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Opinión

Julio Cesar Castellano

Pocos son los voceros políticos que comentan que es necesaria una política pública que permita a la gente enfrentar la soledad tan profunda que, paradójicamente, muchos padecen, siendo este un factor de riesgo para muchas enfermedades mentales e, incluso, el suicidio.

Muchos son los aspectos que hacen posible que cada vez sea más común sufrir la soledad en nuestra sociedad. Primero, las familias se han visto desmembradas por motivos esencialmente económicos.

Bien por la migración, bien por la emancipación económica de los hijos o por las dificultades de movilización que impiden incluso a hermanos que viven en la misma ciudad el poder verse. Con el tiempo, ver otro rostro humano, incluso uno desconocido, solo lo podemos lograr con un teléfono. El placer de reír, tocarse, llorar juntos, o simplemente ver el cielo acompañado con otros se convierte en un privilegio.

Hay ciertamente una responsabilidad personal, hay que siempre hacer un esfuerzo por no dejarse secuestrar por la comodidad del espacio seguro de las cuatro paredes. Hay que dejar de pensar en lo que dirán los demás, dejar atrás la vergüenza o la pena, abrazar la vida con todos sus riesgos. Pero, también, hay una responsabilidad pública. ¿Cuánto estamos haciendo desde el Estado por evitar que la vida de la gente sea solo ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa?

Debemos planificar las ciudades para que no se privilegie el uso del vehículo por encima de caminar o andar en bicicleta, convertir muchas calles en bulevares, arborizar, invertir en espacios donde sea posible reunirse gratuitamente y pasarla bien.

No necesariamente eso tiene que hacerse en un centro comercial para beneficio financiero de algunos. Debemos tener balnearios públicos, piscinas públicas, parques, cafeterías al aire libre, conchas acústicas para que se puedan disfrutar espectáculos a cielo abierto sin costo alguno. Debemos crear ese tercer lugar que no es ni la casa ni el trabajo, allí donde ya no importa nuestro estatus, nuestros títulos o la clase social, solo somos humanos interactuando con otros humanos.

Esos espacios públicos no deben dejarse a la suerte, a la administración de la diosa fortuna, al contrario, deben ser gestionados por los gobiernos locales. No solo para que siempre cuenten con calidad y limpieza, sino para que también exista seguridad personal y total respeto por la diversidad de estilos de vida.

El espacio público no puede ser un lugar amenazante ni para los niños, ni para los ancianos, no debe ser un lugar para que las mujeres tengan que soportar piropos no solicitados, ni miradas incómodas, debe ser un espacio amigable para expresar afectos, amigable incluso para la comunidad LGBTIQ+. Estoy hablando de espacios públicos donde la sociedad pueda prevenir la soledad celebrando la vida, el encuentro y la cercanía con el otro. No debería ser un sueño.

Construir una ciudad así implica muchos cambios, convertir en bulevares lo que hoy son calles amerita planeación urbana, disposición de oferta de bienes y servicios en forma ampliamente distribuida geográficamente, tanto como para que cualquier vecino, si desea buscar o comprar algo, lo pueda conseguir caminando o en bicicleta en 15 minutos.

Lo mismo para trabajar o estudiar. Hay que apoyar y privilegiar al pequeño comerciante y a la industria 4.0 para que la actividad comercial y la manufactura tenga un rostro humano, sea asequible y su integración con la vida urbana sea mucho más natural.

Todo eso puede parecer utópico, pero en Europa, en Canadá, en Chile y Uruguay hay muchos ejemplos de estas cosas. La vida es muy corta para sacrificarla en el altar del conformismo.

15 de agosto 2023

Guayoyo en Letras

https://guayoyoenletras.net/2023/08/15/la-soledad-y-la-salud-mental/

 2 min


Víctor Salmerón

En junio de este año Goldman Sachs recortó su proyección de precios del petróleo, entre otras causas, por la debilidad de China, uno de los principales compradores de barriles. Desde entonces las señales de desaceleración en la segunda economía del planeta, lejos de disiparse, se han agravado.

El petróleo es clave para Venezuela: a pesar de la poca producción y el elevado descuento al que lo vende para evadir las sanciones de Estados Unidos, el barril aporta nueve de cada diez dólares que ingresan al país por exportaciones.

Todo indica que las empresas venezolanas deben añadir a su lista de riesgos la posibilidad de un mayor impacto del enfriamiento de China en la cotización del petróleo que, lejos de acercarse a los cien dólares como se preveía a comienzos de año, se mantiene en torno a los ochenta dólares.

El Fondo Monetario Internacional espera que China mantenga un crecimiento en torno a 4%, una tasa que la aleja de estancamientos severos como el que sufrió Japón en los años noventa, pero todo apunta al agotamiento del modelo que transformó al país y lo convirtió en el principal motor de la economía global en la última década.

Ladrillo debilitado

Hay un cambio de ciclo: el sector inmobiliario, clave en el modelo de creación de riqueza se desinfla; las exportaciones descienden, los precios retroceden hasta la zona de deflación mientras que el consumo, la producción industrial y la inversión se desaceleran. El desempleo de los jóvenes alcanzó el récord de 21,3% en junio.

El sector inmobiliario, que representa la cuarta parte del PIB, creció de manera sostenida gracias a un esquema que parecía eterno: la población rural migraba masivamente a las ciudades. Los constructores recibían financiamiento y compraban tierras a gobiernos locales para construir viviendas que vendían antes de terminarlas. Con el dinero que obtenían invertían en otro proyecto.

Todo parecía perfecto hasta que el gobierno chino, preocupado por una burbuja inmobiliaria alimentada con endeudamiento frenético obligó a los constructores a cumplir con requisitos de capitalización para obtener nuevos créditos. Esto dejó a una larga lista de constructores sin financiamiento para terminar viviendas colocadas en preventa.

La venta de viviendas comenzó a caer, promotores inmobiliarios gigantescos como Evergrande colapsaron y el precio de las viviendas, el vehículo de ahorro preferido en un país donde hay severas restricciones para colocar dinero en el exterior, inició el descenso.

