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Opinión

“El Sistema de Justicia y los órganos que lo integran deberán presentar anual y públicamente, un informe detallado y preciso de la gestión realizada durante ese período. En tal sentido, deberán brindar explicación suficiente y razonada de las políticas y planes formulados, su ejecución, metas alcanzadas y presupuesto utilizado, así como la descripción de las actividades realizadas durante este período”.

Esto establece el artículo 25 de la Ley del Sistema de Justicia, pero en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) parece que desde 2013 olvidaron esta disposición, porque a partir de esa fecha dejaron de presentar su informe anual a la ciudadanía.

El pasado 31 de enero el máximo juzgado dio inicio formal a sus actividades con el acto de Apertura Judicial, en el cual su presidente, magistrado Maikel Moreno, ofreció un discurso que fue presentado como “informe anual de gestión”. Sin embargo, apenas tuvo datos que sirvan para evaluar el desempeño del organismo y del Poder Judicial en su conjunto, mientras que sí estuvo cargado de amenazas a la disidencia y mensajes que dejan clara la alineación de la justicia venezolana con el Gobierno de Nicolás Maduro.

Moreno solo informó que a lo largo de 2019 el TSJ resolvió 2.893 “asuntos”, lo cual no quiere decir que haya sentenciado igual número de casos. “La Sala Plena resolvió 115, la Sala Constitucional 520, la Sala de Casación Penal 247, la Sala de Casación Civil 621, la Sala Político Administrativa 816, la Sala Social 496 y la Sala Electoral 68”, desglosó, pero sin precisar, como sí lo hicieron en el pasado sus antecesores en el cargo, cuántas causas recibió la máxima instancia judicial en el mismo período de tiempo.

Sin embargo, el único dato aportado por el funcionario revela que el rendimiento del organismo en los últimos doce meses fue inferior al del año anterior. En su discurso de 2019, Moreno aseguró que el TSJ resolvió en 2018 4.400 asuntos, pero las cifras que ofreció la semana pasada sobre la gestión de 2019 son 34,25% inferiores. De esta manera, el funcionario insiste en su política de opacidad, que ha sido denunciada en el pasado por Acceso a la Justicia.

El también presidente de la Sala de Casación Penal informó por primera vez desde que abre el año judicial cuántos casos recibieron y decidieron los demás tribunales del país, como era la costumbre antes de su nombramiento como principal figura del máximo tribunal. Aclaró que, pese al sabotaje eléctrico, ingresaron 368.283 causas y fueron decididos 435.229 asuntos inherentes a todas las competencias y jurisdicciones del país. En 2017 la entonces presidenta del TSJ, magistrada Gladys Gutiérrez, aseguró que en 2016 el Poder Judicial dictó “1.591.661 fallos en todos los ámbitos materiales y territoriales”. Esto significa una presumible disminución de la productividad de los tribunales de aproximadamente 73%, aunque también incide en ello la reducción de casos ingresados.

Finalmente, Acceso a la Justicia aclara que cuando el presidente del TSJ se refiere a “asuntos inherentes a todas las competencias y jurisdicciones del país” se trata de actos jurídicos de cualquier tipo durante un proceso judicial, incluso de trámite, y no necesariamente sentencias, como hemos ya explicado anteriormente sobre lo que son realmente “expedientes decididos” del TSJ.

Opacidad total

A pesar de que también es el presidente de la Comisión Judicial, organismo encargado de designar y remover a los jueces provisorios, temporales y accidentales, por tercer año consecutivo Moreno obvió informar cuántos juzgados cambiaron de titular.

Acceso a la Justicia advierte que esta información es crucial, porque de los más de dos mil tribunales que hay en el país, 70% de ellos están ocupados en la actualidad por abogados que pueden ser despedidos de un momento a otro por la Comisión Judicial sin ningún tipo de procedimiento previo.

En materia disciplinaria, el funcionario solamente mencionó que la Inspectoría General de Tribunales realizó 316.056 inspecciones, “91,4% más que el año anterior”, resaltó.

Alineación absoluta

Moreno inició su discurso asegurando que 2019 fue un año de “desafíos y enseñanzas”, en el que “los venezolanos empezamos a creer en nuestra propia capacidad de resistir los embates de las políticas y de las élites y la presión de los imperios contra un país que decidió ser verdaderamente libre e independiente”.

Asimismo, no tuvo empacho en calificar de “traidores” a los diputados de la Asamblea Nacional, de quienes dijo que “amparados en las atribuciones que el pueblo les dio decidieron darle a la espalda para unirse en un complot con gobiernos extranjeros y sus lacayos”.

Acto seguido advirtió: “La justicia llegará con firmeza a los responsables de los daños que procuran hacerle a todo el país y a su pueblo noble y valiente”. Y como muestra recordó los diez fallos que la Sala Plena dictó el año pasado despojando de su inmunidad a una veintena de legisladores opositores.

Pese a que en varias ocasiones aseguró que las actuaciones del TSJ se guían por lo establecido en la Constitución, Moreno cerró su intervención con una declaración que comprueba la sumisión del organismo al chavismo:

“Hoy más que nunca debe existir la colaboración entre las distintas ramas del Poder Público, ante la brutal campaña internacional desarrollada para desconocer y deslegitimar el Gobierno legalmente constituido, debemos estar integrados en un bloque o muro de contención para que estos planes de conspiraciones no se lleven a cabo”.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

La falta de información adecuada impide a los académicos, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos de a pie ejercer la llamada contraloría social sobre el Poder Judicial y velar porque éste cumpla su labor de manera correcta. Asimismo, el incumplimiento de esta obligación constitucional y legal por parte del responsable de sancionar el quebrantamiento del ordenamiento jurídico contribuye a la anomia institucional que vive Venezuela y abona al desmantelamiento del Estado de derecho.

