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Opinión

Lester L. López O.

Apreciación de la situación política número 133

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) reporta que en el mes de enero se produjeron en nuestro país 23 protestas y 14 intentos de saqueos cada día, números que continúan en el presente mes; la diáspora de venezolanos por las fronteras de Colombia y Brasil también se incrementa diariamente y ha obligado a los gobiernos de ambos países a movilizar tropas militares para prevenir disturbios, control ciudadano e implementar iniciales medidas humanitarias.

La asistencia hospitalaria nacional es cada día más crítica. A la tragedia de enfermos renales que fallecen por la falta de diálisis debido a la carencia de reactivos e insumos, se le suma el no menos trágico fallecimiento de menores por intoxicación con yuca amarga asociada con la ingesta de comida en la basura de las calles, pero también a la falta de información adecuada por parte de las autoridades sanitarias del país.

Otras autoridades alegan que las continuas fallas eléctricas y apagones que han afectado recientemente a la ciudad capital se producen por saboteos de diferentes actores pero que nunca detienen a los culpables por lo que los saboteos y, en consecuencia los apagones, continuaran.

Las fallidas negociaciones en República Dominicana solo auguran que la crisis y la conflictividad social se incrementará en el futuro cercano y el régimen continuará acumulando rechazo en la comunidad internacional. La reciente decisión del gobierno peruano, anfitrión de la próxima Cumbre de las Américas en el mes de abril, declarando no grata la presencia del mandamás venezolano en la misma y apoyada por la totalidad de los países integrantes del Grupo de Lima, es testimonio del rechazo internacional sin obviar el incremento de medidas sancionatorias a funcionarios del gobierno por parte de la Unión Europea y las declaraciones en contra del llamado a elecciones fraudulentas por parte del régimen.

Todas estas muestras de la tragedia general que nos agobia permanecen en el ambiente carnavalesco más triste de nuestra historia. Sin embargo, en declaraciones que comienzan a poner en dudas la salud mental del mandamás o, como muestra de la gran capacidad de cinismo que posee, declara que asistirá a la referida Cumbre por aire, mar o tierra y que hemos disfrutado de los mejores carnavales del mundo.

Parecen cosas de locos…

@lesterllopezo 16/02/18

 1 min


Alberto Hernández

Los años setenta se nos ofrecían en pleno ambiente universitario. Maracay era el pueblo que sigue siendo, con la diferencia de que no es la misma Maracay afectiva de aquellos días de convulsiones callejeras planificadas en la UCV o en el Pedagógico. Y eran los días juveniles del MAS, el partido que fundaran Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez. Y también los días del “glorioso” Partido Comunista, a través de la JC, cuyos militantes éramos tan ignorantes como desenfrenados. Pero también campeones en cien metros planos cuando aparecía la policía.

Eran los días de Carlos Tablante, Didalco Bolívar, Nelson González, Gustavo Cabrera, Luisa Ortega Díaz, Carlos Pinto, César Girón (no el torero, por supuesto), Carlos Javier Velarde, entre otros tantos de otras organizaciones de la llamada izquierda, quienes mandaban a sus muchachos a desestabilizar el sistema y a asaltar el cielo, aunque los del MAS no estaban muy convencidos de tales asaltos, pues lograron otros cuando arribaron al poder y se olvidaron de sus deberes políticos. Por supuesto, con las excepciones de siempre.

Y también eran los días de Leopoldo Sequeda, quien llegó a ser Secretario de Gobierno en 1974. Gobernaba Acción Democrática. Para muchos, Leopoldo era el terror de los revoltosos.

Las tantas veces que lo nombraban era para hacer sentir que le tenían miedo. Que era una suerte de hombre duro del gobierno adeco en Aragua. Hombre duro sí era. Tenía carácter. Hablaba con firmeza y no tenía miedo.

A mí me toco conocerlo cuando ya no era un tirapiedras. Me tocó conocerlo siendo yo periodista, gracias a mi cercanía y familiaridad profesional con Gustavo Urbina, fundador del diario “El Periódico”, luego bautizado “El Periodiquito”.

Gustavo y Leopoldo eran como hermanos. Se levantaron juntos en el barrio Belén de Maracay. Sus “peleas” eran de antología. Siempre terminaban con una botella de whisky. Y allí estuve yo muchas veces, las tantas veces que Leopoldo y Gustavo se “peleaban” y decidían terminar el último round en alguna tasca, por supuesto, una vez cerrada edición del periódico, que era cuando Leo se aparecía con muy malas intenciones.

