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Opinión

Allan R. Brewer-Carías

Concesión, Nacionalización, Apertura, Constitucionalización, Desnacionalización, Estatización, Entrega y Degradación de la Industria Petrolera

Nota del autor

Una vez concluido el caso del juicio de nulidad contra la autorización parlamentaria otorgada en 1995 para la celebración de los Convenios de explotación petrolera con empresas privadas en ejecución de la llamada política de la “Apertura Petrolera,” y dictada la sentencia respectiva por la antigua Corte Suprema de Justicia el 17 de agosto de 1999* declarando sin lugar la impugnación que dio origen al proceso, tuve entre mis proyectos editoriales inmediatos, rescatar los documentos de ese importante proceso judicial que se desarrolló durante más de tres años (1996-1999), y sacar un libro con ellos.

Lo que estuvo en juego en dicho proceso fue muy importante para que las argumentaciones del caso se perdieran, habiéndose discutido en el juicio, entre otros aspectos, no solo la supuesta constitucionalidad e ilegalidad del Acuerdo del Congreso adoptado en 1995, sino en específico, la validez de las cláusulas arbitrales para la solución de las disputas derivadas de los contratos, la naturaleza de los contratos administrativos, el régimen tributario aplicable a los proyectos que excluía los gravámenes municipales, y el régimen de control del Estado en la conducción de las operaciones en Convenios de Asociación conforme a lo previsto en el artículo 5º de la Ley de Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos de 1975.

Con el correr del tiempo, y con todos los acontecimientos sucedidos en la industria petrolera con posterioridad a esas fechas, el tratamiento del tema comenzó a ser otro, planteándose la necesidad de analizar desde el punto de vista constitucional y legal todo lo que había comenzado a ocurrir en el manejo de la industria petrolera nacionalizada, lo que me llevó a abandonar la idea inicial de publicar solo los alegatos y argumentos del caso judicial.

De allí el presente volumen, en el cual dichos documentos en realidad solo conforman el Apéndice del libro, siendo el texto medular del mismo la Crónica legal y constitucional que fui elaborando sobre lo que ahora he llamado la destrucción de la industria petrolera, dejando constancia y haciendo el recuento de todo el proceso de metamorfosis de la misma, desde el régimen de concesiones aplicado conforme a la Ley de Hidrocarburos de 1943, pasando por la nacionalización de la industria y el comercio de los hidrocarburos en 1975, la apertura petrolera en 1995, su constitucionalización de 1999, su desnacionalización en 2001, su estatización en 2007, y las primeras y últimas manifestaciones de dicha destrucción desde 2001, y particularmente, en 2017 y 2018.

En todo ese proceso, los documentos del juicio de nulidad desarrollado de 1996 a 1999, constituyen sin embargo una pieza medular, pues para esos años, previos al proceso de asalto al poder efectuado a través de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 en usurpación del poder del pueblo, muchos actores políticos y sectores que se oponían a la participación de capital privado en la industria petrolera nacionalizada, particularmente de capital extranjero, luego pasarían a conducirla.

Reflejo de ello fue que un grupo de personas muy conocidas en el medio universitario y político, intentaron en 1996 sendas acciones de nulidad contra el Acuerdo del Congreso que dio inicio al proceso de la Apertura Petrolera, es decir, a la participación del capital privado en la industria petrolera aprobando las bases de las contrataciones, correspondiendo a muchas de ellas, con posterioridad a 1999, asumir funciones de gobierno en la afectación de la industria, habiéndoles correspondido a muchos de ellos, además, ser protagonistas de su destrucción.

En el proceso judicial, todas las razones jurídicas en las cuales se fundamentaron las demandas fueron desechadas por la Corte Suprema de Justicia, dejando sentados en la sentencia de 1999, entre otros, varios criterios precisos: sobre (i) el régimen de la inmunidad relativa de jurisdicción del Estado Venezolano y sobre la admisión constitucional de las cláusulas de arbitraje para la solución de las controversias que pudieran derivarse de la ejecución de contratos administrativos; (ii) las características de esos contratos aplicados a los Convenios de Asociación; (iii) las llamadas cláusulas exorbitantes en los mismos; y (iv) la potestad tributaria de los municipios y su exclusión respecto de las actividades cuyo régimen y administración correspondía al Poder Nacional, como son las actividades relativas a los hidrocarburos.

A mí me correspondió, junto con el Dr. Román José Duque Corredor, asumir la defensa judicial del Acuerdo del Congreso en dicho proceso judicial desarrollado ante la Corte Suprema, en representación de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Ello no fue tarea fácil, sobre todo tomando en cuenta que se trataba de contradecir judicialmente el cuestionamiento que se hacía de la que quizás era la más importante decisión de política pública en materia económica y, en especial, de la industria petrolera, después de la nacionalización de la misma.

La Corte Suprema analizó con cuidado todos los argumentos esgrimidos y debatidos, y terminó desechando los que formularon los accionantes, con toda la motivación y fundamentación necesarias, ratificando así la constitucionalidad del Acuerdo del Congreso. En el único Voto Salvado que tuvo la sentencia, firmado por la magistrado Hildegard Rondón de Sansó, ésta, sin embargo, dejando de lado las importantes consideraciones jurídicas envueltas, llegó extrañamente a afirmar simplemente, que “ningún juez en sus cabales podría anular un Acuerdo de la naturaleza del impugnado, cuando a tales alturas una madeja de negociaciones, obligaciones, subcontratos, situaciones de la más variada índole, habían consolidado un estado de hecho de enormes proporciones para el país.”

Pero la verdad fue otra. La sentencia analizó los argumentos jurídicos esgrimidos en contra del Acuerdo del Congreso y los desechó jurídicamente, y no por cuestiones de hecho, tomando la decisión incluso en el propio momento en el cual había comenzado a producirse en el país, un evidente proceso de cambio político después de la elección del Presidente Hugo Chávez (1998) y de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, en el cual participarían, en una forma u otra, como se dijo, muchos de aquéllos que habían impugnado el Acuerdo parlamentario sobre la Apertura Petrolera, quienes de seguidas pasarían a ser, incluso, los administradores directos o indirectos de la industria.

