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Opinión

A propósito del dialogo que se está desarrollando en la isla de Barbados entre el oficialismo y la oposición, vaya este comentario: según mi manera de percibí las cosas, nuestro país es el resultado histórico de grandes batallas, guerras civiles, golpes de estado y 176 revueltas armadas que nos condujeron hasta el lugar donde actualmente nos encontramos.

En consecuencia, dentro de nuestro inconsciente colectivo existe la creencia de que ante cualquier problema político que se nos presente, la solución está en el golpe de estado. Y esto no ha sido, ni es, ni jamás será bueno, por cuanto nos mantiene anclados al subdesarrollo; por lo tanto, hay que modificar esa conducta. Y para modificar esa conducta colectiva, pareciera lógica inducir un cambio en nuestra manera de pensar; pues:

-Si cambiamos de manera de pensar, cambiaran las actuales condiciones socioeconómicas predominantes en Venezuela.

-Si cambian las condiciones socioeconómicas predominantes en Venezuela, cambiaremos de mentalidad.

-Si cambiamos de mentalidad superaremos el subdesarrollo y si superamos el subdesarrollo, entonces nos incorporaremos al concierto de las naciones desarrolladas del planeta.

En este orden de ideas, presupongo que la mejor estrategia para comenzar a cambiar es aceptando con valentía que el problema que los venezolanos somos para nosotros mismos, solo en nosotros mismos tendrá solución y no atravesando la frontera para buscar ayuda en otros países.

Por ejemplo, todos sabemos que la solución a nuestra actual crisis política está en convocar a elecciones generales, designar un nuevo Consejo Nacional Electoral, actualizar el actual registro electoral y garantizarle el derecho al sufragio a todos los compatriotas que, sin rumbo fijo, deambulan por esos tortuosos y peligrosos caminos de la vida.

Y por añadidura, también estamos conscientes de que resuelto el problema político y después que los vientos del sur se hayan llevado estos tiempos borrascosos, comenzará a surgir un venezolano distinto, con otra mentalidad y totalmente deslastrado de la carga genética e histórica que heredamos de nuestro antepasado indígena, español y africano; es decir, la falta de afecto por el trabajo. Y en contra de este flagelo social, tenemos que luchar todos los días; pues, solo el trabajo creador hace grande a un pueblo.

Ahora bien, amigo lector, todo este comentario por cuanto presumo que la salida del laberinto donde actualmente nos encontramos, debería ser la consecuencia de que todos y cada uno de los venezolanos contribuya con su granito de arena, e independientemente de la capacidad laboral, técnica e intelectual de cada quien, a la solución de esta crisis socioeconómica que estamos soportando con estoicismo digno de mejor causa.

En conclusión, no hay que marcharse lejos para ver amanecer ni buscar otro lugar ni otro vino que beber, pues, Venezuela con sus problemas, virtudes y defectos, es el único país que tenemos; por ello, debemos que cuidar y proteger….

Así que, deberíamos resolver nuestros problemas domésticos “ahí mismito no más”; es decir, en Caracas, Margarita o Villa de Cura. Y dialogar, negociar y acordar, lo que haya que dialogar, negociar y acordar, con voluntad política y sin agendas escondidas…

Villa de Cura, julio 2019.

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José Briceño

La palabra Tolerancia en estos tiempos ha ganado un auge inmenso, se supone que todos debemos serlo con nuestros vecinos y al parecer tiene más mérito mientras ellos sean más atorrantes, desde el pastor evangélico que predica a gritos en un vagón del metro, las feministas que te miran con odio por cualquier cosa, que si las admiras por bellas las estás violando por verlas como mujeres que son, porque no las miras, porque eres hombre o por algún cuento raro de un supuesto patriarcado que las ofende aun cuando los pensamientos de quien esto escribe estén muy lejos de esos pensamientos de teórica dominación machista.

En el mismo canal de ideas vemos a la comunidad LGBT que tiene similares actitudes a las lesbianas militantes con el añadido de que si bien las primeras te llaman misógino si respondes a alguna de sus ofensas sin sentido, estos te llaman homofóbico por cosas tan simples como considerar que el “Día del orgullo gay” es una tontería pues tengo la sensación de que es un sinsentido celebrar de gratis un tal orgullo que en realidad no lleva a nada, ahora si me dicen que es un día para celebrar el ingenio de algunos genios que han sido gay o lesbianas, podría ser, pero aun en ese caso creo que se debe celebrar la inteligencia no la preferencia sexual, es algo así como hacer el día del orgullo para los comedores de caraotas (frijoles negros) con azúcar y queso llanero, algo que levanta una de esas polémicas estúpidas y que de paso generan multitud de ofendidos que gritan en las redes sociales que ellos si comen eso como si hablasen de que conocen a fondo la mecánica cuántica.

