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Opinión

En Venezuela estamos familiarizados con la enfermedad holandesa. Se llama así a los efectos causados por un incremento en los ingresos externos de una economía que sobrevalua la moneda nacional y altera la asignación de recursos entre los sectores productivos, favoreciendo a los que hacen bienes no transables[1] (que no son importables ni exportables) por encima de los productores de bienes transables –que son comercializables tras fronteras—. Ante la mayor demanda resultante, los bienes no transables suben de precio, pues su oferta en el corto plazo es inelástica ya que no se puede aumentar inmediatamente la cantidad producida. Ello hace más rentable su elaboración. Pero los bienes transables no pueden aumentar de precio por la competencia de los bienes importados. En su producción inciden, además, muchos bienes no transables –construcción, servicios, mano de obra-- que ahora son más caros. Su estructura de costos se infla, por tanto, perjudicando su competitividad y rentabilidad. Ello incentiva la reasignación de recursos hacia sectores productores de bienes no transables, que ahora son más lucrativos. El país pierde el efecto dinamizador de la industria y la agricultura.

Analistas criollos han argumentado que el comportamiento antes mencionado debió haberse llamado enfermedad venezolana, pues aquí fue donde por vez primer se pusieron claramente de manifiesto las distorsiones que causó la captación de importantes rentas internacionales por la exportación de crudo. Ello fue bien documentado por Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri pero, sobre todo, por José Antonio Mayobre, en las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado. Venezuela ha experimentado este fenómeno cada vez que han aumentado sus ingresos petroleros. Todos recuerdan, por ejemplo, cómo el boom petrolero durante el primer gobierno de CAP disparó el precio de los apartamentos. Sin embargo, fue con base en la experiencia vivida por Holanda en los años ’60, cuando ese país se convirtió en importante exportador de gas, que los economistas Corden y Neary modelaron este comportamiento y lo bautizaron con el nombre con el que se conoce mundialmente.

Para los fines del presente artículo, es importante señalar que uno de los servicios no transables de mayor relevancia es el suministrado por la mano de obra. Por tanto, la enfermedad holandesa se manifestaba en Venezuela en salarios que tendían a ser más altos que los de países similares de América Latina. Tomando en cuenta la productividad laboral, el factor trabajo no era competitivo, pues sus relativamente elevadas remuneraciones hacían que el costo laboral unitario fuera muy alto. No obstante, las condiciones de vida de los trabajadores eran mejores que las de muchas naciones, atrayendo gran cantidad de inmigrantes. Sectores transables como la agricultura y la manufactura no podían exportar, pero crecieron produciendo para el mercado doméstico protegidos detrás de altas barreras arancelarias y cuantitativas que hacían prohibitivas a muchas importaciones.

Lo insólito hoy es que, a pesar de seguir siendo un país petrolero que capta rentas internacionales por la venta de crudo en el extranjero, vivimos el fenómeno contrario. Propongo nombrarlo Enfermedad Maduresa en atención a su causante principal. Ante la caída en los precios del crudo a finales de 2014 Nicolás Maduro prefirió poner todo el peso del ajuste sobre los hombros de las clases asalariadas en vez de procurar condiciones para que la economía pudiese sobreponerse a tal adversidad: saneando las cuentas públicas y eliminando la emisión de dinero sin respaldo para contener la inflación; liberando las fuerzas productivas de los absurdos controles y regulaciones para poder sustituir importaciones y generar ingresos exportando; unificando el tipo de cambio en torno a sus valores de equilibrio para eliminar la asfixia externa que ahoga a la economía; y negociando un importante financiamiento con los organismos multilaterales para facilitar estos cambios. Pero no, Maduro optó más bien por acentuar las distorsiones que veníamos padeciendo, provocando en pocos años la hiperinflación que hoy empobrece dramáticamente a los venezolanos.

Durante 2017, por ejemplo, la emisión de dinero sin respaldo aumentó más de 20 veces y el sector público culminó con un déficit cercano al 20% del PIB. Al priorizar el pago de la abultada deuda externa contraída por su antecesor, Hugo Chávez, redujo significativamente las importaciones, agravando los problemas de escasez que ya venía plagando a la economía debido a los absurdos controles de precio. La reducida disponibilidad de dólares por exportación de petróleo fue reservada para uso público, obligando al sector privado a comprar divisas en el único mercado alternativo disponible, el llamado “paralelo”. La presión sobre éste ha disparado la cotización del dólar ahí, el cual se ha convertido en referencia obligada de precios por la necesidad de reponer los inventarios de bienes e insumos importados.