A su vez, los promotores inmobiliarios disminuyeron la compra de tierras a los gobiernos regionales. La venta de tierras representa 40% de los ingresos de las provincias, por lo tanto, disminuyeron los recursos para invertir en infraestructura y cumplir con la enorme deuda que tienen las regiones.

Exportaciones y desempleo

Durante los años severos de la pandemia las exportaciones actuaron como un piso firme para la economía de China pero la aceleración de la inflación y el aumento de las tasas de interés en los países que adquieren la mayoría de sus productos frenó la demanda.

Las estadísticas oficiales reportan que en términos interanuales las exportaciones han caído en cada uno de los últimos tres meses y en junio el declive fue de 12,4%.

Uno de cada cinco jóvenes en China está desempleado. El desajuste no es la falta de empleos, el problema es que la economía dejó de producir el mismo número de trabajos de calidad, bien calificados, como esperan quienes recién egresan de las universidades.

Para el gobierno el problema es que sus expectativas han crecido mucho. El presidente Xi Jinping les sugirió considerar empleos de menor calidad. Deben aprender a “tragarse la amargura”, les dijo recientemente, recurriendo a una expresión que en China significa soportar las penurias.

Tensión financiera

En las últimas dos semanas el entorno sumó dos nuevas preocupaciones. Country Garden, uno de los grandes promotores inmobiliarios e incluido en la lista de Forbes de las quinientas compañías de mayor tamaño en el planeta, advirtió sobre pérdidas entre seis mil y siete mil millones de dólares.

Además aumentó las dudas sobre si la crisis en el mercado inmobiliario se trasladará al sector financiero al no cumplir con el pago de intereses de dos emisiones de bonos. “Actualmente hay incertidumbres importantes sobre el pago de bonos corporativos”, dijo Country Garden en un documento enviado a la Bolsa de Shanghái.

JP Morgan indica en su último reporte que el impacto de Country Garden “podría convertirse en una fuente de riesgo a la baja significativo para nuestra previsión de crecimiento del PIB en el segundo semestre de este año y 2024”.

Otro elemento a evaluar son los vehículos financieros de los gobiernos locales (LGFV por sus siglas en inglés). Para eludir la prohibición de endeudarse con la banca o colocar bonos las autoridades locales promovieron el surgimiento de estos vehículos que emiten instrumentos financieros para construir infraestructura como carreteras y aeropuertos.

Los LGVF, en su mayoría, no generan suficientes recursos para mantenerse al día con sus obligaciones y dependen de la inyección de recursos de municipios que tienen menos recursos por el declive en las ventas de tierras a los promotores inmobiliarios.

La deuda de los LGVF equivale a la mitad del PIB y de acuerdo con un análisis de Rhodium Group solo la quinta parte de ellos cuenta con suficiente liquidez para soportar el peso de la deuda contraída a corto plazo.

“El riesgo relacionado con la deuda LGFV está aumentando, lo que en conjunto apunta a crecientes riesgos financieros sistémicos” dice el análisis de JP Morgan.

El factor político

En su influyente artículo The End of China’s Economic Miracle, Adan Posen, presidente del Instituto Peterson de Economía Internacional, considera que en la desaceleración que sufre China tiene un peso el creciente intervencionismo del gobierno.

“Desde que Deng Xiaoping inició la reforma y apertura de la economía china a finales de la década de 1970, los dirigentes del Partido Comunista resistieron el impulso de interferir en el sector privado. Pero bajo Xi, y especialmente desde que comenzó la pandemia, el Partido ha vuelto a la vía autoritaria” dice Posen.

Básicamente el concepto de “seguridad nacional integral” se ha extendido a la economía y la tecnología donde distintos sectores se clasifican como asuntos de seguridad nacional esenciales para la supervivencia del Partido Comunista.

Empresas europeas y estadounidenses cuentan con planes de contingencia en caso de verse forzadas a reducir su presencia en China por los nuevos controles, que han incluido registros policiales en las sedes de algunas firmas y retrasos en la aprobación de visas.

La guerra fría en el frente tecnológico con Estados Unidos se acrecienta. La semana pasada Joe Biden aprobó una orden ejecutiva que restringe las inversiones de compañías estadounidenses en China en áreas estratégicas como la inteligencia artificial y la computación cuántica. La medida entrará en vigor el año próximo.

El Impacto

Si las autoridades chinas no son capaces de diseñar un paquete de estímulo exitoso y la desaceleración se traduce en precios del petróleo por debajo de lo esperado, lo previsible es que la administración de Nicolás Maduro sufrirá una merma en el ingreso, es decir, menos recursos para soportar una economía frágil que de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas se contrajo en el primer semestre.

Las empresas deben prepararse para la eventualidad de que el gobierno se vea forzado a emitir más dinero para cubrir gastos, algo que aumentaría la cantidad de bolívares que se desplaza a la compra de dólares y la presión sobre el tipo de cambio.

De acuerdo con Ecoanalítica el tipo de cambio de equilibrio, un ejercicio teórico que muestra en cuánto debería estar la cotización del dólar tomando en cuenta los costos y las ineficiencias del país, es de 73 bolívares por dólar y actualmente se ubica en 31,6 bolívares.

La tendencia es alza. Un mayor impacto de China en el precio del petróleo aceleraría la devaluación de la moneda.

17 de agosto 2023

gerentesisve@gmail.com

https://www.gerentesis.com/post/bienvenidos-al-enfriamiento-en-china

 6 min


Jesús Elorza G.

A cuarenta años de haberse celebrado los IX Juegos Panamericanos en la ciudad de Caracas, Venezuela, del 14 y el 29 de agosto de 1983, entre los principales escenarios donde se llevaron a cabo las disciplinas deportivas, tenemos: el Estadio Olímpico de la UCV ubicado en la Ciudad Universitaria de Caracas, especialmente remodelado para este evento, el Poliedro de Caracas, el Parque Naciones Unidas y el Estadio Brígido Iriarte. En esa edición de los juegos, compitieron 3.426 atletas de 36 países en 23 modalidades. También se incorporó el tenis de mesa y el sambo, además del judo y el remo femenino.