Y así fue como dos de los firmantes de la acción de nulidad intentada contra la Apertura Petrolera, al momento de dictarse la sentencia, ya eran miembros de la Asamblea Nacional Constituyente electos en las listas apoyadas por el Presidente Chávez (Luis Vallenilla y Guillermo García Ponce); y muchos otros de los firmantes pasaron a formar parte del nuevo funcionariado gubernamental, entre ellos, Adina Bastidas quien fue designada Vicepresidente de la República; Alí Rodríguez Araque, quien fue designado, primero, Ministro de Energía y Minas del nuevo gobierno, luego ,Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleos (OPEC), y posteriormente, Presidente de PDVSA; Luís Fuenmayor Toro, quien fue Director de la Oficina de Planificación Universitaria en el Ministerio de Educación; y Trino Alcides Díaz y Elías Eljuri, quienes fueron llamados a dirigir el Servicio Nacional de Administración Tributaria.

Sin embargo, luego de dictarse la sentencia, en pleno proceso de funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente y apenas iniciado el nuevo gobierno, éste lanzó señales contradictorios en la materia, por ejemplo, al aprobar mediante decreto leyes, la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos en 1999 (Gaceta Oficial Nº 36793 de 23-09-1999) y luego, la Ley Orgánica de Hidrocarburos en 2001 (Gaceta Oficial Nº 37323 de 13-11-2001), con las cuales se desnacionalizaron aspectos importantes de la industria, en abierta confrontación con lo que incluso se expresaba en los discursos que se oían en la Asamblea. Con estas dos leyes, en efecto, contradictoriamente, se sentaron las bases formales para la posibilidad del inicio de la desnacionalización petrolera y de una más variada participación de las empresas privadas en el negocio petrolero nacional.

En todo caso, lo cierto fue que los resultados y los beneficios que produjo en sus primeros años el desarrollo del proceso de Apertura Petrolera, quedó en manos de los que se habían opuesto a la adopción de dicha política, al haber pasado a ser sus administradores. Los proyectos, sin embargo, requerían de una enorme inversión, para lo cual no había capacidad interna, pública o privada, y de condiciones gerenciales muy particulares y competitivas. Hacer que los proyectos del proceso de la Apertura Petrolera fueran productivos para el país era la responsabilidad del gobierno. Y así, de manera que en los primeros años del mismo, los proyectos comenzaron a dar sus frutos en inversión, particularmente por el aumento de los precios del petróleo, al punto de que muchas de las antiguas arengas contra la Apertura Petrolera parecían haber quedado en el olvido; lo que sin embargo no duró mucho tiempo.

La forma como se condujo la política petrolera por parte de los funcionarios que asumieron su dirección, particularmente a partir de la protesta laboral de la empresa contra su politización en 2002, del paro petrolero de ese año y del despido masivo e insensato que se hizo de toda la fuerza laboral profesional y técnica de la industria, condujo progresivamente al socavamiento de las bases de la misma, lo que fue evidente a partir de 2004, cuando el Ministro de Energía y Minas asumió la presidencia de Petróleos de Venezuela S.A., lo que condujo en definitiva al desmantelamiento de toda la Apertura Petrolera y de la propia industria petrolera, particularmente a partir de 2007.

El resultado de todo ello, diez años después, ha sido materialmente la quiebra de la industria y de la otrora gran empresa Petróleos de Venezuela S.A., lo que por supuesto no ha sido fruto de los desaciertos del último gobierno que se inició en 2014, sino la consecuencia de las políticas públicas que se comenzaron a implementar a partir de 2002.

En medio de todo ese proceso, en todo caso, se desarrolló el juicio en el cual se discutió sobre la constitucionalidad y legalidad del Acuerdo del Congreso que dio inicio a la Apertura Petrolera, en el cual participé como integrante del Despacho de Abogados Baumeister & Brewer, habiendo tenido el privilegio de tener como coapoderado al distinguido colega Román José Duque Corredor. Ambos teníamos el convencimiento pleno de las razones jurídicas que esgrimimos, las cuales en definitiva se impusieron en el debate judicial. Y así resultó de la mencionada sentencia de la Corte Suprema de Justicia de 17 de agosto de 1999.

Por la importancia del proceso en relación con el desarrollo del país, como antes dije, siempre creí necesario que se divulgaran los documentos del juicio, con los argumentos contenidos en los escritos judiciales. Fue por ello que le pedí al Dr. Luís Giusti, quien había dirigido la industria petrolera nacionalizada precisamente cuando se tomó la decisión de dar inicio a la “Apertura Petrolera,” que elaborara el Prólogo para el proyectado y nunca publicado libro (a pesar de tener recopilado todo el material documental del mismo). Giusti, además, fue quien como Presidente de la empresa, nos otorgó el poder judicial al Dr. Duque y a mí para representar a PDVSA en el juicio. Aun cuando se trata ahora de otro libro, las palabras del Prólogo original las he incluido en los diversos Escritos que se publican “A manera de Presentación” de este libro.

Debo recordar, en todo caso, que a pesar de las dificultades que en su momento tuvimos para la edición física del libro sobre los documentos del juicio, no impidieron que su texto se divulgara a través de la Biblioteca Virtual de mi página web (www.allanbrewercarias.com), donde desde entonces se han podido consultar los documentos. El texto íntegro de los documentos, además, en más de una ocasión se consignaron como soporte de muchos dictámenes y opiniones jurídicas que a lo largo de la última década se han presentado en muchos procesos de arbitraje internacional en los cuales se debatieron muchos de los argumentos jurídicos ventilados en el proceso judicial que finalizó en 1999, y que lamentablemente para el país se intentaron contra la República y contra PDVSA y sus empresas filiales ante tribunales arbitrales, precisamente por las desacertadas decisiones adoptadas por quienes dirigieron la industria, desmantelando la Apertura Petrolera.

Para esta Crónica de una destrucción, y en particular, para documentar los catastróficos efectos de este proceso de desmantelamiento de la industria petrolera desarrollado en Venezuela en los últimos lustros, pensé que era absolutamente necesario poder incorporar un análisis que fuera más allá de las consideraciones institucionales. De allí la idea de estructurar para el inicio de la obra, una parte de Notas a manera de Presentación, en la cual publicar estudios escritos por reconocidos expertos en materia petrolera en los cuales han expresado sus opiniones sobre el tema. Y así, tuve el privilegio de haber tenido el acuerdo para incluir en esa sección, estudios de los destacados profesionales José Toro Hardy, Eddie Ramírez, Francisco Monaldi, Henry Jiménez Guanipa y Enrique Viloria Vera. Además, en esas notas de presentación también he incluido el estudio que le pedí elaborara específicamente sobre el tema sobre la Apertura Petrolera a mi distinguido antiguo alumno, el profesor José Ignacio Hernández, considerándola, desde el punto de vista histórico, como la única política pública que, a la fecha, se ha diseñado para mitigar los efectos del pensamiento estatista de los hidrocarburos que se consolidó en el país luego de la nacionalización petrolera.

