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Opinión

Tomo el título prestado de una película de 1966, quizás de las mejores del western. Sin embargo, espero que nuestra historia de “conuqueo” urbano en Venezuela tenga un mejor final que los contrincantes del duelo final de aquel film.

Pero vayamos al grano.

El gobierno nacional ha decidido impulsar el uso del conuco urbano, entendiendo como conuco una pequeña parcela de tierra cultivada por un campesino pobre, como estrategia de producción agrícola en el contexto de una muy grave crisis de abastecimiento de alimentos. E incluso lo plantea como una forma de luchar contra el cambio climático.

Pero revisemos qué es lo bueno, lo malo y lo feo de esta propuesta.

Lo bueno

La agricultura urbana es una de las tendencias más importantes en los últimos años en la búsqueda de la sustentabilidad de las ciudades. Por eso en muchos países se están realizando proyectos de siembras en espacios que van desde terrenos en las periferias urbanas hasta huertos en azoteas, balcones, pequeñas parcelas y superficies entre edificaciones y muchos otros lugares en muy distintos sectores y situaciones.

Los beneficios resultantes de esta actividad son importantes: impulsa la economía y el empleo productivo, produce alimentos con menores costos económicos y ambientales, promueve la diversificación de la dieta de los pobladores, apoya procesos de desarrollo local y mejora la calidad ambiental de las ciudades a través de la revegetación de áreas degradadas por el crecimiento urbano, entre otros aspectos positivos.

Sobre esa ola se han desarrollado propuestas interesantes en campos tan diferentes como la gastronomía “cero kilómetros” que promueve una cocina basada en la producción local, hasta formas de terapia para tratar males como el estrés y la depresión, en las cuales los pacientes trabajan la tierra para reencontrar su sentido de pertenencia y propósito.

Asimismo, gobiernos y organizaciones ciudadanas han encontrado en esta actividad una forma de promover el emprendimiento, fortalecer la participación y organización comunitaria, así como impulsar la inclusión y la ampliación de oportunidades de trabajo para grupos excluidos.

Otras propuestas apuntan al rescate de saberes ancestrales a través de la recuperación del cultivo de variedades de plantas locales, incluyendo plantas medicinales. Esta actividad, si es realizada con sensatez y responsabilidad, ayuda a promover estilos de vida sanos y la valoración del conocimiento popular.

Más recientemente, aparece como un elemento en la lucha contra el cambio climático al aumentar la superficie vegetal en las ciudades.

Por otra parte, la agricultura urbana es una excelente actividad educativa. Un primer aspecto de esta conexión entre la educación y el cultivo en espacios urbanos, está relacionada con la formación de capacidades en la población tales como la auto-sustentación, la orientación hacia el trabajo productivo y el aprendizaje de hábitos ambientalmente positivos.

Otra faceta de su utilidad educativa nace de la preocupación mundial por la reducción acelerada de las posibilidades de contacto con la naturaleza que sufren los habitantes de las grandes aglomeraciones urbanas. Esa tendencia está teniendo consecuencias indeseables en los habitantes de las ciudades, y principalmente en los miembros más jóvenes de la sociedad. Entre los cuales se aceleran padecimientos tales como: la depresión juvenil e infantil, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y la apatía juvenil, entre otros problemas. En estos casos. se ha propuesto el contacto con áreas verdes y seres vivos, incluyendo el desarrollo de proyectos agrícolas apropiados a su edad y circunstancias como forma de terapia de apoyo.

Queda claro que la agricultura urbana es una actividad muy positiva y debe ser impulsada y apoyada por toda la población.

Lo malo

Luego de enumerar tantas características positivas, hablar de las facetas negativas de esta actividad no es fácil. Pero en este caso sus problemas no nacen de la idea en sí, sino de la manera de implementarla. Esta actividad pierde valor cuando está asociada a concepciones simplistas, sectarias y al no estar fundamentada en planes técnicamente adecuados, socialmente aceptables y económicamente viables.

En tal sentido, una primera consideración, es que la agricultura urbana —aunque puede ser un complemento de la producción agrícola de un país— no tiene la capacidad de generar los volúmenes de alimento necesarios para cubrir las necesidades de toda la población. Por ello, puede ser una ilusión peligrosa creer que su desarrollo puede solucionar, o incluso paliar, los graves problemas de abastecimiento de alimentos de la Venezuela actual.

