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Opinión

Si en algún punto de su narrativa Gallegos, plasmó con hermosura el lecho de la vida y el eterno fluir de nuestra venezolanidad, ha sido en su novela Canaima. De un solo tirón al hablar de nuestro majestuoso Orinoco nos describe: “aún no se sabe precisamente dónde empezó, el río niño de los alegres regatos al pie de la Parima, el río joven de los alardosos escarceos de los pequeños raudales, el río macho de los iracundos bramidos de Maipures y Atures, ya viejo y majestuoso sobre el vértice del Delta, reparte sus caudales y despide sus hijos hacia la gran aventura del mar”.

En su constante fluir Rómulo Gallegos, comenzó su carrera política en los días cuando Juan Vicente Gómez, gobernaba la Venezuela rural con cepo y grillete.

En 1936 al desaparecer el Dictador, el Presidente Eleazar López Contreras, lo nombra Ministro de Educación. Cartera en la cual tuvo poco tiempo, porque sus esfuerzos por promover reformas, fueron torpedeados por el viejo régimen que aún permanecía intacto. En 1945 participa junto a Rómulo Betancourt, en un golpe militar, conocido como la Revolución de Octubre. En 1947 resulta electo Presidente de la República, ejerciendo dicha Magistratura por escasos 8 meses.

Gallegos es derrocado en 1948 por una Junta Militar, encabezada por el General Carlos Delgado Chalbaud, dando pie a unas de las peores dictaduras del Siglo XX, liderada por Marcos Pérez Jiménez. Este hecho y su destierro hacia la ciudad de México lo apartaría para siempre del trajinar político.

Su obra literaria lo consagró como novelista, ensayista, cuentista y por supuesto como educador. Los Aventureros; Doña Bárbara; Reinaldo Solar; La trepadora; La Doncella y El Último Patriota; Cantaclaro y Canaima, constituyen la mejor herencia dejada a las generaciones futuras.

El Maestro Gallegos, nos sigue invitando al paseo maravilloso del espléndido mundo, donde el venezolano como el mismo Orinoco siempre será: ¡Agua de monte a monte! ¡Agua para la sed insaciable de las bocas ardidas por el yodo y la sal! ¡Agua de mil y tantos ríos y caños por donde una inmensa tierra se exprime para que sea grande!

Hoy en esta Venezuela urbana, deseosa de volver a la rural, habrá que decir como Santos Luzardo, en Doña Bárbara: "Algún día será verdad. El progreso penetrará en la llanura y la barbarie retrocederá vencida".

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RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POST SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Dos de los recursos naturales renovables de mayor importancia en la agricultura son, indudablemente, el suelo que es asiento para el crecimiento y desarrollo de las plantas y el agua que es el componente principal de los vegetales.

El suelo es un cuerpo natural y por lo tanto, de una gran variabilidad espacial, es por eso que en pocos metros de distancia sobre un terreno pueden existir suelos de muy diferentes características. Esto quiere decir que existen suelos muy diferentes entre sí, cada uno de los cuales tiene especiales condiciones para determinado uso, por lo que para utilizarlos lo mejor posible deben ser estudiados y clasificados.

Muchas personas, especialmente los políticos, algunas veces dicen que en Venezuela tenemos millones de hectáreas para la agricultura porque creen que por poseer un vasto territorio ocupado por solo treinta millones de personas, es suficiente la superficie que corresponde per cápita para que se pueda producir excesos de alimentos. Pero el suelo va mucho más allá de lo que vemos sobre la superficie terrestre

Para ejemplo de lo anterior, tomemos la información de Comerma, J. y R. Paredes. 1978. Principales limitaciones y potencial agrícola de las tierras en Venezuela. Agron. Trop. 28:71-85, quienes señalan que solo un 2% del territorio nacional puede ser considerado sin limitantes para la producción agrícola. Quiere decir que de 91,2 millones de hectáreas que aproximadamente tiene el país, solamente un poco más de 1,8 millones de hectáreas se pueden utilizar en agricultura sin ninguna limitación. Sin embargo, buena parte de esa superficie ha sido inutilizada al ser ocupada por desarrollos viales, urbanísticos e industriales; y otra parte se ha degradado por erosión, salinidad, alcalinidad, compactación, acidez y otros factores, como consecuencia de un mal uso de esos suelos. Por lo tanto, actualmente disponemos de mucho menos que esas 1,8 millones de hectáreas.

Los mismos autores hicieron una prospección del uso de la tierra, y aplicando tecnologías ya probadas por investigadores y productores avanzados en 1978, la situación es que dispondríamos de 4% de áreas con amplia gama de uso agrícola, 14% con una limitada gama, 30% para uso ganadero, 41% para bosques, recreación y reservas hidráulicas y 11% que posee una asociación de áreas con limitada gama de uso agrícola y zonas limitadas a bosques y recreación.

Es decir, tendríamos 3,6 millones de hectáreas con amplia gama de uso agrícola y 14% para uso con cultivos específicos, como por ejemplo los suelos con mal drenaje, anegadizos, para producir arroz y algunas forrajeras, y suelos de elevadas pendientes para producir café, pero siempre aplicando prácticas agronómicas específicas para evitar el deterioro de esos suelos.

Como corolario a lo anterior es obvio que se deben aplicar una serie de conocimientos científicos y tecnológicos para manejar los suelos, para recuperar aquellos que tienen algunas limitaciones para su uso agrícola y para conservarlos en el tiempo, ya que se pueden deteriorar con facilidad. Quiere decir que los suelos deben ser estudiados, para conocerlos y poder utilizarlos adecuadamente.

