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Opinión

La expresión “hegemonía ilegítima” es una redundancia. Para el hombre libre la autoridad nace del razonamiento congruente con el ejemplo, y es legitimada por el consenso entre iguales. Todo lo que pretenda ser “hegemónico” será entonces diferente de lo democráticamente consensuado y, en consecuencia, inaceptable para quien quiera vivir en libertad. Los demócratas venezolanos estamos combatiendo a un sector político que pretendió ser hegemónico sin dejar jamás de ser minoría, que se hizo del poder usando el resentimiento social como palanca y la oferta engañosa como bandera, que gracias a su corrupción e ineficiencia perdió el apoyo popular que alguna vez tuvo y que ahora, transformado en minoría ínfima, quiere sin embargo aferrarse al poder usando la violencia. Estando ya en la “recta final” de esta etapa de la lucha por construir una Venezuela del primer mundo, queremos compartir estos apuntes urgentes:

  1. Recordemos y asumamos siempre el carácter no violento de nuestra lucha: Nuestro objetivo no es “ganarle la guerra” a la cúpula corrupta que ha secuestrado al Estado. Nuestro verdadero reto consiste en IMPONERLE LA PAZ. Para ello nuestra estrategia consiste en construir una paz tan amplia, tan sólida, que sea capaz de aislar, segregar y derrotar a los violentos. La cúpula corrupta no tiene ideas, proyecto, liderazgo ni pueblo. Solo le queda el manejo de la violencia, tanto la violencia institucional que ejercen los burócratas (como las rectoras pesuvistas del CNE y las “togas express” del TSJ) como la violencia física a través de las armas (las de los grupos paramilitares maduristas mal llamados “colectivos” y las de sectores cada vez más aislados de la fuerza pública, civiles y militares, convertidos en brazo armado del oficialismo más irresponsable). Así las cosas, sería de una necedad delirante permitir que nuestra lucha se enlode con la violencia. Nosotros no somos como los “colectivos” del 23 de Enero, cuatro loquitos enmascarados. Nosotros somos como las mujeres de Ureña, un bravo pueblo que a cara descubierta rebasa y deja en la impotencia a los violentos.
  2. Recordemos y asumamos siempre la dimensión social y económica de la lucha política: Las etiquetas, los insultos, la “quincalla ideológica” lograron dividir por mucho tiempo a los venezolanos. Pero finalmente las realidades de la vida nos volvieron a unir. Durante 17 años la politiquería fue el verdadero “opio de los pueblos”, utilizado para que los venezolanos endiosaran y adoraran a quien los había sumido en la inseguridad más terrible y en la miseria más atroz. Pero en la cola frente al mercado el país se volvió a unificar, en la atestada sala de emergencias del hospital sin insumos nos volvimos a encontrar, en la calle enfrentando y denunciando a los mercenarios gobierneros que con el cuento de los “CLAP” quieren secuestrar los pocos alimentos que llegan al mercado, allí volvimos a reencontrarnos como pueblo, a reconocernos como ciudadanos, a abrazarnos como lo que somos: ¡Venezolanos todos defendiéndonos de ese adversario común que es el hambre, la corrupción y el totalitarismo!
  3. Recordemos y asumamos siempre la naturaleza no caudillista de nuestro proyecto de país: El “chavo-diosdado-madurismo” no es solo un movimiento político fracasado. También es una cultura política perniciosa, una perversa manera de entender las relaciones entre Estado y Sociedad, entre gobernantes y gobernados, entre “líderes” y ciudadanos. Un anti-valor fundamental del “chavo-diosdado-madurismo” como cultura política antidemocrática es el caudillismo, esto es, la tendencia a colocar a un individuo por encima de la organización, a las “ocurrencias” de ese individuo por encima de la estrategia del conjunto, y a los caprichos de ese individuo en el ejercicio del poder por encima incluso de la historia, debido a la pretensión totalitaria de que una vez en el poder el caudillo puede reescribir la historia a su antojo y conveniencia. Al totalitarismo lo vencemos no pareciéndonos a él, sino siendo su alternativa. Por eso los demócratas no tenemos ni queremos tener “caudillos”, “mesías” ni “salvadores de la Patria”: Tenemos dirigentes, que en rigor son SERVIDORES del pueblo, no “comandantes” ni estrellas de rock. Esos dirigentes forman parte de una dirección COLECTIVA, como la que nos dio el triunfo del 6D, y están obligados a conformar una plataforma UNITARIA que garantice la gobernabilidad en la compleja transición que es inminente y en el duro proceso de reconstrucción nacional que se avecina.
  4. Recordemos y asumamos nuestra propia fuerza y no caigamos en las operaciones psicológicas que el adversario monta para desmovilizarnos: El “nosotros” que ahora somos es nada más y nada menos que la NUEVA MAYORÍA NACIONAL. El “partido” más importante de Venezuela es el PARTIDO DEL DESCONTENTO, al que pertenecemos 90% de los venezolanos, y la Mesa de la Unidad Democrática es la expresión político-electoral de esta mayoritaria Venezuela descontenta y esperanzada. Actuemos entonces con la serena firmeza, con la asertiva claridad de quien se sabe y se ejerce mayoría: Que ninguna provocación de las rectoras pesuvistas del CNE, que ninguna sentencia teledirigida de las togas express del TSJ nos perturbe. Que ninguna amenaza de Maduro, Diosdado o Rodriguez nos haga dudar. A ellos se les acabó el tiempo. Ellos tuvieron todas las oportunidades, todos los recursos, todo el dinero, toda la influencia, y no hicieron nada. Al menos, nada bueno para el país. Su tiempo terminó. Al pueblo venezolano no lo desmoraliza ningún malandro. Empieza un nuevo ciclo histórico, que tendrá al ciudadano movilizado como protagonista y al bien común como centro ¡Palante!