En todo caso, pasadas casi dos décadas desde que concluyó el Juicio de la Apertura Petrolera, y una década desde que comenzó su destrucción, por lo ocurrido en la industria si bien era obvio que ya no cabía editar un libro sólo con los documentos del Juicio de la Apertura Petrolera, no por ello abandonaba el proyecto de no dejar perder esos documentos, razón por la cual ahora los he incluido como Apéndice a este libro, en el cual expongo la Crónica de la destrucción de la industria petrolera ocurrida durante los últimos lustros, refiriéndome, sucesivamente, al proceso inicial de las concesiones petroleras; a la nacionalización de la industria; a la apertura petrolera; a las vicisitudes del régimen del arbitraje internacional establecido en los contratos petroleros y para la protección de inversiones; a la constitucionalización de la nacionalización de la industria; a la desnacionalización legal de la misma; a su estatización, a su entrega; y al colapso final de la misma. Como parte importante de esa crónica está el proceso de desmantelamiento la política de Apertura Petrolera, que condujo a la confiscación de los bienes y derechos de las empresas extranjeras participantes en el proceso, la cual originó los procesos y decisiones de tribunales arbitrales condenatorias al Estado y a las empresas nacionales petroleras, con los efectos catastróficos que han producido.

En el libro, además, me refiero a las últimas regulaciones adoptadas, particularmente en 2017, cuando el Tribunal Supremo de Justicia usurpó las funciones de control de la Asamblea Nacional, autorizando sin aprobación parlamentaria la constitución de empresas mixtas petroleras; cuando se estableció por decreto el fin de la transparencia en materia de contratación pública, mediante la inaplicabilidad a la industria petrolera de las normas de selección de contratistas reguladas en la Ley de Contrataciones Públicas; cuando se creó una empresa petrolera militar (nacional) paralela a PDVSA, adscrita al Ministerio de la Defensa, para terminar de acabar con la primera; cuando se dispuso la reorganización de las empresas públicas petroleras al punto de que también por decreto se autorizó al Ministro del Petróleo incluso para eliminar PDVSA, lo que sería inconstitucional; y cuando se pretendió que PDVSA, través de un funcionario incompetente renunciara en forma irrevocable e ilimitada a todos sus derechos litigiosos en determinados procesos judiciales, llegando incluso a someterse todas las disputas que surgieran del inexistente contrato ante una jurisdicción extranjera y a ser resueltas conforme a leyes extranjeras.

De esta Crónica, lo que trágicamente resulta es que mayor incoherencia, mayor irresponsabilidad, y mayor ineptitud es ciertamente difícil de encontrar en cualquier otra experiencia parecida, pero con la consecuencia en este caso de que produjo la destrucción de la que fue hace pocos años, la primera empresa de América Latina; y consecuencialmente, del desmantelamiento de un país entero, cuya recuperación sin duda, requerirá hacia el futuro del trabajo tenaz de varias generaciones.

New York, mayo de 2018

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Jesús Elorza G.

¿Qué opinión te merece la actuación de Venezuela en los recién finalizados Juegos Deportivos Suramericanos 2018, celebrados en Cochabamba Bolivia, era la pregunta a la orden del día en las instalaciones del Ministerio del Deporte, el Comité Olímpico y en las sedes de las Federaciones Deportivas.

-En mi criterio, dijo uno de los dirigentes deportivos, los resultados demuestran objetivamente que Colombia nuevamente nos volvió a joder. A partir de los juegos en Medellín en el año 2010 Colombia nos ha superado de manera continua en los juegos del 2014 y ahora en Cochabamba.

- Calificaría los resultados como un “desastre anunciado”, dijo uno de los entrenadores.

-¿Explícate? …..como es eso de anunciado, repreguntaron los presentes.

.Me permito recordarles, que con los resultados de los Juegos del año 1998 en Ecuador, se encendieron las luces de alarma sobre la participación y los resultados del país en esas competencias con respecto a Colombia. En esa oportunidad, por primera vez quedamos por debajo de ellos y a partir de allí siempre hemos estado por debajo de los paisas en lo suramericanos.

-¿Y la revolución socialista que hizo? preguntó uno de los entrenadores.

-Puro bla, bla, replicó exdirigente. Lo lógico o lo correcto a partir de ese momento era haber tomado los correctivos del caso para superar ese escollo. Pero, ocurrió todo lo contrario, las advertencias y señalamientos del sector deportivo federado no fueron tomadas en cuenta, se impuso la soberbia, la incapacidad, la demagogia y la corrupción por parte de las autoridades deportivas. Se suma a todo esto, “El silencio cómplice” de los representantes del Comité Olímpico.

-Déjenme darles algunos ejemplos de la incapacidad manifiesta de las autoridades deportivas, dijo un empleado del Instituto Nacional de Deporte, quien pidió mantener su nombre en reserva por razones obvias:

La ceguera y oídos sordos de los incapaces se hicieron presentes y permanentes e impidieron la aprobación y posterior entrega de los recursos presupuestarios a las federaciones deportivas, para la ejecución de sus Programas Operativos Anuales (POA).

Dificultaron, en algunos casos, la entrega de divisas para las becas de los atletas que entrenaban en otros países. Además, impuso criterios ideológicos, solo tenían acceso a las divisas aquellos identificados con el régimen…..los demás que se jodan.

Los procesos electorales del sector deportivo, eran dirigidos personalmente por el propio ministro en asociación directa con el presidente del Comité Olímpico Venezolano, y esa política tenia como finalidad apoderarse del control federativo. Solo para recordarles, les diré que las federaciones de Bádminton, Boxeo, Pesas, Fevedes, Canotaje, Softbol, Coleo, Judo, Baloncesto, Béisbol etc, etc, etc. sufrieron los rigores de ver entorpecidos, sus procesos eleccionarios con medidas judiciales, no aprobación de sus estatutos, designaciones arbitrarias de comisiones reorganizadoras o reconocimiento a organismos paralelos.

-Todo eso es consecuencia de la “cacocracia gubernamental”, dijo uno de los abogados presente en la conversación.

-¿Caco…..qqqquuuuééééé? Preguntaron todos en la sala de reunión.

- Es el caso de los ineptos en el poder. Las cacocracias (los gobiernos de los malos) proliferan en sistemas políticos degradados y caóticos que repelen a los talentosos y les abren paso a los peores ciudadanos, o a los menos preparados, explicó el abogado.