Durante la primera mitad el siglo XX, en Venezuela se realizaron algunos estudios de suelos, sin embargo, a partir de la década de 1960 y quizás hasta los años ochenta, estos estudios se intensificaron tratando de cubrir la mayor parte del territorio nacional. Posteriormente, poco a poco fue disminuyendo la intensidad de estos estudios, hasta llegar el momento actual cuando prácticamente no se han continuado. Paralelo a esto, toda esa información generada por años no ha estado a buen resguardo y se han perdido algunos estudios total o parcialmente, especialmente lo correspondiente a los mapas que complementan los estudios de suelos.

En relación al agua, no se han realizado más obras para su almacenamiento, control de cauces, utilización en riego, generación de electricidad, saneamiento de cuerpos de agua; por el contrario, se han realizado muchas actividades destructivas de algunas cuencas hidrográficas importantes, para lo cual basta con señalar lo que ocurre en amplios sectores de Guayana, región que recoge nuestra mayor riqueza hidrológica, donde se permite la devastadora minería ilegal sin ningún control oficial y se destruyen las márgenes de los grandes ríos, sus nacimientos, se contamina el agua, en fin, se está destruyendo este importante recurso natural.

Sumado a la destrucción de la gran cuenca hidrográfica guayanesa como un todo, que pudiera afectar en el mediano plazo el suministro de agua de calidad a las industrias de hierro y aluminio tan importantes de la región, a los desarrollos urbanos que tanto han crecido en los últimos cincuenta años y a la agricultura; se puede destruir y casualmente en este año 2016 lo estamos viendo, la generación de la electricidad que ilumina a la mayor parte del territorio nacional.

Además de la necesidad de estudiar suelos y agua, se requiere disponer de información de algunas variables meteorológicas. Los registros de clima en Venezuela han disminuido enormemente, parte de las estaciones meteorológicas están abandonadas y no se generan suficientes datos de apoyo a la planificación del uso de los recursos suelo y agua. Los planes de ordenamiento del territorio no se han continuado y cuando existen, es frecuente que no se tomen en consideración al momento de decidir el uso de los recursos naturales.

Otro aspecto lamentable, ligado al uso de los recursos naturales, ha sido eliminar el ministerio que debe manejar todo lo relacionado con dichos recursos y convertirlo en una oficina dentro de otro ente del Poder Ejecutivo, demostrando la poca importancia que este régimen dedica al uso y conservación de suelos, agua, flora y fauna. Paradójicamente, se ha creado un Ministerio de Agricultura Urbana, lo cual no pasa de ser otra burla en la organización del Poder Ejecutivo, ya que ésa si es una materia que no debería ir más allá de una oficina dentro del Ministerio de Agricultura y Tierras.

ALGUNAS SOLUCIONES

Un punto de partida para una agricultura exitosa, en cualquier parte y circunstancia, es conocer cabalmente los recursos naturales renovables suelos y agua, y disponer de una información meteorológica confiable, para darle el mejor uso posible a esos recursos. Esto conllevaría a rendimientos elevados de los cultivos y a que a pesar de utilizar los suelos y el agua en agricultura, se conserven en buenas condiciones en el tiempo infinito y puedan rendir frutos a generación tras generación.

Hay un arduo trabajo con los estudios de suelos:

Recuperar los estudios realizados cuyos informes no se encuentren en las oficinas públicas y que pudieran estar en manos de particulares (personas naturales y jurídicas).

Al recuperarlos reproducir textos y mapas de suelos, disponerlos en las oficinas gubernamentales correspondientes y controlar su consulta por parte de los usuarios interesados.

Los estudios recuperados se reunen con los que existen en las organizaciones oficiales autorizadas, se hace inventario y se decide por los estudios faltantes para programar continuarlos hasta tener un mapa de suelos de todo el país, con el grado de detalle que amerite cada región en particular.

Con el recurso agua es fundamental establecer manejos adecuados de las cuencas hidrográficas del país, destacando obras y prácticas necesarias para su protección y su recuperación.

Emprender programas de descontaminación de cuerpos de agua que posteriormente puedan ser utilizados no solo en agricultura, si no con fines recreativos, urbanos e industriales.

Retomar las mediciones de los cauces de ríos de cierta magnitud, que ayuden en programas de almacenamiento o derivación de esos ríos según sus caudales máximos para preparar programas tendientes a evitar posibles desastres naturales causados por el agua, o según su caudal de estiaje para su posible uso en riego.

En lo que respecta a la información climatológica, es preciso recuperar las estaciones meteorológicas existentes en el país, construir las que sean necesarias, utilizar todos los recursos incluyendo los satelitales, hasta disponer de una información completa, actualizada, permanente y confiable.

Conocer suelos, recursos hídricos y clima de las regiones potencialmente agrícolas del país, es fundamental para el éxito de cualquier programa agrícola que se quiera adelantar, ya que permite establecer los sistemas suelo-planta-clima-manejo más adecuados a cada espacio en cada región agrícola.

Es fundamental disponer nuevamente de un ministerio que se encargue del estudio y planificación del uso de los suelos, del agua y demás recursos, que dicte las políticas necesarias para el mejor conocimiento, utilización, recuperación y conservación de los recursos naturales renovables en todo el territorio nacional.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

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El deporte ha llegado a ser, sin lugar a dudas, un fenómeno social distintivo de los tiempos que corren. Su importancia social, económica, política y cultural es difícil de exagerar y tiene, seguramente, muy pocos equivalentes en otros ámbitos de la existencia humana. Así las cosas, se ha dicho que la actual es una Sociedad Deportivizada en la que, entre otros aspectos que no cabe mencionar aquí, ha cambiado de manera radical la práctica misma del deporte.