17 de julio de 2016

http://unidadvenezuela.org/2016/07/chuo-torrealba-apuntes-inmediatos-par...

 4 min


Con voz propia

El 1936 fue de frases celebres que a ocho décadas cobran vigencia. Histórica la atribuida al escritor Mariano Picón Salas: en Venezuela comenzó en 1936 el siglo XX. Aludía al inicio de la transición a la democracia de la dictadura de 27 años del General Juan Vicente Gómez, fallecido en 1935. Ahora podemos afirmar que en este 2016 y también en transición de un castro comunismo de 18 años, estamos inaugurando el siglo XXI.

Aquella República que venía de ser un país agrícola, productor de café, caña de azúcar y ganado, recibió la nueva centuria en el territorio convertido en el primer exportador y segundo productor de petróleo del mundo. Entonces se debatía en no depender únicamente del denominado “oro negro”.

El economista y político Alberto Adriani era uno de los exponentes. Por cierto, el connotado merideño fundó con Rómulo Betancourt y Picón Salas la Organización Venezolana (Orve), precursora de Acción Democrática (AD). Fascismo, comunismo, inversiones extranjeras, el papel de EEUU, política económica, fueron temas abordados en su Labor venezolanista, título que le asignó Arturo Uslar Pietri (AUP) a sus apuntes recopilados en libro.

De esa controversia salió la otra afamada frase que invocamos porque hoy aún tiene más vigencia: Sembrar el Petróleo, con la cual tituló AUP el artículo editorial del diario Ahora el 14 de julio de 1936.

“Escribí la frase y quedé, con recogida emoción, esperando el eco de la voz lanzada. Hubo poca repercusión inmediata. Entre la algarabía de voces que se alcanzaban en contradictorias ofertas y reclamos, aquella no parecía sino una voz perdida en el clamoroso sin tregua. Hubo algunos comentarios hablados y muy poco escrito” -reseñamos en Capítulo de Los 90 años en 10 trancos que el ilustre escritor para nuestra satisfacción, elogió.

No faltó quien le niegue paternidad de la locución.

“Pocos quisieron reconocérmela. O no se le reconocía autor o se procuraba buscarle algún otro que no fuera yo. A quien con más frecuencia se ha atribuido ha sido a Alberto Adriani. Sin embargo, no fue suya, no aparece en ninguno de sus escritos o declaraciones, no se la ha atribuido a ninguna persona que se la oyera decir a él mismo, y si, para bien del país, se hubiera prologando su vida fecunda–murió el 8 agosto del citado 36- hubiera sido el primero en desmentir esa atribución”.

“Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora en condiciones excepcionales" –decía el artículo.

En el gobierno de Carlos Andrés Pérez fue nacionalizada la industria y se consolida con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Pero con el idolatrado Comandante que intentó derribarlo con golpe, la empresa es llevada a debacle. La promovió con la burla del pito con el cual expulsó a 20 mil de los 42 mil trabajadores y creó su nómina de 120 mil.

“Yo provoqué la crisis para quedarme con el control de la empresa”. La hizo fuente de corrupción vinculada con narco tráfico y la condujo a destrucción.

Usurpando pensamiento uslarista, decretó el Plan Siembra Petrolera para dar “impulso de distintos sectores económicos, sociales y políticos” y se fundó la Compañía Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg).

AL MARGEN: Prensa colombiana anunció traspaso el domingo de apertura de la frontera por Táchira de 35 mil personas. Evidencia la desesperación por la hambruna a que por escases de alimentos se somete a venezolanos.

jordanalberto18@yahoo.com

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Aceptó usted el reto que le planteó o le impuso el Presidente y ahora usted asume la responsabilidad sobre el drama que viven los venezolanos: colas, hambre, niños desnutridos, crisis en los hospitales, falta de insumos y medicamentos. No es tarea fácil, pero algo puede hacer si lo maneja bien.