Viernes 7 de febrero 2020

Enlace a la nota: 2020/ https://www.accesoalajusticia.org/tsj-inicio-2020-informando-que-quiere-...

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En la política alemana hay -o había- dos tabúes: uno grande y otro pequeño. El grande dice, ningún partido democrático debe hacer coaliciones con AfD (Alternativa para Alemania) un partido con potencial fascista, xenófobo hasta la exageración, incluyendo incrustaciones antisemitas. El tabú más pequeño rige predominantemente para los socialcristianos (CDU/CSU) y dice: nunca –o casi nunca- hacer coaliciones con la extrema izquierda representada por Die Linke.

Ambos tabúes operan en función de la conservación de un amplio centro formado por Verdes, socialdemócratas, socialcristianos y liberales, clave que explica la estabilidad política de la nación y, en gran medida, su envidiada prosperidad económica. Pues bien, en nombre del tabú más pequeño ha sido roto en Turingia (05.02.2020) el tabú más grande, la de no realizar alianzas con la extrema derecha, hecho que ha causado, según periodistas ávidos por motejar a las noticias, un terremoto político.

Los hechos: Bodo Ramelow de la Linke -pese a ser reconocido por sus adversarios como un buen gobernante- no logró alcanzar en octubre la mayoría absoluta. No obstante, gracias al apoyo de los Verdes y de la SPD más la abstención de la CDU esperaba ser reelegido ministro-presidente de Turingia y de este modo ejercer un gobierno “tolerado”. Después de dos votaciones seguidas, la CDU, que no había presentado candidato, dio su apoyo al candidato de los liberales Thomas Kemmerich cuyo partido, FDP, representa apenas un 5% de la votación regional. Algo que habría sido lógico si es que Kemmerich no hubiera sido elegido ¡por un voto! (45 contra 44) gracias al apoyo inesperado -inesperado pero urdido – de AfD a su “ex- enemigo” liberal.

De la noche a la mañana, el liberal Kemmerich se convirtió en el candidato de la extremista AfD. ¿Por qué ese apoyo? Muy simple: la AfD irrumpiría como fuerza política rectora de Turingia y los raquíticos liberales -que de liberales solo les queda el nombre– asumirían el gobierno. Negocio redondo. Con lo que no contaron ambos fue que la oscura jugada provocaría un fuerte repudio nacional. Todos los partidos democráticos, incluyendo fracciones de los liberales -cuyo dirigente Alexander Graf Lamsdorff dijo “no podemos ser elegidos por fascistas”- exigieron la renuncia de Kemmerich. Por mucho que el parlamentario repitiera que él no gobernará con la AfD, hasta el más lerdo podía darse cuenta de que su mandato surgió de un acuerdo negociado entre la ultraderecha y la propia CDU empeñada en que la coalición- roja- roja-verde no llegue al gobierno por segunda vez.

Pocas veces, tal vez nunca, ha habido una presión nacional tan grande en contra de una decisión regional. Al fin, Angela Merkel sintetizó la voz pública con una lapidaria frase pronunciada desde Pretoria: “El procedimiento del Parlamento en Turingia es inadmisible”. Al jefe de los liberales Christian Lindler quien al parecer había dado visto bueno al nombramiento de Kamerich no le quedó más alternativa que pedir la renuncia del recién elegido ministro-presidente y por consiguiente, la disolución del Parlamento de Erfurt. Zigzagueante curso que le puede costar caro: si hay repetición de elecciones su desprestigiado FDP quedará fuera del parlamento.

5 y 6 de febrero: días de plena civilidad en la aparentemente ritualizada política alemana. Discusiones intensivas, orgías mediales e incluso gestos épicos –la jefa de la Linke, Susanne Nennig-Welsow se acercó a felicitar a Kamerich “a lo Pelosi” arrojando a sus pies un ramo de flores-. Minucias aparte, lo importante puede resumirse en una pregunta: ¿Ha sido evitada la ruptura del tabú? La respuesta solo puede ser negativa. El tabú ya está roto, vale decir, la incorporación, aunque circunstancial y momentánea de AfD a la política oficial, ya ocurrió. Si se quiere, ha sido un primer intento para constituirse en fuerza decisiva. De ahí que la pregunta del momento es si esa ruptura será fractura o trizadura. Por el momento podemos aventurar algunas deducciones. A fin de simplificar sera conveniente hacer una división entre deducciones politológicas (o teóricas) y deducciones políticas.

Desde el punto de vista politológico, junto a las grandes ventajas que ofrece el sistema parlamentario –debate público, limitación del poder ejecutivo, entre otras- han quedado claras algunas de sus inmanentes debilidades. Quizás la más notoria de todas es que mediante el procedimiento de las alianzas electorales, el elector pierde gran parte de su soberanía.