En este contexto, la búsqueda de medios para lograr elevar el desempeño del atleta, si bien es ciertamente muy antigua, hoy en día tiene una relevancia mayor y abre posibilidades insospechadas. En efecto, en la actividad deportiva, actualmente tejida en torno a la competencia, el negocio y el espectáculo, el apoyo de la ciencia y la tecnología se ha vuelto un factor crucial. De acuerdo a algunos estudios, cuyas conclusiones, sin embargo, aún son debatidas, se estima que a estas alturas resulta difícil mejorar de “manera natural” las marcas y para conseguirlo se echa mano de un extenso repertorio tecnológico. Es que la Sociedad Deportivizada es también la Sociedad del Conocimiento.

Así las cosas, las aplicaciones de la tecno ciencia se abren a todos los aspectos involucrados en el deporte, vale decir, la vestimenta, la elaboración de instrumentos y materiales, el entrenamiento, la nutrición y la salud del atleta, las estrategias para competir, el arbitraje de los eventos, el mejoramiento de estadios y canchas, la evaluación del desempeño de los jugadores o la intervención sobre el propio cuerpo humano. En suma, el deporte se ha vuelto una intensa lucha que se libra cada vez más en el terreno de las innovaciones. No hay aspecto suyo que no sea tocado por la varita tecnológica.

Dicho lo dicho, muchos se preguntan, entonces, si en las pistas y canchas también compiten los laboratorios.

II.

El dopaje ha sido siempre un dato del paisaje deportivo, presente desde cuando, en tiempos de la Antigua Grecia, se usaban unas yerbitas, cuyo consumo surtía efectos casi ridículos, hasta el sofisticado menú del que recientemente dispuso, por ejemplo, Lance Armstrong, señal, entre otras muchas, de que la actividad deportiva no ha transcurrido nunca bajo la inspiración de los valores predicados en el evangelio olímpico, expresados en torno a la máxima ¿moral? según la cual lo importante no es ganar sino competir.

Al contrario, tiene lugar bajo la despiadada obligación de conseguir la victoria, más o menos a como dé lugar, sobre todo en el escenario de la alta competencia y allí esta, como penúltimo botón, el caso de la delegación rusa preparada para la cita en Brasil.

III.

En este marco, el dopaje genético significa un brinco notable y ha quedado definido como el uso no terapéutico de genes, elementos genéticos y/o células que tienen la capacidad de mejorar el rendimiento aumentando la fuerza, la resistencia y la rapidez de los atletas.

Dice Mr. Google que en el año 2007, mientras investigaba las posibles formas de restaurar el crecimiento muscular en pacientes con distrofia muscular, Lee Sweeney, profesor de la Universidad de Pennsylvania, logró crear ratones que contaban con músculos muy poderosos, apodados “ratones Schwarzenegger”, asomando, así, como factible la modificación genética para mejorar el rendimiento deportivo. Informada de los resultados obtenidos por ésta y otras cuantas investigaciones, la World Anti-Doping Agency (WADA) se ha venido preparando desde hace algún tiempo para encontrar el modo de detectar la intervención en la condición genética de los deportistas. Como cabe esperar, ésta es ya una preocupación relevante en los Juegos Olímpicos que se efectúan en Brasil.

A propósito de lo señalado anteriormente, han empezado a surgir diversos problemas científicos pero, igualmente, éticos y legales, que navegan, por ahora, en medio de la incertidumbre y la confusión. Y, asociados a ellos, interrogantes que indagan acerca de la propia naturaleza y el significado del deporte del futuro, llegándose a hablar de una nueva época, la del post atleta, resultado de una revolución del conocimiento que está impactando nuestras vidas en modos que, como se ha señalado, probablemente contribuyan en alto grado a determinar la manera misma en que nos percibimos como humanos, no sólo, desde luego, en el ámbito deportivo.

El Nacional, 9 de agosto de 2016

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Después de las convenciones demócrata y republicana, ha comenzado con furia el combate político para ver quién se queda con la presidencia de Estados Unidos en noviembre. Es un torneo de insultos, mentiras, medias verdades, ataques en todos los frentes, búsqueda apremiante de más dinero para poder sacar avisos de descalificación del adversario. En los medios, sobre todo prensa y televisión, el debate electoral es el centro fundamental, casi absoluto y obsesivo, de la vida en Estados Unidos. Esta afirmación es válida solo para aquellos que se mantienen al tanto de la política, porque la mayoría de la gente, incluidos mis hijos, tiene muy poco tiempo para ocuparse de leer informaciones electorales. Trabajan como burros, se levantan a las 5 de la mañana para llegar temprano al trabajo evitando así el tráfico intenso de las rush hours, vuelven a su casa a las 6 de la tarde, muy cansados, hambrientos, y dispuestos a ver las series de moda o los juegos olímpicos.