Esto es más complejo en el caso de países como Venezuela con el 90% de su población viviendo en ciudades.

Una característica de las zonas urbanas es su desconexión con la producción agrícola la cual ocurre generalmente en zonas más o menos alejadas de las ciudades. Por ello, la mayor parte de la población en estos asentamientos humanos no tiene ni experiencia, ni conocimientos, ni actitudes para participar permanentemente en esta actividad.

En tal sentido, la agricultura urbana busca reconectar los espacios distanciados de la ciudad y el campo, así como de las personas que los habitan. Pero no es esperable que esta sea una actividad masiva, ni mucho menos que tenga resultados inmediatos.

Por otra parte, la agricultura, más que otra actividad económica, es una cultura. Casi cualquier persona puede aprender técnicas básicas de cultivo e incluso participar activamente en estas labores, pero no cualquiera puede ser agricultor.

Ser productor agrícola nace de una forma de pensar y actuar que es muy diferente a la que es común en las personas que habitamos en las grandes ciudades. En la agricultura se depende de los ciclos naturales y de factores ecológicos complejos. Por ello, el agricultor entiende su actividad como una secuencia de procesos circulares, condicionados por los cambios presentes en su entorno. Asimismo, el producto de su labor puede estar lejano en el tiempo (en una futura cosecha) y sujeto a la incertidumbre producida por factores no controlables tanto socioambientales (clima, plagas, eventos extremos, etc.) como socioeconómicos (costos, rentabilidad, etc.).

Igualmente, el que quiera dedicarse a esta actividad necesita de habilidades, conocimientos y valores que se aprenden, no de forma conceptual, sino a través del contacto diario con el trabajo de las personas que lo realizan. Es decir, que no es posible generar agricultores por decreto.

Otro elemento a considerar es que la actividad agrícola no está regida por doctrinas políticas. La misma, por supuesto, se verá influenciada por factores históricos, sociales y económicos que pueden promoverla u obstaculizarla. Pero ninguna ideología logra que las semillas germinen mejor, ni que las plantas produzcan más y mejores frutos. Esto es un asunto de conocimiento adecuado, insumos apropiados y suficientes, mucho trabajo, y algo de suerte.

Por ello, el intento actual del gobierno nacional de encajonar esta actividad dentro de un enfoque político sectario, será un obstáculo severo en su desarrollo. Como ha sido reiteradamente demostrado en Venezuela, ese empeño, más que contribuir con el mejoramiento de la sociedad y su seguridad alimentaria, generará más divisiones y tensiones en la población. Ello traerá como consecuencia la pérdida de la oportunidad de convocar a la sociedad y construir consensos alrededor del apoyo a una acción que pudiera beneficiar a muchas personas.

Un componente adicional desde el enfoque ideologizado de la agricultura, es el uso de terminologías como “conuco” para la actividad de cultivo y de “conuqueros” para quienes la practiquen. La idea de conuco está asociada en Venezuela, más allá de sus orígenes indígenas, a una historia de pobreza y exclusión.

En gran parte de nuestra historia, los campesinos sin tierras debieron recurrir a la práctica ancestral del conuqueo en terrenos marginales. Pero actualmente, la subsistencia de estas prácticas y sus ideas subyacentes, están asociados al mantenimiento del campesino en la mayor pobreza, vulnerabilidad y destrucción de su entorno, y a la negación a incorporar nuevos enfoques y técnicas que pueden hacer de esta labor más productiva y de menor impacto ambiental.

Finalmente, otra perspectiva que es necesario considerar, es que, como toda actividad económica que se desea promover, necesita de condiciones adecuadas, incluyendo financiamiento y acceso a materiales, equipos e insumos, incluyendo semillas, fertilizantes (naturales o no) y agua para riego. Y hasta este momento nadie parece haber respondido a la pregunta de cuál será la inversión que se realizará y de dónde provendrán los recursos económicos para impulsar y mantener un programa a escala nacional como el que se propone. Tal consideración económica no es menor en este momento de la historia de Venezuela. Mi abuela hubiera dicho: ¿Con qué culo se sienta la cucaracha? O es que al final serán cambiados los Sukhois y otros armamentos por huertos urbanos, para hacer realidad el texto bíblico que profetiza que “…de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”

Lo feo

En Venezuela estamos en una de las mayores crisis de abastecimiento de alimentos en la historia nacional. Tal situación está afectando de manera grave a toda la población, especialmente a la de menores recursos económicos, los cuales ven enormemente restringida su acceso a una dieta suficiente, sana y nutritiva.