En fin, creo que la tolerancia es una muy mala palabra que como todo ha sido peor entendida y execrablemente utilizada por todos, desde que comencé a pensar en el asunto he decidido no ser tolerante con nada ni con nadie nunca más, antes de que cierres este articulo para no seguir leyendo te ruego que examines algunos argumentos. Ser tolerante me parece una grosería mayúscula pues infiere que debo aguantarte, es decir; que como yo soy mejor que tú debo permitirte,como gesto magnánimo de mi superior intelecto, dejarte ser, como una suerte de acto de conmiseración para con tu condición, uno tolera el sol y sin embargo cuando hace calor busca maneras de bajar la intensidad del ahogo natural de sentirse acalorado en exceso y digo que lo toleramos porque no hay modo de decirle al sol que deje de empeñarse en dar el calor que me tiene harto, maldecirlo no tendría sentido y además nadie me obliga a vivir en un país (bueno si, pero pensemos que soy un señor libre en verdad) donde la temperatura media es de 35° centígrados casi todo el año, por tanto toca tolerar su existencia pero también permitirme ciertas estrategias para no aguantar calor en exceso sin que esto presuponga una ofensa mayor al astro rey.

Digamos en cambio que me refiero a algún grupo humano de esos que se ofenden solamente porque no militas en sus filas, eso no solo aplica para quienes tienen una preferencia sexual distinta a la mía (por ejemplo), también están los religiosos que se sienten profundamente insultados cuando te quieren explicar por cual razón la biblia fue escrita por dios y tú les respondes que te parece un gran cuento chino, ahí sin importar a cual variante cristiana pertenezca tu interlocutor enseguida te miraran feo, dependerá del grado de fanatismo o de ignorancia de quien te interrogue para la dureza de la opinión sobre ti que este pueda tener. También tenemos a los fanáticos de algún género musical, esos que se sienten insultados cuando les solicitas que por favor bajen el volumen de esa cosa horrenda (merengue, bachata, regetón, salsa brava, balada pop, trap y la lista sigue) que ponen a volumen de estadio de futbol en todas partes y que libre dios que reclames, las mayorías te ofenderán pues no entienden como a un ser humano normal no le agrada la vulgaridad.

También están los vegetarianos, fumadores de marihuana, psiconautas, santeros, malandros, supremacistas raciales, anti supremacistas raciales, fanáticos de películas o de series de televisión, las que se operan y las que no les gusta operarse sin olvidar a los más rudos, la “gente normal” a quienes cualquier cosa que salga de sus estrechos cánones de conducta les parece una ofensa mayor. La parte más increíble es que cada uno de ellos clama por la tolerancia como una vía, es decir, que todos son buenísimos y como son amos de la moral soportan que seas diferente como prueba su ser tan superior como para dejarte vivir a pesar de ser imperfecto.

La verdad es que todo sería más justo si solamente nos aceptáramos tal cual somos, sin obligar a nadie a ser afín, el asunto es acercarse desde las similitudes y no desde las diferencias reales o inventadas.

¿Al vecino le agrada escuchar pontificar a un dios determinado al que la humanidad tiene rogando dos mil años por un milagro que los salve de la terrible alegría de estar vivo? vale, dele, con tal que no me atormente con sus manías mejor que se reúna con sus iguales y vivamos felices; ¿que al señor presidente de la junta de condominio le gusta salir los domingos con falda y tacones? bravo por él, que igual con que no me moleste todo va bien, es su vida y debe buscar lo que le hace feliz, la señora del 20.04 se operó, ¡qué bonita se debe ver sin ropa!, lástima que no me hace caso. Y así todo el variopinto panorama de cualquier edificio caraqueño de estos tiempos, si no molestan a nadie bien por ellos, pero si por ejemplo, el vecino del piso cuatro (y el del cinco, el del apartamento de abajo, la señora conserje y las evangélicas del primero que parecen no tener más discos que el único malo del maestro Juan Luis Guerra, el de las abejas) si todos esos bárbaros me atormentan con los decibeles de su música obligándome a ser participé de algo que me desagrada, el señor de la junta de condominio se pone a tocar mi puerta para expresar su amor (no correspondido por mí) sin tener en cuenta que su presencia no me es nada grata, el evangélico me atormenta cada vez que uso el ascensor o cuando nos tropezamos en el metro a la hora pico y como si fuese poco monta su tarima en el parque del edificio para micrófonos con salida de quince millones de vatios con sonido envolvente desde donde hará un pormenorizado recuento de cómo y porqué el Armagedón está a la vuelta de la esquina y yo debo aceptar a cristo en mi corazón, tener que ser tolerante no aplica en ningún caso pues me están molestando y es complicado ignorar a quienes te hacen sentir incómodo sin tan siquiera tener la cortesía de permitir que uno diga que NO, en ese momento puedo pensar que muchas veces el odio debería tener excepciones de ley como excusa para defenderse de la tortura gratuita a la que somos sometidos en pos de la corrección política y la tan mentada tolerancia.