La autonomía poselectoral de los partidos es efectivamente muy amplia bajo un sistema parlamentario. Supone de hecho una gran confianza de los electores en sus elegidos pues “ellos harán lo mejor posible con mi voto”. Eso no sucede siempre. O casi nunca. De modo que la autonomía de la clase política respecto a sus electores termina por producir resentimientos que, si se acentúan, llevan a un malestar con la política en general ante el regocijo de demagogos y extremistas como los de AfD quienes desde sus puestos políticos elevan su discurso en contra de los políticos.

A las insuficiencias del sistema parlamentario se suman en Alemania las que provienen del sistema federal. El federalismo, aparte de sus ventajas (una mayor autonomía económica y cultural, una disminución de los excesos derivados del centralismo) conlleva un latente peligro: que las decisiones a nivel regional no sean concordantes con las de nivel nacional. Ha sido el caso de Turingia. La incorporación de AfD al decisionismo parlamentario, por muy breve que sea, rompe con un consenso tácito nacional. Hecho que explica por qué, aún después del rechazo nacional existan en Turingia fuertes resistencias al interior de FDP y CDU. De ellas profita AfD, convertida así en adalid de la autonomía regional en contra de los dictados de "la burocracia de Berlín".

Los defensores de la elección de Kammerich vía AfD apelan al principio constitucional. ¿En dónde dice la Constitución que las alianzas con determinados partidos ha de ser interdicta? ¿Fue acaso la elección de Kammerich ilegal? Y efectivamente, apelando a un principio jurídico formal, los defensores de la elección de Kammerich tienen razón. No así, empero, desde el punto de vista político pues las decisiones políticas no solo se dejan regir por el principio de la legalidad –eso llevaría a una judicación de la política- sino también, como destacaron a su debido tiempo Carl Schmitt y Max Weber, por el principio de la legitimidad.

La legitimidad, por cierto, debe ser legal. Pero a su vez supone atender a condiciones no prescritas por la ley, entre ellas las que se derivan de los consensos públicos, de las tradiciones nacionales y de principios éticos predominantes. La ruptura de un tabú no significa necesariamente una ruptura con la ley. Y bien: eso es lo que ha ocurrido en Turingia. Los parlamentarios electores de Kammerich han roto con una norma –no con una ley– derivada de la legitimidad. Con sus provincianas maniobras han demostrado una enorme falta de sensibilidad con respecto a los consensos y tradiciones de posguerra.

¿Cómo no se les ocurrió que precisamente en los días cuando era conmemorado el Holocausto podía ser aceptado como definidor político un partido cuyo dirigente máximo Alexander Gauland opina que el periodo nazi fue una “cagadita de pájaro” (Vogelschiss) y en una región donde su candidato Björn Hocke es considerado un redomado fascista?

Al escribir estas líneas no está decidido si en Turingia serán llevadas a cabo nuevas elecciones u otro será el procedimiento de gobernabilidad. Lo que sí es seguro es que cualquiera opción lleva a un reforzamiento de la ultraderecha. Si hay elecciones, recogerá votos surgidas de las ruinas del FDP y de la caída de la CDU. Si no, aparecerá como víctima de una confabulación fraguada por la burocracia de Berlín. Y por sobre todas las cosas, ocurra lo que ocurra, AfD ha logrado la ruptura de un tabú. No será la última vez. Sus dirigentes saben que en los bordes más conservadores del socialcristianismo hay grupos que no aceptan la tonalidad liberal impuesta por Angela Merkel y ellos no vacilarán en dar su apoyo a la AfD si la izquierda en sus formas rojiverdes se convierte en alternativa de poder.

La sensibilidad de una de las más talentosas escritoras alemanas de nuestro tiempo, Juli Zeh, la llevó a escribir una novela titulada “Corazones Vacíos”. Allí nos describe una Alemania con un gobierno presidido por AfD surgido como consecuencia de la capitulación de los partidos democráticos de la nación. Presentada como distopía, la novela de Zeh podría ser -ojalá no lo sea- un visión anticipada de la realidad.

PS. Importante es considerar que la ruptura del tabú en Turingia no solo fue obra de las innegables habilidades de AfD. Todos los partidos políticos alemanes deben ser sometidos a crítica. Por de pronto, Verdes y socialdemócratas, en su afán de crear un frente electoral de izquierda, han hecho todo lo posible por empujar a la CDU más hacia la derecha, donde la espera ansiosamente la AfD. El ejemplo más reciente lo proporcionaron los Verdes de Bremen en mayo del 2019. Habiendo llegado la hora de formar gobierno, los Verdes debían elegir entre el partido mayoritario, el social cristiano, o los dos partidos de izquierda perdedores, socialdemócratas y la extrema izquierda (Linke). Pues bien –llevados por su seudo izquierdismo originario- optaron por la segunda posibilidad. No fue exactamente igual a lo hecho por la FDP y la CDU con respecto a la AfD en Turingia. Pero fue parecido. Sentaron un caso precedente. De la suma de casos similares podría resultar perfectamente un progresivo deterioro de la democracia alemana. Ya ocurrió una vez.

Febrero 09, 2020

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2020/02/fernando-mires-alemania-un-tabu...