Una de las causas centrales de esta situación es la dramática caída de la producción de alimento en el país en prácticamente todos los rubros.

Las razones para haber llegado a este momento son múltiples, e incluyen motivos económicos y climáticos, pero principalmente políticos: Una cadena de decisiones gubernamentales que destruyeron la capacidad nacional de producir alimento. Al final el objetivo de lograr la “soberanía y seguridad alimentaria” terminó en uno de los mayores fracasos o fraudes, como usted lo prefiera.

Y en esta situación dramática, la respuesta gubernamental es la creación del Ministerio de Agricultura Urbana, con su carga de burocracia, presupuestos, espacios, etc. cuya misión es la promoción de “conucos urbanos”…

Se me escapa la lógica detrás de esa propuesta de políticas públicas en este momento, pero quizás resulte de una desconexión profunda por parte de los que toman decisiones con la magnitud de nuestra crisis actual.

Algún día tendremos importantes programas de agricultura urbana y nuestras ciudades reverdecerán, pero ahora lo que tenemos es algo tan feo como un insulto lanzado desde las alturas de un poder enceguecido a un pueblo con hambre.

http://prodavinci.com/2016/02/04/vivir/lo-bueno-lo-malo-y-lo-feo-de-los-conucos-urbanos-por-alejandro-alvarez/

 8 min


Lester L. López O.

Solución a la calidad y la escasez del agua potable en Aragua

La escasez del agua potable no se debe precisamente a la falta de agua o recursos hídricos. Más bien es propiciada por dos excesos principales: exceso de contaminación ambiental y excesos de legislación y burocracia.

El exceso de contaminación ambiental sobre los efluentes que llegan a los embalses y posteriormente a las plantas de tratamiento, hacen que las mismas se colapsen en la primera etapa del proceso, es decir se obstruyan las rejillas y los filtros iniciales por lo que disminuye el caudal de agua hacia la segunda etapa y así sucesivamente por lo que al final la cantidad de agua potabilizada es significativamente menor a la que realmente podría aportar la planta. Además de esto, el tipo de contaminantes exigen la mayor utilización de compuestos químicos para obtener un agua potable con la calidad de los estándares internacionales que son los mismos exigidos por la legislación venezolana. Eso explica, entre otros factores, por qué a pesar de estar rodeados de cuerpos de agua importantes tenemos escasez de agua potable.

Por otra parte, el listado de las leyes ambientales venezolanas y sus diferentes normativas sobrepasa en mucho las 50 publicaciones, que buscan proteger el ambiente y especialmente las aguas. Congeniar esta cantidad de leyes y normativas es realmente complicado porque muchas veces son contradictorias en su aplicación, especialmente porque las mismas contemplan la participación múltiples organismos, institutos, gobernaciones, alcaldías, concejos locales de planificación, concejos comunales, escuelas, etc., donde al final se diluyen las responsabilidades, se dificulta la planificación para lograr objetivos concretos y finalmente las pocas decisiones que se puedan tomar son de difícil cumplimiento, especialmente, cuando implica el manejo de recursos financieros. Como se puede observar, este exceso de leyes e intervinientes, lejos de contribuir con la solución vienen a ser parte del problema.

En consecuencia, se evidencia que el problema de contaminación no se soluciona con más y mejores plantas de tratamiento sino disminuyendo drásticamente y con las medidas adecuadas los niveles de contaminación en nuestros recursos hídricos naturales. Igualmente se evidencia que el exceso de legislación y competencias ambientales lejos de resolver los problemas tienden a aumentarlos.

Una de las posibles soluciones es comenzar a sectorizar los ambientes hídricos nacionales que están plenamente identificados en el Sistema de Información para la Gestión Integral del Agua (SIGIA) y el Plan Nacional para la Gestión Integral del Agua (PNGIA) del Ministerio para el Ecosocialismo y Aguas (MINEA).