Me permito darle algunas ideas que sus predecesores, muchos de ellos también militares, desestimaron:

1. Comience por hacer alianzas y no amenace más al sector privado. Garantice los derechos de propiedad y genere confianza para que se realicen nuevas inversiones.

2. Constituya un consejo asesor que esté conformado por quienes conocen sobre estos asuntos. Escuche sus planteamientos y trate de entender el asunto, porque es bien complejo. Le sugiero crear un grupo consultivo con los presidentes y técnicos de Cavidea, Fedeagro, Fedenaga, Venmaíz, Fenavi, Fevearroz, Cavilac, Aniquesos, ANSA, Feporcina, Convecar, Asoportuguesa, Venazucar, además de los cañicultores, los productores de café, frutas, raíces y tubérculos y otros directamente involucrados. Escuche y actúe que la cosa es compleja porque falta maquinaria, semilla, agroquímicos, vacunas y materia prima.

3. Consulte a quienes saben sobre la conducta del consumidor y sus características.

4. Al precio internacional de hoy, entre alimentos y medicinas, usted necesitaría tener a su disposición más de 3.500 millones de dólares para reducir la escasez en el segundo semestre. Tendrá que comprar dos millones de toneladas de maíz, alrededor de 500 mil toneladas de arroz y de azúcar, unas 200 mil toneladas de leche en polvo y no menos de 300.000 toneladas de aceite, así como una cantidad no menor a 400.000 toneladas de trigo y bastante carne, torta de soya, papas y pasta de tomate. No olvide que también hay que adquirir otras materias primas complementarias. En medicinas importamos hace dos o tres años más de 1.800 millones de dólares al año, así que agregue a la factura no menos de 900 millones más. En total necesita alrededor de 3.600 millones de dólares.

5. Tome en cuenta que las alacenas están vacías y la gente, al comienzo, deseará comprar más de lo que calculan los nutricionistas. Lo harán porque la desconfianza es muy grande y la gente tratará de comprar todo lo que pueda… por si acaso. No desestime la ayuda internacional. Aquí la Iglesia le podrá dar una mano con alimentos y medicinas para los hogares infantiles, asilos e incluso para los estudiantes de los colegios más pobres. Haga contacto con la FAO y con el Programa Mundial de Alimentos: algo podrá lograr por esa vía, como trigo, maíz, aceite y leche en polvo.

6. No crea que se trata de “poner orden”. Usted puede movilizar a todas las Fuerzas Armadas y seguro que le pondrán “orden” a las colas pero, aunque muy ordenadas, seguirán existiendo. Póngale orden a la corrupción y a las alcabalas, pero reduzca los obstáculos para que la comida pueda fluir con la mayor libertad posible.

7. Recuerde que la capacidad de compra de los venezolanos se ha deteriorado mucho y que una de las claves de la seguridad alimentaria es tener dinero para poder comprar alimentos. Ya vio que el control de precios lejos de resolver el problema lo agravó. Hable con los economistas de su gobierno para que encuentren fórmulas para detener la inflación. La primera es aumentar la producción. La segunda, dejar de imprimir billetes como locos. Déjele la política al Presidente y actúe con criterios técnicos. No se enrede con los discursos y escuche a quienes saben de agronegocios, producción, medicina, administración de la salud pública, distribución de medicamentos, etcétera, pues Venezuela cuenta con mucha gente conocedora de estos menesteres. No se olvide de los niños, en particular los del grupo de 0 a 5 años, pues necesitan leche y otras proteínas para que su cuerpo y su cerebro crezcan de forma saludable.

8. Nadie sabe mejor cómo negociar y comprar en los mercados internacionales que la agroindustria. Nadie sabe mejor lo que necesita para producir arroz, maíz, café, caña de azúcar, pollo, ganado, cerdo o papas que los productores y sus asociaciones. Nadie mejor para la logística de los puntos de venta final que los supermercados, automercados y bodegas, tanto mayoristas como minoristas. Basta de leyes, decretos, normas y resoluciones: ya hay demasiadas. Simplifique procedimientos y busque gente competente en cada ramo de esta compleja trama. Si hace todo esto, o al menos una parte, habrá cumplido con su mandato.

Julio de 2016

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Aquí nadie puede negarse a dialogar, ya que, ante todo, la gran diferencia con los demás seres vivientes es la palabra. Debemos reconocerlo, porque así será para cuando se escriba la historia, de esta cruenta experiencia vivida por el país, desde los días cuando se amenazó con freír en aceite a un factor político, protagonista inocultable durante el siglo XX. Ha llegado la hora de desbaratar esta Torre de Babel, instalada en los traspatios de Miraflores. Dialogar siempre será una alternativa, y muy mal se vería, que desde el mundo opositor se rechace de plano esa posibilidad. Ya la Biblia en su Eclesiastés lo ha advertido sabiamente: para cualquiera que está unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un león muerto.

