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Opinión

Daniel Eskibel

Campañas electorales exitosas: el caso George W. Bush

Campañas electorales que dejan enseñanzas

El estudio de casos es un método de investigación cualitativa que resulta muy útil para las ciencias sociales. Aplicado a la consultoría política es una herramienta de gran valor para comprender en qué se diferencian las campañas electorales ganadoras de las campañas derrotadas.

No se trata de copiar recetas sino de descubrir mecanismos y procedimientos que pueden luego adaptarse, modificarse e integrarse en el arsenal técnico de consultores y equipos de campaña.

En este artículo vamos a analizar los triunfos de George W. Bush en las elecciones presidenciales de 2000 y 2004 en los Estados Unidos de América. Nos resultarán de gran ayuda dos consultores políticos norteamericanos: John Zogby y Karl Rove (a quienes se sumará más adelante un tercer consultor que es James Carville).

Principio quieren las cosas, de manera que comencemos con un esclarecedor trabajo de Zogby.

USA: dos países en uno

Cuando John Zogby puso punto final a su artículo, seguramente intuyó que volvería a despertar polémica tanto a nivel político como periodístico y también académico. La nota se tituló ‘The Unifying Spirit of Jefferson Must Prevail’ y fue publicada en la página 15 del Financial Times el 1 de noviembre de 2004.

El consultor ya era uno de los politólogos estrella de los Estados Unidos y su figura era conocida en todas las cadenas televisivas nacionales. Un segmento importante del público interesado en política ya estaba habituado a este hombre de pelo grisáceo, amplia frente y lentes. Y también los lectores de los principales periódicos seguían con atención sus análisis.

En su respaldo, además de la inteligencia de sus observaciones, estaba la llamativa precisión de los datos cuantitativos de sus encuestas. Ya lo sabes: contar con datos precisos y analizarlos correctamente son ventajas comparativas a las que aspiran todas las campañas electorales realmente profesionales. Y benefician, además, a los medios de comunicación y al público más informado.

El artículo de Zogby en el Financial Times analiza el mapa electoral surgido en los Estados Unidos luego de la victoria de Bush sobre Al Gore en el año 2000.

De acuerdo a los colores identificatorios de cada partido, Zogby llama “red states” (estados rojos) a aquellos donde ganó el Partido Republicano y “blue states” (estados azules) a los que tuvieron como ganador al Partido Demócrata. Y estudia cuales son las diferencias entre ellos en otros campos diversos a la política.

Allí ya radica una primera genialidad: encontrar fenómenos que son en sí mismos ajenos a la política pero que influyen sobre ella de manera muy poderosa.

Una de esas diferencias, no política pero por cierto muy significativa, tiene que ver con la imagen de dios que tienen los ciudadanos. Para los habitantes de los estados rojos, dios es una figura enérgica que castiga al diablo. Pero para los habitantes de los estados azules, dios es una figura amorosa y tolerante. No es un dato menor, por cierto, considerando el peso de lo religioso en la vida de los norteamericanos.

De aquí surge la interrogante respecto a si los votantes no tendrán percepciones similares en materia política, en especial respecto a cómo visualizan que debe ser un gobierno.

Si esto fuera así, entonces en los estados rojos predominaría una visión del gobierno como entidad firme y enérgica, ocupada de mantener las normas, establecer los límites y castigar lo que está mal. Un gobierno que no dude en usar la fuerza militar contra el enemigo, que ponga los valores en su versión más estricta en primer plano de la discusión y que incluso llegue a hablar del “eje del mal”.

Y si esto fuera así, entonces en los estados azules predominaría una visión del gobierno como una entidad tolerante y benevolente, preocupada por promover la cooperación, el bienestar de la gente y la satisfacción de sus necesidades. Un gobierno más volcado hacia la paz, el cuidado de las formas y el desarrollo de políticas sociales en beneficio de los más débiles.

En dos palabras: republicanos y demócratas.

Si observamos con detenimiento la geografía política de los Estados Unidos podemos encontrar otras diferencias: los estados de mayoría demócrata tienden a concentrarse sobre la costa y a ser los más urbanizados y densamente poblados, mientras que los estados de predominio republicano tienden a ubicarse en el interior y a ser más rurales y de menor concentración de población. De estas características seguramente se derivan otros comportamientos psicosociales bastante congruentes con el posicionamiento político y religioso de sus habitantes.

El artículo de Zogby en el Financial Times es una buena plataforma, polémica por cierto, para analizar el comportamiento electoral de los norteamericanos. Y para pensar en la estrategia de las campañas electorales, las cuales tendrán que tener en cuenta ese dato esencial de que se trata de dos países en uno.

Campañas electorales en universos paralelos

De acuerdo a lo anterior podemos decir que desde el punto de vista político y psicosocial los Estados Unidos son dos países, dos universos que coexisten en un mismo territorio pero con pautas absolutamente divergentes.

Esto tiene una muy profunda significación a la hora de planificar y ejecutar una campaña electoral. La misma no puede ser una campaña “catch all”, apuntada a un inexistente público general o a un igualmente inexistente “americano medio”.

Por el contrario: debe ser una campaña altamente segmentada, focalizada con fanática precisión en el universo que a cada partido corresponde.

Y allí está el gran aporte de Karl Rove, estratega republicano y cerebro de las campañas electorales de George W. Bush: focalización casi violenta en su público objetivo, en “su” país. Rove supo entender (en el 2000 y también en el 2004) a ese país republicano. Y toda su campaña apuntó a brindar los estímulos necesarios para que ese país respondiera.