En esa información oficial, accesible en la web, se puede observar que la Cuenca Hidrográfica del Lago de Valencia aporta el 48,94% de la demanda nacional en un área geográfica de 3.519 km², que siendo la menor del país, aporta casi la mitad de la demanda de consumo requerido, por lo que se hace prioritario y urgente buscarle una solución viable que se pueda comenzar a implementar en el corto plazo.

Por esta razón, Aragua en Red en acto público realizado el 24 de septiembre del pasado año entregó, a los ahora diputados electos por Aragua, un anteproyecto de ley denominado “Ley Programa para el aprovechamiento sustentable de las aguas de la región hidrográfica del Lago de Valencia”, para que sea discutido y aprobado en tiempo perentorio en la Asamblea Nacional. Esta propuesta se enfoca principalmente en la descontaminación ambiental del área geográfica citada y en la creación de una autoridad única que presida un instituto autónomo y con presupuesto propio que sistematice el exceso de legislación y de burocracia que hasta ahora se muestran como los mayores problemas para alcanzar una solución sustentable.

5 de febrero, 2016

 2 min


Jesús Elorza G.

REY MOMO

Lunes, 24 de febrero de 2014

En medio de una Venezuela convulsionada por la sangrienta represión ejercida por el gobierno contra la protesta estudiantil con el trágico saldo de más de una decena de muertos, cientos de heridos, más de quinientas detenciones y graves denuncias de torturas a las personas privadas de libertad, a Nicolás se le ocurrió la brillante idea de ¡¡Decretar el inicio del carnaval!!

Con estupor, muchas personas, no creían lo que estaban escuchando….solo a una mente alocada se le ocurre tal cosa….este comportamiento no se diferencia en nada del Conde Drácula por su afición a la sangre…..se le cayeron las caretas a Nicolás, eran algunas de las expresiones de reclamo e indignación que se escuchaban en la calle, por semejante despropósito de declarar una festividad en plena convulsión nacional.

Al día siguiente, Maduro en su papel de Rey Momo, dio inicio a la fiesta carnestolendas con un impresionante desfile de carroza y comparsas en el sambódromo del Cuartel de La Montaña. Inicio el recorrido el grupo “Las Negritas” conformado por los agentes del Sebin, todos ellos con cascos negros, lentes oscuros, chaquetas negras, pantalones negros, botas negras y pistolas Glocks 9mm negras. Un ruido ensordecedor, anunciaba la presencia de los motorizados encapuchados que venían protegidos por la policía.

La carroza del Ministerio de Prisiones presidida por la reina Iris rodeada de los pranes más peligrosos del país, representaba el escenario de la Discoteca Tokio en una orgía de alcohol, drogas y sexo.

Una carroza imperial encabezada por Fidel y Raúl hizo una bulliciosa entrada con más de 100.000 milicianos cubanos que gritaban “Socialismo o muerte, venceremos”. Llamaba la atención, que el trono de Fidel era una cama clínica y se notaba que estaba conectado a un sin número de aparatos y sondas……Canuto está mal, gritó un borrachito que veía el desfile.

De pronto, una estampida sacudió al sambódromo, la guardia nazional llegó lanzando bombas lacrimógenas en lugar de papelillos y serpentinas, provocando la asfixia de miles de espectadores….ojala, ahora no se les ocurra caerle a garrotazos como hacen con los estudiantes...dijo uno de los organizadores.

A pesar de estar prohibido jugar carnaval con agua, se permitió la entrada de las ballenas para que aplacaran el calor reinante en el lugar.

Finalmente, entraron las tanquetas y sobrevolaron los helicópteros utilizados para amedrentar a los ciudadanos que participaban de las protestas en todo el país…sin embargo, este último acto fue recibido con un silencio sepulcral, nadie decía nada, nadie gritaba, nadie aplaudía…

-¿Qué pasa? preguntaba desesperado el Rey Momo, cuando retumbó un grito desesperado….¡¡¡Corran que llegaron los G-8!!!

¿Qué vaina es esa? Porque huimos, aquí solo tenemos el G-2 cubano, decía Momo, que había perdido la corona en la carrera.