 7 min


Mariza Bafile

Foto Flavia Romani ©

Nueva York pareciera haber amanecido más caótica que nunca. Caminamos por la calle 25 de Manhattan. Desde la hilera infinita de automóviles se percibe el nerviosismo de los choferes. Una sirena grita a lo lejos. Oleadas de personas llenan las aceras y solo los turistas levantan la vista para mirar su entorno. Todos los demás van ensimismados, escuchan música, hablan por teléfono y gesticulan cual si fueran mimos dando un espectáculo. Cada uno anda en su burbuja, siempre contra reloj. El tiempo en Nueva York se escurre entre los dedos. Nunca es suficiente. Finalmente vemos la entrada del Johny’s Luncheonette en el 124 West de la 25th. Entramos y allí nos está esperando Stefano Fossa, actor y director.

Ocupamos la única mesa. El local consiste en una barra llena de jóvenes comiendo abundantes desayunos en un ambiente alegre y ruidoso. “Este lugar me recuerda un momento muy especial y feliz de mi vida. Estudiaba en The Stella Adler Studio of Acting y venía aquí a comer. Vivía en la burbuja que te permiten una escuela, una Universidad, lugares en los cuales todos se conocen y ayudan a lograr un sueño que es, finalmente, un sueño compartido. Veía la realidad como un espectador”.

Recientemente Stefano Fossa lanzó una primera serie denominada “Killing Tigers”, título que traduce una expresión muy común entre los venezolanos: “matar tigres”, empleada para indicar que se están realizando trabajitos ocasionales.

A pesar de las restricciones de producción, su aceptación ha sido mayor de lo esperado, seguramente porque muchos de los jóvenes venezolanos y latinoamericanos en general, quienes estudian y viven en Nueva York, pueden sentirse identificados con sus personajes.

“Es un poco autobiográfica. En cada personaje hay algo de mi historia personal. Algunas son cosas que me pasaron, otras son ficción y otras más las vivieron personas que conozco. Hubiera querido hacer algo más denso y complejo, pero la realicé con mi dinero y por eso tuvo que ser algo sencillo. El esfuerzo fue grande, no solamente de mi parte ya que yo estaba realizando mi proyecto y estaba tan entusiasmado que no conocía cansancio, sino de todos los amigos quienes trabajaron conmigo 12 y 13 horas al día sin cobrar nada”.

Stefano Fossa es venezolano, aunque sus raíces del lado materno tienen sangre catalana y del lado paterno italiana. Considera que ese amor por el arte lo heredó del abuelo paterno quien emigró desde Treviso en el norte de Italia y nunca más regresó. “No conocí a ese abuelo, pero me dicen que fue actor, pintor, artista y que me parezco mucho a él”.

La pasión por el cine y la actuación lo acompaña desde siempre. “Desde que era niño me encantaba ver películas. Quería ser actor y tomé un primer curso de actuación en el Banco del Libro cuando tenía 13 años. Apliqué para estudiar cine en la Universidad Central de Venezuela. Luego me aceptaron en Derecho en la Universidad Católica y la situación política del país empezó a deteriorarse tanto que preferí una carrera que hubiera podido darme instrumentos para luchar contra la injusticia y ayudar mi país”.

Situaciones familiares lo obligan a salir de Venezuela. Aprovecha la oportunidad para ir a estudiar Film Production en el Reino Unido. “Estaba en una pequeña ciudad a dos horas de Londres. La cultura de ese país era profundamente diferente de la mía, nadie saludaba, era muy difícil relacionarse. Así que de nuevo me encerré a ver películas. En clase veíamos muchas y en mi casa veía otras que alquilaba en la biblioteca. Conocí el cine de todo el mundo y me enamoré muchísimo más de este arte. Lo que más me gustaba era actuar, escribir y dirigir”.

Tras esta experiencia Fossa vuela a Milán, donde vivía su hermana, y se inscribe en la Escuela de Teatro Grock. “Toma el nombre del reconocido circense suizo Charles Adrien Wettach conocido como Grock. Es una escuela extremadamente dura y exigente. Se basa esencialmente en el movimiento. Te obliga a una exploración continua de ti mismo. Durante los primeros seis meses la profesora se dedicó únicamente a enseñarnos a caminar. No nos dieron ningún texto. Lo único que hacíamos era caminar. Yo era el más joven y cuando los más ancianos hacían preguntas, la profesora decía que en el teatro no hay respuestas porque tu mente trata de entender lo que estás haciendo y en realidad eso no tiene comprensión. A los seis meses nos dieron el primer texto. Teníamos que preparar un monólogo y luego audicionar para ser aceptados en el segundo año. Había que recitar frente a todos los profesores. Preparé un monólogo de Tennessee Williams y pasé al segundo año”.

Poco antes de terminar el segundo año lo aceptan en The Stella Adler Studio of Acting de Nueva York. “Era la primera vez que venía a Nueva York. Siempre le decía a mi familia que el día que llegara a esta ciudad me quedaría para siempre. Y así fue. Llegué a casa de una amiga actriz sin tener idea de dónde estaba. Al principio lo que más me impactó fue la diversidad de las personas y también de los vecindarios. Me encantaba caminar y así ir descubriendo la ciudad. Sentía que la quería comer”.

Stefano aprovecha cada segundo de su paso por la escuela de Stella Adler. “Quería aprender y aprender, era ese mi único objetivo. Me gusta empezar de cero, me da libertad porque no siento la presión de hacerlo perfecto. El teatro se logra a partir del error. Te equivocas una y otra vez hasta lograr hacerlo bien».