Cuatro años antes, en 1979, resultó electo como presidente de la República Luis Herrera Campins quien, con su tren ministerial, sería el encargado de atender todo lo relacionado con la organización de los Juegos Deportivos Panamericanos 83. Para ese momento, el deporte venezolano venía de atravesar una aguda crisis por la Huelga de los Entrenadores Deportivos de Venezuela (1975), debido al justo reclamo por el derecho laboral de tener y poder discutir con el IND sus condiciones laborales.

A pesar de haberse logrado la firma de Las Bases Normativas de la relación laboral entre los entrenadores y el IND, la retaliación de las autoridades inedistas se hizo presente y ordenaron el cierre de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED) dejando al país sin la producción de personal calificado para el desarrollo de los programas deportivos, hecho éste, que con el pasar de los años, repercutió negativamente en el deporte venezolano. Sumado a esto, hay que agregar las luchas de las federaciones deportivas en defensa de su autonomía frente a las pretensiones gubernamentales de querer violentar su autonomía para hacerlas más obedientes al gobierno de turno.

En este marco de conflictividad se produce el ascenso del nuevo gobierno de Luis Herrera Campins y las acciones propuestas para la atención al gran reto de montar los Juegos Panamericanos no se hizo esperar. En primer lugar, hay que destacar que en el VI Plan de la Nación (1979-1983) la prioridad estaba centrada en la organización de los Juegos Panamericanos y de allí se derivaron los programas destinados a la atención de las Selecciones Nacionales. Sin temor a equivocarme, considero que el principal programa fue el denominado “1.500 Esperanzas Panamericanas”, conglomerado de atletas que serían seleccionados conjuntamente entre las Federaciones y el IND para dar inicio a los programas de preparación de alto rendimiento. Este programa, fue acompañado de una serie de convenios que harían permisible el entrenamiento de nuestros atletas en otros países. Igualmente, a los entrenadores venezolanos, a través de convenios con universidades de otros países, se les brindó la posibilidad de realizar cursos de mejoramiento profesional en las diferentes áreas deportivas., programas estos que, fueron dirigidos directamente por la Dirección Técnica del IND bajo, el mando del entrenador Rosauro Rodríguez y los coordinadores, entrenadora Elvia Ortega y el Lic. Carlos Díaz.

Como elemento de fortalecimiento a las políticas deportivas gubernamentales, se puso en funcionamiento el Consejo Nacional del Deporte, con la participación de representantes de las federaciones y los entrenadores. Se designó una Comisión Presidencial para el Estudio de Factibilidad de creación del Instituto Universitario del Deporte que vendría a ser la nueva Escuela de Entrenadores Deportivos. Lamentablemente, no se pasó del estudio y como consecuencia, la escuela de formación de entrenadores aún permanece cerrada.

Pero, no todo fue color de rosa. También tocó enfrentar decididamente las políticas equivocadas que se intentaron implantar desde el gobierno, entre las que pudiéramos citar la creación de la ODILAC (Organización Deportiva Intergubernamental de Latinoamérica y del Caribe), ente gubernamental contrapuesto a las Federaciones y Comité Olímpico, la corrupción en la construcción y el posterior abandono de las instalaciones deportivas de los Juegos Nacionales de Maracay, Maturín y Coro, el paralelismo de los organismos de dirección deportiva a nivel regional, el incumplimiento de las obligaciones laborales para con los trabajadores del IND y el reglamento a la ley del deporte que vulneraba la autonomía de las federaciones, entre otras.

El camino a los juegos, a pesar de los programas anteriormente señalados, estuvo rodeado de un marco de conflictividad, en primer lugar, por la pretensión gubernamental de atropellar a las Federaciones Deportivas y al Comité Olímpico Venezolano, al pretender equivocadamente, que los juegos eran propiedad absoluta del gobierno y no estaba en la obligación de atender los reclamos de la dirigencia deportiva. Todos recuerdan el permanente pugilato que se presentaba diariamente en el Comité Organizador de los juegos. A esta situación había que añadirle los continuos retrasos en la construcción de la Villa Olímpica y los supuestos casos de corrupción en la compra de los materiales deportivos, que por cierto, llegaron a formar parte de la “jodedera popular”, cuando los medios de comunicación informaron sobre el incendio de los archivos donde se encontraban todo el soporte administrativo de las compras de COPAN 83.

En conclusión, podemos señalar que, en los Juegos Panamericanos, se atendió positivamente al programa que hoy llamamos Alto Rendimiento, lo que hizo posible alcanzar el quinto lugar en la tabla final de posiciones de los Juegos y que hoy a 40 años de esa actuación, hemos visto una progresiva y decadente actuación de nuestro deporte.

Ejemplo de ello, que de las 73 medallas obtenidas en su totalidad en los Juegos Panamericanos (12 O, 26 P, 35 B) pasamos a 3 medallas de oro, 12 de plata y 12 de bronce para un total de 27 medallas en los siguientes Juegos de 1987. En solo cuatro años tuvimos un descomunal retroceso, pasamos del quinto lugar al séptimo y en éstos 24 años de “revolución” bolivariana siglo XXI, el retroceso se mantiene y se acelera. En los últimos juegos del 2019 quedamos en el puesto número 12 con solo 9 medallas de oro.

Entre 1983 y el 2023 hay una diferencia fundamental. Hace 40 años se denunciaba y se peleaba por los derechos laborales y por un mejor deporte; hoy la protesta de atletas, entrenadores y dirigentes simplemente no es escuchada por el gobierno y se judicializa o criminaliza la protesta social. Se interviene a las federaciones deportivas, violentando su autonomía funcional, para colocar al mando de ellas a funcionarios del gobierno.