Corre y no te pares que los G-ochos (g-8) no creen en tanques, milicias o helicópteros, le decían Arreaza y Cabello en plena carrera….en el suelo solo quedo el reguero de pistolas, rolos, bombas, manoplas, cascos, gorras rojas, motos, patrullas y walkie talkies. Un tanque fue pintado por los estudiantes con una palabra de esperanza…..PAZ.

 2 min


´´No tengo nada que ofrecer, un conuco, un gallo y un lucero…dormiremos, cuando el día se acueste, encima del potrero´´. Ese es el canto de amor del pobre conuquero enamorado que se expresa por intermedio de la voz de Juan Luís Guerra. El término conuco se utilizaba antiguamente en Cuba para el ¨pedazo de tierra que los amos otorgaban en préstamo a sus esclavos para que lo cultivaran o tuvieran animales en provecho propio¨. Algo así como la Misión Vivienda, en que el apartamento lo puedes usar pero sigue siendo del amo Estado.

En Venezuela un conuco consiste en la siembra, generalmente de varias especies, en un terreno reducido que el pequeño agricultor trabaja con herramientas manuales con ayuda familiar. La producción es principalmente para consumo de los suyos. Un conuco típico puede consistir de matas entremezcladas de plátano o cambur, yuca, maíz y frijol, para aprovechar el poco terreno disponible.

¿Tiene el conuco futuro en Venezuela? Sí, el mismo futuro que el Socialismo siglo XXI. El conuquero nace pobre y el régimen pretende que muera pobre. Ello no impide que en determinadas circunstancias, el conuco mejorado pueda cumplir una etapa provisional para que algunos campesinos puedan sobrevivir pero, salvo caso excepcionales, no es la solución para que el pequeño agricultor mejore su calidad de vida, ni para satisfacer las necesidades alimenticias de la población.

El ahora llamado conuco urbano fue conocido en época de la República civil con el nombre de huerto familiar, comunitario y escolar, siendo promovido por varias organizaciones como Fusagri. Tiene un objetivo recreativo, educativo y también para satisfacer una pequeña parte del consumo familiar de tomate, cebollín, ají, cilantro y otras especies hortícolas, pero generalmente es marginal como fuente de ingreso y como suplidor del mercado. Nos guste o no nos guste, hoy en día la agricultura vegetal es una actividad empresarial que requiere garantía de la propiedad de la tierra, crédito oportuno, semilla mejorada, agroquímicos, riego y maquinaria, además de apoyo de la investigación y de servicios de asistencia técnica. Igualmente, los subsectores animal, pesquero y forestal requieren condiciones propias de esas actividades.

Excelente la intervención de la diputada Mariela Magallanes acusando al régimen de haber expropiado una empresa como Agroisleña que era muy importante para el sector agrícola y operaba con 400 trabajadores, para transformarla en la roja Agropatria que tiene 2000 trabajadores y no suple los insumos que requieren los agricultores. Por cierto que la Asamblea Nacional debería investigar qué pasó con esas ¨casitas de plástico¨ ubicadas al borde de la autopista en los alrededores de La Victoria, que costaron millones de dólares y no produjeron ni un rábano

Lorena Freitez, la flamante ministra de Agricultura Urbana que sustituyó a la que predicaba que a los gringos había que darles con un palo, puyarle los ojos y espicharles las criadillas, afirma que con 1.200 hectáreas de agricultura urbana se puede alimentar 1.300.000 personas. Entonces, según sus cálculos, bastarían unas 28.000 hectáreas para alimentar a todos los venezolanos, lo cual indicaría que fue una tontería del régimen expropiar fincas. A pesar de algunas declaraciones que dan risa, es deseable apoyar los huertos urbanos y en muchas ciudades del mundo desarrollado tienen cierta importancia, pero hay que otorgarles un lugar realista.

La agricultura venezolana retrocedió en los últimos años y hoy somos más dependiente de la importaciones porque los dirigentes del régimen tienen un conuco en la cabeza. Es decir una mezcla de ideas, todas ellas obsoletas, que no les permiten visualizar hacia dónde se dirige la producción moderna de alimentos. El amor por el conuco es romántico, pero perverso porque pretende que los campesinos no progresen.