Actualmente comparte su trabajo actoral con la escritura. “Alguien dijo ‘Acting is Writing’. Comparto plenamente esa idea. Actuar y escribir van de la mano. Siempre he tenido un cuaderno y un bolígrafo. Así escribí mi primera canción a los 12 años, los poemas políticos dedicados a mi país, y también mi diario de Nueva York. Aquí deseo crear un espacio en el cual tenga cabida el talento venezolano. Quiero hacer proyectos que ayuden a conocer la realidad de mi país”.

Risas, conversaciones en voz alta, nos interrumpen de vez en cuando. Stefano mira a su alrededor y comenta: “Cuando estás entre las paredes de la escuela todo parece fácil. Yo había trazado mi plan de vida y, solo cuando salí de la Adler me di cuenta de cuán dura era la realidad. Sin embargo, vivir en Nueva York es una gran enseñanza. Entiendes que nadie está esperando por ti, que hay muchos otros compitiendo para lo mismo y que debes salir de la sombra si quieres ir adelante. Aquí aprendí la humildad y a respetar cualquier trabajo”.

Al hablar de su relación con Nueva York sonríe: “A veces la odio, pero la mayoría de las veces me encanta, aunque te jamaquee. Ha sido mágica en demasiados momentos. Me han pasado cosas que no me hubieran pasado en ninguna otra parte. Nueva York te deja una marca, te cambia, te exige que entiendas quién eres y qué quieres. Aquí no puedes ser falso, la ciudad expone tus defectos y debilidades y tienes que ver como los enfrentas porque o creces o te quedas atascado”.

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/johnnys-luncheonette-con-el-actor-y-direct...

 5 min


Juan Luis Cebrián

Desde que Joseph Nye estableciera su famosa teoría sobre el poder blando, las relaciones internacionales han sido escenario de un sinfín de desencuentros entre quienes consideran que es más importante la diplomacia de la seducción y los partidarios del palo y la zanahoria. El creciente deterioro de aquella ha permitido que el nuevo desorden mundial trate de organizarse más a base de amenazas y recompensas que de la atracción que pueda suscitar cada país a sus potenciales aliados. La pérdida de poder blando por parte de España en las regiones en que prioritariamente residen los intereses y las oportunidades de su liderazgo, Iberoamérica y la Unión Europea, amenaza con convertirse en una enfermedad crónica tras los bandazos, inexplicados e inexplicables, de una política exterior cada día más errática y cortoplacista.

En honor de la ministra del ramo, cuyas capacidades en el comercio internacional parecen probadas, habrá que subrayar su concreción a la hora de definir los nuevos horizontes de la diplomacia. Por una parte, disminuye el peso y la atención que ha merecido América Latina desde la implantación de la monarquía parlamentaria, y por otra se renuncia a participar activamente en la reconstrucción de la Unión Europea en línea con Francia y Alemania, que constituyen el núcleo fundacional del proyecto. Ambas opciones son legítimas, pero no lo es el oscurantismo que la política exterior del Gobierno ha evidenciado en los últimos meses. Todavía aguardamos explicaciones sobre lo sucedido en la embajada de México en Bolivia con motivo de la visita de la encargada de negocios de España, y aún resuenan las carcajadas de la opinión tras el sainete protagonizado por el ministro Ábalos en el aeropuerto de Barajas.

Un reciente artículo de José Borrell en estas mismas páginas ha servido, entre otras expresiones de algunos miembros del propio Gobierno, para demostrar que no todo el mundo en el PSOE ha perdido la cabeza, aunque se prodiguen los signos en contrario. El responsable de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión llamaba a los integrantes de esta a reaprender el lenguaje del poder, incluido el del poder duro, para que Europa pueda ser percibida como un factor geoestratégico de primera magnitud. Algo que por el momento está en entredicho. Reconozco que conforta oír a un político español en activo hablar del poder como objetivo primordial de la acción política frente a quienes se comportan en su desempeño como si de una oenegé se tratara. El poder blando reside desde luego en gran medida en las diversas representaciones de la sociedad civil. El poder duro en una democracia es en cambio privilegio de los Gobiernos, por lo que los pasillos de los ministerios, por más que sus paseantes pongan cara de buenos, desaguan siempre en las cloacas del Estado. Al fin y al cabo una política exterior que no asumiera los criterios de la seguridad nacional acabaría por ser absolutamente prescindible.

América Latina es hoy por hoy donde las carencias de nuestra acción en el extranjero son más lacerantes, precisamente en un momento en que la presencia de España y de Europa debería ser más activa. El vacío generado por Trump en el subcontinente ha sido ocupado por el poder duro de Rusia, las infiltraciones de Irán a través de Hezbolá y los intereses financieros y comerciales de China. Tras el desestimiento en la normalización de relaciones con Cuba que Obama y el papa Francisco propiciaron, la crecida del neofascismo a ritmo de samba y el aumento generalizado del populismo han logrado que la situación se asemeje cada vez más a una confrontación entre bloques. Las manifestaciones y protestas que se vivieron en Ecuador, Chile y Colombia, o el desarrollo de los acontecimientos bolivianos, mucho tienen que ver con las desigualdades sociales y el fracaso de las instituciones, pero resultaría ingenuo suponer que el activismo de toda laya no aprovecha el descontento popular en beneficio de intereses partidarios, legítimos o no. Los antiguos equilibrios en la zona han sufrido además notables cambios. El retorno del peronismo mitigado a la Argentina y el liderazgo de López Obrador en un México asolado por la violencia contrastan con el abrupto final del régimen boliviano y el retorno al poder de la derecha en Uruguay. Pero donde mayormente se juega a corto plazo el futuro latinoamericano es en una Venezuela arruinada por la corrupción y la incompetencia de su tiránico Gobierno cuya gestión es responsable entre otras cosas de la existencia de casi tres millones de ciudadanos desplazados fuera de sus fronteras.