¿Cuáles fueron los temas de la campaña de Bush en 2004?

El terrorismo, la necesidad de castigarlo y prevenirlo utilizando la fuerza militar

El patriotismo exaltado de una nación que se siente atacada por enemigos externos

Los valores de la familia tradicional que se sentían desafiados por el movimiento gay, la legalización del aborto y las reivindicaciones feministas

La agresiva defensa de los valores morales más conservadores

La opción por liderazgos fuertes y enérgicos

La presentación de Bush como el jefe de un país en guerra

El duro ataque a un adversario como John Kerry, presentado como débil, ambiguo, irresoluto y cambiante (y por ende peligroso para el país).

Al repasar los temas vemos que toda la campaña diseñada por Rove dejó deliberadamente de lado al país azul y se concentró en el país rojo. A los habitantes de esos estados rojos fue que le habló la campaña de Bush, y solo a ellos. A sus valores, a su forma de pensar, a sus tradiciones, a sus concepciones sobre la familia, sobre dios y sobre la vida.

La campaña de John Kerry, mientras tanto, no tuvo el grado de focalización adecuado sobre su propio universo. Por el contrario, su énfasis en el tema Irak fue una debilidad permanente. Aún considerando los errores y hasta las tragedias de la guerra, e incluso si consideramos que ha sido mal conducida por Bush, en cualquiera de los casos no deja de ser lo que es: una guerra.

Y poner la guerra en el centro de la campaña significa entrar en los temas donde los republicanos son fuertes y ganan: seguridad, fuerza, patriotismo, liderazgo, jerarquías…

Los demócratas no confiaron en sus propios temas y no apuntaron en exclusiva y con fuerza a su propio público. En pocas palabras: los demócratas hablaron demasiado para un público más proclive a los republicanos. Y como es razonable para una campaña mal hecha, perdieron.

Campañas electorales 2000 y 2004

En el año 2000 el triunfo de Bush había sido muy ajustado y muy discutido. Y aunque ganó la Presidencia en virtud de la legislación norteamericana, a pesar de ello había perdido en el voto popular.

En aquel momento el Partido Republicano había trabajado con prolijidad al electorado del país rojo. Pero el Partido Demócrata había cometido un grueso error en el diseño estratégico de su campaña: había tomado distancia del Presidente Clinton, lo cual es lo mismo que decir que había tomado distancia del país azul.

Tras el escándalo Lewinsky, los estrategas demócratas creyeron que el Presidente Bill Clinton era mala palabra. Y lo era, pero básicamente para los sectores más conservadores de la sociedad. Para los “azules”, en cambio, estaban en primer plano los logros económicos mientras que los aspectos morales los evaluaban con mayor flexibilidad. Para prueba de ello basta ver las encuestas pre y post electorales, las que demostraron que Clinton seguía manteniendo su carisma y su imagen.

Sin embargo, el candidato Al Gore hizo todo lo contrario de lo que debía hacer: separó su imagen de la del Presidente, y por supuesto que perdió. Aunque lo tenía todo para ganar.

Pasaron cuatro años desde aquel triunfo republicano por margen estrecho en el 2000, pero ya en el 2004 Bush ganó de forma inapelable y por una muy apreciable ventaja. Obtuvo casi 60 millones de votos, superando a su rival en 3 millones y medio de sufragios y convirtiéndose en el Presidente norteamericano elegido con mayor apoyo popular en toda la historia hasta entonces. También se produjo un récord de asistencia a las urnas, el cual se ubicó en el entorno del 60 %.

Sin embargo, y a pesar de que Bush amplió notoriamente su ventaja, la estructura de estados rojos y estados azules se mantuvo casi idéntica a la del año 2000.

¿Qué pasó de una elección a otra?

Ya vimos que el Partido Republicano profundizó su impecable estrategia de persuasión de su propio universo, mientras que el Partido Demócrata no hizo lo propio con el suyo.

Pero además ocurrió el 11S con toda su secuela: guerra contra el terrorismo, guerra en Afganistán, guerra en Irak, sucesivas alarmas ante presuntos nuevos ataques en territorio norteamericano…

Este contexto crítico acentuó los rasgos del electorado mayoritario de los red states: temor ante las amenazas, agudización de los estereotipos, menor espacio para la apertura y la flexibilidad, reflejos autoritarios, mayor necesidad psicológica de líderes fuertes, mayor apego a los valores tradicionales y tendencia a sobre-simplificar la realidad.

En definitiva, se trataba de un contexto óptimo para la estrategia republicana.

¿Qué podían significar para ese público del país rojo la ironía y la crítica de los intelectuales neoyorkinos, de los actores y cineastas de Hollywood, de los universitarios de todo el país, de los periodistas y los escritores, de los músicos y de todo el pensamiento liberal? ¿Qué podían significar las burlas y los ataques contra el presidente?

Para ese público al que me refiero, el del país rojo, nada de eso significaba demasiado ante todo lo crucial que sentían que estaba en juego en sus vidas. Por el contrario, el sentido con que percibían toda la ofensiva anti Bush era seguramente negativo.

¿Había un mensaje político efectivo para el país azul?

Los republicanos fueron eficientes. Llegaron a lo más profundo de la sensibilidad del país rojo. Conmovieron, conmocionaron.

En cambio los demócratas se regodearon en un tema imposible, un tema donde todas las de ganar las tenía Bush: la guerra. Por más sólida que fuera la posición demócrata en este tema, y por más débil que fuera la posición republicana, el solo hecho de que fuera uno de los principales temas de campaña ya era un éxito del presidente.