Como (había) en botica

El libro de Nelson Bocaranda engancha desde la primera página. Nos pasea por un gran número de personajes nacionales e internacionales, a través de anécdotas simpáticas que permiten conocer la pequeña historia de las últimas cinco décadas. Al irresponsable Trucutu Cabello no le importó arriesgar la vida de su esposa y de sus hijos al encomendarles ingresar, a la cárcel donde estaba detenido, granadas en una piñata y explosivos en las patas de la silla de un bebé. Si así procedió con los suyos, no debe extrañar la saña con la que procede con quienes piensan diferente. Del Pino, presidente de Pdvsa, ahora pregona que la salvación de Venezuela está en los diamantes. Sin embargo en los últimos años el ministerio de Petróleo y Minería no ha reportado ni un quilate de producción y sospechosamente Venezuela se retiró del Protocolo Kimberley que certifica el origen de los diamantes. ¿ Hasta cuándo demorarán el juicio al luchador Antonio Ledezma como excusa para que siga detenido y no pueda reasumir la Alcaldía Mayor? ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Venezolana de Televisión, la que se supone es la planta televisiva de todos los venezolanos, asegura en un programa especial sobre jóvenes que emigran, que la mayoría de los que se están yendo son “blancos” o “rubios”. Eso estaría por comprobarse, aunque no tendría relevancia en la motivación de quienes buscan un mejor futuro fuera de Venezuela, lo cual aunque pueda no gustarnos, resulta difícil de criticar; no conozco ningún organismo que lleve estadísticas al respecto.

Pero lo que si es cierto es que el mencionado programa hace un extraño y odioso énfasis en la discriminación, en la separación de los venezolanos por el color de su piel y, sospechamos, que esto es parte del perverso juego de utilizar la separación y el odio como instrumento de manejo político, por parte de autoridades gubernamentales.

Esa es otra forma de discriminación racial, intolerable como cualquier otra. Los blancos y rubios, al igual que los oscuros de piel, sean morenos o simplemente negros, así llanamente y sin discriminar; incluyendo el indio y todo tipo de mestizaje, TODOS, SI SON VENEZOLANOS LO SON POR IGUAL, SIN DISCRIMINACIÓN DE NINGÚN TIPO, NI POR ENCIMA NI POR DEBAJO DE NADIE, EN SU CONDICIÓN DE CIUDADANOS.

En VTV y EN LAS FILAS DE ALGUNOS PROPAGANDISTAS DEL PSUV, ES COMÚN ESTE TIPO DE DISCRIMINACIÓN. Los venezolanos, como dijera hace mucho tiempo atrás Sofía Imber, somos todos café con leche, unos más claros y otros más oscuros, pero todos venezolanos por igual.

Ser indio o negro no te hace más venezolano que un blanco catire, y lo contrario también es cierto. Somos una mezcla étnica producto de la fusión de tres fuentes comunes y principales: el indio, el blanco y el negro. La Constitución no hace distinciones, tal como insisten en VTV, como si fuera una política intencional del mal llamado gobierno revolucionario.

Profesión: Ciudadano

02 de febrero de 2016

 1 min


En el país hay consenso de la gravedad del momento, de que no hay gobierno: Maduro no da para más. La escasez de alimentos, la carencia de medicinas, los salarios no alcanzan para nada, la impunidad se adueñó de Venezuela, el poder judicial está carcomido por la corrupción, 27.000 homicidios solo en 2015, peligrosos criminales se adueñaron de las cárceles, es decir, no hay gobierno. La palabrería, la mentira, la puesta en escena de utilería, son parte del teatro que trata de ocultar el fracaso más absoluto. Luego de despilfarrar y robar los recursos del pueblo ahora quieren imponer el “yo no fui” para ocultar su absoluta incapacidad y evadir el hecho de que Maduro y el chavismo son los responsables directos de la tragedia que padece Venezuela.

Los 112 diputados electos el pasado 6 de diciembre recibieron un mandato claro: la gente no aguanta más y exige un cambio político inmediato, es decir, la salida de Maduro y su clan.