Se acusa a Podemos de ser el principal culpable de la indolencia de Sánchez frente a los crímenes de lesa humanidad cometidos por el actual régimen bolivariano. Pero el liderazgo moral que la democracia española ejerció durante las últimas décadas en aquellos países está siendo hecho pedazos entre otras cosas por el alineamiento del expresidente socialista Rodríguez Zapatero con los intereses objetivos del Gobierno de Maduro. Pese a los esfuerzos por disimularlo, el Gobierno de coalición español y el principal partido que lo sustenta parecen cada día más propicios a coquetear con el populismo izquierdista de las diversas latitudes de América, con perjuicio de las ya de por sí débiles instituciones democráticas de los países de la zona. No estoy seguro de que los asesores de Moncloa sean capaces de valorar en sus justos términos el daño reputacional generado para España en las democracias más avanzadas por el inaudito tratamiento dado a Guaidó en su visita a Madrid. Peor todavía fue la justificación del hecho por parte del presidente Sánchez, al recordarnos que el opositor Leopoldo López sigue en la Embajada española en Caracas, como si de un privilegio se tratara y no de la prestación del derecho de asilo. La negociación del futuro de Venezuela corresponde prioritariamente a los propios venezolanos. España puede y debe favorecer una salida pactada que mejore las esperanzas de la ciudadanía, pero es inmoral y estúpido pretender hacerlo desde una pretendida equidistancia entre el Gobierno de la dictadura y la oposición democrática.

La aparente renuncia española a implementar una política de Estado beligerante sin duda alguna a favor de la consolidación de la democracia liberal en América Latina coincide con las nuevas amenazas que allí se ciernen sobre los intereses de nuestras empresas, de cuyo comportamiento depende en gran medida la evolución de la economía en la península Ibérica. El anuncio de desinversiones por parte de algunas de las más emblemáticas, el retroceso de nuestra influencia cultural, la escasa solidaridad con las víctimas de la violencia, sea de los Gobiernos o de las mafias, y la ausencia de una hoja de ruta en el palacio de Santa Cruz, pese a lo que diga la retórica oficial, resultan palpables. Desde luego hemos vivido tiempos peores y no todo es culpa de este Gobierno, pues la situación viene de lejos. Si la derecha pretendidamente moderada y que tanto reclama pactos de Estado se hubiera prestado a facilitar el más importante de todos ellos, consistente en la gobernabilidad, hubiera podido ayudar a los demócratas venezolanos mejor que mediante la concesión de honores municipales, pues por muy merecidos que estos sean tienen nula incidencia en la resolución política del conflicto.

Todavía es momento para que unos y otros rectifiquen, aunque no es probable que lo hagan. Como también podrían los estrategas de la diplomacia estimar las ventajas de recuperar el eje Berlín, París, Madrid que en su día estableció Felipe González con Kohl y Mitterrand. Ayudaría a mejorar la consideración geoestratégica de Europa que Borrell reclama. Lo mismo que sucedería en Latinoamérica si se apoyaran los esfuerzos del actual secretario general de la Organización de Estados Americanos por mantener viva la llama de los derechos civiles y la limpieza de los procesos electorales en sus amenazadas democracias. El Gobierno tiene la obligación de ayudar a que no se dilapide ni desaparezca el poder blando de España en la zona, sin renunciar en ningún caso al poder duro que garantiza la seguridad internacional. De la combinación de ambos podría derivarse incluso un poder inteligente, aunque quizá eso sea ya pedir demasiado tal y como andan las cosas.

10 de febrero 2020

El País

https://elpais.com/elpais/2020/02/09/opinion/1581262715_957184.html

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Alejandro J. Sucre

Que la Superintendencia Nacional de Valores (Sunaval) permita emitir títulos valores en moneda extranjera es realmente un cambio económico para celebrar en grande. Liberar el control de cambio y de precios, permitir la libre iniciativa, y abrir el mercado de valores venezolanos, sin recurrir a nuevos endeudamientos, sino a inversión es la combinación de políticas económicas perfectas. Entiendo que los dirigentes de Ron Santa Teresa y del Fondo de Valores Inmobiliarios han sido parte de los propulsores de los cambios recientes en el mercado de valores junto a sus autoridades de Finanzas. Mucho tenemos que agradecer esta actitud de dichos empresarios y de los funcionarios públicos que han hecho posible nuevas condiciones para que todos podamos emprender y producir más en nuestro país.