¿Podía el Partido Demócrata haber hecho otra cosa? Visto el contexto internacional del momento (guerra de Irak, Osama Bin Laden, terrorismo islámico), ¿sería posible forzar la campaña y colocar otro tema más prometedor en el centro de la agenda?

Los grandes temas del país azul eran y siguen siendo la economía, la sociedad, la educación, la salud…No podemos saber si era posible o no convertirlos en grandes ejes de la campaña. Lo que sí es meridianamente claro es que la campaña de Kerry no focalizó sus mensajes en estas áreas temáticas. Y una elección se comienza a perder cuando se ingresa en los temas del adversario y se pierde espacio para los temas propios.

Porque una campaña electoral debe ser como una línea recta, como una monografía.

El propio Partido Demócrata lo había demostrado en los años 90, en una experiencia que vale la pena recordar y tener muy en cuenta.

Los gobiernos republicanos de Reagan y de Bush (padre) habían protagonizado uno de los mayores éxitos de la política norteamericana: la caída del comunismo y la implosión histórica de la Unión Soviética y de sus aliados. Estados Unidos quedaba como la única gran potencia mundial, tanto a nivel económico como militar.

Se abría lo que para muchos había sido el sueño casi utópico de la pax americana: un mundo unipolar regido por esa única potencia mundial con sede en Washington. Y todo podía resumirse en una única imagen plena de sentidos, tan potente como ninguna. Esa imagen omnipresente era la caída del gran ícono, la caída del Muro de Berlín.

Sin embargo, pese a esta conquista histórica, el Partido Republicano perdió la Presidencia.

En aquellas elecciones presidenciales de 1992, James Carville era el asesor y estratega de los demócratas. El consultor político tenía una vasta trayectoria en la que había asesorado a figuras como el Primer Ministro inglés Tony Blair, el Presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, el Canciller alemán Gerhard Schroeder, el Primer Ministro griego Constantin Mitsotakis, el Primer Ministro israelí Ehud Barak, el Presidente sudafricano Nelson Mandela y muchos más.

Fue ese consultor y en esa misma elección quien colocó en el búnker demócrata un cartel con una frase simple que ganaría luego una merecida fama histórica. La frase decía “¡It’s the economy, stupid!”.

Claro que no era solo una frase. Era la línea estratégica de la campaña. Era el santo y seña para ganar la elección. Y asesorado por Carville, el Partido Demócrata focalizó sus mensajes en la marcha de la economía. Sin irse por las ramas, sin perder el rumbo, sin entrar en los temas del adversario. La economía y solo la economía, allí estaba la elección. Había que insistir obsesiva y disciplinadamente en ese frente de batalla. Y el Partido Demócrata logró que ese fuera el tema de la campaña, y no la caída del comunismo.

Así fue como William Clinton ganó y fue Presidente.

La pregunta sigue siendo la misma que hacíamos más arriba. ¿Pudo pasar lo mismo en las elecciones 2004? ¿Había un mensaje político efectivo que los demócratas podrían haber dirigido al país azul? Tal vez sí, o por lo menos el Partido Demócrata tendría que haberlo intentado.

Táctica y estrategia en campañas electorales

Este breve estudio de las campañas exitosas de George W. Bush nos deja reflexiones de interés en este 2019 donde el presidente de los Estados Unidos Donald Trump trabaja por su reelección mientras diversos aspirantes demócratas intentan conquistar la nominación de su partido.

Posiblemente la reflexión más importante surge del hecho de que las campañas electorales ganadoras tienen un fuerte diseño estratégico. Ese diseño no surge de la inspirada intuición de un político o de un consultor sino de un estudio minucioso del electorado, en particular de su psicología política y del contexto político y psicosocial en el que se desarrolla la campaña.

A partir de ese estudio es que se toman las definiciones estratégicas básicas, unos pocos lineamientos centrales que van a articular el conjunto de la campaña. De estos ejes estratégicos depende buena parte del éxito o del fracaso.

Recién después vienen los pasos tácticos, las acciones concretas de carácter cotidiano. Este plano de la táctica debe traducir, a cada paso, los lineamientos estratégicos. Y debe hacerlo en forma minuciosa, disciplinada y precisa.

En las elecciones del año 2004 en los Estados Unidos, el Partido Republicano tomó decisiones estratégicas acertadas. Segmentó el electorado y se concentró en ese segmento. Lo trabajó intensa y coherentemente. Y ganó. Toda una lección de estrategia de campaña electoral.

Maquiavelo&Freud

https://maquiaveloyfreud.com/campanas-electorales-exitosas-george-bush/

 12 min


Los diversos informes elaborados por los expertos coinciden en señalar que si no se toman ahora las medidas adecuadas, en alrededor de una década el planeta podría estar viviendo una verdadera catástrofe. Se están superando todos los límites que ha definido la biosfera durante miles de años, tal como lo reitera el documento de las Naciones Unidas, Perspectivas del medio ambiente mundial, recientemente publicado. La forma como se ha organizado la sociedad y pautado su desarrollo, sostienen los científicos, ha complicado seriamente la vida humana, haciéndola ecológicamente insostenible, incluso, vale la pena mencionarlo aunque sea de pasada, dentro del marco tecnológico que sustenta la Cuarta Revolución Industrial.

No obstante todo lo anterior, pareciera que los terrícolas no se creyeran la gravedad problema que confrontan.