Quizás el más interesado en este momento por dialogar, sea quien no desea aparecer como un felino sin vida, y allí está el merecumbé del asunto, porque bastante lodo ha corrido en el tremedal de la intransigencia, intolerancia y violaciones al estado de derecho, establecido en nuestra constitución, por parte de este sector que ahora anda desesperado, blandiendo como su única tabla de salvación, la bandera del cacareado diálogo, vendido como espejito nuevo por el españolito con cara de Cura, del viejo imperio de calavera y espada. De manera que habrá que pensarlo dos veces, a la hora de meter los pies de bajo de la mesa dialogante, no vaya a ser que la zancadilla ejecutiva, nos deje en el piso.

La Mesa de la Unidad Democrática, debe saber que ese camino dialogante, de por sí, es pedregoso y resbaladizo. Quienes están en las colas buscando alimentos se la tienen jurada a Nicolás, y si no han roto filas, es porque pacientes esperan ir hacer de nuevo la cola, ahora sí definitiva, para salir de una vez por todas de este gobierno. Quienes andan con el alma rota, porque sus hijos y hasta sus nietos, un mal día, la crisis se los arrebató de su entorno familiar, y hoy solo los ven por las redes, también esperan a Maduro en la bajaita, para darle su merecido. Incluso los familiares, de quienes están detrás de las rejas por haber denunciado este estado de cosas, ya prendieron las alarmas con el conversatorio propuesto.

Dialogo sí, pero, aunque los altos dirigentes de la MUD lo hayan dicho, hay que ratificar que el Referéndum Revocatorio Presidencial, no se dialoga, porque las conquistas establecidas en la carta magna no se discuten. Incluso, se debe ir a la mesa de diálogo, con la firme decisión de hacerle ver al gran responsable de nuestra tragedia, que, de no haber Referéndum en el 2016, tampoco habrá paz social ni política. También habrá que aclararle al incapaz, que no puede haber diálogo con Leopoldo López y demás presos políticos tras las rejas, y que esta condicionante no está sujeta a ningún intercambio de prisioneros, ya que la condición de reos políticos, ha sido impuesta por el carácter represivo de su gobierno.

Discutir si la mesa es triangular, cuadrada o redonda, si los dialogantes se reúnen en Santo Domingo, en Miraflores o en el Capitolio, es materia de los facilitadores del encuentro, pero territorio conquistado no se entrega. En consecuencia, se debe ir a discutir con la firmeza de que, si el pueblo les entrego estos 112 diputados, fue para avanzar en el cambio democrático, sin tapujos ni medias tintas. Ellos son la crisis y no parte de la solución, de tal forma, que cualquier salida intermedia, donde se ponga en peligro la posibilidad de darle a los venezolanos un nuevo gobierno, sería más trágico y desastroso que las derrotas sufridas por la oposición, desde los días del golpe de Estado, el paro petrolero y la abstención electoral del 2005.

Okey, aceptemos el diálogo, pero teniendo bien claro, que ellos arruinaron a este país, violentaron la unidad familiar, se robaron a través de la corrupción los dólares de la patria, asesinaron a estudiantes como Bassil Dacosta; y por no dejar, pretenden seguir conduciendo al país, por el camino infernal de los CLAP y la Unión Cívico Militar. Okey, aceptemos el diálogo, pero en el entendido de que cualquier flaqueza, será tan dantesca para el pueblo venezolano, y para la dirigencia opositora, como la continuidad del mismo gobierno con o sin Nicolás Maduro.

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Nuevamente salta a la palestra nuestro héroe Francisco de Miranda, en esta oportunidad por un homenaje en los doscientos años de su muerte. Estoy de acuerdo con el homenaje al más brillante venezolano de su tiempo, pero no en la forma como se llevó a cabo.

En primer lugar un ascenso port-morten (200 años después) totalmente innecesario, ya que él tenía el rango de generalísimo, otorgado por el Congreso Nacional de 1811, superior al rango de Almirante en Jefe que pretende otorgársele ahora por gente que no calza los puntos para pretender otorgarle nada al Generalísimo Miranda.

Además, con el respeto que le tengo a los marinos, (vestí el uniforme en mis tiempos), Miranda no fue un marino, como si lo fueron Piar, Monteverde, Boves, Morillo; pese a conducir dos expediciones que vinieron por mar; su desempeño, tanto en África como en los Estados Unidos, Las Bahamas, Europa y Venezuela fue como comandante del ejército de tierra.

En segundo lugar, el homenaje que requiere Miranda debe necesariamente conducir a limpiar su memoria de falsas percepciones destinadas a oscurecer su imagen con único objetivo de engrandecer la de Bolívar, devenido en objeto de culto nacional, en lugar de figura sujeta a un análisis histórico riguroso.

Miranda es un personaje brillante con múltiples aristas. Fue un hombre de acción, que combatió en tres continentes alcanzando siempre la victoria; intelectual de pensamiento profundo, desarrollando proyectos y luego realidades; fue músico, humanista, intelectual, periodista, escribió sobre filosofía política y sobre geopolítica. Primer presidente del país en ejercer la primera magistratura unipersonalmente.