También se habla de privatizar empresas del Estado y transferir mas actividad económica al sector privado. Este proceso debe hacerse con participación ciudadana a través del mercado de valores y con co-inversionistas corporativos nacionales e internacionales a través de procesos transparentes para que no haya retrocesos, revanchas e inseguridad jurídica en el futuro. El oficialismo también debe negociar con la oposición para superar las sanciones y acordar que los fondos generados por las privatizaciones vayan a un fideicomiso que no debe ser usado en gasto corriente ni despilfarrado por Fonden como en el pasado. El fideicomiso será usado para pagar deuda externa auditada y/o en proyectos de infraestructura pre acordados por las dos partes y congelar los fondos mientras no haya acuerdos políticos ni auditoría apropiada.
Adicionalmente el oficialismo sin necesidad de acuerdos con la oposición debe adelantar reformas en el gasto fiscal y hacerlo mas eficiente. Para ello debe implantar procesos de licitaciones de las obras de infraestructura, y de toda contratación de servicios en todas las entidades del Estado. Todos estos cambios pueden ser ejecutados y no son impedidos por las sanciones. De esta manera el sector privado volvería a tener el peso que le corresponde y a protagonizar el despegue de la economía. Poco a poco el país económico despegaría, y las sanciones económicas tendrían menos efecto ya que la economía privada no está afectada directamente.
El oficialismo y la oposición no han tenido fuerza para eliminarse uno a otro. Pero con una economía en manos de los ciudadanos, producto de un nuevo consenso económico en marcha, esas batallas políticas tendrían menos consecuencias y harían menos daños en el nivel de vida de los venezolanos. Haber llevado la batalla política nacional a una batalla política entre naciones es algo que muestra las fallas a todo nivel de las instituciones democráticas del país comenzando por los partidos políticos. Todas las diferencias políticas debieron debatirse en los partidos políticos, entre los ciudadanos y sus dirigentes de diversos partidos, en las campañas electorales de alcaldes, gobernadores, diputados y presidente, en la AN, y en todos los gremios. Los debates debieron no solo hacerse sino que además realizarse sin amenazas, siempre sobre ideas sustentables y no personas. Con paciencia y sin amenazas. Con debates permanentes a todo nivel poblacional e institucional, muchas de las fallas en la política económica del 2013-2019 pudieran haber sido enderezadas, como lo demuestran los cambios de los últimos meses. Diente por diente y ojo por ojo, e insultos personales, o marchas y prisioneros no permite que germinen las mejores ideas. Las políticas económicas de apertura recientes son un ejemplo como los debates entre el sector privado venezolano y el oficialismo sí producen resultados. Señala el camino para el resto de los factores de la sociedad.
Twitter: @alejandrojsucre

https://www.eluniversal.com/el-universal/61311/otro-acierto-en-el-mercad...

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Benjamín Tripier

Oposición fuerte

Para Venezuela es importante contar con una dirigencia opositora fuerte con vocación de poder y que no sea solo una alianza con propósitos electorales. A partir del 2019 eso se ha ido construyendo, ya más desde el punto de vista de la visión de futuro que del “Maduro vete ya” tradicional. La evolución que llevó a que algunos dirigentes opositores se integraran al ecosistema chavista, mostró una cierta cohesión principista, que fue alineándose detrás de Guaidó, quien en su lucha solitaria, se ha convertido para el resto del mundo en el paladín de la libertad. Claro que como con todo: “nadie es profeta en su tierra”.

Dicho lo anterior con respecto a la dirigencia política, hay que mencionar que entre ella y las bases hay una brecha importante, pues esa polarización radical que se observa con claridad arriba, prácticamente no existe a nivel de la gente, que en su gran mayoría -entre el 70 y 85%- rechaza al ecosistema chavista y a veces por convencimiento y a veces por default, se inclinan por el opositor. Podría decirse que internamente la oposición tiene a la gente y el chavismo tiene el poder.
La brecha se nota en cada acto público del gobierno donde se presenta un país que todos sabemos que no existe y está despegado de la realidad; y por el otro lado, la exitosa gira de Juan Guaidó no le cambia la vida diaria de padecimientos a esas bases.
La situación es riesgosa, pues si alguien como Guaidó no se conecta directamente (y sin partido) con esas bases, el sufrimiento puede convertirse en explosión y arrastrar a toda la dirigencia, de lado y lado, sumiéndonos en el caos.
Noticias Destacadas

  • Juan Guaidó: Sí hay riesgos en el regreso a Venezuela. Estados Unidos a Maduro: “Cualquier acción contra Guaidó tendrá consecuencia”.
  • La Corte Internacional de Justicia cita a Venezuela y Guyana para audiencias sobre pugna territorial (eso sí es un riesgo estratégico).
  • Fetraharina advierte que el inventario del trigo “está en cero” (¿de dónde está saliendo el pan entonces?).
  • El Aisami: “Vamos a elevar los aranceles a todos aquellos productos que en Venezuela estamos produciendo” (¿será el retorno de los CNP y la alcabala que representaban?).
  • Estados Unidos amenazó a Repsol, Rosneft y Reliance por sus nexos con Venezuela.

Lo que no es noticia _(y debería serlo)

  • Que “Guaidó aún no se ha percatado del sentimiento que ha despertado en el mundo su lucha solitaria por un país cuyos ciudadanos están dormidos”.
  • O que refiriéndose a los viejitos que la emigración dejó atrás, una siquiatra decía en tv que “el desamor duele como una quemadura de segundo grado”.
  • Ni que el uso de la palabra “usurpación” está prohibido por Conatel.
  • Tampoco que ahora, más que nunca, las empresas que puedan hacerlo deberían profundizar sus estrategias de RSE porque el hambre en este primer trimestre se ha incrementado.

https://www.eluniversal.com/economia/61423/vitrina-venezuela

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Carlos Raúl Hernández

Al arrestarlo la inquisición, Galileo se retracta de que la tierra se movía. Su ayudante, airado ante lo que interpretó cobardía, le enrostra: “desgraciados los países que no tienen héroes… No -respondió el sabio- desgraciados los países que necesitan héroes”. Bertold Brecht puso en boca de ambos este diálogo desgarrado. Durante la etapa bárbara y gran parte de la civilizada, la cultura giraba alrededor del heroísmo de caudillos guerreros que gobernaban cubiertos de cicatrices.