Greta Thunberg

Hace ya años que el filósofo Daniel Innerarity planteó que la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente pasaba por sentar al futuro a la mesa de negociación

Hoy es la juventud movilizada en Juventud por el Clima y #FridaysForFuture la que reivindica su espacio en la conversación global sobre este problema. Su figura más carismática es la adolescente Greta Thunberg, una activista ambiental sueca, centrada en los riesgos planteados por el cambio climático y que en diciembre pasado denunció a la dirigencia mundial en un acto plenario de Naciones Unidas, señalándole que “no ha sido lo suficientemente madura para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros los niños”.Fue esta adolescente la que actuó como disparador de las masivas protestas que se han venido sucediendo, cuyo epicentro ha sido Europa pero que se han ido extendiendo por otras partes del mundo, teniendo como actores a los jóvenes y a las redes sociales como medio natural para extender su mensaje, desbordando con creces a las organizaciones ambientalistas.

En este contexto, millones de personas en todo el mundo participarán desde este viernes en las huelgas climáticas que se han convocado a lo largo de todo el planeta los días 20 y 27 de septiembre, y en las actividades de los días intermedios, que coincidirán con la celebración en Nueva York de la Cumbre del Clima convocada por Naciones Unidas para impulsar una mayor ambición en las negociaciones de la próxima Conferencia del Clima que se celebrará a final de año en Chile.

Habla la chamita en la ONU

Se ganó la oportunidad de hablar y lo hizo escueta e inteligentemente.

"Mi mensaje es que los estaremos vigilando.

Todo esto está mal. Yo no debería estar aquí arriba. Debería estar de vuelta en la escuela, al otro lado del océano. Sin embargo, ¿ustedes vienen a nosotros, los jóvenes, en busca de esperanza? ¿Cómo se atreven?

Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías. Y sin embargo, soy de los afortunados. La gente está sufriendo. La gente se está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva. Y de lo único que pueden hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?

Por más de 30 años, la ciencia ha sido clarísima. ¿Cómo se atreven a seguir mirando hacia otro lado y venir aquí diciendo que están haciendo lo suficiente, cuando la política y las soluciones necesarias aún no están a la vista?

Dicen que nos "escuchan" y que entienden la urgencia. Pero no importa cuán triste y enojada esté, no quiero creer eso. Porque si realmente entendieran la situación y de todas formas no actuaran, entonces serían malvados. Y eso me niego a creerlo.

Hoy no se presentarán soluciones o planes en consonancia con estas cifras. Porque estos números son demasiado incómodos. Y todavía no son suficientemente maduros como para decir las cosas como son.

Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos”.

Falta de gobernanza

El presente escenario internacional está marcado por múltiples vínculos de distinta naturaleza y entidad, en particular respecto a la crisis ambiental. Dentro de este marco, la cooperación y la multilateralidad emergen como condiciones imprescindibles en la gestión de los gobiernos. Estos deben entender que no es el momento de hacer del ombligo nacional el asiento de la perspectiva para mirar las dificultades – y las oportunidades, desde luego -, que trazan los caminos por los que transcurre la presente época.

Resulta, evidente, sin embargo, que no se tienen el liderazgo ni las instituciones capaces de manejar un contexto de tan intensas y diversas interdependencias. Y no solo no se dispone de la estructura organizativa ni de las leyes necesarias para ello, sino que tampoco se cuenta con los códigos éticos e incluso políticos, que sirvan de brújula y permitan considerar qué efectos tiene sobre toda la humanidad y su futuro, lo que se lleva a cabo en los espacios nacionales.

Cuando se habla de combate contra el cambio climático, la única calificación adecuada a los avances dados es, el de insuficiente, como sostienen los jóvenes. Estamos probablemente ante el problema más complejo de negociación al que se ha enfrentado nunca la humanidad; ningún tratado de paz, ni acuerdo comercial o negociación social ha tenido la complejidad de éste, en ningún momento había habido tantos intereses de diversa naturaleza (entre países, entre generaciones, entre diversas valoraciones de los riesgos), tanta asimetría entre las causas y también con referencia a los impactos. Y nos toma en medio de un dramático déficit en cuanto a capacidades para gobernarnos a nivel mundial y, cabe reiterarlo, una dirigencia (no hablo solo de Trump, Bolsonaro o Puttin, lamentablemente ) que no se encuentra a la altura de las circunstancias.

La cuestión ambiental pone de manifiesto la necesidad de edificar una sociedad global, sobre las bases de una institucionalidad y un marco normativo que supere tanto las limitaciones del Estado-Nación, como la de los mecanismos inter gubernamentales según los que se ha tratado de ordenar el planeta.

Se trata, pues, de plantarle cara a una crisis que atañe al mundo de nuestros días y que obliga a repensar muchas de las ideas y creencias que estuvieron vigentes durante largo tiempo. Toca, así pues, asumir la labor de escribir un nuevo libreto político para la convivencia (y para la sobrevivencia) humanas.

Epílogo

“A ustedes se les acabaron las excusas. A Nosotros el tiempo”

Firmado: la Generación Greta

El Nacional, miércoles 25 de septiembre de 2019

 5 min


Nicolás Maduro es un dictador, y así lo ha afirmado el Presidente Trump durante su intervención en la 74ª Asamblea de las Naciones Unidad, señalando, además, que es una marioneta de Cuba, país que al igual que Venezuela no respeta los derechos humanos y políticos del ciudadano. No queda duda para el mundo hoy que el Ambiente Político Real es Violento y, en consecuencia, la sociedad padece una grave crisis político, social, económica y moral que aterra el mundo. Un mundo que clama por la democracia, libertad y respeto que hoy son propios del más importante foro internacional y marca, en consecuencia, una tarea política deducida para el liderazgo democrático venezolano, pero sobre todo para la sociedad democrática venezolana. La democracia no se mendiga… se conquista.