Trump sigue metiendo la pata para desesperación de los republicanos: pleito de una semana con el musulmán cuyo hijo murió en Irak en 2004; declaraciones en las que se asoma su desconocimiento de la política exterior de Estados Unidos hasta el punto de que, al parecer, ignoraba que Rusia se había apoderado de la península de Crimea; petición a Rusia de que, mediante sus hackers, busque los miles de mails que Hillary ha ocultado, gracias al uso de un servidor particular durante su permanencia como secretaria de estado; burla contra el senador Kaine, candidato a la vicepresidencia por el partido demócrata, diciendo que fue un flojo gobernador de New Jersey cuando en realidad fue gobernador de Virginia; aviso a los defensores de la segunda enmienda de la constitución, por la que se permite el uso de armas por particulares, de que Hillary nombraría jueces que irían contra esa enmienda y sugerencia velada de que esa enmienda les permitiría atacar a la Clinton llegado ese momento.

Para remendar estos errores e imprudencias, Trump y sus consejeros han tomado la posición de negar que él ha dicho eso, que fue mal interpretado por los medios que son deshonestos. Pero muchos miembros importantes del partido republicano se están cansando de tanto desvarío y han salido en cantidades apreciables a retirarle su apoyo a Trump. Alrededor de 50 de ellos, altos exfuncionarios de política exterior en los gobiernos republicanos desde Nixon para acá, ya han dicho que no votarán por Trump porque no tiene las condiciones personales necesarias en un presidente como juicio claro, conocimiento suficiente, serenidad ante decisiones difíciles, capacidad de oir sugerencias. Dijeron que Trump sería el presidente más irresponsable de la historia. Lo mismo ha pasado con varios senadores y representantes republicanos.

En las encuestas recientes aparece Hillary liderando por 8 puntos, en algunos estados por más de 10 puntos, a pesar de que ella también ha tenido sus errores nuevos y no ha podido resolver satisfactoriamente algunos viejos: sus actuaciones como Secretaria de Estado en el asalto a Benghazi (Libia), donde murió el embajador de Estados Unidos, y su manejo sumamente descuidado de los mails en ese período.

Aparcando por un rato el tema de las elecciones norteamericanas, me gustaría tratar, aunque sea de pasada, el tema del Obama Care. Lo hago porque es uno de los supuestos éxitos de Obama, pero entre la inmensa mayoría de la gente que he consultado en Orlando y Tampa la opinión sobre el ObamaCare es negativa.

El ObamaCare conocido como Affordable Care Act fue una ley aprobada por Obama en marzo de 2010 y apoyada por el Tribunal Supremo de Justicia como constitucional en junio de 2012. Su objetivo es dar a un mayor número de norteamericanos acceso a un seguro de salud de calidad y asequible, y reducir el crecimiento de los costos del cuidado de la salud en Estados Unidos. Esto trata de lograrlo mediante una compleja trama de regulaciones, exenciones, e impuestos. En junio de 2015, el Tribunal Supremo con una votación de 6 a 3 volvió a salvar el ObamaCare apoyando una parte importante de él, pero eso no ha impedido que sea el núcleo del ataque de los republicanos contra Obama, con la promesa de cada aspirante republicano de eliminarlo de inmediato si llegan a la presidencia. Es importante tener en cuenta que el ObamaCare fue aprobado en el primer período de Obama cuando tenía la mayoría del congreso. Le dio prioridad a esa ley de salud por sobre la ley de inmigrantes, la que también era una de las promesas centrales de Obama durante su campaña. Lamentablemente, esa promesa no pudo ser llevada a cabo porque perdió la mayoría del congreso en su segundo período y no contó con el apoyo de los republicanos para aprobarla.

Es difícil encontrar datos confiables sobre el éxito o el fracaso del ObamaCare. Como es un proceso complejo, y además no ha sido aplicado de igual forma en los diversos estados que forman este país, es difícil llegar a conclusiones valederas. Ha habido logros como que 20 millones de habitantes que no tenían seguro médico ahora lo tienen y mucha más gente tiene acceso a la medicina preventiva. Pero por otro lado, los pertenecientes a la clase media se quejan porque esa ley ha significado para ellos el aumento del costo de los seguros de salud proporcionados por las empresas donde trabajan y también el aumento de los deducibles en esos seguros, lo que los ha llevado a que sus gastos anuales en la salud hayan subido apreciablemente. Uno de los aspectos más criticados es que, según esa ley, la persona que no tenga seguro de salud tiene que pagar una multa, que viene a ser un impuesto adicional, y al parecer es una multa grande de miles de dólares. Cuando el ObamaCare comenzó, las compañías de seguros le eliminaron a mucha gente sus pólizas anteriores porque no se ajustaban a la nueva ley. Esas compañías tenían la obligación de ofrecerles a esas personas una nueva póliza pero o no lo hicieron o las nuevas pólizas resultaban más costosas.

De acuerdo a las impresiones unánimes recogidas aquí, la clase media ha sido la perjudicada por el Obamacare porque han aumentado considerablemente sus costos de salud. El año pasado una niña de 9 años, miembro de una familia cercana, se cayó y se hirió fuertemente la quijada, la llevaron al hospital y al final tuvieron que pagar $1.200 en lugar de $250 que hubieran pagado con la póliza anterior, debido a que ahora las deducciones son mayores.

Por otro lado, parece que la clase pobre sí ha salido beneficiada porque ahora tiene acceso a mejor atención médica en los mejores hospitales. Le molesta a la gente de clase media que esa clase pobre, de mayoría negra, pague en esos hospitales muchísimo menos que ellos por el mismo servicio o no pague nada, y luego se vaya del hospital en un Mercedes Benz.