- A eso hay que agregarle, los casos de corrupción evidenciados en la construcción de instalaciones deportivas, pasajes aéreos, divisas de Cadivi, maletinzazos, el oscuro manejo de los recursos del Fondo Nacional del Deporte señalaron un grupo de atletas presentes en la reunión.

-Obviamente, dijo el abogado, es posible que a veces se combinen los dos y el Gobierno no solo sea corrupto sino también incompetente. Cuando coinciden, la corrupción y la cacocracia se refuerzan entre sí.

- Disculpe que lo interrumpa, dijo un expresidente de un Instituto Regional de Deporte, lo más sorprendente es que en desarrollo deportivo las acciones del Instituto Nacional de Deporte fueron orientadas a impedir la realización de los Juegos Deportivos Nacionales durante los últimos 6 años…..Nos quedamos así, sin la posibilidad de incorporar nuevas generaciones de relevo.

Así es, ratifico lo dicho por el amigo, dijo el entrenador antes de continuar con su análisis sobre la crisis anunciada. En el plano internacional, hay que destacar que la acción de las autoridades deportivas, se caracterizó por inscribirse en eventos internacionales para luego no asistir a los mismos, en otras palabras, establecieron una “Política de Forfait”. Quedan para la historia como ejemplo de ineptitud gerencial, los casos de la Copa Mundial de Esgrima en Canadá, la inasistencia del Voleibol masculino y femenino a sus compromisos en la Liga Mundial, el Softbol en el XV mundial celebrado en Canadá y el Boxeo que no pudo asistir al clasificatorio para los Juegos Centroamericanos celebrado en México.

Desde comienzos del año 2013, vimos el surgimiento de una novedosa “Política Aérea” orientada a dificultar o impedir el traslado de nuestras delegaciones a eventos internacionales. El modus operandi empleado, consistía en comprar boletos con rutas sorprendentes por lo incongruente, por ejemplo: Un equipo de pesas que iba a Miami, la enviaron por Colombia, Chile y Panamá para que finalmente llegara a Miami...

Deje para el final, lo ocurrido con la salida de la delegación que nos representó en los Juegos Chile 2017. En este caso, la “Política Charter” dejo varada la delegación por más de doce horas en el aeropuerto de Maiquetía porque no había como pagar la gasolina en la parada de tránsito en territorio boliviano…..a punto estuvimos de dar otro forfait.

A todos estos requerimientos o denuncias, enfatizó el entrenador, solo recibimos palabras demagógicas expresadas en forma de consignas: Somos Potencia Deportiva, Tenemos Patria, Dentro de la revolución todo, fuera de ella nada, Generación de Oro. Luego, esas palabras huecas adquirieron un matiz parecido al Internacionalismo Proletario: La culpa es de la Guerra Económica, la falta de divisas es culpa de Trump, Santos, el presidente de Colombia es un lacayo de Trump etc, etc, etc.

Lo más risible, por decir lo menos, fue cuando Nicolás ofreció el avión presidencial para trasladar a los atletas…..y los mismos tuvieron que irse ¡¡¡por tierra!!! a los Juegos Bolivarianos en Santa Marta.

En fin, esas aguas tumultuosas de los cacócratas, demagogos y corruptos nos trajeron estos lodos del desastre deportivo frente a Colombia .en todo el Ciclo Olímpico: Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos, Panamericanos y las Olimpiadas.

-No dejen por fuera los pronósticos, dijo uno de los empleados del IND. El presidente del COV, en su rol de clarividente con capacidad de percepción extra sensorial, convocó a los medios de comunicación para señalar el lugar que iban a obtener en Cochabamba.

Con fondo musical de Billo Frometa, y acompañado de una dama, que hacia el papel de Doña Pulula, Eduardo ya en trance, comenzó a decir:

……Para empezar la consulta / corto una baraja así.

Voy a hacer una receta / para que con este trabajo

Logremos un cuarto puesto suramericano……

En su mensaje, deliberadamente pasó por alto hacer referencia al papel que haríamos frente a Colombia. Pero, el simple hecho de hablar de un cuarto lugar, ya de por sí establecía que quedaríamos detrás de la hermana república.

-Y el resultado final, demostró que nuevamente Colombia nos superó ampliamente.

-Nada más y nada menos, que los paisas, quedaron campeones de los juegos, con un total de 239 medallas, de las cuales 94 fueron de Oro, expreso uno de los dirigentes deportivos. Por el contrario, nosotros solo pudimos alcanzar 43 de Oro en las 157 acumuladas, expreso uno de los dirigentes deportivo.

-Pero no todo fue tan malo, conquistamos el tercer lugar, dijo un funcionario del Ministerio del Deporte. Superamos las expectativas del cuarto lugar pronosticado por el Comité Olímpico Venezolano.

-Como dice el refrán “alegría de tísico”. Ese tercer lugar, sigue demostrándonos que no solamente estamos estancados, sino que estamos en un continuo retroceso en lo relacionado con los resultados, argumentaba uno de los atletas de alto rendimiento.

-Explícate mejor, solicitaron los presentes en la sala.

-En la memoria corta de nuestras autoridades deportivas, siempre dejan de lado, en sus pronósticos o en el análisis de los resultados, que desde el 2010 hasta el 2018 Colombia siempre nos ha superado en los Juegos Suramericanos y nosotros por culpa de la incapacidad de nuestros incapaces y corruptos dirigentes gubernamentales y olímpicos no hemos podido implementar planes y programas alternativos que nos permitan superar este estancamiento deportivo. Además, durante cuatro juegos consecutivos (2006-2018) hemos retrocedido de manera alarmante en el número de medallas de Oro obtenidas; de 96 logradas en los juegos del 2006 a 43 en el 2018.

A todo esto, hay que agregarle el triste papel, por no decir ridículo, de las autoridades del Comité Olímpico Venezolano frente a las autoridades deportivas internacionales al pretender inscribir un “equipo pirata” en el torneo de baloncesto para favorecer a unos supuestos dirigentes. La Federación Internacional de Baloncesto y la Confederación Suramericana de ese deporte se encargaron de no permitir ese atropello contra la legitima Federación Venezolana.

Si los cacócratas del Ministerio del Deporte y del Comité Olímpico Venezolano tuvieran un mínimo de vergüenza deberán renunciar a sus cargos…..no hacerlo es condenar al deporte venezolano a un estado permanente de incapacidad y corrupción. Y la consigna de estos incapaces-demagogos-corruptos, que retumbará en los oídos de nuestros deportistas será: “Mientras hayan dólares seguros, me resteo con Maduro”……Billete o muerte….Venceremos….y el deporte seguirá en pleno retroceso. Corresponde a los atletas, entrenadores y dirigentes federativos emprender la lucha por el rescate de la dignidad deportiva…..el silencio cómplice debe ser superado.