La afirmación del Presidente del país más desarrollado y poderoso del mundo impone y obliga una reflexión política al 87% de los demócratas venezolanos, que están obligados a dibujar y darle vida a la Transición Política necesaria. Transición que, como proceso de socialización, obliga a nuevas lealtades, a nuevas preferencias políticas y simbológicas que como valoraciones renovadoras ciudadanas, conduzcan un cambio de la dictadura socialista. Dictadura socialista que como modelo de engaño y regresión política, ya lleva 20 años, después de nacer en el seno del golpismo militarista cobarde y primitivo, que ahora se muestra lleno de corrupción y entregado a la ideologización castrista.

La acusación pública y directa del Presidente Trump, en su condición de jefe de Estado de un país democrático, muestra que en el hemisferio occidental los operadores políticos y ciudadanos deben conciliar en un interés común la ruta para una transición política, la misma pareciera coincidir en la desobediencia civil. El ciudadano, gran actor y responsable por su destino, tiene que darle prioridad a la política, entendida ésta como: la creadora de un orden de conveniencia ordenadora de la existencia social del venezolano y del orden que debe gozar la legitimidad y la estabilidad.

El Presidente Trump con data cierta ha calificado a Maduro de dictador ideologizado y al servicio del castromarxismo cubano que, además, opera en contra la democracia venezolana accionando sobre la mayoría de los ciudadanos, que sufren desde el golpe de Estado del 4F la violencia política y desde 1999 el establecimiento de un régimen autocrático militarista, cobarde y asesino que ya es insostenible. La política impone, entonces, un cambio ante el grave conflicto social que ha conducido a la diáspora que avergüenza hoy al gentilicio del venezolano. Reconstruir la democracia es impostergable y obligatorio para desplazar la vanguardia revolucionaria militarista, que sólo se logrará con acciones de una sociedad con identidad colectiva democrática, con capacidad hasta de contener el ejército marxista como agente de cambio social.

Los ciudadanos demócratas coincidiremos y operaremos para una transformación activando la desobediencia civil, desde allí se llegará a la huelga general y, a partir de aquí, una vez desplazado el conflicto social artificioso que ha impuesto esta supuesta revolución socialista, se iniciará el momento en el cual se cumpla la Constitución. Constitución que abrece y proteja al ciudadano, ciudadano que no quiere más conflicto y desde ya comprende la importancia de la política, entendida como la junta entre la participación política y acciones que potencian el orden social.

Hoy desde la capital del mundo quedó claro que Venezuela es una tiranía, y el tirano Maduro va tener que enfrentar a una masa de ciudadanos demócratas que tienen el derecho a desvincularse de la apatía y a convencer a muchos ciudadanos de la necesidad de la política. Política que abriga a la desobediencia civil, para fracturar un régimen vergüenza de una nación que sufre una desgracia y que ha logrado el control de la masa ciudadana para bloquear una democracia propia del siglo XXI, que permita fortalecer el buen vivir, la paz ye l desarrollo en esta nación.

La afirmación de Trump debiere inducir a la acción de los demócratas venezolanos para transformar una realidad política monstruosa, que es la tiranía militarista. La acción política del 87% de ciudadanos como sociedad democrática se ancla en la ética y la moral denezolano, en consecuencia a es obligación política es la que debe impulsar a la acción de desobediencia civil para no ser más objeto de vergüenza ni señalamientos públicos internacionales, que Venezuela pueda retomar su espacio en el mundo como una democracia y no como se señaló hoy: una tiranía. Constrúyase el esfuerzo colectivo, ciudadanos venezolanos, para repicar y replicar el gentilicio democrático de los venezolanos en pleno siglo XXI.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 24 de septiembre de 2019

 3 min


Se dice que el origen de la palabra «traidor» se remonta a la época en que Jesús entra en Jerusalén y es entregado por uno de sus doce apóstoles, llamado Judas Iscariote, a los principales sacerdotes judíos, que capitaneaban el templo.

La palabra «traidor» se deriva del «traditor» latino que significa «el que entrega». (Lucas 22,52).

La traición de Judas se consideró tan execrable, por lo que su nombre siempre ha sido sinónimo de «traidor» y aparece en el noveno círculo más bajo del infierno, donde sufre las más viles torturas y es continuamente roído por una de las tres bocas de Lucifer, lugar reservado exclusivamente por Dante Alighieri para los traidores, en su libro «Infierno», donde la traición es el máximo pecado que se puede cometer y amerita la peor de las condenas.

Antiguamente la teología cristiana y el pensamiento político consideraban la traición y la blasfemia como sinónimos, desafiando tanto al Estado y a la voluntad de Dios, ya que consideraban que los reyes eran elegidos por Dios y traicionar a sus súbditos era hacer la obra de Satanás.

Abro comillas:

traición

nombre femenino

  1. 1.

Falta que comete una persona que no cumple su palabra o que no guarda la fidelidad debida.

"es famosa la traición de Judas, que vendió a Jesucristo por treinta monedas de plata"

  1. 2.

derecho

Delito cometido contra un deber público, como la patria para los ciudadanos o la disciplina para los militares.

También tenemos textualmente:

traición

  1. f. Violación de la fidelidad o lealtad que se debe:
    podría perdonarte cualquier error, pero no una traición.
  2. Delito que se comete contra la patria o contra el Estado, en servicio del enemigo.
  3. a traición loc. adv. Alevosamente, faltando a la lealtad:
    has estado hurgando en mi pasado a traición.
  4. alta traición La cometida contra la soberanía, la seguridad o la independencia del Estado.

