diluyendo en un creciente autoritarismo. Su discurso sobre la realidad nacional es equivocado y en gran medida mentiroso. Y no hay que llamarse a engaño: sus dos recientes victorias electorales son apenas un espejismo, porque fueron labradas desde la maquinaria partidista y el irrespeto hacia a dignidad del votante, sin que mediara el apoyo político.

El chavismo se ha vuelto un movimiento amorfo, severamente cuarteado en su interior, cuyo único motivo de existencia es la preservación del poder, en gran parte en beneficio de quienes lo ejercen. Es muy poco lo que puede decirle al país. Poco con respecto a su actual crisis, visible en todos los ámbitos de la vida colectiva. Y aún menos respecto a un futuro que, de acuerdo a los vientos que soplan, asoma transformaciones muy aceleradas y radicales, con implicaciones muy gruesas en la vida del planeta. En suma, perdió las claves necesarias para descifrar a la sociedad venezolana en la época que corre.

Repensarse o desaparecer, tal podría ser el dilema que se dibuja con respecto a su porvenir. Es, creo, un dilema que, dadas las circunstancias, le resulta difícil encarar despachando desde Miraflores.

El Nacional, miércoles 17 de enero de 2018

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Siendo la Unidad un espacio amplio y diverso donde por tanto caben todas las diferencias, tenemos que, con la mayor sensatez, fortalecer lo que nos une para construir una alternativa que ofrezca cauce a la protesta y a la indignación de un pueblo que ya no aguanta más.

Por ello, toda nuestra inteligencia y creatividad debemos ponerlas al servicio de lo que nos une y no de lo que nos divide. La mejor calificación es aquella que se logra con argumentos y demostraciones, es decir, convenciendo sin descalificar a quien seguramente es nuestro aliado para sacar del poder a la dictadura del hambre y la corrupción de Nicolás Maduro.

No se trata solamente de una unidad electoral. Debemos estar en todos los rincones del país acompañando al pueblo en contra del aumento de los precios y la escasez de alimentos y medicinas, en el reclamo por mejores servicios básicos, en defensa de la vida, exigiendo la ayuda humanitaria, la liberación de los presos políticos, es decir, en defensa de los derechos humanos, la libertad, la democracia y la vigencia plena de la Constitución nacional.

Hay que superar el falso dilema entre negociación y calle. No hay antagonismo entre la movilización y la organización de la protesta social – que debe mantenerse a nivel nacional – y la negociación que se realiza en República Dominicana y en otras instancias, con la presión internacional, que tiene como objetivo obligar al régimen a abrir el canal humanitario, liberar los presos políticos, anular las inhabilitaciones políticas, restablecer las competencias de la Asamblea Nacional y la realización de elecciones libres y con garantías democráticas.

Debemos ser capaces de convertir el descontento, la indignación de un pueblo, en lo que hemos definido como la rebelión de los votos, organizando en cada centro de votación una gigantesca movilización que supere los obstáculos del ventajismo, la trampa y el fraude.

Las elecciones presidenciales que, de acuerdo al cronograma electoral de la Constitución, tienen que realizarse este año (previo establecimiento de las condiciones exigidas por la Unidad y la comunidad internacional) deben convertirse en una gran victoria de las fuerzas del cambio para iniciar la transición con un gobierno de unidad nacional que comience a sacar a Venezuela del abismo donde se encuentra.

Para ello es indispensable seguir sumando esfuerzos en la construcción de una amplia plataforma unitaria con la participación de partidos políticos y movimientos sociales que promueva la búsqueda de consenso o elecciones primarias para seleccionar un liderazgo con amplio respaldo nacional que impulse el plan de emergencia en lo económico y en lo social que nos permita re institucionalizar el país y superar la catástrofe que estamos padeciendo.

Ahora bien, si hemos obligado al régimen – con la mediación internacional – a sentarse a negociar, es obligatorio que sigamos dialogando entre nosotros y podamos fijar una hoja de ruta con visión estratégica compartida que incluya los grandes temas vitales para la nación, en lo cual no estamos tan “crudos” como algunos suponen, así como el plan de acción para la organización y resistencia por el cambio político urgente que reclama el país.