Cual Rey Midas al revés, quien ocupa la silla presidencial engendró esta Enfermedad Maduresa, caracterizada por una devaluación estrepitosa del bolívar, una hiperinflación que ronda en el 80% mensual y los salarios más bajos de América Latina. A la tasa DICOM del 9 de marzo, el salario mínimo integral (salario mínimo + bono de alimentación) es de apenas $32,7 mensual. A la tasa paralela es aún cinco veces menor. En Colombia el salario mínimo equivale a unos $270, similar al de Brasil, mientras que en Argentina es de $544. Cabe señalar que, durante el último año del gobierno de Caldera, cuando el precio de exportación de crudo promedió $10 el barril, este salario superaba los $300. El barril de exportación ahora está cerca de los $60. A pesar del deterioro de la productividad en el país, la caída del salario real ha sido mucho mayor y hoy el costo laboral unitario es ínfimo. Lamentablemente, ello no atrae inversiones que pudieran generar empleo productivo para elevar rápidamente estos salarios, debido a los controles, regulaciones y falta de garantías jurídicas en Venezuela.

En vez de la ola de inmigrantes de antes que venían en busca de mejores condiciones de vida, evidenciamos el triste y cruel espectáculo de miles de venezolanos huyendo a diario en busca de oportunidades más allá de nuestras fronteras para poder alimentar a sus familias. De las distorsiones de la enfermedad holandesa que, no obstante, se reflejaban en trabajadores bien remunerados, caímos en el extremo opuesto: el auto proclamado Presidente Obrero, con su obstinación por mantener sus políticas equivocadas, proteger a los poderosos intereses que se lucran de los controles y de otros mecanismos de intervención en la economía, y pagar como sea la deuda externa, ha convertido al trabajador venezolano en el más miserable del hemisferio.

La tragedia que vivimos no representa ninguna fatalidad y los economistas hemos señalado reiteradamente las vías para su superación. Lo que hemos denominado Enfermedad Maduresa es infligida adrede sobre los venezolanos y pende sobre ellos cual espada de Damocles, hasta que logremos un cambio de políticas … y de políticos.

Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas

humgarl@gmail.com

 5 min


José Rosario Delgado

Si en algo se ha caracterizado y destacado el gobierno chavomadurista durante estos 26 años (la tragedia arrancó aquel aciago día 4 de febrero de 1992) es en lo aguajero de su discurso y en lo ridículo de sus posiciones en torno de los asuntos internos y externos del país, creyendo o jurando que la gente es pendeja porque calla ante todas las mentiras que día tras día repiten los capitostes del régimen y sus acólitos anónimos o conocidos.

En lo interno no nos queda nada, nadita de nada, de aquello que se expropió en varios actos y que muchos aplaudieron, vitorearon y celebraron en cadena nacional de radio y televisión embriagados por la manu militari del enfermo difunto eterno, prevalido del poder que le fue entregado por pusilánimes funcionarios seducidos por las prebendas que, tal vez, podrían obtener una vez que se instalara el vandálico y aberrado régimen.

Asimismo, en lo externo, las representaciones diplomáticas de entonces se sintieron persuadidas por la repartición millonarios contratos y estrafalarios regalos, lo que les hizo coquetear con el energúmeno payaso mandatario para no quedarse fuera de la rebatiña de agasajos y canonjías ellos ni sus agazapados jefes, esperando ser favorecidos con recursos mineros y petroleros, tomando en cuenta que allí hay negocios y no amigos.

Un vicepresidente aguajero y torpe como ningún otro cataloga de “potencia” al país que acabó con su pujante y próspera industria petrolera, pero asegura, delante de supuestos inversores foráneos, que Venezuela producirá café y cacao, “como éramos antes” (sic), convencido de que los hambrientos y quebrantados venezolanos estamos chupándonos el dedo ante la grave crisis humanitaria que padecemos.

El aguajero ministro gorgojito se agarra del sistema comunicacional del Estado por todo el tiempo que le da su enfermiza gana para denunciar el “fraude electoral” en Colombia sin mencionar las trampas que aquí en Venezuela arman él y sus “pelelas” del cne con el fin de impedir a toda costa la participación del liderazgo de la mayoritaria y verdadera oposición en las venideras elecciones en una digna y decente igualdad de condiciones.

Las pelelas, con su cara ajada, salen a repetir el guión que gorgojito les dibuja, salen con su adornado y maquillado aguaje a decir que tenemos el mejor sistema electoral, lo cual puede ser verdad pero también tenemos la peor rectoría eleccionaria del planeta, lo cual no es garantía de pulcritud sino la más abyecta entelequia que país alguno pudiera conocer en toda su historia.

La forma del aguaje como gobierno, por ahora, la redondea, y no podría ser otro, el aguajero mayor, que piensa y cree que con bonos trimestrales de 700 bolívares a una ínfima parte de los menesterosos que mayoritariamente pululan en calles y callejones del país que fue, esperando limosnas para adquirir medicamentos y comprar comida que nunca llegan, mientras los más capaces ponen pies y sueños en polvorosa porque ya no aguantan…

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Vuelve al tapete el problema del suministro de fertilizantes para el ciclo agrícola de secano 2018, el cual es al mismo tiempo el problema del suministro insuficiente de todos los insumos básicos para la agricultura, que es el mismo problema del suministro de alimentos para la población de un país que se alimenta de la basura.