En resumen, que como en casi todas las políticas públicas de los estados, unos salen beneficiados, la mayoría de la clase pobre, y otros, la clase media, han salido perjudicados por el ObamaCare. Tengo una hipótesis personal sobre lo que ha sucedido con el ObamaCare, resumida de una manera muy directa y sin eufemismos: las compañías de seguro, que nunca pierden, se dijeron: ahora nos toca dar un seguro más barato a muchos millones, por lo tanto vamos a perder o dejar de ganar en muchos casos; eso se remedia aumentándole el seguro a las empresas y a la clase media en general que sí pueden pagar; así seguramente ganaremos más y no menos como temíamos.

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Dialogo-social en Uruguay: tecnología puesta al servicio del encuentro ciudadano con temas públicos

La Encíclica Laudato Si invita a todos los seres humanos a promover el diálogo entre todos los actores para poder valorar la forma como estamos construyendo el futuro del Planeta. “Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. Dice el Papa Francisco en la Encíclica mencionada.

En este sentido, resulta oportuna conocer y acercarse a la experiencia llamada Diálogo Social que vía digital y presencial ha impulsado el gobierno del Uruguay, a los fines de acercar los temas medulares del desarrollo a los ciudadanos uruguayos.

Diálogo Social es presentado en su plataforma web como una iniciativa que promueve un encuentro amplio y participativo de la sociedad uruguaya para pensar el Uruguay del futuro. Es un proceso organizado y convocado por la Presidencia de la República. Tiene como objetivo generar insumos, en diversas áreas y temáticas, para contribuir a producir una estrategia de desarrollo del país, sostenible, en el mediano y largo plazo. Se organiza en tres grandes bloques temáticos: Desarrollo e Inserción Internacional, Protección social y Políticas Transversales y 10 mesas de diálogo, vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Vista de la plataforma web

Cualquier interesado puede verificar el espacio web: http://dialogosocial.gub.uy/ y allí poder explorar el contenido que esa página públicamente ofrece. Son tres las alternativas que ofrece la plataforma web para la información y participación de los uruguayos, una de ellas es identificada como: Participación, otra: Documentos y una última, es denominada: Propuesta.

En Participación, cualquier interesado, puede registrarse en la mesa temática que corresponda al calendario del Diálogo Social, para el 6 de agosto de 2016 era la mesa de Arte y Cultura, que en la metodología presentada es identificada como mesa 10.

En ese espacio, se puede conocer el nombre de todas aquellas instituciones que se han registrado en esa mesa y que han elevado a los responsables de esa plataforma alguna propuesta concreta sobre el tema que corresponde en la agenda metodológica del Diálogo Social.

En Documentos los interesados pueden acceder a foros temáticos, por ejemplo para el 6 de agosto 2016 el tema era Protección social, allí podrán apreciar documentos que respaldan la participación en ese foro de la CEPAL, BID, entre otros.

Por último, en Propuestas, es el espacio virtual donde se alojan o se encuentran todos aquellos documentos que han sido consignadas por las organizaciones y personas privadas registradas previamente en esa plataforma, las cuales pueden ser leídas y revisadas sin dificultad.

La metodología propuesta en Diálogo Social , plantea unas 10 mesas temáticas, que a su vez agrupan en tres áreas, a saber:

I.- Desarrollo e Inserción Internacional:

Mesa 1: Crecimiento Económico Sostenible.

Mesa 2: Infraestructura, Producción e Innovación

Mesa 3: Educación

II.- Protección Social

Mesa 4: Derechos y Justicia Social.

Mesa 5: Saludo y Deporte

Mesa 6: Seguridad y Convivencia Ciudadana.

III.- Políticas Transversales

Mesa 7: Descentralización y Ciudades

Mesa 8: Género y Generaciones Cambio Climático y Medio Ambiente.

Mesa 9: Arte y Cultura.

Estas Mesas Temáticas, responden a los temas que nos son comunes como sociedad, que además coinciden con los que ha planteado la Encíclica Papal y los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, por ejemplo: el cambio climático, el crecimiento económico sostenible y la educación.

En otras palabras esta iniciativa del Gobierno del Uruguay concreta una experiencia útil e importante en ese llamado a conversar sobre los temas que nos unen y sin duda, el desarrollo es un tema de interés general, colectivo y que nos debe motivar a ser actores en la construcción de esa visión compartida.

Si en Venezuela, tuviéramos que buscar un espacio institucional para poder poner en la agenda un debate político sobre algunos temas como los que se plantean en Uruguay, claramente el Consejo Local de Planificación Pública y el Consejo Estadal de Coordinación de Políticas Públicas, podrían ser dos instancias idóneas para procesar ese debate o al menos para canalizarlo institucional, y luego procesarlo vía Consejo Federal de Gobierno.

Para hacer uso de esos espacios institucionales que integran el Sistema Nacional de Planificación Pública y Popular, se requiere la reforma a la Ley que regula el Sistema y a sus órganos para rescatar esos espacios y ponerlos al servicio del desarrollo sostenible y del propio ciudadano.

Por otro lado, es importante reconocer que esas instancias no han logrado el reconocimiento de los ciudadanos y menos de las autoridades, son espacios que deben existir por mandato legal, pero cuyo impacto no trasciende a la mera formalidad. Por lo tanto, esa realidad hace que en la primera oportunidad que la sociedad tenga de eliminarlas, sin valorar mucho su valor político e institucional, las mismas terminen siendo una experiencia fallida de un modelo político fracasado.

Eliminar esas estructuras requiere de una reforma Constitucional, por lo tanto y valorando a la Asamblea Nacional como ente legislativo legítimo y válidamente conformado, serían ellos los llamados a recuperar esas instituciones de planificación para ponerla al servicio del debate sobre el desarrollo y a construir esos consensos sobre nuestro futuro.