Cuando Bolívar cumplía 1 año de vida Miranda ya tenía listo el proyecto de liberación de Hispanoamérica y la creación de una gran nación que uniera todos los hispanoamericanos; tiene el mérito de la creación del concepto de América como unidad, como elemento de una estrategia planetaria, con una planeación coherente y concreta, una constitución y una estructura político-social. Bautizó esta nación: Colombia, que se extendería desde el Misisipí hasta el Cabo de Hornos, su capital sería Columbus, en Panamá, fue el primero en convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá y proponer la construcción del Canal de Panamá; realizó el primer decreto de libertad de los esclavos, la asignación de tierras a ellos y a los indios, también proyectó que los cabildos tendrían un tercio de sus miembros de estas etnias.

Fue mentor de libertadores, bajo su dirección se formaron José de San Martín y Carlos María de Alvear, argentinos; Bernardo O’Higgins, José Miguel Carrera y José Cortés de Madariaga, chilenos; José María Caro, de México; Juan Pablo Fretes, de Paraguay; Simón Bolívar, Andrés Bello, y López Méndez de Venezuela; Luis Brion, Antonio Nariño de la Nueva Granada; Montufar y Rocafuerte del Ecuador; José Bonifacio, de Brasil.

Fue el venezolano con el mayor nivel cultural que existió en la época de la Independencia, hablaba, además del castellano, francés, inglés, alemán y ruso; se desenvolvía bien en árabe e italiano. Leía en latín y griego, lector voraz, conocía las obras de Montesquieu, Rousseau, Voltaire, Locke, Humboldt, Hume, de los intelectuales de la Ilustración, así como clásicos. Su biblioteca sobrepasó los 6.000 volúmenes.

Fue filósofo, músico, viajero, escritor, dejó una impresionante reseña de los países que visitó, como lo haría el mejor periodista, editó el periódico El Colombiano, desde Londres en 1808. Egresado de la Universidad de Caracas, pero su formación cultural se realizó en el mundo entero, mucha de ella en forma autodidacta, pero también influida por los célebres personajes con los que le correspondió compartir.

En África diseñó y dirigió una audaz operación comando contra la artillería del sultán en Melilla; bajo el comando de Bernardo de Gálvez, participó en la campaña de Florida y Luisiana durante la Guerra de Independencia de los estados Unidos; destacó en el estudio y planeación del sitio de Pensacola, así como el asalto final, donde fue ascendido a teniente coronel; Washington reconoció que sin la ayuda española (y francesa) los Estados Unidos probablemente no hubieran logrado su independencia. Se convirtió en interlocutor sobre temas de política, administración pública y filosofía de George Washington; Thomas Jefferson; Samuel Adams; Alexander Hamilton; Thomas Paine; John Quincy Adams; el marqués de Lafayette y Henry Knox; recorrió y estudió cada uno de los campos de batalla de la guerra independentista; Washington expresó que ningún norteamericano tenía un conocimiento tan profundo, tan detallado y tan crítico del desarrollo de esta guerra como tenía Miranda.

Diplomático en Jamaica para el canje de prisioneros, elaboró un detallado análisis de las defensas de la isla. Participó en la campaña de Manuel de Cajigal contra las Bahamas, logrando la victoria y siendo el negociador de la rendición británica.

Recorre mundo, va a Gran Bretaña, donde se relaciona con William Pitt, primer ministro, con Arthur Wellesley, duque de Wellington; pasa por Francia, donde es nombrado Mariscal de Campo, tiene las brillantes victorias de Valmy, que según Goethe, cambió la historia de Europa, y Amberes; uno de sus subordinados es Luis Felipe de Orleans, (luego Luis Felipe I de Francia); se enfrentó a Fouché, a Dumoriez y a Robespierre, recibió la admiración de Napoleón; recorre Prusia donde es invitado de honor de Federico II, brillante monarca y militar, con quien pasa revista a su ejército y discute de filosofía; toca y diserta con Haydn sobre música, recorre Holanda, Sajonia, Austria, Hungría, Italia, Grecia, Turquía, Rusia, donde estrecha relaciones con Catalina la Grande y con el príncipe Potemkim; Bélgica, hace amistad con el rey Gustavo de Suecia, Noruega, Dinamarca y Suiza.

Organiza dos expediciones con apoyo norteamericano y haitiano para liberar a Venezuela, que no reciben apoyo de los mantuano; convence al gobierno británico de realizar una tercera expedición de 10.000 hombres y 150 buques, con el comando conjunto con el Duque de Wellington, que se ve frustrada por la invasión de Napoleón a España. Convierte su casa en la embajada de Venezuela en Londres, recibe a Bolívar, quien costeó el viaje, Andrés Bello y Luis López Méndez, que se unen a su esfera de influencia intelectual; introduciéndolos al medio político y diplomático británico.