La incapacidad del régimen para apoyar la producción agrícola nacional, queda manifestada año tras año en todos los obstáculos que va colocando a los productores para la obtención de sus insumos, y en los actuales momentos, se suma el problema para la comercialización de los pocos productos que logran salir del campo, que quieren ser confiscados por autoridades regionales para su repartición demagógica.

A esta incapacidad se une ahora la burla, cuando el militar que está al frente del ministerio de agricultura dice que la producción agrícola aumentó 67% el año pasado y hay comida de sobra, y cuando el vicepresidente dice “tenemos que cesar las importaciones. Las divisas que se daban para importar maíz, arroz, azúcar, soya, etc, serán destinadas para potenciar la producción nacional. En los próximos meses Venezuela debe ser autosuficiente en estos rubros”.

Al lado de esta alharaca gubernamental, aparecen hoy dos informaciones en relación a los fertilizantes y la agricultura venezolana. Una por el ingeniero agrónomo y productor agrícola Ramón Elías Bolotín señalando que en el ciclo de norte-verano que termina con el inicio del ciclo de lluvias, los cultivos se sembraron sin fertilizantes y en girasol hubo una caída de 40% en los rendimientos. La otra, por Carlos O. Albornoz, Presidente de FEDENAGA, quien advierte que “sin fertilizantes no hay siembra”…….. Esta situación me llevó a recordar algunas cifras que he trazado en anteriores oportunidades en relación a este tema, y que creo vale la pena repetir, para que nuestra realidad, para el ciclo agrícola de secano que comienza a mediados de abril (dentro de un mes), se pueda apreciar con mayor claridad. Veamos:

Supongamos que queremos hacer realidad el sueño del vicepresidente de la república de que en los próximos meses Venezuela debe ser autosuficiente en los rubros maíz, arroz, azúcar, soya, etc. Para ello, debemos sembrar inmediatamente, comenzando en abril, unos 4 millones de hectáreas con esos y otros cultivos. Si se van a sembrar 4 millones de hectáreas, aplicando un promedio de 0,4 toneladas de fertilizantes por hectárea, se requieren 1,6 millones de toneladas de fertilizante NPK. Si además se deben aplicar 200 kg de fertilizante nitrogenado adicional, se requieren 800.000 toneladas de nitrogenado que es generalmente urea. Por lo tanto, en total se requieren 2,4 millones de toneladas (2.400.000 toneladas) de fertilizantes para atender 4 millones de hectáreas.

Durante los pasados años se ha distribuido en el país alrededor de 800.000 toneladas anuales de fertilizantes, de las cuales 40% ha correspondido a productos importados y 60% productos provenientes de nuestra industria, principalmente urea. Como esta tendencia no va a variar ya que la industria de fertilizantes no ha mejorado en estos últimos años, la producción nacional de fertilizantes seguirá siendo 60% de 800.000 toneladas o 480.000 toneladas. Quiere decir que para 4 millones de hectáreas se debe importar 1.920.000 toneladas (2.400.000 – 480.000).

Esa cantidad de fertilizantes no aparece por arte de magia en las fincas nacionales, el producto tiene que negociarse en los mercados internacionales, luego es preciso contratar los barcos para traerlo y después distribuirlo en todo el país. Para movilizar esa cantidad de fertilizante se necesitan más de 63.700 viajes de gandolas, ya que cada una puede transportar 30 toneladas. Si durante el tiempo que dure la distribución de los fertilizantes por todo el país cada gandola puede realizar 10 viajes, habría que disponer de unas 6.500 gandolas en buenas condiciones.

Creo que finaliza el ciclo de lluvias de este año y no se ha terminado de negociar ese fertilizante, mucho menos se habrá contratado los fletes para traerlo a puertos venezolanos y menos aún se habrá contratado y organizado las gandolas para toda esa movilización. La situación se hace más crítica si tomamos en cuenta que para esos 4 millones de hectáreas se requiere, como mínimo, disponer de unos 10 millones de unidades (kg o litros) de herbicidas y unos 5 millones de litros de insecticidas, todo eso sin incluir los millones de kilos de semillas. Por eso digo nuevamente, que para el 2018 estamos ante el mismo cuento de todos estos funestos años que ha tenido la agricultura venezolana.