Fueron muchas las ocasiones con Leopoldo. En sus reuniones taurinas. En discusiones políticas. En la redacción de periódico. En una calle. Durante una entrevista. Un día, de esos tantos con Leopoldo, me tocó irme con él en su viejo Mercedes Benz. En los otros vehículos iban Gustavo y Juan Onofre Páez Castillo y Juan Carlos Carabaño. Recuerdo que el Mercedes de Leopoldo se movía como una ballena y se lo hice saber. Se carcajeó y me dijo: “Si quieres te dejo aquí”. Esa noche fue de fiesta como las tantas veces con Leopoldo.

Otro día en su mismo carro le recordé que al único revoltoso que no había logrado meter preso fue a mí. Entonces volteó hacia el lado del pasajero y me dijo: -¿Ah, no, coño? ¡Qué vaina!

Me contó las veces que logró llevarse detenidos a Tablante y a otros izquierdosos de la época.

-Pero, mira, Alberto, yo iba a la casa de la mamá de Carlos en el barrio La Coromoto y le decía que se lo tenía guardado en un cuarto y que al día siguiente lo soltaba. Y que no se preocupara que yo le compraría pollo y hallaquitas y después se lo mandaría para la casa.

Muchos amigos comunes, aquellos que fueron “perseguidos” por Leopoldo, terminaron siendo muy amigos de él. Y confirmaban a diario que ese abogado que estuvo en el poder era más bien un tipo que amaba a su ciudad y no escatimaba en buscarse amigos.

Así era este hombre duro. Leopoldo fue un buen amigo. De duro tenía la cara, pero era un tipo bondadoso, solidario. Me tocó esa etapa de alegría y luego verlo recién operado del corazón. De un fortachón que era se convirtió en un hombre que me hacía la competencia en peso. Y eso le causaba gracia.

Celebro haber sido amigo y compañero de tertulias de este ciudadano maracayero que se sigue llamando Leopoldo Sequeda.

Acaba de morir. Pero como tantas veces, Leopoldo estará en nuestros recuerdos.

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

La Academia de Ciencias Económicas envió una carta al presidente de la republica Nicolás Maduro en la cual presenta un diagnóstico de la crítica situación de la economía venezolana. Para realizar el diagnostico, los economistas utilizaron las cifras del propio gobierno contenidas en un informe gubernamental enviado a la Security Exchange Commision (Comisión de Bolsas y Valores de los Estados Unidos). El informe se extiende hasta el año 2016 pero los economistas hicieron una proyección hasta el 2017 basados en otras fuentes.

De la información gubernamental se deduce que la economía está en el suelo postrada por el excesivo crecimiento de la emisión de dinero y la liquidez, una inflación fuera de control, caída en las reservas internacionales y la producción de petróleo, políticas de controles que han lesionado la producción y los servicios, contracción de la inversión y un elevado déficit fiscal.

En este contexto se ha producido, durante el gobierno de Maduro, una fuerte contracción del consumo por habitante la cual se estima en 32,1%, hay una situación de hambre creciente, problemas para conseguir alimentos y medicinas, malnutrición, es decir, el venezolano enfrenta una situación trágica. Según Humberto García Larralde, Presidente de la Academia, la intención de la carta es poner en evidencia que el gobierno y el presidente conocen la situación y no pueden argumentar que desconocen su propio diagnostico, escabullendo el problema diciendo que se trata de una guerra económica.

En torno a la economía de controles, de regulaciones y de precios diferenciales del tipo de cambio, García Larralde plantea que se han conformado poderosos intereses que están atrincherados en los nodos de decisión del Estado y no les interesa que se desmantelen las políticas de controles. Las enormes diferencias entre el tipo de cambio del Sistema de Divisas Protegidas (Dipro) y el del mercado paralelo es muy grande. Debido a ello, quienes tienen el monopolio de la importación de alimentos, los militares, enfrentan la gigantesca tentación de usar los dólares preferenciales para venderlos en el mercado paralelo.

También los militares tienen la función de custodiar la frontera donde el negocio de revender la gasolina, que en Venezuela cuesta 1 centavo de dólar y en Colombia más de 1 dólar, arroja pingues ganancias a los intermediarios. También la distribución de alimentos regulados, cuya responsabilidad está en manos de los militares y otros funcionarios, se presta a la reventa a precios de mercado que sobrepasan varias veces su precio regulado.