La parte más grave es que en el caso de ser agredido o molestado además se es acusado de asocial en alguna de las acepciones peor calificadas. Si mantenemos todos un baremo para evaluar a nuestros semejantes porque (dejémonos de cosas) en este mundo tan violento uno siempre hace evaluaciones de nuestros semejantes, desde el hijo en el caso de las familias complicadas, del jefe para saber en qué momento te haga alguna trastada para despedirte, del compañero de trabajo para poder confiar en él pues eso es importante, la esposa no vaya a ser que con el aburrimiento de la cotidianidad le dé por darte el esquinazo con cualquiera, en fin, evaluamos todo como medida de supervivencia además igual aplica para saber cómo no ofender a las personas recordando que caras vemos pero trastornos mentales no sabemos hasta que nos explotan en la cara.

En fin, la palabra correcta es aceptación y el complemento, es no molestar al prójimo con nuestras preferencias, listo, el mundo comenzará a funcionar pues ya nadie se creerá superior o inferior por nada. Si la señora se opera si no le aplauden pero tampoco la molestan con críticas y momentos incomodos, el señor de la falda y tacones sale sin molestar a nadie pero tampoco obliga a las personas que se sientan incomodos ciertos rasgos de su personalidad, bien por todos. Si en realidad nos importara poco la opinión o acciones de quienes a decir verdad ni a cuento vienen, lo que resultaría en que ni tan siquiera te des a la oportunidad de pensar porque te importa tan poco la opinión de terceros, cuando la gente sea feliz sin estresarse por quienes lo quieran pero que todos acepten que existen en calidad de iguales. He ahí por cual razón me empeño en decir que la tolerancia debería ser abolida de su sitial y sustituida por la muy sana aceptación del prójimo, que ese prójimo no se ofenda por que no compartes su estilo de vida pero que tampoco se moleste porque haces reflexiones en torno a las razones por las cuales no te agrada ese estilo de vida/gusto/paladar, etc., etc…

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Pasados seis meses de la Ley de Estatuto la sociedad democrática del país sufre una convulsa realidad política, incomprensible y desgraciada, como consecuencia de una híper-militarización en soporte a una tiranía inmoral y cínica que, acorralada por el campo internacional, se ceba en el maltrato y la persecución cruel y criminal sobre la ciudadanía democrática. Ciudadanía que huye y es diáspora, que crea tensiones máximas en el hemisferio, que sufre una inmensa pobreza mientras los laboratorios revolucionarios generan misperception, hasta acusar a actores políticos democráticos para exponenciar el Ambiente Político Real Violento.

Ese régimen cobarde, atrincherado en el Momento Político de Tensión Militar que va entre el 24J y el 4A con un corte el 6J, emplea al cuerpo armado a su servicio para crear expectativas y acciones de distracción, confusión y acusación sobre una oposición política que no ha sido capaz de construir una respuesta como consecuencia de un liderazgo carente de instrumento para el análisis y de data que relacione los ejes del sistema. Respuesta como corresponde, como en este caso en un Ambiente Político Real Violento, la necesaria y definitiva decisión del liderazgo para definir una transición política que privilegie al ciudadano democrático como protagonista para mostrar el derecho de los demócratas a su autodefensa colectiva. Autodefensa colectiva que significa la conjunción entre la ciudadanía y el real liderazgo político, es decir, ese que tiene legitimidad de origen, experiencia y práctica en la ejecución de la política para instaurar la desobediencia civil. Desobediencia civil que arribará a la huelga general y confrontará a la tiranía cobarde. Tiranía que ya sufre un resquebrajamiento, que ahora se une a las raíces sanas y a la revuelta, por la cual el mundo ya sabe cuánto es la fragilidad y el rechazo general de este entramado marxistoide.