Con esta improvisación gubernamental no se puede llegar a ninguna parte. Programas agrícolas serios tienen que ser elaborados en todas sus instancias por personas que conozcan de la materia, no por estos paracaidistas que han estado volando de un ministerio a otro durante las últimas dos décadas, como si estas dependencias oficiales fuesen centros sociales, campos deportivos o cuarteles. Ante la pretensión de querer que en los próximos meses Venezuela sea autosuficiente en el suministro de alimentos para la población, y ante la incapacidad manifiesta del régimen para apoyar la agricultura nacional, podemos decir que estamos pasando de la incapacidad a la burla en esta materia.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Marzo de 2018.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

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Con voz propia

Debilidad y/o ausencia del liderazgo ante crisis humanitaria a la cual somete a Venezuela la dictadura militarista, es suplida por instituciones democráticas del mundo. Estas subsanan errores sistemáticos de una desacertada MUD que controlaba un 4G (AD, IJ, UNT, VP) y daba prioridad a intereses grupales. Indicamos esos factores exteriores, angustiados por el desorden de la narco corrupción, causa de la hambruna e incremento de muertes debidas a falta de medicinas en un rico país en diáspora:

Naciones Unidas (ONU), que forman 193 Estados con funciones de mantener paz, seguridad, derechos humanos (DDHH) y distribuir ayuda humanitaria. Para su Secretario General António Guterres, la situación de Venezuela es de gran de preocupación.

Unión Europea (UE) integrada por 28 Estados que se atribuyen la obligación de gobiernos democráticos. Destacan las naciones fundadoras: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos (federación de 12 provincias).

Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo origen remontan al Congreso de Panamá convocado por Simón Bolívar en 1826. Cuenta 35 miembros y confiable defensor de nuestro territorio es su secretario general Luis Almagro.

Grupo de Lima, una instancia multilateral establecida el 8 de agosto 2017 en la capital peruana, donde se reunieron 17 países con el objetivo de buscar salida a la crisis de Venezuela. Suscribieron documento 16 puntos entre los cuales condenan ruptura del orden democrático; desconocen la fraudulenta Constituyente y actos que emanen de ella y dan pleno respaldo a la Asamblea Nacional, democráticamente electa.

Rechazan violación sistemática de DDHH y la represión. Conceden apoyo a la exiliada Fiscal General Luisa Ortega Díaz. Expresan seria preocupación por la crisis humanitaria; condenan al régimen por no permitir ingreso de alimentos y medicinas y piden continuar aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Afirman que ahora la situación ha empeorado y ratificaron la esperanza de la apertura del dialogo formal que conduzca al restablecimiento del orden la democracia.

Se suma a los comentados factores la Corte Penal Internacional que anunció examinar fuerza excesiva de órganos de seguridad en manifestaciones y encarcelamientos.

Para mayor pavor del régimen sobresale la acción de EEUU, que junto a Canadá y España, están vigilantes de la actuación que aquí resiste el pueblo venezolano.

Entre tanto la Oposición apela a la política frentista que pareciera conducir a la mala práctica de los "focos" que promovía la lucha guerrillera. Sin ni siquiera practicar un Frente Amplio Nacional, cifran esperanzas en otro de Liberación para salir del caos.

"Crear dos, tres, muchos Vietnam", fue la famosa consigna del Che Guevara en alusión a la guerra de guerrillas.

Mientras el FALN se presentaba en la ONU de Caracas para pedirle no participar en las inconstitucionales elecciones, el impuesto candidato presidencial Henry Falcón, acompañado de altos personeros del régimen lo hacía en la sede de Nueva York, para pedir asistencia a dichos comicios.

Un liderazgo opositor crea confusión. La gobernadora del Táchira, Laidy Gómez (AD), quien lideró a sus compañeros mandatarios de Mérida, Nueva Esparta y Anzoátegui, en avalar Constituyente, ahora llama ir al proceso electoral. La misma tendencia de Mérida, participar en comicios municipales y legislativos y en Nueva Esparta se estaría negociando con la Avanzada Progresista para postular candidatos.

Ojalá se imponga criterio de máxima figura ADeca, Ramos Allup de no hacer postulaciones en írrito proceso.

Información y comunicación debe ser la acción para rescatar confianza y salir del desgobierno causante del caos.

Al MARGEN. En Aragua en el marco del neo gobernador, pretenden eliminar la exoneración a estudiantes y la tercera edad costo del pasaje en los buses “rojos rojitos”. Pero el coraje priva en la mayoría y se niegan a acatar.

jordanalberto18@yahoo.com.

 2 min


Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

No sabemos cuántos son, pero sí hemos memorizado sus nombres. Sus apellidos. Asfalto-infierno, cuerpos caídos, sangre, banderas, gritos, disparos, patrullas, cruces rojas y verdes. Cruces, cementerios en la memoria, pero más que camposantos, calles, calles, cuerpos tirados en las calles. Cuerpos vivos que se enferman luego de cruzar un río enfermo. Cuerpos muertos en todo el mapa nacional. En toda la tierra seca, húmeda, silenciosa, llorosa. Cuerpos, cuerpos, nombres y apellidos de muchachos y muchachas, de adultos y niños, viejos y nombres, apellidos, cuerpos caídos, tumbas con flores. Sepulcros con ángeles. Pero más que todo, calles, calles, marchas, nombres, apellidos, escolares, universitarios, trabajadores, desempleados, muertos, muchos muertos, muchos nombres, muchos apellidos, muchas bazucas contra un grupo de jóvenes alzados, masacrados, ajusticiados, muchos nosotros muertos en un libro que encoge el ánimo, en un libro que Golcar Rojas ha escrito para que sepamos que la tristeza también es nuestra muerte: “Obituarios de un no-país” (2017).