Todos estos negocios son amparados por la falta de transparencia y la rendición de cuentas, pues los organismos que deben cumplir esta función como la Asamblea Nacional, han sido acorralados por el gobierno, lo que le impide cumplir con su papel como contralor de la gestión gubernamental. El gobierno y el presidente están conscientes de la crítica situación que enfrenta la población, no toman decisiones pues esto afectaría los poderosos intereses de los diversos grupos que se han beneficiado de la economía de controles, en particular los militares.

Las afirmaciones de Larralde confirman lo que hemos sostenido en un artículo previo donde señalamos que el socialismo venezolano ha derivado en un capitalismo de amiguetes, al igual que el socialismo ruso. El capitalismo de amiguetes describe una economía en la cual el éxito en los negocios depende de la conexión con los funcionarios gubernamentales. Este tipo de economía se asocia fundamentalmente con gobiernos intervencionistas y autoritarios muy frecuentes en las economías petroleras. Este término fue utilizado por el afamado premio nobel de economía Paul Krugman, para describir a la Rusia de Vladimir Putin como un caso extremo de capitalismo de amiguetes, la cual constituye una cleptocracia donde los leales al régimen consiguen apropiarse de sumas en masa para su uso personal.

Krugman describe el entramado de corrupción que se desarrolló en torno a Vladimir Putin, con motivo de la contratación de la deuda externa rusa; la cual fue adquirida por entes privados que derivaron el monto del endeudamiento hacia el exterior de Rusia, invirtiéndolo en negocios inmobiliarios alrededor del planeta. Al final, el gobierno de Putin reconoció la deuda como propia y puso a los rusos a sufrir las angustias derivadas de su pago, sin haberse beneficiado en ningún momento de las inversiones asociadas a la misma (ver Capitalismo de amiguetes y crisis humanitaria. Digalo Ahí, 29 junio, 2016)).

Las bases del capitalismo de amiguetes en su versión venezolana las creó Hugo Chávez, quien, como lo ha señalado apropiadamente el historiador mexicano Enrique Krauze en su libro “El poder y el delirio”, no diferenciaba entre lo que era parte de su patrimonio personal y el del Estado venezolano. Dispuso de los bienes públicos como si se tratara de su peculio personal, creando alrededor de su figura un entramado de corrupción, que se extendió al manejo de la deuda, al sistema de control de cambio, a la importación y distribución de alimentos, al control de precios… y pare usted de contar. En este tinglado, los abnegados militares que lo acompañaron en su gesta revolucionaria ocuparon posiciones privilegiadas, dando lugar a uno de los más escandalosos procesos de corrupción que ha conocido el país.

Al lado de los militares, otros grupos se integraron con el tiempo a este tinglado de complicidad y corrupción, entre ellos comprometidos grupos de ultraizquierda como la Liga Socialista, Patria Para Todos y el Partido Comunista de Venezuela, quienes han visto así recompensada su larga vigilia por los intereses de la patria.

A su fallecimiento, Hugo Chávez pasó la titularidad de la gestoría del entramado a Nicolás Maduro, quien con menos recursos que el prócer de Sabaneta ha tratado de prolongar las políticas de controles y regulación de su predecesor, sin alterar los rasgos fundamentales de la estructura que sostiene al gobierno bolivariano, en particular lo relacionado con el privilegiado rol de los militares en el mismo.

La torpe gestión de Maduro ha llevado al país a una encrucijada que demanda el desmantelamiento de las políticas de controles, sin embargo, como lo ha afirmado García Larralde, esta decisión conspiraría contra los intereses de los amiguetes del régimen que se benefician de la economía de controles, entre ellos los militares, lo cual impide una solución a la crisis económica que atravesamos desde hace varios años.

Nota: la información sobre la carta de la Academia de Ciencias Económicas y los planteamientos de García Larralde son tomados de una entrevista que le hicieran en un programa de CNN Dinero de mediados de enero de este año.