Es importante recordar que el Consejo Local de Planificación Pública y el Consejo Estadal de Coordinación y Planificación de Políticas Públicas, tienen en su misión legal, la responsabilidad de aprobar el Plan Municipal y Estadal de Desarrollo, respectivamente, por lo que resulta muy coherente en buscar en ellos el espacio institucional para debates como los que se plantean en Uruguay.

Incluso esos debates podrían hacer que esas instancias señaladas aporten suficientes insumos para construir en el Consejo Federal de Gobierno una Agenda Nacional o un Pacto Nacional de Descentralización, producto del concurso y participación de las distintas instancias políticas territoriales.

Por supuesto para lograr eso que se expresa en las líneas previas requiere un debate político para determinar la suerte o el futuro de esos espacios de planificación, pero su rescate, sin necesidad de reformar la Constitución podría ser una excelente oportunidad estratégica para lograr rescatar importantes niveles de cohesión social, es decir para lograr el reencuentro de la sociedad en función de un fin compartido y común: el desarrollo.

Agosto 2016

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El sociólogo y economista Jeremy Rifkin (Denver, 1945) predijo el fin del trabajo mucho antes de que todos los think-tanks del mundo anunciasen que las máquinas iban a ocupar la mayoría de los puestos de trabajo en la industria. También fue el gran gurú de lo que llama ‘la tercera revolución industrial’, basada en las energías sostenibles y las consecuencias de Internet como la economía colaborativa. Ha trabajado como asesor de numerosos gobiernos, desde China hasta Alemania o España, y también con la Unión Europea. Es autor de casi 20 libros pero, sobre todo, es una de las voces más respetadas en el mundo por lo atinado de sus predicciones. Ha publicado recientemente La sociedad de coste marginal cero (Paidós), donde augura un futuro de energía gratuita que cambiará por completo el modelo de producción y, con ello, la sociedad. Pero no lo plantea como una utopía, sino como una realidad inminente. La entrevista tiene lugar en Dallas, durante el congreso internacional del World Travel & Tourism Council (WTTC).

Pregunta: Sostiene que en poco tiempo tendremos energía gratuita. ¿Cree que los gigantes de la energía permitirán que eso ocurra?

Respuesta: En el punto en el que estamos es irrelevante lo que estos gigantes digan, porque esto ya está ocurriendo. La segunda revolución industrial ya ha tocado techo y está en pleno declive. El elefante en la habitación es el cambio climático: nos enfrentamos a transformaciones radicales en el planeta en los próximos 50 años, no en dos siglos. Necesitamos un nuevo planteamiento económico y debemos enfrentarnos a la pregunta fundamental sobre cómo producimos.

P: ¿Esta tercera revolución se parece en algo a las anteriores?

R: En todos los grandes cambios económicos han convergido tres factores: el primero son las comunicaciones; el segundo, las nuevas fuentes de energía que impulsan la economía; y el tercero, innovadoras formas de transporte que son más eficaces. Así, la segunda revolución industrial nació en Estados Unidos con la electricidad centralizada, el teléfono, la radio y la televisión, y el petróleo barato de Texas. Henry Ford puso a todo el mundo en la carretera. Esto se prolongó durante un siglo, pero en julio de 2008 todo se vino abajo cuando el precio del crudo alcanzó su máximo histórico, 147 dólares el barril. La economía se vino abajo porque todo dependía de las energías fósiles y nucleares. Con los precios actuales, estas empresas no son competitivas, no se pueden sostener por debajo de los 40 dólares el barril, todas van hacia la bancarrota. Hemos llegado al final de esa segunda revolución industrial, basada en las energías fósiles.

P: ¿Y cómo lleva esto a la energía de coste cero?

R: ¿Cómo va a crecer la economía si está conectada a infraestructuras del pasado que alcanzaron a cumbre de su productividad en los años noventa? Se tocó techo y esto es lo que muchos partidos políticos, de izquierdas o derechas, no entienden, aunque los empresarios empiezan a comprenderlo. Por ejemplo, en España se pueden llevar a cabo todas las reformas laborales que se quiera, o crear incentivos para nuevas inversiones, pero no va a haber ninguna diferencia porque las empresas están conectadas a una infraestructura obsoleta.

P: ¿Cómo encajan en esto las nuevas formas de Internet?

R: El capitalismo todavía no sabe cómo hacer frente a esa economía colaborativa. Yo considero que es un nuevo sistema económico, como lo fueron el capitalismo y el socialismo. Está aquí para quedarse, aunque ahora parezca algo muy nebuloso. Ya hemos visto lo que ha pasado en las comunicaciones, ahora veamos qué ocurre con la energía y los transportes. La tecnología digital nos lleva a costes marginales cercanos a cero. La gente joven está produciendo y compartiendo su propia música, el coste de producir con calidad de estudio es casi cero y los jóvenes comparten el resultado casi por nada. Ocurre lo mismo con los vídeos. Los periódicos y las revistas están viviendo eso con las redes sociales. La gente contribuye a Wikipedia por nada, el conocimiento del mundo se está democratizando. Muchos pensaron que eso sólo ocurría en el mundo virtual, no en el real, pero lo que mantengo es que cuando aplicas esto al Internet de las Cosas esa diferencia desaparece. Lo estamos viendo con la energía, el transporte y la logística. Por ejemplo, en Alemania, con cuyo Gobierno trabajo desde hace décadas, la energía eólica y solar está aumentando muy rápidamente con un coste marginal cero. En 10 años será el 40% y en 2040 será el 100%. Es un progreso parecido al de los microchips en las computadoras: en los años 40 había un par de ordenadores y costaban millones de dólares, pero luego vino el chip Intel, y ahora tenemos ordenadores en los teléfonos que cuestan 25 dólares en China, más poderosos que los que se utilizaron para mandar al hombre a la luna. Aún se ignora que va a ocurrir el mismo proceso con la energía solar y eólica: en 1978, un vatio solar costaba 78 dólares, ahora cuesta 50 céntimos. Y en 18 meses costará 35 céntimos.