Es un libro cementerio. Un libro de epitafios. Un libro donde la poesía se despoja y se convierte en heridas, disparos en la frente, en el pecho, en los costados, en el vientre, en los ojos, en las piernas, en el alma de un país que ya no es. En un país que fue y ahora es un llanto mundial.

2.-

Sí sabemos cuántos son. Y tenemos sus nombres y son versos, poemas. Son nombres y apellidos que recorren la memoria de quienes también pierden la memoria, porque el dolor no necesita palabras ni recuerdos. El dolor es la misma palabra, el mismo silencio que perdura mientras la bala cruza el aire y se incrusta en la frente. O en el pecho. O una granada explota en la cabeza de un muchacho parado en una esquina. Y otro que es quemado porque una bomba revienta ante sus ojos. Y aquel que vemos caer luego de un terrible golpe de agua que le hace fracturar el cráneo contra el asfalto. Y el niño que no llega a la casa luego de hacer el mandado. Y el que llevaba una bandera y fue impedido de contar las estrellas. Poemas, muerte, mensajes en la lápida, lágrimas sobre un montón de tierra.

El mapa es una tumba abierta.

Son muchos, tantos que nos aprendimos de memoria el olvido de sabernos vivos. Son tantos los muertos, los asesinados por quienes visten de verde, de policías, de jinetes del apocalipsis en motos desde las que disparan sus armas procuradas por los mismos verdes y rojos, por quienes luego acusan a las víctimas de ser culpables de sus propias muertes.

3.-

“…el rimo de la matanza” encuentra sentido en la danza macabra de quien ordena disparar, de quien desde la camisa verde, desde la guayabera de lujo, desde sus bigotes, desde su hechicería ideológica, disfruta de los denarios que el poco país produce. Dientes manchados de petróleo, lengua de sangre. Mirada bífida y viperina. Y “Es que la bala de esos días era mucho más rápida que mi pluma”, confiesa Golcar Rojas. Son tantos los muertos, tantos los obituarios, tantos los epitafios.

El mapa es una tumba que habla.

Aquí están todos los nombres, pero también los que faltan, todos los apellidos, todo el santoral, todos los ángeles de alas abiertas del país, todos los dolores y colores, todos los gritos y ruidos producidos por los lamentos, también los chirridos de los criminales. Ese ajuste de cuentas, esa venganza de una familia que ahora tiene como campo de tiro el cuerpo de miles de nombres y apellidos.

Una lista interminable. Hay muertos que hablan. Otros no tienen palabras. Son poemas mudos. Son poemas ocultos entre la maleza de la inocencia. E inclusive, entre la cizaña de quienes disfrutan con patear la cara de una muchacha flaca. Aquella imagen en la que una mujer militar golpea con su casco a una inerme enferma en Valencia.

Y entonces el país, el no-país nos recorre en su geografía: Caracas, Mérida, Valera, Barinas, Valencia, Cumaná, San Cristóbal, Maracaibo, San Felipe, Ciudad Bolívar, Maracay. Todo el país tomado por asalto por salvajes en dos ruedas. Por criminales que se ocultan tras mastodontes de hierro y desde allí disparan mientras los muchachos se cubren con escudos de cartón.

El mapa es un cañón contra los ciudadanos.

Las imágenes se convierten en poemas desnudos. Poemas de piel helada. Poemas muertos también con toda la vida de todos los muertos. Poemas que no son poemas. Poemas que son más que poemas porque se vierten poesía en la sangre coagulada, en lo que no quieren leer los culpables. Y en la sangre que no quieren ver los escrupulosos. Poesía en cueros. Poesía en músculo rasgado. Poesía con bala de plomo. Poesía agujero en la frente. Poesía dolor y arrechera. Poesía sin palabras. Poesía vientre abierto. Poesía para leer y marcar en las paredes. Poesía con nombres y apellidos. Poesía tributo. Poesía homenaje. Poesía para despojarnos del odio y darnos a celebrar la vida.

4.-

Hay cifras que abortan. Hay cifras que recorren el espinazo de la ira: 15.890 jóvenes asesinados de diversas maneras. Y “Los hospitales son los campos de concentración de la revolución”.

Imágenes, voces que nos llaman. Nombres y apellidos. Dolores que llegan y se instalan en algún lugar del espíritu, en los ojos de esos niños que reposan inermes a la orilla de una acera mientras un policía los mira con desdén. Mientras el arma aún humea. Mientras el escudo golpea la nuca de la mujer. Mientras unos barrigones masacran a un anciano en La Isabelica, estado Carabobo. Mientras un grupo de guardias de la monarquía acorrala a un joven con deficiencias mentales en el Oriente de Venezuela.