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Los regímenes totalitarios como el de la desaparecida Unión Soviética, de la Alemania nazi, de la Italia fascista, de Corea del Norte, de la Cuba castrista y de la Venezuela actual, siempre han contado con cómplices que permiten sostener esos sistemas aberrantes. El escritor francés Thierry Wolton escribió un monumental ensayo sobre el comunismo. Aquí recogemos algunos hechos narrados en su tercer volumen “Une histoire mondiale du communisme: les complices”. En nuestro caso es importante identificarlos y que experimenten al menos la sanción moral que deben aplicar los demócratas. Algunos de estos cómplices tienen talento y otros no, pero todos carecen de principios y valores.

En nuestro continente, destacan los casos del muralista Siqueiros y del poeta Neruda. El primero incluso se prestó a seguir órdenes de Stalin de intentar asesinar a Trotsky. Neruda, para vergüenza de la humanidad, escribió “Oda a Stalin” y “Canción de gesta”, dedicada a los “libertadores” de Cuba. No se puede negar la obra de estos y algunos otros intelectuales que han apoyado totalitarismos. Los cómplices de las dictaduras comunistas han contado con la maquinaria internacional de los “compañeros de ruta” que intenta restarle importancia a los hechos, por lo que no han sido sancionados por la sociedad.

Los dirigentes de los partidos comunistas italiano, francés y de Estados Unidos fueron cómplices de Stalin e hicieron campaña en contra de la guerra. Cual marionetas, todos cambiaron de posición cuando Hitler invadió Rusia. Salvo las purgas realizadas por Stalin entre sus propios cómplices, el mundo democrático no aplicó sanciones.

Los cómplices del nazismo en su mayoría pagaron con la muerte o con la cárcel. En Francia, el escritor Brasillach fue un colaboracionista de los ocupantes nazi. Al final de la guerra muchos intelectuales abogaron por su vida, pero De Gaulle aprobó su fusilamiento alegando que “mientras más talento tengan, más son culpables”. Por su parte Simón Weil escribió que “hay palabras tan mortales como la cámara de gas”.

Julien Benda, citado también por Wolton, en su libro “La traición de los intelectuales” afirmó que los intelectuales deben expresar sus convicciones y aceptar sus consecuencias. Nuestro Mario Briceño Iragorry, cuyo nombre fue borrado de la Biblioteca de Trujillo por el cuasi analfabeta ex gobernador Hugo Cabezas, escribió en 1952 en “La traición de los mejores” que “Lejos de estar sirviendo al pueblo, al orden y a la paz, el ejército, sin advertirlo, está sirviendo hoy al grupo de enemigos de la nacionalidad”. Lo cual está vigente, no en el ejército como institución, sino en los cómplices integrantes del Alto Mando militar.

En Venezuela muchos son los cómplices del totalitarismo, aunque casi ninguno tiene talento. La mayoría son mediocres oportunistas que expresan su solidaridad con el régimen para obtener prebendas. A título de ejemplos cabe citar a Pedro Carreño, Diosdado, Jorge Arreaza, Maikel Moreno y el general González López.

Abundan otros cómplices que tienen buena preparación profesional y están por encima del promedio, aunque no calzan los zapatos de destacados intelectuales. Son los más culpables. Entre ellos cabe citar a Hermann Escarrá, José Vicente Rangel, Jorge Rodríguez, Ernesto Villegas, Luis Brito García, Chaderton, Carmen Zuleta de Merchán, Luis Damiani, Tibisay Lucena, Dudamel, Luis Alberto Crespo, Fruto Vivas, Alí Rodríguez, Eleazar Díaz Rangel, Padrino López y otros. Tal y como expresó el premio Nobel Czeslaw Milosz, citado por Wolton en carta a Picasso, “si vuestro apoyo al terror contaba, vuestra indignación también habría contado”. Nuestra pianista Gabriela Montero ha fustigado a los cómplices afirmando que “la música es una arma de disidencia”.

Al igual que los cómplices del terror comunista y nazi, cuando este régimen se derrumbe intentarán decir que no sabían de los asesinatos, ni de las torturas a los presos políticos en el Sebin y en la Dirección de Inteligencia Militar. Tampoco de las trampas electorales. Falso. Sí saben y tendrán que ser sancionados porque su deshonestidad intelectual facilitó la permanencia de este totalitarismo. Hay numerosas evidencias. No podrán alegar que ignoraban el Informe que Almagro y de los expertos de la OEA remitieron a la Corte Penal Internacional. Tampoco los pronunciamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ni las sanciones aplicadas por los principales países democráticos. La académica Gioconda San-Blas escribió que produce náusea la lectura de los atropellos narrados en el citado Informe. Cabe agregar que también produce náusea que haya tantos cómplices ¡Qué ruines!

Como (había) en botica:

Si nuestros dirigentes no se unen, también serán cómplices.

La semana pasada hubiese cumplido cien años Luna Serfaty de Ramírez, abnegada, cariñosa, repartió amor, mantuvo la unión familiar, tuvo que enfrentar el exilio y la prisión de su esposo y de un hijo. Fue una gran mujer. Sus cinco hijos y nietos la añoramos.

Solidaridad con el diario El Nacional y con La Patilla

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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​José E. Rodríguez Rojas

El gobierno de Maduro ha llevado a cabo diversos actos para celebrar los 200 años del nacimiento de Carlos Marx. El pensamiento del filósofo alemán sirvió de base doctrinaria para el desarrollo de un modelo de sociedad “socialista” donde el Estado se sobredimensionaría, ahogando el desarrollo de la iniciativa individual y reprimiendo las libertades fundamentales. En este contexto el desarrollo del socialismo democrático ha implicado un distanciamiento de las ideas marxistas y una evolución hacia la socialdemocracia y las ideas liberales. En nuestro país, desafortunadamente, no hemos avanzado en esa ruptura sino que hemos involucionado hacia el modelo estalinista en su versión cubana. Sigue pendiente el reto de distanciarse de Marx y de la visión autoritaria que sus ideas propiciaron.