La sociedad valiente, esta sociedad venezolana reclama una autodefensa colectiva, así estoicamente ha dispuesto su mejor talante de participación para hacer masa crítica y construir respuestas, pero esta masa crítica requiere de liderazgo. No es verdad que los venezolanos están adormecidos ¡No!... lo que están es mal dirigidos. Todavía la ciudadanía no entiende la acción del 30A y menos de la del 11M, y la sociedad –esa que participa- de lo que está urgida es de una fuerza que motorice la desobediencia civil, para lo cual se están requiriendo líderes: líderes políticos. Líderes que activen la desobediencia civil masiva, donde el gran actor y centro es el ciudadano acompañado por un liderazgo auténtico, regional y nacional.

Será el liderazgo de cada estado, más los prohombres, más los maestros locales, más la Iglesia junto a la sociedad que como grandes actores de este momento crítico, impulsarán la desobediencia civil. De cuanto se trata es de conducir, de motorizar y de orientar con participación política real a toda una sociedad democrática, valiente y corajuda, que ya no soporta más a este bloque de vándalos, cobardes y farsantes de un régimen insostenible e inmoral, que fue capaz de mostrarse el 5J con los generales CLAP.

La sociedad democrática encarajinada, donde sobra ciudadanía y falta liderazgo –léase sujetos distantes de la epísteme y la doxa- muestra en el eje política doméstica una diáfana y concreta respuesta de participación política contendiente en contra de toda la persecución, maltrato y encarcelamiento del régimen que se siente tumbao. Tumbao porque se olvidó que las bayonetas sirven para Todo, menos para sentarse sobre ellas. El Ambiente Político Real Militar verifica una vez más que la tiranía marxista militarista tiranizada tiembla, pero además es incapaz y lo que logra el 5J es una muestra de su alocamiento y del empleo de unos disfraces armados. Todavía hoy… no se conoce del alto mando y su posible funcionamiento ¡La sociedad democrática ve que el régimen tiembla y lo policial cobra la mayor preocupación y ocupación del régimen!

El régimen, ahora Estado Policial, lo enfrenta una ciudadanía participativa que reclama un liderazgo en tiempo y acción para cambiar por la vía de la desobediencia, a un nuevo Ambiente Político Real Democrático que con participación política estremezca a un régimen que está boqueando, porque sigue atado a la polemología mientras lo que requiere la república es la política. Es el tiempo de líder democrático, que con cuidado, coraje y genio amase la participación política para detener al comunismo, desviar los peligros y reponer la democracia. La democracia que devendrá de la desobediencia civil sin amagos, sin fechas establecidas, pero con una conducta política ejemplar, cierta, concreta, que muestre a una ciudadanía que bien conducida por un liderazgo ético, será capaz de consolidar un liderazgo que restituya la democracia y desplace a la barbarie. En ese momento estaremos en presencia de la autodefensa colectiva de la democracia venezolana.

Es original,

Director de CEPPRO

Caracas, 16 de julio de 2019.

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Mahmoud Mohieldin y Carolina Sánchez-Páramo

El mundo ha dado pasos notables en la reducción de la pobreza extrema, pero en los últimos años esos avances se han ralentizado considerablemente. El problema está claro: para eliminar la pobreza extrema es necesario abordar la desigualdad.

La buena nueva es que la desigualdad en la población mundial ha bajado desde 1990, reflejando la reducción de la pobreza. La mala nueva es que se ha elevado al interior de los países. En comparación con hace 25 años, es mucho más probable que una persona promedio viva hoy en una economía más desigual. Y, más allá del ingreso y la renta, sigue habiendo grandes disparidades –entre y al interior de los países- en ámbitos como la alimentación y la nutrición, la atención de salud, la educación, la tierra, el agua potable y otros factores esenciales para llevar una vida digna y plena.

Lejos de ser inevitable, la desigualdad es una opción política. Los gobiernos que desean reducir las brechas en los ingresos y la riqueza, y mejorar las vidas y oportunidades a disposición de sus ciudadanos más pobres han demostrado su esfuerzo y algunos avances. Desde 2015, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (específicamente el Objetivo 10) han hecho que se preste una atención sin precedentes a este tema.