Y así lo dice la herida que Golcar Rojas nos entrega:

“La noche nos cayó encima/ Un manto pesado y oscuro”.

Y esa misma sombra que es diaria abre la boca para morder los pasos de los que caen:

“La noche se negó a marcharse”.

Nombres y apellidos acosados por las sombras, por los murciélagos del poder, por los payasos de la burocracia, por los saltimbanquis de los ministerios, por las insignias de quienes llevan más medallas que un mariscal ruso. Todos esos son los creadores de estas noches interminables.

“A mediodía la noche seguía oscura” y “En un luto por goteo”.

5.-

A esta hora aciaga, a esta hora cuando el poema obliga a seguir trazando nombres y apellidos, “Seguimos contando muertos”. Para ellos, para los que se dicen portadores del amor “Somos sus enemigos”. Ellos, los verde/oliva se visten de colgajos para enarbolar el miedo en las esquinas.

Son tantos que no termino de contarlos. Son tantos los muertos que no alcanzan los poemas. Son tantos los epitafios que recurrimos a todas las voces para pronunciar los epitafios. Pero sí, hay tiempo y habrá para dejar sus nombres y apellidos en la memoria, así olvidemos.

Los muertos también pasarán sus cuentas. Los muertos saben de estadísticas.

Ya llegará la hora de que la noche regrese a sus orígenes.

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I.

A lo largo del último cuarto de siglo, la transformación de China ha sido espectacular. Desde principios de los ochentas, la economía se apoya cada vez más en la empresa privada y crece como ninguna otra del planeta, según lo demuestran el tamaño del PIB, los niveles de consumo, las exportaciones, el desarrollo de sus capacidades tecno científicas y paremos de contar. Aunque, claro, no todo es color de rosa, pues se observan, así mismo, cifras elevadas de desempleo, marcados desequilibrios regionales, niveles muy altos de contaminación ambiental, actos de corrupción con ribetes de alarma, notable desigualdad social, entre otros aspectos que traslucen un desarrollo que si bien es notable, resulta poco parejo, de luces y sombras.

II.

China muestra enormes carencias en materia de democracia. Su gobierno es autoritario. Las dirigentes son designados mediante mecanismos mucho más burocráticos que democráticos. El Partido Comunista es la madre de todas las organizaciones. La participación de la gente en la orientación del proceso social es muy limitada. La organización de los trabajadores siempre resulta muy cuesta arriba. Y por citar, apenas, un último asunto, el informe de los organismos internacionales en cuanto a los derechos humanos es casi impresentable. En China no pareciera, así pues, estarse incubando un nuevo modelo social. Nadie sospecharía allí el reemplazo deseable, ni del socialismo tipo soviético, ni del que auspiciaba el camarada Mao.

La decisión tomada esta semana por el Partido Comunista, a fin de eternizar en su cargo al presidente Xi Jinping , pareciera ser, en este sentido, lo único que faltaba para cerrar el perfil del régimen actual. Además de suplantar el modelo de liderazgo colectivo por uno centrado en la personalidad de un líder supremo, también se ha expandido significativamente el Estado vigilante, según lo señalan muchos especialistas, entre ellos el politólogo británico Mark Leonard, en un artículo reciente. El gobierno usa cada vez más circuitos cerrados de televisión, grandes bases de datos e inteligencia artificial con el objetivo de estudiar el comportamiento, las esperanzas, los miedos y los rostros de los ciudadanos chinos, con el propósito de impedir la disidencia y los desafíos a su autoridad.

Desde hace algunos años, afirma Leonard, el gobierno chino estableció bases de datos de «crédito social» en línea, lo que sugiere que eventualmente podría lanzar una sola calificación para todos los ciudadanos chinos, que incluye evaluaciones crediticias, comportamiento en línea, registros de salud, expresiones de lealtad al partido y otras informaciones. En síntesis, señala, se está construyendo el régimen vigilante más poderoso e intrusivo de la historia de la humanidad. Dicho sea de paso, resulta imposible no pensar, a propósito de ello, en toda la, aún incipiente, pero perversa parafernalia que el gobierno venezolano ha ido construyendo en torno al Carnet de la Patria.

III.

China navega, pues, capitalismo en popa, bajo el cuidado del Partido Comunista. El suyo es un capitalismo rudo, por no decir salvaje, y juega a ser potencia económica, se trata de tú a tú con los Estados Unidos y, como suele pasar en estos casos, se le notan colmillos de nación imperialista. No re inventó, entonces, el socialismo. Pareciera, más bien, que inventó el Capitalismo de la Hoz y el Martillo.

HARINA DE OTRO COSTAL

Me entero por el Profesor Google que Estados Unidos es el país en donde la gente tiene más armas y, también, que desde el año 2002, ha muerto al mes un promedio de 5 estudiantes, profesores o personal escolar, asesinados por armas de fuego, al tiempo que en lo que va de año ya se han producido 9 ataques a escuelas en diversos lugares del país.