El gobierno de Maduro, al igual que muchos de los regímenes despóticos del mundo, celebraron el aniversario del nacimiento del Carlos Marx. En mayo de este año se cumplieron 200 años del nacimiento del filósofo alemán, cuyo pensamiento se convirtió en la base doctrinaria de los regímenes más autoritarios del planeta. El buque insignia de estos regímenes fue el que vio la luz impulsado por la revolución bolchevique rusa. Vladimir Lenin, el líder de dicho movimiento, tomó los planteamientos de Marx y los convirtió en la base doctrinaria de su partido, a tal nivel que de allí en adelante muchas generaciones de izquierda se formarían en lo que se llamó el marxismo leninismo. Se trataba de un modelo de sociedad donde el Estado se sobredimensionaría ahogando el desarrollo de la iniciativa individual, no solo en lo que se refiere a la iniciativa empresarial, sino también en lo atinente a la libertad de creación artística. La represión de las libertades políticas fundamentales fue otra de las caras de este modelo.

A la muerte de Lenin el liderazgo del régimen soviético caería en manos del pistolero georgiano Joseph Stalin, cuyas políticas generarían, en la década de 1930, una crisis humanitaria en la que perecerían millones de personas, como consecuencia de la hambruna y la represión. Stalin impulsó, como parte de la política exterior del régimen, la creación de partidos comunistas en todos los países del globo que se convertirían en instrumentos de propaganda del régimen, ocultando las atrocidades cometidas por el mismo y divulgando la existencia, en la Rusia de la época, de un paraíso de los trabajadores. Los partidos comunistas también actuaban como parte del aparato represivo del régimen, extendiendo las garras de éste en la persecución de sus enemigos externos, como ocurrió con el caso de León Trosky. En esta operación los intelectuales, en particular de los países en vías de desarrollo, jugaron un papel fundamental.

El heredero, en tierras americanas, de este engendro fue el régimen estalinista cubano, el cual ha mantenido secuestrada a la población de la isla sometiéndola a un régimen de carencias materiales y ausencia de libertades fundamentales. Los venezolanos hemos sentido en carne propia la exportación del modelo estalinista cubano a nuestra tierras, lo cual se ha reflejado en las políticas de hostigamiento a la iniciativa privada que han derivado en la quiebra de empresas y la fuga de capitales, lo que ha provocado una contracción de la actividad productiva y el surgimiento de un desabastecimiento crónico, en forma similar al que ha atenazado a la isla de los Castro durante décadas. También los Castro han exportado a nuestras tierras, expertos en control de información y técnicas de inteligencia y represión que se han posicionado lo largo de la administración pública y de las fuerzas armadas.

El socialismo democrático europeo emergió marcando distancia con el marxismo y con el modelo de sociedad que se desarrolló basado en esta doctrina. Un ejemplo de esta ruptura fue el que se dio en España en 1979, cuando Felipe González Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) planteó, en una convención nacional de este partido, que era necesario deslastrarse del marxismo, como la base doctrinaria del partido, para poder crecer hacia las clases medias y el empresariado; en otras palabras para convertirse en un partido socialdemócrata y abandonar la estrecha parcela de la izquierda radical, que a su juicio le impedía convertirse en una opción de poder en España.

Los marxistas del partido entendieron que un enfrentamiento con Felipe González era una tarea suicida por el peso del liderazgo del Secretario General, no solo en el partido sino en España. De ese modo aceptaron la propuesta de González y decidieron convertirse en una corriente dentro de un partido democrático como parte del debate de ideas propio del mismo. Este sector continuó defendiendo el marxismo como una doctrina digna de estudio y los regímenes como el estalinista y el cubano como parte de una herencia política legitima. Esta fracción sobrevive en los tiempos actuales y uno de sus representantes más conspicuos es Rodríguez Zapatero cuyas simpatías por el régimen chavista y el cubano no arroja dudas.

El deslinde de Felipe González fue efectivo y después de esta decisión el PSOE llega al gobierno de España, abriéndose a las ideas liberales en política económica. González nombra como ministro de economía a Miguel Boyer, un profesional de ideas liberales, es decir defensor de las políticas orientadas a incentivar la iniciativa privada. Firme creyente, en este tipo de políticas para el abatimiento de la inflación, que en esa época era elevada. Boyer era amante del dinero y de la buena vida, lo que se reflejó en su matrimonio con Isabel Preysler, dama del jet set internacional, por lo que su nombre aparecía con más frecuencia en las páginas de la farándula que en las de las publicaciones de economía. Si bien el gobierno socialista impulsó políticas orientadas a estimular la iniciativa privada, también desarrolló una agenda social dirigida a garantizar una asistencia sanitaria accesible para la población trabajadora, un seguro de paro y pensiones de jubilación dignas. Felipe Gonzales se convirtió en un líder fundamental del socialismo democrático europeo y ha mantenido estrechos lazos con América Latina. A diferencia de Zapatero, ha sido un feroz crítico del régimen chavista y de la dictadura cubana.

Como lo hemos visto, el desarrollo del socialismo democrático europeo ha implicado un distanciamiento del marxismo y una evolución hacia la socialdemocracia y las ideas liberales. En nuestro país, desafortunadamente, no hemos avanzado en esa ruptura, sino que hemos involucionado hacia el modelo estalinista en su versión cubana. Sigue pendiente el reto de distanciarse de Marx y de la visión autoritaria que sus ideas propiciaron.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

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La noticia de los “enfrentamientos” se ha vuelto rutinaria, pero resulta un hecho gravísimo, expresivo de la acción de la “autoridad” contra supuestas bandas criminales o jefes señalados como autores de hechos punibles, en particular con víctimas pertenecientes a los cuerpos policiales que, en la tarea emprendida con todo el despliegue del aparato represivo, para hacer seguimiento o ubicar a determinados sujetos, identificados con un alias, sencillamente, ante una supuesta fuga o un “enfrentamiento”, disparan sobre los sospechosos o les “dan de baja”, sin averiguación sobre esas muertes que, en definitiva, resultan justificadas porque “se ha contribuido al exterminio de peligrosos delincuentes”. Así lo ha señalado con toda claridad el Observatorio Venezolano de la Violencia.

Venezuela fue el primer país del mundo en abolir la pena de muerte en 1863, la Constitución vigente declara inviolable la vida y ninguna persona podrá establecerla, ni autoridad alguna aplicarla (art. 43), pero todo esto parece retórica vacía ante acciones que resultan impunes, sepultadas en expedientes archivados.