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com

 5 min


Acabo de leer dos noticias muy importantes para la agricultura venezolana, sobre las cuales quiero hacer algunos comentarios. Una, que intenta mostrar la avalancha de insumos para el ciclo de secano 2018, el cual debe comenzar con las siembras de maíz en el occidente barinés en un par de meses (mediados de abril según el inicio de las lluvias) y continuar con las permanentes siembras de arroz de riego. La otra, que intenta mostrar los progresos en la producción nacional de alimentos, son unas declaraciones de un señor Juan Simoza, quien en nombre de un frente denominado Frente Muller Rojas, ha dicho que “Venezuela produce 60% del consumo interno”.

En relación a esta última, esa aseveración del señor Simoza deja muy mal parado al gobierno nacional, el cual tiene la responsabilidad de la seguridad alimentaria de la población. Si estamos produciendo 60% del consumo y la producción nacional ha bajado a niveles escandalosos de escasez, con una desnutrición infantil muy alta y la hambruna generalizada de la población generando saqueos a sitios donde exista la oferta de cualquier alimento, y la basura la van dejando limpia de cualquier producto que pueda ser ingerido para saciar el hambre, quiere decir que ése es un 60% de nada, que indica que la producción interna es nada.

En lo que respecta a los insumos para la agricultura, cita Minuta Agropecuaria, que el militar al frente del Ministerio de Agricultura “anunció recientemente que llegarían 180.000 toneladas de fertilizantes NPK desde Rusia y 17.000.000 kilolitros de agroquímicos” “esperados por los agricultores para acometer la siembra y revertir la caída que durante años presenta el sector productivo nacional a causa de las malas políticas agrícolas”.

¿Cuántas hectáreas se pueden fertilizar con esta cantidad de producto? Para poder hacer algunas especulaciones debemos también hacer algunas asunciones. En primer lugar, asumamos que en el mejor de los casos se va a importar una fórmula 10-20-20 por su riqueza en P y K. En segundo lugar consideremos las dosis a aplicar, asumiendo que para nuestros sistemas suelo-planta deberían oscilar, modestamente, entre 300 y 500 kg de esta fórmula/ha, sin incluir los fertilizantes nitrogenados adicionales que serían absolutamente necesarios. Trabajemos con una dosis promedio de 400 kg de fórmula NPK/ha.

Con las anteriores asunciones, calculamos que a razón de 400 kg de fórmula/ha se pueden abonar 450.000 hectáreas (180.000 ton/0,4 ton/ha=450.000 ha). ¿Para qué sirven 450.000 hectáreas de cultivo en un país con 30 millones de habitantes? La verdad es que no sirve para mucho, porque necesitamos sembrar unos 4.000.000 de hectáreas solamente en cereales, caña de azúcar y oleaginosas, para cubrir adecuadamente nuestros requerimientos en esos rubros. En un artículo reciente indiqué que además de esa superficie, se requiere sembrar unas 500.000 ha de hortalizas, fertilizar unas 2.000.000 de hectáreas de pastizales, lo que sin incluir frutales, café, cacao, raíces y tubérculos y otros, hace un requerimiento anual de fertilizantes de 4.300.000 toneladas.

Por supuesto que hay una producción nacional de fertilizantes por medio de nuestra industria petroquímica, pero en los últimos años en Venezuela se ha comercializado unas 800.000 toneladas de fertilizantes anualmente, de las cuales 40% es importado por lo que la producción nacional actual de fertilizantes, incluyendo nitrogenados que son la mayoría, apenas es de 480.000 toneladas. Estas cifras revelan que estamos muy lejos de poder revertir la caída del sector productivo.

No me canso de recordar a las instancias que deciden la ruta de nuestra agricultura, que para cada año, con suficiente anticipación, se debe planificar el ciclo anual considerando qué vamos a producir, dónde, con quién, con qué, para que tomando todas las decisiones correspondientes, podamos asegurar que en el mercado nacional están disponibles todos los insumos, maquinarias, equipos y otras necesidades, para que las prácticas agrícolas se puedan aplicar correctamente en cantidad y en el momento oportuno.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Febrero de 2018

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 3 min


El Gobierno ha hecho todo lo posible por concurrir solo a las próximas elecciones presidenciales. Las prolongadas conversaciones celebradas en República Dominicana no concluyeron en nada. La situación para ellos es clarísima, perpetuarse en el poder sin opción alternativa.

Por de pronto, el Gobierno decidió unilateral y arbitrariamente el calendario electoral. Dentro de unos pocos días hay que inscribir a los candidatos presidenciales y la elección se convoca para el último domingo de abril.