Ante esto, el inefable Donald Trump propone como solución que los maestros se armen. Pareciera, pues, que así como cree que el cambio climático es un cuento chino, seguramente pensara que la idea de que el Estado debe ejercer el monopolio de la violencia, no es un principio esencial de la convivencia social pacífica, sino una creencia revelada como absurda, de acuerdo a los últimos estudios científicos realizados bajo los auspicios de la Asociación Nacional de Rifles, el lobby de los fabricantes de armas, pieza clave de un negocio de grandes dimensiones.

En fin, Trump sigue manteniendo en vilo a los terrícolas.

El Nacional, miércoles 14 de marzo de 2018

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Arichuna Silva Romero

“No habrá mi querido Glaucón, disminución de los males que desolan los Estados, ni siquiera de los que afectan al género humano, a menos que los filósofos sean reyes de los Estados, o que los que ahora se dicen reyes y soberanos pasen a ser verdaderos y serios filósofos, y se vean reunidas en los mismos hombres la potencia política y la filosofía, junto con una ley rigurosa que aparte de los asuntos públicos a la gran cantidad de hombres cuyo talento les lleva a dedicarse a una o a otra cosa exclusivamente; antes de todo esto la constitución que idealmente acabamos de trazar, en la medida que sea realizable, no nacerá, ni verá la luz del día”.

Sobre la descripción que hizo Platón del modelo de ciudad-estado ideal, puesta en boca de Sócrates.

I

El término distopía refiere a un estado ficticio sobre una sociedad indeseable, un “mal lugar” en el que se habita; y en donde, a los ciudadanos se le ha causado una “alienación moral”. Un ejemplo lo tenemos, en la obra “1984” (1949) de George Orwell, en la que el autor ilustró al régimen totalitarista de Stalin.

Las características negativas que se manifiestan en ese tipo de sociedad, pueden provenir también, de tendencias socio-políticas actuales, como por ejemplo, la que le ha tocado vivir a la sociedad venezolana; producto del engaño político, el populismo, la corrupción, la pobreza, la diáspora y la escasez de hoy en día, el desorden en materia económica, la miseria, la desconfianza pública, el Estado policial, el sufrimiento y la opresión.

En cambio, el término utopía, es aquel estado ficticio que describe el anhelo acerca de una sociedad ideal, susceptible de construir; potencialmente alcanzable. Como la república platónica (véase: La República, Platón, años 380 a.C.).

Con estas premisas, he podido construir la siguiente ficción, a saber:

Transcurre el tercer mes del año en que vence el período presidencial. La República Bolivariana de Venezuela, sigue padeciendo el dominio de un estadio distópico, anclado desde hacía diecinueve años. En cada neurona de sus habitantes, están grabadas las tribulaciones que le han trastocado en lo más profundo. Un movimiento democrático nacional de otrora, que los venía representando y que habían estado produciendo más desaciertos que aciertos, ha dado paso a un movimiento supra nacional llamado Frente Amplio Venezuela Libre por sus siglas FAVL.

Es un conglomerado que tiene algunos rostros nuevos y se espera, que se sumen otros más. Pues, la situación de crisis es de tal magnitud, por demás compleja, que ha requerido de otro momento de unión nacional, de retrospección, de confesión, de desinterés, de tender la mano, de crear una nueva ruta democrática y, de una verdadera intención –que formule de una vez por toda–, las propuestas estratégicas que se requieren para que ocurra el cambio. Cuestión, que al parecer, no se ha tenido.

II

Como ayudados por la Divina Providencia, la sociedad venezolana en pleno, va ser testigo de una nueva cadena nacional y de un mensaje transcendental que se trasmitirá.

En las pantallas de los televisores y emisoras de radio, de nuevo el Presidente de la República se dirige a la Nación. Comienza su alocución, decidido que las elecciones deben ser realizadas en el mes de diciembre, como dicta el marco legal de la Constitución. Un minuto después, aprovecha para disculparse ante el país, por haber dejado de cumplir con los artículos 232 y 236 de la Carta Magna, e informa que la Asamblea Nacional Constituyente que él convocó, sin antes consultarle al pueblo, ha cesado en sus funciones. Acto seguido, hace un llamamiento a la directiva y a todos los diputados (principales y suplentes) de la Asamblea Nacional a que se incorporen en sus funciones legislativas para la cual fueron elegidos en diciembre de 2015.

Sugiriéndoles antes, que renuncien a su intención de participar en la contienda por la presidencia de la República. Que procedan, como manda la ley, a nombrar las nuevas autoridades del CNE. Más adelante expresa, que es su obligación procurar las garantías de los derechos y libertades de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia exiliados, y les insta a regresar al país y que procedan a instalarse legalmente, para el desempeño de sus funciones.