Si reclamas vas preso, es la respuesta gubernamental, mientras que los resultados deportivos, siguen en caída libre.

Sin lugar a dudas, "Un Deporte Mejor requiere una Sociedad Mejor". La enseñanza de los Juegos Panamericanos 1983 es que, el rendimiento de los atletas está ligado a claras políticas y programas sostenidos en el tiempo que garanticen la protección social integral al atleta, formación científica y universitaria de entrenadores, centros de entrenamiento nacionales e internacionales, programa de intercambios deportivos, juegos nacionales que permitan renovar nuestras selecciones, villas deportivas, el respeto a la autonomía de las federaciones y el manejo transparente de los recursos económicos asignados.. Consignas vacías como Generación de Oro o Somos Potencia, no pasan de ser expresiones populistas para engañar a las personas.

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Francesc Miralles

Hace unos meses que se reeditó en castellano la autobiografía póstuma Yo, Asimov, del autor que anticipó muchas de las situaciones que estamos viviendo en la actualidad. Más allá de sus logros en el campo de la ciencia ficción y la divulgación, de la trayectoria de este visionario podemos extraer lecciones muy humanas para nuestra vida cotidiana, en un mundo que se parece cada vez más al de sus novelas.

La única forma de cambiar un destino adverso es rebelarte contra él. Isaac Asimov emigró desde Rusia a Nueva York a los tres años. Su condición de extranjero y judío, con unos padres que, sin dominar el inglés, regentaban una tienda de caramelos, parecían condenarle a trabajos de bajo rango. Ridiculizado e ignorado por sus compañeros de clase, se propuso superarlos a todos. Cuando los demás jugaban, él leía y se formaba sin cesar. Convertido en un ratón de biblioteca, logró ser el mejor alumno de su escuela.

Por muy bueno que seas, siempre te superarán otros. Tras el éxito escolar, en la secundaria ya no era el mejor, sino que estaba entre los 10 estudiantes más destacados. En la universidad iba pasando de curso, convertido en uno más. Esto le dio humildad, así como la capacidad de admirar y aprender de autores que consideraba mejores que él. Solo si te sabes superado podrás superarte a ti mismo.

Perder enseña más que ganar. Asimov cuenta que solo una vez dejó de lado su aversión al juego para unirse a una partida de póquer con algunos compañeros de universidad, tras la promesa de que las apuestas serían muy bajas. Al confesarle a su padre lo que había hecho, este le preguntó: “¿Qué tal te fue?”, a lo que contestó: “Perdí 15 centavos”. Su progenitor, sabiendo del poder adictivo del juego, declaró entonces: “Gracias a Dios. ¡Imagínate que los hubieras ganado!”.

Los amigos son tu tripulación para llegar a otros mundos. Tras una infancia y adolescencia de soledad, su vida cambió radicalmente al ingresar en los Futurianos, un círculo de fanáticos de la ciencia ficción, algunos de los cuales llegaron a ser escritores de renombre. Este grupo le apoyó y empoderó para escribir y publicar sus primeros cuentos en revistas especializadas. A su vez, encontrar a personas afines le convirtió en un hombre extrovertido que, en sus propias palabras, cuando le dejaban dirigir la conversación, “no permitía que nadie fuera tímido”. Mantendría el contacto con estas amistades hasta su muerte, en 1992.

Ayuda a quienes tienen menos suerte o talento que tú. Tras el aliento recibido en sus inicios por aspirantes a escritores como él, Asimov era muy consciente de que sus logros lo habían colocado en una situación de privilegio. Por este motivo, siempre que recibía cartas de amigos en dificultades les enviaba pequeñas sumas para que pudieran salir del paso. Además de tener buenos ingresos por sus obras —llegaría a publicar más de 500 libros—, Asimov atribuía su buena salud económica a que no jugaba, ni fumaba ni bebía. En su opinión: “Si no tienes vicios, siembre habrá dinero en tu bolsillo”.

Una persona vale el uso que hace de su tiempo. Para ayudar a sus padres, Asimov había combinado sus estudios con largas horas de trabajo en el negocio familiar. Siendo un autor reputado, siguió manteniendo ese horario toda su vida, tal como relata en su autobiografía: “Me despierto a las cinco de la madrugada. Me pongo a trabajar tan pronto y tanto como puedo. Hago esto todos los días de la semana, incluyendo los festivos (…). En otras palabras, sigo estando siempre en la tienda de caramelos”. Dado que exprimía las horas para hacer las cosas que más le gustaban, para él no era sacrificio, sino “felicidad desbordante”.

No hay viaje más gozoso que la lectura. El autor de Yo, Asimov cuenta: “Si quiero evocar la paz, la serenidad y el placer, pienso en mí mismo durante esas tardes de verano perezosas, con la silla apoyada contra la pared, el libro en el regazo y pasando las páginas suavemente”. Pese a todos los honores recibidos a lo largo de su vida, que le obligaron a viajar a menudo y a conocer a grandes personalidades, siempre relacionó la “felicidad tranquila y reposada” con el acto de leer. Quien nos hizo soñar con prodigiosas naves intergalácticas sabía que no hay vehículo más poderoso que un libro que cobra vida gracias a la mente humana.

Humanos y robots

— El autor de Yo, robot (1950) aplicaba tres leyes de la robótica a sus obras sobre el tema. 1. Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

— ¿Qué habría pensado Asimov de la irrupción de ChatGPT y similares? En un relato, el autor afirma que una máquina no se vuelve contra su creador si está bien diseñada.

— Siempre positivo sobre todo lo que tiene que ver con la tecnología, Asimov pronosticó una humanidad liberada de todos los trabajos con sofisticadas máquinas como sirvientes, lo cual llevaría a un nuevo Renacimiento.

Escritor y periodista experto en psicología

17 de agosto 2023

https://elpais.com/eps/2023-08-17/siete-claves-para-ser-mas-humanos-en-l...