Regresa a Caracas en 1811, se hace cargo de la Sociedad Patriótica y de la Gaceta de Caracas, desde donde presiona a los mantuanos para lograr la independencia; el 4 de julio envía a dos de sus seguidores, Bolívar y Coto Paúl a presionar en el Congreso hasta que el 5 de julio se produce la declaración de independencia. Cuando suceden las distintas sublevaciones y le Marqués del Toro fracasa en dominarlas los dirigentes del Congreso recurren a Miranda, nombrándolo Jefe Supremo, Civil y Militar, así como generalísimo del ejército, siendo de esta forma el primer hombre que ejerció realmente el poder ejecutivo en Venezuela, antes solo había un triunvirato de estilo romano donde no había un presidente fijo.

Aquí empiezan los mitos. Si bien es cierto que Miranda era un extraño para tropas y oficiales, su experiencia y capacidad militar sería exitosa en las batallas que presentó. Cuando Miranda asume el mando ya Monteverde había ocupado Coro, Barquisimeto, Cabudare, Araure, San Carlos y Valencia y se dirigía a los Valles de Aragua, por lo que Miranda peleó solo tres batallas en Venezuela:

  • El Paso de la Cabrera. Miranda, recién nombrado se atrinchera en La Cabrera (las Termópilas de Venezuela), donde resiste durante tres días los ataques de Monteverde, hasta que un lugareño que le muestra al español un sendero para rodear al generalísimo, simultáneamente Antoñanzas viene de Villa de Cura con refuerzos. Miranda, para no verse atrapado entre dos fuerzas deja la Cabrera para presentar batalla en La Victoria.
  • La Victoria (20/06/1812). Monteverde atacó por sorpresa, por tres puntos diferentes, sin embargo, luego de 4 horas de combate fue derrotado, huyó en desorden dejando más de trescientos muertos y heridos, Miranda evitó la persecución porque sospechaba que había otras fuerzas de caballería en la zona que podían acabar con sus tropas novatas de infantería.
  • La Victoria (29/06/1812). Tal como Miranda sospechaba, las tropas de Boves y Antoñanzas se unen a las derrotadas tropas de Monteverde, reforzándolas para un nuevo ataque. Miranda había fortificados sus posiciones y tras un día completo de combate las fuerzas combinadas de Monteverde, Boves y Antoñanzas fueron derrotadas y perseguidas hasta Cerro Grande y finalmente se refugiaron en San Carlos, lejos de su base de operaciones en Coro, sin posibilidades de reaprovisionamiento y sin ningún puerto amigo cercano para recibir refuerzos.

Como se puede observar, Mirando no sufrió ninguna derrota, y sus cálculos y decisiones militares fueron correctas y exitosas. Estaba en excelente situación y solo esperaba provisiones de Puerto Cabello para asestar el golpe definitivo, pero todo cambiaría el 30 de junio, cuando prisioneros realistas encerrados en el castillo San Felipe de Puesto Cabello se sublevaron y capturaron la fortaleza; destruyen y averían varios buques; toman 3.000 fusiles, municiones y pólvora, lo que impidió a Miranda acabar con la debilitada columna de Monteverde.

Esta fortaleza se hallaba bajo el mando de Simón Bolívar, quien había ignorado la orden de transferir los prisioneros a otro sitio de reclusión y se hallaba en una boda cuando se produjo el alzamiento. Bolívar le escribe a Miranda “¿Con qué valor me atreveré a tomar la pluma para escribir a Ud. habiéndose perdido en mis manos la plaza de Puerto Cabello? … comprometerlos salvasen la patria; pero ¡ah! ésta se ha perdido en mis manos…. Simultáneamente una comisión del Congreso se apersona en La Victoria para exigir a Miranda que desplace el ejército a Caracas para protegerla de la sublevación de los esclavos de Barlovento que se dirigen hacia ella.

Sin recursos, sin respaldo del Congreso ni de mantuanos, Miranda envía emisarios a negociar una tregua, pero estos firman una capitulación, que Miranda se negó a firmar porque no era lo que él había ordenado. Acuerda con el presidente de Cartagena su traslado y el de otros oficiales republicanos para continuar la guerra desde allá.

Pero, temeroso de la Corte Marcial a la que seguramente sería sometido para investigar su desempeño, Bolívar y los otros jefes de Puerto cabello toman la delantera, apresan a Miranda y lo entregan a los españoles. Monteverde, en despacho de 26 de agosto de 1812, manifiesta que “no podía olvidar los interesantes servicios de Casas, ni el de Bolívar y Peña y en virtud de ello no se han tocado sus personas”.