Cierro comillas.

Las naciones mencionan en sus leyes varios tipos de traición y son debidamente castigadas, según la gravedad de ellas. Unas son cometidas a lo interno, como la insurrección, que puede incluir un «golpe de Estado» y las relacionadas con agresiones extranjeras, muy bien positivas para la nación, pero no para el gobierno de turno. Otras traiciones, son las relacionadas a inducir secretamente a extranjeros a causar una agresión o amenaza a la nación. Dependiendo del país, la conspiración también se agrega a los actos de traición. Tenemos como ejemplo a Japón, donde la aplicación de los «crímenes relacionados con la insurrección» fueron considerados conspiración sobre el culto de Aum Shinrikyō que causaron el terrorismo religioso.

La traición en líneas generales consiste en defraudar a la familia, los amigos, los grupos políticos, étnicos o religiosos u otros grupos a los que se pertenezca, prometiéndole realizar alguna acción y luego realizan lo contrario, traicionando a los que están esperando esas acciones.

En Venezuela una y otra vez hemos sido traicionados por quienes nos han prometido en múltiples oportunidades sacar al País de la tragedia en la que desde hace más de seis décadas nos han tenido inmersos los gobiernos de turno.

En los últimos 17 años, hemos tenido frente a nuestros ojos una dantesca realidad. Enfrentamos una «oposición u oposición oficial», quien es apaciguadora de oficio y que nos ha sometido a innumerables postergaciones con intentos de reconciliaciones, con falsos escenarios de diálogos y farsas electorales, sin la intención de aplicar justicia a un régimen perverso e ilegitimo, que nos ha tenido sometidos a las peores vejaciones y humillaciones, al mismo tiempo, de haber coartado a quienes piensan diferente, sin ninguna razón lógica o política para que continúe en el poder. Como resultado de las pasadas manifestaciones, tenemos que unos cientos perdieron la vida, otros quedaron mutilados y los que ahora pagan un encierro injusto recibiendo las peores torturas producto de la represión ejercida por los guardias nacionales, además y por último, lo acontecido el 20 de mayo de 2018.

Indiscutiblemente, la ofensiva es contra el chavismo y los males que incita y encarna; pero es nuestra obligación ir en contra de los perversos políticos que nos han traicionado en incontables ocasiones y la retorcida política que aplican, contra quienes pretenden liderar a la Nación, pero jamás han entrado en sintonía con los deseos y sentimientos populares; contra los que se hacen llamar «opositores» para aglutinar simpatías, pero no se oponen con la sensatez y contumacia que exigen las angustias actuales.

«Por sus obras los conoceréis (Mt 7,15-20)».

Twitter: @DulceMTostaR

Parler: @DulceMTosta

info@dulcemariatosta.com

http://www.dulcemariatosta.com

 3 min


Analítica.com

Se sabe que el origen del teatro, tal y como lo conocemos, se remonta a la antigua tragedia griega, que según dicen los entendidos, se basaba en rituales para apaciguar a los dioses. A través de los años, el desarrollo de la interpretación de una ficción para entretener a la gente fue separándose de lo trágico o dramático para compensar la tragedia por algo más ameno para el público y se convirtió en comedia.

En nuestro país, los gobernantes fabrican comedias para ocultar la tragedia que vivimos, e intentan con nosotros aquello que los romanos perfeccionaron: pan y circo. El problema es que la harina para el pan está por agotarse y las arepas se han convertido en un lujo.

Lo preocupante, en estos momentos, es que lo que fue un aspecto jovial y característico del pueblo venezolano de tomar todo, lo bueno y lo malo, a chanza, ya no es útil para enfrentar seriamente a la dictadura y sus desplantes tragicómicos.

Ya no sirve de nada la burla contra la maniobra de algunos pseudoopositores que se prestan, por las razones que tengan, a tenderle la cama a un régimen agónico que está conduciendo al país a la paralización total de la actividad económica, con todas las consecuencias que ello trae consigue.

No es hora de risas, sino de apretar el rostro y decir de una buena vez, al unísono, ¡¡basta!! . Si, basta de indiferencia, de esperar que alguien nos resuelva la vida. Es hora de enseriarse y de luchar unidos contra la tragicomedia que quieren imponernos y hacer todo lo que esté en nuestras manos para desmantelar la farsa y ponernos a construir un futuro real, no otra ficción más.

https://www.analitica.com/el-editorial/no-transformemos-la-tragedia-en-c...

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Pablo Guimó, Javier Lafuente, Naiara Galarraga Gortázar

La amenazante sombra de una desaceleración económica, la guerra comercial, el calentamiento global, el incierto conflicto en Oriente Próximo, la tensión en Venezuela, el Brexit... Diversas crisis marcan la agenda de la Asamblea General de la ONU que empieza este martes en Nueva York justo después de la cumbre contra el cambio climático celebrada el lunes en la misma ciudad. A los asuntos más evidentes se suman inesperados puntos de interés, como una reunión entre los líderes estadounidense y ucraniano, donde se buscarán claves del enésimo escándalo interno de Donald Trump. La primera jornada, con discursos del brasileño Jair Bolsonaro, el propio Trump, el egipcio Abdelfatá al Sisi y el turco Recep Tayyip Erdogan, será una oportunidad de comprobar que la polarizante y populista figura del presidente republicano del país anfitrión ha creado escuela. Estos son algunos de los asuntos a no perder de vista en una semana frenética:

En todos los frentes será clave la postura de Trump, un líder que, precisamente, se ha caracterizado por su desdén hacia los organismos multilaterales. Hablará a la Asamblea este martes, en su primer discurso internacional desde el despido del halcón John Bolton al frente de Seguridad Nacional. Se espera, según avances proporcionados por su Administración, que defienda la soberanía e independencia de los países de la ONU, que enarbole la protección de las libertades religiosas y que presente Estados Unidos como “una alternativa positiva al autoritarismo”. Pero todos los ojos estarán puestos en su reunión el miércoles con el presidente ucranio Volodímir Zelenski, en medio de la crisis desatada tras la revelación de que Trump le presionó para que investigara los negocios en aquel país del hijo del exvicepresidente Joe Biden, favorito demócrata a enfrentarse a él en 2020. El presidente aseguró el domingo que considera que sus conversaciones con Zelenski fueron “absolutamente perfectas”, pero los demócratas ven de nuevo un intento de Trump de buscar la ayuda de un país extranjero para su reelección.

Irán. La incógnita de Rohani

Después de tres años de mandato marcados por el mantra del "América primero", Trump tratará de convencer a los escépticos líderes mundiales de construir una coalición contra Irán, a quien EE UU acusa del ataque con drones a instalaciones petroleras de Arabia Saudí el pasado 14 de septiembre. Aquella acción, definida por el secretario de Estado Pompeo como “un acto de guerra”, prácticamente ha eliminado la posibilidad de una reunión bilateral con el presidente Hasan Rohani, una iniciativa por la que trabajó sobre todo el francés Emmanuel Macron. Pero con Trump nunca se sabe. Ya el domingo aseguró que “nunca nada está completamente fuera de la mesa”. Lo que sí parece claro es que la delegación estadounidense presentará a sus aliados las pruebas sobre las que sostiene su acusación y que Teherán niega. Y Rohani, que habla el miércoles, probablemente aprovechará para acusar a Estados Unidos de iniciar el conflicto al retirarse del acuerdo nuclear firmado en 2015 y reinstaurar las sanciones que destruyen su economía.

El Reino Unido. Improbables avances en el Brexit

El británico Boris Johnson acude a su primera Asamblea General como primer ministro en medio de una profunda crisis interna: a apenas un mes de que su país salga de la Unión Europea sin un acuerdo a la vista, con el Parlamento cerrado, y pendiente de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre si se extralimitó al suspenderlo (la decisión, de hecho, pillará a Johnson en Nueva York). El primer ministro se reunirá con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, así como con otros líderes de los Veintisiete, como Macron, la alemana Angela Merkel o el irlandés Leo Varadkar. Será la primera oportunidad para los líderes europeos de pedir en persona detalles sobre el borrador, anunciado por Londres la semana pasada, de una posible solución para salvar el acuerdo de salida resolviendo el endiablado asunto de la necesidad de evitar una frontera física en la isla de Irlanda.

Pero, al margen del escepticismo de los líderes europeos ante cualquier jugada del nuevo primer ministro, el propio Johnson ha advertido, antes de salir hacia Nueva York, de que no ve muy probable que su viaje depare un desbloqueo en el enfangado Brexit. “Les advertiría a todos contra la idea de pensar que este va a ser el momento”, dijo el líder tory a los periodistas. “No me estoy poniendo pesimista. Lo intentaremos, pero hay trabajo por hacer”, añadió.

Venezuela. Diez meses de Guaidó como presidente interino

Casi diez meses han transcurrido desde la irrupción de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, como es reconocido por más de 50 Gobiernos de todo el mundo. No obstante, a instancias de la ONU, Nicolás Maduro sigue siendo el mandatario venezolano. Una prueba de ello es que, salvo sorpresa de última hora, quien hablará en representación del país caribeño en la Asamblea General será el canciller Jorge Arreaza.

Mientras tanto, los representantes de Guaidó han preparado una ofensiva diplomática para tratar de recuperar el impulso perdido con el paso de los meses. Al frente de la delegación de Guaidó se encuentra Julio Borges, encargado de las relaciones exteriores. Exiliado en Bogotá, a Borges lo acompañarán otros diputados próximos a Guaidó que dejaron Venezuela por miedo a ser retenidos, caso de Miguel Pizarro, nombrado interlocutor ante la ONU este fin de semana, o José Andrés Mejía, así como el designado embajador, Carlos Vecchio. La delegación de Guaidó mantendrá una serie de encuentros con representantes diplomáticos, como el ministro español Josep Borrell, futuro jefe de la diplomacia europea, a los que quieren instar a que incrementen la presión contra el Gobierno de Maduro.

América Latina. El desafío migratorio

Uno de los grandes ausentes en la Asamblea será el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que no sale de su país desde hace casi dos años y que ha delegado la diplomacia en el canciller, Marcelo Ebrard. Significativa ausencia, puesto que sería el primer año en que el primer presidente de izquierdas del país latinoamericano pudiese intervenir en Naciones Unidas. Más aún cuando México afronta un reto mayúsculo como es lidiar con Donald Trump en el tema migratorio.

México se ha erigido en una suerte de muro para Estados Unidos para frenar el paso de migrantes hacia el vecino del norte. A cambio, el Gobierno de López Obrador pretende desarrollar una especie de Plan Marshall para Centroamérica. Ebrard se empleará esta semana a fondo para lograr todos los apoyos posibles, diplomáticos pero sobre todo económicos.

Brasil. El primer discurso, el de Bolsonaro

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que no fue invitado a la cumbre del clima por coquetear con el escepticismo ambiental, será este martes el primero de los jefes de Estado en dirigirse al mundo en la Asamblea. Un privilegio que no es fruto del orden alfabético (que encabeza Afganistán y cierra Zimbabue), de su popularidad, del peso político o económico de su país, sino de la tradición. Abrirá esta 74º sesión, como los mandatarios brasileños hacen desde 1955.