Tenemos una larga tradición doctrinaria estampada en los libros de derecho, en sentencias de los tribunales y en informes de la Fiscalía, en los cuales se señala que los agentes del orden público no pueden accionar sus armas, sino en circunstancias extremas, ante una real, actual o inminente agresión contra la propia vida o la de otro, en la medida de la estricta necesidad o imprescindibilidad de la reacción y en los límites de la más evidente proporcionalidad.

Los funcionarios policiales no están en las mismas condiciones que sus perseguidos y no tienen una patente de corso para matar. Deben actuar en el marco estricto de la ley, deben estar preparados para contener la violencia y no constituye razón alguna para apelar al empleo de las armas el alegato de la resistencia a la autoridad o el manido argumento del enfrentamiento que siempre termina en la muerte de los solicitados o perseguidos.

Tan grave como esto que ocurre a diario con los operativos policiales o acciones de “liberación del pueblo” es la anuencia o el silencio cómplice de una mayoría ciudadana que, en el fondo, se complace con la política de “plomo al hampa”, la cual, lejos de aliviar el problema delictivo, incrementa la violencia y la convierte en una espiral de venganzas o ajustes de cuentas que incluso termina en el más descarnado ensañamiento con los familiares o simples conocidos de los perseguidos.

La “resistencia a la autoridad”, el “enfrentamiento” puro y simple, la fuga y aún la actuación violenta, no justifican el empleo de las armas de fuego ni la eliminación o muerte de los solicitados o sospechosos en acción que solo puede ser calificada como descarnada venganza o política de exterminio.

La vida es sagrada, sin acepción de personas y solo el Estado, a través de sus tribunales, después de un juicio justo, puede imponer una sanción, que nunca será de muerte, y que debe ser rehabilitadora, pedagógica y de rescate para la sociedad de ciudadanos que fueron empujados al camino del delito en un contexto social en el que los valores del ser humano no han sido capaces de superar el resentimiento y el odio, producto de una sociedad seriamente afectada en sus bases morales.

La violencia extrema, la guerra a muerte al hampa, las ejecuciones de hecho o los linchamientos, constituyen la más contundente declaración del fracaso de la política criminal de un Estado y el más amenazante peligro para la vida de cualquier ciudadano.

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

El Nacional

11 de junio de 2018

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

No será necesario ampliar un espectro tan reverenciado como es el de los “Fragmentos filosóficos de los presocráticos”, que nuestro Juan David García Bacca estudió con afán y porfía toda su vida, y que de ellos nos dejó parte del “Refranero clásico griego”, entre quienes, sabios al fin, están: Cleóbulo, Solón, Quilón, Tales, Pítaco, Bías y Periandro, aforistas y creadores de máximas que se convirtieron, entre la gente culta y la no tanto, en citas recurrentes, y que si una vez fueron elegantes hoy tienen como respaldo la vulgarización del paisaje verbal de nuestra tropical lengua.

Menciono a esos señores porque en uno o varios momentos de sus deleitosas vidas pronunciaron alguna palabra fuera de tono. Quizás en el instante en que se dieron un martillazo, se tropezaron con una piedra, un enemigo, o se les olvidó tomarse el brebaje contra la mala memoria.

Desligado de estos dos primeros fragmentos, para no crear en el lector ninguna mala intención contra quien esto rasguña, trato de concentrarme en el tema que en el título aviso.

No somos griegos, pero de allá venimos en palabras. Un poco después latinos, hasta convertirnos en españoles y en americanos que hablamos español o castellano. Quien tenga dudas acerca de esa genealogía que recurra a otras fuentes. Pero eso somos, como también árabes en muchas voces y hasta posturas que nos hacen parecer beduinos.

Otra vez me desvío.

Siempre hemos dicho palabrotas, que no malas palabras, para seguir insistiendo en el título del maestro Rosenblat, pero las palabras, los tacos, como dicen en España, las groserías como apuntamos aquí, tienen su lugar y frecuencia al decirlas. O debería ser así. Recurrimos a ellas a voz en cuello, por escrito y hasta gestualmente. Con las manos y la cara las pronunciamos a veces con más soltura. Y nos atenemos a los significados, que no a las consecuencias.

Una vez más, retorno: miles, millones de bocas venezolanas, sin eufemismo alguno, han hecho de la palabra “marico” un emblema nacional, una suerte de tótem lingüístico que ronda por todo el territorio como una fiesta desbocada donde todas las lenguas (las contráctiles alojadas en el hueso hioides) han enloquecido en medio de una supuesta épica verbal que algunos han calificado de “democracia oral”, toda vez que desde los centros de poder el idioma es ahora parte del conflicto. Un adorno que vemos en los discursos de hombres y mujeres que dicen representarnos.

2.-

La calle, tan reveladora, sigue siendo el diccionario en el que se vacían todos los estruendos orales. Sustantivos, adjetivos, sujetos y predicados, y hasta los pobres monosilábicos artículos, han sido convertidos en simples entidades amarradas a la palabra “marico” o “marica”, porque tanto hombres como mujeres la salivan sin discriminación alguna. Y no es un asunto de edad: niños, adolescentes, adultos contemporáneos, adultos mayores y de la mismísima tercera edad de los “picapiedras” la regurgitan sin ningún pudor. Es tan pronunciada la curva de su uso que en una oración es vomitada cuantas veces las neuronas se atascan en la pobreza del que se dice hablante (hablador prefiero, por el ruido al que nos someten).

Me valgo de un ejemplo con el que me encontré en la recepción de un hotel en Caracas:

“-Marico, mira, marico, entonces la chama, marico, me dijo que ella no iba, marico, y entonces, marico, me dio una vaina, marico, y la mandé pal carajo”.

Y mientras el sujeto balbuceaba, abierto de piernas como un compás, se rascaba la bragueta. Un par de muchachas, bellas por cierto, andaban con esa cosa que farfullaba. Y ellas, igual, con la boca llena de “maricos”.

3.-

No sé si ponerme serio o seguir la joda, pero haré lo que me salga. Los hábitos lingüísticos tienen horma en el hogar, pero la calle y ahora la escuela son las portaestandartes de esa manera desenfrenada de raspar esa palabra con tanto afán que ya perdió su significado. He oído a maestros decirla en los recreos y aulas. A médicos, abogados, políticos, etc. La “democracia oral” ha devenido retórica de descerebrados. La también llamada cortesía verbal dejó de ser una norma como el sonido “Wom”, ahora una marca comercial chilena proveniente de la voz “güevón” o “güebón”, para no contradecir gramaticalmente a sus usuarios.

De modo que estamos ante la “mariconización” del habla venezolana, cortejada por la fábrica de palabrejas propias de la ideología. Es que Orwell también debería aparecer en estas líneas.