La Mesa de la Unidad Democrática, con el valioso apoyo de decenas de talentosos profesionales en diversas áreas, dispone de estudios y propuestas para desarrollar políticas públicas viables para enfrentar la crisis y garantizar la gobernabilidad y la gobernanza durante la transición y sentar así las bases para un proyecto de país sostenible que proporcione bienestar y progreso a todos. Un ejemplo de ello, es el valioso aporte de Leopoldo López y Gustavo Baquero contenido en el libro Venezuela Energética, publicado en diciembre pasado, para aprovechar al máximo la producción de petróleo y gas sobre la base de los principios de confianza, productividad y transparencia; lograr el aumento de la producción, la diversificación de la economía, la democratización del petróleo, el desarrollo sustentable y el equilibrio medioambiental.

Sin duda, se trata de una gran contribución al debate de los temas realmente importantes para Venezuela. Muchas de las notas y las gráficas que están allí para el debate, fueron realizadas de puño y letra de Leopoldo López desde el brutal encarcelamiento al que fue sometido en el centro de reclusión militar de Ramo Verde

Al terminar de leer el libro, sobre el cual comentaré en venideros artículos, lo que queda es un gran optimismo sobre la nación que podemos llegar a ser, a pesar de tanta oscuridad.

La prioridad para todos debe ser Venezuela. La realidad política es cada vez más complicada y requiere cada día de mayor capacidad de análisis. Con pasión, claro está, pero con mucha racionalidad para pensar bien lo que vamos a hacer. La acción política debe ir mas allá de los meros deseos. La intención debe acompañarse de la reflexión, el análisis y la defensa firme de los ideales y valores, sin apartarnos nunca de la realidad.

15 de enero de 2018

www.carlostablante.com

@TablanteOficial

carlostablanteoficial@gmail.com

 3 min


Miguel Rodríguez Torres

Nuestro país está signado por una crisis que marca con fuego la dimensión espiritual, política, económica y social de la República.

En lo espiritual tenemos una sociedad dividida, desmotivada, con miedo, desmovilizada y manipulada por el hambre y la desesperación, llena de resentimientos que la corroen y que a cada intento de romper la inercia fenoménica termina en frustración.

En lo político estamos atrapados entre quienes juegan con la miseria y los que aspiran poner las manos en el botín para disfrutar de él. Políticos que promueven la guerra y no el diálogo fructífero, que ponen los intereses de su facción o partido por encima de los intereses nacionales y del pueblo. En esa estrategia perversa, que va en varias direcciones, ninguno se reconoce ni se respeta, actitud con la que alimentan el aplastamiento espiritual y moral de la sociedad.

La economía venezolana, está entregada a un neoliberalismo desordenado y desarticulado que la dolariza engañosamente.

El pueblo debe entender que sin poner el aparato productivo a funcionar a toda máquina, eliminar el control cambiario, redimensionar al Estado y sacudir la institucionalidad para ponerla al servicio transparente de la gente no habrá manera de salir del laberinto.

Todo esto desemboca en la grave crisis social que se traduce en pobreza, pobreza espiritual, intelectual, material y la peor de todas sus formas: Pobreza de actitud, esa que hace que se vote por un candidato que no nos gusta, a cambio de dádivas. Esa actitud que entrega la libertad y la democracia a cambio de cualquier mendrugo dejado caer por los importadores de turno.

Ahora toca transitar el 2018 con un gran Desafío De Todos: romper esa realidad donde más del 80% de los venezolanos rechaza al actual gobierno, entendiendo que solo se iniciará un cambio sustantivo cuando se cambie al capitán del barco.

En los diversos escenarios electorales estudiados, solo uno se perfila como capaz de vencer y abrir los cauces a una robusta democracia participativa:

EL CONSENSO es clave, entender y hacer entender que se requiere de un candidato único, que nazca de la voluntad de todos y que necesariamente no esté afiliado a ningún partido de los tradicionales en la política venezolana. Ese candidato debe recorrer el país con apoyo de todo aquel que quiera un cambio sustancial de la realidad y organizar una maquinaria eficiente y valiente para la defensa del voto. Las primarias solo pondrían todo en bandeja de plata para que repita el actual gobierno. Por eso es el consenso, motivador, movilizador, el que puede darle jaque electoral al PSUV. Logrado el consenso debe organizarse un equipo de gobierno incluyente.

Debemos diseñar un plan que garantice la GOBERNABILIDAD, esto sin duda es lo más complejo, gobernar con las condiciones que deje el actual gobierno: 20 gobernadores, 300 alcaldes, TSJ, CNE, una espada de Damocles como la ANC y una Fuerza Armada con serias interrogantes. Superar eso requerirá de un amplio diálogo nacional de alto nivel, reconocimiento de cada actor político y de todas las instituciones que conforman el poder nacional y la disolución de una ANC que usurpa permanentemente los espacios del resto de los poderes y que no ha resuelto absolutamente nada de lo que en campaña ofreció. Además, se haría necesaria la elección de miembros del CNE que garanticen transparencia en los procesos electorales que habrá que realizar en la gran jornada de democratización. Paralelamente debemos aplicar medidas económicas que permitan recuperar la confianza y abrir nuestros mercados al mundo globalizado.