Bolsonaro llega a Nueva York convertido en uno de los mandatarios más criticados por sus tics autoritarios, su añoranza de la dictadura y su política ambiental. Junto a él, habrá unos 150 jefes de Estado. El brasileño ha reducido al mínimo su agenda, aún pendiente de si incluye un almuerzo con el presidente estadounidense.

24 de septiembre

El País

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Cada día se dificulta más que los venezolanos podamos entendernos. Las grandes diferencias entre los demócratas y los totalitarios del régimen son insalvables, ya que estos últimos no comparten los principios y valores básicos de nuestra civilización. Lo que amerita resolver son las diferencias entre quienes nos decimos demócratas, aceptando que no es un grupo homogéneo y que hay especímenes poco confiables.

¿Cómo calificar a quienes se reunieron en la Casa Amarilla con el régimen, después de sostener durante semanas reuniones trascorrales? Muchos los han tildado de traidores comprados por el régimen. ¿Es o no posible que solo están equivocados o que el pragmatismo los llevó a negociar para lograr algo, aunque sea fallo?

Negociar no es un delito. Lo que sí es delito es llegar a acuerdos contrarios a los derechos civiles, políticos y humanos o darle oxígeno a un régimen que los viola. Para negociar hay que tener un mandato y prestigio ¿Qué representatividad tienen Falcón, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y Felipe Mujica? Según la encuestadora Pronóstico, Falcón cuenta con 1,1 por ciento de aceptación y su partido solo el 0,2%. Claudio, Timoteo y Mujica no figuran. El primero debe tener respaldo familiar, Timoteo ni siquiera eso, dados sus antecedentes, y Mujica merece el rechazo de todos por su vergonzosa posición homofóbica.

¿Por qué este cuarteto, el mismo que avaló la elección fraudulenta de mayo 2018, tomó esa iniciativa tan criticada? De sus declaraciones se desprende que los partidos relativamente mayores los marginaron de la toma de decisiones. Seguramente es cierto, pero deben calibrar cuál es su peso específico. Aunque políticamente no son importantes, el régimen los utiliza para intentar engañar, vendiendo la idea de que sí es posible lograr acuerdos con supuestos opositores no radicales.

El narcorégimen les hará algunas concesiones, como la libertad del secuestrado Edgar Zambrano, pero están equivocados si esperan que esa negociación conduzca a la salida de Maduro y sus acólitos, que debería ser el objetivo del cuarteto si es que proceden de buena fe, lo cual no parece ser el caso.

Lo relevante no es si se vendieron o no, allá cada quien con su conciencia y con su mala fama. Lo fundamental es el daño que ocasionan al ayudar al régimen a proyectar una imagen alejada de la realidad. Los venezolanos los conocemos, pero internacionalmente pueden confundir a algunos gobiernos y le dan elementos a la extrema izquierda mundial para que sigan alcahueteando a la dictadura. En este sentido no dudamos en calificarlos de traidores a los principios y valores y merecen el rechazo de los demócratas.

Por otra parte, ojalá no confundamos los traidores a la democracia con otros venezolanos que piensan diferente a la mayoría. Por ejemplo, las encuestas indican que un elevado porcentaje de la población se inclina por la intervención extranjera. Ello tiene explicaciones, pero no es la vía sensata. Otros apuestan a que el régimen tendrá que ceder en una negociación bien llevada, dada la presión de las sanciones y algunos consideran, equivocadamente, que estas deben levantarse. Son posiciones con las que se puede o no estar de acuerdo, pero es injusto tildar de traidores y cómplices del régimen a quienes las sostienen.

Llama la atención que el Copei impuesto por el TSJ usurpador descalifica una posible intervención de nuestros militares. Se olvidan que en el pasado el partido apoyó el golpe del 18 de octubre de 1945, el del 24 de noviembre de 1948 y el del 23 de enero de 1958. Hoy, los militares tienen la obligación de intervenir.

Nuevamente instamos a nuestros dirigentes honestos a crear un frente común y ofrecer un apoyo sincero al presidente (e) Guaidó, quien cuenta con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. En el Frente Amplio Venezuela Libre deben estar todos los dirigentes que quieren que cese la usurpación. El pueblo venezolano ha luchado como nunca en el pasado. La dirigencia ha pecado en varias oportunidades. Ojalá rectifiquen.

Como (había) en botica:

Prematura y sorpresivamente Venezuela perdió un excelente ciudadano, el área de refinación petrolera se quedó sin uno de sus profesionales más reconocidos y quienes lo tratamos perdimos un gran compañero. Francisco Javier Larrañaga fue un demócrata que predicó y defendió los principios y valores de la democracia. Participó en marchas, foros, asambleas de ciudadano y trabajó con entusiasmo en el Plan de Emergencia para la recuperación de la industria petrolera. Fue miembro de la Academia de Ingeniería y del Hábitat y miembro fundador de Coener, ingeniero industrial de la UCAB, con doctorado en Francia. Tuvo una destacada carrera en Pdvsa y filiales, lamentablemente truncada por Roberto Mandini, entonces presidente de la empresa, quien arbitrariamente lo obligó a jubilarse. Se dedicó a la consultoría privada, a apoyar económicamente a los petroleros despedidos por Chávez en el 2002 y a trabajar por el cese de la usurpación. Nuestro pésame a su esposa Alba, hijos y nietos.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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