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Jordan Dey

Este año se cumple la mitad del plazo determinado para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el ambicioso conjunto de metas mundiales dadas a conocer por las Naciones Unidas en el año 2015. Estos 17 objetivos, diseñados para abordar los desafíos más apremiantes de la actualidad y poner al mundo en el camino a la sostenibilidad, están dirigidos a reducir la pobreza, mejorar el acceso a la atención médica y la educación, así como a mitigar los peores efectos del cambio climático para el año 2030. Sin embargo, en lo que respecta al logro del objetivo fundamental de erradicar la inseguridad alimentaria, se han revertido gran parte de los avances logrados a lo largo de la última década.

Cuando se lanzaron los ODS, la meta de eliminar la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todo el mundo en un plazo de 15 años parecía ambiciosa pero alcanzable. En ese momento, los niveles de hambre habían mantenido una tendencia a la baja durante más de dos décadas, ello en gran medida gracias al aumento de la productividad agrícola y al crecimiento económico mundial.

En los últimos años, sin embargo, el mundo se ha visto afectado por una serie de crisis superpuestas que agravan la situación, desde la pandemia de COVID-19 y la guerra en curso en Ucrania hasta los fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático. A consecuencia de todo ello, se ha disparado el hambre a nivel mundial, y las personas más pobres son las que más sufren.

Según un nuevo informe de la ONU, aproximadamente 735 millones de personas están experimentando inseguridad alimentaria, un aumento de 122 millones de personas desde el año 2019. Causa alarma que siete países (Somalia, Afganistán, Burkina Faso, Haití, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen) se encuentren hoy en día al borde de la hambruna. No sólo nos estamos quedando cortos en cuanto al logro del objetivo de “Hambre Cero” para el año 2030, sino que estamos en una peor situación en comparación con aquella en la que nos encontrábamos en el año 2015.

Entonces, ¿hacia dónde vamos desde este punto? Para alcanzar el objetivo de “Hambre Cero” de la ONU, primero debemos reconocer quiénes son las personas que constituyen la mayoría de los pobres del mundo y comprender de dónde procede la mayor parte de sus alimentos. La respuesta a ambas preguntas es sorprendentemente sencilla.

Los pequeños agricultores son quienes conforman la gran mayoría de las personas más pobres del mundo y son también ellos quienes producen la mayor parte de los alimentos que se consumen en muchos países en desarrollo. Estos agricultores han sido duramente afectados por las crisis de los últimos años, y adicionalmente han enfrentado desafíos sistémicos que los han mantenido atrapados en la pobreza y la inseguridad alimentaria. Sin embargo, dentro de las crisis actuales existe una oportunidad. Al brindar apoyo a los pequeños agricultores, la comunidad internacional podría dar pasos transcendentales hacia la eliminación del hambre mundial.

Los gobiernos y las instituciones internacionales pueden ayudar a los pequeños agricultores y eliminar la inseguridad alimentaria mundial de varias maneras. En primer lugar, la mayoría de las pequeñas granjas agrícolas de los países en desarrollo generan rendimientos en sus cultivos que son desproporcionadamente bajos en comparación con los rendimientos de cultivos semejantes en países desarrollados, esto ocurre, en gran parte, porque dichos agricultores carecen de insumos básicos, como por ejemplo semillas mejoradas y fertilizantes orgánicos. Esta situación se hace particularmente evidente en el África subsahariana, donde los rendimientos de los cultivos de alimentos básicos son significativamente más bajos en comparación con los promedios mundiales. Por lo tanto, aumentar el acceso a insumos agrícolas de alta calidad, especialmente aquellos insumos que ayudan a los agricultores a adaptarse al cambio climático, podrían mejorar enormemente la seguridad alimentaria.

En segundo lugar, la falta de acceso al crédito impide que la mayoría de los pequeños agricultores compren insumos agrícolas mejorados o inviertan en sus granjas. Sería de ayuda contar con mayor apoyo mundial a los programas que proporcionan financiamiento a los pequeños agricultores.

En tercer lugar, los pequeños agricultores suelen cosechar sus productos una o dos veces al año. Esto significa que los alimentos deben almacenarse durante meses para garantizar que los suministros duren hasta la próxima cosecha. Dado el acceso limitado a un adecuada tecnología de almacenamiento, los granos alimenticios básicos están frecuentemente expuestos a daños por insectos, moho y otras plagas, lo que contribuye a pérdidas posteriores a la cosecha de productos alimenticios y al hambre en los hogares. Estas granjas de pequeños agricultores necesitan contar con un mayor acceso a opciones avanzadas de almacenamiento, incluidas bolsas herméticamente selladas de bajo costo que puedan preservar los productos agrícolas durante períodos prolongados y, consecuentemente, se pueda eliminar la necesidad de tratar los granos almacenados con insecticidas potencialmente dañinos.

Por último, los pequeños agricultores necesitan un mejor acceso a mercados viables para sus productos agrícolas, lo que les permita ir más allá de la subsistencia y construir medios de vida confiables. La comunidad internacional, junto con los actores de los sectores público y privado, debe hacer más para reforzar la capacidad local y fomentar la inversión en las cadenas de valor agrícolas. Esto empoderaría a una cantidad mayor de pequeños agricultores, para que ellos a su vez puedan desarrollar actividades productivas y comerciales sostenibles.

A pesar de los enormes desafíos que tenemos por delante, el logro del objetivo “Hambre Cero” sigue siendo factible. En septiembre, los líderes mundiales que asistan a la Asamblea General de la ONU evaluarán los avances hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si queremos crear un mundo libre de hambre, el apoyo a la agricultura y a los pequeños agricultores debe ocupar un lugar prioritario en la agenda.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/ending-global-hunger-by-203...

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Desde sus inicios, la trayectoria de nuestra especie ha sido relatada en torno al Homo sapiens, prácticamente sin mencionar a la Mulier Sapiens. Su historia se encuentra marcada por la masculinidad, aunque afortunadamente las cosas están cambiando en todos los espacios, también en el deporte.