Todo esto debe ir de la mano de un gabinete de concertación nacional donde estén representados todos los sectores del país.

En este escenario PDVSA debe ser relanzada y remoralizada entendiendo que es el motor fundamental de todo plan económico que se pretenda aplicar en Venezuela y la puerta para iniciar negociaciones con socios estratégicos que en un nuevo ambiente de honestidad y confianza puedan ayudar a la refinanciación de la deuda y lograr la captación de recursos frescos necesarios para impulsar la economía nacional. La alianza estrecha y sincera con el sector agropecuario y agro industrial debe ser prioridad para producir lo que nos comemos si de verdad queremos izar la bandera de la soberanía.

La seguridad ciudadana debe ser un tema de abordaje INMEDIATO. Siendo un problema profundamente social, cada paso que demos en la solución de la crisis debe sumar a la seguridad de los ciudadanos. Debemos aplicar un plan nacional de seguridad muy amplio, desde conceptos integradores y con la asignación de los recursos necesarios. Este plan será parte del soporte para el relanzamiento de la economía.

La atención a los núcleos más duros de pobreza extrema debe ser igualmente una prioridad dado el incremento estadístico de tales espacios en los últimos tres años.

Resumir todo lo que ha de hacerse para la renovación de Venezuela resulta difícil; sin embargo, éste ejercicio nos permite reconocer que salir de la crisis se logrará a través del consenso y del compromiso con la reconciliación en torno al sueño de prosperidad, orden, justicia, seguridad y paz verdadera.

No es un imposible, ni es una complejidad que supera nuestras capacidades, el actual mal gobierno es fácilmente vencible, pero esto requiere voluntad, amor a Venezuela y una actitud correcta y propositiva de líderes valientes, capaces de dejar de lado sus aspiraciones personales para asumir el Desafío de Todos y para Todos.

La ampliación de este plan de salvación nacional continuará por ésta vía…

Punto de Corte

Agencia de Información

http://puntodecorte.com/plan-salvacion-nacional-miguel-rodriguez-torres/

 4 min


Jesús Elorza G.

Sólo la ignorancia o la maldad pueden explicar la decisión, hace una año, del muftí Abdulaziz Al- Sheikh (jurisconsulto musulmán con autoridad pública, cuyas decisiones son consideradas como leyes.) de prohibir el ajedrez en Arabia Saudí. Quizá no tenga la menor idea de la gran importancia histórica del deporte mental en el mundo y en la cultura árabe en concreto. O todavía peor, tal vez le asuste que sus fieles puedan pensar con lógica.

Sus argumentos son aberrante porque intenta convertir en lacras algunas de las grandes virtudes del ajedrez: “Hace pobre al rico, y rico al pobre. Crea hostilidad y hace malgastar el tiempo”.

El muftí cita asimismo razones ampliamente superadas hace siglos: que el ajedrez implica apuestas de dinero, expresamente prohibidas por el Corán. Eso era cierto, a veces en la Edad Media, pero ha desaparecido desde entonces, con la reciente excepción de las apuestas por Internet sobre el resultado de los torneos, como ocurre en casi todos los demás deportes. Pero es muy improbable que Abdulaziz al-Sheij se refiera a esto último porque entonces tendría que prohibir todos los deportes.

La frase más jugosa del muftí, que nos incita a un interesante recorrido histórico, es muy contundente: “El ajedrez es obra de Satanás”. Pero no es nada original porque otros fanáticos religiosos, tanto musulmanes como cristianos, ya dijeron tonterías semejantes a lo largo de los siglos. Con mención especial para el imán Jomeini, quien lo prohibió tras liderar la Revolución de 1979, nada más tomar el poder en Irán, con esta otra sentencia redonda: “El ajedrez es un juego diabólico que perturba la mente de quienes lo practican”. Lo que provocó la huida despavorida de varios jugadores profesionales, como Sharif (nacionalizado francés) o Shirazi (USA), quienes veían peligrar sus vidas.

El ajedrez estaba considerado como pernicioso por varias razones; entre ellas, las citadas apuestas antiguas; y también que sus piezas representan figuras humanas y de animales, algo rechazado por los coranistas extremos.