Las opciones constitucionales nos permitirían activar de inmediato, por iniciativa de un partido político, la convocatoria a un referéndum revocatorio. A partir de marzo, con la recolección de las firmas y las huellas dactilares, estaríamos iniciando el cambio de rumbo que la nación reclama con urgencia. Así mismo, la AN debería revisar la conformación del CNE y designar a los rectores al no existir ya la omisión constitucional que le permitió al TSJ hacer la designación temporal de algunos de sus miembros actuales. Tenemos la mayoría calificada para hacerlo.

Llegó la hora de convocar con la mayor amplitud a una jornada de movilización, diálogo y de unidad nacional para lograr el cambio de gobierno que haga viable las soluciones que de manera inmediata deben aplicarse para evitar el colapso total de Venezuela.

La caída de los precios del petróleo ha puesto en evidencia, una vez más, las principales características de este fracasado modelo militarista y populista: improvisación, desorden, incapacidad y corrupción. Mientras otros países petroleros optimizaron sus ingresos con ahorros y buenas inversiones, logrando aumentar sus niveles de producción de crudo y derivados, diversificando sus economías y mejorando así la calidad de vida de sus ciudadanos, en Venezuela se impuso el despilfarro y el saqueo de los dineros públicos.

Estamos ahora en una situación de emergencia. Frente a la voluntad popular que exige cambio, Maduro responde con ataques y amenazas. El acto realizado en el TSJ con motivo del inicio del año judicial recuerda aquel nefasto episodio de jueces gritando “Chávez no se va!”. En lugar de sumarse al deseo mayoritario de cambio y rectificación, Maduro y sus jueces tratan de imponer al país una guerra de poderes.

En la MUD se han discutido otras opciones como la enmienda, la reforma constitucional y la convocatoria a una asamblea constituyente. Considero que lo más viable en este momento es la activación del referendo revocatorio.

Los 112 diputados están obligados a asumir el liderazgo de una gran convocatoria nacional de protesta por la escasez de productos esenciales para la supervivencia, por la caída del salario, contra la inseguridad, la violencia, contra el gran saqueo que sufre el país a través de la corrupción y la impunidad. Deben exigir que los que se robaron el dinero de los venezolanos sean castigados ejemplarmente y aprobar la Ley de Recuperación de Bienes vinculados a la Corrupción propuesta por el diputado Freddy Guevara, presidente de la Comisión de Contraloría y otros actores políticos, para recuperar los fondos robados por los corruptos y sus testaferros.

¿Dónde están los reales? Por ejemplo, sabemos dónde está lo que se robaron Roberto Rincón y Diego Salazar, por lo tanto, podemos llegar a la fortuna de Rafael Ramírez.

El referéndum revocatorio será una nueva rebelión electoral, mucho más contundente que la del pasado 6 de diciembre. El pueblo está bravo y no tiene miedo.

02 de febrero de 2016

www.carlostablante.com

@TablanteOficial

carlostablanteoficial@gmail.com

 3 min


Es lógico que tengamos la mirada concentrada en la crisis económica. Mas o menos ya todos entendemos los desequilibrios macro económicos y sus consecuencias en la microeconomía nuestra de cada día. Y hasta manejamos con cierta familiaridad, aunque nos las oculten o maquillen, las cifras relativas a la inflación, las importaciones, la deuda pública, las reservas internacionales y otras cosas por el estilo y cualquiera es capaz, inclusive, de advertir el despropósito del Decreto de Emergencia Económica propuesto por el gobierno.

Cierto, pues, que las colas y el desabastecimiento no nos dejan pensar en otras cosas, mientras en el país cobra forma un proceso social de múltiples caras y graves consecuencias, al que, pareciera, le prestamos menos atención.

II.

Hace poco más de una semana asesinaron en Margarita a Teófilo Rodriguez Cazorla (a) El Conejo, de profesión narcotraficante. Su séquito de guardaespaldas no logró protegerlo de cinco balazos que perforaron su cuerpo al salir de una discoteca. Hacía poco tiempo que había sido puesto en libertad, luego de once años detenido en la cárcel de San Antonio, en donde se graduó de pran y, como tal, mandó hacer una piscina, una cantina, una sala de pool y una discoteca en la que se realizaban fiestas los fines de semana, con pernocta prevista para los invitados. Dispuso, además, de una oficina desde donde dirigía las actividades de su banda. Su entierro tuvo ribetes de celebración popular, incluyendo disparos al aire realizados desde el techo del penal, realizados por sus antiguas compañeros, utilizando para ello un arsenal de armas que ya hubieran querido para si los cuerpos de seguridad y cuya procedencia es asunto que se pelotean las diversas autoridades.