De igual forma, ordena que salgan en libertad todos los presos políticos de las ergástulas que los oprimen, incluyendo los que tienen condena firme. Su deseo es, que en el país se vuelva a recobrar la normalidad y la paz. Dice que quiere medirse, en buena lid, con todo aquel ciudadano o ciudadana que reúna los requisitos que demanda el artículo 227 del texto constitucional. Por otra parte, invita a todos los venezolanos y venezolanas que han emigrado, a que regresen lo más pronto posible, a la patria que los vio nacer. Y gira instrucciones para que se facilite que, los que no puedan regresar para el momento electoral, puedan ejercer sin ningún problema, su derecho al voto en el exterior.

Continúa su alocución, y decreta, que se abra el canal humanitario, manejado y supervisado por la OEA y la ONU. Culminando su intervención, nombrando una comisión ad hoc, que investigue los hechos ocurridos en el 2014 y 2017, e indemnice a todas las víctimas que arrojaron aquellos vergonzosos y lúgubres días.

III

Los ciudadanos de la Tierra de Gracia, no podían creer lo que habían visto y escuchado. Estupefactos, pensaron al unísono: “ahora sí que están dadas las condiciones dentro de un estado de derecho. Estamos dentro de la senda de la justicia. Debemos emprender el camino de reconstruir la República”.

A los días, en la sede del Comando FAVL, empezaron a llegar personalidades que pocas veces o nunca se habían visto. Todos los asistentes, querían ser parte y protagonistas de ese cambio que se ha venido pregonando a los cuatro vientos. Por la puerta principal, desfilarían el señor Enrique Aristeguieta acompañado de Nitu Pérez, más atrás le seguirían los políticos Antonio Ledezma, Leopoldo López, Henrique Capriles, el general Raúl Baduel, el empresario Lorenzo Mendoza, María Corina, la ex defensora del pueblo Gabriela Ramírez, la Fiscal General Luisa Ortega, el politólogo Nicmar Evans y la ex ministra Ana Elisa Osorio y demás miembros de la disidencia chavista, las familias (víctimas) de los caídos en el 2014 y 2017, los representantes de los partidos políticos, los generales Cliver Alcalá Cordones y Miguel Rodríguez Torres, los ex presos políticos (militares y civiles), el Frente Institucional Militar, los militares demócratas en la situación de retiro, los líderes estudiantiles, las Academias, la Conferencia Episcopal, los rectores de las universidades, el Presidente de Fedecamaras y todo el sector empresarial, los sindicatos, los gremios, las diferentes ONG del país y los seis candidatos que recientemente se inscribieron ante el CNE, que están optando a la elección presidencial.

La sociedad venezolana de a pie, la que hace la cola todos los días por una harina de maíz o una canilla de pan, vio con buenos ojos, el que se haya producido ese encuentro tan diverso, diferenciador a todos los demás –marcado eso sí–, por una dialéctica que aleja el culto de lo particular y el pensamiento único; y que ejerce con su acción, al fortalecimiento del Estado democrático. Pues, la época que viven, le está pidiendo auxilio.

IV

“Pero, a la nueva fecha electoral, acordada por el gobierno, se está a nueve meses y unos días de materializarse. No será fácil”, pensaron los ciudadanos. Para ellos, los puntos que se tengan que discutir y, por consiguiente, llegar a una toma de decisión concertada dentro del FAVL, no debieran retrasarse tanto. Su consciencia política y democrática que le han dado todos estos años de penurias, le dicen, que se tiene la suficiente experiencia sobre las decisiones erradas, que tomaron la otrora dirigencia política de la MUD. Y también, el abanico de acciones anti democráticas que se tiene, ordenadas por el régimen. Siguen soñando que la victoria electoral, debe seguir siendo el principal objetivo a alcanzar, en el corto plazo.

Una agenda democrática eficiente y eficaz, esperan ellos, se produzca en ese estadio utópico que le ha presentado el Presidente de la República. No es un ideal, que piensen, que debe salir un candidato unitario que puedan elegir en primarias (el poder originario del pueblo, es el que debe en todo momento decidir). Es lo justo que pase, lo deseable, lo construible. Sí, por el contrario, se decidiera que cada actor político del nuevo frente institucional, aspira democráticamente ejercer su derecho a ser elegido, en consecuencia, se le debe anunciar al país con claridad, que se iría por separado a esa elección. Entonces, se tendría un escenario sui géneris, en el que no se sabría lo que pueda pasar.

– ¿Qué otro desafío democrático puede salir del espacio que brinda el FAVL? –se preguntaron muchos ciudadanos. Donde una nueva escena política y de reconciliación nacional, vuelve a invitar a comprar el ticket de entrada. ¿Qué otras ideas innovadoras pueden ofrecer? ¿Será que habrá otra dirección política que lleve hacia ese Estado futuro y concreto, esperado? ¿Qué nuevos roles permitirán cumplir a la sociedad? Fueron, otras de las interrogantes que afloraban en sus mentes, mientras; conservaban la cabeza fría, se le endurecía el corazón, esperando. Un poco, acordándose de Irène Némirovsky, en los momentos cercanos a su tragedia en Auschwitz.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

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