P: ¿Y cómo se resuelve el problema de la acumulación? Porque esta energía necesita que haya luz o viento…

R: Llegaremos a eso. Una vez que pagas por la infraestructura, luego los costes son cero. El viento o la luz no nos mandan la factura. Existen varios factores fundamentales que determinan que esto funcione, uno de ellos es la conectividad necesaria para el transporte y la logística. Tenemos que hacerlo todos a la vez. Alemania y Dinamarca se están moviendo mucho más rápido que los demás, y lo están logrando. El año pasado, un día hubo tanta energía solar y eólica que tuvimos precios negativos. Es gratis. Insisto: no es una teoría.

P: ¿Qué otros países están en cabeza?

R: China es consciente de que se perdió la primera revolución industrial y parte de la segunda. Estoy viajando constantemente allí y ahora se mueven muy rápido. Invierten mucho dinero en la digitalización de la electricidad, de tal forma que millones de chinos puedan producir su propia energía solar y devolverla a la red. Nadie habla de ello.

P: ¿Qué implicaciones tendrá esto?

R: Cuando tengamos toda esa energía será posible el transporte sin conductor a través de GPS. Los jóvenes están evolucionando de la posesión de vehículos al acceso a la movilidad. Es un cambio gigantesco en el concepto de transporte, acelerado por los negocios de coches compartidos. Las empresas sí son conscientes de que cada vez van a circular menos coches: por cada vehículo compartido, 25 son eliminados. Los coches representan el tercer productor de carbono. Creo que eso acabará por suprimir el 90% de los automóviles y la inmensa mayoría de los que queden serán eléctricos sin conductor. No sólo los vehículos en tierra como coches y trenes, también en el océano.

P: ¿Estos cambios llegarán a tiempo? Porque la contaminación que afecta a las grandes ciudades chinas o en México las está convirtiendo en inhabitables.

R: Sinceramente, no lo sé. El reloj avanza a toda velocidad. Llevo trabajando en eso desde los 70 y ninguno anticipamos el ciclo que se estaba creando. El último estudio, que apareció en Science en marzo, asegura que el deshielo de la Antártida es mucho más rápido de lo que creemos y que las corrientes de agua van a cambiar produciendo tormentas gigantescas en todo el planeta, nunca vistas hasta ahora. Dentro de un siglo, muchas ciudades costeras estarán bajo el agua. La humanidad se enfrenta al momento más decisivo y terrorífico de su historia como especie. Por otro lado, las tecnologías que nos ayudan a combatir esto pueden avanzar mucho en las próximas décadas o años. Incluso más todavía en el mundo en desarrollo porque carece de infraestructuras. Necesitamos tres generaciones totalmente comprometidas, no cometer demasiados errores y un buen liderazgo.

P: Todas sus teorías parecen mucho más fáciles de aplicar en países desarrollados. Las ideas para convertir a Copenhague en la ciudad más verde del mundo no parecen sencillas de replicar en México o Pekín.

R: Estoy trabajando con el Gobierno chino. Lo que digo allí, y también en la UE, es que están construyendo un mundo nuevo, pero siguen invirtiendo en infraestructuras que pertenecen a la segunda revolución industrial, no a la tercera. Hay que cambiar las prioridades. ¿Qué tipo de ciudades estamos construyendo? Con la tercera revolución industrial, no hay ningún motivo por el que no podemos construir ciudades más pequeñas dentro de las grandes urbes, satelitales, y con inmensas reservas ecológicas entre ellas. Podemos llevar a cabo reforestaciones masivas dentro de ciudades de entre medio millón y dos millones de habitantes. Y esto se podrá hacer porque nos podremos mover de un lugar a otro de forma más rápida y limpia. Los coches tal y como los conocemos no estarán aquí en 20 años.

El País

CONVERSACIONES CON FUTURO

25 de julio de 2016

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/07/21/actualidad/1469105247...

 7 min


El mes pasado, escribí un comentario preguntando por qué los votantes en el Reino Unido estaban a favor de abandonar la Unión Europea, desafiando el peso abrumador de la opinión de los expertos que advertían sobre los enormes costos económicos del Brexit. Observé que muchos votantes en el Reino Unido y en otras partes están furiosos con los expertos económicos. Dicen que los expertos no supieron prever la crisis financiera de 2008, antepusieron la eficiencia en su consejo sobre políticas y asumieron ciegamente que los perdedores por culpa de sus prescripciones políticas podían ser compensados de alguna manera no especificada. Expuse que los expertos deberían ser más humildes y prestar más atención a las cuestiones distributivas.