Para rubricar un relato largo que da para una novela o para un tratado de sociología, habrá que decir que, a propósito de su muerte, circuló una foto tomada años atrás en donde la Ministra Iris Valera, encargada de poner orden y concierto en nuestro sistema penitenciario, aparece abrazándolo, sentados ambos sobre la cama ubicada en una celda, en pose que muestra sin duda un gran aprecio entre ambos y cualquiera diría, sin pecar de exagerado, que hasta mucho cariño.

Todo lo anterior muestra, de manera trágica y a la vez grotesca, que el Estado no puede controlar las cárceles, en donde, por lógica, debiera ser imposible desafiar su monopolio sobre la violencia. Como se ha dicho casi hasta la saciedad, en nuestro país la cárcel es un estado dentro del Estado.

III

A su manera y en su ámbito, El Conejo deja ver el país que poco a poco vamos teniendo. El país en donde ocurren 27 mil homicidios al año y se cometen robos y secuestros que se registran en cifras escalofriantes. El país en donde en un barrio de Caracas se queman vivas a tres personas, presuntos delincuentes. En donde, a la salida del Metro de Los Ruíces, un joven asalta, cuchillo en mano, a una anciana para robarle dos bolsas de comida y al menos cinco horas de cola. En donde actúan colectivos armados a cuenta, dicen, de razones políticas. En donde el hampa sofistica sus esquemas de organización, mientras, a la vez, crece el delito atomizado. En donde la corrupción asalta a mansalva el erario nacional. En donde el “bachaqueo” es un modus vivendi. En donde el lenguaje político se expresa en clave de mentira y agresión. En donde se oculta la información sobre el país, alegando la protección de los ciudadanos. En los que el abuso de poder es costumbre. En donde las instituciones encargadas del arbitraje social no cumplen con el deber de ser imparciales. En donde la impunidad es vergonzosa. En fin, y para no alargar una lista que pudiera ser interminable, el país en donde los semáforos no implican una obligación, sino apenas una sugerencia.

IV.

El país de El Conejo entraña, pues, una marcha atrás en cuanto a patrones de civilización. Es así porque se han debilitado los hilos que cohesionan a la sociedad. Porque se han desdibujado las rayas amarilla, imprescindibles para poner límites. Porque se dejan ver brotes de anarquía y la anomia toma terreno. Porque la convivencia colectiva se ha hecho cuesta arriba y hay un déficit de compasión. Porque hay un relajamiento ético. Porque el afán de sobrevivencia hace que el prójimo no cuente. Porque, a pesar del palabrerío, hay una terrible carencia de democracia.

Ojala me equivoque, pero sin caer en la trampa de la nostalgia y creer que antes Venezuela era un suerte de Suiza sin nieve y con mucho calor, en nuestro último tramo de la historia nos hemos ido convirtiendo en un país menos amable, seguramente más cruel, tomado por el miedo y el susto, también por la desconfianza. Ojala me equivoque, digo.

HARINA DE OTRO COSTAL

La versión de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), promulgada en el año 2005 fue un instrumento (potencialmente) muy bueno a los fines de promover el desarrollo tecno científico nacional. Sin embargo, el Gobierno del Presidente Chávez lo remplazo por un nuevo formato en el año 2010 que elimino casi todas sus (potenciales) virtudes en aras de un centralismo reñido con la naturaleza de los procesos de innovación.

Por estos días, aprovechando la frescura de una nueva Asamblea Nacional, desde diversos lados se ha hecho evidente el propósito de elaborar un nuevo proyecto legal, a partir del esquema adoptado en el año 2005. Sea buena la ocasión, así pues, para revisar su concepción e implementación e indagar sobre las causas que impidieron que diera los frutos esperados. En efecto, sirvió para recaudar inmensos recursos (equivalentes al 2% del PIB), pero que guardaran poca relación con los resultados obtenidos. En suma, fue más números con muchos ceros, que nueces.

El Nacional, miércoles 3 de febrero de 2016

 4 min