Y en el Foro Político de Alto Nivel de este mes, la comunidad internacional tiene su primera oportunidad de aprovechar los avances logrados para combatir la desigualdad, tanto a nivel global como nacional. Para tal fin, el Grupo del Banco Mundial y el Departamento de la ONU de Asuntos Económicos y Sociales sostuvo recientemente un encuentro preparatorio para enfatizar cómo los gobiernos pueden acelerar sus iniciativas en esta área. Se llegó a varias conclusiones y resultados:

  • La desigualdad suele originarse y estar causada por una combinación de circunstancias sociales, como el estatus económico o de composición de la familia, la ubicación geográfica, la etnicidad y el género. Todos estos factores pueden contribuir a la desigualdad de oportunidades, y la misma desigualdad de ingresos los exacerba. Además, puesto que la desigualdad de oportunidades reduce la movilidad social de una generación a la siguiente, crea persistentes trampas de desigualdad.
  • Para eliminar las barreras a las oportunidades, los gobiernos deben abordar las causas raíces de la desigualdad, identificando y eliminando las leyes discriminatorias, y no en menor medida aquellas que criminalizan la desventaja. Más aún, dado que la desigualdad se origina en gran parte en la niñez, los gobiernos deben invertir mucho más en una atención de salud universal de alta calidad y en educación en la infancia temprana. Solo con la creación de capital humano desde temprano podemos asegurarnos de que las desigualdades no pasen de una generación a la siguiente.
  • Para hacer tales inversiones será necesario contar con recursos nacionales adicionales. En general, la tributación progresiva es esencial para aumentar los ingresos del gobierno. Pero también lo es una mayor capacidad de administración, de modo que los gobiernos puedan prevenir la evasión de impuestos y limitar los flujos ilícitos de recursos entre fronteras. Con una mejor movilización de recursos, las protecciones y transferencias sociales se pueden convertir en potentes herramientas para reducir las disparidades de ingreso y riqueza.
  • Los gobiernos tienen que asegurarse de que los beneficios de las políticas progresivas lleguen a quienes más los necesitan. Para ello, las autoridades deberían pedir las perspectivas de sus ciudadanos menos privilegiados a la hora de diseñar e implementar nuevas medidas de reducción de la pobreza y la desigualdad. Dar voz a los pobres permitiría análisis más auténticos de los retos actuales, al tiempo que se aseguran los recursos se dirijan a quienes tienen más necesidad de ellos.
  • Por último, la falta de datos es una barrera para diseñar políticas efectivas. Para mapear la desigualdad de manera completa, las autoridades deben poder responder a la pregunta de quién se beneficia de una política, ley, estructura política o norma cultural determinadas. Ámbitos como la educación, el clima, la seguridad alimentaria y la infraestructura son solo algunos en los que los gobiernos precisan de más y mejores datos. Aunque su recolección es costosa y exige el uso de muchas habilidades, las innovaciones recientes han ampliado sustancialmente las opciones disponibles para los gobiernos.

Por ejemplo, las fuentes de datos tradicionales como las encuestas en el hogar generalmente no reflejan los ingresos más altos (incluido el 1 % superior) hoy se están complementando con datos tributarios y administrativos para llenar esas prolongadas brechas de conocimiento. De todos modos, necesitaremos desarrollar más y mejores indicadores que reflejen las diferentes manifestaciones de la desigualdad de modo que todos los actores –gobiernos, partes interesadas, instituciones multilaterales, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación- puedan medir directamente los avances hacia el logro del ODS.

Las barreras a las políticas de reducción de la desigualdad suelen reflejar una falta de voluntad política para superarlas. Las autoridades deberían reconocer que la persistencia de grandes disparidades entre grupos no solo es perjudicial para la economía, sino también para la estabilidad política y social. Sin igualdad de oportunidades y políticas que reflejen narrativas de unidad no puede haber cohesión social ni confianza en las instituciones.

Los líderes mundiales evaluarán los avances hacia el logro del ODS en una cumbre que se celebrará en septiembre. Deben reafirmar su compromiso con los objetivos globales, y específicamente con el ODS 10. El Grupo del Banco Mundial centrará su energía y recursos en medir los avances entre hoy y el año 2030. Pero no bastará con eso. Para reducir la desigualdad a nivel planetario y dentro de los países será necesario que pensemos como una aldea global.

15 de julio de 2019

Project Syndicate

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

https://www.project-syndicate.org/commentary/inequality-political-not-ec...

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Eliane Brum

Los Gobiernos autoritarios de países como Brasil y Estados Unidos han mostrado que puede ser imposible impedir las catástrofes resultantes del calentamiento global. No estamos enfrentando solo una crisis climática. También una profunda negación de todo lo externo. Desde que la verdad se desconectó de los hechos y se convirtió en una elección personal, el mundo de fuera ha dejado de existir para cada vez más gente.