Como se puede ver la caída de la Republica no se puede atribuir a Miranda, que no fracasó militarmente, al contrario, derrotó a las tropas de Monteverde, no pudo destruirlas totalmente por la falta de recursos debido a la caída de Puerto Cabello, y a la presión de los mantuanos que preferían defender Caracas que acabar con las tropas realistas, no firmó ninguna capitulación y fue derribado por un Golpe de Estado de sus propios oficiales de más confianza, que antepusieron sus motivos personales que los de la Patria. Ese el reconocimiento que debe hacerse a la figura de Miranda, no un ascenso inservible e indigno.

Visión y Análisis

http://www.visionyanalisis.blogspot.com

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 70

El anuncio del jefe del régimen, a inicios de la semana, de otorgar al ministro de la defensa poderes adicionales, sobre los otros ministros del gabinete, para asegurar el éxito de la nueva misión de abastecimiento soberano y seguro, además de ser un reconocimiento al fracaso y a la ineficiencia del régimen para superar la crisis económica, se ha prestado para todo tipo de interpretación por los diferentes sectores de la sociedad, siendo el predominante de que el mandatario decidió pasarle el gobierno al poder militar, ergo, al citado ministro Padrino.

Aunque sobran las razones para pensar de esta forma, los factores democráticos y la MUD nacional al parecer no tienen la misma apreciación, quizás, y es bastantes razonable, porque tienen información que desconoce la mayoría de la población, especialmente de lo que acontece al interno del gobierno y del PSUV, que aplaudieron entusiastamente en cadena nacional, la decisión presidencial.

Aceptando esta suposición como válida, hay que aceptar la idea expresada por el mandatario de que la medida se corresponde con volver más eficiente el sistema actual de distribución de productos de primera necesidad, alimentos y medicinas, si alguna vez ha sido eficiente. Para esto, el jefe del régimen, debe haberse enterado de que gran parte de los productos a distribuir se quedan en el camino, en alcabalas, comisiones, contactos y partidarios chavistas, por lo que a la gran mayoría de la población apenas le llegan los alimentos y medicinas necesarios.

Le corresponderá, entonces, al ahora todo poderoso ministros, eliminar todos estos vicios de distribución para que la población en general se beneficie y se eliminen las colas y se le dé un duro golpe a la especulación y la inflación galopante, es decir, se ponga fin a la guerra económica que tiene maniatado al régimen, con inmensas posibilidades de enfrentarse y perder el referendo revocatorio. Una gran responsabilidad aceptada por el general en jefe y que compromete, aún más, a la institución militar.

Es nuestra apreciación que dentro de unas tres semanas, una vez puesto en práctica el nuevo sistema de distribución alimentaria con la característica eficiencia militar, el ministro reportará al jefe del régimen que el sistema funciona perfectamente, pero solo existe un pequeño detalle: no hay suficientes alimentos, medicinas, papel sanitario, cauchos, baterías, repuestos automotrices, materia prima e insumos para distribuir, o lo que es lo mismo, no se puede distribuir lo que no se produce. Pero, además, esperamos que la conclusión final del ministro sea que la guerra económica no existe y solicite autorización para regresar a los cuarteles a cumplir sus deberes constitucionales.

Así que ¡Mucha suerte, señor ministro!

15 de julio de 2016

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Es bien sabido que buena parte de la izquierda venezolana incursionó en la guerra de guerrillas en la década de los sesenta, contagiada por el triunfo de Fidel en Cuba, mientras que algunos grupos e individualidades cuestionaron esa vía para tomar el poder. Luego de la derrota política y militar de la insurrección armada en los años 70, una parte de ella se incorpora a la vida democrática con “la pacificación” de Rafael Caldera, mientras otro fragmento persistió en la radicalidad, aunque más silente y aislada. Describiremos parte de la prédica y conducta de los últimos mencionados en el pasado, para compararlo con su proceder en la actualidad, que ostentan el poder.

Asumiendo que las generalizaciones tienden a causar errores, podríamos afirmar que todos se caracterizaban por tener extensas reuniones, donde la sola aprobación de la agenda del día constituía un largo debate. Igualmente, en todas las organizaciones hacían críticas con total libertad a sus máximos dirigentes, en cualquier tono, en muchas ocasiones con excesiva dureza. El antimilitarismo era muy claro, oponiéndose a la compra de armas para los uniformados, algunos argumentando que se debería reducir el tamaño de las Fuerzas Armadas. Se proclamaba que la sensibilidad era propia de los socialistas o revolucionarios, tanto que podían indignarse e involucrarse ante el sufrimiento de la gente en cualquier parte del mundo; cuestionando enfáticamente –con toda razón- las muertes y torturas que sufrieron muchos que apoyaron o participaron en la lucha armada. La crítica a la corrupción y a la mala gestión de los funcionarios públicos está registrada en los medios de la época.

En fin, eran cuestionadores, irreverentes, rebeldes y contestatarios, tanto los moderados como los radicales. Pero si habían diferencias: los primeros terminaron por aceptar las reglas de la democracia, aunque hayan sido los principales jefes de la guerrilla, mientras los otros, auto denominados como “revolucionarios”, hablaban con desprecio de la “democracia burguesa”, sin abandonar la idea de la toma del poder por otra vía.