El artículo provocó muchos más comentarios de lectores que de mis colegas. Sus reacciones esencialmente confirman el enojo que yo ya había percibido. Consideran que los economistas y otros expertos están aislados de las preocupaciones de la gente común -preocupaciones que les resultan indiferentes-; que están movilizados por una agenda que no coincide con la de los ciudadanos; que muchas veces están francamente equivocados y, por ende, resultan incompetentes; que manifiestan un sesgo a favor de las grandes empresas y la industria financiera, o responden a ellas; y que son ingenuos -al no ver que los políticos eligen análisis que se adecuan a sus objetivos y no consideran el resto-. Los expertos, dijeron algunos, también son culpables de la fractura de la sociedad al segmentar el debate en infinidad de discusiones estrechas y especializadas.

Notablemente, también recibí comentarios de profesionales en el campo de las ciencias naturales que decían que la creciente desconfianza que sentían los ciudadanos por los expertos también era generalizada en sus disciplinas. Las opiniones científicas en campos como la energía, el clima, la genética y la medicina enfrentan un rechazo popular generalizado. En Estados Unidos, por ejemplo, una encuesta de Pew Research determinó que el 67% de los adultos piensa que los científicos no entienden con claridad los efectos en la salud de los organismos modificados genéticamente. La desconfianza de los OMG es mucho mayor en Europa. Mientras que el respaldo general por la ciencia sigue siendo fuerte, muchos ciudadanos creen que es manipulada por intereses especiales y que, en algunas cuestiones, la visión común se desvía de la evidencia establecida.

Esta división entre expertos y ciudadanos es un motivo serio de preocupación. La democracia representativa está basada no sólo en el sufragio universal, sino también en la razón. En términos ideales, las deliberaciones y los votos resultan en decisiones racionales que utilizan el estado actual del conocimiento para ofrecer políticas que mejoran el bienestar de los ciudadanos. Esto exige un proceso en el cual los expertos -cuya competencia y honestidad sean confiables- informan a quienes toman las decisiones sobre las opciones disponibles para satisfacer las preferencias manifiestas de los votantes. Es poco probable que los ciudadanos se sientan satisfechos si creen que los expertos están imponiendo su propia agenda, o se dejan llevar por intereses especiales. La desconfianza hacia los expertos alimenta la desconfianza hacia los gobiernos elegidos democráticamente, si no hacia la democracia misma.

¿Por qué existe una división de estas características entre los expertos y la sociedad? Cada país ha tenido su propia serie de escándalos de alto perfil vinculados a la salud o la seguridad. Los expertos han sido acusados de irresponsabilidad y conflictos de intereses. Reputaciones ganadas con mucho esfuerzo se perdieron en un segundo.

Pero los críticos muchas veces no reconocen que la ciencia implica un escrutinio mayor -y más estricto- que, digamos, las empresas o el gobierno. En verdad, es el adalid de las buenas prácticas en relación a la validación de análisis y la discusión de propuestas de políticas. Con frecuencia se producen errores en la academia, pero se corrigen de manera más rápida y sistemática que en otros campos. La naturaleza colectiva de la validación científica siempre ofrece garantías contra la influencia de intereses especiales.

El problema, en efecto, puede ser más profundo de lo que sugieren las quejas comunes contra los expertos. Hace unas décadas, en general se suponía que el progreso de la educación masiva gradualmente achicaría la brecha entre el conocimiento científico y la creencia popular, contribuyendo así a una democracia más serena y más racional.

La evidencia es que esto no sucedió. Como demostró convincentemente el sociólogo francés Gerald Bronner, la educación ni aumenta la confianza en la ciencia ni reduce la atracción de las creencias o las teorías que los científicos consideran una absoluta tontería. Por el contrario, a los ciudadanos más educados les suele molestar que los expertos les digan qué es lo que la ciencia considera como una verdad. Habiendo tenido acceso al conocimiento, se sienten con la suficiente autoridad como para criticar a los expertos y desarrollar opiniones propias.

El cambio climático -que la comunidad científica considera de manera casi unánime una amenaza importante- es un buen ejemplo. Según una encuesta de Pew Research de 2015, los tres países donde la preocupación es menor son Estados Unidos, Australia y Canadá, mientras que los tres países donde es más fuerte son Brasil, Perú y Burkina-Faso. Sin embargo, el promedio de años de escolaridad es de 12,5 años para el primer grupo y de seis para el segundo. Evidentemente, la educación en sí misma no es la razón para esta diferencia de percepción.

Si el problema ha venido para quedarse, mejor que hagamos algo más para resolverlo. Primero, necesitamos más disciplina de parte de la comunidad de expertos. La disciplina intelectual que caracteriza a la investigación suele carecer de discusiones sobre políticas. Se necesitan humildad, procedimientos rigurosos, la prevención de conflictos de intereses, una capacidad para reconocer los errores y, sí, el castigo del comportamiento fraudulento para recuperar la confianza de los ciudadanos.

Segundo, es necesario revisar los programas de estudio a fin de equipar a los futuros ciudadanos con las herramientas intelectuales que precisarán para distinguir entre realidad y ficción. La sociedad tiene todo para ganar con ciudadanos cuya mentalidad sea menos sospechosa y más crítica.

Finalmente, necesitamos mejores escenarios para el diálogo y el debate informado. Las revistas, las publicaciones de interés general y los periódicos serios tradicionalmente ocuparon el espacio entre el éter de las publicaciones revisadas por pares y el mar profundo de los engaños; sin embargo, todos luchan por sobrevivir a la revolución digital. Se necesita que otros escenarios, quizás instituciones nuevas, ocupen ese espacio. Lo que resulta claro es que la democracia no puede prosperar si se la deja vacía.

Agosto 1, 2016

París

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