La desconexión puede ser una reacción de parte de la especie a algo tan inmenso como el cambio del clima. Es una hipótesis. Los proyectos de extrema derecha que se multiplican por el globo usan esa negación para conquistar el poder. Es un hecho. Los científicos afirman que tenemos poco más de una década para impedir que la temperatura suba más de 1,5 grados. Sin embargo, ¿cómo hacer que la población entienda esta ciencia puntera si aumentan los que defienden que la tierra es plana?

Un estudio del instituto de investigación Datafolha muestra que el 7% de los brasileños rechaza la idea de que el planeta es redondo. En Estados Unidos, el movimiento que duda de la curvatura de la tierra está ganando cada vez más visibilidad. Esta parte de la población global no solo niega evidencias conocidas desde hace 2.000 años. Representa el extremo de un fenómeno amplio de odio a la ciencia y de negación del mundo, justo cuando más necesitamos la ciencia y cuando ya se ha vuelto imposible negar el mundo.

El rechazo a la ciencia y la ascensión de los nacionalismos autoritarios están conectados. Sin embargo, lo que presenciamos ya es la siguiente etapa. Brasil es, una vez más, el laboratorio del planeta. Primero, el canciller Ernesto Araújo afirmó que el calentamiento global era un complot marxista. Después, el Gobierno avanzó hacia la etapa de destrucción de los hechos. En junio se deforestó en la Amazonia un 88% más que el año anterior. El ministro contra el Medio Ambiente, Ricardo Salles, ha afirmado que la deforestación “relativa” de la Amazonia es cero. El ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, el general Augusto Heleno, ha declarado que estos números están “manipulados”. Si fueran verdaderos, dice, “la selva ya sería un desierto”. Toda la información que no conviene se considera falsa.

Ni siquiera un eremita puede escapar de la crisis climática. Ya no hay cavernas donde ocultarse. El problema es que la caverna de hoy es el ombligo de cada uno. Su mundo acaba ahí, donde la vista alcanza. Lo que no ve no existe. Lo que no entiende puede borrarse. Lo que teme es mentira. En estas mentes planas lozanean los Gobiernos autoritarios. Gobernar contra la realidad parece agradar a la parte de la población que ha desistido del mundo y se ha refugiado en la estrecha planicie de su cerebro.

Traducción de Meritxell Almarza

17 julio 2019

El País

https://elpais.com/elpais/2019/07/16/opinion/1563286130_281020.html

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El incendio que arrasó con la empresa Galletas Puig en Las Tejerías ha causado un gran impacto. Es un suceso lamentable, más aún por haber sido provocado por manos criminales. Según informaciones de prensa, la compañía fue víctima de la venganza de una banda de delincuencia organizada al negarse a pagar “vacunas”.

Todo comenzó con un ataque con armas largas y granadas contra las instalaciones. Luego del suceso, la total inacción de las autoridades ha convertido a Las Tejerías en una ciudad desolada por la que circulan vehículos con delincuentes con armas largas que mantienen aterrorizada a la población.

La extorsión y el secuestro, junto a las invasiones, expropiaciones, confiscaciones y ataques violentos, sumado a la crisis económica mas profunda que se recuerde, es parte de la durísima realidad que sufren los empresarios honestos que aún mantienen lo que queda de la producción agrícola, pecuaria e industrial.

Resulta evidente que existen varias zonas del país convertidas en territorios donde el control lo tienen bandas, muchas veces dirigidas desde las cárceles por los pranes.

En nuestro libro Estado Delincuente (2013) ya definíamos en lo que se ha convertido Venezuela por la destrucción de las instituciones, en especial del Poder Judicial.

La impunidad es la causa principal de que los delitos se hayan propagado dejando a los ciudadanos a merced de los delincuentes. Éstos se han ido fortaleciendo, convirtiéndose en un poder paralelo que, protegido desde las mas altas esferas del poder, controla a funcionarios y jueces a través de la corrupción y/o de la intimidación.

Como hemos dicho, la corrupción es la llave que abre la puerta a todos los demás delitos.

El Estado delincuente que desgobierna a Venezuela ha llegado a un punto de perversión que ya no intenta siquiera restablecer, aunque sea en parte, el imperio de la Ley, sino que forma alianzas con fuerzas irregulares y antisociales con el objetivo de mantenerse en el poder. Ello quedó corroborado con las declaraciones de la propia ministra para el Servicio penitenciario al señalar, de manera falsa e irresponsable, que disponía de 45.000 presos armados para defender a Maduro y su grupo.