Sin embargo, si bien el machismo retrocede, aún respira.

La Costilla de Adán

Aunque no hay certeza plena, leo por ahí, que todo comenzó cuando, estando dormido Adán, Dios le quitó una costilla y a partir de ella creo a la mujer. De allí, tras razonamientos traídos por los pelos y que resultan cuesta arriba descifrar, emergió en el varón la idea de que era superior a la hembra y que ésta le debía obediencia, abriendo así la puerta al patriarcado.

Semejante absurdo ha dominado miles de años en distintos modos y grados, durante los cuales la mujer ha sido postergada y sometida a vivir en un contexto diseñado desde la masculinidad, que la confina a ser pareja del varón, madre de sus hijos y alguito más, no mucho, por culpa de su clítoris, estimado como un defecto anatómico, convertido en el soporte de la desigualdad con respecto a los varones.

No es de extrañar, entonces, que el género se convirtiera en un criterio universal de enorme importancia para definir la estratificación y fijar los roles, los espacios y las oportunidades de unas y otros en la sociedad.

El ethos masculino del deporte

Sin embargo, desde medianos del siglo pasado el movimiento feminista ha hecho posibles varios cambios orientados a ampliar la presencia de las mujeres en todos los rincones de la vida social. En consecuencia, se ha ido modificando su rol secundario y a la vez redefiniendo el de los hombres. La equidad de género empieza a aumentar, mientras el sexo disminuye progresivamente, como pretexto para instaurar la diferencia entre las personas. Se hace más evidente el debilitamiento de lo que algunos han calificado como “el imperio de la testosterona”, cierto, pero el machismo todavía moldea, en diverso grado, casi todos los espacios (educativo, político, científico, económico, cultural y hasta religioso).

También el deportivo, desde luego. Aun antes de que existiera como se le concibe en la actualidad, la mujer fue aislada, salvo en raras ocasiones, de los juegos que lo precedieron, incluso en calidad de espectadoras.

Bajo la inspiración de los realizados en la Antigua Grecia, a finales del siglo XIX se organizaron los Juegos Olímpicos, dando lugar a lo que hoy en día se considera el deporte moderno, el que, con sus lógicos cambios, se practica hasta hoy. El mismo surgió apartando a las mujeres en todas sus disciplinas y categorías, alegando que su presencia “…sería incorrecta, impracticable y poco estética”, según se citaba en uno de los documentos iniciales que sirvieron para darle forma.

Quedó, pues, explícito el ethos masculino del deporte y aunque paulatinamente se fueron observando algunas transformaciones, las mismas alcanzaban sólo para disimular la discriminación de las mujeres. Eran, en efecto, iniciativas tímidas, aisladas, inestables´, que “autorizaban” su presencia dentro de algunas áreas.

La mujer entra en la cancha

La presencia de las mujeres ha tenido, relativamente hablando, menos trabas en deportes como el volibol, la natación, la esgrima, el patinaje y algunos otros, determinados como “más femeninos”, esgrimiendo como motivo la barajita de que “requieren menos fuerza, vigor y potencia que el futbol”. Claro, se trata del “sexo débil”.

Desde su creación, a través de la fundación en Inglaterra de la Asociación de Futbol (1863), el balompié fue pensado, reitero, como un deporte de hombres, según lo muestra fehacientemente la historia a través de miles de episodios. No sorprende, entonces, que la participación femenina fuera aprobada por la FIFA, apenas en el año 1980 y que el primer torneo mundial de fútbol femenino no se realizara sino hasta 1991, en China.

Hoy las condiciones del futbol femenino son otras. Poquito a poquito las mujeres han ido conquistando territorio en este deporte de machos para machos, que no saben qué hacer con esta sorprendente invasión de señoras y señoritas, como lo escribió Eduardo Galeano, bastante antes, cabe advertir, de que fuera, ni de lejos, lo que ha logrado ser hoy.

En efecto, ahora ellas andan en el campo como jugadoras, arbitras y entrenadoras, en todos los países del mundo (si bien algunos todavía lo “prohiben”), al paso que han ido proliferando las competencias, incluyendo varias copas mundiales y ligas internacionales y nacionales en diversas categorías. También se desempeñan como narradoras en radio y televisión e igualmente como escritoras en los periódicos. Y por supuesto como espectadoras, desde los estadios y los medios de comunicación, al extremo de que en el Mundial de Qatar representaron cerca de la mitad del público que siguió la competencia.

En suma, las mujeres han llegado para quedarse, ya se han integrado como feligresas de esa religión pagana, que es el fútbol.

El machismo aún respira

Pero quedan no pocas cuestiones pendientes, en lo relativo a la equidad. El desnivel con respecto a los futbolistas varones, es palpable en aspectos financieros tales como el soporte a los equipos, el sueldo de entrenadoras, jugadoras y arbitras, las condiciones de los contratos (se han asomado cláusulas de embarazo, maternidad …), la difusión pública, la ausencia casi absoluta en los cargos dentro del entramado burocrático que, desde el cielo de la FIFA, gobierna el balompié a lo largo y ancho del planeta.

En parecida dirección resulta imposible no mencionar algo que parece insólito: después de varios años de haberse solicitado, solo recientemente algunos patrocinantes aceptaron que las damas no usaran pantalón blanco, a fin de subsanar la obvia incomodidad que causaba la menstruación en las jugadoras, durante el partido.

Los asuntos considerados anteriormente, además de otros, forman parte de un elenco de prejuicios, que sobrevive en pleno Siglo XXI.

La Copa Mundial

En estos días se está celebrando la novena edición del campeonato Mundial de Futbol Femenino, con sede en Australia y Nueva Zelanda y financiado, aunque suene a inconsistencia cultural, por Arabia Saudita.