Con el transcurrir del tiempo, vemos como estos últimos llegaron al gobierno de la mano de un líder carismático, sumándose algunos moderados que saltaron la talanquera al regresar a lo ya cuestionado. Abandonaron la discusión y asumieron con obediencia los criterios y decisiones del máximo líder, sin contradecir en nada sus criterios. La frase en un pendón: “Mande usted comandante, que nosotros obedecemos”, en un acto oficialista, es confesión de parte. Quienes se atrevieron a objetar los juicios del jefe, salieron como “corcho e´ limonada”. Los integrantes del “proceso” terminaron convertidos en adoradores de personas, como lo hacen los fieles religiosos, y hasta plegarias crearon. Sus criterios sobre los militares cambiaron radicalmente, asumiendo los modos y el lenguaje militar, justificando gastos en armas, por encima de las necesidades sociales, aceptando que los verde oliva sean los mandamases en todo. Ahora se pusieron “firme y a discreción”.

Sobre la sensibilidad social, su práctica contradice el discurso. Durante este gobierno, la gente tiene que comprar todos los insumos en los hospitales, la escasez de medicinas en las farmacias es brutal, igual que la de alimentos, resultando en enormes colas para adquirirlos. Por lo tanto hay mucha gente enfermando, muriendo o con secuelas por el incumplimiento de los tratamientos, y pasando hambre, mientras la pobreza supera los niveles previos a su llegada al poder. La criminalidad anda desatada, la vida nada vale.

Con el caso de Franklin Brito igualaron a la criticada Margaret Thatcher, quien dejó morir en huelga de hambre a Bobby Sands, y 10 activistas más del Ejercito Republicano Irlandés, IRA. Recordamos la persecución y negación de los derechos garantizados en la Constitución contra los registrados en la lista Tascón. Hoy, nuevamente, despiden a los trabajadores de la administración pública que firmaron por revocar al mandamás de turno. Seguidores desnudaron a seminaristas de Mérida, vileza que habían cometido hace años en la UCV, pero los jefes no se han desmarcado de tan oprobioso hecho. Eso dice su posición. Más de millón y medio de venezolanos han emigrado del país, buscando preservar y tener la calidad de vida que no se encuentra en el país. Aún los jerarcas no se dan cuenta que esta emigración de personas tan capacitadas, es una pérdida de capital humano irrecuperable, un empobrecimiento absoluto de todo el país.

La corrupción, pilar fundamental de la campaña electoral del presidente fallecido en 1.998, ha llegado a niveles asombrosos. Más de 350.000 millones de Dólares se robaron en pocos años, según los disidentes de Marea Socialista, cantidad monstruosa, que habla del robo continuado más grande en la historia de la humanidad, según conocedores.

Los autonombrados “revolucionarios”, tienen una sorprendente incapacidad para ver el hambre, el creciente empobrecimiento de la población, la inflación, la crisis humanitaria de la salud, y de los servicios, el deterioro institucional, la violencia y muertes generadas por la inseguridad (aunque a los jerarcas les maten escoltas y familiares). Tampoco se percatan del enriquecimiento vertiginoso de algunos líderes y adláteres, la exaltación religiosa de su líder local y de Fidel, la violación continua de la Constitución y las leyes, según sean sus intereses, ni el secuestro de los poderes, usándolo según la conveniencia de los dirigentes del proceso.

Resulta muy significativa la continua proyección de las responsabilidades en supuestos agentes externos, enemigos internos, y en los ciudadanos que toman medidas para resguardarse en tan desfavorecedor contexto, sin percatarse que lo que vivimos es consecuencia de las medidas que han tomado; también la política de ocultar hechos delictivos realizados por “camaradas” o amigos del “proceso revolucionario”, así como el continuo ocultamiento y maquillaje de las estadísticas, por parte del Banco Central, el INE y todos los organismos públicos. Todo eso nos hace pensar que no es discapacidad para percatarse de la realidad, sino que realmente no les importa tanto padecimiento y malestar. Niegan, minimizan o matizan la dramática realidad, pero señalan de fascistas a los de la acera contraria, a la mayoría, y persiguen a sus dirigentes. Tampoco advierten las similitudes de su propaganda, la persecución y la manera de excluir a los ciudadanos que se le oponen con la manera de mandar del Stalin, “el padrecito”.

En fin, de irreverentes, rebeldes, sensibles y honestos, pasaron a ser reverentes, obedientes, sumisos, corruptos y opresores, contradiciendo lo que fue la línea discursiva de toda su vida. Pero son corresponsables en la tragedia que padece el país, y de la castración de la idea de un socialismo democrático para lograr un país justo, equitativo, solidario, de oportunidades para todos, que lo hay, y será motivo de otras líneas. Nada más y nada menos. Diría el periodista Oscar “Chivo Negro” Yánez: “así son las cosas”

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