Nos solidarizamos con la familia Puig, sus trabajadores y con todos aquellos que con honestidad siguen luchando para sacar al país del abismo.

Ahora más que nunca es urgente el cambio. Debemos seguir unidos para rescatar los valores de los venezolanos, para rescatar a Venezuela.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

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Juan Carlos Zapata

Dicen que no hay nada imposible en política. O que la política es el arte de lo posible. Esto está por confirmarse o negarse en Barbados, donde Juan Guaidó y Maduro negocian un acuerdo para conjurar la crisis de Venezuela. El arte de la política tendrá que despejar el escenario sobre si hay elecciones presidenciales en 2020, y sin Maduro en el poder.

Elecciones sin Nicolás Maduro en el poder. La frase la escucha Diosdado Cabello y responde: Esto es claudicar. Y el chavismo no claudica. El chavismo ni siquiera negocia, ha dicho Cabello, que es el número 2 en el régimen de Maduro, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, que la comunidad internacional no reconoce como legítima.

El disidente del chavismo, y expresidente de Petróleos de Venezuela, PDVSA, Rafael Ramírez, escribe que “Maduro negocia con el agua al cuello, busca una salida personal, para él y los suyos. Sabe que terminará muy mal, no puede ser de otra manera, y utiliza al chavismo y a la Fuerza Armada Bolivariana para lograr una salida, mantener en el país algún tipo de presencia política, algo que le permita sobrevivir”.

Aquí está la traba. De las declaraciones chavistas de estos últimos días, se infiere que el punto elecciones presidenciales con Maduro en el poder no tiene discusión. Para los de Guaidó, la fórmula de elecciones con Maduro fuera del poder, tampoco tiene discusión.

Para Juan Guaidó y su equipo, el arreglo no sería otro que elecciones sin Maduro en el poder. Pero el chavismo que está en el poder no consideraría otra fórmula que elecciones con Maduro en el poder.

Lo de ir a elecciones presidenciales es un tema que está sobre la mesa de Barbados, y pasa, se discute, y se acepta. O se aceptaba, porque la vocería del chavismo, Cabello, Maduro, el gobernador de Miranda y miembro del equipo negociador, Héctor Rodríguez, ha descartado tal posibilidad, hablando más bien de elecciones parlamentarias, diciendo que eso es lo constitucional, y que eso es lo que procede en el cronograma electoral.

Lo más seguro es que enfaticen en esta posición como una forma de avisar la línea con la que llegan otra vez a Barbados los negociadores de Maduro: Puede haber elecciones presidenciales pero sólo con Maduro en el poder.

Aquí está la traba. De las declaraciones chavistas de estos últimos días, se infiere que el punto elecciones presidenciales con Maduro en el poder no tiene discusión. Para los de Guaidó, la fórmula de elecciones con Maduro fuera del poder, tampoco tiene discusión.

Maduro consulta con el ministro Jorge Rodríguez, con la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, con el gobernador Héctor Rodríguez, con el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, con Diosdado Cabello, y seguro que con el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y con su esposa, Cilia Flores.

Guaidó consulta al que llaman el G-4 de los partidos, a Henry Ramos Allup, Acción Democrática, a Julio Borges, Primero Justicia, a Manuel Rosales, Un Nuevo Tiempo, y a Leopoldo López, Voluntad Popular. Por algunas vías, Guaidó sigue consultando a Roberto Marrero, su jefe de gabinete, detenido por el régimen en la tenebrosa cárcel del Sebin.

Guaidó y Maduro son los que tienen la máxima presión encima. Para Guaidó, ceder, es borrar la línea de cambio político de los tres pasos que comienza con el cese de la usurpación. Para Maduro, es qué obtener a cambio, y cómo defender a los suyos, tal cual lo dice Rafael Ramírez, pero también significa la entrega del poder, un antecedente que marcaría la historia del chavismo, y marcaría el destino de Cuba y Nicaragua.

El chavismo una vez cedió el poder, el 11 de abril de 2002. Cuando Hugo Chávez estuvo dispuesto a viajar a Cuba. Pero Chávez tenía una pistola en la sien: la Fuerza Armada y el pueblo en la calle estaban en contra suya. Chávez negoció y los demás comenzaron a huir, entre otros Nicolás Maduro, que se sintió traicionado por Chávez. Después la historia cambió y Chávez volvió al poder. Ese antecedente es otra lección para Maduro, que más que ablandarlo puede reafirmarlo en su posición. ¿Hará lo mismo que Chávez? ¿Cuál será el balance de la historia si ello pasa?