¿Hablamos de retórica? Tal vez. ¿Somos en exceso coloquiales? Sí. ¿Vulgares? Sí, que lo digan los magistrados de la corte de tipos que se dicen protectores del legado de héroes y espadachines de nuestra historia patria.

El cauce igualitario donde navegan hombres y mujeres es muy rico en ese manual de estilo de nuestra manera de hablar en estos tiempos. La “desensibilización” verbal ha llegado a extremos de tartamudez escolar. Una prueba la tenemos en un canciller que se vale de improperios desde una silla en un debate, para demostrar que los venezolanos sabemos decir palabrotas e improperios.

El calificado arco expresivo del lenguaje desemboca en la palabra “marico”. Y para deslumbrar al macho cabrío, “marica”, en una segregación de ptialina que provocaría la envidia de un lobo hambriento.

Masticar las palabras, esa tan manoseada por y con la lengua, ya es una especificidad idiomática. Uno de los aportes de nuestra civilidad motorizada.

Ojalá a la vuelta, los lingüistas, que hay excelentes en este país, abordaran este tema con más profesionalismo que este sujeto a quien le acaban de leer esta plana.

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Edgar Benarroch

Las organizaciones, movimientos o partidos políticos son entidades de interés público originadas y creadas para promover la participación de la ciudadanía en la vida democrática de un país. Se diferencian fundamentalmente por el concepto del hombre y de la sociedad, entre otras, que sustenten. Estas asociaciones apoyadas en una determinada ideología, que compartirán sus militantes, simpatizantes y seguidores aspiran alcanzar el poder de una nación, para desde allí, con los hilos del gobierno en las manos desarrollar su programa político.

Los partidos políticos deben encausar la voluntad popular, ser intermediario entre el gobierno y el ciudadano y viceversa. Si no se está en el gobierno deben ejercer las funciones de oposición, siempre en atención al interés nacional, o ubicarse en la posición de "autonomía de acción " como ocurrió con COPEI ante el gobierno del Dr. Raúl Leoni (1964-69). Decidió como línea política la autonomía de acción, popularmente conocida como "doble A". Acompañó al gobierno en aquellas ejecutorias que consideró se correspondían con el Bien Común y se diferenció y confrontó las que estimó no alineadas con el interés nacional.

Son los partidos políticos sociedades intermedias mediante las cuales el pueblo se organiza y tiene canales de participación y expresión. En democracia es fundamental la existencia de los partidos políticos, ellos son los pilares donde descansa el andamiaje democrático y son la vía civilizada del pueblo para expresarse y hacerse representar. Una democracia sin partidos políticos será cualquier cosa pero democracia no es. Algo sin alma, sin espíritu y sin dignidad, podrá ser cualquier cosa, pero humano no es.

Mientras más fuerte, robustos y organizados sean las agrupaciones políticas, mayor será el nivel de sustentación de la democracia.

Si entendemos la democracia como el sistema de gobierno menos imperfecto. Que además de manera de ejercer el poder se ha transformado en manera de vivir en sociedad, si la vemos como un sistema perfectible y por ello diariamente debemos estar atentos, tenemos entonces el deber de cuidar las bases que la sostienen. No es recomendable desacreditar y caerle a palos a las entidades de interés público como los partidos políticos y menos en este tiempo en el que atravesamos una honda crisis no solamente política si no integral,

Debemos preocuparnos para que nuestros partidos políticos sean buenos y cada vez mejor. En Venezuela hay una gama ideológica como para satisfacer todas las corrientes del pensamiento. Si cada quien se agrupa con sus afines políticos y lo hace adecuadamente, como debe ser, estaríamos haciéndole un gran favor a la democracia. La idea es que nuestras organizaciones políticas mejoren y se adecuen a los nuevos tiempos, que actúen hoy como nunca en correspondencia con el más alto interés de la Republica, que sea el Bien Común, la justicia y la libertad motivo de sus desvelos. Entonces nos corresponde trabajar para que nuestras organizaciones mejoren y la manera adecuada de hacerlo es alertando, manifestando opinión y hacerla llegar a las instancias que consideremos prudente y necesarias, no cayéndole a piedra a las organizaciones y a sus dirigentes, esa no es la mejor manera, diría no es la manera.

Con frecuencia incurrimos en el error de atribuirle al partido los defectos de sus dirigentes. Eso, a mi entender no es sensato, no debe la organización cargar con los pecados de sus asociados.

En los años ochenta (como pasa el tiempo, siglo pasado), casi todos los medios de comunicación del país, particularmente las plantas de televisión parece se pusieron de acuerdo para caerle a palo a los partidos políticos y a sus dirigentes. Tuve ocasión de hablar con algunos dueños y editores y alertarlos sobre el asunto. Para mi asombro la respuesta de todos, por separado, fue la misma: No te preocupes que una vez que desaparezcan viene la clase gerencial para dirigir el país. Aquí a la vista de todos y viviéndolo diariamente están los resultados. No tropecemos con la misma piedra.

Es evidente el estado de debilidad en que se encuentran las organizaciones políticas venezolanas, ello debe y tiene que preocuparnos. Es de nuestro deber, por la democracia, por la libertad y por la patria coadyuvar voluntades y esfuerzos para que se revitalicen y logren nuevamente el grado de importancia que en el pasado reciente tuvieron. El deterioro de los partidos políticos no es nuevo, antes de aparecer Chávez en la escena política se sentía con mucha preocupación como el pueblo le retiraba su afecto a los partidos principales, a Acción Democrática y a COPEI. Lo de AD lo percibí desde afuera, lo de COPEI lo viví y sentí ingratamente de manera muy honda. La llamada polarización o bipolaridad era un mensaje de descontento con ambos partidos, lo que ocurría era que la alternativa validad frente a uno era el otro y la alternativa válida frente el otro era el uno. Hasta que apareció Chávez y convenció al país que él era alternativa válida para sacar a ambos partidos y así ocurrió. Entre otras razones Chávez es producto también del deterioro de los partidos fundamentales de entonces. Hoy estamos pagando por el desafecto del pueblo con los partidos más importantes y por la llegada de un señor que inicia el desastre nacional en que nos encontramos. Ciertamente la pérdida de la simpatía del pueblo con los partidos y sus dirigentes tiene sus explicaciones que no pretendo abordar en esta nota Si lo ocurrido en los últimos veinte años sirve como lección, creo que ella se ha asimilado y supongo se hacen votos y hay disposición para la enmienda. Colaboremos todos.

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