Hasta ahora he visto un buen número de juegos. Me precio de saber algo del tema y puedo dar fe, por tanto, de que he observado partidos excelentes, muestra de un futbol bien armado, vistoso, ofensivo, técnico, poco dado al “pelotazo”, con pocos reclamos y fauls, casi sin tarjetas (no tengo en la memoria ninguna roja), sin faltas fingidas mediante caídas y muecas de extremo dolor, con escasos reclamos a las arbitras, amén de otras características.

Así las cosas, después de ver lo que vi me resulta duro de entender que tengan cabida comentarios de ciertos “expertos” que denigran del certamen y afirman, sin siquiera parpadear, que algunos de los rasgos expuestos en el párrafo anterior, derivan de su “menor grado de profesionalización”, además de su falta de formación, comparada con la que se tiene en el entorno varonil. Menos que menos comprendo que algunos reportajes se centren en el tema de las jugadoras lesbianas y saquen estadísticas de cuantas son, en que equipos hay más, en cuales no hay, quien es pareja de quien, para luego concluir que la cancha se ha ido convirtiendo en un lugar propicio para la homosexualidad femenina. Ni tampoco comprendo a quienes elaboran listas que clasifican a las futbolistas más bellas de la competencia, ni a quienes se permiten dar recomendaciones para que las jugadoras lleven una vestimenta un poco más sexy y atrevida (“pantalones más ceñidos”, sugirió Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA), a fin de hacer los partidos más “atractivos”.

Completo mi asombro con la opinión de un exfutbolista, actualmente ocupado en la tarea de fichar jugadores para un club europeo. Dijo una frase que me viene de maravilla como cierre de esta larga lista de insensateces: “el futbol femenino es como comerte una salchicha vegana."

El Nacional, jueves 15 de agosto de 2023

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Adle Hernández

Al analizar la sociedad venezolana, resultan evidentes las consecuencias socioeconómicas que diariamente enfrenta la población; sin embargo, esta no es la única dimensión en la que ha sido afectada. La vulnerabilidad psicosocial del venezolano es un hecho innegable. ¿Cuáles son las características de este nuevo sujeto y cómo podemos protegerlo? Una reflexión científica sobre estas interrogantes es lo que sigue

Mucho se ha hablado del daño antropológico del venezolano a raíz de la prolongada crisis que ha atravesado el país, es por esto que a muchos nos preocupa lo que puede pasar con nuestra gente luego de tantos años de una crisis política, social, económica y del deterioro de la infraestructura general del país (por ejemplo, el sistema de salud, la vialidad y los sistemas de distribución de agua, solo por mencionar algunos), y cómo vive la población venezolana todas esas circunstancias y más, porque a eso se unen una serie de consecuencias como los efectos de la migración sin precedentes que hemos experimentado en los últimos años, entre otras posibles consecuencias que podríamos enumerar.

Es por esto que recientemente la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)1, en el marco de su 65 aniversario, ha decidido hacer una investigación sobre el perfil de vulnerabilidad psicosocial del venezolano, aportando información válida y confiable que nos permita tener un retrato del venezolano de hoy. Qué elementos parecen funcionar como factores protectores y cuáles son elementos en los que hay que poner atención porque son factores de riesgo, son algunas de las interrogantes que puede responder este estudio. Para abordar la lectura de los resultados vamos a estructurarlos en dos segmentos de análisis: por una parte, la persona en vinculación consigo misma, y luego la persona en vinculación con lo social.

En primer lugar, al centrar nuestra atención sobre la persona en vinculación consigo misma, encontraremos a un venezolano que se siente afectado por el problema económico, identificado por la mayoría como el factor que genera más estrés en sus vidas; como dato interesante, el segundo factor es la salud, pero lo económico es tan abrumador que la separación entre el primer lugar y el segundo es de cincuenta puntos porcentuales.

Luego de analizar las fuentes de estrés, podemos identificar como segundo elemento de riesgo para el venezolano el malestar físico y psicológico que declara producto de la situación del país. Que un porcentaje importante de la población diga que no puede rendir a toda su capacidad porque se siente mal física y psicológicamente, producto de la situación que le rodea, nos tiene que hacer pensar en nuestra capacidad productiva como nación y en el sujeto necesario para poner sus talentos en la reconstrucción. Si una de cada cinco personas dice que se siente mal psicológicamente, y una de cada cuatro se siente mal físicamente, necesitamos, como país, reflexionar sobre esto.

Otro elemento que hay que destacar es el efecto del duelo migratorio que pasa factura entre nosotros. La mayoría de los venezolanos hemos vivido la separación de nuestros seres queridos, sean estos familiares o amigos cercanos. Esa pérdida tan abrupta y significativa en la vida de tantas personas, especialmente en una sociedad donde el apoyo social familiar o de personas cercanas es tan importante, es un elemento que necesitamos ver y significar en nuestra cotidianidad, ya que un tercio de la población afirma que esa pérdida ha afectado su vida.

Esto, además, entra en la dinámica de otra dimensión fundamental, que es la capacidad de identificación y expresión de emociones. La posibilidad de significar antes mencionada es fundamental para poder asimilar una realidad tan compleja, porque significar permite a la persona elaborar y transformar, sin embargo, un número importante dice que le cuesta identificar sus emociones y expresar lo que siente.

Ahora, ¿a qué recurre la persona para sobrellevar todo esto? El estudio realizado nos indica que existen elementos clave que están actuando como factores de protección. En primer lugar, vamos a mencionar dos de estos elementos: el bienestar personal, entendido como el sentirse a gusto con la propia vida, y la satisfacción personal subjetiva, que se refiere a la valoración que hace la persona de su historia de vida y de sus logros. En general, los resultados en estas dimensiones nos hablan de personas que, a pesar de la adversidad, cuando evalúan su historia se sienten satisfechas con sus logros y se sienten bien consigo mismas; elemento fundamental que parece contradictorio, pero que también podría dar cuenta de la capacidad de la gente de separar su interioridad de las condiciones externas que le generan malestar. Lo interesante de este resultado es que, mientras en variables contextuales, las personas perciben y sienten aquello que les afecta en cuanto a la situación del país, internamente parecieran identificar y valorar sus logros y darles lugar para experimentar satisfacción.