Para Estados Unidos no hay punto medio. Las elecciones deben celebrarse sin Maduro en el poder. Si acepta otra solución, la estrategia del no reconocimiento a Maduro se derrumba. Es la misma posición de Europa. Y la del Grupo de Lima. ¿Cómo desconocer a Maduro para luego reconocerlo otra vez?

Los Estados Unidos y Europa seguirán ejerciendo presión con las sanciones. El chavismo hasta ahora ha demostrado que le importa más el poder que la situación a la que pueda llegar el país. Sin embargo, cuando los negociadores de Maduro solicitan en Barbados que se levanten todas las sanciones contra figuras del régimen e instituciones y empresas del Estado, también están asomando que todos los factores del chavismo buscan una solución. Con la megaconspiración del 30 de abril quedó en evidencia que el cambio es una aspiración de los múltiples factores del chavismo. Y la posición de Cabello, el más enconado crítico de la negociación, también puede interpretarse como un anuncio de que no quiere que esta vez lo dejen fuera, tal como ocurrió en la megaconspiración. Lo cierto es que las sanciones son la única arma efectiva de Guaidó contra Maduro. Y los negociadores apuntan que si el chavismo no cede, vendrán sanciones más duras. Por ejemplo, este 27 de julio, Donald Trump tendrá que decidir si renueva o no la licencia a las empresas petroleras norteamericanas para que sigan operando en Venezuela. Si no lo hace, Chevron tendrá que irse del país, y Chevron produce el 25% de la producción petrolera de un total de 750.000 barriles diarios.

Por lo pronto, Maduro asoma que juega en el tablero de las elecciones. El chavismo también. De hecho, en el entorno de Maduro ya se cuentan cuatro precandidatos, Héctor Rodríguez, Jorge Rodríguez y el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava. Héctor Rodríguez es el preferido de Maduro. Pero no hay que descartar que Diosdado Cabello quiera aspirar. Se supone que seguía en la línea de sucesión de Chávez, pero el fracaso del gobierno de Maduro acabó con el pacto de la sucesión. Por tanto, estaría obligado a entrar en el esquema de la candidatura y aglutinar en torno a sí lo que quede de chavismo.

¿Hay un punto intermedio? La política es el arte de lo posible. Hay quienes asumen como solución intermedia que Guaidó no sea el candidato de la oposición sólo si Maduro cede el poder. La oposición sacrifica así su principal figura, que ganaría de corrido las elecciones. Pero Maduro, a cambio, tendría que desalojar el Palacio de Miraflores. Suponiendo un candidato como Héctor Rodríguez por el chavismo y otra figura que no fuera Guaidó por la oposición, las opciones podrían emparejarse. Phil Gunson, analista de International Crisis Group, le declaraba a la BBC de Londres que “Si uno ve la cosa en frío, podría llegar a la conclusión de que podría haber renuncias recíprocas. Si tenemos dos hombres que dicen ser el presidente, lo lógico en el proceso de negociación, donde ambos tienen fuerzas y debilidades, es que ambos se aparten temporalmente para dar lugar a un tercero para permitir un gobierno interino que prepare el camino a una elección sin que lo maneje ninguno de los dos”. Dice Gunson que “ambas partes van a tener que aceptar hacer concesiones, quizás mucho más allá de lo que aceptan ahora. Por supuesto, el gobierno tiene que aceptar la posibilidad de perder el poder, y hasta ahora no hemos oído ninguna declaración que lleve a pensar que eso pase por su cabeza. Hasta ahora ha dado la impresión de que negocia para mantenerse en el poder, no negocia su salida, y en el otro extremo, la oposición sólo está dispuesta a hablar de su salida del poder. Es más, dice que es el primer paso de la negociación. Ahí la oposición va a tener que ceder, porque, a menos que tengas, metafóricamente hablando, la pistola en la sien de tu adversario, no puedes llegar a una negociación diciendo que lo primero que tiene que hacer la otra parte es irse”.

Esta semana llega a Caracas el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov. Va a reunirse con Maduro. Llega en el momento crucial de la negociación. Rusos y cubanos pueden inclinar la balanza. Hay rumores, y esto son sólo rumores que provienen desde Washington: que Rusia se inclina por la solución intermedia. Que Maduro se vaya y que Guaidó también. Luego, viene otro punto difícil a solucionar. ¿Y quién se queda en la Presidencia?

15 de julio de 2019

AlNavío

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