Por su parte, los talibán afganos también lo prohibieron, en 1996, hasta el punto de que los jugadores de la selección nacional se han jugado la vida varias veces o se han escapado del país para participar en las Olimpiadas de Ajedrez u otros torneos.

La ocurrencia del muftí Saudí ha tenido mucho eco internacional y ha indignado a los ajedrecistas de su país, quienes sin embargo no parecen asustados. El presidente de la Federación Saudí, Musa bin Thaily, ha anunciado que no piensa cambiar su programación de torneos nacionales, ha cuestionado la decisión del muftí y, para no dejar el menor resquicio de duda, ha matizado: “En las piezas que empleamos en nuestro país, ¡¡¡el rey no está coronado por una cruz sino por la media luna creciente del Islam!!!”.

Tal vez porque las religiones se basan en la fe ciega, en contraposición al cálculo preciso y la lógica del ajedrez, éste ha sido prohibido en algún momento por el cristianismo, el Islam y el judaísmo. Incluso Buda vedó los juegos que se practicaban en un tablero de ocho por ocho. Sólo así puede entenderse, por ejemplo, que el famoso monje cisterciense francés San Bernardo de Claraval, líder religioso del siglo XII, definiera el ajedrez como “un placer carnal”. Tampoco se sabe por qué al arzobispo de Florencia le parecía que el ajedrez era “vergonzoso, absurdo y asqueroso”, por lo cual castigó a su obispo tras pillarlo in fraganti. Pero el castigo fue benigno porque le mandó lavar los pies a doce pobres. Y algo parecido ocurrió en el siglo XIII con el arzobispo de Canterbury, que calificó el ajedrez como un “vicio execrable”, y condenó al prior de Norfolk, tras descubrir que era ajedrecista, a tres días de pan y agua. La lista de prohibiciones es tan larga que sería tediosa, pero conviene añadir que durante los tiempos de la Sagrada Inquisición, el famoso Savonarola, confesor de Lorenzo de Médicis, amenazó con la condenación eterna a quienes pillase jugando al ajedrez.

Para mayor escarnio del gran desconocimiento o la sutil perversión del muftí, debe subrayarse la enorme importancia de los árabes en la evolución histórica del ajedrez. Ellos lo tomaron de los persas y lo llevaron a España hacia el siglo VIII o IX. Al principio sólo se practicaba entre los ricos, y era uno de los signos de distinción de la clase alta. Pero en los siglos siguientes se hizo interclasista e interétnico, hasta el punto de que el rey Alfonso X, El Sabio, escribió un libro de ajedrez en el siglo XIII, donde desliza la idea que el ajedrez es una magnífica herramienta para favorecer la buena convivencia de musulmanes, judíos y cristianos. Ese concepto sigue siendo muy válido hoy: la Federación Internacional de Ajedrez aglutina a 188 países; entre ellos, casi todos los musulmanes. Sin embargo, que los ciudadanos piensen puede ser muy peligroso para los líderes extremistas irracionales. De allí, la importancia de darle una “Jaque Mate a la intolerancia religiosa”

Ahora el Mundial Femenino se celebró en un país musulmán y de nuevo surgieron las manifestaciones de intolerancia religiosa contra “los no creyentes” o contra las mujeres. A los israelíes se les ha denegado el visado, pero no a los cataríes e iraníes; las jugadoras deben cubrirse la cabeza en la calle, como las ciudadanas saudíes, pero no en la sala de juego. El Mundial de ajedrez en las modalidades rápidas se disputó en Riad (Arabia Saudí) tras un acuerdo por tres años de ese país con la Federación Internacional (FIDE), que necesitaba una solución urgente tras la renuncia de Catar, organizadora de la edición anterior.

Arabia Saudí encabeza desde hace meses un boicot político a Catar de varios países de la zona, y mantiene pésimas relaciones con Irán como reflejo de la tensión permanente entre suníes y chiíes, las dos ramas principales mayoritarias en Arabia Saudí e Irán, respectivamente. Si a ese volcán en erupción se le añade la tradicional marginación de las mujeres saudíes, era fácil comprender que el ofrecimiento de Riad para ser la nueva sede del Mundial era delicado incluso para la FIDE, un organismo que aglutina a 188 países.

Corresponde en consecuencia, a los ajedrecistas de los distintos países, asumir la defensa de los derechos universales de la mujer y rechazar la intolerancia y los abusos en contra de ellas. El movimiento de las piezas: Peones, alfiles, caballos, torres y reina deben tener como objetivo final un “Jaque Mate a la intolerancia”.