La elección presidencial es convocada por una Asamblea Nacional Constituyente carente de legitimidad y sin facultades para eso.

Existen dirigentes políticos arbitrariamente privados de sus derechos o “inhabilitados” o exiliados que tendrían que estar participando en el pleno ejercicio de sus derechos. No solo dirigentes, también hay partidos políticos privados del ejercicio de sus derechos.

Ninguna medida judicial o administrativa debe privar a ningún ciudadano ni a ningún partido de participar en una elección presidencial. El Consejo Nacional Electoral debería estar integrado, como lo ordenan la Constitución y las leyes, por cinco rectores honorables, sin ninguna militancia política.

El proceso electoral debería estar sometido a una rigurosa y profesional observancia internacional para cuidar que todos los extremos que debe tener un proceso electoral respetable, los tenga.

Es una elección presidencial que se convoca en medio de una espantosa crisis humanitaria, con la ciudadanía sometida a la más grande inflación del mundo y a una terrible recesión, con un cuadro de desabastecimiento alarmante.

En estas circunstancias es bueno recordar que todas las encuestas coinciden en que 70% de los venezolanos queremos cambiar al Gobierno y sustituirlo democráticamente.

En diciembre de 2015, en circunstancias parecidas a las que prevalecen ahora, con el mismo CNE, la oposición obtuvo una contundente victoria y derrotó todas las maniobras del Gobierno.

Si nuestro liderazgo político cumpliera su obligación e hiciera bien su tarea, es decir, le presentara al país un candidato de consenso, con una plataforma de unidad nacional y con una organización eficiente para vigilar las mesas electorales, esa mayoría de venezolanos derrotaría electoralmente al Gobierno. No tengo la menor duda.

¡La discusión está abierta!

@EFernandezVE

 1 min


Nos comentaba Miguel Otero Silva, protagonista de los sucesos generados en los carnavales de 1928, y autor de la novela “Fiebre”, narrativa sobre las crueldades del dictador, que, cuando Juan Vicente Gómez se extinguió patriarcalmente – en su cama, sin próstata, y de 78 años – ya al menos 7 de los 252 estudiantes que lo desafiaron en 1928 se habían muerto. “Si mis cuentas no fallan, han cesado de vivir (para 1971) 76 de los que fuimos a las cárceles de Gómez en 1928. Quedamos 176 en espera del mismo destino, o de la misma vaina, como ustedes prefieran llamarlo”.

Hoy nadie queda de esa generación, y desde que este reconocido novelista, escribiera su propia historia enfebrecida, mucho se ha comentado de la oprobiosa dictadura gomecista, y la hermosa gesta libertaria librada esos días. Vamos de nuevo a recrear esos hechos, impulsados por un grupo de estudiantes, que definieron el rumbo de la Venezuela por venir, después de ese acontecimiento efervescente y rebelde de nuestra juventud venezolana.

Raúl Leoni, estudiante del quinto año de Derecho, y presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela, convocó una gran marcha con motivo de la denominada “Semana del Estudiante”. La señalada marcha tenía como objetivo inmediato, obtener los fondos necesarios para la Casa del Estudiante, a la que bautizaron con el nombre de Andrés Bello. Era una mañana fresca, el calendario indicaba el día 6 de febrero de 1928. Los estudiantes desde muy tempranas horas, habían empezado a concentrarse en la plazoleta de la Universidad Central de Venezuela. De allí entre consignas y arengas solidarias, arranca la marcha hacia el Panteón Nacional.

La hermosa Beatriz Arreaza I, Reina del Carnaval Estudiantil, con gestos emocionados coloca una ofrenda floral, ante la tumba de los restos de Simón Bolívar. De súbito, un estudiante improvisa un discurso con vibrante voz que cautiva el auditorio. El orador se llama Jóvito Villalba, quien dirigiéndose al Libertador dice: “Habla, ¡oh! Padre, ante la universidad, porque sólo en la universidad, donde se refugió la patria hace años, puede oírse otra vez tu admonición rebelde de San Jacinto. En este sitio, cuando Beatriz I de Venezuela, te haya ofrendado la suave ternura de estas flores, dinos el secreto de tu orgullo”.