Algunos modelos del bienestar, como el de Prilleltensky (2012)2, afirman que el bienestar colectivo está explicado por el equilibrio entre la satisfacción de las necesidades personales, relacionales y colectivas, y que cuando en el contexto ocurren desequilibrios que no permiten satisfacer algunos de esos aspectos de la vida de la persona, otras de las dimensiones pasarán a compensar aquello que no está funcionando correctamente y que la persona no logra satisfacer en su día a día. Esta valoración personal que se encuentra en el estudio, podría además estar hablando de un sujeto que puede separar lo adverso de su posibilidad de encontrar bienestar en aquello a lo que puede acceder, en este caso sus logros, su historia personal y la capacidad de sentirse a gusto consigo mismo. También entran aquí los otros inmediatos, el entorno más íntimo de la persona que también recurre al apoyo familiar como forma de resolver sus necesidades.

Otro elemento que contribuye al afrontamiento y está relacionado con la interioridad es la oración, la mayoría de las personas dicen rezar como forma de afrontar los problemas. También aparecen como factores de protección la capacidad de control personal para enfocarse en lo que la persona debe cumplir y lograr, la capacidad de actuar y comportarse bien socialmente y la percepción que tienen de sus habilidades cognitivas.

Ahora bien, ¿cómo está el venezolano cuando se analizan dimensiones que tienen que ver con la persona en vinculación con lo social? Cuando nos centramos en este análisis, llama la atención que los hallazgos principalmente dan cuenta de factores de riesgo, a diferencia de las dimensiones que hablan de la persona en vinculación consigo misma, en la que parecía existir un balance entre riesgo y protección. En este caso la balanza se inclina fuertemente al riesgo, dejando solamente una dimensión como oportunidad. En este análisis hay que poner atención en varios aspectos.

En primer lugar, los resultados nos dicen que la mayoría de las personas experimentan un afecto negativo vinculado con el país; sienten rabia, preocupación y tristeza al ver la situación de nuestra nación, y, aunque saben o conocen de organizaciones sociales cercanas o que trabajan en su comunidad, solo el 9 % de las personas recurrirían a ellas en caso de necesidad. Además, es resaltante y necesariamente hay que detenerse a reflexionar, en que la abrumadora mayoría de la población cree que no es posible confiar en los otros. Cuando no se confía, no se pedirá ayuda ni se recurrirá a otros en caso de necesidad. Cuando no se confía, el tejido social se fragmenta y, por lo tanto, ese colectivo queda expuesto y desprotegido para hacer frente a las dificultades desde la respuesta comunitaria. Un tejido fragmentado disminuye la capacidad comunitaria de sacar provecho de las oportunidades, sin tejido social la posibilidad de vivir la cultura de la democracia se disminuye porque esta se fundamenta en el diálogo, en la capacidad de salir de lo individual para construir una visión común (Trigo, 2012)3.

Pero si el peso de los factores de riesgo es importante, hay un dato que puede llamar la atención de muchos y que puede resultar inesperado. La mayoría de la gente quiere participar, y el grupo de las personas que están en condición de pobreza quiere participar más. Este dato se califica de inesperado porque ciertamente lo que se suele encontrar es apatía hacia iniciativas de participación política o comunitaria. ¿Qué es lo que pasa entonces? A la luz de nuestros propios resultados podemos responder que si las personas no confían no participarán, aunque en el fondo quieran participar. El país necesita de la participación ordenada y organizada de la colectividad, así que este resultado nos debe hacer reflexionar.

Psicodata enciende importantes alertas en cuanto a aquellos grupos de mayor vulnerabilidad como las mujeres, los jóvenes entre 18 y 24 años, los adultos mayores, los pobres y las personas sin escolaridad. Un elemento importante es que las vulnerabilidades se pueden solapar, y allí es donde encontraremos los focos de mayor atención; así también juegan los factores de protección que tenga cada persona. Por eso los investigadores de Psicodata han insistido en dos ideas claves: una, no se puede etiquetar a las personas, y otra, no existen recetas, porque todo dependerá del análisis de la situación de cada uno. Por ejemplo, si se tiene a una mujer mayor de 65 años, pobre y sin escolaridad, esa persona probablemente será más vulnerable que una mujer, mayor de 65 años, del grupo de no pobreza y universitaria; pero los factores contextuales y de protección entran en la dinámica y pueden balancear los resultados de la ecuación, porque si el primer caso vive en una comunidad en la que hay opciones de participación y recreación para adultos mayores y además se desenvuelve en un entorno familiar que la arropa y hace sentirse amada, el resultado de la ecuación puede cambiar, y esa es la buena noticia que nos da horizontes para la acción.

Finalmente, un comentario sobre el grupo de vulnerabilidad asociado a la no escolaridad que nos lleva a ver a la escuela como un elemento que hay que proteger en todos los niveles, pero más aún en aquellos en condiciones de pobreza, especialmente en la actualidad, tiempo en el que la escuela y la educación están afrontando innumerables retos. Invertir esfuerzos en educación, además de los resultados asociados a las competencias escolares, pareciera ser un espacio propicio para proteger psicosocialmente a la persona.

Nota de la autora:

Esta investigación contó con la participación de Danny Socorro (coordinadora), Luisa Angelucci, Ángel Oropeza, Celibeth Guarín, José Eduardo Rondón y Adle Hernández.

Notas:

Psicodata (2023): https://psicologia.ucab.edu.ve/wp-content/uploads/2023/02/PsicoData_compressed.pdf

PRILLELTENSKY, I. (2012): Wellness as fairness. En: Am J Community Psychol Pp.1-21. https://doi.org/10.1007/s10464-011-9448-8

TRIGO, P. (2012): Cómo relacionarnos humanizadoramente. Fundación

Centro Gumilla.

27 de julio 2023

Revista SIC

https://revistasic.org/psicodata-nuevos-horizontes-para-la-accion/

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