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​José E. Rodríguez Rojas

Estas líneas están basadas en los planteamientos de Colette Capriles, expuestos en una entrevista que le realizara recientemente Alonso Moleiro, en una sección del periódico Tal Cual denominada Tal Cual Debates. La entrevista se centró sobre las negociaciones que se están llevando a cabo en República Dominicana. En la entrevista Capriles destacó el rol clave que está desempeñando la comunidad internacional en las negociaciones, que son más que una negociación entre el gobierno y la oposición, una negociación entre el gobierno y la comunidad internacional. Destacó el interés del gobierno en que le levanten las sanciones, lo cual podría llevar a un acuerdo en materia electoral, que es uno de los temas relevantes para la oposición.

Después del triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias del año 2015, el gobierno decidió implementar medidas para torcer la voluntad de cambio de la sociedad venezolana. En consecuencia decidió convertir los eventos electorales en una farsa. Agudizó la represión contra la oposición política, cuyos dirigentes fueron enviados a prisión o forzados al exilio. Ante esta situación la comunidad internacional ha optado por la aplicación de sanciones a fin de presionar al gobierno de Maduro a retornar al camino democrático. En esta línea de acción ha sido clave la acción de la comunidad latinoamericana a través de la creación del “grupo de Lima”, el cual ha decidido unirse a las sanciones internacionales a fin de presionar al gobierno venezolano a un cambio de conducta.

En este contexto se inscriben, según Colette Capriles, las negociaciones que se están llevando a cabo en República Dominicana. Según la escritora y analista político estas negociaciones difieren de las anteriores en un aspecto fundamental; se ha abierto una nueva etapa en la cual las negociaciones se han internacionalizado con la comunidad internacional asumiendo un rol clave en las mismas. En este sentido las negociaciones en Republica Dominicana no son una negociación entre el gobierno y la oposición, sino entre el gobierno y la comunidad internacional. Ello se refleja en la metodología adoptada según la cual el gobierno y la oposición exponen sus reparos y exigencias, pero al final el borrador de acuerdo que se discute es elaborado por los representantes de la comunidad internacional. Si bien esta iniciativa responde fundamentalmente a la iniciativa de los países latinoamericanos, los Estados Unidos están actuando en coherencia con estos representantes y han ofrecido desmontar las sanciones si se alcanza un acuerdo.

La percepción de Capriles es que el interés del gobierno en sentarse a la mesa de negociaciones, es porque necesita dinero para activar su base electoral a través de mecanismos perversos como los ligados al carnet de la patria. Para ello necesita plata, pero las sanciones han trabado toda operación financiera que tenga relación con Venezuela, lo cual ha agravado la crisis financiera que el gobierno padece. Por ello necesita que las sanciones se levanten y le den un respiro a fin de obtener dinero fresco que le permita aumentar el gasto público y activar su base electoral. Creen que si ello se logra pueden ganar en un evento electoral donde se den condiciones competitivas a la oposición.

El interés de la oposición es que se normalicen los eventos electorales y retornemos a elecciones competitivas. Por otro lado estamos ante una emergencia social y hay que buscar una salida. Las negociaciones son una puerta, abren la posibilidad de una salida y hay que explorarla. Las otras opciones han probado no ser una salida. Hemos visto los resultados de la calle como alternativa. También las elecciones, que han demostrado ser una farsa.

Hay sectores del gobierno que están interesados en que las negociaciones fracasen. No tienen problema en que entremos en una etapa similar al periodo especial cubano con todos los costos sociales que ello implica. Se están planteando permanecer seis años más en el poder en base a la represión y triquiñuelas electorales. Esta posición es el enemigo a combatir. Si estos sectores se imponen y las negociaciones fracasan, que el gobierno asuma los costos de esta decisión ante la comunidad internacional, a la cual no le quedará otra opción que agudizar las sanciones a Venezuela. El régimen debe asumir los costos de esta decisión de sobrevivir como un estado paria, si es que lo hace.

Hay antecedentes en los cuales se han utilizado las sanciones internacionales para abrirle la puerta a procesos de democratización. El caso más emblemático quizás sea el de Sudáfrica que posibilitó elecciones competitivas con la participación de la población negra, permitiendo el acceso de Mandela al poder, lo cual abrió una nueva etapa en la sociedad sudafricana.

Nota: Colette Capriles es escritora y analista político y forma parte del equipo técnico que ha estado presente en las negociaciones de la República Dominicana.

Profesor UCV

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