Del pellejo cuarteado y cosido emanaba el derecho de gobernar a los demás. Con el triunfo de la política en sentido moderno, Aquiles, Alejandro, Carlo Magno y Napoleón cedieron el paso a Jaurés, Churchill, Roosevelt, Betancourt, Togliatti, Adenauer, De Gasperi, que enfrentaron la oscuridad y la violencia y salvaron la cultura, pero las erupciones autoritarias hicieron que en ciertos momentos los líderes civiles tuvieran que tornarse en aquellos.
El 4F de 1992 se abrió la tierra de los cementerios y regurgitó una legión de espectros amenazantes que querían arrastrar el país a sus tumbas. Pero un héroe, Carlos Andrés Pérez, al frente de las FF.AA hizo el exorcismo y los regresó al lugar de origen. Lejos de reconocer su arrojo, el coraje personal que lo llevó, junto a Blanca de Pérez, a jugarse la vida por defender la democracia, élites que lo odiaban precisamente por sus virtudes, pasaron a la conspiración civil.
Grupos empresariales, comunicacionales, sindicales, eclesiásticos, torcieron el destino del país y los suyos propios, celebraban la ordalía, y se probaban trajes nuevos para la juramentación. Los partidos acobardados por el rugido del atraso, destituyeron a Pérez en una degradante sesión del Congreso, hicieron el juego a una manga de bribones con el nombre de Corte Suprema de Justicia, convertidos en tinterillos de los deseos de los golpistas.
Doctora Corte de los Milagros
Caldera en el Senado defendió las razones de éstos y lo mismo hizo Uslar en un panfleto, Estado y golpe, que misteriosamente hoy no es posible conseguir. En consecuencia, el mismo Caldera, ya Presidente, libera a los insurrectos y los emplea en la administración pública. Pretende tranquilizar la fiera arrojándole carne y sangre frescas, y más bien la cebó. Pero su obra magna, por la que será recordado, es dar sobreseimiento, declarar sin delito al cabecilla que así se convertía en Robin Hood ante la opinión pública.
Si sencillamente lo hubiera indultado, habría salido en libertad, pero sin derechos políticos. Nunca hubiera sido candidato presidencial y otra sería la historia. Pero el designio era diferente: menoscabar a Eduardo Fernández quien tiene un laurel de oro en la memoria de quienes conocen su valor cívico el 4F. Un grupo de ciudadanos presenta recurso para inhabilitar como candidato a las elecciones presidenciales de 1998 a quien había dirigido el levantamiento armado.
Y la misma Corte de los Milagros lo declara sin lugar. Ya candidato disfruta de apoyo incondicional de dueños y gerentes de importantes televisoras, cadenas de radio y periódicos, (algunas no lo apoyan de forma abierta sino le hacen el trabajo de atacar al “puntofijismo”), le facilitan aviones, automóviles, dinero, residencias y damas de compañía. Los intelectuales le escriben teatro, sonetos, telenovelas (Por estas calles, proclamas, endechas y hasta poemas de amor).
Como sabemos triunfa como río crecido, pero necesita el poder total, por lo que levanta el arma mortífera. Quiere convocar una figura contra constitucional, espúrea y violatoria de los derechos fundamentales, una irracionalidad que consiste en conceder el poder total, supra constitucional, por encima de la Ley, la llamada constituyente, a ciento sesenta diputados, para quebrar el espinazo a los demás poderes.
Supra constitucional será tu…
¿Y para qué están los amigos? ¿Para qué está la Corte de los milagros sino para satisfacerle los íntimos deseos? Al concederle el derecho de gobernar arbitrariamente con la “constituyente supra constitucional” (algún pensador declaró que “por encima de nosotros solo están Dios y el Pueblo”), se inicia la ofensiva totalitaria que arrasa los ingenuos y “vivos” que lo apoyaron, y estremece el llanto de los desengañados. Pérez, el héroe que hubiera preferido otra muerte, vaticinó lo que hoy pasa.
Para caracterizar los ingenuos y vividores, es alarmante que si Ud. revisa la lista verá que muchos de los protagonistas de entonces, hoy a esta hora que Ud. lee, perpetran sistemáticos detrimentos y son responsables de errores suicidas de las fuerzas democráticas en estos treinta años y contando. Apelaré a un gran amigo poeta, quien vivió algo similar, la pérdida de su país por la igual ineptitud de las élites y en quien suelo refugiarme a menudo. Tampoco allá pudieron ver lo que tenían en sus narices.
“…vi personas que caminaban y lloraban en silencio con paso lento. Estaba cada uno retorcido de modo extraño con la cara volteada hacia la espalda y tenían que caminar hacia atrás, por haber perdido la capacidad de mirar hacia adelante… Ahora bien lector, que Dios te permita sacar fruto de esta lectura. Considera si mis ojos podían permanecer secos cuando vi de cerca figuras humanas tan torcidas, que las lágrimas les corrían entre las nalgas”. Dante (Infierno, Canto XX).
@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/61309/el-heroe

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