Pío Tamayo, toma la palabra y en la coronación de Beatriz I, lee un poema juzgado como subversivo por las autoridades gomecistas; Allí mismo intervienen los estudiantes de derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón Márquez, y sus discursos son estimados como inconvenientes por los cuerpos de seguridad. Además, Guillermo Prince Lara, termina rompiendo una lápida en honor a Juan Vicente Gómez; ante estos hechos el Gobierno decide poner fin a los actos conmemorativos, convertidos en una verdadera rebelión estudiantil.

Después de los actos de la “Semana del Estudiante”, Miguel, Otero Silva, Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Guillermo Prince Lara y Pío Tamayo, fueron arrestados por la policía. La noticia de la encarcelación, estalló como una verdadera bomba en todo el estudiantado, provocando que doscientos de ellos, pertenecientes a la Federación, en un acto de solidaridad sin precedentes en nuestra vida republicana, se entregarán a la policía, argumentando que deseaban correr la misma suerte de sus compañeros presos en el Cuartel de El Cuño; entrando así, de esta manera a la historia, como la Generación del 28, con toda y su novia Beatriz Primera, Reina de aquellos carnavales de 1928.

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José Rosario Delgado

Aprovechando las festividades carnestolendas, que eran carnestolendas y festividades de verdad-verdad en tiempos recientemente idos, el rey Momoduro buscó su comparsa y se presentó en la gran pantalleta anunciando con bombos y platillos, pero sin caramelos, bambalinas, papelillos ni serpentinas, que iría ipsofacto a rescatar el Carnaval venezolano que nos expropiaron y confiscaron los gringos llegados el siglo XX a llevarse nuestras perlas, nuestro petróleo, hierro, vitaminas, minerales y tradiciones autóctonas que los indígenas celebraban lanzando huevos, tomates, azulillo y otros productos y sustancias que hoy ni se compran ni se venden porque están prohibitivas.

Con su cohorte de payasos, maromeros, saltimbanquis y trapecistas, con caretas y antifaces rojos rojitos, con faralaos de los billetes del nuevo cono moñetario, Momoduro ofreció el bono de Carnaval de 700 mil bolos que no alcanza ni pa' una carterita o mulita de lavagallo, con la aviesa intención de hacerles saber a sus sigüises, in situ, que están más pela'os que hüeso en sabana si creen que de aquí pa'lante van a comer pernil. Yo te aviso, chirulí.

Momoduro, con mamarrachos y sambambas enviadas por sus camaradas malula, ortiga y morrales, decretó la felicidad, constituyó la alegría, prohibió la tristeza y erradicó la ladilla porque no permitirá, bajo ningún respecto, que cuando vengan los baboseadores internacionales de Cuba, Rusia, Norcorea y Zimbawe vean caras ajadas y largotas que desdigan de la revolución rebonita y redondita de tanto beneplácito.

La mascarada de Momoduro, para matarles los piojos en la cabezota a sus detractores, buscó las caras más risueñas y expresivas del alto mando de la insania, nada más y nada menos que Periquita Farías y Ernestigo de Villeguitas como manera inequívoca de acercarse a ese pueblo al que tanto ama y el que tanto le reclama. Pura mascarilla, pues; pura pantomima carnavalesca.

Sólo le faltó sentar allí al simpático intelectual Gorgojito y al gargantúa Heraclio Bernal para que optara al premio de la locademia policiaca y porsi acaso la muuuuud pretende sabotear el diábolo quisqueyano cuyo recuerdo firmarán de un solo lado, como debe ser, porque a Momoduro no debe contradecírsele y debe respetársele como candidato único de la farsa al trono porque no se cansa ni descansa y para eso trabaja todos los días con el carné de la patria.

Así que a reírse, señores y señoras; que la felicidad nos brote por los poros y los que nos morimos de hambre y de mengua por falta y carestía de medicamentos hagamos un alto en nuestras quejas; tiremos bastones, muletas y andaderas a la urnas del CNE y nos integremos, rápido y cuanto antes, a la bojiganga de carnavalada del rey Momoduro so pena de anclarnos en el oscurantismo de la cuarta república y nos hundamos de lleno a la quinta paila.

Los que ya ni carro propio ni autobuses tienen para transportarse ni para ser nariceados a las marchas patrióticas se dejen de pendejadas y caminen, troten, corran, vuelen, que eso es bueno para la salud y para la revolución, tal como lo dijo el vergatario legatario de este calvario hereditario que la mascarada del rey Momoduro, rodilla en tierra. potenció al máximo martirio de hambruna y crisis humanitaria... ¿A que no me conoces, camarita?

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